Poder Judicial de la Nación -1-
Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo
Expte. nº 35.837/2009
SENTENCIA DEFINITIVA NRO. 75757 SALA V. AUTOS: “DE LA
CRUZ GONZALO MARTIN C/ CONSORCIO DE PROPIETARIOS DEL EDIFICIO
CARACAS 1080 S/ DESPIDO” (JUZGADO Nº 66).
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital federal de la República Argentina, a
los 13 días del mes de noviembre de 2013 se reúnen los señores jueces de la Sala V,
para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación que fue
sorteado oportunamente; y EL DOCTOR OSCAR ZAS dijo:
I. El Sr. juez de primera instancia hizo lugar, en lo principal, al recla-
mo salarial e indemnizatorio (fs. 293/296). Esta decisión suscitó la crítica de ambas
partes, conforme los términos expresados en los memoriales obrantes a fs. 299/303 vta.
(demandada) y 309/311 (actor), que mereciera réplica a fs. 313/314 vta. y 318/319 vta.
Asimismo, a fs. 311 la representación letrada de la parte actora apeló
sus honorarios por considerarlos bajos.
II. En primer término, y por razones de método, iniciaré el análisis de
los agravios deducidos por el consorcio demandado cuya queja actualiza la apelación
deducida a fs. 173 contra la decisión de fs. 169 que la declaró rebelde (conf. art. 71 de la
L.O.) y tuvo por no presentada la demanda, recurso que se tuvo presente en los términos
del art. 110 de la L.O. (v. fs. 174).
En lo que hace al planteo, sostiene el apelante que se presentó a estar a
derecho acreditando debidamente la personería según constancia de fs. 86 (se trata de
una fotocopia simple de un libro de actas) y que, en las audiencias celebradas a los fines
conciliatorios según constancias de fs. 166 y 168, el administrador del consorcio estuvo
presente y la parte actora no cuestionó allí su personería, por lo que resulta contradictorio
desconocer su personería a efectos de contestar la demanda pero no cuestionarla a los
fines de celebrar un acuerdo conciliatorio. Agrega además que el libro de actas fue
presentado ante el juez a quo, quien lo tuvo a la vista (v. fs. 167/168) y pudo comprobar
que quien se presentó como representante del consorcio estaba legitimado a tal efecto.
Adelanto que la queja, por mi intermedio, no habrá de tener favorable
acogida pues el recurso sub examine no constituye una crítica concreta, razonada y
pormenorizada de los argumentos vertidos por el Sr. juez a quo, que exige el artículo
116 de la L.O., sino sólo una muestra de disconformidad que no alcanza para enervar sus
conclusiones.
En efecto, sostuvo el sentenciante de grado que la personería del admi-
nistrador de un consorcio de propietarios debe acreditarse con el acta protocolizada de la
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asamblea de su designación y que dicha omisión no podía subsanarse presentando ante el
juzgado el libro de Actas pues la exigencia de la protocolización tiene como finalidad
suplir la previsión del art. 9 de la ley 13.512, respecto a que la designación conste en
escritura pública, y ninguna de dichas conclusiones llega cuestionada suficientemente a
esta instancia.
En efecto, la exigencia recién fue cumplida a fs. 284 con la presenta-
ción de la Sra. Susana Beatriz González como administradora legalmente instituida,
según la documental adjuntada a fs. 282/283 que cumple con las exigencias de la norma
mencionada, pues fue protocolizada el acta mediante la cual se la designó en tal cargo.
De esa manera, reitero que no encuentro atendible el planteo recursivo
de la accionada en este aspecto porque lo cierto es que las argumentaciones vertidas por
la quejosa no son más que apreciaciones genéricas que no logran el fin pretendido en el
memorial, por lo que no cabe más que confirmar el decisorio apelado en este aspecto.
III. En cuanto al fondo de la cuestión, critica la demandada el progreso
de las indemnizaciones y salarios reclamados, toda vez que considera insuficiente su
acreditación a través de la situación procesal de rebeldía de la demandada, porque ésta
no exime de la carga de probar la razonabilidad del reclamo. En esos términos, solicita
que se revoque la sentencia de grado y se rechacen aquellos rubros en su totalidad
(agravios segundo a cuarto).
