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Formación en el Seminario Corredentora

El documento describe la vida de estudio en el Seminario Nuestra Señora Corredentora. Los seminaristas pasan seis años estudiando la ciencia de Dios, comenzando con un año de espiritualidad para preparar su vida interior. Luego estudian filosofía durante dos años y teología durante tres años, con el objetivo de profundizar su conocimiento de Dios y de Jesucristo. Todos los estudios se centran en Jesucristo y están destinados a preparar a los seminaristas para predicar el Evangelio.
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Formación en el Seminario Corredentora

El documento describe la vida de estudio en el Seminario Nuestra Señora Corredentora. Los seminaristas pasan seis años estudiando la ciencia de Dios, comenzando con un año de espiritualidad para preparar su vida interior. Luego estudian filosofía durante dos años y teología durante tres años, con el objetivo de profundizar su conocimiento de Dios y de Jesucristo. Todos los estudios se centran en Jesucristo y están destinados a preparar a los seminaristas para predicar el Evangelio.
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Inicio > vida de estudio
Vida de estudio

“Los labios del sacerdote han de guardar la ciencia, y de su boca han de buscar
los hombres la instrucción, pues él es el mensajero del Señor de los Ejércitos”
(Mal 2, 7).

“Venid y subid esta montaña conmigo”. Esto es lo que Cristo pide de cada
seminarista, como se lo pidió a sus apóstoles predilectos, Pedro, Santiago y Juan,
al pie del monte Tabor. Esta montaña puede simbolizar muchas cosas, pero para
el seminarista significa ante todo el esfuerzo por adquirir la ciencia de Dios.

La atmósfera del seminario conduce a la sumisión de la mente, de la voluntad y


del corazón, a aquella docilidad que permite al seminarista recibir la verdad de
Nuestro Señor Jesucristo.
Durante seis años, los seminaristas estudian la ciencia de Nuestro Señor
Jesucristo, “el misterio de Cristo” del que tantas veces habla San Pablo, con el
deseo de comunicarlo. Ya se trate de la filosofía, de la teología, del derecho
canónico o de la liturgia, todo se reduce a Nuestro Señor Jesucristo. Él es el
centro de todos los estudios del seminario.
Años de estudio y meditación
Los años de seminario son quizás un poco largos para los seminaristas. Muchos,
tal vez, desearían acortarlos para llegar más rápido a la ordenación sacerdotal. Sin
embargo, tienen que saber que les son profundamente útiles. Necesitan meditar la
Sagrada Escritura.
Tienen que conocer la Revelación hecha a las naciones (Lc. 2,32), como dijo el
anciano Simeón, y ahondar en las verdades que Jesús ha venido a enseñarnos.
Así que seis años no son demasiados para prepararse a predicar a Nuestro Señor
Jesucristo.
A lo largo de su seminario, los seminaristas reflexionan sobre lo que la eternidad
es con relación al tiempo, el espíritu con relación a la materia y, en definitiva, Dios
con relación a las pobres criaturas que somos nosotros. Reflexionan – como decía
tan bien la gran Santa Catalina de Siena – “sobre Aquel que es todo, y sobre el
que no es nada”. Nuestro Señor es nuestro todo, y nosotros no somos nada, pues
no somos sino criaturas, y criaturas pecadoras.
Igualmente, contemplan el gran amor que les tiene Nuestro Señor Jesucristo, ese
amor inmenso que los prepara a recibir el don del sacerdocio gracias a su Cruz y a
su Sangre, que los ha redimido y les ha sido concedida mediante el bautismo y los
demás sacramentos que han recibido."
Monseñor Marcel Lefebvre, La Santidad Sacerdotal, Libro 1, Parte 1ª, Capítulo 2

Plan de estudiosusted está aquí:iniciocomunidadseminaristasestudios


"Si invocas a la inteligencia y a voces llamas a la prudencia; si la buscas como se
busca la plata, cual si excavaras un tesoro, entonces tendrás el temor del Señor y
hallarás el conocimiento de Dios" (Prov. 2, 3-5)
Aquellos que fueron investidos con el sacerdocio reciben el nombre de
presbíteros, palabra que en griego significa ancianos. Esa palabra muestra cuales
deben ser el conocimiento, la prudencia y la gravedad de su vida.
Además de la formación de la inteligencia para ese conocimiento sobrenatural, la
voluntad del joven seminarista se educa y fortalece mediante la vida de
comunidad, que no es más que una vida de fe y de caridad.
En la Fraternidad San Pío X, el plan de estudios se divide en seis años de
formación, iniciados por el año de Espiritualidad. Tras haber acrecentado su vida
interior durante el año de Espiritualidad, el seminarista se entrega durante dos
años al estudio de la filosofía. Luego, siguen tres años orientados a construir la
sabiduría cristiana mediante la teología.
Monseñor Lefebvre invita a los seminaristas a sintetizar sus estudios a través de
una mirada contemplativa a Nuestro Señor y al santo sacrificio de la misa, y a dar
a Nuestro Señor todo el lugar que merece en su vida, imitando sus virtudes.
Año de Espiritualidad
En las órdenes religiosas siempre ha habido un noviciado, mientras que en los
seminarios, por lo general, la formación espiritual se impartía sólo a través de las
conferencias espirituales de la tarde. Eso era poco, sobre todo en nuestros
tiempos modernos, en que los jóvenes ya no reciben un mínimo de formación
espiritual en sus estudios secundarios.
Por eso, nuestro Fundador juzgó necesario cubrir esa laguna mediante un primer
año de estudio y reflexión sobre lo que es realmente la vida interior, la vida de
perfección y la vida de santidad.

Los estudios en los seminarios de la Fraternidad comienzan con un primer año,


llamado de Espiritualidad, durante el cual el aspirante aprende los principios de la
vida interior, la vida de unión con Dios y los fundamentos del combate espiritual
que implica. Este año, hecho concienzudamente, debe repercutir en todos los
años siguientes e incluso en la vida del futuro sacerdote.
La influencia de este año se hace notar durante todo el seminario. En los estudios
de filosofía, de teología y de todas las demás disciplinas, se encuentra abundante
materia para poner en práctica todas las fuentes de la vida espiritual. La filosofía y
la teología son ciencias maravillosas que han de conducir a la contemplación, a la
alabanza de Dios y a la humildad."
Monseñor Marcel Lefebvre, Extractos de "La Santidad Sacerdotal", Libro 1º, Parte
1ª, Capítulo 2
Filosofía
Tras haber acrecentado su vida interior durante el año de Espiritualidad, el
seminarista se entrega durante dos años al estudio de la filosofía.

