0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas6 páginas

Yin Yoga: Equilibrio entre Yin y Yang

Este documento introduce el yin yoga desde tres perspectivas: energética, física y emocional. Explica que el yin yoga se enfoca en estimular los tejidos conectivos como fascias, tendones y ligamentos a través de posturas de quietud y estiramiento para equilibrar las energías yin y yang. También destaca los beneficios físicos de estimular los tejidos yin y la importancia de la práctica yin para occidente debido a su enfoque predominantemente yang.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
21 vistas6 páginas

Yin Yoga: Equilibrio entre Yin y Yang

Este documento introduce el yin yoga desde tres perspectivas: energética, física y emocional. Explica que el yin yoga se enfoca en estimular los tejidos conectivos como fascias, tendones y ligamentos a través de posturas de quietud y estiramiento para equilibrar las energías yin y yang. También destaca los beneficios físicos de estimular los tejidos yin y la importancia de la práctica yin para occidente debido a su enfoque predominantemente yang.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTRODUCCIÓN

“En el punto inmóvil del mundo que gira.


Ni carne ni ausencia de carne; ni desde ni hacia;
En el punto inmóvil; allí está la danza
Y no la detención ni el movimiento.
Y no llamen fijeza
al sitio donde se unen pasado y futuro
Ni ida ni vuelta, ni ascenso ni descenso.
De no ser por el punto, el punto inmóvil
No habría danza, y sólo existe la danza”

T.S Elliot.

“Cada asana contiene en su propia realización la expresión plena de la plenitud de la


Vida sentida, asumida, e integrada; sin frenos ni debilidades internas ante su compleja
manifestación. Sentir lo que se siente en las posturas de yoga es fortalecer el propio yo,
que sin temor de ningún tipo se siente capaz de enfrentar la Vida en toda su
manifestación amplia y rotunda hasta su definitiva extinción en la Muerte”

M. Fraile

“Nosotros siempre queremos cambiar y mejorar, pero quizás la aceptación sea el mejor
cambio, la mejor mejora”.

Actualmente hay mucha gente acercándose al mundo del yoga en busca de cosas muy diversas y
personales. Ese primer acercamiento está a veces lleno de asombro, de inquietudes y
preguntas, y a veces también de respuestas. Sin duda el yoga es un camino múltiple, que se
multiplica aun más en nuestra cultura occidental; se subdivide y reivindica en numerosos
caminos.

Carl Jung escribía a mediados del siglo XX que en occidente tendíamos a tomar como propio todo
un mundo de pensamientos y prácticas orientales. La apropiación de estos valores, no surgidos
de nuestra cultura, se debía al intento de escapar de una sociedad occidental que ya por
entonces se veía incapaz de satisfacer la necesidad espiritual que muchos de sus habitantes
necesitaban. Pero Jung entendía que la apropiación de una cultura ajena no era conveniente, y
reivindicaba una reespiritualización de la occidental, que ya por aquel entonces andaba
extremadamente intelectualizada, sin apenas espacio para planteamientos no regidos por lo
científicamente demostrable. Podemos decir que unas cuantas décadas después esto es en parte
lo que está sucediendo. Los aspectos más espirituales de oriente van llenando occidente, que la
reinterpreta y la reinventa, aunque a veces no de manera demasiado afortunada.

En todo caso el diagnóstico de Carl Jung era correcto y el acercamiento al pensamiento oriental
que se ha hecho a través del yoga, el qi kung, el tai chi, las artes marciales, etc, se debe sin
duda a una descompensación entre lo material y lo espiritual a la que occidente parece
condenada. Esta descompensación es la causante de un gran desajuste neurótico que no es otra
cosa que el que se produce entre energías yin y yang que sufrimos la mayoría de personas que
estamos sujetos al ritmo y estilo de vida occidental.

Es por eso que hablamos de la necesidad de una práctica yin en occidente, o lo que es lo mismo,
la necesidad de pararse y sentarse en una silla en quietud y sin ninguna actividad. Resulta
sorprendente la cantidad de problemas y excusas que la gente encuentra para no sentarse cinco
minutos al día sin hacer absolutamente nada.

1. Introducción al yin yoga.


Según el Taoísmo todo en el universo es yin o yang, o dicho de otra manera, todo está
impregnado de una energía yin o de una energía yang, que se va transformando en un sentido o
en otro; el día -más yang- da paso a la noche -más yin-, el verano -más yang- da paso al invierno
-más yin-, la niñez -más yang- da paso a la madurez -más yin- etc. Cuando se da ese cambio de
energía se está produciendo un movimiento del qi -energía vital- en una u otra dirección. Para
que cualquier cosa permanezca en armonía necesita de un equilibrio entre estos dos elementos,
que aunque opuestos son complementarios. La práctica del yin yoga está relacionada con esta
visión taoísta del mundo, la división que se hace de todo lo existente en yin/yang, y en esa
transformación energética que se produce continuamente.

