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MAZATLAN LITERARIO.~ ee reba M. DE MAZATLAN. CESTADO DE GA HONT UE aes mh DISTRITO = [eens ee ly TERNACIONAL PARIS. MAZATLAN. TA Y CASA EDITORIAK DE MIGUEL RETES. INDICE. PROL0G0...... 2 oe F. GOMEZ FLORES. La critics literaria on México. . Impresiones de viaje Dos fechas terribles. Las naves de Cortés. Por el Joyel del Sombrero...... Angela Peralta... El Dia de Difuntos. Quetzacéatl Setiembre con P Bpisodios Histéricos Mexicanos Ensefianza Laica = Nueva Bspafia en su aspeeto literario. .. Agustin-de Iturbide Los Grandes Hombres de la Independen- cia El Paje de la V Noticia de la vida Contreras. “Mirtilo.” 3 Tnversién de ideas Biblibteca Mexicana La dificil facilidad de Moratin. “BI Bardo” y “La Bternidad de un M nuto.”” El Parnaso Mexicano PEDRO VICTORIA. La Independencia de México. Soneros: En un Album Desencanto cs En la muerte de Angela Peralta La Instruceién Sonrros: ‘A Carolina Civili. Despedida A mi amigo F°, Gémez Flores. . Soneto:—A ‘Aune arti ao El Escudo Nacional. : : Beos del Alma. . in obras de José Peén y 56 89 90 o1 92 93 94 Sowrros: [= ‘A la muerte del poeta A. L. Gallardo. 94 A Rosa Palacios. ” Poosfa lefda en tna fiesta filantropica... 95 16 de Septiembre 96 En una distribuei6n de premios escolares. 98 ‘Traduccién (fragmento de Shakspeare.) 99 A Esther - 100 ‘A Rosa Palacios 3 ALONSO MORGADO Un real en el peso - 101 Los Feos mam.) .. 104 El Peneque.....2...y--: . 107 La Cocinera 110 El Dependiente... 113 Mi Gato 115 El Aguador oes Los Pollos . 120 El Fatuo. 122 El Baile. . 125 Ignacio Ramirez 127 Carta literaria (al ladés.) 130. El Suicidio. : 133 La Mesa de Mr. 135 La Semana Santa 137 El Pretendiente. 140 Los cuartos de alquiler...... 142 Timpanicidio .. < 1d Pensamientos. - 146 GABRIEL F, PELAEZ. A la memoria de mi hermana Srita. Pie- dad Valdés. . U7 Adiés 4 un artista 148 {Por qué te ocultas? Saar Delirios mS 5 149 A Carolina Civili : 2 e150) Mujer y Angel f 5 La mitad esté hecha _ a a Aun Artista on sus dias cero 1 Comer, Ama Dormir. &: 152 INDICE, APOLONIO SAINZ. ENRIQUE PARDO Peginn Un dia de muertos. La Prensa 193 Amma nube Ignacio Ramirez 195 Al Tominil #] Gral. D, Suntos Degollado 195 SANTIAGO CALDERON. eee ut ROD ak Rentiniseencias ; ps Ip: ANGEL BELPRAN. No te comprendo » | A Clorinda 203 CASIMIRO B. ALVARADO. Rondos e : 1 | El Progreso 204 ae 151 1 ET poeta. (Mondlogo.) 206 A Lupe 2 eatin. thy | Browacidn 4 tos Héroes de la Tiftependen- a cin Mexicana 209 1 | A Jose Pegi y Contreras 210 ARIOS AUTORES. Decidme, 1 eu sraeeenre. (8. domes Rieres) 113 | Lan inecita Oils Cineranin, (José Salcido é Tmaz.j...,,. | IMis ores! 212. Bleaia. (M. Sinchez Tirado.) agit | Sombra: 213 Bocelocamericnnos. (JorgeA: Wilhelmy.) 165 | Viotetas Bu. A uss Bolondeina: (Adolfo Wilhelniy.),. 167 | Mme! Cementonio a Mi esperanza. (Benjamin Vidal.) Sods se La Flor y ol Aurag® 217 JOSB FERRELL. Pierce ; Las Visitas 169 iJudrent » ‘Visita de eumplimiento 171 | (Hidalgo! 218 Visite de duelo AG 219 Iietiame™ oa0 “Qnien bien ama nunca, a ee oy B filtimo beso ve FRANCISCO S. Y AVILA. BE] primer y tltimo beso 180 | La pesea de Ta ballena al EI beso. del primo... 183 | Meditaciones religiosas 248 Blabeso del pobre 186 | Puerza de la educacién £ 245, Bl beso del rieo 180 | Qué es Mazatlan? 26 ERRATAS NOTABLES. | Gonvass DICE DEBE DECIR ortogenants seragenario. eernamente. 47 | Linen 18 | Iequierda fi} 4 40-| Dereclia....| enteramente 98 | Verso 32 | Derecha. in}, 20| Irquierda.. | 160%, Trquierial 167]. Der ai} 5, 30!) Derecha | 947 | Linea 1."| Taquierda. al Anéhnae Io tra. regalo 4 la miseria césped de yeana rumor fatidicas anese baile se bailaba Min junto 6 cerea de tierra [al Andhuae las trajo yelego & ia miserta. césped de groma, mumor fatidivo, en ese baile se hallaba. lin, junto; cored, ete. PEGG: 2 LGAR ha venido 4 ser con el transcu tiempo, el repetido proloquie de EAS que la Literatura es el termometro de la civilizacién de los pueblos: alli donde florecen prosperas las letras, es [Link] en suficiente cantidad los elementos indis peasables 4 su florecimiento. No nos empenitremos. ni acaso es-pertinente, en demostrar Ta verdad inconensa de se- mejantes asertos, suministrados 4 In Critica por una experiencia continuada y pertinaz de varios siglos: Pero sf entra en nuestro propésito dejarlos asentados en esta primera pag para explicar desde facgo el por qué dena humilde obra, destinad: fen uno de los mas grandes certamenés de la inteligencia que habrin presenciade los tiempos. n embargo 4 figurar Mazatlin ha querido dar muestra, no sdlo de su progreso en el orden puramente fist cudiendo con su parte 4 la gran exhibicién universal; sino que, como un homenaje ex- traordinario al gigantesco pueblo que ha sabido marchar & la yanguardia de la moderna civilizacién, ha querido darla también del estado actual de st cultura, No se ufana de poder todavia entrar en liza con otros pais, menos nntros intelectua’es del propio ‘in con log focos europeos de donde irradia la indeficiente luz del adelanto Gientifico; pero, modlestos sus trabajos, los presenta reverente y solicito ante los altares del Progreso, tal como ante el ara de Dios la pobre campesina una olorosa flor de su_huerto; que la hnmildad de la ofrendino amengna ni debilita el fervor del ereyente, Alexpresar con tal sine pretar fielmente los de ln Honorable Junta de Exposicion del Distrito que nos designs para tan delicnda labor como la que hemos desempeitado. Careee, pues, en un todo de preten= siones este libro, consagrado tinica y exclusivamente 4 mostra sia y sin vanidad, el punto exacto 4 puerto mexicano del licoral del