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Evolución arquitectónica de Barcelona

La arquitectura de Barcelona ha evolucionado a lo largo de la historia, desde los primeros asentamientos hasta convertirse en una ciudad puntera. Los principales hitos arquitectónicos incluyen obras románicas y góticas en la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco en la Edad Moderna, y el modernismo y obras vanguardistas del siglo XX como la Sagrada Familia de Gaudí. Barcelona se ha consolidado como una capital cultural y arquitectónica gracias a su rica historia y apuesta por la innovación.

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Evolución arquitectónica de Barcelona

La arquitectura de Barcelona ha evolucionado a lo largo de la historia, desde los primeros asentamientos hasta convertirse en una ciudad puntera. Los principales hitos arquitectónicos incluyen obras románicas y góticas en la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco en la Edad Moderna, y el modernismo y obras vanguardistas del siglo XX como la Sagrada Familia de Gaudí. Barcelona se ha consolidado como una capital cultural y arquitectónica gracias a su rica historia y apuesta por la innovación.

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Arquitectura de Barcelona

Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, de Antoni Gaudí. Declarado en 2005


Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es el monumento más visitado de
Barcelona.1
La arquitectura de Barcelona ha tenido una evolución paralela a la del resto de la
arquitectura catalana y española, y ha seguido de forma diversa las múltiples
tendencias que se han ido produciendo en el contexto de la historia del arte
occidental. A lo largo de su historia, Barcelona ha acogido diversas culturas y
civilizaciones, que han aportado su concepto del arte y han dejado su legado para
la posteridad, desde los primeros pobladores íberos, pasando por los colonizadores
romanos, los visigodos y un breve período islámico, hasta el surgimiento en la Edad
Media del arte, la lengua y la cultura catalana, con una primera época de esplendor
para el arte catalán, en que el románico y el gótico fueron períodos muy
fructíferos para el desarrollo artístico de la región.

Durante la Edad Moderna, época en que la Ciudad Condal se vinculó a la Monarquía


Hispánica, los principales estilos fueron el Renacimiento y el Barroco,
desarrollados a partir de las propuestas provenientes de los países difusores de
estos estilos, principalmente Italia y Francia. Estos estilos fueron aplicados con
diversas variantes locales, y si bien algunos autores afirman que no fue un período
especialmente esplendoroso en el devenir artístico de la ciudad, la calidad de las
obras estuvo en consonancia con la del conjunto del estado, mientras que en
cantidad fue un período bastante productivo, aunque la mayor parte de las
realizaciones no haya llegado a la actualidad.2

El siglo XIX conllevó una cierta revitalización económica y cultural, que se plasmó
en uno de los períodos más fructíferos en la arquitectura de la ciudad, el
modernismo. Cabe remarcar que hasta el siglo XIX la ciudad estaba encorsetada por
sus murallas de origen medieval, al tener la consideración de plaza militar, por lo
que su crecimiento estaba limitado. La situación cambió con el derribo de las
murallas y la donación a la ciudad de la Fortaleza de la Ciudadela, lo que propició
la expansión de la ciudad por la llanura contigua, hecho que se plasmó en el
proyecto de Ensanche elaborado por Ildefonso Cerdá, que supuso la mayor ampliación
territorial de Barcelona. Otro aumento significativo de la superficie de la capital
catalana fue la anexión de varios municipios limítrofes entre finales del siglo XIX
y principios del XX. Todo ello supuso la adecuación de los nuevos espacios urbanos
y un aumento de los encargos artísticos municipales en las vías públicas, que
fueron favorecidos igualmente por diversos eventos celebrados en la ciudad, como la
Exposición Universal de 1888 y la Internacional de 1929 o, más recientemente, por
los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum Universal de las Culturas de 2004.

El siglo XX supuso la puesta al día de los diversos estilos producidos por los
arquitectos barceloneses, que conectaron con las corrientes internacionales y
pusieron a la ciudad en primera línea de la vanguardia. El desarrollo
arquitectónico en estos últimos años y la apuesta por el diseño y la innovación,
así como la vinculación del urbanismo con los valores ecológicos y la
sostenibilidad, han convertido la capital catalana en una de las ciudades europeas
más punteras en el terreno arquitectónico, hecho que ha sido reconocido con
numerosos premios y distinciones, como la Medalla de Oro del Real Instituto de
Arquitectos Británicos (RIBA) en 1999 y el premio de la Bienal de Venecia en 2002.3
En 2022, Barcelona fue elegida como Capital Mundial de la Arquitectura para el año
2026 por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA).4

El patrimonio arquitectónico de la ciudad goza de una especial protección en virtud


de la Ley 9/1993 del Patrimonio Cultural Catalán, que garantiza la protección,
conservación, investigación y difusión del patrimonio cultural, con diversos grados
de cobertura: nivel A (Bien Cultural de Interés Nacional), nivel B (Bien Cultural
de Interés Local), nivel C (Bien de Interés Urbanístico) y nivel D (Bien de Interés
Documental).5

Índice
1 Localización
2 Antigüedad
2.1 Prehistoria
2.2 Período ibérico
2.3 Período romano
3 Edad Media
3.1 Prerrománico
3.2 Románico
3.3 Gótico
4 Edad Moderna
4.1 Renacimiento
4.2 Barroco
4.2.1 Siglo XVII
4.2.2 Siglo XVIII
5 Siglo XIX
5.1 Neoclasicismo
5.2 Historicismo
5.3 Exposición Universal de 1888
5.4 Modernismo
5.4.1 Antoni Gaudí
5.4.2 Lluís Domènech i Montaner
5.4.3 Josep Puig i Cadafalch
5.4.4 Otros arquitectos modernistas
6 Siglo XX
6.1 Novecentismo
6.2 Exposición Internacional de 1929
6.3 Racionalismo
6.4 Posguerra
6.5 Grupo R
6.6 Escuela de Barcelona
6.7 Transición y democracia
6.8 Juegos Olímpicos de 1992
7 Siglo XXI
8 Véase también
9 Notas
10 Referencias
11 Bibliografía
12 Enlaces externos
Localización

Distritos de Barcelona.
Barcelona, capital de la comunidad autónoma de Cataluña, se encuentra en el Levante
español, en la costa mediterránea. Está ubicada en una llanura de unos 11 km de
largo y 6 de ancho, limitada en sus costados por el mar y por la sierra de
Collserola —con la cima del Tibidabo (516,2 m) como punto más alto—, así como por
los deltas de los ríos Besós y Llobregat. Por encima de la línea de la costa y
separando la ciudad del delta del Llobregat se encuentra la montaña de Montjuic
(184,8 m).6 Asimismo, desde la sierra de Collserola se adelantan en el llano varias
colinas que siguen una línea paralela a la sierra litoral: son las colinas de la
Peira (133 m), la Rovira (261 m), el Carmelo (267 m), la Creueta del Coll (249 m),
el Putget (181 m) y Monterols (121 m).7

El llano de Barcelona se encuentra en una falla que va desde Montgat hasta el


Garraf, originada en el paleozoico. El terreno está formado por sustratos de
pizarras y formaciones graníticas, así como arcillas y piedras calcáreas.8 La costa
estaba ocupada antiguamente por marismas y albuferas, que desaparecieron al ir
avanzando la línea de costa gracias a las sedimentaciones aportadas por los ríos y
torrentes que desembocaban en la playa; se calcula que desde el siglo VI a. C. la
línea de costa ha podido avanzar unos 5 km.9 La zona del llano estaba antiguamente
surcada por numerosos torrentes y rieras, que se agrupaban en tres sectores
fluviales: la riera de Horta en la zona cercana al río Besós (o zona de levante);
la riera Blanca y el torrente Gornal en la zona del Llobregat (o zona de poniente);
y, en la zona central del llano, un conjunto de rieras procedente de la vertiente
meridional del Tibidabo, como las rieras de Sant Gervasi, Vallcarca, Magòria y
Collserola.10

El clima es mediterráneo, de inviernos suaves gracias a la protección que la


orografía del terreno ofrece al llano, que queda resguardado de los vientos del
norte. La temperatura suele oscilar entre los 9,5 °C y los 24,3 °C, como media.
Presenta poca pluviometría, unos 600 mm anuales, y la mayoría de precipitaciones se
produce en primavera y otoño. Esta escasez provocó que antaño se tuviesen que hacer
numerosas obras para abastecer de agua la ciudad, entre pozos, canales y acequias.
La vegetación propia de la zona está compuesta principalmente por pinos y encinas,
y sotobosque de brezo, durillo, madroño y plantas trepadoras. Antaño se practicó la
agricultura tanto de secano como de regadío —principalmente viñas y cereales—, si
bien hoy día la práctica totalidad de la superficie está construida.11

Barcelona, con una población de 1 604 555 habitantes en 2015,12 es el núcleo urbano
más importante de Cataluña a nivel demográfico, político, económico y cultural. Es
la sede del gobierno autonómico y del Parlamento de Cataluña, así como de la
Diputación provincial, del arzobispado y de la IV Región Militar, y cuenta con un
puerto, un aeropuerto y una importante red de ferrocarriles y carreteras.13

Antigüedad

Restos arqueológicos romanos, Museo de Historia de Barcelona.


Prehistoria
Existen escasos vestigios de época prehistórica en la ciudad. Si bien está
constatada la presencia humana en el Paleolítico, los primeros restos por lo que
atañe a la arquitectura proceden del Neolítico, época en que el ser humano se
volvió sedentario y pasó de una subsistencia basada en la caza y la recolección a
una economía agraria y ganadera. Estos primeros vestigios proceden de finales del
neolítico (3500 a. C.-1800 a. C.), y se manifiestan principalmente por las
prácticas funerarias con sepulcros de fosa, que solían ser de bastante profundidad
y revestidas de losas. Un exponente de ello es la tumba descubierta en 1917 en la
vertiente sudoeste de la colina de Monterols, entre las calles de Muntaner y
Copérnico; de datación imprecisa, tiene 60 cm de alto y 80 de ancho, y estaba
formada por losas planas de forma irregular. Por lo que respecta a habitáculos, de
esta época solo se ha encontrado un fondo de cabaña en lo que es la actual estación
de San Andrés Condal.14

De la Edad del Bronce (1800 a. C.-800 a. C.) se conservan igualmente pocos restos
por lo que respecta al llano de Barcelona. Los principales proceden de un
yacimiento descubierto en 1990 en la calle de San Pablo, donde se han hallado
restos de hogares de fuego y sepulturas de inhumación individuales. También son
seguramente de este período los restos hallados en 1931 en Can Casanoves, detrás
del Hospital de San Pablo, donde se han encontrado restos de murallas de piedra y
los fondos de tres cabañas circulares de unos 180 cm de diámetro. Existen por otro
lado testimonios escritos de dos monumentos megalíticos, situados en Montjuic y
Campo del Arpa, de los que sin embargo no ha quedado ningún rastro material. Por
último, del calcolítico final existen unos escasos restos de la denominada «cultura
de los campos de urnas», hallados en la masía de Can Don Joan, en Horta, y en la
vertiente sudoriental de la montaña de Montjuic, entre los caminos del Molí Antic y
la Font de la Mamella.15
Período ibérico

Territorio de los layetanos.


Entre el siglo VI a. C. y el siglo I a. C. el llano de Barcelona estaba ocupado por
los layetanos, un pueblo íbero que ocupaba las actuales comarcas del Barcelonés, el
Vallés, el Maresme y el Bajo Llobregat.16 La arquitectura ibérica se basaba en
muros de tapial, con un sistema adintelado, con falsos arcos y bóvedas realizados
por aproximación de hiladas. Las ciudades solían situarse en acrópolis, con torres
y sólidas murallas para la defensa, dentro de las cuales se ubicaban las casas, de
una distribución irregular, generalmente con planta rectangular.17

En Barcelona no quedan apenas restos arquitectónicos ibéricos: los principales


vestigios de esta cultura se encontraron en las colinas de la Rovira, de la Peira y
del Putget, así como en Santa Cruz de Olorde —en el Tibidabo—, pero no han
permitido establecer unas especiales características por lo que respecta a
habitáculos o sepulcros funerarios.18 Los principales restos proceden de la Rovira,
donde en 1931 se encontraron vestigios de un poblado ibérico que, desgraciadamente,
fueron destruidos al instalarse unas baterías antiaéreas durante la Guerra Civil.
Al parecer, tenía una muralla con dos accesos, mientras que situado extramuros se
halló un conjunto de silos con 44 depósitos excavados en la roca.19

Según parece, el principal asentamiento ibérico de la zona estuvo en Montjuic —


posiblemente el Barkeno que nombran dos monedas acuñadas a finales del siglo III a.
C.—, aunque la urbanización de la montaña en fechas recientes y su uso intensivo
como cantera de piedra durante toda la historia de la ciudad ha provocado la
pérdida de la mayoría de restos. En 1928 se descubrieron en la zona de Magòria
nueve silos de gran capacidad, que probablemente formarían parte de un almacén de
excedentes agrícolas. Por otro lado, en 1984 se hallaron restos de un asentamiento
en la vertiente sudoeste de la montaña, en un terreno de unas 2 o 3 hectáreas.20

Período romano

Plano de Barcino superpuesto al plano actual del Barrio Gótico.


