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Crecimiento y Complicaciones de la ATM

Este documento describe el desarrollo de la articulación temporomandibular (ATM) desde las primeras etapas embrionarias hasta la adultez. Explica que la ATM comienza a formarse en la semana 14 de gestación y se completa a la semana 21. Durante la infancia y adolescencia, la ATM continúa creciendo y cambiando su morfología a medida que cambia la dentición. El desarrollo correcto de la ATM durante estas etapas es crucial para evitar futuros problemas o disfunciones.
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Crecimiento y Complicaciones de la ATM

Este documento describe el desarrollo de la articulación temporomandibular (ATM) desde las primeras etapas embrionarias hasta la adultez. Explica que la ATM comienza a formarse en la semana 14 de gestación y se completa a la semana 21. Durante la infancia y adolescencia, la ATM continúa creciendo y cambiando su morfología a medida que cambia la dentición. El desarrollo correcto de la ATM durante estas etapas es crucial para evitar futuros problemas o disfunciones.
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CRECIMIENTO Y

DESARROLLO DE LA
ATM Y SUS
COMPLICACIONES
EN EL DESARROLLO
DE LA DENTADURA
DESIDUA

MATERIA: BIOMECANICA
Dra. Elena Wong

ALUMNO: JOSE LUIS VERGARA S.

FECHA:22/01/2023
Introducción

La articulación temporomandibular (ATM) es la articulación formada entre el cóndilo de


mandíbula y el cóndilo temporal que hace posible abrir y cerrar la boca; está ubicada delante
de la oreja y a cada lado de la cabeza. Se utiliza para hablar, masticar, deglutir, bostezar y
en diversas expresiones faciales. Las ATM trabajan siempre simétricamente y están
apoyadas por cuatro pares de músculos que crean sus movimientos. Cuando estas
funcionan correctamente, se puede abrir y cerrar la boca sin dolor ni molestias. Cuando hay
alguna clase de dolor, es porque alguna de sus partes bien sea muscular, nerviosa u ósea,
ha perdido o disminuido alguna de sus funciones como consecuencia de diversas entidades
clínicas.

La articulación temporomandibular (ATM) forma parte del sistema masticatorio, que es la


unidad estructural y funcional que se encarga principalmente de la masticación, el habla y
la deglución, aunque también desempeña un papel significativo en la respiración y en la
percepción gustativa.

Las estructuras primarias que conforman la articulación se establecen en la 14 semana de