Pa Explicada asf la indole y naturaleza de lo que no nos atrevemos 4 llamar antologia, réstanos s6lo dar breve noticia de nuestros trabajos. en iiltimo deseargo de nuestra comi- j6n y paraila mejor inteligencia del Avnos. Siendo Mazatlan una poblacién bastante jo- ven, y una cindad por anadidura mereantil, tropezamos desde luego con In dificultad de que enentat con muy pocos libros de caracter literario, excepeién hecha de los del Sr. Gé~ mez Flotes. Asi es que tuvimos que acudir 4 las colecciones de periédicos, para buscar en sus calumnas las composiciones dispersas de los escritore: conocidos y estimados. Ve rifienda esta preliminar pesquisa, de entre gran nimero de autores y composiciones qué su jetamos 4 deliberneién, entresacamos de unos y otras, 1o que mas idéneo y adaptable al proyecto nos parecié, teniendo por mira, tanto la fundamental idea, abundancia de las producciones. eridad y laneza nuestros propios sentimientos, creemos inter- ante el mundo, sin hipocre- ue ha tlegado el cultivo de las letras en el_ primer fico. ue: ‘into la variedad y Los autores elegidos para formar esta compi ci6o son hijos de Mazatlin los unos 6 han nacido aqui para las letras los otros; por lo que respecta & Estos, sélo hemos tomado aquello que han dado 4 iuz en este puerto, aun cuando fuera de él, ausentes, hayan publi- re I. cado mejores composiciones. De algunos, como verbigracia, de los Sres. D. Luis L. Blan- co y D. Agustin Hernandez, que fueron hace pocos aos, principalmente el/primero, Iabo- riosos periodistas, no pudimos clegir nada, porqne todos sus articulos, aunque excelentes muchos de ellos, son de asuntos del momento 6 de polémica de circunstancias, Nada tene- mos que decir en particular de los demas escritores campilados, toda vez que no es nues- tra misi6n formular un juieio eritico de la obra: hemos dado 4 cada uno el espacio y sitio que en rigor nos han parecido de justicia, segtin su notoriedad, abundancia de produecio— hes, cardcter de éstas, etc., subordinando empero esta organizacién al plin de vatiedad so= bre que fundamos desde un principio nuestros trabajos ___La parte tipogratica de la obra y la enetadernacién, encomendadas 4 establecimien- tos de la localidad, asi como el papel en que esti impresa, fabricado expresamente ps ella en cl-Estado de Jalisco, daran en conjunto, como industrias complementarias del arte fiterario, una idea bastante aproximada de la’caltura intelectual de esta ciudad, llamada por antonomasia la Perla del Paci ‘3 Al dar aqui fin nuestra tarea, debemos expresar nuestra gratitud 4 la Honortble Janta de Exposicién del Distrito por la honorifica distincién de gue nos hizo gbjeto, y for- mular nuestros més ardientes y sinceros votos, como lo hacemos, porque nuestro trabajo redunde en prez y beneficio de la hospitalaris, eulta é inolvidable poblacién que nos ha ad vibre su concedido su generoso abrigo. ; Ojala que-con nuestro dbolo de buena volu hombre en el gran certamen de Paris, y se difinda luego por todo el orbe, con la sono dad y aplauso que de todo corazén le deseamos! s MAZATLAN, ENERO 1.0 DE 1889, Quio G. Alvarez Len. . Ladislac Gaona, D. D. David Mamos, a Secs corsaponsat Be fa Bserna Ehaciads be Mextes. DOS FECHAS TERRIBLES. AP(ERNAN CORTES con un punado de Bs, como dice su panegirista Solis, y con doscientos mil aliados, (#) puso cerco 4 la eapital del imperio azteca, cuyo nt- mero de habitantes apenas aleanzaba la cifra de los sitiadores, La eindad, asentada casi en el centro de Ia Iaguna, s6lo se comunicaba con tierra firme por medio de varias ealzadas, que fueron teatro delos més tremendos y desigua- Jes combates. Mientras los aliados de Cortés y sus huestes espafiolas mismas, atacaban de frente los endebles parapetos de los sitiados, se veian éstos batidos de flanco por los trece bergantines construidos por Martin Léper: prucha irvefragable, 4 no haber otras, de que Cortés no queré sus nares, como la tradicién vulgar afirma, sino que las eché 4 pique como ice D. Lucas Alamén después de tener ya en salyamento In arboladura, el yelamen y las jareias. (9) L se ostentaban cub dalides eastellanos, ademis, jos de hierro, de la ca era 4 los piés; invulnerables casi & las armas aztocas. Todavia existe en el Museo Nacional de México Ja tremobunda armadura de Cortés, euye solo easco pesa una arroba. Y con todos estos pertzechos, y oiros muchos que serfa prolijo enumerar, y euballos, mosquetes y ea- Hones, necesitaron tres meses de lucha cons- tante y yigorosa, para tomar ‘una ciudad in- defensa, en cuyo interior hacian mis vietimas el hambre y la peste, que Jas formidable: mnelidas del ejéreito enemigo, [Link], asedio di6 fin conn asalio feroz, en que se jugé el todo por el todo, ¥ la o gran alas le Cortes, 12 naoen subir nos bistoriudcnos & cifras verkaoriges te ubnlosnsy new {ras otros le rebajan &téemiiosinultnin les: Clavjeroqs asigna 200,00) altados ew el sir & quien en 90 purtioda Fe acepla como ms exact (#2) Ten signiffencion herdien que se Ia quenido atytuir 4 este hoch de Cortés, es exigerada cleratente cn €/ so tido de que se orld yer completa In retirads, to enal en renlad no hizo, Ademasy el Mecho do Queda Lay Navi, () El nbimero de te 5 ‘Tenochtitlin, sefiora de Anéhnac, emporio de Ia grandeza mexicana, insigne y nobilisima, se ontregs inerme, hecha trizas, devorada por cl incendio, infecta de cadaveres y sangre. So- bre esta pira horrenda en que ardian los tos de un pueblo herdigo, flames vietorioso el pendén castellano, en tanto que los conquis- tadores celebraban el triunfo con épip quetes y desonfrenalas orgins, Sélo dos hom- bres protestaron contra semejante eseindalo: ros