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Análisis no estándar de la función exponencial

Este documento presenta una versión del argumento de Euler en su obra Introductio in Analisin Infinitorum sobre la función exponencial usando el lenguaje del análisis no estándar. Se demuestra la afirmación de Euler de que si x es un infinitesimal distinto de cero, existe un número finito k tal que e^x = 1 + kx. El argumento de Euler se vuelve más natural cuando se expresa en términos de infinitesimales del análisis no estándar sin necesidad de apelar a la continuidad de la función exponencial. El

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Análisis no estándar de la función exponencial

Este documento presenta una versión del argumento de Euler en su obra Introductio in Analisin Infinitorum sobre la función exponencial usando el lenguaje del análisis no estándar. Se demuestra la afirmación de Euler de que si x es un infinitesimal distinto de cero, existe un número finito k tal que e^x = 1 + kx. El argumento de Euler se vuelve más natural cuando se expresa en términos de infinitesimales del análisis no estándar sin necesidad de apelar a la continuidad de la función exponencial. El

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Autores

Luis Augusto Campistrous, Profesor titular de la Universidad Autónoma de Guerrero,


[Link]@[Link]
Omar Hernández Rodríguez Programa Graduado de Educación, Facultad de
Educación, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras,
omar.hernandez4@[Link]
Jorge M. López, Departamento de Matemática, Facultad de Ciencias
Naturales, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras,
[Link]@[Link]
Celia Rizo Cabrera, Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP), Academia
de Ciencias, República de Cuba y profesor titular de la
Universidad Autónoma de Guerrero,
[Link]@[Link]

Resumen
Se presenta en el lenguaje del análisis no estándar una versión de un
argumento de Euler de su Introductio in Analisin Infinitorum sobre la
función exponencial, el cual emplea de forma esencial el lenguaje de los
infinitésimos. La naturalidad de nuestra versión del argumento de Euler
aflora cuando se adapta al lenguaje del análisis no estándar, al obviarse
argumentos relativos a la extensión por continuidad de la función
exponencial.
Abstract
This article presents a variant of an argument by Euler in Introductio in
Analisin Infinitorum about the exponential function, in which essential use
is made of the language of infinitesimals. The natural character of Euler's
reasoning becomes all the more so evident when it is rendered in the
language of non standard analysis, as we can then dispense with some the
technical arguments regarding the extension by continuity of the
exponential function.

Datos de los autores


Luis Augusto Campistrous y Celia Rizo Cabrera, Universidad Autónoma de Guerrero,
Gerrero, México
[Link]@[Link]

Jorge M. López, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, Puerto Rico 00931
Teléfonos: 787 281-0649, 787 407-8525 (móvil); fax: 787 281-0651
jo_lopez43@[Link]
Las ventajas didácticas del cálculo no estándar:
una experiencia para compartir

Hay buenas razones para creer que el análisis no


estándar, en alguna de sus versiones, será el
análisis del futuro. - Kurt Gödel

I. Introducción

En su ameno libro Euler, The Master of Us All (Dunham, 1999, p. 17), William Dunham

comenta sobre el desarrollo que Euler presenta de los logaritmos en su famosa obra

Introductio in Analisin Infinitorum (Euler, 1748, Capítulo VII, p. 85). En su discusión,

Euler afirma (Euler, 1748, p. 86): si y es un infinitésimo distinto de cero1,

entonces existe un número finito k tal que . Claro está, el número finito2 k

resulta ser, como es de esperarse, un número infinitamente cercano al valor de la derivada

de la función en . A priori no sabemos que la función

exponencial indicada tiene derivada alguna en (es fácil ver, que si tuviese derivada

en cero, entonces tiene derivada en todos los puntos de su dominio). En este artículo se

presenta una prueba correcta de este dato en contexto del análisis no estándar, es decir, en

el lenguaje de los infinitésimos que Euler empleó para concebir y escribir sus

argumentos. En efecto, demostraremos la aseveración de Euler en el formalismo del

cálculo no estándar. Se podrá apreciar la naturalidad con la que se dan los argumentos de

Euler. También se podrá apreciar la gran ventaja didáctica que se obiene al desarrollar la

teoría de las funciones exponenciales derivando las propiedades analíticas de la función

logarítmica a partir de las propiedades correspondientes de la función exponencial. En la

1 Es decir, un número distinto de cero tal que para todo número real positivo.
2 Como veremos más adelante, un número finito es un número hiperreal que está infinitamente
cerca de un número real.

