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RGIÁS MASÓNICAS
R I T O ESCOCÉS
ANTIGUO Y ACEPTADO
POR
VIRIATO ALFONSO DE COVADONGA
G . - . 33".-.
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• -, A T-> -f j p,
BROWNSVILLE
IMPRENTA C. B. SEGURA Y J, C. AMBROS.
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R.-sí.q-
Entered according to Act of Congrees in the year 185'.',
by V. A. DE, C. Esq.
In the Clerk's office of the District Court, in the Eastern
District of Louisiana.
MASONERIA ESCOCESA
ó
RITO ANTIGUO Y ACEPTADO.
Consta de treinta y tres grados, divididos en cuatro ca-
tegorías, que abrazan en su totalidad el summum de los
conocimientos humanos, j se hallan unidos en una série
tan acabada, que si uno solo se eliminase ó se alterara su
sentido, quedaría rota la cadena, j destruida la perfección
de su magnííico conjunto.
CATEGORÍA.—GKADOS SIMBÓLICOS.
Se trabajan en Logia y constituyen la Educación Pri-
maria:
r.-. Aprendiz.
2°.-. Compañero,
3°.-. Maestro. (1)
•i." CATEGORÍA.—GRADOS CAPITULARES.
Se trabajan
abajan por el Soberano Capítulo de Rosa Cruz, y
forman laa Educación Secundaria:
Secundari
4".-. Maestro Secreto.
(1) Viriato Alfonso de Oovadonga coloca los gg.-. i" y 5" eu la
categoría de los simbólicos; y aun cuando estamos perfectamente de
acuerdo con su pensamiento, pues son el complemento de la educación
primaria masónica, nos hemos permitido alterar este órden, para adap-
tar la liturgia á lo establecido por la casi totalidad de los Grandes
Orientes.
5".-. Maestro Perfecto.
6".-. Secretario Intimo.
T.-. Preboste y Juez.
S*".-. Intendente de Fábricas.
9".-. Maestro Elegido de los Nueve.
10°.-. Ilustre Elegido de los Quince.
1 r.-. Jefe de las Doce Tribus.
12®.-. Gran Maestro Arquitecto.
13°.-. EealArco.
14".-. Perfecto y Sublime Mason.
15".-. Mason Libre ó Consejero de Oriente.
16".-. Príncipe de Jerusalem.
17".-. Mason de Oriente y Occidente.
18".-. Soberano Príncipe Rosa Cruz.
3.» CATEGORÍA.—GRADOS FILOSÓFICOS.
Se trabajan por el Consejo de Kadosch, y componen la
Educación Superior:
19".-. Gran Pontífice.
20".-. Tribuno ú Orador ó Maestro ad vitam.
2r.-. Patriarca Noaquita ó Noita.
22".-. Príncipe del Líbano.
23".-. Levita ó Jefe del Nuevo Tabernáculo.
24".-. Príncipe del Nuevo Tabernáculo.
25".-. Mago Soberano ó Centurion de la Serpiente
de Bronce.
26".-. Príncipe de Merced.
27°.'. Gran Comendador del Templo de Jerusalem.
28".-. Príncipe Adepto.
29".-. Gran Maestro de la Luz.
30".-. Gran Electo Caballero Kadosch.
4.=^ CATEGORÍA.—GRADOS ADMINISTRATIVOS. .
Se trabajan por el Supremo Consejo y completan la edu
cacion normal:
31°.-. Gran Juez Comendador.
32°.-. Sublime Príncipe del Real Secreto.
33'.-. Soberano Gran Inspector General.
LOGIA SIMBÓLICA
P R O S P E R I D A D
DIGNATARIOS.
r . •. U n Venerable Maestro.
2".-. » Primer Vigilante.
3".-. » Segundo Vigilante.
4".-. )) Orador.
5°.'. » Secretario.
— () —
O".-. » Tesorero.
T . ' . » Maestro Experto.
8".-. » Maestro de Ceremonias.
9".-. » Ecónomo, ó Arquitecto decorador.
10".'. » Hospitalario ó Limosnero,
i r . - . » Porta-Estandarte.
12".-. » Guarda-Templo Interior.
Los cinco primeros Dignatarios constituyen en todas las
Logias Escocesas una Comision Permanente, que en los
casos imprevistos j que no dán lugar para su despacho á
que se reúna la Corporacion, decide lo que ha de hacerse de
un modo provisional, y bajo su res|)onsabilidad miás es-
trecha.
Además de aquellos doce empleados, se nombra siempre
un Guarda Templo Exterior, que no es miembro activo de
los trabajos, y al que se confia la custodia externa, para
que ninguno espie, ó se informe desde fuera, de lo que
pasa en Lóg.-.
La Masonería Inglesa ó de York, establecida por los
Reyes de la Gran Bretaña, para anular la Institución del
Rito Antiguo y Aceptado, reduciéndole á una asociación de
Socorros Mutuos; solo trabaja tres grados, á saber: Apren-
diz, Compañero y Maestro. (1) Ningún mason que ha estu-
diado la historia, puede ignorar que la Masonería Simbólica
de Salomon constaba de cinco grados, y cualquiera que lea
los rituales, comprenderá, que los de Maestro Secreto y
Maestro Perfecto, son el complemento indispensable del
tercero.
Así, las Logias Escocesas deben trabajar, y algunas de
ellas trabajan los cinco.
DECORACION DE LA LOGIA.
Es un cuadrilongo, cuyo cuarto posterior, elevado tres
escalones pequeños, está situado hácia Oriente, y le separa
(1) Sin embnrgo, despues de instituido este rito, lia sido a u m e n t a -
do en dos ggr.'. el lieal Arco y Past Mark; que prueba la falta de razón
délos que detractan el Escoces por sus grados, como los del F r a n -
cés, que despues de sa 7.", hacen una intrusion en el Escoceismo por
el 19.», careciendo de la instrucción necesaria.
un barandage de los tres departamentos anteriores, con los
que comunica por una abertura de dos y media ó tres va-
ras en el centro.
En el fondo habrá un Trono elevado cuatro gradas, con
el sillón para el Venerable Maestro, y delante una mesa en
cuya parte anterior se pintará ó estará de relieve una escua-
dra, y sobre aquella los Eeglamentos de la Logia, los del
Gran Consistorio, y los del Supremo Consejo; una espada,
un mazo, recado de escribir, una caja de escrutinios, otra
de socorros, un saco para las planchas de proposiciones, y
un candelabro de nueve luces.
En el lado derecho de Oriente habrá un altar con el Arca
de la Alianza, los doces panes de proposicion, y el óleo para
las consagraciones. Cuatro colamnas pequeñas sostienen
una cortina para cubrir estos objetos, así como á la mesa ó
Altar de los Perfumes, que se coloca delante, con el trípode
y pebeteros de aromas.
Del otro lado de Oriente, y frente á aquellos altares, se
pondrá otro con el candelabro de siete ramas con sus luces,
y debajo una mesa triangular elevada también una grada,
para el Orador, con un libro abierto pintado ó de relieve, en
cada una de las dos caras visibles del triángulo.
A la derecha de Oriente, y desde la baranda, la mesa del
Secretario, elevada un escalón, con tres luces, y recado de
escribir; dos plumas en la parte anterior de la mesa, pinta-
das ó de relieve; y á la izquierda y frente á aquella, la mesa
del Tesorero, dispuesta como la anterior, y con dos llaves
cruzadas. Knel resto de Oriente, se pondrán sillas para los
Rosa Cruces y altos grados.
A la derecha del Venerable, fuera de la baranda, y
á su entrada, una silla para el M.-.deCer.-., y ála izquier-
da y frente á ella, otra igual para el M.-. Exp.-., con una
espada sobre ámbas. El M.-. de Cer.-. lleva por insignia
una regla de 24 pulgadas, y un triángulo el Exp.-.
Detrás del M.-. de Cer.-., una mesita para el Hospitala-
rio, con su luz arriba, y una bolsa pintada en su parte an-
terior; y detrás de la del Exp.-., otra para el Ecónomo, con
una luz arriba y un candado pintado ó de relieve, en su
parte anterior: estas dos mesas estarán elevadas un es-
calón.
Detrás de éstos, á derecha ó izquierda, y hasta el extre-
mo de Occidente, las sillas ó asientos para los lih.-.: éstas
dos hileras se llaman, por su situación, columna del Norte
y columna del Sur.
Entre el extremo de la columna del Norte y la puerta
de entrada, estará el Trono del Primer Vigilante, elevado
una grada; con una espada, un mazo y cinco luces; y pin-
tado ó de relieve, en la parte anterior, un nivel.
En el centro de la columna del Sur, estará el del Se-
gundo Vigilante, elevado una grada; con una espada, un
mazo y candelero de tres luces; pintándose también ó de
relieve, una perpendicular ó plomada.
Entre la puerta de entrada y la columna del Sur, el al-
tar de las abluciones, que es una gran páila de cobre llena
de agua, para representar el mar de Bronce, sostenida por
doce bueyes ñgurados; y entre ellay la esquina, once luces
portátiles que servirán para las ceremonias.
A la entrada de Occidente, dos columnas; la que queda
hácia el Primer Vigilante, con la letra B.-. en su medio, y un
globo celeste en la cima; y en la otra la letra J.-. con el
globo terrestre, situados ámbos en un cesto con granadas y
lirios, y sosteniendo un gran triángulo con la Estrella fla-
mante y una G. en el medio.
En el centro de la Logia, una media columna con su
cojin, que es el Altar de los Juramentos, pintado ó vestido
(le azul con franjas de oro, como todo lo del Templo. (1) So-
bre él, la Carta Constituyente, ó la Dispensa; una espada
desnuda, y el símbolo del grado, que en el de Aprendiz es
un com])ás, cuyas piernas están abiertas y cruzadas por los
brazos de una escuadra; en el de Compañero una pierna es-
tá sobre un brazo y la otra debajo del otro; y en el de Maes-
tro, las dos están encima. Tres luces rodean el Altar, en
grandes candelabros, fuera de la tarima que le sirve de ba-
se; dos liácia la puerta de Occidente y el iiltimo detrás, al
lado del Sur.
Entre aquella columna y Occidente, el altar de los Sa-
crificios, con el hacha, la cuchilla y la copa de las liba-
ciones.
(I) En todos los demás rituales está indicado el color rojo en el
Kite Escocés para los grados de Aprendiz y Compañero, que es el
adoptado por la generalidad de los Gg.'. üüi-.'.
El techo representará la bóveda celeste; todo el Oriente
cou un gran Sol radiante; la Luna sobre el Primer Vigilan-
te; y en el resto las doce constelaciones del zodiaco, perfec-
tamente dibujadas conforme á sus puestos, las de Otoño á
Occidente, las de Primavera al Sur, las deEstío liácia Orien-
te y las de Invierno al Norte.
El piso será de mármol blanco y negro en cuadrados
iguales, y las paredes azules, con cuatro columnas pintadas,
al Norte y al Sur, pues las cuatro restantes son las de la
puerta de Occidente, y las dos de la entrada de la baranda:
éstas doce columnas representan los meses del año.
En todo el Templo ó Logia, alrededor de la parte superior
de las paredes, se pintará una cadena en cuyos cuatro ex-
tremos se figuran borlas pendientes.
CUARTO DE REFLEXIONES.
En toda Lóg.-. Escocesa, habrá un sótano, vestido de
negro, con pinturas, cráneos, huesos en aspa, y lo más im-
ponente que se pueda, alumbrado por una lámpara sepul-
cral, con una mesita también negra en el fondo, y sobre
ella se pondrá un vaso de agua, una copilla con sal, un pe-
dazo de pan y recado de escribir. Delante un banquillo y
detrás un esqueleto humano con un puñal en la mano de-
recha, y en la otra grandes papeles triangulares, con las
siguientes preguntas, y espacio para contestarlas.
El esqueleto estará preparado con tan ingenioso meca-
nismo, ([ue al tomar una de las planchas triangnlares, al-
zará el puñal amena/ando al que la quita, pero sin herirle.
Al lado de la mesa y en el piso, un ataúd con un cadáver
bien imitado. Finalmente, se pondrán sentencias morales
en los ])untos más aparentes.
SALON DE BANQUETES.
En toda Logia bien construida, habrá una sala desti-
nada á los refrescos y trabajos de masticación, bastante
capáz para que sirva en las tiestas de Orden, y más á me-
nudo para el convite que suelen dar los neófitos con espe-
cialidad al recibir el tercer grado.
Las fiestas de Orden son tres: las de los solsticios y la
de cumpleaños de la inauguración de la Logia. Se hacen
á prorata entre los hli.-.
A ménos de escesiva concurrencia, habrá en el salón
de Banquetes Masónicos, una sola mesa en forma de herra-
dura. El Ven.-. M.-. se sienta en medio de la parte convexa
con los neófitos á la derecha y los grandes Dignatarios de
la Orden á su izquierda, así como los demás empleados, me-
nos el primer Vig.-. que ocupa el extremo derecho de la
mesa, el Seg.-. el izquierdo y el Esp.-. y M.-. de Cer.-. que
se sitúan eu la concavidad frente al Jefe, con la Caja de
socorros entre ellos. Los hh.-. se colocan de uno y otro lado
de la porcion convexa, escepto cuando el número obliga á
ocupar la cóncava.
Todo debe hallarse en la mesa en líneas paralelas. En
la primera, los cubiertos; en la segunda, los vasos; en la
tercera, las botellas, y en el centro ó la última las fuentes.
El Ven.-. M.-., antes de tomar asiento, abrirá los tra-
bajos en el grado de Aprendiz, para que todos puedan par-
ticipar de ellos.
Ninguno debe sentarse á la mesa hasta que el Ven.-.
M.-. lo ordene, ni tocar á n i n g ú n plato mientras aquel y
los VVig.-. no hayan servido el primero; y áun menos le-
vantarse ó salir del salón sin licencia de su Jefe respec-
tivo. A todo h.-. que se permita la más pequeña infracción
á las leyes del decoro, como dar gritos ó usar palabras ofen-
sivas ú otras taitas, se le pasará la Caja de socorros eu
concepto de multa.
El Ven.-. M.-. ordena los brindis. Estos son en número de
siete: el primero, por la felicidad del pueblo ó de la Nación
que se habite; el segundo, por el Sup.-. Cons.*. bajo cuya
jurisdicción se trabaje; el tercero, por la de la Lóg.-.; el
cuarto, por la de los íili.-. recientemente iniciados; el quin-
to, por la de los visitadores; .el sesto, por la de todos
los masones del Universo; j el sétimo, á la memoria de
cuantos han contribuido al progreso de la civilización hu-
mana. Estos brindis los hará el Jefe cuando le parezca
oportuno, con los avisos de costumbre, «en pié y al orden,»
y con los saludos correspondientes. Así que se hacen los dos
primeros, cualquiera h.-. puede pedir la palabra y proponer
el que le parezca, y él solo estará de pié; más nunca pre-
tenderá dar alguno de los siete que corresponden al que
preside el acto. También puede pedirse la palabra para dis-
cursos, cantos ó relaciones que amenicen el banquete.
Al terminarse, se cierran los trabajos y se forma la Ca-
dena de Amor, que se liace, cruzando los brazos y tomando
los cuatro dedos de la mano derecha doblados, con los de la
propia mano del que se tiene á la izquierda; y los de la ma-
no izquierda con los de la misma del h.-. que está á la dere-
cha. Si fueren tan pocos los concurrentes que no pueda
formarse bien la cadena, se hará esta tomando cada h.-.
una servilleta en la mano derecha. En esta postura, se can-
ta el Himno de la Maestría ii otro verso de despedida, dando
unidos una vuelta en redondo.
Luego se circula la Caja de Socorros, si hay quien la
pida.
Hay un vocabulario ridículo para el servicio de la Mesa,
que no se aviene con la dignidad del Kito-Escocés-Antiguo-
Aceptado.
Antes de cerrar los trabajos se circula el tronco de po-
bres, si hay alguno que lo pida para socorrer á un hermano,
su viuda ó huérfanos.
Estos banquetes son el gran lazo que armoniza las vo-
luntades y fomenta el amor entre los hli.-., por lo que deben
repetirse tan frecuentemente como sea posible.
En todas las Lógias bien dirigidas, son obligatorios en
los grados de Maestro. Rosa Cruz y Kadosch. T > a experien-
eia ha demostrado que eu las que no los usan por falta de
local ó por otro motivo, sus miembros tienen el nombre de
masones, pero en vez de mirarse como hermanos, los más
favorecidos de la fortuna se avergüenzan de tratar en pú-
blico á los ménos, bien que, frecuentemente, valen masque
los otros. El banquete es no solo el medio de establecer la
igualdad, las relaciones y la confianza entre los hh.-., sino
una escuela de educación tan importante como la de la
j Lóg.-., porque en aquel, el egoista se hace servicial; el or-
gulloso, tolerante; y el que no ha adquirido buenos moda-
les, porque la desgracia le hizo vivir desde la niñez con per-
sonas ordinarias,"aprende en poco tiempo los finos, francos
y amitosos de las personas distinguidas. Para ésto se nece-
sita qiie el Ven.-, sea un perfecto caballero, que dé el ejem-
)lo y naga cumplir los Eeglamenfos con tanto rigor en el
banquete, como en el Santuario; mas sin romper nunca la
armonía ni dando á conocer la siiperioridad que destruye
el encanto de las reuniones.
GRADO PRIMERO
D E L K I T O E S C O C É S
Y DE LA LOGIA SIMBÒLICA.
APRENDIZ.
PRELIMINARES DE LA APERTURA.
Así que todos los Dignatarios y hh.-. ocupan sus asientos respecti-
vos, el Ven.-. M.". toma el mazo, dáun golpe sobre el trono, y dice:
V E N . - . M.-.—Hermanos mios, mi intención es abrirlos
trabajos de la Respetable Logia núm.... en su primer
Jurado, y os doy gracias por vuestra asistencia.
Dáotro golpe, que repiten sucesivamente los Vig.'.
V E N . - . M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¿Cuál es el pri-
mer deber de un Vigilante en Tiógia?
PRIM.-. V i a . - . — A s e g u r a r n o s de que el Templo está c u -
bierto exteriormente, Venerable Maestro.
VEN.-. M . ' . — S e r v i o s cumplir con él, hermano mio, y ha-
ced participar al Guarda Templo Exterior, que vamos á
abrir la L o g i a de Aprendiz, para que vigile.
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segundo Vigilante, ordenad se
cubra el Templo exteriormente.
SEG.-. VIG.-.—Hermano Guarda Templo, ¡ejecutad la
orden!
El Guard.-. T.-. Interior se levanta, saca su espada, examina si la
llave de la puerta está corriente, la coloca en el A l t a r , abre la puerta,
comunica la orden al G . ' . T.-. E x t . - . , cierra, dá los golpes misteriosos
á los que aquél contesta, luego a n o al que también responde, y dice en
voz baja al Seg.-. V i g . - . :
G.-. TEMP.-.—Hermano Segundo Vigilante, estamos á
cubierto.
SEG.-. VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, podemos pro-
ceder.
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, estamos á cubierto
exteriormente.
VEN.-. M.-.—¿Y cómo, hermano mio?
PRIM.-. VIG.-.—Con secreto Y amor fraternal. Un her-
mano defiende la puerta interior con espada en mano, y
otro, igualmente seguro, cuida en el vestíbulo que nadie
espie ú o i g a .
VEN.-. M.-.—Hermano Segundo Vigilante, ¿Cuál es el
segundo deber de un V i g i l a n t e en Logia?
SEG.-. VIG. . — A s e g u r a r s e de que todos los que están en
el Templo son masones, llamándolos al orden.
VEN-.-.M.-.—Hermanos Primero y Segundo V i g i l a n t e ,
¡Ved si lo son!
E l V e n . ' . M.-. dá un golpe y dice:
VEN.-. M . - . — ¡ A l orden hermanos mios!
Todos se ponen al orden, aunque sentados.
SEG.-. VIG.-.—Todos están al orden en la columna del
Norte, Hermano Primer V i g i l a n t e .
PRIM.-. ViG.-.—Venerable Maestro, los hermanos están
al orden en ámbas columnas, lo (^ue prueba que son ma-
sones.
VEN.-". M. -.—También los de Oriente: pongámosnos nues-
tras insignias, hermanos mios.
Todos se visten, y el V e n . ' . M.'. dá dos golpes. Los dignatarios y
Oficiales se ponen en pié y al orden, mientras responden y dicen sus
deberes, sentándose en cuanto acaban.
VEN.-. M-.-—Hermano Guarda Templo, ¿Cuál es vuestro
puesto en Logia?
G.-. TEMP.-.—En la puerta de Occidente, Venerable
Maestro.
VEN.-. M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mio?
G.-. TEMP.-.—Inspeccionar todos los materiales de la
fábrica del Templo, y si son de recibo, pasarlos al Segundo
Vigilante en la puerta del Sur, para ulterior reconocimiento;
no dándoles entrada ni salida, hasta que sean debidamente
aprobados.
VEN.-.M.-.—Hermano Segundo Vigilante, ¿Donde está
vuestro Trono?
SEG.-.VIG.-.—Al medio-dia, j u n t o á la puerta del Sur,
Venerable Maestro.
VEN.-. M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mio?
S E G . - . V I G . - . — E x a m i n a r dichos materiales, pasarlos á
Occidente al Primer V i g i l a n t e , trasmitir las órdenes y pre-
sidir la columna del Norte.
VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante,¿En dónde está el
vuestro?
PiiiM.-. ViG.-.—En Occidente, Venerable Maestro, junto
á la puerta de su nombre.
VEN.-. M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mío?
PRIM.- . VIG.-.—Revisara quellos materiales, y si son apro-
bados, remitíroslos á Oriente, comunicar vuestras órdenes, y
regir la columna del Sur.
VEN.-. M.-.—Hermano Secretario, ¿Cuál es vuestro sitio
en L ó g i a ?
SEC.-.—El extremo de la derecha en Oriente, Venerable
M aestro.
VEN.-. M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mio?
S E C . - . — T o m a r nota de los materiales y trabajos; tra-
zar las planchas, archivarlas junto con las que se remitan;
apuntar las entradas del Tesoro; llevar la correspondencia
con los Talleres y operarios; anunciar los dias de trabajos,
y lo que ha de hacerse en ellos.
VEN.-. M.-.—Hermano Tesorero, ¿Cuál es vuestro lugar
en Lóg'ia?
TESOU.-.—El extremo de la izquierda en Oriente, Vene-
rable Maestro.
VEN.-.M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mio?
TESÜR.'.—Recibir los fondos del Taller, pagar las cuen-
tas que íirme el Venerable y h a y a acordado la corporacion,
llevando constantemente un registro fiel y exacto de las
entradas y salidas.
VEN.-. M.-.—Hermano Experto, ¿en dónde os sentáis en
Logia.
E x p . - . — A l extremo Este d é l a Columna del Sur, á la
entrada del Oriente, Venerable Maestro.
VEN.-. M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mío?
EXP.-.—Reconocerla aptitud de los que pretendan se
les admita como operarios de nuestro Taller, dirigir su i g -
norancia, someterlos á las pruebas indispensables, respon-
der por ellos si lo merecen, y ayudar al Maestro de Cere-
monias con los conocimientos de mi experiencia.
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, ¿en dónde
os colocáis en Lógia?
M.-. DE CER.-.—Al extremo Este de la columna del Nor-
te, á la entrada del Oriente, y frente al Experto, Venera-
ble Maestro.
VEN.-. M.-.—Vuestro deber ahí, hermano mio?
M.-. DE CER.-.—Dirigir el ceremonial para que todos los
obreros trabajen ordenadamente, sin perder un tiempo pre-
cioso; dar á los que visiten nuestro Taller las instrucciones
convenientes para (|ue no h a y a confusion, colocando á cada
uno según su habilidad, reconociéndolos para que reciban
los honores que les correspondan, y estar pronto á ejecutar
lo que vos, Venerable Maestro, determineis.
VEN.-. M.'.—Hermano Hospitalario, ¿cuál es vuestro
puesto en Lógia?
Hosp.-.—El extremo Oriental de la Columna del Nor-
te, Venerable Maestro.
VEN.-. M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mio?
HOSP.-.—Recojer los productos del tronco de pobres, y
distribuir las limosnas, llevando cuenta y razón.
VEN.-. M.-.—Hermano Ecónomo, ¿cual es vuestro sitio
en Lógia?
ECÓN.-.—^El extremo oriental de la columna del Sur,
Venerable Maestro.
VEN.-. M.'.—¿Vuestro deber alií, hermano mio?
ECÓN.-.—Cuidar de la salubridad del Taller y de la bue-
na calidad de los refrescos y alimentos de los operarios;
hacer las compras de todos los efectos que se necesiten, y
responder de ellos, así como de la conservación de cuanto
poseamos.
VEN.-. M.-.—Hermano Porta Estandarte, ¿cuál es vues-
tro sitio en Logia?
P.-. ESTAND.-.—A la derecha del Segundo V i g i l a n t e ,
Venerable Maestro.
VEN.-. M.-.—¿Vuestro deber ahí, hermano mio?
P.-. ESTAND.-.—Auxiliar al Maestro Experto en las ini-
ciaciones, y llevar la bandera de la L o g i a en las ceremo-
nias que lo exijan.
VEN.-. M.-.—¿En dónde está vuestro asiento en L o g i a ,
hermano Orador?
ORAD.-.—A la izquierda de vos, en Oriente, y frente al
Secretario, Venerable Maestro.
VEN.-. M.'.—¿Vuestro deber ahí, hermano mio?
ORAD.-.—Instruir á los nuevos operarios; reasumir las
opiniones acerca de los materiales, para que se elijan con
conocimiento de causa; pedir el cumplimiento de los con-
tratos, y la rigurosa observancia de la j u s t i c i a en nuestras
operaciones.
VEN.-. M.-.—¿A quiénes representan los siete primeros
dignatarios?
ORAD.-.—A los siete planetas que conocían nuestros an-
tepasados; y por eso vos, Venerable Maestro, os sentáis en
Oriente, donde brilla el Sol, foco de luz, á quien simbolizáis;
su planeta más inmediato, Mercurio, lo está por el Teso-
rero, que se coloca á vuestra izquierda; Vénus, que le si-
gue á poca distancia, por el hermano Secretario que se halla
á vuestra derecha; la Luna, que cambia de posicion y faces
á merced del Sol, por el Maestro de Ceremonias, que ejecuta
vuestras órdenes; Marte, que se vé más próximo á aquella,
por el Maestro Experto; Júpiter, que se eleva hasta el Z e -
nit, por el hermano Segundo Vigilante, que domina el me-
dio-día; y Saturno, que se pierde en las tinieblas de Occi-
dente, por el Primero.
VEN.'. M.-.—¿Y vos, á quién representáis, dignísimo
hermano?
— 18 —
ORAD.-.—Simbólicamente, á la Tierra, y por eso me co-
loco debajo del candelabro de siete luces, emblema de
aquellos planetas, que la iluminan; más propiamente, al
Tribuno de la antigua Roma, como vos, Venerable Maestro,
al Cónsul.
VEN.-.M.-.—Puesto que todos conocéis vuestros debe-
res, hermanos mios, comencemos nuestros trabajos.
APERTURA
DE LA PRIMERA CÁMARA SIMBÓLICA.
El Ven,-. M.-. dá uu golpe que Jos VVig.-. repiten.
VEN.-. M.'.—Hermano Trimer V i g i l a n t e , ¿sois masón?
PRIM.'. VIG.-.—Mis hermanos me reconocen por tal. V e -
nerable Maestro.
VEN.-. M.-.—Hermano Segundo V i g i l a n t e , ¿á qué hora
los Aprendices Masones acostumbran abrir sus trabajos?
SEG.-. VIG.-.—Al medio dia. Venerable Maestro.
VEN.-. M.-.—Hermano Primer V i g i l a n t e , ¿qué hora es?
PRIM.-. VIG.-.—Mediodía en punto.
VEN.-. M . ' . — P u e s si es mediodía y la hora en que los
Aprendices Masones acostumbran abrir sus trabajos, her-
manos Primero y Segundo Vigilantes, servios anunciar en
vuestras columnas respectivas, como yo lo h a g o en Oriente,
que voy á abrir los de la Respetable L ó g i a núm... en
su primer grado.
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segundo V i g i l a n t e y herma-
nos que decoráis la columna del Sur, de orden de nuestro
Venerable Maestro, etc. fLo dicej.
SEG.-. VIG.-.—Hermanos que decoráis la columna del
Norte, de orden de nuestro Venerable Maestro, etc. fLo
repitej. J)d un golpe y dice: Anunciado, hermano Primer V i -
gilante.
PRIM.'. VIG.-.—Dá otro golpe y dice: Anunciado Vene-
rable Maestro.
El Ven.-. M.-. dá en su trono los tres golpes misteriosos, que r e p i -
ten los V V i g . ' . , y dice levantándose.
V E N . - M . ' . — ¡ E n pié y al «orden,» hermanos miosi
Todos se levantan y se ponen al «orden».
VEN.-. M . - . — Á L.-. G.-. D.-. G.-. A . - . D.-. U . - . , e n su
nombre y bajo los auspicios de los Soberanos Grandes Ins-
)ectores Generales, grado trigésimo tercio de la Masonería
íscocesa, reunidos en Supremo Consejo para y en
virtud de la autoridad que ésta Eespetable L ó g i a
número me ha conferido, declaro abiertos sus trabajos
en el grado de Aprendiz.
Á ninguno de vosotros, queridísimos hermanos, os está
jermitido ir de una columna á otra, interrumpir ni tomar
a palabra, sin el permiso de su V i g i l a n t e respectivo. ¡A mí
hermanos mios!
Todos con la vista en el Ven.-. M.-. hacen el si^no. A q u e l aplaude
c o n i a batería de Apr.-., que ejecutan junto con el todos los hh.-., y
dicen:
TODOS.—Houzzé, Houzzé, siempre Houzzé; significa
Diva, viva, viva.
En seguida el Ven.-, dá un golpe, y dice:
VEN.-. M.-.—Tomad asiento, hermanos mios. Hermano
Secretario, ¿estáis dispuesto á darnos lectura de la plancha
de los últimos trabajos?
Si responde negativamente, se procede á los trabajos de familia, ó
á la recepción de los hli.'. visitadores; pero si está pronto, el V e n e r a -
ble dirá:
VEN.-. M.-.—Hermanos Primero y Segundo V i g i l a n t e s ,
pedid á los hermanos que decoran vuestras columnas, co-
mo yo á los de Oriente, que presten su atención á la plan-
cha que v á á leernos el hermano Secretario.
