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Dimensión Política de la DSI

La unidad didáctica trata sobre los aspectos generales de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), incluyendo su definición, documentos principales, división en general y especial, fuentes y legitimidad. La DSI consiste en las enseñanzas de la Iglesia Católica relacionadas con el contexto social, promulgadas desde finales del siglo XIX en adelante. Se origina del encuentro entre el mensaje evangélico y los problemas sociales, y comprende principios, orientaciones y acción cristiana. Los documentos princip

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Dimensión Política de la DSI

La unidad didáctica trata sobre los aspectos generales de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), incluyendo su definición, documentos principales, división en general y especial, fuentes y legitimidad. La DSI consiste en las enseñanzas de la Iglesia Católica relacionadas con el contexto social, promulgadas desde finales del siglo XIX en adelante. Se origina del encuentro entre el mensaje evangélico y los problemas sociales, y comprende principios, orientaciones y acción cristiana. Los documentos princip

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UNIDAD DIDÁCTICA I

ASPECTOS GENERALES DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA

COMPETENCIA
Analiza, describe y fundamenta los aspectos generales de la Doctrina Social de la
Iglesia, su división, fuentes y legitimidad.

DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA UNIDAD


La unidad consta de los siguientes temas:
 Definición de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).
 Los documentos principales que contienen la DSI.
 División DSI: general y especial.
 Las fuentes DSI.
 El recurso de las ciencias sociales.
 La legitimidad de la DSI.

IGLESIA

1. DEFINICIÓN DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA (DSI)


La DSI es el conjunto de enseñanzas que el magisterio de la Iglesia católica ha
expuesto, en la época contemporánea, a partir de la llamada cuestión social.
Está constituida única y exclusivamente por los pronunciamientos oficiales del
Magisterio pontificio y conciliar, por vía generalmente ordinaria, sobre los
diferentes ámbitos de la convivencia.

La Iglesia trata, en cada lugar y en cada momento histórico, de iluminar la realidad


con la luz del mensaje evangélico. Ante los problemas sociales (miseria,
ignorancia, explotación de los trabajadores, violencia, guerra, etc.), la Iglesia
busca señalar los medios más eficaces para solucionarlos.

Por eso en cada época y situación:


ANUNCIA la verdad hacer de la dignidad del hombre y sus derechos.
DENUNCIA las situaciones injustas.
COOPERA a los cambios positivos de la sociedad y al verdadero progreso del
hombre.

La Iglesia no se limita a hacer un estudio de la realidad: prepara la acción que


pueda cambiar esa realidad, dando orientaciones, señalando caminos. Todo esto
lo hace de dos maneras distintas:
Por la actividad de sus miembros (todo el pueblo de Dios: laicos, religiosos,
sacerdotes, obispos).
A través de declaraciones oficiales, generalmente en forma de documentos.

Al conjunto de las declaraciones oficiales del magisterio de la Iglesia acerca de las


relaciones sociales le llamamos DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.
Si analizamos algunos de estos términos tenemos:

DOCTRINA: Es el conjunto de enseñanzas.

SOCIAL: Se refiere a las relaciones que se dan entre los seres humanos (familia,
educación, trabajo, economía, política, relaciones internacionales, etc.).

MAGISTERIO: Es la potestad de enseñar confiado por Jesucristo a los apóstoles y


a sus sucesores: el Papa y los Obispos.
Las conclusiones de Santo Domingo explican: “la DSI es la enseñanza del
Magisterio en materia social y contiene principios, criterios y orientaciones para la
actuación del creyente en la tarea de transformar el mundo según el proyecto de
Dios”; “la DSI forma parte esencial del mensaje cristiano. Su enseñanza, difusión,
profundización y aplicación son exigencias imprescindibles para la nueva
evangelización de nuestros pueblos.” (SD 22).

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) consiste en todas las enseñanzas de la


Iglesia Católica relacionadas con el contexto social. Desde finales del siglo XIX y a
lo largo del siglo XX, la Iglesia ha promulgado documentos que contienen
reflexiones acerca de los efectos del desarrollo, la sociedad industrial y el
capitalismo, los cuales constituyen un aporte invaluable en el actual debate a
cerca de la globalización.

