Lectura, Escritura Y¿formac¡ón ¡Docente: Beatriz
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Beatriz Actis^
Colección
Leer y escribir 4*
Colección
Leer y escribir
*
Lectura, escritura
y formación docente
Beatriz Actis
(compiladora)
Claudia Chamudis
Marcelo Díaz
Annie Roth
Walter Koza
Sandra Oróstegui Durán
Carolina Romero Saavedra
Lectura, escritura y formación docente /
Claudia Chamudis.. [[Link].]; compilado por Beatriz Actis.
-1 a ed . - Rosario: Homo Sapiens Ediciones, 2015,
108 p.; 21x1 5 cm. - (Leer y escribir + / Beatriz Actis)
ISBN 978-950-808-892-5
ISBN 978-950-808-892-5
índice
Claudia Chamudis
+ El sistema de la puntuación.
Análisis del fenómeno y reflexiones
en tomo a su enseñanza-aprendizaje 71
Walter Koza
Claudia Chamudis
7
y escribir en lenguajes digitales, que permiten la inclusión de imágenes
fijas y en movimiento, de sonido, música, de múltiples y variables estruc
turas de navegación. También la capacidad de hacer circular aquello que
producimos: publicaren intemet, saber encontrar los nodos que concen
tran mayor atención en la red, producir colaborativamente, integramos en
equipos de trabajo...
Pero aunque usemos los términos cultura digital, nuevos medios, tec-
nologias de la información y la comunicación, no estamos ante una nove
dad absoluta, que no puerta comprenderse con algunas de las herramien
tas teóricas y metodológicas con las que nos formamos. Como plantea
Bajtín: lo dado y lo creado están siempre en un enunciado:
8
viejas enseñanzas y nuevos aprendizajes. Por lo tanto, cuando pensamos
en lo paulatino de las transformaciones, no es en función de los tiempos,
sino en el diseño de las estrategias.
9
los términos empleados que no prescribe un tipo de fenómeno en parti
cular, y la inserción de la significación en un proceso abierto, de semiosis
ilimitada.
4. signo
29 Cualquier cosa que determina a otra (su interpretante)
a referirse a un objeto al que ella misma se refiere (su objeto)
del mismo modo, transformándose a su vez el interpretante en
signo, y así sucesivamente ad infinitum (Peirce, 1988: 158)
Las categoñas de signos se definen por la relación entre las tres ins
tancias que conforman el signo: el representamen, el objeto y el inter
pretante. Peirce define tres órdenes, que son la primera instancia de su
taxonomía: icono, índex y símbolo.
10
maneras posibles de producción de sentido. Las imágenes tienen a prior! el
mismo status que la palabra y, según su relación, como "representamens",
con el objeto y el interpretante, podrán ser clasificadas como (conos, índi
ces o símbolos. No hay una clasificación previa al proceso de significación,
porque los signos son en tanto parte de la semiosis.
ti
la posibilidad de ”chatear" con cientos de interlocutores a la vez, la video
conferencia, el e-mail, las listas de discusión, la web, las producciones
multimedia, etc.
El desafío de intentar abordar una problemática compleja nos lleva a
indagarnos acerca de los impactos que a nuestra sociecfed puede acarrear no
sólo la incorporación o no de estas nuevas posibilidades comunicativas a los
procesos educativos, sino el uso que de ellas se haga, el enfoque particular
que reciban, el rol que asumamos dentro de las situaciones comunicativas
No se trata simplemente de presionar para que haya Internet en las
escuelas, o de que un tema de geografía, por ejemplo, sea explicado a tra
vés de un texto multimedial, sino de plantearse cuáles son las capacidades
que debemos desarrollar, como docentes o como alumnos, para apropiar
nos de alguna manera de estas herramientas. Planteamos estratégicamente
cuáles son las posibilidades de inserción en una cadena de enunciados que
se articula de manera tan intrincada que puede elejamos totalmente al mar
gen, o abrirnos intersticios en los que encontremos nuestro lugar. No es
un tema menor, decorativo, que puede llegara hacer más "divertida” una
clase. Incluso es la institución educativa en sí misma la que se verá afectada
hasta sus cimientos. Esa escuela nacida para enseñar a leer y escribir, para
formar una conciencia de pertenencia a una nación, ¿cómo se ve afectada
en un mundo en los que las nociones de alfabetización y territorialidad
están cambiando de un modo tan profundo? 5u infraestructura edilicia,
la vestimenta de los actores que concurren a la escuela, las herramientas
con las que se desarrollan las clases, los contenidos impartidos, el material
de estudio, el perfil requerido de sus egresados: todos estos sistemas de
significación serán afectados, a corto o mediano plazo, por los desarrollos
tecnológicos de la sociedad de la que forma parte.
Si hablamos de otros aportes que la semiótica puede realizar en
función del abordaje de la producción semiótica en la escuela, debemos
mencionar la necesidad de la incorporación de herramientas de análisis
que puedan servir para la interpretación y producción de mensajes de los
nuevos medios (o en los que lo visual es uno de sus componentes).
ta tarea de la semiótica en este sentido podría ser la de hacer cooperar
los aportes de un gran número de campos del saber (filosofía, fenomenolo
gía, psicología, etnología, antropología, sociología, epistemología, lingüís
tica, teorías de la percepción, neurodendas, entre otras) institudonalmente
separados, para producir un saber, en cierto modo, de segundo grado,
iz
que dé cuenta de todo esto a la luz de la comprensión de los procesos
producción de sentido en la sociedad.
Las semióticas específicas (el análisis de la fotografía, del dibujo, del
cine, de la televisión, del video) han desarrollado herramientas de análi
sis, andamiajes teóricos y metodológicos que pueden ser utilizados para
la comprensión de estos nuevos textos producidos en la intersección de
varios medios específicos, medatiza dos por la di gitalización de la informa
ción para su transmisión. Más allá de entender los procesos químicos de la
fotografía, o electrónicos de los píxeles que reconstruyen una imagen en
la pantalla de una computadora, las nociones de color, orientación, forma,
tamaño, composición siguen siendo vigentes.
♦ Semiosferas
Estas marcas son las que parecen llevar a Débray a enunciar un nuevo
corte en la historia de la mirada: el de la aparición de la imagen digital, en
los ochenta, con el apogeo de la informática:
13
que un modelo lógico-matemático provisionalmente estabili
zado. Ese paso por la numeración binada que afecta a la vez a la
imagen, al sonido y al texto hace que se agrupen bajo un común
denominador el ingeniero, el investigador, el escritor, el técnico
y el artista" (Débray, 1994: 237).
14
Esta primera característica de representación numérica o digital (de allí
la denominación de Cultura Digital a nuestros tiempos), habilita una serie
de otras características: medularidad (el objeto de los nuevos medios pre
senta siempre la misma estructura modular son elementos que se agrupan
en objetos a mayor escala, pero que siguen manteniendo sus identidades
por separado); automatización (se pueden automatizar muchas de las
operaciones implicadas en creación, manipulación y acceso de los objetos
digitales); variabilidad (un objeto de los nuevos medios no es algo fijado
de una vez para siempre, sino que puede existir en distintas versiones, que
potencialmente son infinitas) y transcodificación: los objetos de los
nuevos medios están compuestos por dos capas: la capa informática
y la cultural, que se influyen mutuamente. I_a capa cultural es la que nos
permite reconocer las imágenes, leer los textos, y la capa informática es
la que le da la información a la computadora para poder ubicar, indexar,
reproducir, automatizar, etc. ese objeto.
Lo interesante de este planteo es que complementa las preocupacio
nes que plantea Verán deben atañer a una Sociosemiótica: la de la pro
ducción semiótica como producción social, la de la materialidad del signo
y la de su relación con el referente.
2. Algunos autores como Joan FenÉs, Santos Zunzunegui y Miguel Santos Guerra se han
dedicado a estudiar el impacto de estos prejuicios en enfoque didáctico de los mensajes
audiovisuales.
15
a los espectadores como un reflejo especular del mundo, como un medio
transparente, de acceso inmediato. De esta ilusión parte también el equí
voco de que no hace falta más que mirar para comprender.
Miguel Angel Santos Guerra plantea en forma de pregunta la creencia
que está muy extendida entre los que no creen que haya que establecer
demasiadas relaciones entre imagen y educación:
16
Pero esta afirmación responde a uno sólo de los modos de funciona
miento del signo planteado por Peirce: la iconicidad. Al tope de las listas
gradientes de iconicidad figura una imagen que presenta características
particulares: la fotografía. El valor de índice que le atribuye Dubois a la
fotografía -citando algunos pasajes del mismo Peirce en los que la pre
senta como tal- se sostiene en el carácter de "huella" que el referente
deja, mediante procesos químicos, en el papel. Esta noción se completa
con la relación que se establece cuando alguien mira una fotografía y
puede decir, como enuncia Barthes: "esto ha sido".
En las conclusiones a las que arriba Dubois después de analizar cada
una de las instancias peircianas encontramos una síntesis acabada de la
complejidad del funcionamiento semiótico de la fotografía:
17
"códigos" que operan en la lectura de imágenes: códigos perceptivos, de
reconocimiento, de trasmisión, tonales, ¡cónicos, iconográficos, del gusto y
de la sensbilidad, retóricos, estilísticos, del inconsciente. Esta enumeración
de códigos no tiene la misma fuerza "convencional". Los códigos percep
tivos, por ejemplo, no tienen la variación social de los códigos icónicos,
retóricos o estilísticos.
Aceptando la existencia de "reglas" que orientan la interpretación
de imágenes, agregaríamos al listado las convenciones de género que
también operan en el modo de interpretar las imágenes. Una fotografía
en un periódko no se interpreta del mismo modo que en una fotonovela,
por ejemplo. Pero en los dos casos, la ¡conicidad y la indexkalidad siguen
estando presentes.
Preferimos retomar la idea de que las tres nociones básicas de Peirce
son modos de funcionamiento de la semiosis, y reconocer que los discursos
generalmente se producen y se reconocen en procesos complejos, en los
que operan los tres órdenes de funcionamiento semiótico. Estos tres órde
nes (de lo icónico, lo indicial y lo simbólico), contribuyen a conformar los
efectos de verosimilitud que, en diverso grado, le asignamos a los signos
que percibimos visual mente.
18
no atarse a una única metáfora, sino combinarlas para una mejor com
prensión de los procesos que implican los nuevos dispositivos, los nuevos
usos o los nuevos aprendizajes.
La ideología y los valores están en el diseno de las tecnologías: es
decir, en el diseño yto selección de los dispositivos, de las interfaces, en el
diseño gráfico, se toman decisiones que son también políticas.
Hay entornos de educación mediada con tecnologías, como Moodle3,
por ejemplo, desarrollado bajo código abierto, de distribución libre, que
en algún aspecto contribuyen a respetar ciertas metáforas: hablamos de
un espacio común, de la portada del sitio, que funciona como el patio
de ingreso a una institución, con su cartelera, con foros en los que todos
los que "entran" a la institución pueden enterarse de algunas novedades
comunes a todos, tenemos las aulas virtuales, donde pueden definirse
roles de profesores, estudiantes, invitados, colaboradores, ayudantes de
cátedra. Como docentes, en nuestra aula virtual, podemos poner a dis
posición de los alumnos recursos (textos, presentaciones multimediales,
videos), y publicar consignas que pueden verse como tareas... Podemos
corregir, como docentes, testareas, y ponerte una calificación de acuerdo
con la escala de acreditación vigente en la institución, o la que definamos
para cada tarea en particular... Esas posibilidades metafóricas nos dan
a los docentes la tranquilidad de partir de roles y aspectos vinculados a
te tarea educativa a los que ya estamos acostumbrados, y de ese modo,
paulatinamente, vamos quitando la opacidad a tes interfaces, para lograr
hacerlas más transparentes. Cuando estoy enseñando a los alumnos a usar
estas plataformas, trato de usar metáforas de otros usos que ya se han
¡do incorporando: por ejemplo: enviar una tarea a un docente en el aula
virtual es como adjuntar un archivo a un mail. O escribir en el foro general
es como escribir en la pizarra del patio de la escuela, donde todos van a
poder leer. O trabajar con una wiki es un tipo de escritura colaborativa
como cuando proponemos la producción grupal de un cuento en clase.
