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Abatido y Revivido: Lecciones de Salmo 119

El documento describe cómo David se siente abatido y sin fuerzas espirituales, como si su alma hubiera sido derribada hasta el polvo. Pide a Dios que lo reviva y fortalezca según su palabra. Luego explica cómo aunque tomamos decisiones para seguir a Dios, a menudo nos sentimos débiles ante las tentaciones y desafíos. Sin embargo, Dios puede darnos nueva vida y energía espiritual a través de su Palabra.
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Abatido y Revivido: Lecciones de Salmo 119

El documento describe cómo David se siente abatido y sin fuerzas espirituales, como si su alma hubiera sido derribada hasta el polvo. Pide a Dios que lo reviva y fortalezca según su palabra. Luego explica cómo aunque tomamos decisiones para seguir a Dios, a menudo nos sentimos débiles ante las tentaciones y desafíos. Sin embargo, Dios puede darnos nueva vida y energía espiritual a través de su Palabra.
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CONSUMIDO, CARGADO Y EDIFICADO

Abatida hasta elpolvo estámi alma; vivifícame según tu palabra. 7C


he manifestado mis caminos, y me hasrespondido; enséñame tus esta-
tutos. Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que
medite en tus maravillas. Se deshace mi alma deansiedad; susténtame
según tu palabra. Aparta de mí el camino de la mentira, y en tu
misericordia concédeme tu ley. Escogí el camino de la verdad; hepues-
totusjuicios delante demí. Me heapegado a tus testimonios; ohJehová,
nome avergüences. Porelcamino detus mandamientos correré, cuando
ensanches mi corazón.
Salmo 119:25-32

l campeón coloca dos golpes agudos al tórax y luego absorbe un débil


E contragolpe del retador. Sintiendo el cansancio de su oponente, el cam-
peón se pone en posición para finalizar la contienda. Buscando en su inte-
rior esa reserva oculta de fuerza que los campeones poseen, el campeón
desencadena una serie furiosa de golpes. El cuerpo del retador se estremece
con cada puñetazo. El campeón continúa con un gancho de derecha que
atina directamente en la mandíbula de su oponente.
No existe energía alguna en el joven retador que pueda vencer la fuerza
de gravedad que lo lleva directamente a la lona. El árbitro se acerca sobre él
de inmediato. No ha perdido el conocimiento, y está desesperado por levan-
tarse una vez más. El campeonato está en juego, junto con todo por lo que
ha luchado durante años de adiestramiento e innumerables peleas contra
oponentes de poca fama. La cuenta del árbitro parece durar por yna eterni-
dad. ¡Si tan sólo pudiera levantarse una vez más! «5 ... 6 ... 7». El sabe que
tiene que levantarse. ¡Si tan sólo su cuerpo respondiera! No importa cuánto
arda el deseo en su interior, su mayor deseo no es suficiente para hacer que
su cuerpo se levante de la lona. «8 ... 9 ... 10».
Es posible que usted nunca haya tomado parte de una pelea de campeo-
nato física, pero seguramente habrá experimentado el mismo sentimiento

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70 SALMO 119: UNA ODISEA AL CORAZÓN DE DIOS

en forma espiritual. Ha sido abatido y no puede levantarse. A veces olvida-


mos que enfrentamos a un enemigo formidable. El ha eliminado a contrin-
cantes mucho más fuertes que usted.
Considere cómo el salmista inicia esta cuarta estrofa. «Abatida hasta el
polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra» (Sal. 119:25). ¡David sabe lo
que se siente! Considere el versículo 28. «Se deshace mi alma de ansiedad;
susténtame según tu palabra»
La mayoría de nosotros no tendríamos problema en identificarnos con
ambas condiciones. ¿Qué hacer cuando uno está derribado y bajo cuenta, o
luchando bajo una carga pesada? Si pusiéramos las palabras de David en un
contexto más contemporáneo, estos versículos describen a alguien que se
encuentra consumido y cargado. Nuestra meta en esta sección es aprender
cómo Dios usa estas dos condiciones desesperadas para edificamos.

CONSUMIDO (vv, 25-27)


No pierda de vista el contexto. Este es el salmo que nos lleva al corazón
mismo de Dios. Hemos seguido el progreso del salmista. En la primera
estrofa, observamos cómo los bienaventurados o felices son los que han ali-
neado sus vidas con la Palabra de Dios. Por lo tanto, David se comprometió
a aprender la Palabra y a obedecer la Palabra. Después de tomar su decisión,
vimos su horror al tomar mayor conciencia del pecado en su vida. Este era el
tema de la segunda estrofa: «[Con qué limpiará el joven su camino?» (Sal.
119:9a). David continuó con una serie de ejercicios para el corazón.
En la tercera estrofa, vimos tres actitudes necesarias para obtener la
plenitud de la vida y de la Biblia. Y ahora, esto. Aquí tenemos un patrón. En
la primera estrofa, se hizo una decisión. Esa decisión fue desafiada en la
segunda estrofa, por la realidad del pecado. En la tercera estrofa se estableció
un curso. Ahora, el mismo recibe un desafío por la realidad de la debilidad
humana. Cada vez que usted toma una decisión genuina a favor de Dios, esa
decisión recibirá un desafío por el mundo, por la carne y por el diablo. Esta
es la situación de David, y la nuestra.