La DSI se origina del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias éticas
con los problemas que surgen en la vida de la sociedad.
Gráficamente, así se origina la Doctrina Social de la Iglesia:
MENSAJE REALIDAD SOCIAL
EVANGELICO (PROBLEMAS)

IGLESIA

REFLEXION
Reflexión moral y filosófica – búsqueda científica (ciencias humanas y
sociales) – Experiencias de la comunidad cristiana

DOCTRINA SOCIAL

PRINCIPIOS ORIENTACIONES
(Siempre válidos) PRACTICAS

ACCION CRISTIANA

La Doctrina Social de la Iglesia es un cuerpo doctrinal que entra en diálogo con las
diversas disciplinas que se ocupan de la realidad del hombre; estas son: lo
religioso, lo económico, lo político, cultural, etc. Consiste primordialmente en todas
las enseñanzas de la Iglesia Católica relacionadas con el tema de la justicia social,
llevar a cabo cambios que sirvan al verdadero bien del hombre. Introducir a las
personas en un nuevo modo de conocer y leer la realidad les ayuda a abrirse a
horizontes más amplios, al servicio de cada persona: el pobre, el anciano, el
extranjero, la viuda… Impone la facultad moral de ejercer el derecho para llegar a
la justicia, la cual es el fundamento principal de esta doctrina.
“Hoy la doctrina social de la Iglesia se centra especialmente en los hombres y las
mujeres puesto que ellos están comprometidos en una red compleja de relaciones
dentro de las sociedades modernas. Las ciencias humanas y la filosofía son útiles
para interpretar el lugar central de la persona humana dentro de la sociedad y para
proveer un mejor entendimiento de lo que significa ser un ser social. Sin embargo,
la verdadera identidad de una persona es revelada completamente a través de la
fe, y precisamente es de la fe de donde comienza la doctrina social de la Iglesia.
Si bien se sirve de todas las contribuciones hechas por las ciencias y la filosofía, la
doctrina social de la Iglesia está apuntada a ayudar a la humanidad en el camino
de la salvación” (Centesimus Annus, 53-54).
2. DOCUMENTOS PRINCIPALES QUE CONTIENE LA DOCTRINA SOCIAL DE
LA IGLESIA
Nuestro recorrido por los documentos doctrinales se inicia con la encíclica RERUM
NOVARUM, del Papa León XIII, hasta la encíclica CENTESIMUS ANNUS, de
Juan Pablo II.
1891 León XIII: Rerum Novarum (Sobre la Cuestión Obrera)
1931 Pío XI: Quadragesimo Anno (Sobre la reconstrucción del orden social)
1961 Juan XXIII: Mater et Magistra (Cristianismo y progreso social)
1963 Juan XXIII: Pacem in Terris (Paz en la Tierra)
1965 Concilio Vaticano: Gaudium et Spes (La Iglesia en el mundo moderno)
1967 Paulo VI: Populorum Progressio (Sobre el desarrollo de los pueblos)
1971 Paulo VI: Octogesima Adveniens (Una llamada a la acción)

1971 SÍNODO DE OBISPOS: JUSTICIA EN EL MUNDO


1975 Paulo VI: Evangelii Nuntiandi (La evangelización en el mundo moderno)
1979 Juan Pablo II: Redemptor Hominis (Redentor de la humanidad)
1981 Juan Pablo II: Laborem Exercens (Sobre el trabajo humano)
1987 Juan Pablo II: Sollicitudo Rei Socialis (Interés social de la Iglesia)
1991 Juan Pablo II: Centesimus Annus (El Centenario)
1994 Juan Pablo II: Tertio Millennio Adveniente (Año de Jubileo 2000)
1995 Juan Pablo II: Evangelium Vitae (El Evangelio de la Vida)