gestación, cuando se producen cambios morfológicos los cuales ocurren gradualmente con
el crecimiento y conducen al aumento de tamaño de las estructuras que la conforman.
Durante la séptima semana de vida intrauterina, cuando la mandíbula no realiza contacto
con la base del cráneo, se desarrolla una articulación transitoria entre huesos que se forman
en el extremo posterior del cartílago de Meckel, con la base del cráneo. Por lo tanto, el
proceso embriológico precedente a la compleja formación de la articulación
temporomandibular y cualquier alteración de su desarrollo, determinan una disfunción que
traerá consigo malestar consistente en dolor nervioso y muscular, dificultades masticatorias,
complicaciones musculares, y anquilosis entre otros.
Biología del desarrollo de la ATM
Las estructuras primarias que conforman la articulación se establecen en la 14 semana de
gestación, cuando se producen cambios morfológicos los cuales ocurren gradualmente con
el crecimiento y conducen al aumento de tamaño de las estructuras que la conforman.
Durante la séptima semana de vida intrauterina, cuando la mandíbula no realiza contacto
con la base del cráneo, se desarrolla una articulación transitoria entre huesos que se forman
en el extremo posterior del cartílago de Meckel, con la base del cráneo. Por lo tanto, el
proceso embriológico precedente a la compleja formación de la articulación
temporomandibular y cualquier alteración de su desarrollo, determinan una disfunción que
traerá consigo malestar consistente en dolor nervioso y muscular, dificultades masticatorias,
complicaciones musculares, y anquilosis entre otros. De la sexta a octava semana de
gestación, aparece el primer esbozo de la formación de la mandíbula. Esta ocurre por
diferenciación del primer arco faríngeo. Este arco se convierte en 2 zonas cartilaginosas
que se sitúan en el margen superior y en el margen inferior (cartílago de Meckel), dando
origen a la mandíbula primitiva. Las extremidades posteriores de ambos cartílagos se unen
para formar una articulación que a menudo se conecta con el cráneo y que suspende la
mandíbula. A esta articulación se le llama articulación cuadrado articular primitiva o
meckeliana y puede accionar externa o internamente, proporcionando un margen de
seguridad funcional muy alto con respecto a muchas de las disfunciones que puede
presentar por defecto. La ATM se origina de dos blastemas: condilar y glenoideo.
Interpuesta entre las 2 blastemas aparece una capa de tejido mesodérmico que va a
constituir el futuro disco articular. El proceso que se inicia en la séptima semana de
gestación culmina a las 21 semanas, cuando se encuentra completamente formada la
articulación.
El nervio aurículotemporal va a discurrir entre el blastema condilar y el cartílago de Meckel.
18 Introducción Lateralmente al blastema del cóndilo se desarrolla el conglomerado
mesenquimal que dará origen al proceso cigomático del hueso temporal. En la octava
semana se observa el inicio del mecanismo de osificación membranosa del temporal, del
proceso cigomático y de la rama de la mandíbula. Mientras, una porción del músculo
pterigoideo lateral se inserta, en parte, sobre el esbozo del cóndilo mandibular y, en parte,
sobre la rama mandibular. Entre la novena y la décima semana se inicia el mecanismo de
formación de la cavidad articular por cavitación del bloque mesenquimal. Inicialmente se
desarrolla la cavidad articular inferior y en semanas sucesivas la cavidad articular superior.
Simultáneamente a la formación de la cavidad articular inferior se inicia el proceso de
condrificación del cóndilo.

El primer movimiento de la mandíbula comienza después de la aparición de las fibras del


músculo pterigoideo lateral. Aparece en la octava semana a nivel de la articulación entre el
yunque y el martillo derivados del cartílago de Meckel.

Estos movimientos probablemente asumen un papel importante en la maduración y el


desarrollo del disco articular. En la porción anterointerna del disco articular se inserta el
fascículo superior del músculo pterigoideo lateral, mientras en su porción anteroexterna se
insertan los fascículos del musculo temporal y masetero.
Entre la 12ª y 17ª semana se realiza la maduración del complejo articular. La articulación
completa su diferenciación conformando la cara superior cóncava y la inferior convexa. El
cartílago de Meckel inicia su reabsorción a partir de la 14ª semana. Entre la 16ª y 17ª
semana se observa la completa diferenciación del disco cartilaginoso que se vuelve
avascular y no está inervado en la porción central. El disco conserva la inervación y
vascularización en su porción posterior en contacto con la sutura escamotimpánica.

Crecimiento y Desarrollo desde el nacimiento

En el neonato, el disco está constituido per tejido conectivo ricamente vascularizado. Sin
embargo, en el desarrollo postnatal, los vasos sanguíneos disminuyen considerablemente
hasta convertir la región central del disco adulto en una zona avascular y persisten,
únicamente, en los sitios de inserción.

En el niño recién nacido, las superficies óseas articulares se caracterizan por presentar
aspecto aplanado, casi circular, con escasa profundidad de la fosa mandibular. Estas
particularidades favorecen el desplazamiento anteroposterior de la mandíbula,
imprescindible para realizar la alimentación. En el plano sagital el disco articular presenta
una forma cóncava-convexa en su cara superior y cóncava en su cara inferior (2).
El crecimiento de la articulación temporomandibular continúa hasta la segunda década de
la vida postnatal. La morfología del cóndilo, la eminencia articular y de la fosa mandibular
del temporal adquieren su arquitectura típica con la erupción de los elementos dentarios.
Cuando empieza la función masticatoria (2).

Estas características anatómicas se acentúan con la dentición permanente. Alrededor de


los 21 años, la amplitud de la capa proliferativa se reduce, lo que indica una disminución en
la tasa de crecimiento de la cabeza del cóndilo.

