Protocolo Código Ictus en Enfermería
Protocolo Código Ictus en Enfermería
Isquemia cerebral: puede ser focal o global. Esta última tiene su origen en un descenso
del flujo sanguíneo de todo el encéfalo, como en el caso de la parada
cardiorrespiratoria. En la isquemia focal se distinguen dos tipos según la duración del
proceso: el ataque isquémico transitorio (AIT) y el infarto cerebral. Según el vaso
afectado, la localización del infarto y los signos y síntomas serán distintos.
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La correcta atención del Ictus pasa por un manejo del mismo multidisciplinar así como
por la colaboración y coordinación entre los distintos niveles asistenciales. La “cadena
asistencial del Ictus” incluye los siguientes eslabones:
CÓDIGO ICTUS
El objetivo principal del código Ictus es conseguir un acceso rápido de la persona que
sufre un Ictus al medio hospitalario para realizar el tratamiento correspondiente, si es
posible, antes de las 4 horas y 30 minutos del comienzo de los síntomas y, en todo
caso, realizar las medidas diagnósticas y terapéuticas pertinentes lo antes posible por
un equipo especializado.
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3. El momento del comienzo de los síntomas ha sido confirmado suficientemente por
la unidad de emergencias sanitarias desplazada y es inferior a 4 horas y 30 minutos
(270 minutos). Se considerará momento de inicio de los síntomas, la última vez que se
vio al paciente normal. No se deberían incluir pacientes en los que vemos los síntomas
y signos al despertarse, siendo la última vez que se vio en condiciones normales antes
de acostarse.
4. El traslado hasta el hospital adecuado para el tratamiento del Ictus puede efectuarse
en menos de tres horas y media desde el inicio de los síntomas.
5. Autosuficiente para las actividades básicas de la vida diaria (AVD). Se valora como
autosuficiente si para el periodo inmediatamente anterior al inicio de los síntomas
contesta “SÍ” a las tres preguntas siguientes: ¿caminaba solo/a?, ¿se vestía solo/a? y
¿se aseaba solo/a?
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Tratamiento del ICTUS
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
Para ello debemos poner especial interés en la valoración neurológica que requiere de
la permanente observación y de la monitorización continua de los signos vitales y
neurológicos para el reconocimiento temprano del deterioro hemodinámico y
neurológico.
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pacientes con deterioros neurológicos, tienen gran riesgo de desarrollar
obstrucción de la vía aérea. La relajación de la lengua y de otros tejidos
blandos hipofaríngeos en pacientes sobre todo en decúbito dorsal, pueden
provocar obturación parcial o total de la misma.
Realizar una valoración neurológica como se explica en el punto 2.1. de esta
unidad temática. Reconocer el estado de conciencia, aplicar la Escala de Coma
de Glasgow, valorar la movilidad de los cuatro miembros… Utilizar escalas
apropiadas para este tipo de patología como la Escala NIHSS (National Institute
of Health Stroke Scale) o la Escala Neurológica Canadiense.
Monitorizar de manera estricta FC y ECG, PA (preferiblemente no invasiva para
evitar la punción arterial ante la posibilidad de tratamiento fibrinolítico) para
detectar estados de hipertensión o hipotensión que agraven el cuadro, FR y
patrón respiratorio, SatO2 y temperatura (al evaluar la temperatura tener
precauciones de NO controlarla en la axila del lado afectado).
Asegurar la colocación de vía venosa periférica, preferiblemente en el miembro
superior no afectado
Evaluar la capacidad de deglución con agua gelidificada o mediante el test de
deglución. Si existe disfagia moderada o grave, lo dejaremos en dieta absoluta
(si es diabético, avisar al médico).
Colocar en reposo absoluto con elevación de la cabecera 20 o 30º salvo
contraindicación.
Administrar tratamiento prescrito y preparar al paciente para pruebas
diagnósticas
Realizar y registrar el balance hídrico. Es de suma importancia todo lo
relacionado al cuidado de la vía venosa periférica, de la vía enteral si la
hubiera, el control de ingresos en cantidad y calidad, teniendo en cuenta
también las perdidas insensibles.
