Capítulo 10
Evaluar, definir, implantar, mantener en uso
1. Evaluar diversos métodos
La etapa de ELABORACION del procedimiento del estudio de los métodos debe
dar origen a propuestas de cambios en las formas actuales de realizar el trabajo
objeto de examen. Algunas veces los cambios que se han de introducir son claros
y es posible definir claramente un método revisado. En muchos casos, sin
embargo, el estudio de los métodos señala varios cambios posibles y, en
consecuencia, varios nuevos métodos posibles. Algunos de éstos pueden
implantarse de inmediato, mientras que otros - como la introducción de nuevo
equipo, la construcción de nuevas armaduras para montaje o instalaciones, la
capacitación del operario, etc. - pueden requerir que se adopten previamente otras
medidas. Los patrocinadores de la investigación (normalmente los directores o
supervisores en la esfera en la que se está realizando) deben decidir cuál es la
solución preferida. Para adoptar esta decisión, necesitan disponer de información
adecuada sobre los diversos métodos, los resultados probables de los cambios
propuestos y los costos de la implantación. Así pues, el especialista en el estudio
de métodos debe preparar un análisis costo-beneficios sobre cada uno de los
métodos propuestos. Esto se suele hacer en varias etapas.
2. Definir el método perfeccionado
Una vez tomada la decisión acerca de los cambios que se adoptarán, es
importante que el nuevo método sea definido cuidadosamente.
Normas de ejecución escritas
En todos los trabajos que no se ejecuten con máquinas herramientas de tipo
uniforme o con maquinaria especial que virtualmente regule el proceso y los
métodos, más vale consignar por escrito las normas de ejecución, es decir, llenar
la hoja de instrucciones del operario, que tiene varios propósitos:
1) Deja constancia del método perfeccionado, con todos los detalles
necesarios, que puede ser consultada más tarde.
2) Puede utilizarse para explicar el nuevo método a la dirección, a los
capataces y a los operarios. Informa a los interesados, y entre ellos a los
ingenieros de la fábrica, acerca del nuevo equipo que se precisa o de los cambios
que habría que hacer en la disposición de las máquinas o los lugares de trabajo.
3) Facilita la formación o readaptación de los operarios, que la pueden
consultar hasta que se familiarizan por completo con el nuevo método.
4) En ella se basan los estudios de tiempos que se hacen para fijar normas.
La hoja de instrucciones indica en términos sencillos los métodos que debe aplicar
el operario. Por lo general se necesitan tres tipos de datos:
1) Herramientas y equipo que se utilizarán y condiciones generales de trabajo.
2) Método que se aplicará. La abundancia de detalles dependerá de la
natura-leza de la tarea y del volumen probable de la producción. Si la tarea va a
ocupar a varios operarios durante varios meses, la hoja de instrucciones quizá
deba explicar hasta el menor detalle, incluso los movimientos de los dedos.
3) Un diagrama de la disposición del lugar de trabajo y posiblemente croquis
de las herramientas, plantillas y dispositivos de fijación especiales.
3. Implantar el método perfeccionado
Las fases finales del procedimiento básico son tal vez las más difíciles, y se
necesita entonces la cooperación activa de la dirección y de los sindicatos. Ahí
adquieren especial importancia las dotes personales del especialista en estudio
del trabajo, su capacidad para explicar clara y sencillamente lo que propone, su
don de gentes y su aptitud para inspirar confianza.
La implantación del nuevo método puede subdividirse en cinco fases:
1) Obtener la aprobación de la dirección.
2) Conseguir que acepte el cambio el jefe del departamento o del taller.
Al llevar a cabo las tres primeras etapas de la implantación resalta la importancia
de dar instrucción y capacitación previas en estudio del trabajo a todos los
interesados: dirección, personal dirigente subalterno y representantes de los
trabajadores. La gente está más dispuesta a aceptar la idea de un cambio si sabe
y comprende lo que va ocurriendo que si se encuentra ante transforma-ciones
efectuadas como por arte de magia. Si los cambios conciernen a un equipo de
trabajo, resulta a menudo preferible mantener discusiones con el grupo en su
conjunto, en lugar de hacerlo individualmente con cada uno de sus integrantes. De
esa manera, el grupo podrá expresar su punto de vista y sus reparos.
4. Preparar la introducción de cambios
Cuando no es probable que se produzca una reducción o una transferencia de
personal, es muy posible que los trabajadores acepten nuevos métodos si se les
ha permitido participar en su establecimiento. El encargado del estudio del trabajo
debe tener confianza en el operario desde el comienzo, explicándole lo que está
tratando de hacer y por qué y los medios con que espera hacerlo. Si el operario
muestra interés, se le debe explicar los usos de los diversos instrumentos de
investigación. El diagrama de secuencias es uno de los más útiles para atraer el
interés: a la mayor parte de las personas les gusta que sus actividades estén
representadas, y la idea de que da tantos pasos en la ejecución de su trabajo de la
mañana a menudo sorprende al trabajador y le hace que se sienta encantado con
la idea de reducir su esfuerzo. Se debe pedir siempre a los trabajadores que
presenten sus sugerencias o ideas sobre las mejoras que se pueden hacer y éstas
se deben introducir cuando es posible, expresando el debido reconocimiento a las
personas que las han formulado (las sugerencias importantes pueden merecer
una recompensa en dinero). Es preciso que los trabajadores participen lo más
plenamente posible en el establecimiento del nuevo método, para que lleguen a
pensar que éste es principal o parcialmente obra suya.