Músculos masticadores y ATM en un feto de 20 semanas. B. Se observa la rama


mandibular, el cóndilo y la apófisis coronoide después de la resección del músculo
masetero. Feto humano de 18 semanas de gestación (5). 13 consecuencia, de la rama
mandibular. Con la edad se produce un cese definitivo de la actividad del cartílago condilar
(5).

El disco articular puede dividirse en tres regiones según su grosor. El área central es la más
delgada y se denomina zona intermedia. El disco se vuelve considerablemente más grueso
por delante y por detrás de la zona intermedia. El borde posterior es, por lo general, algo
más grueso que el borde anterior. En la articulación normal, la superficie articular del cóndilo
está situada en la zona intermedia del disco, limitada por las regiones anterior y posterior,
que son más gruesas (1).

En relación a la forma del disco articular, en sentido sagital, el espesor de la zona posterior
(EZP), central (EZM) y anterior (EZA), tienen una relación de 3:1:2. El espesor del disco
articular en la zona media es de 0.2 a 1 mm; aumenta progresivamente en grosor hacia la
periferia y en dirección ántero-posterior, adquiriendo un espesor de 2 a 4 mm a nivel de la
zona posterior y de 1 a 2 mm en la zona anterior (6).

Visto desde la parte anterior, el disco es un poco más grueso en la parte medial que en la
lateral; esto se corresponde con el mayor espacio existente entre el cóndilo y la fosa
glenoidea en la porción medial de la articulación. La forma exacta del disco se debe a la
morfología del cóndilo y la fosa mandibular (1)
Durante el movimiento, el disco es flexible y puede adaptarse a las exigencias funcionales
de las superficies articulares. Sin embargo, la flexibilidad y la adaptabilidad no implican que
la morfología del disco se altere de forma reversible durante la función. El disco conserva
su morfología a menos que se produzcan fuerzas destructoras o cambios estructurales en
la articulación. En este caso, la morfología del disco puede alterarse de manera irreversible,
lo que produce cambios biomecánicos durante su función (1).

El disco articular está unido por detrás a una región de tejido conjuntivo laxo muy
vascularizado e inervado (Fig. 10). Este tejido es el que se conoce como tejido retrodiscal
o inserción posterior. Por arriba está limitado por una lámina de tejido conjuntivo que
contiene muchas fibras elásticas, la lámina retrodiscal superior. Esta lámina se une al disco
articular detrás de la lámina timpánica.

Disco articular, fosa y cóndilo (vista anterior). El disco se adapta a la morfología de la fosa
y el cóndilo. PL, polo lateral; PM, polo medial. El margen inferior de los tejidos retrodiscales
se encuentra la lámina retrodiscal inferior, que une el borde posteroinferior del disco al límite
posterior de la superficie articular del cóndilo. La lámina retrodiscal inferior está formada
fundamentalmente por fibras de colágeno, no fibras elásticas como las de la lámina
retrodiscal superior. El resto del tejido retrodiscal se une por detrás a un gran plexo venoso,
que se llena de sangre cuando el cóndilo se desplaza o traslada hacia delante (1).

Las inserciones superior e inferior de la región anterior del disco se realizan en el ligamento
capsular, que rodea la mayor parte de la articulación. La inserción superior se lleva a cabo
en el margen anterior de la superficie articular del hueso temporal. La inserción inferior se
encuentra en el margen anterior de la superficie articular del cóndilo. Estas dos inserciones
están formadas por fibras de colágeno. Delante, entre las inserciones del ligamento
capsular, el disco también está unido por fibras tendinosas del músculo pterigoideo lateral
superior.

La presencia de capilares sanguíneos (1,9%) es muy escasa en los discos articulares


normales, encontrándose éstos en la periferia del disco articular, pero no se ha detectado
la presencia de capilares linfáticos. El disco articular está unido al ligamento capsular no
sólo por delante y por detrás, sino también por dentro y por fuera. Esto divide la articulación
en dos cavidades diferenciadas: superior e inferior. La cavidad superior está limitada por la
fosa mandibular y la superficie superior del disco. La cavidad inferior está limitada por el
cóndilo mandibular y la superficie inferior del disco (1).

