Fuentes del Derecho de la UE: Clases y Características
Fuentes del Derecho de la UE: Clases y Características
TEMA 6
Las fuentes del Derecho de la Unión Europea. Derecho originario. Derecho derivado: reglamentos,
directivas y decisiones. Otras fuentes. Las relaciones entre el Derecho de la Unión Europea y el or-
denamiento jurídico de los Estados miembros
1.1. CONCEPTO
En un sentido amplio, se puede definir el Derecho de la Unión como el Derecho propio y especí-
fico de la Unión Europea.
En un sentido más concreto, se puede definir como el conjunto de normas que regulan la existen-
cia, organización, funcionamiento y competencias de la Unión, tanto en sus relaciones internas como
en sus relaciones externas.
a) El Derecho de la Unión no tiene solo efectos internos sino también externos: esto es, no rige
solo en el interior de la misma, sino que también produce efectos hacia el exterior, tanto en lo
que afecta a las relaciones de la Unión con los Estados miembros como con otros Estados u
Organizaciones internacionales.
De las múltiples clasificaciones existentes de las normas del Derecho de la Unión, nos quedamos
con la que nos permite clasificarlas en:
a) Derecho originario.
b) Derecho derivado.
c) Otras fuentes.
• Los Tratados en los que se basa la Unión: el Tratado de la Unión Europea (TUE) y el Tratado
de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).
• Los grandes tratados modificativos (Acta Única Europea, Tratado de Maastricht, Tratado de
Ámsterdam, Tratado de Niza y Tratado de Lisboa).
• Actas de adhesión de los nuevos Estados que han propiciado las 7 ampliaciones.
• Actos adoptados por las instituciones que requieren de su posterior aprobación por los Estados:
hay que destacar aquí el Acta Electoral de Bruselas de 1976, las Decisiones sobre recursos pro-
pios (en vigor la Decisión 2014/335/UE, Euratom) y la Decisión del Consejo Europeo, de 25 de
marzo de 2011, que modifica el artículo 136 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Euro-
pea en relación con un mecanismo de estabilidad para los Estados miembros cuya moneda es el
euro (Decisión 2011/199/UE).
• También se consideran Derecho originario los Tratados que otorgaron mayores competencias
presupuestarias al Parlamento Europeo de 1970 y 1975.
Sin embargo, los Tratados de unificación de las instituciones de 1957 y 1965, aunque persisten
sus efectos jurídicos, ya no forman parte del Derecho originario porque fueron derogados.
Por tanto, existe una pluralidad de normas dentro de lo que denominamos Derecho originario. No
solo alberga los Tratados constitutivos (incluidos sus protocolos y declaraciones anexos), sino además
todos los Tratados y actos que de una manera u otra han modificado sus disposiciones (salvo el caso de
la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que forma parte del Derecho originario
por referencia del artículo 6 del TUE que le otorga el mismo valor jurídico que a los Tratados).
Otra característica del Derecho originario con respecto al resto de normas del ordenamiento
jurídico de la Unión es su supremacía: cualquiera de las normas que integran el Derecho originario
prevalece sobre las normas de Derecho derivado, que se ven subordinadas a las primeras. Conforme a
este principio de jerarquía normativa, una norma de Derecho originario podrá modificar válidamente
cualquier norma de Derecho derivado de la Unión, mientras que para poder modificar una norma de
Derecho originario será necesaria otra norma de Derecho originario.
6–2 Oposiciones
1.5. DERECHO DERIVADO
1.5.1. Concepto
Se considera como Derecho derivado el conjunto de normas adoptadas por las instituciones de las
Unión a fin de alcanzar los objetivos establecidos por los Tratados.
• Responde a la necesidad de adoptar las medidas oportunas para cumplir los fines establecidos
en los Tratados.
1.5.2. Clasificación
En la actualidad las instituciones de la Unión pueden adoptar actos jurídicos, que pueden ser cla-
sificados de distinta manera utilizando distintos criterios:
• Según el procedimiento utilizado para su adopción, podemos distinguir entre: actos legislativos
(reglamentos, directivas o decisiones para cuya adopción ha sido utilizado un procedimiento
legislativo, ordinario o especial) y actos no legislativos (adoptados por cualquier otro procedi-
miento decisorio).