Una cooperación entusiasta a todos los niveles sólo se obtendrá si existe
confianza. Los profesionales del estudio del trabajo deben convencer a la
dirección de la empresa de que saben lo que están haciendo. Deben conquistarse
el respeto de los supervisores y técnicos, quienes han de captar que no sólo no
están ahí para desplazarlos o desenmascararlos, sino como especialistas
dispuestos a ayudarlos. Por último, los especialistas en el estudio del trabajo
deben convencer a los trabajadores de que no van a influir en su seguridad de
empleo.
Conviene que la sustitución de un método existente por un método revisado se
planifique debidamente. La primera tarea estriba en señalar las diversas
actividades que se deben realizar para que sea posible aplicar el método nuevo.
Las más obvias son la compra o construcción de nuevo equipo, herramientas,
dispositivos, etc., pero la lista puede incluir la modificación de las instalaciones o la
capacitación de los operarios. Cada uno de estos cambios tendrá un «tiempo de
espera» diferente antes de quedar completado, por lo que se debe elaborar un
plan global de aplicación para asegurarse de que cada actividad quedará
completada antes de que se efectúe la introducción definitiva del nuevo método.
Capacitación y readaptación profesional de los operarios
El grado en que los trabajadores necesitarán una readaptación profesional
dependerá íntegramente de la índole del puesto de trabajo. Será mayor para los
puestos de trabajo que entrañen un alto grado de pericia manual en los que se
aplican desde hace tiempo métodos tradicionales. En esos casos es posible que
sea necesario recurrir a películas para demostrar los métodos antiguos y los
nuevos y la manera de efectuar los movimientos. Cada trabajo tendrá que tratarse
con arreglo a sus propias circunstancias.
A los principiantes se les
puede enseñar a seguir
un orden numerado
ilustrado en un diagrama
o ante la propia máquina.
Con cualquiera de los
dos métodos, se les debe
hacer comprender la
razón de cada
movimiento. Las
imágenes fijas unidas a
unas hojas de
instrucciones han dado
muy buen resultado.
Cabe asimismo utilizar
diapositivas o vídeos.
Las películas son particularmente útiles para la readaptación profesional. Cuando
hay que acabar con viejos hábitos, puede ponerse de manifiesto que los
trabajadores son totalmente inconscientes de lo que hacen. Una película de
movimiento lento les permitirá ver cuáles son sus movimientos exactos y, una vez
que los hayan captado, podrán empezar a aprender el nuevo método. Es
importante que el nuevo método sea realmente diferente del viejo, ya que de lo
contrario los operarios tenderán a volver a sus viejas costumbres, especialmente
si no son jóvenes y han pasado muchos años haciendo ese trabajo.
Los experimentos han mostrado que, en las primeras etapas de aprendizaje, para
obtener resultados óptimos, los períodos de descanso entre los períodos de
práctica deben ser más largos que los propios períodos de práctica. Esta situación
se modifica, no obstante, rápidamente y cuando el operario ha empezado a captar
el nuevo método y a adquirir velocidad, los períodos de descanso pueden ser
mucho más breves.
5. Controlar el cambio
Lo primero es decidir cuándo se realizará la sustitución. Incluso si un nuevo
método es más eficiente y permitirá obtener con el tiempo una mayor producción,
a menudo existe un intervalo durante el cual la producción disminuye, mientras los
trabajadores adquieren velocidad con el nuevo método.
Una vez establecida la fecha para efectuar el cambio, el especialista podrá volver
a aplicar el método del camino crítico para fijar una fecha a cada una de las demás
actividades. Para una sustitución sencilla, el mecanismo de control de este
proceso puede ser simplemente un registro de las actividades en un diario. Para
los cambios complejos, se podrá recurrir a una técnica regular de planificación y
control del proyecto como el análisis de sistemas.
6. Mantener en uso el nuevo método
Una vez implantado el nuevo método, es importante mantenerlo en uso tal como
estaba especificado y no permitir que los operarios vuelvan a lo de antes o
introduzcan elementos no previstos, salvo con causa justificada.
Para mantener un método es necesario primero definirlo y especificarlo
claramente, sobre todo cuando se piense utilizarlo para establecer normas de
tiempo en las cuales basar las primas por rendimiento o para otros fines. Es
preciso especificar las herramientas, la disposición del lugar de trabajo y los
elementos de movimiento, de forma que no exista posibilidad alguna de mala
interpretación. La minuciosidad de los detalles que hayan de darse dependerá de
la tarea misma.
El procedimiento para mantener un nuevo método puede depender del tipo de
relaciones establecidas entre el especialista en estudio del trabajo y el sector de la
empresa en donde se ha implantado dicho método.
7. Conclusión
En este capítulo y en los anteriores hemos procurado explicar e ilustrar algunos de
los métodos más comúnmente empleados para incrementar la productividad,
evitando el desperdicio de tiempo y energía, es decir, reduciendo el contenido de
trabajo del proceso. Un buen estudio de métodos hará aún más, porque señalará
el desperdicio de material y el de capital invertido en equipo.