Improvisación en la Comedia de Pirandello

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Este documento presenta el inicio de la obra "Esta noche se improvisa" de Luigi Pirandello. El director Hinkfuss intenta dirigir la obra de una manera innovadora haciendo que los actores imp…

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Diego Rodríguez

Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

ESTA NOCHE SE IMPROVISA LA COMEDIA

de Luigi Pirandello

Versión de Ernesto Caballero

LANTIA ESCÉNICA

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DRAMATIS PERSONAE:

HINKFUSS (DIRECTOR/ DIRECTORA)

EL PRIMER ACTOR (VERRI)

EL ACTOR DE CARÁCTER (ZAMPOÑA)

LA ACTRIZ CARACTERÍSTICA (DOÑA IGNACIA)

MOMMINA

TOTINA

POMARICI

LA CANTANTE DE CABARÉ

La acción tiene lugar en un teatro de hoy.

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

La función va a comenzar.

Se escuchan los habituales avisos.

Oscuro.

Pausa que se alarga en exceso.

A telón cerrado, llegan del escenario voces confusas y acaloradas, como si los actores
protestaran y alguien tratara de cortar sus protestas.

El telón no se abre. HINKFUSS, el director, avanza furioso por el pasillo central del
patio de butacas.)

DIRECTOR HINKFUSS
¡Pero qué es esto! ¿Quién ha dado la orden de empezar? ¡La daré yo cuando lo
considere!

(Tras una pausa. Al público)

Disculpen este pequeño accidente. Si les parece lo podemos considerar como un prólogo
inesperado... Y ya puestos, permitan que me presente, aunque algunos de ustedes me
conocen de sobra. Sí, soy el Doctor Hinkfuss, influencer, presentador, coach, publicista,
creador digital… y ahora, también, director de teatro.

Quienes me han invitado a dirigir esta obra están convencidos de que puedo aportar,
además de mi nombre, algo nuevo, original, con más punch de lo que se acostumbra a
ver en el teatro de siempre. Espero estar a la altura de esta oportunidad que para mi es
un sueño hecho realidad. En este, mi primer montaje teatral, he querido aportar un aire
fresco e innovador en un medio que, si me permiten, y sin ánimo de ofender a nadie,
necesita una buena sacudida de polvo.

¿De qué modo?

Pues, para empezar, haciendo uso, por ejemplo, de las posibilidades que ofrece el
universo digital que conozco tan bien.

En este sentido, lo primero que he hice nada más aceptar el encargo, fue realizar una
encuesta en las redes para conocer las preferencias del público potencial publicista y las
de sus representantes, los programadores de teatro, sobre este tipo de obras. La
respuesta generalizada al sondeo fue que el consumidor de estos productos culturales se
inclina mayoritariamente por espectáculos divertidos en clave de comedia con actores
creíbles y, a ser posible, que sean caras conocidas.

En esto último desde luego hoy no saldrán defraudados, pues aquí me tienen con mis
más de cien mil seguidores en redes. Razón por la que he decidido, incorporar mi
presencia en el escenario durante toda la representación. Pero esta no es la única
novedad del montaje.

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Igualmente, y acorde con los resultados de la encuesta, he dispuesto una batería de


sugestivos efectos audiovisuales, así como, y esta es nuestra gran apuesta de innovación,
he indicado a los actores que improvisen su texto según unas determinadas indicaciones.
Efectivamente, como si fueran concursantes de un reality de la televisión de esos que he
tenido la suerte de presentar, y donde he podido constatar que si la gente se siente
atraída por estos programas se debe, entre otras razones porque, a que a diferencia de lo
que sucede en el teatro de siempre, las actuaciones de los participantes son reales o, al
menos, así lo parecen.

Sí, como director quiero aprovechar todos esos recursos que nos ofrece la cultura de
masas y que tan bien reflejan el imaginario de nuestro tiempo.

Sin embargo, he de confesar que no me ha resultado fácil hacer que una compañía de
teatro de toda la vida actualice su hardware artístico. A ello se debe el pequeño
desbarajuste que se ha producido hace un momento detrás del telón. Los pobres están
hechos a un esquema de otros tiempos, más artesanal y analógico, por así decir.

(Protestas de los actores entre cajas.)

Como ven ha hecho efecto mi pequeña provocación. Como experto en coach y


animación motivacional sé que ese sano enojo que acabo de activar en ellos va a lograr
que defiendan la propuesta con la energía a tope.

Así que es el momento de dar paso a nuestro show.

Punto de partida: una compañía de teatro que tiene que llevar a cabo la representación
de un cuento de Pirandello titulado Addio, Leonora, inspirado, a su vez, en un aria de la
ópera Il Trovattore, de Verdi.

La acción se desarrolla en una pequeña ciudad italiana del interior…

Pero mejor, que sean los propios actores quienes presenten a sus personajes.

Por favor, Verri.

(Pero VERRI no quiere salir. HINKFUSS repite:)

Verri ¿qué pasa?

VERRI (Vestido y caracterizado de RICO VERRI, con uniforme de oficial de aviación,


saliendo excitadísimo.)
¡Nada, pero en eso no habíamos quedado!

HINKFUSS
¿No habíamos quedado en qué?

VERRI
En presentar a los actores por su nombre, nos habías dicho que presentarías tú a los
personajes.

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

HINKFUSS
¿Eso te molesta?

VERRI
Pues la verdad es que sí.

HINKFUSS.
¿Qué mas da? ¿Dónde vas?

VERRI
A prepárame para salir a escena como Rico Verri, mi personaje.

HINKFUSS (Que ha quedado mal.)


Perfecto, sólo pretendía...

VERRI (Volviendo a salir.)


¡No soy una marioneta para tus experimentos!

HINKFUSS
Claro que no, pero…

VERRI (Rápido, interrumpiendo.)


Pues sí, debajo de este disfraz, Verri también existe; un actor que se ha comprometido
contigo a improvisar el personaje de Rico Verri. Me parece muy bien, es todo un reto,
pero lo que me parece demasiado es tener que hacerlo adaptándose a todos los efectos
de luz y tramoya que has montado pensando que nuestra actuación no sería suficiente
para captar la atención del público. O hacemos teatro de actor o espectáculo de director.

HINKFUSS
Verri, escucha un momento, no son dos cosas incompatibles, escucha…

(Se oye en este momento el chasquido de una sonorísima bofetada entre cajas, e,
inmediatamente después, la protesta del ACTOR DE CARÁCTER, que hará el papel de
«ZAMPOÑA».)

EL ACTOR DE CARÁCTER (ZAMPOÑA)


¡Pero, bueno! ¡Menuda torta me ha dado! (La protesta es acogida con risas entre cajas)

HINKFUSS (Mirando hacia cajas.)


¿Qué pasa ahora?

ZAMPOÑA (Saliendo de la cortina con una mano en la mejilla, vestido y


caracterizado de «ZAMPOÑA».)
Pues pasa que no soporto que Doña Ignacia, con lo de la improvisación, no pare de
atizarme bofetadas entre cajas…

DOÑA IGNACIA (Saliendo, vestida y caracterizada de DOÑA IGNACIA.)


¡Pues defiéndete! Sería lo más natural.

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

ZAMPOÑA
¿Y cómo voy a defenderme, si me las sueltas así, de improviso?

DOÑA IGNACIA
Cuando te las merece, querido.

ZAMPOÑA
Ya, pero yo no sé cuándo me las merezco, querida.

DOÑA IGNACIA
Pues estate alerta, porque te las merece siempre. Y yo, si tengo que improvisar, no voy a
cortarme de soltártelas cuando me venga el impulso. Si me nace darte un guantazo, te lo
doy y punto.

ZAMPOÑA
¡Pero no tienes por qué darme de verdad!

DOÑA IGNACIA
Y entonces, ¿cómo? ¿De teatrillo? Todo tiene que salir de aquí (señala del estómago
para arriba). Ser espontáneo. Tu me provocas, yo te la suelto.

ZAMPOÑA
Perdona, pero creo que estás confundiendo…

HINKFUSS
Por favor, ahí está el público.

DOÑA IGNACIA
Y nosotros ya hemos empezado a hacer nuestro papel, señor director.

ZAMPOÑA (Volviendo a llevarse la mano a la mejilla.)


¡Y cómo!

HINKFUSS.
¿Esto es lo que habéis entendido de la propuesta?

ZAMPOÑA
Ahí.

DOÑA IGNACIA
Perdona, pero ¿no querías una presentación? ¡Pues aquí estamos presentándonos
nosotros mismos en acción! ¡Una bofetada y el bobo de mi marido ya está presentado!
(ZAMPOÑA, en su papel de «ZAMPOÑA», se pone a silbar.) ¿Lo ves? Ya está silbando.
Completamente metido en su papel.

HINKFUSS
¿Os parece bien empezar la acción así, antes de montar la escena?

DOÑA IGNACIA
¿Y eso qué más da?

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

HINKFUSS.
¿Cómo, que qué más da? ¿Así qué va a entender el público?

VERRI
¡Claro que lo entiende! ¡Al público no se le escapa una! Confía en nosotros. Estamos
todos muy comprometidos con nuestros personajes.

DOÑA IGNACIA
En serio, se actúa con mucha más naturalidad, sin la lata de tener que pensar en un
espacio o a una acción fijadas de antemano. No te preocupes, haremos todo lo que has
montado. Mira, ahora voy a presentar a mis hijas. ¡Chicas! ¡Mommina! ¡Totina!...
Tengo dos más, Dorina y Nené, que en estos momentos están trabajando en Milán.
Todas unas niñas estupendas, unas reinas. ¿Quién diría que son hijas de ése?

(ZAMPOÑA, al verse señalado, vuelve rápido la cabeza y se pone a silbotear.)

¡Silba, sí, silba!

TOTINA (TÁBATA)
¡Mamá, por favor, no empieces!

DOÑA IGNACIA
¡Él es el que se ha puesto a silbar! (Luego, saliéndose del papel, a HINKFUSS.) ¡No
dirás que no está saliendo bien! ¿Eh?

HINKFUSS (Con una chispa de malicia, encontrando rápidamente una salida para
salvar su prestigio.)
Como el público habrá comprendido, esta pequeña rebelión de los actores es fingida,
acordada de antemano entre ellos y yo: un recurso de técnica actoral para hacer más
viva la representación. Este parón también está montado.

VERRI (Indignado.)
¡Para nada! Mi protesta no ha sido fingida, ni mucho menos. (Se va furioso.)

HINKFUSS (Rápido, como confidencialmente, al público.)


Todo es fingido: incluso esta reacción. El orgullo herido de un actor como Verri; sin
duda un gran actor. Pero ya entienden ustedes que todo lo que ocurre aquí arriba es pura
ficción. (Dirigiéndose a DOÑA IGNACIA.) Sigue, sigue, vas muy bien... (Como antes.)
No podía esperar menos de ti.

DOÑA IGNACIA (Desconcertada)


¡Ah!, ¿quieres... ahora, que siga yo...? Y.… y.…, perdona, ¿qué tengo que hacer?

HINKFUSS
Pues qué vas a hacer. La presentación, la presentación, que habías empezado tan bien,
como habíamos quedado.

DOÑA IGNACIA

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

No, no digas “como habíamos quedado”, si no quieres que me quede aquí parada, sin
saber qué decir.

HINKFUSS (De nuevo al público, como confidencialmente.)


¡Es muy buena!

DOÑA IGNACIA
¿Pero en serio quieres dar a entender que habíamos ensayado esta salida a escena?

HINKFUSS
Pregúntale al público, a ver si no tienen la impresión, en este momento, de que estamos
improvisando la comedia. (Miran al público.)

DOÑA IGNACIA
No sé, me da que a estos no se las damos con queso. Estamos improvisando, en serio,
esto es una improvisación… (Se pone a improvisar cualquier ocurrencia) … Nada, ya
no se creen nada…

HINKFUSS.
Bueno, pues sigamos, avisa a los demás para presentarlos.

DOÑA IGNACIA (Llamando hacia dentro.)


¡Eh, chicos! ¡Todos aquí!

HINKFUSS
Cada uno en su papel, por supuesto.

DOÑA IGNACIA
Por supuesto. ¡Aquí, aquí, compañero!

(Entra POMARICI, un joven oficial de aviación, de uniforme. Saluda enfáticamente a


DOÑA IGNACIA.)

POMARICI
¡Querida doña Ignacia! ¡Viva nuestra gran Generala! ¡Y nuestra Santa Protectora! (Y
otras explicaciones por el estilo. Luego saluda a las muchachas, que contestan
alegremente. Saluda también a DON PALMIRO. DOÑA IGNACIA trata de interrumpir
aquel alboroto de saludos verdaderamente improvisados.)

DOÑA IGNACIA
¡Pomarici, mi príncipe soñado para Totina! ¡Venga, tómela usted del brazo, así! Pero ¿y
Verri? ¿Dónde está Verri? Tenía que estar aquí junto con su compañero.

VERRI (Dispuesto, asomando la cabeza.)


¡Sí, menudo compañero, que no hace otra cosa que dar lecciones de dudosa moralidad a
sus hijas!

DOÑA IGNACIA

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¿Pues qué quieres? ¿Que las eduquen las monjas a base de catecismo y bordados? Ya
pasaron esos tiempos... (Va a cogerlo y lo hace salir cogido de la mano.) ¡Venga, no
seas malo! Míralas tú que hablas de virtudes: Mommina es una gran cocinera...

MOMMINA (En tono de reproche, como si la madre acabara de revelar un secreto


vergonzoso.)
¡Mamá!

DOÑA IGNACIA
...y Totina sabe hacer calceta...

TOTINA
Pero ¡qué estás diciendo!

DOÑA IGNACIA
...y también sabe zurcir calcetines.

TOTINA
¿Quieres callarte, mamá?

DOÑA IGNACIA
...no hay otra que sepa, como ella, hacer un vestido nuevo de uno viejo...

TOTINA
¡Por favor, mamá!

DOÑA IGNACIA
...quitarle las manchas más difíciles...

TOTINA
¡Ya está bien, mamá!

DOÑA IGNACIA
... Y para llevar las cuentas Mommina es la ideal.

MOMMINA
¿Ya te has quedado a gusto?

DOÑA IGNACIA
¡Adónde hemos llegado! ¡Esto es el colmo! ¡Se avergüenzan...!

ZAMPOÑA
¡Como si fueran vicios inconfesables! Qué tiempos éstos.

DOÑA IGNACIA
Y luego, no son nada exigentes, se conforman con poco. Con tal de poder ir al teatro, no
les importa malcomer. Nuestros viejos dramones, a mí también me encantan.

TOTINA (Que entró con una rosa en la mano.)


¡Y la ópera Carmen! (Se pone la rosa en la boca y canta, contoneándose, provocativa):

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

«Es el amor el ave más rara


Y no se puede domesticar...»

DOÑA IGNACIA
Sí, claro, la Carmen también; pero no te llega tanto al corazón como nuestros viejos
melodramas: cuando ves a la inocente que grita y nadie la cree, o la desesperación de la
enamorada: (Citando)

«¡Ah! ¡Ese infame ha vendido mi honor...!»

¡Pregúntaselo a Mommina! Los viejos dramones… (se le va la pinza evocándolos)


Bueno, basta. (Dirigiéndose a VERRI.) Usted vino por primera vez a nuestra casa, si no
recuerdo mal, presentado por este joven oficial...

POMARICI
En mala hora.

VERRI
Exacto, oficial de complemento sólo por seis meses... pronto a este se le acabará el
chollo de vivir a mi costa.

POMARICI.
¿A costa tuya?

