Biografía de Armando Reverón
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Por su carácter exótico, excéntrico y primitivo, fue conocido como «El Loco de Macuto». Fue pionero del
Desarrolló su obra en Barcelona, Madrid y ParÃs. Fue vÃctima de ataques, perÃodos de depresión y crisis de
psicosis causadas tras contraer fiebre tifoidea en la infancia. En 1918 conoce a Juanita Mota, su esposa y única
compañera hasta su muerte. En 1921 se estableció en La Guaira donde construye «El Castillete», su taller y
morada.
A pesar de ser incomprendido por la sociedad, fue admirado por artistas e intelectuales como Pablo Picasso, Carlos
Cruz-Diez, Fernando Botero, Alà Primera, Antonio Saura o SofÃa Ãmber. En el 2007 el MoMA le organiza una
retrospectiva; siendo la primera dedicada a un venezolano y la cuarta a un pintor latinoamericano medio siglo
después de Diego Rivera (1931), Cândido Portinari (1940) y Roberto Matta (1957). Falleció inesperadamente
recluido en el Sanatorio San Jorge de Catia a los 65 años luego de ser diagnosticado de esquizofrenia.
Desde el año 2016 sus restos mortales reposan en el Panteón Nacional de Venezuela.
Ãndice
1 BiografÃa
1.1 Primeros años (1889-1905)
1.2 Juventud (1905-1918)
1.3 PerÃodo azul (1919-1924)
1.4 PerÃodo blanco (1924-1934)
1.5 PerÃodo sepia (1934-1945)
1.6 PerÃodo expresionista (1945-1954)
1.7 Última crisis y muerte
2 Después de su muerte
2.1 Reconocimiento internacional
2.2 Muerte de Juanita
3 Obra
3.1 Teatro y «acción artÃstica»
3.2 Obras en colecciones
3.3 Obras destacadas
4 El Mercado del arte
5 FilmografÃa
6 La influencia de Reverón
7 Reconocimientos
8 Referencias
9 BibliografÃa
10 Enlaces externos
BiografÃa
Primeros años (1889-1905)
MarÃa Josefa Báez, pariente del pintor, se convirtió en esposa del presidente Juan Pablo Rojas Paúl. De allÃ
provienen los rumores de que Reverón pudo llegar a ser hijo del presidente.
Armando Reverón fue hijo único de Julio Reverón Garmendia y de Dolores Travieso Montilla. Nació el 10 de
mayo de 1889 en la Quinta San José - (Puente Hierro) de la Parroquia Santa RosalÃa (Caracas). El 19 de mayo
es bautizado en la Iglesia de Santa RosalÃa; sus padrinos fueron el General Raimundo Fonseca y Josefina Rivas de
Alfonso.
Su padre, Julio Reverón (1858-1907) proveniente de una reconocida familia caraqueña, fue General de las
Fuerzas Armadas de Venezuela. Con un pasado misterioso, era un hombre alcohólico e inestable. Luego de
heredar gran parte de las fortunas de su familia se retiró del ejército y sin necesidad de trabajar se costeó una
vida de lujos y derroches. Criticado por sus hermanos por sus malos hábitos se alejó de su familia. Durante toda
su vida sufrió de trastornos como la ludopatÃa y adicciones al alcohol y al opio. Años después Reverón
confesó que siendo menor de edad era enviado por su padre a comprar morfina.
En 1898 conoce el estudio del padre de Arturo Michelena y en 1901 realiza su primer encargo por parte de un
comerciante, Don Lorenzo Ochoa y copia La caza del león de Eugène Delacroix. En ese entonces Reverón
establece una estrecha relación con Josefina RodrÃguez-Zucca (1886-1917), hija de la pareja, quien la apreció
como una hermana y determinó un verdadero cariño hacia ella.
Posiblemente a causa de los continuos baños dentro del RÃo Cabriales, en 1902 sufre de Fiebre Tifoidea.
Reverón cae en un perÃodo de regresión. Esta enfermedad le generó al pintor una encefalitis, produciéndole
desvarÃos, alucinaciones y frecuentes pesadillas con cadáveres o féretros (entre las pesadillas presenció la
construcción de una urna justo al lado de un hombre que recién habÃa muerto). El joven Armando se volvió
retraÃdo, le gustaba permanecer mucho tiempo en casa o pasaba horas meciéndose en una hamaca; debido a esto
sus médicos opinaron que no volviera al colegio y Los RodrÃguez-Zucca le contaban a su madre el extraño
temperamento de su hijo luego de la enfermedad.
El hecho de que el pintor nunca hablara de su familia o de su infancia, pudiera indicar que su origen siempre
estuvo difuso. Durante toda su vida evitó cualquier referencia verbal a ella. Las cualidades que lo rodearon en
vida se acercan al temperamento infantil, al desprendimiento de los bienes materiales y la preferencia de vivir en lo
elemental que en la complejidad buscada. Esa fue la manera de recuperar aquella infancia y esto también podrÃ
a explicar, que no encontremos en su obra alusiones a los niños.