PRIM.-. Vía.-.—Hermano Segundo V i g i l a n t e y herma-
nos que decoráis mi columna, el Venerable Maestro os pide
presteis, etc
SEG.-. VIG.-.—Hermanos que decoráis mi columna, el
Venerable Maestro, etc Anunciado, hermano Primer
V i g i l a n t e . fDá un golpe J
PRIM.-. VIG.-.—Anunciado, Venerable M a e s t r o . o t r o
golpe.J
VEN.-. M.-.—Hermano Secretario, t e n e i s l a palabra.
Todos los lih.-. deben oir la lectura, sentados; pero con el signo de
orden. Cuando el Secr.-. concluye, el Ven.-, dice:
VKN.-. M.-.—Hermanos Primero y Segundo V i g i l a n t e s ,
invitad á los hermanos de vuestras columnas á que h a g a n
sus observaciones acerca de la plancha de arquitectura que
se ha leido, pues la palabra les está concedida.
PRIM,-. VIG.-.—Hermano Segundo V i g i l a n t e y herma-
nos que decoráis mi columna, etc.
SEG.-. VIG.-.—Hermanos que decoráis mi columna, etc.
Anunciado, hermano Primer V i g i l a n t e . fDáwi golpe.J
PRIM.-. VIG.'.—Anunciado, Venerable Maestro. fJ)á otro
gol2K.J
Si alguno hiciere observaciones; se liará justicia. Si nadie habla, el
S e g w "Vig,-. dirá al P r i m / .
SEG.-. VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, el silencio rei-
na en mi columna.
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, el silencio reina en
ámbas columnas.
VEN.-. M.-.—Hermano Orador, servios dar conclusiones.
Si el Orad.', no tuviere que hacer ninguna observación, dirá:
ORAD. •.—Procede la pongáis á votacion. Venerable Maes-
tro.
VEN.-. M.-.—¿Se aprueba la plancha de la tenida ante-
rior, hermanos mios?
Todos extienden-la mano derecha.
VEN.-. M.-.—Aprobada y sancionada la plancha de nues-
tros últimos trabajos, hermano Maestro de Ceremonias, ser-
vios traerla á la firma.
El M.-. de Cer.-. la hace firmar del V e n . ' . , del Prim.-. V i g . - . , del
Seg.-., del Orad.-, y del Secr.-., á quien se la deja, y vuelve á su asien-
to. Siguen los trabajos de familia. Como hay regularmente visitadores,
con especialidad en las Iniciaciones, el Ven.-. M.-. dice:
VEN.'. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
ver si hay e n e i àtrio hermanos visitadores, y traednos la
lista.
El M.'. de Cer.-. saluda al V e n . ' . , sale, recoge la lista, se asegura
de la cualidad de los visitadores, y dá los tres golpes para llamar. E l
G.-. Temp,-. dice:
G.-. TEMP.-.—Hermano Segundo Vigilante, á la puerta
del Templo, tocan de Aprendiz.
SEG.-. VIG.'.—Hermano Primer V i g i l a n t e , á la puerta
del Templo tocan de Aprendiz.
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, á la puerta del Tem-
]>lo tocan de Aprendiz.
VEN. M.-.—Mandad ver quién es, lierinauo mio.
PiUM.-. VíG.-.—Hermano Segundo Vigilante, iniiuirid
quién toca.
S E G . - . VIG.-.—Hermano Guarda Templo, ¿quién toca?
El G.-. Temp.-. entreabre la p u e r t a , se cerciora, y dice:
G.-. TEMP.-.—Hermano Segundo Vigilante, es el her-
mano Maestro de Ceremonias, que aguarda á la puerta del
Templo.
S E G . - . VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, es el hermano
Maestro de Ceremonias, que espera á la puerta del Templo.
P R I M . - . VIG.-.—Venerable Maestro, es el hermano Maes-
tro de Ceremonias, que está á la puerta del Templo.
V E N . - . M.-.—¡Que entre!
PRIM. -. VIG. • .—Hermano Segundo Vigilante, podéis man-
dar que entre!
S E G . - . VIG.-.—Hermano Guarda Templo, dadle entrada!
El G.;. Temp.-. abre, el M.-. de Cer.-. saluda ú n i c a m e n t e al Ven.-.
M.-,, y dice:
M.-. DE CER.-.—Venerable Maestro, l i a j visitadores en
el àtrio y aquí está la lista.
V E N . - . M.-.—¿Os habéis asegurado de que son hermanos
nuestros?
M . - . DE C E R . - . — S Í , Venerable Maestro.
Si no lo estuviese lo dirá, y el Ven.-, nombrará u n a comision que
los examine y que saldrá con el M.-. de Cer.-., y volverá con él á dar
cuenta, haciendo el saludo á la salida y á la e n t r a d a . Entonces, asi
como en el otro caso, el Ven.-, dice al M.-. de Cer.-.
V E N . - . M.-.—Si son masones, dadles entrada.
Se entiende que se t r a t a de visitadores que se h a n inscrito como
AApr.'. CComp.-. y MMaest.-,, aun cuando t e n g a n grados superiores,
y traigan sus insignias; pues si han puesto al lado de s u s n o m b r e s los
grados y dignidades que poseen, el Ven.-, dirá al M.-. de Cer.-. que
los divida según sus categorías, y dé entrada en primer l u g a r á los de
los tres primeros grados, ó de los cinco que t r a b a j e la Lóg.-.
. El M.-. de Cer.-. se retira saludando y conduce del àtrio á los v i -
sitadores.
CEREMONIAL DE RECEPCIONES.
^ ^ C u a n d o el M.-. de Cer.-. llega á la puerta del Templo, tocará de
El G.-. Temp.-. dice en voz b a j a , así que contesta:
G . ' . TEMP.-.—Hermano Seguudo V i g i l a n t e , tocan de
Aprendiz á la puerta del Templo.
SEG. •. ViG. • .—Hermano Primer Vigilante, tocan de Apren-
diz á la puerta del Templo,
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, llaman de Aprendiz
á la puerta del Templo.
VEN. •. M. •.—Hermano Primer Vigilante, informaos quién
es el que toca.
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segundo V i g i l a n t e , ¡haced
ejecutar la orden!
SEG.'. VIG.-.—Hermano Guarda Templo, ¡ved quién
toca!
E l G.-. Temp.'. entreabre la puerta, ó levanta el postigo, y pre-
gunta:
G.-. TEMP.-.—¿Quién toca?
M.-. DE CER.-.—Es el Maestro de Ceremonias que acom-
paña á los hermanos visitadores.
G.-. TEMP.-.—Hermano Segundo V i g i l a n t e , es el Maes-
tro de Ceremonias que acompaña á los hermanos visita-
dores.
SEG.-. VIG.-.—Hermano Primer V i g i l a n t e , es el Maes-
tro de Ceremonias que conduce.á los hermanos visitadores-
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, es el Maestro de Ce-
remonias con los hermanos visitadores.
El Ven.-. M.-. dá un golpe y dice:
VEN.-. M . - . — ¡ E n pié y al «orden» hermanos mios! Que
se abra el Templo y se introduzcan ánuestros hermanos!
Todos se levantan, y se ponen al signo de «orden.»
El M.-. de Cer.-. entra con los visitadores, y dice presentándolos:
M.-. DE CER.-.—Venerable Maestro, tengo el honor de
presentar á los hermanos
Todos ellos al «orden,» y mirando al Oriente, esperan las palabras
del V e n . ' . M.'. Si han de entrar visitadores de otras categorías, aquel
será muy breve en sus espresiones, y dispondrá que tomen asiento,
reservando para los iiltimos la espresion de su agradecimiento general.
Si todos se hanjpresentado como Maestros, dirá:
VEN.-. M.-.—Hermanos mios, nos felicitamos por v u e s -
tra venida y os ofrecemos cordialmente la hospitalidad de
nuestro Templo. Apreciamos todo el valor de vuestro pode-
roso concurso, y con especialidad en este instante fpor esta
ó aquella razón.J Nuestro número así aumentado, nos dará
~ 2S ~
más prestigio, j nos ayudará á inculcar y proi)ao-ar los
principios de virtud y fraternidad que nos mien.
Podéis sentaros, hermanos mios. Hermano Maestro de
Ceremonias, servios colocar á nuestros dignos hermanos
visitadores en el lugar que les corresponde.
El M.-. de Cer.-. lleva al Oriente á los RR.-. Cruces, CCab.-. Ka-
- ggr.'., asi que
se colocan en las columnas, dirá el:
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
volver al àtrio, conducid á los Caballeros Rosa Cruces, Ve-
nerables en ejercicio, y Diputaciones de Logias.
El M.-, de Cer.-. saluda y sale.
VEN.-. M.-.—Herm-ano Experto, tomad tres hermanos
con luces y aceros que os acompañen, y esperad fuera de
la puerta, en el vestíbulo; volvereis con los visitadores y
el Maestro de Ceremonias á la Logia, formando la bóveda
de acero.
Asi que entren como los anteriores y ocupen sus puestos, dirá el;
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
volver al àtrio y conducid á los Caballeros Kadoscli.
El M,-. de Cor.-, saluda y sale.
VEN. - . M.- . -Hermano Experto, tomad cinco estrellas y
cinco espadas, y haced lo que con los anteriores.
Despues de sentados en Oriente, dirá el Ven.-. M.-.:
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
volver al àtrio y conducid á los Ilustres Hermanos de los
El M.-. de Cer.-. saluda y sale.
VEN. •. M. - .—Hermano Experto, tomad siete luces y ace-
ros, y formad la bóveda en el vestíbulo, mientras otros siete
aceros lo harán en lo interior-. Entrareis con los dichos, y
vuestras luces.
Despues de sentados en Oriente.
VEN.'. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
volver al àtrio y conducir al Ilustre Comendador en Jefe
de nuestro Gran Consistorio, á los del 33°.-. gr.-., á los
miembros activos de nuestro Supremo Consejo, y á los Jefes
de los otros Supremos Consejos que nos hacen el íavor de
visitarnos.
M M.-. de Cer/. saluda y sale.
VEN M.-.—Hermano Experto, tomad nueve luces y
aceros pai-a formar la bóveda del vestíbulo. Batid los ma-
zos al entrar, hermanos Primero y Segundo Vigilantes.
Despues de sentados en Oriente:
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
volver al àtrio y conducir al Muy Poderoso Soberano Gran
Comendador de nuestro Supremo_Consejo de los del dó
grado, ó su Representante especial.
El M.-. de Cer.-. saluda y sale.
VEN.-. M.-.—Hermano Experto, tomad once estrellas y
once espadas para formar la bóveda de acero en el j e s t i -
bulo, mientras otros tantos lo harán en el interior. Entra-
reis con el Muy Poderoso Soberano Gran Comendador, o su
Diputado, y vuestras luces. Hermanos Primero y Segundo
Vigilantes, ¡batid los mazos!
El Ven • M.-. despues de arengarle, bajará á recibirle hasta el A l -
tar Y le ofrecerá el mazo. Es costumbre ofrecerle a los del grado 18
ó superior, cuando el Ven.'.es de grado inferior, y no espera Autoridad
^^ A l ^ M u y ^ S r ó s o Soberano Gran Comendador, se le hace el último
honor; y en todo caso, despues de entrar la mayor Dignidad, no se
hacen honores, á menos que la que llegue sea de grado superior a las
'^'^Tn foTdias de iniciación, desde que el candidato está á la puerta del
Temp - , no se hacen honores á ninguno, aunque sea la mas alta D i g -
nidad de la Masonería. Durante ella, queda encargado al Prim.-. V i g . ' .
conceder el permiso de entrada ó salida. (1)
A . D V E K T E N C I A .
Si al reconocer á los hh.-. dentro del Temp.'., como se ordena, con
especialidad en los ggr.-. de Comp.'. y Maest.-., alguno no diere la
palabra ó la dice mal, el Vig.-. lo invitará a seguirle inmediatamente
a la puerta, donde le entregará al G.'. Temp.-, exterior para que le
conduzca al cuarto de reconocimientos. A l acabar el de su columna, par-
ticipará el caso al Ven.-. M.'., quien nombrará una comision de tres
hh • para que le examine si no es un mason bien conocido.
La comision debe en primer lugar exigirle el texto del juramento.
Si es un verdadero mason, dirá que está pronto á darle, siempre que
(1) Los honores que se tributan á los visitadores de grados subli-
mes y superiores, y Altos Dignatarios, difieren en los diversos ricia-
les, siguiéndose generalmente los prescritos en los Estatutos del Rito
recopilados por el G.'. O.-, de Ñapóles.
ellos le presten igual y al mismo tiempo que él, ya sobre la espada,
ó por el honor en estos términos:
«Yo de mi propia voluntad y cousentimicuto,
en presencia del G.-. A.-. D.-. U.-., y de éstos testigos,
ahora y siempre, solemne y sinceramente juro, que he sido
regularmente iniciado, hecho Compañero (ó él grado que
correspondaj en una Logia legalmente constituida de Franc-
masones, y nunca he sido expulsado, ni suspendido de mis
derechos, nihe dado causa para esto: asíel G.-. A.-. D.-.U.-.
rae premie, ó me castigue si miento.»
En seguida se les examina eu los signos, pasos y tocamiento, y eji
el catecismo del gr.•. En fin, dará la comision cuenta á la Log-/ y
ésta acordará lo conducente.
Si todos son AApr.'., CComp.'. y MMaest.*., se procederá á los tra-
bajos de la Lóg.-. de Apr.\ de que puedan ser copartícipes los hh.-.
visitadores.
Antes de cerrar los trabajos, se dará siempre lectura del catecismo,
y se hará lo que se dispone cu el lugar correspondiente.
Si se trata de iniciaciones, se procederá del modo que sigue:
PREPARATIVOS DE LA INICIACION.
VEN.-. M.'.—Hermanos: terminado, justo y perfecto el
expediente incoado para la iniciación del profano
que la ha solicitado, y cumplidas todas las prescripciones
reglamentarias, el orden de los trabajos pide que nos ocu-
pemos de éste acto solemne. Si sois de este dictámen, de-
mostradlo con el signo.
Se hace por loshh,'. el de adhesión si estuvieren conformes y si
alguno se opusiere, se hará justicia. En el primer caso, dice el:
VEN.-. M.-.—Hermano Experto, servios ir con el her-
mano Porta Estandarte, preparad al profano y avisad si
está listó, simplificando las fórmulas.
Ambos saludan y salen. El Exp.-. vestido de un dominó negro pasa
á la habitación del Guardian, á donde el padrino del profano debe ha-
berle conducido de modo que ignore el lugar en que se halla. Le pedirá
los derechos de iniciación, y vendándole los ojos, le conducirá dando
algunas vueltas, al Cuarto de Reflexiones, fingiendo que pasa por ca-
minos extraviados. Alli le sentará de espaldas á la puerta; y quitándole
la venda, le mostrará el ataúd y lo que contiene; le dirá que medite en
lo que le rodea y le invitará á escribir sus respuestas bajo cada una
de las preguntas que contiene el papel triangular que le presenta
el esqueleto, püuieudo al liual su últim.a voluntad, como si fuera á
morir.
Si hay varios candidatos, los liará entrar y salir sucesivamente,
dándoles tiempo de contestar las p r e g ú n t a s , y advirtiéndoles den tres
golpes para avisar que han concluido; entonces los sacará del Cuarto,
vendándoles los ojos, y si no hay m á s que una pieza en que aguarden
encargará al Port.-. Estand.-, no les deje comunicar entre sí, aunque
les quite la venda. Seguidamente volverá al Temp.-, con los t e s t a m e n -
tos: toca, y el Guarda que le reconoce, avisa en voz baja al P r i m . ' ,
Vig.-., que dá un golpe en su Trono con el mazo y dice:
PiuM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, el hermano Experto
viene á dar cuenta de su comision y aguarda á la puerta
del Templo.
V E N . - . M.'.— ¡Que entre!
El Guarda abre, y aquel entra, saluda y entrega al Ven.', los tes-
tamentos, al Tesor.-. los derechos del grado, y se sienta.
V E N . - . M.-.—¿Está cubierto el Tesoro, hermano Teso-
i-ero?
TES.-.—Sí, Venerable Maestro.
V E N . - . M.-.—Hermano Experto, servios ir con el Maes-
tro de Ceremonias, para que nos traiga las alhajas del pro-
fano, y en seguida le preparareis, y traereis á nuestra
presencia.
Saludan y salen. El M.'. de Cer.-. recoje las alhajas y dinero del
profano, que le entrega el Exp.-. Llama á la puerta del Templo, y al
reconocerle dice en voz baja el:
G.-. TEMP.-.—Hermano Primer Vigilante, es nuestro
Maestro de Ceremonias.
P R I M . - . VIG.-.—Venerable Maestro, nuestro Maestro de
Ceremonias pide entrada.
V E N . - . M.-.—Concedédsela.
P R I M . - . VIG.-.—Dádle paso, hermano Guarda Templo.
E n t r a , saluda al Jefe, le entrega los efectos que aquel coloca en el
Trono, y se sienta. Se leen los papeles triangulares, sometiéndolos á la
aprobación de la Asamblea, y cuando van á venir los profanos al
Templo, dice el:
V E N . - . M.-.—El candidato vá á entrar. Cree, como es
la verdad, que somos personas graves y dignas de respeto;
y no debemos perder este carácter. Os ruego que no haya
el menor ruido, para que ignore el número de los que le
observan; y el lugar en que se halla.
D u r a n t e este tiempo, el M.-. Experto pone al profano en m a n g a s de
camisa, con el brazo y la tetilla izquierda descubierta, así como la ro-
dillíi derecha, levantado el pantalón, caida la media, y en pantuflas.
Le colocará detrás del cuello el centro de una cuerda, cuyos e x t r e m o s
se cruzan delante del pecho, y van á atarse al espinazo sin molestar
los movimientos, y que servirá para sostenerle si tropezare; y le v e n -
dará los ojos. Si hiciere frió, le colocará sobre los hombros u n cober-
tor, que le quitará en la puerta del Templo.
INICIACION
El M.-. Experto toca desordenadamente. El G.-. Temp.-. entreabre
y dice:
G.-. TEMP.-.—Hermano Segundo Vigilante, ¡alarma á
la puerta del Templo! Tocan en profano.
El Seg.'. Vig.v dá un golpe y dice:
SEG.-. VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, ¡alarma á la
puerta del Templo! ¡Tocan en profano!
El Prim.-. Vig.-. dá otro golpe y dice:
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, ¡alarma á la puerta
del Templo! Tocan en profano!
V E N . - . M.-.—¿Quién es el temerario que se atreve á in-
terrumpir nuestros augustos trabajos, y trata de forzar la
puerta del Templo?
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segundo Vigilante, ¿quién es
el temerario que se atreve á interrumpir nuestros augus-
tos trabajos y trata de forzar la puerta del Templo?
S E G . ' . VIG.-.—Hermano Guarda Templo, ¡ved quién es
el temerario que se atreve á interrumpir nuestros augustos
trabajos y trata de forzar la puerta del Templo!
El G.'. Temp.'. acaba de abrir la hoja de la p u e r t a , y dirigiendo la
p u n t a de la espada al pecho del graduando, dice en alta voz:
G.-. TEMP.-.—¿Quién es el temerario que se atreve é in-
— 28 — •
teri'umpir nuestros augustos trabajos y trata de forzar la
puerta del Templo?
El Exp.'., alejando la espada del pecho del candidato, responde en
singular ó en plural, según sea el número de los profanos. Los demás
hablan de la misma suerte, en singular ó plural.
Exp.-.—¡Deteneos! Soy yo, que vengo ¿presentar este
])rofano á nuestra Respetable Corporacion.
G.-. Temp.-.—Hermano Segundo Vigilante, es el her-
mano Experto, que presenta un profano á nuestra Corpo-
racion.
S e g . - . Vig.-.—Hermano Primer Vigilante, es nuestro
hermano Experto que presenta un profano á nuestra Cor-
poracion.
P r i m . - . Vig.-.—Venerable Maestro, es nuestro hermano
Experto que presenta un profano á nuestra Corporacion.
V e n . - . M.-.—Amigos, ¡empuñad vuestras espadas! Un
profano está á la puerta del Templo! Experto, ¿cuál es
vuestra intención en hacerle llegar hasta aquí? ¿Qué es lo
que pretendeis?
Exp.-.—Que un hombre de honor, aunque profano, sea
admitido entre nosotros.
V e n . - . M.-.—¿Conque derecho se ha atrevido á espe-
rarlo?
Exp.-.—Con el de haber nacido libre, y ser de buenas
costumbres. Yo respondo de él.
V e n . - . M.-.—En ese caso, ¡preguntadle su nombre y
apellidos!
E x p . - . — f R e j p i t e lo que responde el graduando.)
V e n . - . M . - . — ¿ S u edad? (1)
^xp.• .—(^Trasmite la respuesta.J
V e n . - . M . - . — ¿ S u pàtria?
E x p . - . — f C o n i e s t a lo que haya dicho el prof ano.J
V e n . - . M . - . — ¿ S u estado?
.—ÍEoopone lo que es.J
V e n . - . M . - . — ¿ S u profesion ó ejercicio?
Exp.-.—oiomtra.J
(1) Para los antecedentes de Secretaría, y formacion de Cuadros
lógicos, es conveniente manifiesten dia y ano de su nacimiento; así
como al contestar el nombre de su pàtria, se les pregunte el pueblo de
su naturaleza.
VEN.-. M.-.—¿SU domicilio?
Exp. • . — f L e señala .J
El Secr.-. tomará nota exacta de las contestaciones trasmitidas
Luego el Ven.-. M.-. dice:
V E N . - . M.-.—¡Que entre!
Si hay música, tocará de un modo grave, mientras el Exp.'. intro-
duce silenciosamente al profano y le coloca entre columnas, despues
de hacerle dar una vuelta por el centro de la Lóg.-. Todos guardarán
el más profundo silencio, de manera que el candidato se crea solo Se
suspende la música al ponerle delante del Altar de los Juramentos.
Entonces el M.-. de Cor.-, con la punta del compás toca la tetilla iz-
quierda del graduando, de modo que sienta la punta acerada, aunque
sin hacerle daño.
V E N . - . M.-.—Profano, ¿qué veis?
Contesta el profano.
V E N . - . M.-.—¿Qué sentís?
El profano responde.
V E N . - . M.-.—¡Tomad asiento!
El Exp.-. hará sentar al profano, y cuando e'l y los hermanos ocu-
pen sus puestos, dirá el:
V E N . - . M.-.—Decís q u e n a d a veis y que sentisteis una
punta sobre el corázon. ¡Dios os libre de que penetre en
él! Era el castigo que se aplicaba, y que aún debia im-
ponerse á los que nos vendieran á los tiranos; mas para
nosotros los masones, es un símbolo, como lo que os ha
pasado y lo que teneis que pasar. Representa el remordi-
miento ^ue eternamente debe atormentar vuestra concien-
cia, si íaltáseis á la Augusta Asociación, en que pedís afi-
liaros. Esta es una sociedad discreta, y por eso queremos
que solo entren hombres de honor y hombres libres.
La oscuridad en que estáis sumergido, es imágen de la
situación del ignorante, que obedece automáticamente al
impulso que le dán, como vos á la mano que os dirige.
Esa cuerda que os ciñe el cuello, es emblemática de la
esclavitud en que nos mantienen las preocupaciones que
se nos incúlcan en la niñez, en la alborada de nuestra in-
teligencia, para que vivamos á merced de los ambiciosos,
que han sabido con su talento y su malicia, enseñorearse
de nuestros progenitores, para que corrompan de la mejor
buena fé nuestra conciencia. Todos en aquella edad ¿os
prestamos como blanda cera á la buena ó mala educación
que debemos al acaso; y si despues no aprendemos á usar
libremente de nuestra Kazon, nos precipitamos para siem-
pre en el error; pues nuestro espíritu, al igual de aquella
materia, que recibe la forma que se le antoja al artista, y
la conserva, queda privado de lo único que distingue j su-
b l i m a a l h o m b r e : EL DERECHO DE PENSAR Y DISCURRIR, DE
CREER ó NO C R E E R , FUNDADO EN EL CONOCIMIENTO DE CAU-
S A , Y OBRAR SEGUN DICTE AQUELLA R A Z O N , Y NO CONFORME
Á LA ASTUCIA Ó SENCILLEZ DE NUESTROS PRIMEROS DIREC-
TORES. Sabed que el que no piensa ó no examina; que el
que jura en las palabras de otro, y se abstiene de investi-
g a r si lo que se le enseña ó ha enseñado es cierto, no es
hombre, es una máquina. Dudad, amigo mio, de lo que no
comprendéis ó no conocéis por vos mismo.
Quereis salir de ese estado, lo pedís á nuestra asocia-
ción, y ofreceis vuestro corazon y vuestro esfuerzo al que
os instruya: es lo que significa la desnudez de vuestro brazo
y vuestro seno. La de vuestra rodilla derecha patentiza la
humildad, y que la dobléis ante el Eterno. ¡Jamás lo hagais
ante los hombres!
El despojo de vuestro dinero y alhajas indica, que nada
valen para nosotros las riquezas y títulos, que seducen al
mundo que habitais: solo apreciamos el honor, la virtud y el
talento.
Estáis medio vestido, y os recibimos como á nuestro
igual, para que cuando halléis un infeliz, le miréis como á
vuestro hermano.
En resumen, ese despojo, ese aislamiento, esa impoten-
cia que os entrega inerme al primer enemigo, es el cuadro
palpitante de la nulidad en que se halla el que no conoce
'a Luz de la Verdad; es trasunto de la impericia marchando
entre dudas por el terreno escabroso de la vida, y que no
sabe resistir ni dominar las pasiones. Entre nosotros se
aprende esa virtud de vencerse á sí mismo; se enseña á
andar con seguridad á través de las tentaciones y peligros
que nos cercan, y á conocer de un modo práctico, radical y
filosófico, LO QUE EL HOMBRE DEBE Á DIOS, Á SÍ PROPIO Y
Á SUS S E M E J A N T E S .
Decidnos si es lo que buscáis, ó si os han engañado.
Responde el profano.
VEN.-. M.-.—Respondednos con franqueza: ¿os presen-
tais aquí de vuestra propia voliiutad. siu sugestión intere-
sada ni maliciosos pensamientos?
Habla el profano.
VEN.-. M.-.—Reflexionad bien las consecuencias del pa-
so que vais á dar, porque son terribles y espantosas para
el débil, á quien abruman con su peso; y sólo el hombre
puro, el hombre de fé y de valor, puede resistirlas y salir
victorioso. Si careceis de esas virtudes, ¡temblad! porque
nuestro sacrificio es inmenso, y las pruebas que sufrimos
podrán agotar vuestra constancia y hacer vacilar vuestra
firmeza. Si entráis en nuestras filas, no solo tendreis que
luchar como nosotros, durante vuestra vida, y á brazo par-
tido, contra nuestros enemigos naturales, las pasiones; sino
también contra otros enemigos más ocultos, contra todos
los fanáticos, contra todos los ambiciosos, más que ménos
ignorantes, ó asáz ilustrados; contra todos los que espe-
culan con la barbàrie y el oscurantismo de las masas. ¿Os
sentís con la energía suficiente para ser miembro de nues-
tra Respetable Asociación, y estáis resuelto á soportar los
trabajos que pasareis durante el resto de vuestra existen-
cia, en ese combate de la Luz contra las Tinieblas, del
Honor contra la Perfidia, de la Verdad contra el Error?
Responde el profano.
^ VEN.-. M.-.—Pues siendo así, amigo mío, os advierto
antes de pasar adelante, que aunque la Masonería no sea
una religión en el sentido propio de la palabra, y que pro-
clame la libertad absoluta de conciencia, no exigiendo más
^ue honradez á los iniciados; un buen masón, no acomete
jamás ninguna empresa grave, sin pedir su protección al
G.-. A.-. D.-. U.-., é invocar su nombre cuando algún peli-
gro le amenaza.
¿Quereis orar con nosotros?
Responde el profano.
VEN.-. M.-.—¡En pié y al «orden»! ¡Levantaos, amio'o
mío! ^
Todos obedecen, así como el candidato, que quedará en pie' delante
ne su puesto.
VEN.-. M.-. -Hermanos, tomad parte en la oracion que
vamos a dirigir en favor de este amigo, al Autor de todo lo
creado.
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Si hay música y hh.'. de buena voz, pueden cantar el siguiente
HIMNO.
¡Grande Arquitecto del Universo,
Que al Orbe cubres bajo tu egida,
A quien el hombre debe la vida
Y cuanto existe le debe el sér; _
Benigno acoge nuestra plegaria
Si en tu presencia nos prosternamos,
¡A tí tan solo nos humillamos
Los operarios de éste taller!
Haz que en la lucha que sostenemos,
Nuestras pasiones vencidas sean,
Y haz que los hombres siempre nos vean
Ceder humildes á la Verdad!
Y al nuevo adepto que hoy recibimos
En nuestras filas como un Hermano,
Benigno tiende tu fuerte mano
Para que triunfe de la maldad!
Si no hay música ni cantantes, el Ven.-. M.-. dirá el himno ú otra
Oración análoga.
Concluido el himno ó la oracion, dirá el:
VEN. M.-.—¡Sentaos!
Todos ocupan sus puestos y lo mismo él, que dando un malletazo
procede al
INTERROGATORIO.
VEN.'. M.-.—Antes que la augusta asociación que os
habla por mi boca tenga á bien admitiros á las pruebas
materiales, quiere apreciar vuestra inteligencia, y os in-
vita á que respondáis con entera libertad y franqueza.
¿Qué ideas se os ocurrieron cuando se os sepultó en
el seno de la tierra, y se os mandó hacer vuestro testa-
mento?
Responde el profano.
