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Dorcas: Fe y Buenas Obras en la Biblia

El documento describe la vida de Dorcas, una discípula de Cristo que vivía en Jope y se dedicaba a hacer obras de caridad como coser ropa para las viudas. Dorcas enfermó y murió, pero Pedro la resucitó milagrosamente cuando fue llamado. Esto llevó a que muchos en Jope creyeran en el Señor. El documento exhorta a los lectores a seguir el ejemplo de fe y generosidad demostrado por Dorcas.
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Dorcas: Fe y Buenas Obras en la Biblia

El documento describe la vida de Dorcas, una discípula de Cristo que vivía en Jope y se dedicaba a hacer obras de caridad como coser ropa para las viudas. Dorcas enfermó y murió, pero Pedro la resucitó milagrosamente cuando fue llamado. Esto llevó a que muchos en Jope creyeran en el Señor. El documento exhorta a los lectores a seguir el ejemplo de fe y generosidad demostrado por Dorcas.
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Dorcas, la costurera

Hechos 9:36-43
Introducción
La Biblia nos dice que cada creyente recibe uno o varios dones de parte de Dios, según su
perfecta voluntad. Algunos son más visibles que otros, pero todos son igualmente
importantes y necesarios para que el cuerpo crezca y se edifique a la imagen de nuestro
Señor Jesucristo.
Podemos hablar de los dones que tenía Débora, la gran juez de Israel, o de María, la hermana
de Moisés. Pablo, el apóstol menciona un gran número de mujeres en la epístola a los
Romanos que fueron sus colaboradoras y de gran ayuda en la obra del Señor. Podemos
entender que estas mujeres fueron grandemente usadas por Dios para la extensión del
Evangelio y dejaron una gran huella en todos aquellos que las conocían.
Pero la mujer que hoy nos ocupa Dorcas, no tenía muchos talentos, pero el que tenía lo puso
al servicio de su Señor. Nos recuerda la parábola de los talentos, al siervo que su señor le dio
uno, pero tuvo miedo de perderlo y lo escondió, no lo usó, y por lo tanto no pudo darle a su
señor el fruto de su talento. Aquí vemos a una mujer sencilla, y con un talento, pero por el
contrario fue usado con creces para su Señor.
Quién era Dorcas
Dorcas era una mujer, aunque no podemos confirmar si era joven o mayor, que vivía en Jope,
un puerto marítimo (v.36). Desde allí fue donde Jonás el profeta cogió un barco para huir a
Tarsis, y no obedecer la voz de Dios que le enviaba a Nínive.
Se sabe que su nombre en hebreo era “Tabita”, pero su traducción al griego es Dorcas. Su
nombre significa “gacela”, que es símbolo de belleza. ¿Quizás Dorcas era una mujer
hermosa? No sabemos, pero lo que sí sabemos es que era hermosa en su interior, como así
lo demuestran sus obras.
Una de las características más importantes si no la más, es que se nos dice que Dorcas era
una discípula “Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere
decir, Dorcas” (v.36). La Biblia cuando habla de discípulo quiere decir que era un seguidor de
Jesucristo. Que había sido salvado, perdonado por la sangre de nuestro Señor Jesucristo.
Que ya no vivía para él mismo sino para su Señor. No sabemos dónde Dorcas pudo conocer o
saber de Jesús, pero lo más probable es que en Jope hubiera una pequeña iglesia de
cristianos donde había llegado el evangelio, al ser un puerto marítimo, había mucho trasiego
de gentes viajando de un sitio a otro. Puede que algunos creyentes esparcidos por causa de
la persecución tan fiera en Jerusalén llegaran a Jope y se quedaron allí a vivir (Hechos 8:4).
Déjame que te pregunte ¿eres tú discípula de Cristo? ¿Has sido perdonada, salvada por su
obra en la cruz? No basta con ir a la iglesia, ni con leer la Biblia sino que tiene que haber una
transformación en el corazón. Y esta operación solo la puede hacer el Espíritu Santo. Deja
que Él te cambie y te de vida eterna por medio de la sangre de Jesús. Tú no puedes hacer
nada, es una obra sobrenatural y soberana.
Abundaba en buenas obras y en limosnas
Justo después de decir que Dorcas era una discípula, nos dice el pasaje “que abundaba en
buenas obras y en limosnas que hacía”, y ese es el orden. Por muchas obras buenas que
hagamos no podemos salvarnos a nosotros mismos, primero el Espíritu Santo nos da vida, y
luego vienen las obras como consecuencia de esa vida (Efesios 2:8-9).
Cuando se dice que Dorcas abundaba en buenas obras, es que hacía muchas. No era solo
alguna ayuda de vez en cuando, o tener muy buenas intenciones, sino que ella realmente las
hacía y en abundancia. Ella comprendía lo que quiere decir usar y trabajar con el talento que
su Señor le dio, sus manos y su aguja. Ella era modista y tenía un corazón tan agradecido a
Dios por haberla salvado, que lo mostró ayudando y sirviendo a los más necesitados. Ella con
su talento de coser, le hacía túnicas y vestidos a las viudas, a las personas más necesitadas.
Recordad que cuando una mujer quedaba viuda no había ayudas del gobierno, y quedaba a
merced de la buena voluntad de los demás para ayudarla, era el grupo de la sociedad más
necesitado y vulnerable. Su talento lo usó al 100%, y su corazón era generoso hasta rebosar
por los necesitados.
¿Cómo estás usando tus talentos? ¿Tienes miedo y los escondes? ¿O los estás usando para
el servicio de tu Señor? ¿Está tu corazón agradecido por lo que Dios ha hecho en tu vida y por
su salvación? ¿Cómo demuestras esta fe y esta gratitud que hay en tu corazón? ¿Pueden