Juventud (1905-1918)
En 1905, ya recuperado de la fiebre, Reverón se muda a Caracas junto a su madre. Al llegar se instalan en la
casona donde nació Francisco de Miranda (la cual fue convertida en pensión); allà conoce a Federico Ponce,
quien le encarga obras y le invita a copiar paisajes de El Calvario (Caracas). Entre 1906 y 1907 realiza sus primeras
pinturas, abordando naturalezas muertas y temas religiosos.
«En 1907 el padre de Reverón muere en extrañas circunstancias, se dice que sacrificó su vida heroicamente o
que en un intento de suicidio, se precipitó al mar en medio de una bola de fuego».
Narrado por John Elderfield (2000)
El 23 de junio de 1907 es convencido por Ponce y se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Caracas. Es
aceptado por el director Emilio Mauri y entre sus maestros destacaban Pedro Zerpa y especialmente Antonio
Herrera Toro, por el que sintió una gran admiración. Ese mismo año muere su padre en un extraño suceso
acontecido en costas venezolanas a la edad de 49 años.
El pintor vuelve a mudarse con su madre a una pensión de Torres a Madrices que pertenece a su madrina
Josefina Rivas de Alfonzo. Allà improvisa un taller y comparte amistad con el músico Juan Bautista Plaza. En
1911 concluye sus estudios y recibe la calificación de "bueno" en dibujo de desnudo y sobresaliente con su obra
«Playa del mercado». Ese mismo año entusiasmado con sus distinciones logra realizar junto a su compaÃ
±ero Rafael Monasterios, su primera exposición individual en la Escuela de Música y Declamación de la
Academia de Bellas Artes.
Viaje a Europa
«La gente dice que la fiebre tifoidea afectó mi carácter. Yo no sé, pero desde entonces me ha gustado el
mundo de lo fantástico».
Entrevista realizada por Carlos Morantes y publicada en El Nacional el 16 de marzo de 1953
Barcelona - Caracas
Gracias a su rendimiento y la intercesión de Herrera Toro, consigue una beca de la Municipalidad de Caracas para
irse a continuar sus estudios por Europa. Ese mismo año su madre le ayuda a costear el viaje a España y se
instala en Barcelona, donde ingresa en la Escuela de la Lonja que dirige Vicente Borrás y Abella para seguir el
curso (1911-1912). Allà recibe clases de Vicente Climent Navarro en dibujo, colorido y composición. Entre los
profesores de Reverón destacó José Ruiz Blasco, el padre de Picasso; el cual dirigÃa clases de Dibujo ArtÃ
stico.
En Barcelona coincide con Rafael Monasterios y Salustio González Rincones quienes llevaban un año viviendo
en la ciudad. La obra de Reverón cambia y se produce un aclaramiento de su paleta. Durante estos dos años el
pintor conoce la ciudad, se rodea del ambiente artÃstico de la época y estudia a los antiguos maestros espaÃ
±oles como El Greco o Francisco de Zurbarán. A finales de 1912 sin dinero, decide regresar a Venezuela con el
objetivo de resolver asuntos relacionados con su manutención en el extranjero y unos terrenos que le habÃan sido
dejados en herencia, los cuales hipoteca y revende. En su breve estancia pinta «Retrato de Enrique Planchart»
(1912) donde plasma al poeta con las influencias adquiridas del arte español. Ese año se funda en Caracas el
CÃrculo de Bellas Artes.
Madrid
A principios de 1913 Reverón regresa a España y se matricula por recomendación de Borrás en la Real
Academia de Bellas Artes de San Fernando. Allà recibe clases de José Moreno Carbonero (maestro de Salvador
DalÃ), Manuel MarÃn y Antonio Muñoz Degrain, este último lo estimula a pintar al aire libre y otorgar valor al
carácter plástico de la obra. Se pasea por el Parque del Retiro y visita el Museo del Prado, donde se cautiva con
las obras de Diego Velázquez (especialmente con Las meninas) y siente una profunda admiración por el
universo de Francisco de Goya.
En sus tiempos libres se dedica a la lectura de los grandes del Siglo de Oro (Miguel de Cervantes, Pedro Calderón
de la Barca o Lope de Vega). Además de conocer la ciudad moderna se interesa por las tradiciones y las
costumbres: el folklore, las corridas de toros y la música flamenca; temas que tendrá presente en su obra y en
sus futuras escenas teatrales.
«Me queda algo flotando en la retina (...) Es materia más bella que la materia misma. Me voy con ese ritmo
tumultuoso, con esa música —no puedo decirlo de otro modo— que tiene aquel cuadro de "La carga de los
mamelucos" en el Prado».
