Traumatismo craneoencefálico (TCE)
Daniel E. De las Salas Álvarez
Introducción
El traumatismo craneoencefálico (TCE) ha sido llamado “la epidemia silenciosa” y
constituye la primera causa de muerte y discapacidad en individuos menores de 40 años. En
la sociedad moderna, el TCE y el daño cerebral asociado representan un considerable
problema de salud, con un elevado costo socioeconómico e importantes conflictos éticos y
afectivos. Conceptualmente se denomina TCE a las alteraciones que sufre el encéfalo
(hemisferios cerebrales, cerebelo y tallo encefálico), sus envolturas meníngeas (duramadre,
aracnoides y piamadre), el estuche óseo o los tejidos blandos epicraneales por la acción de
disímiles agentes vulnerantes (Domínguez, Hodelín, Fernández, 2011).
Definición
El TCE (Traumatismo Craneoencefálico) se ha definido como una lesión traumática del
cerebro capaz de producir daños físicos, cognitivos, conductuales, emocionales, sociales y
laborales. Muchas de las personas afectadas por un TCE padecen posteriormente un cambio
de personalidad como patología psiquiátrica más prevalente (Álvarez 2011).
El traumatismo craneoencefálico (TCE) es la alteración en la función neurológica u otra
evidencia de patología cerebral, a causa de una fuerza traumática externa que ocasione un
daño físico en el encéfalo.
El (TCE) se refiere normalmente a lesiones adquiridas que implican al cerebro tras recibir un
impacto. Los TCE constituyen un importante problema de salud en todos los países
industrializados. Es la primera causa de muerte en las personas de menos de 45 años y es la
causa más común de incapacidad neurológica (Neuropsicología. s.f.)
TCE es un problema de salud publica ya que constituye la lección neurológica que genera
más frecuentación y provoca la mayor tasa de secuelas neurofísicas y neuropsicológicas en
individuos (Murillo, Catalán, Muñoz, 2002).
Epidemiologia
El trauma craneoencefálico es la causa principal de muerte en pacientes politraumatizados.
Aproximadamente el 50 % de todas las muertes por trauma se asocia a lesiones
craneoencefálicas y es responsable del 20 % del total de fallecidos en edades productivas.
La carencia de estudios epidemiológicos es aún más acusada en España, donde no existe un
registro nacional de traumatismos. No obstante, la incidencia estimada de TCE se sitúa en
200 casos nuevos por 100.000 habitantes, de los cuales aproximadamente un 80% serán
considerados graves, un 10% moderados y leves el 80% restante.
Aunque el TCE no respeta grupo alguno de edad o sexo, sigue teniendo mayor incidencia
entre los varones, con una relación varón/mujer de 3/1, y sobre todo en el grupo de edad
comprendido entre los 15 y 29 años de edad (Sabogal , Moscote, 2007)
Etiología
La frecuencia en que se ve en cuanto a la causa externa, los accidentes de tráfico representan
el mayor porcentaje causal , alrededor del 73%, seguidos por las caídas (20%) y lesiones
deportivas (5%), con destacadas las diferencias según el grupo de edad y sexo ( Avalos). Así
los atropellos y las caídas son más frecuentes en niños y adultos mayores de 65 años. En
cambio, los accidentes de motocicleta se centran en el grupo de jóvenes menores de 25 años
y los de automóvil en el de adultos, pero con diferencias según sexo: entre los varones
predominan los conductores que colisionan o pierden el control del vehículo, y entre las
mujeres predominan los acompañantes (Sabogal, Moscote, 2007)
Diagnostico
El diagnóstico, tratamiento y pronóstico de este tipo de lesiones se ha visto modificado, en
los últimos años en base a la introducción de nuevas técnicas, como la monitorización de la
presión intracraneal (PIC), la tomografía axial computarizada (TAC) y a un mayor énfasis
sobre el concepto de lesión secundaria dirigido, principalmente, a su prevención y
tratamiento. Según esto, parece evidente que un manejo precoz del TCE llevaría a un
descenso tanto de la mortalidad como de las secuelas derivadas de esta patología (Luque,
Bosca)
Se debe seguir un orden protocolizado para el abordaje y diagnóstico de todo paciente con
TCE, de la siguiente manera:
Evaluación clínica: La valoración clínica de pacientes con TCE y la vigilancia cuidadosa
del estado de conciencia es muy importante, y en muchos casos, es el indicado para proceder
a la intervención quirúrgica, sobre todo en los casos en que los estudios radiológicos no son
contundentes.