La metáfora, la comparación, son figuras retóricas que se pueden emplear
como recursos didácticos para que alumnos y docentes nos podamos sentir
19
más seguros en la incorporación de tecnologías al aula, hasta que el efecto
de novedad se vaya mitigando, y podamos estar más preocupados en lo
que podemos hacer con las tecnologas que en descifrarlas a ellas mismas
como dispositivos que nos resultan totalmente extraños.
Tampoco es deseable que las interfaces se vuelvan totalmente invisi
bles para nosotros, porque entonces estaríamos perdiendo de vista dos
cosas: en primer lugar, que la ideología y los valores subyacen al diseño
de cualquier tecnología, por lo tanto, debemos ser conscientes de ello; y en
segundo lugar, que los alumnos y los docentes también podemos, y debe
mos, participar de ese diseño, algunos como diseñadores, otros como
usuarios comprometidos, otorgándole cierta direccionalidad a los nuevos
diseños4
20
Ante la aparición de tecnologías que aparentan ser más eficientes en
la trasmisión de la información, a los docentes nos puede entrar el pánico
de vernos desplazados por nuevos actores, o incluso directamente por
nuevos aparatos tecnológicos. Pero también, nos puede pasar como a
Picasso, que encontró en esta nueva tecnología la excusa perfecta para
pensar un nuevo rol, tal como b plantea en 1939:
21
la información no es exclusividad nuestra. Eso ya se discute desde hace
años, cuando la escuela intentó cambiar de un paradigma conductista
hacia otro en el que las estrategas didácticas estaban más al servicio de
la explicación. Ahora eso tampoco alcanza. Dice Joan Ferrés (2008: 58):
"El profesor tiende a considerarse un trabajador cualificado en una fábrica
de conocimiento y no advierte que el conocimiento sólo puede surgir si
previamente se produce un deseo. La capacidad de explicación ha de ir
acompañada de implicación".
Todo cambio de roles trae aparejada cierta cuota de incertidumbre.
Por eso creo que el diseño de dispositivos, de estrategias, de trabajo sos
tenido para que este cambio sea aprovechado de la mejor manera posible
es fundamental.
Si vamos a hablar de cambios, también debemos hablar de conti
nuidades. Hay muchas cosas que habrá que cambiar en la escuela, y hay
otras que deberán continuar. Retomamos la ¡dea del inicio: continuaremos
colaborando en el desarrollo de la competencia comunicativa, conservando
algunas habilidades cognitivas que rescatamos como valiosas (la lectura
profunda, reflexiva, de textos escritos, lineales, abstractos, simbólicos), y
ampliando esta competencia hacia lecturas no lineales, multimediales, de
alto grado de vinculación, que incluye funcionamientos ¡cónicos e indicía
les. Los nuevos medios generan esa posibilidad de confluencia de lenguajes
que nos desafía.
♦ Bibliografía
22
Santos Guerra, M (1998) Imagen y Educación. Magisterio del Río de la
Plata. Buenos Aires.
Scolari, C. (2004) Hacer clic: hacia una sociosemiótica de las interacciones
digitales. Gedisa. Madrid.
Thibault-Laulan, Ann Marie (1973) El lenguaje de la imagen. Marova
Madrid
Verán, E. (1998) La semiosis social: fragmentos de una teoría de la dis-
cursividad. Gedisa. Madrid.
23
o
Las narrativas como tfispositivos pedagógicos
a la hora de reflexionar sobre
nuestra práctica docente
Marcelo Díaz
25
con las que está entretejido" (Wittgenstein, 1988: 2S). De esta forma es
razonable hablar sobre el juego de las ciencias, el juego de la filosofía o el
juego de la historia. En otras palabras: la variedad de géneros discursivos
(y de juegos de lenguaje) es proporcional a la diversidad de actividades
humanas.
Para el caso de la docencia, entendda como práctica social, o de la
formación docente, podemos hablar de un discurso académico: "Habla
mos del discurso académico, entendiendo por tal al discurso que circula
en el ámbito universitario en forma de artículos, papers o ponencias de
diversa índole -como la presente-. En el juego de espeps del proceso
de interacción, el discurso académico se autolegitima como una palabra
referencialmente acertada y legítima" (Aguilar, 2007). Un discurso que
adquiere dimensión dentro del universo de las instituciones educativas,
o académicas, que se encargan de producido, legitimarlo y sostenerlo en
el tiempo.
Al ser un discurso reglado dispone de una serie de convenciones
genéricas que responden a la rigurosidad aseverativa en la que las huellas
de la propia subjetividad se borran de la escritura. Este discurso puede asu
mir diferentes formas de acuerdo a los destinatarios, el campo disciplinar,
la intencionalidad o los espacios puntuales por donde circule.
Es cierto que: "La escritura académica se define como el tipo de escri
tura que se produce en el ámbito formal superior -universitario, superior,
de posgrado o relacionados- tanto por parte de los alumnos como f»r
parte de los doce ntes-investiga dores y de la institución, ya que tiene como
finalidad generar, transformar y manipular conocimientos disciplinarios"
(Rivera, 2012: 82) pero no hay que olvidar que si bien la escritura acadé
mica tiende a transmitir el conocimiento de manera clara y objetiva, de
manera consecuente con aquellas instituciones que tienden a regularizar
las prácticas sociales y discursivas, también como parte de la exploración
y comprensión de las formas del decir y de aquello mismo que se dice,
se puede pensar en nuevas formas de escritura donde la dimensión de
la experiencia subjetiva adquiera significación y protagonismo Y son las
narrativas un dispositivo desde el cual se podían generar nuevas lecturas
sobre nuestra práctica docente. En los textos y en los discursos se rede
finen las subjetividades que reglamentan sentidos y convicciones. En las
prácticas discursivas relacionadas con la educación se incluyen una varie
dad de textos que se extienden desde libros de textos, diseños curriculares,
26
hasta monografías. Interpretar un texto, o discurso, también es un punto
de partida para interpretar la práctica docente.
Como se formula en los documentos sobre narrativas pedagógicas
del Laboratorio de políticas públicas de Buenos Aires: "La cultura escolar
está saturada de formas y procedimientos de relevamiento, almacena
miento y difusión de información sobre las prácticas escolares y el desa
rrollo del currículum, sobre la administración y gestión de las instituciones
educativas, sobre la procedencia social y los resultados de aprendizaje de
los^s alumnos/as, sobre los desempeños de los/as docentes y otros/as
actores escolares, sobre las organizaciones sociales que se relacionan e
interactúan localmente con la vida de las escuelas" (Suárez, Ochoa, Dávila
y Stubrin, 2004:16). Desde planificaciones de docentes, proyectos institu
cionales, informes, notas y registros de cuadernos, planillas, estadísticas
y una variedad de evaluaciones de distinta índole hablamos de conven
ciones recurrentes que se identifican con las reglas propias del discurso
académico.
Mediante las narrativas en principio podemos conocer aspectos signi
ficativos con respecto a la constelación de experiencias que encontramos
en el interior de las escuelas. Cuando nos referimos a experiencias docen
tes significativas narradas en primera persona hablamos de materiales que
nos permiten conocer las vivencias de aquellos que habitan y construyen
la escuela. Las narrativas problematizan y complejizan los acontecimien
tos escolares ya que demuestran o visibilizan una parte muy importante
del trabajo docente. No hay que olvidar que esos saberes contenidos
en las narrativas no siempre encuentran estrategias o espacios para per
mitirnos reflexionar sobre el modo en que llevamos adelante nuestras
prácticas. Se trata de registrar aquello que en principio está oculto en el
funcionamiento de las instituciones y que generalmente se borran en el
transcurso del tiempo en las escuelas. Así un registro narrativo adquiere
mucha relevancia. Y registrar la tarea docente supone un acto en el que
nos detenemos a escuchar historias desde las cuales se recrean en deter
minadas coordenadas espaciales y temporales diferentes sentidos sobre
la escolaridad
27
Φ La narración como objeto de lectura
28
operativo de la palabra- es así la acción que abre el relato al mundo,
donde aparece y se consuma..." (Rkoeur, 2000:155). Simultáneamente
la escritura de una narrativa es una alternativa para analizar y revisar la
tradición en la que nos encontramos. La experiencia textualizada nos lleva
a conceptual izar la noción de texto a la manera de Ricoeur como un dis
curso en el que se fija la escritura: "Diré brevemente que, por un lado, la
noción de texto es un buen paradigma para la acción humana y, por otro,
que la acción es un buen referente para toda una categoría de textos.
En lo que se refiere al primer punto la acción humana muchas veces es un
cuasitexto. Es exteriorizada de una manera comparable a la fijación carac
terística de la escritura. Al liberarse de su agente de la acción adquiere una
autonomía semepnte a la autonomía semántica de un texto; deja un trazo,
una marca, se inscribe en el curso de las cosas y se vuelve archivo y docu
mento" (Ricoeur, 162). la experiencia humana se materializa en los textos
y se objetiva en ellos. Sin textos no tendríamos manera para documentar
y revisar aquello que vivenciamos ni mucho menos producir o generar
sentidos acerca de ello. Desde este punto de vista la escritura es no solo
constitutiva de los textos sino también de nuestras acciones.
A esta altura es pertinente tener presente la relación que existe entre
la experiencia y el texto: "Veremos que el texto mismo tiene referencia;
ésta sera precisamente la tarea de la lectura como interpretación: efec
tuar la referencia. Al menos, en esta suspensión donde la referencia se
halla diferida, el texto queda en cierto modo en el aire, fuera del mundo
o sin mundo; gradas a esta obliteración de la relación con el mundo,
cada texto es libre de entrar en relación con todos los otros textos que
vienen a tomar el lugar de la real i dad circunstancial mostrada por el
habla viva" (Ricoeur, 2000: 130). La referencia de los textos que escribi
mos no es otra que nuestra misma experiencia a lo largo de la trayectoria
en las instituciones escolares de las que formamos parte donde los acto
res somos nosotros siempre remarcando nuestra propia voz : "Creemos
saber lo que es el autor de un texto, porque se deriva la idea de la del
hablante; el sujeto del habla dice Benveniste, es el que se designa a sí
mismo diciendo "yo" (Ricoeur, 2000:131). Más adelante veremos cómo
la utilización del "yo" es esencial porque es mediante ese deíctico que
se enciende la maquinaria narrativa de la cual somos protagonistas y
que será objeto de nuestras lecturas e interpretaciones para abordar la
práctica docente.
Z9
Mencionar narrativas nos obliga a definir historias. Ricoeur, una vez
más, se formula la pregunta acerca de la naturaleza de la historia y la nece
sidad de precisar esta noción: "¿Qué es, por tanto, una historia y en qué
consiste seguir una historia? Una historia describe una serie de acciones
y de experiencias llevadas a cabo por algunos personajes reales o imagi
na nos. Dichos personajes son representados en situaciones que cambian,
es más, reaccionan al cambiar éstas. A su vez, esos cambios ponen de
relieve aspectos ocultos de la situación y de los personajes, y dan lugar a
una prueba o a un desafío que reclama un pensamiento, una acción, o
ambos. (...) El hecho pues de seguir una historia consiste en comprender
las acciones, los pensamientos y sentimientos sucesivos que se desarro
llan en una dirección concreta (...) No puede existir una histona sin que
nuestra atención esté en vilo debido a las sorpresas, las coincidencias, los
reencuentros, las revelaciones, los reconocimientos, etc." (Ricoeur, 1999:
92-93). Las narrativas nos demandan un ejercicio de diálogo con nuestros
pares atendiendo a esos acontecimientos que despiertan nuestra aten
ción por razones particulares y que podemos compartir con los otros. Son
textos en los que nos involucramos activa y lingüísticamente como sujetos
reales del discurso.
