VIGILIA PASCUAL l9l
PREGON PASCUAL
17. El sacerdote se dirige a la sede. El diácono pone el cirio pascual en el candela-
bro, que está preparado en medio del presbiterio o junto al ambón. Después de poner
incienso en el incensario, si éste se ha utilizado, el diácono pide y recibe, como lo hace
en la misa antes del Evangelio, la bendición del sacerdote, el cual dice en voz baja:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios,
pora que proclames dignamente su pregón poscual;
en el nombre del Padre,
y del Hijo + y del Espíritu Santo.
R. Amén.
Esta bendición se omite si el pregón pascual es proclamado por otro que no sea el diácono.
Si se usa el incienso, el diácono o, en su defecto, el sacerdote, inciensa el libro y el cirio.
Luego proclama el pregón pascual desde el ambón o desde el púlpito. Todos permane-
cen de pie, teniendo en sus manos las velas encendidas.
El pregón pascual puede ser proclamado, en caso de necesidad, por un cantor que no
sea diácono. En este caso, el cantor omite desde las palabras "Por esó, queridos her-
manos", hasta el linal del invitatorio "El resplandor de su luz", así como el saludo
"El Señor esté con vosotros".
El pregón puede cantarse también en su forma breve. Las Conferencias Episcopales
pueden adaptar el pregón intercalando en él alguna aclamación del pueblo.
18. FORMA LARGA DEL PREGON PASCUAL
(Texfo sin nofqción musicol, en la pdg. 198).
A-lé-gren-se por fin, los co-ros de los án-ge-les, aJé-grense las je-
rar-quí-as del cie-lo y, por la vic-to-ria de rey tan po-de-ro-so, que
las trom-pe-tas a-nun-cien la sal-va-ción. Go- ce tam-bién la tie-
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rra, i-nun-da-da de tan-ta cla-ri-dad y que, ra-dian-te con el ful-
gor del rey e-ter-no, se sien-ta li-bre de la ti-nie-bla que cu-brí-a
el or-bagn-te-ro. A-lé-gre-se tam-bién nues-tra ma-dre la l-gle-sia,
re-ves-ti-da de luz tan bri-llan-te; re-sue-ne es-te tem-plo con las
a-cla-ma-cio-nes del pue-blo. (Por e-so, que-ri-dos her-ma-nos, que
a-sis-tís a la ad-mi-ra-ble cla-ri-dad de es-ta luz san-ta. in-vo-cad
con-mi-go la mi-se-ri-cor-dia de Dios om-ni-po-ten-te, pa-ra que
a-quel que, sin mé-ri-to- mí-o, me a-gre-gó al nú-me-ro de los dia-
co-nos, com-ple-te mi3Ja-ban-za a es-te ci-rio, in-fun-dien-do el
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res-plan-dor de su luz)
(V. El Se-ñor es-té con vo-so-tros. R. Y con tuJs-pr-ri-tu
V. Le-van-te-mos el co-ra-zón. R. Lo te-ne-mos le-van-ta-do ha-
cia el Se-ñor. V. De-mos gra-cias al Se-ñor nues-tro Dios. R Es
jus-to y ne-ce-sa-rio. En ver-dad es jus-tu/ ne-ce-sa-rio a-cla-mar
con nues-tras vo-ces y con to-do el a-fec-to del co-ra-zón a Dios
in-vi-si-ble, el Pa-dre to-do-po-de- ro- so y a su ú-ni-co Hi-jo, nues-
tro se-ñor Je- su- cris-to. Por-que él ha pa-ga-do por no-so-tros
al e-ter-no Pa-dre la deu-da de A-dán y ha bo-rra-do, con su san-
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gre inma-cu-la-da, la con-de-na del an-ti- guo pe- ca-do. Por-que
és-tas son las fies-tas de Pas-cua, en las que se in-mo-la el ver-da-
de-ro Cor- de-ro, cu-ya san-gre con-sa-gra las puer-tas de los fie- les.
Es-ta es la no-che en que sa-cas-te de E-gip-to a los is-ra-e-li-tas,
nues-tros pa-dres, y los hi:cis-te, pa-sar a pie el mar Ro-jo.
