Traspasar la cultura de Reino implica esfuerzo, tiempo y enfoque
Transmitir una cultura requiere tiempo, enfoque y esfuerzo.
1 Juan 2:6
LA IGLESIA NO ES UN LUGAR AL QUE IR
SINO UNA FAMILIA A LA CUAL PERTENECER
Hechos 17:24-28
DIOS NO ESTÁ EN LOS TEMPLOS, PERO
SIEMPRE ESTÁ EN LA IGLESIA
«Asistir» a una congregación no te exige ser un discípulo,
pero SER PARTE de una comunidad de seguidores de
Jesús te obliga a ser un discípulo donde quiera que estés,
¡y además te obliga a cumplir con la misión de formar
otros discípulos! No importa a qué comunidad de
creyentes pertenezcas, la misión sigue siendo la misma, y
tú sigues siendo parte de la Iglesia global. Todos estamos
unidos en una misma fe, propósito y misión
ALGUNOS CAMBIOS DE PARADIGMA:
-No asisto a una iglesia, SOY la Iglesia.
-El edificio donde nos reunimos NO es la Iglesia, es un
Templo.
-La Iglesia no es un lugar estático, es un organismo VIVO.
-La Iglesia está formada por los hijos de Dios, dondequiera que estos se
reúnan. En un auditorio enorme, en un parque, o en una casa,
dondequiera que estén los hijos de Dios, allí está la Iglesia.
ENSEÑANZA Y DISCIPULADO NO SON LO
MISMO
Es fácil mezclar estas palabras porque la enseñanza es parte del
Discipulado pero es fundamental diferenciarlas.
Si bien el discipulado se vale de la enseñanza, la sola enseñanza no hace
discípulos
¿de qué manera estamos haciendo discípulos?
ENSEÑANZA DISCIPULADO
Transmite conocimientos. Transmite una cultura.
Se limita a las clases, y no exige Apunta al acompañamiento y exige
mucha relación con el maestro. una relación con el discipulador.
Se basa en saber lo que dice la Se basa en practicar lo que la
Biblia o la teología. Biblia dice.
Te lleva a un mayor Te lleva a la madurez en Cristo.
conocimiento.
Es un momento o etapa corta Es un proceso apuntado al
apuntado a terminar un programa. carácter.
discipulado conlleva mucho más esfuerzo y tiempo que la
enseñanza. Los maestros, entonces, son una parte clave del
proceso, pero si en verdad quieres discipular a otros vas a tener
que movilizarte a un nuevo nivel de compromiso y relación.
QUIEN EJERCITA EL PROCESO
INTENCIONAL DEL DISCIPULADO ASUME
RASGOS DE PATERNIDAD ESPIRITUAL
¿Puedes entonces ser un maestro y no estar haciendo discípulos?
La enseñanza no es el «todo» del discipulado.
La fuerza motora del discipulado no es el conocimiento,
sino la relación.
Saber de la Biblia no trae madurez; practicarla sí.
CADA DISCÍPULO ES DIFERENTE
La filosofía griega que heredamos del imperio romano instaló en
occidente la idea no muy asusta de que la educación se debe
Parecer a un embudo en el que todos entramos distintos
para luego salir todos iguales, y algunos sin saberlo han
pretendido este tipo de acercamiento para el discipulado y la Iglesia.
Es por este motivo que el discipulado es, necesariamente, más
personal que grupal. Lo grupal y lo individual deben ser dos caras
complementarias porque no es uno o lo otro sino ambas cosas
CADA DISCÍPULO ES DIFERENTE, TIENE
NECESIDADES ESPECÍFICAS Y LUCHA CON
COSAS QUE OTROS NO
Para Dios todos somos iguales, pero también somos
diferentes.
El discipulado siempre llega a una instancia personal.
Las reuniones semanales no discipulan, la relación sí.
Fuimos creados a imagen y semejanza de un Dios
multiforme.