Toda la filosofía canta la gloria de Nuestro Señor Jesucristo, que ha creado las
cosas de este mundo. La filosofía no es sino el descubrimiento de las maravillas
que Dios ha hecho en este mundo, en el mundo material, en el mundo espiritual y
en el mundo celestial, pues la cima de la filosofía es la teodicea, es decir, el
estudio de Dios y de todos sus maravillosos atributos. La teodicea nos hace
conocer al Creador, el que es por sí mismo, mientras que nosotros no somos nada
sino por Él.
Hay que estudiar y meditar las verdades de la filosofía a la luz de la fe, pues
algunas verdades, incluso naturales, son objeto de fe. Las primeras palabras del
Credo son, desde luego, palabras que afirman verdades de la filosofía, y por ello,
de la razón natural: “Creo en Dios, Creador del Cielo y de la tierra, de todas las
cosas visibles e invisibles”. Ahí está, en definitiva, toda la teodicea."
Monseñor Marcel Lefebvre, Extractos de "La Santidad Sacerdotal", Libro 1º, Parte
1ª, Capítulo 2
Conozca mejor el Curso de Filosofía
Teología
Luego, siguen tres años orientados a construir la sabiduría cristiana mediante la
teología.

Después de los estudios de la filosofía, la teología nos hace descubrir a la


Santísima Trinidad, a Nuestro Señor, la Encarnación, la Redención, la Iglesia y los
sacramentos: maravillas todas ellas que deben cautivar al seminarista, y aumentar
cada vez más su caridad.
Los seminaristas que reciben la enseñanza tradicional tienen que dar gracias a
Dios por haberles concedido hacer sus estudios bajo la égida de Santo Tomás de
Aquino, el gran Doctor que ha sido puesto como modelo de ciencia y de sabiduría
para todos los que cursan estudios eclesiásticos, sobre todo sabiendo lo que son
hoy los estudios en muchos seminarios e incluso universidades católicas…
Tienen pues que aprovechar los años de estudio, pues más tarde, en medio de
sus ocupaciones pastorales, ya casi no tendrán la posibilidad de dedicar mucho
tiempo a estudiar esos libros.
Podemos decir que todos los estudios del seminario hacen que los seminaristas
comprendan mejor a Dios y a Nuestro Señor Jesucristo –que es Dios–, y que
comprendan mejor toda la Redención. Toda la teología gira alrededor de Nuestro
Señor Jesucristo, de su Misa y de su Cruz. Toda la filosofía es, en cierto modo, el
sustrato y pedestal sobre el que se levanta el Sacrificio de la Misa. Todos los
estudios están orientados en este sentido. La síntesis de la formación de los
seminaristas durante sus años de estudio es el altar y el Sacrificio de la Misa."

Monseñor Marcel Lefebvre, Extractos de "La Santidad Sacerdotal", Libro 1º, Parte
1ª, Capítulo 2
Conozca mejor el Curso de Teología
Plan de Estudios de Humanidades
usted está aquí:inicio Catecismo

Para una formación humana completa es imprescindible una verdadera y sólida


instrucción sobre las verdades de la fe.
En efecto, la inteligencia del hombre, aunque puede, con mucho trabajo y
actividad, conocer la existencia de Dios y algunas de sus perfecciones a partir de
la creación (Rom. 1,20), no puede conocer la mayor parte de aquellas cosas por
las que se consigue la salvación eterna, a no ser que Dios le revele por la fe esos
misterios. Y la falta de tal conocimiento tiene consecuencias funestas para las
almas y para las sociedades, a punto que el papa Benedicto XIV decía que:

(…) la mayor parte de quienes se condenan, sufren para toda la eternidad esa
desgracia a causa de su ignorancia de los misterios de la fe, que deberían
necesariamente saber y creer para poder ser contados entre los elegidos".
La predicación, que remedia ese mal tan grande, nunca debe omitirse en la
Iglesia, pero es mucho más necesaria en los tiempos actuales, en los que el
mundo entero se hunde en una profunda ignorancia de Dios, acompañada por
todo un cortejo horrendo de calamidades públicas y perversiones morales.
Teología de la Naturaleza
Hoy los jóvenes están encantados por la «flauta mágica» de la tecnología
moderna, por lo que sólo tienen en sus manos la pantalla del celular, sin el menor
interés por las dos «pantallas» que nos comunican con Dios: la naturaleza y la
Revelación. Atendiendo a esto, el presente curso ofrece una mirada cristiana
sobre la naturaleza con doble finalidad:
primera, despertar la admiración del joven al contemplar la naturaleza como obra
de Dios, reaccionando contra la moderna admiración de la tecnología como obra
del hombre-
segunda, quitar el «complejo galileano» que hace creer que la teología católica fue
superada por la ciencia moderna, mostrando que, al contrario, sin volver al
tomismo no se superarán nunca los sofismas pseudo-científicos, como el
evolucionismo, ni los nuevos conocimientos llegarán nunca a constituirse como
ciencia.
La visión, entonces, que este curso tiene del progreso científico es crítica, pero no
despreciativa. Se han descubierto enormes misterios de la naturaleza que
deberían llevarnos a mayor admiración del Creador, pero un perverso prejuicio
anticientífico cierra a las inteligencias toda vía de trascendencia.
Se comienza el curso con una introducción en la que se discute el falso conflicto
entre Teología y Ciencia; luego se da una mirada teológica a asuntos de Física,
Cosmología, Biología y Antropología; se cierra el curso con una conclusión sobre
la tecnología actual.
Actas del Magisterio
Desde el principio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Mons. Lefebvre
instituyó, para la formación impartida a los seminaristas, un curso muy especial
que recibían durante su primer año, titulado Actas del Magisterio. Este curso
expone las grandes encíclicas de los Sumos Pontífices y los documentos
pontificios que tratan sobre el orden social cristiano y la realeza social de Nuestro
Señor. Tiene como finalidad colocar a los jóvenes aspirantes al sacerdocio en el
contexto concreto de la situación de la Iglesia actual y de la sociedad pos-
cristiana, marco de su futuro apostolado y santificación.
Durante los años 1979-1982, Mons. Lefebvre enseñó personalmente esta materia
en el seminario de Ecône, mostrando así la importancia capital de nuestra lucha
contra los errores modernos, especialmente el liberalismo, el modernismo y el
comunismo y sus propagadores, en particular la Masonería. Así mostraba también
su adhesión filial e indefectible a las enseñanzas de los Sumos Pontífices, al
Magisterio de la Iglesia y a la Roma Eterna.
Latín
Esta materia consta de un ciclo de 4 años, saber:
1º año: estudio de la gramática latina, sobre todo en morfología:
declinaciones, conjugaciones; primeras nociones de sintaxis; vocabulario;
nociones de historia de Roma.
2º año: estudio detallado de la sintaxis.
3º año: lectura de textos e iniciación a latín cristiano: Imitación de Cristo -
Concordia de los Evangelios
4º año: lectura de textos e iniciación a latín cristiano: Suma teológica -
Breviario romano.
Historia
La Historia es la ciencia de los hechos, y, por lo tanto, debe ser un conocimiento
razonado, es decir, un conocimiento que explica las causas, las relaciones y los
efectos de los acontecimientos más importantes de la Humanidad.
Ese estudio tiene gran importancia, porque conociendo los grandes hechos
pasados, honrando los gloriosos y deplorando los malos, se sacan las lecciones
que permitan actuar bien en las situaciones presentes: Historia magistra vitae est
(Cicerón).
En el año de Humanidades, el curso de Historia se desarrolla como un pantallazo
general que permite conocer mejor el ambiente en el cual surgió y se expandió la
civilización occidental y cristiana, como se expandió dominando el mundo y que
luchas tuvo y todavía tiene que enfrentar.
Lengua y Literatura
La materia sobre Lengua Castellana impartida a los jóvenes de Humanidades es
referente a todas las nociones de la lengua necesarias para el aprendizaje del
latín.
La materia sobre Literatura versa sobre la presentación y lectura de diferentes
profanas y cristianas.
Historia del Arte y Romanidad
El fin de este curso es dar nociones generales de los diferentes estilos de arte
desde la Grecia Antigua hasta el arte moderno, a fin de familiarizarse con la
belleza.
Una parte importante del estudio se hace a través de Roma, a fin de conocer
mejor la Ciudad Eterna y amar siempre más la Iglesia y el Papado a través de las
maravillas que han producido en el arte.
Vuelva a la página sobre el Año de Humanidades
Curso de Espiritualidad
usted está aquí:inicio
La vida sobrenatural constituye lo esencial de nuestra vida de prueba: el valor de
nuestra existencia se medirá según el grado de vida sobrenatural que habremos
alcanzado al salir de este mundo.

La necesidad de la vida espiritual pertenece a la esencia misma del sacerdocio.


¿De qué sirve ser sacerdote, si no se vive espiritualmente, si no se tiene una vida
interior? ¿De qué sirve ser sacerdote, si ni siquiera se tiene gusto por la oración?
¿De qué sirve ser sacerdote, si no se conoce a Nuestro Señor Jesucristo, si no se
hacen esfuerzos para imitarlo y penetrar en ese gran misterio que es Nuestro
Señor Jesucristo?” Monseñor Marcel Lefebvre
Curso de Vida Interior
El curso de Vida Interior es la principal materia estudiada en el Año de
Espiritualidad. Quiere introducir a los jóvenes candidatos al sacerdocio en esa
práctica constante de la búsqueda de la perfección de la vida sobrenatural, que
consiste en una unión habitual e cada vez más íntima con Dios, poseído por la
gracia santificante. Por lo tanto, el Curso de vida interior se reduce al estudio de la
vida sobrenatural o vida de la gracia, con la finalidad práctica de vivirla de una
manera más consciente, más intensa, más perfecta, y para hacer de ella el
principio o el alma de toda la actividad exterior.

El estudio de la vida sobrenatural es de una importancia capital, por varios


motivos:
Como hombres, nuestro único destino en la tierra, por voluntad expresa de Dios,
es elevarnos a la vida sobrenatural;
Como cristianos, nuestro deber fundamental es conservar y desarrollar esta vida
sobrenatural recibida en germen en el bautismo;
Como sacerdotes o religiosos, tenemos la obligación de tender a la perfección de
nuestra vida sobrenatural, no ya solamente en razón de nuestro bautismo, sino
además en razón de nuestra vocación y estado de vida;
Como sacerdotes o religiosos apóstoles, nuestra gran misión es la de comunicar
sin cesar alrededor nuestro esta vida sobrenatural, por todos los medios a nuestro
alcance;
Resumiendo, la vida sobrenatural constituye lo esencial de nuestra vida de
prueba: el valor de nuestra existencia se medirá según el grado de vida
sobrenatural que habremos alcanzado al salir de este mundo. Por eso, es
sumamente importante que la conozcamos bien, a fin de vivirla más
perfectamente.

El curso está dividido en tres partes, a saber :

En la Primera Parte, los principios fundamentales de la vida espiritual: los


títulos en que consiste esta vida; el organismo espiritual de que consta, y las
leyes que lo rigen; y las obligaciones que nos impone, cifradas en el mismo
simbolismo bautismal.
En la Segunda Parte, el ejercicio negativo de la actividad sobrenatural, o
lucha contra todo lo que puede ser un factor de debilitamiento o de muerte para
ella : el pecado, y las diversas causas del pecado.
En la Tercera Parte, el ejercicio positivo de la actividad sobrenatural, o
medios para desarrollarla hasta su máxima perfección : los sacramentos, las
virtudes y la oración.
El fin de este curso es dar a los aspirantes al sacerdocio los principios de la vida
interior, de la vida en presencia de Dios y en unión con Dios, enseñarles los
fundamentos del combate espiritual y mostrarles cuál es el alma de todo
apostolado, con la finalidad de que estos principios sean puestos en práctica en su
vida personal.” Reglamento de los Seminarios, Parte 2a, cap. 2, A
Otras materias estudiadas