VERRI
Como lo oyes.

POMARICI
Estás mal de la cabeza.

DOÑA IGNACIA
Déjenlo. Lo que quiero decir es que ni yo, ni mis hijas, ni ése... (De nuevo, ZAMPOÑA,
al verse indicado, vuelve la cabeza y se pone a silbar.) ¡Deja de silbar, o te tiro este
bolso a la cara! (Es un bolso enorme. ZAMPOÑA deja de silbar en el acto.) Al
principio, ninguno de nosotros se dio cuenta de que por sus venas corría esa sangraza
siciliana...

VERRI
Y a mucha honra...

DOÑA IGNACIA
¡Bien que ahora ya lo sé...! ¡Y cómo! Lo que le vas a hacer a Monnina no tiene perdón
de Dios…

HINKFUSS
No anticipes nada, no anticipes nada, por favor.

DOÑA IGNACIA
Tranquilo, no anticiparé...

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOCTOR HINKFUSS
Limítate a las presentaciones, que sean claras, con eso basta.

DOÑA IGNACIA
Tranquilo. Decía que antes Verri no era tan intolerante: al contrario, estaba con
nosotros, plantando cara a esos sicilianos que criticaban el que acogiéramos en casa a
jóvenes oficiales y consentíamos algunas de sus bromas inocentes... Él también
bromeaba con mi hija Mommina... (La busca.) ¿Dónde está...? Ven, acércate, pobre hija
mía desgraciada; todavía no es el momento de que te pongas así…

HINKFUSS
Sin anticipar, por favor.

DOÑA IGNACIA
¡Ven, ven aquí!

MOMMINA
Por favor, déjame, Y Doña Ignacia... (resueltamente, adelantándose, al DIRECTOR
HINKFUSS.) ¡Yo así no puedo trabajar! Te lo digo desde ahora. ¡No es posible! Tú nos
has señalado una línea a seguir, nos has dado un orden de escenas, pues bien, que se
cumpla. Necesito sentirme segura dentro de la trama. Y no así, a la buena de Dios.

VERRI
¿Es que tú has memorizado frases del texto?

MOMMINA
Pues claro. ¿Tú no?

VERRI
También, pero no palabra por palabra.

MOMMINA
Así te puedes perder y puedes hacer que se pierdan a tus compañeros.

VERRI
A ver si me entiendes: no pienso hablar como tú quieres que lo haga, según las réplicas
que te has preparado. Yo diré lo que tengo que decir cuando me nazca. No me vasa
imponer que te sirva las frases a tu conveniencia. No estoy aquí para dar pases y que tú
seas la que marque los goles.

MOMMINA
¿Pero qué dices? Aquí el único que no sabe escuchar y va a su bola eres tú…

(A esta discusión, se unen el resto de los actores.)

—¡Pues sí que estamos bien!


—¡Que uno le haga decir a otro lo que más le convenga!
—¡Pues, entonces, adiós comedia improvisada!
—¡Ya, puestos a ello, podría escribir también los papeles de los demás!

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

HINKFUSS (Cortando los comentarios.)


Ya está bien, por favor. La presentación ha terminado. Más actitudes, más situación y
menos palabras. Estás saldrán orgánicas cuando lo pida la acción

POMARICI
Estábamos siendo orgánicos.

HINKFUSS
Pero al margen del guion. Sólo tenéis que seguir las pautas que os he dado. Tened
confianza...

ZAMPOÑA
La tenemos, señor director. Vamos a ello.

OTROS
Sí, vamos…

HINKFUSS
(Dirigiéndose al público:)
Disculpen de nuevo. A nuestro equipo le cuesta aceptar que en el teatro, la obra del
escritor ya no existe. Sólo existe la creación escénica que, en este caso, es sólo mía. Una
cosa es la literatura y otra el teatro.

Sólo la obra que pudiera representarse por sí sola, no con actores, sino con sus mismos
personajes, podría, sí, ser juzgada directamente en el teatro. Pero ¿es acaso posible?
Hasta ahora, nadie lo ha logrado. Por todo ello existe la figura del director quien, con
sus actores, se encarga cada noche de hacerla realidad.

Una obra de arte queda fija. La pregunta es: ¿Puede seguir habiendo vida donde ya nada
se mueve; donde todo reposa en una perfecta quietud? Pero, si la vida fuera siempre
puro movimiento, no tendría consistencia nunca; y si tuviera consistencia siempre, ya no
fluiría. Y la vida necesita tener consistencia y fluir.

Un escultor, supongo, después de haber creado una estatua, debe desear que esta, como
una cosa viva, tenga el poder de liberarse de su actitud, y moverse, y hablar. Pero
entonces dejaría de ser estatua; se convertiría en una persona viva.

Bueno, creo que me estoy metiendo en un jardín pirandeliano, así que vamos a
continuar con el espectáculo propiamente dicho.

HINKFUSS
Interior de un Cabaré, luces de colores. Al fondo, una extraña cantante vestida de negro,
pálida, canta lúgubremente.

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Tres bailarinas rubias mueven cadenciosamente los brazos y las piernas… Sentados, los
clientes —no muchos— con las consumiciones delante.

Entre estos se encuentra ZAMPOÑA, con el sombrero en la cabeza y un largo puro en la


boca.

El cliente que se sienta detrás de él, viéndolo tan atento, le está preparando una broma
de mal gusto: dos largos cuernos, recortados en la cartulina donde está impresa, junto
con el programa, la lista de vinos y licores del Cabaré.

Los demás clientes, que se han dado cuenta y les divierte la idea, le hacen guiños y
señas para que se dé prisa.

Cuando los dos hermosos cuernos están recortados y montados sobre el círculo de
cartulina que hace de base, el cliente se levanta y con mucha cautela los coloca sobre el
sombrero de ZAMPOÑA.

Todos se echan a reír y aplauden.

ZAMPOÑA, creyendo que las risas y los aplausos son para el número, se pone a reír y
aplaudir él también. Pero no se explica por qué lo miran y se ríen todos. Se turba; la risa
se le congela en los labios; el aplauso se le apaga en las manos.

Entonces, la extraña cantante tiene un impulso de indignación, se destaca de la cortina


de terciopelo y avanza para quitarte a ZAMPOÑA aquel ignominioso trofeo, gritando:

LA CANTANTE
¡Pobre hombre! ¿No os da vergüenza?

(Los CLIENTES la detienen, gritando a su vez simultáneamente en gran confusión.)

CLIENTES
—¡Quieta, boba!
—¡Tú, a callar! ¡A tu sitio!
—¡Qué, pobre hombre!
—¿A ti qué te importa?
—¡Deja, deja!
—¡Se lo merece!

HINKFUSS
Y entre estos gritos confusos, la cantante sigue gritando y protestando, mientras la
sujetan, debatiéndose.

LA CANTANTE
¡Desgraciados! ¿Por qué se lo merece? ¿Qué daño os ha hecho él?

ZAMPOÑA (Levantándose más turbado que nunca.)


¿Qué me merezco? ¿Qué me merezco?

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

EL CLIENTE QUE LE HA GASTADO LA BROMA


¡Nada, don Palmiro! ¡No haga caso!

EL SEGUNDO CLIENTE
¡Está borracha, como siempre!

EL CLIENTE QUE LE HA GASTADO LA BROMA


¡Márchese, márchese, éste no es sitio para usted! (Y lo empuja con los otros hacia la
puerta.)

EL TERCER CLIENTE
¡Nosotros sabemos muy bien lo que usted se merece, don Palmiro!

(ZAMPOÑA es conducido a la calle con sus hermosos cuernos en la cabeza. Se oye


todavía una gran carcajada y vuelve a sonar la música.)

ZAMPOÑA (A los dos o tres CLIENTES que lo han sacado a empujones y ahora se
divierten a su costa, a costa de su «corona», bajo la farola encendida.)
Pero yo quisiera saber qué es lo que ha pasado.

EL SEGUNDO CLIENTE
Nada. Es por la historia de la otra noche.

EL TERCER CLIENTE
Todos saben que le gusta a usted la cantante...

ZAMPOÑA
Querían, para divertirse, que ella me diera otra bofetada, como la otra noche...

EL TERCER CLIENTE
...claro... diciendo que usted se lo merece.

ZAMPOÑA
Comprendido.

EL PRIMER CLIENTE
¡Mirad! ¡Las estrellas!

EL SEGUNDO CLIENTE
¿Las estrellas?

EL TERCER CLIENTE
¿Qué pasa con las estrellas?

EL PRIMER CLIENTE
¡Que se mueven! ¡Se mueven!

EL SEGUNDO CLIENTE
¡Vamos, anda!

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

ZAMPOÑA
¿Es posible?

EL PRIMER CLIENTE
¡Sí, sí, mirad! ¡Como si uno las tocara con dos... varas!

(Y levanta los brazos en forma de cuernos.)

EL SEGUNDO CLIENTE
¡Estás borracho!

EL TERCER CLIENTE
¡Los farolillos te parecen estrellas!

EL SEGUNDO CLIENTE
¿Qué decía usted, don Palmiro?

ZAMPOÑA
Esta noche la he estado mirando todo el tiempo, sin volver la cabeza una sola vez. Me
emociona tanto la pobre cuando canta con los ojos cerrados y esas lágrimas que le
resbalan por las mejillas.

EL SEGUNDO CLIENTE
Son lágrimas de teatro, don Palmiro. No crea usted en ellas. ¡Es su profesión!

ZAMPOÑA (Negando seriamente.)


¡No, no, no! ¡Qué profesión! Les aseguro que esa mujer sufre de veras. Y, además, tiene
la misma voz de mi hija mayor, Totina. Idéntica. Y me ha confiado que ella también es
hija de buena familia...

EL TERCER CLIENTE
Ah, ¿sí? ¿También es hija de ingeniero?

ZAMPOÑA
Eso no lo sé. Pero sé que las desgracias pueden ocurrirle a cualquiera. Y cada vez que la
oigo cantar... me entra una angustia, una pena...

HINKFUSS (interrumpiendo la escena.)


Bien, muy bien, vamos ahora a la escena en que entra la familia. ¿Preparados?

TOTINA
Espera, si se supone que vamos al teatro tendremos que vestirnos elegantemente.

MOMMINA
Eso es verdad.

HINKFUSS
Está bien, pero rápido. (Entre cajas) Vestuario, ¿por favor?

VERRI

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Nosotros también…

HINKFUSS
También.

(Salen a vestirse. Quedan solos HINKFUSS y ZAMPOÑA)

ZAMPOÑA
Pues ahora no me sale improvisar nada.

HINKFUSS
Ya lo estás haciendo.

ZAMPOÑA
Puedo silbar. (Silba.)

HINKFUSS (Al público)


Esto también está preparado de antemano.

ZAMPOÑA
Ojalá.

HINKFUSS (Igual.)
También ese “ojalá”.

ZAMPOÑA
Perdona, pero no te entiendo. A veces quieres que se crean que todo es natural y
espontáneo, y otras en cambio, les haces ver que todo está preparado. Así no hay quien
se aclare.

HINKFUSS
En este teatro lo real no se apoya en lo real en sí mismo como sucede con el porno, sino
en la incertidumbre que se plantea sobre si algo se trata de realidad o de ficción. De esa
ambigüedad parte el efecto teatral y el efecto sobre la conciencia.

ZAMPOÑA
Pero eso nos puede llevar a la locura. Como cuando el Quijote se lía a mamporrazos con
las figuras del retablo pensando que son de verdad.

HINKFUSS
Porque son de verdad.

ZAMPOÑA
¿De verdad? (Se pone a silbar)

(Llegan en este momento por la izquierda, marcando el paso, TOTINA, del brazo de
POMARICI; MOMMINA, junto a Rico VERRI, y DOÑA IGNACIA, con ellos. DON
PALMIRO bajo una farola, con sus cuernos en la cabeza.)

POMARICI

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Un, dos..., un, dos..., un, dos...

(Van al teatro; visten elegantes trajes de noche.)

TOTINA (Viendo a su padre con aquellos cuernos en la cabeza.)


¡Pero... papá! ¿Qué te han hecho?

POMARICI
¡Desgraciados!

ZAMPOÑA
¿A mí? ¿Qué...?

MOMMINA
¡Quítate eso que te han puesto!

ZAMPOÑA
¿El qué?

DOÑA IGNACIA (Mientras su marido tantea con las manos el sombrero.)


¡Los cuernos!

MOMMINA
¡Desgraciados! ¿Quién ha sido?

TOTINA
¡Vamos, mira que...!

ZAMPOÑA (Quitándoselos.)
¿A mí? ¿Cuernos? ¡Ah, entonces, por eso...! ¡Malnacidos!

DOÑA IGNACIA
¡Y los tienes todavía en la mano! ¡Tíralos, imbécil! ¡Sólo sirves para ser el hazmerreír
de toda esa gentuza!

MOMMINA (A su madre.)
Lo que falta que la tomes tú ahora con él...

TOTINA.
...cuando han sido esos cerdos.
VERRI
(Dirigiéndose a la puerta del Cabaré, al encuentro de los CLIENTES.)
¿Quién ha sido? ¿Tú?

TOTINA
¡Y se ríen...!

POMARICI
¡No, Verri, deja...! ¡Vámonos! ¿Para qué vamos a armar aquí un jaleo?

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
Quiero una disculpa del dueño de ese antro.

TOTINA
¡Déjalo, mamá!

MOMMINA
Parece mentira, con lo mayorcitos que son…

TOTINA
¡Uno sinvergüenzas, eso es lo que son!

CLIENTE
¡No hay que darle importancia, sólo ha sido una broma?

POMARICI
¿A eso lo llama usted una broma?

CLIENTE
Sí, no hay por qué ponerse así. Y usted, señora, haga el favor de no insultar.

DOÑA IGNACIA
¿Yo? ¡Yo no he insultado a nadie! ¡Yo no he hecho más que decirles a ustedes que son
muy mala gente! ¡Unas bestias salvajes que deberían estar enjaulados! ¡Sí, ríanse,
ríanse, unas bestias salvajes!

POMARICI
¡Vámonos, vámonos, señora...!

TOTINA
Sí, vamos, que llegamos tarde al teatro.

POMARICI
¡Véngase con nosotros, don Palmiro!

DOÑA IGNACIA
¡Al teatro él! ¡A casa ahora mismo! ¡Mañana tiene que madrugar para ir al trabajo! ¡A
casa! ¡A casa! (Los CLIENTES vuelven a reírse de esta orden perentoria de la mujer al
marido.) ¡Imbéciles! ¡Cretinos! ¡Ríanse ustedes de su propia ignorancia!

POMARICI
¡Basta! ¡Basta! ¡Al teatro! ¡Al teatro!

(En este momento, HINKFUSS, que se había parado para presenciar la representación,
y está sentado en una butaca de primera fila, se levanta:)

HINKFUSS
¡Bien! ¡Bien! Vamos ahora a la escena en el teatro. Por favor…

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

(Los ACTORES obedecen. El telón se ha cerrado un poco, dejando en medio un espacio


para que quede visible la pared blanca que servirá de pantalla para la proyección
cinematográfica del espectáculo de ópera. Sólo ZAMPOÑA ha quedado allí delante
cuando todos los demás han desaparecido.)

ZAMPOÑA (A HINKFUSS)
Si no me voy con ellos al teatro, ¿qué hago?

HINKFUSS
De momento, salir por ahí.

ZAMPOÑA
¿Por la izquierda?

HINKFUSS
Sí, por la izquierda.

ZAMPOÑA
¿Puedo comentarte una cosa?

HINKFUSS
¿Sí?