2
literatura existen presentaciones elegantes (Apostol, 1961, p.173) comenzando con la

definición del logaritmo natural como

para luego tomar la función inversa como la función exponencial con base natural. Esta

presentación es, sin duda, muy elegante, pero cualquier profesor de cálculo que la haya

empleado sin duda sabrá de las desventajas didácticas que la misma presenta a alumnos

que comienzan a familiarizarse con la materia. A cambio, la presentación de Euler

comienza con la discusión de la función exponencial y obtiene la función logarítmica

como su función inversa. Desde luego, una discusión formalmente correcta de la

definición de la función exponencial para todos los números reales, así como una

presentación correcta de su continuidad y su diferenciabilidad, son areas que podrían

tornarse un tanto escabrosas, ya que requieren el empleo de la completitud de los

números reales. Como es usual, se pasa de la definición de para un número x racional

a la definición de la misma expresión para un valor real arbitrario de x empleando

estrategias variadas, pero todas ellas basadas en algún principio de completamiento de los

números reales. Sin embargo, en el análisis no estándar el principio de completamiento

en el sentido de Cauchy cobra una forma más natural, sin necesidad de aducir sucesiones

de Cauchy en la discusión, lo cual permite (como veremos) la extensión de la función

exponencial de los números racionales a los números reales sin mayores dificultades

técnicas. Claro está, el principio de completamiento aparece en la forma (más natural y

menos técnica) del principio que afirma que todo número finito se puede expresar de

forma (necesariamente única) como un número real (la parte estándar) y un infinitésimo

(la parte infinitesimal).

3
II. Trasfondo histórico

Las críticas del Obispo George Berkeley (Berkeley 1734) relativas al empleo de

infinitésimos por Newton y Leibniz se pueden rebatir con toda efectividad cuando el

cálculo se formula en el sistema de los números hiperreales. El escrito de Berkeley tiene

como subtítulo: El analista; o un discurso dirigido a un matemático infiel. Donde se

examina si el objeto, Principios e Inferencias del Análisis Moderno están concebidas de

forma diferente o deducidas de forma más evidente que los Misterios Religiosos o los

Puntos de Fe. Ciertamente, esta crítica estaba principalmente dirigida a Newton y a su

método de fluxiones, el cual se recogía en (Newton, 1711). Berkeley hace un análisis

minucioso de los argumentos empleados en el cálculo de fluxiones (las derivadas de hoy)

y muestra con mucha efectividad las contradicciones de los métodos del análisis por

medio de infinitésimos. Con cierto sarcasmo, claro, Berkeley se refirió a los infinitésimos

como cantidades que nacen y se desvanecen, que son algo o nada a conveniencia, y

que, en ocasiones, sus razones resultan ser cantidades finitas. Veamos a la luz de las

críticas de Berkeley el cálculo de la derivada de la función , como lo haría

Newton: si es un infinitesimal distinto de cero, entonces

En la simplificación que se muestra, la segunda igualdad es posible ya que y la

tercera es posible ya que se puede considerar como cero al compararlo con la cantidad

2x. En el lenguaje del análisis no estándar, como veremos, esta tercera igualdad es más

4
bien una equivalencia que significa que las cantidades igualadas difieren por un

infinitésimo. Esta dificultad persiguió a los practicantes del cálculo por años, pero no los

detuvo en su intento por investigar los nuevos problemas que estaban en boga con el

advenimiento del cálculo. Algunos de los seguidores de Newton fueron más receptivos a

las críticas de Berkeley que los de Leibniz; Maclaurin en el año 1742 (Grabiner, 1998)

intentó contestar a Berkeley (sin mucho éxito) las objeciones presentadas por este último.

