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Propiedades físicas y mecánicas de rocas

Este documento describe las propiedades físicas y mecánicas de los materiales rocosos. Explica que las rocas varían en su composición, estructura y propiedades a diferentes escalas. Luego detalla algunas propiedades clave como la porosidad, densidad, resistencia y velocidad de ondas sísmicas. Finalmente, discute clasificaciones de rocas y macizos rocosos basadas en sus propiedades mecánicas y grado de fracturación.
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Propiedades físicas y mecánicas de rocas

Este documento describe las propiedades físicas y mecánicas de los materiales rocosos. Explica que las rocas varían en su composición, estructura y propiedades a diferentes escalas. Luego detalla algunas propiedades clave como la porosidad, densidad, resistencia y velocidad de ondas sísmicas. Finalmente, discute clasificaciones de rocas y macizos rocosos basadas en sus propiedades mecánicas y grado de fracturación.
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Universidad Autónoma de Nuevo León

Facultad Ciencias de la Tierra

Mecánica de Rocas
Evidencia 2
Capítulo 3.2 Propiedades físicas y mecánicas
de los materiales rocosos

Alumna: Paulina Nieto Baldo

Matrícula: 2076838

Grupo: 504 Ingeniero Petrolero

Profesor: Jorge Alan Salinas Jasso


Características del medio rocoso
Los materiales rocosos no presentan un comportamiento homogéneo, continuo, isótropo,
elástico y lineal como asume el estudio de la mecánica de sólidos. Existe una gran
variabilidad de características y propiedades físicas y mecánicas se refleja tanto a escala
de matriz rocosa como de macizo rocoso fracturado.
Aunque por lo general a escala de macizo la matriz rocosa suele considerase como un
material isótropo y continuo, los aspectos anteriores son importantes en el estudio de
determinados tipos de materiales rocosos, como son las rocas que presentan laminación o
esquistosidad. A la hora de evaluar la influencia de estos «defectos» también debe tenerse
en cuenta la escala o el ámbito de trabajo.

Propiedades físicas y mecánicas de las rocas


Cuando hablamos de las propiedades físicas de las rocas hacemos referencia al resultado
de su composición mineralógica, fábrica e historia geológica, deformacional y ambiental,
incluyendo procesos de alteración y meteorización. La variabilidad de estas propiedades se
debe a las fuerzas que se aplican sobre las rocas viéndose reflejado en comportamientos
mecánicos diferentes quedando estos definidos por la resistencia del material y por su
modelo de deformación.
Las rocas presentarán un comportamiento frágil ante cargas elevadas (por ejemplo, el
granito). Mientras que, cuando se encuentran ante esfuerzos moderados o bajos
presentarán un comportamiento dúctil (una marga o una lutita).
Serán por tanto las propiedades físicas las que determinen el comportamiento mecánico de
las rocas.
En las propiedades y en el comportamiento mecánico de los macizos rocosos competentes
influye el grado de fracturación y de meteorización, la presencia de agua, la orientación y
tipo de discontinuidades, el tamaño de los bloques, etc. Las discontinuidades serán
tomadas en cuenta sólo si las dimensiones de los planos o zonas de debilidad afectan el
comportamiento del macizo en el ámbito considerado, debiendo ser su estudio por
separado.