Toda vez que la accionada no ofreció prueba alguna en legal tiempo y
forma y que las manifestaciones vertidas a fs. 300/302 vta. solo expresan discrepancias
dogmáticas que no respetan cabalmente el estándar impuesto por el art. 116, L.O., se
impone la confirmación de la sentencia de fs. 293/296 en lo que ha sido materia de
agravios.
IV. En cambio, la apelación de la demandada respecto del agravamien-
to indemnizatorio previsto por el art. 2 de la ley 25.323 es procedente.
Ello así, toda vez que el art. 2 de la ley 25.323 resulta inaplicable para
el personal comprendido en el Estatuto de Encargados de Casa de Renta (ley 12.981) que
contempla un régimen indemnizatorio diferente al dispuesto por los arts. 232, 233 y 245
de la L.C.T., en virtud de lo resuelto en el fallo plenario "Iurleo, Diana c/ Cons de Prop
del Edif. Luis Sáenz Peña 1195" (nº 320 del día 10-9-2008) cuya doctrina -que compar-
to- establece "El recargo previsto en el artículo 2 de la ley 25.323 no se aplica en las
relaciones regidas por la ley 12.981, a la indemnización dispuesta en el artículo 6,
cuarto párrafo, de esta última ley. Tampoco se aplica a la indemnización establecida en
el quinto párrafo del mismo artículo".
En base a lo dicho, corresponde revocar este aspecto del decisorio ape-
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lado y restarse del monto total de condena el rubro reclamado con fundamento en el art.
2 de la ley 25.323.
V. El cuestionamiento de la entrega del certificado de trabajo no resul-
ta viable toda vez que la apelante reitera argumentos que fueron oportunamente
atendidos en el considerando III de este voto.
VI. Con relación a la queja por el establecimiento de intereses punito-
rios, en caso de incumplimiento del pago de la condena, la misma tampoco será admitida
porque lo cierto es que no le causa agravio en este estado del proceso a la parte apelante,
toda vez que su aplicación se encuentra prevista para el supuesto que la condenada no
deposite las sumas adeudadas, una vez practicada la liquidación del art. 132 L.O., lo que
todavía no ha ocurrido.
VII. A continuación abordaré el recurso de apelación articulado por la
parte actora. El agravio referido a la no admisión de la multa del art. 80 L.C.T. debe
admitirse porque la intimación cursada, en los términos de dicha norma, fue realizada en
el plazo que establece el art. 3 del dec. 146/01.
En efecto, el distracto se produjo por decisión del actor mediante tele-
grama del 26/3/2009 (v. fs. 127) y el reclamo por la entrega de los certificados del art. 80
L.C.T. se efectivizó el 27/4/2009 (fs. 128) por lo que se observa cumplido el plazo de
treinta días que dispone el norma en cuestión.
En base a lo dicho, debe modificar este aspecto de la sentencia de gra-
do y adicionar al monto de condena la multa con fundamento en el art. 80 L.C.T., que
alcanza a $ 5.592 ($ 1.864 x 3).
VIII. En cambio, no prosperará la indemnización por falta de obten-
ción del seguro de desempleo, por las razones expuestas en un precedente de esta Sala en
los siguientes términos:
"La falta de otorgamiento por el empleador de la documentación pues-
ta a su cargo por el régimen legal específico estructurado por los arts. 111/127 -título
IV de la ley 24.013- y el dec. 739/92 es pasible, en principio, de generar su responsabi-
lidad indemnizatoria adicional ante su ex dependiente con independencia de lo tarifado
en los arts. 232, 233 y 245 de la L.C.T. si fueran del caso, porque se trata de un
proceder antijurídico vinculado al cese pero diferenciable y generalmente posterior al
hecho mismo de la extinción del contrato de trabajo. Para considerar el "daño" cuya
reparación se persigue -privación del subsidio por desempleo- era necesario que el
pretensor del rubro hubiera agotado su carga de peticionar en tiempo y forma hábiles,
el otorgamiento de ese beneficio pues, aún en supuestos donde la relación laboral fuera
dudosa, el régimen de aplicación contempla que el órgano de gestión pueda verificar y
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calificar sumariamente si se trata de un vínculo de dependencia laboral por lo menos al
solo efecto del reconocimiento del "subsidio" sin otro valor fuera de él. Es obvio que
para que esto pueda ocurrir el trabajador interesado debe presentarse ante dicho
órgano de gestión y brindar toda la información y prueba con que cuente".
