Fermín me dice que mi papá me llama para que vaya a ver a mi nuevo profesor, no
tengo ganas, pero si no bajo sé que se va a enojar conmigo.
Apenas paso por la puerta me sorprendo, tiene una joroba.
Sé por qué lo eligió a él, piensa que ni mi mamá ni yo vamos a ser capaces de
enamorarnos de él. Le cuento a Rafael sobre mi profesor anterior, lo insulto, quiero
ver cuanto aguanta.
Me quiere enseñar latín, no me puede importar menos. Mi mamá entra y pregunta si
necesitamos algo, lo hace solo para espiar y ver que no esté haciendo nada malo,
no sabe ser discreta.
Fermín aparece, dice que trae melones, pero abro la bolsa y veo una cabeza de
cerdo. Inmediatamente me da mucho asco, siento que me desmayo. Él dice que es
solo una broma de mi padre, y me ofrece la cabeza el muy descarado.
Seguimos con la lección que no me importa, lo vuelvo a insultar hasta que me pega
una cachetada. ¿¡Cómo se atreve!? Entonces llamo a mi padre y mando a que le
peguen, no pienso que vaya a hacerlo hasta que abren la puerta y está Fermín.
Rompo a llorar.
Pasan los días y no lo veo a Rafael. Estoy con mi mamá esperando a que aparezca,
me reclama y me dijo que no tendría que haber llamado a mi padre. Aparece Rafael,
camina raro, dolorido, inmediatamente me arrepiento de lo que hice. Le quiero pedir
perdón y no me deja, eso me molesta muchísimo, encima entra Fermín con un solo
chocolate, es malvado. Vuelvo a discutir con Rafael, no quiere aceptar mi amor por
él y no me perdona, pero finalmente lo logro, logro que él acepte lo que siente por
mí.
Me estoy preparando con mi madre en mi habitación, hoy tengo que conocer a mi
prometido, al cual yo no elegí y no conozco. Me burlo de mi padre y ella me reta,
pero no me importa. Luego reímos de su nombre juntas, es muy chistoso. Bajamos
y nos encontramos con Juan Pedro y mi padre, veo como Rafael entra a la sala y
me doy cuenta de que viene a hacer de servidumbre. Intento incomodar a Juan
Pedro con mis comentarios, pero no lo logro. Bailo con él hasta que empiezo a
pelear con Benigno, ya que no para de humillar a Rafael.
Unos días después me encuentro en sala de nuevo, con la compañía de Rafael.
Hablamos sobre mis padres, sobre como disfrazan el odio de amor y como yo a
veces hago lo mismo. Le cuento sobre mi compromiso y le pido escaparnos a un
lugar lejos y él me dice que es imposible, pero que vale la pena.
Fermín entra a arruinar nuestro momento como siempre, lo llama a Rafael y le dice
que tiene que ir con mi padre. Luego de que él se va, Fermín se acerca a mí y me
da un pájaro muerto. Él sospecha de mí y de Rafael, pero lo manipulo para que se
olvide de la situación.
Estoy de nuevo arreglándome con mi mamá para ver a Juan Pedro, charlamos
sobre como él se parece mucho a mi padre, a mí no me gusta eso. Cuando lo veo
me dice que pidió que despidieran a Rafael, pero le pido por favor que lo
reconsidere y que deje que la acompañe hasta el día en el que se casen. Juan
Pedro se va, entonces llamo a Rafael para hablar sobre lo que me dijo, nos
burlamos de él y reímos un rato y hablamos de nuestro plan de escape. Le pido que
se case conmigo.
Llegue al oscuro salón y espere en un rincón con un pequeño atado en las manos.
Escucho un ruido y me sobresalto, pregunto al aire si es Rafael y espero su
respuesta, pero, en cambio, la voz de mi mamá me responde. Me dice que sabe que
me iba a escapar y que le dijo a mi padre, le respondo que como puede ser posible,
que él estaba de buen humor y no me dijo nada. Le pregunto sobre Rafael y no me
dice donde está. Lloro, grito, enciendo la luz y le digo a mi mamá lo fea y envidiosa
que es. Aparece Fermín y le digo que traiga a Rafael, y lo trae, lo trae muerto. Le
digo a mi mamá que se vaya, entra mi padre a la sala y me dice que no le gustan los
gritos y que me vaya a dormir. Le grito que es un hipócrita, que lo odio y él me dice
que me calle e intenta pegarme, pero mi madre se atraviesa y recibe ella la
bofetada, le grito a mi padre que el silencio grita y me arrastran hacia afuera.