A cambio, Leibniz aceptó las críticas a los infinitésimos, pensando que tales críticas se

resolverían eventualmente, y que las mismas constituían un llamado adicional al estudio

y al perfeccionamiento de la técnica de infinitésimos. El sentir de Leibniz se resume

diciendo que él abogaba por continuar con las investigaciones tan prolijas del cálculo y

no detenerse en el análisis de asuntos relacionados a la justificación de los métodos.

Muchos estudiosos de la matemática han manifestado su gran asombro ante el desarrollo

vertiginoso de la matemática asociada a la invención del cálculo. El período del

desarrollo inicial del cálculo fue el período histórico en que se resolvieron más problemas

matemáticos y se propusieron más problemas matemáticos nuevos que en toda la historia

previa de la humanidad. Además, es innegable la profunda influencia que tuvo este

período histórico en la conformación del carácter de la matemática moderna. Los

protagonistas de este inusual desarrollo pudieron calcular áreas (cuadraturas) y longitudes

de arco (rectificación de curvas) que los antiguos no pudieron calcular, o si lo hicieron,

sólo lo lograron parcialmente, en casos especiales o por métodos que no parecían admitir

generalización. El asombro ante este desarrollo es aún mayor, cuando se reflexiona sobre

el conocimiento críptico y fragmentario que se tenía de la estructura de los números

reales. Sin embargo, los principales de esta etapa inicial del cálculo ocurrida a principios

5
del siglo XVII (Newton, Leibniz, LHospital y los Bernoulli Johann y Jacob-) tenían

varias concepciones matemáticas que sirvieron para guiar sus investigaciones. Una de

tales concepciones fue la de un infinitésimo o número infinitamente pequeño y otra, la de

un número infinito. No se exagera cuando se afirma que los infinitésimos, constituyeron

los ingredientes esenciales de los razonamientos iniciales del cálculo. En efecto, el

famoso escrito de LHospital, (L'Hospital, 1696) Lanalyse des infiniment petits pour

lintelligence des lignes courbes El análisis de cantidades infinitamente pequeñas para

la comprensión de las líneas curvas- y (Euler, 1748) Introductio in Analisin Infinitorum

-Introducción al análisis de infinitos-, contienen en sus títulos alusiones claras a los

infinitésimos. Para los protagonistas del período inicial del desarrollo del cálculo, esta

disciplina no fue ni más ni menos que el estudio de las cantidades infinitas, tanto las

grandes (números infinitos) como las pequeñas (infinitésimos).

III. El análisis no estándar.

En (Robinson, 1966) se presenta el primer modelo no estándar de los números reales, es

decir, el primer ejemplo de un cuerpo no arquimídeo3 que extiende tanto las operaciones

algebraicas de los números reales así como su ordenamiento usual, y que tiene la virtud

añadida de poseer un número infinito de infinitésimos y de números infinitos. La gran

mayoría de los argumentos de Newton, Leibniz, L'Hospital y Euler se pueden traducir

con todo rigor al lenguaje de los números hiperreales .

Como ya se ha señalado, un infinitésimo es un número tal que para todo número

real positivo r. Desde luego, en el sistema usual de los números reales no existe

infinitésimo alguno con la excepción del cero. Los infinitésimos son útiles, por ejemplo,

para definir la derivada de una función. En efecto, una función f definida en algún
3 Es decir, un cuerpo en el que el conjunto de los números naturales no es acotado.