Propiedades físicas de la matriz rocosa


Las propiedades índice, serán las que determinen en primera instancia, junto con la
composición mineralógica y la fábrica, las propiedades y el comportamiento mecánico de la
matriz rocosa.
La descripción geológica de la roca incluye su nombre, mineralogía, textura, tipo de
cementación y grado de alteración.
El estudio petrofísico de la matriz rocosa permite interpretar sus propiedades físicas en
función de sus componentes y características petrográficas (poros y fisuras, uniones
intergranulares, anisotropías, minerales, composición química, etc.), mediante la
descripción de parámetros petrográficos y procedimientos específicos para su evaluación
(Montoto y Esbert, 1999).
Muchas de las propiedades ingenieriles de las rocas dependen de la estructura de las
partículas minerales y de la forma en que éstas están unidas.
Las propiedades físicas o propiedades índice de las rocas se determinan en laboratorio; las
más importantes a nivel de influencia en el comportamiento mecánico son la porosidad, el
peso específico, la permeabilidad, la alterabilidad, la resistencia y la velocidad de
propagación de las ondas sónicas.
La porosidad es la relación entre el volumen ocupado por los huecos o poros en la roca, Vv,
y el volumen total V (partículas sólidas + huecos): n(%) = Vv/V. Es la propiedad que más
afecta a las características resistentes y mecánicas, siendo inversamente proporcional a la
resistencia y a la densidad y directamente proporcional a la deformabilidad. El valor de n
puede variar entre el 0 % y el 90 %, con valores normales entre 15 % y 30 %.
La porosidad eficaz es la relación entre el volumen de poros interconectados y el volumen
de la muestra. Puede obtenerse a partir de los pesos seco y saturado de la muestra:

El peso específico o peso unitario de la roca depende de sus componentes, y se define


como el peso por unidad de volumen. En ocasiones la bibliografía geotécnica emplea el
término densidad, aunque se esté haciendo referencia al peso específico.
La permeabilidad es la capacidad de transmitir agua de una roca. La mayoría de las rocas
presentan permeabilidades bajas o muy bajas. La permeabilidad de una roca se mide por
el coeficiente de permeabilidad o de conductividad hidráulica, k, que se expresa en m/s,
cm/s ó m/día.

Para flujo laminar, la ley de Darcy relaciona la cantidad de flujo Q con el gradiente hidráulico
de presión durante el flujo, i (diferencia de presión por unidad de longitud): Q = kiA. Puede
considerarse que, en la mayoría de las rocas, a nivel de matriz rocosa, el flujo sigue la ley
de Darcy.

La durabilidad es la tendencia a la rotura de los componentes o de las estructuras de la


roca. Existen diversos procesos como la hidratación, disolución, oxidación, etc., los cuales
cambian las propiedades del material rocoso. La durabilidad de la roca aumenta con la
densidad y se reduce con el contenido en agua. La durabilidad se puede evaluar mediante
el ensayo de sequedad-humedad-desmoronamiento, o slake durability test (SDT) que
consiste en someter al material, previamente fragmentado, a ciclos estándar de humedad-
sequedad-desmoronamiento de 10 minutos de duración en el laboratorio.
El índice de durabilidad, ID, representa el porcentaje de roca, en peso seco, que queda
retenido en el tambor después de uno o dos ciclos de desmoronamiento (IDl, ID2), y puede
variar entre 0 % y 100 %:

Los resultados de los ensayos de resistencia también proporcionan información indirecta y


cualitativa sobre la durabilidad de la roca.
La resistencia a compresión simple o resistencia uniaxial es el máximo esfuerzo que soporta
la roca sometida a compresión uniaxial y se puede calcular de la siguiente manera:

El valor de la resistencia aporta información sobre las propiedades ingenieriles de las rocas.
Se puede estimar de forma aproximada a partir de índices obtenidos en sencillos ensayos
de campo, como el ensayo de carga puntual, PLT, o el martillo Schmidt.
Los índices de campo permiten una aproximación inicial al valor de la resistencia de la roca.
La resistencia a tracción es el máximo esfuerzo que soporta el material ante la rotura por
tracción. Pudiéndose calcular con la siguiente fórmula:

El valor de σ, de la matriz rocosa suele variar entre el 5 y el 10 % del valor de su resistencia