En el siglo III a. C. llegaron los romanos a la península ibérica, en el transcurso
de la segunda guerra púnica entre Roma y Cartago, con lo que comenzó un proceso
colonizador que culminó con la incorporación de toda Hispania al Imperio romano. En
el siglo I a. C. se fundó Barcino,nota 1 una pequeña ciudad amurallada proyectada
ya de entrada con aire monumental, y que tomó la forma urbana de castrum
inicialmente, y oppidum después, asentado sobre el Mons Taber (16,9 m s. n. m.). El
máximo esplendor de la época romana se dio durante el siglo ii, con una población
que debía oscilar entre los 3500 y 5000 habitantes.21

Los romanos eran grandes expertos en arquitectura civil e ingeniería, y aportaron


al territorio caminos, puentes, acueductos y ciudades con un trazado racional y con
servicios básicos, como el alcantarillado, además de edificios como templos,
termas, circos y teatros. La arquitectura romana se basaba en la utilización de
aparejos de sillería, ladrillo y mampostería, y frente al sistema arquitrabado
griego introdujeron el uso del arco, la bóveda y la cúpula. Adoptaron de los
griegos el uso de los órdenes jónico y corintio, a los que añadieron el toscano y
el compuesto.22

Portal del Bisbe, antigua puerta Praetoria de la Barcino romana, con las dos torres
de defensa y restos de la muralla y del acueducto.
El recinto de Barcino estaba amurallado, con un perímetro de 1,5 km, que protegía
un espacio de 10,4 hectáreas.23 La primera muralla de la ciudad, de fábrica
sencilla, se comenzó a construir en el siglo I a. C. Tenía pocas torres, sólo en
los ángulos y en las puertas del perímetro amurallado. Sin embargo, las primeras
incursiones de francos y alamanes a partir de los años 250 suscitaron la necesidad
de reforzar las murallas, que fueron ampliadas en el siglo IV. La nueva muralla se
construyó sobre las bases de la primera, y estaba formada por un muro doble de 2
metros, con espacio en medio relleno de piedra y mortero. El muro constaba de 74
torres de unos 18 metros de altura, la mayoría de base rectangular.24

Columnas del Templo de Augusto.


El centro de la ciudad era el forum, la plaza central dedicada a la vida pública y
a los negocios. Se situaba en la confluencia entre el cardus maximus (calles
Llibreteria y Call) y el decumanus maximus (calles Bisbe, Ciutat y Regomir),
aproximadamente en el centro del recinto amurallado.25 En el foro se concentraban
las construcciones dedicadas a los negocios, la justicia, las termas y demás
edificios públicos, y era el lugar donde las autoridades se reunían en la Curia y
la Basilica. El recinto del foro no ha sido claramente delimitado, pero parece
coincidir aproximadamente con la actual plaza de San Jaime.26 En el foro se
encontraba el Templo de Augusto, primer emperador y fundador de la Barcino romana.
Fue construido pocos años después de la fundación de la ciudad, probablemente a
principios del siglo I d. C. Era un edificio de planta rectangular, sobre podium,
hexástilo y períptero, de unos 35 metros de largo por 17,5 de ancho. Entre la
columnata de orden corintio se situaba la cella, un habitáculo que contenía la
imagen o escultura del emperador Augusto, accesible desde el foro. De este templo
se conservan tan solo tres columnas, situadas todavía en su emplazamiento original,
aunque en la actualidad se hallan dentro del edificio del Centro Excursionista de
Cataluña, en la calle Paradís.27

Necrópolis romana, en la plaza de la Villa de Madrid.


Del resto de elementos conservados de época romana conviene resaltar la necrópolis,
un conjunto de tumbas situado en el exterior del área amurallada, en la actual
plaza de la Villa de Madrid: cuenta con más de 70 tumbas de los siglos II y III,
con restos de aras, estelas y cupas, descubiertas casualmente en 1954.28 También
hay restos de dos acueductos que conducían las aguas hacia la ciudad, uno de ellos
desde la sierra de Collserola, al noroeste, y otro desde el norte, tomando agua del
río Besós; ambos se unían enfrente de la puerta decumana de la ciudad —actual plaza
Nova—.29 También existen importantes restos arqueológicos conservados en el
subsuelo del Museo de Historia de la Ciudad, en la plaza del Rey.30

A nivel doméstico, se conservan restos de una casa romana (domus) en la calle de


Lladó, procedente del siglo I a. C.. Era de modelo itálico, con atrio de entrada y
una superficie construida de 500 m². Fue excavada en 1927 por Josep Calassanç Serra
i Ràfols, y algunos de sus mosaicos se conservan en el Museo de Arqueología de
Cataluña.31 Por otro lado, existen testimonios de un gran edificio termal ubicado
en la actual plaza de San Miguel, de alrededor del siglo II d. C., sobre el que se
construyó la iglesia de igual nombre en la Edad Media, la cual conservaba hasta su
derribo en 1868 un mosaico con representaciones de tritones y otros motivos
marinos.32

Con la instauración del cristianismo como religión oficial en el siglo IV, la


producción artística se desarrolló alrededor de la temática religiosa, en el que se
ha definido como arte paleocristiano. Este arte nació de las formas y tipologías
romanas, pero con un nuevo contenido basado en la iconografía cristiana. En la
arquitectura destacó como tipología la iglesia, heredera de la basílica romana, y
se incorporaron nuevas formas como la planta de cruz latina —símbolo de Jesús—, y
nuevos edificios como el baptisterio.33 El principal templo de la época fue la
basílica de la Santa Cruz (siglos V-VII), germen de la actual Catedral de
Barcelona, de la que quedan algunos restos situados en el subsuelo de la actual
plaza de San Ivo y de la calle de los Condes, así como algunos restos escultóricos
que se conservan en el Museo de Historia de la Ciudad.34 Era un templo de tres
naves, con un baptisterio de planta cuadrada que albergaba una piscina octogonal.35

Edad Media

Piscina bautismal de la basílica paleocristiana de la Santa Cruz (siglo VI), Museo


de Historia de Barcelona.
Las primeras construcciones intactas que se conservan en la ciudad proceden de la
Edad Media, época en que Barcelona se constituyó como condado y posteriormente pasó
a formar parte de la Corona de Aragón, convirtiéndose en un importante eje marítimo
y comercial del mar Mediterráneo. En el siglo XIII surgió el Consejo de Ciento, una
de las primeras instituciones públicas de Barcelona. El recinto de la ciudad fue
creciendo desde el primitivo núcleo urbano —lo que hoy día es el Barrio Gótico—, y
en el siglo XIV surgió el barrio de El Raval. Barcelona tenía entonces unos 25 000
habitantes.36

Prerrománico
El primer estilo producido en el ámbito del arte medieval es el llamado
prerrománico, situado entre la caída del Imperio romano y la creación de la Marca
Hispánica. Durante este período Barcelona estuvo integrada en el reino visigodo y,
tras una breve ocupación islámica, en el Imperio carolingio.

La arquitectura visigoda se caracterizó por el uso del muro de sillería, el arco de


herradura y la bóveda de cañón o de aristas. Las iglesias solían ser de planta
basilical de una o tres naves, o bien de cruz griega, generalmente con capillas
exentas y pórtico de entrada.37 En Barcelona hay pocos restos del período visigodo,
en el que la ciudad se mantuvo intramuros. Se conocen restos de un palacio
edificado en el siglo V sobre el antiguo foro romano, posteriormente palacio
episcopal. Otro palacio, tal vez donde fuera asesinado Ataúlfo, se descubrió bajo
el actual Salón del Tinell, en la plaza del Rey, donde también se descubrió una
necrópolis de la época (siglos VI-VII).38 La catedral continuó siendo la basílica
paleocristiana, y hay constancia de que ya existían iglesias como San Pablo del
Campo, Santos Justo y Pastor y Santa María de las Arenas —posteriormente del Mar
—.39 Es probable que por un tiempo la catedral fuese adscrita al culto arriano
practicado por los primeros visigodos, hasta la conversión católica de Recaredo en
el año 587.40

Acequia Condal.
La breve ocupación islámica de la ciudad, de apenas 83 años, no dejó una especial
huella. La población de la Barshilūna (‫ )برشلونة‬musulmana siguió siendo
mayoritariamente cristiana, ya que los invasores no intentaron convertirlos al
Islam. Los valíes árabes habilitaron una guarnición militar en la ciudad, y
posiblemente convirtieron la catedral en una mezquita, como ocurrió en otras
ciudades, aunque no hay indicios de ello.41

Situación del barrio judío de Barcelona superpuesto a las calles actuales (la plaza
del centro a la derecha es la plaza de San Jaime).
Posteriormente la ciudad cayó bajo dependencia del Imperio carolingio, que abarca
desde la conquista de Ludovico Pío en 801 hasta la ofensiva dirigida por Almanzor
en 985. En esta época fue restaurada la catedral, gracias a la iniciativa del
obispo Frodoí hacia el año 877, en ocasión del traslado de los restos de santa
Eulalia a la cripta de la catedral.42 Durante los aproximadamente dos siglos que
duró la influencia carolingia en Barcelona, la ciudad contaba además de la catedral
con las iglesias urbanas de San Jaime, San Miguel y Santos Justo y Pastor, además
de las localizadas extramuros de Santa María del Pino, Santa María del Mar y los
monasterios de San Pablo del Campo y San Pedro de las Puellas; todas estas iglesias
fueron reformadas posteriormente en otros estilos.43 Alrededor del siglo X se
formaron también diversas parroquias y núcleos de población en las cercanías de la
ciudad, como San Ginés dels Agudells, San Andrés de Palomar, San Juan de Horta, San
Gervasio de Cassoles y San Martín de Provensals.44

Durante la época medieval Barcelona tenía un barrio judío, el Call, situado entre
las actuales calles de Fernando, Baños Nuevos, Palla y Obispo. Fundado en el 692,
pervivió hasta su destrucción en 1391 en un asalto xenófobo. Estaba separado del
resto de la ciudad por una muralla, y tenía dos sinagogas (Mayor, actualmente un
museo, y Menor, hoy en día parroquia de San Jaime), baños, escuelas y hospitales.45

El desarrollo de la agricultura en el llano de Barcelona se consolidó con la


construcción, a mediados del siglo X —y seguramente por el conde Miró—, de dos
canales que dirigían las aguas del río Llobregat y del Besós a las inmediaciones de
la ciudad: la del Besós era conocida como Acequia Condal o Regomir, y era paralela
a la Strata Francisca, una vía que suponía una variante de la antigua Via Augusta
romana, y que fue construida por los francos para aproximar mejor la ciudad al
centro del Imperio carolingio.46

Románico
Artículo principal: Arte románico de Cataluña

Monasterio de San Pablo del Campo.


El arte románico, desarrollado desde cerca del año 1000 hasta el siglo XIII, está
ligado a la creación de los condados catalanes —de los que el Condado de Barcelona
adquirió preeminencia sobre el resto—, que progresivamente fueron ganando autonomía
del Imperio carolingio, al tiempo que fueron recuperando terreno a los reinos
islámicos. Se estableció el feudalismo como régimen imperante, y surgieron las
lenguas románicas, entre las que figura el catalán.47 En el Condado, las
principales influencias provinieron de Lombardía y de las escuelas provenzal y
tolosana, si bien se crearon nuevas tipologías en el uso de la piedra y en la
cubierta de grandes superficies con bóveda que permiten hablar de un románico
auténticamente catalán.48 La arquitectura románica destaca por el uso de bóvedas de
cañón y arcos de medio punto, con muros de piedra labrada en sillares sobre un
núcleo de mampostería. Las iglesias son de una o tres naves, con crucero ancho y
girola en algunos casos, además de la presencia de uno o varios ábsides en la parte
posterior.49

Poco se sabe de la catedral de época románica, excepto que fue consagrada en 1058,
lo que permite suponer que debía ser un edificio diferente del paleocristiano o
prerrománico. Probablemente ocupaba el espacio central de la actual catedral
gótica, y si seguía el modelo de otras iglesias de la época debía tener tres naves
con tres ábsides escalonados y pórtico de entrada. Tenía un campanario que lindaba
con el Palacio Condal.50 Del siglo XI es también la iglesia de Nuestra Señora del
Coll, situada al pie del monte Carmelo, de la que se conserva el cuerpo central y
el campanario, mientras que los demás elementos actuales de la iglesia son del
siglo XX.51

Monasterio de San Pedro de las Puellas.