La porción inferior de la articulación permite principalmente los movimientos tipo bisagra,


de depresión y de elevación mandibular. La porción superior de la articulación permite que
el cóndilo de la mandíbula se proyecte hacia delante (protrusión) hacia el tubérculo articular
y hacia atrás (retrusión) en la fosa mandibular (3).

Las superficies internas de las cavidades están rodeadas por células endoteliales
especializadas que forman un revestimiento sinovial. Este revestimiento, junto con una
franja sinovial especializada situada en el borde anterior de los tejidos retrodiscales,
produce el líquido sinovial, que llena ambas cavidades articulares. Es por esto que a la ATM
se la considera una articulación sinovial (1).

La membrana sinovial en conjunto produce el líquido sinovial, considerado como un


dializado sanguíneo rico en ácido hialurónico y mucopolisacáridos. Este líquido sinovial
tiene dos finalidades. Puesto que las superficies de la articulación son avasculares, el
líquido sinovial actúa como medio para el aporte de las necesidades metabólicas de estos
tejidos.

El líquido sinovial lubrica las superficies articulares mediante dos mecanismos. El primero
es la llamada lubricación límite, que se produce cuando la articulación se mueve y el líquido
sinovial es impulsado de una zona de la cavidad a otra. El líquido sinovial, que se encuentra
en los bordes o en los fondos de saco, es impulsado hacia la superficie articular y
proporciona la lubricación. La lubricación límite impide el roce en la articulación en
movimiento y es el mecanismo fundamental de la lubricación articular (1).

Un segundo mecanismo de lubricación es la llamada lubricación exudativa. Ésta hace


referencia a la capacidad de las superficies articulares de absorber una pequeña cantidad
de líquido sinovial. Durante el funcionamiento de una articulación se crean fuerzas entre las
superficies articulares.

Estas fuerzas hacen entrar y salir una pequeña cantidad de líquido sinovial de los tejidos
articulares. Éste es el mecanismo mediante el cual se produce el intercambio metabólico.
Así pues, bajo la acción de fuerzas de compresión, se libera una pequeña cantidad de
líquido sinovial. Este líquido actúa como lubricante entre los tejidos articulares e impide que
se peguen. La lubricación exudativa ayuda a eliminar el roce cuando se comprime la
articulación, pero no cuando ésta se 18 mueve. Con la lubricación exudativa sólo se impide
un pequeño roce, por lo que las fuerzas de compresión prolongadas sobre las superficies
articulares agotan su producción.

El proceso formativo de la ATM comienza aproximadamente durante la séptima semana de


vida fetal. Un nacimiento traumático puede alterar la función mandibular, simetría,
sincronización de movimiento, lo cual, puede llevar a dolor de la articulación. Sin embargo,
enfermedades articulares degenerativas son muy raras a esta edad. (2)

Los cambios que ocurran en el transcurso del crecimiento y desarrollo del niño generan
cambios adaptativos en la ATM que por su constitución histológica única dentro del
organismo, serán mínimos. Por el contrario, existen elementos del desarrollo cráneo-
mandibular cuyo patrón hereditario o por influencias externas, como hábitos, conducen a
desarrollo que esta fuera de los límites de la normalidad. Esto exige de la ATM un exceso
de adaptabilidad cuya respuesta es una temprana alteración en la misma. Al respecto
existen evidencias cada vez mayores de trastornos témporomandibulares en edades
tempranas. (1)

El estudio de los problemas de ATM en niños, debe comenzar por identificar todos aquellos
elementos que integran la ATM y que pueden derivar en trastornos. Por cuanto es posible
afirmar, que hoy en día, los síntomas de disfunción de la ATM en niños, son tan frecuentes
como en el adulto, pero que su severidad es relativamente escasa, o quizás el grado de
adaptabilidad es tan grande que no denotan manifestaciones tales, que precisen su
observación acuciosa. La visión de cualquier alteración de la ATM en el niño debe ser vista
desde una perspectiva dinámica que además contemple el grado de adaptabilidad del niño
en su avance hacia la madurez y adultez.

