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Signos de Puntuación: Uso y Ejemplos

Este documento describe los doce signos de puntuación más comunes en español, incluyendo el punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos, los puntos suspensivos, los signos de interrogación y exclamación, los paréntesis, los corchetes, la raya, las comillas y el guión. Para cada signo, se explica su función y cómo se utiliza correctamente.
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Signos de Puntuación: Uso y Ejemplos

Este documento describe los doce signos de puntuación más comunes en español, incluyendo el punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos, los puntos suspensivos, los signos de interrogación y exclamación, los paréntesis, los corchetes, la raya, las comillas y el guión. Para cada signo, se explica su función y cómo se utiliza correctamente.
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SIGNOS DE PUNTUACIÓN

Los signos de puntuación son herramientas o signos gráficos que se utilizan para marcar pausas, las
cuales confieren sentido y significado a nuestros textos. La puntuación varía según el estilo de escritura;
sin embargo, las diferencias de estilo que se puedan presentar no eximen a nadie de cumplir con ciertas
normas mínimas y de evitar errores generalmente considerados como inaceptables. Los signos de
puntuación de uso más común en español son:

I. El punto (•): signo que marca la finalización de un enunciado o de una expresión oral. Este
signo permite comprender y diferenciar las ideas del párrafo o del bloque. Hay tres clases de
puntos: punto y seguido, punto y aparte y punto final.

i. punto y seguido: separa los enunciados que componen un párrafo o bloque. Después
de éste se continúa escribiendo en la misma línea. Ejemplo: Existen muchos mitos en
torno a las causas de la violencia doméstica. Son afirmaciones que se repiten para
explicar las motivaciones de la situación de violencia doméstica.

ii. punto y aparte: separa bloques cuyas ideas son diferentes. Cada bloque se inicia con
sangría, es decir, el primer renglón debe tener un margen mayor que el resto de las
líneas que lo componen. Ejemplo: Obsérvese cualquier texto.

iii. punto final: es el que cierra un texto. Ejemplo: Obsérvese cualquier texto.

II. La coma (,): marca una pausa breve dentro de un enunciado. Se utiliza en los siguientes casos:

i. para separar los elementos de una enumeración (de palabras o proposiciones), que
no estén precedidos por las conjunciones y, e, o, u. Ejemplo: Hemos visitado el
castillo, la plaza, el mercado y la iglesia.

 Nota: Sí se puede escribir coma antes de las conjunciones y, e, o, u, ni, cuando


el enunciado expresa un contenido distinto a lo anterior. Ejemplo: El día era
claro, brillaba el sol, el aire reverberaba, y nosotros decidimos salir de paseo.

ii. en incisos (aposiciones u oraciones explicativas) que interrumpen


momentáneamente la oración y, en general, en cualquier alteración del orden lógico
de la oración. Ejemplo: Ernesto, el amigo de Alberto, estudia Medicina.

iii. en vocablos o llamadas de atención. Ejemplo: Marta, te esperamos en la oficina.

iv. en las conjunciones adversativas (más, pero, sin embargo, no obstante) si la


proposición que introducen es corta. Ejemplo: Él quería sobresalir entre todos, pero
no lo consiguió.

v. en las oraciones en que el verbo se omite por sobreentenderse, la coma indica


supresión. Ejemplo: Compré este traje en Buenos Aires; aquel, en Madrid.
***NOTA***
Debe evitarse separar el sujeto y el predicado mediante una coma.
III. El punto y coma (;): indica una pausa superior a la coma e inferior al punto. Se utiliza:

i. detrás de un fragmento extenso o cuando hay una pausa y ya se ha usado la coma


dentro de ese fragmento. Ejemplo: A veces, hacia el final, me daba la impresión de
que el tribunal empezaba a estar harto y quería quitarse de encima aquella carga; ya
no tenían puestos los sentidos en el juicio, sino en alguna otra cosa.

ii. entre dos frases que exponen dos aspectos diferentes de una misma idea. Ejemplo:
No podemos seguir así; vamos sin remedio al desastre.

iii. entre frases que indican un hecho y su consecuencia. Ejemplo: Una gran claridad
me alumbró; salté de la cama y busqué la causa.

iv. para separar grupos de cantidades. Ejemplo: Precios azúcar, $2.50; sal $1.25.

v. antes de las conjunciones adversativas (mas, pero, sin embargo, no obstante), si la


proposición que introduce es larga. Ejemplo: Quise venir antes; sin embargo todos
los problemas que confrontaba me lo impidieron.