a compresión simple, aunque para algunas rocas sedimentarias es del 14 al 16 % (Duncan,
1999).
La velocidad de propagación de las ondas elásticas al atravesar la roca depende de la
densidad y de las propiedades elásticas del material, y su medida aporta información sobre
algunas características como la porosidad.
La velocidad de las ondas longitudinales o de compresión, Vp’ se utiliza como índice de
clasificación, y su valor es indicativo de la calidad de la roca, correlacionándose linealmente
con la resistencia a compresión simple σs’. Para las rocas esta velocidad varía entre 1.000
y 6.000 m/s. Para rocas alteradas y meteorizadas se obtienen valores por debajo de 900
m/s.
Clasificación de las rocas con fines geotécnicos
Las clasificaciones geológicas o litológicas nos dan información sobre la composición
mineralógica, la textura y la fábrica de las rocas, así como sobre la isotropía o anisotropía
estructural en rocas de determinado origen.
Las clasificaciones litológicas no son suficientes en ingeniería geológica, ya que en
ocasiones las litologías similares pueden presentar grandes variaciones en sus propiedades
físicas y mecánicas, como por ejemplo en la resistencia.
La resistencia a compresión simple es la propiedad más frecuentemente medida en las
rocas, y en base a su valor se establecen clasificaciones en mecánica de rocas.
Para la clasificación mecánica de la matriz rocosa otro valor que podemos utilizar es el
módulo relativo, o relación entre su módulo de elasticidad E y su resistencia a compresión
simple, σc’ relación que varía en función de la litología. La mayoría presentan un valor del
módulo relativo entre 200 y 500.
El grado de meteorización o alteración de la matriz rocosa nos permite obtener una
clasificación cualitativa de las rocas, y aporta una idea sobre sus características mecánicas
o geotécnicas. La meteorización aumenta la porosidad, la permeabilidad y la deformabilidad
del material rocoso, y disminuye su resistencia.

Clasificación de los macizos rocosos


Las clasificaciones de los macizos rocosos están basadas en alguno o varios de los factores
que determinan su comportamiento mecánico:
— Propiedades de la matriz rocosa.
— Frecuencia y tipo de las discontinuidades, que definen el grado de fracturación, el
tamaño y la forma de los bloques del macizo, sus propiedades hidrogeológicas, etc.
— Grado de meteorización o alteración.
— Estado de tensiones in si tu.
— Presencia de agua.
La dificultad para establecer clasificaciones geotécnicas o geomecánicas generales válidas
para los diferentes tipos de macizos se ve condicionada en la variabilidad de los factores
antes mencionados además el carácter discontinuo y anisótropo de los macizos rocosos.
Las clasificaciones más útiles en mecánica de rocas son las denominadas clasificaciones
geomecánicas, de las cuales la RMR de Bieniawski y la Q de Barton son las más utilizadas.
Existen otras clasificaciones basadas en los parámetros de las propiedades del macizo
como lo son el RQD el cual considera el grado de fracturación de la roca permitiéndonos
clasificar al macizo en diferentes grados de calidad.
El índice de velocidad relativa es otro parámetro que se utiliza para la clasificación de los
macizos relacionando la velocidad de las ondas longitudinales medida in situ en el macizo
rocoso, con la velocidad medida en probetas de matriz rocosa en laboratorio, y se utiliza
como criterio de calidad. Este índice se correlaciona con el RQD.
El grado de meteorización o alteración se emplea también para la clasificación cualitativa
de los macizos rocosos, ya que influye en su resistencia y propiedades mecánicas. Al utilizar
estos parámetros se utilizan 6 grados de meteorización que van de “fresco” en el grado I a
“suelo residual” en el grado VI este último cuando el macizo rocoso se ha transformado en
un suelo y se ha destruido su estructura.