ZAMPOÑA
No me han dejado decir una palabra. Esto es un desbarajuste, señor director.

DOCTOR HINKFUS
En absoluto. Ha ido todo muy bien. Venga, ve a prepararte.

ZAMPOÑA
No quiero quejarme, pero siempre soy yo quién paga los platos rotos.

DOCTOR HINKFUSS
Vamos, vamos, que hay que pasar a la escena del teatro. (ZAMPOÑA se va por la
izquierda.) ¡Prevenida la carra del palco!

(HINKFUSS vuelve a sentarse en su butaca. Mientras tanto, en la pantalla se proyecta


el final del primer acto de un viejo melodrama italiano, «La fuerza del destino», o «Un
baile de máscaras», o cualquier otro, con tal de que se tenga sincrónicamente la
proyección sobre la pared blanca que hace de pantalla. Se ve entrar a DOÑA IGNACIA
con sus dos hijas, Rico VERRI y POMARICI. La entrada será ruidosa y provocará la
inmediata protesta del público.)

DOÑA IGNACIA
Pues ha debido empezar hace un rato.

TOTINA
¡Qué carrera! ¡Vengo sin aliento! (Se sienta en la primera silla del palco, frente a su
madre.) ¡Ay, qué calor!

19
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

POMARICI (Echándole aire en la cabeza con un abanico.)


¡Aquí estoy yo para servirla!

MOMMINA
¡Hemos venido a marchas forzadas! ¡Un, dos..., un, dos...!

VOCES EN LA SALA
—Pero ¡qué pasa!
—¡Silencio!
—¡Ya os vale!

MOMMINA (A TOTINA)
¡Ese es mi sitio: levántate!

TOTINA
Perdona, pero creía que querías sentarse ahí con Verri, como la otra vez.

VOCES EN LA SALA
—¡Silencio, por favor!
—¡Será posible!
—¡Qué vergüenza!
—¿Pero no hay quién les llame la atención?

(Entretanto, en el palco arman un verdadero barullo para cambiar de sitio. TOTINA ha


cedido el suyo a MOMMINA y ha cogido el de DORINA. Rico VERRI se sienta junto a
MOMMINA, detrás de TOTINA, POMARICI)

MOMMINA
¿Queréis no armar tanto ruido?

TOTINA
¡Pero si has sido tú…!

MOMMINA
... ¿yo...?

TOTINA
... ¡no, a ver...! ¡Con todos estos cambios de sitio!
MOMMINA
¡Y encima, protesta!

TOTINA
¡Como si no hubiera visto nunca esta función! (Dice el título del melodrama.)

POMARICI
¡Podían tener un poco de consideración con las señoras!

VOCES EN LA SALA
—¡Cállese usted!

20
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

—¡Es una vergüenza!


—¡Que los echen!
—¡Fuera!
—¡Parece mentira que sean militares!
—¡Fuera! ¡Fuera!

DOÑA IGNACIA
¡Caníbales! ¡No es culpa nuestra si hemos llegado tan tarde! ¡Y dirán que estamos en un
país civilizado! ¡Primero una agresión en la calle, y ahora agredidas en el teatro!
¡Caníbales!

TOTINA
¡En el teatro moderno se hace así!

MOMMINA
¡Se entra y se sale cuando uno quiere!

TOTINA
¡Y aquí hay gente que eso lo sabe!

VOCES
¡Basta! ¡Basta!

HINKFUSS (Levantándose, y dirigiéndose a los actores del palco.)


¡Sí, sí, basta! ¡Basta! ¡No exageren, por favor, no exageren!

DOÑA IGNACIA
¡Pero qué, exagerar! ¡La culpa la tienen los de abajo! Es un acoso insoportable, ¿no lo
ve usted? ¡Total, porque hemos hecho un poco de ruido al entrar!

HINKFUSS
¡Está bien! ¡Está bien! ¡Pero ya basta! ¡La escena ha terminado!

VERRI
¿Ya?

HINKFUSS
Sí, sí, ya.

VERRI
Está bien. Salgamos.

HINKFUSS
¡Muy bien, sí, salgan!

TOTINA
¡Yo tengo una sed! (Sale del palco.)

MOMMINA
¡Menos mal que hay bar en este teatro! (Como antes.)

21
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
¡Vamos, vamos, salgamos de aquí antes de que se me lleven los demonios!

(Terminada la proyección, el telón se cierra del todo. HINKFUSS sube al escenario y


se dirige al público, mientras se enciende la luz de la sala.)

HINKFUSS
Ahora, un par de escenas simultáneas de transición que nos sirven para cambiar la
escena.

Debo aclararles que estas escenas en un principio estaban plantadas en el vestíbulo del
teatro, como una original experiencia inmersiva y comunitaria. Mi idea es que el teatro
debe hacerse en cualquier parte, sorprender al usuario, traspasar los marcos
decimonónicos. Sí, en principio, concebí en el vestíbulo de este teatro las escenas que
precisamente tienen lugar en el entreacto de una representación. Sin embargo, no ha
podido ser: problemas de aforo, distancia de seguridad, riesgos laborales, convenios
sindicales del personal… Les confieso que no esperaba tantos obstáculos a la libre
creación… De todos modos, el arte consiste en hacer de la necesidad virtud y,
finalmente, he montado las escenas en el propio escenario, al modo tradicional, pero con
un toque imaginativo que creo que funciona.

Bien, aquí están ya los actores. Adelante.

a)

TOTINA, MOMMINA y POMARICI, delante del telón, regresando del bar del vestíbulo.

MOMMINA
¿No tenían helados? ¡Qué pena!

POMARICI
Pero sí chocolatinas y caramelos.

TOTINA
¡Me encanta!

POMARICI
¿Las chocolatinas?

TOTINA
No... hacerte gastar dinero.

POMARICI
Lástima que no tuviéramos tiempo de entrar en el café según veníamos al teatro por ese
desagradable incidente...

22
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

TOTINA
En parte es culpa de papá por ir a esos sitios.

POMARICI (Poniéndole entre los labios una chocolatina.)


¡No hay que amargase! ¡No hay que amargarse!

MOMMINA (Abriendo la boca como un pajarito.)


¿Y a mí?

POMARICI (Poniéndole un caramelo en la boca.)


A ti un caramelo.

MOMMINA
¿Y es seguro que en la península se hace así?

POMARICI
¿Cómo no? ¿Poner un caramelo en la boca de una chica guapa? ¡Eso, y otras cosas!

MOMMINA
¿Qué cosas? ¿Qué cosas?

POMARICI
Ah, si quisiéramos hacer en todo como en la península.

TOTINA (Provocando.)
¿Por ejemplo?

POMARICI
Aquí no podemos darle el ejemplo.

MOMMINA
Entonces, mañana, las dos asaltamos el aeródromo.

TOTINA
Y pobres de ustedes si no nos dan una vueltecita en avión.

POMARICI
La visita será un honor; pero eso de volar lo prohíbe el reglamento. Y con el
comandante que tenemos ahora...

TOTINA
¿No habían dicho ustedes que ese ogro se iba a ir en seguida de permiso? Yo no atiendo
razones: quiero volar sobre la ciudad, para darme el gustazo de escupir desde allá arriba.
¿Podré?

POMARICI
Volar, imposible.

TOTINA
Pues te hago el encargo a ti de que le lances a este pueblo un buen escupitajo.

23
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

MOMMINA
Voy a buscar a Rico.

(Sale.)

b)

POMARICI y TOTINA.

POMARICI
¿Sabes que tu padre se ha enamorado de la cantante del cabaré?

TOTINA
¿Qué dices?

POMARICI
Te lo juro. Lo sabe todo el mundo.

TOTINA
¿En serio? ¿Mi padre enamorado?

POMARICI
¿No has visto que estaba allí?

TOTINA
Por Dios, que no se entere mamá. Lo machacaría. ¿Pero quién es esa cantante? ¿Tú la
conoces?

POMARICI
Sí, la he visto una vez. Una infeliz.

TOTINA
¡Pobre papá!

POMARICI
La otra noche, bastante entonado, también, montó un numerito acercándose a ella yendo
con un pañuelo en la mano para enjugarle las lágrimas a la desdichada que cantaba con
los ojos cerrados.

TOTINA
¿En serio?

POMARICI
Y ella, agradecida, le contestó dándole una soberbia bofetada

TOTINA

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Como la que les da mamá.

POMARICI
Eso mismo dijo él, allí, delante de todos los que se reían: «¿También tú, ingrata? ¡Me da
tantas mi mujer!»

(Llegan MOMMINA y VERRI)

TOTINA
¿Sabéis lo que dice Pomarici? ¡Que papá está enamorado de la cantante de cabaré!

MOMMINA
¡No! Es una broma ¿a que sí?

TOTINA
Es verdad.

POMARICI
Os lo puedo asegurar.

TOTINA
¡Y si supierais lo que ha hecho!

POMARICI
¿Qué ha hecho?

TOTINA
Se ha llevado una bofetada, también de ella, en plena actuación.

MOMMINA
¿Una bofetada? ¿Y por qué?

TOTINA
¡Porque quería secarle las lágrimas!

MOMMINA
¿Las lágrimas?

TOTINA
Sí, porque según parece, es una mujer que siempre está llorando...

MOMMINA
¡Tenía yo razón, cuando lo dije hace poco! ¡Es él, es él! ¿Cómo queréis que luego la
gente no se ría de él?

POMARICI
Si queréis una prueba, buscad en los bolsillos de su chaqueta: debe tener el retrato de la
pájara: me lo enseñó a mí una vez, lleno de orgullo… Pobre hombre…

25
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

TOTINA
Pomarici, acompáñeme al ambigú a buscar a mamá.

(Salen TOTINA y POMARICI)

c)

Rico VERRI y MOMMINA.

MOMMINA
¿Qué te pasa?

VERRI (De mal talante.)


¿A mí? Nada. ¿Qué me va a pasar?

MOMMINA
Entonces ¿por qué estás así de serio?

VERRI
No lo sé. Sólo sé que, si estoy un momento más en el palco, acabo haciendo una locura.

MOMMINA
¡Por favor, baja la voz! Todos nos están mirando.

VERRI
¡Eso mismo digo yo, todo el mundo mira!

MOMMINA
Yo ya he llegado a un punto que no sé ni para cómo moverme ni que hablar.

VERRI
Me gustaría saber por qué tienen que estar tan pendientes de lo que hacemos o decimos.

MOMMINA
Anda, déjalo y no los provoques.

VERRI
¡Como si estuviéramos aquí dando un espectáculo!

MOMMINA
Es verdad.

VERRI
Pero, perdona, parece que a tu hermana le gusta…

MOMMINA

26
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¿El qué?

VERRI
Llamar la atención.

MOMMINA
No hace nada malo: se ríe, charla...

VERRI
Va provocando.

MOMMINA
Pues tus compañeros oficiales no se quedan cortos…

VERRI
Podrían darse abstenerse de tomarse algunas confianzas.

MOMMINA
Eso sí que es verdad.

VERRI
Yo, por ejemplo, no permitiría que se pasaran así contigo...

MOMMINA
Yo sería la primera en no consentirlo, lo sabes bien.

VERRI
Bueno, vamos a dejarlo, aunque tu bien que lo has permitido otras veces.

MOMMINA
Antes, pero ya no. Hace tiempo. Deberías saberlo.

VERRI
Pero no basta que lo sepa yo, deberían saberlo ellos también.

MOMMINA
Lo saben.

VERRI
No lo saben. Más de una vez me lo han querido demostrar, como desafiándome.

MOMMINA
No es posible. ¿Cuándo? Por favor, quítate esas ideas de la cabeza.

VERRI.
Deberían saber que conmigo no se juega.

MOMMINA

27
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Lo saben, puedes estar seguro. Vamos, la función va a continuar. Debemos ir a ocupar


nuestros asientos.

(Entra ZAMPOÑA decidido.)

HINKFUSS
¿Qué haces aquí, Zampoña? Todavía no es tu turno.

ZAMPOÑA
Ya, es que he estado dándole vueltas a eso que has dicho de la improvisación y he leído
una cosa que viene al pelo. Es un texto muy cortito, de Plinio el Viejo que, por lo visto
no hay que confundir con Plinio el Joven. (El primero debía tener más experiencia).
Podría leerla.

HINKFUSS
Pero eso no es de la obra, quiero decir, de Pirandello.

ZAMPOÑA
No… pero como estamos improvisando. Además, si no he entendido mal, en tu idea del
teatro cabe todo lo que aporte chicha al espectáculo.

HINKFUSS
Chicha…

ZAMPOÑA
Escucha.

(Lee) “Se dice que Parrasio concurrió a un certamen con Zeuxis y como aquel hubiera
pintado unas uvas pintadas con tal perfección que las aves volaban hacia el dibujo, el
propio Parrasio presentó una cortina pintada con tal veracidad que Zeuxis, enfatuado por
el juicio de los pájaros, reclamó que tras retirarse la cortina se mostrara la pintura; una
vez comprendió el error, le concedió la victoria ya que él había engañado a los pájaros,
pero Parrasio le había engañado a él, que era un artista.” ¿Qué te parece?

HINKFUSS
Bien. ¿Y?

ZAMPOÑA
Pues que lo que nos pides que hagamos es algo parecido a la cortinilla de Parrasio.

HINKFUSS
No, yo os pido que improviséis.

ZAMPOÑA
Pero tu sabes que es una improvisación falsa. Como el trampantojo de las uvas.

HINKFUSS
No siempre es así, pero en el caso de que así fuera, qué problema habría en ello. El
placer del trampantojo consiste en que uno sabe que es un engaño y sin embargo uno se

28
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

deja engañar por placer. Si vuestra interpretación logra ese objetivo habréis logrado
convencer a estos refinados artistas que hoy nos acompañan.

ZAMPOÑA
Ya, pero es que ahí está la cuestión.

HINKFUSS
¿Qué cuestión?

ZAMPOÑA
Que nos gusta ser engañados con lo que parece que es verdad, pero que no lo es.

HINKFUSS
Sí, acabas de definir la esencia del teatro. Su contradictoria verdad.

ZAMPOÑA
Pero entonces haces trampa diciendo que lo que van a presenciar es la espontaneidad de
la vida en estado puro.

HINKFUSS
No, yo les he anunciado un espectáculo.

ZAMPOÑA
Improvisado.

HINKFUSS
Improvisado.

ZAMPOÑA
Aparentemente improvisado.

HINKFUSS
Bueno, ahora están asistiendo a este diálogo. ¿No irás a decirme que también está
preparado de antemano? Que no son tus palabras las que en estos momentos salen de tu
boca.

ZAMPOÑA
Por supuesto. Estas palabras si son mías, las propias del actor DLL, qué digo el actor, la
persona DLL.

HINKFUSS
¿Entonces?

ZAMPOÑA
¿Entonces?

HINKFUSS
¿Cuál es el problema?

ZAMPOÑA

29
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Ninguno, sólo pensaba que sería conveniente recordarle a la gente que esto es teatro y
no tratar de dar el gato de la realidad por la liebre de lo que ya está escrito y ensayado.
Esto lo digo porque podíamos empezar a dar ejemplo.

HINKFUSS
¿Ejemplo de qué?

ZAMPOÑA
De honestidad.

HINKFUSS
¿Te parece que no estamos siendo honestos?

ZAMPOÑA
Pues no, no me lo parece. Me parece que estamos incurriendo en lo mismo que tantas
veces hemos criticado de la política, que se prefiere lo que podría ser verdad a la verdad
a secas.