VEN.-.M.-.—Todo entre nosotros tiene una significa-
ción científica que os daré á su tiempo, y otra moral. Esta,
refiriéndonos al testamento, fué para demostraros, que el que
quiera contarse en nuestro número, debe ántes morir para
el vicio, los errores y preocupaciones vulgares, y renacer
:)ara la virtud, el honor y la sabiduría; que tal vez puede
legar el caso en que t e n g a que exponer y sacrificar su vi-
da por el bien de esta asociación, y que no debe vacilar en
hacerlo, aunque le sepulten en las entrañas de la tierra, en
los más negros y oscuros calabozos, sin otra bebida que el
a g u a y sin más alimento que un pedazo de pan y un poco
de sal; en fin, que lo que emprende es cosa gravé y no un
juego de niños. Los que nos acusan de que nos reunimos
con objetos vagos y ridículos, son gentes de poco alcance,
pues no se j u n t a n para eso los hombres más avanzados de
todas las edades y naciones; los que creen que lo hacemos
l)ara insultar las creencias religiosas, son todavía más es-
túpidos; porque solo los ignorantes se entregan á tan grose-
ra conducta. Nosotros no hallamos homenage más digno de
Dios, que el CANDOR, la CIENCIA y la V I R T U D , y si admitimos
en nuestro seno á todos los hombres que reúnen esas belle-
zas, sea cual fuere su religión, es porque creemos que na-
die está autorizado para escudriñar la conciencia, único
juez en aquella materia. Los que suponen que somos enemi-
gos del Gobierno ó délas autoridades constituidas, si aquel
es justo y estas honradas, son perversos que nos insultan y
tienden á desprestigiarnos, porque los masones son hombres
de honor, de verdad y saber, y solo pueden tachar lo daño-
so, lo que ofende á la virtud y la dignidad humana; y no
á las instituciones que promulgan aquellos principios.'
Decidnos, amigo mió, ¿creeis en un Dios?
Si por ventura dijere que nó, el Ven.-. M.-. j u z g a n d o de su inteli-
gencia por los precedentes adquiridos, t o m a r á la palabra y con d u l z u -
ra, le convencerá de que existe, empleando los a r g u m e n t o s poderosos
q u e lo demuestran, hasta persuadirle y hacerle confesar su error. E s f á -
c i l t a r e a para un Ven.', instruido. Ha de dejarle hablar conforme á lo
que piense, y no olvidarse n u n c a de la libertad de conciencia q u e lia
proclamado y del fin de la Masonería, que es enseñar al que no sabe;
pues el más orgulloso ateo se verá forzado á creer que hay un Dios, en
el cuarto y décimo tercio grados. Pero si dijere, el:
PROF.-.—Sí, creo. ("Dirá clj.
V E N . - . M.-.—Esa creencia que hace honor á vuestro co*
razón, no es patrimonio exclusivo del filósofo, lo es también
hasta del salvage. La existencia del hombre es prueba
])atente de la de Dios, pues no puede darse el Peihsamienf o
sin que la reconozca. ,Sin el hombre, hi crciyion no [Link]..
.sentido: es el único ser que puede compreiideílit, estudiarse
á sí misino con abstracción de lo que le rmlea, y remontarse
de una en otra causa á la primera de todas. Jíasta ser iiite-
lig-ente para ver que la materia no pudo ni puede crear la
Inteligencia: que aquella obedece y ésta manda, y que si
la primera es eterna, la segunda debe ser inmortal, El sal-
vage busca al padre de lo que ve, en toda la naturaleza;
confunde al Creador con lo creado, hasta que el silencio de
esos cuerpos mudos, la regularidad de su ordenamiento, la
corrupción de sus ])artes y la del ídolo que adoraba, le de-
muestran que lo pasivo es impotente, que lo regulado no es
regulador, que loque se destruye es efecto, y que el (í.-.
A.-, i).-. U.-. no puede ser el Acaso, sino aquel Dios que le
dotó de Ha^on y cuya existencia es tan real como la del Pen-
samiento, aunque como él sea im])alpable.
Decidme aliora: ¿Qué entendeis por Virtud?
Responde el profano,
VEN.-. M.'.—'Virtud es, «el esfuerzo que vence ó domina
las pasiones.» Se llama virtuoso al hombre que, conforme
á las leyes de la moral, se enseñorea de sus instintos y
dirige sus deseos. Para que exista la virtud, lia de haber
lucha, y así no debe jamás confundirse con la honradez, la
benevolencia, ni aún con la caridad: la primera ó la pro-
bidad, se llalla á menudo en los apáticos; la segunda ó la
bondad, en los débiles, y la tercera ó la caridad, puede ma-
ridarse con el vicio; y ningún apático, ningún débil, nin-
guno que delincaj puede decirse virtuoso. La virtud solo se
encuentra en los apasionados y los fuertes, cuya sublimi-
dad aumenta en razón de la energía de la pasión que sub-
yugan. El hábito de dominar nuestros instintos, enaltece
al alma; y . una vez que se conoce el placer indefinible de
vencerse'á sí mismo, de privarse de un bien que se anhe-
laba, para hacer feliz á un desgraciado; de defender al dé-
bil contra el poderoso, y salvarle; no hay pasión material
(|ue satisfecha, tan puros y dilatados goces proporcione.
Ser virtuoso, es ser feliz: el «NON PLUS ULTRA» del con-
tentamiento humano.
Y ya (pie mencionamos el vicio, deci(hne: ¿(pié enten-
déis por él?
llespoiidc el profano.
VEN.-. M.-^Vicio es el hábito d(> contentar nuestruí^
deseos; hábito que pervierte los instiutos y trae la deses-
peración, si no se satisfacen. Y así como el hombre vir-
tuoso obedece siempre las leyes de la conciencia, de esa
conciencia universal que es la Verdad, porque emana del
Eterno; el vicio, incesantemente las infrmge.
Para adquirir la virtud y huir del vicio, para instruir-
se unos á otros, hallar la verdad ó comunicarse lo que
alcancen de ella, y enseñarla á los demás hombres, se
fundó la Masonería; para hacernos superiores á los viles in-
tereses que atormentan al vulgo profano, y desplegar las
alas de nuestra inteligencia solo a las sublimes afecciones.
Nos reunimos en este Templo, para levantarle á la virtud, y
ahondar al vicio, pozos sin suelo. Atemperando nuestras
costumbres á la sana moral, y á la conciencia del deber y
del derecho, los masones educamos nuestra alma para que
logre aquel justo equilibrio de fuerza y de sensibilidad, que
constituye la sabiduría y la perfección del linage humano.
Con lo que os he dicho, podéis apreciar la Masouería ver-
dadera que practicamos. Si os parece empresa superior á
vuestras cualidades, tiempo es todavía; podéis retiraros por
donde habéis venido. Si os sentís capaz de imitarnos, de-
cidlo de igual modo con franqueza.
¿Qué respondéis? ¿Quereis ser masón?
Responde el candidato.
Si son muclios, ó si le parece al Ven.-., podrá continuar el i n t e r r o -
gatorio y preguntar acerca de las respuestas que havan dado en las
preguntas: ¿Qué debe el hombre á Dios? ¿Qué se debe á sí mismo? ¿Qué
debe á sus semejantes? O hacerles otras; pero que siempre estén al ni -
vel de la inteligencia de ellos, convenciendo al más sábio de que tiene
mucho que aprender, y al más presumido, de que es un ignorante* mas
sin ofenderle. (1)
VEN.-. M.-.—-Toda asociación, amigo mio, tiene sus le-
yes, y todo asociado, sus deberes que cumplir; y como no
será justo imponeros obligaciones sin conocerlas antes, es
de la prudencia de esta Respetable Corporacion, explicaros
cuáles han de ser vuestros compromisos. El primero ha de
ser un silencio absoluto acerca de cuanto hayais podido oir.
(1) Recomendamos al objeto á los Venerables, la obra rie Tibcr-
gliicn Los mandamientos de la humanidad, que scguu su ilustrado a u t o r ,
pudiera servir de catecismo en las Logias, con cuyo pensamiento esta
mos de coni'oDnidad.
— Si) —
cutciidei' ó descubrir eutre nosotros, así coiuo lo que viereis
ó euteiidiéreis en lo sucesivo. Com])rendereis que la menor
indiscreción puede traer la desgi-acia de nuestros herma-
nos, pues queremos la Kducacion Universal, y la Masonería
es «la iniciación á la dignidad y grandeza humanas.» Este
secreto inviolable desdequese fundó, lia salvado al mundode
la esclavitud absoluta que le amenazaba, y hubiera sucum-
bido sin ella, ante la liga espantosa del poder y del fránde,
de tiranos y explotadores. El segundo de vuestros deberes,
y el que hace que aun cuando la Masonería no fuera la más
noble, la más respetable de las asociaciones, sería eterna-
mente el más sagrado de los vínculos humanos; este deber
(¿ue se funde como uno de los principios constituyentes de la.
esencia de nuestra Corporacíon, es combatir las pasiones que
deshonran al hombre haciéndole tan desgraciado y practicar
la caridad verdadera, socorriendo á los hermanos física y
moralmente, previendo en lo posible sus necesidades, y
evitando sus infortunios, no perdiendo ocasion de asistirlos
con vuestros consejos y vuestras luces; y esto que en un
profano se mira como acto de virtud, no será para vos,
como Mason, sino el triple cumplimiento de un deber. El
tercero de vuestros deberes, no le contraeréis, hasta que
seáis afiliado; y es cumplir los Estatutos Generales de . la
Orden, y las leyes particulares de esta Logia, sometiéndoos
á lo que legalmente se os pida en su nombre, pues jamás
os prescribiremos nada indigno del honor y de la virtud que
proclamamos.
Ya que conocéis los principales deberes de un masón,
¿os creeis con bastante fuerza y tendreis la firme é inaltera-
ble voluntad y resolución de practicarlos?
H a b l a ol p r o f a n o , y si r e s p o n d e a f i r m a t i v a m e n t e , dirá el
VEN.-. M.-. —Antes de pasar adelante, exigimos vuestro
juramento de honor; pero este juramento debe hacerse so-
bre una copa sagrada; si fuéreis sincero, podéis beber con
toda confianza; pero si el disnnulo ó la duplicidad acom-
jiauan vuestra promesa, no juréis: quedareis doblemente
deslioiu'ado. ¿Consentís en jurar?
C o n t e s t a el p r o f a n o . S i dice q u e s í , o r d e n a el
VKN.'. M.-.—Hermano L'^xperto, ¡conducidle al Trono!
l'U l'lxp.v Ic lleva al t r o n o del V e n . - . M . ' . , y ;i s u tienipo le haee h e -
i)cr un l[([ui(lo c o m p u e s t o de una eucliiirada de j a r a b e simple en cnatrf»
de agua, quo estara en un vaso. Luogo le liará beber de otro niezc-ladu
con aeibar. L o mejor s e n a una copa de dos compartimientos, (ine g i -
rando sobre un eje. presentase los dos líquidos sucesivamente á la b o -
ca del profano, como se hace en a l g u n a s L o g i a s .
L a música tocará dulcemente durante l a i d a al Trono.
VEN.-. M.-.—Repetid conmigo:
prometo bajo rai palabra de honor, cumplir las
obligaciones de un buen masón, declaro que no es la cu-
riosidad la que me conduce aquí, sino el amor al Progreso;
y SI mintiere consiento en que así como la dulzura de esta
hohiáo, f&'e le hace heber del liquido dulcej se transforma en
amargura, n'^e le hace heher del amargoj el a g u a que bebie-
re se convierta en veneno, y el desprecio de los hombres v
la maldición de Dios, caigan sobre mi cabeza. »
VEN.-. M.'.—Sentaos, amigo mio:
Tócala música mientras el Exp.-. le conduce á su asiento T a i o o
continúa el: • »
VEN.-. M:.-.—Amigo mio, os dije antes, que todo cuan-
to os había de pasar, encerraba un emblema. Acabais
beber dos líquidos al prestar el juramento; el uno dulce, el
otro amargo. Fuera del sentido propio, que y a conocéis, y
del figurado que sin duda comprendisteis, y es representar
con aquel los bienes, y con este los males; hay otro eminen-
temente moral que debe fijar vuestra atención. Se os dejó
probar apenas el primero, porque el hombre sábio, el hombre
j u s t o , debe gozar con moderación de los placeres, y no osten-
tar vanidosamente los bienes de que disfruta, porque insulta
á la desgracia; y se os obligó á beber del segundo en mayor
cantidad, porque debemos resignarnos á sufrir cuando nos
llegue nuestro turno. Seríamos indignos de participar de
los bienes que la asociación y la naturaleza liumana propor-
cimian, si nó nos hallamos listos á compartir los males que
sufren nuestros hermanos. No hay un hombre que no prue-
be de ese cáliz de amargura, é ¡infeliz del que desespere
cuando t e n g a que agotarle! ¡Es indigno de ser hombre!
A s i , si desgraciadamente sois la víctima, consultad vues-
tra conciencia; si os hallais culpado, humillaos sin vileza
y coijegíps; si por el contrario, no os remuerde, levantad
vuestra frente, porque Dios os ha hecho á su imágen y
semejanza, para que la reílexion os haga sacar fuerzas de
flaqueza, y no caigais como cobarde, sino que resistáis
como los héroes
Allóra vamos á procedei* á otro género (le prLiel>as.
Desde los primeros tiempos de la Masonería, se com-
prendió la necesidad de la reserva, del valor y la constan-
cia de los adeptos; j antes de iluminarlos con la luz de la
verdad, la India, la Caldea, el Egipto y la Grecia, los some-
tían á pruebas físicas. Pitágoras imponía á sus discípulos
cinco años de silencio. Entre los egipcios, el profano asis-
tía durante tres, á las clases preparatorias de la iniciación;
si 110 era digno de ella, quedaba para siempre secuestrado
del mundo y se le destinaba al servicio interior del Templo.
En el caso contrario, las pruebas comenzaban sumergién-
dole con una linterna encendida en un pozo, en cuyo fondo
tocaba una reja de hierro que tenia que abrir, para no
quedar aislado en las entrañas de la tierra. No oien la
atravesaba, aquella volvía á cerrarse con un ruido sordo y
glacial, y clespues de mil dificultades, encontraba otra reja
trás de la que veía en lontananza una serie de arcos brillan-
temente iluminados. Tres hombres armados de punta en
blanco, y calada la visera, que les daba la cara feroz de un
perro, le barrían el camino, diciéiidole que pedia retroceder;
])ero que si persistía en su primer designio, pasase ade-
lante; en el concepto de que, si daba un paso más, tendría
que continuar ó moriría sin recurso. Entonces hallaba un
mar de fuego que inflamaba á una barra de hierro que ser-
vía de puente al espantoso rio que corría á sus piés, y que
era preciso atravesar pasando por el primero, ó arrojarse al
torrente. Apenas tocaba la orilla, una puerta de marfil, que
giraba en dos anillos centelleantes, y á la que una esca-
lera de tres gradas conducía, le presentaba el término ilu-
sorio de sus trabajos. Pisaba sus umbrales, respiraba lleno
de satisfacción; mas de pronto la sacudida impetuosa de
un temblor de tierra le hacía caer, la linterna se apagaba,
enormes ruedas movían con increíble rapidez y estrépito
grandes cadenas de hierro, y perdido en las tinieblas, osci-
lando á merced de aquella máquina asombrosa, no era y a
dueño de sus acciones. De repente todo cesaba; tocaba su
mano una puerta que cedía á la presión, y sesenta sacer-
dotes le recibían en sus brazos y le hacían beber el agua
del loto ó del olvido de las creenciq,s y principios mun-
danos.
No se revelaban los misterios, á los que no podían d a j
garantías ó no eran bien conocidos. En la Edad Media, y
despues durante el reinado del Derecho divino, una pala-
bra, la menor indiscreción, un gesto, fueron uu signo de
muerte, pues los astutos y los déspotas se liabian ligado
contra el hombre. ¿Quién'le defendió? La Masonería, que
era la única institución generosa é inteligente, y por eso
se la excomulgó y fué más que nunca perseguida. Pero
enseñaba la Verdad, y como esta, tarde que temprano ha
<le salir victoriosa; la Inquisición, que denominaba la con-
ciencia universal con el oscurantismo romano, acabó por
no renacer, y los déspotas van desapareciendo unos tras
otros, hasta que los barramos de la faz de la tierra. La
primera y los últimos, solamente reinaban por la mentira.
En aquella época tempestuosa no se iniciaba á ninguno,
sin someterle á las más duras pruebas. Se trataba de la
vida del cuerpo enteix) masónico. Nosotros, hijos suyos, no
podemos suprimirlas; y bien que vuestro juramento de ho-
nor nos garantiza vuestra buena voluntad, necesitamos
valuar vuestra constancia y valor, pues así como hemos
juzgado ya de vuestra inteligencia por el interrogato-
rio precedente, necesitamos conocer vuestra intrepidez y
arrojo.
¿Estáis dispuesto á sufrir esas pruebas?
Responde el profano.
VEN.-. M.-.—¡Pensadlo bien! Mirad que es el ensayo de
vuestra firmeza; de aquella firmeza que debéis tener, si
como nuestros padres os hallais en las garras de una inqui-
sición política o religiosa, que inmola en patíbulo afrentoso
ó sepulta en lo profundo de sus cárceles á los que de-
fienden la Libertad ó enseñan sus principios. La Inquisi-
ción no ha hallado entre nosotros uu cobarde ni un dela-
tor que nos vendiera, y aunque haya acabado, todavía hay
déspotas que la imitan, y no siempre habitareis en paí-
ses donde respeten los derechos inconcusos á la natura-
leza humana. Así, antes que procedamos, hermano Exper-
to, llevadle al Sur y sentadle en el banco de rellexiones.
El Exp.-. conduce al profano cerca del Segundo Vig.',, y le sienta
sobre la piedra bruta, con las manos cruzadas sobre la cabeza. Todos
guardan el mayor silencio.
, VEN.-. M.-.—¡Dejadle abandonado á su propia concien-
cia! Que la oscuridad que cubre sus ojos y el horror de una
silenciosa calma, únicamente le acompañen.
Al i!orto i'íito, el Vfíii.'. dà un martillazo, j ci líxp.-. levanta al neo-
lito y le pone entre columnas.
VEX\.-. M.-.—¿Habéis reliexioiiado bien, amigo mio? Sa-
que por tercera y última vez os pregunto:
¿Quereis renunciar al mundo profano?
Habla el candidato, j si está pronto á hacerlo, dirá el:
VEN.-. M.-.—Amigo mio, las pruebas van á comenzar;
pero no se os obliga á someteros á todas; podéis neg'aros,
si las hallais injustas ó teneis razones que os lo impidan.
¿Estáis pronto?
Responde el profano.
VEN.-. M.-.—Teneis que bacer tres viajes, que espero se
grabarán eternamente en vuestra memoria, pues son el
complemento filosófico de la instrucción de este grado.
Principió cuando se os hizo bajar á las entrañas de la tier-
ra y se os puso frente á frente de la muerte, para que
reflexionaseis acerca de la vanidad humana. Vencisteis el
terror instintivo que infunde aquella nueva forma de la
vida, que la muerte no es otra cosa, y debisteis compren-
der que solo cumpliendo vuestros deberes y usando sábia-
mente de vuestros derechos, podíais haceros superior ála
materia, y á los otros animales. Vencedor del primer ele-
mento, espero que también lo sereis de los otros que nues-
tros antepasados admitían, para que libre vuestra Eazon
de perniciosos influjos, pueda alcanzar la Luz.
El Ven.-, dá un martillazo, y dice:
VEN.-. M.-.—Hermano Terrible, ¡arrebatad al profano y
hacedle dar el primer viaje!
El Exp.-. conduce al profano por el Sur, y le dá tres vueltas alre-
dedor de la Logia, haciendo que se agache, que dé un paso largo como
para salvar algún foso, y que suba por el torno ó la escalera intermi-
nable, que se puede colocar en un lado de la Logia. Durante éste viaje,
todos los hermanos presentes harán ruido con los' pies y espadas. Ho-
jas de lata colgadas de la bóveda por un extremo y violentamente
agitadas, simulando el trueno y estallido del rayo. Al concluir las tres
vueltas, el ruido cesará de pronto, y el Exp.'. conducirá al profano al
Seg.-. Yig.-., hará que con la mano derecha le dé con suavidad tres
golpes en el hombro izquierdo. El Seg.-. Vig.-.se levantará, y poniendo
el mazo en el pecho del profano, de modo que sienta la presión cons-
tantemente, pero sin lastimarle, preguntará:
SEG.-. VIG.-.—¿Quién vá?
líxp.-.—Un profano que quiere iniciarse en nuestros sa-
grados misterios.
SEG.-. VIG.-.—¿Cómo se atreve á pretenderlo?
Kxp.-.—Porque es libre y de buenas costumbres.
SEG.-. VIG.-.—¿Quién me responde de él?
K x p . - . — Y o , que soy su conductor.
SEG.-. VIG.-.—Si es así, ¡que pase!
El Exp.-. conduce al graduando y le sienta entre columnas cuando
lo ordene el Ven.-. M.'. El S e g . ' . V i g . ' . . dá \m golpe y dice:
SEG.-. VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, el primer v i a -
je ha terminado.
Dá. otro golpe, y dice el: . . ,
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, el primer viaje esta
(lado.
VEN.-. M.-.—¡Sentaos! ¿Qué pensáis que significa este
primer viaje?
Responde el profano.
VEN.-. M.-.—Por las dificultades que tuvisteis que arros-
trar, y a subiendo terrenos escabrosos, y a inclinándoos para
no tropezar y caer, como hubiera sucedido si una mano
experta no os guiara, simboliza la primera edad de la
vida, con toda su impotencia intelectual y física con-
tra el error y la astucia de los hombres; contra el mundo
profano erizado de peligros y escollos, donde se estrellaría
nuestra ignorancia, sin el auxilio protector de nuestros pa-
dres y maestros.
Ese primer viaje representa además en la iniciación,
con su ruido, sus truenos y desorden, el segundo elemento
ó el aire, que con sus meteoros, vapores ó principios dele-
téreos y cambios incesantes, nos amenaza sin cesar de
muerte-, y expresa la victoria de vuestra inteligencia sobre
ese medio que os circunda y forma parte de vuestro sér
instijd*! 3/1
Por otro lado, notaríais que despues de aquel ruido in-
fernal, hubo una calma perfecta; pues de la propia manera
que tras del huracan y los cataclismos de la Naturaleza
viene el reposo, pasado el tiempo de las pruebas ó la edad
del error y de la duda, se goza de la tranquilidad de la
Razón, de la paz del alma que satisface la conciencia. Ella
os dará la energía suficiente para que, si p9r desgracia,
nuestros enemigos os sepultan en oscuros e infectos cala-
bozos, y os persiguen con fantasmas, y con todos los me-
dios capaces de debilitar la razón lejos de la luz y del so-
ft
COITO (lo los hombres, no cedáis como los cobardes, los
débiles y los bajos. ¡Cuánto valor y constancia se necesita
para resistir! ¿Estáis pronto á dar otro viaje?
Responde el profano.
VEN.-. M.-.—Hermano Experto, ¡guiadle en el segundo
viaje, y sumergidle tres veces en el Mar de bronce!
El viaje se hace en la misma dirección que el primero, sin ninguna
dificultad V sin otro ruido que el choque de las espadas. La música
tocará una marcha guerrera. El Exp.-. le sumergirá la mano derecha
en el agua en cada una de las tres vueltas, y despues le llevará al lado
del Prira.-. Vig.-,; le hará dar enseguida tres golpes suaves en el hom-
bro izquierdo; cesará la miisica, y aquél se levanta y poniéndole el ma-
zo contra el pecho^ dirá:
PRIM.-. V I G . - . — ¿ Q u i é n v á ?
I^XP.-.—Un profano que pide iniciarse en nuestros sa-
í^rados misterios.
PRIM--. VIG.-.—¿Cómo se atreve á pretenderlo?
EXP.-.—Porque es libre y de buenas costumbres.
PRIM.-. VIG.-.—¿Quién me responde de él?
EXP.-.—Yo, que soy su conductor.
PRIM.-. V I G . - . — S i e s así, q u e p a s e .
El Exp.-. sienta al candidato entre columnas al mandarlo el Ven •
El Prim.-. Vig.-. dá un golpe y dice:
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, el segundo viaje ha
terminado.
VEN.-. M.-.—¡Sentaos! Este segundo viaje representa
vuestra victoria sobre el tercer elemento: el a g u a . El «Mar
de bronce» en que os habéis bañado, es alegórico del inmen-
so que rodea al mundo; y sus tempestades y olas embrave-
cidas, son el simulacro de las pasiones de la fogosa j u v e n -
tud: pasiones que en esa segunda edad de la vida se dispu-
tan la presa de nuestro corazon y de las que debeis enseño-
rearos. El ruido de las espadas representa esa lucha; pero que
no os acobarde. El masón debe ser valiente, y vos que aspi-
ráis á entrar en nuestro seno, tendreis quizás que combatir
)or la virtud, la inocencia, y los derechos que os dió natura-
eza: entónces, no debeis retroceder ni temblar. Pero no con-
fiéis al acero la satisfaccion .de un agravio, porque el que
provoca á otro en duelo, ó no impide el combate, insulta á la
asociación, á la moral, á la justicia; se erige en j u e z y ver-
d u g o . Sed animoso; sed valiente; mas no provocadorni que-
rellista, pues os atraeríais la execración del universo. Esa
prueba del agua y del hierro, que nuestros antecesores hacían
materialmente arrojando en un rio al iniciando, y haciéndole
atacar á su salida por guerreros amaestrados, era para que
mostrasen su intrepidez; esa intrepidez que exijirnos de
vos, para defender los derechos de la humanidad, y que
nunca reveleis nuestros secretos, aunque ps quebranten los
huesos en la rueda, disloquen vuestros miembros en t\ ^o-
tro del tormento, y el martirio del agua dilate vuestras vis-
ceras hasta hacerlas estallar.
¿Prometeis hacerlo así, amigo mío?
Responde el profano.
VEN.-. M.-.—Hermano Experto, ¡guiadle en su tercer
viaje, y pasadle por el i'iltimo elemento: el fuego!
La música tocará algo magestuoso, y eu el ínterin el E x p / . le hará
llar tres vueltas sin ninguna molestia, guardando todos el mayor si-
lencio: durante ellas, otros hh.-. le envolverán en llamas por tres oca-
siones, con un largo tubo de metal que por un extremo tiene una em-
bocadura y por ol otro una lámpara de espíritu de vino, rodeada de una
criba en forma de corona, cuyos agujeros dán paso á un polvo muy in-
üamable llamado licopodio, encerrado en el interior; y que soplando
por la embocadura pasa por la llama. Se cuidará de no quemar al gra-
duando. Al llegar la última vez cerca del Prim.'. Vig.*., el Ven.-. M.-.
bajará del trono, dirijiéndose á la entrada de Oriente. El Exp.-. enton-
ces le conduce á la izquierda del Ven.-., al que le hará dar tres golpes
suaves en el hombro izquierdo. La música cesa. El Ven.-. M.-. detiene
al candidato con su mazo y dice:
VEN.-. M.-.—¿Quién vá?
EXP.-.—Un profano que desea iniciarse en nuestros sa-
grados misterios.
VEN.*. M.-.—¿Cómo se atreve á pretenderlo?
EXP.-.—Porque es libre y de buenas costumbres.
V E N . - . M.-.—¿Quién me responde de él?
EXP.-.—Yo que que soy su conductor.
V E N . - . M.-. —Pues si es así, que pase.
El Exp.-. lleva al profano entre columnas, le sienta, y el Prim.'.
Vig.-. dá un golpe y dice:
PRIM.-. Vía.-.—Venerable Maestro, el profano ha termi-
nado felizmente sus tres viajes.
VEN.-. M.-.—Este último, amigo mio, os ha visto salir
victorioso del cuarto elemento, el fuego. Que la serenidad con
que le habéis soportado, os acompañe en los dias de prueba.
Decidme, ¿estáis pronto á sufrir los horrores del fuego, co-
mo lo hicieron los defensores de la civilización humana en
las hogueras del Santo Oficio?
Responde el candidato.
VEN.-. M.-.—Observareis que en este tercer viaje, un
sólo hombre os ha detenido. En el sentido moral, ese hom-
bre representa la Razón, que nos dirige en la edad madura:
j como se os supone en ella, ningún obstáculo ni ruido os
ha molestado. Habéis dado tres viajes, porque jamás se al-
canza la virtud con el i^rimer paso. Sabéis que el Templo de
Salomon tenía tres puertas: tocásteis en la de Mediodia al
acabar el primer viaje; en la de Occidente al terminar el
segundo; y en la de Oriente al concluir el tercero. Durante
los dos últimos, habéis recibido los bautismos del a g u a y del
fuego. ¡El fuego! esa fuente de vida "que Zoroastro, uno de
nuestros maestros, creyó única sustancia digna de ofrecer-
se en homenage al G.-. A.-, de la Naturaleza. De él la tomó
la antigua Roma, núes Vesta significa fuego; y le conserva-
ban en el Templode aquel nombre, que la idolatría convirtió
en una Diosa. Simbólicamente se os ha pasado por esas lla-
mas, para simbolizar el crisol de vuestras virtudes, última
significación de dicho viaje. El agua lustrai en que habéis
bañado, lavó las antiguas escorias, llevando en su corrien-
te los dejos del vicio de vuestras primeras edades. Se ha
perdido hasta la memoria de vuestra corrupción antigua.
Cuanto habia de profano y material en vos, y a no existe.
Sois metafóricamente Inteligencia pura, y podéis compren-
der nuestras verdades. Esos dos bautismos del fuego y del
a g u a os preparan y os hacen digno de aproximaros al Altar.
Mas antes de ser iniciado en los misterios, debeis pasar por
el bautismo de sangre. Pensad que esta Orden sublime po-
dría tal vez necesitar que la derramáseis en su defensa.
Recordareis que los Cristianos aseguran que Dios exijió la
de su hijo para redimirlos; y entre los Judíos se refiere el
sacrificio de Isaac, que un ángel detuvo. A s í el bautismo de
sangre no puede excusarse. Si os sentís con valor de ofre-
ceros en holocausto, este es el momento de que lo ejecuteis,
no por palabras y promesas verbales. Es preciso que vuestra
propia sangre selle vuestros votos.
¿Consentís en ello?
Responde el candidato.
VEN.-. M.-.—Hermano Sacrificador, haced vuestro de-
ber; mas proporcionad la extensión de la sangría, al estado
de las fuerzas del aspirante.
Uno de los lili.\ que conozca el mecanismo de la sangría, le ligará
el brazo y con uua pluma de escribir figurará que le abre la vena. Otro
h,'. estará prevenido con agua tibia que caerá en un plato y por el bra-
zo, de modo que la ilusión sea completa. Se le hacen preguntas acer-
ca de si está débil, si se le vá la cabeza; y se le tomará el otro pulso co-
mo para calculnr el efecto de la pe'rdida de sangre. Si se observan s e -
ñas de deliquio, el Prim.'. ó Seg.*. Vig. . pedirá se suspéndala prueba
para otra ocasion, á lo que el Ven.-, accederá. Se le vendará la sangra-
dera y se le pondrá el brazo en un pañuelo. (1)
V E N . - . M.-.—Ha llegado el momento de poner en prác-
tica el segundo de los deberes de nuestro Instituto. Tene-
mos en esta Logia á la viuda de un masón, que reclama
nuestra asistencia para ella y siete huérfanos sumidos en
la miseria por la muerte de su padre. Voy á enviaros un
hermano á quien diréis al oido lo que ofreceis para el so-
corro de esta desgraciada madre cíe familia: digo al oido,
porque debeis saber que los actos de nuestra beneficencia,
no consisten en los de ostentosa vanidad que ensoberbecen
al dador y humillan al que recibe. Los del masón han de
quedar sepultados en el secreto.