6
intervalo abierto que contiene al punto c es diferenciable en c si existe un número real d

tal que para todo infinitésimo distinto de cero, el número

está infinitamente cerca del número d. Claro está, escribimos . De forma

análoga podemos definir la integral de una función . En efecto, si n es un

entero positivo, definimo como la suma de Riemann para una división

homogénea del intervalo [a,b] con subintervalos de longitud con la función evaluada

en los extremos izquierdos de los intervalos resultantes (podemos hacer lo mismo con

otros tipos de sumas de Riemann):

Decimos que la función f es integrable en el intervalo [a,b] si existe un número real I tal

que para todo número entero infinito N, está infinitamente cerca de I. Como es

de esperarse, las funciones continuas definidas sobre intervalos cerrados son integrables

en su intervalo de definición. Claro está, escribimos como es usual4. Note

que en el caso de las funciones f y S en las definiciones anteriores, hemos escrito las

extensiones canónicas con los mismos símbolos que la función original.

Esta historia contiene una lección muy interesante sobre la historia de la matemática. En

algunas épocas de la historia de la matemática, particularmente en aquellas de mucha

productividad, los matemáticos han dado muestras de ser gente muy pragmática,

interesados prioritariamente en resolver problemas matemáticos sin intentar ser tan


4 Aquí, la notación de la integral, la cual debemos a Leibniz, se debe interpretar como una suma de
in número infinito de términos que consisten de valores de la función multiplicados por infinitésimos. Más
adelante veremos que en el cálculo no estándar, la integral es, en efecto, una tal suma, es decir, una
extensión canónica a los hipernaturales de la suma sobre los naturales.

7
pulcros en su práctica matemática cotidiana5. Dicho de otro modo, muchas veces, en la

investigación matemática, por alguna razón, resulta más importante ser productivo y

resolver los problemas que necesitan atención que ser depurado en los métodos formales

que se emplean para la resolución de tales problemas. En efecto, el problema de las

inconsistencias lógicas asociadas al empleo del método de los infinitésimos señaladas por

Berkeley no afloró con todo su ímpetu hasta que Cauchy cometió su famoso error,

registrado en su Cours D'Analyse (Cauchy, 1821, p. 120) al demostrar que una serie

convergente de funciones continuas es continua. Niels Abel, sin atreverse a decir

abiertamente que Cauchy había errado6, ofreció en 1826 un ejemplo de una serie de

funciones continuas cuya función límite no es continua:

En efecto esta función diverge para todos los valores de x que son múltiplos impares de

Un examen de la demostración de Cauchy muestra que éste, a pesar de habernos

dado la definición del límite, no la empleó en su demostración , la cual está

plagada de múltiples menciones de cantidades infinitesimales . Es precisamente este

error de Cauchy lo que propicia una revisión de la matemática y una eliminación

definitiva de los infinitesimales, no sólo como elementos sustantivos de argumentos

matemáticos, sino también como metáforas útiles en el pensamiento matemático

(precisamente el empleo intencionado de Cauchy en su infame prueba ). No hay duda

alguna que la tarea que Cauchy dejó a las generaciones de matemáticos que le siguieron

5 En otras épocas, sin embargo, los matemáticos se han dedicado con más ahinco a fundamentar
sobre bases sólidas los resultados de la matemática. Nombres como los de Mortitz Pasch, Lobachevsky,
Bolyai e incluso Bourbaki saltan a la mente.
6 Aunque en una carta de 1826 Abel manifiesta:
Cauchy está loco (fou) y es imposible hacerse
escuchar con él, pero en este momento es el hombre que conoce cómo se debe hacer la matemática. Sus
hazañas son excelentes pero muy confusas (très brouillé).

