Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Psicología
Filosofía de la psicología
4013
EL PUESTO DEL HOMBRE EN EL COSMOS
Capítulo 2: Diferencia esencial entre el hombre y el animal
Max Scheler
Profesor: Sastre Rodriguez Victor Fidel
Alumna: Kenia Valeria Cuevas González
abril 2023
El libro "El puesto del hombre en el cosmos" de Max Scheler es una obra filosófica que
aborda temas como la antropología filosófica y la fenomenología. El capítulo 2 de este
libro se titula "Diferencia esencial entre el hombre y el animal" y es uno de los capítulos
más importantes del libro.
Scheler comienza el capítulo cuestionando la idea de que el hombre es simplemente un
animal más avanzado, ya que desde su perspectiva, esta idea ignora las diferencias
fundamentales entre el hombre y el animal, que son de naturaleza cualitativa, no
cuantitativa. Las teorías representadas por Darwin niegan que haya una última
diferencia entre el hombre y el animal, porque el animal posee ya inteligencia y son por
tanto partidarios de la teoría designada con el nombre de homo faber. No existe relación
entre el hombre y el universo.
El autor sostiene que la esencia del hombre y su puesto singular están muy por encima
de lo que llamamos inteligencia y facultad de elegir. Scheler postula el principio del
espíritu; que comprende la razón, pero que junto al pensar ideas, comprende también
una determinada especie de intuición de fenómenos primarios o esencias y además una
determinada clase de actos emocionales y volitivos; como ser: la bondad, el amor, la
veneración, etc. La persona es el centro activo en que el espíritu se manifiesta dentro
de las esferas del ser finito y que se diferencia de los centros funcionales de "vida" que
considerados por dentro se llaman centros anímicos.
Scheler identifica varias características del espíritu humano que lo distinguen de
cualquier otro ser en el mundo: Auto-reflexión se refiere a que el espíritu humano tiene
la capacidad de reflexionar sobre sí mismo, tiene conciencia de su propia existencia y
de su lugar en el mundo. El espíritu es consciente ya que tiene la capacidad de estar
consciente de su entorno y de sí mismo, lo que lo diferencia de los seres que sólo
pueden reaccionar a estímulos sin tener conciencia de lo que está sucediendo. El
espíritu tiene la libertad y capacidad de elegir su propio camino y tomar decisiones
conscientes, lo que lo diferencia de los seres que están determinados por sus instintos y
necesidades. El espíritu es autónomo ya que puede actuar sin estar sujeto a la
influencia directa del entorno o de otros seres.
El espíritu es creativo y puede crear nuevas ideas, conceptos y obras, lo que lo
diferencia de los seres que simplemente reaccionan al [Link] espíritu humano tiene
la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, y de actuar de acuerdo con principios
éticos y morales, es decir, tiene conciencia [Link] argumenta que el espíritu
humano tiene un sentido innato de la trascendencia, es decir, una conciencia de que
existe algo más allá del mundo material y de que hay una dimensión espiritual en la
realidad.
Scheler sostiene en el capítulo que el origen de las conductas y reacciones de los
animales se deben a un estado fisiológico de su sistema nervioso, al cual están
coordinados, en el lado psíquico, los impulsos y la percepción sensible; tanto los
animales de organización superior como los de inferior. El animal está sujeto al
ambiente, que lleva consigo a donde va, no es capaz de convertir el medio en mundo,
está sumido en su realidad vital. En cambio, el ser humano tiene conductas con una
expansión ilimitada que le permite "abrirse al mundo", puede reprimir libremente un
impulso y logra una modificación de la objetividad de una cosa (sentido)-
Conciencia propia en animales Conciencia propia en el hombre
–No se posee a sí mismo ni es dueño de – Puede convertir en objetiva su propia
sí. constitución fisiológica y psíquica así
–No vive sus impulsos como "suyos". como sus vivencias psíquicas.
Sino como movimiento y repulsión que
parten de las cosas del medio.
–No tiene voluntad frente a sus impulsos.
El animal carece de autoconcentración, de un espacio universal, carece de formas
vacías de espacio y tiempo, para el animal no existe un espacio universal.
Llamamos originariamente “vacío” al incumplimiento de las esperanzas que nuestro
impulso abriga. El espacio y el tiempo se presentan en el hombre como formas vacías.
En el tránsito del animal al hombre encontramos, pues, una completa inversión de lo
“vacío” y lo “lleno”. El hombre contempla el vacío de su propio corazón como “vacío
infinito”
Scheler aborda el tema de la evolución y la relación entre el hombre y los [Link]
él, la evolución no puede explicar las diferencias esenciales entre el hombre y el animal,
ya que estas diferencias son de naturaleza cualitativa, no cuantitativa. Scheler concluye
el capítulo señalando que el hombre no es simplemente un animal más avanzado, sino
un ser único y distinto que ocupa un lugar especial en el cosmos.