HINKFUSS
La verosimilitud

ZAMPOÑA
Eso. Las burdas mentiras son más honestas que las verdades a medias. Nosotros
contamos historias y ya está. Historias inventadas por alguien, aunque esas historias
hablen de actores que improvisan su texto. Sólo quería aclarar esto.

HINKFUSS
Muy bien. Aclarado.

ZAMPOÑA
Debiera bastar con que los pajarillos creyeran que las uvas pintadas son reales. Que por
un momento imaginen que estas uvas de atrezzo son reales.

HINKFUSS
Eso hacen, suspenden su incredulidad.

ZAMPOÑA
Y juegan a creerse que somos lo que no somos. Por favor, no confundamos, no
confundamos. Esto era todo lo que tenía que decir. Perdón y muchas gracias. Muchas
gracias. Este cuerpo no es una metáfora de nada, solo es un cuerpo. Mi cuerpo real.

HINKFUSS
Efectivamente.

(ZAMPOÑA se retira silbando)

HINKFUSS
Bien, después de este efusivo arrebato de sinceridad expresiva por parte de Zampoña,
podemos proseguir con el espectáculo.

30
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¿Prevenido el audiovisual?

Adentro.

De pronto, en la pantalla, sin venir mucho a cuento, se proyecta una imponente


secuencia de aviación.

HINKFUSS
Se preguntarán. ¿A qué vienen estas imágenes? ¿Qué tienen que ver con la obra? ¿No se
han sentido en mitad de una pista de despegue? Pues eso, lo importante es esa sacudida
a los sentidos. Más tarde ya pasará por la cabeza, si tienen que pensar. Yo creo en un
teatro posteatral, plástico, heterogéneo, energético, multidisciplinar, híbrido, sensorial,
performativo, no mimético, deconstruido, peligroso, corporizado, no ilustrativo,
situacional, sin mensaje, sin convenciones, sin límites…

Después de este cuadro del campo de aviación, le sirve al público otra escena diciendo
claramente, y con el desdén del gran señor que puede permitirse ciertos lujos, que, en
realidad, del primero se puede prescindir, por no ser estrictamente necesario. Se habrá
perdido un poco de tiempo para conseguir un bello efecto, pero se dará a entender lo
contrario: que no se quiere perder el tiempo, tanto es así, que se ha cortado una escena
que podía ser suprimida sin daño para la representación.

¿Os reís?

¿Queréis teatro del de siempre?

Aquí lo tenéis.

Ahora se dispone un nuevo decorado. Un salón en casa de los Croce.

Se ve a POMARICI tocando el piano. Han regresado del teatro. DOÑA IGNACIA se ha


atado a la cara un pañuelo de seda negro, para un dolor de muelas que le ha entrado.
Rico VERRI ha ido corriendo a una farmacia de guardia en busca de un calmante.
MOMMINA está sentada junto a su madre.

MOMMINA (A su madre)
¿Te duelen mucho?

DOÑA IGNACIA
¡Estoy rabiosa! ¡No me toques!

MOMMINA
Verri ha ido corriendo a la farmacia, estará aquí en seguida.

31
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
¡No le abrirán! ¡No le abrirán!

MOMMINA
Tienen obligación de abrir, es una farmacia de guardia.

DOÑA IGNACIA
¡Ya! ¡Como si no supiera yo en qué país vivimos! ¡No me hagáis hablar; estoy rabiosa!
¡Esos son capaces de no abrirle, si saben que es para mí!

POMARICI
¡Ya verá usted cómo Verri consigue que le abran! ¡Él es capaz de echar la puerta abajo!

MOMMINA
Claro que sí, puedes estar segura, mamá.

DOÑA IGNACIA
Como no le abran…

MOMMINA
Se les mete dentro por las malas. Menudo es.

DOÑA IGNACIA
Es tan bueno. En seguida salió corriendo a la farmacia.

MOMMINA.
¡Y tanto!

DOÑA IGNACIA
Es la rabia, la rabia que me pone en la sangre esta gente, la razón de todos mis dolores.

MOMMINA
Mamá, ¿y si rezaras el Ave María como la otra vez?

POMARECI
Muy buena idea.

MOMMINA (Siguiendo.)
Se te pasó el dolor. Mamá va a decir el Ave María como entonces.

POMARICI (Levantándose del piano y acudiendo.)


Perfecto. Vamos a ver si se repite el milagro. Si la dice en latín hará más efecto.

DOÑA IGNACIA
¡Pero dejadme en paz! ¿Qué queréis que diga?

MOMMINA
¡Concentración! ¡POMARICI, apague la luz!

32
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

POMARICI
Pero ¿dónde está Totina?

MOMMINA
No te ocupes de Totina y apaga la luz.

DOÑA IGNACIA.
¡De ningún modo! ¡Hace falta por lo menos una vela! ¡Y las manos en su sitio! Y que
esté Totina.

MOMMINA (Llamando.)
¡Totina! ¡Totina! (A POMARICI) La vela está allí. Cógela tú; yo voy a buscar la
estatuilla de la Madona.

DOÑA IGNACIA (Gritando a MOMMINA que ha salido corriendo.)


¡No, deja! ¡No hace falta la estatuilla!

POMARICI.
A la que debes llamar es a Totina. ¡La vela!

DOÑA IGNACIA
Aquí, sobre el velador.

MOMMINA (Por el fondo, con la estatuilla de la Madona.)


Y aquí la Madona.

POMARICI
¿Y Totina?

MOMMINA
¡Ahora viene, ahora viene! ¡No nos des la lata con Totina!

DOÑA IGNACIA
Pero ¿se puede saber qué hace?

MOMMINA
¡Nada, prepara una sorpresa, ahora veréis! (Luego, invitándolos a todos con el gesto.)
¡Aquí, detrás, detrás todos, y en semicírculo! ¡Concéntrate, mamá! ¡Concentración!
¡POMARICI, apague la luz!

(Cuadro. En la oscuridad, apenas modificada por la luz oscilante de la palmatoria, el


HINKFUSS ha preparado un delicadísimo efecto: la fusión de una suavísima «luz de
milagro» —luz psicológica—, verde, casi emanación de la esperanza de que el milagro
se produzca. Esto, en cuanto DOÑA IGNACIA, ante la Madona — colocada, como la
palmatoria, sobre el velador—, se ponga a recitar con las manos juntas, con voz lenta y
profunda, las palabras de la oración, casi esperando que el dolor se le pase al terminar
de pronunciar cada palabra.)

33
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
«Ave María, gratia plena, Dominus tecum...»

(De improviso, un trueno y el reflejo diabólico de un relámpago rojo lo estropea todo.


TOTINA, vestida de hombre, con el uniforme de oficial, entra cantando, seguida de
POMARICI, que se ha puesto un larguísimo batín de DON PALMIRO. El trueno se
convierte de repente en la voz de TOTINA que canta; como el relámpago rojo, en la luz
del salón que POMARICI da al entrar.)

TOTINA
«Le parlate d'amor —o cari fior...»

(Grito unánime, fortísimo, de protesta.)

MOMMINA.
¡Lo has estropeado todo!

TOTINA (Azorada.)
¿Qué pasa?

MOMMINA
Mamá estaba rezando el Ave María.

TOTINA.
¡Podías habérmelo dicho!

MOMMINA
¡Claro! ¡Iba yo a figurarme que tú ibas a aparecer así en este momento!

TOTINA
¡Ya estaba vestida cuando entraste a buscar la Madona!

POMARICI
¡Basta! ¡Basta! ¡Hay que volver a empezar!

DOÑA IGNACIA (Atontada, en espera, como si ya tuviera el milagro en la boca.)


No... Esperad... Yo no sé...

MOMMINA (Contenta.)
¿Se te ha pasado?

DOÑA IGNACIA (Como antes.)


No sé... habrá sido el diablo... o la Madona... (Se aprieta toda la mejilla por una nueva
punzada de dolor.) No, no... ¡Ay...! ¡Otra vez...! ¡Qué, pasado! ¡Ayyyy! ¡Dios mío, qué
cruz...! (De pronto, dominándose, da una patada en el suelo y se impone a sí misma.)
¡No! ¡No quiero darme por vencida! ¡Cantad, cantad, hijas! ¡Dadme ese gusto, cantad,
cantad! ¡Pobre de mí, pobre de mí, si me acobardo ante este maldito dolor! ¡Vamos,
Mommina: «Stride la vampa»!

MOMMINA.

34
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¡No, no, mamá, no sé cantar!

DOÑA IGNACIA (Suplicando con rabia.)


¡Hazme esta caridad, Mommina! ¡Es para mi dolor!

MOMMINA.
Además, no estoy de humor.

TOTINA
¡Vamos! ¿No puedes complacerla una vez? Te está diciendo que no quiere acobardarse
por el dolor.

POMARICI
¡Sí, sí, venga! ¡Dele ese gusto, señorita!

TOTINA
¿Crees que no sabemos por qué ya no quieres cantar?

POMARICI
¡No, no, si va a cantar! ¡Si es por Verri, no dudes que nos encargaremos de tenerlo a
raya!

DOÑA IGNACIA
¡Hazlo, por tu mamá! Tú, la acompañarás haciendo de Manrico. ¿eh?

TOTINA
¡Por supuesto! ¡Ya estoy vestida!

DOÑA IGNACIA
¡Póngale el bigote, póngale el bigote a mi hija!

POMARICI
Ahora mismo.

TOTINA
¡Aquí está el tapón de corcho, POMARICI! ¡Salgo un momento a buscarle un sombrero
con plumas! ¡Y un pañuelo amarillo, y un chal rojo para Azucena! (Escapa
por el fondo, y poco después vuelve con todo lo que ha dicho.)

POMARICI (A TOTINA, mientras le pinta el bigote.)


¡Quietecita, por favor!

DOÑA IGNACIA
¡Muy bien! Mommina, Azucena...

MOMMINA (Casi para sí, sin fuerza ya para oponerse.)


No, yo no...

DOÑA IGNACIA (Siguiendo)

35
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

...y Totina, Manrico...

POMARICI
¡ …y usted y yo, el coro de zíngaros!

DOÑA IGNACIA (Aludiendo al coro de zíngaros.)


«All’opra, all’opra! Dàgli. Martella.
Chi del gitano la vita abbella?»

(Se lo pregunta cantando a algunos, que se quedan mirándola sin saber si lo pregunta
en serio o en broma; y entonces, ella, dirigiéndose a otros, pregunta:

«Chi del gitano la vita abbella?»

(Pero éstos la miran como los primeros; no puede aguantar el dolor; y rabiosa,
pregunta a todos, para obtener la respuesta):

«Chi del gitano la vita abbella?»

(Todos, comprendiendo, por fin, entonan la respuesta):

«La zingarééé... eeélla!»

DOÑA IGNACIA (Primero, respirando por haber sido, al fin, comprendida.)


¡Ah! (Luego, mientras los otros sostienen la nota, para sí, retorciéndose de dolor.)
¡Ayyy! ¡Ayyy! ¡No aguanto más! ¡Valor! ¡Valor! ¡Venga, hijos míos, cantad pronto!

POMARICI.
Un momentito…

TOTINA
¡Ya está bien así! ¡Está muy bien! ¡Un amor! ¡Ahora, el sombrero! ¡El sombrero! ¡Y el
chal, así! (Con un empujón, a MOMMINA, que sigue inmóvil.) ¡Pero muévete!

POMARICI (Al piano.)


¡Vamos, atentos! ¡Empecemos por el principio!
«Vedi le fosche notturne spoglie...»

(Se pone a tocar el coro de los zíngaros con que empieza el segundo acto de «II
Trovatore».)

CORO (Atacando)
«Vedi le fosche notturne spoglie de' cieli sveste l'immensa volta: sembra una vedova
che alfin toglie i bruni panni ond'era involta.»
(Luego, golpeando los almireces:)
«All'opra, all'opra! Dàgli. Martella.
Chi del gitano la vita abella?» (Tres veces.)
«La zingarella!»

POMARICI (A MOMMINA.)

36
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¡Atención, señorita!

MOMMINA (Adelantándose.)
«Stride la vampa! la folla indomita corre a quel foco, lieta in sembianza! Urli di gioja
intorno echeggiano: cinta di sgherri donna s'avanza.»

(Mientras los otros cantan, primero a coro, y ahora MOMMINA sola, DOÑA
IGNACIA, sentada en una sillita, agitándose como un oso, pateando tan pronto con una
pierna como con la otra, murmura entre dientes, cadenciosamente, como si dijera una
letanía en su sufragio:)

DOÑA IGNACIA.
¡Dios mío, yo me muero! ¡Me muero! ¡Castigo por mis pecados! ¡Dios mío, qué
tormento! ¡Castígame, Dios mío! ¡Hazme sufrir a mí sola! ¡Que pague yo sola, Dios
mío, las alegrías de mis hijas! ¡Cantad, cantad, sí, sí, disfrutad, hijas! ¡Dejad que rabie
yo sola con estos dolores que son la penitencia por todos mis pecados! ¡Yo os quiero
contentas, alegres, alegres, así...! ¡Sí, dagli martella, dale al martillo encima de mí! ¡A
mí sólo, Dios mío, ¡y deja disfrutar a mis hijas...! ¡Ah, Dios, la alegría que yo no pude
tener nunca... nunca, Dios mío, nunca..., ¡quiero que la tengan mis hijas...! ¡Deben
tenerla! ¡Deben tenerla! Pagaré yo, pagaré yo por ellas, incluso si faltan a tus
mandamientos. (Y entona con los otros, mientras las lágrimas le ruedan por las
mejillas.) «La zingarééé... eeellaaaa...» ¡Silencio! ¡Ahora canta Mommina, con su voz
de «primadonna... «¡La hoguera», sí...! ¡En la boca tengo la hoguera…! «Lieta, sí, lieta
in sembianza... Alegre el semblante...

(Llega en este momento por el fondo Rico VERRI. Queda primero suspenso, como si el
asombro abriera un precipicio delante de él; luego da un salto y se lanza contra
POMARICI; lo agarra en el taburete del piano y lo tira al suelo, gritando:)

VERRI
Con que sí, ¿eh? ¿Así os reís de mí?

(Todos se quedan helados, lo que se traduce en alguna exclamación tonta,


incongruente.)

TOTINA
¡Mira qué modales!

POMARICI
¿Te has vuelto loco?

(Luego, una riña, al levantarse POMARICI, que se lanza contra VERRI, mientras los
otros se interponen, para separarlos y sujetarlos, hablando todos a la vez, en gran
confusión.)

POMARICI
¡Responderás de lo que has hecho!

VERRI (Rechazándolo violentamente.)


¡Todavía no he acabado!

37
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

TOTINA
¿Te crees el amo de esta casa?

VERRI
Me mandan a buscar la medicina y me la encuentro...

DOÑA IGNACIA.
...la medicina…

VERRI (Por MOMMINA.)


...disfrazada así.

DOÑA IGNACIA
Usted se va ahora mismito de mi casa.

MOMMINA
¡Yo no quería, yo no quería! ¡Les he dicho a todos que no quería!

TOTINA
¡Lo que hay que oír! ¡La muy boba disculpándose!

DOÑA IGNACIA.
Anda a llamar a tu padre. Que se levante de la cama y que venga en seguida.

POMARICI
Si es para echarlo, puedo hacerlo yo solo.

TOTINA (Corriendo a llamar a su padre.)


¡Papá! ¡Papá! (Sale.)

VERRI (A POMARICI.)
¿Tú? ¡Inténtalo! (A TOTINA, que corre.) ¡Llame, sí, llame a su papá: responderé ante el
cabeza de familia de lo que hago: exigir respeto!

DOÑA IGNACIA
¿Y quién le ha dado a usted ese encargo? ¿Cómo se atreve?