El principal exponente del arte románico en Barcelona es el monasterio de San Pablo
del Campo, totalmente reformado entre los siglos XII y XIII.52 La iglesia tiene
planta de cruz griega cubierta con bóvedas de cañón y una cúpula de planta
octogonal que sobresale en el exterior en forma de torre, con tres ábsides y un
pequeño claustro de columnas pareadas. La fachada tiene un tímpano con una imagen
de Jesús entre los santos Pedro y Pablo, con el Tetramorfos y la mano de Dios.53

Palacio Real Mayor.


En el siglo XII fue reformado también el monasterio de San Pedro de las Puellas,
fundado el año 945 por el conde Sunyer pero reconstruido en estilo románico antes
de 1147, fecha en que fue consagrada la iglesia. Tenía una planta en forma de cruz,
con atrio, claustro y varias dependencias monásticas.54 A mediados de siglo se creó
el monasterio de Santa Ana, con planta de cruz latina de una nave y cabecera
rectangular; el claustro es del siglo XV, de dos pisos, con una galería inferior de
arcos apuntados con columnas cuadrilobuladas.55 Del siglo XII son también: la
capilla de San Lázaro, en la plaza del Pedró, que formaba parte de una antigua
leprosería; y la capilla de Marcús, perteneciente a un antiguo hospital para
pobres, con planta rectangular y un ábside que fue demolido en 1787.56 De esta
época sería también probablemente la iglesia de San Juan de Horta, alrededor de la
cual se creó el municipio de Horta, destruida en los sucesos de la Semana Trágica
de 1909.57

Palacio Episcopal de Barcelona.


En el siglo XIII el románico fue evolucionando hacia formas que apuntaban al nuevo
estilo gótico.58 En este período, la pujanza de la ciudad a nivel administrativo y
económico comportó la construcción de numerosos edificios públicos y palacios para
la nobleza y el clero. El principal exponente fue el Palacio Condal, posteriormente
Palacio Real Mayor, que durante los siglos XII y XIII fue ampliamente remodelado,
pasando de lo que en un inicio debió ser seguramente una construcción fortificada a
un palacio plenamente señorial. Sin embargo, del palacio románico, reformado
posteriormente en estilo gótico, subsisten tan solo las bóvedas de cañón que hay
bajo el Salón del Tinell, las fachadas norte y sur y las ventanas de la fachada
principal, tapiadas al construirse el Tinell.59

Otro exponente fue el Palacio Episcopal de Barcelona, construido entre los siglos
XII y XIII. Tenía una estructura de tres pisos con patio central, del que destacan
unas arcadas de medio punto en el lado noroccidental, con unas columnas con
capiteles decorados que son uno de los escasos ejemplos que se conservan de la
escultura románica civil de la ciudad.60 Este palacio comprendía la capilla de
Santa Lucía (1257), integrada actualmente en el claustro de la catedral, de
reducidas dimensiones y planta cuadrada, cubierta por una bóveda apuntada, hecho
que apunta ya al gótico.61

La prosperidad ganada con la expansión territorial propició los primeros


asentamientos extramuros de la ciudad, una vez alejado el peligro de las
incursiones musulmanas. Se crearon diversos núcleos de población (vila nova),
generalmente en torno a iglesias y monasterios: así ocurrió alrededor de la iglesia
de Santa María del Mar, donde se creó un barrio de carácter portuario; igualmente
en la iglesia de San Cucufate del Riego, de carácter agrario; el barrio de San
Pedro en torno a San Pedro de las Puellas; el barrio del Pino surgió alrededor de
la iglesia de Santa María del Pino; y el Mercadal, en torno al mercado del Portal
Mayor. La creación de estos nuevos barrios obligó a ampliar el perímetro
amurallado, por lo que en 1260 se construyó una nueva muralla desde San Pedro de
las Puellas hasta las Atarazanas, cara al mar. El nuevo tramo era de 5 100 metros,
y englobaba un área de 1,5 km². El recinto contaba con ochenta torres y ocho nuevas
puertas, entre las que se encontraban varios enclaves de relevancia en la
actualidad, como el Portal del Ángel, la Portaferrissa o la Boquería.62

Iglesia de Nuestra Señora del Coll.


Iglesia de Nuestra Señora del Coll.

Monasterio de Santa Ana.


Monasterio de Santa Ana.

Capilla de San Lázaro.


Capilla de San Lázaro.
Capilla de Marcús.
Capilla de Marcús.

Capilla de Santa Lucía.


Capilla de Santa Lucía.

Portal de la Portaferrissa, en un azulejo de la fuente homónima.


Portal de la Portaferrissa, en un azulejo de la fuente homónima.

Gótico
Artículo principal: Gótico Catalán

Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia.


Desarrollado entre los siglos XIII y XVI, fue una época de desarrollo económico y
de expansión geográfica: Barcelona se convirtió en uno de los principales centros
políticos, económicos, sociales, culturales y comerciales de la Corona de Aragón, y
llegaría a ser una de las principales potencias mediterráneas en los siglos XIII,
XIV y XV, en competencia con Génova y Venecia.63 La arquitectura sufrió una
profunda transformación, con formas más ligeras, más dinámicas, con un mejor
análisis estructural que permitía hacer edificios más estilizados, con más
aberturas y, por tanto, mejor iluminación. Aparecieron nuevas tipologías como el
arco apuntado y la bóveda de crucería, y la utilización de contrafuertes y
arbotantes para sostener la estructura del edificio, lo que permitía interiores más
amplios y decorados con vitrales y rosetones.64

Desde mediados del siglo XIII se introdujeron en Barcelona las iglesias plenamente
góticas, caracterizadas por la planta de una nave con cabecera poligonal flanqueada
por capillas laterales entre contrafuertes. Estas iglesias fueron promovidas en sus
inicios principalmente por franciscanos y dominicos, y fueron sus primeros
exponentes las iglesias-monasterio de Santa Catalina y San Francisco.65 La de Santa
Catalina, de la orden dominica —derribada en 1837 y sustituida por el mercado de
igual nombre—, fue fundada en 1243, y tenía nave única de siete tramos con capillas
laterales y cabecera heptagonal.66 La iglesia de San Francisco (1247-1297) tenía
una nave con siete tramos, con capillas laterales y ábside poligonal; se encontraba
en la actual plaza del Duque de Medinaceli, hasta que fue demolida en 1837.67 Entre
los siglos XIII y XIV se construyó también el convento del Carmen —derribado en
1875—, con nave única con cabecera poligonal y capillas laterales, cubierta de
arcos diafragma que posteriormente fue sustituida por una bóveda de crucería.68

En 1298 se inició la reforma gótica de la Catedral de Barcelona, con una estructura


de tres naves con girola y capillas dobles, y cripta con la tumba de santa Eulalia.
La cabecera está inspirada en la Catedral de Narbona, con deambulatorio y corona de
capillas radiales. El proyecto inicial es de autor desconocido, mientras que entre
1317 y 1339 Jaume Fabre completó la cabecera y la cripta; Bernat Roca se encargó
entre 1365 y 1388 del crucero y los campanarios, así como las bóvedas de las naves
hasta el trascoro; entre 1398 y 1405 Arnau Bargués realizó la sala capitular; en
los siguientes años se construyó el claustro, siendo maestros de obras Jaume Solà,
Bartomeu Gual y Andreu Escuder. La fachada fue construida en el siglo XIX, en
estilo neogótico.69

Santa María del Pino (1319-finales del siglo XIV).


Junto a la catedral surgieron un amplio conjunto de iglesias, siendo la primera la
de Santa María del Pino, iniciada en 1319 y prácticamente concluida a finales del
siglo XIV. Presenta una sola nave de siete tramos con bóvedas de crucería, con
capillas entre los contrafuertes, siguiendo el tipo de las iglesias de órdenes
mendicantes. La fachada destaca por su gran rosetón con tracerías radiales,
comparable a las de Sant Cugat del Vallès y la Catedral de Tarragona. Junto a la
iglesia se encuentra el campanario, de planta octogonal. En su trazado
intervinieron maestros de obras como Guillem Abiell, Francesc Basset y Bartomeu
Mas.70

Poco después surgió el monasterio e iglesia de Santa María de Pedralbes, de la


orden de las clarisas, fundado en 1326 por iniciativa de la reina Elisenda de
Montcada, con intervención de los maestros de obras Antoni Nató y Guillem Abiell.
La iglesia tiene nave única con cabecera heptagonal, con capillas bajas entre los
contrafuertes del lado de la cabecera, y un coro en el lado inferior de la iglesia.
Posteriormente, entre los siglos XIV y XV, se construyó el claustro, a cuyo
alrededor se hallan las dependencias monásticas.71

Santa María del Mar (1329-1384).


Le siguió la iglesia de Santa María del Mar, uno de los mejores exponentes del
gótico en la ciudad, construida entre 1329 y 1384 sobre la primitiva iglesia
paleocristiana de Santa María de las Arenas, con un proyecto de Berenguer de
Montagut, continuado por Ramon Despuig y Guillem Metge. Presenta tres naves
separadas por columnas octogonales, girola con capillas radiales y un interior
amplio y diáfano, donde destaca un magnífico rosetón vidriado.72

Otras iglesias de la época son: la de los Santos Justo y Pastor (1342-1360), de


Bernat Roca, con una nave de cinco tramos con bóveda de crucería, capillas
laterales con ábside, torre-campanario octogonal y una fachada donde destaca un
ventanal apuntado en vez del habitual rosetón;73 el convento e iglesia de San
Agustín (1347-1507), dañado durante el sitio de 1714 y que más tarde fue usado como
cuartel y actualmente como sala de exposiciones y sede del Archivo Fotográfico
Municipal, del que se conserva parte del claustro, la nave lateral de la iglesia y
el refectorio;74 y la iglesia de la Santísima Trinidad (1394) —posteriormente de
San Jaime tras la desaparición de la iglesia de ese nombre que había en la plaza
homónima en el siglo XIX—, construida sobre la antigua sinagoga menor del barrio
judío, de la que solo se conserva de época gótica la nave y la puerta, mientras que
la cabecera es del siglo XVII y el resto de elementos son añadidos neogóticos del
siglo XIX.75

Salón del Tinell, Palacio Real Mayor (1359-1370).


También conviene destacar en la periferia de la ciudad la iglesia de San Martín de
Provensals, de origen incierto aunque fue reconstruida entre los siglos XV y XVII
en estilo gótico, de la que destaca su fachada, obra de Joan Aymerich, que presenta
unas molduras flamígeras entrecruzadas y un tímpano con una escultura de san Martín
de Tours;76 el monasterio de San Jerónimo del Valle de Hebrón (1393), obra de Arnau
Bargués, con iglesia de una nave de cinco tramos con bóveda de crucería y dos
capillas entre los contrafuertes, destruido en 1835;77 y el convento franciscano de
Santa María de Jesús (1427), situado en el camino de Jesús —posterior paseo de
Gracia—, que constaba de convento, claustro, iglesia, cementerio y huerto,
destruido en 1808.78

En el terreno civil destacó el Palacio Real Mayor, reformado del anterior edificio
románico, en el transcurso de cuyas modificaciones se derribó la mayor parte de la
estructura anterior —solo se dejaron las fachadas—, y se construyó un gran salón de
banquetes y recepciones, la Cámara Mayor o Salón del Tinell, construido por Guillem
Carbonell entre 1359 y 1370. Se trata de una sala rectangular, de 33,5 m de
longitud y 17 m de altura, con seis arcos diafragma de medio punto apoyados sobre
unos pequeños pilares con capitel, y techo de madera policromada.79 En esta época
se anexó al palacio la capilla de Santa Ágata, construida entre 1302 y 1310 por
Bertran Riquer, la cual consta de una sola nave, con techo de madera de dos
vertientes, apoyado en arcos diafragma; en el altar se encuentra el Retablo del
Condestable, de Jaume Huguet.80

El mismo Carbonell reformó entre 1367 y 1368 el Palacio Real Menor de Barcelona,
ubicado en la actual calle de Ataúlfo, un edificio originario del siglo XII que
había pertenecido a la Orden del Temple, que fue reformado en estilo gótico con
nuevas dependencias, como la Sala de los Caballos, realizada a imitación del
Tinell, o la Cámara Blanca, destinada al rey. Este palacio destacaba igualmente por
un amplio jardín con animales exóticos a modo de pequeño zoológico.81 En la
actualidad solo se conserva la capilla, reformada entre 1542 y 1547 por Andreu
Matxí, el cual sustituyó los anteriores arcos diafragmáticos por unas bóvedas de
crucería, y construyó las capillas laterales; en 1868 Elías Rogent reformó la
fachada.82

Fachada gótica de la Casa de la Ciudad de Barcelona (1400-1402).

Salón de Ciento, Casa de la Ciudad (1373).