Es-ta es la no-che en que la co-lum-na de fue-go es-cla-re-ció las
ti-nie-blas del pe- ca- do. Es-ta es la no-che que_- a to-dos los que
cre en en Cris-to, por to-da la tie -rra, los a-rran-ca de los vi-cios
del mun-do y de la os-cu-ri-dad del pe-ca-do, Ios res-ti-tu-ye a la
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gra-cia y los a-gre-g13los san-tos.
Es-ta es la no-che en que, ro-tas las ca-de-nas de la muer-te, Cris-
to as-cien-de vic-to-rio-so del a- bis- mo. ¿De qué nos ser-vi-rí-a
ha-ber na-ci- do si no hu-bié-ra-mos si-do re§- ca-ta-dos? ¡Qué a-
som-bro-so be-ne-fi-cio de tu a-mor por no-so- tros! ¡Qué in-com-
pa-ra-ble ter-nu-ra y ca-ri-dad! ¡Pa-ra res-ca-tar al es-cla-vo en-tre-
gas-te al Hi- jo! Ne-ce-sa-rio fue el pe-ca-do {e A-dán, que ha si-
do bo-rra-do por la muer- te de Cris- to. ¡Fe-liz la cul- pa que me-
re-ció tal Re-den-tor! ¡Qué no-che tan di-cho-sa! Só-lo e-lla co-no-
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ció el mo-men-to en que Cris-to re-su-ci-tó'del a-bis- mo. Es-ta es
la no-che de la que es-ta-ba es-cri-to: "Se- rá la no-che cla-ra co-
m".-- el dí'a, la no-che i-lu-mi-na-da por mi go- zo". Y-gr sí, [Link]
no-che san-ta ahu-yen-ta los pe- ca-dos, la-va las cul-pas, de-vuel-
ve la i-no-cen-cia a los ca-í-dos, la a-le-grí-a a los tris- tes, ex-pul-
sa el o- dio, tra- e la con-cor-dia, do-ble-ga a los po-ten-tes. En
es-ta no-che de gra- cia, a-cep-ta, Pa-dre san-to, el sa-cri-fi-cio ves-
per-ti-no de es-ta lla-ma, que la san-ta l-gle-sia te o-fre-ce en la so-
lem- ne o-fren-da de es-te ci- rio, o-bra de las a-be-jas. Sa-be-mos
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ya lo que a-nun-cia es-ta co-lum-na de fue-go, que ar-de en lla-ma
vi-va pa-ra la glo-ria de Dios. Y aun-que dis-tri-bu-ye su luz,
men- gua al re-par-tir-la, por-que se a-li-men-ta de ce-ra fun-di-da
que e-la-bo-ró la a-be-ja fe-cun-da pa-ra ha-cer es-ta lám-pa-ra pre-
cio- sa. ¡Qué no-che tan di-cho-sa, en que se u-ne el cie-lo con la
tie-rra, lo hu-ma-no con lo di-vi-no! [Link]-ga-mos, Se-ñor, que es-
te ci-rio con-sa-gra-do a tu nom-bre pa-ra des-iru-ir l3 gs-cu ri-dad
de es-ta no-che, ar-da sin a-pa gar- se yJcep-ta- do co-mo per-fu-
me se a-so-cie a las lum-bre- ras del cie- lo.
r98 SEMANA SANTA
Que el lu-ce-ro ma-tinal lo en-cuen-tre ar-dien-do, e-se lu-ce-ro que
no co-no-ce o-ca- so, Je-su-cris-to, tu Hi-jo, que vol-vien- do del
a-bis- mo, bri-lla se-re-no para-el li-na-je hu-ma-no y vi-v-e_y rei-na
por los si- glos de los si- glos. R. A-MEN.
(Pasa a la pág. 204)
FORMA LARCA DEL PRECON PASCUAL
Alégrense, por fin, los coros de los ángeles,
alégrense las jerarquías del cielo
y, ppr la victoria de rey tan poderoso,
que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra, inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
(Por eso, queridos hermanos,
que asistís a la admirable claridad de esta luz santa,,
invocad conmigo la misericordia de Dios omnipotente,
para que aquel que, sin mérito mío,
me agregó al número de los diáconos,