ban- Bernal Diaz del Castillo y el Padre Olmedo, Preso por Garefs Holguin el emperador Cuauhtemoc, cuya defensa de México es un timbre de gloria para Ia humanidad entera, fué conducidod la presencia de Cortés, & quien aijo: Gome reducide 4 ser yuestro prisione- ro; pero esto despités de haber hecho cuanto exigfan de inf el honor de mi corona y el a- mor de mis pueblos.” ¥ poniendo la mano sobre In daga queen el cinta Novaha el conquistador, afiadié —*Y puesto que no he sabido morir en su defenss indtil ya para mi patria.” Hornin Gortés le respondié —No temiis, seréis tratado con honor, pues habéis defendido yuestra ciudad como un yaliente, y los espatie de quiera que le encuentran,” Esto pasé el dfa 13 pe Agosto px 1521 Povo tiempo después, Cuauhtemoc y su her= mano Tetlepanquelizaltzin, S amartados 4 infames Tei castellano, arrineame la vida, que es es respetan el valor don- for de Thacé- ‘os, hhacinadas pam MAZATLAN materias combustibles & sus piés, y rociados éstos de aceite hirviendo, sufrieron impasihles amo de los tormentos més atroces y mas injus- tos que registra la historia en sus sangrientos * males. re La hneste egpafiola eruzaba con reeelo y fae 1 los pantanosos terrenos del Istmo de Te— tepec, rambo al pais de las Hibuerns, en el Golfo de Honduras, donde el eapitin Gristé- bal de Olid, infiel y descontentadizo, habia al- mudo pendén de rebeldia contra Cortés. Guauh- temoc y Colmanacostzin ian en calidad de prisioneros, 6 Ixilils6ebitl, vey de ‘Texeoco, conto amigo y aliada de los conquistadors. an Con ste 6 con aquél caréeter, acompa jaimbién 4 a hueste, otros muchos personajes de la nobleza mexicana Un dia legé si ofdos de Corté , por conducto de uno de sus espias, que el destronado caudi- Ho conspiraba contra él; lo enel era una vil monarea, sélo habia calumnia, pues el infel dicho al hermano do Txtlilxéehi, burla, y como para aliv en adn de ar Ta angustia de su situacion, as provinelas que hemos conquistado gAeaso no soy rey?” Taste amargo sarcasmo con que se desahog ba la magostad cafda, sirvid de pretexto 4 Cor- ncorse de Jos dos reyes hermanos, tés para de farmos y abatidos, le que no obstante ost estorbab La hueste ospaftola neampaba 4 la sax6n en vaso @ ineulto, donde habfa siete Una de ellas siryié de horea C0. Gon 1 murieron también nmchos otros nobles un lugar 5 grandes ignominiosa al tltimo emperador de Mé eibas, mexicanas, prisioneros como él y como él ino- coutes, Igual suerte habrfa cabido sin duda al hermano de Txtlilxéchitl, si #ste, avisado & 2, LITERARIO. tiempo por sus servidores, no hubiera cortado In soga de que pendia agonizante—La obra de infamia estaba consnmada. Bl inelito paladin mexicano que superé en bravura y heroieidad Jos inyasores de su patria, habia sueumbido por fin en el fondo de um bosyue seereto y mii terioso, dla edad de 2 sin desmentir wn solo instante In grandeza de su es Est6 pasé el dia 26 pe Pepneno ve 1525. Bernal Diaz califica de muy injusta la ejecu- Gién ¥ dice que parecié mal 4 cuantos idan en aquella jornada, El mismo rey Txtlilxéchitl, posetdo de indignaci6n, quiso hacer armas con- tra los opresores, pero Cortés aplae6 Sus iras con falsas promesas, y Ja expedieién eontinud abriénilose paso etre todo género de difical= indes, 4 la vex que en México, considerindole ra alnarse con el reino, celebraban Jas exequias del Conquistador, tos gobernado- yes Gonzalo de Salazar y Per-Alminder Ohi sino, que por saciar su ambicién cometian las mis abominables iniquidades. Cuando Cortés Hegé 4 las Hibueras, habfa sucumbido ya Cris- isbal de Olid, vietima de un disturbio verifi- endo en el seno mismo de la sedieién. ‘Ni Solfs, ni Alaman, ni historiador alguno 6 mexicano han podido justificar la muerte de Cuauhtemoe: Hernén Cortés, per— manece reo de homicidio y destealtad Siglos enteros extuvo ignorado el Iugar del suplicio; pero et sabio D, Manuel Larréinzar y otras personas, expedieionande por el Bstado de Chiapas, le deseubrieron no ha muchos afios, mereed @ una cruz mareada @ punta de pufial en Ia corteza de una ceiba. Alli se ha~ Dia verificado Ia ejecucién. y sus compateros, sombrero en mano,.y doblando su-venera- muerto, p espa Larriinza una rodilla, en ticrra, sell-on< eign el sitio del martirio, jLoor eterno al héroe! ae sear? LAS NAVES GY/PN inictigente colaborador de HL Co OGvereo de la Tarde ha eonsignado no ha- ce muchos dias, en Tas columnas de tan est mable periddico, estas palabra: “Un pufiado de guerreres espatole saltaron un dia 4 nuestro suelo. Su primer paso en la fierra de Andhuac fué cl fs andaz rasgo de yplor; quemaron sus naves y emprendi sisin elementos Ia conquista de un pats des- conocido.” No es extrafio qe el colaborador 4 que alu- do haya aceptado como verdadero wn hecho ron cat notoriamente falso, como-la quema de las na— yes, cuando una larga série de cronistes intere- sados en desfigurar Ia verdad histériea en fa- vor de Espatia, consignan sin cesar desde ha— co thea siglos, semojante especie, on sus ap logéticas narraciones, El hecho, sin embargo, es falso. Cortés no quemé aus naves. Lo que Cortés hizo fué las dle traves, segin la exprosién del cronista espahol Herrera en sus Deeadas, después de tener ya en sulvamento la arboladura, el vel Ber mien y las jarcias. Clayijero en su Historia antigua de Mévieo y de sn Conquista refiere ast el easo “Para quitar 4 sus soldados toda esperanza de volver & “pa, yopara reformar su ejército con los marineros de la escuadra, después de haber castigado con el fltimo suplicio 4 dos de sus spldaos que maquinaban traicién y fu- ga en uno de los bitques, y con otras menores penas corporales 4 tres de sus e6mplices, in