Abatido hasta el polvo


«Abatida hasta elpolvo está mi alma» (Sal. 119:25a). David está derribado y
bajo la cuenta. Está abatido hasta el polvo. Necesita levantarse, pero no pue-
de hallar las fuerzas en su interior para hacerlo. El hombre proviene del
polvo. «Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y soplóen su
nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser" viviente» (Gn. 2:7).
En lenguaje religioso se podría decir que David está en necesidad de un
avivamiento. Está abatido hasta el polvo, hasta los mismos elementos de los
cuales fue formado. El cuadro es poderoso. A todos nos gustaría remontar
vuelo como las águilas, si no fuera por esa vieja naturaleza pecaminosa que
siempre nos tira hacia el suelo. A veces tira de nosotros por tanto tiempo y
con tanta fuerza que sencillamente nos deja allí, abatidos hasta el polvo, sin
poder levantarnos.
Estamos de vuelta en Romanos 7, pasaje que examinamos en el primer
CONSUMIDO, CARGADO Y EDIFICADO 71

capítulo de este libro. Pablo sabía mental y espiritualmente lo que tenía que
hacer. Sin embargo, no importa cuán duro lo intentara, halló que su natura-
leza pecaminosa siempre interfería. Parecía que siempre terminaba hacien-
do lo que no quería hacer. Esta fue una fase de crecimiento en la vida de
Pablo. Tuvo que aprender cómo andar en el Espíritu, para siempre poder
disfrutar la victoria. La única manera en que Pablo podía contrarrestar la
fuerza gravitacional de la carne era, el andar en el Espíritu.
David tiene la misma posición. El genuinamente desea conocer y obede-
cer la Palabra de Dios. Sin embargo, halla que su alma está abatida hasta el
polvo. Sencillamente no tiene la fuerza suficiente para hacer lo que anhela.
Necesita ser avivado.

Clamando por avivamiento


David sabe qué hacer en esta situación. Él se ha encontrado en situacio-
nes semejantes antes. ¿Acaso nos debería sorprender esto? Algunas personas
piensan que los grandes líderes espirituales son aquellos que han vencido
todos sus problemas. Esto no es cierto. Los grandes líderes espirituales son
aquellos que saben cómo buscar a Dios en medio de sus problemas. Prover-
bios 24: 16a dice: «Porque siete veces cae eljusto, y vuelve a levantarse». Sí, Da-
vid sabe qué hacer. El clama: «¡ Vivifícame!» (Sal. 119:25).
«Vivifícame» es la palabra que David usa para decir «[Avívame! ¡Dame
vida!» Cuando uno se recorta una uña del dedo hasta la carne viva duele,
porque ha llegado al punto en que hay carne viva. Hay vida.
David está caído y lucha por levantarse. Necesita ser rejuvenecido. ¿Cómo
puede ser «vivificado»? ¿Recuerda lo que vimos en Génesis 2:7? Dios for-
mó al hombre «del polvo de la tierra». ¿Qué fue lo que hizo que el hombre
fuera un ser único, lo que lo convirtió en un alma viviente? Dios «sopló en su
nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente». En este versículo sencillo
vemos las tres partes de la naturaleza del hombre que lo hacen un ser creado
a la imagen de Dios. Dios es una trinidad, y el hombre también lo es. El
hombre tiene cuerpo (polvo), alma y espíritu (aliento de Dios). Es el espíritu
del hombre lo que le otorga la capacidad de tener vida espiritual. El espíritu
interior del hombre proviene del aliento de Dios.
¿Alguna vez ha recibido un golpe que le haya «sacado el aire»? En senti-
do espiritual esto es lo que le ha ocurrido al salmista. Espiritualmente, le
han «sacado el aire». ¿Se identifica con esto? Usted acaba de establecer un
gran compromiso de aprender y obedecer la Palabra de Dios. Entonces,
repentinamente recibe un contundente golpe al vientre y se encuentra aba-
tido hasta el polvo, incapaz de recuperar el aliento.
Al hacer la aplicación al creyente neotestamentario, la ilustración deja de
funcionar (al igual que todas las ilustraciones eventualmente lo hacen). En
un sentido literal, no es posible que alguien nos saque el Espíritu Santo de
nuestro interior. Sin embargo, es interesante que Pablo utilizara la frase «sed
llenos del Espíritu» en Efesios 5:18. El no está queriendo decir que el Espíritu
Santo es como un combustible espiritual con el cual debemos llenarnos. Si
somos salvos, el Espíritu de Dios mora en nosotros (Ro. 8:9). El ser llenos
72 SALMO 119: UNA ODISEA AL CORAZÓN DE DIOS

del Espíritu es cederle al Espíritu el control de toda área de nuestras vidas.