Armando Reverón
Durante su estancia tiene la ocasión de conocer a muchos artistas, entre ellos: Santiago Rusiñol, Modesto
Urgell, JoaquÃn Sorolla, Hermenegildo Anglada Camarasa o Julio Romero de Torres. En septiembre participa en
el primer Salón Anual del CÃrculo de Bellas Artes en Caracas y consigue el segundo premio en "dibujo antiguo y
ropajes" de la Real Academia. En 1914 junto a un grupo de condiscÃpulos, viaja a Segovia para conocer el taller
de Ignacio Zuloaga con quién entablo una breve amistad. Poco tiempo después conoce en el taller de Muñoz
Degrain al pintor francés Fournier, casado con la venezolana Clotilde Pietro de Daudat. La pareja lo invita a
ParÃs
Luego de vivir en el Norte de Francia, se traslada a la capital. En julio estalla la Primera Guerra Mundial y renta un
cuarto en la Rue Vivienne. En ParÃs coincide con la colonia de artistas venezolanos, entre ellos Tito Salas y Carlos
Otero. Se dedica a pintar con frecuencia al aire libre, disfruta de la vida bohemia y los cabarés por la noche,
asimismo visita el Museo del Louvre donde admira las obras de Edgar Degas y Paul Cézanne. Reverón
permaneció indiferente ante la pintura transformadora que cambió la historia del arte, no se interesa por Georges
Braque ni por los artistas de la Escuela de ParÃs como Modigliani o Chagall.
“Sus compañeros del CÃrculo de Bellas Artes todavÃa recuerdan como a raÃz de un ejercicio de salvamento
a bordo del barco donde viajaba, lo traumatizarÃa tanto que después de muchos meses de su permanencia en
Caracas vivÃa aterrorizado con la idea de que hubiera podido perder la vida si el barco hubiera sido torpedeado por
los alemanesâ€
«Anécdota»
Vuelve a mudarse y esta vez se hospeda cerca de la Rue Vendôme; la ciudad tiene muchas cosas que ofrecerle
aunque apenas tiene la oportunidad de visitar los museos, cerrados por la guerra. La situación en Europa se vuelve
tensa y hay riesgo de bombardeos sobre la capital. El pintor le escribe una carta a su madre y en ella le dice: «O
me mandan a buscar o me tiro al Sena». En julio de 1915 parte de nuevo a España, donde puede visitar en el
Museo del Prado una gran retrospectiva dedicada a Goya; poco tiempo después embarca a Venezuela.:]
La Cueva (1920)
PerÃodo azul (1919-1924)
En este perÃodo predominan los tonos azules y el acento tenebrista del pintor ruso Nicolás Ferdinandov.
Reverón ya venÃa utilizando el azul desde 1916 pero Ferdinandov lo estimuló para que prosiguiera en la
búsqueda de una pintura de climas onÃricos y tonalidades frÃas. Este rasgo fue reforzado por la influencia que
recibió en España de la pintura de Francisco de Goya y las influencias de los pintores impresionistas Emile
Boggio y Samys Mûtzner (devotos del plenairismo).
Las obras de esta época se caracterizan por una atmósfera nocturna, sensual y misteriosa; creadas a base de
finas veladuras logradas por la técnica del empaste frotado y la realización de paisajes de gran lirismo, en los
que los colores son tratados mediante pinceladas divididas.
“Como toda persona que padece lo que él sufrÃa, habÃa momentos en que no estaba bien, pero otros eran de
extraordinaria lucidez. Cuando subÃa a Caracas se reunÃa con otros artistas en un bar que quedaba en la esquina
de la escuela. Allà vendÃa sus cuadros y tras varios tragos, bailaba hasta flamenco sobre las sillasâ€
VÃctor Valera «Anécdota»
El CÃrculo de Bellas Artes y Primera Crisis
El pintor recién llegado de Europa es recordado por Luis Alfredo López Méndez como: "Un joven muy
ocurrente, que cantaba viejas coplas españolas y elegante al vestir a pesar de cierta tendencia al desaliño; por lo
general vivaz, de pronto adquirÃa una expresión melancólica y de repente volvÃa a un estado de euforia, a
cantar, a reÃr".
Al llegar a Caracas en septiembre de 1915, se instala en la casa de su tÃa Josefina Reverón. El pintor da
conferencias sobre Goya, enseña técnicas de grabado, da charlas sobre el Siglo de Oro y dicta un curso de
perspectiva y escenografÃa. En 1916 realiza varios murales decorativos junto a Carlos Salas y organiza una
novillada junto a Rafael Monasterios, Marcelo Vidal y Roberto Bese para levantar fondos para el CÃrculo de
Bellas Artes. A finales de ese mismo año se entera de que Josefina esta gravemente enferma y viaja
continuamente a Valencia para visitarla. En marzo de 1917 Josefina Rodriguez muere de uremia a los 27 años y
el artista desconsolado le erige un monumento fúnebre en su tumba.
Tras su muerte Reverón sufre su primera crisis, a pesar de no ser tan larga queda hundido en una gran depresión
y termina refugiándose junto a su madre en una casa de Pilita a Mamey (Nº 101). Allà imparte clases de dibujo
en la Escuela Santos Michelena que estaba ubicada muy cerca de la Catedral de San Pedro Apóstol. Ese mismo
año la sede del CÃrculo de Bellas Artes es allanada y el grupo se disuelve.