Historia clínica: En la confección de la historia clínica los datos son útiles en forma general,
aprovechar la presencia de testigos que recogieron o trasladaron al accidentado para conocer
la hora o las circunstancias del accidente. Se debe de preguntar si el paciente pudo hablar en
algún momento. Se debe anotar la hora en que ocurrió el accidente, y tiempo transcurrido al
momento de llegar a la emergencia. Se debe averiguar si recibió atención médica previa, los
datos de esta atención, los procedimientos y la medicación recibida, si es posible ponerse en
contacto con el médico encargado de la atención inicial.
Anamnesis: Es fundamental investigar los siguientes hechos: ¿Fue un accidente o
consecuencia de un síncope, crisis convulsiva u otras causas de pérdida de la conciencia?
¿Hubo pérdida de la conciencia? ¿Se despertó tras el golpe o es capaz de relatar todos los
hechos? (forma en que ocurrió el accidente, quién lo recogió, traslado a urgencias, etc.).
¿Cuánto tiempo estuvo inconsciente? ¿Ha vomitado, tiene cefalea? ¿Ha tomado algún
medicamento o alcohol?
Signos vitales: La hipercapnia es una posible causa de vasodilatación cerebral intensa que
origina hipertensión intracraneal.
Valoración neurológica: Se inspecciona la cabeza en busca de desgarros del cuero
cabelludo, fracturas compuestas de cráneo o signos de fractura de base de cráneo (signo del
«mapache», equimosis periorbitaria , en sospecha de fractura de la fracción petrosa del
temporal cuando se encuentra sangre o LCR por detrás de la membrana del tímpano o aparece
el signo de Battle, con equimosis de la apófisis mastoides), también se sospecha en fractura
de la base craneal cuando se identifica un nivel hidroaéreo en la radiografía lateral, en los
senos frontal, esfenoidal o mastoide.
Determinación del nivel de conciencia: La evaluación del estado mental seguido a trauma
cerrado de cráneo está dentro del rango de confusión leve a coma. La severidad de lesión
cerebral puede establecerse prontamente mediante la evaluación del nivel de conciencia,
función pupilar y déficit motor de extremidades a través de la escala de coma de Glasgow.
(L. Cruz, F. Ramírez 2007)
TAC
TAC es el procedimiento radiológico de elección para el diagnóstico, pronóstico y control
evolutivo de las lesiones iniciales del TCE y de la respuesta a la terapia (Bárcena. & Col,
2006).
La lectura de la tomografia axial computarizada cerebral tras un traumatismo
craneoencefálico con una perspectiva no solamente quirúrgica, sino fisiopatológica e incluso
pronostica, la convierte en una técnica de extraordinaria utilidad, no solo para establecer la
indicación de evacuación de una lesión hemorrágica, sino también para soportar la indicación
de técnicas de monitorización, tales como la monitorización de la presión intracraneal.
La tomografía axial computarizada, igual que la presencia de determinados factores clínicos
(edad del paciente, nivel de consciencia al ingreso, reactividad pupilar, etc...) aporta datos
claves para el establecimiento del pronóstico y recuperación funcional de los pacientes
(Cebrián, Díaz, Coma, Bello).
Clasificación.
El traumatismo craneoencefálico (TCE) se clásica según el tipo de golpe que se presente y
si hay o no penetración en: abiertos y cerrados
TEC abierto, lesión con solución de continuidad de las envolturas meníngeas y
comunicación del encéfalo con el medio externo (Bobenrieth 2011).Las heridas penetrantes
pueden ser debido a armas de fuego o por armas blancas. Su tratamiento casi siempre es
quirúrgico si hay objetos dentro del cráneo (Santa Maria 2007). Tienden a producir
síntomas característicos que pueden presentar una recuperación rápida y espontanea.
TEC cerrado, lesión sin comunicación del encéfalo con el exterior (Bobenrieth 2011). Se
diagnostica cuando ocurre un traumatismo craneal sin pérdida de la conciencia,
acompañado o no de una herida epicraneal y/o cefaleas, también suele aparecer un chichón
en el área del traumatismo. El examen neurológico es normal (Santa Maria 2007). Son
producidas por un golpe en la cabeza que puede someter al cerebro a fuerzas mecánicas
diversas.
Ademas se pueden clasificar según la lesión en primarias y secundarias.