Cuando nuestros enemigos mortales, el mundo, la carne y el diablo (Ef. 2:1-
3), nos conectan un golpe fuerte en nuestras mandíbulas espirituales, pue-
den interrumpir nuestra comunión con Dios. El resultado espiritual es como
el que alguien nos «saque el aire» físicamente.
¿Está su alma abatida hasta el polvo? ¿Necesita usted avivamiento en su
vida? ¿Está cansado de estar caído? ¿Está usted consumido? ¿Cómo puede
llegar a ser «vivificado»? David no sólo reconoce su necesidad, sino que
también sabe cómo puede ser vivificado.

Reclamando la Palabra
«Abatida hastaelpolvo estámi alma;vivifícamesegún tu palabra»(Sal. 119:25).
La última frase de este versículo es la clave del avivamiento. Si hemos de
hallar avivamiento para nuestras almas, será según la Palabra de Dios. No se
engañe pensando que usted descubrirá la vida que anhela con meramente
leer o estudiar la Biblia de modo mecánico. Esto contradiría todo lo que
hemos visto hasta ahora en el Salmo 119.
Lo que hace la diferencia no es el acto de leer la Biblia, sino la actitud de su
corazón cuando usted lee la Biblia.
Pablo afirma con claridad a los corintios que la letra de la ley carece de
poder. «El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de
la letra, sinodelespíritu; porquela letra mata, mas el espírituvivifica» (2 Ca. 3:6).
El Espíritu da vida. Pero el Espíritu tiene un instrumento viviente que
usa para impartir esa vida: la Palabra de Dios. Su instrumento es una espa-
da de dos filos. «Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que
toda espada de dos filos;y penetra hasta partir el alma y el espiritu, las coyunturas
y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (He.
4:12).
Considere las palabras de Jesús halladas en Juan 6:63. El contexto es el
mismo: la vida. «El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las
palabrasqueyo oshe hablado son espírituy son vida».
La respuesta a nuestra necesidad es una renovación de la vida que el
Espíritu da. Esta renovación proviene de cederle al Espíritu el control ab-
soluto de nuestras vidas. Llegamos a este punto conforme el Espíritu nos
ministre a través de la Biblia. Este avivamiento es «según» la Palabra de
Dios. No es posible separar una cosa de la otra. Algunos sólo hablan del
Espíritu, pero conocen muy poco de la Biblia. Otros dedican horas a estu-
diar las Escrituras, mas nunca permiten al Espíritu de Dios que tenga el
control completo de sus vidas. El Espíritu imparte vida a nuestro espíritu
en la medida que apliquemos el Libro viviente a un corazón rendido a su
control.
¿Cómo se puede llegar al punto en el cual el Espíritu de Dios pueda apli-
car de una manera práctica el Libro viviente a un corazón consumido? El
versículo 26 del Salmo 119 empieza mostrándonos un ejemplo de cómo David
resolvió su problema.
CONSUMIDO, CARGADO Y EDIFICADO 73

Confesando sus propios caminos


«TI he manifestado mis caminos, y me has respondido» (Sal. 119:26).
El salmista no está hablando de manifestar los caminos de Dios. Está
hablando de sus propios caminos. Hasta ahora en el Salmo 119 hemos visto
al salmista añorando los caminos de Dios. Ahora ha llegado a la misma con-
clusión a la cual llegó en el versículo 5: él sabe que sus caminos por natura-
leza no se dirigen a seguir los caminos de Dios. En el versículo 9 reconoció
su necesidad de limpiar su camino. ¿Qué hizo entonces? Manifestó sus ca-
minos ante Dios. Los reconoció. Otra forma de decirlo es decir que «confe-
só» sus caminos a Dios. «Si confesamos nuestrospecados, él esfiel y justo para
perdonar nuestrospecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Jn. 1:9).
A nadie le gusta admitir sus equivocaciones. Sin embargo, ése es el punto
de partida para recuperarse del estar consumido. Todos queremos la ayuda
de Dios. Pocos queremos confesar que no podemos lograrlo por nosotros
mismos. Nuestros caminos resultan en confusión, pecado, frustración, debi-
lidad, temor, etc. Pero los caminos de Dios no son como nuestros caminos
(Is. 55:8).
David dijo que manifestó sus caminos a Dios y que Dios le respondió.
¡Por supuesto que lo hizo! El confesar nuestros propios caminos a Dios es
seguir sus caminos. Nuevamente, hallamos estas palabras en 1Juan 5:14, 15:
«y esta esla confianza que tenemosen él, que si pedimosalguna cosa conforme a su
voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos,
sabemos que tenemoslaspeticiones que le hayamosbecbo.»
¿Sigue usted hallando un pozo vacío cuando se acerca a la Biblia? Quizás
el problema radica en su corazón. El problema ciertamente no radica en la
Palabra de Dios. Confiese sus pecados a Dios, presentando su corazón de-
lante de El, para que pueda limpiarle con el lavamiento del agua por la Pala-
bra (Ef. 5:26). Sencillamente reconozca que lo que usted está haciendo no
funciona, porque no es según su Palabra. Si usted lo hace, puede estar segu-
ro que Elle oye y le concede los deseos de su corazón. Pero ¿cuál debe ser el
deseo de su corazón, si usted se ha cedido al control del Espíritu de Dios?
Nuevamente, seguimos la progresión de David, mientras él busca cómo le-
vantarse del polvo.