8
fue una de proporciones mayores. Esta tarea requirió un análisis profundo de la lógica de

predicados y la introducción de una nueva grafía para la representación de algunos

conceptos matemáticos relativos a los varios tipos de límites de funciones (como la

convergencia uniforme en contraposición a la convergencia punto a punto). En efecto,

hoy día sabemos que el error de Cauchy consistió en una conmutación incorrecta de dos

cuantificadores universales7. Vale la pena apuntar, además, que en la época de Cauchy se

pasó de situaciones en las que los puntos a los que se aplicaba el análisis pasaban de

ser números reales a funciones pertenecientes a ciertos espacios de funciones (continuas,

diferenciables, etc.), de manera que los paradigmas subyacentes en la práctica

matemática fueron cambiando paulatinamente. Por ende, se entienden en alguna medida

los titubeos en el manejo de los nuevos objetos matemáticos y las confusiones que

naturalmente ello entraña.

Hoy contamos con varios modelos de sistemas numéricos que contienen al conjunto de

los números reales, conservando su estructura algebraica y de orden8, y que también

contienen una infinidad de números infinitésimales y números infinitos. La formulación

original de un tal sistema numérico se debió al matemático norteamericano de origen

alemán, profesor de la Universidad de Yale, Abraham Robinson. En las referencias se

presentan algunas alternativas de formulaciones teóricas de tales números para beneficio

de quienes quieran incursionar en el estudio de los números hiperreales . Para nosotros

valdrá, sencillamente, decir que el sistema de los números hiperreales consiste de un

cuerpo ordenado (es decir, un cuerpo con una ordenación de todos sus elementos, la cual

satisface la gran mayoría de las propiedades algebraicas y de orden que caracterizan a los

7 Este error lo cometemos todos los estudiosos de la matemática al menos dos veces en nuestra
existencia, y a veces, más.
8 El nuevo cuerpo ordenado, sin embargo, pierde la propiedad de ser completo.

9
números reales9) y no arquimídeo, el cual no sólo contiene una copia de los números

reales con todas sus propiedades algebraicas y analíticas, sino además, una infinidad de

números infinitamente pequeños y números infinitamente grandes. La gran objeción de

Berkeley a los infinitesimales de Newton es sencillamente irrelevante en el contexto de

los números hiperreales: la derivada de una función en un punto dado es un número real

infinitamente cercano a un número hiperreal finito consistente en el cociente diferencial

de la función en el punto incrementado por una cantídad infinitesimal distinta de cero10,

de suerte que tal número real es por definición la derivada deseada. En efecto, todo

número hiperreal finito x siempre se puede descomponer en forma única como una suma

de un número real r y un infinitésimo Este es un principio importante del

cálculo no estándar:

Teorema (Principio de lo números finitos) Si x es un número finito, entonces es posible

escribir de manera única donde r es un número real y es un infinitésimo.

Decimos que r es la parte estándar de x y que la parte infinitesimal de x; en símbolos,

y .

Claro está, en los números hiperreales hay abundancia de infinitésimos distintos de cero.

En contraste, el único infinitesimal de los números reales es el cero.

Para la presentación que haremos a continuación, debemos agregar algunos comentarios

adicionales relativos a la forma en que los números reales se sitúan dentro de los

números hiperreales. Todos los conjuntos, relaciones, funciones, etc definidas en el

contexto de los números reales poseen extensiones (llamadas canónicas) a conjuntos,

relaciones, funciones, etc. (respectivamente), definidas para los números hiperreales. Por

9 Con una notable excepción: hay sucesiones de Cauchy de números hiperreales que no convergen.
10 Es decir, difiere de tal número por un infinitésimo.

10
ejemplo, las extensiones canónicas de los números naturales y los números racionales al

conjunto de los números hiperreales contienen elementos adicionales que no son números

reales. Por ejemplo, los números hiperracionales (la extensión canónica de los racionales

a los hiperreales) contienen números infinitos y también infinitésimos. Por otra parte, la

extensión canónica de los números naturales (los números hipernaturales) contienen

números infinitos llamados números naturales infinitos.

