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Creación del Mundo y del Hombre en Génesis

El documento presenta los relatos bíblicos de la creación del mundo y del hombre según el libro del Génesis. Describe cómo Dios creó el cielo, la tierra, las plantas, los animales y finalmente al hombre y la mujer, a quienes les dio el Jardín del Edén. Relata también cómo la serpiente tentó a Eva a comer del Árbol del Conocimiento, tras lo cual ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos.

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Creación del Mundo y del Hombre en Génesis

El documento presenta los relatos bíblicos de la creación del mundo y del hombre según el libro del Génesis. Describe cómo Dios creó el cielo, la tierra, las plantas, los animales y finalmente al hombre y la mujer, a quienes les dio el Jardín del Edén. Relata también cómo la serpiente tentó a Eva a comer del Árbol del Conocimiento, tras lo cual ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos.

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La Biblia

Génesis
Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo,
y el soplo de Dios se aleteaba sobre las aguas.

Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las
tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer
día.

Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas".
Y así sucedió. Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están
encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.

Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme".
Y así sucedió. Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era
bueno Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den
sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y así sucedió. La tierra hizo brotar
vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla
adentro. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.

Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen
las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra".
Y así sucedió. Dios hizo los dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir
la noche– y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para
presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una
tarde y una mañana: este fue el cuarto día.

Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra,
por el firmamento del cielo". Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes
que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era
bueno. Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y
que las aves se multipliquen sobre la tierra". Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.

Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda
especie". Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y
todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno

Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los
peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por
el suelo".

Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.

Y los bendijo, diciéndoles: "Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces
del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra". Y continuó diciendo: "Yo
les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla:
ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los
vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y así sucedió. Dios miró todo
lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.
Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.

El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios
bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.

Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados

La creación del hombre y la mujer

Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo, aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había
brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún
hombre para cultivar el suelo, pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el
hombre se convirtió en un ser viviente.

El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. Y el Señor Dios
hizo brotar del suelo toda clase de árboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo
brotar el árbol de la vida en medio del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

De Edén nace un río que riega el jardín, y desde allí se divide en cuatro brazos. El primero se llama Pisón: es
el que recorre toda la región de Javilá, donde hay oro. El oro de esa región es excelente, y en ella hay
también bedelio y lapislázuli. El segundo río se llama Guijón: es el que recorre toda la tierra de Cus. El
tercero se llama Tigris: es el que pasa al este de Asur. El cuarto es el Éufrates.

El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara. Y le dio esta
orden: "Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín, exceptuando únicamente el árbol del
conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la
muerte".

Después dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada".
Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del
cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el
nombre que le pusiera el hombre. El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las
aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.

Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de
sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor
Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: "¡Esta sí que es hueso de mis huesos
y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre".

Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.

Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.

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