Deseando conocimiento y entendimiento


«TI he manifestado mis caminos, y me has respondido; enséñame tus estatutos.
Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravi-
llas» (Sal. 119:26, 27).
David le pide a Dios que le enseñe sus estatutos. Él quiere conocimiento.
El verdadero conocimiento de la Biblia sólo puede provenir de su Autor.
Parece un concepto tan sencillo, y sin embargo muchos nunca se dan cuenta
que sólo Dios puede enseñarnos la Biblia.
La Biblia es un libro viviente, y sólo el Espíritu viviente del Dios viviente
puede hacer que produzca vida en nosotros. En cuanto a este tema se debe-
ría leer todo el capítulo 2 de 1 Corintios, pero considere los versículos 12-
14:
74 SALMO 119: UNA ODISEA AL CORAZÓN DE DIOS

y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que


proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual
también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino
con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios,
porque para él son locura, y no laspuede entender; porque se han de discel'-
nir espiritualmente.

Un cuerpo muerto puede someterse a disección, análisis y estudio. Un


organismo viviente también puede estudiarse detalladamente, pero nunca
puede conocerse completamente en el sentido que es imposible aislar el se-
creto de la vida ni ponerlo bajo un microscopio. La Biblia es un libro vivien-
te. Cualquiera puede contar el número de sus palabras, debatir su significado
y analizar su estructura gramática. Pero nadie la puede comprender al in-
tentar colocarla bajo el microscopio de la ciencia, la educación o la religión.
Sólo el Dios viviente puede revelar la verdad de la vida.
En esta estrofa vemos a David deseando tener el conocimiento de la Pala-
bra de Dios y reconociendo que sólo Dios puede enseñárselo. Pero David
desea algo más: quiere entendimiento. «Hazme entender" el caminode tus man-
damientos» (Sal. 119:27).
Hay tres cosas que siempre aparecen juntas en la Palabra de Dios: la sabi-
duría, el conocimiento y el entendimiento o inteligencia. El conocimiento
tiene que ver con la información, datos, hechos. Sin embargo, como ya he-
mos visto, el conocimiento por sí solo carece de poder. El verdadero conoci-
miento bíblico no puede asimilarse apropiadamente a menos que haya una
actitud receptiva en el corazón. Es por ello que Salomón dice en Prover-
bios 1:7 que «el principio de la sabiduría es el temor de Jehová». Santiago 1:5
nos dice que la sabiduría es un don de Dios. Es esa misma actitud de corazón
sumiso y reverente la que permite que Dios nos imparta su sabiduría.
Job 28:28 dice: « ... He aquí que el temor del Serzar esla sabiduría,y el apartar-
sedel mal, la inteligencia». Luego la inteligencia tiene que ver con la obedien-
cia. Dios le dará a un corazón sumiso la sabiduría para asimilar la Palabra de
Dios. Sin embargo, todo esto es en vano si no estamos dispuestos a obede-
cerle y apartarnos del mal para seguir sus caminos.
Esto es lo que David desea y debiera ser también lo que usted desea.
Cuando el alma está abatida hasta el polvo, es difícil dar testimonio de Dios.
David sabe que una vez que sea vivificado, una vez que tenga el conocimien-
to y el entendimiento que desea, entonces se dedicará a meditar «en tus ma-
ravillas» (Sal. 119:27). Es por esto que muchas personas nunca tienen poder
para testificar. Pueden tener conocimiento de la Palabra de Dios, pero care-
cen de entendimiento. No están dispuestos a vivir según lo que predican.
¿Ha experimentado el estar consumido? ¿Está su alma abatida hasta el
polvo? Lo que usted necesita es un avivamiento personal. Necesita ser lleno
del Espíritu, y dejar que Elle enseñe conocimiento y entendimiento según
la Palabra de Dios. Entonces, podrá hablar con el poder de las obras mara-
villosas de Dios. Cuando su alma está abatida hasta el polvo, es hora de
CONSUMIDO, CARGADO Y EDIFICADO 75

clamar por avivamiento, de reclamar el poder de la Palabra de Dios, confe-


sar sus caminos a Dios y desear conocimiento y entendimiento.

CARGADO (vv. 28-31)


David ha experimentado otra condición similar al estar consumido. Está
hundiéndose bajo una pesada carga. Tal vez es imposible separar estas dos
condiciones, pero intentaré explicar cómo me es posible distinguirlas entre
sí. El estar consumido es estar abatido hasta el polvo, incapaz de moverse o
levantarse. El estar consumido puede ser resultado de intentar hacer dema-
siado en el poder de la carne. Puede resultar de la avalancha de ataques del
mundo, la carne y el diablo.
El estar cargado es sufrir ansiedad ante la pesada carga de la vida y el
ministerio. David lo describió de manera gráfica: «Se deshace mi alma de an-
siedad» (Sal. 119:28a). ¡La carga de David era tan pesada que su alma se
estaba deshaciendo!
No importa cómo definamos las dos condiciones que David describe, un
alma abatida hasta el polvo y un alma que se deshace en ansiedad bajo una
carga pesada, siempre habrá cierto grado de elementos comunes entre ellas.
Para nuestros fines, considere que el estar consumido es resultado de la
carnalidad, la mundanalidad o de los ataques demoníacos: es tener el alma
abatida hasta el polvo. El estar cargado resulta de la carga que se nos pide
llevar, una carga tan pesada que hace que nuestras almas se deshagan de
ansiedad.