VERRI.
¿Cómo? ¡Su hija bien que lo sabe! (Señala a MOMMINA.)

MOMMINA
No sé a qué viene esta violencia tuya.

VERRI.
¡Ah! ¿Es mía la violencia? ¿No de los otros sobre ti?

DOÑA IGNACIA
Le repito que no quiero oír una palabra más. Esa es la puerta: ¡fuera!

38
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

VERRI
No, eso no debe decírmelo usted.

DOÑA IGNACIA
Se lo dirá también mi hija, pero la dueña de la casa soy yo.

TOTINA
Se lo decimos todas.

VERRI.
¡No basta! ¡Ella está comprometida conmigo! ¡Soy aquí el único que viene con buenas
intenciones!

POMARICI
¡Mira tú, buenas intenciones! ¿Quién está haciendo aquí algo malo?

VERRI
Que te lo diga ella.

POMARICI
¡Payaso!

VERRI
(Blandiendo una silla.) ¡No te metas en lo que no es asunto tuyo o acabaremos mal!

POMARICI
¡Me voy de aquí!

DOÑA IGNACIA
¡No, no! ¿Por qué? ¡Él no es el dueño de esta casa!

TOTINA (Entrando con gran ansiedad.)


¡Papá no está en casa!

DOÑA IGNACIA
¿No está en casa?

TOTINA
¡Lo he buscado por todas partes! ¡No aparece!

MOMMINA
Pero ¡cómo! ¿No ha vuelto a casa?

TOTINA
¡No ha venido!

MOMMINA
¿Y dónde estará?

DOÑA IGNACIA

39
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¿Todavía fuera de casa, a estas horas?

VERRI
¡Habrá vuelto al Cabaré!

POMARICI
Señora, con permiso…

DOÑA IGNACIA
No, no, espere...

POMARICI
Pues sí, tengo que esperar, No voy a salir así a la calle.

TOTINA
¡Ah, claro! Dispense. Ya no me acordaba de que llevaba puesto su uniforme. ¡Voy a
quitármelo! (Sale corriendo.)

DOÑA IGNACIA
¡Vuelvo a decirle que debe marcharse! ¿Ha comprendido?

VERRI
¡Antes debe marcharse ese (Por POMARICI) por sus bromas de mal gusto!

POMARICI
¡Sí, sí, luego verás cómo nos divertimos tú y yo!

VERRI
¡No sé por qué luego!

MOMMINA
¡Por caridad, Verri!

VERRI
No me vengas ahora con ruegos.

MOMMINA.
No, no ruego. Quiero solamente decir que la culpa ha sido mía…

POMARICI
...como buen siciliano, no es capaz de soportar una broma.

VERRI
(A MOMMINA, como PRIMER ACTOR, saliéndose espontáneamente de su papel, con
la cólera del primer actor arrastrado a decir lo que no quiere.)

¡Muy bien! ¿Estás contenta?

MOMMINA (Como PRIMERA ACTRIZ, desconcertada.)

40
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¿De qué?

VERRI (Como antes.)


¡De haber dicho lo que no debías! ¿Por qué tenías que culparte a ti misma, al final?

MOMMINA (Como antes.)


Me ha salido espontáneo...

VERRI
¡Y mientras tanto, le ha dado pie a éste! ¡Tengo que ser yo el último que grita que se las
verá conmigo!

TOTINA (Riendo y aplaudiendo.)


¡Muy bien! ¡Bravo!

VERRI (Como antes, indignado.)


¡Qué bravo, ni qué ocho cuartos...! ¡Así se echa a perder una escena! ¡Ya no hay manera
de acabarla!

HINKFUSS (Surgiendo de su butaca.)


¡No, hombre, no! ¿Por qué? ¡Pero si estaba saliendo de maravilla! ¡Adelante, adelante!

(Se empieza a oír llamar, cada vez más fuerte, dentro, al fondo, como si fuera a la
puerta de entrada.)

POMARICI (Disculpándose.)
Es que... con este batín... no pude resistir la tentación de bromear un poco...

VERRI (Desdeñoso.)
¡Pues vete a jugar a los disfraces, y no vengas aquí a representar comedias!

MOMMINA
¡Si Verri quiere hacer él solo su papel, y los demás nada, que lo diga, y nos iremos
todos!

VERRI
No, al contrario, si los demás quieren actuar cada uno a su aire, aunque no venga a
cuento, seré yo el que se marche.

DOÑA IGNACIA.
Pero si ha quedado tan bien la réplica de Mommina: «Quiero solamente decir que la
culpa ha sido mía»

POMARICI (A VERRI.)
Ten en cuenta que nosotros también actuamos.

TOTINA
Sólo quiere lucirse él. Todos tenemos derecho a decir lo nuestro.

VERRI

41
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¿Derecho?

TOTINA
Sí… ¿os que piensas que sólo tú…?

VERRI
¿Qué?

(Discusión acalorada que interrumpe HINKFUSS)

HINKFUSS
¡Por favor, seguid con la escena! Ahora eres precisamente tu, Verri, el que lo está
estropeando.

VERRI.
¡No, yo no, por favor! Al contrario, yo digo que hable al que le toque, y que me
respondan coherentemente. (Alude a LA PRIMERA ACTRIZ.) Hace tres horas que estoy
repitiendo: «¡La señorita lo sabe!, ¡la señorita lo sabe!», y la señorita no encuentra una
palabra para darme la réplica. ¡Siempre en esa actitud de víctima!

MOMMINA (Exasperada, casi llorando.)


¡Claro, como que soy la víctima! ¡Víctima de mi familia, de la casa, de usted, de todos!

(En este momento, entre los actores que hablan en el proscenio, frente al HINKFUSS,
se hace sitio EL ACTOR DE CARÁCTER, o sea «ZAMPOÑA», con cara de muerto, las
manos ensangrentadas, el vientre herido de una cuchillada, y ensangrentados también
el chaleco y el pantalón.)

ZAMPOÑA
¡Bueno, pero... señor director, yo venga llamar y llamar, así, todo ensangrentado con las
tripas en la mano para venir a morirme en escena, lo que no es fácil para un actor
cómico, y nadie me abre la puerta… ¿Qué me encuentro? Un gran caos: los actores
fuera de su papel; a freír espárragos el juego que tenía previsto sacarle a mi aparición,
ensangrentado, borracho, moribundo ... Usted me dirá como se arregla esto.

HINKFUSS.
Eso se arregla en seguida. Ponte ahí como si acabaras de entrar. Ahí, apoyado a punto
de desplomarte.

ZAMPOÑA
Esto es el colmo. Tenía que entrar apoyado por la cantante.

HINFFUSS
Yo ahora haré de la cantante. (O la actriz que hace de TOTINA. O cualquiera que esté a
mano.)

ZAMPOÑA
¿Qué?

HINKFUSS

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Por favor, un poco de imaginación.

ZAMPOÑA
¡Tenía que subir las escaleras, llevado en sus brazos...!

HINKFUSS.
¡Pues supón que ya las has subido, demonios...! ¡Y vosotros, cada uno a su sitio! ¡Y sin
bloqueos, que ya tenéis todos tablas como para ahogaros en un vaso de agua! (Vuelve a
su butaca refunfuñando.)

(Continúa la escena. ZAMPOÑA aparece tal como le ha indicado HINKFUSS. La


mujer y las hijas, en cuanto lo ven, dan un grito. Pero ZAMPOÑA está fuera de su
papel y las deja desahogarse un buen rato, con una sonrisa de paciencia en los labios,
como diciendo: «Cuando acabéis vosotras empezaré yo mi gran monólogo.» Los
demás, no saben adónde quiere ir a parar y siguen haciendo sus papeles lo mejor que
pueden.)

DOÑA IGNACIA
¡Ay, Dios mío! Pero ¿qué ha pasado?

MOMMINA
¡Papá! ¡Papá mío!

VERRI
¿Quién lo ha herido?

MOMMINA
¿Herido? ¿Dónde?

LA CANTANTE
En el vientre. Con un cuchillo. Ha perdido mucha sangre por el camino.

MOMMINA.
Pero ¿quién ha sido?

DOÑA IGNACIA
¿Ha sido en el Cabaré?

POMARICI
¡Hay que acostarlo! ¡Aquí, aquí, en el diván!

DOÑA IGNACIA
Entonces, había vuelto al Cabaré…

MOMMINA
¡Pero, mamá, no pienses ahora en eso! ¿No ves cómo está?

DOÑA IGNACIA
¡Mira, mira, cómo se abraza a ella! ¿Quién es?

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

LA CANTANTE
¡Una mujer, señora, que tiene más corazón que usted!

MOMMINA
Pero ¿cómo ha sido? ¿Cómo ha sido?

LA CANTANTE
Quiso defenderme...

DOÑA IGNACIA (Con una risa sarcástica.)


¡Claro...! ¿Cómo no? ¡El muy caballero!

LA CANTANTE
...y aquel bestia me dejó y se volvió contra él.

VERRI
¿Lo han detenido?

LA CANTANTE
No, ha huido con el cuchillo en la mano amenazando a todo el mundo.

POMARICI
Pero ¿se sabe quién es? ¿Su amante?

LA CANTANTE
¡Mi verdugo! ¡Mi verdugo! ¡Quería hacer una carnicería!

MOMMINA
¡Pero hay que ir a buscar un médico en seguida!

(Llega TOTINA, todavía medio vestida.)

TOTINA
¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado? ¡Dios mío, papá! ¿Quién lo ha herido?

MOMMINA
¡Habla, papá, habla! ¡Di algo!

TOTINA
¿Por qué nos miras así?

MOMMINA
Nos mira y se ríe.

TOTINA
Pero ¿Cómo ha sido y dónde?

DOÑA IGNACIA (A TOTINA.)


¡En el Cabaré! ¿No lo ves? (Señalando a LA CANTANTE) ¡Está claro!

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

MOMMINA
¡Un médico! ¡Un médico! ¡No podemos dejarlo morir así!

POMARICI
Yo iría, si no estuviera así... (Muestra el batín.)

TOTINA
Tu uniforme está allí. Póntelo.

POMARICI
Voy. (Sale.)

VERRI.
Pero ¿cómo es que no dice nada? (Por ZAMPOÑA.) ¡Debería decir algo...!

TOTINA.
¡Papá! ¡Papá!

MOMMINA
Sigue mirando y sonriendo. ¡Estamos aquí todos, junto a ti, papá!

VERRI
¿Será posible que quiera morirse sin decir nada? (A ZAMPOÑA) Algo debería decir.

TOTINA
Sigue mirándonos y sonriendo.

MOMMINA
Estamos junto a ti, papá.

VERRI
¿Pero es que quiere morirse sin decir nada?

POMARICI
Y tan tranquilo, ahí está ni muerto ni vivo. ¿A qué espera?

DOÑA IGNACIA. (A su marido.)


¡Habla! ¡Habla! ¿No sabes decir nada? ¡Si hubieras hecho caso...! ¿No has pensado que
tienes dos hijas que ahora se pueden ver en la calle…?

MOMMINA (Después de haber esperado un poco con todos.)


Nada. Míralo. Se ríe. Esto no es normal.

TOTINA
¡No puedes reírte y mirarnos así, papá! ¡Estamos aquí!

LA CANTANTE
Quizá sea porque ha bebido un poco...

45
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

MOMMINA
No es normal. Si bebes, y te pones triste puede que te quedes callado, pero si te da la
risa, lo lógico es que te pongas a hablar por los codos.

DOÑA IGNACIA
¿Se puede saber, por lo menos, de qué te ríes?

(Otra vez quedan todos suspensos en una nueva pausa de espera.)

ZAMPOÑA
Me siento orgulloso de vosotros que sois todos mejores que yo.

VERRI (Mientras los demás se miran extrañados, ajenos a sus respectivos papeles.)
¿Pero qué dice?

ZAMPOÑA (Incorporándose)
Digo que yo, así, sin saber cómo, he entrado en esta casa, puesto que nadie ha venido a
abrirme, después de haber estado un rato llamando a la puerta...

HINKFUSS (Levantándose de la butaca, furioso.)


¿Otra vez? ¿Vuelta a empezar?

ZAMPOÑA
...No consigo morirme, señor director; me entra la risa, viendo lo bien que lo hacen
todos, de verdad, no consigo morirme. ¿Y la actriz que hace de criada? ¿Dónde está? No
la veo; tenía que haber salido corriendo, y anunciar: «¡Ay, Dios mío! ¡El señor! ¡Ay, el
señor! ¡Lo traen herido!»

HINKFUSS
Pero ¿qué nos viene usted contando ahora? ¿No habíamos dado ya por hecha la escena
de su entrada en casa?

ZAMPOÑA
Pues entonces, más vale que ya esté muerto y listo.

HINKFUSS
¡No, señor! ¡Tienes que hablar, hacer la escena y morirte!

ZAMPOÑA
¡Está bien! ¡Aquí tienes tu escena: (se arroja sobre el diván) ¡Estoy muerto!

HINKFUSS
¡Pero no así!

ZAMPOÑA (Levantándose y avanzando.)


Querido director, ¿por qué no viene usted y acaba de matarme? ¿qué quiere que le diga?
Repito que en estas circunstancias me resulta imposible morirme. No soy ningún
organillo que se le da al manubrio y ¡hala! música.

46
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

HINKFUSS
Pero sus compañeros...

ZAMPOÑA (Rápido...)
Son mejores que yo; lo digo y lo celebro. Pero yo no puedo. Para mí, la entrada a la casa
lo era el todo. Tú has querido saltársela... Para entrar en situación, yo necesitaba el grito
de la criada. Y una figurante representando la Muerte tenía que entrar conmigo,
presentarse aquí, entre la vergonzosa francachela de esta mi casa: la Muerte borracha,
como habíamos convenido: borracha de un vino que se había convertido en sangre. Yo
tenía que decir mi parlamento en medio del horror de todos... yo... sacando valor del
vino y de la sangre junto a la cantante de Cabaré que tenía que haberme traído a casa.
Antes de morir tenía que decir palabras incongruentes y terribles hacia mi mujer, mis
hijas, y también para estos jóvenes… A todos tenía que demostrar que si he estado
haciendo el idiota es porque ellos han sido malos: mala esposa, malas hijas, malos
amigos; no he sido tonto, no; solo bueno; ellos, los estúpidos; yo, el ingenuo, ingenuo e
inteligente como son inteligentes los niños —no todos; los que crecen tristes entre la
bestialidad de los mayores—. Y tenía que decir todo esto borracho, delirando; y
pasarme las manos ensangrentadas por la cara, así... y manchármela de sangre (pregunta
a los compañeros...) ¿Se ha manchado? (y como ellos dicen con el gesto que sí...) Bien...
(y continúa...) y aterrorizaros, y haceros llorar... pero llorar de verdad... y yo, sin aliento
ya, poniendo los labios así... (intenta silbar, pero ya no tiene fuerzas...) para silbar un
poquito antes de morirme; y luego... recostar mi cabeza sobre la cantante de cabaré…
cerca de ti, mi bella... inclinar la cabeza... como un pajarito... y morirme. (Inclina la
cabeza sobre el seno de LA CANTANTE DE CABARÉ; afloja después los brazos y
muere.)

LA CANTANTE
¡Dios mío! (Intenta sostenerlo, pero luego lo deja caer.) ¡Está muerto! ¡Está muerto!

MOMMINA (Arrojándose sobre él.) ¡Papá, papá mío, papá mío...! (Y se echa a llorar
de verdad.)

