AURA
CARLOS FUENTES
La novela inicia presentándonos a Felipe Montero, un muchacho joven de 22 años
de edad que estudió para ser historiador. Comienza leyendo la sección de
anuncios del periódico ahí encuentra uno sobre un trabajo que es de su interés
donde se solicita a un historiador que sea joven, ordenado, cauteloso y hábil con
el idioma francés. Al ver que cumple a la perfección todos estos requisitos va a
buscar el domicilio que se indica en el centro de la ciudad de México.
Al llegar al sitio es recibido por una señora muy mayor y misteriosa que está
acostada en su cama. Se presentan y le comenta el motivo por el cual es
solicitado, indicándole que desea culminar las memorias de su difunto esposo, el
general Llorente. También menciona que dentro de las cláusulas de la
contratación implica el tener que vivir en su casa mientras se finaliza el trabajo.
Felipe duda un poco hasta que aparece la sobrina Aura de la señora y se decide
por aceptar el empleo.
Aura y Felipe se presentan y la muchacha lo lleva la habitación donde este
dormirá. Luego le comenta que en una hora se servirá la cena. Cuando la comida
está lista, baja y se da cuenta que la Sra. Consuelo no hace acto de presencia,
dejándolo solo con Aura. Felipe comienza a descubrir que siente cierta atracción
por ella.
Al finalizar la comida Felipe se dirige a su cuarto se encuentra con la Sra.
Consuelo que está en su recamara rezando de rodillas, quien se levanta y le
entrega a Felipe algunos papeles para que el muchacho comience a trabajar en
las memorias de su difunto esposo.
Felipe comienza a revisar todas las memorias del General y se percata que el
material no posee la calidad suficiente como para ameritar ser publicado.
Cuando se acuesta a dormir Felipe comienza a tener una pesadilla, se despierta
para encontrarse con la sorpresa de que Aura se encuentra en su habitación
completamente desnuda a su lado acariciando su rostro y dándole besos por todo
el cuerpo. En ese momento comienza a decirle “Eres mi esposo, te esperaré en mi
recamará”. Todo este suceso deja bastante contrariado a Montero.
Felipe lee en las memorias del general Llorente como fue que conoció a la Sra.
Consuelo cuando tenía 15 años en 1867. Al continuar leyendo descubre que la
forma en que se conocieron fue muy particular ya que un día vio a su esposa con
las piernas abiertas y tenía la crinolina levantada en la parte delantera, causándole
daño a un gato. Esto excitó profundamente al general que se acercó y la tomó
para tener relaciones con ella. En sus memorias escribe que es torturando gatos la
manera en que su esposa haría encender la pasión. Siendo un amor de sacrificio
simbólico.
Felipe deduce que la anciana debe tener una edad de 109 años. Además, se
entera que al general le encantaban los ojos verdes de su esposa y que siempre
estuviera vestida de ese color
Otras dos frases que generaron mucha curiosidad en Felipe son: donde el general
le dice a su esposa que está seguro que siempre será hermosa, sin importar que
pasen más de cien años. En la otra frase también traducida del francés le
pregunta a Consuelo que estaría dispuesta a hacer para ser siempre joven.
A partir de este momento Felipe comienza a sospechar que la razón por la que
Aura está viviendo en esa casa con su tía, es para mantener la ilusión de juventud
y belleza que alberga la Sra. Consuelo.
Luego Felipe y Aura comienzan a hablar y se ponen de acuerdo para verse en la
noche en la habitación de ella. Cuando oscurece Montero se traslada al cuarto e
ingresa para encontrase con Aura, pero se da cuenta que Aura no es la misma
joven de 20 años que recuerda haber conocido, sino una versión de ella de unos
40 años.
Ella empieza a tararear un vals y comienzan a bailar, luego de unos segundos
Montero se da cuenta que conoce la canción y se dispone a cantar con ella. Ahora
se colocan de cuclillas en la cama.
Al día siguiente, Felipe se despierta y busca abrazar a Aura a su lado, pero
descubre que está solo en la cama. Termina de abrir los ojos y hace una
búsqueda rápida por la habitación y al mirar al pie de la cama la encuentra
caminando en dirección a una esquina, luego se sienta en el suelo junto a los pies
de la Sra. Consuelo que está sentada en una silla que él no recordaba que
estuviera ahí. Ambas mujeres lo miran y le lanzan una sonrisa para luego pararse
e irse por la puerta contigua que llega a habitación de la anciana.
Luego de quedarse solo en la habitación, Felipe comienza a razonar sobre todos
los sucesos ocurridos hasta el momento y comienza a pensar que, de cierta forma,
todo lo que hizo la noche anterior lo convierte en un reflejo del general mientras
que Aura es una especie de doble de la anciana. A partir de este razonamiento
busca a Aura y le comenta que deberían irse juntos y huir de la casa, pero ella le
comenta que no desea irse, que la Sra. Consuelo no se encontrará en la casa
durante todo el día y que durante la noche lo estará esperando en la habitación de
su tía.
Montero descubre que Consuelo nunca pudo tener hijos, motivo por el que ella se
trastornaría demasiado al punto de buscar por todos los medios quedar
embarazada. Todo esto la llevaría a la locura. Para el general verla en este estado
fue un impacto muy duro ya que finalizaría sus memorias diciendo que todo
demonio en algún momento era un ángel.
Al culminar de leer, Felipe consigue dos fotografías, una en la que sale Aura con
una fecha de 1876 y tiene la firma de Consuelo Llorente con un pie de página que
dice que la foto fue tomada para el décimo aniversario de su boda. Esta foto los
confunde pues la muchacha de la imagen es Aura (o al menos eso es lo que él
piensa). La segunda foto es igual de desconcertante ya que aparece Aura con un
hombre igual a él, pero la foto lo identifica como el general Llorente. Es en ese
momento cuando piensa si Llorente es él.
Cuando llega la noche decide ir a la habitación de Consuelo a buscar a Aura como
ella se lo había pedido en la mañana. Al entrar la ve acostada en la cama y ella le
indica que se acerque, se acueste a su lado pero que no la toque. Él le comenta
que está preocupado con que la anciana llegue y los descubra en su habitación,
pero ella lo tranquiliza indicándole que Consuelo no vendrá, debido a que ya se
agotó. Él se acerca a ella, la besa y la abraza, pero cuando se separa se
sorprende al ver que la persona que acaba de besar es la anciana Consuelo.
Inmediatamente pregunta por Aura y el libro finaliza con una frase bastante
misteriosa donde la anciana le dice que Aura volverá, solo deben volver a traerla
cuando ella recupere sus fuerzas.