Juanita Mota
Juanita RÃos Mota. Nació en San Casimiro de Güiripa capital del municipio de San Casimiro en el Estado
Aragua en 1904 o 1906 (fecha no confirmada). Fue hija de Luis Mora Mota y Eugenia RÃos (descendiente india).
Quedando huérfana poco después de nacer, comenzó a desempeñar labores en la casa del sacerdote Lucas
Guillermo Castillo . Siendo ya criada del sacerdote, en 1909 ayudó en la construcción de la Iglesia de Güiripa,
cargando enormes piedras para finalizar el edificio. En 1911 debido a que Lucas del Castillo fue ascendido
Montseñor, Juanita se trasladó a Caracas en burro junto a la familia del sacerdote. El largo trayecto fue
emprendido vÃa Los Teques hasta llegar a la capital.
“Yo nunca habÃa sentido una cosa tan bonita como la noche en que conocà a Armando. Él se parecÃa a
uno de esos artistas de cine, era buenmozo y muy elegante, no como se puso cuando nos mudamos para acá, que
apenas se vestÃa. Eso hizo que mucha gente lo confundiera con un loco. ¡Sà señor!, aquella noche a él le
brillaban los ojos como dos luceros; pues no vaya a creer, yo era entonces una muchacha bonita y delgadita, no
como ahora que estoy gorda y vieja. Tienes manos de virgen me dijo Armando y carita de ángel asustadoâ€
Juanita Mota, «Entrevista Revista KENA»
Juanita contó que mientras Reverón estudió en Madrid, el profesor Manuel MarÃn le dio tres consejos al
artista para realizarse como creador: procurarse dinero, un techo para aislarse y buscar la compañÃa de una
mujer humilde. Si el relato es cierto, el pintor cumplió con los tres requisitos. Cuando se conocieron, el pintor
tenÃa 30 años y Juanita 14. Ella nunca habÃa ido a la escuela y era analfabeta, durante toda su vida Reverón se
encargó de enseñarla. Aunque logró aprender lo básico nunca logró leer fluidamente. Existen dos versiones
de como Juanita Mota apareció en la vida del artista:
La primera, relatada por el ensayista y poeta Juan Liscano, asegura que el primer encuentro fue durante una cena en
la casa de la familia Castillo Lara en MaiquetÃa, donde Juanita era criada:
«Reverón gustó de Juanita al verla, y mientras servÃa la cena le agarró la pierna y le susurró: "Esta noche
me meto en tu cuarto". Dicho y hecho. En la madrugada se la llevó para un hotel en Villa de Cura, de allà a La
Guaira y luego, a compartir su vida cuando levantó El Castillete»
Juan Luis Liscano, «El Erotismo de Reverón» (1994)
La segunda, contada por Juanita, relata como lo conoció en una fiesta durante los Carnavales de 1918:
«Hace tantos años, imagÃnese usted y yo lo recuerdo como si lo estuviera viendo en este instante...Cuando yo
conocà a Armando me vine con tres muchachas de Caracas y resulta que llegamos a esos hotelitos baratos y nos
alquilaron un cuarto para nosotras. Todas nos disfrazamos para ir a la Plaza Vargas y estaban tocando una canción
que estaba de moda "El bojote". Yo estaba disfrazada de Dominó y él una especie de murciélago que al abrir
las alas era una suerte de esqueleto, como la muerte. Andaba solo riendo y brincando en su carretaâ€.
Itamar MartÃnez, «Juanita Mota : La mujer de Reverón (Entrevista 1972)»
«Mamá, escogà a esta muchacha para que me ayude y me acompañe. Si usted no la quiere a ella, no me
quiere a mà tampoco.»
Juan Calzadilla, «Reverón, voces y demonios» (2004)
Los dos estuvieron hasta que se acabó la música. Era medianoche y Reverón la acompañó hasta la puerta del
hotel. Al dÃa siguiente el pintor la llevó a casa de su madre con la intención de que se quedara a vivir con él.
A pesar de los prejuicios en torno a una relación que no era la más conveniente a su posición social, su madre
dijo que la aceptarÃa como si fuera su hija, incluso por las noches Doña Dolores extendÃa un catre en el
comedor para que durmiera Armando y acomodaba a Juanita en su propia habitación.
Nicolas Ferdinandov
En septiembre de 1918, la pandemia de gripe española llega a Venezuela. Las clases se suspenden y el director
del plantel, Rondón Márquez contrae la gripe y muere. Reverón también se contagia de esa enfermedad,
pero se salva gracias a una “terapia†muy particular, la cual consistÃa en trotar durante un rato largo por el
malecón y luego, todo sudoroso, bañarse con agua frÃa. En estos meses la gripe diezma a los estudiantes y
muchos mueren a causa de la pandemia.