De todas maneras aquí estamos tratando de una práctica yóguica, y no es nuestra intención
alejarnos de ahí. El hecho de tomar elementos de la Medicina Tradicional China y de los
principios taoístas no es contradictorio con ese contenido yóguico de la práctica yin. De hecho
existen multitud de paralelismos y como vamos a ir viendo seguidamente podemos llevar todo
este mundo del yoga a la MTC de ida y vuelta a causa de las similitudes que presentan.

Aunque las culturas china e hindú, al igual que la occidental, han presentado a lo largo de su
historia milenaria claros y abundantes aspectos yang -conquistas, avances, guerras, etc, son sin
duda sociedades con un componente más yin, culturas que tienen más en cuenta lo
contemplativo y lo aceptativo. Nuestra cultura occidental siempre se ha mostrado con una
energía predominantemente yang, rodeada de expectativas, guerras, y exteriorización. En su
manera de entender la naturaleza, su progreso ha tenido que ver con una “tecnología material”,
con una negación materialista de los valores espirituales 1, que sin duda nos ha proporcionado
mucho progreso aunque quizás con un coste excesivo. Por su parte las culturas orientales
presentan una “tecnología psicoespiritual” 2 teniendo esta última que ver con la aplicación de la
sabiduría en favor de una evolución psicoespiritual de las personas. Se podría decir de alguna
manera que el dios occidental es un dios que prospera, mientras que el oriental es un dios que
medita.

Cuando en una sociedad como la nuestra se presenta con tanta superioridad una energía sobre la
otra, solo puede tener como resultado una clara desarmonía, o lo que es lo mismo, podemos
estar segur@s que una parte significativa de su ciudadanía va a presentar claros rasgos
neuróticos. La práctica yin nos da la oportunidad de al menos “darnos cuenta” de ese exceso de
yang, y de ahí poder transformar ese exceso de vitalidad en profundidad yin. Ese darnos cuenta
es necesario para pasar de la activación, el movimiento y la tensión, a la desactivación, la
quietud y la relajación.

En un principio el yin yoga se contemplaba como una práctica en la que destacaba el


mantenimiento en la postura entre 3 y 6 minutos y en un intento de trabajar desde la
desactivación muscular y el estiramiento. Actualmente el desarrollo de la disciplina está
llevando a numerosas variaciones, como la introducción de series más dinámicas (yang) que en
todo caso se justifican como un trabajo compensatorio. Sin duda tiene sentido, y puede
enriquecer la disciplina. Por nuestra parte entendemos que la práctica yin debe ser yin en toda
su extensión ya que la energía yang ya es bastante “asequible” a nuestro alrededor. Podremos
discutir esto más adelante.

El yin yoga no presenta ningún aspecto especialmente novedoso si lo comparamos con una
práctica hatha más tradicional. Quizás la diferencia sea más visible en contexto con prácticas
más actuales, en muchos casos dominadas por energías yang de reto, movimiento y trabajo
muscular.

El yin es una nueva puesta en escena de la práctica yóguica, una puesta en escena que se la
debemos, aunque no únicamente, a Paul Grilley. Este yogui norteamericano ha trabajado entre

1 Especialmente a partir de la revolución industrial


2 Los conceptos tecnología material, tecnología psicoespiritual aparecen en: Feuerstein, G. “La tradición del yoga”. Ed. Herder.
Barcelona 2013.
otras disciplinas el hatha yoga, yoga taoísta, fue también practicante de Asthanga e Iyengar y a
través de su experiencia en la práctica creó esta combinación entre lo hindú y lo chino. Sarah
Powers desarrolló la parte más relacionada con lo energético y podemos encontrar en sus
propuestas múltiples referencias al efecto emocional y energético que la práctica del ásana yin
provoca.

En cuanto a cosas más específicas como la nomenclatura de los ásanas observaremos que casi
nunca se corresponde con sus hermanos del hatha yoga. Esto se debe a que en la mayoría de
versiones no se trata de la misma postura ya que como veremos más adelante la no alineación,
la no activación muscular, hace que estemos hablando de un trabajo psicofísico distinto. De
todas maneras esto es discutible y últimamente Kathy Paéz 3 ha hecho referencia a que esa
diferenciación de nombre se debió únicamente a querer enfatizar sobre la quietud y el
estiramiento. En el mismo sentido Helena Chacón 4 opta por no cambiar el nombre y sigue
utilizando la nomenclatura en sánscrito.

En los siguientes capítulos vamos a hacer una pequeña introducción a esta disciplina y lo vamos a
hacer desde tres ámbitos que nos permitan entender la práctica en su sentido más amplio:

➔ lo energético
➔ lo físico
➔ lo emocional.