El Tesor.'. se levanta y pide al oido al candidato la cantidad coa
que quiere coiitribuir, y vá al trono del Ven.-. M,'. á informarle.
V E N . - . M.-.—No esperaba menos de vuestro corazon, y
esta Asamblea os testifica por mi conducto su agradeci-
miento, como si hubiérais efectivamente socorrido á la su-
puesta familia, y espera que cuando llegue la realidad del
caso, cumpliréis obligación tan sagrada conforme á
vuestros medios.
Hermano Maestro de Ceremonias, ¡conducidle al Altar de
los Juramentos!
¡En pié y al «orden,» hh.-..mios! el aspirante vá á pres-
tar el terrible juramento. Servios acompañarme.
El M.-. deGer.'. le coloca delante de aquél, con la mano derecha
sobre la espada que tiene el Ven.-, encima de los signos. El último se
sitúa del otro lado del Altar con el mazo y la espada, entre los dos
VVig.-.. Dos hh.-. forman la bóveda de acero; los otros se ponen en
(1) Aparte de los tres viajes simbólicos, conceptuamos que los V e -
nerables deben ser muy parcos en aplicar las otras pruebas materiales,
que la razón repele, cuando la ilustración del iniciando es suficiente.
círculo !il rededor. El M . ' . de Oer.-. c u a n d o el V e a . - , d i g a «la garganta
cortada,» le pasará por ella r á p i d a m e n t e el borde de-su m a n o .
V E N . - . M.-.—Repetid coumigo vuestro
JURAMENTO DE APRENDIZ.
«Yo de mi entera j libre voluntad, en pre-
»sencia del G.-. A.-. D.-. U.-. y de esta Respetable Aso-
»ciacion, juro solemnemente y prometo de buena fé, no
»revelar jamás ninguno de los secretos, ninguno de los
»misterios, ninguno de los actos que me han sido lioy ó
»me fueren después comunicados,, mas que á un bueno y
»legítimo masón; juro no escribir, grabar, burilar, trazar,
»imprimir, ni formar ningún carácter ni signo, por el que
»pueda conocerse la Palabra Sagrada, y los medios de co-
»municar entre los masones: ántes prefiero tener la g a r -
»ganta cortada, la lengua arrancada de raiz, y mi cuerpo
»arrojado en la playa del mar y atado á un cable en la ribera,
»para que injuriado y destruido por el flujo y reflujo, le
»sumerjan, como á mi nombre, en un eterno "^olvido. Pro-
»meto además socorrer á mis hermanos hasta donde alcan-
ícen mis fuerzas, no atentar á su honor en ninguna cosa
»ni manera, res])etar sus enlaces y empeños y ser fiel á
»los mios.»
V E N . ' . M . ' . — S i así lo hiciereis. Dios os lo premie, v
s i n o , os lo demande. ¡vSentaos!
L i i e g o se hará la s i g u i e n t e prueba, para j u z g a r de la a s t u c i a del
candidato.
Prim.-. ViG.-.—Venerable Maestro, soy de opinion que
el hermano Maestro de Ceremonias, h a g a firmar al candi-
dato, con su propia sangre, el juramento que acaba de
liacer.
V E N . ' . M.-.—^^Será siempre una prueba.
l í l M . ' , de Cer.-. llevará una p l u m a y un p a p e l c u a l q u i e r a y lo p r e -
sentará al candidato para que firme siii t i n t a n i n g u n a . Si lo liicic^e,
llevará al V e n . - , el p a p e l .
V E N . - . M . - . — A m i g o mió, habéis firmado lo siguiente:
Se s u p o n d r á que es un p a g a r é en toda f o r m a , ó u n a d e c l a r a c i ó n
d e g r a d a n t e ó lo que p a r e z c a al Ven.-. M.-.
V E N . - . M.-.—Sois, amigo mió, un hombre fácil de e n g a -
ñar, y aunque esto indica vuestra buena fé. os exponei.-^ á
{[ue os llciineu inexperto; y la Masonería os ([uiere pru-
dente y avisado. Os Le diclio que no teníais que someteros
á todas las pruebas, si liallábais razones para ello. ¿Y cuál
más ])oderosa que la de no firmar lo que no se lia leido?
Meditad siempre el pró y el contra de vuestras acciones.
Ningún Masón, ningún hombre que conoce el mundo, fir-
ma jamás un papel que no ha leído, y ménosun papel en
blanco, que por un descuido de la persona á quien se le
confia, por más pura que la consideremos y por más inca-
paz que sea de abusar de nuestra confianza, puede caer
en manos fementidas si se pierde. Que os sirva de lección
para en lo sucesivo.
Si nó firmase, el Ven.', liará el elogio de la prudencia del ueóñto.
VEN.-. M.'.--fIermano Experto, servios llevar al àtrio
al iniciando y vestidle.
Ka cuanto sale el profano, se prepara la Lóg.-, del modo siguiente:
se coloca un hermano en el centro de una mesa apropósito, figurando
la degollación de San Juan Bautista. Se apagan todas las luces, se
encienden las tres lumbreras de espíritu de vino con sal, y todos los
hermanos se colocan alrededor del aparato para dirijir las puntas de
las espadas al profano durante la escena. El Ven.-, con la suya desen-
vainada, está del otro lado de la mesa. Se introduce al candidato y se
le pone frente al degollado. E l l í x p . - . le afloja la venda de los ojos de
modo que al tercer golpe que dé el V e n . ' , con el puño de la espada, la
venda caiga completamente. Aquél dice entonces con voz grave y
pausada.
V E N . - . M.'.—Esos pálidos y lúgubres resplandores os
dejan percibir la Sagrada Cabeza de nuestro Gran Maestro,
Juan Bautista, Murió por haber proclamado la Verdad y
aconsejado á Herodes se apartase de Herodias, la muger de
su hermano. Ansiosa ella de vengarse, exigió de su hija,
á quien el Rey habia ofrecido lo que pidiera en premio de
lo bien que bailó en su presencia, que exigiera la cabeza
del Bautista, y se la presentó en un plato. Imitad al már-
tir en su honor, su talento, sus virtudes y hasta en su
muerte, si fuere necesario; antes que prostituiros ó vender
nuestros secretos, que aquél aprendió de nuestros herma-
nos los Esenios. Mas si por ventura fuérais traidor, sabed
que estas mismas luces alumbrarán nuestra venganza; y
si esa noble cabeza cayó para el dominio de los malos, la
vuestra caerá ])ara la salvación de los buenos; las espadas
([ue veis os atravesarán, y el suplicio que inmortalizó al
Bautista, os cubrirá de oprobio. Hermano Experto, veu-
dadle de nuevo ios ojos, y retiradle del Templo hasta que
se os avise.
Hecho ésto, se quita el aparuto, y la Log.-, se ilumina con profu-
sion. Todos en sus puestos, se introduce al graduando sin ruido, y el
Ven.', dá un martillazo y dice:
VEN.-. M.-.—¡En pié y al «orden», hermanos mios!
Todos lo ejecutan.
VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante, vos que sois
una de las columnas de nuestro Templo, que habéis visto
á este candidato bajar al seno de la muerte, recorrer las
edades de la vida, y convencido del error y la ignorancia
que lo esclavizaban, renunciar al mundo profano; lanzar al
aire de los huracanes sus preocupaciones, y para com-
prender lo que debe á Dios, á sí mismo y á sus semejantes,
purificarse de las escorias del vicio con el a g u a lustrai, y
acrisolar su perfección con el fuego; que lia ofrecido síi
sangre en holocausto á la Virtud, y aprendido de nuestro
Gran Maestro Juan Bautista, á derramarla por ella, ¿que
pedís para él? . '
PRIM.-. V I G . - . — ¡ L a L u z !
El M.'. de Cer.-. le afloja la venda de modo que caiga instantá-
neamente á su tiempo. L o s hh.-. tienen la espada en su mano derecha,
pero con la punta hácia abajo.
VEN.-.M.-.—Y VOS, hermano Segundo Vigilante, que
sois la otra columna de nuestro Templo, ¿qué pedís i)ara el?
SEG.-. V I G . - . — ¡ L a Luz!
•VEN.-. M . - . — Y vos, hermano Orador, q u e r e p r e s e n t á i s
al pueblo masónico, é ilustráis nuestra justicia, ¿qué pedís
])ara él?
ORAD.-.—¡La Gran Luz!
El V e n . ' , dá un golpe y dice:
VEN.-. M . - . — ¡ Q u e la L u z s e a !
La venda cae.
_ VEN.-. M.-.—Que este aparato de espadas que os rodea,
deje de atemorizaros: y a no van dii'ijidas contra vos, están
listas para defenderos hasta la muerte, porque os tenemos
por hombre de honor, hemos recibido vuestro juramento
y lo creemos sincero. El fausto día de la ñel amistad luce
para vos; no vereis en nosotros más que hermanos, prontos
como otros mil y mil es])arcidos en la superficie de la tier-
ra, á volar en vuestra ayuda contra los que ataquen vues-
tro honor ó vuestra vida.
Hermano Maestro de Ceremonias, conducidle al hermano
Primer Vigilante, áfin de que le haga darei primer paso
en el ángulo de un cuadrado largo, vos le enseñareis los
otros dos, de modo que llegue al Altar con la marcha de
Aprendiz, y libre de trabas, con el completo uso de sus
sentidos, confirme su juramento. Hermanos mios, servios
acompañadme al acto solemne de la colacion.
El Ven.-, baja del trono, se forma la bóveda de acero, y aquel dice;
VEN.-. M.-.—Repetid conmigo:
«Yo de mi entera y libre voluntad, renuevo el
juramento que hice, sujetándome alas penas que me he
impuesto.»
El Ven.', toma la espada con la mano izquierda, la coloca sobre la
cabeza del iniciando, y dice:
VEN.-. M . - . — A L . - . G.-. D . - . G . - . A . - . D . - . U . - . , e n s u
nombre y bajo los auspicios de los Grandes Inspectores Ge-
nerales, grado 33".-. d^ la Masonería Escocesa, reunidos en
Supremo Consejo, para y en virtud de la autoridad
que me ha conferido esta Corporacion, os creo, nombro y cons-
tituyo, á vos Aprendiz Masón del mismo Rito y
miembro activo de la Respetable Logia número
El Ven.-, dá tres golpes sobre la hoja déla espada con el mazo que
tiene en la mano derecha. Si son varios hace la misma ceremonia con
cada uno. El Ven.', vuelve al trono y dice:
VEN.-. M.-.—¡Sentaos hermanos mios! Hermano Maes-
tro de Ceremonias, conducid al nuevo hermano al Trono,
para vestirle é instruirle.
El M.'. de Cer.-. le toma la mano izquierda, y le conduce al trono,
donde le espera el Ven.-. Este le pone el mandil y dice:
VEN.-. M.-.—Recibid este mandil, distintivo del masón,
y más honroso que todas las condecoraciones mundanas,
jorque simboliza el trabajo: esa fuente de salud, del sa-
Der, el honor y la riqueza. Os dá derecho á sentaros entre
nosotros, y sin él no debeis presentaros nunca en Logia.
Su blancura, emblema de la inocencia, os dá á entender la
que ha de reinar en vuestro corazon, y el candor que debe
existir en vuestra alma; pues sin Fuerza, Belleza y Can-
dor, no progresareis en el camino de la virtud.
Ellas serán ele hoy más vuestras dotes. El mandil se
lleva con la solapa levantada, y es lo que os distingue como
Aprendiz.
Sabéis que la Masonería admite á los hombres de paises
y lenguas diferentes, y así tiene su idioma particular, que
enlaza á todos los Masones del Universo: consiste en signos,
tocamientos y palabras. Hay dos signos: el de «orden» que
es éste: fleJiaceJ^ y el «gutural,» que es: fio ejecutaJ. El
tocamiento se dá así fse lo muestraj. La llamada y marcha
para entrar en Logia,, son de este modo: fias expUcaJ. En
fin, en el grado de Aprendiz hay una sola palabra que es
Sagrada, y se toma de aquella columna: significa fuerza
y se dá al oido de esta manera: fia enseñaj. Por ùltimo,
los instrumentos que maneja el Aprendiz, son el martillo y
la regla, que simboliza á la Fuerza subyugada por la Inte-
ligencia; dad con aquel golpes mortales á los vicios, hasta
dominar vuestras pasiones: ésta os indica que no debeis
separaros nunca de vuestros deberes. La batería es
y la de duelo fias liacej.
Hermano Maestro de Ceremonias,servios conducir al neó-
fito á los hermanos Primero y Segundo Vigilantes para que
vean si los signos, palabra y toque, son justos y perfectos!
Despues de hecho, el M.-. de Cer.v le pone entre columnas, y el
S e g . ' . V i g . ' . dando un golpe, dice:
S E G . - . VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, los signos,
palabra y tocamiento, son justos y perfectos.
E l P r i m . ' , V i g . - . dá un golpe, y dice:
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, todo está justo y
perfecto.
El Ven.-, (iáunjgolpe, y dice:
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
proclamar en los tres puntos de Oriente, Occidente y Me-
diodía al h.- Apr.-. Mas.-, y miembro activo de la
Kesp.-. Lóg.- num !
El M.-. de Cer.-., sin abandonar la izquierda del candidato, pero
volviendo la cabeza á los tres puntos, dice:
M.-. DE CER.-.—De orden del Ven.-. M.-., proclamo en
Oriente, Occidente y Mediodía, al h.- como Aprendiz
Mason, y miembro activo de la Respetable Logia.... num....
Hermano Segundo Vigilante, está proclamado.
Este dá un golpe y dice:
SEG.-. VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, está pro-
clamado.
El Prim.'. Vig.'. dá otro y dice:
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, está proclamado.
VEN.-. M.-.—Hermanos Primero y Segundo Vigilantes,
invitad á los hermanos que ocupan vuestras columnas, co-
mo yo á los de Oriente, á que se unan á mí j)ara felicitarnos
de la adquisición que ésta Respetable Logia acaba de
hacer de un nuevo hermano.
PRIM.V. VIG.'.—Hermano Segundo Vigilante, y herma-
nos que decoráis mi columna, de orden de nuestro Venera-
ble Maestro, os invito á que os unáis á él y á nosotros, para
felicitarnos por la adquisición que ha hecho esta Respeta-
ble Logia, de un nuevo hermano.
SEG.-. VIG.-.—Hermanos de la columna del Norte
el anuncio.J
Anunciado, hermano Primer Vigilante! fDá un gol^pe con
su mallete.J
PRIM.-. VIG.-.—Anunciado, Venerable Maestro. (Ddotro.)
El Ven.-, hace lo mismo y dice:
VEN.-. M.-.—iEnpié"y al «orden,» hermanos mios!
Todos lo ejecutan,y dirijiéndose al neófito, el Ven.-, dice:
VEN.-. M.-.—Hermano mio, acabais de entrar en el nú-
mero de los masones, y nos ayudareis á levantar el inmenso
edificio de la Ciencia, la Virtud y la Fraternidad. Sus pie-
dras animadas son los hombres que las poseen, y la mezcla
que las une es el Progreso; y agí como los antiguos poetas
decian en su alegórico lenguaje que Neptuno, Dios del Ra-
ciocinio, y Apolo, Dios de los Arcanos, se presentaron á
L-aomedon, en calidad de masones, para ayudarle á cons-
truirla ciudad de Troya, entendiendo por esto que le dic-
taron las leyes y principios eternos de la Civilización; nos-
otros concurrimos también con nuestra Inteligencia y vir-
tudes á la gran obra de la «Redención humana,» y somos
los obreros activos del Sublime Arquitecto del Universo. El
albañil, ó masón vulgar, hace obras destructibles, por ser
materiales; y nos distinguimos de él, en que las nuestras,
hijas de la Razón, son inmortales. Creemos que sereis un
buen operario, y la Respetable Logia que os recibe en su se-
no, aplaude vuestra iniciación con los signos, batería, y
aclamaciones consagradas. ¡A mí, hermanos!
Signo y aplauso seguido de
Houzzé, houzzé y siempre houzzél
El iniciado hace el signo, pero no la batería. Si nó contesta, el M, -.
de Cer,'. lo hará por él, y si devuelve el aplauso, dirá él:
VEN.-. M.-.—¡Hermanos mios, juntos!
Aplauden todos. El Ven.', dirá en seguida:
VEN.-. M.-.—Tomad asiento, hermanos mios. Hermano
Maestro de Ceremonias, conducid á Oriente al nuevo herma-
no y sentadle en él para hacerle honor.
El M.-. de Cer.-. le lleva aliado del Secr,-.; pero antes de sentarle,
se podrá hacer la prueba de prevaricación, del modo siguiente:
SEG.-. VIG.'.—Venerable Maestro, desearía convencer-
me de que el nuevo hermano no ha olvidado la Palabra Sa-
grada, y pido la escriba delante del hermano Secretario, pa-
ra q^ue asi conserve en la memoria su ortografía y signifi-
cación.
El Secr.-., sin esperarla orden, le presentará el papel y la pluma,
y si el neófito la toma y vá á escribirla, el M.'. de Cer.-. dará un fuerte
golpe sóbrela mesa con la espada, y el Ven.-, dando otro con el mazo,
QÍ C6*
V E N . - . M.-.—¿Qué es eso, hermano mió? Tan pronto ha-
béis olvidado vuestro juramento de no trazar ni escribir
nuestros secretos? Ved en esta prueba la fragilidad humana,
cuando se guia por su propio instinto sin meditar lo que
ejecuta. Sentaos, y recordad siempre de este acto, para que
reflexioneis antes de obrar.
Si se negase á escribir la palabra, el Ven.-, le elogiará como merece.
Asi que se sienta, el Ven.-, preguntará al Orad.-, si tiene lista su pl.-.
de arq.'.. Si responde que nó, el Ven.-, pasará á otros asuntos, mas si
está lista, dirá: . i tt- -i i.
VEN.-. M.-.—Hermano Primero y Segundo Vigilantes,
servios pedir á los hermanos de vuestras columnas respecti-
vas, como yo á los de Oriente, que presten su atención á
la plancha de arquitectura con que vá á favorecernos nues-
tro hermano Orador.
PRIM , •. VIG. - .—Hermano Segundo Vigilante y hermanos
que decoráis mi columna, el Venerable Maestro os pide que
presteis vuestra atención á la plancha de arquitectura
con que vá á favorecernos nuestro hermano Orador.
SEG.-. VIG.-.—Hermanos que decoráis mi columna, el
Venerable Maestro os pide presteis vuestra atención á la
plancha de arquitectura con que vá á favorecernos nuestro
nermano Orador.
Anunciado, hermano Primer V i g i l a n t e .
D á u n golpe.
PRIM.-. VIG.'.—Anunciado, Venerable Maestro.
Dá otro golpe.
VEN.*. M.-.—Hermano Orador, teneis la palabra.
Así que el Orad.-, concluye, el Ven.', dá un martillazo y dice:
VEN.'. M.-.—Hermanos Primero y Segundo Vigilantes,
pedid á los hermanos se unan á vosotros y á mí, para dar
.as gracias al hermano Orador por su plancha de arquitec-
tura.
PRIM.-. VIG.'.—Hermano Segundo V i g i l a n t e V herma-
nos que decoráis mi columna, el Venerable Maestro os pide
que os unáis á él y á mí, para dar las g r a c i a s al hermano
Orador por su plancha de arquitectura.
SEG.--VIG.-.—Hermanos que decoráis mi columna, el
Venerable Maestro os pide os unáis á él, al Primer V i g i -
lante y á mí, para dar las g r a c i a s al hermano Orador por
su plancha de arquitectura.
Anunciado, hermano Primer Vigilante.
Dá un golpe.
PRIM.-. VIG.'.—Anunciado, Venerable Maestro.
Dá un golpe. El Ven.', dá otro y dice:
VEN.'. M . ' . — ¡ E n pié y al «orden,» hermanos mios!
E n seguida dá las gracias al Orad.-., y al terminar dice:
VEN.'. M.'.—IX\ m í , h e r m a n o s mios!
Signo y batería concluyendo con:
¡Houzzé, houzzé y siempre houzzé!
VEN.'. M . ' . — S e n t a o s hermanos mios.
Entonces siguen los trabajos pendientes. Concluidos éstos, dice él:
VEN.'. M . ' . - H e r m a n o s Primero y Segundo Vigilantes,
servios avisar á los hermanos de vuestras columnas como
yo á los de Oriente, que si cualquiera de ellos tiene algo que
'decir en bien de la Orden en general, ó de esta Respetable
L o g i a en particular, se le concede la palabra.
PRIM.'. VIG.'.—Hermano Segundo Vigilante y herma-
nos que decoráis mi columna, el Venerable Maestro os con-
cede la palabra por si teneis algo que decir en bien general
de la Orden ó de esta Respetable Logia en particular.
SEG.'. VIG.'.—Hermanos que decoráis mi columna, el
; Venerable Maestro os concede la palabra por si teneis algo
<iue exj)oner en bien de la Orden en general ó de esta Respe-
table Logia en particular.
; Anunciado, hermano Primer Vigilante.
Dá un golpe.
PRIM.-. ViG.-.—x\nunciado, Venerable Maestro.
. Dá otro golpe.
: Si ninguno pide líi palabra dirá el:
. , S E G . - . VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, el silencio
reina en mi columna.
P R I M . - . VIG,-.—Venerable Maestro, el silencio reina en
ámbas columnas.
Si hay visitadores, dice entonces el:
f V E N . - . M.-.—Hermanos Primero y Segundo Vigilantes,
1, pedid á los hermanos de vuestras columnas, como yo á los
de Oriente, se u n a n á mí para dar las gracias álos dignos
liermanos visitadores, por su ayuda en nuestros trabajos.
¡I PRIM. •. VIG . - .—Hermano Segundo Vigilante y hermanos
; (|ue decoráis mi columna, el Venerable Maestro os pide os
unáis á él y á mí, para dar las gracias á los dignos her-
manos visitadores, por su ayuda en nuestros trabajos.
-, S E G . - . VIG.'.—Hermanos que decoráis mi colamna, el
Venerable Maestro os pide os unáis á él, al Primer Vigi-
lante y á mí, para dar las gracias á los dignos hermanos
^í visitadores, por su ayuda en nuestros trabajos,
j Anunciacfo, hermano Primer Vigilante.
i)- Dá un golpe.
Í! PRIÍM.-. VIG.'.—Anunciado, Venerable Maestro.
Dá otro golpe.
El Ven.-, dá un golpe y dice:
•I, VEN.-. M.-.—¡En pié y al «orden» hermanos rnios!
El Ven.*, así que todos están al «orden», d á l a s gracias usando las
j frases que le parezca, ó del modo siguiente:
V E N . - . M.-.—Hermanos míos, el vínculo que nos une y
f- ({ue hace de todos los Masones del Universo, sea cual fuere
i su Rito, un solo hombre, os ha traído á nuestra Logia para
I • ayudarnos en nuestros trabajos. Aquí reunidos católicos,
J' protestantes, israelitas, sabeistas, creyentes ó incrédulos,
I levantamos juntos el Altar de la Tolerancia en el Templo
I de la Sabiduría; porque todos seguimos la ley del Amor.
principio eficiente de la Moral. Todos, como hombres, so-
mos hechos á imágen j semejanza de Dios; todos somos
hijos suyos, todos somos hermanos. Para nosotros no exis-
ten las distinciones odiosas del mundo profano, que le divi-
de en partidos y nacionalidades: el espíritu de provincia-
lismo desaparece ante la unidad de la idea, y el interés per-
sonal se sacrifica al general de la civilización y felicidad
universales. Recibid la expresión sincera de nuestro a g r a -
decimiento, y_ permitid que esta Respetable Logia os sa-
lude por los signos y baterías del p-rado.
¡A mí, hermanos mios! Houzzé, houzzé, siempre houzzé!
L o s visitadores hacen el signo, pero no aplauden. Uno de ellos r e s -
ponde por todos, y si no lo hace, lo ejecuta el M.-. de Cer.-. por ellos.
S a l u d a n y el Ven.-, para acompañarlos, dice:
VEN.-. M.-.—Hermanos mios, juntos!
A c a b a d o el aplauso, el Ven.-, dice la s i g u i e n t e :
ACCION DE G R A C I A S .
V E N . ' . M . - . — ¡ G . ' . A . - . D.-. U . - . ! m a n a n t i a l f e c u n d o é
inmortal de L u z , los^obreros de este Temp.-, te dán mil ac-
ciones de gracias, porque si hay algo de bueno, de útil y
glorioso en sus trabajos de este dia solemne; si han visto
aumentarse el número de sus hh.-., á tí y solo á t i l o deben.
Continúa protegiéndolos y guíalos siempre por el camino de
perfección.
Sentaos, hh.-. mios.
VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¿de qué debe-
mos ocuparnos después de agradecer al G.-. A.-. D.-. U. ••
sus favores?
PRIM.-. VIG.-.—De continuar mereciéndolos.
VEN.-. M.-.—¿De qué manera, hermano mio?
PRIM.-. VIG.-.—Practicando la caridad, pues tenemos
hermanos, viudas y huérfanos que consolar, y que carecen
<le los recursos necesarios.
VEN.-. M.-.—Si es así, hermano Maestro de Ceremonias,
servios circular el tronco de pobres y el saco de proposi-
ciones, en el que los hermanos que teman herir el amor
propio del que desee los socorros, nos lo indicará, para ser-
virle en lo posible.
-- 56 —
E l M,'. de Cer.-. lleva el tronco y saco al Ven.*., luego al P r i m . ' . y
S e g . ' . V V i g . - . , á menos que haya miembros del Sup.-. C o n s . ' . , des-
pues á los otros Dignatarios y en seguida al Oriente y á las columnas:
pone e'l el último su cuota y espera al «orden» entre columnas.
PRIM.-. Vía.-.—Venerable Maestro, el tronco de pobres
se halla entre columnas.
V E N . - . M.-.—Tened la bondad de traedlo á Oriente, her-
mano mio.
Si se lia pedido para a l g u n o , el V e n . ' , lo entregará sin contarlo.
Si nó lo contará y dice:
V E N . - . M.-.—Hermano Secretario, anotad meda-
llas profanas y entregadlas al hermano Limosnero.
Hermanos Primero y Segando Vigilantes, participad á
los hermanos que decoran vuestras columnas, que el tronco
de pobres ha producido medallas profanas.
P R I M . - . VIG.-.—Hermano Segundo Vigilante y hermanos
que decoráis mi columna, el Venerable Maestro participa,
que el tronco de pobres ha producido medallas pro-
fanas.
S E G . - . VIG.-.—Hermanos que decoráis mi columna, el
tronco de pobres ha producido medallas profanas.
Anunciado, hermano Primer Vigilante.
Dá un golpe.
PRIM.-. VIG.-.—Anunciado, Venerable Maestro.
Dá atro golpe.
V E N . - . M.-.—Hermano Secretario, tened la bondad de
leernos las minutas de la sesión.
A l acabar de hacerlo, aque'l apuntará los hermanos visitadores que
hayan entrado después de las primeras listas, y el Ven.-, dando un
golpe, procederá á la lectura del
CATECISMO DE APRENDIZ.
VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¿sois Masón?
PRIM.-. VIG.-.—Mis hermanos me reconocen portal.
VEN.-. M.-.—¿Qué entendeis por Masón?
PRIM.-. VIG.-.—Materialmente el que fabrica á cal y can-
to; y en sentido figurado el que enseña y practica los
H'incipios inmutables del deber y del derecho, que grabó
líos en la conciencia.
V E N . - . M.-.—¿Y cómo lo conseguís?
PRIM.-. VIG.-.—Levantando á la Verdad el Templo de
la Sabiduría.
V E N . - . M . - . — ¿ Y en dónde le construís?
PRIM.-. VIG.-.—En la Logia.
V E N . - . M.-.—¿Qué significa esa palabra?
PRIM.-. VIG.-.—Universo, j se tomó del antiguo «sans-
crito».
V E N . - . M . - . — ¿ N O lo creeis un término impropio?
PRIM.-. VIG.-.—No, Venerable Maestro, porque se dió
aquel nombre al Templo de Salomon que le representaba,
y nuestras Lógias son su trasunto. Por otra parte, el me-
jor Templo de la Verdad es el Universo, y así la palabra
está bien aplicada.
V E N . - . M.-.—¿Cuántas especies hay de Lógias?
PRIM.-. VIG.-.—Tres: simple, justa y perfecta.
V E N . - . M.-.—¿Cómo se constituyen?
PRIM.-. VIG.-.—Tres masones reunidos forman una Ló-
gia simple; cinco la hacen justa, y siete perfecta.
V E N . - . M.-.—¿Cuáles son los tres de una Logia simple?
PRIM.-. VIG.-.—Un Venerable y dos Vigilantes, todos
Maestros.
V E N . - . M . - . — ¿ Y por qué?
PRIM.-. VIG.-.—Porque son los Jefes que la dirijen con
sus luces, y representan las facultades instintivas, morales
é intelectuales del hombre.
V E N . - . M.-.—¿Cuáles son los cinco de la justa?
PRIM.-. VIG.-.—Los tres primeros y dos Maestros.
V E N . - . M . - . — ¿ Y á quiénes simbolizan?
PRIM.-. V I G . - . — Á los instrumentos de que nos dotó Na-
turaleza para que la conociéramos, ó sean los cinco sen-
tidos.
VEN. - . M.-.—¿Cuáles son los siete que la hacen perfecta?
PRIM.-. V I G . - . — L O S cinco anteriores, con un Compañero
y un Aprendiz.
V E N . - . M.-.—¿Por qué razón hay doce Dignatarios en la
Lógia? ^ ^
PRIM.-. VIG.-.—Porque son alegóricamente las doce co-
lumnas del Templo de Salomon.
V E N . - . M . - . — ¿ Y qué simbolizan esas doce columnas?
PRIM.-. VIG.-.—Los doce meses del año, los doce signos
del zodiaco ó eternos apoyos del Tiempo, como aquellos lo
son de la Masonería. Todo es mítico en una Logia- su
base es la Tierra, su techumbre el Cielo; el Oriente, la Luz-
el Occidente, las Tinieblas, y su circunferencia el Océano
e ilimitado horizonte?
