VITAMINA K
Se denomina vitamina K a un conjunto de vitaminas derivadas de la 2-
metilnaftoquinona que son esenciales en la síntesis de factores que intervienen en
la coagulación de la sangre
Vitamina K
C31H46O2
Es un diterpeno (C20 H32) con cuatro formas moleculares: K1, K2, K3, K4 (ésta
última se ha obtenido sinteticamente y es la más activa del grupo).
Estos son los diferentes tipos de vitamina K:
La filoquinona o fitomenadiona, llamada vitamina K1, que es de origen
vegetal.
La menaquiona, llamada vitamina K2, de origen bacteriano.
Además, disponemos de la menadiona y el menadiol, denominadas vitaminas
K3, que son artificiales.
FUNCIONES:
Evita el sangrado excesivo: El efecto de la vitamina K en diversas
funciones del organismo tiene que ver con las proteínas que dependen
de ella. En el caso de la coagulación de la sangre, 7 proteínas —que son
los llamados factores de la coagulación requieren de la vitamina K para
evitar sangrado excesivo cuando nos herimos. De ahí que la deficiencia
de vitamina K nos haga propensos a sufrir de sangrados.
Imprescindible para los huesos: A nivel óseo también hay proteínas
dependientes de la vitamina K, la más conocida es la llamada
osteocalcina que favorece la formación de hueso y ayuda a prevenir la
osteoporosis; especialmente las mujeres después de la menopausia y
los adultos mayores.
Aliada de la fertilidad masculina: El efecto de la vitamina K a través
del hueso va mucho más allá. Se sabe que el esqueleto no solamente
proporciona sostén a nuestro cuerpo, sino que también ejerce una
función hormonal, la osteocalcina juega un papel preponderante en el
gasto de energía y en la fertilidad masculina. De ahí que contar con
niveles adecuados de vitamina K contribuya a mantenernos
delgados, prevenir la diabetes y en el caso de los hombres a preservar
la fertilidad.
Protectora del corazón: La vitamina K pareciera resultar benéfica para
la salud de tu corazón. La placa de ateroma que se forma en el interior
de las arterias cuando consumimos grasa animal o alimentos fritos en
exceso, entre otros factores, tiene la llamada proteína gla de la matriz,
dependiente de la vitamina K. Una alteración de esta proteína da como
resultado calcificación de la aorta, la arteria más importante de nuestro
cuerpo, y de las coronarias, encargadas de abastecer de sangre al
corazón.
Posible herramienta en la lucha contra el cáncer de hígado: Y
finalmente, otra propiedad que se está estudiando de la vitamina K es el
efecto que contribuye a inhibir el desarrollo de cáncer de hígado. Se ha
visto que hay menor cantidad de vitamina K en el tumor maligno llamado
carcinoma hepatocelular que en el resto del tejido que conforma el
hígado.
DÉFICIT:
La deficiencia de vitamina K es poco común, ya que está presente en muchos
alimentos, por lo que, en países desarrollados, siguiendo una alimentación
adecuada se alcanzan las necesidades diarias recomendadas. Además,
las bacterias del colon producen una cierta cantidad de de esta vitamina que el
cuerpo es capaz de absorber. Existen algunos grupos de población con mayor
riesgo de sufrir déficit de dicha vitamina, y si esto ocurre y la deficiencia es
importante puede tener algunas consecuencias como:
Aparición de hematomas y problemas de sangrado debido a que
empeora la coagulación sanguínea, siendo ésta mucho más lenta. Los más
comunes son la hemorragia nasal, hemorragias en mucosas, hemorragias
gastrointestinales, hemorragias en heces, periodos menstruales mucho más
abundantes y prolongados.
Puede llegar a reducirse la fuerza de los huesos y aumentar el riesgo de
osteoporosis debido a su participación en el metabolismo óseo.
EXCESO:
No existen demasiados estudios que evalúen la toxicidad de vitamina K, y no se
puede llegar a valores de hipervitaminosis sólo a través de la dieta.
Las consecuencias podrían aparecen tras la administración de suplementos
(menadiona), cuando es en dosis muy altas, produciendo hipervitaminosis. Los
efectos pueden ser:
Interferencia con algunos antioxidantes.
Coagulación sanguínea irregular.
Ictericia (color amarillento) en piel y ojos por exceso de bilirrubina.
Problemas hepáticos.
Anemia hemolítica.
Afecciones neurológicas en lactantes.
Por ello, tomar suplementos de vitamina K sin consultar al médico no está
aconsejado en ningún caso, sino que siempre debe haber un diagnóstico que
confirme que existe un problema con dicho micronutriente.
ALIMENTOS CON VITAMINA K:
Los alimentos que más vitamina K contienen son:
Verduras y hortalizas: Sobre todo la col rizada, las espinacas, las hojas de
berza, remolacha, brócoli, repollo, endivias, perejil, cebollino, col lombarda,
coles de bruselas, coliflor, pimiento verde, lechuga, judías verdes,
alcachofas, puerro, apio, guisantes y pepinos.
Grasas vegetales: Sobre todo en el aceite de oliva y la margarina.
Lácteos: Como la mantequilla, queso, yogur, cuajada y leche.
Huevos y mayonesa.
Frutos secos: Sobre todo almendras, pasas, ciruelas pasas y castañas.
Especias: Perejil y orégano.
Té verde y té rojo.
Frutas: Especialmente en los kiwis, higos y aguacates.
Además, la vitamina K se encuentra en pequeñas cantidades en muchos otros
alimentos.
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