"Por ello, y aun considerando la inexistencia de aportes previsionales
como trabajador dependiente, ésta no genera por sí sola su deber de reparar, pues el
trabajador debió demostrar con su instancia y actividad ante el Ministerio de Trabajo y
un eventual resultado infructuoso de ella, que aquél era el incumplimiento generador de
la privación del beneficio. No está pues comprobado debidamente en esta causa si hubo
propiamente "daño" y de haberlo habido si éste era imputable a la parte demandada,
extremos que debió invocar y luego probar el actor" (conf. C.N.A.T., Sala V, sent. nº
67.853, 12.10.05, "Iglesias, Martín Javier c/Way Service S.A. y otros").
IX. En definitiva, de suscitar adhesión mi voto, deberá modificarse la
sentencia de primera instancia y reducirse el capital de condena a la suma de $ 29.823,99
($ 34.483,99 menos $ 10.252 -art. 2 ley 25.323- más $ 5.592 -art. 80 L.C.T.-), sobre la
cual se calcularán los intereses dispuestos en el fallo apelado desde que cada suma es
debida.
X. De suscitar adhesión mi voto, deberá dejarse sin efecto lo decidido
en primera instancia en materia de costas y honorarios para adecuarlo al nuevo resultado
del pleito (cfr. art. 279 CPCCN), deviniendo abstractos los recursos impetrados en ese
aspecto.
En lo que atañe a las costas, teniendo en cuenta la solución dada a las
cuestiones debatidas, las costas deberían imponerse en ambas instancias en un 90% a
cargo de la demandada y en el 10% del actor (art. 71 del C.P.C.C.N.).
En cuanto a los honorarios correspondientes a la representación y pa-
trocinio letrado de la parte actora, demandada y perito médica por las labores llevadas a
cabo en primera instancia, teniendo en cuenta lo establecido en los arts. arts. 6, 7, 8, 9,
19, 37, 39, 47 y concs. ley 21.839; 3 y 12 del dec. ley 16.638/57 , propongo regularlos
en el 16%, 11% y 6%, respectivamente, a calcular sobre el nuevo monto de condena por
capital e intereses.
XI. En cuanto a los honorarios correspondientes a los trabajos llevados
a cabo ante esta alzada propongo que se regulen para la representación y patrocinio
letrado de actora y demandada en el 25% y 25%, respectivamente, de lo que les
corresponda a cada uno en la instancia anterior (cfr. art. 14, ley citada).
EL DOCTOR ENRIQUE N. ARIAS GIBERT dijo:
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Que por análogos fundamentos adhiere al voto del Dr. Oscar Zas, con
las siguientes salvedades:
En el voto que antecede, se sostiene que no puede prosperar la indem-
nización por daños y perjuicios ante la imposibilidad de percibir el subsidio por
desempleo, por cuanto el actor debía agotar la instancia administrativa ante el Ministerio
de Trabajo en la persecución de la obtención de esa asignación, brindando toda la
información y prueba con la cuenta0 ante dicho organismo. Ante un resultado infructuo-
so de esa gestión, debía, el actor, demostrar que aquél era el incumplimiento generador
de la privación del beneficio.
Debo destacar en primer lugar que, de una atenta lectura del escrito de
inicio, al que cabe ceñirse por respeto al principio de congruencia adjetiva, la parte
actora refirió que se presentó ante ANSES –organismo autorizado para la obtención de la
asignación por desempleo- y realizó los trámites pertinentes para la obtención del
subsidio, el cual fue rechazado porque la demandada había concluido la relación laboral
con el accionante sin haberlo notificado de su decisión rupturista. Por ello, el organismo
estatal denegó su presentación por el transcurso del plazo previsto para iniciar la acción
y por falta de documentación.