Es responsabilidad de la enfermera controlar la diuresis, según la evolución, en
lo posible sin la necesidad de catéter. Valorar la incontinencia y su origen. Si
hay necesidad de catéter vesical, aportar los cuidados del mantenimiento de
esa técnica.
Aplicar medidas de confort relacionadas con su inmovilidad. Es muy importante
establecer y reconocer la movilidad espontánea para delinear un plan de
atención.
Disponer medidas de seguridad como son las barandas, o medidas de sujeción
en caso de necesidad, a los efectos de no agregar riesgos externos.
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Mantener un plan de cambio postural, verificar la aceptación y tolerancia el
paciente a cada decúbito seleccionado. Debemos recordar que hay que limitar
el decúbito sobre el lado afectado.
Garantizar la alineación del cuerpo, la postura anatómica, usar dispositivos si
fuera necesario para prevenir alteraciones como el pie equino o las manos en
garra.
Conocer los patrones de descanso y sueño del paciente y el decúbito de
elección para tal fin, a los efectos de que siempre que sea posible colocarlo en
dicho decúbito en los horarios del descanso, respetando su individualidad y
propiciando ese momento.
Observar la piel en cada cambio de posición en busca de signos tempranos de
aparición de lesiones, ulceras. Mantener la piel limpia, seca e hidratada.
Propiciar medidas de prevención local en prominencias óseas.
Mantener la higiene corporal con el baño diario, las higienes parciales según la
necesidad del paciente, la higiene bucal y la higiene ocular.
Propiciar un ambiente tranquilo: es de suma importancia este aspecto, de
manera que no se estimule inapropiadamente al paciente, por lo que se
visualizan como importantes algunos cuidados tales como disminuir los
estímulos sensoriales (alarmas, luces…) en horario de descanso, mantener al
paciente orientado sobre los horarios, flexibilizar el horario de visitas en la
medida que sea posible
Acompañar la situación de crisis del paciente y la familia y reconocer cuándo
brindar la ayuda convenientemente.
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VALORACIÓN DEL GRADO DE CONCIENCIA
Valoración cualitativa:
Valoración cuantitativa:
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Procesos traumáticos: aceleración-desaceleración, hemorragias de origen
traumático, lesiones por impacto.
Procesos no tóxicos ni traumáticos: isquemia, hipoxia, alteraciones
metabólicas, HIC, infecciones del SNC, hemorragias intracerebrales y lesiones
ocupantes de espacio.
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(no manipular cuello ante sospecha de fractura cervical), pupilas (ver examen
neurológico), coloración de mucosas.
Tórax, abdomen, pelvis y extremidades: examinados de manera habitual. En
casos de traumatismos, se seguirá sistemática propuesta por el ATLS.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
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Prevenir y tratar aquellos cambios en las funciones vitales que comprometan la
vida o integridad cerebral del paciente tales como hipoxemia, hipotensiones,
hipercapnia, hipertensión arterial (HTA), etc.
Evitar o controlar las maniobras que comprometan el flujo sanguíneo al cerebro
(colocación del paciente, movilizaciones, sujeciones, etc.) o que comprometan
su oxigenación (aspiraciones, movilizaciones, permeabilidad de la vía aérea,
etc.)
Mantener una temperatura adecuada. La hipertermia produce un aumento en
las necesidades metabólicas del cerebro, y este fenómeno puede ser muy
perjudicial para un cerebro dañado previamente. Se emplearán medidas físicas
y fármacos para bajar la temperatura. Asimismo, a veces, se observa
hipotermia que requiere calentamiento pasivo.
Llevar a cabo un control metabólico de la glucemia, los iones y el equilibrio
ácido-básico.
Cuidar la posición: si no está intubado y hay riesgo de aspiración se la colocará
en decúbito lateral o semiprono para prevenir dicha aspiración.