Catecismo de Trento
La enseñanza de la fe es una de las tareas principales del sacerdote en su
cometido de salvar almas. En efecto, decía el papa Benedicto XIV que:

(…) la mayor parte de quienes se condenan, sufren para toda la eternidad esa
desgracia a causa de su ignorancia de los misterios de la fe, que deberían
necesariamente saber y creer para poder ser contados entre los elegidos".
Por eso, el Concilio de Trento juzgó conveniente, con el fin de remediar tan gran
mal, dar un catecismo para la instrucción del pueblo cristiano. Ese catecismo,
publicado con la autoridad del mismo Concilio, no está empero destinado al
pueblo, sino a aquellos que han recibido el cargo de enseñar y demuestra cómo
se debe exponer la fe e instruir al pueblo fiel en todos los deberes de la religión.
En el curso sobre el Catecismo de Trento se ofrece a los seminaristas un resumen
detallado del mismo, con las divisiones y encadenamiento de ideas en cada uno
de los capítulos, a fin de facilitar la lectura y estudio de tan importante texto.
Liturgia
Este curso da un panorama inicial de introducción a la liturgia en general y, en
especial, a la liturgia romana. Se estudia, entre otras cosas, la historia del rito
romano, sus partes, los ornamentos, vasos y edificios sagrados, además de un
breve capítulo sobre las liturgias orientales.
El tema es profundizado en los tres años de estudios litúrgicos en el curso de
Teología y por toda la imponente vida litúrgica de los seminarios de la Fraternidad
San Pío X.

El espíritu de la Fraternidad es ante todo el de la Iglesia, (…) es un espíritu


litúrgico. (…) Profundizar este gran misterio de nuestra fe que es la Santa Misa,
tener por él una devoción sin límites, ponerlo en el centro de nuestros
pensamientos, de nuestros corazones, de toda nuestra vida interior, será vivir del
espíritu de la Iglesia.” Mons. Marcel Lefebvre
Sagrada Escritura
Durante este año, los seminaristas deben leer toda la Sagrada Escritura. El curso
pretende dar al aspirante al sacerdocio unos primeros elementos que lo
familiaricen con el único libro del cual Dios es autor. Para ello, un doble tipo de
conocimientos parece conveniente:
Ante todo, se requiere conocer qué es la Biblia; esto es, tener un mínimo de
nociones generales sobre este sagrado Libro en sí mismo. La Biblia es
considerada primero en sus nombres y en su contenido, luego en su condición de
libro de Dios, de libro de Jesucristo, de libro de la Iglesia y de libro del sacerdote;
para acabar finalmente con algunos principios relativos al modo de leer y estudiar
la Sagrada Escritura.
No son menos útiles, sobre todo al comienzo, algunas nociones sobre la historia
bíblica, para familiarizarse prontamente con los personajes, fechas y
acontecimientos de que se habla en los Sagrados Libros, y para tener un
conocimiento del marco histórico de las revelaciones de Dios tanto en el Antiguo
como en el Nuevo Testamento.
Latín
Esta materia consta de un ciclo de 4 años, saber:
1º año: estudio de la gramática latina, sobre todo en morfología: declinaciones,
conjugaciones; primeras nociones de sintaxis; vocabulario; nociones de historia de
Roma.
2º año: estudio detallado de la sintaxis.
3º año: lectura de textos e iniciación a latín cristiano: Imitación de Cristo -
Concordia de los Evangelios
4º año: lectura de textos e iniciación a latín cristiano: Suma teológica - Breviario
romano.
Actas del Magisterio
Desde el principio de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Mons. Lefebvre
instituyó, para la formación impartida a los seminaristas, un curso muy especial
que recibían durante su primer año, titulado Actas del Magisterio. Este curso
expone las grandes encíclicas de los Sumos Pontífices y los documentos
pontificios que tratan sobre el orden social cristiano y la realeza social de Nuestro
Señor. Tiene como finalidad colocar a los jóvenes aspirantes al sacerdocio en el
contexto concreto de la situación de la Iglesia actual y de la sociedad pos-
cristiana, marco de su futuro apostolado y santificación.
Durante los años 1979-1982, Mons. Lefebvre enseñó personalmente esta materia
en el seminario de Ecône, mostrando así la importancia capital de nuestra lucha
contra los errores modernos, especialmente el liberalismo, el modernismo y el
comunismo y sus propagadores, en particular la Masonería. Así mostraba también
su adhesión filial e indefectible a las enseñanzas de los Sumos Pontífices, al
Magisterio de la Iglesia y a la Roma Eterna.
Plan de Estudios de Filosofía
usted está aquí:inicio
El fin principal del estudio de la Filosofía en el seminario es el de despertar y
formar la razón para colocarla al servicio de la fe en el estudio de la Teología.
Filosofía significa, etimológicamente, amor a la sabiduría y supone todo un
programa con algo de profecía. Hubo en la antigüedad quienes se llamaron
sabios (sofós), pero Pitágoras, más sabio que todos ellos, se denominó filósofo,
esto es, amante de la sabiduría, queriendo decir con esto que estaba en los
hombres desearla pero no alcanzarla. De hecho la reflexión de los griegos alcanzó
a despertar un deseo de saber que sólo la Revelación cristiana pudo satisfacer. Y
no por otro motivo se estudia Filosofía en el Seminario: para despertar la razón y
ponerla con alegría al servicio de la fe.
Con el término Filosofía se designa el conjunto de las más altas ciencias
humanas, tal como pueden alcanzarse a la luz de la razón natural. Los cursos de
Filosofía comienzan con la Lógica, que es el arte de pensar científicamente;
progresan con la Física o Filosofía de la naturaleza y con la Psicología o Filosofía
del hombre; culminan con la Metafísica o Filosofía del ser. A estos cursos se
agrega la Ética o Filosofía del obrar humano, tanto individual como social.
En el Seminario se dedican dos años intensos al estudio de estas materias. No se
pretende, evidentemente, formar filósofos: ni se puede, ni conviene. El fin primario
es formar la razón en su ejercicio propio para ponerla al servicio de la fe en la
Teología. Y el fin secundario es saber distinguir el orden natural puramente
humano, no para absolutizarlo, tampoco para negarlo, sino para subordinarlo al
orden sobrenatural cristiano. Hoy es cada vez más importante, porque el
pensamiento moderno, en aras de liberarse de la obediencia a Dios: «¡No
serviré!» (Jeremías 2, 20), no sólo ha abandonado la fe cristiana, sino que ha
renunciado a la razón natural, hundiéndose en el subjetivismo.
Filosofía Aristotélico-Tomista
En nuestro Seminario se estudia filosofía aristotélico-tomista. Quienes han
cursado estudios de filosofía a nivel secundario y universitario en otros institutos,
generalmente no registran el enorme provecho que se obtiene con un poco de
dicha disciplina, porque en todas partes se tiende a enseñar una visión pluralista
de diversos sistemas filosóficos contradictorios, oscureciendo el espíritu en lugar
de esclarecerlo, y tentando de escepticismo.
Hay muchas maneras de pensar mal, y lo peor que puede pasar es que se hagan
sistema, pero hay una sola de pensar bien. La verdad se halla por la adecuación
del intelecto a la realidad, y así como la realidad tiene una única manera de ser,
así también el intelecto tiene una única manera de adecuarse. Y es la que enseñó
Aristóteles y perfeccionó Santo Tomás.
Filosofía perenne
Frente al intento modernista de hacer teología con las ideologías modernas, Pío
XII destacó con autoridad y firmeza la importancia de la Filosofía aristotélico-
tomista, en su solemne encíclica Humani Generis, donde dice:

Todos conocen bien cuánto estima la Iglesia el valor de la humana razón, cuyo
oficio es demostrar con certeza la existencia de un solo Dios personal, comprobar
invenciblemente los fundamentos de la misma fe cristiana por medio de sus notas
divinas, establecer claramente la ley impresa por el Creador en las almas de los
hombres y, por fin, alcanzar algún conocimiento, siquiera limitado, aunque muy
fructuoso, de los misterios.
Pero este oficio sólo será cumplido bien y seguramente, cuando la razón esté
convenientemente cultivada, es decir, si hubiere sido nutrida con aquella sana
filosofía, que es como un patrimonio heredado de las precedentes generaciones
cristianas, y que, por consiguiente, goza de una mayor autoridad, porque el mismo
Magisterio de la Iglesia ha utilizado sus principios y sus principales asertos,
manifestados y precisados lentamente, a través de los tiempos, por hombres de
gran talento, para comprobar la misma divina revelación. Y esta filosofía,
confirmada y comúnmente aceptada por la Iglesia, defiende el verdadero y
genuino valor del conocimiento humano, los inconcusos principios metafísicos – a
saber: los de razón suficiente, causalidad y finalidad – y, finalmente sostiene que
se puede llegar a la verdad cierta e inmutable.
[…] Considerando bien todo lo ya expuesto más arriba, fácilmente se comprenderá
porqué la Iglesia exige que los futuros sacerdotes sean instruidos en las
disciplinas filosóficas según el método, la doctrina y los principios del Doctor
Angélico, pues por la experiencia de muchos siglos sabemos ya bien que el
método del Aquinatense se distingue por una singular excelencia, tanto para
formar a los alumnos como para investigar la verdad, y que, además, su doctrina
está en armonía con la divina revelación y es muy eficaz así para salvaguardar los
fundamentos de la fe como para recoger útil y seguramente los frutos de un sano
progreso." (Pío XII, Encíclica Humani Generis)
Las materias estudiadas
En el Seminario se dedican los años 2º y 3º al estudio de la Filosofía, y se lo hace
de manera cíclica, reuniendo los alumnos de ambos años en un único curso. El
ciclo de estudio comprende los siguientes cursos:

Año A: Lógica I, Física general, Psicología


Año B: Lógica II, Metafísica, Ética
El recurso del ciclo tiene su inconveniente, pues los que comienzan con el año B
no siguen el ordo disciplinae escolástico, que aconseja estudiar primero la Lógica,
luego la Física y Psicología, y finalmente la Metafísica y la Ética. Pero el
inconveniente es mínimo, porque en dos años sólo se estudia una introducción a
dichas materias, y no dependen tanto que no puedan iniciarse los alumnos en
cada una sin mayores preámbulos. La experiencia confirma que, terminado el
ciclo, están suficientemente armados para acceder a la Suma Teológica con fruto.
Lógica
En ese curso se muestra que una Filosofía y una Teología perfectas son
imposibles sin una alta perfección del arte de pensar.
En la exposición se sigue el orden del Órganon aristotélico, sin incorporar la
división escolástica tardía entre Lógica forma y material. Se quiere que el curso de
Lógica no sirva solamente para ordenar la manera de pensar, sino también para
abrir la mente a los problemas filosóficos. Cf. la Introducción a la Lógica de los
«Umbrales de la Filosofía».
Un alumno despierto puede iniciarse en la Metafísica sin haber estudiado Lógica,
gracias a la lógica natural de la inteligencia. Pero las inteligencias de nuestros
jóvenes vienen cada vez menos despiertas, porque la escuela moderna no sólo no
las forma, sino que tiende a corromper el rigor de sus reglas. De allí que la
importancia del curso de Lógica crezca cada vez más.
Física general
La Física general es la primera de las ciencias que pertenecen a la Filosofía de la
naturaleza. Tiene importancia fundamental, porque la realidad natural se ofrece
inmediatamente a nuestra experiencia sensible, y el alumno puede tocar los
principios filosóficos – materia y forma – que nos permiten explicar la naturaleza
de las cosas. Es un escalón indispensable para que los principios aún más
universales de la Metafísica y de la Teología no parezcan al seminarista como
caídos de un extraño mundo de ideas.
Una finalidad secundaria del curso de Física es mostrar cuánto ganaría la Física
matemática de nuestros días si se fundara en el único método de la verdadera
ciencia. Porque aceptamos el reto de la nueva Física, sosteniendo la excelencia
de la Física aristotélica, sin huir distinguiendo indebidamente entre filosofía y
ciencia, como después de Maritain se ha hecho común entre los tomistas
recientes. (Cf. la Introducción a la Física de los «Umbrales de la Filosofía».)

