Causas
Cualquier herida pequeña puede derivar en una flebitis
superficial. Este trastorno produce una inflamación aguda y
repentina, que produce la fijación del coágulo a las paredes de
la vena. Es muy difícil su desprendimiento, porque estas venas,
superficiales, no están rodeadas de músculos que pudieran
presionarlas y despegar el trombo de las paredes a las que se
adhirió. Esto hace improbable el desencadenamiento de una
embolia a partir de una flebitis los siguientes factores
incrementan las posibilidades de flebitis
Estar hospitalizado por una cirugía mayor o una enfermedad
grave
Trastornos que hacen a la persona más propensa a presentar
coágulos sanguíneos
Permanecer sentado por un período prolongado, como en un
viaje largo en avión
Existen dos tipos principales de tromboflebitis:
Trombosis venosa profunda (afecta venas más profundas y
más grandes)
Tromboflebitis superficial (afecta venas cercanas a la
superficie de la piel)
Síntomas
Puede presentarse entre otros los siguientes síntomas:
Sensibilidad sobre la vena
Dolor en la parte afectada del cuerpo
Inflamación
Enrojecimiento de la piel (no siempre presente)
Calor y sensibilidad sobre la vena
Tratamiento
Por lo general la flebitis desaparece por sí sola. La
administración de un analgésico alivia el dolor. Aunque la flebitis
mejora en cuestión de días, pueden pasar varias semanas antes
de que las irregularidades de la vena y la sensación de dolor
desaparezcan por completo.
En la flebitis superficial, el tratamiento conservador la resuelve
en la mayoría de los casos. El mismo consiste en
antiinflamatorios y ácido acetilsalicílico. No es necesaria la
internación de la persona ni el uso de antibióticos.
En la flebitis profunda el cuadro es más complejo, por lo que es
necesaria la internación en un centro especializado y atendido
permanentemente por el servicio de hematología. Los
medicamentos de elección son los anticoagulantes como la
heparina y los cumarínicos durante un tiempo no inferior a los
seis meses. Con esto puede alcanzarse un objetivo primordial
como es prevenir el trombo embolismo pulmonar, además de
evitar la progresión del cuadro.
La cirugía se emplea en caso de trombosis venosas profundas
repetidas. La vena cava, que es la vena principal del abdomen,
por la que drenan las piernas su sangre hasta el corazón
derecho, puede ser parcialmente "atada" (clampada, según el
término empleado por los cirujanos vasculares), de forma que
los trombos de las piernas no lleguen al corazón derecho ni, por
tanto, a la circulación pulmonar. Con el mismo propósito, a
veces se inserta un filtro o "paraguas" en la vena cava inferior
mediante cateterización venosa, es decir, sin cirugía. En
general, el tratamiento puede comprender medias de soporte y
vendas para reducir la molestia, al igual que medicamentos
como:
Analgésicos (medicamentos para el dolor)
Antibióticos (si se presenta infección)
Anticoagulantes para prevenir la formación de nuevos
coágulos
Antiinflamatorios no esteroides (AINES), como el ibuprofeno,
para reducir el dolor y la inflamación
Trombolíticos para disolver un coágulo existente
A la persona se le puede pedir que haga lo siguiente:
Aplicar calor húmedo para reducir la inflamación y el dolor
Evitar presionar el área para reducir el dolor y disminuir el
riesgo de un daño mayor
Levantar el área afectada para reducir la inflamación
La extirpación quirúrgica, remoción o derivación de la vena rara
vez se necesita, pero se puede recomendar en algunas
situaciones.