ÁMBITO FÍSICO: Para entender los beneficios desde un aspecto físico hemos de visualizar que
todo nuestro cuerpo participa de las categorías yin y yang. De esta manera hay órganos
predominantemente yin y órganos predominantemente yang, y esto va ir en función de diversas
cuestiones como: profundidad, movimiento, importancia orgánica, parte superior o inferior del
cuerpo, etc. Lo que nos interesa al tratar el beneficio físico de esta práctica es destacar que
también nuestros tejidos se pueden clasificar en yin y yang y en función de la estimulación de
uno u otro estaremos determinando el tipo de práctica.

En Yin yoga el trabajo a realizar es la estimulación/estiramiento de los tejidos conectivos:


fascias, tendones y ligamentos, y para conseguir esto es necesario evitar la estimulación del
tejido yang: la musculatura, intentando que permanezca simplemente como testigo del trabajo.
El músculo es caliente, necesita movimiento y está dispuesto a ser estirado y contraído de
manera intensa. Es el que marca el alineamiento en las posturas y alinear es una actitud
claramente yang.

3 Profesora de Yin Yoga


4 Profesora de Yin Yoga
ÁMBITO ENERGÉTICO
Según la medicina tradicional china en nuestro cuerpo existen toda una serie de meridianos que
lo recorren y que permiten que el qi -energía vital- circule por él. Cada uno de estos meridianos
está asociado a un órgano en concreto y en función de la fluidez con la que ese qi circule por él
hará que nuestro cuerpo/mente/emoción estén en más o menos armonía.

A través de la práctica conseguimos estimular estos canales energéticos y lo hacemos por dos
vías; o bien por compresión de los meridianos en una zona concreta, o bien por estiramiento de
estos en alguna parte de su recorrido. Mantener la postura entre tres y seis minutos 5 va a
permitir que ese estiramiento/compresión haga que el qi que pudiera estar estancado quede
liberado finalmente. Según Sarah Powers ese qi liberado va a ir a instalarse justo allí donde
más lo necesitemos en el momento que integremos al finalizar cada ásana 6. El tema de los
meridianos en la medicina tradicional china es amplísimo, y va relacionado con la teoría de los
cinco elementos, también concepto clave para trabajar esta práctica desde más profundidad.

ÁMBITO EMOCIONAL
Desde el mundo de la psicoterapia muchos caminos se han abierto a la hora de tratar lo
emocional desde lo corporal, aquello que la medicina china y el yoga decían hace siglos se
empezó a tener en cuenta en occidente ya entrado el siglo XX en disciplinas como el
psicoanálisis -bioenergética-, la terapia gestalt y la programación neurolingüística 7. Entendemos
muy importante la aportación que en ese sentido hizo el doctor Miguel Fraile y que nos sirve
como elemento conductor del capítulo que se desarrolla más adelante. Aunque el doctor Fraile
no habló en ningún momento de yin yoga, sus conocimientos y su manera de plantear la práctica
del yoga nos presenta el mantenimiento en la postura como elemento básico en el trato con las
corazas musculares que acumulamos en nuestro cuerpo y que tiene que ver con nuestra realidad
emocional.

Como hemos visto, yin significa quietud versus movimiento, aceptación versus reto. Ahí es
donde reside una parte importante de la práctica, “parar y aceptarse”. Según Ken Wilber,
además de aprender a tomar el control de nuestra vida necesitamos también, por lo menos con
la misma urgencia, aprender a como y cuando dejar ir, “rendirse” fluyendo sin resistencia ni
lucha. Ese dejar ir es yin en estado puro, y ese yin es el que necesitamos desde un punto de
vista mental y emocional para poder contrarrestar nuestro mundo exageradamente yang, tanto
social como individualmente.

5 Es un tiempo orientativo. El tiempo de mantenimiento va a tener que ver con l@s practicantes, su estado general de salud y su
experiencia en la práctica.
6 Powers, S. Insight Yoga. Shambhala Publications. Colorado 2008
7 Existen numerosas corrientes psicoterapéuticas que utilizan lo corporal
Para acercarse a la práctica yin desde lo psicoemocional hemos de tener en cuenta la quietud y
la profundidad en la postura como elementos imprescindibles, y para llegar a ellos es importante
aflojar la rigidez y la dureza no sólo física sino especialmente la dureza con la que nos tratamos
a nosotr@s mism@s. Planteamos la necesidad de:

➔ Olvidar “el tener” que hacer “lo mejor”, o “el tener” que “hacerlo mejor”
➔ Olvidar la voz interior, y si no es posible bajarle un poco el volumen
➔ Olvidar obligaciones impuestas por otr@s o por un@ mism@
➔ Tratarnos con dulzura. Esta dulzura tendrá que ver con lo que seamos capaces de hacer
en los aspectos anteriores.
➔ Aprender a ser pacientes. El yin es una experiencia de paciencia, y aceptación.

El ámbito emocional del yin yoga es el que más nos sedujo de esta práctica, y que hoy en día
más nos sigue fascinando.

También podría gustarte