Psicología
Es la parte de la Filosofía que estudia al hombre: su esencia (alma y cuerpo) y sus
facultades (inteligencia, voluntad, sentidos y apetitos sensibles).
Para ello se sigue a Santo Tomás en su comentario al Libro “De Ánima” de
Aristóteles y en algunas cuestiones de la Primera Parte de la Suma Teológica.
Esta materia proporciona al seminarista parte del fundamento racional necesario
para enfrentar luego el estudio de la Teología Moral.
Metafísica
El curso pone el acento en tres aspectos:
primero, el análisis o resolución de las causas universales, que tiene dos
procesos: el análisis intrínseco que termina en la distinción fundamental de
esencia y acto de ser, y la elevación a la Causa primera por las cinco vías
tomistas;
segundo, el ejercicio de universalización analógica, con la consideración de los
llamados «trascendentales»: el ente, la unidad, la verdad y la bondad;
tercero, el estudio de la gnoseología o consideración metafísica del conocimiento,
saliendo al paso de los errores modernos. Cf. la Introducción a la Metafísica de los
«Umbrales de la Filosofía».
El curso no se divide – como ciertos tratados tomistas de intención – en Ontología
y Teología, porque la Metafísica es Teología, pues la causa eficiente, ejemplar y
final del ente en cuanto tal (sujeto de la Metafísica) no es otra que Dios. Pero
tampoco se hace una exposición completa de la ciencia racional de Dios, pues se
la tiene mucho más perfecta en los cursos de Teología revelada.
La Metafísica exige del alumno una capacidad de generalización analógica que
una mente joven no está en condiciones de alcanzar, pues se hace indispensable
la maduración de la experiencia sapiencial. Si Santo Tomás era maestro a los 25
años, fue porque a los 9 ya se preguntaba: Quid est Deus? Pero la sabiduría no se
alcanza de repente, y aquí comienzan los seminaristas a intentarlo.
Ética
Es la parte de la Filosofía que estudia los actos humanos en cuanto tales, es decir,
en cuanto proceden de la voluntad iluminada por la inteligencia con una finalidad
determinada. La materia está dividida en dos grandes partes: Ética individual (el
hombre) y Ética social (el hombre y la sociedad).
Para este estudio se sigue el comentario de Santo Tomás a la Ética a Nicómaco
de Aristóteles, así como tratados de autores tomistas sobre el tema. Esta materia
completa el fundamento racional de la Teología Moral.
Apologética
En un ciclo de dos años estudiamos la Iglesia, pero cada año por un enfoque
distinto:
el curso de Revelatione considera la Iglesia por la razón, es el estudio de la
apologética, el estudio de los argumentos de credibilidad.
el curso de Ecclesia, ya consideramos la Iglesia a la luz de la fe, haciendo ya un
trabajo propiamente teológico.
Sagrada Escritura
La Sagrada Escritura se estudia en todos los años del seminario. El curso empieza
con un año de introducción general en Espiritualidad y se desarrolla después en
un ciclo de 5 años, durante la Filosofía y la Teología. En los siguientes párrafos,
Pío XII nos explica la importancia de esta disciplina en la vida del seminarista:
Los sacerdotes, obligados por oficio a procurar la salud eterna de las almas,
después de recorrer ellos mismos con diligente estudio las sagradas páginas,
después de hacerlas suyas por la oración y la meditación, deben exponer
celosamente al pueblo estas soberanas riquezas de la divina palabra en
sermones, homilías y exhortaciones.
Pero a nadie se le oculta que todo esto no pueden hacerlo bien los sacerdotes, si
ellos antes, durante su permanencia en el seminario, no han bebido este activo y
perenne amor a la Sagrada Escritura. Por tanto, los profesores de Sagrada
Escritura den en los seminarios toda la enseñanza bíblica, de tal manera, que
armen a los jóvenes con el conocimiento y el amor de las Divinas Letras; que sea
fomento de verdadera doctrina y de piedad sólida; y con tal fervor que sus
alumnos lleguen a experimentar en cierto modo lo mismo que los discípulos de
Emaús: “¿No ardía, en verdad, nuestro corazón en nosotros mientras nos
explicaba las Escrituras?” (Luc. 24, 32)
Si en verdad llegaren los profesores de esta gravísima disciplina a conseguir esto
en los seminarios, con santa alegría tengan la persuasión de haber contribuido
grandemente a la salud de las almas, al adelantamiento de la causa católica, al
honor y gloria de Dios, cumpliendo con ello una labor íntimamente unida a los
deberes del apostolado.”
Papa Pío XII, Extractos de la Encíclica Divino Afflante Spiritu
Historia de la Iglesia
La Historia de la Iglesia es la Historia de un combate entre dos “ciudades”:

De un lado, la ciudad de Dios, tal como la hace Jesús: santa, inmaculada,


invencible, destinada a ser configurada a Él por la cruz y por la caridad: destinada
a cargar la cruz mientras dure su peregrinación en la tierra, pero asegurada
igualmente de la victoria infalible por la cruz. De otro lado, el enemigo irreducible
hasta el fin del mundo, la ciudad del diablo que, con sus falsas doctrinas y
prestigios innumerables, se obstina contra la ciudad de Dios, pero sus tentativas
terminan siempre en fracasos." P. Calmel, Teología de la Historia
Mons. Lefebvre decía que “tenemos afortunadamente 2000 años de cristianismo”.
En efecto, mirando a la acción de la Iglesia a lo largo de los siglos, sabemos que
debemos hacer hoy: guardar el catecismo, la doctrina perenne y rechazar los
errores. El conocimiento de la Historia de la Iglesia se torna de esa manera
indispensable para el sacerdote.
En un ciclo de cuatro años, se estudia la Historia de modo cronológico desde
Nuestro Señor Jesucristo hasta nuestros tiempos, mirando de modo especial
como Cristo es su verdadero centro y culmen. Los temas estudiados se dividen de
la siguiente manera:
Primer Año: De Nuestro Señor al III Concilio de Constantinopla (681 d.C).
Segundo Año: Del Concilio a la Revolución Protestante (1517 d.C)
Tercer Año: Del Protestantismo a la Revolución Francesa (1789 d.C)
Cuarto Año: De la Revolución a la Actualidad.
Patrología
Como la Edad Patrística es estudiada en el primer año del ciclo de Historia, el
curso de Patrología se dedica al estudio de los escritores eclesiásticos de los
siglos IV y V, que lucharon contra las herejías y recibieron los títulos de Doctores y
Padres de la Iglesia.
Ellos son también llamados Padres dogmáticos, para distinguirlos de los Padres
apologetas de la época precedente, y de los primeros, llamados Padres
apostólicos, que conocieron a los Apóstoles y los sucedieron. Su obra capital
consiste en analizar la doctrina de la Iglesia en cada uno de sus elementos, en
exponerla con conceptos pensados y, más aún, en defenderla con precisión contra
los herejes que la deformaban.
Este curso sobre los Padres dogmáticos se desarrolla a partir del estudio
preferencial del más grande de entre ellos, San Agustín, y la materia consta así de
un ciclo de 2 años dividido del siguiente modo:

1º año: Vida y obras de San Agustín.


