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Críticas y Propuestas del Socialismo

El socialismo propone que el Estado o las instituciones democráticas controlen los medios de producción y redistribuyan los recursos de forma justa. Critica la desigualdad y la injusticia del capitalismo. Los socialistas tienen una visión pesimista del pasado capitalista pero optimista sobre un futuro con más igualdad bajo el socialismo.

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Críticas y Propuestas del Socialismo

El socialismo propone que el Estado o las instituciones democráticas controlen los medios de producción y redistribuyan los recursos de forma justa. Critica la desigualdad y la injusticia del capitalismo. Los socialistas tienen una visión pesimista del pasado capitalista pero optimista sobre un futuro con más igualdad bajo el socialismo.

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Socialismo

El socialismo es una escuela de pensamiento político que incluye una


gran variedad de propuestas políticas. Dos de sus ideas centrales,
compartidas por la gran mayoría de propuestas socialistas, son:

1. El control central de los medios de producción: el Estado debe


controlar los medios de producción (fábricas, medios de transporte,
etc.) porque es lo más eficiente o lo moralmente mejor.
2. La crítica moral al capitalismo, ya sea bajo la forma de
conservadurismo o de liberalismo de libre mercado. Desde el
socialismo se critica el capitalismo por ser moralmente y
políticamente defectuoso.
Desarrollemos estas dos ideas centrales del socialismo.

1. El control central de los medios de producción

Después del colapso comunista, muchos socialistas abandonaron la idea


que el Estado tenía que ser propietario de todos los bienes y medios de
producción, en favor de proyectos alternativos más flexibles, democráticos
y descentralizados.

El socialismo ya no defiende que el Estado sea el propietario de los


medios de producción y de los bienes básicos, pero sí defiende que
alguna institución democrática asuma el control de la economía. Es decir,
que el Estado tiene que controlar el libre mercado. De esta forma, el
Estado podrá llevar a cabo la función de redistribuir los recursos de
forma justa, aunque sin ser el propietario de estos recursos.

Por un lado, el socialismo de mercado tolera un sistema


predominantemente de mercado, pero exige que ciertos recursos
esenciales sean controlados por el Estado, como por ejemplo la
educación, la salud o las infraestructuras.

Los economistas que defienden el libre mercado contraargumentan que la


intervención estatal produce resultados ineficientes y consecuencias
inesperadas por el propio Estado.
Por otro lado, muchos socialistas han abandonado la idea de que el
Estado deba planificar la economía y se han centrado en alterar las
relaciones de propiedad. Proponen que las empresas, en vez de estar
controladas por capitalistas que explotan a los trabajadores, sean
controladas por los propios trabajadores. De esta forma se conseguirá que
los recursos sean redistribuidos de forma justa.

El filósofo norteamericano Robert Nozick (1938-2002) contraargumenta


esta posición con un contraejemplo: suponiendo unos ingresos iguales
para cada persona, ¿qué tendría de malo que algunas personas, de forma
voluntaria, dieran dinero a un jugador de baloncesto excelente, para
apoyarle en su carrera como deportista? Según Nozick, no puede haber
nada de malo en ello, con lo que concluye que los socialistas, una vez se
permitan intercambios voluntarios, deben aceptar una desigualdad
permanente de ingresos.

Muchos socialistas responderían a este contrargumento de Nozick con la


siguiente crítica moral al capitalismo, desarrollada a continuación.

2. La crítica moral al capitalismo

Actualmente existe una gran desigualdad en la distribución de la riqueza,


tanto entre individuos como entre naciones. Esta gran desigualdad es
consecuencia de guerras y de explotación por parte de los poderosos.
Habiendo constatado estas desigualdades injustas, es necesario
corregirlas para poder construir una sociedad sobre una base más
justa, más moral.

Como se acaba de ver, los socialistas a menudo se refieren a las


injusticias históricas que han mantenido a los pobres pisoteados y
humillados y oprimidos. Estas injusticias históricas justifican sus críticas
del statu quo y sus propuestas de reforma política.

Entre los socialistas existe una gran variedad de propuestas de cómo


distribuir los recursos de forma justa, para asegurar que tanto las
generaciones presentes como las futuras tengan un buen nivel de vida y
gocen de igualdad de oportunidades.

 
Desde el socialismo también se critican los valores fundamentales
del capitalismo y del liberalismo clásico: la competencia, los
beneficios propios, el individualismo excesivo, etc. Tanto el
capitalismo como el liberalismo clásico, según los socialistas, se basa en
la búsqueda egoísta de la riqueza para uno mismo.

En contraposición, los socialistas defienden la acción colectiva en vez


de individual, es decir que se cree riqueza por y para la clase obrera /
oprimida / pobre / trabajadora.

Algunos defienden que si la riqueza es creada por y para la clase obrera,


eso dará lugar a una nueva era dorada, con riqueza y bienestar para
todos. Otros defienden que algunos tendríamos que bajar nuestro nivel de
vida para conseguir que todos tengamos un nivel de vida aceptable. Así
regresaríamos a una vida colectiva más simple y buena.

La mayoría de socialistas dan por sentado que el socialismo terminará con


la necesidad de la religión, de la propiedad privada, del egoísmo, de las
clases sociales e incluso de la familia. En consecuencia, triunfarán el amor
libre, los recursos y la comida para todos, el desarrollo personal, etc.

Por lo general, los socialistas son pesimistas del pasado y optimistas


del futuro. Es decir, los socialistas tienen una visión pesimista de lo que
hemos sido históricamente y de lo que todavía somos ahora: explotadores
y oprimidos. También tienen una visión optimista de lo que podemos llegar
a ser si la sociedad se reforma según sus propuestas.

Eso contrasta con los defensores del conservadurismo, acostumbran


a tener una visión positiva de la historia y del momento actual (hemos
heredado instituciones y valores valiosos que hay que conservar) y una
visión negativa del futuro (un cambio demasiado brusco puede
hacernos perder todo lo bueno que hemos heredado y que ha costado
tanto tiempo y esfuerzo desarrollar).

Bibliografía

• MOSELEY, A. (2017). Political Philosophy | Internet Encyclopedia of


Philosophy. URL: [Link]

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