Lesiones primarias: es causada por las fuerzas involucradas durante el trauma
propiamente tal. Las rápidas desaceleraciones y fuerzas angulares aplicadas a la cabeza
permiten movimientos de rotación de la masa encefálica en torno a su propio centro de
gravedad (Bobenrieth 2011).Ocurren como resultado inmediato del traumatismo. Por lo
tanto ya han ocurrido cuando atendemos al paciente, por lo que no tienen por sí mismas
tratamiento, sino tan sólo sus consecuencias(Gallego 2008). Pueden igualmente clasificarse
en:
Lesiones primarias focales: Contusiones, laceraciones, daños de los pares Craneales.
Lesión localizada, necrótica o hemorrágica, causada por transmisión directa de la energía
de un trauma craneal a la región cortical y a la sustancia blanca subcortical.
Característicamente se ve en las regiones temporal y/o frontal por contacto directo del
encéfalo con protuberancias óseas (Bobenrieth 2011).
Lesiones primarias difusas: Conmoción y daño axonal difuso. Como resultado de una
rápida aceleración y desaceleración craneal. Generalmente compromete a los núcleos
hemisféricos profundos, tálamo y ganglios basales y a los tractos de sustancia blanca
“cuerpo calloso” (Bobenrieth 2011).
Lesiones secundarias: le sigue y es consecuencia de la lesión primaria, El manejo de la
lesión intra-craneana está dirigida a prevenir o minimizar el impacto de estos insultos
secundarios (Bobenrieth 2011). Se puede decir que aparecen en un periodo variable de
tiempo después del Traumatismo. Son las más importantes, ya que en muchos casos pueden
prevenirse o Tratarse (Gallego 2008). Las causas que pueden provocar lesiones cerebrales
secundarias pueden ser:
Lesiones secundarias de causa intracraneal: Aumento de la presión intracraneal,
hematomas cerebrales, edema cerebral, hiperemia o congestión cerebral, desplazamientos y
herniaciones de masa encefálica, crisis epilépticas, infecciones intracraneales y lesiones
vasculares.
Lesiones secundarias de causa extracraneal: Hipoxia, hipotensión, Hipercapnia, fiebre,
hipoglucemia, alteraciones electrolíticas, sepsis, anemia.
De manera mas detallada se pueden clasificar estas lesiones descritas por (García & los
Arcos, 2012)
Lesiones específicas:
1. Scalp o laceración del cuero cabelludo.
2. Fracturas craneales:
1)Lineales: Constituyen el 90%, la mayoría no revisten complicaciones. Una situación
exclusiva de la población infantil, es el quiste leptomeningeo que puede darse
fundamentalmente en los menores de tres años cuando hay una rotura ósea y la duramadre
se interpone entre los extremos de la fractura impidiendo la consolidación.
2) Fracturas con hundimiento: El tratamiento consiste en el desbridamiento y limpieza de
la zona afectada, elevación de fragmentos deprimidos y eliminación de cuerpos extraños,
hemostaxia y antibioterapia.
3) Fracturas de la base del cráneo: frecuentes especialmente en los golpes en la parte
posterior del cráneo. La actitud ante el paciente incluye la observación y la exploración
frecuentes de signos vitales y neurológicos, vigilar aparición de equímosis retroauricular, o
drenaje de LCR por nariz, u oídos. La mayoría de los casos cursan sin complicaciones y
rara vez está indicada la intervención quirúrgica. Entre las complicaciones se citan:
meningitis, anosmia, parálisis del nervio óptico, parálisis facial, vértigos y trastornos de la
audición.
3 Lesiones cerebrales:
Conmoción: interrupción transitoria (inferior a diez minutos) del conocimiento. La
gravedad dependerá de la intensidad del daño. En lactantes y preescolares hay una alta
incidencia de convulsiones benignas postraumáticas, somnolencia y vómitos, en niños
mayores es más frecuente la amnesia postraumática y la alteración del nivel de conciencia
sin demostración de daño cerebral. El pronóstico de la conmoción cerebral pura suele ser
favorable y en general no se presentan complicaciones.
Contusión cerebral: se define como área de contusión o hemorragia microscópica del
cerebro originada tras el traumatismo y generalmente se asocia con otro daño cerebral. El
curso clínico suele ser el de gradual deterioro neurológico, seguido de recuperación tras el
tratamiento médico.
Edema cerebral: es una de las complicaciones más graves del TCE, se suele originar en la
periferia de las lesiones focales para extenderse después a otras zonas. La expresión clínica
deriva del aumento de la PIC: hiperventilación central, hipoxemia, hipertensión arterial... .