2º año: Teología de San Agustín.
Latín
Esta materia consta de un ciclo de 4 años, saber:
1º año: estudio de la gramática latina, sobre todo en morfología: declinaciones,
conjugaciones; primeras nociones de sintaxis; vocabulario; nociones de historia de
Roma.
2º año: estudio detallado de la sintaxis.
3º año: lectura de textos e iniciación a latín cristiano: Imitación de Cristo -
Concordia de los Evangelios
4º año: lectura de textos e iniciación a latín cristiano: Suma teológica - Breviario
romano.
Plan de Estudios de Teología usted está aquí:inicio
La mente del sacerdote debe ser luz de Teología, irradiada por el amor de Dios y
de las almas.
La Teología, como la palabra lo indica, es la Ciencia (logos) de Dios (Theos). En
ella se estudia, a la luz de la Revelación divina, a Dios y a su obra: la Creación.
Es la Sabiduría que, a partir de la Fe, debe iluminar toda la vida cristiana: la vida
contemplativa, penetrando en el misterio de Dios, Uno y Trino, Creador y Señor de
todas las cosas, y de Jesucristo, Dios y hombre, nuestro Redentor y Cabeza de la
Iglesia; y la vida activa, disponiendo nuestra conducta según la virtud, a ejemplo
de Cristo. De allí que sea la ciencia por excelencia del Sacerdote. La máxima
expresión de la Teología católica se halla en la Suma Teológica de Santo Tomás.

Importancia de la Teología

La fe viva que lleva al Cielo es aquella que ilumina la visión del cristiano y rige su
vida. Quien encierra la lámpara de la fe en el espacio y el tiempo en que asiste a
Misa y no la deja salir de allí, no se salva. Ahora bien, la iluminación de la fe en la
vida del hombre, quien por naturaleza debe regirse según la razón tanto en el
orden individual como social, es por definición Teología.
La Teología es la sabiduría de la vida cristiana, que comienza a aprenderla el niño
en el catecismo y que sólo termina en la Visión beatífica. Pero como los fieles
cristianos no tienen normalmente las condiciones ni el tiempo para formarse en
Teología como convendría, Nuestro Señor les dejó a los sacerdotes para que les
enseñen, aconsejen y sostengan en dicha visión cristiana de la vida.
De allí la urgente necesidad que marcó nuestro Fundador, Mons. Lefebvre, para
que los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X se formen en Santo Tomás, pues
de otra manera nunca podrían alcanzar el verdadero espíritu sacerdotal tal como
lo quiere la Iglesia. El sacerdote debe ser lámpara que ilumina las almas y la
sociedad para que se conserven cristianas:

Vosotros sois la luz del mundo: no se enciende una lámpara y se la pone debajo
del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la
casa” (Mateo 5, 14-15).
Las materias estudiadas

La Teología es la ciencia por excelencia del sacerdote, porque es la ciencia de


Dios. Por eso, a diferencia de las ciencias humanas, que son muchas, la Teología
es ciencia específicamente una, especulativa y práctica, como es una la Sabiduría
divina.
Todos los cursos de ciencias sagradas que se estudian en el Seminario no son
sino partes materiales de la única ciencia de la Teología. En los cursos de
Sagrada Escritura y de Actas del Magisterio se estudian las dos fuentes
principales de la Revelación. Los cursos de Dogmática y de Moral desarrollan la
Teología más propiamente dicha. El curso de Historia de la Iglesia da una visión
teológica de los acontecimientos. Los cursos de Liturgia y Derecho Canónico son
teología aplicada al culto y a la conducta cristiana.
Teología Dogmática I y II
Las dos Teologías Dogmáticas tratan los asuntos más especulativos, y la Teología
Moral los temas más prácticos, aunque no hay misterio a contemplar del que no se
sigan consecuencias a practicar, ni hay conductas prácticas que no respondan a
altos principios especulativos. De allí que los profesores de Teología no pueden
encerrarse en sus materias sin cultivar siempre la Teología entera. Los alumnos
reciben parte por parte los diferentes cursos y temas, y van armando la Teología
como las piezas de un rompecabezas (literal para más de uno); a los profesores
les toca tener la visión integral y mostrarles siempre las relaciones de pieza a
pieza.
La Teología Dogmática I trata los temas mayores (con más horas de clases por
semana) y la Dogmática II los temas menores, aunque – por supuesto – nada es
pequeño en la Ciencia de Dios. Por necesidades prácticas del número de alumnos
y de profesores, los cursos se dan en ciclos de tres años, al que asisten juntos los
seminaristas de los tres años de teología. En todos estos cursos se sigue
fielmente la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, según la siguiente
división:

Año Teología Dogmática I Teología Dogmática II


A
De la Teología en sí misma

De Dios Uno y Trino

De Dios Creador

De los ángeles
B
De la unión hipostática en Jesucristo

De los misterios de Cristo Salvador


Del pecado original

De la gracia
C
De los Sacramentos en general

Del Bautismo, Eucaristía y Orden Sagrado


De las virtudes teologales

De las postrimerías
Teología Moral
Santo Tomás dice en el prólogo a la Segunda Parte de la Suma Teológica:
“Puesto que, según el Damasceno (De fide orth. l. 2, c. 12), el hombre se dice
hecho a imagen de Dios, según que por imagen se entiende intelectual y de
arbitrio libre y propia potestad (per se potestativum); después que se trató del
Ejemplar, esto es, de Dios, y de lo que procedió del poder divino según la voluntad
suya, réstanos considerar ahora de su imagen, es decir, del hombre, según que él
también es el principio de sus obras, en cuanto tiene libre albedrío y dominio de
ellas”.
Con estas palabras del Santo se puede definir la Teología Moral, materia en la
cual el seminarista estudia lo principal acerca del hombre en su ordenación libre a
Dios, último fin y bienaventuranza verdadera. Este estudio lo ayuda a desarrollar
las condiciones necesarias para la formación de la virtud de prudencia, que hace
del sacerdote confesor y consejero. El curso dura tres años en los cuales se
estudian:
Primer Año: Segunda Parte de la Suma Teológica: Cuestiones I a 97 de la
Prima Secundae: los principios del orden moral.
Segundo Año: La Segunda Parte de la Suma Teológica: Cuestiones I a 170
de la Secunda Secundae: las virtudes y los vicios en particular.
Tercer Año: La Tercera Parte y el Suplemento de la Suma Teológica:
Cuestiones relativas a los sacramentos.
Sagrada Escritura
La Sagrada Escritura se estudia en todos los años del seminario. El curso empieza
con un año de introducción general en Espiritualidad y se desarrolla después en
un ciclo de 5 años, durante la Filosofía y la Teología. En los siguientes párrafos,
Pío XII nos explica la importancia de esta disciplina en la vida del seminarista:

Los sacerdotes, obligados por oficio a procurar la salud eterna de las almas,
después de recorrer ellos mismos con diligente estudio las sagradas páginas,
después de hacerlas suyas por la oración y la meditación, deben exponer
celosamente al pueblo estas soberanas riquezas de la divina palabra en
sermones, homilías y exhortaciones.
Pero a nadie se le oculta que todo esto no pueden hacerlo bien los sacerdotes, si
ellos antes, durante su permanencia en el seminario, no han bebido este activo y
perenne amor a la Sagrada Escritura. Por tanto, los profesores de Sagrada
Escritura den en los seminarios toda la enseñanza bíblica, de tal manera, que
armen a los jóvenes con el conocimiento y el amor de las Divinas Letras; que sea
fomento de verdadera doctrina y de piedad sólida; y con tal fervor que sus
alumnos lleguen a experimentar en cierto modo lo mismo que los discípulos de
Emaús: “¿No ardía, en verdad, nuestro corazón en nosotros mientras nos
explicaba las Escrituras?” (Luc. 24, 32)
Si en verdad llegaren los profesores de esta gravísima disciplina a conseguir esto
en los seminarios, con santa alegría tengan la persuasión de haber contribuido
grandemente a la salud de las almas, al adelantamiento de la causa católica, al
honor y gloria de Dios, cumpliendo con ello una labor íntimamente unida a los
deberes del apostolado.”
Papa Pío XII, Extractos de la Encíclica Divino Afflante Spiritu
Derecho Canónico
En esta materia se estudian las partes más importantes del Código de Derecho
Canónico, que contiene las leyes por las que se rige la Iglesia. Es un complemento
importante al estudio de la Teología Moral ya que ayuda a formar el juicio
prudencial del futuro sacerdote.
En las leyes eclesiásticas la Iglesia ha volcado toda su sabiduría y experiencia de
los siglos: conocerlas es entrar en su espíritu e intención de dar gloria a Dios y
salvar las almas.
Liturgia
La liturgia es el conjunto de las ceremonias por las cuales la Iglesia expresa su
religión para con Dios, entre las que sobresale la Santa Misa.
La liturgia es el centro de la vida espiritual del sacerdote, porque, como decía
Mons. Lefebvre, sus “enseñanzas (…) son admirables y nos llevan a una mayor
santificación”. Es también fuente de su vida apostólica, porque en ella se dispensa
la gracia a las almas y ella constituye, según Mons. Lefebvre, “la catequesis más
viviente, la más eficaz.”
La liturgia es también una regla de doctrina para los estudios teológicos porque,
en palabras de San Agustín, “la fe de la Iglesia se halla en sus oraciones”.
Además, no se puede olvidar que las reglas litúrgicas, mantienen la dignidad y
uniformidad del culto divino, conservando íntegro el dogma católico y mostrando la
unidad de fe, esperanza y caridad que une a todos los fieles en una misma familia.

Esta materia consta de un ciclo de 3 años, saber:

1º año: Año litúrgico - Breviario romano.


2º año: Misal romano.
3º año: Reforma litúrgica.
Historia de la Iglesia
La Historia de la Iglesia es la Historia de un combate entre dos “ciudades”:

De un lado, la ciudad de Dios, tal como la hace Jesús: santa, inmaculada,


invencible, destinada a ser configurada a Él por la cruz y por la caridad: destinada
a cargar la cruz mientras dure su peregrinación en la tierra, pero asegurada
igualmente de la victoria infalible por la cruz. De otro lado, el enemigo irreducible
hasta el fin del mundo, la ciudad del diablo que, con sus falsas doctrinas y
prestigios innumerables, se obstina contra la ciudad de Dios, pero sus tentativas
terminan siempre en fracasos." P. Calmel, Teología de la Historia
Mons. Lefebvre decía que “tenemos afortunadamente 2000 años de cristianismo”.
En efecto, mirando a la acción de la Iglesia a lo largo de los siglos, sabemos que
debemos hacer hoy: guardar el catecismo, la doctrina perenne y rechazar los
errores. El conocimiento de la Historia de la Iglesia se torna de esa manera
indispensable para el sacerdote.
En un ciclo de cuatro años, se estudia la Historia de modo cronológico desde
Nuestro Señor Jesucristo hasta nuestros tiempos, mirando de modo especial
como Cristo es su verdadero centro y culmen. Los temas estudiados se dividen de
la siguiente manera:
Primer Año: De Nuestro Señor al III Concilio de Constantinopla (681 d.C).
Segundo Año: Del Concilio a la Revolución Protestante (1517 d.C)
Tercer Año: Del Protestantismo a la Revolución Francesa (1789 d.C)
Cuarto Año: De la Revolución a la Actualidad.
Pastoral
Esta materia consta de un solo año, como preparación de los diáconos al
ministerio: aprendizaje de la celebración de la Misa, Ritual romano, predicación,
etc.

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