V E N . - . M.-.—¿Qué insig-nias usan esos Dignatarios?
P R I M . - . VIG.-.—El Venerable, nna escímdra; Primer
Vigilante, un nivel; el Segundo Vigilante, una^^lomada; el
lesorero, dos llaves cruzadas; el Experto, iin triángiao; el
Maestro de Ceremonias, una regla; el Orador, un libro
abierto; el Limosnero, un talego; el Ecónomo, un candado;
el Porta Estandarte, un compás; j el Guarda Temiilo, dos
es2Mdas cruzadas.
VEN.-. ¿ Y cuál es la bandera de la Logia?
P R I M . - . VIG.-.—Un Estandarte triangular, de color
verde, en cuyo centro se borda una colmena.
V E N . - . M.-.—¿Qué entendeis por Masonería en vuestro
lenguaje figurado?
PRIM.-. VIG.-.—La iniciación á «la dignidad y grandeza
iiumana.»
V E N . - . M.-.—¿De qué modo lograreis este objeto^
P R I M . - . VIG.-.—Con el estudio de las Ciencias, de las
Artes y de la Filosofía, unido á la práctica de las virtu-
des y de todo lo que es bueno y lo que es bello.
VEN. -. M.•.—¿Hay varias Masonerías?
PRTM.- V I G . - . — N Ó , Venerable Maestro, solo existe una,
aun cuando hay diversidad de ritos: el Antiguo y Acep-
tado, llamado Escocés por antonomasia; el Francés moder-
no; el de York; el de Perfección; el de Heredom, y el de
Memphis. Sin embargo, no obstante los detractores del
primero que solo le j u z g a n por rituales imperfectos, se
halla a la cabeza del Progreso.
V E N . - . M,-.—¿Pues no se encierra toda la Masonería en
los tres grados del Rito de York; en los siete del francés; ó
en los cinco de la Masonería Salomónica que los demás Ri-
tos subdividen caprichosamente?
P R I M . - . VIG.-.—Venerable Maestro, esos grados, fuera
de los signos, tocamientos y palabras, no comprenden nin-
guna cosa que no sepa un hombre de instrucción- son pre-
parativos, constituyen los pequeños misterios de la anti-
güedad, y por eso se llaman simbólicos. Los Masones Esco-
ceses miran así á los de los otros Ritos, como sus hermanos
menores, y les abren sus Templos en los grados que aque-
llos conocen.
V E N . - I M.-.—¿Y no es la caridad el fin y el secreto de
los Masones?
P R I M . - . V I G . - . — S e r í a ridículo si para esose reunieran
en asociación secreta.
V E N . - . M.-.—¿Cuál es vuestro secreto entonces?
P R I M . ' . VIG.- .—Es inviolable por su naturaleza, y se con-
serva hoy tan puro, como cuando estaba encerrado en los
Templos de la Samotracia, de la India y del Egipto. El que
no estudia cada uno de los treinta y tres grados de la ver-
dadera Masonería y los medita profundamente, podrá vana-
gloriarse con los títulos pomposos de Maestro; Rosa Cruz:
Kadoscli; Gran Inspector General, li otros más que ménos
altisonantes; pero no será nada, ni sabrá nada; mientras el
que los haya comprendido, dominará con su secreto los hom-
bres y las cosas, y cierto de que ha cumplido su misión,
dirá ¡Eurelial he hallado!
V E N . - . M.-.—¿Y qué es lo que habrá conseguido?
P R I M . - . VIG.-.—Hacer su felicidad y la de sus seme-
jantes.
V E N . - . M.-.—Si vuestros primeros grados son iguales
á los superiores de los otros Ritos, y todos sus miembros se
miran como hermanos, ¿cuál debe ser la conducta de un
Masón?
P R I M . - . VIG.-.—La de un hombre libre y sábio que des-
deña las preocupaciones que dividen a los pueblos, sirve
al pobre como al rico, si ámbos son virtuosos, y jamás sa-
crifica el Progreso al Orden, ni el Orden al Progreso.
V E N . - . M.-.—¿Qué se deben todos los Masones entre sí?
P R I M . - . VÍG.-.—Instruirse; amonestarse con amenidad;
ceder con complacencia; mandar sin acritud, y arnarse y
servirse en cuanto puedan, pues son hombres de bien que
luchan contra los malos; hombres de Ciencia y Virtud, que
tienen por enemigo á todos los ignorantes, hipócritas y
ambiciosos.
V E N . - . M.-.—¿Por qué unís siempre la Ciencia á la
Virtudí»
P R I M . - . VIG.-.—Porque aqiiella forma verdaderos tiranos
sin ésta; y la virtud sola, hace tontos maestros y estúpidos
jefes.
VEN.-. M.'.—¿Qué debeis hacer antes de entrar en una
Logia?
PRIM.-. VIG.-.—Ponerme el mandil y las insignias de mi
grado; tocar dando los golpes misteriosos, y aguardar que
abran, entrar con la marcha; saludar las tres luces, y que-
dar despues al «orden» de los trabajos.
V E N . - . M.-.—Si el Venerable de una Logia os pregunta
de dónde venís, ¿qué respondereis?
PRIM.-. VIG.-.—De la Respetable Logia deque sea miem-
bro, al Oriente de
VEN.-. M.-.—¿Y por qué no decís, como muchos Maso-
nes, de la Respetable Logia de San Juan?
PRIM.-. VIG.-.—Porque somos más antiguos que aquel
discípulo de los Esenios; y aunque respetamos y conmemo-
ramos su memoria, no lo reconocemos como fundador de la
Masonería.
V E N . - . M.-.—Si el Venerable os dice ¿qué nos traéis?
PRIM.-. VIG.-.—Responderé: Salud, Alegría y Prosperi-
dad á todos los hermanos.
V E N . - . M.-.—Si agrega, ¿no nos traéis otra cosa?
PRIM.-. VIG.-.—El Venerable de mi Logia os saluda cou
los signos que como Maestro conocéis.
V E N . - . M.-.—Si demanda, ¿qué se hace en vuestra Res-
petable Logia?
PRIM.-. VIG.-.—Se levantan Templos á la Virtud, se
ahondan ^ozos sin suelo á los vicios, y se enseña á guar-
dar silencio.
V E N . - . M.-.—Si inquiere ¿qué venís á hacer a^uí?
PRIM,-. VIG.-. —Contestaré: á vencer mis pasiones, so-
meter mi voluntad á la de la mayoría, y aumentar mis co-
nocimientos masónicos.
V E N . - . M . - . — Y cuando añada, ¿qué pedís, hermano mio?
PRIM.-. VIG.-.—Una plaza entre vosotros, será mi res-
puesta.
V E N . - . M . - . — ¿ Y cuándo os sentareis?
PRIM.-. VIG.-.—Así que el Venerable diga «sois digno de
ello, hermano mio.»
VEN.-. M.-.—¿Quién os proporcionó la ventaja de ser
Masón?
PRIM.-. VIG.-.—Un amigo prudente que he reconocido
despues como hermano.
VEN.-. I^.-.—¿Por qué os habéis hecho Mason?
PRIM.-. VIG.-.—Porque viviaen las tinieblas y deseaba
la Luz.
VEN.-. M.-.—¿Qué significa esa Luz?
PRIM.-. VIG.-.—El conjunto de las ciencias morales é
intelectuales, sin el cual no hay progreso en la civilización
humana.
VEN.-. M.-.—¿Quién os preparó para ser recibido Mason?
PRIM.-. VIG.-.—Un Exj)erto, Venerable Maestro.
VEN.-.M.-.—¿Qué exigió de vos?
PRIM.-. VIG.-.—Que le dijese mi nombre, edad, pàtria,
estado, profesion, religion y domicilio: luego me vendó los
ojos, me hizo bajar á las catacumbas y escribir á la luz de
una lámpara sepulcral lo que pensaba de mis deberes hácia
Dios, hácia mí mismo y hácia mis semejantes, y mi últi-
ma voluntad. Después me hizo poner ni vestido ni des-
nudo, aunque de un modo decente; me despojó de todos mis
metales y alhajas, y me llevó á la puerta del Templo con
una cuerda al cuello.
VEN.-. M.-.—¿Por qué el Experto os sepultó en las en-
traíias de la tierra y luego os puso ni vestido ni desnudo,
y os despojó de los metales y alhajas?
PRIM.-. VIG.-.—Para indicarme que debia morir para el
vicio, y vivir sólo para la virtud, y para que eternamente
me acordara se me habia admitido y dado la luz, por ser
hombre y ser virtuoso: así debia yo socorrer física y mo-
ralmente al que viera en la miseria, pues la filantropía es
una cualidad inseparable del Mason; para él, las riquezas
nada valen comparadas al honor: los metales y prendas
son el símbolo del vicio; y por eso los sacerdotes del Egipto
antes de sacrificar, se despojaban de las sortijas y demás
adornos de oro ó de jilata.
VEN.-. M.-.—¿Qué visteis al entrar en la Lógia?
PRIM.-. VIG.-.—Nada, porque un velo impenetrable cu-
bría mis ojos.
VEN.-. M.-.—¿Por qué os los vendaron?
PRIM.-. VIG.-.—Para simbolizar la ignorancia, tan da-
ñosa á la felicidad de los hombres.
VEN.-. M.-.—¿Qué significa la cuerda?
PRIM.-. VIG.-.—Que el ignorante es esclavo de sus pa-
siones, y el agente estúpido del que le explota, como el
hombre que está atado é inerme, cede á la fuerza que le
domina.
V E N . - . M.-.—¿Qué os hizo el Experto?
P R I M . - . VIG.-.—Viajar tres veces por el camino del Norte
y Mediodía, al Occidente y Oriente, llamando cada una
para obtener el paso al centro.
V E N . ' . M.-.—¿Qué sentido tienen esos viajes?
P R I M . ; . VIG.-.—Uno propio y otro moral: el primero, mi
jurificacion, pues así como había vencido los terrores de
a muerte eu el cuarto de reflexiones ó mis pasiones mate-
riales que simboliza el elemento Tierra, deb ia destruir las
preocupaciones que me dejaban á merced de la versátil y
cruel tiranía de mis primeros maestros, representados por
el rayo, el huracan y todos los meteoros del Aire; mis vi-
cios y pasiones efectivas que simboliza el mar embrave-
cido ó A g m ; ^ pasiones intelectuales que nos devoran
como el Fuego; de suerte que libre de esas trabas, mi In-
telig'encia pudiese recibir la luz de la Verdad, y compren-
der su alcance. El seg'undo, representa el cuadro de todas
las vicisitudes de la vida humana, y hace sensible la causa
de nuestros extravíos para evitarlos.
V E N . - . M.-.—¿Por qué se os hizo llamar tres veces?
PRIM.-. VIG.*.—En memoria de las tres puertas del Tem-
plo de Salomon que era preciso atravesar para obtener el
]^)aso, y para que comprendiera que solo con grandes es-
cuerzos se sale de la Ignorancia y se llega á la'virtud. En
tin, para que nunca olvidara los tres preceptos que reasu-
men la necesidad de trabajar constante y eficazmente, si
queremos conseguirei fin: «Busca y hallarás.» «Pide y ob-
tendrás.» «Llama y te abrirán.»
V E N . - . M.-.—¿Qué buscábais en vuestros viajes?
P R I M . - . VIG.-.—Salir del error en que vivia para hallar
la Verdad.
V E N . - . M.-.—¿Qué es la Verdad?
P R I M . - . VIG.-.—Lo que se halla en consonancia con la
naturaleza de las cosas, adhiere la voluntad, subyuga la
Razón y satisface la conciencia.
VEN.-. M —¿Entonces, sólo los que conocen bien al
hombre y á los demás seres creados, podrnn librarse del
error?
PRIM.-. VIG.-.—Ciertamente, Venerable Maestro, y por
eso los masones son los únicos que no viven á merced de
los astutos y de los ambiciosos.
VEN.-. M.-.—¿Y cómo podréis afirmar, á pesar de v u e s -
tra ciencia, que no vivís en el error, ni os c i e g a el orgullo?
PRIM.-. VIG.-.—Por la esencia de la Verdad misma, por
el sentimiento que despierta en nuestro ánimo y por sus
efectos generales: su esencia es el bien, su sentimiento la
satisfacción, y sus efectos la mejora de la condicion h u -
mana.
VEN.-. M.-.—¿Qué visteis cuando se os dió la Luz?
PRIM.-. VIG.-.—Un Altar alumbrado por tres antorchas,
en el que habia un compás abierto, con una escuadra so-
bre sus piernas, dos cuadernos, j una espada encima de
la Carta Constituyente de la Lógia.
VEN.-. M . - . — ¿ C o n q u é ñn?
PRIM.-. VIG.-.—El compás indicaba la moderación de
nuestros deseos; la escuadra, la equidad que debe arreglar
nuestras acciones; uno de los cuadernos contenía las L e y e s
generales de la Orden; el otro, los Reglamentos de la L o -
g i a ; y la espada es el símbolo del honor, por el que juran
los Masones Escoceses.
VEN.-. M.'.—¿Qué simbolizan las antorchas del altar?
PRIM.-. VIG.-.—La Ciencia, la Virtud y la Fraternidad,
que resplandecen en él, y nos dirijen siempre en el camino
ciel Progreso.
VEN.-. M.-.—¿Qué mas visteis?
PRIM.-. V I G . - . — A todos los h e r m a n o s con l a s e s p a d a s
desnudas.
VEN:-. M.-.—¿Para qué?
PRIM.-. VIG.-.—Para mostrarme que estarían siempre
prontos á usarlas en mi defensa, si era ñel á mi juramento;
ó á castigarme, si era tan vil que lo olvidaba.
VEN.-. M.-. - ¿Qué habéis j urado?
PRIM.-. VIG.-.—No revelar jamás los secretos de la Ma-
sonería, socorrer á todos los hombres conforme á mis me-
dios, y con especialidad á los hermanos, y servir á éstos en
todos los casos y circunstancias, compatibles con el honor.
VEN.-. M.-.—¿Qué os enseñó el Venerable, así que os
recibió de Aprendiz Mason?
PRIM.-. VIG.-.—Un signo, un tocamiento y una pala-
bra, con los que se reconocen los Aprendices. "
VEN.-. M.-.—¡Dadme el signo!
PRIM,-. VIG.-.—Vadle. (Lo hacej
VEN.-. M.-.—¿Qué significa?
PRIM.-. VIG.-.—Una parte de mi juramento.
V E N . - . M.-.—¿Qué debeis hacer si un hermano le dá?
P R I M . - . VIG.-.—Acudir en su socorro.
VEN.-. M.-.T—¡Dad el tocamiento al Maestro Experto!
PRIM. .. V I G . - . — L o ejemita y dice el:
Exp.-.—Justo y perfecto, Venerable Maestro.
V E N . - . M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¡dadme la Pa-
labra Sagrada délos Aprendices!
PRIM.-. VIG.-.—Venerable Maestro, como Aprendiz, no
sé leer ni escribir y sólo puedo deletrear.
V E N . - . M.-.--¡Dadme entonces la primera letra!
P R I M . - . VIG.-.—No recuerdo su orden: comenzad y os
seguiré.
V E N . - . M.-.—Cumplis con vuestro deber, hermano mió.
La primera letra es
L a dicen alternativamente.
VEN.-. M.-.—¿Cuál es la significación de esa palabra?
PRIM.-. V I G . - . — F u e r z a .
VEN.-. M.-.—¿Por qué tres pasos constituyen la marcha
de Aprendiz?
P R I M . - . VIG.-.—Para recordarlas tres dotes que deben
distinguirle y se hallan inscritas en aquel número de gradas
que se ven en el primer tramo de la escalera que conduce
al Templo; Fuerza, Belleza y Candor.
VEN. - . M. -.—¿Por qué todo se refiere al número tres en la
Logia de Aprendiz?
P R I M . - . VIG.*.—Porque es el mito d é l a armonía entre
Dios, el Hombre y la Creación, principio y fin de nuestros
estudios.
V E N . - . M.-.—¿Por qué llamais profano al que pide la ini-
ciación?
P R I M . - . VIG.-.—Porque está ante el Templo: «P^'O», de-
lante: y <íFanum,'i> Templo.
V E N . - . M . - . — ¿ Y porqué «^neófito-» al que acaba de ini-
ciarse?
P R I M . - . VIG.-.—Porque es un hombre renovado, y aque-
lla palabra viene de dos griegas que significan '¡•acabado
de nacer y>.
VEN.-. M.-.—¿Qué os dió el Venerable?
PRIM.-. ViG.'.—Un mandil, símbolo del trabajo por su
uso; y por su blancura, emblema de la pureza.
V E N . - . M.-.—¿Qué sitio se os señaló en la Logia?
PRIM.-. VIG.-.—La columna del Norte.
VEN.-. M.-.—¿Porqué los Aprendices se sientan en la
columna del Norte?
PRIM.-. VIG.*.—Porque sus ojos no puedan soportar, sino
la débil luz que les reñeja el Mediodía.
V E N . - . M.-.~¿En qué trabajan?
PRIM.-. VIG.-.—En desbastar la piedra bruta.
VEN.-. M.-.—¿Qué significa esa frase?
PRIM.-. VIG.-.—Es el emblema del alma, capaz de reci-
bir todas las formas que le dé la educación; y como ésta es
tan viciosa, debemos por continuados esfuerzos hacer aque-
lla digna del que la creó á su imágen y semejanza.
VEN.-. M.-.—¿Y con qué instrumentos lograreis vues-
tro fin?
PRIM.-. VIG.-.—Con el martillo y la regla, que son los
([lie maneja el Aprendiz.
VEN.-. M.-.—¿De qué modo los emplea?
PRIM.-. VIG.-.—Dando con el primero en el yunque de
la Razón golpes mortales á sus vicios y malas inclinacio-
nes, y midiendo con la segunda sus obras, pensamientos y
palabras, de modo que no se separe jamás de la línea del
deber.
VEN.-. M.-.—¿Dóndeguardan los Aprendices sus instru-
mentos y reciben su salario?
PRIM.-. VIG.-.—En la columna B.-.
V E N . - . M . - . — ¿ Y cuál es vuestra recompensa?
PRIM.-. VIG.-.—La satisfacción de cumplir mis deberes
y la felicidad de hacer bien á mis semejantes.
VEN.-. M.-.—¿Qué edad teneis?
PRIM.-. VIG.-.—Tres años.
V E N . - . M.-.—¿Por qué?
PRIM.-. VIG.-.—Porque es el tiempo que exijíael Egipto
para el noviciado de los que elevaba á Aprendiz.
VEN.-. M.-.—¿Qué simboliza el grado de Aprendiz?
PRIM.-. VIG.-.—La impotencia de la ignorancia, y la
necesidad de salir de ella por un trabajo constante y oien
dirijido.
VEN.-. Ai.-.—¿Quién arregla ese trabajo?
PRIM.-. VIG.-.—El Venerable, que representa la primera
columna del Templo de la Sabiduría.
VEN.-. M.-.—¿Quién le ayuda?
PRIM.-. VIG.-.—El Primer Vigilante, que simboliza la
Fuerza, ó la segunda columna del Templo.
VEN.-. M.-.—¿Quién los armoniza?
PRIM.-. VIG.-.—El Segundo Vigilante, emblema de la
Orden, ó la tercera columna; de modo que lo que la Sabi-
duría inventa, lo ejecuta la Fuerza, y lo perfecciona é in-
mortaliza el Orden.
VEN.-.M.-.—¿Cuántas preguntas se hacen para abrir ó
cerrar la Logia de Aprendiz?
PRIM.-. VIG.-.—Tres, dirijidas alternativamente á los
Vigilantes.
C L A U S U E A DE LOS TRABAJOS.
El Ven.-, dá un golpe.
VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¿qué edad t e -
neis?
PRIM.-. VIG.-.—Tres años, Venerable Maestro.
VEN.-. M.-.—Hermano Segundo V i g i l a n t e , ¿á qué hora
acostumbran los Aprendices Masones cerrar sus t r ^ a j o s ?
SEG.-. VIG.-.—A media noche. Venerable Maestro.
VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¿qué hora es?
PRIM.-. VIG.-.—Media noche.
VEN.-. M.-.—Pues si los Aprendices acostumbran cerrar
sus trabajos á media noche y es y a esa hora, hermanos
Primero y Segundo Vigilantes, invitad á los de vuestras
columnas respectivas como yo á los de Oriente, á que se
unan á mí para cerrar los de ésta Respetable Logia en su
primer grado.
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segundo Vigilante, y herma-
nos que decoráis la columna del Sur, el Venerable os invita á
que os unáis á él para cerrar los trabajos de esta Respetable
Logia en su primer grado.
SEG.-. VIG.-.—Hermanos que decoráis la columna del
Norte, el Venerable Maestro os r u e g a que os unáis á él,
para cerrar los trabajos de esta Respetable L o g i a en su pri-
mer grado.
Anunciado, hermano Primer Vigilante.
Dá un golpe.
PRIM.-. VIG.-.—Anunciado, Venerable Maestro.
Dá otro golpe.
E l Ven.-, dá los tres golpes misteriosos que los V V i g . ' . repiten, y
dice:
VEN.-. M.-.—En pié y al «orden,» hermanosmios.
Todos lo ejecutan.
VEN.-. M . - . — A L . - . G.-. D.-. G.-. A.-. D.-. U.-., en su
nombre y bajo los auspicios de los Soberanos Grandes Ins-
pectores Generales, trigésimo tercio grado de la Masonería
íscocesa, reunidos en Supremo Consejo para y en
virtud de la facultad de que me ha revestido ésta Respeta-
ble L ó g núm declaro sus trabajos cerrados en
el grado de Aprendiz.
¡A mí, hermanos mios!
Todos hacen el signo y batería diciendo:
¡Houzzé, houzzé y siempre houzzé!
VEN.-. M.-.—Id en paz, hermanos mios; pero antes que
os retireis, exijo de vosotros el juramento de guardar se-
creto acerca de cuanto h a y ais oido, visto ó sabido en esta
sesión.
Extiende la mano derecha, así como todos los presentes, y dice:
VEN.-. M . - . — ¿ J u r á i s ?
TODOS.—Sí, juramos.
V E N . ' . M . - . — S Í lo c u m p l i é r e i s , el G.-. A.-. D.-. U.-. os
premie, y si nó, os lo demande. Id en paz.
Todos se retiran en silencio.
A
GRADO SEGUNDO
DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO
Y DE LA LOGIA SIMBÓLICA.
COMPAÑERO.
PRELIMINARES DE LOS TRABAJOS.
L-a Lúg'ia se íibre en el Primer Grado, y así que se sanciona la p l a n -
cha de Arquitectura de la sesión anterior, y se despachan los negocios
de familia, el Y e n . \ M.'. dá un golpe, y dice:
VEN.-. M.-.—Hermanos Primero y Segundo Vigilantes,
servios anunciar en vuestras columnas, como y o en Oriente,
que es mi intención suspenderlos trabajos de Aprendiz y
pasar á otros superiores.
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segundo Vigilante y hermanos
que decoráis mi columna, de parte del Venerable Maestro
os anuncio que vá á suspender los trabajos de Aprendiz, y á
pasar á otros superiores.
SEG.-. VIG.-.—Hermanos que decoráis mi columna, de
Darte del Venerable Maestro os anuncio que vá á suspender
los trabajos de Aprendiz, para pasar á otros superiores.
Anunciado, hermano Primer Vigilante. fDa un golpe.J
PRIM. - . VIG.• .—Anunciado Venerable Maestro. fDá otro
fjol][)e.J
El Ven.'. M.-. dá tres golpe.s que los VVig.*, repiten.
VEN.-. M.-.--¡En pié y al «orden,» hermanos miosi
Todos los ejecutan.
VEN.-. M.-.—¡A mí, hermanos mios!
Signo y batería con las aclamaciones de uso.
VEN. -. M. - .—¡Los trabajos de Aprendiz están suspensos !
Cúbrase el Templo!
Los Aprendices se retiran
DECORACION DE L A LOGIA DE COMPAÑERO.
Una de las piernas del compás que está en el Altar de
los Juramentos, se pondrá sobre la escuadra. Se colocará al
Norte, frente al Segundo Vigilante, el cuadro del frontis-
picio del Templo de Salomon, pintado como sigue: «Fondo
azul con una cadena en el cuadrilátero y borlas en las es-
quinas; hácia abajo, un pavimento de cuadrados iguales,
blancos y negros, del que parte una escalera de tres tra-
mos. compuesto el primero de tres gradas en las cuales se
leen sucesivamente: Fuerza, Belleza^ Candor; el segando
de cinco, con los nombres: Intelegencía, RectiHid., Valor.,
Prudencia., Filantropía; y el tercero de siete, con los letre-
ros: Gramática., Retòrica, Lògica., Aritmètica., Geometria,
Música, [Link]; éstos terminan en la puerta, que se
halla entre dos columnas, en cuyos capiteles hay esculpi-
dos redes, granadas, lirios y arriba un globo terrestre, á la
__ 71 —
izquierda y celeste á la derecha. En el centro de la que sos-
tiene al primero, se lee Ciencia; y en el de la segunda,
Virtud. Arriba de la puerta y sostenido por los globos, un
triángulo en el que se halla la Estrella Flamante, y en el
centro de ésta una G. »
Debajo se pondrá un aparador, en el que estarán, la
Piedra Cúbica de punta, cubierta con un velo durante cier-
to tiempo; el Martillo, el Cincel, la Eegla, el Compás, la
l^alanca y la Escuadra; y más inferiormente, en un banqui-
llo, la Piedra bruta.
El Presidente se titula Muy VeneraUe Maestro, y sobre
su asiento se coloca el símbolo del grado, que está en el
encabezamiento.
APERTUÌRA
DE LA LOGIA DE COMPAÑERO
SEGUNDA CAMARA SIMBÓLICA.
A s í que t o d o s o c u p a n s u s p u e s t o s , el M u y V e n . - . M,-. dá un golpe
que los V V i g . ' . repiten, y dice:
M . - . V E N . - . M.-.—¡Hermano Guarda Templo! servios re-
conocer el vestíbulo, y anunciad al Gaarda Templo Exterior
(|ue voy á abrir los trabajos de Compañero, y que vele en
consecuencia.
E l G u a r d a T e m p l o lo e j e c u t a , y así que cierra, dá los c i n c o g o l p e s
m i s t e r i o s o s á q u e el otro contesta; y l u e g o u n o al que t a m b i é n r e s p o n -
de. E n s e g u i d a dice entre c o l u m n a s :
G.-. TEMP.-.—Muy Venerable Maestro, seguimos á cu-
bierto exteriormente, y el Guarda Exterior está avisado.
M . - . V E N . - . M.-.—Os doy gracias, hermano mio: sentaos!
Hermanos Primero y Segundo Vigilantes! servios pedirá to-
dos los presentes, cada uno en vuestra columna respectiva,
las Palabras de Paso y Sagrada del grado de Compañero.
L o e j e c u t a n , y así q u e v u e l v e n á sus t r o n o s , dice dando u n g o l p e :
S E G . - . VIG.-.—Todos los de mi columna son Compa-
ñeros.
E l P r i m . - . V i g . - . dá otro g o l p e , y dice a n t e s de sentarse;
PRIM.-. VÍG.-.—Muy Venerable Maestro, todos los pre-
sientes son del grado.
M . - . V E N . - . M.-.—Sentaos, hermanos mios.
Dá un golpe, que repiten los V V i g . ' , , y hace las cinco preguntas si-
guientes:
M . - . VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¿sois Com-
pañero?
PRIM.-. VIG.-.—Conozco la letra G .
M . - . VEN.-. M.-.—Hermano Segando Vigilante, ¿cómo la
conocisteis?
S E G . - . VIG.-.—Pasando de la Regla á la Escuadra, Muy
Venerable Maestro.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Para qué sirve la Escuadra, hermano
Primer Vigilante?
PRIM.-. VIG.-.—Es el instrumento con que hacemos la es-
cuadra cúbica de p u n t a .
M . - . VEN.-. M.-.—Hermano Segundo Vigilante, ¿á que
hora acostumbran los compañeros á empezar sus trabajos?
S E G . - . VIG.'.—Al mediodía.
M . - . VEN.-. M.-.—Hermano Primer Vigilante, ¿qué ho-
ra es?
PRIM.-. VIG.-.—Mediodia en punto.
M.-. V E N . - . M.-.—Pues si es mediodia, y la hora en que
ios Compañeros Masones acostumbran á atrir sus trabajos,
hermanos Primero y Segando Vigilantes, servios invitar á
los hermanos de vuestras columnas, como yo lo hago á
los de Oriente, que se unan á mí para efectuarlo.
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segando Vigilante, y herma-
nos que decoráis mi columna, nuestro Muy Venerable Maes-
tro os invita para que os unáis á él y á nosotros, á fin de
abrir los trabajos de Compañero.
S E G . - . VIG.-.—Hermanos que decoráis mi columna, nues-
tro Muy Venerable Maestro os invita para que nos unamos
á él con objeto de abrir los trabajos de Compañero.
Dá un golpe y dice:
Anunciado, hermano Primer Vigilante.
Dá otro golpe y dice:
PRIM.-. VIG.-.—Anunciado, Muy Venerable Maestro.
El M.-. Ven.-. M.-. dá los cinco golpes misteriosos, que repiten los
W i g . - . y dice:
M . - . VEN.-. M.-.- ¡En pié y al «orden», hermanos mios!
Todos lo efectúan y se ponen al «órden de compañero.»
M.-. VEN.-. M . - . — A L . - . G . - . D . - . G.-. A . - . D . - . U . - . , E I I s u
nombre j bajo los auspicios de los Grandes Inspectores Ge-
nerales grado trigésimo tercio y último de la Masonería
Escocesa, reunidos en Supremo Consejo para j en
virtud de la autoridad que me ha conferido esta Eespetable
Logia núm , declaro abiertos los trabajos de Com-
pañero. ¡A mí, hermanos miosl
Todos hacen el signo de saludo de Compañero, luego la batería, y
dicen:
¡Houzzé, houzzé y siempre houzze!
M . ' . VEN.-. M . - . — ¡ S e n t a o s , h e r m a n o s m i o s !
Todos lo efectúan. , , , .
El M.-. Ven.-. M.-. haceque se lea y sancione la plancha de Arqui-
tectura de la sesión precedente, con las fórmulas de la Ldg.-. de Apren-
diz. Después se despachan los asuntos de familia, y enseguida se recibe
á los visitadores. Así que todos ocupan sus puestos, dá un golpe y
CÍÍC6 BI^
M!-. VEN.-. M.-.—Hermanos mios: nuestro Segundo V i -
gilante nos ha pedido aumento de salario para el Apren-
diz Si teneis objeciones, tomad la palabra y expo-
nedlas libremente, seguros de que se hará justicia. Si por
el contrario, le j u z g á i s digno, servios manifestarlo con la
señal de adhesión.