No se trata de acumular historias sin ningún criterio. Son aquellas
que dan cuenta de nuestra subjetividad en las instituciones donde nos
desenvolvemos las que nos interesan: aquellas en las que podemos adi
vinar un poco de nuestra Identidad. Decir que detrás de la escritura de
textos académicos está presente la subjetividad del autor podría ser un
axioma para comenzara hablar sobre narrativas. La narración como
un tipo de explicación específica para las vivencias en el corazón de las
instituciones educativas No se trata de una vuelta a las viejas formas
de los relatas tradicionales. La narrativa tal como la pensamos aspira a
construir interpretaciones dentro del espacio y del tiempo en los que
nos encontramos. Hoy por hoy son múltiples los estudios de caso, las
memorias o autobiografías de tos estudiantes que están emparentados
con las narrativas. Pareciera ser que se trata de revisar los paradigmas
omn¡comprensivos que articulaban estrechamente la teoría y la práctica
docente.
30
ψ Narrativa e identidades
Yo: esa extraña silaba
sin significado
y que no le pertenece a nadie,
a veces no puede tomar la palabra
porque no sabe quién es
como un actor que balbucea
en un escenario vacio
tratando de leer un parlamento
cuyas palabras están en su contra.
Tom Maver
31
como una teoría en una acepción rigurosa sino más bien como un pro
cedimiento discursivo. Recordemos que el origen del término nos
remonta a la Teoría de los actos de habla de Austin y que performatividad
en un principio se homologa con realización como la facultad del len
guaje de llevar a cabo una acción. Dicha acción es concebida como un
instrumento para instalar una realidad allí donde antes no existía, en una
primera instancia hablaríamos de acciones y después de sus consecuen
cias Dicho de otro modo: el lenguaje performativamente hablando cons
truye identidades.
La pregunta sobre quiénes somos desde su formulación nos invita a
contar una historia. Narrares una tarea que implica construir un relato del
que somos protagonistas, narradores y autores a la vez. Esta construcción
es una interpretación (o lectura) narrativa de nosotros mismos. En esta
dirección comprender a otros supone comprender las historias que nos
cuenten.
El epígrafe de Arfuch funciona como una guía para pensar en lo
problemático que resulta realizar una definición del término identidad.
El problema es que no posee un significado acabado y resuelto. Desde
la postura de la autora: ~La identidad sería no un conjunto de cualidades
predeterminadas -raza, color, sex>, clase, cultura, nacionalidad, etc - sino
una construcción nunca acabada, abierta a la temporalidad, la contingen
cia, una posicionalidad relaciona! sólo temporariamente fijada en el juega
de las diferencias' (Arfuch, 2005: 21) nosotros reconocemos el carácter
ambiguo y la amplitud de la definición en el marco de: "el afloramiento
de identificaciones étnicas, regionales, lingüísticas, religiosas, a veces en
retomo a anclajes ancestrales, a formas previas a la delimitación moderna
de los estados-nación, amenazadas de cristalización fundamerrtalista o en
busca de mayor autonomía, se articulaba a otro relato multiplicador en
el sitio paradigmático de las grandes ciudades: el de las minorías, grupa-
lidades y diferencias, cuyo rasgo dstintivo era la creciente capacidad de
elección, su afirmación constitutiva en tanto diferencia" (Arfuch, 2002: 27)
en este sentido la identidad no es algo que venga hecho o predeterminado
del pasado sino que exige que sea tenido en cuenta dentro de su propia
historickbd.
Arfuch anticipa que "el aire de los tiempos trajo aparejada la nece
sidad de redefinición, al punto que ya es casi imposible, en el léxico
académico, utilizar la vieja palabra sin aligerada de su carga originaria
32
-lo esencial, lo innato, lo idéntico a sí mismo, lo que determina lo que
permanece, etc -y sin un replanteo en tomo a su articulación al plano de
la subjetividad contemporánea (Arfuch, 2002: 21). De una forma u otra
hay que superar la dicotomía entre lo idéntico y lo diferente y reconocer
el término en su temporalidad. Subjetividad e identidad son términos que
sólo adquieren significación dentro de nuestra propia historicidad. Lo que
pensamos, o consideramos, que somos y el modo en que nos representa
mos el mundo se construye en forma nanativa.
En sintonía recordemos la noción de identidad narrativa propuesta
por Paúl Ricoeur, entendida como la narración que alguien hace de sí y
para sí. De manera casi análoga Jorge Larrosa considera que hablar de
narrat¡vidad es interesante para revisar la idea de identidad: "Quién somos
como sujetos autoconscientes, capaces de dar sentido a nuestras vidas y a
lo que nos pasa, no está más allá, entonces, de un juego de interpretacio
nes: lo que somos no es otra cosa que el modo como nos comprendemos;
el modo como nos comprendemos es análogo al modo como construimos
textos sobre nosotros mismos; y cómo son esos textos depende de su
relación con otros textos y de los dispositivos sociales en los que se realiza
la producción y la interpretación de los textos de identidad" (Larrosa,
1996: 464). Una narrativa no sería otra cosa más que una lectura sobre la
escritura de nosotros mismos en un doble movimiento entre lo que nos
ocurre en nuestro interior con respecto a lo que ocurre en el exterior o
fuera de los límites de nuestra subjetividad. La acción narrativa organiza
nuestra experiencia del tiempo en el mundo. Abordar la narración implica
la captación simultáneamente de sujetos, actos, intencionalidades y con
secuencias de esas acciones dentro de una situación. Es por medio de una
trama que se despliega en el tiempo que los elementos antes menciona
dos se materializan en un horizonte de sentidos.
Nuestra historia personal está construida por muchas y diversas histo
rias. Los relatos que tengamos sobre nosotros son diferentes de acuerdo a
nuestros destinatarios que no siempre interpretan las historias del mismo
modo que nosotros nos inscribimos o escribimos en ellas. Además nuestras
historias son narradas por otros y estamos atravesados por ellas. De ahí
que la multidireccionalidad de sentidos y lecturas configuren un espacio
en el que nuestra identidad se re-escriba, o se desestabilice y se transforme
continuamente.
33
ψ Las narrativas y la escuela
34
las escuelas desde las horas de clases compartidas hasta los diálogos de los
recorridos realizamos a la irfa o a la vuelta del colegio.
Escribir una narrativa implica posicionarse desde un lugar en el
cual la propia experiencia y subjetividad está involucrada visiblemente.
Durante la escritura pueden aparecer interrogantes acerca de: ¿Cuáles
han sido nuestras experiencias escolares? ¿Cómo nos sentimos? ¿Por
qué ejecutamos unas decisiones y no otras? ¿Qué sentidos tienen las
actividades que realizamos? También escuchar otras historias es clave
para contrastar lecturas, opiniones, desafíos comunes a los nuestros o
incluso diferentes. Una narrativa puede ser una herramienta de ense
ñanza-aprendizaje para ayudarnos a trabajaren el aula con nuestros
alumnos. Escribir narrativas es tan significativo como los mismos aportes
disciplinares específicos de cada área del conocimiento porque nos sirve
para reflexionar sobre las experiencias que realizamos en nuestra tarea
docente.
La intención consiste en que los saberes de los docentes (tanto los
formadores y formados) no queden en el olvido sino que al quedar escritos
y documentados, estén disponibles para aquel que quiera utilizarlos como
una fuente de estudio y reflexión en el futuro. Tener presente la versión, o
la mirada, de los sujetos inmersos en el acto déla enseñanza que asumen
silenciosamente muchos desafíos pedagógicos e institucionales, supone
una perspectiva en cuanto al modo de producir conocimientos y posicio
narse frente a las acciones de formación profesional.
La escuela es el marco para activar las narraciones de quienes con
curren a ella y es un espacio de transmisión cultural donde los alumnos
articulan su propia historia y la interiorizan con la cultura. La escuela se
edifica así como un lugar de intersección en el que se construyen visiones
y versiones de mundo pero en el que también se le podría dar lugar a la
construcción de las propias vivencias de todos los actores institucionales a
partir de sus historias personales.
En primer lugar y en fundón de lo que comentamos en el párrafo
anterior surge la necesidad de considerar a los integrantes de la escuela
como sujetos con conciencia de sí en el presente de acuerdo a quiénes han
sido en el pasado y quiénes serán en el futuro. En el contexto escolar no
sólo se trata de observar quiénes son los alumnos, o los docentes, sino de
atendera su pasado y de crear una propuesta que se pueda Integrar con
la construcción Imaginativa de futuros posibles.
35
Pensemos en una situación semejante a la que describe el poeta
bahiense Mario Ortiz en su libro Cuadernos de Lengua y Literatura Vil
cuando se narra el encuentro que tiene, ya como adulto, con su sedo de
primario. Entre diálogo y diálogo se borran los límites generacionales y es
la escritura el único sostén de ese encuentro o la única experiencia que
sostiene la relación entre el ex estudiante y su profesora.
La sedo, de nombre Sarita, ha leído los cuadernos de Mario y como
en un plano quijotesco, o juego de espejos, cita varios versos que le gus
tan: "La X es de plástico azul/ y con ella pueden formarse palabras azu
les.../y anoto: la mínima parte del lenguaje es azul" (Ortiz, 2013: 30).
En la narración lírica de Ortiz o, en ese poema narrativo infinito que inte
gra los cuadernos, se trata de comprender la vivencia a través del tiempo
variable desde la infancia pasando por la adolescencia hasta llegar a la
adultez. Una galería de personajes conforma la biografía del yo lírico, o
narrador, como la figura del padre o de la madre fallecida que regresan
como fantasmas en la escritura. Pero en este cuaderno de lengua y litera
tura puntualmente sobresale también un trabajo minucioso de observación
sobre los elementos constitutivos de la lengua y la relación que tienen con
la conformación de nuestra identidad.
La memoria, mejor: las operaciones presentes en la memoria, a la
hora de seleccionar y organizar los acontecimientos de nuestra experien
cia Es interesante el modo en que funciona la mirada en el caso de Ortiz
cuando sus textos se despliegan como autobiográficos: "Digo 'en mi
recuerdo’./ El tamaño desde mi recuerdo./O sea, el tamaño de mi recuerdo./
De aquellas proporciones relativas me di cuenta cuando, ya a punto de
terminar el secundario, entré de nuevo al pasillo de mí escuela primaria.
Frente a unos ventanales con malla de alambre para protegerlos de los
pelotazos, se alineaban 2, 3 y 4 grado. Todo seguía igual, y al mismo
tiempo todo había cambiado dramáticamente: las cosas se habían enco
gido. Las aulas, las puertas, el pasillo, el mueble con vitrina, el mástil al final
del pasillo para izar una banderita argentina de interiores, ahora definiti
vamente un bonsái. No era tal cual lo había imaginado: en casi diez años
mi cuerpo había crecido en cierta forma desmesurada, y ahora me sentía
un gigante torpe que se acerca con infinita tristeza a una ciudad diminuta
con seres diminutos, en cuyas casitas sabe uno que nunca podrá entrar, y
por eso, asoma un ojo a alguna ventana para ver como a través de una
cerradura por un telescopio invertido” (Ortiz, 2013: 39). En la observación
36
introspectiva al pasado individual resuena un eco nostálgico y cuasi bucó
lico que tarda mucho en disolverse donde se plantea la fugacidad de la
existencia.
En verdad, la experiencia puede percibirse como una puesta en escena
sin ensayo programado desde la lectura de Ortiz. Y ante esta constata
ción existencial los caminos de la escritura aparecen como la posibilidad u
opción de concreción del infructuoso intento de perdurar. Esta intención, a
la cual puede agregársele el de justificar una fracción de nuestra memoria,
implica recuperar, reconstruir, revisar y ordenar el recuerdo personal que
parece estar signado por la acción de la ima^nación y por el imperativo
de una necesidad: atribuirle significación al propio presente Es la vivencia
escolar la que enciende la escritura autobiográfica entendida como una
escritura del yo.