Estas encíclicas, que pueden ser doctrinales o exhortaciones sociales, son los
documentos de mayor autoridad del magisterio ordinario de los Papas. Se dirigen
a toda la Iglesia o a Iglesias particulares. Algunas se dirigen a “todos los hombres
de buena voluntad”, pues también pueden ser comprendidas por los no católicos.
El autor definitivo de la encíclica es el Papa firmante. Aunque, para la selección de
temas, la redacción de contenidos, la revisión de estilo, etc., pueden tener
colaboradores, asesores y redactores, que en ocasiones son conocidos, con la
firma de la encíclica.
La publicación en 1891 de la encíclica Rerum Novarum marca el inicio del
desarrollo de un cuerpo significativo de Doctrina Social en la Iglesia Católica.
Presentó las tres coordenadas de la promoción moderna de justicia y paz
(personas, sistemas y estructuras) establecida desde entonces como parte integral
de la misión de la Iglesia. Ha habido numerosas encíclicas y mensajes sobre
temas sociales en los años posteriores; se desarrollaron diversas formas de
acción católica en distintas partes del mundo; la ética social comenzó a ser
materia de estudio en escuelas y seminarios. Sin embargo, tuvimos que esperar
hasta el Concilio Vaticano II y la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo
Moderno (Gaudium et Spes) para la declaración que representa un cambio en la
actitud de la Iglesia en referencia a su presencia en el mundo, junto a una llamada
a establecer el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, para ayudar a la Iglesia
a responder a los desafíos en el mundo.
Al mismo tiempo, la Constitución Dogmática sobre la Iglesia indicaba que el
laicado goza de un papel importantísimo en el cumplimiento universal de la tarea
de ayudar al mundo a obtener su destino en justicia, en amor y en paz (LG, 36).
En Centesimus Annus, el Papa Juan Pablo II hace el siguiente resumen: “Durante
los últimos cien años la Iglesia ha expresado repetidamente su pensamiento,
mientras seguía de cerca el desarrollo progresivo de la cuestión social”.
Ciertamente no ha hecho esto para recuperar antiguos privilegios ni para imponer
su propia visión. Su único propósito ha sido cuidar responsablemente la
humanidad, confiada a ella por Cristo… la única criatura sobre la tierra a la que
Dios quiso por sí misma… No estamos tratando aquí de algo abstracto sino de
hombres y mujeres concretas e históricas. Estamos tratando de cada individuo
puesto que cada uno está incluido en el misterio de la Redención, y a través de
este misterio Cristo se ha unido con cada uno y cada una para siempre. De ahí se
sigue que… esta humanidad es la ruta fundamental que la Iglesia debe recorrer en
el cumplimiento de su misión… el camino trazado por el propio Cristo, el camino
que lleva invariablemente por el misterio de la Encarnación y la Redención.

3. DIVISIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

PARTE GENERAL
La parte general de la DSI está constituida por todos y sólo aquellos elementos
genéricos, que por su misma universalidad tienen una proyección necesaria y son
de aplicación obligada en los diferentes sectores o cuestiones que se tratan en la
parte especial. La parte general contiene y explica lo común a todos ellos.

PARTE ESPECIAL
Estudia las grandes áreas temáticas de la vida social, la socio-política, la socio-
económica, la socio-cultural.