Agotado por la carga


¿liJguna vez le ha parecido que la carga que se le ha pedido llevar es tan
pesada que no puede con ella? Si ese es su caso, tiene buena compañía. Cuando
David dice en el Salmo 119:28a: «Se deshace mi alma de ansiedad», nos pinta
un cuadro de las emociones de su descendiente futuro, el Señor Jesucristo.
El Salmo 22 es un hermoso salmo mesiánico que nos permite atisbar el inte-
rior de la mente de Cristo cuando estaba colgado de la cruz. El Salmo 22: 14
dice: «He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi
corazon fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas»,
¡El verbo «derretir» es una palabra tan poderosamente descriptiva! Im-
plica un cambio trascendental en los elementos, de estado sólido a estado
líquido. El corazón de Cristo se derritió en su interior cuando estuvo en la
cruz. El Salmo 68:2 profetiza «,..C07no se derrite la cera delante del fuego, así
perecerán los impíos delante de Dios». Pedro vio el futuro y la conclusión del
«día del Señor», en el cual, dijo, los elementos mismos de la tierra se desha-
rían. El usó esta expresión dos veces en 2 Pedro 3:10 y 12. ,
David está atrapado entre dos mundos, y la carga es abrumadora. El an-
hela por Dios en su corazón, pero necesita enfrentar la dura realidad de la
vida. Está tan cargado que ha llegado al punto de deshacerse su alma.
Anteriormente hicimos la observación que en la práctica las dos condi-
ciones que David describe en el Salmo 119:25 y 28 tienen mucho en común.
En Josué 7 vemos ambas condiciones en el mismo contexto. El contexto
76 SALMO 119: UNA OmSEA AL CORAZÓN DE mos

tiene que ver con la terrible derrota que Israel sufrió en Hai. En J osué 7:5
vemos la reacción del pueblo a esta derrota. «y los de Hai mataron de ellos a
unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los
derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser
como agua».
En el versículo siguiente, Josué y los ancianos de Israel se hallan «abati-
dos hasta el polvo». «Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra
sobr-e su rostro delante del arca deJehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de
Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas». Que le fue difícil levantarse del polvo
nos es evidente por la respuesta que Dios le da a su clamor por ayuda en
Josué 7:1O. «yJehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobr-e tu
rostro?»
¿Cuántas veces nos hemos hallado en esta misma situación? Hay veces
que la carga es tan pesada que parece imposible seguir adelante. ¿Qué he-
mos de hacer?

Sustentado por la Palabra


Nuevamente, David sabe lo que necesita hacer para corregir la condición
deshecha de su alma. El ora:
«Susténtame según tu palabra» (Sal. 119:28b).
Aquí se repite lo que dice en el versículo 25: «según tu palabra». ¿Cómo es
posible sustentar el alma? Es según la Palabra de Dios. Ya sea que usted
necesite un avivamiento o que su alma necesite sustento, hallará la respuesta
en la Palabra de Dios.
En abril de 1986 ocurrió un accidente nuclear desastroso en Chernobyl,
muy cerca de la gran zona metropolitana de Kiev. Una combinación de fac-
tores llevó a este desastre, incluyendo un reactor de diseño imperfecto, pro-
blemas de control y la falta de observación de los procedimientos de seguridad.
Todo empezó como una prueba para ver por cuánto tiempo se podían usar
las turbinas a vapor para alimentar la energía a los sistemas de seguridad
para emergencias en caso que el reactor se apagara repentinamente.
No pretendo comprender cómo funciona un reactor nuclear, pero me
han explicado que el calor intenso generado por una reacción nuclear nece-
sita ser controlado con sistemas de enfriamiento complicados. Estos son res-
paldados por sistemas de enfriamiento de emergencia. El agua es un
componente principal de estos sistemas de enfriamiento, como lo era en
Chernobyl. En este lugar, los ingenieros apagaron el sistema de enfriamien-
to de emergencia del núcleo como preparativo para la prueba. Ignorando las
advertencias y los procedimientos establecidos, un error condujo a otro, hasta
que unas cuántas horas después se produjo una emergencia verdadera. Las
partículas de combustible supercalentado entraron en contacto directo con
el agua refrigerante y produjeron un destello de vapor. Cuando los ingenie-
ros intentaron traer la situación bajo control, el calor en el núcleo era tan
intenso que las varillas de control no entraban por completo. A la 1:24 a.m.
se produjeron dos explosiones que despidieron el techo de tanto el reactor
como el edificio y causaron que la grúa de servicio cayera sobre el reactor.
CONSUMIDO, CARGADO Y EDIFICADO 77