dujo 4 fuerza de razones y rnegos 4 dos de sus con fidente: mis se faba barrenar en secreto exo 6 nox de los buques, y 4 persnadir & todos que se ha- dian per. ma, manifestindole & él, de un modo pablico, que los otros no podian servir por Ix misma casa. yf uno de los pillotos de quien ido por estar agnjerados por In bro DB CORTES. ae ‘Todo se hizo como Jo habia dispnesto, y con el consentimiento de todo cl ojéreito, después de haber sneado de Jos bajeles las velas, las euerdas, Ia clavazon y todo cuanto podia ser de alguna utilidad,” Esto lo verified el Conquistador enando ya tenfa algiin conocimiento do la situacién del pais, le sus moradores, del gobierno despético ¥ odiado de Moctezuma, de Ins disensiones in- testinas, de los recursos, en fin, que para el Gxito de su empresa doseubria € eon su talen- to en las condiciones en que se encontraba co- Jocado, y que eran un areano para sus igno- rantes eompatieros. Desde Yucatin, donde envoniré al ditcono Gerénino de Aguilar, eselavo ¢ desde Pabaseo, en donde le re; mosa Dofia Marina, 4 cuya traicién so debio en gran parte el éxito do la congnista, tenffa Cortés datos suficientes para jugar del estado que guardaban los asuntos ptiblieos en los pag ses que iba & incoxporar en la corona espatiola Te los indios, yy avon 41s her Cuando ech6 4 pique sus navfos, para que no se conjtrase contra 41 su gente, ya estaba en comnnicacién desc hacfa tres meses con el apoeada fa hecho pact destiatiza con los cempoalte- eas y ya habia dado cuente 6 Cfrlos V de Ja fundacin de Veracruz y de los primerps actos del dominio espafiol en las vf del Anfhuac. Gon todos estos antecedentes y en atencién fi que se extrajo de los viejos barcos todo lo quo habia en ellos de utilidad, el audaz rasgo de Herniin Cortés queda reducido 4 un habil ariid de la politica de engafios que desde aguel mismo punto inauguré, haciendo de ella el principal elemento de sus erucles eampafias. nes comareas Cuando Don Hemando, después de cometer iniquidad sobre iniquidad en su. sangriento twinsito de Vereruy 4 México, para lo enal le supssttcfono Moctezuma, yaubae——__ Gos wa MAZATLAD LITERARIO. vieron muchisimo Jas pérfidas instigacio- de su bartagana la Malintein, puso cer I capital del imperio azteea, con un pufiado de espafioles, como dice sn apologista Solis, trescientos mil aliados (niimero superior al de Jos habituntes dela ciudad,)—mand6 construir trece hergantines que arbolé cou lo extratdo de sus naves, Pracba mas de que no las guemé. Cortés sitié 4 M6 tos de guerra que le aseguraban de antemano el triunfo: la ciudad no tenfa més defensa que cl patriotismo de sus hijos y el genio de Gnauh- temoc. El asedio duré tres meses que presenciaron hechos dignos de la epopeya, y dié fin con un asalto espantoso, recibiendo los sitiadores co- mo galardén de sus proezas, una eindad ine cendiada, hecha trizas, eubieria de eseombros, infecta de cadyeres y sangre. La erftiea hist6rica tiene que hacer mucho todavia para juzgar reclamente al general es pafiol y al emperador azteca, que como dos eo- Josos, se destacan de este cuadro de horror de grandeza, de exterminio y victoria, de ho- rrible matanza y heroicidad sublime. > Por mi parte ereo que de Cuauhtemoc & Cor- tés, hay la distancia que de Anfbal 4 Scipion el Africano, de Napoleén & Wellington, de Mo- relos & Tturbide, Anfbal veneido en Zama, Na- 0. con grandes elemen= poleén en Waterloo, Morelos en Purtarén, son més grandes, mucho mas grandes, que sus a- fortunados vencedores. Asi Cuauhtemoc res— pecto de Cortés, * Estos dos errores capitales r to de la conquista de México deben rectificarse hasta que la evidencia. penetre eh todos los énimos: que Cortés no quemé sus nayes y que sobre la gran Tenoehtitlin puso un ejéreito més nu- meroso que los que 4 Ia riosos por Buropa elalmiranteD. Juan de Aus- tria y el Duque de Alba. El diligente y erudito historiador mexieano contemporineo Lic. D. Alfredo Chavero se en- cargé de patentizar el primer punto con gran’ Tnjo de citas histérieas y documentos irrefuta- bles, cuando Peon Contreras obtuvo en pibli- co certimen el primer premio con su magni= fica oda al Conquistador de Andhuae, donde pa- 6 tributo al error tradicional que yengo com- hatiendo. Respecto del segundo punto, eon In ineesante adquisici6n de nuevos datos, cada ver se acentéa més el Juicio favorable al in— mortal defensor de la ciudad fundada por Te- noch. Conclusi Don Hernando Cortés no quemé sus nayes: Jo que quem6 infamemente fueron las plantas on paseaban victo- de Cuauhtemoe. POR EL JOVEL GPUSOSE en tablas por primora ver, & (Se 1 de Febrero de 1878, el drama de Peon Contreras, con euyo nombre intitulo es- rfewlo. Casi prodigios hicieron en sus res ivos papeles todos los artistas que lo re te pec presentaron, bajo la direceién del inteligente actor D. Enrique Guasp de P Y si por es- te lado no hubo nada que echar de menos, si Io hubo, y mucho, por lo,que mira al pablieo, que asaz remiso y hurafio anduvo en asistir & la representacién. Fué muy eseaso, pues, ol au- ditorio, Vacfo 4 medias mixibase el elegante Teatro Arbeu, donde tuvo efecto la fiesta, por decir asf, de familia, Pero en cambio los aplau- sos resonaron de una manera extraordinaria y ray6 en locura el entusiasmo. El autor fué Hamado nueve 6 diez veces al proscénio, entre dianas, brayos, vivas, palm teos y manifestaciones inequi cién y regoeijo. Ninguna otra obra de Peon ha sido nunca tan’ undnime y ruidosamento aplandida: acaso ninguna otra tampoco, cifre y compendie tal nitimero de exeelencias y ma ravillas, Todos los espectadores fueron 4 feli— citarle, bajo bambalinas, y no reeuerdo de nin- guno