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Cuidados de sondas, tubos, catéteres y todo aquello que suponga un riesgo por
infección u obstrucción.
Control hídrico e intestinal: se debe conocer el balance de entradas y salidas así
como mantener un patrón de eliminación adecuado. También es recomendable
controlar la tolerancia gástrica. Valoraremos asimismo el patrón de
eliminación, prestando especial atención a la posible existencia de íleo
paralítico o fecalomas.
Cuidados de boca y ojos (lavados y protección).
Apoyo familiar, en la mayoría de los casos serán los que aporten la información
necesaria para elaborar un diagnóstico y demandarán de los profesionales
sanitarios respuestas claras.
El volumen de estos tres elementos ejerce una presión sobre las paredes de la cavidad,
es lo que se denomina presión intracraneal. Cualquier aumento del volumen de estos
tres elementos puede dar lugar a un aumento de presión intracraneal y como
consecuencia alteraciones en la función cerebral.
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Entre las causas más comunes encontramos los ya mencionados TCE, tumores,
hidrocefalia, encefalopatía hipertensiva, isquemia cerebral, edema cerebral,
infecciones…
Entre la sintomatología, destacan el deterioro del nivel de conciencia y la HTA con o sin
bradicardia como signos más comunes y también cefaleas, vómitos “en escopeta”,
papiledema y parálisis del sexto par craneal uni o bilateral.
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Además, cuenta con:
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
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Vigilar la aparición de vómitos en escopetazo o de hipo, el cual aparece con la
herniación del tronco cerebral y la consecuente compresión del nervio vago. La
aparición de hipo en estos pacientes ha de comunicarse de inmediato.
Controlar la posición del paciente:
El cuerpo debe estar bien alineado en su eje cráneo-caudal. Otras
posturas son productoras de tensiones, contracturas y dolor
produciendo aumento de la PIC.
Una cabeza girada o ladeada producirá aumento de la PIC al dificultar el
retorno venoso cerebral por las venas yugulares.
La cabecera de la cama debes estar levantada a 30 grados
aproximadamente para favorecer el drenaje venoso y reducir el edema
cerebral. Con esta elevación se consigue disminuir la PIC sin alterar la
PPC. Más de 30 grados dificulta el riego arterial cerebral.
Evitaremos también que la cadera del paciente está excesivamente
flexionada, lo que provocaría un aumento de la presión intraabdominal.
Controlar las movilizaciones e inmovilizaciones del paciente. El movimiento
brusco también puede elevar la PIC.
Debemos mantener la inmovilización del paciente pero nunca con
sujeciones porque la lucha contra ellas provocaría también el aumento
de la PIC.
Para mover al paciente mantendremos el eje cráneo-caudal y la cabeza
alineada.
Si se administra oxígeno, utilizar dispositivos flexibles que no compriman o
aprieten lo mínimo y que no provoquen ansiedad al paciente.
Control de la hipercapnia, es decir, una presión de carbónico en sangre arterial
superior a 45 mmHg. La presencia en exceso de CO2 provoca una dilatación de
los vasos a nivel cerebral, y por consiguiente un aumento de la PIC
Evitar aspiraciones traqueales innecesarias. La aspiración de secreciones en el
paciente intubado aumenta la PIC.
No se debe aspirar secreciones de forma sistemática, por turno o a una
hora determinada. Sólo aspiraremos secreciones ante la presencia de
éstas en el tubo endotraqueal, aumento de la presión pico en el monitor
del ventilador mecánico, etc.
La aspiración de secreciones se realizará con una técnica correcta;
preoxigenación del paciente (aspiraremos con una buena saturación de
oxígeno, superior al 96%), la sonda se introducirá sin aspirar y se sacará
aspirando de forma intermitente, empleando el menor tiempo posible.
Evitar estimular al paciente innecesariamente (reducir estímulos nóxicos).
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Explicar en todo momento al paciente los procedimientos a realizar,
tratándole con suavidad.