Esta es levantar la mano derecha y dejarla caer con ruido sobre el
muslo del propio lado. Si ninguno se opone, y el Tesoro está á cubierto,
dirá el: , . .
M.-. VEN.-. M.-.—Puesto que lo aprobais, seguiremos
las huellas de nuestros antepasados, que en todo lo que se
refiere á la Verdad que conocían, serán la gloria y la luz
del Universo. Así, procederemos á la ceremonia como los
antiguos filósofos, que estudiaban y enseñaban la ciencia
con la calma magestuosa que fija sus principios en la men-
te, y proporciona al juicio puntos de reposo que evitan la
confiision y aseguran el resultado.
¡Hermano Experto, servios conducir al candidato con
el órden y recogimiento oportunos! ¡Tocad y saludad como
Aprendiz! ^ , , ,
El Exp.-. sale, echa un velo blanco sobre la cabeza del graduando,
le entrega el martillo que llevará en la mano derecha, y la regla que
descansará en el hombro izquierdo, le tomará del brazo, y tocara a la
puerta del Templo como Aprendiz. (Aunque lo que se dice esta en sin-
gular, se advierte que si son dos ó más los graduandos, se hablara
siempre en plural.)
INICIACION.
Cuando el Exp.', toca como Aprendiz, el Guard.'. Temp.', no res-
ponde, sino que dice:
G.'. TEMP.-.—Hermano Segundo Vigilante, tocan como
Aprendiz á la puerta del Templo.
SEG.'. VIO.-.—Hermano Primer Vigilante, llaman de
Aprendiz á la puerta del Templo.
PRIM.\ ViG.-.—Muy Venerable Maestro, tocan como
Aprendiz á la puerta del Templo.
M.'. VEN.'. M.-.—¡Informaos quien toca, hermano mio!
PRIM.-. VIG.-.—Hermano S e g a n d o Vigilante, inquirid
quien toca!
SEG.'. VÍG.-.—Hermano Guarda Templo, ved quien
llama.
El Guard.-. Temp.', entreábrela puerta, mira y pregunta:
G . ' . TEMP.-.—¿Quién toca?
E x p . - . — E s el hermano Experto que conduce a u n c a n -
didato que pide pasar de la R e g l a á la Escuadra,
G.-. TEMP.'.—Hermano Segundo Vigilante, es el her-
mano Experto que conduce á un candidato que pide pasar
de la Regla á la Escuadra.
SEG.'. VIG.'.—Hermano Primer Vigilante, es el herma-
no Experto que trae á un candidato que pide pasar de la
Regla á la Escuadra.
PRIM.'. VIG.-.—Muy Venerable Maestro, es el hermano
Experto que acompaña á un candidato que desea pasar de
la Regla á la Escuadra.
M.-. VEN. -. M. •.—¡Hermano Experto! ¿cuáles son los nom-
bres y cualidades masónicas de ese candidato?
El Exp.-. responde.
M.-. VEN.'. M . ' . — ¡ P r e g u n t a d á ese Aprendiz si sus
Maestros están contentos de su conducta, y si se cree bien
preparado á recibir la recompensa que pide para él, nues-
tro Segundo Vigilante!
El Exp, -. lo inquiere, y oida la respuesta, dice:
E x p . ' . — M u y Venerable Maestro, crée que sí.
M.-. VEN.-. M.-.—iHermano Guarda Tempio, dadlepasol
La música toca de un modo solemne. El Exp.'. entra eoa el g r a -
duando, hacen la marcha, s-ihulaii como Aprendiz, y aj^uardan entre
columnas las órdenes del M.'. Ven.-. M.'. Cuando acaba la músich,
dirá el:
M.-. VEN.-. M.-.—Sed bien venido, hermano; nuestro
Segundo Vigilante ha pedido para vos aumento de salario,
y testitìca vuestro buen comportamiento y amor al trabajo.
En este concepto, os admitimos á las pruebas de Compa-
ñero. ¡Hermano Experto, levantadle el velo j dadle asientol
Este se lo echa sobre la espalda, ledá asiento entre columnas, de-
trás del Altar, y él se coloca al pié del cuadro. Cuando todo está hecho
dirá el:
M.-. VEN.-. M.-.—Hermano mio: si habéis penetrado el
ñn de nuestra primera iniciación, sabréis que es sembrar en
la mente la duda de lo que se cree sin exámen, y demostrar
al neófito que no debe admitir sino lo que esté probado, ó
sea conforme á la naturaleza de las cosas, satisfaga la Ra-
zón, y adhiera las voluntades; pues de otra suerte vivirá á
merced de la ignorancia, la superstición y de todos los er-
rores que se le infundieron cuando apenas comprendía su
)ropia existencia. Dios nos ha dado la Razón para conocer
a Verdad, y distinguirla del Error, y el libre albedrio, para
elegir con fundamento; y el que no procede así, aunque
tenga la forma de hombre, no posee el carácter de tal; es
una máquina á disposición de los astutos ó ambiciosos. To-
do lo que pasa en el primer grado, está concebido con el do-
ble pensamiento de convencerle de la servil condicion en
que vivia en el mundo profano, y despertar en él el senti-
miento de la dignidad que germina en el corazon de los
buenos.
En todas partes la educación conspira á destruir ese
sentimiento, á ponderar nuestra pequenez y nuestra debili-
dad, para que nos echemos en brazos del que se propone
explotarnos.
Se pinta al hombre, esa obra maestra del Supremo Artí-
fice, que lleva en la FRENTE la luz de los cielos para ilustrar
al mundo y elevarse á su Hacedor; en la BOCA el himno eter-
no de sus alabanzas, y en la MANO el instrumento poderoso
que crea la belleza, dando forma palpable á lo ideal, co-
mo un insecto miserable.
El mismo sistema preside á los códigos y legislaciones
de, los que se llaman paises civilizados: sus gobiernos tra-
tan de preveerlotodo, y á fuerza de restricciones y leyes pro-
tectoras, nos mantienen en pu;pilage para que jamás lle-
guemos á ser hombres. El principio feudal de la edad me-
dia, dejó de ser territorial para hacerse personal; el gobier-
no se lo atribuyó todo, y todo lo vé; todo lo examina; todo
lo prevee; y con su enjambre de empleados regularizados
en gerarquías ele séries ascendentes, no considera á nin-
guno capaz de conocer sus intereses, ni de cuidar de sí
mismo. Y lo que es más terrible aún: las atrocidades que se
hacen para corregir los delitos, son nada comparadas á la
esclavitud á que nos reducen sus providencias, con la mira
de prevenirlos. Ni los padres cuidan de la educación de los
hijos: el gobierno la dirige, y niños en la escuela, niños en
el Estado, vivimos una vida automática ó dependiente, y
por eso cuando una revolución destruye al poder usurpador
que creaba á su antojo deberes y obligaciones, que han
anonadado la conciencia de nuestros derechos y recursos ;
nuestro deseo es hallar otros amos que nos eviten la fatiga
de pensar y obrar por nosotros mismos. Para mengua y opro-
bio de esa bastardeada civilización, es tal la nulidad á que
nos han reducido nuestros directores, que el mundo batalla
por ser libre, y lucha en vano. ¡Ved esas naciones, que cla-
man por un Hombre que las salve, y que se postran ante
el que se apodera del mando; porque admiran en él el valor
y la energía de que los privó el hábito de verse protegidos!
Mas no es el valor ni la energía agena, los que pueden sal-
varlas; sino el valor, la energía y la inteligencia de cada
uno de los ciudadanos. ¡Desgraciado el país cuyo bienestar
ó desgracia dependan de esta ó de aquellas personas! Sus
habitantes forman rebaños, y no pueblos de hombres. Igno-
ran para qué fueron creados y el modo de usar las facul-
tades que á todos concedió el G.-. A.-. D.-. U.-.
Dar á conocer esas facultades y la manera de emplearlas,
de suerte que todas las desarrolle el neófito, es el fin de
este segundo grado ó de Compañero. En vuestra calidad de
Aprendiz únicamente sabéis que todo lo ignoráis, y este es
el primer paso á la Sabiduría. ¡Feliz si la duda ha pene-
trado vuestro espíritu, porque excita la investigación, ma-
dré de la certidumbre; si quereis rehacer vuestros estu-
dios, pasando por el crisol de la crítica lo que se os ha in-
culcado; y si estáis pronto á abjurar de cuanto choque a
la Eazon y repugne a la naturaleza délas cosas! Ese estado
de duda; "esa ignorancia de vuestros propios recursos, lo
simboliza el velo que os cubria al entrar en la Lógia de
Compañero, y al que debeis dar el nombre de Misto. fMys-
que significa Fe^íSt^o. , , .
Os acordareis que al iniciaros Aprendiz se os hicieron
tres preguntas, acerca de Dios; la Virtud, y el Vicio; y aho-
ra os haré cinco que espero se grabarán en vuestra me-
moria.
INTERROGATORIO.
El M • Veu •. M.-. dirigirá las siguientes preguntas á los diversos
candidatos, y hará sus explicaciones parala instrucción de todos.
M.-. VEN.-. M.-.—Habréis oido decir que l o q u e carac-
teriza al hombre es el Pensamiento.
¿Qué entendeis por él, hermano ?
Responde el graduando.
M •. VEN.-. M . - . - E s l a facultad por la que nos conoce-
mos y distinguimos de los demás séres, y por eso se dice,
que es la individualidad lo que constituye al hombre. Nues-
tra sangre, nuestra carne, nuestros huesos, son accidentes
que poseemos en común con otros animales. Lo propio lo
indubitable, es que Pienso y porque Pienso,SQ^^Q existo;
y que este cuerpo que me dá forma, es mi embarazo o mi
instrumento-, pero no es mi Fo, éste Yo que comi)rende y
domina la naturaleza. Así, no soy como hombre sino una
cosa que piensa; y como tal examino, comparo y escojo.
Si permito que otro investigue y j u z g u e por mi, y a no me
pertenezco, abjuro de mi Yo, dejo de ser hombre, y me
cpnfundo con las cosas que obedecen al impulso que re-
ciben.
¿Qué entendeis por Instinto, hermano
Responde el graduando.
M.-. VEN.-. M.-.—«Instinto» es el resorte conservador de
la existencia animal. Es para ésta lo que la atracción mo-
lecular para la materia bruta: una condicion inseparable de
su naturaleza-, la ley por la cual, dos átomos de hidrogeno,
se unen á uno de oxígeno para formar agua; esa ley que
preside y limita las combinaciones y descomposiciones, que
regulariza los cristales, y los repone en sa primer estado
de un modo invariable; ese <ínisiis for'mativus» ó poder g e -
nerador, es lo que en el animal se llama instinto, y el que
hace que tan automáticamente como el iman atrae al hier-
ro, el reptil fecunde el huevo depositado en la ribera; el
castor fabrique su choza; el pájaro construya su nido; y el
niño que nace, respire, lacte y tema la muerte. Nada tie-
ne que ver con el Pensamiento.
¿Y qué es la Inteligencia, hermano....?
Kespoude ti graduando.
M.-. VEN.'. M.-.—La facultad de percibir las impresio-
nes de los sentidos, y de comprender y combinar los actos
que satisfacen nuestras necesidades. Los animales superio-
res, como el mono, el elefante, el perro y el caballo, la po-
seen en el grado del niño antes que còmienze á hablar.
Tienen además de percepciones, rudimentos de conciencia,
y los afdctos de amistad, gratitud, abnegación, vanidad,
orgullo, sociabilidad, etc.
¿Qué es la Razón, hermano....?
R e s p o n d e el g r a d u a n d o .
M.'. VEN.-. M.-.—El poder de elevarse del «concreto»
al aabstracto,» comprender la naturaleza de las cosas, re-
montarse á las causas que las produce, estudiarse á sí mis-
mo contemplando lo creado, hallar la Verdad que destruye
los errores de la intuición y los sofismas de la Inteligencia,
y crear las ciencias y las artes arrancando á la Naturaleza
sus arcanos. Es el patrimonio del hombre, y gracias á él, vé
en todas las cosas lo real y lo ideal; esto es, el hecho en sí.
y la causa que le produce: ó lo que equivale á lo mismo, el
objeto y la idea; mientras el animal vé el hecho real y el
hecho solo, y así la razón de su existencia, ó su ideal, se le
escapan, y no hay para él bello ni feo, sublime ó indiferen-
te; él no sabe más que sentir; el hombre sabe pensar.
¿Gjmo dividiremos las facultades del hombre, hermano...?
R e s p o n d e el g r a d u a n d o .
M.'. VEN.'. M.-.—En instintivas, afectivas é intelec-
tuales. Las primeras, nos son comunes con todos los anima-
les; las segdndas, con los animales superiores; las terceras,
abrazan dos categorías: la una común, porque constituyela
jiercepcion , que tiene á la sensibilidad por medio; y la otra
que es propia deliiombre, es la refiexion, que le eleva so-
bre todo lo creado. Así, imparta analizarlas dividiéndolas en
receptivas y reflectivas. Aquellas, nos relacionan con la
naturaleza exterior, así como al resto de los animales
para los actos de su instinto, y constituyen las «memo-
rias» ó «sensaciones;» pero nunca el color, el sonido, el pe-
so, el námero, ni ninguna percepción de las cualidades de
los cuerpos, podrán crear la Razón humana, aunque le sir-
van de punto de partida en el conocimiento del mundo que
nos rodea. Todo en el animal es instintivo; se educa por el
placer ó el dolor físico; sus memorias le habilitan para repe-
tir ciertos actos que le evitan un sufrimiento, y vive ó
muere sin ideas de su existencia. El hombre es el único
que posee ese conocimiento; que se abstrae y estudia á sí
mismo, contemplando lo creado; que se eleva al por qué de
las cosas, las compara, penetra su mecanismo, arranca á la
Naturaleza sus arcanos, y crea las ciencias y las artes. El
conjunto de estos poderes, es lo que llamamos facultades
rellectivas, y el error de Condillac, y de los sensibilistas al
sostener qiie todo es sensación, porque ella nos sirve de
instrumento, es igual al del que se figure que la electrici-
dad que conduce mi pensamiento por eltelegráfo es miPen-
samiento mismo. Si el instinto del animal no es creado por
la sensación; ¿cómo los nobles actos de la inteligencia, idea,
comparación y juicio, pueden ser sensaciones?....
Acabado el iuterrogatorio dá un golpe, y dice el:
M.-. VEN.'. M.-.—Hermano mió, cuando os iniciasteis
Aprendiz, nacisteis en realidad, y visteis que habia un
pueblo verdaderamente grande y verdaderamente libre, tal
como Dios le concibió al soplar sobre la faz de las aguas y
mandar á la Luz, que la Luz fuese. Notaríais que para
vuestra iniciación, os sometimos á pruebas físicas y mora-
les; que es el modo de conocer el carácter y juzgar de la
inteligencia del candidato. Por lo que dice, apreciamos lo
que sabe, asi como su franqueza ó su astucia; lo que ha de
amar y odiar; lo que influirán en él las preocupaciones, el
tiempo y las circunstancias; y ningún mason inteligente que
estudia'al profano durante ellas, se equivoca en su juicio.
El grado de Compañero realiza la esperanza del que
quiere aprender, y del que sabe; porque en él comienza á
abrirse el arcano de nuestros misterios, j si el que todo lo
Ignora vé que todo puede aprenderlo, el sábio goza al ha-
llarse entre sus iguales. Este segundo grado de la Masone-
ría Escocesa, es la exposición del magníñco problema que
se ha propuesto resolver, j que se simboliza en aquel cua-
dro. ¡Alzad la vista y mirad!
¡Hermano Experto, servios aumentar la luz para que se
le vea por todas partes!
El Exp.-. enciende las luces del cuadro y de la mesita.
M.-. VEN.-. M.-.—Hermano mío, ahí teneis el Templo
de la Sabiduría, j debajo de su pintura algunos de los ins-
trumentos con que se fabricó. En él se encierra nuestro se-
creto, ese secreto tan pedido, tan buscado, tan rara vez
comprendido, y que cuando se le posee y conoce perfecta-
mente, es la felicidad ó el consuelo de la vida. ¡Cuánto
teneis que trabajar y cuánta ha de ser vuestra perseveran-
cia, si quereis profundizarle y apreciar sus virtudes! La
Masonería como el campo d e l labrador, no entrega su te-
soro sino á la hábil y atrevida mano que sabe buscarle.
¡Buscad, y hallareis!
Pero no pongáis en olvido que ese cuadro que represen-
ta un Templo material, es el emblema de otro más sublime,
á cuya conservación se os llama para que trabajéis á vues-
tro turno, como lo hicieron aquellos hábiles operarios Zo-
roastro, Salomon, Orfeo, Confucio, Sócrates, Platon, Zenon,
Epicteto, y otros muchos que le han enriquecido con los
tesoros de su inteligencia. Su interior se divide en varios
compartimientos, en los que se enseña todo lo que el hom-
bre debe aprender para mejorar su suerte. Allí, la ciencia
del cielo, de los astros y de los fenómenos de la Naturaleza,
tan cultivada en la India y luego en Egipto, tan brillante-
mente reasumida en el «Cosmos» del inmortal Humboldt.
Allá el conocimiento del corazon del hombre, la historia
de sus pasiones, de sus vicios, y la manera de perfeccionar
la Razón y hallar la Verdad, que hace nuestra ventura.
Más al centro ; pero no podríais comprenderme, y así
no se permite á los Aprendices y Compañeros entrar en el
Santuario. Recordad que Pitágoras e x i g í a cinco años de
silencio á sus discípulos, antes de concederles esa gracia;
lo que no debeis tomar en el sentido material de que los
privara de discurrir acerca de lo que les enseñaba, sino en
Todos lo efectúan y se ponen al «órden de compañero.»
M.-. VEN.-. M . - . - A L . - . G . - . D . - . G.-. A.-. D . - . U . - . , e n su
nombre v bajo los auspicios cielos Grandes Inspectores Ge-
nerales V a d o trigésimo tercio y último de la Masonería
Escocesa, reunidos en Supremo Consejo para y en
virtud de la autoridad que rae ha conferido esta Eespetable
Logia núm , declaro abiertos los trabajos de Com-
pañero. ¡A mí, hermanos miosl
Todos hacen el signo de saludo de Compañero,, l u e g o la batería, y
dicen:
¡Houzzé, houzzé y siempre houzze!
M.-. VEN.-. M.-.—iSentaos, hermanosmios!
Todos lo efectúan. . , , , , .
E l M.-. Ven.-. M.-. hace que se lea y s a n c i ó n e l a p l a n c h a d o A r q u i -
t e c t u r a de la sesión precedente, con las fórmulas de la L ó g . ; . de A p r e n -
diz. Después se despachan los asuntos de familia, y enseguida se recibe
á los visitadores. A s í que todos ocupan sus puestos, da un golpe y
(i ICC GI *
M!-. VEN.-. M.-.—Hermanos mios: nuestro Segundo V i -
gilante nos ha pedido aumento de salario para el Apren-
diz Si teneis objeciones, tomad la palabra y expo-
nedlas libremente, seguros de que se hará justicia. Si por
el contrario, le j u z g á i s digno, servios manifestarlo con la
señal de adhesión.
Esta es levantar la mano derecha y dejarla caer con ruido sobre el
muslo del propio lado. Si ninguno se opone, y el Tesoro esta a cubierto,
ci, ipá G1 * •
M.-. VEN.-. M.-.—Puesto que lo aprobais, seguiremos
las huellas de nuestros antepasados, que en todo lo que se
refiere á la Verdad que conocían, serán la gloria y la luz
del Universo. Así, procederemos á la ceremonia como los
antiguos filósofos, que estudiaban y enseñaban la ciencia
con la calma magestuosa que fija sus principios en la men-
te, y proporciona al juicio puntos de reposo que evitan la
coníusion y aseguran el resultado.
iHermano Experto, servios conducir al candidato con
el órden y recogimiento oportunos! ¡Tocad y saludad como
'^^ÍU Ex^.-. sale, echa un velo blanco sobre la cabeza del graduando,
le entrega el martillo que llevará en la mano derecha, y la regla que
descansará en el hombro izquierdo, le tomará del brazo, y tocara a la
puerta del Templo como Aprendiz. (Aunque lo que se dice esta en sin-
g u l a r , se advierte que si son dos ó más los graduandos, se hablara
siempre en plural.)
INICIACION.
Cuando el Exp.'. toca como Aprendiz, el Guard.'. Temp.', no res-
ponde, sino que dice:
G.'. TEMP.'.—Hermano Segundo Vigilante, tocan como
Aprendiz á la puerta del Templo.
S E G . ' . VIG.'.—Hermano Primer Vigilante, llaman de
Aprendiz á la puerta del Templo.
PRIM.'. VIG.'.—Muy Venerable Maestro, tocan como
Aprendiz á la puerta del Templo.
M . ' . V E N . ' . M.*.—¡Informaos quien toca, hermano mio!
PRIM.'. VIG.-.—Hermano Segando Vigilante, inquirid
quien toca!
S E G . ' . VÍG.'.—Hermano Guarda Templo, ved quien
llama.
El Guard.'. Temp.-, entreábrela puerta, mira y pregunta:
G.'. TEMP.'.—¿Quién toca?
Exp.'.—Es el hermano Experto que conduce á un can-
didato que pide pasar de la Regla á la Escuadra,
G.'. TEMP.'.—Hermano Segundo Vigilante, es el her-
mano Experto que conduce á un candidato que pide pasar
de la Regla á la Escuadra.
S E G . ' . VIG.-.—Hermano Primer Vigilante, es el herma-
no Experto que trae á un candidato que pide pasar de la
Regla á la Escuadra.
PRIM.'. VIG.-.—Muy Venerable Maestro, es el hermano
Experto que acompaña á un candidato que desea pasar de
la Regla á la Escuadra.
M. '. VEN. '. M. •.—¡Hermano Experto! ¿cuáles son los nom-
bres y cualidades masónicas de ese candidato?
El Exp.-. responde.
M . ' . VEN.-. M.'.—¡Preguntad á ese Aprendiz si sus
Maestros están contentos de su conducta, y si se cree bien
preparado á recibir la recompensa que pide para él, nues-
tro Segundo Vigilante!
El Exp. •. lo inquiere, y oída la respuesta, dice:
EXP.'.—Muy Venerable Maestro, créa que sí.
M . - . V E N . - . M.-.—¡Hermano Guarda Templo, dadlepasol
La música tocfi dtt un modo solemne. El Exp.-. entra con el g r a -
duando, h'tceu la marclri, snludna corno Aprendiz, j aguardan entre
columnas las órdenes del M.-. Ven. . M.'. Cuando acaba la musica,
dirá el:
M . - . V E N . - . M.-.—Sed bien venido, hermano; nuestro
Segundo Vigilante ha pedido para vos aumento de salario.
j testi tica vuestro buen comportamiento y amor al trabajo.
En este concepto, os admitimos á las pruebas de Compa-
ñero. ¡Hermano Experto, levantadle el velo y dadle asiento!
Este se lo echa sobre la espalda, l e d a asiento entre columnas, de-
trás del Altar, y él se coloca al pié del cuadro. Cuando todo está hecho
dirá el:
M . - . V E N . - . M.-.—Hermano mio: si habéis penetrado el
tin de nuestra primera iniciación, sabréis que es sembrar en
la mente la dada de lo que se cree sin exámen, y demostrar
al neófito que no debe admitir sino lo que esté probado, ó
sea conforme á la naturaleza de las cosas, satisfaga la Ra-
zón, y adhiera las vohmtades; pues de otra suerte vivirá á
merced déla ignorancia, la superstición y de todos los er-
rores que se le infundieron cuando apenas comprendía su
propia existencia. Dioá nos ha dado la Razón para conocer
la Verdad, y distinguirla del Error, y el libre albedrio, para
elegir con fundaniento; y el que no procede así, aunque
tenga la forma de hombre, no posee el carácter de tal; es
lina máquina á disposición de los astutos ó ambiciosos. To-
do lo que pasa en el primer grado, está concebido con el do-
ble pensamiento de convencerle de la servil condicion en
que vivia en el mundo profano, y despertar en él el senti-
miento de la dignidad que germina en el corazon de los
buenos.
En todas partes la educación conspira a destruir ese
sentimiento, á ponderar nuestra pequenez y nuestra debili-
dad, para que nos echemos en brazos del que se propone
explotarnos.
Se pinta al hombre, esa obra maestra del Supremo Artí-
fice, que lleva en la F R E N T E la luz de los cielos para ilustrar
al mundo y elevarse á su Hacedor; en la BOCA el himno eter-
no de sus alabanzas, y en la MANO el instrumento poderoso
que crea la belleza, dando forma palpable á lo ideal, co-
mo un insecto miserable.
El mismo sistema preside á los códigos y legislaciones
de los que se llaman paises civilizados: sus gobiernos tra-
tan de preveerlotodo, y á fuerza de restricciones y leyes pro-
tectoras, nos mantienen en pu;pilage para que jamás lle-
guemos á ser hombres. El principio feudal de la edad me-
dia, dejó de ser territorial para hacerse personal; el gobier-
no se lo atribuyó todo, y todo lo vé; todo lo examina; todo
lo prevee; y con su enjambre de empleados regularizados
en gerarquías ele séries ascendentes, no considera á nin-
guno capaz de conocer sus intereses, ni de cuidar de sí
mismo. 1 lo que es más terrible aún: las atrocidades que se
hacen para corregir los delitos, son nada comparadas á la
esclavitud á que nos reducen sus providencias, con la mira
de prevenirlos. Ni los padres cuidan de la educación de los
iiijos: el gobierno la dirige, y niños en la escuela, niños en
el Estado, vivimos una vida automática ó dependiente, y
por eso cuando una revolución destruye al poder usurpador
([ue creaba á su antojo deberes y obligaciones, que han
anonadado la conciencia de nuestros derechos y recursos ;
nuestro deseo es hallar otros amos que nos eviten la fatiga
de pensar y obrar por nosotros mismos. Para mengua y opro-
bio de esa bastardeada civilización, es tal la nulidad á que
nos han reducido nuestros directores, que el mundo batalla
por ser libre, y lucha en vano. ¡Ved esas naciones, que cla-
man por un liombre que las salve, y que se postran ante
el que se apodera del mando; porque admiran en él el valor
y la energía de que los privó el hábito de verse protegidos!
Mas no es el valor ni la energ'ía agena, los que pueden sal-
varlas; sino el valor, la energía y la inteligencia de cada
uno de los ciudadanos. ¡Desgraciado el país cuyo bienestar
ó desgracia dependan de esta ó de aquellas personas! Sus
habitantes forman rebaños, y no pueblos de hombres. Igno-
ran para qué fueron creados y el modo de usar las facul-
tades que á todos concedió el G.-. A.-. D.-. U.-.
Dar á conocer esas facultades y la manera de emplearlas,
de suerte que todas las desarrolle el neófito, es el fin de
este segundo grado ó de Compañero. En vuestra calidad de
Aprendiz únicamente sabéis que todo lo ignoráis, y este es
el primer paso á la Sabiduría. ¡Feliz si la duda ha pene-
trado vuestro espíritu, porque excita la investigación, ma-
dre de la certidumbre; si quereis rehacer vuestros estu-
dios, pasando por el crisol de la crítica lo que se os ha in-
culcado; y si estáis pronto á abjurar de cuanto choque a
la Ea^on y repugne á la naturaleza délas cosas! Ese estado
de d u d a f e s a ignorancia de vuestros propios recursos, Ip
simboliza el velo que os cubria al entrar en la Logia de
Compañero, y al que debeis dar el nombre de Misto, f M y s -
thej QViQ úsm^a^ Velado. ...
Os acordareis que al iniciaros Aprendiz se os hicieron
tres preguntas, acerca de Dios; la Virtud, y el Vicio; y aho-
ra os haré cinco que espero se grabarán en vuestra me-
moria.
INTERROGATORIO.
El M • Ven M.'. dirigirá las siguientes preguntas á los diversos
candidato^ y hará sus explicaciones para la instrucción de todos.
M . - . V E N . - . M.-.—Habréis oido decir que l o q u e carac-
teriza al hombre es el Pensamiento.
¿Qué entendeis por él, hermano ?
Responde el graduando.
la facultad por la que nos conoce-
M . - . VEN.-. M . - . - E S
mos y distinguimos de los demás séres, y por eso se dice,
qne es la individualidad lo que constituye al hombre. Nues-
tra sangre, nuestra carne, nuestros huesos, son accidentes
que poseemos en común con otros animales. Lo propio, lo
indubitable, es que Pienso v porque Pienso,que existo;
y que este cuerpo que me da forma, es mi embarazo o mi
instrumento; pero no es mi Yo, éste Fo que com})rende y
domina la naturaleza. Así, no soy como hombre sino una
cosa que piensa; y como tal examino, comparo y escojo.
Si permito que otro investigue y j u z g u e por mi, y a no me
pertenezco, abjuro de mi Yo, dejo de ser hombre, y me
confundo con las cosas que obedecen al impulso que re-
ciben. ,
¿Qué entendeis por Instinto, hermano (
Responde el graduando.
M . - . VEN.-. M.-.—«Instinto»
eselresorte conservador de
la existencia animal. Es para ésta lo que la atracción mo-
lecular para la materia bruta: una condicion inseparable de
su naturaleza; la ley por la cual, dos átomos de hidrogeno,
se unen á uno de oxígeno para formar agua; esa ley que
preside ,7 limita las combinaciones y descomposiciones, que
regulariza los cristales, y los repone en su primer estado
de un [Link] invariable; ese <ínisiis formativus^) o poder g e -
nerador, es lo que en el animal se llama instinto, y el que
hace que tdu automáticamente como el iman atrae al hier-
ro, el reptil ftícdude el hueveo depositado en la ribjra; el
castor fabriqae su choza; el pájaro construya su nido; y el
niño que nace, respire, lacte y tema la muerte. Nada tie-
ne que ver con el Pensamiento.
¿Y qué es là Inteligencia, hermano....?
Kes()Oude ti gradiiaudo.
M.-. VEN.-. M.-.—La facultad de percibir las impresio-
nes de los sentidos, y de comprender y combinar los actos
que satisfacen nuestras necesidades. Los animales superio-
res, como el mono, el elefante, el perro y el caballo, la po-
seen en el grado del niño antes que cómienze á hablar.