En esta época se creó la Casa de la Ciudad —sede del Ayuntamiento—, que en
principio consistía en un salón construido en el patio interior de la casa del
escribano del Consejo de Ciento, el grupo de prohombres que dirigía la ciudad,
cuyas reuniones se celebraban hasta entonces en el convento de Santa Catalina.83 Se
construyó entonces el Salón de Ciento, obra de Pere Llobet inaugurada en 1373.
Entre 1400 y 1402 se edificó una nueva fachada, a cargo de Arnau Bargués, donde
destacan la puerta de medio punto y una arquería ciega sobre las aberturas, así
como la decoración escultórica, de la que sobresale un San Rafael elaborado por
Pere Sanglada; se trata de la fachada que da a la calle de la Ciudad, ya que la
fachada principal actual, que da a la plaza de San Jaime, es del siglo XIX, en
estilo neoclásico.84

Se creó entonces también el Palacio de la Generalidad de Cataluña —originalmente


una institución recaudadora de impuestos y actual sede del gobierno autonómico—,
emplazado en una antigua casa señorial del Call, adquirida por las Cortes Catalanas
en 1401 tras la expulsión de los judíos. Entre 1416 y 1418 fue remodelado por Marc
Safont, principalmente en cuanto a la construcción de una nueva fachada en la calle
del Obispo, ejecutada en gótico flamígero con ornamentación escultórica de Pere
Johan. Posteriormente, en 1425, el mismo Safont reformó la galería de la planta
noble, y entre 1427 y 1434 construyó la capilla de San Jorge en el espacio donde
anteriormente había una torre.85

Palacio de la Generalidad de Cataluña, fachada gótica con el San Jorge de Pere


Johan (1416-1418).
Otros exponentes de la arquitectura civil fueron: las Atarazanas, construidas entre
los siglos XIII y XIV con una primera estructura alrededor de un gran patio con
pórticos y fortificado con murallas y torres de defensa, que fue ampliada a finales
del siglo XIV por Arnau Ferrer, el cual cubrió el patio y amplió los pórticos con
dos cuerpos de ocho naves cada uno;86 la Lonja de Barcelona se construyó entre 1380
y 1404 sobre un antiguo pórtico al aire libre, obra de Pere Llobet y Pere Arvei,
aunque del edificio gótico solo queda la Sala de Contratación, que destaca por su
monumentalidad (16 m de altura), de forma rectangular con tres naves y unos grandes
arcos de medio punto que sostienen un tejado de madera, una estructura que recuerda
a la famosa Loggia dei Lanzi de Florencia;87 el Hospital de la Santa Cruz se
construyó entre 1401 y 1415 en El Raval, con un proyecto inicial de Guillem Abiell,
el cual planificó un edificio rectangular de cuatro cuerpos dispuestos alrededor de
un patio central, con dos pisos, el inferior resuelto con bóvedas de crucería y el
superior con tejado a dos aguas sobre arcos diafragma —actualmente acoge la
Biblioteca de Cataluña y la Escuela Massana—.88
Muralla de El Raval, con el Portal de Santa Madrona (siglos XIV-XV).
En esta época surgieron también numerosas casas de familias nobles, generalmente
con una tipología basada en un módulo cuadrangular o rectangular, con un patio
interior que distribuye el espacio, y dos pisos comunicados por una escalinata, con
elementos constructivos basados en bóvedas de crucería, arcos apuntados y tracerías
caladas. Algunos exponentes son: el Palacio Requesens (siglo XIV), actual Real
Academia de Buenas Letras; el Palacio Nadal (siglo XIV), actual Museo de Arte
Precolombino; la Casa de los canónigos (siglo XIV), que antiguamente acogía
canónigos de la catedral y actualmente es la residencia oficial del presidente de
la Generalidad; el Palacio Berenguer d'Aguilar (mediados del siglo XV), de Marc
Safont, actual Museo Picasso; y el Palacio Cervelló-Giudice (siglo XV), actual
Galería Maeght.89

Otra tipología que surgió en este período fue la de la masía rural, un tipo de casa
solariega evolucionado de las granjas fortificadas romanas, que con el tiempo se
convirtieron en auténticas residencias señoriales. Generalmente seguían un esquema
basilical, con una planta rectangular de cuerpo central y galería con arcada,
compuesta de dos plantas y desván o granero. Una de las más antiguas que se
conserva es la de Can Vinyals o Torre Rodona, en Les Corts, original del siglo X —
época de la que se conserva la base de la torre de defensa— pero reformada en el
XIV. Del siglo XV son Can Cortada, en Horta; Can Fuster, igualmente en Horta; y
Torre Llobeta, en Nou Barris.90

El continuo crecimiento urbanístico propició una nueva prolongación del recinto


amurallado, con la construcción de la muralla de El Raval, en la zona occidental de
la ciudad, que englobó una superficie de 218 ha, con un perímetro de 6 km. Las
obras duraron alrededor de un siglo, desde mediados del siglo XIV hasta mediados
del XV. El nuevo recinto urbano partía de las Atarazanas, siguiendo las actuales
rondas de San Pablo, San Antonio, Universidad y San Pedro, bajando por el actual
paseo de Lluís Companys hasta el monasterio de Santa Clara —en el actual parque de
la Ciudadela—, y hasta el mar, por la actual avenida Marqués de la Argentera.
Actualmente sólo se conserva el Portal de Santa Madrona, en las Atarazanas.91

Santa María de Pedralbes (1326).


Santa María de Pedralbes (1326).

Iglesia de los Santos Justo y Pastor (1342-1360).


Iglesia de los Santos Justo y Pastor (1342-1360).

Iglesia de San Martín de Provensals (siglo XV).


Iglesia de San Martín de Provensals (siglo XV).

Capilla de Santa Ágata (1302-1310).


Capilla de Santa Ágata (1302-1310).

Palacio Real Menor de Barcelona (1367-1368).


Palacio Real Menor de Barcelona (1367-1368).

Hospital de la Santa Cruz (1401-1415).


Hospital de la Santa Cruz (1401-1415).
Masía de Can Vinyals o Torre Rodona (siglo XIV).
Masía de Can Vinyals o Torre Rodona (siglo XIV).

Edad Moderna

Barcelona en 1563, grabado de Anton van den Wyngaerde.


En este período Barcelona pasó a formar parte del nuevo reino de España surgido de
la unión de las coronas de Castilla y Aragón. Fue una época de alternancia entre
períodos de prosperidad y de crisis económicas, especialmente por las epidemias de
peste en el siglo XVI y por conflictos sociales y bélicos como la Guerra dels
Segadors y la Guerra de Sucesión entre los siglos XVII y XVIII, aunque en este
último siglo repuntó la economía gracias a la apertura del comercio con América y
al inicio de la industria textil. La ciudad seguía encorsetada en sus murallas —la
única ampliación fue en la playa, el barrio de la Barceloneta—, pese a que al final
del período tenía casi 100 000 habitantes. Artísticamente fue la época del
Renacimiento y el Barroco, estilos en los que se construyeron numerosos palacios e
iglesias.92

Renacimiento

Fachada del Palacio de la Generalidad (1596-1619), de Pere Blai.


Artísticamente, aunque algunos autores hablan de cierta decadencia, fue una época
bastante productiva, si bien no hubo una creación verdaderamente autóctona, ya que
tanto las formas como los estilos artísticos, y a menudo los propios artistas,
vinieron de fuera. De todas formas, las innovaciones del Renacimiento italiano
llegaron tarde, hacia finales del siglo XVI, y mientras tanto pervivieron las
formas góticas.93 La arquitectura renacentista destacó por el retorno a las formas
clásicas, con el empleo de arcos de medio punto, columnas de órdenes clásicos,
bóvedas de cañón con casetones y cúpulas de media naranja. La planta solía ser
central, con espacios diáfanos y formas armónicas basadas en estrictas proporciones
matemáticas.94

La pervivencia del gótico se denota en ejemplos como la fachada de la iglesia de


San Miguel (1519) —actualmente adosada a una pared lateral de la Basílica de la
Merced—, de los maestros de obras Gabriel Pellicer y Pau Mateu y del escultor
francés René Ducloux, con un portal gótico con pilastras corintias laterales y
hornacinas de tracería gótica.95 En esta época se hicieron también numerosas
reformas y añadidos a la iglesia del convento dominico de Santa Catalina: al
edificio gótico se le añadió en 1529 la capilla de la Natividad; en 1534 la capilla
de la cofradía de sombrereros; en 1545 el coro alto y un sagrario; en 1567 la
capilla del Rosario; y en 1602 la capilla de San Raimundo de Peñafort, obra de Pere
Blai, ya en un clasicismo plenamente renacentista.96 Entre 1540 y 1587 se
reconstruyó la iglesia de Santa María de Vallvidrera sobre una antigua edificación
románica del siglo X; de pervivencia gótica, presenta nave única con cabecera
poligonal y un campanario de planta cuadrangular.97

Las innovaciones renacentistas fueron penetrando lentamente, dando como resultado


edificios híbridos entre el gótico y el Renacimiento, como el Convento de los
Ángeles y del Pie de la Cruz (1562-1566), de Bartomeu Roig: la iglesia era de una
nave con tres salas abovedadas y ábside poligonal; actualmente acoge la institución
Fomento de las Artes Decorativas.98 En 1566 se construyó en los bajos de la casa de
Mateu Roig, en la calle Sant Pere més Alt, la capilla de San Cristóbal, que combina
los ventanales góticos con un portal clasicista de forma rectangular, enmarcado por
columnas jónicas y un frontón triangular coronado por acroteras con esferas de
piedra.99

Pia Almoina (1546).


A nivel civil, durante el siglo XVI se hicieron numerosos trabajos en el Hospital
de la Santa Cruz: entre 1509 y 1512 se construyó en el ala de levante el Salón de
Santa Magdalena, y entre 1511 y 1518 se trabajó en el ala de poniente, donde se
situó el nuevo portal de acceso, obra de Antoni Cuberta y Antoni Papiol, un híbrido
gótico-renacentista; entre 1568 y 1575 se construyeron las escalas monumentales que
conectaban los pisos superiores con el patio, a cargo de Joan Safont.100 Otro
edificio de corte civil fue el de la Universidad de Barcelona (1536-1592), situado
en el Portal de Santa Ana, en la parte alta de la Rambla, obra de Tomàs Barsa, el
cual fue reconvertido en cuartel militar en 1720 y derribado en 1843.101 En 1546 se
construyó la Pia Almoina —actual Museo Diocesano de Barcelona—, una institución
benéfica de asistencia a los pobres, situada junto a la catedral. El edificio se
apoyaba sobre restos de la muralla romana, y del edificio original se conserva el
cuerpo con cubierta a dos aguas, donde destaca la galería corrida del piso
superior, y el portal de medio punto.102 Entre 1549 y 1557 se construyó el Palacio
del Lloctinent —actual Archivo de la Corona de Aragón—, obra de Antoni Carbonell.
Tiene una fachada gótica con torre puntiaguda y ventanas mixtilíneas, alineadas
horizontal y verticalmente. El edificio es cuadrangular, con un patio igualmente
cuadrado, con arcos carpaneles, y una galería superior de arcos de medio punto
sobre columnas toscanas.103 En este siglo culminaron los trabajos de reforma del
Palacio Real Mayor con la construcción del Mirador de Martín el Humano (1555), una
torre rectangular de cinco plantas con galerías de arcos de medio punto que
sobresale del cuerpo del edificio, sobre el Salón del Tinell.104

Una de las primeras construcciones de espíritu plenamente renacentista fue el Salón


del Trentenario de la Casa de la Ciudad (1559), que presentaba una galería con
pórtico clasicista, al que se añadió en 1580 una puerta de influencia serliana,
compuesta de un arco de medio punto enmarcado por pilastras adosadas y un friso con
triglifos y metopas, con decoración de escudos y trofeos. El Trentenario fue
destruido en 1830 durante la construcción de la nueva fachada neoclásica, y
parcialmente reconstruido en 1929.105 Durante este período el edificio del
consistorio barcelonés se amplió también con la capilla, las escribanías y el patio
interior con galería alta (1577).106

Patio de los Naranjos del Palacio de la Generalidad (1532), de Antoni Carbonell y


Pau Mateu.
El principal exponente del nuevo estilo fue la nueva fachada del Palacio de la
Generalidad (1596-1619), de Pere Blai, inspirada en modelos romanos tomados de
Antonio da Sangallo y Miguel Ángel.107 El palacio se amplió entre 1526 y 1600 con
varios edificios adyacentes, hasta ocupar toda la manzana. Se construyeron entonces
la Cámara Dorada (1526), el Patio de los Naranjos (1532, Antoni Carbonell y Pau
Mateu), la lonja de Poniente (1536-1544), la lonja de Levante (1547) y el
Consistorio Nuevo (1570-1577, Pere Ferrer). Entre 1596 y 1619 Blai construyó la
nueva fachada de la plaza de San Jaime y reformó la capilla de San Jorge —actual
Salón de San Jorge—, de tres naves de igual altura —al estilo hallenkirche o
«planta de salón»—, con pilares cuadrangulares de orden dórico-toscano, bóvedas de
arista y una cúpula elíptica sobre el crucero. Por sus líneas severas denota la
influencia herreriana. La fachada presenta tres cuerpos, el central más ancho que
los laterales, enmarcados por dos pilastras corintias, y con cuatro niveles: uno de
basamento almohadillado, otro con entablamento y ventanas con frontones alternos
curvos y triangulares, otro con cornisa y ventanas pequeñas —algunas ciegas—, y
otro con entablamento y balaustrada. El portal es dórico con arco de medio punto,
con entablamento y una hornacina con el escudo de la Generalidad; en el siglo XIX
se le añadió una escultura de San Jorge, de Andreu Aleu. La fachada se cubre con
una cúpula con linterna, recubierta de tejas verdes y amarillas.108

La Casa Gralla en 1855, poco antes de su derribo.


