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Cuentos Infantiles para Reflexionar

Este documento presenta varias historias cortas. La primera historia trata sobre una tortuga llamada Isadora que le tenía miedo al mar pero finalmente descubre que puede nadar. La segunda historia es sobre un periquito parlanchín cuya canción constante mantenía despierta a una gata, pero luego se hacen amigos. La tercera historia compara a una abeja que quiere ser como un águila, pero el águila le explica por qué las abejas son valiosas.

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Cuentos Infantiles para Reflexionar

Este documento presenta varias historias cortas. La primera historia trata sobre una tortuga llamada Isadora que le tenía miedo al mar pero finalmente descubre que puede nadar. La segunda historia es sobre un periquito parlanchín cuya canción constante mantenía despierta a una gata, pero luego se hacen amigos. La tercera historia compara a una abeja que quiere ser como un águila, pero el águila le explica por qué las abejas son valiosas.

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LA TORTUGA ISADORA

Había una vez una pequeña tortuga llamada Isadora que le tenía miedo a nadar en el mar, cada vez
que se acercaba a la orilla comenzaba a temblar.

Sus otras amiguitas la llamaban para que fuera a jugar, pero ella no podía moverse de su lugar. Un
día se acercó a la orilla y tomando valor quiso entrar al mar, pero su miedo era tan grande y no logro
avanzar.

Pero de repente una ola la alcanzo y la arrastro hasta adentro, cuál fue su sorpresa y alegría al ver
que podía nadar. Desde ese día con sus amiguitas sale a jugar y nunca se cansa de nadar en el mar.
EL PERIQUITO PARLACHIN
En un lugar en el patio de mi casa vive un periquito parlanchín que pasa día y noche cantando sin
parar. A mi gatita Micaela le encanta dormir, pero con el canto del periquito no logra descansar;
cansada del canto del periquito un susto le quiso dar.

Mas tarde por la noche cuando el periquito más cantaba ella se acercó con sigilo y se le lanzo al
periquito, pero este al ver a la gatita Micaela se asustó y voló.

El periquito parlanchín le pregunto: ¿Qué porque lo asusto?

Y ella le respondió: Que debido a su canto no logra descansar ya que pasa día y noche cantando sin
cesar.

El pobre periquito se disculpó y le explico que cantaba porque se siente solito ya que no tiene amigos
con quien conversar. La gatita Micaela le promete que va a ser su amiga, lo va a acompañar por las
noches para que no se sienta solo y la deje descansar.

Y así el periquito parlanchín muy feliz esta porque su nueva amiguita lo acompaña sin dudar.
LA ABEJA Y EL AGUILA
Érase una vez en un día de verano una pequeña abeja vio pasar a un águila que volaba desde lo alto
con sus alas majestuosas y orgullosa de poder observar a los demás, la abejita impresionada decidió
que quería ser como el águila, sus amigas se rieron de su pensar, pero la abeja decidida comenzó a
trabajar observando el comportamiento del águila.

Esta águila ya era vieja y se percató como la abejita la seguía así que decidió hablar con ella y
preguntar porque la observaba.

La abejita le dijo que quería ser como ella y el águila solo la observo, al cabo de un rato le respondió
que ella admiraba a las abejas ya que ellas podían producir miel y ayudan a polinizar la flor, con duro
trabajo trasladan el polen de una flor a otra ayudándolas a crear semillas y frutas. Y ella debido a su
tamaño no podía tocarlas debido a sus garras.

La abeja regreso a su colmena pensando en lo que dijo el águila y reflexión de como ella siendo tan
pequeña realiza grandes aportes al mundo.
EL CACTUS Y LAS ROSAS
Hubo una vez en un jardín rodeado de rosas estaba un cactus, este estaba triste porque se sentía
feo rodeado de tanta belleza ya que había rosas de bellos colores que daban realce al jardín. Las
rosas presumían de su belleza y eran muy orgullosas, se burlaban del cactus ya que tenia feas
espinas, le recordaban que jamás podría ser como ellas.

Pasado un tiempo el cactus comenzó a brotar con hojas y su alegría fue inmensa porque sus hojas
brillaban con vida y tenía unos pequeños retoños y aunque no sabía que eran él estaba feliz ya que
nunca en su vida había tenido hojas. Las rosas aún se burlaban de sus pocas hojas ya que ellas tenían
muchas más, pero él no les hizo caso ya que se sentía feliz.