Meteorización de los materiales rocosos


Procesos de Meteorización
Cuando hablamos de meteorización hacemos referencia a la desintegración y/o
descomposición de los materiales geológicos en superficie. Este término incluye todas
aquellas alteraciones de carácter físico o químico que modifican las características y
propiedades de los materiales.
Los procesos de meteorización de las rocas dan lugar finalmente a los suelos siendo estos
divididos en dos tipos (residuales y transportados). Los suelos residuales permanecen en
su lugar de origen sobre la roca madre mientras que los transportados como su nombre lo
dice son transportados como sedimentos pudiendo litificarse formando nuevamente rocas
o permaneciendo como suelos dando lugar a los aluviales, eólicos, glaciares, etc.
Los materiales rocosos meteorizados pueden ser definidos, en una amplia acepción, como
aquellos que se encuentran en la transición entre roca y suelo, presentando un amplio rango
de propiedades geotécnicas y características mixtas de los suelos y de las rocas según el
grado de meteorización.
La diferencia entre suelo y roca, según algunos autores, se establece por el grado de
compactación o cementación y por la durabilidad.
Las acciones de origen físico producen la fracturación mecánica de las rocas. Las más
importantes controladas por el clima, en especial por la temperatura y la humedad, son:
formación de hielo, insolación, formación de sales, hidratación y capilaridad.
Los procesos químicos se dan en presencia de agua y están controlados por la temperatura,
siendo más intensos y rápidos en regiones climáticas húmedas que en zonas de clima seco.
Estas acciones dan lugar a la formación de nuevos minerales o compuestos a partir de los
existentes. Las más importantes son: disolución, hidratación, hidrólisis, oxidación y
reducción.
Dependiendo de las características climáticas de una zona predominarán unas acciones u
otras. Los procesos de meteorización o alteración afectan tanto a la matriz rocosa como al
macizo rocoso en su conjunto.
Meteorización de la matriz rocosa
La meteorización física de la matriz rocosa da lugar a exfoliación por planos de direcciones
preferentes, apertura de microdiscontinuidades por hielo o por crecimiento de sales,
cambios de volumen por cambios de humedad o temperatura, etc. La meteorización
química produce la disolución de minerales solubles y la formación de nuevos minerales
por procesos de oxidación, reducción, hidratación, etc.
La acción y los efectos de la meteorización serán distintos dependiendo del tipo de roca
estando directamente relacionado a su composición mineralógica y sus propiedades
estructurales como lo hemos venido mencionando.
En las rocas la meteorización química suele ser más intensa y produce su descomposición
y cambios mineralógicos.
La meteorización física rompe y disgrega la roca, debilitando la estructura rocosa al
romperse los minerales y los contactos entre partículas, aumentando la superficie expuesta
a la atmósfera y permitiendo la entrada del agua.
Cuanto mayor sea la diferencia entre las condiciones de presión y temperatura a las que se
formaron las rocas y las condiciones ambientales actuales, mayor será su facilidad de
meteorización.
Las rocas arcillosas son las más afectadas por los procesos de meteorización física, y las
que más sufren su influencia en las propiedades físicas y mecánicas. Sin embargo, es
frecuente que estas rocas permanezcan mineralógicamente estables, no sufriendo
meteorización química, al haberse formado a cotas superficiales y a temperatura y presión
cercanas a la superficie.
Las rocas ígneas o metamórficas son químicamente inestables en superficie al haberse
formado en condiciones de presión y temperatura muy diferentes, sufriendo intensa
meteorización química y cambios mineralógicos. Sin embargo, son más resistentes a la
meteorización física que las rocas sedimentarias.
Para la evaluación de la alterabilidad de las rocas frente a la meteorización se realizan los
ensayos de durabilidad o alterabilidad en laboratorio (como el slake durability test).
Cualitativamente, la clasificación de la matriz rocosa en base a su grado de meteorización
se lleva a cabo mediante descripciones visuales e índices estándar.