que saliese descontento y con ganas de murmurar, Uno de ellos, de mucho viso en la sociedad por més sefias, Ie dié In enhorabuena ~ por escrito, como sigue: “A falta de tarjeta, envio & vd. mis feli n este papelito, por el joyel de sus obras.” Y & este tenor, otros varios le dirigieron halagiiefias frases y calu— rosos plicemos, que bien daban # entender lo mucho que habfa gustado el drama, Noche de placer y de gloria fué aquella pa= ra nuestro autor, que Ja recuerda siempre con inefable deleite, peas de conmo- jaciones pti Bl afio de gracia de 1578, época de Felipe II, fué el elegido por el vate para el desarro— DEL SOMBRERO. Ho de su ficcién dramética. Suntuosa estan a de la morada de D, Gonzalo Carbajal, alealde de ens ede la nobilisima ciudad de Méxi- co, sinve de sitio 41a escena, Vénse en los en- 6leo de los an- sobre las ri- neipal del apo~ elescudo de su ilustre pro- ye tapizados muros los retratos tecesores del provecto hidalgo, cas molduras de Ie puerta pr sento, se dest sapia, Da comienzo la accién por una hermosa es- cena, bordada de exquisitos versos, entre meno, antiguo servidor de D. Gonzalo, 6 Tni- go, huérfano que se ha criado en el hogar del buen alealde, compartiendo sus infantiles jue- hija del noble castellano, 4 la que profesa purisimo carifio. Sabe por el vie- jo escudlero, fueron plel gos con Mene capaz, de mentir, que sus padre yos, y ordenindole que se retire, manifiesta, tego hondisima amargura. Negra y profunda, en efecto, es la sima que se abre fisus planta y angelical objeto de sus ensuetios. Entran @ poco en la estancia, Menefa y ‘sw doncella Gertridis, altercando sobre si habran sonado 6 no las énimas, hora en que se despi- de do ellas el alenlde, para salir & su nocturna ronda en sollozos y suspiros las juveniles horas, y se aleja, suntiguéindase, para ir & encender la lam- para de su Virgen Dice entonces Tigo & Menefa en melaned- Tivos versos: . ¥ que le separa y aleja del earo Revela Gertrddis que su sefiora gasta Lorain? ; Ox retracis? ; Snirfe, Moneta, tm gculto dolor?...... Ya le canozeo, 1... =-g0jald qne no Te eonociera! Yorsé de dénde parte ese euspino, ‘qne del pecho se exhala, eomo el eco de moribunda queja de agonfa. Tiguoro yo qué seno empeiternido 0 nleggt & recogerle, .....;Desiichadot ‘Yo os he visto erecer....{Crecimos juntos! Y Grais vos tan alyre......En ese rostro ruverberaba-el sol de la ventura. 2 MAZATLAN LITERARIO. igue el enamorado Inigo, con admi- lelicadeza: ‘Acaso en mis paseo? ol centre Ins hojas de la word fase erece en las orillas del camino, 4 la postivra luz del sol quo muere fen sn trono de piirpura, he miraio eseondia la timid violet. La he visto enmonadta del rect ne la bao al abrirse en la mafia he adivinata sn periame grato, anhelando aspirarlo sa. perfume. ‘Casi & tocarla eon mi mano erémula Degtba ansioso de placer seiento, ‘mas conteniendo el temerario impulso, Jamis mi mano $0 atrevid 4 toearla, ¥ allf quodaba entre as verdes hojas, bella y gentil en sn escondida grata. _ =Gruande In flor modosta y peresrina <1 misterioso encanto que rodes ‘an existenets parisitaa = no quiero ‘ane me diga st amor, ni que me euente ‘onal nara pasajera, endl effi galano se embrigga con su esencia y se extasta Yacestidibujado el caricter bellisimo de Thi go: sure en silencio, acalla el impetuoso latir de su corazén, y se resigna 4 que ame Menefa fi otro hombre. No quiere profinar siquiera el fdolo de su mistica adoracién, rasgando el velo de Higrimas en que se enyuelve, Limitase 4 decirle que va a purtiv al dfa si- iente; ¢ interrumpen tan triste diilogo, D. nzalo Carbajal, D. Juan de Benavides, meno, Gertridis y algunos alguaciles con lin- Veriffcase esta reunién todas Ins no- ches, al toque de fnimas, como solemne pre~ liminar de laronda del alealde, Pregunta Men- af éste si es verdad que Inigo parte al dfa siguiente. Corrobora In noticia el interpelado, agregando que Jimeno le acompanaré en Ta Y como haya de afladir Benavides taml mbla ell itada por el viento y no puede me- ternas. que ¢ cual hoja ién se va con ellos, ti nos de dirigirle algunas proguntas en voz ha- ja, que revelan sus ocultas relaciones amoro— sas. Cie D. Gonzalo su propia espada en el cinto de Inigo y ordena que todos oren por & tar sonando las Snim: Mientras lo hy ruega Menefa 4 Benavides que torne cuando su padre se haya alejado,*¥ salen todos, menos ella, el huérfano » Gertrtidis~ Solicita [igo de su amada tna entrevista para el dia siguiente, antes de partir 4a gue- rra: niégasela, y eomo él insista, exclama ella Sonpecho lo que quereis Isao gasi ane quitais la vidu? Mrsefs. honda meds ynestra herida, faye ahora #6 que Ja tenvis! ’ Isiae, Menta, en vano. Mexci. Bs en vano. ese fmf, que mi despecho tne quitais basta el derecho de que o8 ame como slhermane. Isigo. __Vevl que addorindoos Muxci phocurt! No me hablels mis de ese amor Isto. j Habra desdicha mayor? Mexeia, jEs mayor mi desventurat ‘Abrumado de dolor queda solo el infeliz huérfano en la estancia, externando en som- brio monélogo Ia tremenda consternacién de swalma, ‘Todo ou soliloquio esté condensndo en esta cuarteti: {Bor qué el dolor do esta suerte te est robando In ealma’? Siesta es la muerte del alma, jnné espantosa es esta mnerte Entra Jimeno, y desahogando en él sus pe- nas, sin deseubritle el nombre de la que le ha- ce tan desdichado, prorrumpe delirante: ‘Ann rauesto la adoraria 2 com hoy la adoro, esti escrito. Libre el alma, en To infinito, con su pasign lucharfa Siempre, siompre....emese cielo donile va Ia esencia para dle Ia flor enya hermosurs rod6 marchita en el suelo; onsle va, enando pereee, de lx nota la armonta; tue tel