Tienen además de pe;'Cepcioues, [Link] de conciencia,
y lo3 afectos de amistad, gratitud, abnegación, vanidad,
orgullo, sociabilidad, etc.
¿Qué es la Razón, hermano....?
Responde el gi'íuluando.
M.-. VEN.-. M.-.—El poder de elevarse del «concreto»
al «abstracto,» comprender la naturaleza de las cosas, re-
montarse á las causas que las produce, estudiarse á sí mis-
mo contemplando lo creado, hallar la Verdad que destruye
los errores de la intuición y los sofismas de la Inteligencia,
y crear las ciencias y las artes arrancando á la Naturaleza
sus arcanos. Es el patrimonio del hombre, y gracias á él, vé
en todas las cosas lo real y lo ideal; esto es, el hecho en sí,
y la causa que le produce: ó lo que equivale á lo mismo, el
objeto y la idea; miéntras el animal vé el hecho real y el
hecho solo, y así la razón de su existencia, ó su ideal, se le
escapan, y no hay para él bello ni feo, sublime ó indiferen-
te; él no sabe más que sentir; el hombre sabe pensar.
¿Cómo dividiremos las facultades del hombre, hermano...?
Responde el graduando.
M.-. VEN.'. M.-.—En instintivas, afectivas é intelec-
tuales. Las primeras, nos son comunes con todos los anima-
les; las segundas, con los animales superiores; las terceras,
abrazan dos categorías: la una común, porque constituyela
apercepción^ que tiene á la sensibilidad por medio; y la otra
que es propia del hombre, es \-à. rejlexion, que le eleva so-
bre todo lo creado. Así, importa analizarlas dividiéndolas en
receptivas y reñectivas. Aquellas, nos relacionan con la
naturaleza exterior, así como al resto de los animales
para los actos de sa instinto, y constituyen las «memo-
rias» ó «sensaciones;» pero nunca el color, el sonido, el pe-
so, el nimero, ni ninguna percepción de las cualidades de
los cuerpos, podrán crear la Razón humana, aunque le sir-
van de punto de partida en el conocimiento del mundo que
nos rodea. Todo enei animal es instintivo; se educa por el
placer ó el dolor físico; sus memorias le habilitan para repe-
tir ciertos actos que le evitan un sufrimiento, y vive ó
muere sin ideas de su existencia. El hombre es el único
que posee ese conocimiento; que se absti-ae y estudia á sí
mismo, contemplando lo creado; que se eleva al por qué de
las cosas, las compara, penetra su mecanismo, arranca á la
Naturaleza sus arcanos, y crea las ciencias y las artes. El
conjunto de estos poderes, es lo que llamamos facultades
reñectivas, y el error de Condillac, y de los sensibilistas al
sostener que todo es sensación, porque ella nos sirve de
instrumento, es igual al del que se figure que la electrici-
dad que conduce mi pensamiento por el telegrafo es miPen-
samiento mismo. Si el instinto del animal no es creado por
la sensación; ¿cómo los nobles actos de la inteligencia, idea,
comparación y juicio, pueden ser sensaciones?....
Acabado el iuterrogatorio dá un golpe, y dice el:
M.-. VEN.'. M.-.—Hermano mio, cuando os iniciasteis
Aprendiz, nacisteis en realidad, y visteis que habia un
pueblo verdaderamente grande y verdaderamente libre, tal
como Dios le concibió ai soplar sobre la faz de las aguas y
mandar á la Luz, que la Luz fuese. Notaríais que para
vuestra iniciación, os sometimos á pruebas físicas y mora-
les; que es el modo de conocer el carácter y juzgar de la
inteligencia del candidato. Por lo que dice, apreciamos lo
que sabe, así como su franqueza ó su astucia; lo que ha de
amar y odiar; lo que influirán en él las preocupaciones, el
tiempo y las circunstancias; y ningún mason inteligente que
estudia'al profano durante ellas, se equivoca en su juicio.
El grado de Compañero realiza la esperanza del que
quiere aprender, y dei que sabe: porque en él comienza á
abrirse el arcano de nuestros misterios, y si el que todo lo
ignora ve que todo puede aprenderlo, el sábio goza al ha-
llarse entre sus iguales. Este segundo grado de la Masone-
ría Escocesa, es lá exposición del magníñco problema que
se lia propuesto resolver, y que se simboliza en aquel cua-
dro. ¡Alzad la vista y mirad!
¡Hermano Experto, servios aumentar la luz para que se
le vea por todas partes!
El Exp.-. enciende las luces del cuadro y de la mesita.
M.-. VEN.-. M.-.—Hermano mio, ahí teneis el Templo
de la Sabiduría, y debajo de su pintura algunos de los ins-
trumentos con que se fabricó. En él se encierra nuestro se-
creto, ese secreto tan pedido, tan buscado, tan rara vez
comprendido, y que cuando se le posee y conoce perfecta-
mente, es la felicidad ó el consuelo de la vida. ¡Cuánto
teneis que trabajar y cuánta ha de ser vuestra perseveran-
cia, si quereis profundizarle y apreciar sus virtudes! La
Masonería como el campo del' labrador, no entrega su te-
soro sino á la hábil y atrevida mano que sabe buscarle.
¡Buscad, y hallareis!
Pero no pongáis en olvido que ese cuadro que represen-
ta un Templo material, es el emblema de otro más sublime,
á cuya conservación se os llama para que trabajéis á vues-
tro turno, como lo hicieron aquellos hábiles operarios Zo-
roastro, Salomon, Orfeo, Confucio, Sócrates, Platon, Zenon,
Epicteto, y otros muchos que le han enriquecido con los
tesoros de su inteligencia. Su interior se divide en varios
compartimientos, en los que se enseña todo lo que el hom-
bre debe aprender para mejorar su suerte. Allí, la ciencia
del cielo, de los astros y de los fenómenos de la Naturaleza,
tan cultivada en la India y luego en Egipto, tan brillante-
mente reasumida en el «Cosmos» del inmortal Humboldt.
Allá el conocimiento del corazon del hombre, la historia
de sus pasiones, de sus vicios, y la manera de perfeccionar
la Hazon y hallar la Verdad, que hace nuestra ventura.
Más al centro ; pero no podríais comprenderme, y así
no se permite á los Aprendices y Compañeros entrar en el
Santuario. Eecordad que Pitágoras e x i g í a cinco años de
silencio á sus discípulos, antes de concederles esa gracia;
lo que no debeis tomar en el sentido material de que los
privara de discurrir acerca de lo que les enseñaba, sino en
el de qae no qaisieraa hablar de lo que ao eateüdian, ni ir
más adelante, hasta que los fortificados por la meditación
y la experiencia, los obreros de carácter ardiente y apre-
surado no cometieran faltas y errores, y estuvieran más
aptos á enseñar á su vez, haciéndose enteram3nte dignos
de que los escucharan.
Podéis, sin embargo, estudiar atentamente su exterior,
el orden de su arquitectura, de sus alegorías y adornos; y
para que le veáis por sus distintas faces, daréis cinco vuel-
tas, emblemas de los viajes y de los conocimientos que
adquirian en ellos, y que deben poseer los que se inician
en los grandes misterios. De paso aprendereis el uso de los
más importantes instrumentos con que se levantó ese Tem -
pío portentoso. Son el martillo, el cincel, la regla, el com-
pás, la palanca y la escuadra. Sucesivamente se pondrán
en vuestras manos.
Dá un golpe y dice:
M . - . V E N . - . M.-.—¡Hermano
Experto, tomad la regla
que tiene el graduando y dadle el cincel, que llevará en
su mano izquierda, teniendo en la otra el martillo, y con-
ducidle en su primer viaje, deteniéndole al mediodia frente
al cuadro del Templo!
Toca la música. El Exp.'. le guia haciéndole dar una vuelta de de-
recha á izquierda al rededor de la sala, hasta ponerle junto al trono del
Seg.'. Vig.'., quien dá un golpe al cesar la música, y dice:
SEG.-. VIG.-.—Muy Venerable Maestro, el primer viaje
ha terminado.
M . - . V E N . - . M.-.—Ved esa cadena que rodea al Templo,
y el pavimento mosàico de su parte inferior: la primera
simboliza con sus eslabones, el vínculo de la fraternidad
que nos une en todo el universo, y el mùtuo apoyo que nos
prestamos para sostenernos en el segundo, imagen de la
tierra, en que los bienes y los males están igualmente re-
partidos, como lo indican sus colores blanco y negro. Para
apreciar esos bienes y esos males, debemos conocernos á
nosotros mismos y á todo lo que nos afecta, pues de ello
depende nuestra existencia y ventura. El modo de conse-
guirlo, es lo que se enseña en el viaje que habéis dado y
en los siguientes. Gada uno encierra su misterio, y voy á
explicarlo.
¡Sentaos, hermano mio!
El experto recoja los instrumentos, y le dá asiento.
M.-. VEN.-.M.-.—Según la historia alegórica que nos
sirve de emblema en los grados simbólicos, los Aprendices
admitidos á los trabajos del Templo, empleaban el primer
año en desbastar con el cincel j el martillo, las piedras,
metales j maderas de la fábrica, y hasta que no conocian
bien sus distintas cualidades, no se les destinabaá trabajos
superiores. ¿Qué quiere decir esto? Que si deseáis aprender,
debéis estudiar antes de todo las ciencias naturales; la físi-
ca; la mineralogía; la botánica; la zoología; para ir de lo
conocido á lo desconocido, de lo palpable á lo impalpable, j
apreciar la naturaleza de los cuerpos y las leyes que lo ri-
gen. Al revisar la magnífica arquitectura del Universo,
desde el cuerpo más simple á la sal cristalizada y al animal
perfecto, sentireis desarrollarse vuestra Razón, desvane-
cerse las falsas ideas de la niñez, y aprendereis á dejar á
la ignorancia gozarse en lo maravilioso, en lo que entiende.
Y á la manera que el cincel y el martillo sirven al obrero
para limpiar y pulir con un trabajo constante é inteligente
los materiales de sus. creaciones, vos con aquellos estudios,
preparareis las piedras angulares de las ciencias filosóficas
y abstractas. Sed constante en la perfección á que el cincel
sirve de emblema; someted la fuerza bruta á la Inteligencia,
que es lo que significa el martillo, y que ni los hielos del
Norte, ni el calor del Sud, os hagan desistir de la empresa.
Por eso os hice recorrer los cuatro puntos cardinales.
¡Levantaos, y dadme el signo de Aprendiz!
El graduando se levanta y lo hace.
El M.'. Ven.-. M.*. dá un golpe y dice:
M . - . V E N . - . M.-.—¡Hermano Experto,
dad el compás y
la regla al graduando, dirigidle en su segundo viaje, y
enseñadle la letra «G.» y el Triángulo del frontispicio del
Templo, así como la Estrella que le embellece!
Toca la música. El Exp.-. le lleva haciéndole notar en el cuadro lo
que se ha dicho. Acabada la vuelta, le pone entre columnas, y el Pri-
mer Vigilante dá un golpe al cesar la música, y dice:
PRIM.-. VIG.-.—Muy Venerable Maestro, ha concluido
el segundo viaje.
M . - . V E N . - . M.-.- ¡Sentaos, hermano mió!
El Exp.-. le coloca en su sitio, recogiendo el compás y dejándole la
regla.
M . - . V E N . - . M.-.—Habéis visto, hermano mió, la le-
tra «G.í en lo alto del Templo de la Sabiduría, y en el cen-
tro del Triángulo qne le corona. Aquella es el monograma
de Geometria, y éste el emblema del Sublime Geòmetra del
Universo. Al estudiar los cuerpos que os rodean, apreciás-
teis sus medidas y adquiristeis nociones prácticas de la
cantidad extensa. Ahora se trata de aplicar esas nociones á
los usos de la vida; y la ciencia que sirve á la perfeccioq^de
nuestras obras materiales, y que nos infunde aquel rigu-
roso espíritu de observación que nos guia enei conocimiento
de la Verdad, es la Geometría. Como la Verdad en el mun-
do material se conoce por la Eazon, y no por la intuición,
como sucede en lo moral; comprendereis fácilmente que para
Drecavernos de la astucia que corrompe la conciencia, de-
Demos fortalecer nuestra Razón, acostumbrándola á des-
truir el error en las ciencias naturales; y esto es lo que so
consigue con la Geometría. Por eso Pitágoras inscribió en
la puerta de su Templo: «El que ignora la Geometría, no
es digno de entrar en este Santuario. » Los masones la tene-
mos por base fundamental de las ciencias y las artes, y go-
zamos al ver que esa misma letra, es también la inicial del
«Gènio.» Sí, del «Gènio,» de aquel estro inagotable, vivifi-
cante, eterno, que todo lo descubre y todo lo conserva; q^ue
adivina de donde viene el mal; que inspiró á Arquímedes
y á Franklin; á Newton y á Fulton; á Cromwell y á Was-
hington. No aquel gènio diabólico de los verdaderos tira-
nos que penetra los abismos de la flaqueza humana para
aprovecharse y dominar deslumhrándonos con las fantas-
magóricas teas del honor, la vanidad y el orgullo; sino
el Gènio divino que brilla con las luces de la Verdad, á
cuya refulgencia se levantan el Amor, la Virtud, la Fra-
ternidad, la Civilización y la Educación Universal. Es
también signo del poder generador, Generare; del Legisla-
dor Qiibernare; y señala la Gramática, esa madre de la elo-
cuencia que nos enseña deleitando. Por último, es la ini-
cial delG.-.A.-.D.-.U.-.
Así, antes de ir más léjos, reparad en el íulgor de la
Estrella que veis en el Triángulo, y que ilumina la letra
«G.» Es la Estrella Flamante, astro misterioso, emblema de
la Razón que cultiva el Compañero, y que con su luz inex-
tinguible, disipa las densas tinieblas de la Ignorancia. Ella
le dirige en el camino de la Sabiduría, y le aclara el espacio
inmenso que podrá recorrer con el auxilio de las ciencias
que v o j á indicaros, para que tei Gènio guiado por la Razón
nos dé la Fuerza y el Órden indispensables á la civiliza-
ción y felicidad humana.» Tal es en resumen, el significado
de la cúspide del frontispicio.
Fuera de nuestro idioma, y del estudio de la Geometría
que al)ren la enseñanza de este segundo año, hay otros más
elevados, por lo que recordareis llevábais un compás en el
viaje que le simboliza. Ese compás, traza el círculo, la
más hermosa de las figuras; muestra el centro, corrobora la
igualdad de los rádios; el valor del diámetro; el de la cir-
cunferencia y lo justo de las medidas. Es el regulador uni-
versal. ¿De que será emblema? De la Lógica, hermano mio,
de ese regulador por excelencia, de lo cierto y de lo falso,
que nos hace discurrir con precisión, clasificar nuestros co-
nocimientos, destruir el sofisma y sublimar el Arte de la
Palabra. Moralmente, el compás es el signo de la regulari-
dad de las acciones; pero todavía no podéis comprender ese
misterio. Queremos que seáis hombre intelectual, y hombre
moral, y que todas vuestras facultades se desarrollen de
consuno.
Así, lleváis otro símbolo que aún conserváis, y que casi
nunca está solo en nuestro Templo: la regla, lábaro de la
perfección del orden, sostenido por todas las virtudes.
¿Cuáles son esas virtudes? Las sabréis en el cuarto viaje;
pero para que las profeseis con acierto y concibáis clara-
mente la doble aplicación de los símbolos, nos detendremos
un momento más en su científico significado.
La regla y el compás son los instrumentos principales
que se emplean en las obras humanas: con ellas trazamos las
figuras geométricas y matemáticas, dan líneas y medidas
exactas, dibujan el Triángulo, signo venerado en todas las
edades, porque es el de la Fuerza y el Órden. Sería imposi-
ble comprender sin él las leyes delÙniverso,ni ejecutar nin-
guna cosa duradera. Las propiedades del Triángulo cons-
tituyen la Trigonometría: aplicadas á los cuerpos celestes,
forman la Astronomía; al curso de un buque en el Océano,
la Navegación; á l a construcción de edificios, la Arquitec-
tura; á la medida de la superficie de la tierra, la Agrimen-
sura. Es el alma de las Ciencias, y la imágen de un princi-
pio. Todas sus propiedades existían antes que nuestra ma-
no le grabára porque son independientes del signo que le
representa, como las leyes de la naturaleza lo son de las
palabras con que las expresamos, y sería tan ridículo decir
que las propiedades del Triángulo son invenciones nuestras
para comunicarnos las ideas, como afirmar que hemos dic-
tado las leyes de la creación, porque al construir una má-
quina de vapor, usamos de los principios de la ciencia, como
si tuviéramos el poder de hacer otro Universo. El hombre
descubre los principios; no los crea. Halló aquellas propie-
dades, y el Triángulo es una verdad, la demostración exac-
t a de cuanto hacemos ó calculamos, y su empleo no tiene
límites perceptibles. Así está en lo alto del frontispicio del
Templo, y le sostienen dos columnas que vais á conocer.
¡Levantaos y dad el tocamiento de Aprendiz al hermano
Segundo Vigilante 1
El graduando se levanta, lo ejecuta, y dice el:
S E G . - . VIG.-.—Justo y perfecto, Muy Venerable Maestro.
Este dá un golpe y dice:
M . - . V E N . ' . M.-.—¡Hermano Experto, dad al Aprendiz
la palanca y que con la regla en la otra mano h a g a el ter-
cer viaje y examine las dos columnas del frontispicio del
Templo y vea los nombres que la caracterizan!
El Exp.-. le guia mientras toca la música algo brillante y digno.
Así que está entre columnas, aquella cesará, y el Seg.'. Vig.'. dan-
do un golpe, dice:
S E G . ' . V I G . ' . — M u y Venerable Maestro, el tercer viaje
h a finalizado.
M . ' . V E N . ' . M.-.—iSentaos, hermano mio!
El Exp.'. le dá asiento, y recoge la palanca.
M . ' . V E N . ' . M.-.—Aquellas dos columnas en
cuyos capi-
teles veis una red, símbolo de nuestra union; lirios, emble-
ma de nuestra pureza; y granadas, que con sus innumera-
bles granos figuran el conjunto de los masones; sostienen
un globo celeste y terrestre para expresar que por la Cien-
cia y la Virtud, que leeis en el centro de aquellas, el hombre
se hará señor de la tierra, y coheredero en el reino de los
cielos.
Sabéis como Aprendiz lo que es Virtud. Por ciencia en-
tendemos 6un conjunto de hechos de los cuales se han de-
ducido principios generales.» Es el fftndamento del Arte,
porque éste es «la aplicacioa de aquellos principios, á los
usos de la vida.»
Toda ciencia tiene por base un sistema de principios
que constituyen la teoría; pero hasta que se adquiera la
certidumbre de su exactitud en la aplicación, no hay cien-
cia ni arte perfecto. El error tiene mil formas puede apro-
ximarse más ó ménos á la Verdad; pero ésta es inmutable, y
una vez descubierta, queda fija irrevocablemente en el
Templo de la Sabiduría, porque no puede haber sino una
certidumbre, la que no consiente dudas. Mas como estas
son la expresión de la ignorancia; y el conocimiento de una
verdad que arrastra al de las otras, no se adquiere sino cul-
tivando la Eazon, y poniendo en práctica sus dictados. No
olvidéis que es tal el poder de la verdad, y tan instintivo el
entusiasmo del hombre por seguirla, que su simple aparien-
cia, y su semejanza insidiosa, le encantan, seducen y avasa-
llan. De aquí vienen las aberraciones de las masas, que ex-
plotan los astutos, los sofistas, y cuantos especulan con la
necesidad insaciable de imitación, y el sentimiento del áni-
mo que nos arrastra hácia lo bello, lo grande, lo útil y lo
maravilloso. Engañar ese sublime instinto del pueblo, y
hacerle admirar como elevado lo que es bajo por esencia,
es el crimen espantoso de los verdaderos tiranos, quienes
emplean en envilecer, pervertir y corromper, el talento y la
energía de que les dotó la Naturaleza, para dirigir al igno-
rante. Nosotros somos trabajadores, obreros, artistas; y
como no es perfecto artista el que no es sábio, estudiamos
en el tercer ano nuevas ciencias que perfeccionan nuestra
mente, y nuestra conducta.
Hombre de ciencia y de Virtud, Docto y Artista: tal
debe ser el buen Companero. Para establecer los principios
de la dignidad y grandeza humanas necesitamos conocer
las Ciencias que les sirven de fundamento, y las Artes que
los confirman. No somos filósofos expeculati vos, sino emi-.
nentenaente prácticos. Algunos al ver que la palabra maso-"
nería significa «Fábrica de cal y canto,» nos suponen ora
descendientes de los constructores de la Torre de Babel,
ora de los del Templo de Salomon, yá de los- de la obra
maestra de la arquitectura gótica, ó la Torre de la Cate-
dral de Strasbourg, principiada en 1277 por Ewinn Stum-
bach, y concluida enrTunio de 1439, cuando los principales
arquitectos de Alemania reunidos en Ratisbona de 25 de
Abril de 1459 redactaron un acta de confraternidad, apro-
bada por Maximiliano, Cárlos quinto, Fernando y suceso-
res. Nada tienen que ver esas asociaciones con la nuestra,
que viene de la India y del Egipto; pues así como el mun-
do se divide en dos, material é intelectual, hay también
dos Masonerías. Trabajan la primera arquitectos, y la se-
gunda filósofos ó amantes del saber; y si la alegoría fun-
damental de la iniciación moderna es la Arquitectura, no
lo fué en la primitiva.
Llevásteis en este viaje una palanca, instrumento que
sirve para levantar pesos, y no hay ninguno que resista á su
acción si se halla punto de apoyo conveniente. «Dádmela,»
decia Arquímedes, «y sacudiré al mundo á mi albedrio.»
Ese instrumento tan irresistible en lo material, es para nos-
otros el emblema del poder inmenso que el hombre ad^ui-e-
re aplicando las fórmulas ó principios de la ciencia, a los
actos que su fuerza individual no lograría por sí sola; y
en el sentido más profundo del tercer viaje, representa el
poder que alcanza la Razón con el auxilio de los estudios
filosóficos y morales, á que os han preparado las ciencias
físicas, la Geometría, la Lógica y la Grandilocuencia. Así,
hermano mio, la palanca reasume el concepto de las dos pa-
labras Ciencia y Virtud; es el mito de la fortaleza que nos
hace soportar y vencer los trabajos de la vida, sin que ja-
más un temor cobarde nos precipite en la desesperación.
Sobrellevad todas las penalidades de la existencia, y para
ser digno del que os dió el Pensamiento que os sublima, re-
cordad aquel axioma:
« El sóMo verá al universo desplomarse á sus piès y
quedará inmóml mirándole caer.y> Era la máxima de los
estóicos. ^ T •
Para que no os separeis nunca de esa moral, lleváis
siempre la regla en vuestra mano; os indica que debeis
proceder de tal manera, que cada una de vuestras accio-
nes pueda ser tomada por norma.
¡Levantaos, y dad al Primer Vigilante la Palabra Sa-
grada de los Aprendices.
El graduando lo ejecuta, y el Primer Vigilante dice:
PRIM.-. VíG.-.—Justa y perfecta, Muy Venerable Maestro.
El M.'. Ven.-. M.v dáun golpe y dice:
M.-. VEN.-. M.-.—iHermano Experto, entregad al gra-
duando la escuadra, para que con ella y la regia, dé su
cuarto viaje, j examine la piedra cúbica de punta, y los
cinco escalones del segundo tramo de la escalera de nues-
tro Templo.
Si hubiere varios graduandos el M.-. Ven.v M,'. dispondrá que los
otros lleven los demás instrumentos. La música tocará durante el viaje,
y mientras el E x p , ' . les hace ver la piedra cúbica que dejará descubier-
ta, y que léanlos letreros. Cuando vuelven entre columnas, y aquella
cesa, dice dando un golpe el:
PRIM.-. ViG.-.—Muy Venerable Maestro, el graduando
acaba de dar su cuarto viaje.
M . - . V E N . - . M.-.—¡Sentaos, hermano mio! Y vos, her-
mano Experto recojed los instrumentos!
E l E x p . -. los coloca todos en la mesa, inclusos la regla y el mar-
tillo.
M . - . V E N . - . M.-.—Habéis visto los cinco escalones del
segundo tramo de la escalera de nuestro Templo.
En el primero se halla inscrito: Inteligencia.
En el segundo: Rectitud.
En el tercero: Valor.
El cuarto: Prudencia.
El quinto: Filantropia.
Esto significa que el Compañero ha de trabajaren la per-
fección de sú Inteligencia; debe ser recto, tener valor y
prudencia, y amar á todos los hombres como á hermanos.
Ved la graduación.—Inteligencia, para comprender;—Rec-
titud, para dirigirse conforme á las leyes de lo justo, funda-
das en la conciencia;—Valor, para obrar;—Prudencia, para
guiarle, y por último, Amor día humanidad, á esa humani-
dad á la que debe mostrarse la Virtud para que deteste al
Vicio., y enseñarse la Verdad para que odie la Mentira.
El vicio, no solo devora los gérmenes déla dicha social,
sino roe los frutos perfumados de nuestros más bellos sen-
timientos, y destruye las fuerzas instintivas que alientan
á la Razón en la hora fecunda de sus creaciones.
Estudiad las Ciencias simbolizadas por los instrumentos
de vuestros viajes, como el modo más infalible de elevar
vuestros instintos, fecundados por la Razón, á esa Inteligen-
cia; de hacer esa Razón provechosa; la Verdad fructífera,
y salvaros de la peste del error, hijo déla Ignorancia.
La Verdad es patrimonio universal: propagadla con rec-
titud. Se nos donaron la Conciencia, el libre Albedrio y la
Eazon para comprenderla, j civilizar á nuestros semejan-
tes. Nada hay tan luminoso como ellas, y la mayor smce-
ridad en su expresión, es el colmo de lo bello.
Tened valor para luchar contra el error, la barbarie y
la mentira, y no olvidéis que los buenos operarios, los obre-
ros inteligentes y animosos, han salvado al mundo por su
energía y su constancia, y que nosotros los reemplazamos
en la tarea. No desconfiéis nunca de la educación de los
pueblos. La pasión por lo maravilloso, la necepdad de ad-
mirar que los devorá, ¿qué otra cosa es sino la intuición de
la perfectibilidad de nuestra raza? Por ventura ¿ignoráis
que el efecto de la admiración, es alzar á la altura de lo
que la exalta? ¡Huid del temor cobarde que impidió á los
antiguos decir la Verdad á las masas, y excitó a lisonjear
sus devaneos!
Enseñoread con la Prudencia vuestras pasiones, y no
olvidéis que somos reformadores, y no destructores: domi-
nad con aquella las situaciones para salvaros á vos mismo
y á vuestros semejantes. El hombre es naturalmente bue-
no, el eiemplo le ha corrompido, y la educación envilece-
dora que le dan le ha hecho desgraciado. El génio del mal
prevaleció; la ambición creó la hipocresía; ésta se apoyó
en la ignorancia, y la ignorancia nos trajo todos los azotes.
Tal es la espantosa filiación de las miserias humanas.
La Filantropía os hará ver en todos los hombres vues-
tros hermanos, pues Dios les ha dado, como á vos, una Razón
á su imágen y semejanza. , .
No os ocupéis jamás de su país, ni de sus opiniones
políticas ó religiosas: no os confundáis con los profanos que
maldicen á los que no son de su creencia. Eecordad el pre-
cepto de Zoroastro: «Amad á vuestros semejantes, socor-
redlos, perdonad á los que os han ofendido.» Confucio ade-
lantó más, y dijo: «Amad á vuestro prójimo como a vos
mismo; no hagais á los otros lo que no quisiérais se os hi-
ciese; perdonad á vuestros enemigos, reconciliaos con ellos,
é invocad á Dios en su favor.» En fin, el Nazareno nos
mandó: «pedir á Dios nos perdonára como perdonábamos,
pues seríamos medidos por la misma vara que medíamos.»
Para que no olvidéis estas máximas, llevásteis en el
12
cuarto viaje una Escuadra, emblema de la Igualdad que
debe reinar entre los hombres; así como la Regla, que lo
es de la Justicia que ha de presidir á sus relaciones, pues
lo que se llama «Política» es un contrato de garantía mù-
tua entre los ciudadanos, los municipios', las provincias y
las naciones, variable en todas sus formas, y revocable se-
gún las circunstancias; pero inmutable en su esencia. Sa-
béis que la Escuadra sirve para igualar los cuadrados, y la
Regla para nivelar las superficies. Para comprender el sím-
bolo, decidme: ¿cuál es la Ciencia que nos dará á cono-
cer aquellos deberes y derechos, y la manera de estable-
cerlos?
La Ciencia Social, ó sea el estudio de la Historia y la Le-
gislación comparada de los pueblos, al que os han preparado
el de la Moral y la Filosofía, de que eran indicadores los
instrumentos del tercer viaje. Al hacer la aplicación de los
principios, ó al formularlos en leyes, no olvidéis que la le-
gislación no crea obligaciones ni derechos, sino que simple-
mente los promulga, como el triángulo no engendra lo que
llamamos sus propiedades, sino que es el símbolo que rea-
sume los medios de la Creación; y que así, cualquiera ley
que no exponga la manera de hacer efectivos, ó asegurar
aquellos deberes y derechos, no es verdadera «ley», sino ar-
bitrariedad desastrosa. Igualmente que la idea sencilla de
poder ó de mando, está al alcance de las masas, que nacie-
ron y crecieron protegidas y obedientes á sus progenitores,
razón por lo que los ambiciosos astutos la esclavizan con
tanta facilidad, dándose por «Padresde la Pàtria;» mientras
que la idea complicada de deberes y derechos, la de «Con-
trato, » no se comprende sin la Educación, y para que la
propaguéis y sean realizables vuestros consejos, debeis
servirles de modelo. Principiad por corregiros á vos mismo,
limitando con la Escuadra vuestras pretensiones, y con la
Regla elevad á las masas á vuestra altura; porque nosotros
no igualamos secuestrando al sábio, ni envileciendo al po-
deroso, sino enseñando al ignorante, y dando á cada uno
lugar en el banquete de la vida.
Hermano Experto, haced que el graduando ejecute su
último trabajo de Aprendiz, y detenedle como al Sol en el
solsticio de Estío!
El E x p . - . le lleva al Norte junto á la piedra bruta, le entrega el
martillo, y le hace dar tres golpes sobre ella. Luego le coloca junto al
Seg.*. "Vig."., quien dá uno y dice:
SEG.-. VIG.-.—MU;7 Venerable Maestro, el graduando ha
hecho su último trabajo de Aprendiz.