Meteorización de macizos rocosos


La meteorización mecánica o física de los macizos rocosos tiene como consecuencia que
las discontinuidades existentes se puedan abrir o crearse otras nuevas por fractura de la
roca, al romperse los contactos entre granos o producirse la rotura de los minerales de la
matriz rocosa y permitiendo el paso del agua que como bien sabemos igual contribuye a
incrementar la meteorización.
En ocasiones se denomina saprofito o regolito al macizo rocoso meteorizado que conserva
la estructura rocosa. Según el grado de meteorización pueden conservar los bloques de
matriz rocosa o presentar un comportamiento de suelos.
Un aspecto importante en la meteorización de los macizos rocosos son los procesos de
descarga por erosión. Como consecuencia de la disminución de la presión litostática, las
masas rocosas se expanden a favor de planos de fractura que se generan paralelos a la
superficie del terreno, dando lugar a una estructura en capas.
La disminución por erosión de las sobrecargas que dan lugar a la formación de las rocas
arcillosas por consolidación y litificación provoca la relajación de los materiales y la apertura
de las juntas tectónicas que normalmente los afectan, permitiendo la entrada de agua en
las discontinuidades y en la propia matriz rocosa. Siendo estas las que encontramos en
superficie con más frecuencia.
Los macizos calizos sufren los procesos de meteorización en superficie y en su interior a
favor de las fracturas y planos de estratificación, creándose grietas y cavidades por
disolución.
La exposición de las rocas ígneas como granitos y dioritas da lugar a fracturas de
decompresión paralelas a la superficie que permiten la meteorización química,
produciéndose la alteración de los minerales de la matriz rocosa, feldespatos y micas, a
minerales arcillosos, mientras que el cuarzo permanece como una arena.
Los macizos basálticos se meteorizan por los planos de fractura, y los bloques de matriz
rocosa pudiendo presentar meteorización esferoidal; sus minerales pueden alterarse a
arcilla y óxido de hierro.
En las rocas metamórficas el bandeado típico de los gneises implica que las bandas con
minerales más meteorizables sean zonas preferenciales de alteración química, creándose
zonas de debilidad en la resistencia de los macizos rocosos.
Para la clasificación de estos macizos podemos utilizar una clasificación cualitativa como lo
es el RQD dado a que tenemos el número de discontinuidades de la predisposición a la
alteración y de esta manera podemos basarnos en descripciones visuales.

El agua subterránea
Permeabilidad y flujo del agua
Las rocas, los suelos y el agua son los tres elementos naturales que constituyen el medio
geológico. El agua fluye a través se suelos y rocas con mayor o menor velocidad. Se
denomina permeable (capacidad de transmitir agua) o impermeable (capacidad de NO
transmitir agua), dependiendo de su porosidad y de la interconexión entre los poros.
La permeabilidad se representa por el coeficiente de permeabilidad el cual se expresa como
una velocidad y los valores normales en las rocas varían de 1 m/día a 1 m/año.
La permeabilidad primaria es la permeabilidad de la matriz rocosa la cual es intergranular,
es decir, que el agua se transmite a través de los poros y microfisuras interconectados de
las rocas.
La permeabilidad secundaria hace referencia a cuando en los macizos rocosos el agua
fluye a favor de las superficies de discontinuidad.
Por lo general, la permeabilidad de la matriz rocosa es despreciable con respecto a la del
macizo rocoso fracturado teniendo una excepción con las areniscas y otras rocas porosas.
En los macizos rocosos permeables se establece un nivel de agua bajo el cual los poros
y/o discontinuidades aparecen interconectados llenos de agua. La forma de esta superficie,
el nivel freático, suele adaptarse a la de la topografía, aflorando en puntos concretos
condicionado por cambios litológicos o topográficos o por estructuras geológicas como las
fallas.
El flujo del agua en un macizo rocoso fracturado depende de la abertura de las
discontinuidades, que a su vez depende del esfuerzo normal ejercido sobre ellas, y de su
interconexión.
La permeabilidad de la matriz rocosa se mide en ensayos de laboratorio, y la del macizo
rocoso mediante la realización de ensayos in situ en sondeos.

Efectos sobre las propiedades de los macizos rocosos


El agua, coexiste como material geológico con las rocas e influye en su comportamiento
mecánico y en su respuesta ante las fuerzas aplicadas. Los efectos más importantes son:
— Juega un papel importante en la resistencia de las rocas blandas y de los materiales
meteorizados.
— Reduce la resistencia de la matriz rocosa en rocas porosas.
— Rellena las discontinuidades de los macizos rocosos e influye en su resistencia.
— Las zonas alteradas y meteorizadas superficiales, las discontinuidades importantes
y las fallas son caminos preferentes para el flujo del agua.
— Produce meteorización química y física en la matriz rocosa y en los macizos
rocosos.
— Es un agente erosivo.
— Produce reacciones químicas que pueden dar lugar a cambios en la composición
del agua.
La presencia de agua subterránea da lugar a una tensión o presión hidrostática que se
ejerce sobre las rocas con una magnitud igual en todas las direcciones.

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