• Según su regulación en el Tratado: los hay típicos (tipificados en el art. 288 del TFUE: regla-
mentos, directivas, decisiones, recomendaciones y dictámenes) y atípicos (no tipificados en
dicho artículo: programas marco, acuerdos interinstitucionales…).
• Según su carácter, podemos hablar de actos jurídicos vinculantes (reglamentos, directivas o de-
cisiones) y no vinculantes (recomendaciones y dictámenes).
• Actos jurídicos legislativos: Solo puede tratarse de reglamentos, directivas o decisiones, por lo
que siempre se tratará de actos jurídicamente vinculantes. Además, serán actos típicos.
• Actos jurídicos no legislativos: Podrán estar o no tipificados, por lo que encontraremos entre
ellos tanto actos típicos (reglamentos, directivas, decisiones, recomendaciones o dictámenes),
como atípicos (otros). Dependiendo del tipo de norma utilizado, será vinculante (reglamentos,
directivas, decisiones, u otros si así se establece) o no vinculante (recomendaciones y dictáme-
nes).
[Link]. Concepto
Se consideran como actos típicos los tipos de normas expresamente previstos en los Tratados que
pueden ser adoptadas por las instituciones (en concreto, los previsto en el art. 288 del TFUE).
a) Según el artículo 288 del TFUE, para ejercer las competencias de la Unión, las instituciones
adoptarán reglamentos, directivas, decisiones, recomendaciones y dictámenes. Por tanto, cual-
quier institución puede adoptar estos actos jurídicos. Si es adoptado por el Parlamento y el
Consejo conjuntamente, a través del procedimiento legislativo ordinario o especial, además se-
rán legislativos. Si los adopta una institución en solitario (incluidas las anteriores), solo podrá
tratarse de un acto no legislativo.
b) Los actos jurídicos deberán estar motivados, y se referirán a las propuestas, iniciativas, reco-
mendaciones, peticiones o dictámenes previstos por los Tratados (art. 296 del TFUE).
c) No existe una jerarquía entre los mismos, ni por el tipo de norma que sea ni por el órgano del
que procedan.
d) En general, existe libertad de elección respecto del tipo de acto a utilizar por parte de las ins-
tituciones. Establece el artículo 296 del TFUE que, cuando los Tratados no establezcan el tipo
de acto que debe adoptarse, las instituciones decidirán, en cada caso, conforme a los procedi-
mientos aplicables y al principio de proporcionalidad.
Como se ha comentado al inicio del epígrafe, los actos típicos se pueden clasificar en función de
su fuerza de obligar en vinculantes y no vinculantes.
[Link]. Reglamento
A) Notas características.
• Alcance general:
– Los reglamentos tienen alcance general, esto es, obligan a todos los Estados miembros y a
todos los particulares que se encuentren en la situación jurídica regulada.
– Por tanto, el ámbito de aplicación de los reglamentos se define de manera abstracta y genéri-
ca, sin concretar destinatarios.
– Obliga tanto en cuanto al resultado que se persigue como en el procedimiento para alcanzar-
lo. En consecuencia, no se podrá admitir que un Estado miembro aplique de manera incom-
pleta o selectiva las disposiciones de un reglamento de la Unión por considerarlas, por ejem-
plo, contrarias a ciertos intereses nacionales o de difícil aplicación.
6–4 Oposiciones
• Directamente aplicable:
– Se trata del acto jurídico más completo y eficaz de la gama de instrumentos de que disponen
las instituciones.
– Tampoco han de publicarse en los diarios oficiales de los Estados miembros para desplegar
sus efectos (el Tribunal de Justicia en su Sentencia Comisión/Italia, ha establecido que no
cabe en ningún caso dicha publicación: únicamente puede anunciarse su existencia en el Bo-
letín Oficial).
– Al disponer de aplicabilidad directa, el reglamento es una norma que genera por sí mismo de-
rechos y obligaciones para sus destinatarios.
B) Clases de reglamentos.
• Los reglamentos adoptados con arreglo al procedimiento legislativo ordinario serán firmados por el
Presidente del Parlamento Europeo y por el Presidente del Consejo. Son reglamentos legislativos.