La importancia matemática de los números hiperreales se desprende de su relación con

los números reales, ya que, a fin de cuentas, lo que más importa a la mayoría de los

matemáticos es el estudio de la estructura de los números reales. Así pues, el análisis no

estándar inventado por Abraham Robinson se ha venido a considerar, más bien, como

una técnica para la demostración de aseveraciones sobre los números reales. Dicho de

manera más gráfica, cuando se interesa demostrar alguna aseveración sobre los números

reales, se considera la misma aseveración en el sistema de los números hiperreales, y en

este último sistema, empleando los recursos adicionales con los que se cuenta (es decir,

empleando infinitésimos, números infinitos, extensiones canónicas, etc.) se demuestra la

aseveración correspondiente y se infiere que si es cierta para los números hiperreales,

también lo es para los números reales. Esto es así gracias al siguiente resultado:

Principio de transferencia: Todo enunciado11 sobre los números reales es cierto si y

sólo si el enunciado correspondiente para los números hiperreales es cierto.

Un ejemplo servirá para mostrar la forma de empleo del Principio de transferencia.

Suponga se desea demostrar la aseveración que reza que toda función continua

tal que (es decir, la función tiene signos distintos en los

11 Tal y como lo hemos escrito, el principio no es estrictamente cierto, ya que los enunciados del
principio excluyen la posibilidad de cuantificadores sobre subconjuntos de los números reales o sobre
funciones.

11
extremos del intervalo ) tiene un cero en el intervalo (es decir, que existe

tal que ). En el análisis no estándar consideraríamos la extensión

canónica de , digamos , la cual tiene por dominio el conjunto la

extensión canónica de en los números hiperreales (que no es otra cosa que el

intervalo en los hiperreales determinado por los números 0 y 1 el cual, dicho sea de paso

contiene números que no son reales, por ejemplo, infinitésimos-) y donde, claro está,

es la extensión canónica de que no es otra cosa que los números hiperreales. Bisecando

el intervalo dado repetidamente, es posible demostrar que para cada entero existe un

intervalo cerrado de longitud y tal que (es

necesario incluir la posibilidad de una igualdad ya que pueden aparecer ceros espurios en

la construcción inductiva). Por el principio de transferencia, si es un hipernatural

infinito, entonces existe un intervalo ( números hiperreales)

de longitud tal que . Como es infinitésimo, todos los puntos

del intervalo están infinitamente cerca unos de los otros. Si r es la parte estándar de

cualquiera de ellos, entonces, por la continuidad de , está infinitamente cerca

de , de manera que y . Claramente .

Ahora aplicamos los comentarios anteriores para examinar la presentación de Euler sobre

la función exponencial.

[Link] didáctica del estudio de la función exponencial en el contexto del análisis

no estándar

(Figura 1)

12
Luego de revisar los escritos (Euler, 1748) y (LHospital, 1696) logra tener una idea más

clara sobre las ventajas didácticas que tiene una presentación que parte de las

propiedades de la función exponencial. El libro de LHospital es particularmente

interesante en lo que respecta a la discusión de la función exponencial; él toma la base

usual a > 0 y compara las potencias por números naturales de a (una sucesión

geométrica) con la sucesión de los exponentes (una sucesión aritmética); véase la Figura

1. LHospital extiende primeramente la sucesión de exponentes de (el conjunto de los

números naturales ) al otro lado de , es decir, a , el conjunto de los

enteros . Para la definición de las potencias racionales él discute

primeramente el problema de hallar la media proporcional de dos términos consecutivos

de la sucesión geométrica de las potencias y lo relaciona con el problema de hallar la

media aritmética de dos términos consecutivos de la sucesión aritmética de los

exponentes. Esto se puede apreciar claramente en el texto de la Figura 1. De esta manera

LHospital justifica la definición de los exponentes racionales. Ciertamente, el método de

LHospital es uno de gran elegancia. Ahora presentamos el argumento de Euler sobre la

función exponencial aludido anteriormente:

Teorema 1. Si es un infinitésimo y a>1 es un número real, entonces

donde es un infinitésimo que factoriza como , donde k es un hiperreal finito. En

efecto,

13
Demostración. En esta demostración habremos de suponer que empleando el método de

L'Hospital o sus variantes usuales, tenemos una función la cual satisface

las propiedades usuales que se recogen en las leyes de exponentes. Recuérdese que para

cada entero tenemos

(1)

Si es un número racional y n es un número natural tal que , entonces, por la

relación anterior, tomando , tenemos

, (2)

de donde se obtiene

(3)

Para todo número real existe un número natural n tal que

Por el Principio de transferencia, si es un infinitésimo, entonces existe un

hipernatural (claramente infinito) N tal que la desigualdad anterior se cumple para N en

lugar de n. Por lo tanto, como los extremos de la desigualdad

(4)

son infinitésimos, existe otro infinitésimo , tal que . Entonces

14
(5)

y por 5, 3 y el principio de transferencia,

Como el lado derecho de la desigualdad es un infinitésimo, y como , tenemos

Esto dice que si es un infinitésimo racional, entonces está infinitamente cerca de

1. Además, como

está claro que también está infinitamente cerca de 1 si es un infinitésimo racional

cualquiera. Por lo tanto, vemos que la función es continua en .

Finalmente, como , también está claro que es

continua en todos los puntos de su dominio. Todo esto demuestra la continuidad de la

función exponencial en los números racionales. La extensión de esta función a los

números reales se realiza en dos pasos. Primeramente se toma la extensión canónica de la

función , la cual escribimos como . Si entonces se

escoge un número , infinitamente cerca de x y se define como . Por lo

ya demostrado y la densidad de en , es fácil ver que esto define bien a una función

ya que si u y v son hiperracionales infinitamente cerca del hiperreal r,

entonces u está infinitamente de v y está infinitamente cerca de . Por la continuidad

de la función exponencial en los racionales, también es fácil ver que la función

15
es continua12. Emplearemos la continuidad de la función exponencial

más adelante en esta demostración.

Volviendo a 1, si n es un número natural y son números reales tal que

, entonces, tomando en 1, tenemos

(6)

Nóte que es una suma de Riemann para la función exponencial con base a para

una subdivisión uniforme del intervalo con subintervalos de longitud 1/n y con la

función evaluada en los extremos izquierdos de los subintervalos resultantes. Por

consiguiente, si N es un hipernatural infinito como en 4 y infinitésimos como en

5, se puede concluir por el principio de transferencia que es un número

hiperreal finito infinitamente cercano a . Así pues, concluimos que

está infinitamente cerca de , número que a su vez está

infinitamente cerca de .

Finalmente, como

12 Para el lector que espera ver sucesiones de Cauchy o cotas superiores mínimas en la demostración
de la continuidad de la función exponencial en la recta numérica, valga decir que la existencia de
descomposiciones únicas para números los finitos como sumas de números reales e infinitésimos es
formalmente equivalente al axioma de completitud de los números reales.

16
para todo , la función tiene derivada en y su valor es

. Así pues, tomando

la aseveración del Teorema queda demostrada.

Ahora podemos calcular directamente las fórmulas asociadas al cálculo de las funciones

exponenciales y logarítmicas. Si escribimos

Entonces vemos que para todo ,

de manera que

Además, si , entonces

Integrando ambos lados de esta última relación obtenemos

17
Por lo tanto, si se obtiene

y podríamos emplear las estimaciones usuales de las sumas de Riemann por rectángulos

inscritos para obtener y que de suerte que, por la propiedad del valor

intermedio de las funciones continuas, existe un valor tal que y .