Este evento, precedido por un accidente similar en los Estados Unidos, en la


planta de Three .Mile Island, trajeron la frase «fusión nuclear» al vocabula-
rio popular.
Lo que la Biblia denomina el «corazón» es el centro de la energía y po-
tencia del hombre. La Biblia no se refiere al músculo que reside en el pecho
y que bombea la sangre. Se refiere al centro de las emociones, la voluntad, o
la mente.
Las cargas colocadas sobre el corazón son grandes, pero Dios ha diseñado
un sistema de enfriamiento complejo. Ya lo hemos mencionado antes, cuan-
do nos referimos a Efesios 5:26, hablando de cómo somos purificados en el
«laoamiento del agua por la palabra». Cuando usted no lee y obedece la Pala-
bra de Dios, su sistema de enfriamiento se desconecta. Si no lo vuelve a
conectar pronto, usted llega a experimentar una «fusión espiritual», en la
cual su corazón se deshace.
El alma o «corazón» debilitado de David necesitaba sustento. En el Nue-
vo Testamento, Pablo instruyó a los efesios a :t;enovar sus mentes. «y reno-
vaos en el espíritu de vuestra mente» (Ef. 4:23). El mencionó esta renovación
de la mente del creyente (también llamada su «corazón» o su «alma») en el
contexto de despojarse del viejo hombre y de vestirse del nuevo hombre. Tal
cambio requiere un alma sustentada. En Romanos 12:2, con el mismo con-
texto de exhortación a los romanos a presentar sus cuerpos en sacrificio vivo,
Pablo dirige su atención hacia la mente. «No os conjorméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la renouacion de vuestro entendimiento, para que com-
probéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» Nuevamente, el
contexto nos exige una separación de las actitudes de este mundo. Curiosa-
mente, David ahora enfoca su atención allí.

Firme en el camino de la verdad


«Aparta de mí el camino de la mentira, y en tu misericordia concedeme tu ley.
Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí» (Sal. 119:29,
30).
Aquí se contrastan dos caminos: el camino de la mentira y el camino de la
verdad. David reconoce que al elegir invertir su vida en la Palabra de Dios,
le será necesario' efectuar algunos cambios.
El camino de este mundo es el camino de la mentira. David no quiere dar
a entender que él es un mentiroso. El pide a Dios que lo aparte de este
camino. N o quiere tener nada que ver con el camino de este mundo. Todo
lo que el mundo promete es una mentira. Es un oro falso que pronto cambia
de color. Las drogas, el licor y el sexo ilícito prometen diversión y satisfac-
ción, pero lo dejan vacío, insatisfecho. Aun las cosas refinadas de este mun-
do, la educación, la ciencia y la religión, prometen dar una respuesta. Pero
ninguna de estas cosas cumple su promesa. Todas son mentira. David busca
la salida.
David ora: «En tu misericordia concédeme tu ley». La oración de David se
cumple en nosotros. El descendiente de David, -el Señor Jesucristo, no vino
para abrogar la ley sino para cumplirla (NIt. 5:17). Cristo no ha eliminado la
78 SALMO 119: U\iA ODISEA AL CORAZÓN DE DIOS

ley, pero. por su gracia, ha hecho posible que la ley se cumpla en nosotros,
por gracIa.
N o nos sorprende que David diga: «Escogí el camino de la verdad; he puesto
tus juicios delante de mí» (Sal. 119:30). Sólo hay dos caminos. Uno es un ca-
mino de mentira. El otro es el camino de la verdad. Esta verdad se halla
exclusivamente en la Palabra de Dios (jn, 17:17). ¿Qué camino escogerá
usted? David nos dice con claridad el que decide escoger.
David quiere seguir el camino de la verdad. Ha puesto los juicios de Dios
delante suyo. ¿Ha hecho usted eso alguna vez? ¿Alguna vez ha considerado
las tentaciones de este mundo y luego ha visto los juicios específicos que la
Biblia pronuncia en cuanto a esas tentaciones? Cuando usted los pone de-
lante suyo, tomando en consideración las consecuencias, también debería
tener suficiente sentido común para elegir el camino de la verdad, y quedar-
se en él.

Apegado a sus testimonios


David dice: «Me he apegado a tus testimonios» (Sal. 119:31a). En el Salmo
119:25, estaba apegado al polvo. Ahora, ¡está apegado a sus testimonios! ¿A
qué se apega usted? ¿Está apegado al polvo? ¿Qué fue lo que Dios dijo a
Josué cuando éste se encontraba pegado al polvo? ¡Le dijo que se levantara!
Usted se levanta de la misma manera que él lo hizo, y de la misma manera
que David se levantó: según la Palabra de Dios. Y una vez que se levante,
¡apéguese a la palabra!
Cuando usted se apega a la Palabra de Dios, ésta se apega a usted. En
2 Samuel 23:1Ohallamos el testimonio de Eleazar. El fue un gran guerrero,
uno de los valientes de David. Una vez luchó contra los filisteos «hasta que
su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una
gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólopam recoger el botin.» Su
mano quedó pegada a la Palabra.
Lo que Eleazar hizo con una espada física, nosotros necesitamos hacerlo
con la espada sobrenatural de dos filos que se llama la Biblia. Necesitamos
empuñarla hasta más no poder. Entonces, hallaremos para sorpresa nuestra
¡que la espada se nos ha quedado pegada!
Cuando usted se encuentre agotado bajo una carga pesada, usted necesita
ser sustentado según la Palabra de Dios. Ponga los juicios de Dios delante
suyo y esté firme en el camino de la verdad. Apéguese a sus testimonios y sus
testimonios se apegarán a usted. Al hacer esto, usted no será avergonzado en
su venida.