Af, onde va Ts carla ia que anochee. Que todo pasa, Ta airada tempestad, al Toneo traenos ‘ne todo pasa, Jimeno, em fin no tiene nada, Abandonan Ta estancia, manifestando Inigo que ya no tiene habitacién en aquella mora da, lo que ena de conjeturas & Jimeno, que se propone descifrar el misterio. Instantes después, entran Mencfa y Gertrd- dis, 4 fin de esperar al eapitin, que se tarda mfis de lo acostumbrado. Arroja Gertnédis In eseala por el bale6n, y 4 poco aparece Benavi- des, que tiene con Menefa, hiego que se retira In doncella, un didlogo por extremo interesan- te. Algo se trasluce en él de un seereto que enyuelye la existericia de Benayides. En esto, sale azo- tocan con estruendo en el again, ) P. GOMEZ FLOR®: 15 rada Gertridis, diciendo que asf Nama [Link]- Reeelosos y a zalo cuando se irrita, urdidos no aciertan con 1a coyuntura mds propieia pa- ta slit con bien del apuro, y después de mu- chas vacilaciones, se resnelven 4 entrar todos tres en el aposento de Menefa, casi al presen- tarse D. Gonzalo y Jimeno, con séquita de al- guaciles, en busea del osado que se atreve 4 esealar Jos muros de aquella mansion, sin con- tar con la vigilancia de Jimeno, que le vié en al acto de traspasar Tas tapias del huerlo. La escala abundonada sobre el baleén confirma el ‘icho del viejo escudero. Da drdenes, coléri- co, D. Gonaalo, 4 los alguaciles, para que es erudifien salones y pasillos, y le traigan muei to 6 vive al préfugo de la jnsticia, que por tal Je tienen, 4 Ia sazén que sule Menefa, asusta— da, de su cuarto, y arrance 4 su iracundo pa- dre la siguiente exclamaecion: Nate néeia agut se dja {ie nadie pases io mi Iija elaposento. te lujo de movimiento eseénico da fin el primer acto, fimdando cimiento de oro al edificio de la fithula. sagrado! von ul Principia el segundo por una escona entre D. Gonzalo y Jimeno, que tratan_ del insélito incidente ocurrido horas antes. Ya se deja en- tender que no han logrado deseubrir el escon- dite del profugo. Gézase el generoso alealie en recordar la fe- licidad que siempre le ha sonreido, las inefa~ Wes delicias que la virtud y gracia de su hija Je han proporeionado siempre, el entrafiable carifio que tiene 4 Inigo, y aitade: niga al fn sex4 noble, lo emnoblecerin sus hevlios. Billo, tend qne luchar ‘con Ia muerte exerpo & euerpn. Pero iqnél Y eso :agué importa? {2Qué prede importamnos eso? Pues -..con]aespala en Ta mano: ‘Lo qe 6s vibrandla cl ager no hay patio que le resist © Bs, como el rayo, vielnto <1 fmpetn de sis brfos. No hay braze, par dare ¥ diestro {gne sea, qe 0 senda 4 sn poileroso esfuorzu, Si fueva mi hijo... iS fuera! FOE {Qué Mistina, Jimeno, {que no Have el nombre mio, para honor de mis abuelos.. 1 Y bien, y bien mi morada ena nin paraiso, es cier yy mun es poo; ms con est ‘onmrencla eetay fnspenso, ‘estoy dosasosezao, inunieto, Jimeno, inoieto. ‘Me parece que eata noche on mis ojos no habré snofo, yy maliiiendo al destino Ihe de pasarla desierto. ‘Trata de tranquilizer Jimeno al earifioso al- calde, diciéndole que alguna eriada quia, an- siosa de coloquios y galanteos, darfa entrada, incaula y procaz, su nocturno amante Tisexo. Goxzan0, 4 Hiso sospectias? Sponge Pes yo también lo sosnecho, Bao bn de ger. Tnwex0. Gosaare {Dios me Hbre Es segar, y + en snponer. Jimeno, de snpori {Qué padre tan noble! {Qué seryidor twit dis- creto! Pues Jimeno sospecha, por el eontrario, que sea algyin gakin de Menefa, y s6lo quiere que su sefior se recoja, como en breve Io con— sigue, para indagar de Gertrédis, su sobrina, la verdad de lo acontecido; 1o que de facto lo— gra, En la certeza ya de que fué un amante de la peregrina beldad de la casa, el promotor de tanta zozobra y disgusto, exige 4 la donee— Hla que le diga su nombre. Gertridis replica: Seria {altar & mi juramento ti indlsercta lo dijera; {que no te lo desenbriers tien el poteo del torment Gentes No, no habré modo do que Io diga, es en bald Con we gn0? Bion, EI alealio, mmf wefor, To sub todo, Fimono .-..;Por eompasiont Dob ee mori aaah, primero, tonpe de anf, ‘axe hncerte esta coafeaidn, Y he de sor jyor Bestest (antes eortéra mi Texan de s0 honra y's nombre en m cencubritor como ti? Vote... Ya te pnedes ir No, Jimeno, usta ya ‘Todo hoy mismo Io sabes. {81 nunen supe nientir! “Asegura Geriridis al eseudero que el noc een que nada revele & sn sefior y le dice que su misma seiio- Jprex0. ‘Gamrneons. Sues. Gana pts Grmenens Susexo, tnrno amante’se fué ya, insis ra se Jo rogarii., E) inflexible servidor no cede - 4 MAZATLAN LITERARIO. Y zal al ecransn to toea? fiel doncella f volwemoe Ins doa? Jomxo. No. Geeracor. De roca te blzo Dios (yfnose.) Jorexo. Asi me hizo Dios, de men. (ye a Gevtoidis) De roca para cumplir con mi deher, en efecto, {ine silo elearmine eta faved manila he de seg Simpiticos, amables y buenos son ambos eriados: dan claras pruebas de su buena ley, esmerindose por guardar Ja debida lealtad: el uno & sti sefior ¥ fi su sefiora Ia otra, Vase Ji- meno, no sin tomar antes Ja precaucidn Me co- todas las pueriae, Como Benavides esti atin oculto en el apo- sento de Mencia, no obstante, In prudente ne- gativa de Gertrfidis, es fuerza hacerje salix de allf, Antes de que mayores y mas apurados lan- ces sobrevengan. Preparan, al efecto, la escala, edo, las dos jovenes, ¥ aparece con sigilo ym zo-el capitin, que ha revelado ya el seereto de su existencin 4 Menefa, de la que se despi- de hasta Ja cternidad, cansindole hondisima aliccién. Comparte ella su dolor con la sens ble G que se oye muy cerea. inidis, y viene # aerecentarle un tire AGL, salen precipitada. mente D. Gonzalo y Jimeno, para eumplir a fuera con su -deber; mis, ante: puerta, ordena el primero & Mencia le espere allf, con tan éspero y brusco avento, que bien deja entender que ya sake lo que ocurre. Ji- meno se lo ha referido, como no podfa menos de suceder. La tempestad se dibuja, p El conflicto dramitico est proxi- de tomar 1a 8, en el horizont mo de su erfsis, Salta el baledn Tigo, y se presenta, areabus en mano y con sefiales de agitnci ‘6 sobre el prétas 1 eit el sem Mirma que él dispa nsigui co 4 =u cabeza, por la velocidad diabd Quiere aproximarse 4 la Taz, pa- 4 sui rival por ef joyel del sombrero. Estérbacelo Menefa con angustiosa tenacidad; ante ndo nada mas arvebatar el som. sit fmpein iracundo, eubier- tal blancura. a] reconocer la prenda Mest. Si Trigo, perdén Isao. 1h, cielo ‘qaeel mayo de tn ira vibret D. dan, Men Muxeis, Ahora Jo enpo mi Presa de acerbo dolor, y sintiendo en el al mia el actbar de la desesperacion, supliea Men- cia [figo, por el amor que ell le inspira, Ta salve del enajo y las iras de su padre, quien entra de pronto en compai dar espacio fi qne responda Thign, que se ve de Jimeno, sin obligado 4 ocullarse en Ia pier del alcalde: Hace despejar éste 4 Gertradis y & Jimeno, & increpa 4 In atribulada beldad en la siguiente forma ‘Torkas las farias que: durmnienido hbfban «el haimano corzon, estrecho tnando al amagp del dolor 82 agiten, Jramando estan despiertas en mi pedo Miramye y vuelve 1a mizada en torn, iSuba atu fax Ia ama del boshoro: Qué miras, ei, qué miras, destichad ‘Los aeveros trasintos de tus antepasatos, Todos juntos lavanito estan, Moneia, sn mirada ‘enti pia fz deseneajata, Auios proguntan ya por tn purexa: tiemblan al ver quo sn blason so gasta, No sabes, df, no sabes que no basta igaardar on pargaminos la nobleza: fq son Los noble hechos Tos ne eserfben honor en nuestro pachos? Y 1a ito nvontabast M4, jaeultaste, staidara tus amores, y mérflda, el abismo me Janznste Be diadas ¥ de horror En qué to mente atribulada piensa, Sante el horrible ageavio Cenmmdece ta labo year en tn gananta ta defensn? Manitiéstale on seguida que arden ya en la capilla de la easa los citios que deben alum— Drar sus nupeias. Pero ella no puede, no debe revelar el nombre de st. amante, y calla, Saca entonces Don Gonzalo el punal para: matarla, proponiéndose matarse también después, y en un rupto de orgullo sefiorial, exclama Defendiendo su honor maid Galinitez, wnt valients esenor ix no era hilalgy, ora poctero a¥ no he de mosir yo, igor vida mia! Yo, que soy eaallowo? Le refiere Inego que, sospechando de un ron- dador de su calle, y ardiendo en celos por ol grande amor que tenia 4 su esposa (madre de Menefa,) le acometi6, espada en mano, batién- 3OME! dose en buena lid con él; due 4 consecnencia de haber Hovido, estaba resbal cay6, sintiendo el vietorios migo en la garganta; que en tan horrible tran- iadizo el suelo y 0 acero de st ene= ce apareeié Galindex y entré con Feroz denue— do en la liza; que puesto de nueyo en pié, exi- 16 de su esendero le dejase combati ¥ le contosté que peleaba por Ia honra de Inés, maitre de que todlo esto To dijo’ el buen (talindes easi en Jos momentos de cacr mortalmente he- rido, y que él vengé & su Teal eseudero, qui- téndole la existencia 4 su contrario, Asegtirale después que si tuviera valor para sobreyivirle, daria muerte 4 su villano aman- te, pero que tiene fi ceién en que Iie go lo hard, Se le arroja acto continuo enti cido, y clavarfale ol punal sin duda, # no ata~ Jarle el golpe Tigo, que sale de sitbito y alin ma ser el culpable, Bs indoseriptible Ja ina que Cubre 4 Inigo de in Jurias; le echa en cara su origen villano, y quiere matarle, arrepintiéndose al recordar que @ debe Ta vida 4 Galindez, Anonadado por la igo, objeto de lax asechanzas del infume 16 cony se apodera del anciano. pena, ensimismase un instante, que aprove— cha Menefa, para mostrar su agradecimiento al nobilisimo Inigo. Grita 4 poco, fuera de si, D. Gonzalo, como desperiando de sn letarge iVenganzat ¢Venganza flerat Pero viendo 4 Jimeno que aparece por la puerta del fondo exclama menos airado: Ab, Jimeno! Arroja el arma y dice al lnérfano y su hi- ia: iYo matar! Hdos..,.Mos....Al altar, 1B eitenlote os espera! Gon lo que da término el segundo acto. Hemos visto que Benavides, # causa de un misterio que pronto dejari de serlo, engaté 4 Menefa, burlando sus ilusiones mas earas ind risuefias esperaiizis, Memos visto, ade- mniis, que se aleja de ella, ¥quebranta sus an— tfgnos juramentos y huella los tiernos amores dela euitada. Hemos visio también, por otra parte, que Inigo respeté su dolor, no obstante habérsele sembrado en el alma el dardo de los celos; que no tuvo para ella mas que carifio- sas palabras de consuelo y delicadas muestras de ardoroso amor, y que, finalmente, se inmo- la, arrostrando la eélera y el 6dio de su pro- y sus FLORES 15 tector, para salvatla de la deshonra y del fu- ror paterno, Pues bien; él nimo de Mencia, debe haber sufrido honda modificacién en fi vor del insigne icheyo, amenguando en gran manera sus profundas simpatias por el eapi- tin Benavides, quien al corver vertiginosa— mente en st bridén, se ha Hevado prendidos en sus dorados acieates, los dltimos girones de su esperanza & su cabora, y la fatalidad le oblig6 asi & des- La bala de Inigo robé el sombrero cubrirse ante Ja faeraa de su sino, eneamada en Ja estdien reetitud de su rival. Las som= bras de la noche, la ligeroza de un caballo y el joyel de un sombrero, han resuclto el proble- mia psicoldgico, Pues eon toda evidencia se comprende que Mencfa, so (timo, debe amar necessariamente Inigo, Siasi no fuese, elpen- samiento capital de la obra quedaria trunco y el