Daño axonal difuso: es de gran importancia por su frecuencia y mal pronóstico; se produce
por rotura axonal difusa debido a movimientos cefálicos bruscos de tipo angular y de
rotación.
Escala de Glasgow
La escala de Glasgow, una de las más utilizadas, fue elaborada por Teasdale en 1974 para
proporcionar un método simple y fiable de registro y monitorización del nivel de
conciencia en pacientes con traumatismo craneoencefálico. Originalmente, se desarrolló
como una serie de descripciones de la capacidad de apertura ocular y de repuesta motora y
verbal. Puntuación máxima y normal 15 puntos, puntuación mínima 3 puntos(Castelo.
2010)
ESCALA DE COMA DE GLASGOW
Ojos Abre espontáneamente 4
Abre a orden 3
Abre al dolor 2
No abre 1
Mejor Respuesta Motora Obedece órdenes 6
Localiza dolor 5
Flexión por retirada 4
Flexión anormal 3
Extensión 2
No responde 1
Mejor Respuesta Verbal Orientado, conversa 5
Desorientado, conversa 4
Palabras inapropiadas 3
Sonidos Incomprensibles 2
No responde 1
TOTAL 3-15
La puntuación es el principal factor pronóstico en el TCE e indica la terapia a emplear.
Puede aplicarse en exploraciones repetitivas para realizar un seguimiento de estados
neurológico. De acuerdo a la puntuación obtenida a los pacientes se les clasifica como:
TCE Leve: 14-15, TCE Moderado: 9-13, TCE Grave: 3-8 (C. Lezcano 2011)
TCE [Link] clasifica como leve a aquel sujeto lesionado de cráneo que ha sufrido una
pérdida de consciencia de menos de 5 minutos y que presenta una amnesia postraumática
también de igual brevedad. Al llegar al cuerpo de guardia o poco después están conscientes
y orientados con un resultado entre 13 y 15 puntos en la escala de coma de Glasgow.
Pueden tener una herida del cuero cabelludo o un hematoma subgaleal pero no una fractura
de la base o de la bóveda craneal (Moscote).
Alteraciones del TCE leve
•Ø Cefaleas
•Ø Vértigos
•Ø Hipersensibilidad a los ruidos
•Ø Hipersensibilidad a la luz
•Ø Tinitus
•Ø Visión doble
•Ø Visión borrosa
•Ø Intranquilidad
•Ø Insomnio
•Ø Bradipsiquia
El tratamiento de tales TCE leves se centra en el riesgo de desarrollar un hematoma
intracraneal traumático y en la necesidad de detectar y evacuar el coágulo precozmente
(Mendelow, Miller, Pickard & Teasdale)
TCE Moderado. El paciente se encuentra letárgico o estuporoso. Clínicamente, los
pacientes con TCE moderado requieren hospitalización y pueden necesitar una intervención
neuroquirúrgica además están asociados con una mayor probabilidad de hallazgos
anormales en las técnicas de neuroimagen. Estos pacientes también pueden desarrollar un
síndrome posconmoción(Gordillo 2012).
TCE Severo. no puede abrir sus ojos, seguir órdenes y sufre de lesiones neurológicas
significativas. Por lo general tiene una neuroimagen anormal, es decir, a la tomografía
computarizada (TAC/TC) se observa fractura del cráneo o hemorragia intracraneal
(Gordillo, 2012)
Alteraciones del TCE moderado y severo.
•Ø Déficit de atención y fatiga.
•Ø Problemas de memoria y aprendizaje.
•Ø Dificultades en la planificación y resolución de problemas.
•Ø Pensamiento concreto
•Ø Falta de flexibilidad mental.
•Ø Disociación entre pensamiento y acción
•Ø Problemas de comunicación.
•Ø Síndrome disejecutivo
•Ø Trastornos visuoespaciales
Manejo del TCE moderado y grave.
A todos los pacientes con trauma craneal moderado se les realizará una TAC craneal
urgente y deben ingresar para observación hasta que recuperen un buen nivel de conciencia.
Debe repetirse la TAC craneal a las 12 horas si el paciente no ha recuperado una
puntuación en la ECG de 14 o 15 o en cualquier momento si el paciente presenta un
deterioro neurológico.
El manejo de los pacientes con TCE severo debe realizarse en una UCI, donde se
estabilizará al paciente (intubación, estabilización hemodinámica, sedación), se realizará
screening de lesiones asociadas y se corregirán situaciones de riesgo vital. Debe realizarse
una TAC craneal en cuanto sea posible.