Mantener el entorno lo más silencioso y tranquilo posible. Limitar las
conversaciones y el tono de estas. Cuando haya necesidad de hablar del
paciente lo haremos fuera de la habitación. Recuerde que el paciente
puede estar inmóvil e inconsciente pero el oído es el último sentido que
se pierde.
Evitar en la medida de lo posible los procedimientos dolorosos. Dejar un
tiempo prudente, unos 15 minutos, entre cada uno de los
procedimientos a realizar sobre el paciente, que pudieran hacer
aumentar la PIC, evitando un “efecto acumulativo”.
Controlar que las tubuladuras, equipos, cables, etc. no produzcan
tensión en el paciente. Los contactos realícelos de manera suave y
pausada. El dolor, el disconfort y lo inesperado puede provocar
angustias y aumento de la PIC.
Evitar que el paciente realice la maniobra de Valsalva, es decir, exhalar aire
contra la glotis cerrada. Esta se produce cuando un paciente defeca, tose o
realiza determinados movimientos. En el caso de un paciente consciente con
PIC alta, administraremos laxantes para facilitar la evacuación intestinal (con
autorización médica).
Valorar el dolor del paciente, ya que puede aumentar significativamente la PIC.
Administrar la pauta prescrita y comprobar su efectividad.
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Aumento del volumen global de sangre en el cerebro, provocando un riesgo de
enclavamiento del paciente y un brusco aumento de la PIC. Este es el efecto
más dañino de la convulsión.
Hipertensión arterial (HTA) producida por un aumento de las catecolaminas.
Disminución del nivel de consciencia, pudiendo provocar la pérdida de los
reflejos protectores de la vía aérea (facilitando así la broncoaspiración).
Traumatismos externos por golpes involuntarios.
Entre los detonantes que precipitan la convulsión encontramos fiebre, falta de sueño,
antihistamínicos, hiperhidratación, trastornos electrolíticos, hipersedación, abstinencia
alcohólica, estreñimiento, alcalosis, hipocalcemia e hipomagnesemia.
TIPOS DE CONVULSIONES
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ESTATUS CONVULSIVO
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
Además se debe instruir al paciente para que pueda identificar los llamados signos de
aura o pródromos ya que son premonitorios de una posible aparición de un episodio
convulsivo. Ejemplos de aura son la sensación de malestar gástrico, mal sabor de boca,
olores extraños, hormigueos o alteraciones visuales, etc.
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El material necesario para actuar en la crisis convulsiva y que siempre debe estar
disponible, especialmente en aquellos pacientes con predisposición a padecerlas, es el
siguiente: cánula orofaríngea, linterna, set de punción de vía venosa periférica (VVP),
sistema de aspiración con sonda rígida, material de oxigenoterapia, monitorización,
fonendoscopio, medicación para controlar la crisis y material de intubación
orotraqueal (IOT) y de soporte ventilatorio avanzado.
ANTES DE LA CONVULSIÓN
DURANTE LA CONVULSIÓN
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Administrar oxigenoterapia según necesidad, ya que durante la convulsión la
demanda de O2 cerebral aumenta en un 60%.
No se debe intentar sujetar al paciente durante la crisis, pero sí controlar y
guiar sus movimientos para evitar posibles lesiones. Tratar de mantener la
cabeza en posición funcional, protegiéndola y evitando que se golpee (poner
algo mullido bajo la cabeza si el paciente está en el suelo).
Administrar la medicación anticonvulsiva prescrita. Es muy importante frenar la
actividad convulsiva cuanto antes, ya que los status convulsivos prolongados
pueden provocar hipoxia, shock cardiovascular y parada respiratoria. La
prescripción más usual suele ser la de diazepam hasta 10 mg intravenosos (IV)
en bolo directo. Si la convulsión persiste, suele asociarse midazolam entre 5 y
10 mg IV en bolo y una dosis de carga de difenil-hidantoína (DPH) a 20 mg/kg IV
a pasar en 5 ó 10 minutos. Si la crisis continúa, se suele añadir fenobarbital a 20
mg/kg IV e, incluso, tiopental o propofol en perfusión continua, para lo que
sería necesario la IOT del paciente y su conexión a la ventilación mecánica
(VM).