4. NATURALEZA DE LA DSI
Elaboración sucesiva: la DSI no se ha formado instantáneamente, sino que se
ha ido elaborando con el paso del tiempo.
La DSI nace y se desarrolla a partir del encuentro del mensaje evangélico con los
problemas sociales del momento. El Evangelio, la Tradición y la razón
proporcionan el deposito de las verdades permanentes que van a utilizar en su
desarrollo la DSI.
Continuidad y cambio. Este binomio, que es sinónimo de identidad y evolución o
desarrollo, y que expresa un a de las grandes características esenciales de la DSI,
reitera la combinación, que hemos dicho antes, de permanencia y mutación:
 continuidad e identidad significan que la DSI es siempre la misma en su
inspiración de fondo, en sus elementos constantes.
 evolución y desarrollo quieren decir que tal identidad sabe someterse y
adaptarse a la ley del cambio histórico.
Progreso, no inmovilismo. Es una consecuencia de lo anterior. Como ley de vida
en lo personal y en lo institucional, la DSI no es estática sino dinámica. Se instala
en el presente de cada época, sin desconectarse de lo vivido ene el pasado y
prestando atención previsora al futuro inmediato.
Inductiva, no meramente deductiva. La DSI procede, en su elaboración a través
del tiempo, por la vía de la deducción. Vive de la experiencia y también del
razonamiento. En la DSI hay deducción a partir de los grandes principios
permanentes.
Vida, no mera teoría. La DSI no es mera disciplina académica. Principalmente se
orienta a la vida y está hecha para practicarla. Tiene y necesita una estructura
sistemática y una claridad pedagógica. Pero no puede exponerse ni desarrollarse
con la rigidez de lo puramente abstracto. No es materia meramente conceptual,
sino que su razón de ser e eminentemente pragmática. Todos los escalones de la
DSI han de llevar a alcanzar una plataforma de praxis social.
Asimilación y rechazo. La DSI utiliza y urge, en el contacto diario crítico con las
realidades temporales, la dialéctica altamente de la asimilación y del rechazo,
conforme al aviso paulino “examinen todo y quédense con lo bueno” (1Te 5,21).
Asimilación, para incorporar cordialmente todo lo positivo que a lo social aporta
cada época. Y rechazo de cuanto en ese orden es inconsistente o contrario a la
verdad de la Iglesia. Por esto, la DSI es una escuela valiosa para percibir
claramente y para aplicar con intensidad el bien común completo en todo los
ámbitos sociales.
La DSI, según palabra s de Pío XII, ha nacido para responder a necesidades
nuevas, y en el fondo, no es más que la aplicación de la perenne moral cristiana a
las presentes circunstancias económicas y sociales.

5. FUENTES DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA


¿De dónde sacan el Papa o los Obispos los principios y el contenido de la DSI?
De cuatro fuentes, que son como un patrimonio, un tesoro que la Iglesia ha
adquirido progresivamente:
La Sagrada Escritura: es decir la Biblia, que es la Palabra de Dios. De los libros
sagrados, los más importantes para la DSI son los que componen el Nuevo
Testamento, o libro de la Nueva Alianza, que nos dan los principios de la moral
cristiana: los Evangelios, las Cartas —especialmente las de San Pablo—, y los
Hechos de los apóstoles. En menor medida, también hay enseñanzas “sociales”
en el Antiguo Testamento, que muestra sucesivas opresiones de liberación (en
libros como el Génesis, el Éxodo, el Deuteronomio, los Profetas, etc.).
Las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, nombre con el que se identifica a
los escritos eclesiásticos del los primeros siglos (especialmente del II al IV), como
Ambrosio, Policarpo, Clemente Romano, Crisóstomo, Basilio, Lactancio, Agustín,
etc. En sus escritos se muestra una permanente preocupación por la justicia y por
los pobres.
Las enseñanzas de los grandes teólogos, tanto de la antigüedad —sobre todo
Santo Tomás de Aquino, el gran teólogo del siglo XIII— como más recientes,
incluso contemporáneos (por ejemplo, en la encíclica Populorum Progressio,
Pablo VI cita a Maritain, Lebrel, Chenu, De Lubac y otros).
El mismo magisterio de la Iglesia. Los documentos de los Papas (especialmente
las encíclicas llamadas sociales, desde León XIII en adelante), de los Obispos, de
los Concilios (reunión de los obispos de todo el mundo) y de las Conferencias
Episcopales (reunión de los obispos de un país o de una región).
En la Iglesia hay un MAGISTERIO EXTRAORDINARIO. Se ejerce cuando el Papa
habla EX CATHEDRA, de forma infalible, sobre contenidos dogmáticos. Lo hace con
formulas precisas y breves que le permite a la Iglesia universal tener una VERDAD
que exige un asentimiento absoluto.
Magisterio NORMAL Y ORDINARIO, que se desarrolla, acoge y contiene los
temas y el modo de tratarlos. Las encíclicas todas tienen igual valor,
independientemente del tema que traten. Ej., los del tipo social revisten una
especial importancia en la solución de los problemas sociales. En este sentido, las
encíclicas son verdadero magisterio ordinario de la Iglesia. A través de ellas, se
unifica y se orienta la enseñanza episcopal en el mundo entero. Las
intervenciones que el Magisterio social de la Iglesia va ofreciendo forman un
“Habeas” doctrinal que se va articulando poco a poco, a medida que la Iglesia “lee
los hechos según se desenvuelven en el curso de la Historia (SRS 1 y Catecismo
2422).