carfeter ailmirable del protagonista se nos figuraria un sareasmo en cl orden estético Iv Tihigo es ya esposo de Menefa, sin qu ta Ie ame atin, subyngada y dominada todayia por la aciaga pasion que logr6 infundirle Be- navides, D. Gonzalo palades todo el amargo despecho consiguionte al enluce de su enewm- Drada aleurnia con los pilidos timbres perso- nales del hijo de un pechero. Jimeno y Ger- trddis, admirados y suspensos, no aciertan & explicarse los ins6litos aconteeimientos qne 03. tin prosonciando. Y D. Juan de Benavides, el orgulloso hidalgo, el altive capitén, vend muy en breve, eseudado por terrible docu— mento, 4 introdueir mueyas zozobras 6 inquie- tudes. Bn este grado de complieaeion los re sortes y elementos dramiticos, de esta mane- ra enlazados como cou fibras de acero Tas pa- siones de los personajes, asf urdida y enveda- dala trama de la fibula, se espera natural- mente algo més patético afin, algo de mis ru. dos é importantes efectos trigicos. El autor To comprendis tambien, y puso todo el brio de su ingenio en dar cumplido remate 4 una obra tan bien concebida y con tanta exube- rancia de inspiracion efectuada. Encuentra D, Gonzalo 4 Thigo, équien bus- caba con afun, y torna 4 reprocharle su cion indigna y afrentosa. Menefa presencia con dolor tan aflietiva escena. En el colmo de la indignacién Axclama el alealde: 2 16 Ma ATLAN LITERARIO. i, quien en la guerra ‘a fulninar ia cepa ‘con sangre noble empapada ds Tos hrons de esta tierra? 1 xe despaja Ante tan injuriosa interpelae' Inigo de la espada que Te puso al cinto el mis. mo D. Gonzalo, quien expresa su mal repri— mida satisfaccion nobiliaria en estos versos: {Bien, yor Dios! ... Deja et agero jestoes que on mi casa quede Nolo esgrima quien no pede hhonmarto por halen Momentos dospués se presenta Benavides, y refiere que cediendo 4 paterna decisién, paso Jos afios de su. primera juventud en sombrio convento de Andalueia, donde reeibié contra su yoluntad um orden sagrado, que debié: se— mundo; pero que, inuerto cl autor de sus dias en ser vieio del Papa, abandoné el monasterio, abra- zando Ta. carrera de Jas armas, y pidié al Su— mo Poniffice, recordindole el trfigico fin de au padre, Ia nulificacibn de sus votos sacerdoti ir, segin acredita pararle para siempre del bullieio del les, lo que acaba de cons un manuscrito que presenta & D. Gonzalo, y en cuya virtud, estando ya libre aqnel invencible impedimento, solicita la ma- no de st hija, 4 quien hace tiempo que adora. Ya so comprendert la terrible explosién de sentimientos que esta ine: duce en los tres consternados interlocutores ilel vapitin. Nadie le responde, pide é expl ei6n a todos y mnega 4 Inigo que intereeda en su favor: pero, al aproximarscle, le ve el joyel de sn sombrero, y lo comprende todo. Rétale, furioso, en yor baja, y recibe de él esta fatfdi- ea respuesta: ‘ada solieitud pro. ti D. fifa te Te los. D. Gonzalo ha permanceido estitieo y_mu- dlo, sin saber qué hacer ni qué decir, y dudan- do de si seri una fautasmagoria informal Jo que ante sus ojos pasa: tr solucién parn el fa siguiente, eon el propé- sito de achirar y poner en sw punto tan extra fios sucesos, Retirase D. Juan, ardiendo en rabia y en celos, y manifiesta disgusto D, G zalo por no serle posible acceder & la peticion ere, por fin, su re- de quien pudiera honrar su escudd con los blasones del suyo. No pudiendo ya Inigo so- portar tanto oprobio, rompe los diques del respeto y dice 4 su protectors: Pensato con més calms Sefior, perdén, vaestra memoria invoco, Difistis hace praco que es la nobleza galardén del alma, Yo la [Link] la mit. Siento mi sangre hirviente subitve en clas qvemar mi frente, feuzndo eseucho, eofor, d@ vuestro aio pura mftanto ageasie, ‘qwe 4 no ser vos gion me los diee, hier por mataros,seflor, enanto pushers, Y nfs adelante: {Me dejéras, senor at bone helo Alo mi plea eunat ‘No vinieve@ inllar vnestra fortuna, no viniera alfrjar ynestro pasado. as mo dstes,yyold sin mt, Yenandoal fin domino e1 orizmts sae ta comme del ative monte, fv flaydezs iosteaia 4 anf denied, tect gue ex vana mnt arroganeia Ber, falso a are sn yer ns ls, ya dguitaaltanera oxtais de un golpe las ronstas ss Baternecide D. Gonzalo y estimando en to- do su valer lus xuzones de Inigo, vuclye 4 dai Je su espada, dieiéndole que para el mundo s6- lo seri suya Menefa, enando In gane con sus haszafias. Le bendice, y sale, con Jimeno y los alguaciles, por ser 1a hora do prineipiar su ronda, Despfilese Iiligo de la. deidad que incons— Gientemente ha, gobernado los inyisibles hilos de su existoncia, y ella, eautivyada por tunta grandoza de espiritn, y sintiondo por él, entre las nieblas de su dolor, algo més que un cari fio puramente fraternal, le dice que yaya & 1a guerra nlentado por Ia esperansa, ‘enire tanto Ja fé jurada al pié do log altares y In honra del que prondié en su frente el velo nupeial. Tigo parte, y tee Mencfa un tier xno mondlogo, dedicalo exelusivamente 4 él. Principia ya & alborear Ia felicidad del hon- rado hnérfano, y ef pensamiento fundamen- tal de la obra, Ia nobleza esté en el alma, toma formas pottiens cclestiale Tuterrumpe Gertridis el monélogo de Men- cfa, entranilo de Ta ealle con anu misiva de Benavides, que le entregé el pajecillo Gil, use In digna esposa & recibir la esquela, pero son (ales las instaneias que le hace su doneo= Ta, motivadas por Ine juego por el andar‘eapitin en boca de su paje, que al fin cede con notoria repugnaneia, Le eseribe Benavides que, sabiendo ya el perju- rio de st: matrimonio, es fuerza que huya con ugestiones puestas en P, GOMEZ ELORES, 1,

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