Cada letra, cada palabra, evoca una escena donde se interpelan los
límites del lenguaje y sus formas de decir y contener el mundo y lo real.
Pienso en los Cuadernos de Lengua y Literatura de Mario Ortiz como en
textos que alteran contratos de lecto-escritura pre-establecidos de forma
que el autor se transforma en personaje y los lectores están invitados a
integrar las historias narradas. Como una contraseña mallarmeana, Ortiz
integra la totalidad del universo y de la experiencia en sus cuadernos,
podríamos decir: el mundo existe para llegar, o para convertirse, en un
cuaderno de lengua y literatura
No se trata tanto de lo que podamos pensar sobre el texto sino de
aquello que el texto despierte en nosotros. Desde la voz de Larrosa: "Se
trata, sin duda, de cuentos (cosas que se cuentan y que sólo cuentan
porque siguen contándose) y de leyendas (cosas para ser leídas). Pero son
cuentos y leyendas que han capturado la imagnación occidental, que han
sido indefinidamente repetidas y renovadas, y en cuyas reiteraciones y
variaciones podrían trazarse, en parte, la historia del alma europea: la
historia, en definitiva, de todos y de cada uno de nosotros. Todos somos
un poco Ulises, un poco Cristo, un poco Sócrates, un poco Rousseau. Y
también un poco Abraham, Prometeo, Edipo, Artigo na, Gulliver, Alonso,
Quijano, Macbeth, Robinson, Fausto, Guillermo Meister, el capitán Ahab,
Ulrich o el agrimensor K Sus historias ocupan el lugar de nuestra inquie
tud, el hueco esencial y tembloroso en el que se alberga nuestra ausencia
de destino. Quizás los hombres no seamos otra cosa que un modo particu
lar de contamos lo que somos. Y para eso, contamos lo que somos, acaso
37
no tengamos otra posibilidad que recorrer de nuevo las ruinas de nuestra
biblioteca para intentar recoger ahí las palabras que nos nombran, que nos
digan" (Larrosa, 1995,192) Así como le sucede a Mario Ortiz se trataría
de reflexionar tanto para nosotros con nuestras historias personales como
para con nuestros alumnos con sus historias en un tono polifónico sin
dejar de preguntarnos por aquello acerca de cómo nos representamos a
nosotros mismos frente a los demás.
Es cierto que las narrativas no son en sí textos literarios pero muchas
veces la literatura es una herramienta, un instrumento, al que podemos
recurrir cuando escribimos narrativas. Más allá de los límites entre la ficción
y la no-ficción tanto en un plano como en otro estamos frente a discursos
que tienen una propiedad eminentemente narrativa. Es factible leer textos
literarios que pueden ser poemas, cuentos o novelas, o textos, como en
el caso de Mario Ortiz, donde los límites entre los géneros discursivos y
literarios se diluyen y borronean hasta desaparecer completamente.
Algo similar ocurre con el poema "Reunión de Padres" del libro "Yo,
la incesante nieve" (2009) de Tomás Maver. Un poema polifónico entre la
maestra, los padres y la mucama de un niño que dibuja garabatos ininteligi
bles. En un momento es la voz de la que ilumina de sentidos el texto y com
pleta espacios en blanco: "Yo no sé, pero a mí estos dibujos me gustan./
Quizá sea porque lo vi dibujarlos/cuando entraba a hacerle el cuarto y élAe
ponía a bailar saltando la/ aspiradora/ y teníamos que poner más fuerte la
música./El me solía preguntar si a mí me gustabaáo que estaba haciendo, y
yo /no sabía si hablaba de que me ayudara/a limpiar, o de cómo se ponía
a dar vueltas,/o de los dibujos que llenaba de colores./Yo lo miraba con
asombro. Al contrario/ de lo que oí decir, para míalchico/yasu mundo no
le hace falta nada, sino/ que desborda de energía. Y hay que estar/felices
por eso. Un mundo donde una casa/puede trazarse con sólo cuatro pince
la das/no es poco, ya b creo./Por eso trato de no molestario/y abro hasta
arriba las persianas/para que vea que la oscuridades un color más, a tener
en cuenta" (Maver, 2009: 36). Es el pronombre yo el que se interviene en
sí mismo precisamente porque puede significar en cualquier dirección. Eso
es clave, porque a la búsqueda de nuestra identidad, como movimiento, le
sigue la búsqueda de la palabra que nos represente en el mundo.
Al planteo por la naturaleza del yo le podríamos sumar el planteo por
la relación que existe entre las palabras y las cosas. Si el lenguaje, sobre todo
el poético, puede o no brindarnos sentidos sobre el mundo. La pregunta
38
por el modo en que nos relacionamos con el lenguaje naturalmente es la
pregunta sobre cuáles son los alcances para conocer nuestra propia expe
riencia en los límites de una suerte de subjetividad errante y fantasmática,
diría Maver.
No importa el punto de partida: si la lengua está primero que el
mundo o a la inversa. Importa entender principalmente que sin lenguaje
no hay mundo. Como contrapunto de la figura del "yo", en tono dialó
gico, aparece también una escritura polifónica, una pluralidad de voces
que articulan el libro y desfiguran el yo-lírico transformándolo en un coro
que entona al unísono una música semejante. Diálogos paralelos formula
dos desde las voces de la infancia.
Volvamos al planteo de las palabras y las cosas: ¿no pueden ser los
textos literarios, poemas, cuentos y novelas, instrumentos que nos ayuden
a escribir nuestro propio relato? Como si la palabra poética, y literaria,
fuese la palabra primordal, que se puede intercambiar como monedas,
desde la que definimos el modo en que habitaremos los espacios que nos
toquen. Así frente al vagabundeo de la existencia puede que el lenguaje
poético confirme nuestra presencia e identidad. Es decir sin la poesía y la
literatura no tendríamos voz.
Esta última tarea supone realizar un salto cualitativo al superar la
idea de que la identidad es algo que nos es impuesto a todos y nos lleva
a reflexionar sobre un no-lugar o una suerte de periferia: "Este fuera de
lugar es la manera a través de la cual somos conscientes de que la identi
dad es inasignable, que uno está siempre preso en esta dialéctica entre lo
que es propio de sí mismo y extraño a sí mismo. Un espacio que deshace
esta gran estabilidad de las identidades y que otorga estabilidad a este
gran anonimato, que es capaz de interrogar esta identidad sin llegar al
estallido total de las identidades, este fuera de lugar no es solamente abs
tracto sino que además es absolutamente necesario" (Robín, 1996: 46).
Pensar en estos términos conlleva regresar a una escritura que reconozca
nuestra subjetividad personal y la de los otros en un movimiento de reci
procidades donde cada uno comienza a dibujar su propio rostro a la hora
de presentarse en el marco de las instituciones.
Bruner(1997: 172) considera que en la escuela tenemos la chance de
encontramos y de apropiarnos de las historias de otros en un plano proble
mático ya que hay historias que responden o están moldeadas de acuerdo
a la tradición, las historias significativas son las que van en contra de las
39
formas del dscurso hegemónico. Y en eso hay mucho de literatura, no sólo
porque se le atribuye protagonismo a la subjetrvicfad de catta sino porque
la literatura, desde Barthes en su lección inaugural de la cátedra de Semio
logía en el Collége de France, es una acción y un discurso transformador,
una ruptura con respecto a la norma lingüística y social. De todas formas
no hay que olvidar que una narrativa si bien posee mucho en común con
los textos literarios no tiene por qué obligatoriamente identificarse con la
literatura. En el sentido de que para nosotros es un recurso, o como se dijo
al principio, un dispositivo pedagórpco que nos ayuda a revisar la práctica
docente.
Michael Sprinker (1991) por ejemplo en su estudio Ficciones del ~yo.
el final de la autobiografía, entiende que el sujeto no es algo que viene
diseñado de antemano, es una entidad inventada y proyectada; el mismo
sujeto es la ficción y muchos estados similares en nosotros son el efecto
de una construcción discursiva y somos nosotros los que primero creamos
las semejanzas entre estos estados.
Si activamos estos conceptos al acercamos a las narrativas sabremos
que los procedimientos de ficcionalización se han focalizado en la elabo
ración reconocible de la figura de sí, en la identificación y construcción
de un yo elusivo pero posible de ser configurado, construido, inventado
e ¡maznado bajo la estrategia lingüística de la identidad entre personaje,
autor y narrador. Por eso no es desatinado pensar en las relaciones que
se pueden tejer entre los textos de Maver u Ortiz, sumado al epújafe del
libro Escuela pública (2012) de Omar Chauvié.
Podríamos concebir que el docente así recrea prácticas de la ense
ñanza y vincula a los alumnos con saberes y practicas históricamente legi
timadas pero de una forma dferente donde la voz de cada uno adquiere
una forma concrela y visible. Mediante la reescritura de nuestras prácticas
los docentes podemos lograr que aquello que nos resulta familiar nueva
mente nos vuelva a parecer extraño y desde ahí construyamos interpreta
ciones capaces de atribuirle significación la nuestras historias. No hay que
olvidar el ingreso de aquella experiencia que está determinada por el peso
de los acontecimientos y por el modo en que cada uno de los protagonis
tas le atribuye un valor subjetivo.
La pregunta en este caso sena: de qué manera podemos configurar
una interpretación narrativa sobre lo que acontece en las instituciones aca
démicas o escolares. En otras palabras: cómo posicionarnos para generar
40
en nuestros alumnos una inquietud para elaborar un borrador mental, o
un mapa de ruta, que implique la construcción de una trama donde los
acontecimientos de sus vidas se integren en una secuencia significativa.
41
grupo clase. En otra narración se presentó un estudiante que llevó una
navaja por precaución para cuirfarse a la salida y la entrada del barrio en
que le tocó vivir, y que llegó tarde a clases porque la policía le quitó su
vehículo, una moto, pocas cuadras antes de ingresar a la escuela. Una
docente relató que eligió esta profesión, ser docente, sólo por dinero y
explicó que el guardapolvo es como un chaleco de seguridad que delimita
un perímetro al momento de entrar en el barrio donde dicta clases, en
una oportunidad enunció que reconoce a los alumnos peligrosos porque
portan determinados signos como, por ejemplo, el uso de gorrítas.
Para las registradas experiencias nos encontramos con historias reple
tas de desafíos. Nos construimos en un tiempo yen un espacio, como bien
dijimos con antelación. Y además nos construimos con preguntas e inte
rrogantes. ¿Qué es lo que los docentes tenemos que escuchar? ¿Cuánto
de la historia de los otros es necesario conocer para continuar con nuestra
tarea de formar? En la escuela circulan discursos referidos a la seguridad
y al descontento social pero no se le brindan a las escuelas herramien
tas y soluciones concretas para abordar y superar las problemáticas en
las que están inmersas. En las narraciones sintetizadas está presente de
fondo un discurso hegemónico en el que se producen estereotipos sobre
la diferencia como la vestimenta. Signos que se articulan directamente
con la segregación. Y signos que no aparecen de manera explícita en los
discursos que atraviesan la escolaridad en su transcurso cotidiano. Es en
los intersticios, los rumores, los diálogos fuera del aula, donde aparecen
esas representaciones y es tarea de los docentes actuales, y del futuro,
realizar transformaciones sobre ello, generar nuevos sentidos y nuevas
prácticas superadoras donde se suspendan juicios, y prejuicios, arbitrarios
sobre los otros.