LA RAZÓN
El pensamiento católico, y por consiguiente la DSI, es racional y realista. Defiende
y cultiva la capacidad objetiva del conocimiento humano y afirma, al mismo
tiempo, la trascendencia del ser en su realidad toda física y metafísica.
La DSI, como parte esencial de la evangelización, al tener su fuente en la Sagrada
Escritura, pertenece desde el principio a la enseñanza de la Iglesia, a su
concepción del hombre y de la vida social, a la moral social singularmente. Como
patrimonio, ha sido heredada y desarrollada después por las enseñanzas de los
Pontífices, a partir de la Rerum Novarum de León XIII hasta la Centesimus Annus
de Juan Pablo II (cf LE 3).
La Conferencia de Puebla (1979) se refirió a la DSI con los siguientes términos:
“Conjunto de orientaciones, doctrinas y criterios de acción que tienen su fuente en
la Sagrada Escritura, en la enseñanza de los Padres y grandes teólogos de la
Iglesia y en el magisterio, especialmente de los últimos papas” (n. 472)
Uno de los mejores tratadistas españoles de las cuestiones sociales, Luis
González-Carvajal, la define así: “La DSI es la explicitación de las consecuencias
sociales de la fe cristiana llevada a cabo en los tiempos modernos por el
magisterio eclesiástico” (1992: 655)
Marciano Vidal, teólogo moralista español de prestigio internacional, da un paso
más buscando una definición de DSI “menos reductiva”, y hablando de “la
potencialidad que tiene la fe cristiana para iluminar y transformar la realidad social
de cada época y de cada situación”.
Para el Magisterio de la Iglesia, la DSI tiene una gran importancia. A través del
magisterio social, la Iglesia “hace oír su voz ante determinadas situaciones
humanas, individuales y comunitarios, naciones e internacionales, para las cuales
formula una verdadera doctrina, un cuerpo, que le permite analizar las realidades
sociales, pronunciarse sobre ellas y dar orientaciones para la justa solución social
de los problemas derivados de las mismas” (CA, 5). Este magisterio se da en el
contexto general de la doctrina del Papa y de la Iglesia, que también incluyen
aplicaciones concretas según los distintos tiempos y lugares.
A la Iglesia le ha sido confiado el don de la fe y la transmisión del mismo: “Cuando
el Romano Pontífice o con él el cuerpo episcopal definen una doctrina, lo hacen
siempre de acuerdo con la REVELACIÓN, a la cual deben sujetarse y conformarse
todos; se nos transmite íntegra, se expone con fidelidad, gracias a la luz del
Espíritu de la verdad”. (LG 25)

CONTENIDO ESENCIAL DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA


¿De qué trata la DSI? Los temas son muchos y variados pero todos están
centrados en el hombre y en su dignidad como persona. Cada uno es la aplicación
del concepto que la Iglesia tiene del hombre, a partir de la Revelación, y
fundamentalmente del misterio de la Encarnación, de Dios hecho hombre. Ese
concepto de la persona es integral, y por eso incluye también una visión de la
sociedad y de la humanidad. A través de la Doctrina social, la Iglesia defiende al
hombre, colabora para su liberación, actúa a favor de la fraternidad, de la justicia,
de la paz, y en contra de las dominaciones, de las violaciones, de los atentados a
la libertad, de las agresiones de todo tipo. Algunos de los temas específicos de la
doctrina Social son:
 La persona humana
 La sociedad
 La solidaridad
 El bien común
 El trabajo
 La política, el Estado y las ideologías
 La justicia social
 La guerra y la paz
 La política internacional
 El desarrollo de los pueblos
 La familia y la cultura
 La participación
 La economía
La Iglesia, con la enseñanza de la DSI, ofrece a todos los hombres de buena
voluntad transformar los corazones y estructuras injustas porque afectan a los
hombres de nuestro tiempo. La Iglesia invita a aceptarla como instrumento
adecuado para el diálogo IGLESIA-MUNDO y FE-CULTURA, porque contribuye a
construir y consolidar cristianamente la sociedad, introduciendo obras de justicia y
caridad. Hace un reconocimiento y enfatiza temas de actualidad: la inviolabilidad
de la vida humana, la santidad e indisolubilidad del matrimonio, la dignidad de la
mujer, el valor del trabajo, la injusticia social, la violencia, guerra, pobreza, etc.
Estudiar esta materia es adentrarse en los cambios constantes, amplios y
profundos de la sociedad; por ello la Iglesia no descuida su acción pastoral y
orientación para la esperanza de los pueblos.