Al Castillete llegaba los domingos por la mañana el viejo DomÃnguez con su mula cargada con azucenas y
claveles de Galipán. Reverón compraba una docena de cada una para adornar la capilla que habÃa construido
en su morada. La religiosidad de Reverón se expresaba en ritos particulares y en su devoción por las fiestas
populares. En varias oportunidades hizo llevar hasta su casa la Cruz de Mayo desde La Sabana, junto a un
séquito de portadores y cantadores de fulÃas.
También renueva los materiales y las superficies, dando paso a los soportes de coleto, tela en crudo, el uso de
materiales rudimentarios y experimentando con el Gouache (donde en superficies de papel se adelantó una
década al expresionismo abstracto).
Para finales de 1920 Reverón y Juanita alquilan en Punta de Mulatos, un pequeño rancho en la montaña donde
las piedras son usadas de cama y asientos. Estas grandes piedras fueron trasladadas al cerro gracias a las ayudas de
pescadores.
Poco tiempo después vuelven a mudarse y se instalan cerca de la quebrada El Cojo, donde improvisan un rancho
de bahareque y tierra pisada.
En 1921 su madre se entusiasma en la idea de Armando y decide ayudarlo en la compra de un terreno cerca del Bar
"Las Quince Letras". Los dos terrenos tuvieron un coste de 30 pesos que incluÃan un pequeño rancho.
Inicialmente Reverón deseaba que el Castillete se ubicase a orillas del mar, pero la necesidad del artista en el uso
de la tierra para los cuadros decidió buscar una ubicación más elevada.
«Adquisición de terreno en dos lotes de 675 y 380 metros cuadrados al precio de Bs. 1,00 el metro. Pleitos
relativos a la delimitación del terreno y demarcación final del mismo.
Fiesta para la colocación de la primera piedra: dÃa domingo
Invitados: Amigos, relacionados y vecinos. El constructor Mr. Keller y sus obreros. A las 3:00 pm gran almuerzo
con el siguiente menú:
Sancocho de pescado, hallaquitas, caraotas, carne frita, guasacaca indÃgena, plátano frito, pescado frito, arroz
blanco, tortilla, papas rellenas, pan isleño, helados, brandy, vinos, ron, ponche crema, aguardiente de caña,
café y chocolates. En la noche fuegos artificiales y música, terminando con un paseo de luna»
«Los pilares son tallos de palmeras atornillados sobre durmientes de madera. El techo es de palma y el piso es de
tierra amarilla color de Onoto. El aire transita por dos chinchorros de moriche y un trapecio. En un extremo un
escaparate de cajones para guardar los cuadros grandes. Al frente, dos caballetes: uno grande y otro más pequeÃ
±o, hechos por el mismo, de tallos de coco. Encima una sombrilla gradúa la luz. Y las paredes del rancho, son
grandes cortinas de cañamazo corridas sobre mecates que le traen los barcos anclados en el puerto.»
Julián Padrón, «Revista Élite (1932)»
Para 1933 se le homenajea con una exposición en El Ateneo de Caracas y en octubre de 1934, Phelps facilita a
Reverón el traslado de las obras expuestas en el Ateneo para la exposición en la galerÃa Katia Granoff en ParÃ
s.
Una trampa inesperada se abre, y ante los ojos asombrados del visitante aparece la escalera que da acceso a lo que
Reverón llama ‘la cava’. Está en el cauce de una quebrada, con todas sus piedras y su encanto húmedo.
En el oscuro recinto, más propicio para una cueva de malhechores que para los fines estéticos y domésticos
que le asigna Reverón, nos sorprende otro descubrimiento: una nevera natural hecha de piedra y empotrada en el
muro, ideada por nuestro guÃa, cuyo cerebro es un depósito de trucos maravillosos. Casi nadie sospecha que
debajo del estudio se encuentra un sitio tan grato donde se puede filosofar y beber tranquilamente.
Tercera Crisis
Años después, durante la investigación de la exhibición en el MoMA, se conoció que Picasso hizo entre
1951 y 1952 esculturas de muñecas colgadas como las que, insistentemente, aparecen en el documental de
Benacerraf en 1952.
La última de sus crisis tiene lugar en 1953, siendo internado nuevamente en la clÃnica de Báez Finol, el mismo
año en que le era conferido el Premio Nacional de Pintura. Confortado por este tardÃo estÃmulo, trabajaba con
ahÃnco para una exposición que habÃa anunciado el Museo de Bellas Artes, cuando le sobrevino la muerte
mientras se encontraba en el sanatorio San Jorge.
La mañana del dÃa sábado 18 de septiembre de 1954, Reverón sufre una crisis de hipertensión arterial. Las
enfermeras llamaron de urgencia al Dr. Héctor Artiles Huerta, (médico residente que acompañó al pintor
en sus últimos dÃas). El estado era grave y el pintor sufre una insuficiencia cardÃaca. Para el momento, los
trabajadores del Sanatorio habÃan comunicado la situación a la prensa y a los medios de comunicación.