Con cada relato se advierte que la heterogeneidad es un hecho con
creto. Todos los miembros que están en la escuela necesitan narrar sus his
torias y conocer las de sus pares Podemos preguntarnos: ¿cuál es el lugar
en la escuela en la tarea de escuchar la multiplicidad de voces presentes
en las historias de los diferentes participantes? Contándonos sus historias,
esosfes docentes, o estudiantes, nos ayudan a construir discusiones ya
complejizar interpretaciones sobre esas experiencias. Aparecen las difi
cultades y las estrategias, exitosas o no, que elaboraron para superarlas.
Si se narran las prácticas escolares en las que son actores nos con
tarán sus propias biografías profesionales, personales y de estudiantes.
42
Nos confiarán sus miradas y sentidos acerca del modo en que les toca
participar de las practicas de enseñanza. Con esos relatos nos estarán mos
trando parte del saber pedagógico que muchas veces queda tácito en las
propuestas curriculares y que se construyen cinámica y permanentemente
en toda su trayectoria profesional·
De ahí que, si pudiéramos sistematizar, y reflexionar sobre estos rela
tos, podríamos conocer buena parte de la trayectoria y formación profe
sional de los&s docentes y de los estudiantes mismos implicados lo que
implicaría además conocer más sobre los procesos de enseñanza de los
que participan y que se pregonan en cada escuela; sus dudas e inquietudes
y sus expectativas con respecto a su presente. Al ampliar la óptica y orga
nizar y compilar el conjunto de relatos de los/ás docentes y estudiantes, de
seguro tendríamos una historia distinta de la que comúnmente se escribe
y lee. Una historia polifónica y plural acerca de la forma en que hacemos
nuestra escuela.
Escribir en ámbitos escolares es un desafío. Al respecto, Andruetto
comenta: "Escribir en la escuela como un camino de búsqueda hada nue
vos umbrales de percepción y comunicación. (...) Un espacio de ruptura de
la homogeneidad para provocar un modo diferente de cada uno consigo
y con los otros, y con la palabra de cada uno y la de los otros" (Andruetto,
2010: 53). De regresar a lo que comentamos en un primer momento vería
mos que las narrativas constituyen una grieta en el discurso académico
donde está presente la regla y donde la norma borra los límites de nues
tra subjetividad. Las narrativas como una práctica del discurso en el que
reina nuestra personalidad coincide con la lectura que realiza Andruetto:
'Un espacio que permita explorar las posibilidades de la palabra propia
sería liberador, particularmente en el seno de la educación sistemática,
que en materia de palabras ha indinado la balanza sobre lo cognoscitivo
y lo normativo; arrimaría un aprendizaje de lo particular, de lo diverso,
de lo emotivo, llevaría en fin a desarrollar ciertos aspectos de lo humano
que también son susceptibles de ser estimulados .transmitidos, entrena
dos, como todo lo que tiene que ver con la sensibilidad de las personas"
(Andruetto, 2010: 53) Frente a prácticas sistematizadas y automatizadas
en el universo escolar las narrativas generan nuevos espacios para anali
zarnos y producen nuevas formas de conocimiento. Diseñan un camino
en el que la experiencia se traduce en letra y escritura: "Se trataría básica
mente de un camino de búsqueda que conduzca a una valoración y una
43
optimización de las posibilidades de cada uno, en un intenso movimiento
hacia dentro, de modo de modificar-de manera literal o figurada-el espa
cio rígido, romper b establecido, pasar de lo roto a lo convencional y vice
versa, porque toda expresión es producto de una tensión entre la ruptura
y la convención, una negociación entre el deseo y la norma" (Andruetto,
2010: 53). Si bien Andruetto cuando escribe está pensando en prácticas
y propuestas para la escritura creativa los mismos abordajes y las mismas
aproximaciones valdían para el caso de las narrativas pedagógicas enten
didas como un espacio de ruptura con respecto al orden pre-establecido
en las escuelas. Pareciera que la narrativa hace hincapié en la dmensión
interior de las experiencias vividas, es decir, el autor/narrador es alguien
para quien esta vida interior le resulta importante.
En «(sonancia con la escritura de textos académicos donde los senti
dos se reducen unidireccionalmente restaña preguntarse: ¿por qué elegi
mos esas experiencias y no otras? ¿Qué lecturas, les proponemos, como
lectores y estuchantes, a nuestros pares? ¿Qué argumentos, o qué provo
caciones, se esconden dettás del empleo de estrategias discursivas d rígidas
a producir el efecto de verdad a través de la escritura de narrativas? ¿Qué
representaciones del yo construimos? ¿Las narrativas son "metáforas del
yo"? Y si lo son, ¿en relación a qué propósitos se construyen bajo esta
impronta personal de la escritura con respecto aun orden académico de
saberes institucionalizados? O sino: ¿cómo nos leen nuestros contempo
ráneos en el texto que escribimos y cómo lo pueden, o nos pueden, leer
hoy lectores desprevenidos?
♦ Bibliografía
44
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Wtttgensteln, L (2003) investigaciones filosóficas. Editorial Crítica. Esparta.
46
o
Entornos y en tomo de la ortografía.
Apostillas para escribir un artículo
sobre la ortografía en la escritura
de los textos académicos
Annie Roth
47
Elijo para escribir "Entornos y en torno de la ortografía", el formato
de apostillas porque me resulta más amigable y espero que sea provechoso
para los lectores. En mi tintero y en mi bitera queda mucho por compartir,
elegí narrar las acciones más afortunadas para escribir estas apostillas:
48
• En conclusión, las escrituras académicas requieren la ortografía
convencional, sal!» ke se kiera moztrar kómo ez la hescritura no
conbenzional.
49
φ ¿Pedagogía de la autonomía?
• Suele confundirse (y no es para menos) la ortografía con la forma
en que ha sido aprendida y con la forma de enseñarla. No hace
falta una investigación profunda para saber que los recuerdos que
más afloran ante la pregunta sobre "cómo aprendste ortografía"
son: 'mediante las reglas, las correcciones en rojo, las tildes largas
sobre la escritura, la vergüenza enfrente de todos mis compañe
ros". o sencillamente, los más jóvenes, "no aprendí nunca', 'pero
¿qué es la ortografía?', en vez de escribir 'sí, tengo errores', e
inmediatamente aparecen dos actitudes: los primeros, exponen el
desagrado que sienten por los que escriben con errores de orto
grafía (inclusive algunos manifiestan que no pueden ser amigos
de los que escriben con errores y no soportan ni los errores, ni
los maestros que no enseñaron ni a los alumnos que no apren
dieron); los segundos, afirman la inutilidad de la ortografía, total
se entiende lo mismo; inclusive, hay profesores que no corrigen
nunca porque "ya se dará" naturalmente y, mientras tanto, se ase
guran de que los estudiantes puedan expresar sus opiniones, pen
samientos y emociones. Ante la complejidad y la preocupación por
la ortografía por parte de los docentes, una de las respuestas que
estuvo en boga en cierta época fue resolver en forma autoritaria
e individual la cuestión, como si la escritura no fuese producto de
un proceso social que involucra a toda la cultura de donde surge
• Lo más importante sería llegar a conocer-en las comunidades de
usuarios de la lengua- si es una necesidad revisar lo que se escribe
o no. Revisar el texto escrito en todas las dimensiones: gráfica,
morfosintáctica, semántica, pragmática.
50
BEATRIZ HORTENCIA BENAVIDEZ
UBICACIÓN
HUVIKASIÓN
UBEEKAZIÓN (suelen escribir doble e para decir sí "See" o naa-
aaa para No, en el grafolecto de chat o msj de texto)
51
• Variedad de formas adoptadas por los distintos sectores socio-eco
nómico-escolar (haiga/haya; amarrón/rnarrón, em presta r/prestar),
• Variedad por la edad y en el chat: see (por sí), naaa (por no),
al p 2 (tiempo libre), zzzzzzzzzzzz (para: estás dormido)
• Variedades de registro: ya fue (por no tiene vigencia);
• Variedades de escrituras (la de los mensajes; la de los textos aca
démicos, la de los textos funcionales, etc.)
• Variedades idiolectales: formas de escribir casi a propósito con
errores para desagregarse del sistema. Por ejemplo: Kombate (si
se lucha, se comienza por la ortografía), ComBocar (era un intento
por decir que la Boca debía estar invitada)
• Entre variadísimas formas gráficas que incluyen ultracorrección
como: escribir utensilio y pronunciar utensiyo cuando la palabra es
"utensilio", o escribir halla por haya, confundiendo "encontrar"
con "haber", etc.
52
O Acerca de las propuestas desde un enfoque
comunicativo y funcional
53
tomar con amargura lo que es normativa; confiar en que, si quieren, los
estudiantes pueden conocer lo que necesitan para escribir textos acadé
micos aceptables en cuanto a la ortografía y a otros aspectos normativos
/convencionales.
Es frecuente que los estudiantes manifiesten su gratitud ante esta
actitud contrapuesta a la severidad y pretensión sobre Ίο que ya debe
rían" saber y la consecuente no valoración sobre lo que saben. Inmediata o
simultáneamente, agradecen las informaciones ortográficas que se ofrecen
en ríos de tinta y por los interminables ejercicios, juegos, didácticas, suge
rencias, reglas, recordatorios que hay para enseñar ortografía.
En este sentido, muestro a menudo los procesos de escritura de los
propios estudiantes en una pantalla: las primeras escrituras, luego las revé
siones en todos los planos (tomamos un aspecto por vez) y la versión final.
Otras veces, la primera escritura es puesta en proceso entre todos y vamos
dándole colaborativamente la forma académica esperada.
Nombre y apellido *:
Mail:
Celular:
Fijo:
54
Cuestiones ortográficas * Los siguientes aspectos de
la lengua permiten conocer la ortografía convencional
de las palabras... ¿En qué nivel te senté en cada uno?
O Excepcional O Ab initio
O Innibéión O Sede gubernamental
O Exento O Exhorto
O Consejero o Concejal
O Cede ante las presiones o Inéial
O Permicivo o Ad honorem
O Dilincuensia
55
Palabras homófonas: ¿Cuál de las siguientes palabras tiene
al menos una homófona? * Algunas palabras como baca
(portaequipaje) y vaca (hembra del toro) se escriben dife
rente, pero suenan igual. .. ¿Cuál de las siguientes palabras
tiene una homófona?
O Ablando O Televisión
O Casa O Recavar
O Valla O Raya
O Calló O Otro:
O Tubo
56
¿De cuáles de las siguientes locuciones latinas jurídicas
conocés su significado y podías usar en un texto?
57
monosLabos TIPO DE PALABRA EJEMPLO
HOMÓFONOS
Consigna: Los homófonos son palabras que suenan (fono) igual (homo)
en algunas regiones pero se escriben con distintos grafemas.
58
G RAFE MAS Homófonos Significado y Eamie EJEMPLO
FO MEMAS de palabras
EN OPOSICIÓN
Vaya:
Valla:
Haya:
Hala:
59
LOCUCIONES LATINAS
60
Locución launa Traducción Ejemplo ¿LO
escuchaste
alguna vez?
61
TRABAJO CON LAS REGLAS
Es mucho más accesible plantear las regularidades de una manera
lúdica y que permita pensar morfológicamente las palabras.
Por ejemplo:
Alergia Alérgico
colegiado, colegial
Mágico
*.
Verbo terminados ρπ ttempre mantienen la
en su conjugación
Manear
Alepr
Empupr
Aconsejar
Emparejar
62
Otro ejemplo:
Corregir
Recoger
Fingir
Encoger
Dirigir
Otro ejemplo:
Completar los espacios en blanco con -ju-, -gu- o -gü-, según
corresponda y al lado, escribir una oración con sentido o sin sentido:
63
Este es un resumen de Reglas de Ortografía
GRAFEMAS * FONEMAS
64
FONEMAS G RAFE MAS SILABARIO EJEMPLOS Y FAMILIA
DE PALABRAS
Cs — Fucsia
Ce — Lección acción
65
FONEMAS G RAFE MAS SILABARIO EJEMPLOS Y FAMLIA
DE PALABRAS
W WAWEW1W0 Waíter
GO Güe Gü Aguda
Guante
n ÑA ÑE Ñ ÑO ÑU A fe jo-Ñandú-mañana -
compañía
Luego les ofrezco nía lectura para que paroden, con estas consignas:
66
ODA A LA TRISTEZA - PABLO NERUDA
TRISTEZA, escarabajo
de siete patas rotas,
huevo de telaraña,
rata descalabrada,
esqueleto de perra:
Aquí no entras.