• Los reglamentos adoptados con arreglo a un procedimiento legislativo especial serán firmados
por el Presidente de la institución que los haya adoptado (Parlamento o Consejo). Son regla-
mentos legislativos.
• Los reglamentos no adoptados con arreglo a un procedimiento legislativo, sino por cualquier
otro procedimiento decisorio, serán firmados por el Presidente de la institución que los haya
adoptado. A diferencia de los reglamentos anteriores, estos reglamentos no tendrán carácter le-
gislativo, aunque sí vinculante.
C) Comunicación.
D) Entrada en vigor.
[Link]. Directiva
A) Notas características.
– La directiva únicamente puede tener por destinatarios a los Estados, nunca a los particulares.
– La directiva obliga exclusivamente en cuanto al fin perseguido, por lo que tiene una función
«armonizadora». No se trata de sustituir las legislaciones nacionales por una legislación de la
Unión, sino que la directiva es un acto jurídico que, sin sustituir el poder legislativo nacional,
permite la armonización de las legislaciones nacionales.
– Al imponer solo una obligación de resultado, la directiva requiere para su plena aplicación su
desarrollo normativo por parte de los Estados miembros, que deberán transponer su conteni-
do a su propio ordenamiento. Esta labor de transposición debe además efectuarse en el plazo
establecido en cada directiva.
– El tipo de norma a utilizar para trasponer una directiva depende de las normas constituciona-
les de cada Estado.
B) Clases de directivas.
• Las directivas adoptadas con arreglo al procedimiento legislativo ordinario serán firmadas por el
Presidente del Parlamento Europeo y por el Presidente del Consejo. Son directivas legislativas.
• Las directivas adoptadas con arreglo a un procedimiento legislativo especial serán firmadas por
el Presidente de la institución que las haya adoptado (Parlamento o Consejo). Son directivas le-
gislativas.
• Las directivas no adoptadas con arreglo a un procedimiento legislativo, sino por cualquier otro
procedimiento decisorio, serán firmadas por el Presidente de la institución que las haya adop-
tado. A diferencia de las directivas anteriores, estas directivas no tendrán carácter legislativo,
aunque sí vinculante.
C) Comunicación.
D) Entrada en vigor.
• Las directivas publicadas en el DOUE entrarán en vigor en la fecha que ellas fijen o, a falta de
ella, a los 20 días de su publicación.
6–6 Oposiciones
Los Estados miembros adoptarán todas las medidas de Derecho interno necesarias para la eje-
cución de los actos jurídicamente vinculantes de la Unión.
[Link]. Concepto
Son los actos jurídicos que adoptan las instituciones pero que no se corresponden con ninguno de
los tipos de normas expresamente previstos en los Tratados (en concreto, en el art. 288 del TFUE).
En relación con los mismos, el artículo 296 del TFUE se limita a establecer que: «Cuando se les
presente un proyecto de acto legislativo, el Parlamento Europeo y el Consejo se abstendrán de adoptar
actos no previstos por el procedimiento legislativo aplicable al ámbito de que se trate.»
Esta interdicción no coarta la libertad de las instituciones para adoptar actos atípicos siempre que no
se trate de actos legislativos. De hecho, el propio articulado del Tratado prevé la adopción de actos que no
se adaptan a la tipología establecida en el artículo 288, como por ejemplo: reglamentos internos de las pro-
pias instituciones, programas marco, acuerdos interinstitucionales (entre Comisión, Consejo y Parlamento,
que podrán tener carácter vinculante), y en otras ocasiones ni están mencionados en los Tratados, como en
el caso de las resoluciones, conclusiones, libros verdes y libros blancos de la Comisión, entre otros.
Pero no por el hecho de no estar tipificados dejan de ser considerados Derecho derivado, ni tienen
inferior rango jurídico que otros actos jurídicos procedentes de las instituciones.
2. OTRAS FUENTES
A) Idea general.
La Unión Europea, en cuanto sujeto de Derecho internacional, pueden celebrar Tratados con otros
Estados o con otras organizaciones internacionales en las materias de su competencia, los cuales se in-
tegran en el ordenamiento jurídico de la Unión.
