SVJ es un joven de 21 años, conocido y asistido regularmente por su médico de familia desde 1990.
En 1998 requiere
ayuda por uso de sustancias tóxicas deseando abandonar el consumo de cocaína inhalada y fumada, cannabis, alcohol y
tabaco. Afirma no haber consumido otras sustancias como heroína o drogas de diseño. Inició el consumo en 1996 durante
la prestación del servicio militar y desde entonces ha realizado un intento de rehabilitación en Proyecto Hombre, sin
resultado positivo por abandono del tratamiento. A principios de 1999 el médico de familia recibe una llamada de la madre
del paciente, informando que su hijo y su amiga están ingresados por intento autolítico, por haberse seccionado
mutuamente los vasos sanguíneos a nivel de carpos. En ese momento el estado clínico de ambos es estable,
encontrándose fuera de peligro.
Ante la llamada de la madre y la situación planteada se aconseja consultar con psiquiatría mientras está ingresado y se
decide realizar atención médica del paciente para conocer las posibilidades de intervención en su contexto familiar5, citando
en consulta también a sus padres y sus tres hermanos. Esta decisión está apoyada por expreso deseo del paciente que
manifestó: "con la familia que tengo no hace falta ir al psiquiatra".
Experiencia:
Durante la primera entrevista, en la que se completa y actualiza el genograma (Fig. 1), la familia se muestra colaboradora
y preocupada, aunque comunicativamente inhibida: "quizás fui duro al decirle lo que pensaba: que despreciaba a la
familia...", "las drogas le hacen ver amigos en un lugar donde no los hay y él no se da cuenta", " para nosotros ha sido un
golpe fuerte, queremos que cambie", comentan los hermanos; "lo mal que lo hemos pasado... y lo mal que lo estamos
pasando", añaden los padres. El médico busca crear un clima de distensión que favorezca la libre expresión colectiva. El
paciente índice agradece la presencia y apoyo de sus familiares y reconoce haber llevado una doble vida ante ellos ("el
que me echaran de casa por ausentarme todo el fin de semana no me servía, pero el que me hayan recogido tantas veces
cuando llegaba hecho un trapo el lunes me ha servido de mucho"), ocultando su problema durante los años anteriores
("tenía miedo de volverles a hablar de las drogas a mis padres y hermanos, no quería angustiarles y tomé la decisión de
solucionar yo el problema"). Siente el sufrimiento que les provoca, especialmente a la mayor de sus hermanas, de la que
dice con gran carga emocional que ha sufrido repetidas experiencias dolorosas (embarazo prematuro, divorcio y
dificultades económicas). Relata dificultades de comunicación con el padre, poco receptivo a sus problemas, reprochándole
que cuando buscaba apoyo esquivaba la conversación franca con un simple: "todo te pasa a ti". "Se le ha consentido todo,
se ha relacionado con gente mayor y más capeada que él, siempre ha sido muy niño", "la responsabilidad que se le ha
exigido ha sido cero, no quería ir con sus amigos de siempre porque eran muy niños", refieren el padre y la hermana.
Repasa sus experiencias en el mundo marginal relacionado con las drogas ilegales, tanto de consumidor como de
distribuidor a pequeña escala. En ese entorno inicia una relación sentimental con una chica de su edad, con más
experiencia que él en estos ambientes y consumidora habitual de distintas sustancias.
La familia se muestra dispuesta a colaborar en el proceso rehabilitador, sin imponer condiciones al paciente ("queremos
que se abra y no se calle, para poder ayudarle", "que nos diga si le quedan deudas pendientes, para saldarlas y que no le
estén buscando", "solemos hablar de todo entre los hermanos","yo le recogí en mi casa cuando le echó mi madre, harta
de su desaparición los fines de semana").
Enfermedades actuales de los miembros de la familia
SVJ presenta sutura de los vasos, ligamentos, tendones y músculos seccionados, con inmovilización por escayola; recibe
tratamiento antibiótico. El padre padece diabetes, obesidad e hiperlipemia; portador de prótesis de cadera izquierda,
implantada hace ocho años, tras un periodo de incapacidad laboral transitoria de un año, durante el cual fue sometido a
control programado de su patología en el centro de salud; tras finalizar el proceso, abandonó todo contacto con el equipo
de Atención Primaria; consta consumo excesivo de alcohol, de tipo sociocultural. La madre padece insomnio crónico y
cefaleas, consumiendo excesivo café. La menor de las hermanas presenta antecedentes de insomnio, líquen y eczema
dishidrótico y psoriasiforme. No constan datos del resto de la familia.
Las personas
SVJ es el menor de cuatro hermanos. Se muestra extrovertido, inseguro, poco reflexivo y aparentemente irresponsable.
Sociable, con tendencia a dejarse arrastrar por el grupo; dependiente de las hermanas y pasivo ante obligaciones. Consta
historia de fracaso escolar. En los dos últimos años veía entre 7 y 12 horas diarias de televisión. La madre manifiesta
dificultades para el manejo educativo de los hijos, así como falta de coordinación y acuerdo con su esposo en objetivos
educativos; este hecho ya había sido comunicado por el padre en consulta siete años antes. En la entrevista ambos
cónyuges siguen de acuerdo con la queja.
El padre aparece con poco papel en la vida afectiva de la familia, explicable en parte por la ausencia del hogar por motivos
laborales; no destaca ningún rasgo de personalidad. Despreocupado por su salud. Ante los conflictos familiares tiende a
inhibirse o disminuir su importancia.
Se carecen de datos clínicos sobre la hija mayor e hijo segundo.
En la historia clínica de la hija menor constan problemas de sueño y adaptación familiar, así como demanda de atención
psicológica, siendo tratada con ansiolíticos y derivada a la unidad de salud mental.
Contexto
En el hogar conviven los padres y los hijos varones. Las dos hijas abandonaron el hogar familiar a los 17 años,
manteniendo, no obstante, relaciones fluidas con sus padres. La primogénita mantiene relaciones especialmente estrechas
con el paciente. Ambos padres trabajan fuera del hogar. La madre tiene horario de mañana en una empresa de limpieza.
El padre es trabajador por cuenta ajena, viaja frecuentemente y está ausente la mayor parte del día.
El paciente cambió de amistades poco antes de abandonar los estudios, dando como motivo que sus amigos de clase eran
muy infantiles. Fue entonces cuando se introdujo en el mundo de la droga. A raíz de este cambio, aparecieron frecuentes
ausencias del hogar durante los fines de semana. Sin embargo, en todo momento mantuvo buenas relaciones con sus
hermanas. Desde los 16 años trabaja de forma discontinua con contratos temporales. En algún caso perdió el trabajo por
abandono o como consecuencia de su estilo desordenado de vida. A los 18 años marcha al servicio militar y posteriormente
empieza a trabajar de forma estable en una fábrica.
La familia se encuentra en la etapa de ciclo vital correspondiente a la plataforma de despegue o lanzadera6, con dos hijas
independizadas y dos hijos viviendo en el hogar de los padres, aunque con ingresos propios. Madre menopáusica.
La colaboración con el médico de familia ha sido buena en todo momento.