A las 2:30 de la tarde, a consecuencia de la presión arterial sufre una embolia cerebral que lo deja en Coma. El
corazón del pintor dejó de latir y muere a la 6:45 de la tarde.
Después de su muerte
Reconocimiento internacional
En 1955 se organiza una exposición retrospectiva de su obra en el Museo de Bellas Artes de Caracas. Fue una
muestra de 400 obras realizadas entre los años 1910 y 1954. Se llevó una selección realizada de estas obras a
Estados Unidos. Fueron 55 obras que se presentaron en el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston en
diciembre de ese año y que se clausuró en octubre de 1956 en la GalerÃa de Arte Corcoran de Washington. En
1960 se instituye la Bienal Armando Reverón.1​
En el 2007 fueron expuestas aproximadamente unas 100 obras pictóricas en el Museo de Arte Moderno de Nueva
York (MoMA) coincidiendo con los 49 años de la muerte del artista. Ha sido la pionera de un artista venezolano
en el MoMA, y la tercera consagrada a un artista latinoamericano, después del muralista mexicano Diego Rivera
y del brasileño Cándido Portinari en 1932 y 1940, respectivamente.
Muerte de Juanita
Luego de dos meses bajo cuidados médicos, Juanita sufrió un ataque cardÃaco el lunes 21 de agosto de 1972
sentada frente al Castillete. Sus últimas palabras fueron registradas antes de perder la consciencia. Fue trasladada
de emergencia al periférico de Pariata y posteriormente al hospital donde no logró recuperarse.
Falleció el martes 22 de agosto de 1972 a pocos minutos de las tres de la tarde en el Hospital José MarÃa
Vargas a los 64 años de edad.
“No me lleven a ningún hospital… déjenme morir aquÃ, en donde falleció élâ€
Últimas palabras de Juanita «El Nacional»
Obra
Sus obras son conocidas por estar plagadas de imágenes onÃricas y desdibujadas. Se le considera un maestro de
“Ya la tela estaba preparada. Primero sancochadas, sufren después una azotaina y luego se le sacan hilos
anudándoles los otros para obtener un grano más grande según lo requiera el motivo. Se clava prensándola en
el batidor y se pone a secar en las cuerdas del techo hasta que suene como un tambor. Sin embargo, después de
preparadas hay que guardarlas de noche entre cajones amarradas y atadas a piedras para preservarlas del serenoâ€
Julián Padrón, «Armando Reverón» (1932)
El impulso de Armando Reverón a la pintura de acción da primacÃa a una ritualidad asociada a cierto carácter
terapéutico, de liberación mental y corporal. Ya el pintor no era un sujeto dominado por conceptos previos de la
sociedad, sino que él mismo era el objeto de investigación. Lo urgente era expresar la tribulación interior
como: el caos, la angustia o la demencia.
Del mismo modo que el pintor estadounidense Jackson Pollock, Reverón practicó la “embestida†al cuadro.
En Reverón ésta posee una reminiscencia taurina y sus movimientos frente al lienzo tenÃan muchas veces un
ritmo semejante al de los toreros. En todo este “ataque ritual†existe una velada intención de tipo sexual que
ha sido estudiada por los analistas de la tauromaquia en cuanto fenómeno de masas, donde el inconsciente
colectivo condensa y proyecta sus anhelos de tipo sexual. El público delirante espera la muerte del toro con la
estocada final, a la que han precedido las muletillas que lo hieren.
“Mediante un ritual lleno de gestos y ruidos, como entrando en trance ante el lienzo, entornaba los ojos, bufaba
y similaba los gestos de pintar hasta que el ritmo del cuerpo hubiese adquirido suficiente Ãmpetu y velocidad.
Entonces, con actitudes de espasmo, era cuando embestÃa la tela como si fuese el animal que rasgaba el trapo rojo
de la muleta. A veces, en esas embestidas, lograba perforar la obraâ€
Juan Calzadilla, «Armando Reverón» (1979)
En Jackson Pollock, el gesto buscaba conectar con el inconsciente, lo cual sabÃa al pintar, pues tenÃa
conocimientos de psicologÃa jungiana y de cómo la pintura automática era como "soñar encima de una tela".
Reverón también iba al encuentro de su inconsciente con el paso extra del "tema". Ambos tenÃan una
dificultad que superar: para Pollock era su alcoholismo y para Reverón su esquizofrenia. No pintaban "gracias a"
sino "a pesar de". En ellos el gesto tenÃa mucho de exorcismo.
Durante su vida, Reverón realizaba rituales cotidianos y diversos pasos a la hora de pintar. Estos extraños
métodos eran obligatorios y en reiteradas veces fueron cambiando.
Esperar durante meses para que la luna vuelva a estar en el mismo lugar para poder culminar el cuadro.
Autoflagelación con piedras, frotando los brazos y el pecho hasta sangrar, para llegar a un estado mágico
espiritual.
No tocar metales (y si por error se hace se debe tocar una suave tela para eliminar la sensación).
Taponar los oÃdos con tacos de algodón o pelotas de estambre para aislarse del exterior.
