Había una vez un perro llamado Maiky era un
canino muy pequeño de color marrón, pero a
pesar de su tamaño tenía muy mal carácter, era
gruñón y le gustaba molestar a las personas.
Un día al tratar de jugar con su pequeño amigo
humano llamado Manuel, lo mordió en un dedo;
Manuel lloró mucho, se enfado con su amigo y le
dijo que no lo quería volver a ver nunca más.
Maiky a pesar de su carácter se fue muy triste
de la casa a buscar un nuevo hogar donde no
pudiera lastimar a la gente.
Manuel al darse cuenta que su perrito no
estaba empezó a buscarlo por todos lados y se
dio cuenta que se había ido de la casa; pronto le
aviso a sus papás y salieron a buscarlo a la
calle.
Mientras tanto Maiky se encontraba perdido en
la oscuridad de la noche, aunque era un perro
valiente comenzó a sentir mucho miedo pues
nunca había salido de su casa y los peligros de
la noche acechaban al pequeño can.
Manuel se sentía cada vez mas triste y culpable
de lo que le había dicho a Maiky, ya que debido
a sus palabras el pequeño cachorro se
encontraba perdido y en peligro.
Al caminar entre las calles de la ciudad Manuel
y sus padres escucharon un ladrido a lo lejos y
pensaron que era Maiky por lo que corrieron
rápidamente para encontrarlo.
Al llegar se dieron cuenta que unos perros muy
grandes estaban acorralando al pobre Maiky y
Manuel no dudo en rescatarlo, mientras sus
padres ahuyentaban a los demás perros.
Al llegar a casa Manuel abrazo a su pequeño
cachorro y él le devolvió el gesto lamiéndole la
cara. En ese momento Manuel comprendido que
no quería morderlo, mas bien no sabía como
demostrar su afecto. Desde ese día Manuel y
Maiky fueron los mejores amigos por siempre.
Fin.