Cuando existan lesiones de cuero cabelludo (Scalp) importantes, si no hay fractura
subyacente deben ser desbridadas, irrigadas y suturadas. Si hay fractura asociada, se debe
excluir un daño parenquimatoso. Siempre se recomienda vacunación antitetánica y
antibióticos profilácticos si la herida está contaminada (Neuropsicología. s.f.)
Alteraciones del TCE
Las alteraciones más frecuentes después de un TCE son el déficit para dirigir la atención a
un estímulo, la incapacidad para mantener esa atención durante un período determinado, el
no control de los elementos de distracción, la incapacidad para cambiar la atención de una
tarea a otra o llevar a cabo tareas que exigen atención a dos elementos de forma simultánea
(Cuervo, Rincon & Quijano 2009).
•Ø Déficit motor, sensitivo y del lenguaje
•Ø Alteraciones sensoriales. (visión, audición, gusto, olfato, sensibilidad y dolor).
•Ø Compromiso cognitivo. Los más frecuentes son: demencia postraumática,
disfunción ejecutiva, déficit cognitivo puro (amnesia, afásica) y déficit de
atención.
• Ø Epilepsia
• Ø Trastornos del sueño
•Ø Movimientos anormales. Dependiendo del sitio de la lesión se puede observar
Parkinson post-traumático (parkinsonismo), distonías postraumáticas, coreas,
hemibalismos, etc. (Bernal, Vega & Hernández, 2009).
Otras alteraciones que pueden ser causadas debido a un [Link] son los trastornos
psiquiátricos .Siendo las alteraciones neuropsiquiátricos y cognitivas que constituyen los
problemas de salud de mas difícil manejo y que más influye en la reintegración del paciente
luego del TCE (Pérez, Agudelo 2007 a).
Ø Depresió[Link] una complicación frecuente en el traumatismo craneoencefálico (TEC),
que produce cambios comporta mentales y deterioro cognoscitivo que disminuyen la
calidad de vida del enfermo incrementan el riesgo de intentos de suicidio (Téllez, 2005 a).
Ø Maní[Link] incidencia de la manía es mucho menor, que el trastorno depresivo ya que
alcanza una cifra aproximadamente del 7% entre los trastornos psiquiátricos post-TCE. Es
importante hacerle un diagnostico diferencial con un cambio de personalidad pos-TCE y
con la psicosis exotoxica y sobre todo esta ultima ya que hay una relación estrecha entre el
trauma y el aumento en la frecuencia del consumo de sustancias psicoactivas (Pérez,
Agudelo, 2007 b).
Ø [Link] presencia de síntomas atípicos, tales como los trastornos de la identidad, son
sugerentes de psicosis secundarias al TCE. También son sugerentes de psicosis secundarias
a TCE aquellos casos en los que una alteración persistente de atención o memoria de lugar
a una explicación de naturaleza delirante que venga a mitigar la angustia o el desconcierto
provocados por la conciencia del déficit cognitivo (Francisco, Portero, Echeburúa,
Quemada, 2009).
Ø Trastornos de [Link] incidencia se encuentra entre el 3% y el 28% y como ya se
anotó, existe un mayor riesgo de asociarse a depresión, si la lesión se ubica en la región
lateral anterior del hemisferio derecho (Téllez, 2005 b).
Ø Alteraciones de la personalidad. Tienen un rango muy amplio desde sutiles diferencias
en la forma de ser solo perceptibles por personas muy intimas y conocidas pasando por
exacerbaciones de características que ya poseían, hasta cambios extremos que transforman
al paciente en alguien diferente (Pérez, Agudelo, 2007 c)
Ø Irritabilidad y agresión. la nosología de estas alteraciones es particularmente
problemática ya que puede aparecer como parte de otros trastornos post-TCE o como un
síndrome aislado y supremamente heterogéneo que abarca diversas conductas y estados
subjetivos (Pérez, Agudelo, 2007 d).
Ø Síndrome apático. Es uno de los problemas comportamentales que genera mayor
interferencia con la rehabilitación la reintegración del paciente con TCE es el desarrollo de
la apatía. Y se puede definir como un síndrome donde se combina la disminución de (la
respuesta emocional, el interés por la actividad, la actividad dirigidas a metas y espontanea)
(Pérez, Agudelo, 2007 e).
Ø Síndrome posconcusional. Es un trastorno que sigue a un TCE leve y se caracteriza por
al menos tres de los siguientes síntomas (cefalea, vértigo, fatiga, irritabilidad, insomnio,
perdida de la memoria) algunos autores dicen que estos deben persistir durante un periodo
de tres meses como mínimo (Pérez, Agudelo, 2007 f).