Alimentación Frugal
Andar descalzo para tener contacto directo con la tierra.
Atar dos libros sobre su cuerpo; El Quijote a la altura del vientre y la Biblia a la altura de los riñones.
Trapos bajo las axilas para evitar la sudoración
El uso del Silicio para dividir el cuerpo de la parte espiritual y de la parte carnal.
Sujetar la cintura por pesadas piedras para no perder el equilibrio por el oleaje.
“Se acuesta en el suelo boca arriba con las piernas encogidas y las manos por debajo de la cabeza en una
invocación a los espÃritus propicios a la inspiración. Después se levanta, desenvuelve los pinceles y los tubos
de pintura y otros mil pañitos de diferente tacto, extendiendo todo en una plataforma al pie del caballete. El
pintor palpa febrilmente los diferentes pañitos impregnados de aceite hasta encontrar el tacto de su inspiración.
Esta escena nunca grabada, fue llevada a cabo entre Reverón y Margot Benacerraf. Antes de terminar el rodaje el
pintor le dijo a Margot que debÃan de terminar la pelÃcula juntos y que antes de las palabras «The End»,
tenÃa que poner lo que habÃan hecho. La «acción artÃstica» consistió en que Margot Benacerraf aparece
sentada en un trono vestida con una Sotana y un sombrero (que fueron confeccionados por el pintor). Como si
estuvieran en una catedral, las muñecas fueron arrodilladas y Margot a modo de sacerdotisa tenÃa que pasar por
el pasillo, bendiciéndolas y perdonándolas a todas, para luego caer el telón.
Según Benacerraf, Reverón la interrumpÃa diciendo: «La princesa oriental con las pulseras, es la mayor
pecadora de todas y usted no la ha indultado lo suficiente», tendrá que regresar y repetir el ritual. Esta escena
nunca fue grabada ya que se le habÃa indicado al cámara que no filmara debido a la falta de cinta y la necesidad
de ahorrarlas para unas tomas exteriores. Pero se conservan varias fotografÃas que documentan el momento.
La afición de Reverón por el teatro no se limitó a escenificar un espectáculo para sus visitantes. Una vecina
del Castillete recuerda que en una ocasión puso a todo el vecindario a representar una obra de teatro. Todas las
tardes llamaba a las vecinas a ensayar. El libreto creado por Reverón tenÃa relación con un paraguas. Se
conservan unos apuntes y dibujos relativos a ese proyecto teatral, que denotan una clara tendencia al teatro del
absurdo.
Obras en colecciones
La obra del artista se encuentra principalmente en colecciones privadas y en pocas ocasiones las piezas son
accesibles al público. Son pocos los museos en el mundo que cuentan con obras del pintor y Venezuela es el paÃs
que cuenta con la mayor colección pública (35 pinturas) administradas por La Fundación Museos Nacionales y
alrededor de 100 objetos del Museo Armando Reverón que se encuentran en comodato luego del deslave. Otras
colecciones que cuentan con un buen número de obras son el Banco Central de Venezuela (9 obras) o la
Fundación John Boulton.
Debido a las inusuales ocasiones en que sus piezas han pasado a colecciones extranjeras y el alto coste de su obra
en el mercado, son pocas las instituciones que se permiten exponer obras del artista. Los siguientes museos (fuera
de Venezuela) poseen obras de Reverón en sus colecciones:
En 2012 Sotheby's batió el récord del artista con "Desnudo detrás de la mantilla" (1946) un retrato de una
modelo desnuda que sostiene un chal. Al ser la obra más importante que se haya puesto en subasta se estimó
entre 700,000-900,000$. Esta obra alcanzó el precio final de 872,500 dólares. Durante los últimos 10 años la
obra de Reverón se ha revalorizado dado a que la mayorÃa de su obra se encuentra en colecciones privadas y
rara vez se encuentra disponible a coleccionistas. En los próximos años se tiene previsto que las obras se
lleguen a cotizar por encima del millón de dólares.
FilmografÃa
Documental Reverón - Edgar Anzola (1934)
El primer registro fÃlmico de Reverón y la primera pelÃcula venezolana sobre un pintor. Fue estrenado el 1 de
febrero de 1939, aunque no existe una fecha precisa, ya que se han publicado documentos por la Fundación
Cinemática Nacional como “Panorama histórico del cine en Venezuela†que ubican la fecha de este film en
1938.
El documental fue realizado por el cineasta Edgar J. Anzola y la producción data desde 1934 a 1938. Fue
realizado en formato de 16mm con una duración de 41 minutos. Anzola, además de dirigir la pelÃcula, hizo la
dirección de fotografÃa y el guion. La amistad entre Edgar y Armando propició una serie de escenas Ãntimas
que describÃan los rituales del artista cuando se disponÃa a pintar, añadiendo los desnudos frontales de Juanita
Mota frente a la cámara. En 1977 el documental es donado por el propio Anzola a la Cinemateca Nacional.