Si estuviese monitorizada, vigilar los aumentos de la PIC.
Comprobar dónde se ha iniciado la actividad convulsiva, qué progresión ha
tenido en todo momento (características, duración, tipo de convulsión, etc.) y si
ha habido relajación de esfínteres.
Observar la recurrencia de ataques generalizados sin la consecuente
recuperación de consciencia.
TRAS LA CONVULSIÓN:
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Según prescripción facultativa, realizar extracción analítica para valorar
glucemia, electrolitos, calcemia, pruebas toxicológicas, coagulación, gasometría
arterial, test de función hepática, mioglobinuria y niveles de antiepilépticos.
Hacer un registro completo de la convulsión en las hojas de evolución de
enfermería.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA:
El 100 % de los pacientes debe ser ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos
durante la etapa de progresión de la enfermedad:
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Realizar evaluación del progreso neurológico de forma periódica. Se debe
insistir en el examen de los pares craneales de origen bulbar, fuerza muscular,
reflejos y mecánica ventilatoria.
La nutrición debe ser por vía enteral mientras sea posible; en los casos en que
exista disfagia se sugiere alimentar a través de sonda nasogástrica; si ocurre
disfunción parcial del intestino, pasar la sonda al yeyuno y alimentar a débito
continuo. En cualquiera de los casos se deben cubrir los requerimientos
nutricionales del paciente. La gastrostomía se sugiere para casos especiales y la
nutrición parenteral tendría solo indicación en pacientes en que coexista una
alteración digestiva severa.
Realizar cambios posturales y movilización pasiva de las articulaciones.
Mantener la integridad de la piel y mucosas, evitar úlceras por decúbito. Baño
diario con secado minucioso de la piel. Aplicar aceites o lociones hidratantes si
fuera necesario.
Evitar humedad en la cama, áreas de compresión o posturas anormales.
Mantener nutrición e hidratación adecuadas.
Procurar una habitación y un entorno tranquilos.
Proporcionar apoyo psicológico al paciente y familiares.
Vigilar las posibles complicaciones en este tipo de pacientes:
Estado hemodinámico: la aparición de bradicardias-taquicardias y cambios
bruscos de la tensión arterial.
Función respiratoria: frecuencia, características, trabajo respiratorio,
pulsioximetría y valores del respirador si lo precisa.
Evitar acumulo de secreciones, aspiración según precise.
Función motora: observar la evolución de la debilidad, en especial de los
músculos del cuello y respiratorios.
Control del dolor (aparece en un 25% de los pacientes con SGB).
Control de las deposiciones y diuresis. Evitar estreñimiento (laxante) y vigilar la
aparición de retención urinaria (puede precisar sondaje vesical).
Vigilar los efectos secundarios de las inmunoglobulinas intravenosas que son
parte del tratamiento medicamentoso: cefalea, mialgias, dolor torácico,
reacciones cutáneas, meningitis aséptica, necrosis tubular aguda (en
alteraciones renales previas), aumento de la viscosidad sanguínea y fenómenos
trombóticos.
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2. PROCEDIMIENTOS ESPECIALES RELACIONADOS CON LAS
ALTERACIONES NEUROLÓGICAS
Es frecuente que los procesos neurológicos afecten a las estructuras que intervienen
en la regulación de la respiración y se produzcan patrones respiratorios anómalos.
Destacan los siguientes:
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Respiración de Biot: respiración que mantiene alguna ritmicidad, pero interrumpida
por períodos de apnea. Cuando la alteración es más extrema, comprometiendo la
ritmicidad y la amplitud, se llama respiración atáxica. Ambas formas se observan en
lesiones graves del sistema nervioso central.