IV. Los dos puntos (:): representan una pausa menor a la del punto. Tienen la finalidad de llamar
la atención del lector. Se utilizan:

i. delante de una enumeración anunciada con un verbo. Ejemplo: Los puntos


cardinales son: norte, sur, este y oeste.

ii. en citas textuales. Ejemplo: Se tiró en la cama y gritó: “¡No puedo!”

iii. después de las fórmulas de saludo en las cartas y documentos. Ejemplo:


Estimado Sr. López:
Tengo el placer de comunicarle que ha ganado el primer premio de nuestro
concurso.

V. Los puntos suspensivos (…): suponen una interrupción en la oración o un final impreciso,
bien porque se sabe o bien porque se prefiere callar. Se utilizan:

i. para producir una reacción en el lector. Ejemplo: El ladrón que andaba por el patio
era… un gato.

ii. cuando se suprimen palabras, dejando al lector la comprensión de lo suprimido.


Ejemplo: Recuerdo el refrán: “A mal tiempo…”.

iii. al final de una enumeración, cuando tiene el mismo valor que la palabra etcétera.
Ejemplo: Todo lo malo estaba por venir: la anexión de Checoslovaquia, el asalto por
sorpresa a Polonia, el ataque a Rusia, el Holocausto…

iv. para expresar un momento de duda. Ejemplo: Tuve conflictos personales con el
profesor de violín y con la niñera, con un oficial y con un actor, y no tenía ni 16 años…
¿No les estaré aburriendo?
VI. Los signos de interrogación (¿?): delimitan enunciados interrogativos. En español es
necesario utilizar el signo de apertura porque no tenemos marcas gramaticales que lo
sustituyan. Nunca se deja un espacio después del signo de interrogación de apertura o antes
del de cierre. Nunca se escribe punto detrás de los signos de interrogación. Ejemplo: ¿Qué tal
estás? Espero que tu estado de ánimo haya cambiado.

VII. Los signos de exclamación (¡!): delimitan enunciados o interjecciones. Nunca se deja un
espacio después del signo de exclamación de apertura o antes del cierre. Ejemplo: ¡Hola! ¡Qué
sorpresa!

VIII. Los paréntesis (): encierran incisos aclaratorios dentro de un enunciado. Se usan en los
siguientes casos:

i. cuando se interrumpe el sentido del discurso con un inciso aclaratorio o incidental,


sobre todo si éste es largo, de escasa relación con lo anterior o posterior. Ejemplo:
Las asambleas (la última duró casi cuatro horas sin ningún descanso) se celebran en el
salón de actos.

ii. para intercalar un dato o precisión (fechas, autores…). Ejemplo: Nací en La


Felguera (Austrias).

IX. Los corchetes [ ]: se utilizan por regla general de forma parecida a los paréntesis: para
incorporan información o aclaraciones. Se utilizan cuando:

i. dentro de un enunciado o texto que va entre paréntesis es preciso introducir alguna


nota aclaratoria o precisión. Ejemplo: Una de las últimas novelas que publicó Benito
Pérez Galdós (algunos estudiosos consideran su obra Fortunata Jacinta [1886-87]) la
mejor novela española del siglo XIX) fue El caballero encantado (1909).

ii. se quiere incorporar alguna parte que falta, aclaración, nota, desarrollo de una
abreviatura o cualquier interpelación ajena al texto original. Ejemplo: La nieve
hermoseaba [los parques y edificios de] la ciudad aquella fría mañana de diciembre.