Años después Anzola declaró que su pelÃcula la dirigió Reverón porque lo único que hizo él fue
registrar lo que este hacÃa.
"Reverón" - Roberto Lucca (1945)
En 1949 el fotógrafo Carlos Eduardo Puche, esposo de la reconocida pintora Elsa Gramcko, realiza un corto de 16
mm sobre Reverón. Este material al dÃa de hoy se encuentra inédito.
No se tienen constancias de registros de audio, ya que todas las pelÃculas realizadas son mudas. Cabe la
posibilidad que este corto se haya producido con sonido óptico, conteniendo el único registro existente de la voz
del pintor.
La influencia de Reverón
“En reiteradas conversaciones con él en un estudio que yo tenÃa, en “Piedra a Venadoâ€, donde él
solÃa pasar la noche cuando se quedaba en Caracas. Recuerdo una noche en que me estuvo explicando, desde un
punto de vista plástico y psicológico, cuadros de Joan Miró, Paul Klee y Yves Tanguy. Quien lo hubiera oÃdo
hablar en aquella oportunidad, lo hubiera tomado por un pintor de esas búsquedasâ€.
Anécdota de Juan Liscano
“Esos grises plateados y los oros de Velasquez me volvÃan locoâ€. Tiziano, Durero y El Bosco que grandes
fueron
Anécdota de Reverón (1953)
“Me vine a Macuto para saber menos de nada y que me dejen tranquilo. Esa es la razón por la cual los muros
del rancho los he ido subiendo poco a poco. No quiero que me llamen más el loco de Macuto. Que se vayan a la
porraâ€.
Citado por Elderfield (2001)
Reconocimientos
El 10 de mayo de 2016, por iniciativa del Ministerio de la Cultura, se procedió al traslado de los restos de
Reverón al Panteón Nacional, coincidiendo con idéntico homenaje a César Rengifo (1915-1980), pintor,
muralista, dramaturgo, maestro y pensador.
Su trayectoria, objetos y obras artÃsticas fueron declarados Bien de Interés Cultural de la República
Bolivariana de Venezuela al cumplirse 125 años de su nacimiento.2​
Su casa en Macuto (estado Vargas) fue declarada Museo Armando Reverón. En 1999, lamentablemente fue
destruida por la tragedia de Vargas. En octubre de 2014 se anunció un proyecto a través del Instituto
Autónomo de Infraestructura que contempla un circuito integral turÃstico con la reconstrucción de El Castillete.
Una réplica de la edificación servirá como centro cultural, donde se dictarán talleres, cursos, charlas y
además, como una pequeña cinemateca.3​
Una universidad llevaba su nombre: Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando
Reverón y ahora tiene por nombre: Universidad Nacional Experimental de las Artes, donde se encuentra la Plaza
Armando Reverón y que cuenta con el Centro de Estudios y Creación ArtÃstica Armando Reverón.
Una pelÃcula basada en la vida de Reverón se estrenó en 2011 bajo la dirección del venezolano Diego RÃ
squez. El actor y dramaturgo Luigi Sciamanna fue el encargado de dar vida a Armando Reverón.4​ La pelÃcula
se tituló Reverón y su música estuvo a cargo del galardonado realizador venezolano Alejandro Blanco-Uribe.
El guion es del escritor Armando Coll.5​
Referencias
[Link]. «Venezuela: Muere Armando Reverón». Archivado desde el original el 27 de
noviembre de 2012. Consultado el 16 de febrero de 2013.
Instituto de Patrimonio Cultural (13 de mayo de 2014). «Providencia Administrativa No. 018/2014» (PDF).
Gaceta Oficial (Caracas, publicado el 30 de junio de 2014) (40.443): 23. Archivado desde el original el 17 de
diciembre de 2014. Consultado el 2 de noviembre de 2014.
AVN (25 de octubre de 2014). «Invierten más de Bs 41 millones para reconstruir Castillete de Armando
Reverón». Noticias24. Archivado desde el original el 31 de octubre de 2014. Consultado el 1 de noviembre de
2014.
El Universal (4 de julio de 2010). «Galletas de la fortuna: Sciamanna será Reverón en film de Diego RÃ
squez». El Universal. Archivado desde el original el 10 de julio de 2011. Consultado el 11 de julio de 2010.
Cristina Raffali. «Reverón, la pelÃcula». Archivado desde el original el 27 de septiembre de 2011.
Consultado el 11 de junio de 2011. «En el guion de Armando Coll (que cuenta con la participación de
Sciamanna y de RÃsquez) ocurre una doble ofrenda: lo primero, lo inmediato, es el hallazgo (en el habla) de la
Venezuela de la primera mitad del siglo XX.»
CALZADILLA, JUAN. 1997: Armando Reverón. En: Diccionario multimedia de historia de Venezuela.
Fundación Polar. Caracas, Venezuela.
Microsoft Corporation. 1993-1996: Reverón, Armando. Enciclopedia Microsoft® Encarta® 97. Microsoft
Corporation.
BibliografÃa
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