Para realizar una correcta identificación de los problemas de este tipo de pacientes, es
imprescindible llevar a cabo una adecuada valoración basada principalmente en una
exploración física y apoyada con una entrevista al paciente, en el caso de que éste no
tenga la capacidad de comunicación disminuida, o a la familia.
A todo paciente con afección neurológica se le debe hacer una primera valoración del
nivel de consciencia, los reflejos pupilares, las funciones motoras y las funciones
sensitivas y reflejos. Posteriormente, en pacientes que presenten un compromiso
neurológico severo que precise una valoración y seguimiento más intensivo, se
utilizarán técnicas como más complejas como el eco-doppler transcraneal, la
monitorización de la PIC o la de la saturación del golfo de la yugular.
Nivel de consciencia
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sus respuestas. En el caso de que no responda, es posible practicar varias maniobras,
mediante estímulos, y observar la reacción a las mismas.
Para evaluar respuestas a los estímulos éstos deben estar bien estructurados y, sobre
todo, tener la posibilidad de ser medidos dándole a cada respuesta un valor numérico.
Para ello se emplearán las diferentes escalas de valoración del nivel de consciencia
existentes. Las más usadas son:
Esta escala es un sistema de puntuación muy útil para la evaluación del nivel de
consciencia. Está compuesta a su vez por tres subescalas donde se evalúa:
La escala fue creada por Jennet, el cual, aplicándola, definió como situación de coma
un estado en que no se obedecen órdenes, no se
pronuncian palabras y no se abren los ojos ante
estímulos dolorosos. Esto significa que cuando un
paciente presenta una puntuación inferior a 8 puntos
está en coma.
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pueden presentar los pacientes inadecuadamente sedados.
Ante las carencias comentadas, se elaboró otra escala complementaria a ésta, que
también ha mostrado su utilidad, aunque de uso menos extendido: la escala de coma
de Glasgow modificada por Cook y Palma, que valora la respuesta a estímulos en el
paciente intubado
Según los autores de esta escala, un paciente está consciente cuando puede realizar al
menos una de las siguientes funciones: abrir los ojos, orientar la mirada, responder
verbalmente con palabras, obedecer órdenes o defenderse del dolor. Esta escala, a
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diferencia de la de Glasgow, permite distinguir claramente el estado de somnolencia
de la confusión, considera paciente somnoliento a aquél que responde con retraso a
preguntas sencillas como su nombre o el lugar donde se encuentra y paciente confuso
a aquél que responde erróneamente a estas preguntas.
Respuesta pupilar
En el sujeto sano, las pupilas son de tamaño intermedio, simétricas y reactivas a la luz,
salvo que existan defectos en la transmisión de la luz, traumatismo ocular antiguo o
anisocoria constitucional.
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Las anomalías pupilares en personas con bajo nivel de consciencia indican patología
salvo:
Tamaño
El nervio oculomotor se estimula con los cambios de intensidad de la luz, por lo tanto,
el tamaño de las pupilas va a depender directamente de la luminosidad del lugar
donde se esté realizando la exploración, se producirá una dilatación pupilar en lugares
de intensidad de luz baja y una contracción al aumentar la luminosidad.
Simetría
En las personas sanas ambas pupilas deben ser de igual tamaño y forma, que se
produzca una alteración en la simetría es un signo muy importante de afección
neurológica. Las pupilas se clasifican según la simetría en:
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Reactividad a la luz (reflejo fotomotor)
1ª letra: valora la simetría: “I” cuando sean isocóricas y “A” para anisocóricas.
2ª y 3ª letra: valora el reflejo fotomotor: “NR” para normorreactivas y “AR”
para arreactivas.
Cuando una de las pupilas reaccione a la luz y la otra no, se registrará colocando la
letra “R” sobre el valor numérico del tamaño de la pupila reactiva y la letra “A” sobre el
valor numérico de la que sea arreactiva. Ej: R - A (pupila derecha reactiva y de 4 mm y
pupila izquierda arreactiva de 5 mm): 4 - 5
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Función motora
Cualquier parte lesionada del sistema nervioso del paciente puede afectar al
movimiento. Las pruebas que se deben realizar para la exploración de la función
motora van a depender del nivel de consciencia en que se encuentra la persona.