El continuo proceso de crecimiento que experimentan las estructuras estomatognáticas del


niño les presta un enorme potencial de adaptación ante cualquier alteración funcional, el
cual va decreciendo con la edad. Las alteraciones que en la infancia pueden compensarse
mediante crecimiento tisular y adaptación biológica, en el adulto pueden desencadenar un
proceso patológico con lesión orgánica (dentaria, peridentaria, muscular o articular) o
alteración funcional.
Trastornos Temporomandibulares
Las alteraciones patológicas de la ATM adquirieron importancia a principios de 1930,
cuando Good Friend publica su trabajo original en 1933, 4 seguido poco después por el
trabajo ampliamente difundido de Costen en 1934, quien nota que las quejas de sus
pacientes no se limitaban a los síntomas típicos de artritis. 4

Una consecuencia de este trabajo fue la aparición del término síndrome de Costen. Este
tema es y ha sido muy controvertido a través del tiempo, pues existe gran diversidad de
criterios en relación con su denominación y etiología, así como con su diagnóstico y
tratamiento. 6 En 1955 Schwartz utiliza el término de síndrome dolor disfunción de la ATM
.7

Más tarde apareció el término alteraciones funcionales de la ATM , acuñado por Ramfjord
y Ash . Algunos términos describían los factores etiológicos sugeridos, como es el caso de
trastorno oclusomandibular ymioartropía de la ATM. Otros resaltaban el dolor, como el
síndrome de dolor disfunción y el síndrome de dolor disfunción temporomandibular. 8 La
disfunción temporomandibular (TMD) o síndrome de Costen, es una entidad patológica
relacionada con problemas funcionales de la ATM (TMJ) y/o de los músculos que mueven
la mandíbula (músculos masticatorios).(5)

Dado que los síntomas no siempre están limitados a la ATM , algunos autores creen que
estos términos son demasiado restrictivos, y que debe utilizarse una denominación más
amplia, como la de trastorno craneomandibular. Bell sugirió el término trastorno
temporomandibular, que ha ido ganando popularidad. Esta denominación no sugiere
simplemente problemas limitados a la ATM, sino que incluye todos los trastornos asociados
con la función del sistema [Link] trastornos de la ATM incluyen problemas
relativos a las articulaciones y músculos que la circundan. A menudo, la causa del trastorno
de la ATM es una combinación de tensión muscular y problemas anatómicos dentro de las
articulaciones.(6)

Factores de riesgo

El enfoque gnatológico/protésico que más adeptos tiene sobre la etiología de los trastornos
temporomandibulares (TTM) de origen multifactorial, donde aparecen como las principales
causas las interferencias o desarreglos oclusales, parafunciones e incompatibilidades
estructurales de la ATM, y aunado a todo esto, un factor psicológico-social desencadenante
o agravante: el estrés. Uno de los mecanismos para el desencadenamiento de los TTM lo
presentan las interferencias oclusales, que muy frecuentemente se acompañan de
parafunciones del sistema estomatognático con el componente del estrés, y estas a su vez,
ocasionan una actividad muscular exagerada y asincrónica, que se traduce en alteraciones
importantes del complejo cóndilo-disco interarticular-eminencia articular, que se manifiesta
como un desplazamiento anteromedial del disco y alteraciones mesiales y distales de la
posición mandibular, que van acompañadas de una sintomatología muy compleja y variada.

Desde el punto de vista de la ortopedia maxilofacial, el desequilibrio de la ATM causado por


unos músculos extenuados o que trabajan de una forma no coordinada e ineficaz, y para lo
que no fueron diseñados, pueden causar un atrapamiento neural, distalación del cóndilo
mandibular con compresión de la zona bilaminar con interrupción o interferencia vascular y
un traumatismo funcional excesivo de los músculos y estructuras articulares motivan la
sintomatología del TTM, teniendo como agente etiológico principal el desplazamiento
neuromuscular reflejo de la mandíbula que causa un desplazamiento posterosuperior del
cóndilo.