UNA TAREA SIEMPRE NUEVA


La DSI, a través de la enseñanza y de su aplicación, es el medio más eficaz para
establecer una relación fecunda de DIÁLOGO y cooperación con la sociedad
nacional e internacional, las instituciones, organizaciones sociales y los
ciudadanos.
En la elaboración de la DSI, concurre necesariamente la fe cristiana profesada por
la Iglesia católica. Busca la VERDAD sobre la vida y sobre el hombre, para que
puedan encontrar, en la DSI, la fuerza espiritual e intelectual para comprender y
orientar el destino común de la familia humana.
El Papa Juan Pablo II destaca la importancia de la DSI como instrumento de la
Nueva Evangelización: con nuevos métodos, con nueva expresión y con nuevo
ardor.

DIMENSIONES DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA


La DSI tiene tres dimensiones, relacionadas entre sí e inseparables:
Dimensión teórica: principios éticos permanentes, producto de una reflexión
orgánica y sistemática. Una reflexión sistemática, formulado explícitamente.
Dimensión histórica: visión real de la sociedad y de sus problemas. Surgida en
determinadas circunstancias.
Dimensión práctica: orientaciones y directivas para la aplicación efectiva de los
principios, mediante la acción.
En la práctica, estas tres dimensiones se traducen en la metodología seguida para
elaborar los documentos que forman la DSI. Esa metodología de desarrolla y se
presenta en tres tiempos:
VER: es percibir y estudiar los problemas y sus causas, aplicado las ciencias
humanas y sociales (Dimensión histórica).
JUZGAR: es interpretar la misma realidad a la luz de las fuentes de la Doctrina
Social, pronunciando un juicio sobre los fenómenos sociales y sus consecuencias
éticas. Esta es la función propia del Magisterio de la Iglesia: interpretar la realidad
desde el punto de vista de la fe (Dimensión teórica).
ACTUAR: es ejecutar la opción elegida. El Magisterio invita a hacer una elección
concreta y a obrar según los principios y criterios expresados en su Doctrina social
(Dimensión práctica).

PRINCIPIOS DE LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA


La vida, la dignidad y los derechos de la persona humana. La medida de cada
política está en cómo protege la vida humana, promueve la dignidad y respeta los
derechos humanos. Este principio es el fundamento de la enseñanza de la Iglesia
sobre la guerra, la paz y la vida social.
La opción preferencial por los pobres. En la doctrina social católica los pobres y
vulnerables tienen el primer lugar en nuestras conciencias y políticas. Si bien el
lenguaje es nuevo —es un lenguaje que proviene de América Latina— ha sido
abrazado por toda la Iglesia como la expresión contemporánea de Mateo 25:
seremos juzgados por todo lo que hayamos hecho por los más humildes, “por los
más pequeñitos”.
La solidaridad. Este es un principio esencial para edificar un mundo nuevo. Es
una expresión moral de interdependencia, un recuerdo de que somos una sola
familia, sin importar nuestras diferencias de raza, nacionalidad o posición
económica. Las personas de tierras lejanas no son enemigas ni intrusas, los
pobres no son una carga, son hermanas y hermanos, dotados de vida y dignidad,
a quienes estamos llamados a proteger.
La justicia, el bien común y la participación.
Aparte de la reflexión teológica social, será también una reflexión filosófica, para
fundamentar conceptos como: la verdad, el valor de la persona humana, las leyes
morales, etc. La DSI es mediación entre el Evangelio y la realidad social. La
Iglesia tiene como misión de enseñar la Buena Noticia para la salvación del
hombre, por eso lo considera como el primero y principal camino en el
cumplimiento de su misión.
La DSI, nos es un cuerpo estático y cerrado de verdades, sino dinámico y abierto
en sus formulación, elaboración, enseñanza y aplicación.