Por lo que respecta a palacios privados, presentan una tipología basada en un patio
interior con escalera, vestíbulo de entrada y galería superior, con decoración de
grutescos y tracerías góticas. Son exponentes de ello la casa Bassols, unida
actualmente al palacio Pignatelli y sede del Real Círculo Artístico; el palacio
Centelles (1514); y la casa Gralla (1506), de Mateu Capdevila, derribada en
1856.109 También conviene recordar las casas de los gremios de caldereros y
zapateros, que fueron trasladadas de sus antiguas ubicaciones, de donde iban a ser
derribadas, a la plaza de San Felipe Neri, creando en este lugar un conjunto de
casas de planta renacentista.110 Otros exponentes son: la Casa Clariana-Padellàs
(1497-1515), actual Museo de Historia de Barcelona, que fue trasladada de la calle
de Mercaderes a la plaza del Rey durante las obras de apertura de la Vía Layetana;
y la Casa de l'Ardiaca (1490-1514), que antaño acogía al arcediano de la catedral y
actualmente es sede del Instituto Municipal de Historia y del Archivo Histórico de
la Ciudad, tras unir este edificio con la contigua Casa del Degà en el siglo XIX,
época en que se creó el claustro interior por el que actualmente se accede al
edificio.111

En el siglo XVI las masías continuaron realizándose preferentemente en estilo


gótico, aunque poco a poco se fue introduciendo el nuevo estilo, principalmente en
partes de la fachada como puertas, ventanas, galerías y arcadas, que incorporaron
decoración escultórica, generalmente de grutescos.112 Entre los siglos XVI y XVII
muchas de ellas se fortificaron, debido a la piratería y el bandolerismo. Por otro
lado, el enriquecimiento de los propietarios gracias a la sentencia de Guadalupe
que puso fin a la Guerra de los Remensas propició el embellecimiento de numerosas
masías.113 Algunos exponentes son: Can Mestres, en Vallvidrera —reformada en el
siglo XVIII—; Ca l'Armera, en San Andrés; Can Valent, también en San Andrés; y Can
Planas, en San Martín.

Puerto de Barcelona, grabado alemán del siglo XVIII.


En cuanto a urbanismo, en la primera mitad del siglo XVI se construyó la muralla
del Mar, donde se emplazaron los baluartes de Levante, Torre Nueva, San Ramón y
Mediodía.114 Por lo demás, la principal reforma urbanística fue en el entorno de la
catedral, donde se abrió la plaza de la Seo, frente al portal mayor de la catedral
(1546), así como la plaza de San Ivo, con un espacio recortado al Palacio Real
Mayor. Del mismo palacio se desmembró una parte (el patio y las alas norte y este),
que fue cedida por la Corona para servir de sede a la Inquisición —actual Museo
Frederic Marès—, mientras que el resto fue reconvertido en Real Audiencia en
1542.115

Por otro lado, durante los siglos XV y XVI se construyó un puerto artificial que
cubriese por fin las necesidades del importante centro mercantil que era Barcelona:
paradójicamente, durante la época de esplendor del comercio catalán por el
Mediterráneo, Barcelona no contaba con un puerto preparado para el volumen
portuario que era habitual en la ciudad. El antiguo puerto al pie de Montjuic había
sido abandonado, y la ciudad contaba únicamente con la playa para recibir pasajeros
y mercancías. Los barcos de gran calado debían descargar mediante barcas y mozos de
cuerda. Por fin, en 1438 se obtuvo el permiso real para construir un puerto: en
primer lugar, se hundió un barco cargado de piedras para servir de base al muro que
unió la playa con la isla de Maians; reforzado el muro en 1477, se alargó en forma
de espigón en 1484. A mediados del siglo XVI se amplió el puerto ante la campaña
iniciada por Carlos I contra Túnez. A finales de siglo, el muelle contaba con una
longitud de 180 m por 12 de ancho. Nuevas obras de mejora en el siglo XVII dieron
por un fin un puerto en condiciones para la ciudad.116

Iglesia de San Miguel (1519).


Iglesia de San Miguel (1519).

Iglesia de Santa María de Vallvidrera (1540-1587).


Iglesia de Santa María de Vallvidrera (1540-1587).
Convento de los Ángeles y del Pie de la Cruz (1562-1566), de Bartomeu Roig.
Convento de los Ángeles y del Pie de la Cruz (1562-1566), de Bartomeu Roig.

Palacio del Lloctinent (1549-1557), de Antoni Carbonell.


Palacio del Lloctinent (1549-1557), de Antoni Carbonell.

Casa Clariana-Padellàs (1497-1515).


Casa Clariana-Padellàs (1497-1515).

Casa de l'Ardiaca (1490-1514).


Casa de l'Ardiaca (1490-1514).

Masía de Can Mestres.


Masía de Can Mestres.

Barroco

Túmulo del cardenal Juan Tomás de Boxadors, convento de Santa Catalina, obra de
Salvador Gurri (1781); grabado de Pere Pasqual Moles. En el período barroco cobró
una especial relevancia la arquitectura efímera, una mezcla de construcciones
temporales, escenografía y actos lúdicos o ceremoniales, generalmente de carácter
político o religioso.117nota 2
Siglo XVII
Como en el Renacimiento, el arte de la época siguió las corrientes llegadas desde
fuera. Como pasó con las innovaciones renacentistas, el Barroco en Cataluña fue
penetrando paulatinamente, con pervivencia de las tipologías anteriores y una nueva
mezcla estilística en la ejecución de las obras.118 Aun así, el Barroco catalán es
de líneas más sencillas, de estructuras simples, no tan recargadas como en el
Barroco italiano, y se evidencia más en la decoración que no en los trazados, que
siguen la línea clásica. Prácticamente hasta 1660 pervivió el clasicismo
renacentista, que fue sustituido por un Barroco «salomónico decorativista» hasta
1705, fecha en que la arquitectura se fue volviendo más académica hasta desembocar
en el neoclasicismo.119

La arquitectura barroca asumió unas formas más dinámicas, con una exuberante
decoración y un sentido escenográfico de las formas y los volúmenes. Cobró
relevancia la modulación del espacio, con preferencia por las curvas cóncavas y
convexas, poniendo especial atención en los juegos ópticos (trompe-l'œil) y el
punto de vista del espectador. En convivencia con el ideario contrarreformista, el
arte se volvió propagandístico y se puso al servicio de la ostentación del poder,
tanto político como religioso.120

Las primeras obras del siglo fueron todavía en un clasicismo renacentista, como
sería el caso del convento de San Francisco de Paula (1597-1644), con una iglesia
de nave única con capillas laterales, campanario rectangular y claustro de dos
pisos con columnas dóricas en el inferior y jónicas en el superior. Le siguió el
convento de la Merced (1637-1651), donde destaca el claustro —actualmente
incorporado al edificio de la Capitanía General de la IV Región Militar—, obra de
Jeroni Santacana, con cuatro arcadas de medio punto con columnas toscanas, galería
superior con el doble de arcos que la inferior, con columnas jónicas, y un nivel de
balcones.121

Otros exponentes son: el convento de la Santísima Trinidad (1619), de los


trinitarios calzados, una reforma de la iglesia gótica —actualmente parroquia de
San Jaime—, en que se añadió la planta jesuítica, con crucero, presbiterio y
capillas laterales intercomunicadas; el convento agustino de Santa Mónica (1626-
1636), cuya iglesia —reformada en 1887 por Joan Martorell y destruida en 1936—
seguía el mismo esquema que la anterior, mientras que el claustro —única parte que
se conserva, actual centro de arte— tiene dos pisos con arcadas sobre pilares;122
el convento servita del Buen Suceso (1626-1635), actual sede del distrito de Ciutat
Vella;123 y la iglesia de San Ginés de Agudells (1671), que sustituía una del siglo
X, de una nave con crucero y campanario cuadrado de cubierta piramidal, con
rectoría y un cementerio.124

Iglesia de Belén (1681-1732), de Josep Juli.


La incorporación de las formas barrocas tuvo más éxito en la ornamentación que no
en el lenguaje arquitectónico propiamente dicho, como se puede percibir en la
generalización del uso de columnas salomónicas. Buenos ejemplos son la Casa de
Convalecencia del Hospital de la Santa Cruz (1629-1680) y la iglesia de Belén
(1681-1732).125 La primera, obra de Pere Pau Ferrer, tiene un esquema claustral,
con dos niveles, arcos de medio punto, pilastras dórico-toscanas, bóvedas de arista
y balaustrada en el segundo nivel.126 La iglesia jesuita de Nuestra Señora de
Belén, obra de Josep Juli, tiene planta congregacional —al estilo del Gesù—, nave
longitudinal con bóveda de cañón, nártex de entrada bajo el coro y capillas
intercomunicadas, cada una con una cúpula elíptica con linterna. La fachada tiene
un paramento de almohadillado romboidal, puerta cuadrada, rosetón y portada-retablo
con columnas salomónicas y entablamento clásico pero tratado barrocamente, con
entrantes y salientes, flanqueado por dos estatuas de san Ignacio de Loyola y san
Francisco de Borja, de Andreu Sala.127 Siguió el modelo de Belén la iglesia de San
Severo (1698-1705), obra de Jaume Arnaudies por lo que corresponde al trazado
original y de Jeroni Escarabatxeres en la conclusión de la fachada y la decoración
interior. Es de pequeñas proporciones (23 x 12 m), dividida en tres cuerpos
verticales por pilastras de gran tamaño, con un cuerpo central de mayor altura que
acoge una hornacina con la imagen del santo.128

Palacio del Virrey (1668-1688), de Fray Josep de la Concepció.


En este período trabajó Fray Josep de la Concepció —apodado el Tracista—, un
carmelita descalzo que desarrolló un estilo barroco clasicista, con cierta
influencia vitruviana. Entre 1668 y 1688 construyó el Palacio del Virrey, en el Pla
de Palau, reforma de un antiguo depósito de mercancías conocido como Hala dels
Draps, de planta cuadrangular con patio central, tres niveles con balcones y
fachada con elementos góticos.129 En 1675 adaptó la sala capitular de la Catedral
de Barcelona como capilla de San Olegario, en estilo gótico para no romper con la
línea del templo, y un sepulcro barroco para el santo, con una estatua de Pere
Sanglada. En 1687 realizó la iglesia de los carmelitas descalzos de Nuestra Señora
de Gracia y San José —apodada dels Josepets—, en la plaza de Lesseps, con nave
única, capillas intercomunicadas, bóveda de cañón con lunetas, falso transepto y
cúpula sin tambor. La fachada tiene tres arcos de entrada, frontón, entablamento y
un campanario de espadaña perpendicular a la fachada.130

Puente de las torres romanas (1614).


De esta época son también varios palacios: el palacio Dalmases —actual sede de
Òmnium Cultural—, en la calle de Montcada, de tradición gótica por su distribución
alrededor de un patio central con escalera y dos plantas, presenta una fachada con
ventanas de moldeado roto y gárgolas, y un patio con columnas salomónicas y arcos
rampantes;131 el palacio Marimon o del marqués de Caldes de Montbui destaca por su
patio central con galería de arcos rebajados de estilo toscano;132 el palacio Maldà
tiene una fachada curva por su adaptación a la calle, hecha de pequeños sillares, y
un salón de varias plantas con decoración rococó;133 la casa del Gremio de
Revendedores (1685) destaca por los esgrafiados de la fachada.134

En este período las masías fueron abandonando progresivamente las líneas góticas,
con la introducción de nuevos elementos como puertas adoveladas, ventanas
geminadas, ménsulas y alféizares.135 Algunos exponentes son: Can Masdeu, en Horta;
Can Trilla, en Gracia; Can Carabassa, en Horta; y Can Mariner, también en Horta.

A nivel urbanístico, en el siglo XVII se amplió nuevamente la muralla de la ciudad


con la construcción de cinco nuevas puertas (San Severo, Talleres, San Antonio, San
Pablo y Santa Madrona —esta última una reconstrucción de la del siglo XIV—), se
pavimentaron calles, se instalaron alcantarillas, se construyeron fuentes de agua
potable y se hicieron obras de mejora en el puerto.136 También se construyó un
puente que unía las dos torres de la puerta decumana de la muralla romana, junto al
Palacio Episcopal (1614), formado por dos arcos rebajados, el inferior con una
pasarela con balaustrada y el superior con un cuerpo con cinco ventanas balconeras
de arco de medio punto enmarcadas por pilastras dóricas; fue derribado en 1823.137

Claustro del convento de la Merced (1637-1651), de Jeroni Santacana.