• Los Tratados internacionales celebrados por la Unión ocupan un lugar intermedio entre el Dere-
cho originario y el Derecho derivado.
- Para la firma del acuerdo de adhesión de la Unión al Convenio Europeo para la Protección
de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales;
- Cuando se trate de acuerdos que creen un marco institucional específico al organizar pro-
cedimientos de cooperación;
• Tribunal de Justicia: puede emitir dictamen sobre la conformidad del Tratado, con anterioridad
a su celebración, con el contenido de los Tratados constitutivos, a solicitud del Consejo, la Co-
misión, el Parlamento Europeo o un Estado miembro.
A) Concepto.
Se entiende por principios generales del Derecho el conjunto de reglas y criterios que se infieren
del ordenamiento jurídico y que actúan como elementos informadores del mismo, como elementos in-
tegradores de las lagunas existentes y como elementos interpretativos.
6 – 10 Oposiciones
B) Clases.
Los principios generales del derecho del Derecho de la Unión tienen varios orígenes:
• Principios generales comunes a cualquier tipo de ordenamiento jurídico: son los que, en cierto
sentido, se pueden considerar como universales en el Derecho (seguridad jurídica, legalidad,
igualdad, prohibición de la arbitrariedad…).
• Principios generales tomados del Derecho internacional (salvaguarda de los derechos funda-
mentales, pacta sunt servanda…).
En concreto, según establece el artículo 6.3 del TUE, los derechos fundamentales que garantiza
el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Funda-
mentales y los que son fruto de las tradiciones constitucionales comunes a los Estados miem-
bros formarán parte del Derecho de la Unión como principios generales.
• Principios tomados del Derecho interno de los Estados miembros (son los principios típicos del
Derecho administrativo): celeridad, contradicción, interdicción de la indefensión, responsabili-
dad patrimonial, non bis in idem, confianza legítima, etc.
– Principios que se deducen de los propios Tratados: igualdad de trato, solidaridad, libre circu-
lación, cooperación leal, transparencia, subsidiariedad, etc.
Para finalizar, una mención a la doctrina y a la jurisprudencia como fuentes del Derecho de la
Unión. Debido a la complejidad de los tratados, resulta muy valiosa la interpretación que sobre los
mismos realizan prestigiosos juristas europeos. Aunque no se puede considerar que la doctrina tenga
fuerza obligatoria, su utilidad es innegable. Es la doctrina la que ha hablado de actos típicos y atípicos,
o la que ha establecido la diferencia entre derecho originario y derecho derivado, o la que propuso la
metáfora del templo griego cuando nació la UE, entre otros ejemplos.
Sí tienen carácter obligatorio las sentencias del TJUE, y de hecho de alguna de estas sentencias
hemos visto que derivan importantes principios generales del Derecho de la Unión, como el principio
de primacía o el de efecto directo. Por tanto, podemos concluir que la jurisprudencia emanada del Tri-
bunal de Justicia constituye una fuente del Derecho de la Unión.
Tal y como se ha señalado con anterioridad, el Derecho de la Unión se caracteriza por ser indepen-
diente respecto del ordenamiento interno de los Estados miembros, lo que determina que en un mismo
territorio y respecto de una misma población resulten de aplicación dos ordenamientos distintos.
Por fin, y sin perjuicio de otros orígenes, la mayor parte de los principios y reglas reguladores de
las relaciones entre ambos ordenamientos son el resultado de la labor interpretativa desarrollada por el
Tribunal de Justicia.
3.2.1. Introducción
Las relaciones ordinarias entre el Derecho de la Unión y el ordenamiento interno de los Estados
miembros se rigen fundamentalmente por dos principios: autonomía y colaboración.
La adhesión de un Estado a la Unión Europea determina la aceptación por el mismo de que ciertas
competencias pasen a ser ejercidas por estas, lo que da lugar a la creación de un ordenamiento diferen-
te -el de la Unión-.
La existencia de este ordenamiento diferente y, sobre todo, la autonomía del mismo fue declarada
tempranamente por el Tribunal de Justicia, en su Sentencia Costa/Enel de 1964.