(Este ímpetu de sincera emoción en LA PRIMERA ACTRIZ provoca la emoción


también en los demás, que se echan a llorar sinceramente ellos también.)

HINKFUSS.
¡Muy bien! ¡Cambio de iluminación! (Se hace un semioscuro.) ¡Fuera todos...!
Siguiente escena… Las hijas y la madre, a la mesa del comedor... seis días después...
apagado el salón ¡luz a la lámpara del comedor!

MOMMINA (En la penumbra)


Pero, señor director, tenemos que ir a ponernos de luto.

HINKFUSS.
¡Ah, ya! De luto. Id a vestiros de negro. ¡Luz de sala!

(Se enciende la luz de Sala. HINKFUSS sonríe, arrepentido.)

El efecto no se ha logrado del todo, pero mañana saldrá perfectamente. Ocurre también
en la vida, que un efecto preparado a conciencia y con el que contábamos, venga a fallar

47
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

en lo mejor, y entonces vienen como es natural los reproches, a la mujer, al marido, a


los padres, a los hijos…: «¡Si tú hubieras hecho esto!» y «¡Si tú hubieras dicho lo otro!»
El reproche, uno de los géneros literarios preferidos de nuestro tiempo.

Cierto que aquí se trataba de una muerte. ¡Es una pena que el bueno de Zampoña se
haya atascado en su entrada a escena...! Pero, ojo, es un gran actor. Seguramente
mañana clavará esa escena. Una escena fundamental por las consecuencias que trae.

Lo de la muerte no está en el cuento original no aparece; y estoy seguro de que el autor


no la habría puesto nunca, por escrúpulos que yo no tengo por qué respetar: por no
resaltar la creencia extendida de que en Sicilia son de navaja fácil. Estoy dispuesto a
arrostrar la avalancha de protestas de indignados heridos en su identidad siciliana. Creo
en la libertad de expresión y en un teatro no complaciente.

Si a Pirandello se le hubiera ocurrido hacer morir al personaje, lo habría hecho de un


síncope o de otro accidente cualquiera. Pero ya han visto ustedes qué efecto telúrico-
dionisiaco de esta muerte con el vino y la sangre, y agarrado al cuello de esa cantante.
Brutal.

Pues sí, el personaje de Zampoña tiene que morir; la familia, por esa muerte, tiene que
caer en la miseria; por ello, la abnegada Mommina consiente en casarse con el
energúmeno de Rico Verri, en contra de la opinión de su madre y de su hermana.

(HINKFUSS ha estado habla que te habla para dar tiempo a las actrices que tienen que
vestirse de negro; pero ya no puede más: tiene un arranque; separa un poco el telón y
grita hacia dentro:)

¡Bueno, me parece que ya han tenido tiempo de vestirse las actrices! (Y añade,
simulando hablar con alguien que está detrás del telón.) ¿No...? ¿Qué pasa ahora...?

(Aparece VERRI)

VERRI
Hasta aquí hemos llegado, señor director.

HINKFUSS
¿Qué estás diciendo? ¿Otra vez, Verri?

(Aparecen también los demás ACTORES y ACTRICES)

DOÑA IGNACIA
Somos todos, todos, señor director.

HINKFUSS
Bueno, pero ¿se puede saber qué pasa ahora?

MOMMINA
Así no hay manera de seguir.

LOS OTROS

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

¡Imposible! ¡Imposible!

ZAMPOÑA
Yo he terminado mi papel, pero aquí estoy, aquí por solidaridad con mis compañeros.

HINKFUSS
¿Solidaridad? ¿Qué quieres decir?

ZAMPOÑA
¡Que nos marchamos todos, señor director!

HINKFUSS
¿Que os vais? ¿Adónde?

ALGUNOS
¡Nos vamos! ¡Nos vamos!

VERRI
A no ser que te vayas tú.

HINKFUSS
¿Qué?

OTROS
O te marcha tú o nos marchamos nosotros.

DOCTOR HINKFUSS
¿Que me vaya yo? ¿Cómo os atrevéis…?

LOS ACTORES
Entonces, nos vamos nosotros.

—¡Claro que sí, vámonos, vámonos!


—¡No somos marionetas!
—¡Vámonos, vámonos!

HINKFUSS (Deteniéndolos)
¿Adónde? ¿Estáis locos? ¡Está aquí el público que ha pagado! ¿Qué queréis que
hagamos con el público?

ZAMPOÑA
Es problema tuyo.

HINKFUSS
Pero ¿qué os ha pasado?

VERRI
¿Te parece poco lo que ha pasado?

49
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

HINKFUSS
Pero ¿no se había arreglado ya todo?

ZAMPOÑA
¿Arreglado?

DOÑA IGNACIA
Tu quieres que improvisemos la comedia...

HINKFUSS
Y vosotros os habéis comprometido a ello.

ZAMPOÑA
Pero no así, marcando las escenas, mandando cuando uno se tiene que morir...

DOÑA IGNACIA
Volviendo a retomar las escenas por la mitad, en frío…

MOMMINA
Así salen forzadas las palabras...

VERRI
Tienen que nacer orgánicamente…

MOMMINA
Perdona, pero tu has sido el primero en no respetar las que me nacían a mí
espontáneamente…

VERRI
Tienes razón, ¡pero la culpa no es mía sino suya! (Señala a HINKFUSS.)

HINKFUSS
¿Mía? ¿Por qué?

VERRI
Por estar aquí en medio de nosotros perorando sus malditas ideas sobre su teatro.

HINKFUSS
¿Mi teatro? Pero ¿te has vuelto loco? ¿Dónde estamos? ¿No estamos en el teatro?

VERRI
¿Estamos en el teatro? ¡Bien! ¡Pues repártanos usted los papeles que hemos de hacer
cada uno como se ha hecho toda la vida!

MOMMINA
...acto por acto, escena por escena.

TOTINA

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

...con las réplicas escritas, palabra por palabra...

ZAMPOÑA
...y en ese caso, corta lo que quieras, pero en un punto concreto, hablado antes…

VERRI
Y no nos pidas vida a sí por las buenas…

MOMMINA
...las emociones al máximo...

DOÑA IGNACIA
... son las palabras las que te llevan a la emoción…

TOTINA
... eso nos hace entraren situación...

MOMMINA
Todos al límite...

TOTINA (Indicando a VERRI.)


...Y así desearía matarlo...!

MOMMINA
...¡Maltratador, que viene a imponer sus leyes en nuestra propia casa!

HINKFUSS
¡Pero mejor, sí, es mejor así!

VERRI
¡Qué, mejor, si luego quieres que al mismo tiempo estemos atentos a tus ideas de
montaje...

ZAMPOÑA
...que no se pierda tal o cuál efecto...

VERRI
¿Cómo quiere que lo hagamos y a la vez demos vida a nuestros personajes? ¿No has
visto cómo por tener en cuenta tus indicaciones, por tener en cuenta que había que
terminar la escena como tú querías, con la frase final para mí, y me metí con Mommina,
que tenía razón, sí, tenía razón ella al suplicar en aquel momento...

MOMMINA
... ¡he suplicado por ti...!

VERRI
... ¡sí, sí, de acuerdo...! (POMARICI) Como tú, bromeando con el batín; y perdona, el
tonto he sido yo, que le hice caso (Señala a HINKFUSS.)

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

HINKFUSS
Te estás pasando.

VERRI
No me toques las narices, anda. (Se vuelve de nuevo acaloradamente a MOMMINA.) Tu
eres la verdadera víctima; veo, siento que estás viviendo plenamente tu personaje, como
yo el mío; viéndote ante mí con esos ojos, con esa boca, sufro todas las penas del
infierno; tiemblas, te mueres de miedo bajo mis manos: ahí está el público, al que no
podemos despedir; teatro, no; ya no podemos, ni tu ni yo, ponernos a hacer teatro como
siempre; pero como tú gritas tu desesperación, yo también tengo que gritar mi pasión, la
que me hace cometer el delito. Bien: ¡que el público esté ahí, como un jurado que nos
oiga y nos juzgue! (De pronto, a HINKFUSS.) ¡Pero es necesario que tú te vayas!

DOCTOR HINKFUSS
¿Yo?

VERRI
...sí... que nos deje solos a los dos.

TOTINA
Bien dicho.

DOÑA IGNACIA
Y que hagan lo que salga de ellos mismos, como lo sientan.

ZAMPOÑA
Lo que salga del actor y de la actriz, así de claro.

TODOS LOS ACTORES (Empujando a HINKFUSS, echándolo del escenario.)


¡Sí, sí, váyase de aquí! ¡Fuera!

HINKFUSS
¿Me estáis echando de mi teatro?

ZAMPOÑA
Ya no te necesitamos.

TODOS LOS DEMÁS. (Empujándolo ahora por el pasillo del patio de butacas.)
¡Fuera! ¡Fuera!

HINKFUSS
¡Esto es un insulto y un disparate!

VERRI
Queremos hacer verdadero teatro.

ZAMPOÑA
Ese que tu desprecias con tus experimentos.

52
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
Vivir las pasiones: eso es el verdadero teatro.

MOMMINA
No se puede quitarles la emoción a los personajes.

VERRI
Sacrificarlo todo con tal de conseguir un efecto. ¡Eso, si acaso, pudieras hacerlo en un
musical, pero con un Pirandello!

TODOS
¡Fuera! ¡Fuera!

DOCTOR HINKFUSS
¡Soy vuestro director!

VERRI
En el arte del actor no manda nadie.

DOÑA IGNACIA
Ni siquiera el autor.

MOMMINA
Se acabó la dictadura del director.

ZAMPOÑA
Aquí manda el actor.

POMARICI
Menos concepto y más expresar sentimientos.

TODOS LOS DEMÁS.


¡Fuera! ¡Fuera!

HINKFUSS (Con la espalda a la puerta de la sala.)


¡Protestaré! ¡Es un escándalo! Soy vuestro direct...

(Lo echan.)

VERRI (A MOMMINA, invitándola a volver al escenario.)


Vamos, volvamos a escena.

DOÑA IGNACIA
Lo haremos todo nosotros solos.

VERRI
No necesitamos nada.

POMARICI

53
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Montaremos nosotros mismos la escenografía...

DOÑA IGNACIA
No, mejor así, espacio vacío.

VERRI
La luz, la indispensable, que se nos vea y ya.

MOMMINA
¿Sin escenografía?

DOÑA IGNACIA
La escenografía es lo de menos.

MOMMINA
¿Y las paredes de mi cárcel?

VERRI
La imaginas. No manda el director, va a mandar la escenografía.

DOÑA IGNACIA
Basta que te sientas encarcelada y la cárcel aparecerá, la veremos todos.

MOMMINA
Pero tendré que caracterizarme un poco...

DOÑA IGNACIA
¡Espera! ¡Tengo una idea! ¡Una silla!

MOMMINA
¿Qué idea?

DOÑA IGNACIA
¡Ya verás! Sólo lo indispensable. Las sillitas de las dos niñas.

MOMMINA
Yo decía maquillarme la cara...

DOÑA IGNACIA (Dándole la silla.)


Sí, siéntate aquí.

MOMMINA (Perpleja.)
¿Aquí?

DOÑA IGNACIA
¡Sí, aquí, aquí! ¡Y sentirás tu alma desgarrada...! (A TÁBATA) Corre, ve a buscar la
caja del maquillaje, una toalla... ¡Ah, escuchad! ¡Las dos niñas, con los camisoncitos de
dormir!

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

MOMMINA
¿Pero qué quieres hacer?

DOÑA IGNACIA
Tu madre y tu hermana te maquillaremos... ¡Anda, Totina!

TOTINA
¡Un espejo!

MOMMINA
Pero, entonces, el vestido también.

TOTINA
El vestido también.

MOMMINA
En mi camerino.

DOÑA IGNACIA
Hay que envejecerte… demacrarte.

MOMMINA-MOMMINA
...condenada por haber querido a aquel hombre…

DOÑA IGNACIA-DOÑA IGNACIA


...sí, pero con dolor del alma, con dolor del alma, la condena...

TOTINA-TOTINA
...de haberte separado de nosotras...

MOMMINA
...pero no creáis que fue por miedo a la miseria que nos esperaba al morir nuestro
padre... ¡no!

TOTINA
... ¿Por qué, entonces? ¿Por amor? Pero ¿de verdad pudiste enamorarte de un monstruo
como aquél?

MOMMINA
...no; por gratitud...

TOTINA
... ¿De qué?

MOMMINA
...de haber creído..., él sólo..., después de todo el escándalo que se había sembrado...

TOTINA.
... ¿que una de nosotras podía casarse todavía? ¡Vaya premio, casarse con él...!

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
... ¿y cuál fue el resultado...? ¡Ahora..., ahora lo veréis! ¡Ay, hija mía, hija mía! ¡Tú
sabes cuánta gente dice en el pueblo lo mismo que se dice de una muerta: «¡Qué guapa
era! ¡Y qué buen corazón tenía!» Apagada ahora..., así, así... su cara que no recibe la
caricia del aire, ni ha vuelto a ver el sol...

TOTINA.
...y las ojeras, las ojeras, ahora...

DOÑA IGNACIA
...sí..., eso es..., así...

TOTINA.
...los ojos de quien tiene que morir de disgustos...y ahora aquí, en las sienes, el pelo...

DOÑA IGNACIA
...sí, sí... blanco…

TOTINA.
..... al cabo de treinta años...

DOÑA IGNACIA
... ¡empolvados de vejez...!

MOMMINA
... ¡ya no querrá ni peinarse!

DOÑA IGNACIA (Despeinándola.)


...entonces, espera: así... así...

TOTINA (Alargándole el espejo.)


Y ahora, ¡mírate...!

MOMMINA (Rápida, retirando con ambas manos el espejo.)


¡No! ¡Los ha tirado! ¡Ha tirado todos espejos que había en casa! ¿Sabes dónde pude
mirarme todavía? ¡Como una sombra, en los cristales, o deformada en el agua de una
tinaja! ¡Y me quedé horrorizada!

DOÑA IGNACIA
¡Espera...! ¡La boca! ¡La boca!

MOMMINA
¡Sí! ¡Quítame todo el rojo: ya no me queda sangre en las venas...!

TOTINA.
Y las arrugas, en las comisuras...

MOMMINA
También algún diente caído...

56
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

TOTINA
¡Fuera el vestido, fuera el vestido!

DOÑA IGNACIA
¡No, encima! ¡Se pone encima la blusa y la falda!

TOTINA
¡Eso, muy bien; así parecerá más descuidada!

DOÑA IGNACIA
Será invisible a los hombres como yo, que ya soy mayor...

TOTINA
...jadeante, andarás por la casa...

MOMMINA
...aturdida por el dolor...

DOÑA IGNACIA
...arrastrando los pies...

TOTINA
...carne inerte...

(MOMMINA ha quedado sola entre las tres paredes imaginarias de su cárcel. Avanza
hasta golpear con la frente las paredes: Primero la de la derecha; luego, la del fondo, y
luego la de la izquierda. Al tocar cada pared con la frente, se hace visible durante un
momento, por un cortante rayo de luz, que viene de arriba, como un relámpago, y
vuelve a quedar en la oscuridad.)

MOMMINA (Con lúgubre cadencia, creciente en profunda intensidad como un animal


enfurecido en una jaula.)
¡Esto es pared! ¡Esto es pared! ¡Esto es pared!