Tras la realización del estímulo, las partes del cuerpo pueden disponerse de diferentes
formas, según unos patrones definidos que alertan sobre la gravedad del compromiso
neurológico. Las situaciones más graves corresponden a:imagen posiciones
DECORTICACIÓN
DESCEREBRACIÓN
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Función sensitiva
La muerte encefálica (ME) se define como el cese irreversible en las funciones de todas
las estructuras neurológicas intracraneales, tanto de los hemisferios cerebrales, como
del troncoencéfalo. Esta situación clínica aparece cuando la presión intracraneal (PIC)
se eleva por encima de la presión arterial sistólica (PAS) del paciente, lo que da lugar a
la parada circulatoria cerebral.
Diagnóstico
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Entre los principales requisitos para identificar al paciente en muerte encefálica
destacan:
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
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Como enfermeros, tendremos dos objetivos principales:
1. Conseguir una estabilidad general del potencial donante, con una oxigenación
adecuada, controlando los parámetros vitales mediante una estrecha
monitorización.
2. Asegurar las funciones de los órganos candidatos a trasplante, corrigiendo los
problemas frecuentes como hipotermia, diabetes insípida neurogénica,
alteraciones electrolíticas... (en colaboración con el facultativo).
A. SOPORTE RESPIRATORIO:
Se tendrá como objetivo el mantener los siguientes parámetros dentro de
límites adecuados: pH entre 7,35 y 7,45, PaO2 mayor o igual a 100 mmHg,
PaCO2 entre 35 y 45 mmHg y SaO2 entre 95 y 100 %.
La hipoxia se corregirá con aumento de la FIO2 y tratamiento con presión
positiva telespiratoria (PEEP), teniendo presente que esta última tiene
repercusión negativa sobre el estado hemodinámico. Es aconsejable que la
PEEP no supere los 5 cmH2O.
Controlar por turno los parámetros del respirador, manteniendo la
permeabilidad de las tubuladuras del respirador y asegurando la
humidificación.
Aspiración de secreciones. Según protocolo y siempre que lo precise.
Cuidadosa y aséptica evitando una mayor colonización por bacterias. La
acumulación de secreciones favorece la aparición de atelectasias y neumonías.
Se aconseja realizar lavados orales y endotraqueales, siendo de elección la
solución salina.
Colocar la cabecera de la cama elevada unos 30º para evitar
broncoaspiraciones.
Cambios posturales cada dos horas. Fisioterapia respiratoria
Control gasométrico y analítico, por prescripción facultativa, que nos informa
de las alteraciones electrolíticas.
Vigilaremos signos de infecciones respiratorias.
Veinte minutos antes que el donante sea trasladado a quirófano, para la
extracción, será oxigenado con una FiO2 al 100%.
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B. SOPORTE HEMODINÁMICO:
Realizaremos una monitorización completa continua con registro de
parámetros horario y según inestabilidad. Nos permitirá detectar arritmias
secundarias a hipovolemias, alteraciones de ST (no siempre indicadoras de
isquemia miocárdica) e hipotermia, entre otras cosas.
Los objetivos para el mantenimiento de esta función tratan de conseguir los
siguientes parámetros: frecuencia cardíaca igual o mayor de 100 lat./min, PAS
igual o superior a 100 mmHg que permita una correcta perfusión de todos los
órganos lo cual a su vez favorecerá el adecuado funcionamiento del injerto,
PVC entre 10-12 cmH2O y la presión capilar pulmonar (PCP) entre 8-14 mmHg.
Por último, intentaremos conservar una diuresis superior a 1 ml/kg/h ya que
refleja que el gasto cardíaco y el flujo renal son adecuados.