No pasas.
Ándate.
Vuelve
al Sur con tu paraguas,
vuelve
al Norte con tus dientes de culebra.
Aquí vive un poeta.
La tristeza no puede
entrar por estas puertas.
Por las ventanas
entra el aire del mundo,
las rojas rosas nuevas,
las banderas bordadas
del pueblo y sus victorias.
No puedes.
Aquí no entras.
Sacude
tus alas de murciélago,
yo pisaré las plumas
que caen de tu manto,
yo barreré los trozos
de tu cadáver hada
las cuatro puntas del viento,
yo te torceré el cuello,
te coseré los ojos,
cortaré tu mortaja
y enterraré tus huesos roedores
bajo la primavera de un manzano.
-------------------------------------------------------
67
Las producciones que realizan suelen ser desopilantes. Pasamos muchas
horas compartiendo lo que produjeron, riéndonos y sacando provecho
para la escritura convencional. En este sentido, las reflexiones en torno de
las prácticas y experiencias son ricas en narratividad. Una vez que practi
camos, les pido como parte del proceso que escriban narrativas sobre sus
experiencias y que luego revisen su escritura en todos los planos y dimen
siones del texto.
+ Bibliografía
68
Roth, Annie Marey (1996) Escriturario (Diccionario de dudas ortográfi
cas). Ediciones de la Cortada. Santa Fe.
Roth, Annie Marey (1998) Primer escriturario. Homo Sapiens. Rosario.
+ Introducción
71
La problemática acerca del sistema de los signos de puntuación ha
recibido un tardío y, en cierta medida, escaso interés en los estudios lin
güísticos, ya sea desde el punto de vista del análisis del discurso, de la
relación con la enseííanza-aprendizap o bren desde el alcance semántico y
pragmático de su empleo. Al respecto, Figueras (1997) menciona que una
posible causa del exiguo interés que ha despertado la puntuación entre
lingüistas y psicólogos del lenguaje se deba a que esta tiene la condición
de ser un recurso propio de la escritura. Dicha concepción implicaría que,
por el solo hecho de constituirse como un aspecto de lo escrito, las condi
ciones de su empleo estarían reguladas por la normativa y, a tales efectos,
su uso estaría dado por un conjunto de reglas unívocas y uniformes que
no presentarían problemas de aplicación. No obstante, es posible apreciar
que la utilización de las marcas que componen el sistema de la puntuación
no siempre está dada por aspectos normativos, sino que, en su uso, subya
cen decisiones estilísticas y de significado. La puntuación, señala Figueras
(2001), es un sistema de marcas vinculado a la construcción del texto, y
eso dificulta la posibilidad de establecer normas.
Asimismo, y a pesar del mencionado desinterés, es posible encontrar
algunos estuckos relevantes en el área, sobre todo en la década del noventa,
a partir del trabajo de Numberg (1990), quien desarrolla una lingüística de
la puntuación focalizado en las unidades textuales que los signos delimitan.
Este trabajo posibilitó la aparición de nuevos estudios sobre el tema, entre
los que se destacan bs de Ehrlich (1992), Hall y Robmson(1996) y, dentro
del español, Figueras (2001). Sin embargo, se puede notar que, en los últi
mos tiempos, bs estudios sobre puntuación han decrecido notoriamente y,
en la actualidad, han aparecido sob unos pocos trabaps que la tratan en
relación con la ensena nza y el a prendizaje (Rosel b, 2010; Wa Hace, 2012), o
bien desde la perspectiva del análisis del discurso (Rojas, 2011).
En el presente artículo, se propone un análisis del sistema de bs sig
nos de puntuación de acuerdo con criterios gramaticales, esto es, más allá
de b prosódico y dejando de lado la relación entre puntuación y lectura en
voz alta. A tales efectos, se analizarán dasificacbnes de las fúnebres de
los signos de puntuación propuestas por Alcoba (2000), Figueras (2001) y
la RAE (2005, 2010), entre otros. Posteriormente, se focalizará en la coma,
por ser este el signo de puntuación más complejo y el que presenta un
mayor número de fúnebres. A partir del análisis realizado, se propondrán
lincamientos pedagógicos para el trabap áulico.
72
+ 1. Antecedentes
φ Primeras investigaciones.
La lingüística de la puntuación de Nunberg (1990)
73
No obstante, argumenta además que se trata de un subsistema lingüístico
y, por lo tanto, debe considerársela como parte del vasto sistema del len
guaje escrito. Las reglas de puntuación son verdaderamente complejas y
sistemáticas, no accesibles a la introspección casual, y se organizan a lo
largo de lineas que sugeren la influencia de principios de organización que
subrayan la estructura de otros sistemas de lenguaje natural.
74
comunicativos particulares de los textos de lenguaje escrito y como un
aprovechamiento de los recursos expresivos propios que la presentación
gráfica hace posible.
Asimismo, este autor distingue dos clases de gramática diferentes, "o,
si se prefiere, dos niveles de descripción gramatical distintos’ (Nunberg,
1990:19), relevantes para determinar la distribución de elementos explíci
tos en la escritura. A la primera de ellas la denomina "gramática lexical"
*.
y a la segunda, "gramática textual La gramática lexical de la escritura
es la responsable de describir las dependencias existentes entre los ítems
lexicales del texto. Se trata de la misma clase de sistema que tos lingüistas
llaman generalmente "gramática", en relación con el lenguaje hablado. La
gramática textual, por su parte, remite a las reglas que describen la distri
bución de ciertas categorías explícitamente marcadas (como, por ejemplo,
el párrafo o la cláusula textual) que clasifican el papel del contenido de
los componentes léxicos en relación con una determinada estructura de
argumento y contexto de interpretación.
75
La segunda se refiere a la introducción de una dimensión de significa
ción en el tratamiento de la correspondencia entre ambas normas (Cár
denas, 2001).
Respecto de las formas sistémicas de lo escriturario, Catach (1996)
menciona que, en relación con la problemática que plantea la escritura y
su analogía con la oral ¡dad, se adoptaron cuatro soluciones fundamentales.
La primera de ellas, remite a que la diferencia que existe entre el sistema
de escritura y la lengua hablada es solamente de sustancia (por ejemplo, el
finlandés y el serbo-croata). La segunda solución, establece que lo oral y lo
escrito constituyen dos formas de la expresión que corresponden al mismo
contenido (por ejemplo, el italiano y el español). La tercera, consiste en que
los signos de lenguaje fonémico y los signos del lenguaje grafémico son uti
lizados en el mismo plano. Esto implica que, para Catach, se da una verda
dera gramática escrita, sincrónica y funcional, al lado de una gramática de
lo hablado Finalmente, la cuarta de las soluciones agrupa aquellos casos en
que hay tanta distancia entre sistema fonémico y escritura que se pueden
considerar como lenguas diferentes (por ejemplo, el latín en el siglo X, el
chino literario clásico en relación con el chino estándar moderno, etcétera).
76
A partir de la propuesta de Figueras (2001), se han elaborado diver
sos trabajos que tratan a la puntuación en relación con su su adquisición
durante la escolaridad primaria (Dávalos y Alvarado, 2009), su uso en el
nivel medio y superior (Rojas, 2011) y su enseñanza en el nivel universitario
(Sánchez, 2004). Asimismo, también se pueden encontrar estudios relacio
nados con el uso de la puntuación en la prensa digital (García, 2013).
• Punto
El punto (.) señala el final de un enunciado no exclamativo ni interroga
tivo. Existen tres clases de punto: Punto y seguido, que separa los enun
ciados que integran un mismo párrafo; Punto aparte, el cual separa dos
párrafos distintos que desarrollan contenidos diferentes dentro de la uni
dad textual y punto final, aquel que concluye un texto.
• Dos puntos
Los dos puntos (:) funciona como delimitador de unidades sintácticas
inferiores al enunciado, oracionales o no. Su uso frecuente es tras anunciar
una enumeración, para cerrar la enumeración antes del anafórico que los
sustituye, como precedente a citas textuales, tras la fórmula de saludos en
cartas y documentos, como reemplazo de algún otro nexo en oraciones
o proposiciones relacionadas entre sí (causa-efecto, conclusión, explica
ción), para separar la ejemplificación del resto de la oración y finalmente,
en textos jurídicos y administrativos, después del verbo que representa el
objetivo fundamental de dicho documento.
77
• Punto y coma
El punto y coma (;) tiene como función separar unidades textuales
básicas. Se utiliza para separar los elementos de una oración cuando se
trata de expresiones complejas que incluyen comas (,) o para separar pro
posiciones yuxtapuestas cuando ya se ha empleado la coma. Es posible
su uso en lugar de una coma delante de conjunciones o locuciones con
juntivas, cuando los periodos son de determinada longitud y encabezan
la proposición a la que afectan. En este caso, si los bloques no son muy
largos, se privilegia el uso de la coma, asimismo, si son extensos, se utiliza
la separación por punto y seguido.
• Punto suspensivo
Los puntos suspensivos (. ..) suponen una interrupción de la oración o
un final impreciso. Es posible utilizarlos en reemplazo de la palabra etcé
tera, cuando se quiere expresar vacilación previo a lo que sigue (muchas
veces como mero recurso estilístico), para dejar un enunciado incompleto
y en suspenso, cuando se inserta una cita textual, sentencia o refrán y se
omite una parte de ella, o dentro de paréntesis cuando se transcribe lite
ralmente un texto y se omite una parte de él.
• Paréntesis
Son signos que encierran elementos incidentales o aclaratorios inter
calados en un enunciado. Se utilizan al interrumpir el sentido discursivo
con un inciso aleatorio o accidental, en la intercalación de datos, precisiones,
siglas, autor u obra citada, o en la transcripción o reproducción de textos
con abreviaturas.
• Raya
La raya sirve como sierro de apertura y cierre que acia un elemento o
enunciado. 5e utiliza para encerrar aclaraciones o incisos que interrumpen
78
el discurso, para señalar cada una de las intervenciones de un dialogo sin
mencionar el nombre de la persona o personaje al que corresponde, para
introducir o encerrar los comentarios o precisiones del narradora las inter
venciones de los personajes y en algunas listas como índces alfabéticos de
libros o bibliografía, a modo de omisión de un concepto ya citado o de un
autor que se repite.
• Coma:
A grandes rasgos, la coma contiene tres funciones principales: delimi
tar expresiones, indicar fenómenos textuales específicos como la elipsis
y desambiguar expresiones que pueden prestarse a más de un significado
(Koza, 2012; 2014). En la sección siguiente se profundza en estos aspectos.
+ 3. El caso de la coma
79
pueden ir encerrados por un signo de puntuación más fuerte como ser los
paréntesis o rayas. Al respecto, esta división no contemplaría casos como
las subordinadas relativas explicativas (7,8) o las alteraciones en el orden
regular (9,10), que ocupan una posición incidental.
(7) Los alumnos, que estudiaron, aprobaron el examen.
(8) Los alumnos (que estudiaron) aprobaron el examen.
(9) Los alumnos, el día de ayer, tuvieron examen.
(10) Los alumnos (el día de ayer) tuvieron examen.