En ocasiones, esta colaboración está expresamente prevista en casos concretos en los Tratados, en
los que se remite a las normas de Derecho interno, mientras que en otros casos la cooperación es fruto
de la práctica.
6 – 12 Oposiciones
• Decisiones:
En el caso de una decisión dirigida a un Estado miembro, debe indicarse que esa norma puede
igualmente ser invocada por un particular (se le reconocería, por tanto, efecto directo), siempre
y cuando sus disposiciones sean claras, precisas e incondicionales. Fue la Sentencia Franz Gad
de 1970 la que reconoció por primera vez el efecto directo de una decisión dirigida a un Estado
miembro.
Cuando una norma nacional sea susceptible de diversas interpretaciones, unas contrarias al De-
recho de la Unión –y, en especial, al contenido de una directiva– y otras ajustadas a dicho Derecho,
el juez nacional habrá de realizar la interpretación que resulte conforme con el Derecho de la Unión
(Sentencia Marleasing de 1990).
Dado que las directivas únicamente pueden producir efectos directos verticales, en aquellos casos
en que un particular sufra un perjuicio por la no transposición o por la transposición incorrecta de una
directiva en plazo, que afecte a las relaciones entre particulares, en ningún caso podrá alegar ante el
particular correspondiente el contenido de la directiva, pero sí podrá reclamar al Estado incumplidor el
abono de la correspondiente indemnización como consecuencia de la responsabilidad en que ha incu-
rrido por su actuación deficiente (Sentencia Francovich y Bonifaci, de 1991).
3.4.1. Introducción
Sin embargo, sí cabe hacer alguna referencia a la forma concreta en que se articulan las relaciones
entre el Derecho de la Unión y el ordenamiento español.
La Constitución, en su artículo 93, establece las reglas esenciales que posibilitan jurídicamente
la incorporación de España a las Comunidades Europeas, al establecer literalmente lo siguiente: «Me-
diante ley orgánica se podrá autorizar la celebración de tratados por los que se atribuya a una organiza-
ción o institución internacional el ejercicio de competencias derivadas de la Constitución. Corresponde
a las Cortes Generales o al Gobierno, según los casos, la garantía del cumplimiento de estos tratados
y de las resoluciones emanadas de los organismos internacionales o supranacionales titulares de la ce-
sión».
De acuerdo con lo anterior, tanto la celebración del Tratado de Adhesión –por el que, además, se
asumía la totalidad del acervo de la Unión– como de cualquier Tratado modificativo ulterior requiere
autorización de las Cortes mediante Ley Orgánica (el Tratado de Adhesión se ratificó por Ley Orgáni-
ca 10/1985, de 2 de agosto), y su publicación en el BOE, pasando a integrarse en el sistema de fuentes
del Derecho español.
En relación con este tema, cabe hacer referencia a dos cuestiones esenciales: la Administración a
la que le corresponde adoptar las medidas de ejecución del Derecho de la Unión y la transposición de
las directivas, y los procedimientos que seguir en caso de conflicto entre una norma europea y el Dere-
cho interno.
• Por el contrario, considera que la incorporación de España a la Unión Europea no implica una
modificación del orden constitucional de distribución de competencias entre el Estado y las Co-
munidades Autónomas.
6 – 18 Oposiciones
[Link]. El conflicto entre el Derecho de la Unión y el ordenamiento interno español
• Colisión de una norma del Derecho de la Unión con una norma interna de rango inferior a la ley:
– El juez español que conozca del caso aplicará la norma europea de acuerdo con el principio
de primacía.
• Colisión de una norma del Derecho de la Unión con una norma española con rango de ley:
– El juez nacional no aplicará la norma con rango de ley, pero no puede declararla nula dado
que no tiene competencia para ello.
• Colisión entre una norma del Derecho de la Unión y una norma constitucional:
– El Tribunal de Justicia desde sus orígenes venía declarando que en caso de conflicto entre
una norma europea y una norma constitucional prevalece la norma de la Unión.
– En todo caso, sí que con anterioridad a celebrar un Tratado de Derecho originario puede el
Tribunal Constitucional pronunciarse sobre su adecuación con la Constitución y, en caso de
contradicción, antes de su celebración habrá de procederse a la reforma constitucional (art.
95 de la Constitución Española).