Asimismo, sostiene el apelante, que habiendo quedado la demandada
incursa en la situación prevista en el artículo 71 de la L.O. no se produjo prueba en
contrario respecto de la procedencia de la indemnización referida.
Nótese que, conforme lo establece el artículo 120 de la Ley 24.013, pa-
ra que el trabajador acceda a la prestación por desempleo se requiere que el empleador
cumpla con las siguientes obligaciones:
Ingresar sus contribuciones al Fondo Nacional de Empleo.
Completar el "Formulario Solicitud Prestación por Desempleo " y en-
tregarlo al trabajador cuando así corresponda.
Proporcionar a ANSES toda la documentación, datos y certificaciones
que le sean requeridas.
Comprobar fehacientemente que el trabajador en el caso de que fuera
perceptor de prestaciones por desempleo hubiera cumplimentado la correspondiente
"Suspensión de la prestación por Desempleo" al momento de incorporarse a la empresa.
Registrar el contrato o relación laboral del trabajador conforme lo esta-
blece la normativa laboral vigente.
Por su parte, el decreto 739/92 reglamentario de la Ley Nacional de
Empleo establece en su artículo 8º inciso a): "Proporcionar al trabajador documento que
acredite la extinción de la relación o contrato laboral".
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Si el actor no contaba con ello, máxime cuando desde el inicio denun-
cia que ante el organismo estatal el empleador había dado por concluido el contrato de
trabajo sin notificación alguna al trabajador, exigir la demostración de la realización de
trámites administrativos condenados ab initio al fracaso constituye un supuesto de
exceso ritual manifiesto. El incumplimiento del empleador, hace jurídicamente imposi-
ble el otorgamiento de la prestación y la imposibilidad jurídica no se prueba mientras el
juez conozca el derecho.
Es cierto que en principio es el actor quien debe demostrar la existen-
cia de los presupuestos de la norma que invoca, pero una vez demostrados, la alteración
de lo que es consecuencia del ilícito lato sensu requiere una causa de interrupción de los
efectos. La aplicación de los principios de la carga de la prueba, depende de las
circunstancias de la causa que tornan dinámicamente exigible la demostración de
determinados hechos frente a conductas o situaciones.
Las consecuencias del accionar del empleador, no pueden actuar como
presupuesto válido para evitar la responsabilidad que emerge del incumplimiento debido.
Mal se puede entonces, imputar al actor la realización de un trámite al que no tenía
derecho de conformidad a la norma citada, como consecuencia de la inejecución de los
deberes del empleador de actuar como contribuyente directo y de agente de retención,
debiendo otorgar la documentación necesaria para posibilitar al trabajador el acceso a la
asignación requerida, en la medida que la presentación de certificado de trabajo es
condición de posibilidad jurídica de otorgamiento del beneficio.
Desde esta perspectiva, no comparto el fundamento esbozado en el vo-
to preopinante y, en consecuencia, propongo hacer lugar a la indemnización de daños y
perjuicios reclamada por la parte actora en la liquidación de fs. 31vta. por la imposibili-
dad de la percepción del seguro de desempleo, adhiriendo por análogos fundamentos, a
lo demás decidido en el voto que antecede, más allá del disenso expresado precedente-
mente.
EL DOCTOR LUIS ANIBAL RAFFAGHELLI dijo:
Por compartir sus fundamentos en lo que resulta objeto de disidencia
en autos, adhiero al voto del Dr. Enrique Arias Gibert.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL POR MAYO-
RIA RESUELVE: 1. Modificar parcialmente la sentencia de grado y reducir el monto
de condena a la suma de PESOS TREINTA Y TRES MIL NOVECIENTOS TRES CON
NOVENTA Y NUEVE CENTAVOS ($33.903,99) la que devengará los intereses fijados
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en origen desde que cada suma es debida; 2. Costas y honorarios conforme lo propuesto
en el punto X y XI del primer voto; [Link]ístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la
ley 26.856 Acordadas C.S.J.N. 15/13 (punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó
el acto, firmando los señores jueces por ante mí, que doy fe.
MLF
Oscar Zas Enrique Néstor Arias Gibert
Juez de Cámara Juez de Cámara
Luis Aníbal Raffaghelli
Juez de Cámara