6. LA LEGITIMIDAD DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA


La DSI forma parte de una dedicación de la que la Iglesia no puede abdicar, ni
desentenderse: Dios y los hombres. Por legitimidad se entiende aquí la razón de
ser y los motivos que explican y justifican la DSI como expresión institucional
de magisterio que la Iglesia católica posee también en materia social,
distinguiendo tanto legitimidad ad intra como la legitimidad ad extra de esta
doctrina.
La legitimidad ad intra, opera de forma inmediata sobre los miembros de la Iglesia
Católica. De forma extensiva opera también sobre ciertos sectores del cristianismo
no católico. En consecuencia, la Iglesia está obligada a anunciar y a defender con
su doctrina social, práctica de carácter moral, los derechos supremos de Dios y de
los hombres, a la luz de la razón y de la fe.
La legitimidad ad extra, se refiere alas justificación de la DSI ante el creyente no
cristiano y ante el no creyente. También vale el argumento para creyentes-no-
cristianos, porque esa convergencia social aumenta con el común reconocimiento
de la existencia de Dios y de la consiguiente dignidad radical divina del hombre.
HACE DOS MIL AÑOS…
EL CRISTIANO Y LA DOCTRINA SOCIAL DE LA … Jesús dijo a sus discípulos —y
IGLESIA hoy nos dice a nosotros—:
A los cristianos —y especialmente a los laicos— “Les doy un mandamiento nuevo:
nos toca construir un mundo más justo, más ámense los unos a los otros…”
humano, más cristiano. Pablo VI pedía: “Que cada (Jn 13,34).
uno se examine para ver lo que ha hecho hasta “No hay amor más grande que
aquí y lo que debe hacer todavía. No basta recordar dar la vida por los amigos” (Jn
principios generales, manifestar propósitos, 15,13).
condenar las injusticias graves, proferir denuncias “Felices los que trabajan por la
paz, porque serán llamados hijos
con cierta audacia profética; todo esto no tendrá
de Dios” (Mt 5,9).
peso real si no va acompañado en cada hombre por “Vengan a mí todos los que están
una toma de conciencia más viva de su propia afligidos y agobiados, y yo los
responsabilidad y de acción efectiva” (Octogesima aliviaré” (Mt 11,28).
Adveniens, 48). “Les aseguro que cualquiera que
Al cristiano preocupado por los problemas sociales dé de beber, aunque sea un solo
se le plantea una pregunta: ¿es obligado aceptar lo vaso de agua fresca, a uno de
que enseña la DSI? estos pequeños por ser mi
Para contestar tenemos que distinguir entre: discípulos, no quedará sin
recompensa” (Mt 10,42).
“En verdad os digo que cuanto
hicisteis a unos de estos
hermanos míos más pequeños, a
mí me lo hicisteis.” (Mt 25,40)
“Vayan por todo el mundo,
anuncien la Buena Noticia a toda
la creación” (Mc 16,15).
El Magisterio ordinario: la enseñanza del Papa de los Obispos, Concilios y
conferencias episcopales, ejercida en forma corriente.
El Magisterio extraordinario: definiciones dogmáticas formuladas por un Concilio
ecuménico o por el Papa (por ejemplo, el dogma de la Asunción de la Virgen
María en cuerpo y alma a los cielos, proclamado por Pío XII en 1950). Estas
definiciones son INFALIBLES (no puede haber ERROR EN ELLAS), por lo que los
cristianos les deben una aceptación de fe: deben creer aunque no vean con
claridad.
Los documentos sociales pertenecen al Magisterio ordinario, que no exige un
asentimiento de fe: sus afirmaciones pueden y deben ser estudiadas y aplicadas a
la realidad que las dicta, pero sin que sea obligatoria una obediencia ciega.
Además, en los documentos sociales vamos a encontrar dos tipos de
afirmaciones:
Desarrollos doctrinales sobre verdades cristianas fundamentales referidas al
hombre y a la sociedad, y juicios sobre doctrinas o estructuras sociales.
Difícilmente se pueda dudar o discutir estas afirmaciones de contenido
permanente.
Directivas de acción, determinadas por las circunstancias concretas (lugar y
momento histórico), que son siempre cambiantes. Lo que vale para un momento o
un país determinados puede no servir en otros. Cada cristiano y cada comunidad
deben analizar e interpretar qué es aplicable a su realidad concreta.
Es resumen, ¿qué debe hacer cada cristiano frente a la enseñanza social de la
Iglesia? Varias cosas:
 Estudiar la DSI: leer los documentos y conocer su contenido.
 Conocer los fundamentos de la doctrina cristiana, es decir, lo que enseña
sobre la creación y el destino del hombre, el pecado, Cristo y la redención, la
historia de la Iglesia, la muerte, el juicio final, etc. La DSI forma parte de la
doctrina cristiana, y sin conocer ésta no se puede llegar a comprenderla.
 Analizar la realidad en que vive, a la luz de la Doctrina Social, para orientar
su vida concreta.
 Tratar de llevar a la práctica esa orientación, en la familia, en el barrio, en el
trabajo, en la parroquia, en la política, en la acción gremial, etc.