Claustro del convento de la Merced (1637-1651), de Jeroni Santacana.

Casa de Convalecencia, Hospital de la Santa Cruz (1629-1680), de Pere Pau Ferrer.


Casa de Convalecencia, Hospital de la Santa Cruz (1629-1680), de Pere Pau Ferrer.

Iglesia de San Severo (1698-1705), de Jaume Arnaudies y Jeroni Escarabatxeres.


Iglesia de San Severo (1698-1705), de Jaume Arnaudies y Jeroni Escarabatxeres.

Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (1687), de Fray Josep de la


Concepció.
Iglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José (1687), de Fray Josep de la
Concepció.

Casa del Gremio de Revendedores (1685).


Casa del Gremio de Revendedores (1685).

Masía de Can Carabassa.


Masía de Can Carabassa.

Siglo XVIII

Fachada del Arsenal de la Ciudadela, actualmente Palacio del Parlamento de


Cataluña.
En este siglo continuaron las formas barrocas, pero más atemperadas, no tan
exuberantes como en la centuria anterior. El lenguaje arquitectónico se volvió más
clasicista, bien con un componente más barroco (San Miguel del Puerto) o más
académico (iglesia de la Merced), hasta desembocar en el neoclasicismo que se
desarrolló entre finales de siglo e inicios del XIX.138

La llegada de los Borbones generó en arquitectura una serie de obras de ingeniería


militar, como el de castillo de Montjuïc y la fortaleza de la Ciudadela, o incluso
iglesias como la de San Miguel del Puerto en la Barceloneta (1753).139 El castillo
de Montjuic, una pequeña fortaleza del siglo XVII construida para la Guerra de los
Segadores, fue ampliado y reformado por Juan Martín Cermeño entre 1751 y 1779, con
una forma pentagonal y grandes fosos y baluartes, con influencia vaubaniana; en
1960 fue convertido en Museo Militar, con una reforma de Joaquim de Ros i de
Ramis.140

Para la construcción de la Ciudadela se derribaron 1200 casas del barrio de la


Ribera —quedando 4500 personas sin casa y sin indemnización—, así como los
conventos de San Agustín y Santa Clara, y se desvió la Acequia Condal.141 Obra de
Joris Prosper van Verboom, tenía forma pentagonal, también con influencia
vaubaniana. De su conjunto destacan el edificio del arsenal, actual sede del
Parlamento de Cataluña; el palacio del gobernador, actual Instituto Verdaguer; y la
capilla, actual parroquia castrense.142 Esta capilla, proyectada por Alexandre de
Rez en 1727, presenta un portal clasicista con testero semicircular, al estilo de
la iglesia de la Visitación de París.143

Iglesia de San Felipe Neri (1721-1752) de Pere Bertran y Salvador Ausich.


Las primeras iglesias fueron de pervivencia barroca: entre 1705 y 1716 se edificó
la iglesia de San Severo y San Carlos Borromeo —actualmente de San Pedro Nolasco—,
en la plaza de Castilla, de la orden de los paúles. Presenta nave única, con
tribunas y cúpula semiesférica, y un claustro de orden toscano, con bóvedas de
arista.144 Entre 1721 y 1752 se construyó la iglesia de San Felipe Neri, en la
plaza homónima, obra de Pere Bertran y Salvador Ausich. Presenta nave única,
crucero, capillas intercomunicadas, ábside rectangular y fachada de trazado
mixtilíneo, con inicio de entablamento y acabamiento semicircular.145 De Pere
Bertran es también la iglesia de San Agustín (1728),nota 3 de nave congregacional
con capillas intercomunicadas, cúpula con linterna, bóveda de cañón y ábside
semicircular. La fachada es de Pere Costa (1735), con nártex de cinco arcos de
medio punto, con frontón mixtilíneo y cúpula elíptica, realizada solo en su parte
inferior, mientras que la superior continúa inacabada.145 En 1735 se levantó la
iglesia de Santa Marta, en la Riera de San Juan, anexa a un hospital de peregrinos
del mismo nombre; afectada por la apertura de la Vía Layetana, fue derribada en
1911, aunque la fachada fue conservada y trasladada al edificio del convento del
Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, donde aún permanece.146

Entre 1736 y 1743 se construyó la Casa de la Caridad —actual Centro de Cultura


Contemporánea de Barcelona—, emplazada sobre un anterior convento medieval de
monjas agustinas bombardeado en 1651, que albergaba un complejo de diversas
dependencias dispuestas alrededor de un gran patio de planta cuadrada y claustro de
doble altura con arcadas de orden toscano, conocido actualmente como patio Manning.
En el siglo XIX se le incorporó la iglesia neogótica de Santa María de Montalegre,
así como otro patio llamado de Dones.147

Iglesia de San Miguel del Puerto (1753), de Pedro Martín Cermeño.


La iglesia de San Miguel del Puerto (1753), de Pedro Martín Cermeño, tiene
influencia italiana, especialmente de Maderno y Della Porta, y presenta una fachada
tripartita con un cuerpo central elevado con frontón triangular —que denota la
influencia del Gesù—, y una escultura de San Miguel de Pere Costa; la planta era
cuadrada, con una cúpula central sobre cuatro pilares, pero fue reformada por Elías
Rogent en 1863, fecha en que amplió el espacio de la iglesia y la distribuyó en
tres naves, con una nueva cúpula sobre un falso crucero.148

Uno de los mejores exponentes del barroco religioso fue la iglesia de la Merced
(1765-1775), de José Mas Dordal, que sustituía otra gótica de la orden de los
mercedarios. Presenta nave única con capillas laterales intercomunicadas, siguiendo
el esquema de las iglesias contrarreformistas catalanas, crucero con cúpula y
camarín sobre el presbiterio. La fachada denota la influencia de San Andrés del
Quirinal de Bernini, con muros laterales curvados, puerta con frontón semicircular,
rosetón y frontón superior triangular. Sobre la cúpula destaca la imagen de Nuestra
Señora de la Merced, obra original de Maximí Sala destruida en 1936 y sustituida
por una copia de los hermanos Oslé (Miquel y Llucià).149
Iglesia de la Merced (1765-1775), de José Mas Dordal.
De esta época son también dos iglesias parroquiales de antiguos municipios
colindantes de la ciudad, hoy día incorporados como barrios: San Vicente de Sarriá,
de José Mas Dordal, construida entre 1778 y 1816 sobre los restos de una anterior
iglesia gótica de 1379 —edificada a su vez sobre otra románica consagrada en 1147—,
tiene tres naves intercomunicadas por arcos de medio punto, con cabecera plana y
transepto con cúpula, así como capillas laterales;150 y el santuario de Santa
Eulalia de Vilapicina (1782), reforma de una iglesia del siglo X, tiene una nave de
bóveda de cañón y cubierta a dos aguas, y fachada neoclásica decorada con
esgrafiados y coronada por un pequeño campanario.151

Palacio de la Lonja (1774-1802), de Joan Soler i Faneca.


La arquitectura civil, realizada principalmente por arquitectos académicos, se fue
acercando paulatinamente al neoclasicismo, como se percibe en el Colegio de Cirugía
de Barcelona (1762-1764), obra de Ventura Rodríguez, con planta rectangular
dividida en dos áreas claramente diferenciadas: un anfiteatro circular que servía
como aula de anatomía y una zona de dependencias administrativas y de servicios.152
En 1771 se construyó la nueva fachada del palacio del Virrey, proyectada por el
conde de Roncali, plenamente neoclásica; reformado nuevamente en 1846 en ocasión de
una visita de Isabel II, fecha en que pasó a ser Palacio Real, fue destruido por un
incendio en 1875.153 Entre 1774 y 1802 se reformó totalmente el palacio de la
Lonja, con un proyecto de Joan Soler i Faneca. Del edificio gótico solo quedó la
sala de Contratación, alrededor de la cual se levantó un nuevo edificio de corte
clasicista que denota una cierta influencia palladiana.154 Otro edificio ligado al
comercio fue la Aduana —actual Delegación del Gobierno—, construida entre 1790 y
1792 por el conde de Roncali, la cual presenta trazos clasicistas, si bien denota
todavía la pervivencia del decorativismo barroco; tiene una fachada con tres
aberturas, en los extremos con un frontón triangular y en el centro con uno
circular, y una decoración de estuco imitando al mármol.155

Palacio de la Virreina (1772-1778), de Josep Ausich.


Los palacios de la época suelen tener planta cuadrangular, con un patio central al
que se accede por un vestíbulo principal, que suele destacar por una amplia
escalera de honor. Algunos exponentes son: el palacio de la Virreina (1772-1778),
construcción de Josep Ausich sobre un proyecto de Manuel de Amat y Junyent, virrey
del Perú; el palacio Sessa-Larrard (1772-1778), de Josep Ribas i Margarit; el
palacio Moja (1774-1789), de Josep Mas i Dordal; la casa Marc de Reus (1775), de
Joan Soler i Faneca; y el palacio Savassona (1796), actual sede del Ateneo
Barcelonés.156 Entre 1782 y 1784 se amplió también el palacio Episcopal, con un
nuevo edificio con fachada a la plaza Nueva, obra de Josep Mas i Dordal.157 Cabe
mencionar también la casa de la Seda o del Gremio de Veleros (1758-1763), obra de
Joan Garrido, un edificio de tres niveles que destaca por su decoración de
esgrafiados, buena muestra del decorativismo barroco.158

Las masías continuaron con las líneas esbozadas el siglo anterior, con algún
elemento distintivo como la decoración en esgrafiado o los tejados a dos aguas con
coronamiento mixtilíneo. También se introdujo en esta época la construcción con
bóveda catalana. Algunos ejemplos son: Can Travi Nou, en Horta; Can Planas, en Les
Corts, actualmente la famosa Masía del Fútbol Club Barcelona; Can Tusquets, en
Gracia; Can Fargas, en Horta; Can Raspall, en Sarrià; Can Rosés, en Les Corts; Can
Canet de la Riera, en Sarrià; Can Móra, en Horta; Can Sert, en Gracia; Villa
Florida, en Sant Gervasi; y Can Querol, en Horta.

A nivel urbano, hay que remarcar la construcción en 1753 del barrio de la


Barceloneta, promovida por el marqués de la Mina, el cual también reparó y amplió
el puerto y fomentó la instalación del primer alumbrado público. Entre 1776 y 1778
se realizó la urbanización de la Rambla, y se proyectaron los paseos de San Juan y
de Gracia, aunque no se realizaron hasta el cambio de siglo el primero y 1820-1827
el segundo.159 También se trazó la calle Nou de la Rambla, por iniciativa del conde
del Asalto (1778-1789).160 En 1797 se creó también el paseo Nuevo o de la
Explanada, situado junto a la Ciudadela militar, una amplia avenida jalonada de
álamos y olmos y decorada con fuentes ornamentales —de las que se conserva la
Fuente de Hércules—; durante un tiempo fue el principal espacio verde de la ciudad,
pero desapareció en las obras de urbanización del parque de la Ciudadela.161

Castillo de Montjuic (1751-1779), de Juan Martín Cermeño.


Castillo de Montjuic (1751-1779), de Juan Martín Cermeño.

Iglesia de San Severo y San Carlos Borromeo (1705-1716).


Iglesia de San Severo y San Carlos Borromeo (1705-1716).

Patio Manning, Casa de la Caridad (1736-1743).


Patio Manning, Casa de la Caridad (1736-1743).

Santuario de Santa Eulalia de Vilapicina (1782).


Santuario de Santa Eulalia de Vilapicina (1782).

Aduana (1790-1792), de Juan Miguel de Roncali.


Aduana (1790-1792), de Juan Miguel de Roncali.

Casa de la Seda (1758-1763), de Joan Garrido.


Casa de la Seda (1758-1763), de Joan Garrido.

Masía de Can Raspall, Sarrià.


Masía de Can Raspall, Sarrià.