decir los demás que abundas en buenas obras y limosnas? ¿Haces lo que puedes por aliviar
el sufrimiento de los demás y por ayudar a los más necesitados? Quiera el Señor que cuando
hablen de nosotras no digan cosas malas, sino al revés, que nos conozcan por ser discípulas
de Jesús y por abundar en buenas obras y limosnas.
Muerte y resurrección de Dorcas
El relato bíblico es corto y directo: “Y aconteció que en aquellos días (Dorcas) enfermó y
murió” (v.37). No sabemos si fue de una enfermedad que ya tenía y fue agravando o que de
repente enfermó y a los pocos días murió.
Parece que Dorcas no tenía familiares ya que no se menciona ninguno, da a entender que son
las mujeres creyentes o las viudas las que la lavan y la ponen en una sala. Tampoco sabemos
si la sala era en su propia casa o en un lugar de reunión. El caso es que la preparan como a
cualquier persona que muere para ser enterrada, como era la costumbre.
El dolor por su muerte fue muy grande, la gente la amaba en gran manera. Las viudas que
había ayudado lloraban sin consuelo. No hizo falta llamar a las plañideras, había mucha
gente que lloraba su pérdida.
Los discípulos de Jope, al enterarse que Pedro estaba en Lida, un pueblo cerca de Jope, a
unos 25 o 30 km., no dudaron en llamarlo. Quizá ya corrió la noticia de que Pedro había
sanado a Eneas (Hechos 9:33-34) o conocían cómo Pedro había sanado antes a enfermos de
todo tipo (Hechos 5:12-16). El caso es que enviaron a dos hombres a buscarlo, lo llamaron
esperando que pudiera hacer algo o por lo menos aliviar y consolar a los hermanos y las
viudas (v.38).
La respuesta de Pedro fue inmediata, se levantó y fue a Jope. Al llegar a la sala donde habían
puesto a Dorcas, podemos imaginar la escena de todas las viudas llorando y mostrándole las
túnicas y vestidos que les había hecho Dorcas. ¡Con cuanto amor y ternura hablaban de ella,
cómo la amaban y cuan agradecidas estaban! (v.39).
Pedro actuó como vio en el Señor Jesucristo cuando resucitó por ejemplo, a la hija de Jairo,
echó a todo el mundo fuera de la sala, se arrodilló y oró a Dios. No sabemos qué dijo, pero
por supuesto oraría para que devolviera la vida a Dorcas. Y llamándola por su nombre, Dorcas
abrió sus ojos y se incorporó. Dios obró un milagro de resurrección, y Pedro la devolvió viva a
los creyentes y a las viudas (v.40-41).
Las lágrimas de los que lloraban se convirtieron en lágrimas de gozo y alegría al ver a Dorcas
viva.
Consecuencias
Como cualquier noticia de esta índole no se podía guardar, y fue conocida por todos en Jope.
Muchos, me imagino que fueron a ver a Dorcas, para confirmar que era verdad, y tuvieron que
reconocer que un milagro se había producido.
Acaba nuestro texto con la consecuencia que este milagro trajo a muchos que vivían en Jope,
“y muchos creyeron en el Señor”. Que bendición tan grande no solo el que Dorcas volviera a la
vida, sino que muchas personas se convirtieron al Señor y llegaron a ser sus discípulos.
Tenemos que tener claro que hoy día no necesitamos los milagros para que la gente crea.
Los milagros en la iglesia primitiva eran una confirmación de que lo que se predicaba era la
verdad, porque todavía no tenían toda la Palabra de Dios revelada. Una vez que ya tenemos la
Palabra de Dios completa, no son necesarios los milagros para confirmar la predicación.
Jesús contó una parábola a sus discípulos, la del rico y Lázaro. La mayoría la sabréis porque
es muy conocida. Cuando el rico está en el lugar de tormento le dice a Lázaro que está en el
seno de Abraham, que envíe a alguien de entre los muertos para avisar a sus hermanos, a fin
de que ellos no vayan a ese lugar. Pero fijaos la respuesta de Abraham: A Moisés y a los
profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de
entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas,
tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:29-31).
Aquí tenemos la respuesta, la gente creerá si cree la Palabra de Dios y si cree lo que Dios ha
dicho, pero aunque alguien se levante de los muertos, eso no les hará creer. Debe haber un
arrepentimiento y fe en la obra de Cristo que realizó en la cruz.
Volviendo a nuestra historia, como un eslabón más de una cadena, y como consecuencia de
que muchos creyeron en el Señor, el apóstol Pedro permaneció en Jope durante muchos
días, me imagino para enseñar y edificar a los nuevos creyentes (v.43).
Aplicación
Damos gracias a Dios por Dorcas, esta mujer sencilla pero que usó su don de la aguja para
ayudar a los más necesitados. La vida de Dorcas también ha servido de inspiración a muchas
creyentes para fundar organizaciones cristianas con el objetivo de ayudar a los más
necesitados, ofreciéndoles comida, ropa etc.
Dorcas fue conocida por su abundancia de buenas obras y limosnas, ¿por qué eres tú
conocida? ¿Estás poniendo en práctica los dones o el don que Dios te ha dado? ¿Lo pones al
servicio del Señor y de los demás? ¿Eres generosa con los más necesitados?
La vida de Dorcas es un ejemplo de un corazón transformado y agradecido a Dios y sus obras
era el resultado de una fe genuina en el Señor Jesucristo. Que así se vea nuestra fe por
nuestras buenas obras.
Mujer mayor, ¡ponte de pie sé una Dorcas!
Que el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener el mismo sentir los
unos para con los otros conforme a Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz,
glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, aceptaos los
unos a los otros, como también Cristo nos aceptó para gloria de Dios.- Romanos
15: 5-7