MAGISTERIO SOCIAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO


Documento de Río de Janeiro. Extiende y empieza analizar la cuestión social en
un momento muy crítico de formación y planificación, en búsqueda de paz y
libertad en Latinoamérica. Sobre todo el emigrante.
Documento de Medellín. Hace la aplicación del concilio Vaticano II a América
Latina. Analiza el crecimiento demográfico. Éxodo de población del campo a las
ciudades. Crecimiento de la marginalidad, movimientos guerrilleros en varios
países de la región. Muestra la preocupación por la “promoción humana”, la
justicia, la paz, la familia y demografía, la educación y la Juventud.
Documento de Puebla. Estudia la DSI, la ideología, la liberación cristiana, el
poder político, el uso de los bienes; gobiernos militares en Brasil, Uruguay, Chile,
Bolivia, Argentina, etc.; subsistencia de algunos movimientos guerrilleros;
crecimiento de la deuda externa; violaciones de los derechos humanos. Se hace
un estudio profundo de la opción preferencial por los jóvenes y los pobres.
Conclusiones de Santo Domingo. Hace mención sobre la Nueva evangelización,
Promoción humana, cultura cristiana. Durante gobiernos democráticos en casi
todos los países latinoamericanos. Planes de ajuste económico. Situaciones de
extrema pobreza. Narcotráfico. Corrupción administrativa.
Aparecida. El documento está centrado en la persona cristiana como “discípulo y
misionero de Jesucristo” en el mundo de hoy. En ella, se invita a retomar el
compromiso cristiano de trabajar por un mundo más humano, de servicio y de
esperanza. También enmarca los grandes desafíos del tercer milenio, y la
preocupación por dar una respuesta a la sociedad actual.

MAGISTERIO SOCIAL DEL EPISCOPADO BOLIVIANO


La Tierra. Una urgente preocupación sobre la distribución de tierras, la propiedad
privada, impuestos, etc.
El Agua. Es el don más preciado, con este documento exhorta a cuidar y
aprovecharlo bien.
La política, la situación económica, el trabajo, el análisis de la realidad, etc.
La Iglesia boliviana siempre ha hecho sus pronunciamientos y aportes, buscando
una salida en bien común para la sociedad.
En fin, como asignatura de una carrera universitaria procura ayudar al alumno a
continuar perfilando su formación profesional desde una perspectiva de servicio a
la sociedad inspirado en el evangelio y en la concreta realidad socio-económico-
político-cultural de la misma.

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