Siglo XIX

Auca de edificios notables de Barcelona (1861), Imprenta Juan [Link] 4


En este período hubo una gran revitalización económica, ligada a la Revolución
Industrial —especialmente la industria textil—, lo que comportó a su vez un
renacimiento cultural. Entre 1854 y 1859 se produjo el derribo de las murallas, por
lo que la ciudad pudo expandirse, motivo por el que se impulsó el proyecto de
Ensanche elaborado por Ildefonso Cerdá en 1859. Asimismo, gracias a la revolución
de 1868 se consiguió el derribo de la Ciudadela, cuyos terrenos fueron
transformados en un parque público. La población fue creciendo, especialmente
gracias a la inmigración del resto del estado, llegando a finales de siglo a los
400 000 habitantes.162 Artísticamente, el siglo vio la sucesión de diversos estilos
de diferente signo, como el neoclasicismo, el historicismo y el modernismo.163

Neoclasicismo
El neoclasicismo, desarrollado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX,
supuso un retorno al arte clásico grecorromano, impulsado por el hallazgo de los
restos de Pompeya y Herculano y la obra teórica del historiador del arte Johann
Joachim Winckelmann. En Cataluña, el impulso de la Escuela de Bellas Artes de
Barcelona (la Llotja) fue decisivo para la consolidación del arte catalán, así como
su alejamiento de su aspecto gremial y artesano. Si hasta entonces la construcción
estaba confiada a maestros de obras de formación gremial, a partir de ahora los
nuevos arquitectos tendrán ya una titulación académica.164nota 5

La arquitectura neoclásica no fue muy productiva, destacando el nombre de Antoni


Cellers, arquitecto académico y gran teórico del clasicismo. Fue autor de la
iglesia actualmente desaparecida de los Carmelitas Calzados (1832), así como del
palacio Alòs i Dou (1818), en que hace una interpretación neoclásica del
tradicional patio catalán, con arcos serlianos sobre columnas jónicas, y una
fachada posterior al jardín con un tetrástilo jónico.170

Fachada de la Casa de la Ciudad (1830), de José Mas Vila.


Discípulo suyo fue José Mas Vila, autor de la nueva fachada de la Casa de la Ciudad
(1830), plenamente clasicista y de carácter monumental, con un cuerpo central
sobresaliente del resto, donde destacan cuatro columnas jónicas que sostienen un
ático con el escudo de la ciudad.171 Mas Vila, maestro de casas y fuentes del
Ayuntamiento, también fue el encargado de la remodelación de la plaza de San Jaime
y de la urbanización de la calle de Fernando, así como de la construcción del
mercado de La Boquería (1836-1846), inicialmente una plaza porticada con columnata
jónica, aunque a media construcción se optó por el hierro para cubrirlo, en vez de
la piedra prevista por Mas.172 Junto con Josep Buxareu fue igualmente el encargado
de la reconversión del convento de Santa Catalina en el mercado del mismo nombre
(1844-1848).173

Capilla del Cementerio del Este (1818), de Antonio Ginesi.


Cabe mencionar asimismo la presencia del arquitecto italiano Antonio Ginesi, autor
de la capilla del Cementerio del Este (1818), de un estilo un tanto ecléctico, que
mezcla el nuevo lenguaje clásico con elementos que perduran del Barroco, así como
influencias del arte egipcio.174

Santa María de Sants (1828), de Francisco Renart.


En 1828 se construyó la iglesia parroquial de Santa María de Sants, obra de
Francisco Renart de un clasicismo programático, con portada de arco de medio punto
flanqueado por dos columnas jónicas, sobre el que se sitúa un rosetón y un frontón
triangular, y en el lateral una torre-campanario de 70 m de altura. La iglesia fue
destruida en 1936, y reconstruida entre 1940 y 1965 por Raimundo Durán Reynals.175

Un edificio emblemático de la época fue la Casa Xifré (1835-1840), obra de Josep


Buxareu y Francesc Vila, un edificio de viviendas situado frente al palacio de la
Lonja, que destaca por sus pórticos de la planta baja, de arcos de medio punto. La
fachada tiene una decoración cercana al llamado estilo isabelino, con relieves del
escultor Damià Campeny.176 Fue el primer edificio de Barcelona con agua
corriente.177

Portal de Mar (1844-1848), de Josep Massanès.


Entre 1844 y 1848 se construyó el Portal de Mar, un monumental pórtico de acceso a
la Barceloneta desde el Pla de Palau, obra de Josep Massanès, que fue derribado en
1859. De estilo ecléctico, mezclaba elementos clásicos, góticos y orientales, y
estaba formado por una puerta con cuatro columnas jónicas, frontón escalonado y
cúpula, mientras que en los laterales se situaban unos monumentales arcos de
herradura ultrapasados apoyados sobre dobles columnas.178 Massanès fue autor
también de un plan de ensanche en 1838, que comprendía el triángulo situado entre
Canaletas, la plaza de la Universidad y la plaza Urquinaona, y que ya esbozaba lo
que sería la plaza de Cataluña, situada en el centro del triángulo.175

Uno de los últimos exponentes del neoclasicismo fue el Teatro Principal (1847), de
Francisco Daniel Molina, construido en sustitución del antiguo Teatro de la Santa
Cruz —originario de 1568—. Presenta una fachada clasicista de aire romántico
isabelino, con tres grandes balcones con frontón triangular encastados en arcos de
medio punto.179

Por lo que se refiere al urbanismo, el hecho más destacable de estos años fue la
desamortización de 1836, que dejó numerosos solares que fueron edificados o
convertidos en espacios públicos: así, en la ubicación del convento carmelita de
San José, en la Rambla, se construyó el mercado de la Boquería; sobre el convento
de Nuestra Señora de la Buenanueva de los trinitarios descalzos se levantó el
teatro del Liceo; en el solar del convento de los capuchinos de Santa Madrona se
situó la plaza Real; el convento-colegio franciscano de San Buenaventura dio paso
al Hotel Oriente; sobre el convento-colegio de los carmelitas calzados de San Ángel
Mártir se emplazó un cuartel de la Guardia Urbana de Barcelona; y el convento de
Santa Catalina fue sustituido por el mercado del mismo nombre.180 De igual forma,
las nuevas disposiciones sanitarias promulgadas en esta época supusieron la
desaparición de numerosos cementerios parroquiales, cuyos solares se urbanizaron
como nuevas plazas públicas; surgieron así plazas como la de Santa María, del Pino,
de San José Oriol, de San Felipe Neri, de San Justo, de San Pedro y de San
Jaime.181

Historicismo
Fachada de la Catedral de Barcelona.

Fachada de la Catedral de Barcelona antes de su remodelación (1880).

La fachada en 1900, antes de la construcción del cimborrio.

La fachada en la actualidad.
La arquitectura de mediados del siglo XIX estuvo impregnada del nuevo espíritu
romántico y, siguiendo las directrices de teóricos como John Ruskin y Eugène
Viollet-le-Duc, se enmarcó dentro del llamado historicismo, corriente que
propugnaba la revitalización de estilos arquitectónicos anteriores, sobre todo
medievales, por lo que se crearon diversas corrientes denominadas con el prefijo
«neo»: neogótico, neorrománico, neomudéjar, neobarroco, etc.182

Universidad de Barcelona (1862-1873), de Elías Rogent.


Una de sus primeras figuras destacadas fue Elías Rogent, primer director de la
recién creada Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona. Fue autor de
la sede de la Universidad de Barcelona (1862-1873), en la plaza de la Universidad,
un edificio sobrio y de aspecto religioso pese a su carácter civil, especialmente
en los claustros interiores, que presentan un aspecto casi monástico. Tiene planta
axial, destacando en su parte central la escalera de honor y el paraninfo, un salón
ecléctico que mezcla elementos románicos, góticos e islámicos, a cuyos lados se
sitúan los patios en forma de claustro, igualmente de inspiración medieval.169 Fue
autor también del Seminario Conciliar (1879-1882), de estilo neorrománico, con
planta de cruz griega que conforma cuatro alas que convergen en una iglesia en el
centro, de la que sobresale el cimborrio.183

Gran Teatro del Liceo (1862), de Josep Oriol Mestres.


Otro exponente fue Josep Oriol Mestres, autor de la remodelación del Gran Teatro
del Liceo (1862), un edificio de Miquel Garriga i Roca de 1847 que tuvo que ser
reconstruido tras un incendio; de la intervención de Mestres destaca la fachada y
la gran sala interior, una original composición de lonjas en hilera lamentablemente
perdida en el incendio de 1994.184 Mestres fue autor también de la nueva fachada de
la Catedral de Barcelona (1887-1890), en un estilo neogótico inspirado en el gótico
francés; la fachada fue completada con un cimborrio proyectado por Augusto Font
Carreras.185 Otras obras de Mestres fueron: la iglesia de Santa María del Remedio
(1846-1849), que fue iglesia parroquial de Les Corts tras separarse de Sarrià; el
Teatro de los Campos Elíseos (1853), en el paseo de Gracia —hoy desaparecido—, que
destacaba por su estructura metálica; la Casa Jover (1856), construida sobre la
renacentista Casa Gralla; y el edificio de la Compañía de Tabacos de Filipinas
(1880), en el emplazamiento del antiguo colegio jesuita de Cordellas, en la Rambla.

Iglesia y convento de las Salesas (1882-1885), de Joan Martorell.


Joan Martorell fue autor de diversas iglesias inspiradas en el gótico, como la de
las Salesas, en el paseo de San Juan (1882-1885), y la del Sagrado Corazón de los
jesuitas, en la calle de Caspe (1883-1889). La primera es de estilo ecléctico, con
evidentes influencias medievales pero plasmadas de forma personal; tiene planta de
nave única con forma de cruz latina, con capillas laterales y ábside pentagonal con
girola, así como un crucero que sobresale volumétricamente en su parte exterior,
mientras que en la fachada destaca por una alta torre acabada en punta y con dos
pináculos laterales. La segunda denota una cierta influencia románico-bizantina, y
presenta una planta centralizada con cúpula sobre tambor rodeada de cúpulas menores
para distribuir el peso; la fachada es sobria, y destaca por los efectos cromáticos
de los materiales utilizados.186 Martorell fue el responsable del traslado de la
iglesia gótica de Santa María de Montsió —perteneciente a un convento agustino y
originaria de 1388— del Portal del Ángel a la Rambla de Cataluña, y proyectó su
nueva fachada neogótica (1882-1890); es la actual parroquia de San Raimundo de
Peñafort.187 Fue autor también del Palacio Güell de Pedralbes, posterior Palacio
Real (1862); de la iglesia y convento de las Adoratrices (1875); y del colegio
jesuita de San Ignacio (1893-1896).

Basílica de la Purísima Concepción y Asunción de Nuestra Señora (1871-1888), de


Jeroni Granell i Mundet.
Un caso análogo al de Montsió ocurrió con la iglesia gótica de Santa María de
Junqueras, original del siglo XV y regentada por monjas benedictinas, que fue
trasladada en 1868 de la calle de Junqueras a la calle de Aragón. Entre 1871 y 1888
Jeroni Granell i Mundet se encargó de su reforma, y fue rebautizada como Basílica
de la Purísima Concepción y Asunción de Nuestra Señora. Es de una nave con bóvedas
ojivales y ábside poligonal, con un claustro rectangular de dos plantas con una
capilla neogótica adosada.188

Otras iglesias de la época fueron: la parroquia de San Juan Bautista de Gracia


(1878-1884), de Magí Rius, Miquel Pascual y Francisco Berenguer, con planta de cruz
latina, capillas laterales y fachada neomedievalista;189 la iglesia de San Andrés
de Palomar (1881), de Pere Falqués, reforma de la antigua iglesia parroquial del
municipio de origen románico, remodelada con un estilo clasicista de aire
ecléctico, y que destaca por su gran cúpula de 61 m de altura;190 también en San
Andrés y en 1881 se construyó la iglesia de San Paciano, de Joan Torras i
Guardiola, de una sola nave y cubierta con bóvedas ojivales nervadas.191

Iglesia de San Andrés de Palomar (1881), de Pere Falqués.


En el terreno civil cabe destacar la fábrica Batlló (1870-1875), de Rafael
Guastavino, con una estructura de hierro y ladrillo de obra vista y cubiertas de
bóveda catalana; de la obra original se conserva el edificio del Reloj, la chimenea
octogonal y la planta de hilados, mientras que el resto fue reformado entre 1927 y
1931 por Juan Rubió y convertido en la Escuela del Trabajo.192 Antonio Rovira y
Trías construyó los mercados de San Antonio (1876-1882) y la Concepción (1888): el
primero está considerado el mejor edificio en hierro de la ciudad, y está compuesto
por cuatro naves longitudinales que convergen diagonalmente sobre un cuerpo central
con un cimborrio octogonal; el segundo presenta tres naves paralelas con cubierta a
dos aguas, cada una con su propia fachada coronada por un frontón triangular.193
Otros arquitectos que convendría recordar de este período son: José Doménech y
Estapá, autor de la Real Academia de Ciencias y Artes, actual Teatro Poliorama
(1883-1884), de fachada ecléctica que combina elementos neomedievales y
neoclásicos;194 José Vilaseca, autor de los talleres de los pintores Masriera
(1882-1885), con forma de templo grecorromano,195 y de la casa Bruno Quadros
(1883), con una exótica fachada de motivos egipcios y orientales, donde destaca el
dragón-farola de la esquina;196 Pere Falqués proyectó el Consejo Municipal de San
Martín de Provensals (1876-1887) y la torre de las Aguas del Besós (1880); Tiberi
Sabater construyó el Casino Mercantil o Bolsín (1881-1883), un edificio ecléctico
de corte neoclásico que combina elementos renacentistas con los órdenes clásicos
grecorromanos;197 Antoni Serra i Pujals edificó el palacio Casades, actual sede del
Colegio de Abogados de Barcelona (1885); Adrià Casademunt diseñó la iglesia
parroquial del Santo Ángel Custodio de Hostafrancs (1893); y Mauricio Garrán
elaboró el Palacio de Mar (1886-1900), actual Museo de Historia de Cataluña.198

Pabellón mudéjar del Tibidabo para la Exposición Universal de 1888.