iii. encierran tres puntos suspensivos […] o cuando se omite una parte de un texto
escrito, ya sea una sola palabra o un fragmento. Ejemplo: Le sonreí para decírselo;
pero después pensé que él no pudo ver mi sonrisa […] por lo negra que estaba la noche.
(Juan Rulfo: Pedro Páramo)
X. La raya (—)

1. Para encerrar aclaraciones que interrumpen el discurso. Se puede sustituir por


paréntesis. Ejemplo: Estuve esperando a Sara –una buena amiga– toda la noche,
pero al final no vino.

2. En un diálogo cuando no se menciona el nombre de la persona o personaje.


Ejemplo:
— ¿Qué me has preguntado?
—Yo, nada. Te has confundido de persona.

XI. Las comillas (“ ”):

1. Reproducir citas textuales. Ejemplo: Me dijo muy claramente: “No quiero aceptar
esta proposición”.

2. Para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar, de otra lengua o
con un sentido especial o irónico. Ejemplo: Sus “negocios” no me parecen claros.

XII. El guión (−):

1. Para separar (en determinados casos) los dos elementos que integran una
palabra compuesta. Ejemplo: Es una lección teórico−práctica.

2. Para dividir una palabra al final del renglón cuando no cabe en su totalidad.
Ejemplo: Mariana ha querido comprar los dibujos, pero no tiene la cantidad exac-
ta.

EJERCICIOS DE REDACCIÓN
I. INDICA EL CAMBIO DE SIGNIFICADO QUE PRESENTAN LOS SIGUIENTES CONTRASTES.

1. a. Espera un momento, mientras terminamos de comer. (Espera que estamos comiendo.)

b. Espera un momento; mientras, terminamos de comer. (Comemos mientras esperamos para otra cosa.)

2. a. Habló como estaba previsto. (Hablo de la forma que estaba prevista.)

b. Habló, como estaba previsto. (Hablo, porque estaba previsto.)

3. a. Lo dimos por supuesto. (Considerado como cierto.)

b. Lo dimos, por supuesto. (Afirmando que lo dio.)

4. a. Me asombra que hable con ese tono para empezar. (Se asombra por hablar con un tono peculiar al
empezar.)

b. Me asombra que hable con ese tono, para empezar. (En primer lugar, me asombro por ese tono.)
5. a. Me conmueve la música tierna y apasionada de Brahms. (Le conmueve la música de Brahms.)

b. Me conmueve la música, tierna y apasionada, de Brahms. (Pausa en la oración detallando que tipo de
música le apasiona de Brahms.)

6. a. Se calló durante un rato para insistir más tarde. (Enunciado)

b. Se calló durante un rato, para insistir más tarde. (Explicando por qué se calló.)

7. a. Se mataron entonces, por amar demasiado la vida. (Afirmando por que se mataron.)

b. Se mataron, entonces, por amar demasiado la vida. (Un inciso.)

8. a. Debes llegar pronto a casa si no te quedas en el trabajo. (Enunciado)

b. Debes llegar pronto a casa; si no te quedas en el trabajo. (Expresando en que contesto debe llegar
pronto.)

9. a. El próximo lunes, día 26, pronunciaré una conferencia. ()

b. El próximo lunes día 26 pronunciaré una conferencia.

10. a. No sé cantar, bien lo sabes. (Sabes bien que no sabe cantar.)

b. No sé cantar bien, lo sabes. (No sabe cantar bien y lo sabes.)