80
φ 4. Propuesta didáctica
Φ Procedimiento
Se les indea a los alumnos que identifiquen en textos reales (de prefe
rencia no literarios), fraynentos en donde estimen que son utilizados los ds-
tintos usos de la coma, es decir, comas indeadoras (enumeraciones y elipsis),
comas delimitadoras (construcciones incidentales) y comas desambiguadoras
(expresiones que pue&n indear más de un skyiificado). Posteriormente, se
les solicita que justifiquen su elección. Mediante la mediación del docente se
concillarían tanto las hipótesis realizadas por los alumnos en cuanto al uso
utilizado, así como el efectivamente empleado y lo señalado por la norma.
Esto permitiría fomentar una comprensión del sistema de la puntuación.
81
Φ Los alumnos comprenden las implicancias de la coma
en la construcción de significado
Φ Procedimiento
82
c. Lamentablemente, Juan y María se divorciaron.
d. Sinceramente, estoy cansado.
♦ Bibliografía
83
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05
o
Formulación de políticas de lectura y escritura
en la educación superior.
Proyecto Universidad Autónoma de Bucaramanga1
♦ Introducción
1. Nota del Editor Se acara aquí que —dada la relevancia de la alfabetización académica—
se considera pertinente Incluir en este libro la etapa inicial de su abordaje, a través de
su tratamiento institucional por medio de un proyecto de investigación. En este caso,
el proyecto a partir del que se desarrolla el artículo fue presentado y aprobado en con
vocatoria interna de la UNAB durante el año 2015 (Bucaramanga, Departamento de
Santander, Colombia).
87
Formulación de políticas de lectura y escritura para la Universidad Autó
noma de Bucaramanga que busca unir esfuerzos, reconocer avances, rea
lizar nuevos diagnósticos y finalmente, como el título expone, formular polí
ticas que hagan frente a los problemas de lectura y escritura que observamos
en la comunidad académica, más allá de las aulas de clase.
La Universidad Autónoma de Bucaramanga reconoce, desde su Pro
yecto Educativo Institucional, el contexto global en el que se encuentra.
Sabe bien que las condiciones tecno-económrcas de nuestras sociedades
exigen individuos que puedan insertarse de manera eficiente en los entor
nos inestables de nuestras economías. Es por ello que la UNAB apunta a la
formación de un individuo que reconozca este contexto y sepa responder a
los retos de su tiempo. En este sentido, hemos observado importantes avan
ces curricularescomo la política de bilingüismo "UNAB bilingüe" y la intro
ducción del modelo de competencias. Dos acciones que pretenden educar
a los jóvenes estudiantes dentro de un paradigma complejo y flexible.
Desde hace cinco años se aplican pruebas de lectura y de escritura
a los estudiantes de primer ingreso Debido a los bajos resultados, en un
principio se crearon los Talleres de habilidades comunicativas dirigidos a
estos estudiantes con el fin de mejorar sus niveles de comprensión lectora y
de expresión escrita. Después, con la reforma curricular que sufrieron once
programas de grado, se creó la cátedra Expresión, cuyos objetivos fun
damentales son los mismos de estos talleres. Paralelamente, la profesora
Yolanda Carrillo desarrolló la investigación Propuesta para el desarrollo de
competencias de lectura y escritura en los estudiantes de primer semestre
de la UNAB, investigación que logró que la UNAB tomara conciencia sobre
la necesidad de establecer una política institucional de lectura y escritura
como requisito para mejorar los niveles académicos y las competencias de
los estudiantes.
De allí se propuso la cartilla Leer para escribir, el diserto de la prueba
de lectura y escritura para los estudiantes de primer ingreso y el Diplomado
en didácticas de la lectura y la escritura en la Educación superior dirigido
a los docentes de la UNAB y del Instituto Caldas De igual manera, los
profesores de la cátedra de Expresión se vincularon activamente en la Red
de lectura y escritura para la educación superior (REDLEES) que se dedica
a "articular los esfuerzos de los directivos, los investigadores y los docen
tes de las Instituciones de Educación Superior (IES) del país en tomo a la
lectura y la escritura".
88
El interés de todas estas acciones es mejorar los niveles de lectura y
escritura de los estudiantes de la UNAB. No obstante, tal como se puede
comprobar en la revisión de la prueba de escritura realizada a los estudiantes
de últimos semestres que presentan los simulacros del examen SABERPRO2,
aún estas acciones no tienen un impacto significativo. La razón que se ha
perfilado hasta el momento es que la lectura y la escritura no solo se pueden
mejorar con cátedras especializadas, ni siquiera con la creación de centros
de escritura como lo han hecho la Universidad de los Andes o la Universidad
Javeriana. Se requiere más bien un conjunto de acciones en el que esté
implicada toda la comunidad académica.
Además, siendo la UNAB una Institución de Educación Superior, tiene
dentro de sus responsabilidades éticas y sociales el buen uso de la lengua,
el respeto por la comunicación y la alta calidad intelectual de los documen
tos escritos en ella. En este sentido, no se puede reducir esa exigencia a la
producción estrictamente académica (artículos, ponencias, proyectos de
investigación) sino que, tratándose de una institución educativa, todo lo
que aparece en la web, en la comunicación intema, en los mensajes entre
administrativos y el resto de comunidad, debe reflejar el nivel intelectual
que se espera de una institución como la UNAB.
Por otra parte, no podemos olvidar que la lectura y la escritura no
son solamente habilidades técnicas que mejoran la inserción laboral de
los individuos, sino que por encima de todo son actos comunicativos. No
se circunscriben al hecho vago de tener un mayor vocabulario, sino a la
capacidad ampliada de producir ideas complejas y profundas, ideas que se
evidencian en la escritura, el diálogo oral y en la capacidad de argumen
tación. La lectura y la escritura son vehículos efectivos para propiciar una
sociedad que dialoga y discute ampliamente sus propios problemas.
No se puede pretender, entonces, que un curso o una acción aislada
de unos profesores comprometidos con estas actividades logren mejorar
los niveles en lectura y escritura de los estudiantes. Este proyecto tendrá
repercusiones en todos los aspectos de la comunidad UNAB pues se trata
89
de atacar un problema fundamental, de plantear soluciones efectivas y de
mejorar las condiciones de los miembros de esla comunirfad académica.
De ahí que lo que se propone en este proyecto sea plantear las políticas
institucionales que se requieren en la UNAB para, en un mediano plazo,
observar las mejoras en estos aspectos. Así, la pregunta que orienta este
proyecto es: ¿Qué políticas de lectura yescritura necesita la UNAB?
El interés es que, una vez realizados los dagnósticos necesarios para
evaluar los niveles de lectura y escritura de directivos, administrativos,
docentes y estudiantes, se puedan formular las acciones que se deman
dan para mejorar las fallas que observemos. Por otra parte, se busca que
estas dos competencias se encuentren en las preocupaciones centrales de
torta la comunirtad académica. Con esto se podrán mejorar los resultados
de los estudiantes en las pruebas SABERPRO, la producción académica
de profesores y estudantes, las publicaciones periódicas en la web de la
UNAB y el nivel de compromiso de los directivos con una problemática que
ya resulla evidente para todos.
<>¿Qué es leer?
90
Aunque es imposible recogerlos a todos en esta ocasión, tomaremos algu
nos de los autores que han hablado más claramente a este respecto.
El profesor Estanislao Zuleta es conocido por sus afiladas críticas al sis
tema educativo colombiano, especialmente por considerar que la manera
en que se promueve la lectura en las instituciones educativas cercena el
acto de pensar. Con él están de acuerdo los autores que hemos mencio
nado y otros no, como el profesor Fabio Jurado o Michéle Petit —conocida
por sus trabajos de promoción de lectura en comunidades de alto riesgo y
por estudiar los efectos de los libros en la vida de las personas—, quienes
coinciden en que no se puede comprender la lectura como un ejercicio
alfabético, estático y pasivo. La lectura entendida de esa forma se con
vierte en "un medio de alienación más, como la televisión o cualquiera
de los medios masivos de comunicación", dice el profesor Javier Navarro
(1996:82).
En contraste, la lectura es un ejercicio complejo que implica el desa
rrollo plural del individuo. Es decir, en la lectura no se encuentra solamente
una relación de tipo cognitivo, sino que es un acto vital en el que inci
den el deseo, los afectos, las relaciones con el otro, la imaginación y, por
supuesto, las capacidades comunicativas.
Es cierto que la lectura es un ejercicio intelectual, pero no se puede
creer que sea así por inercia. Al tomar un libro, el individuo no se hace más
inteligente automáticamente. La cantidad de libros leídos no es eviden
cia de una mayor capacidad intelectual. Indudablemente, alguien que lee
posee capacidades alfabéticas mayores que alguien que no lo ha hecho,
pero eso no le asegura un mejor desempeño como miembro de una socie
dad. Es por eso que autores como Hesse (2008:46) afirman: "Los enemi
gos de los buenos libros, y del buen gusto en general, no son los que los
desprecian, sino los que los devoran".
Entonces, los teóricos de la lectura insisten en la necesidad de desacra-
lizar la lectura para transformarla en lo que es, una experiencia individual y
profunda. Cuando se lee por aprobar un examen, obtener información o
recibir un ascenso no se puede decir que realmente se lee, se puede afir
mar que se ejecuta un acto intelectual de decodificación alfabética, pero
la experiencia que implica la lectura ha sido dejada por fuera. El profesor
Fabio Jurado (1996:45) afirma, incluso, que la actitud típica de la escuela
de buscar que el estudiante encuentre una única respuesta a partir de lo
leído no permite "hablar aquí de sujeto lector, sino de sujeto retransmisor.
91
retransmisor de un dscurso que se le impone como verdad y que conduce
a la abulia intelectual, al fastidio".
Por eso es que el primer compromiso de un maestro o de la Univer
sidad debe ser incitar el deseo de leer. Un deseo que está asociado a la
cunosidad, al anhelo de descubrir lo oculto, de sacar a la luz lo desco
nocido, de indagar lo inquietante. Ese deseo no se puede mutilar con
preguntas estáticas, con conclusiones definitivas ni con pretensiones de
conocimientos acabados. Eso es b que normalmente hace la escuela y asi
consigue que los jóvenes desperdicien la oportunidad de hacer una lec
tura consciente. Es decir, no les permite, como dice Zuleta (1985), dejarse
afectar por lo que está escrito.
Esta carencia propicia dificultades en bs individuos para relacionarse
con un mundo simbolizado, con un mundo que se encuentra atrapado en
las palabras y que espera ser desentrañado por el lector. Leer es producir
un código, dice Zuleta (1985), idea que comparten profesores colombia
nos como Javier Navarro y Fabio Jurado, entre otros. Y producir un código
significa poder encontrar la relación con el texto que tengo enfrente. Ser
capaz de sobrepasar el término semánticamente para encontrar el enigma
que se encuentra en el trasfondo de las palabras. Leer tras las líneas, dice
Cassany (2006).
Sea como sea, leer es ser capaz de interpretar y, como b indica Nietzs-
che (2001), es ser capaz de interpretarse, de reconocerse en la mirada que
posa sobre el libro, es dejarse trastornar y transformar por lo que el libra
dice para cada uno. Esa experiencia transformadora y que está mediada
por bs afectos es la que se ha dejado de lado en las formas instituciona
lizadas de la lectura.
Sin embargo, todo lo anterior no significa que la lectura sea para el
ocio, para matar el tiempo, para evadirse en el entretenimiento. Precisa
mente todos, también, coinciden en afirmar que la lectura como ocio,
diversión o pasatiempo es la misma lectura pasiva y distanciada que no
constituye la verdadera lectura. Hesse (2008:84) es particularmente duro
al respecto: "La lectura disipada e irreflexiva es como un paseo por un pai
saje hermoso con los ojos vendados" Y cuando habla de lectura disipada
incluye la lectura del periódico; Jurado incluye además los manuales de
instrucciones. Es decir, es la lectura para informarse, para almacenar datos
nuevos, para apropiarse de contenidos del saber.