IV. Aspectos más teóricos del análisis no estándar y sugerencias para los no

iniciados

De acuerdo a (Ward Henson, 1996) la mayoría de las presentaciones formales del análisis

no estándar están caracterizadas por el empleo de lenguaje lógico extremadamente

técnico, el desarrollo de una infraestructura sobre la teoría de conjuntos que va más allá

de lo necesario para poder desarrollar un sentido funcional de la disciplina y una

inversión desmedida en la construcción de utraproductos13. Los matemáticos, con

frecuencia, encuentran tales presentaciones pesadas en exceso. Para los lectores

interesados en hacer una incursión en esta área de la teoría del análisis no estándar hemos

incluido como referencias a (Hatcher, 1982 ) y (Ward Henson, 1996 ) y (Vieri-Nasso,

2005) . La presentación de Hatcher es muy instructiva y rica en ideas algebraicas, pero no

contiene el enunciado del Teorema de os del cual se suele deducir el Principio de

transferencia. En (Ward-Henson, 1996) se pueden encontrar más detalles sobre los

aspectos lógicos, incluyendo el Teorema de os. El análisis no estándar desarrollado a

través de la teoría de ultraproductos constituye un modelo de los números reales que

podría no ser único si no se cumple la hipótesis del continuo; véase (Roitman, 1982). A

diferencia de los números reales, no existe un sistema categórico de axiomas para los
13 Sugerimos al lector que no conozca sobre ultraproductos que revise la exposición elemental en
(Hatcher, 1982).

18
números hiperreales. Los números reales, como se sabe, están totalmente caracterizados

por los axiomas de un cuerpo ordenado completo. Sin embargo, como los números reales

y los hiperreales tienen ambos la misma teoría de primer orden, y como no hay teoría de

segundo orden para los hiperreales, el resultado análogo a la categoricidad de los reales

en la lógica de segundo orden no se puede dar en los números hiperreales. Este dato es

una consecuencia del Teorema ascendente de Löwenheim-Skolem de la teoría de

modelos.

V. Epílogo

El argumento presentado en este escrito y basado en el argumento de (Euler, 1748,

Capítulo VII, p. 85), tiene la virtud de eliminar el empleo de las series infinitas

empleadas en el argumento original, convirtiéndolo, por ende en un argumento mucho

más apropiado par un curso introductorio de cálculo. Aparte de la evidente naturalidad y

simplicidad general del argumento cuando se acuña en el lenguaje del análisis no

estándar, a nuestro juicio, este argumento tiene las siguientes ventajas didácticas:

a) realza el entrejuego entre la derivada y la integral en la deducción de las

propiedades básicas de la función exponencial;

b) permite la presentación de la función exponencial a partir de las leyes de

exponentes, evitando así una presentación que parta de la definición del

logaritmo natural a base de la integral (conceptualmente más difícil para el

estudiante), y

c) dada la formulación peculiar del principio de completamiento de en el

sistema de los números hiperreales, el argumento evita el empleo de las

19
sucesiones de Cauchy en la extensión a los números reales de la función

exponencial, inicialmente definida para los números racionales.

d) simplifica la demostración de la continuidad de la función exponencial en

los números reales.

Referencias

Apostol, T. (1961): Calculus, Volume 1, Blaisdell Publishing Company, New York.

Berkeley, G. (1734): The Analyst, Edición facsimilar en [Link] R.

Tonson y S. Draper en Strand.

Cauchy, A.-L. (1821): Cours danalyse, edición facsimilar, Sociedad Andaluza de

Educación Matemática Thales, Paris, Gauthier-Villars, 1899.

Dunham, W. (1999): Euler, The Master of Us All, The Mathematical Association of

America (Incorporated), U.S.A.

Euler, L. (1748): Introductio in Analysin Infinitorum, Apud Marcum-Michaelem

Bousquet & Socios., Edición Facsimilar, SAEM, Thales, Real Sociedad Matemática

Española.

Grabiner, J. (1998): Was Newtons Calculus a Dead End? The Continental Influence of

Maclaurins Treatise of Fluxions, The American Mathematical Monthly 104 (5), May, 1997, pp.

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Figura 1: Discusión de exponentes en Lanalyse des infiniment petits pour
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Copia de una página del facsímil de L'analyse des infiniment petits pour l'intelligence des

lignes courbes.

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