(Y va a sentarse en la silla con el aspecto y la actitud de una loca. Queda así un rato.
De la derecha, por donde se retiraron la madre y las hermanas, llega una voz de la
oscuridad: La voz de la madre, que dice, como si leyera una historia en un libro:)

DOÑA IGNACIA
«...fue encarcelada en la casa más alta del pueblo. Tapada la puerta, tapadas todas las
ventanas, vidrieras y persianas: solamente una, pequeñita, abierta, con vistas al lejano
campo y al lejano mar. De aquel pueblo, situado en lo alto de la colina, sólo podía ver
los tejados de las casas, los campanarios de las iglesias: tejados, tejados por los que se
escurría el agua, tendidos en tantos planos, tejas, tejas, nada más que tejas. Pero sólo por
la noche podía asomarse a aquella ventana a tomar un poco de aire.»

(En la pared del fondo se hace transparente una pequeña ventana, como velada y
lejana, por la cual entra un suave resplandor de luna.)

57
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

TOTINA (Desde la oscuridad, bajo, contesta con tono de maravilla infantil, mientras
se oye en la lejanía un débil sonido como de una remota serenata.)
¡Uh, la ventana, mira, la ventana de verdad...!

ZAMPOÑA (Despacio, desde la oscuridad él también.)


Si ya estaba; pero ¿quién la ha iluminado?

TOTINA
¡Silencio!

(La prisionera ha quedado inmóvil. La madre continúa diciendo, como si leyera:)

DOÑA IGNACIA
«Todos aquellos tejados, como pedestales negros, le daban vueltas a sus pies en la
claridad que se esfumaba de las luces de las calles del pueblo en declive; en medio del
profundo silencio de las callejuelas más próximas, se oía algún rumor de pasos que
hacían eco; la voz de alguna mujer que quizá estaba esperando, como ella; el ladrido de
un perro, y, con más angustia, las campanadas del reloj de la iglesia más cercana.
Pero ¿por qué sigue midiendo el tiempo aquel reloj? ¿A quién le señala la hora? Todo
está muerto y vacío.»

(Después de una pausa, se oyen cinco campanadas, veladas, lejanas. La hora. Aparece,
hosco, Rico VERRI. Vuelve ahora a casa. Trae el sombrero en la cabeza; levantado el
cuello del abrigo; una bufanda al cuello. Mira a la mujer, que sigue allí inmóvil en
aquella silla; luego, mira receloso a la ventana.)

VERRI
¿Qué haces ahí?

MOMMINA
Nada. Esperándote.

VERRI
¿Estabas a la ventana?

MOMMINA
No.

VERRI
Todas las noches te asomas.

MOMMINA
Esta noche, no.

VERRI (Después de haber tirado sobre una silla el abrigo, el sombrero, la bufanda.)
¿No te cansas nunca de pensar?

MOMMINA
No pienso en nada.

58
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

VERRI
¿Y las niñas? ¿En la cama?

MOMMINA
¿Dónde quieres que estén a estas horas?

VERRI
Te lo pregunto para recordarte en lo único en que debes pensar es en ellas.

MOMMINA
He pensado en ellas durante todo el día.

VERRI
¿Y ahora, en qué piensas?

MOMMINA (Comprendiendo las razones por las que le pregunta con tanta insistencia,
primero lo mira con desdén; luego, volviendo a su actitud de apática inmovilidad:)
En ir arrojar en la cama este cuerpo roto.

VERRI.
¡No es verdad! ¡Quiero saber en qué piensas! ¿En qué has pensado todo el tiempo,
mientras me esperabas? (Pausa) ¿No contestas? ¡Ah, claro! ¡No me lo puedes decir!
(Otra pausa.) ¿Conque confiesas?

MOMMINA
¿Qué confieso?

VERRI
¡Que piensas en cosas que no puedes decir!

MOMMINA
Ya te he dicho en qué pienso: en irme a dormir.

VERRI
¿Con esos ojos, a dormir? ¿Con esa voz...? ¡Quieres decir soñar!

MOMMINA
No sueño.

VERRI
¡No es verdad! ¡Todos soñamos! ¡No es posible, durmiendo, no soñar!

MOMMINA
Yo no sueño.

VERRI
¡Mientes! ¡Te digo que no es posible!

MOMMINA
Pues, entonces, sueño; como tú quieras...

59
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

VERRI.
Sueñas, ¿eh...? ¡Sueñas..., sueñas y te vengas! ¡Piensas y te vengas...! ¿Qué sueñas?
¡Dime qué sueñas!

MOMMINA
No lo sé.

VERRI
¿Cómo que no lo sabes?

MOMMINA
No lo sé. Lo dices tú, que sueño. Tan pesado está mi cuerpo, y tan
cansada me siento, que en cuanto me acuesto caigo dormida profundamente. Ya no sé
qué quiere decir soñar. Si sueño, al despertar ya no me acuerdo qué he soñado, es lo
mismo que no haber soñado. Puede que Dios quiera ayudarme así.

VERRI
¿Dios? ¿Te ayuda Dios?

MOMMINA
¡Sí, a soportar esta vida, que al abrir los ojos me parecería atroz, si por casualidad en el
sueño me hubiera hecho la ilusión de tener otra! ¡Pero compréndelo, compréndelo!
¿Qué quieres de mí? Muerta me quieres; muerta; que no vuelva a pensar; que no vuelva
a soñar... Y todavía, pensar, puede depender de la voluntad, pero soñar —si soñara—
sería sin querer, durmiendo; ¿cómo podrías impedírmelo?

VERRI (Desvariando, agitándose él, ahora como una fiera enjaulada.)


¡Eso es! ¡Eso es! ¡Eso es!¡Cierro puertas y ventanas, pongo trancas y barrotes, y ¿de qué
me vale, si aquí dentro de tu propia cárcel se mantiene la traición? Aquí, en ella, dentro
de ella, en esta su carne muerta... Una traición viva... que piensa, sueña y recuerda ¡Está
delante de mí!; me mira... ¿puedo acaso abrirle la cabeza para ver lo que piensa? Se lo
pregunto y me contesta: «nada»; y mientras tanto, piensa, y sueña, y recuerda ante mis
propios ojos, mientras quizá mientras hay otro dentro de ella, en su recuerdo… ¿cómo
puedo saberlo? ¿cómo puedo verlo?

MOMMINA
¿No me ves? ¿Qué quieres que tenga ya dentro si ya no soy nada? ¡Ni siquiera soy otra;
¡no soy nada! ¿Qué quieres que recuerde si mi alma se ha apagado?

VERRI
¡No digas eso! ¡No digas eso! ¡Ya sabes que es peor cuando hablas así!

MOMMINA
¡Bien, bien, no lo diré, no lo diré, quédate tranquilo!

VERRI
¡Aunque te quedaras ciega, lo que tus ojos han visto, los recuerdos que tienes ahí, en los
ojos, te quedarían en tu mente; y si te arrancaras los labios, esos labios que han besado,
el placer, el placer, el sabor que has probado al besar, seguirías sintiéndolo siempre,

60
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

dentro de ti, recordando, hasta morir, ¡hasta morir de placer! ¡No puedes negarlo; si
niegas, mientes; tú sólo puedes llorar y asustarte de todo lo que yo sufro contigo, el
daño que has hecho, el que te indujeron a hacer tu madre y tus hermanas; no puedes
negarlo; lo causado tú hecho, tú has causado este dolor; y lo sabes, y ves como sufro por
ello, sufro hasta enloquecer; sin culpa, ¡sólo por la locura que hice al casarme contigo!

MOMMINA
Locura, sí, locura; y sabiendo cómo eras, no debiste cometerla...

VERRI
¿Cómo era yo, dices? Sabiendo cómo eras tú, deberías decir, la vida que habías hecho
con tu madre y con tus hermanas.

MOMMINA
¡Sí, sí, eso también, eso también! ¡Pero no olvides que bien te diste cuenta de que yo no
aprobaba la vida que se hacía en mi casa...!

VERRI
... una vida que tú también llevabas...

MOMMINA
...¡por fuerza! ¡Vivía allí...!

VERRI
...y sólo cuando me conociste dejó de parecerte bien...

MOMMINA
¡No! ¡Antes también, antes también...! Tanto es así, que tú mismo me creíste mejor...
No te digo esto por mí, por acusar a los demás y disculparme yo, no; lo digo por ti, para
que tú tengas piedad, no de mí, ya que para ti es una especie de satisfacción no tenerla, o
hacer ver a los demás que no la tienes; sé cruel, sé cruel conmigo; pero ten piedad al
menos de ti mismo pensando que me creíste mejor; que incluso en medio de aquella
vida, creíste poder amarme...

VERRI
¡Tanto, que me casé contigo! ¡Es cierto que te creí mejor...! ¿y qué...? ¿piedad de mí...?,
si pienso que te amé, que pude amarte allí, a pesar de la vida que habías vivido... ¿qué
piedad puedo sentir?

MOMMINA
¡Claro que sí...! Reconoce que había en mí algo que justifica, en parte, la locura que
cometiste al casarte conmigo. Lo digo por ti.

VERRI
¿Y no es peor? ¿Es que así puedo borrar la vida que llevaste antes de que yo me
enamorara de ti? El haberme casado contigo porque eras mejor, no puede justificar mi
locura, más bien la agravaba. Más grave, tanto más grave se hace el mal de aquella tu
vida, cuanto mejor fueras tú. Te retiré de aquel mal, pero tuve que cargar con él y
traérmelo a casa, aquí, a esta cárcel, para cumplir la condena contigo, como si yo

61
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

también lo hubiera cometido; y siento como me devora sin acabar conmigo, dejando
siempre vivo todo lo que sé de tu madre y de tus hermanas.

MOMMINA
¡Yo no he vuelto a saber nada de ellas!

TOTINA (Surgiendo de la oscuridad.)


¡Desgraciado! ¡Ahora le habla de mí!

VERRI (Gritando, terrible.)


¡Silencio! ¡Vosotras no estáis aquí!

DOÑA IGNACIA (Viniendo hacia las paredes, desde la oscuridad.)


¡Monstruo! ¡La tienes ahí, dentro de la jaula, para destrozarla con tus dientes!

VERRI (Tocando las paredes dos veces con las manos, haciéndolas visibles dos veces.)
¡Esto es pared! ¡Esto es pared...! ¡Vosotras no estáis aquí!

TOTINA
¿Y de eso te aprovechas, canalla, para insultarnos? ¡Estábamos a punto de morirnos de
hambre, Mommina! ¡Habíamos tocado fondo!

VERRI
¿Y cómo salisteis a flote?

DOÑA IGNACIA
¡Canalla! ¡Te atreves a echárnoslo en cara, tú que la estás matando de desesperación1

TOTINA
¡Ahora estamos bien!

VERRI
¡Vendisteis vuestra honra!

TOTINA
Y esa honra que le has resguardado a ella, ¡cómo se lo estás haciendo pagar! ¡A mamá,
ahora, no le falta nada, Mommina! ¡Si vieras lo bien que está, los vestidos que tiene!
¡Hasta un abrigo de piel de castor!

DOÑA IGNACIA
Todo gracias a Totina, ¿sabes? ¡Se ha convertido en una gran cantante! ¡Totina La
Croce! ¡Todos los teatros se la disputan! ¡Homenajes! ¡Triunfos! ¡Fiestas!

VERRI
¡Y la deshonra!

TOTINA
¡Si la honra es esto que tú le das a tu mujer, viva la deshonra!

62
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

MOMMINA
No, no, no soy yo la que dice eso, no lo digo yo; no me arrepiento de nada, yo...

VERRI
Quieren mi perdición...

MOMMINA
¡No, no, grita todo tu tormento para desahogarte! ¡Tienes que gritarlo! Y Totina se ha
hecho cantante, ¿que tiene eso de malo?

VERRI
Va siempre acompañada de tu madre de Dorina y Nené…cocottes. En los teatros de
provincia, donde el escándalo es siempre mayor.

MOMMINA
¿Vienen con ella?

VERRI
Todas. De juerga en juerga. ¿Qué pasa? ¿Te ha dado un vuelco el corazón?

MOMMINA
No sabía nada...

VERRI
¿Y no se te revuelve algo por dentro? ¿El teatro, ¿eh? ¡Cuando cantabas tú también...
Luces, esplendores, delirios... desenfreno…

MOMMINA
¡No, no...!

VERRI
¡No lo niegues! ¡Lo estás pensando!

MOMMINA
¡Te digo que no!

VERRI
¿Cómo que no? Si te hubieras quedado con ellas allí... ¡qué vida más distinta sería la
tuya...! ¡no como ésta...!

MOMMINA
¡Pero si me lo haces pensar tú! ¿Qué quieres que piense yo en el estado en que estoy?

VERRI
¿Te da angustia?

MOMMINA
Me sube el corazón a la garganta...

63
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

VERRI
¡Ya lo creo! ¡La angustia...!

MOMMINA
Vas a matarme...

VERRI
¿Yo? Tu pasado que te revuelve todo en tu interior.

MOMMINA (Jadeante, con las manos en el pecho.)


Por caridad... te lo suplico... No puedo respirar...

VERRI
¿Ves cómo es verdad, ves cómo es verdad lo que te digo?

MOMMINA
Ten compasión...

VERRI
¿Creías que podías borrar la que fuiste... los mismos pensamientos, los mismos
sentimientos... los creías borrados, apagados, ¿no es verdad? ¡La chispa más pequeña ...!
¡y ahí los tienes, en ti, vivos, los mismos!

MOMMINA
Tu me los avivas...

VERRI
No, cualquier cosa los llama, porque siguen vivos... tú no lo sabes, pero viven dentro de
ti, agazapados bajo tu conciencia. ¡Toda la vida que has vivido la tienes todavía viva
dentro de ti! Basta una palabra, un sonido... la más pequeña sensación... Mira lo que me
pasa a mí: el olor de la salvia...me veo en el campo, en agosto, niño de ocho años, detrás
de la casa del labriego, a la sombra de un gran olivo, asustado por un gran abejorro azul,
muy oscuro, que zumba afanoso dentro del cáliz blanco de una flor; veo aquella flor
violentada temblando sobre su tallo al choque de la voracidad feroz de aquel bicho que
me da miedo; ¡y todavía siento aquí aquel miedo, en el costado, lo tengo aquí...! ...
Así que tú... toda aquella vida relajada, lo que pasaba entre vosotras y todos esos
jóvenes que os visitaban, encerrados en esta o en otra habitación de la casa... ¡no lo
niegues! Lo he visto con mis propios ojos. He visto de todo. Todo estaba permitido...
Antes de que yo llegara, tú, con el tal POMARICI... ¡Lo he sabido...! ¡Y antes de él,
sabe Dios con cuántos otros! Durante años, esa vida, con la casa abierta a todo el
mundo... (Se le acerca, tembloroso, desfigurado.) Tú, algunas cosas... conmigo por
primera vez... Si fuera verdad, como me dijiste, que hasta ese momento las ignorabas...
no hubieras podido hacerlas...

MOMMINA
¡No, no, te lo juro, nunca, nunca, antes que contigo, nunca!

VERRI

64
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Pero abrazos, apretones, eso sí, con aquel POMARICI... ¿cómo te ceñía entre sus
brazos?
¿así?, ¿así?

MOMMINA
¡Déjame, me haces daño!

VERRI
Y todo eso te gustaba, ¿verdad? Y la cintura, la cintura ¿cómo te cogía de la cintura?
¿Así? ¿Así?

MOMMINA
¡Déjame, por Dios! ¡Me muero!

VERRI (Agarrándola con una mano por la nuca, fuera de sí.)


¿Y la boca, la boca? ¿Cómo te la besaba, la boca? ¿Así...? ¿así...? ¿así...?

(Y la besa y la muerde, y ríe a carcajadas, y la agarra del pelo, como loco; mientras
MOMMINA, tratando de liberarse, grita desesperadamente.)