Seguro en su venida
«Me he apegado a tus testimonios; obJebová, no me avergüences» (Sal. 119:31).
David no quiere ser avergonzado. ¿Y quién quiere serlo? Sin embargo, la
Biblia enseña que algunos serán avergonzados en su venida. Esta era la mo-
tivación tras la advertencia que leemos en 1 Juan 2:28. «Y'abora, hijitos, per-
maneced en él, pam que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su
venida no nos alejemos de él avergonzados».
CONSUMIDO, CARGADO Y EDIFICADO 79

¿Está listo para presentarse frente al Señor Jesucristo y rendir cuentas por
su vida? ¿Cuál sería el análisis final de su mayordomía? La seguridad de
David provenía de permanecer apegado a la Palabra de Dios. La suya tam-
bién vendrá de allí. «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como
obrero que no tiene de qué m'ergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Ti.
2:15).
Consumido y cargado. Nadie disfruta esas épocas que parecen llegarnos a
todos. Y sin embargo Dios permite que nos lleguen esas épocas para edifi-
camos v fortalecernos. El último versículo de esta estrofa es el clímax, mos-
trándonos el propósito que Dios tiene al dejar que pasemos por esos tiempos
difíciles.
EDIFICADO (v. 32)
«Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches mi corazón»
(Sal. 119:32). Con estas palabras, David concluye esta estrofa, y al hacerlo,
nos da la respuesta a dos preguntas vitales que todos debemos formularnos.

Qué hacer Citando no puede andar más


Hasta ahora, hemos estado hablando sobre el andar espiritual. Hemos
visto la necesidad de andar en el camino de Dios, andar en su Palabra, andar
en su Espíritu, andar en sus mandamientos, etc. En el Salmo 119:32, David
cambia el verbo. Dice que va a correrpor el camino de los mandamientos de
Dios. Al haber aprendido la importancia del andar espiritual, y al haber an-
dado por éste hasta que pareciera que no podría andar más, David ahora
qmere correr.
Esta es una filosofía totalmente opuesta a la filosofía del mundo. El mun-
do nos enseña que cuando no podemos andar más, hemos de darnospor ven-
cidos. La Biblia enseña que cuando uno está tan agotado y cargado que no es
posible dar un paso más, hemos de prepararnos a correr.
Un grupo de hombres en nuestra iglesia se reúne tres veces por semana a
las 5:30 a.m. para hacer ejercicios. Un par de veces al año planifican un reto
ambicioso que han llamado «Euroclidón», según el nombre del viento fuer-
te y tormentoso mencionado en Hechos 27:14. La primera vez que nos em-
barcamos en esta aventura, la idea era recorrer 3Okilómetros a paso forzado.
Nos dividimos en dos equipos, en los cuales cada miembro se turnaría para
cargar mochilas de 11, 18 Y 27 kilogramos. El objetivo de la competencia era
ver cuál de los dos equipos podría cursar la ruta de 30 kilómetros en menos
tiempo.
Los líderes de los grupos nos advirtieron enfáticamente que necesitába-
mos dar soporte a nuestros tobillos con botas de buena calidad. Yo no tenía
botas buenas, pero un amigo mío que era militar me prestó un par. Eran
buenas botas y estaban ya quebradas. Había un ligero problema: eran un par
de tallas muy grandes. «No hay problema,» pensé, porque de todas maneras
iba a usar dos pares de calcetines gruesos. ¡Qué error! Después de haber
avanzado menos de cinco kilómetros, las plantas de mis pies ya estaban em-
pezando a echar ampollas..Me senté para examinar los daños. La cosa se veía
80 SALMO 119: UNA ODISE>\. AL CORAZÓN DE DIOS

mal. ¿Cómo podría seguir adelante? El darme por vencido no era opción, al
menos no delante de todos estos hombres machotes. Luché con cada paso,
hasta que pensé que no podía avanzar más.
Entonces hice un descubrimiento asombroso. Si trotaba, el peso caía so-
bre un punto diferente en las plantas de mis pies. La forma de aliviar la
presión de las ampollas era C07Ter. ¿Qué hacer cuando usted no puede dar un
paso más? [corral Después de algunos kilómetros, hasta los más jóvenes se
empezaron a cansar. Luego me confesaron que el verme corriendo delante
de ellos les inspiró a seguir adelante. Lo que no sabían era que yo apenas
estaba tratando de sobrevivir y no de dar un despliegue de resistencia. Ca-
minaba cincuenta pasos y corría cincuenta pasos, caminaba cincuenta pasos
y corría cincuenta pasos. Esa fue la única manera en la que yo pude cruzar la
línea final ese día. (De paso, ya invertí en un buen par de botas de excursio-
nismo.)
Si usted aspira a ser un líder, el darse por vencido no es una de sus opcio-
nes. Cuando usted cree que no puede dar un paso más, [corra! Esta es la
visión que David captó: «POT el camino de tus mandamientos correré»
(Sal. 119:32). Sólo dentro de la Palabra de Dios hallará la fuerza para seguir
adelante, para correr cuando la cosa está tan difícil que no puede dar un paso
más. ¡Que Dios nos provea hombres y mujeres que no teman correr cuando
ya no pueden andar!
Esta es la reserva interior que los campeones poseen. Es la reserva sobre-
natural provista para todo hijo de Dios. No hay límite a lo que se puede
lograr, si su corazón tiene el tamaño suficiente para hacer que su alma y su
cuerpo corran cuando es imposible dar un paso más.