Un mes antes del invierno apareció una colonia de zompopos que estaba arrasando con cada planta
a su paso, las rosas no podían defenderse y todas sus hojas fueron tomadas, los zompopos también
querían acabar con las pequeñas hojas del cactus, pero debido a sus pequeñas espinas no lograron
avanzar dejando así al cactus con sus pequeñas hojas, todo esto paso en una noche y los zompopos
arrasaron el verdor del jardín.

Al día siguiente todas las rosas estaban tristes porque estaban desnudas sin sus hojas y se
sorprendieron al ver al cactus; ya que ese día esos pequeños retoños dieron a luz unas flores tan
bellas como ellas, ahí comprendieron que la belleza no dura para siempre y que no deben burlarse
de los demás. El cactus estaba feliz y comprendió que no se debe comparar con nadie que cada
quien tiene una belleza única que el tiempo ayuda a descubrirlo; esas feas espinas las cuales lo
hacían sentir triste lograron revelar su belleza al protegerlo.
LA PRINCESA EGOISTA
Cuentan que en un pueblo lejano vivía una princesa egoísta que le encantaba bailar, deseaba que
todo el reino bailara sin cesar. Un día ordeno que toda la gente del pueblo tenía que bailar y debido
a su egoísmo no pensó si eran ancianos o niños, todos sin excepción debían danzar.

Y el pueblo obedeciendo su orden sin ninguna crítica comenzó a bailar, pasaron muchos días y la
princesa egoísta no los dejaba descansar. Hasta que cierto día una anciana se le acerco y con
palabras humildes le rogo que por favor los dejara descansar, la princesa egoísta se sorprendió
porque pensó que todos eran felices al danzar.

Y la princesa le pregunto a la anciana: ¿Por qué no le gustaba bailar?

A lo que ella le respondió: Si me gusta bailar, pero que todo tenía que hacerse con moderación.

Ya que el cuerpo no repone la energía, así que sus débiles huesos ya no podían continuar. Al pensar
la princesa egoísta en sus palabras sintió su cuerpo temblar, al igual que la anciana y todos los del
pueblo, su cuerpo se sentía agotado, pero con su afán de bailar se olvidó de descansar.

Después de ese día la princesa considero a su gente y no les pidió bailar, solo en algunas ocasiones
cuando iban a celebrar.
EL VALOR DE LA SABIDURIA
Algún tiempo atrás en el imperio de un país, existía un emperador que no quería a los ancianos de
su pueblo ya que creía que estos no eran útiles para la sociedad y representaban una carga para las
familias. Así que se le ocurrió una idea e hizo una ley para que todos los ancianos fueran desterrados
de su imperio. Pero en una pequeña casa vivía un joven llamado Alejandro con sus abuelos que lo
criaron desde niño al morir sus padres; este no tuvo el corazón cruel para dejar a sus abuelos a su
suerte, así que busco un lugar alejado de la aldea para proteger a sus abuelos, así podía visitarlos y
verlos en su vejez.

El emperador estaba aburrido y planeo un concurso donde preparo 3 acertijos difíciles y decreto
que aquel que pudiera descifrarlos le concedería un deseo y estaba muy orgulloso porque debido a
su inteligencia nadie podría descifrarlos. Alejandro que visito a sus abuelos les conto las noticias
como los acertijos y se sorprendió al escuchar a sus abuelos dar las respuestas.

Al día siguiente Alejandro fue con el emperador a dar solución a los acertijos, este se sorprendió
porque todos eran correctos y le pregunto como lo había descifrado; a lo que Alejandro le contesto
que si podía primero conceder su deseo el contestaria su pregunta. El emperador pregunto cual era
su deseo a lo que Alejandro contesto era traer de regreso a sus abuelos a la aldea y el emperador
se lo concedió, ya que estaba curioso por saber cómo resolvió sus acertijos. Un tiempo después llego
Alejandro con la pareja de ancianos y le contesto al emperador que sus respuestas vinieron de sus
abuelos, que ellos a través de los años y experiencia lograron resolver los acertijos. El emperador
sorprendido entendió que cada anciano era una fuente de sabiduría que podía dar conocimientos a
los más jóvenes. Ese día mando a traer a cada anciano desterrado, los reunió con su familia y creo
un lugar para que todos los ancianos compartieran su sabiduría a los más jóvenes.
MI MAESTRA
Cierto día en mi clase de segundo grado mi maestra que se llama Laura nos preguntó que queríamos
ser cuando fuéramos grandes; a lo que todos respondieron su pregunta: Ana quería ser doctora,
Marcelo quería ser policía, Viviana quería ser veterinaria y así cada uno fue dando su respuesta. Yo
quería ser un ingeniero y el más necio de la clase llamado Manuel dijo yo quiero ser profesor; todos
nos quedamos asombrados porque él siempre le daba problemas a la maestra.