MOMMINA
¡Socorro!

VERRI
¡Me vuelvo loco! ¡Me vuelvo loco!

MOMMINA (Atrincherándose detrás de sus dos niñas.)


¡Fuera! ¡Fuera! ¡Sal de aquí, animal! ¡Déjame con mis niñas! (Cae agotada sobre la
silla; las dos niñas están a su lado y ella las tiene abrazadas, una a cada lado.) ¡Hijas
mías, hijas mías, qué cosas tenéis que ver! ¡Encerradas aquí, conmigo, con esas caritas
de cera y esos ojitos desencajados de terror! ¡Ya se ha ido, ya se ha ido; no tembléis así,
quedaos un poquito aquí, ¡conmigo...! No tenéis frío, ¿verdad...? La ventana está
cerrada. Ya es muy tarde. Estáis siempre pegaditas ahí, a esa ventana, como dos
pobrecitas mendigando ver el mundo... Contáis las velas blancas de los balandros del
mar, y las casitas blancas del campo donde nunca habéis estado; y queréis saber cómo
son el mar y el campo. ¡Ay, mis niñas, qué mala suerte la vuestra! ¡Peor que la mía!
¡Pero vosotras, al menos, no lo sabéis! ¡Y vuestra mamá tiene un dolor tan grande aquí,
en el corazón; me golpea, siento aquí, en el pecho como el galope de un caballo
desbocado… ¡Aquí, aquí, dadme las manitas, sentidlo...! ¡Que Dios no se lo tenga en
cuenta por vosotras, hijas mías! Pero a vosotras también os martirizará porque no puede
evitarlo; es su naturaleza; se martiriza también a sí mismo. ¡Pero vosotras sois
inocentes... vosotras sois inocentes...!

(Acerca a sus mejillas las dos cabecitas de las niñas y permanece así. Se acercan, como
si las hubieran invocado, por la derecha, a la pared, saliendo de la oscuridad, la madre
y la hermana, lujosamente ataviadas, de modo que hagan un cuadro de vivísimo color,
iluminado desde arriba oportunamente.)

DOÑA IGNACIA (Llamando, bajito.)


Mommina... Mommina...

65
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

MOMMINA
¿Quién es?

TOTINA
¡Somos nosotras, Mommina! ¡Estamos aquí!

MOMMINA
¿Aquí? ¿Dónde?

TOTINA
Aquí, en el pueblo: he venido a cantar.

MOMMINA
¡Totina...! ¿tú...? ¿vas a cantar aquí?

TOTINA
¡Aquí, sí, en el teatro!

MOMMINA
¿Aquí? ¿Y cuándo? ¿Cuándo?

TOTINA
Esta noche, esta misma noche.

DOÑA IGNACIA
Escucha, Mommina... mira... ¿qué iba yo a decirte...? ¡ah, sí...! mira, ¿quieres
convencerte...? Tu marido ha dejado el abrigo allí, encima de la silla...

MOMMINA (Volviéndose a mirar.)


Sí, es verdad.

DOÑA IGNACIA
¡Busca, busca en alguno de los bolsillos y verás lo que encuentras! (En voz baja, a
TOTINA) ¡Hay que ayudarle a hacer la escena ahora; estamos llegando al final!

MOMMINA (Levantándose y yendo a registrar febrilmente en los bolsillos de aquel


abrigo.) ¿El qué? ¿El qué?

TOTINA (En voz baja, a LA CARACTERÍSTICA.)


¿Contestas tú?

DOÑA IGNACIA
No, no, di tú …

TOTINA (Fuerte, a MOMMINA.)


El anuncio del teatro... uno de esos prospectos amarillos, ¿sabes?, que en provincias se
reparten en los cafés...

66
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
Aparece el nombre de Totina, con letras grandes... el nombre de la «Primadonna».

(Desaparecen.)

MOMMINA (Encontrándolo.)
¡Aquí está! ¡Aquí está...! (Lo desdobla, lee:) «II Trovatore... II trovatore... Leonora» —
soprano—, Totina La Croce... Esta noche... La tía, hijas mías, la tía que es cantante... ¡Y
la abuelita...! ¡Y la tía Dorina! ¡Y la tía Nené! ¡Están aquí! Vosotras no las conocéis, no
las habéis visto nunca... ni yo tampoco, desde hace tantos años... ¡Han venido!
(Pensando en la furia del marido.) ¡Así que era por eso...! Aquí, en el pueblo, Totina va
a cantar en el teatro del pueblo... ¡Entonces, también aquí hay un teatro...! No lo sabía...
Pero vosotras no sabéis siquiera qué es un teatro, pobres hijas mías... Yo os diré lo que
es un teatro… Esta noche va a cantar la tía Totina ¡Qué guapa estará haciendo de
Leonora...! (Intenta cantar.)

«Tacea la notte placida


e bella in ciel sereno
la luna il viso argenteo
mostrava lieto e pieno...»

¿Veis cómo canto yo también? Sí, sí, yo también, yo también cantaba, a todas horas; Il
Trovatore me lo sé entero; Ahora os voy a hacer yo el teatro; para vosotras que no lo
habéis visto nunca, pobres pequeñas mías, encerradas aquí conmigo. Sentaos, sentaos,
aquí, delante de mí, las dos juntas, en vuestras sillas. ¡Hago yo el teatro para vosotras!
Primero os cuento cómo es: (Sienta frente a ella a las dos niñas asombradas; y toda
estremeciéndose, irá excitándose cada vez más, hasta que el corazón, fallándole, la
hará caer el suelo, muerta de dolor:)
El teatro es una sala, una sala grande, con muchas hileras de palcos: filas llenas de
señoras elegantísimas y los señores de frac; y mucha, mucha gente abajo, en las butacas
todas rojas, y en las plateas: un mar de cabezas; y luces, luces por todas partes; y una
gran lámpara de araña en el medio, que parece que está colgada en el cielo, toda como
de brillantes; una luz que deslumbra, que marea como no podéis imaginaros; y un
murmullo, un movimiento; las señoras hablan con sus caballeros, se saludan de un palco
a otro, unas van a sentarse abajo, en su butaca, otras miran con los gemelos... aquellos
de nácar, que os dejé un día para mirar el campo... los llevaba vuestra mamá cuando iba
al teatro... De repente, se apagan las luces; sólo quedan encendidas las lucecitas de los
atriles de la orquesta, delante de las butacas, debajo del telón; ya están allí los músicos
afinando sus instrumentos; y el telón es como una cortina, pero grande, y pesa mucho, y
es todo de terciopelo rojo con franjas de oro, lujosísimo; cuando se abre, porque ha
llegado el maestro a dirigir a los músicos con su batuta, empieza la ópera; se ve el
escenario, donde hay un bosque, o una plaza o un palacio real; y tía Totina sale allí a
cantar con los otros, mientras toca la orquesta... ¡Así es el teatro! Pero antes era yo, no
tía Totina, la que tenía la voz más bonita; una voz que, lo decían todos entonces, debería
haber ido a cantar en los teatros; yo, vuestra mamá; y en cambio, la que lo hace es la tía
Totina. Ella ha sido valiente... Bueno, atentas: se abre el telón y se ve el atrio de un gran
palacio, con hombres de armas que se pasean al fondo, y muchos caballeros, y un tal
Ferrando, que esperan a su señor, el Conde de Luna. Todos están vestidos a la antigua,
con capas de terciopelo, sombreros con plumas, espadas, polainas... Es de noche; están
cansados de esperar al Conde que, enamorado de una dama de la corte de España

67
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

llamada Leonora, está celoso y se ha ocultado debajo de los balcones, en los jardines del
palacio; porque se sabe que a Leonora, todas las noches, el Trovatore viene a cantarle la
misma canción:

«Deserto sulla térra...»

(Se interrumpe un momento para decir casi para sí:) ¡Dios mío, mi corazón...!

(Y rápidamente vuelve a cantar, pero con dificultad, luchando con la ansiedad qué le
ha entrado, también por la emoción de oírse a sí misma cantar:

«Col mio destino in guerra,


é sola speme un cor (tres veces)
un cor—al Trovator...»

Me falta el aliento... el corazón... me ahogo... hace tantos años que no canto... Debéis
saber que ese trovador es hermano del Conde de Luna... sí... pero el Conde no lo sabe, y
ni siquiera lo sabe él, el trovador, porque fue raptado por una gitana cuando era niño.
¡Es una historia horrible! La cuenta en el segundo acto la propia gitana, que se llama
Azucena. Ella fue quien raptó al niño para vengar a su inocente madre, quemada viva
por el Conde de Luna. Azucena roba al hijo del Conde y quiere darle la misma muerte
que sufrió su madre inocente; prende el fuego, pero en el furor de su venganza, medio
loca, confunde a su propio hijo con el hijo del Conde, y quema a su propio hijo,
¿comprendéis? ¡a su propio hijo...! «II figlio mío... il figlio mío...» No puedo, no puedo
contároslo... Vosotras no sabéis lo que para mí significa esta noche, hijas mías...
Precisamente II Trovatore... esa canción de la gitana... la que yo, una noche, cantaba con
todos alrededor... (Canta entre lágrimas:)

«¿Chi del gitano la vita abbella? ¡La zingarella!»

Esa noche mi padre, vuestro abuelito... lo trajeron a casa todo ensangrentado... y venía a
su lado a una especie de gitana... y esa noche, esa noche, hijas mías, se cumplió, se
cumplió mi destino... (Se levanta y canta con toda la voz:)

«¡Ah, che le morte ognora


é tarda nel venir
a chi desia
a chi desia morir!
Addio,
addio, Leonora, addio...»

(Cae, de pronto, muerta. Las dos niñas, más asombradas que nunca, no sospechan lo
más mínimo; creen que es el teatro que les está representando la mamá; y siguen allí
sentaditas en sus sillas, esperando. En aquella inmovilidad, el silencio se hace de
muerte, hasta que, en la oscuridad, por el fondo, a la izquierda, llegan ansiosas las
voces de Rico VERRI, de DOÑA IGNACIA y de TOTINA.)

VERRI
¿Habéis oído? Canta. Era su voz...

68
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

DOÑA IGNACIA
Sí, como el pájaro en la jaula.

TOTINA
¡Mommina! ¡Mommina! ¡Mira, estamos aquí, con él! Ha claudicado. Gracias al triunfo
de Totina..., ¡Si hubieras visto! Todo el pueblo era un clamor... (Quiere decir «un
clamor»; pero se para en seco, aterrorizada, como los demás, a la vista del cuerpo
inerte, allí en el suelo, y de las dos niñas, que siguen esperando, inmóviles.)

VERRI
¿Qué pasa?

DOÑA IGNACIA
¿Está muerta?

TOTINA
¡Mommina! ¡Mommina! ¡Estaba jugando al teatro con las niñas!

(Aparece, corriendo a lo largo del pasillo, HINKFUSS, derecho al escenario)

HINKFUSS
¡Magnífico! ¡Magnífica escena! ¡Lo habéis hecho tal como lo indiqué! ¡Todo eso no
está en el cuento!

DOÑA IGNACIA
¡Ya está aquí otra vez!

ZAMPOÑA (Apareciendo por la izquierda.)


¡No se ha movido de aquí! Estaba con el regidor, lanzando a escondidas todos los
efectos.

TOTINA
¡Ah, ya me parecía a mi que estaban quedando muy bonitos...!

DOÑA IGNACIA
Pero ¿por qué no se levanta? Sigue ahí...

ZAMPOÑA
¿No se habrá muerto de verdad?

VERRI (Llamando a la actriz por su nombre y sacudiéndola.)


Mommina, Mommina…

DOÑA IGNACIA
¿Se encuentra mal de verdad?

TOTINA
¡Dios mío, se ha desmayado! ¡Vamos a levantarla!

69
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

MOMMINA (Incorporándose ella sola.)


No... gracias... es el corazón, de verdad... Dejadme que respire un poco...

ZAMPOÑA
¡Claro! ¡Quieren que vivamos los personajes y mira lo que pasa! Pero nosotros no
estamos aquí para esto. Nosotros estamos aquí para actuar: papeles escritos que nos
aprendemos de memoria. ¡No pretenderás que cada noche se deje aquí la piel cada uno
de nosotros!

VERRI
Aquí lo que hace falta es un autor.

HINKFUSS
¡No, un autor, no! Como mucho los papeles por escrito para que volvamos a darles vida
nosotros mismos... (al público) sin que vuelvan a producirse los trastornos de esta noche
que, esperamos, sabrá perdonarnos.

ZAMPOÑA
Espera, espera…

HINKFUSS
¿Qué pasa?

ZAMPOÑA
¿Y ya está?

HINKFUSS
Sí, hemos acabado.

ZAMPOÑA
Vaya una manera de terminar.

HINKFUSS
Así lo indica el autor.

VERRI
Ah, ahora sigues sus indicaciones.

HINKFUSS
Bueno, hay que terminar de algún modo.

DOÑA IGNACIA
Pero ¿así? Vaya manera más sosa.

TOTINA
De nuevo esperando al autor.

MOMMINA
Sí, pero yo no soy ningún personaje.

70
Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

POMARICI
Ni yo.

DOÑA IGNACIA
Ni yo.

ZAMPOÑA
El público seguro que quiete un final como dios manda.

HINKFUSS
¿Qué propones?

ZAMPOÑA
Pues no sé, un final de fiesta de la compañía, una canción, qué se yo.

TOTINA
Sí, hombre, como en un musical.

POMARICI
Pues bien bonitos que son los finales de los musicales.

TOTINA
Ya, pero esto no es un musical. Esto es otra cosa…

HINKFUSS
Exacto. Otra cosa. Zampoña tiene razón, hay que pensar un final más potente.

VERRI
Pero vamos a ver, la comedia de Pirandello termina así: el Doctor Hinkfuss dice ¡No, un
escritor no! En todo caso los papeles por escrito, para que luego nosotros, en su
momento, les demos vida… (se vuelve hacia el público) sin las inconveniencias de esta
noche…que el público será tan amable de perdonarnos. (Reverencia.) Y Telón.

HINKFUSS
Eso dice el autor, pero estos nos son sus dominios.

ZAMPOÑA (tras una pausa)


Sigo pensando que acabar con una canción es lo propio.

POMARICI
¿Qué canción?

ZAMPOÑA
No sé, algo que tenga que ver con la obra, de Verdi, por ejemplo…

DOÑA IGNACIA
Verdi, me encanta.

HINKFUSS

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

Sí, por qué no, ya está: el coro de los esclavos de Nabucco, en Italia se convirtió en un
himno de resistencia del mundo de la cultura frente a la crisis.

ZAMPOÑA
Muy buena idea, fratelli italiani…

TOTINA
Qué envidia, aquí no tenemos nada parecido, una especie de himno de la Cultura.

POMARICI
Bueno, está Mecano…

TOTINA
¿Y qué tiene que ver…?

HINKFUSS
Venga, juntaos todos, como en un coro… (A técnico). Busca en Spoty el coro de los
esclavos de Nabucco. Verdi, sí, con “uve”.

VERRI
Pero Pirandello…

ZAMPOÑA
Le encantaría, seguro…

VERRI
Aquí hace falta un autor, hace falta un autor…

MOMMINA
Verri, por favor, no seas insolidario. Vamos, obedece al director y ponte a cantar como
todo el mundo.

VERRI
De acuerdo, de acuerdo. Que conste que siempre he sido un actor muy disciplinado.

HINKFUSS
Entrando el coro de los esclavos.

(Suena la música. Cantan. Oscuro).

TELÓN

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

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Luigi Pirandello Esta noche se improvisa

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