Fue una de esas conexiones que no podría haber orquestado yo misma. Muchas
mujeres asistieron a la reunión en la que estaba hablando, pero de repente, me
encontraba sola con una mujer. Lori pareció sorprendida, no solo por la
circunstancia inusual, sino también por su franqueza cuando comenzó a contarme
su historia sobre haber tenido un aborto cuando estaba en la universidad.

Más tarde me escribió para decirme que haber tenido a una mujer mayor que ella,
que la escuchara y orara por ella, le dio el valor para compartir su historia con una
de las mujeres de su iglesia. Esta mujer aceptó y amó a Lori y, finalmente, Lori se
involucró en el ministerio de mujeres e incluso compartió su testimonio en su
estudio bíblico. Ser acogida por otras mujeres liberó a Lori para establecer
relaciones significativas con ellas y usar su experiencia para ministrar a otras
mujeres con Síndrome Post Aborto. Ese es el poder de darnos la bienvenida unos
a otros como Cristo nos dio la bienvenida.

¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo ministramos a las mujeres de una manera que las
dirija a Jesús? Las Escrituras nos hablan de una mujer llamada Dorcas que tuvo un
impacto dramático en su iglesia local. Cómo hizo esto, es una ilustración intrigante
de ánimo, armonía y unidad de una sola voz que glorifica a Dios.

«Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es
Dorcas); esta mujer era rica en obras buenas y de caridad que hacía
continuamente. Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su
cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. Como Lida estaba cerca de Jope, los
discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No
tardes en venir a nosotros. Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando
llegó, lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando,
mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con
ellas. Más Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al
cadáver, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.
Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó
viva. Y esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor».- Hechos 9:36-
42
Dorcas la discípula

¿Por qué la muerte de Dorcas hizo que los líderes de la iglesia enviaran a dos
hombres a Lida para instar a Pedro a «Venir a nosotros sin demora»?
Seguramente otras personas de la iglesia habían muerto. ¿Qué tenía Dorcas que
creó esta crisis? Ella no era una líder de alto perfil. Su ministerio no llegó a los
titulares. Dorcas no era el foco de atención. Hay un elemento de especulación aquí,
pero sabemos que, ante todo, Dorcas fue una discípula de Jesús. Ella era una
mujer común que amaba y se preocupaba por quienes la rodeaban, como un
desbordamiento de la gracia de Dios en ella. Dio la bienvenida a otros a su vida
porque Jesús la había acogido a ella en su vida. Siempre que alguien refleja el
amor y la misericordia de Jesús, es extraordinario.

La muerte de Dorcas fue diseñada por un Dios soberano para demostrar Su amor a
la Iglesia y extender Su reino a través de Jope. Sacó a una persona que era muy
amada y cuyo ministerio tocó la vida de las personas en esa iglesia y comunidad, y
luego se la devolvió como un regalo de Él.
Las hijas de Dorcas hoy en día

Cuando observo a las hijas de Dorcas de hoy en día, veo en sus acciones lo que
imagino que era cierto de la Dorcas de Jope:

Una hija de Dorcas recibe con entusiasmo a una visitante de la congregación y la


invita a tomar el té. Escucha a la mujer, aprende sobre su soledad e inseguridad,
evalúa sus dones y circunstancias, y luego le pregunta gentilmente si tendría
tiempo para ayudar a hacer el dobladillo de algunas prendas. Tiene cuidado de no
imponer exigencias a la mujer, sino de comunicar la fe en su potencial. Pronto,
Dorcas se da cuenta de que la mujer está sentada con un visitante y la invita a
almorzar, sembrando lo que fue sembrado en ella. Y así la armonía y el amor
crecen silenciosamente en la familia de la iglesia.

Otra hija de Dorcas se acerca a algunas madres jóvenes y les pregunta si ellas y
sus hijos irán con ella a visitar a los ancianos. Ella ayuda a los niños a hacer
tarjetas, sugiriéndoles versículos bíblicos para que escriban en las tarjetas. Se
desarrollan relaciones generacionales y la vida comunitaria de alianza es más
fuerte.

Otra parecida a Dorcas envía tarjetas de aliento y agradecimiento a los enfermos, a


los que atraviesan tiempos difíciles y a los jóvenes que están en el ejército o en la
universidad. Y aquellos que pueden ser vulnerables a alejarse de la iglesia se
acercan más.

Otra discípula de Dorcas saluda a quienes visitan la iglesia por primera vez,
aprende algo sobre ellos y anota sus nombres. La semana siguiente, los saluda por
su nombre y les presenta a otras personas para que comiencen a sentirse «como
en casa». Continúan regresando y la iglesia crece.

Me encanta ver a la hija de Dorcas que se interesa especialmente por la esposa y


los hijos del pastor. Con frecuencia expresa su agradecimiento por su disposición a
compartir a su esposo/ papá con la congregación. Ella escribe notas para el pastor
y los ancianos de la iglesia, agradeciéndoles por su ministerio.

Y luego están esas hijas de Dorcas que son madres espirituales de mujeres más
jóvenes. Cuando se reúnen para estudiar la Palabra de Dios y orar, hay momentos
en que una joven expresa desilusión y frustración en su matrimonio. Se siente sola
porque su esposo no está tan atento como a ella le gustaría que lo estuviera o
porque duda de su madurez espiritual. Dorcas la guía gentilmente para que vea
que su falta de aceptación de su esposo puede estar creando una barrera para su
crecimiento y desarrollo. Hablan de cómo la joven puede ser una dadora de vida
para su esposo.