Desordenes temporomandibulares en niños: Signos y Síntomas


DTM en niños es un término colectivo que abarca numerosos problemas clínicos donde se
incluyen los músculos de la masticación, articulaciones temporomandibulares y estructuras
asociadas como dientes, oído y cuello en la población infantil. (5)

La literatura especializada señala que los trastornos disfuncionales de la ATM son muy
frecuentes en adolescentes y existe la suposición actual de que son más comunes en
personas más jóvenes que en las de mayor edad. (6)

Varios estudios muestran que los DTM se pueden originar muy temprano en las etapas de
crecimiento y desarrollo craneofacial y que un alto porcentaje de niños presenta muchos de
los signos y síntomas encontrados en adultos; por tanto, actualmente no se puede
considerar que esta disfunción sea un trastorno degenerativo y geriátrico. (7)

Es probable que la etiología sea diferente en pacientes jóvenes y en pacientes de avanzada


edad. Con el aumento de la edad, hay mayor riesgo de que los cambios articulares y las
enfermedades sistémicas afecten también la ATM. Sin embargo, ha sido demostrado que
la prevalencia de los síntomas subjetivos de DTM disminuyen con el aumento de la edad.
Esta observación, verificada en varios estudios recientes, indica que los pacientes de mayor
edad son a menudo, menos propensos a presentar síntomas subjetivos que los sujetos
jóvenes que reportan síntomas de DTM. (8)
La literatura en el área de la Odontología Pediátrica es escasa y es necesario extrapolar
información de los estudios de adultos. Aunque algunas condiciones son similares, las
diferencias existen. Una de las diferencias más obvias es en el área del crecimiento y
desarrollo craneofacial. Otra aparente diferencia referida es la capacidad de adaptación del
niño para tolerar cambios en las estructuras masticatorias. Alteraciones oclusales abruptas
(Ej. Una corona de es acero inoxidable alta) a menudo parecen pasar casi desapercibidas
mientras que un adulto con cambios más pequeños parecen encontrar mucha mas
dificultad. Aunque este fenómeno regularmente visto clínicamente no ha sido
científicamente documentado o explicado. (9)

Según Schneider y cols., los reportes de disfunción masticatoria durante la infancia y la


niñez temprana son poco frecuentes. En muchos casos, la intervención no se necesita, pero
más información acerca de la relación de la succión digital, pacificadores (chupón),
alimentación con teteros, persistencia de deglución infantil y respiración bucal con los DTM
es necesaria para ayudar en la detección y optimo manejo de los DTM entre infantes y
niños. (2)

Muchos autores parecen presumir que todos los tratamientos de la articulación


témporomandibular son para el paciente adulto. Esta tendencia a ser negligentes con los
grupos etarios más jóvenes es también vista en reportes epidemiológicos acerca de
disfunción articular. Otros estudios epidemiológicos de DTM en niños han enfatizado la
necesidad de continuar evaluando estos problemas durante la niñez y juventud. De hecho,
basado en estudios en adultos y en la infancia parecería que los signos y síntomas son
altamente prevalentes en todos los grupos etarios. La prevalencia de los signos y síntomas
de DTM han sido señalados en diversos reportes y los rangos van de 35 a 70 %. Numerosos
estudios confirman la sorpresiva alta frecuencia de signos y síntomas de DTM en niños y
adultos jóvenes. (10)

Los signos y síntomas clínicos moderados son los más comunes entre los DTM de niños y
adolescentes. Los más frecuentes son chasquidos y ruidos articulares, sensibilidad a la
palpación lateral y posterior de la ATM, sensibilidad de los músculos masticatorios al
palparlos, limitación de los movimientos mandibulares, el rechinar nocturno y el apretar
exagerado e involuntario de los dientes, cefaleas, desgaste dental (atricción no funcional),
las interferencias en posición céntrica, el dolor periodontal y / o la dificultad durante la
masticación; pero son menos comunes aunque más representativos el dolor facial difuso,
la otalgia, el tinnitus y la hipermovilidad mandibular. La presencia de un signo y / o un
síntoma de DTM en la población infantil y adolescente da la voz de alerta para profundizar
en el diagnostico individual de cada caso y correlacionarlo con el estado oclusal, con sus
hábitos posturales, con los hábitos orales nocivos (succión de los dedos o de objetos,
presiones nocturnas por empleo de distractores antes de conciliar el sueño, etc.) pues el
reconocimiento temprano de un trastorno en la ATM permite realizar un tratamiento
acertado para devolver la armonía al sistema masticatorio y favorecer un adecuado
desarrollo. (7)