Ø Estrés postraumático (TPEP). Hasta el 43% de los pacientes que reportan alteración
del estado de conciencia secundario a un TCE, desarrollan posteriormente TEPT; de ellos,
un 27% presenta alteraciones en las funciones mentales asociadas, se transitoria o
permanentemente. En el personal de las Fuerzas Militares se observa una mayor incidencia
y aunque hay estudios en los que la gravedad re relaciona directamente con la dureza del
combate, en otros por el contrario, hechos con personal no combatiente, esta relación
directa entre gravedad del trauma y riesgo de TEPT no se establece (Pelegrín).
Rehabilitación.
RECOMENDACIONES DE MANEJO GENERAL
Valoración inicial e intervención precoz.
La identificación inicial de los déficits que pueden estar presentes después de sufrir un TCE
y su impacto sobre la funcionalidad permite determinar el programa rehabilitador adecuado
en cada caso.
Hay evidencia de que el inicio precoz de la rehabilitación, en pacientes de cualquier edad,
se asocia con mejores resultados: mejor estado cognitivo al alta, mejor funcionalidad y
menos días de estancia hospitalaria.
Equipo multidisciplinar, coordinación y comunicación
El equipo necesario para atender a pacientes que han sufrido un TCE moderado o grave
tiene que estar formado por un médico rehabilitador experto en el manejo y tratamiento de
pacientes con TCE, que coordine a un grupo multidisciplinar de profesionales
(fisioterapeuta, enfermero, terapeuta ocupacional, neuropsicólogo, psiquiatra, neurólogo,
neurocirujano, trabajador social, logopeda y técnico ortoprotético); todos ellos han de
trabajar conjuntamente para conseguir los objetivos del programa de rehabilitación.
Implicación del paciente, de la familia y de los cuidadores
Los pacientes y sus familiares o cuidadores han de tener una participación activa en el
proceso de rehabilitación. Establecer programas sistemáticos de información y formación
para familiares y cuidadores durante el periodo de rehabilitación permite garantizar el
apoyo físico, instrumental y emocional que el paciente necesita al alta hospitalaria para
facilitarle la adaptación a la nueva situación.
Medidas de evaluación del resultado de las intervenciones
La utilización de instrumentos consensuados y consistentes para evaluar los resultados del
programa rehabilitador permite medir el impacto de las diferentes intervenciones, las cuales
se pueden modificar según los resultados de las evaluaciones periódicas.
Intensidad y duración de la rehabilitación
En relación con la intensidad del tratamiento de rehabilitación en pacientes con un TCE
moderado o grave, hay evidencia que sugiere que una mayor intensidad terapéutica permite
alcanzar mejores resultados, especialmente con respecto a la función motriz y al nivel de
funcionalidad. La intensidad del tratamiento rehabilitador se relaciona también con una
recuperación más rápida (Grupo de trabajo sobre intervenciones de rehabilitación en
traumatismo craneoencefálico, 2010).
La definición de la OMS de rehabilitación implica que el paciente pueda llegar a conseguir
el nivel más alto de adaptación física, psicológica y social posible, incluyendo todas las
medidas necesarias para que la persona afectada pueda conseguir una integración óptima
(Gómez, 2008).
Rehabilitación Neuropsicológica
Rehabilitación neuropsicológica se basa en la reorganización dinámica de los sistemas
funcionales dañados y se refiere al trabajo directo sobre las secuelas de la lesión en las
funciones cognitivas dañadas (Cuervo, Quijano, 2008).
Los déficit cognitivos y perceptuales susceptibles de ser mejorados requieren manejo
neuropsicológico especializado con metas medibles. El neuropsicólogo puede ayudar
directamente para mejorar las disfunciones perceptivas y cognitivas, luego de la definición
de las áreas y esferas comprometidas mediante la aplicación de test específicos y distintos
métodos neuropsicológicos. También ayuda a mejorar los problemas emocionales y
conductuales del paciente, habiéndose desarrollado técnicas con el fin de tratar las
conductas agresivas y auto agresivas mediante el reforzamiento Conductual. La agitación
secundaria al trauma craneoencefálico es un problema difícil de manejar. Los
medicamentos, el encierro y el control ambiental son algunas de las técnicas empleadas
(Gutiérrez, De los reyes, Tovar, Álzate & Bohórquez).
Referencias
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