Repondremos la volemia. El donante se encuentra hipotenso por la disminución
de las resistencias vasculares sistémicas, por la denervación vasomotora,
hipovolémico, hipotérmico y con alteraciones de las funciones cardiacas. La
medida inicial es la reposición de volumen y aminas bajo control de PVC, sin
sobrecargas para evitar el EAP.
Control del balance hídrico cada seis horas o según protocolo.
Realizaremos, de forma rutinaria, determinaciones de iones en plasma ya las
alteraciones electrolíticas son frecuentes.
Colaborar en la realización de otras pruebas como el ecocardio para confirmar
estructuras o la placa de tórax (según protocolo).
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Administración de líquidos a 37ºC y calentamiento de los gases inspirados si
fuera necesario (recalentamiento interno)
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Realizar la cura aséptica de los puntos de inserción de los catéteres arteriales y
venosos, así como la de otras heridas que pudiera presentar el donante.
Colocar la sonda nasogástrica conectada a bolsa, drenando por gravedad, para
evitar la broncoaspiración.
Mantener un sistema de drenaje urinario en circuito cerrado, evitando
desconexiones y elevaciones de la bolsa colectora por encima del nivel de la
vejiga.
Cuidaremos los catéteres vasculares evitando infecciones y retirando aquellos
no necesarios. Las líneas arteriales deberán estar ubicadas en periféricas de los
MMSS (las inferiores pierden utilidad durante la extracción de órganos por la
manipulación de la aorta abdominal). Cualquier sospecha de infección llevará
aparejada la toma de cultivos, incluyendo LCR y exudado de heridas lo cual no
impediría avanzar en el procedimiento de la donación.
En definitiva, todas las manipulaciones realizadas al donante de órganos
(cateterizaciones, aspiración de secreciones, etc.) y toma de muestras deberá
realizarse con la técnica más aséptica posible, insistiendo en el lavado previo de
manos y en el cumplimiento riguroso de todos los protocolos para la profilaxis
de la infección en el paciente crítico.
AYUDA A LA FAMILIA
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Posibilitar una pérdida realista. Animarle, si se considera conveniente, a que
vea al ser querido y se despida de él. La realidad es más manejable que la
fantasía y libera de imágenes extrañas y desesperantes.
Ayudar a la toma de decisiones para que recupere las habilidades de afrontar la
crisis.
Dar la información que el familiar quiere oír en ese momento. El enfermero
estará preparado para responder a las preguntas que se le formulen.
Ayudar a verbalizar los sentimientos. A veces se sienten cohibidos ante una
atmósfera como la de UCI plena de máquinas y elementos extraños.
La punción lumbar consiste en la introducción de una aguja hueca entre las vértebras
L3-L4 o L4-L5 para llegar al espacio subaracnoideo con un fin diagnóstico o terapéutico.
A. Diagnósticos
Analizar el líquido cefalorraquídeo (LCR) y sus componentes. Mediante la
extracción de LCR se puede proceder a su análisis, cultivo o antibiograma y así
verificar la existencia de infección, sangrado, tumores y otras patologías.
Medir la presión del LCR en el canal radicular.
Introducir contraste radiopaco en el espacio subaracnoideo durante la
realización de pruebas diagnósticas como la mielografía
B. Terapéuticos:
Administrar medicación intratecal (dentro del canal espinal).
Reducir la presión intracraneal.
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presión intracraneal al realizar la extracción de LCR puede provocar una herniación
cerebral.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
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Registrar la técnica e incidencias en la historia de enfermería.
Complicaciones
Radiculalgia: dolor radicular al rozar una raíz nerviosa. Suele ser transitorio.
BIBLIOGRAFÍA
Álvarez M, Arkáute I, Belaustegi A, Chaparro S, Erice A, Pilar M, et al. Guía de práctica
clínica. Cuidados críticos de enfermería. Vitoria: Hospital de Txagorritxu; 2004.
Disponible en [Link]
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Cometto, MC. Manejo de Enfermería en el accidente cerebro vascular inicial. Rev
Enfermería Global nov 2005; (7)
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