El tipo de dentición primaria, mixta o permanente condiciona las alteraciones en el


funcionamiento de la ATM. En un estudio realizado por Soto y cols. titulado "Trastornos de
la Articulación Témporomandibular en escolares de 5 A 14 años de un centro educativo de
Cali", se agruparon niños según el tipo de dentición y se les practicó un examen estático y
funcional del sistema estomatognático para demostrar signos y síntomas de alteraciones
en las ATM. En ellos se pudo descubrir desviación mandibular y limitación durante los
movimientos de apertura, cierre y lateralidad de la boca en una proporción considerable. En
algunos de los niños con dentición mixta y dentición permanente se encontraron ruidos
articulares variados y severos durante tales movimientos.

Al palpar la musculatura masticatoria principal (músculos temporales, maseteros y


pterigoideos) y de la musculatura suprahioidea, apareció dolor en un número mínimo de los
niños. Las alteraciones de movilidad de las ATM y sus tejidos integrantes suelen comenzar
a edades muy tempranas, por eso es importante observar las posibles anormalidades de
crecimiento y desarrollo cráneo mandibular y de la dentición primaria. Estos factores se
constituyen en el reflejo condicionante de lo que puede esperarse tanto en la relación inter-
oclusal de las denticiones mixta y permanente como en la normal realización de las
funciones del sistema estomatognático de jóvenes y adultos.

La mayor parte de los cambios morfológicos asociados con el crecimiento de la ATM se


completa durante la primera década de vida. Se ha informado que durante la época de
crecimiento y desarrollo cráneofacial (etapas pre pruberal y de la pubertad), donde
prevalece la dentición mixta, la capa perióstica articular de los cóndilos mandibulares
aumenta de espesor y la capa de cartílago del menisco interarticular se adelgaza aún más.
Las trabéculas óseas subyacentes a los tejidos blandos de los dos componentes
esqueléticos se van engrosando y se orientan hacia atrás y hacia arriba, dirección del
crecimiento condilar. Las variaciones en la función mandibular, los traumatismos y las
enfermedades pueden representar un papel significativo en el compromiso de los tejidos de
la ATM en desarrollo y por tanto en sus trastornos. (7)

CONCLUSIONES

• Estudiar las características clínicas y fisiopatologicas de la articulación

temporomandibular nos permite analizar una de las más complejas articulaciones

del cuerpo humano con un funcionamiento que depende de una compleja

interacción entre los sistemas óseo, muscular y nervioso.

• Los trastornos de la ATM pueden aparecer en cualquier momento de la vida, y se

le debe dar especial atención ya que su deterioro inicia antes que cualquiera otra

de las articulaciones del cuerpo.


• BIBLIOGRAFIA

• 1.- Wilma alexandre simoes, ortopedia funcional de los maxilares, editorial artes

medicas latinoamericana.

• 2.-Silvia jose chedid, ortopedia y ortodoncia para la denticion decidua ,editorial

amolca

• 3.- Wurgaft dr, montenegro rm. desarrollo y estructura de la articulación

témporomandibular. chile: editorial iberoamericana; 2003. p1-7, 75-79,97-140.

• 4.-Aguilar m. trastornos de la articulación temporomandibular. méxico; 2003.

disponible en: [Link]

• 5.- Gay e, vázquez r. unidad de atm y dolor bucofacial. disponible en:

[Link] com/telenon/[Link]

• 6.- Kruger . cirugía buco maxilofacial , méxico: editorial médica panamericana;

1986. p.386-92.

• 7.- Cark glenn t. diagnóstico y tratamiento de las alteraciones temporomandibulares

dolorosas. ciín odontol norteam 1996 ;31 (4):801-29.

• 8.- ramer e. controversia sobre el padecimiento articular temporomandibular . clin

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