Ella le pregunto porque decidió eso y Manuelito le contesto: Recordó una vez que él se portó muy
mal y la maestra con paciencia lo calmo. El después de un rato se disculpó por su actuar; la maestra
lo disculpo y aconsejo que cuando se sintiera inquieto hablara con ella, que si expresaba sus
inquietudes siempre estaría ahí para ayudarlo. Desde ese día Manuelito comprendido que un
profesor es un padre, un guía y sobre todo un mentor que imparte sus conocimientos a los demás,
que desea que cada estudiante en un futuro sea una persona de bien que ayude y contribuya a la
sociedad.

A continuación, todos nosotros comenzamos a respetar la labor de un maestro ya que ellos son la
fuente de conocimiento y nos educan con amor. Manuel más tarde cumplió su meta y llego a ser un
gran maestro dando guía a lo más jóvenes como le enseño su maestra Laura.
LA COMETA
Había una vez una cometa que libre le gustaba volar y no ser controlada por nadie. Ella era libre
dando volteretas ´por el cielo y surcaba las nubes a su gusto llena de felicidad.

Cierto día un viento huracanado soplo sin piedad y la pobre cometa aun árbol llego a dar, no podía
librarse de su captura y triste estaba al verse aprisionada además de que su cuerpo muy lastimado
estaba; pensado pesimistamente creía que este era su fin.

De repente un niño apareció abajo del árbol, que al verla atrapada la ayudo a bajar y corriendo hasta
su casa la comenzó a reparar. Ella estaba alegre porque pensó que nuevamente seria libre, pero a
ver que el niño ato una cuerda a su cuerpo se enojó. El niño salió corriendo directo al prado para
hacerla volar y aunque ella estaba molesta nuevamente logró volar, acompañada de la risa del niño
que al escucharlo extrañamente sintió más felicidad.

Ella se dio cuenta que, aunque antes era libre no tenía nadie a su lado para compartir su felicidad y
desde ese di la cometa voló alto siempre acompañada de la risa de su nuevo amigo.
EL SOL
Una mañana de primavera antes de que amaneciera el sol se despertó muy temprano, y al abrir sus
ojos vio que todo estaba oscuro, solo a lo lejos escuchaba unas risas, pero todo estaba oscuro. Miro
arriba y observó a unas niñas que corrían con felicidad; tenían luces en sus manos ellas eran las
estrellas.

El corrió detrás para unirse a la diversión, pero justo al momento de salir llego la mañana y las niñas
corrieron a ocultarse. El sol estaba triste porque no había podido jugar, pero unas nubes al ver la
tristeza del sol comenzaron a ocultar el cielo y vio a las niñas nuevamente salir a jugar, cuando miro
esto su rostro se llenó de felicidad, agradeciendo enormemente a las nubes y comenzó a jugar a las
escondidas con las estrellas.

Por eso cuando llueve o este nublado debemos imaginar que el sol sale a jugar a las escondidas con
sus amiguitas las estrellas y de vez cuando su amiga luna sale a unirse a la diversión.
LA ARAÑITA DIANA
Cuentan que en un cierto jardín vivía una arañita llamada Diana, que perdió sus dos patitas traseras
y eso le impedía caminar bien lo que la hacía ser lenta. Al ver su discapacidad se sentía inútil; ella
observaba como las abejas recolectaban miel, las hormigas reunían su alimento y las mariposas
lucían sus colores, todo esto la ponía muy triste.

Un día una lluvia fuerte cayo en el jardín y Diana observo que no muy lejos una pequeña mariquita
quedo colgada en la hoja de un árbol a punto de caer en la corriente. Diana vio que todos corrían a
protegerse del aguacero y no se percataron del problema de la mariquita. Sin miedo y con gran
valentía Diana salto arriesgando su propia vida y con gran esfuerzo rescato a la mariquita.

Fuertes aplausos resonaron a su alrededor; eran todos los habitantes del jardín y la mariquita lloro
agradecida por ser su salvador. Diana desde ese momento descubrió que un defecto desaparece
cuando hay un gran corazón.

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