Además de los estilo neomedievales en esta época se puso de moda el orientalismo,
con un conjunto de construcciones de inspiración islámica —el llamado neoárabe o
neomorisco— influidos especialmente en la Alhambra de Granada. Algunos exponentes
fueron: el proyecto de Museo-Teatro de la Ciudadela (1872), de Carlo Maciachini;
los Baños Orientales (1872), de Augusto Font Carreras; las casas del Teatro Español
(1872) y el Edificio Alhambra (1875) de Domènec Balet i Nadal; la Casa del conde de
Belloch, de Jeroni Granell; el Chalet del Moro (1873), de Jaume Brossa; y el
pabellón mudéjar construido en el Tibidabo para la Exposición Universal de 1888. Un
buen exponente sería también la casa de las Aguas (o de las Alturas), actual sede
del distrito de Horta-Guinardó (1890), de Enric Figueras. Esta moda perduraría
todavía en años venideros en dos plazas de toros: la de las Arenas (1899-1900), de
Augusto Font Carreras; y la Monumental (1913-1915), de Manuel Raspall, Domingo
Sugrañes e Ignasi Mas.199 Otro exponente es la torre Sobirana, un palacio de recreo
del marqués de Alfarràs, rodeado de unos amplios jardines que hoy constituyen el
parque del Laberinto de Horta.200

Por otro lado, el siglo XIX fue la época de la Revolución Industrial, la cual tuvo
una rápida consolidación en Cataluña, siendo pionera en el territorio nacional en
la implantación de los procedimientos fabriles iniciados en Gran Bretaña en el
siglo XVIII. En 1800 había en Barcelona 150 fábricas del ramo textil, destacando El
Vapor, fundada por Josep Bonaplata. En 1849 se abrió en Sants el complejo La España
Industrial, propiedad de los hermanos Muntadas. La industria textil tuvo un
continuo crecimiento hasta la crisis de 1861, motivada por la escasez de algodón
debida a la Guerra de Secesión norteamericana. También fue cobrando importancia la
industria metalúrgica, potenciada por la creación del ferrocarril y la navegación a
vapor. En 1836 abrió la fundición Nueva Vulcano en la Barceloneta; y en 1841
arrancó La Barcelonesa, antecedente de La Maquinista Terrestre y Marítima (1855),
una de las más importantes fábricas de la historia de Barcelona. Cabe destacar que
de Barcelona partió la primera línea de ferrocarril del estado español, que
comunicaba la Ciudad Condal con la villa de Mataró (1848).201

Plan de los alrededores de la ciudad de Barcelona y del proyecto para su mejora y


ampliación, de Ildefonso Cerdá (1859).
Paralelamente a los procesos industriales, Barcelona vivió a lo largo del siglo XIX
una amplia serie de transformaciones urbanas: se abrieron las plazas Real (1848-
1860) y Duque de Medinaceli (1849), ambas de Francisco Daniel Molina;202 se
acondicionó el puerto —cada vez más importante como llegada de materia prima, sobre
todo algodón y carbón—, con la construcción de un nuevo muelle y el dragado del
puerto;203 y se derribaron las murallas (1854-1856), tras muchos recelos por parte
del gobierno central, pero tras la constatación de que era indispensable por el
crecimiento de la población y para salvaguardar la salud pública.204
Jardín del General.
Pero sin duda el gran acontecimiento urbano de la Barcelona del siglo XIX fue el
proyecto de Ensanche de Ildefonso Cerdá: en 1859 el Ayuntamiento nombró una
comisión para fomentar un concurso de proyectos de ensanche de la ciudad. El
concurso fue ganado por Antonio Rovira, pero el Ministerio de Fomento intervino e
impuso el proyecto de Cerdá, autor de un plano topográfico del llano de Barcelona y
un estudio demográfico y urbanístico de la ciudad. El Plan Cerdá instituía un
trazado ortogonal entre Montjuic y el Besós, con un sistema de calles rectilíneas
de orientación noroeste-sureste, de 20 metros de anchura, cortadas por otras de
orientación suroeste-noreste paralelas a la costa y a la sierra de Collserola.
Quedaban así delimitadas una serie de manzanas de planta cuadrada de 113,3 m de
lado, de las cuales Cerdá tenía previsto edificar solo dos lados y dejar los otros
espacios para jardines, aunque este punto no se cumplió y finalmente se aprovechó
prácticamente todo el suelo edificable; las edificaciones se proyectaron con una
planta octogonal característica del Ensanche, con unos chaflanes que favorecían la
circulación.205 El plano preveía la construcción de varias avenidas principales: la
Diagonal, la Meridiana, el Paralelo, la Gran Vía y el paseo de San Juan; así como
varias grandes plazas en sus intersecciones: Tetuán, Glorias, España, Jacint
Verdaguer, Letamendi y Universidad.206

Cabe remarcar también que en el siglo XIX aparecieron los primeros parques
públicos, ya que el aumento de los entornos urbanos debido al fenómeno de la
Revolución Industrial, a menudo en condiciones de degradación del medio ambiente,
aconsejó la creación de grandes jardines y parques urbanos, que corrieron a cuenta
de las autoridades públicas, con lo que surgió la jardinería pública —hasta
entonces preferentemente privada— y la arquitectura paisajista.207 El primer jardín
público de Barcelona se creó en 1816: el Jardín del General, una iniciativa del
capitán general Francisco Javier Castaños; estaba situado entre la actual avenida
Marqués de la Argentera y la Ciudadela, delante de donde hoy se halla la Estación
de Francia, y tenía una extensión de 0,4 hectáreas, hasta que desapareció en 1877
durante la urbanización del parque de la Ciudadela.208 En 1848 se crearon en el
paseo de Gracia los Jardines de Tívoli, entre las calles Valencia y Consejo de
Ciento; y en 1853 se emplazó entre las calles de Aragón y Rosellón los llamados
Campos Elíseos, que contaban con un jardín, un lago con barcas, un teatro y un
parque de atracciones con montañas rusas. Estos jardines desaparecieron pocos años
después al ir urbanizándose el paseo de Gracia.209

Mercado de San Antonio (1876-1882), de Antonio Rovira y Trías.


Mercado de San Antonio (1876-1882), de Antonio Rovira y Trías.

Teatro Poliorama (1883-1884), de José Domènech y Estapá.


Teatro Poliorama (1883-1884), de José Domènech y Estapá.

Talleres de los pintores Masriera (1882-1885), de José Vilaseca.


Talleres de los pintores Masriera (1882-1885), de José Vilaseca.

Casa Bruno Quadros (1883), de José Vilaseca.


Casa Bruno Quadros (1883), de José Vilaseca.

Casino Mercantil o Bolsín (1881-1883), de Tiberi Sabater.


Casino Mercantil o Bolsín (1881-1883), de Tiberi Sabater.
Plaza de toros de las Arenas (1899-1900), de Augusto Font Carreras.
Plaza de toros de las Arenas (1899-1900), de Augusto Font Carreras.

Jardín de los Campos Elíseos.


Jardín de los Campos Elíseos.

Exposición Universal de 1888


Artículo principal: Exposición Universal de Barcelona (1888)

Vista general de la Exposición.


A finales de siglo se celebró un evento que supuso un gran impacto tanto económico
y social como urbanístico, artístico y cultural para la ciudad, la Exposición
Universal de 1888. Tuvo lugar entre el 8 de abril y el 9 de diciembre de 1888, y se
llevó a cabo en el parque de la Ciudadela, un terreno anteriormente perteneciente
al ejército y ganado para la ciudad en 1868. El incentivo de los actos feriales
conllevó la mejora de las infraestructuras de toda la ciudad, que dio un enorme
salto hacia la modernización y el desarrollo.210

Foto histórica del Arco de Triunfo.


El proyecto de remodelación del parque de la Ciudadela se encargó a José Fontseré
en 1872, quien diseñó unos amplios jardines para esparcimiento de los ciudadanos, y
junto con la zona verde proyectó una plaza central y un paseo de circunvalación,
así como una fuente monumental y diversos elementos ornamentales, dos lagos y una
zona de bosque, además de diversos edificios auxiliares e infraestructuras, como el
Mercado del Borne (1874-1876), un depósito de agua —actual Biblioteca de la UPF—,
un matadero, un puente de hierro sobre las líneas de ferrocarril y varias casetas
de servicios.211

La entrada a la Exposición se efectuaba a través del Arco de Triunfo, un monumento


creado para la ocasión que aún permanece en su lugar original, diseñado por Josep
Vilaseca. De inspiración neomudéjar, tiene una altura de 30 metros, y está decorado
con una rica ornamentación escultórica, obra de Josep Reynés, Josep Llimona, Antoni
Vilanova, Torquat Tasso, Manuel Fuxà y Pere Carbonell.212

A continuación venía el Salón de San Juan —actual paseo de Lluís Companys—, una
larga avenida de 50 metros de ancho donde destacaban las balaustradas de hierro
forjado, los mosaicos del pavimento y unas grandes farolas, todo ello diseñado por
Pere Falqués. El primer edificio tras el acceso por el Arco de Triunfo era el
palacio de Bellas Artes, obra de Augusto Font Carreras, de estilo neoclásico. En el
lado opuesto se ubicaba el palacio de Ciencias, obra de Pere Falqués, de estilo
neogriego, donde también se hallaba una gran sala para celebrar congresos.213

Cascada del Parque de la Ciudadela (1875-1888).


Una vez pasados estos dos edificios se accedía al recinto propiamente dicho, en
cuya entrada destacaba la Cascada Monumental, proyectada por Fontserè en
colaboración con Antoni Gaudí, que intervino en el proyecto hidráulico y diseñó una
gruta artificial debajo de la Cascada. El conjunto arquitectónico presenta una
estructura central en forma de arco triunfal con dos pabellones en sus costados y
dos alas laterales con escalinatas, que acogen un estanque dividido en dos niveles.
El monumento destaca por su profusión escultórica, en la que intervinieron varios
de los mejores escultores del momento, como Rossend Nobas, Venancio Vallmitjana,
Josep Gamot, Manuel Fuxá, Joan Flotats y Rafael Atché.214

Gran Hotel Internacional, de Lluís Domènech i Montaner.


A la derecha de la cascada se hallaba el restaurante, conocido como castillo de los
Tres Dragones —actual Museo de Zoología—, obra de Lluís Domènech i Montaner, de
estilo neogótico pero con unas innovadoras soluciones estructurales que apuntaban
ya al modernismo, especialmente por la utilización del hierro y el ladrillo visto.
A su lado se encontraban el Círculo del Liceo y el Invernáculo, obra de Josep
Amargós, realizado en hierro y vidrio siguiendo el ejemplo del Crystal Palace de la
Exposición de Londres de 1851. A continuación venían el Museo Martorell de
Geología, de Antonio Rovira y Trías; el Umbráculo, de José Fontserè; el pabellón de
la Prensa, obra de Jaume Comerma; y el pabellón de las Colonias Españolas, de Jaume
Gustà i Bondia.215

La zona central del recinto se correspondía con la antigua plaza de armas de la


Ciudadela, donde se hallaba el principal edificio de la exposición, el palacio de
la Industria, obra de Jaume Gustà, que recogía las secciones extranjeras de la
Exposición.216 Tras el palacio, pasadas las líneas de ferrocarril, se situaron
diversos edificios, como el pabellón de la Compañía Trasatlántica, obra de Antoni
Gaudí, en estilo nazarí granadino; los pabellones de la denominada Sección
Marítima, los de Minería y Electricidad, y la Vaquería Suiza, actualmente una
escuela. Asimismo, en el paseo de Colón se erigió el Hotel Internacional, obra de
Lluís Domènech i Montaner, una obra efímera que fue desmontada tras la
Exposición.217

Fuera del recinto ferial, se realizaron numerosas obras y mejoras por toda la
ciudad: se finalizó la urbanización de todo el frente marítimo de la ciudad, entre
el parque de la Ciudadela y las Ramblas, a través de la construcción del paseo de
Colón y un nuevo muelle, el de la Fusta; se dotó de iluminación eléctrica a las
primeras calles de Barcelona (la Rambla, el paseo de Colón, la plaza de San Jaime y
el recinto de la Exposición);218 y se construyó el monumento a Colón en la plaza
Portal de la Paz, obra de Gaietà Buïgas con una escultura del descubridor de Rafael
Atché.219

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