92
Entretenerse o querer hacerse culto es lo mismo que esperar aprobar
un examen. Ahí todavía no ha pasado nada. Esas son, según Zuleta, las
formas dominantes burguesas como se ha expandido la interpretación de
la lectura. Lo que significa que se convierte el acto de leer en una acción
aferradora que, en lugar de despertar la capacidad crítica de los individuos,
lo que consigue es expandir determinados modos de interpretar la realidad.
Este punto es crucial pues no se puede negar que el acto de leer se
concibe, también, como una acción política. Vista la política en su expre
sión más amplia, como la entenderían Hannah Arendto Martha Nussbaum,
el espacio que abren los libros permite el intercambio de ¡deas y la capaci
dad de escucha del otro, de lo extrario, de lo lejano. Permite la construcción
individual del pensamiento que al mismo tiempo es colectiva en cuanto
el libro propicia el intercambio. Ser capaz de leer implica ser capaz de
escuchar al otro, discutir con el otro y reconocer que mis opiniones son
susceptibles de transformación. Igualmente, exige de los otros la capaci
dad de resistir el cuestionamiento, el interés por no permanecer estático.
Entonces, la lectura, que no es meramente consumo, es oportunidad de
reflexión, diálogo y encuentro con los otros.
En definitiva, el acto de leer es como el acto de vivir, no tiene un
fin determinado. Imputarle a la lectura un objetivo particular es siempre
sacarla de su naturaleza flotante. Sin embargo, lo que sise puede saber es
que, mientras los individuos puedan tener una experiencia de lectura, se
podrá asumir que son mayores las posibilidades de una sociedad capaz de
dscutir pacíficamente sus problemas.
Una sociedad de lectores significa una sociedad de personas dis
puestas a confiar en la Palabra para defender sus derechos, reclamar sus
carencias y justificar sus acciones. Es una comunidad de personas que
posee un mundo más allá del que se le presenta ante los ojos, pues tiene
la capacidad de descifrar lo que se encuentra encriptado en las palabras.
Es una sociedad que reflexiona con mayor criterio sobre sus actos, que se
desenvuelve con ética, pues la lectura desarrolla la capacidad de pensar y
con ello profundiza las relaciones de cada uno consigo mismo. Como diría
Petit (1999): "La lectura puede hacernos un poco más aptos para enunciar
nuestras propias palabras, nuestro propio texto, volvemos más los autores
de nuestra propia vida".
93
■¡Ji ¿Qué es escribir?
94
entiende como una experiencia profunda, la escritura no se asimila con el
compromiso académico que demanda.
Un aspecto importante que debe entenderse es que la escritura no es
igual para todos. Como lo menciona la profesora Anckade, de la Universidad
Colegio Mayor de Cundinamarca, la escritura es un trabajo que demanda
muchas horas de dedicación, "es decir, el acto de escribir es una entrega
total de aptitudes, perseverancia y laboriosidad constante' (2009).
Y esta realidad es la que deben comprender profesores y estudiantes.
Los primeros, para que puedan asumir el trabajo de enseñar a escribir
con la paciencia y dedicación que se requiere. Y los segundos, para que
conozcan la diferencia entre escribir y enviar mensajes electrónicos, que se
parece más a un balbuceo que al acto de escribir.
Por tanto, la escritura universitaria debe contemplar la realidad del cam
bio que significa para los estudiantes el paso de la educación básica a la
educación superior. Los profesores deben estar dspuestos a aceptar que los
niveles de conocimiento a los que se van a introducir los jóvenes son desco
nocidos y que el camino de enseñar a leer y a escribir es enseñarles los conte
nidos de las asirjiaturas Es decir, que el acto de escribir no es solo la manera
de evaluar unos contenidos, sino el camino para hacerlos comprensibles.
En este sentido, varias cuestiones se conjugan en el individuo que
comprende lo que implica el acto de escribir. Tal como lo expresa Andrade:
9S
Para finalizar, y luego de esta somera revisión de los dos conceptos
principales de este proyecto, es importante esbozar lo que significa una
política institucional·
96
+ Estado del arte
97
• 6,3 millones de habitantes declaran que entre sus lecturas se
encuentran libros, pero solo 5,8 millones reportan haber leído
al menos un libro en el último año
• En competencias lectoras, Colombia ocupa el lugar 30 entre
35 países.
• Más del 70% de los niños y jóvenes colombianos pertenecien
tes al sistema educativo están en el nivel de lectura más básico,
lo que, como es evidente, representa una gran limitación para
el desarrollo de una cultura de lectura en nuestro pafs.
• La mayoría de los niños responde a preguntas cuya respuesta
está explícita en el texto, pero tiene dificultad para establecer
relaciones entre distintas ideas de ese mismo texto.
• La mayoría no tiene comprensión global y se le dificulta hacer
una lectura crítica para formarse una opinión sobre el texto
*.
4. El informe completo del cual se han extraído estos datos se encuentra en: "Fundalectura
Plan de Lectura y Bibliotecas", Recuperado de: [Link] org/?module=
proyecto&ms=25#[Link] [Link]
5. Para ampliar la información, véase Hernández Toscano, Jeimy "El Plan de Lectura Nacio
nal y Bibliotecas: desarrollo y sostenibiltdad". Recuperado de: [Link]
red pía res/boletl n_red pía nes2/1 mage nesdocu me ntos/1 _Desarro I loySoste ni b¡ I id ad. pdf
98
lo establece como un derecho democrático e insiste en la importancia de la
lectura pata el buen desarrollo de la sociedad. Este plan se desarrolla a tra
vés de cinco estrategias: materiales de lectura y escritura en un programa
que se llama Colección semilla, fortalecimiento de la escuela y biblioteca
escolar; formación de mediadores en lectura y escritura; comunicación y
movilización para divulgare! Plan, y seguimiento y evaluación a las accio
nes del Plan.
En general, el Plan Nacional de Lectura y Escritura se concentra en
la escolaridad de tos niños y jóvenes colombianos a través del desarrollo
de competencias específicas y transversales en la formación escolar; es
la continuidad del Plan Decenal de Educación. El MEN reconoce que es
importante el aporte de la familia y por eso afirma que el Plan busca, ade
más, propiciar espacios de lectura y escritura en la casa.
Es necesario destacar que estos dos programas no se han concen
trado solamente en los textos escritos, sino que han incorporado elemen
tos como las maletas de cine colombiano y latinoamericano. Para hacer
posibles estos planes se han establecido convenios con las alcaldías y
gobernaciones de las ciudades y provincias comprometidas en adelantar
las estrategias necesarias para el cumplimiento de los objetivos. Actual
mente, Colombia cuenta con 853 bibliotecas que han sido dotadas por
el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas, y más de 800 municipios han
firmado convenios para llevar a cabo las metas de lectura y escritura en
sus comunidades.
Cabe agregar que en ninguno de los documentos consultados se
encontró la definición de lectura que impulsa este par de planes naciona
les. Por lo que se puede interpretar, se entiende como la alfabetización de
los niños y jóvenes y el acercamiento a la cultura que se produce al leer.
En general, los planes se enfocan en la doladón de material de lectura y la
formación de mediadores. Por otro lado, no se observan estrategias con
cretas para la mejora de tos niveles de escritura en los jóvenes. Aunque no
se puede desconocer el Concuiso Nacional de Cuento, que ya ha tenido
nueve versiones y que ha convocado a miles de niños, jóvenes y adultos
en torno de la escritura de ficción.
Ahora bien, en lo que concierne a la lectura y la escritura en la Edu
cación Superior, es de destacar que se han realizado numerosas inves
tigaciones diagnósticas sobre el estado de estas actividades en diversas
universidades del país. De hecho, existen trabajos que recogen el estado del
99
arte. Uno de ellos corresponde al Grupo de Investigación en Didáctica de la
Lengua Materna y la Literatura de la Universidad del Quindfo, que publicó
el artículo titulado 'Estado del arte de las concepciones sobre prácticas
de lectura y escritura en la universidad colombiana" (Camargo, 2008). En
él hacen el análisis de los trabajos presentados en simposios, congresos,
seminarios, talleres, así como de los artículos publicados entre los ados
2000 a 2008. En total revisaron 35 publicaciones teniendo en cuenta los
siguientes criterios: 1) Identificación del problema, 2) Reconocimiento de
los marcos teóricos de referencia y explicitación de la metodología, 3)
Presentación de resultados.
Las conclusiones que resultan de este trabajo se pueden sintetizaren
dos, que ya han sido resaltadas en los Encuentros de lectura y escritura.
Por una parte, son pocos los diagnósticos que se dirigen a intentar plan
tear modelos educativos. En general, no se analizan las prácticas peda
gógicas, las relaciones entre lectura y escritura y rendimiento académico,
ni tampoco los elementos que inciden en la lectura y la escritura como
la percepción, codificación, esquematizadón, entre otros. Por otra parte,
en la universidad no se enseña a escribir y no se reconoce que la lectura
y la escritura universitarias difieren y tienen aspectos particulares que los
jóvenes no aprendieron en su formación previa.
En el año 2010, la profesora Blanca Yaneth González junto con la
profesora Violetta Vega de la Universidad Sergio Arboleda, presentaron el
libro titulado Prácticas de lectura y escritura en la universidad. El caso de
cinco asignaturas de la Universidad Sergio Arboleda, en el que recogen las
experiencias ddácticas en lectura y escritura de esa universidad. Las conclu
siones no distan de las recogidas en las investigaciones anteriores. Lo que
hacen es precisar las prácticas educativas en esa Institución de educación
superior y acentuar la necesidad de que la relación entre profesóles, estu
diantes y textos se vea mediada por el diálogo. Esto quiere decir que es
necesario superar el modelo jerárquico que persiste en las prácticas edu
cativas y permitir la discusión en tomo de los textos más que en torno de
los temas. De fondo se encuentra que aún falta estimular la lectura crítica
pues se continúa con la lectura literal de contenidos sin abordar los con
textos, los vacíos, las inquietudes y las dificultades que se establecen en el
texto dado.
Por último, es importante resaltar el texto que se ha construido en
REDLEES, Reflexiones y propuestas para pensar una política de desarrollo
100
de la lectura y la escritura en Educación Superior, que recoge las discusio
nes y avances de los profesores sobre el tema. Este documento pretende
convertirse en la política de lectura y escritura que adopte el Ministerio
de Educación Nacional para las universidades
101
estudiantes comprenden mejor que casi la mitad de los profeso
res evaluados...'. Esta situación sugiere la necesidad de formar
también a los profesores.
• Lo interdisciplinar síesposóle es lo que se comprueba en algu
nas experiencias que se presentan en el documento. Se plantea
que presentar la lectura y la escritura con una perspectiva Ínter
y transdisciplinar sí es posible y vale la pena.
• El siguiente punto es La co-responsabilidad de los estudiantes,
que propone la existencia de numerosos y variados ejercicios de
lectura y escritura en todas las asignaturas, pues de lo contrario
es muy difícil que los jóvenes asimilen los modelos, estructuras
e importancia de estas actividades.
• Para finalizar, se proponen La investigación, la producción de
conocimiento y su difusión, campos en los que cada vez más
están impltcatfes las universidades, pero que pocas superan con
éxito debido a que sus maestros no cuentan con los elementos
necesarios para llevar adelante investigaciones de calitfcd En este
punto se insiste en la necesidad de la formación permanente de
los maestros y en la revisión de sus perfiles académicos.
• Y, unido a lo anterior, se cierran tas propuestas con las Impli
caciones administrativas, pues es evidente que todas estas pro
puestas no pueden realizarse en una universidad si no están
presentes todas las dependencias institucionales que se requie
ren para hacerlas realidad.
• Este documento es el eje central de lo que se pretende hacer en
la UNAB pues es fruto de años de dscusiones y reflexiones en
las que han trabando profesores del Departamento de Estudios
Sociohumanísticos. Por eso, la idea en este momento es realizar
nuestro propio estudio, que nos conduzca al establecimiento de
una política propia al respecto.
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Claudia Chamudis.. [et.al.]; compilado por Beatriz Actis.
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