Qué hacer cuando no se tiene el corazón para seguir adelante


¿De dónde viene un corazón semejante? Un atleta campeón tiene un co-
razón de tamaño grande, tanto en sentido literal como simbólico. El ejerci-
cio duro y regular tiene un efecto definitivo sobre el corazón humano. Es un
músculo, por lo tanto se engrandece al ejercitarlo. El corazón puede con-
traerse con más fuerza para impulsar más sangre con cada contracción. La
musculatura de un corazón físico se engrandece, aumentando la potencia de
cada latido.
Un verdadero campeón necesita un corazón grande no sólo en 10 físico,
sino también en un sentido intangible. Las carreras olímpicas pueden deci-
dirse por una centésima de segundo. Aunque todos los atletas han entrena-
do duramente, es ese algo intangible en el «corazón», o la voluntad de un
campeón 10 que lo lleva a buscar en 10 profundo de su ser y dar ese esfuerzo
adicional necesario para ganar.
Si usted quiere ser un ganador en el campo espiritual, necesita dejar que
Dios engrandezca su corazón. Usted puede lograr esto, primero, a través del
ejercicio y adiestramiento adecuados. En Hebreos 5:14 leemos acerca de
aquellos que no habían crecido espiritualmente, porque no se habían ejerci-
tado. «Pero el alimento sólido espara losque han alcanzado madurez, para losque
pOT el uso tienen lossentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal».
CONSUMIDO, CARGADO Y EDIFICADO 81

Aparte del ejercicio adecuado, existe el factor intangible. Usted necesita


ese corazón grande que sólo Dios puede proporcionar. Escuche la promesa
de Isaías 40: 31. «Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levanta-
rán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatiga-
rán». Hay un tiempo para caminar, un tiempo para correr, y un tiempo para
volar. La clave consiste en esperar que Dios renueve sus fuerzas.
Cuando usted está consumido, Dios le llama a poner la carne bajo control
y ser lleno del Espíritu, según su palabra. Cuando usted está cargado, Dios
le llama a renovar su mente según su palabra. Cuando usted llega a esos
momentos difíciles el} su vida, recuerde que Dios sólo los está usando para
edificarlo. Deje que Elle agrande su corazón para que usted pueda correr
cuando ya no puede dar un paso más.
¿En qué estado se encuentra su vida en este momento? ¿Está usted con-
sumido? ¿Parece que le han derribado y no se puede levantar? Usted necesi-
ta un avivamiento. Levántese y reclame Su palabra para la situación que
vive. Confiese sus caminos a El y desarrolle un deseo de conocimiento y
entendimiento.
¿Está usted cargado? ¿Parece su carga ser tan pesada que no puede dar un
paso más? Algo no debe andar bien, porque Jesús dijo que su carga era livia-
na (NIt. 11:30). Usted podría estar llevando una carga que no le correspon-
de. O tal vez necesita que le fortalezcan su corazón. Este es el momento para
renovar su mente.
Usted hallará la fuerza que necesita según la Palabra de Dios. Pero el
costo es que su vida tendrá que cambiar. Deberá escoger el camino de la
verdad en lugar del camino del mundo) el cual es un camino de mentira.
Deberá poner los juicios de Dios delante suyo y apegarse a sus testimonios.
Sólo entonces podrá estar seguro de no ser avergonzado ante su venida.
Recuerde, no importa cuán mal se ve}n las cosas, Dios permite que esos
tiempos malos ocurran para edificarle. El quiere llevarle al pun,to que usted
no pueda dar un paso más. Su única opción será esperar que Elle renueve
sus fuerzas y luego levántese y corra en el poder de Dios. Elías se ciñó sus
lomos y luego corrió delante del carro de Acab, aún estando exhausto des-
pués de su gran victoria sobre los 450 profetas de Baal (1 R. 18:44-46).
Ese mismo poder sobrenatural se encuentra disponible a todo hijo de
Dios que hoy día lo reclama y que está listo para seguir adelante según la
Palabra de Dios. Este poder se encuentra disponible aun cuando usted está
consumido y cargado. Permita que Dios le edifique y que agrande su corazón.
¿Está usted consumido? ¿Está cargado? La solución se presentará «se-
gún» la Palabra de Dios. ¿Qué dice la Biblia acerca de su situación específi-
ca? ¿Creerá lo que dice? ¿Reclamará lo que dice para sí? Entonces olvídese
de sus emociones, olvídese de lo cansado y desanimado que se encuentre.
¡Levántese y corra! Cuando usted d( ese primer paso, Dios agrandará su
corazón si verdaderamente confía en El.

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