EL DISCIPULADO SUCEDE EN
PROCESOS
Lo que necesitamos es que el
discipulado se convierta en la meta, y entonces el
proceso de conversión y santificación nunca
terminará».
Cuando hablamos de discipular a otros debemos pensar en
cómo llevar a los discípulos de un lugar a otro en su madurez.
Se trata de ir desde aquí hasta allá,
Cuando entendemos esto mejor, le bajamos el volumen a
nuestra valoración de los eventos y le ponemos más cuidado
a una visión progresiva de procesos.
Una cosa es aprender un principio y otra diferente es
vivirlo.
Por eso, alguien que decide discipular no puede conformarse con
enseñar principios, pues eso es apenas la primera parte. Es necesario
que esos principios sean parte de la cultura del
discipulador, para que pueda transmitirlos de manera tal que pasen a
ser parte de la cultura del que es discipulado. Se trata de un estilo de
vida que debe surgir de forma natural y no forzada.
1. PROPUESTA: Elegir un aspecto del carácter de Cristo.
2. INTERACCIÓN: Explorar las diferentes apreciaciones
sobre el tema.
3. INVESTIGACIÓN: Buscar lo que la Biblia dice al respecto.
4. CREACIÓN: Crear un método para ponerlo en práctica.
5. APLICACIÓN: Vivirlo en carne propia y rendir cuentas de
ello.
El discipulado no es un discurso proposicional sino un
proceso de internalización de verdades que respeta las
distintas aptitudes de nuestro cerebro para aprender.
El predicador comparte un monólogo, el maestro imparte
una clase, el discipulador acompaña procesos.
La relación entre discipuladores y discípulos es la
naturaleza misma del discipulado.
ACOMPAÑAMIENTO Y MENTOREO
LA MAYOR RIQUEZA DEL DISCIPULADO
ESTÁ EN LA RELACIÓN
«En la tienda de reunión, el Señor le hablaba a Moisés cara a
cara, como un hombre habla con su amigo. Después Moisés
regresaba al campamento, pero el joven que le ayudaba,
Josué hijo de Nun, nunca se alejaba de la Tienda de reunión».
Éxodo 33:11
No hay discipulado sin acompañamiento.
La mayor riqueza del discipulado está en la relación.
La relación de discipulado puede ser hasta la muerte,
aunque suele cambiar de roles según las etapas de la
vida.
EL PRINCIPIO DEL ESPEJO
«El discipulado es el proceso de convertirte en quien
sería Jesús si él fueras tú»
«El que afirma que está
unido a Dios, debe vivir como Jesucristo vivió». (1 Juan 2:6)
El primer gran compromiso de quienes nos entregamos al proyecto del
discipulado es reflejar a Cristo en todo: su carácter, pasión, decisión,
voluntad y transparencia. Por eso se dice que nadie puede discipular si
primero no es un discípulo. Aquel que está dispuesto a ser un discípulo
intenta parecerse cada día más a Jesús puesto que Él vino, a su vez, a
reflejar al Padre. Como dice Pablo, Cristo es la imagen del Dios invisible
(Colosenses 1:15)
El segundo gran compromiso es contagiar a otro a parecerse
también a Jesús y por esta razón tenemos una responsabilidad
emocionante y descomunal que en ocasiones nos puede intimidar, por
lo cual también debemos aprender de Jesús su dependencia de Dios.
En Juan 15:15 lo encontramos diciendo: «Yo soy la vid y
ustedes son las ramas. El que está unido a mí, como yo estoy unido a él,
dará mucho fruto. Si están separados de mí no pueden hacer nada.»
Reflejar a Jesús en nuestra propia vida es más importante
que dar un buen sermón o clase acerca de Jesús. Eso
significa morir a mí mismo para que Él viva en mí.
Toda la creación fue hecha a imagen de Dios y debemos y
podemos recuperar ese diseño.
Reflejar a Cristo no es un sentimiento o un dicho romántico para
una linda canción sino una acción concreta en la que modelas su
carácter.