II. EN LAS SIGUIENTES ORACIONES, COLOCA LAS COMAS, LOS PUNTOS Y COMAS QUE TE
PAREZCAN NECESARIOS.

1. Algunos dirigentes pensaban que había que actuar con rapidez; la mayoría, que debían
tomarse decisiones muy meditadas.
2. La juventud debe revolucionar, gritar, tantear la madurez, señalar y criticar.
3. Unas personas prefieren veranear en el mar otras en la montaña.
4. A lo largo de este curso académico que ahora empieza, pienso estudiar mucho todo lo que
me permitan mi limitada capacidad mental y el poco tiempo de que dispongo, por tanto, es
muy probable que apruebe.
5. Salieron los soldados a media noche y anduvieron nueve horas sin descansar, pero el fatal
estado de los caminos malogró la empresa.
6. Llegaron temprano y estuvieron paseando antes de comer, y mientras tanto, yo
estaba esperándolos en la oficina.
7. El tribunal estuvo compuesto por: Isabel Herrera, catedrática de Relaciones Internacionales,
Ernesto Suárez, titular de Historia Moderna, Juan Galindo, titular de Derecho Internacional y
Elena Barranco, titular de Macroeconomía.
8. Desayunamos café, tostadas y zumo; comimos verduras, pollo y pastelillos; cenamos
ensalada y merluza y acabamos la noche tomando café irlandés.
III. CORRIGE EL USO DE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN DE LAS SIGUIENTES ORACIONES.
JUSTIFICA LA RESPUESTA.

1. Miles de empleados de la ciudad acaban de perder sus trabajos, y mientras tanto, ellos se gastan
miles de millones en estatuas. (Sin errores encontrados.)

2. El que ha dicho eso, no está en su sano juicio. (Sin errores encontrados.)


3. Ella, arrodillada y sujeta por los perros, pedía auxilio. (Coma después de pronombre para mejor
redacción.)
4. Nadie sabe, dónde se encuentra. (No hay necesidad de una pausa.)
5. Es importante pasar unas buenas vacaciones, tanto como, realizar un buen trabajo. (La segunda coma
no era necesaria.)
6. Es importante, entiendo yo, recuperar el valor de ser demócrata. (Necesitaba algunas pausas para
desarrollar el mensaje.)
7. Faltan sin duda, liberales capaces de anteponer las ideas a los dividendos. (Sin errores encontrados.)
8. Ha llovido, así es que no podremos ir a la playa. (Una pausa necesaria, para dar sentido.)

IV. PUNTÚA EL SIGUIENTE TEXTO.

Su manera de razonar es tan simple, como concluyente. Si es cierto que la historia se repite con
permiso de Francis Fukuyama, podríamos pensar que estamos en el umbral de una era parecida a la que
alumbró la Segunda Guerra Mundial. Entonces el espectacular crecimiento de las economías capitalistas,
recibió durante tres décadas el impulso de la reconstrucción posbélica, la veloz difusión de la tecnología y
los movimientos acomodantes del trabajo y el capital; consecuencia y causa estos últimos del rápido
crecimiento de la productividad, hoy el resplandor del renacido credo liberal y la globalización son los
depositarios de la ancestral, aspiración a desentrañar la madeja de los ciclos económicos y de los deseos
de notar el olor de la primavera económica que dijera Edward R. Dewey, pero eterna y uniforme.

V. JUSTIFICA EL USO DE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN DEL SIGUIENTE TEXTO.

El palacio de Aranjuez, mandado a levantar por Felipe II en 1557, constituye una pieza
fundamental de la Arquitectura áulica de los Austrias españoles, pese las vicisitudes que sufrió en su
construcción: las trazas iniciales de Luis y Gaspar de Vega fueron desechadas, el proyecto definitivo fue
encargado a Juan Bautista de Toledo y, años después, modificado por Juan de Herrera; la obra –de una
elegancia indiscutible- fue concluida por Juan Gómez de Mora en 1636, pero con unas proporciones
menores a las previstas inicialmente. En los cuadros de M.A. Houasse, que pintó los Reales Sitios para
Felipe V, puede observarse el aspecto del edificio antes de la ampliación ordenada por su hijo, Carlos III.
Las comas en su mayoría se utilizaron para elementos incidentales en la oración y dar
explicaciones. Los “:” se utilizaron para dar inicio a una enumeración. Los “–“ se utilizaron para
dar una mención.
[Link]/centroespa

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