Puedo imaginarme a Dorcas desafiando con amor y firmeza a la mujer con el nido
vacío que se queja del aburrimiento, de que hay trabajo del reino por hacer, y
ofreciéndose para ayudarla a participar en el ministerio. Pero cuando una madre
joven expresa su frustración por no poder participar en el ministerio porque tiene
hijos pequeños, esta misma Dorcas la anima a recordar que hay diferentes etapas
de la vida y que su campo misionero es su hogar en esta etapa de la vida.

Las mujeres a menudo escuchan las palabras «Oraré por eso» de Dorcas. Y de
alguna manera saben que realmente lo hará, tal vez por el pequeño cuaderno que
abre inmediatamente para garabatear un recordatorio, o tal vez porque dice:
«Oremos ahora mismo», y lo hacen.

La gente se siente amada cuando está con Dorcas, incluso aquellos adolescentes
con sus peinados locos y sus ropas extravagantes. De alguna manera, no parece
haber ninguna diferencia para Dorcas. Las madres de estos adolescentes también
se sienten cómodas con ella porque habla de lo maravilloso que es que la iglesia
tenga tantos jóvenes en lugar de preguntarse qué le ha pasado a la generación
más joven.

Esto es lo que he visto en las actuales hijas de Dorcas en las iglesias locales de
todo el país. Puedo ver a una Dorcas contemporánea incluso cuando visito una
iglesia a la que nunca he asistido. Siempre hay gente a su alrededor. A veces se
ríen, a veces ves lágrimas. Tiene una sonrisa, un abrazo y una palabra amable
para todos. ¿Es de extrañar que la muerte de Dorcas cree un vacío en una iglesia?
Unidas en una sola voz y corazón

Cuando estamos unidas a Cristo, estamos unidas a sus otras hijas adoptivas.
Compartimos un propósito y un potencial común. Estamos llamadas a vivir para la
gloria de Dios reflejando su glorioso carácter en cada situación y relación. No
podemos hacer esto con nuestras propias fuerzas, pero Dios nos ha dado Su
Espíritu y Su Palabra para empoderarnos.

Dorcas es un comentario sobre cómo vivir para la gloria de Dios en las


circunstancias ordinarias de la vida. Ella tuvo un efecto unificador en su iglesia. Tú
también lo harás cuando te levantes y ocupes tu lugar entre las hijas de Dorcas
que, con una sola voz y corazón, glorifican al Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo.
Hijas de Dios
DORCAS
Este capítulo está basado en Hechos 9:36-42.
Dorcas era una mujer muy amada, que siempre hacía el bien y ayudaba a otros,
especialmente a los pobres. Cuando murió, los creyentes buscaron a Pedro que
estaba en Lida, una ciudad cercana.
En Jope había una mujer llamada Dorcas, cuyos hábiles dedos permanecían más
activos que su lengua. Ella sabía quién necesitaba ropa cómoda y quién necesitaba
asistencia, y generosamente atendía las necesidades de ambos grupos. Y cuando
Dorcas falleció, la iglesia en Jope se dio cuenta de su pérdida. Con razón se pusieron
de luto y se lamentaron y derramaron cálidas lágrimas sobre el cuerpo inerte. Ella era
de tan alto valor que por medio del poder de Dios fue regresada del país del enemigo,
con el fin de que su destreza y energía pudieran todavía ser una bendición para los
demás. —Testimonies for the Church 5:284 (1885).
"Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió". La iglesia de Jope sintió su
pérdida; y oyendo que Pedro estaba en Lida, los creyentes le mandaron mensajeros
"a rogarle: "No tardes en venir a nosotros". Levantándose entonces Pedro, fue con
ellos; y cuando llegó, lo llevaron a la sala, donde lo rodearon todas las viudas, llorando
y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas". A
juzgar por la vida de servicio que Dorcas había vivido, no es extraño que llorasen ....
El corazón del apóstol fue movido a compasión al ver su tristeza. Luego, ordenando
que los llorosos deudos salieran de la pieza, se arrodilló y oró fervorosamente a Dios
para que devolviese la vida y la salud a Dorcas. Volviéndose hacia el cuerpo, dijo:
""Tabita, levántate". Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó". Dorcas había
prestado grandes servicios a la iglesia, y a Dios le pareció bueno traerla de vuelta del
país del enemigo".—Los Hechos de los Apóstoles, 107-108 (1911). hd [Link] -
HD 67.4

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