M.-. VEN.-. M.-.—íHermano Experto, haced que dé el
último viaje!
La música tocará de un modo triste durante el viaje.
El Exp.-. le quita el martillo, le coloca en la mesa, toma la espada,
agarra al graduando por el brazo izquierdo, y poniéndole la punta de-
aquella contra elcorazon, le hace dar una vuelta entera para atrás y
completamente al revés de las otras. Le suelta al volver al lado del
Seg.,'. Vig.-., y el Prim.-. dice dando un golpe:
PRIM.-. VIG.-.—Muy Venerable Maestro, terminó el
quinto j último viaje.
M.-. VEN.-. M.-.—jSentaos, hermano mio! y decidme,
¿qué opináis de este viaje?
El graduando se sienta y responde.
M.-. VEN.-.M.-.—Este viaje tiene tres significados: el
imo astronómico, otro moral y el último secreto. Dispuse
que os detuviérais enei solsticio de Estío, para queimitárais
el movimiento retrógrado del Sol, porque en la antigüedad
se consideraba la Astronomía como la más sublime de las
Ciencias, y á su estudio se destinaba el año final del Apren-
dizaje. En cuanto al sentido moral, notaríais que en los via-
jes anteriores llevábais instrumentos de trabajo, ésto es,
que trabajábais y por consecuencia siempre marchábais
adelante-, mas en éste estábais ocioso, y os ha acontecido lo
que pasa á todo hombre que no ejercita sus facultades: en
vez de seguir la marcha del Progreso, retrocede al barba-
rismo. El último sentido es el más importante, el que ter-
mina vuestra instrucción y os dá los medios de hacerla efi-
caz. Ese sentido no se revela sino en Logia y solo le po-
seen los Masones Escoceses. Es ^lo explica.)
Ya conocéis vuestras obligaciones para ser digno del
nombre de Compañero. Teneis que trabajar incesantemente
en vuestra perfección física, moral é intelectual. Os recibi-
mos Aprendiz, solo porque érais hombre honrado; ahora que
sabéis que nuestros órganos son los instrumentos de nues-
tra Inteligencia, que el cultivo de esta es lo que nos cons-
tituye reyes de la creación, y que solo el trabajo es el
guardian déla Virtud, y el que'hace nuestra felicidad y la
de nuestros semejantes; estudiad los deberes .y derechos
que son inconcasos á la naturaleza humana, j se desarro-
llan con la Conciencia; porque un buen Compañero, dá á
cada uno lo que es suyo. Todo derecho es inseparable de un
deber, j tenemos por intuición que respetar el derecho de
otro ó de los otros, para que se reconozcan los [Link]
eso ninguna Legislación pufedecrear derechos ni deberes:
simplemente los promulga, y la ley expresa el modo de ha-
cerlos efectivos.
¡Hermano Maestro de Ceremonias, servios conducirle al
Altar! Y vosotros, hermanos mios, acompañadme al acto so-
lemne de la colacion del grado.
En pié y al «orden», hermanos mios!
Todos lo ejecataü. El M.-. de C.-. hace que el graduando ó los gra -
duandos coloquen su mano derecha sobre los símbolos y la espada q u e
le presenta el M.-. Ven,-. M,-., y estarán colocados entre el primero y
el Exp.*. Los otros hh.-. al rededor y en círculo, forman con sus espa-
das la bóveda de acero.
M.-. VEN.'. M.-.—Repetid conmigo:
JURAMENTO DE COMPAÑERO.
Yo de mi entera y libre voluntad, en presencia
del G.-. A.-. D.-. U.-. y de esta Respetable Logia, juro so-
lemnemente y prometo con sinceridad, no revelar jamás
ninguno de los secretos, misterios ó actos de este grado á
ningún profano ni Aprendiz Masón. Juro igualmente obe-
decer los Reglamentos de esta Corporacion, y las órdenes
de su Muy Venerable Maestro; servir á todos los hermanos
I como leal Compañero, defenderlos, y si sé que están perse-
S guidos judicialmente, avisarles y procurar librarlos de todo
peligro. Y, por último, juro también dedicar todo el tiempo
que no emplee en el trabajo personal indispensable á mi
I existencia y á la de mi familia, al estudio de las Ciencias
que debo conocer para ser digno del nombre de Compañero,
y hacer lo posible para adquirir la Inteligencia, Rectitvñ,
Valor y Prudencia y Filantropia, que se me han recomenda-
do. Y antes que faltar á mi compromiso, quiero que se me
arranque el corazon, y se arroje á los buitres para servirles
de paso. ¡Que Dios me libre de tal desgracia!
El M.'. Ven.'. M,-. levanta la espada que sostiene con la mano iz-
quierda, sobre la cabeza de cada graduando, y sucesivamente dice t e -
niendo el mazo en la derecha:
M.-. VEN.-. M.-.—A.-. L.-. G.-. D.-. G.-. A.-. D.-. U.-.,
en su nombre y bajo los auspicios de los Soberanos Grandes
Inspectores Generales reunidos en Supremo Consejo, para
y en virtud de las facultades que me han sido con-
feridas, os creo, constituyo y nombro Compañero Masón, y
miembro activo de esta Segunda Cámara Simbólica de la
Respetable Logia núm
Dá cinco golpes, por tres y dos, con el mazo sobre la hoja de la
espada, y dice enseguida:
M.-. VEN.-. M.-.—¡Sentaos, hermanos mios, y vos, her-
mano Maestro de Ceremonias, conducidle á Oriente para
instruirle.
Luego de efectuado, dice el:
M . - . V E N . - . M.-.—Hermano
mio, en este grado se llama
así á la puerta del Templo: fse loenseñaj. La marcha es
esta, formando cinco escuadras: (la efectéaj. Hay dos sig-
nos, el de «orden» ó de tres escuadras, y el pectoral ó de
saludo: (los hacej. El tocamiento se dá de esta suerte: (lo
demuestraj. Al entrar en Logia daréis así la palabra de
Paso al Guarda Templo fse la dicej, significa CARGA, P A L A -
BRA DIVINA, y según otros, «numerosos como las espigas de
trigo. » La Palabra Sagrada se dá de este modo, y se pide
dando el tocamiento: fio indicaj significa ESTABILIDAD.
Vuestra edad es de cmco años; y la batería se hace así
Los instrumentos que manejais, además del Martillo y
la Eegla, son: el Cincel, símbolo de vuestra constancia
en la perfección; el Compás, de la regularidad de vuestra
conducta; la Palanca, del socorro mùtuo que debemos pres-
tarnos; y la Escuadra, de la Igualdad y armonía en que han
de vivir los Compañeros.
El M.-. Ven.'. M.-. se sienta, le envia á los VVig,-. para que le exa-
minen, y como en la iniciación de Aprendiz, le hace proclamar, aplaude
y le dá asiento en Oriente. El Orad.-, pronuncia su plancha de Arqui-
tectura, V así que se aplaude, y se despachan los negocios que ocurran,
el M.-. Ven.-. M.'. dá un golpe y pasa á la lectura del catecismo que
completa la instrucción del graido.
CATECISMO DE COMPAÑERO.
M.-. VEN.'.M.'.—Hermano Primer Vigilante, ¿sois Com-
pañero?
PRIM.-. ViG.-.—Conozco la letra «G.», Muy Venerable
Maestro.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Qué significa esa letra?
PRIM.-. VIG.-.—Es el monograma de la Gramática^ Geo-
logia, Oeogmfia, Gimnástica^ GoUerno'^ Geometria¡QÌQnQÌii
creada por el GENIO del hombre, esa centella maravillosa
que inflama las organizaciones selectas, les hace descubrir
las leyes del GÉNESIS universal, y aplicarlas á los usos de
la vid^a, para como hijos de Dios, imitar sus obras inmor-
tales.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Para qué os hicisteis Compañero?
PRIM.-. VIG.-.—Para saber emplearlas facultades de que
me dotó Naturaleza.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Cómolo conseguísteis?
PRIM.-. VIG.-.—Haciendo cinco viajes.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Qué palabra lo.s reasume?
PRIM.-. V I G . - . — E d u c a c i ó n .
M . - . V E N . - . M . - . — ¿ Y cómo se adquiere esa Educación?
PRIM.-. VIG.-.—Por la necesidad constantede prever to-
dos los acontecimientos futuros y el hábito de vencer las
dificultades de la vida.
M.-. VEN.'. M.-.—¿Qué simbolizan aquellos viajes?
PRIM.-. VIG.-.—Los cinco años de gimnástica, física é
intelectual, que ántes precedían á la iniciación
M . - . V E N . - . M . - . — ¿ I por qué no se exigen ahora?
PRIM.-. VIG.-.—Porque el grado de Compañero que hoy
se dá es simbólico; esto es, indicador de los estudios indis-
pensables que ha de hacer el que quiera realmente poseerle.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Cómo se os recibió Compañero?
PRIM.-. VIG.-.—Pasando de la columna B . - . , donde me
sentaba como Aprendiz, á la columna J.-., y subiendo las
cinco gradas del Templo.
M . ' . V E N . - . M.-.—¿Porqué puerta las subisteis?
PRIM.-. VIG.-.—Por la de Occidente.
M.-. V E N . - . M . - . — ¿ Y por qué?
PRIM.-. VIG.'.—Porque al Oriente está el Santuario don-
de solo pueden entrar los Maestros.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Qué visteis á los lados de la puerta?
PRIM.-. VIG.-.—Dos grandes columnas de bronce, de
diez y ocho codos de altura y doce de circunferencia.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Por qué esa deformidad en la obra
maestra de la Arquitectura?
PRIM.-. VIG.-.—Para mostrar al mundo desde los umbra-
les del Templo de la Verdad, que la perfecciones imposible,
y la elegancia transitoria; por lo que solo debe aspirarse á
la Ciencia y la Virtud, nomores de las columnas, que son
asequibles y eternas una vez que se alcanzan.
M . - . V E N . ' . M.-.—¿Cuál era el diámetro de las columnas?
PRIM.-. VIG.-.—Cuatro codos.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Y su grueso?
PRIM.-. VIG.-.—Cuatro pulgadas.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Estaban huecas?
PRIM.-. VIG.-.—Sí, Muy Venerable Maestro.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Con qué fin?
PRIM.-. VIG.-.—Para guardar las herramientas de los
Aprendices y Compañeros, junto con el tesoro que se des-
tina á pagar su salario.
M. •. VEN . -. M. -.—¿Cómo reciben los Compañeros supaga?
PRIM.-. VIG.-.—Dando los signos, el tocamiento y las
palabras del grado.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Cómo se hace el signo de orden?
PRIM.-. VIG.-.—Vedle. fiSe lemntay jponeál i^órden-».J
M.-. VEN.-. M.-.—¿Cómo se llama el signo de saludo?
PRIM.-. V I G . - . — P e c t o r a l .
M . - . V E N . - . M.-.—¿De qué modo se ejecuta?
PRIM.- . VIG.- .—Así. fLo hace y se sienta.J
M.-. VEN.-. M.-.—jDad el tocamiento al Maestro Ex-
perto!
Este se levanta^ lo toma y dice antes de volver á su puesto:
M.-. Exp.-.—Justo y perfecto, Muy Venerable Maestro.
M.-. VEN.-. M.-.~¿Cómo se dá la palabra de paso, her-
mano Primer Vigilante?
PRIM.-. VIG.-.—Al oido, y al entrar en Lógia.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Qué significa?
PRIM.-. VIG.-.—«Espiga,» fruto de sabiduría, ó «nume-
rosos como espigas de trigo.» Pero la traducción legítima
de la palabra, es carga, peso, j nos recuerda los esfuerzos
que necesitamos hacer para soportar las penalidades de la
vida. Tambien indica la «Conciencia,» pues alegóricamente
aquella expresión equivale kpalahra divina, ó al poder que
la Moral y la Filosona, simbolizadas por la Palanca, pres-
tan al Compañero constante en el trabajo.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Como se dá la Palabra Sagrada?
PRIM.-. VIG.-.—Diciendo uno la primera sílaba y el otro
la segunda.
M.-.VEN.-. M.-.—¿Qué significa?
PRIM . •. VIG . •.—« Estabilidad. »
M.-. VEN.-. M.-.—¿Qué adornos tenianlas columnas de
la puerta de Occidente?
PRIM . •. VIG . •.—Un ancho capitel adornado de redes sem-
bradas de azucenas, lirios y granadas, y coronado de un
globo celeste en la columna del Norte," y terrestre en la
del Sur.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Qué simbolizan esos objetos?
PRIM.-. V I G . ' . — L a red, nuestra union; los lirios y azu-
cenas, la pureza de nuestros corazones; las granadas, los
innumerables bienes que la union y la buena fé nos propor-
cionan; y los globos, la universalidad de la Masonería y su
ñn sublime.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Qué habia alrededor del Templo?
PRIM.-. VIG.-.—Le circuía una cadena, y un pavimento
mosàico enlosaba el gran pórtico; representando aquella
el vínculo fraternal que nos une para sostenernos en el ter-
reno peligroso de la vida, y dirigimos hácia el bien, tan
exactamente repartido como el mal, á semejanza de los co-
lores del pavimento.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Qué instrumentos manejan los Com-
pañeros?
PRIM.-. VIG.-.—El cincel, emblema d é l a constancia en
la perfección; el compás, de la regularidad de la conducta:
la palanca, del poder físico que el hombre adquiere apli-
cando las fórmulas científicas; y la escuadra, de la igual-
dad y la armonía que deben reinar entre todos los masones.
Con esos instrumentos los Compañeros preparan la piedra
cúbica, ese primer sólido perfecto que representa tan im-
portante uso en las obras materiales, porque es la angular
del edificio.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Porqué se compara al Aprendiz á la
piedra tosca, y al Compañero á la cúbica dé punta?
P R I M . - . VIG.'.—Porque aquel está informe como la pri-
mera, y éste pronto á servir á lo que quiera destinársele,
á semejanza de la segunda. Fuera de esta cualidad propia
de las superficies lisas, se la representa en pirámide ó cú-
bica, porque enciérralos números y nombres sagrados, es
decir: unidad, cinco, tres veces tres ó el trivium, y por con-
secuencia nueve.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Qué opináis de la doctrina de los nú-
meros?
P R I M . - . VIG.-.—Qae es tan falsa como su existencia
material: son creaciones de la mente, símbolos con que
expresamos el orden de ideas que nos sirve para contar,
dividir ó multiplicar los hechos estáticos y dinámicos ó sea
de existencia y de acción. La imaginación no tardó en per-
sonificar esas abstracciones, y la tendencia á lo mpavillo-
so las convirtió en realidades creando la superstición. Así,
la unidad y no considerada matemáticamente como número,
porque no tiene parte, fué la generadora, la raiz de los nú-
meros, y se hizo el mito ó el emblema misterioso de Dios,
de quien todo emana, ó del Sol que fecunda la Naturaleza.
El dos^ reasumió las ideas del bien y del mal, de las dos
naturalezas divina y humana, ó sea el luminar del dia y el
fanal de la noche. El tres, expresó la armonía entre Dios,
el hombre y la creación, el Triángiüo; y representa el tres
gran papel en el primer grado, porque aspira á la regulari-
dad perfecta del último. El cinco, que reúne al dos ó pri-
- mer par, y al tres ó primer impar, fué emblema del matri-
monio, el número favorito de Juno, la madre de los Dioses,
y se dedicó al segundo grado de la masonería, porque en él
se hace fructuoso el poder físico y moral del nombre. El
siete ha sido tan venerado, porque era el número de los pla-
netas conocidos. El ternario, en fin, y sus multíplices nue-
ve, doce, veinte y siete^ ochenta y uno, se ponderan en la
càbala, arte vano que la ciencia moderna justamente ridi-
culi
M . - . V E N . - . M.-.—¿Qué forma tenia el Templo ó la Logia
en Pque fuisteis recibido?
R I M . - . VIG.-.—La de un cuadrado largo.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Cuál era su longitud?
PRIM.-. VIG.-.—De Oriente á Occidente.
M.-. YEN.-. M.-.—¿Su anchura?
PRIM.-. VIG.-.—De Setentrion á Mediodía.
M . - . VEN.-. M . - . — ¿ Y s u a l t u r a ?
PRIM.-. VIG.-.—Piés, toesasy codos innumerables.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Qué le cubría?
PRIM.-. VIG.-.—Un dosel azul sembrado de estrellas.
M.-. YEN.-. M.-.—¿En dónde se apoyaba?
PRIM.-. VIG.-.—En tres grandes pilares de forma trian-
gular.
M.-. YEN.-. M.-.—¿Qué nombres tienen?
PRIM.-. VIG.-.—Sabiduría, Fuerza y Belleza.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Por qué les dais esos nombres?
PRIM.-. YIG.-.—Porque la Sabiduría inventa, la Fuerza
ejecuta y la Belleza adorna.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Cuál es la profundidad de vuestra
Logia?
PRIM.-. VIG.-.—De la superficie de la tierra al centro.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Por qué respondéis de esa manera?
PRIM.-. VIG.-.—Para dar áentender que siendo la Logia
el Universo, como os dije en el grado de Aprendiz, se estu-
dian en ella todas las ciencias físicas, morales é intelectua-
les, las acciones humanas y los impulsos que la determinan.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Por dónde se sube al Templo?
PRIM.-. VIG.-.—Por una escalera de caracol dividida en
tres tramos, de tres, cinco y siete escalones, que suben de
un modo sucesivo los Aprendices, Compañeros y Maestros.
M.-. VEN. M.-.—¿Qué nombre llevan los del primero?
PRIM.-. VIG.-.—Fuerza, Belleza y Candor.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Los del segundo?
PRIM.-. VIG.-.—Inteligencia, Rectitud, Valor, Pruden-
cia y Filantropía.
M.-. VEN.-. M . - . — ¿ Y los del tercero?
PRIM.-. YIG.-.—Gramática, Retórica, Lógica, Aritméti-
ca, Geometría, Música y Astronomía.
M.-. VEN.-. M.-.—¿Én dónde se sientan los Compañeros?
PRIM. •. VIG . -. — A l mediodía.
M . - . VEN.-. M.-.—¿Por qué?
PRIM.-. VIG.-.—Porque estudian los medios de dominar
la Naturaleza y están más prontos para ayudar á los Maes-
tros.
M . - . V E N . ' . M.-.—¿En qué losayudais?
PRIM.-. VIG.-.—En alcanzar con ellos todas las perfec-
ciones, y en eso nos distinguimos de los masones materia-
les que solo aspiran á la perfección geométrica.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Pues cuántas especies hay de Ma-
sonería?
PRIM.-. VIG.-.—Dos: material é intelectual .'La primera
hace obras perecederas en que trabajan simples arquitec-
tos; y la segunda obras inmortales en las que se ocupan los
que aspiran á poseer todas las excelencias.
M.-. V E N . - . M.-.—¿Cuándo comenzóla Masonería?
PRIM.-. VIG.-.—Desde que hubo dos hombres de ciencia
y virtud, que se reunieron para ilustrar á los demás y darles
á conocer sus deberes y sus derechos.
M.-. V E N . - . M.-.—¿Cuál es la esencia de nuestra Maso-
nería?
PRIM.-. VIG.-.—El progreso físico, moral é intelectual;
y como todos los bienes limitados se hacen [Link] cre-
cidos, cualquiera Institución que coarte los derechos del
hombre ó imponga obligaciones arbitrarias, no puede ser
Masonería sino Oscurantismo.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Quién ha cre-ado esos deberes y de-
rechos?
PRIM.-. VIG.-.—Son inconcusos á la naturaleza huma-
na, y así se desarrollan con la conciencia. Todo derecho es
inseparable de un deber, y debemos por intuición respetar
el derecho de otro ó de los otros, para que se reconozcan los
nuestros. Por eso ninguna Legislación puede crear aquellos
ni éstos; ella simplemente los promulga, y la Ley ex-
presa el modo de hacerlos efectivos.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Qué simboliza el grado de Compa-
ñero?
PRIM.-. VIG.-.—El estudio del hombre y la manera de
educarle para que conozca sus deberes y derechos, y se-
pa emplear los recursos de que le dotó el G.-. A.-. D.-. U.-.
Su fin es desprender al iniciado de la esclavitud de los ins-
tintos, para hacerle vivir por la Inteligencia y el trabajo,
y de aquí viene el nombre de iniciación j^erfecta que le da-
banMlos
. - . antiguos.
VEN .-. M.-.—¿Y qué necesita absoluta
para conseguirlo?
PRIM.-. VIG.-.—La independencia de la Razón
cu el dominio del Pensamiento, pues el espíritu del hombre
no puede ilustrarse sino por la evidencia que haya obteni-
do por sí mismo,
M . - . V E N . - . M.-.—¿Cuántas preguntas se hacen para
abrir ó cerrar la Logia de Compañero?
PRIM.-. VIG.-.—Cinco, dirigidas alternativamente á los
dos Vigilantes.
CLAUSUEA DE LOS TRABAJOS.
El M.-. V.-. M.-. dá un golpe que los Vigilantes repiten.
M.-.VEN.-. ¿Qué edad teneis como Compañero,
hermano Primer Vigilante?
PRIM.-. VIG.-.—Cinco años.
M . - . V E N . - . M.-.—Hermano Segundo Vigilante, ¿qué ha-
béis aprendido en ese tiempo?
S E G . - . V I G . - . — A ser Inteligente, Recto, Valiente, Pru-
dente y Filantrópico.
M . - . V E N . - . M.-.—¿Hermano Primer Vigilante, ¿cómo os
hicisteis Compañero?
PRIM.-. VIG.-.—Pasando de la Regla á la Escuadra.
M . - . V E N . - . M.--.—Hermano Segundo Vigilante, ¿á qué
hora acostumbran los Compañeros cerrar sus trabajos?
S E G . - . V I G . - . — A media noche.
M.-. V E N . - . M.-.—¡Qué hora es, hermano Primer Vigi-
lante?
PRLM. -. VIG.• .—Media noche, Muy Venerable Maestro.
M . - . V E N . - . M.-.—Pues si es media noche y la hora en
que los Compañeros acostumbran cerrar sus trabajos, her-
manos Primero y Segundo Vigilantes, ¡servios invitar á los
hermanos que decoran vuestras columnas para que se unan
á mí y me ayuden á hacerlo!
PRIM.-. VIG.-.—Hermano Segundo Vigilante y herma-
nos que decoráis la columna del Sud, nuestro Muy Vene-
rable Maestro os invita para que nos unamos para cerrar
los trabajos de Compañero.
S E G . - . VIG.-.—Hermanos que decoráis la columna del
Norte, nuestro Muy Venerable Maestro nos invita á que
nos unamos para cerrar los trabajos de esta Cámara.
Anunciado, hermano Primer Vigilante. ^Dá un golpe J
PRp.-. ViGc'.—[Link], Muy Venerable Maestro. {Dà
otro golpe.)
El Muy Venerable Maestro dà cinco golpes que los Vigilantes repiten.
M.'. VEN.-. M.-.—jEnpié y al «orden», hermanos mios?
Todos lo ejecutan.
ACCION DE GRACIAS.
M.'. VEN.-. M.-.—jG.-. A.-. D.-. U.-.! Dígnate desde las
altas regiones del empíreo dirigir una mirada á estos Com-
pañeros laboriosos que se esfuerzan por hacerse merecedo-
res de los beneficios que les haces, aumentando su número
de dia en dia, y alejando de su seno la discordia! Para con-
servar la armonía, vierte en nuestros corazones el manan-
tial de tu inalterable mansedumbre! Guíanos en el sendero
peligroso de la vida, y dános la Inteligencia, la Rectitud,
el Valor, la Prudencia y la Filantropía que han de conver-
tir á todos los hombres en un solo pueblo de hermanos!
Dá un golpe y dice:
M . - . V E N . - . M . - . — ¡ L O S trabajos de Compañero están cer-
rados! A mí, hermanos mios!
Signo y batería de Compañero con las aclamaciones de uso.
M.-. VEN.-. M.-.—¡Sentaos, hermanos mios!
Todos lo ejecutan.
M . - . V E N . ' . M.-.—¡Hermano Guarda Templo! servios de-
cir al Guarda Exterior que los trabajos de Companero es-
,tán cerrados y vamos á volver á los de Aprendiz.
El Guarda Templo dá el parte y despues de cerrar, dice:
G.-. Temp.'.—Venerable Maestro, el Guarda Exterior
está avisado.
REAPERTURA DE LA LOGIA DE APRENDIZ.
El Venerable Maestro dá un golpe que repiten los Vigilantes y dice:
VEN.-. M.-.—Hermanos Primero y Segundo Vigilantes,
¡servios pedir á los hermanos que decoran vuestras colum-
nas, se unan á mí para reanudar los trabajos de Aprendiz
por un solo golpe!
PRIM.-. VIG.'.—Hermano Segundo Vigilante y herma-
nos que decoráis mi columna, nuestro Venerable Maestro
os pide os unáis á él para reanudar los trabajos de Apren-
diz por un solo golpe.
SEG.-. VIG.'.—Hermanos que decoráis mi columna,
nuestro Venerable Maestro os pide os unáis á él para con-
tinuar los trabajos de Aprendiz por un solo golpe.
Anunciado, hermano Primer Vigilante.
Dá un golpe.
PRIM.-. VIG.'.—Anunciado, Venerable Maestro.
Dá otro golpe.
El Venerable Maestro dá un golpe y dice:
VEN.-. M.-.—Los trabajos de Aprendiz están en acti-
vidad.
El Primer Vigilante dá otro golpe y dice:
PRIM.'. VIG.*.—Los trabajos de Aprendiz están en ac-
tividad.
El Segundo Vigilante dá otro golpe y dice:
SEG.-. VIG.-.—Los trabajos de Aprendiz están en ac-
tividad.
Entonces se despachan los negocios pendientes. Se ofrece la pala-
bra. Se dan gracias á los hermanos visitadores.
Se circula el tronco de pobres.
Y se cierran definitivamente los trabajos como se expuso en el ri-
tual de Aprendiz.
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GRADO TERCERO
DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO
Y DE LA LÓGIA SIMBÓLICA.
M A - E S T R O .
La Logia se abre en el Primer grado, en lugar apropósito, y san-
cionada la plancha de los últimos trabajos, se despachan los negocios
que no puedan postergarse. Luego se anuncia y lleva á efecto la"sus-
pensión de aquellos, y se hace cubrir el Templo álos Aprendices, para
abrir la Logia de Companero.
Hecho esto, conforme se expuso en el Ritual del Segundo grado, se
sanciona la Plancha de Arquitectura de sus últimos trabajos, y se re-
cibe á los Maestros visitadores, como se dijo en el Ritual de Aprendiz.
Se anuncia en seguida la suspensión de los trabajos de Compañero,
por un solo martillazo. El Muy Venerable Maestro lo dá, y dice:
U
M.-. VEN.-. M.-.—En pié y al «orden» hermanos mios!
Todos se levantan y ponen al «orden» del segundo grado.
M.-. V E N . - . M . - . — ¡ A mí, hermanos mios!
Signo batería y aclamaciones de uso.
M . ' . V E N . ' . M.-.—Los trabajos de Compañero están sus-
pensos. Servios acompañarme, hermanos mios, á l a Cámara
del Medio!
Todos se dirigen á ella.
CÁMARA DEL MEDIO.
La Logia estará vestida de negro, y el cortinage sem-
brado de lágrimas blancas, de calaveras y huesos en aspa,
por grupos de tres, cinco y siete.
Cerca de Oriente, y al Sud, estará un ataúd con un su-
dario, un mandil y una rama de acacia, cubierto de modo
que no se conozca lo que es, con un paño negro.
Debajo del solio del Segundo Vigilante, habrá un es-
queleto pintado y armado de una Regla; y sobre la mesa
un rollo de papel negro y grueso de diez y ocho pulgadas
de largo y nueve de circunferencia, y una caja negra con
este letrero transparente: «ENSEÑA AL IGNORANTE.» Al lado
de la puerta, un jarro de agua pura, palangana y toballas.
Deoajo del solio del Primer Vigilante, otro esqueleto ar-
mado de una escuadra, y sobre el trono un rollo de papel
igual al del Segundo, y otra caja con la inscripción si-
g u i e n t e : «DESENMASCARA AL HIPÓCRITA.»
Debajo del solio del Venerable, otro esqueleto, armado
de un mazo, y sobre el trono un mazo hecho de lana, una
campana, y otra caja como las anteriores, con estas pala-
bras: «ABATE AL AMBICIOSO. » Encima de la caja, una ca-
lavera.
El altar estará cubierto de negro, con las dos piernas
del compás sobre las ramas de la escuadra, y bandas y
mandiles del grado, en número suficiente para los graduan-
dos. Además una cuchara de albañil, un nivel y una plo-
mada.
No habrá más luces que las que alumbran las tres cajas
transparentes de los tronos; pero todo estará dispuesto para
iluminar la Cámara con profusion á su tiempo.
Los Maestros y graduandos estarán vestidos de negro y
guantes blancos.
Todos los hermanos se titulan «Venerables Maestros, »
los Vigilantes «Muy Venerables Maestros,» y el Venerable
«Muy Eespetable Maestro.»
APERTURA
DE LA LOGIA DE MAESTRO.
Así que todos ocupan sus puestos respectivos, el Muy Respetable
Maestro dá un martillazo, y dice:
M.-. R.-. M.'.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, ¿cuál es el primer deber de los Vigilantes en Logia
de Maestro?
PRIM.-. VIG.'.—Asegurarnos de que los son todos los
presentes.
M.-. R.-. M.'.— Si es así, Muy Venerables hermanos Pri-
mero y Segundo Vigilantes, servios cada uno en vuestra
columna pedir á todos las palabras del grado!
Los Vigilantes se levantan; lo ejecutan; dan parte ó hacen salir al
sospechoso; y vueltos á sus tronos, el Segundo Vigilante dá un golpe,
y dice:
SEG.-. VIG.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, todos los de mi columna son Maestros.
El Primer Vigilante dá otro golpe, y dice:
PRIM.'. VIG.-.—Muy Respetable Maestro, podemos pro-
ceder.
Cuando todo está en orden, el Muy Respetable Maestro dáun mar-
tillazo, que los Vigilantes repiten, y hace las siete preguntas si-
guientes:
M.-. R.'. M.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, ¿sois Maestro?
PRIM.-. VIG.-.—La Acacia me es conocida.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Segundo V i g i -
lante, ¿en dónde se reúnen los Maestros?
SEG.•. VIG.• . — E n la Cámara del Medio.
M.-. R.-. M . ' . — M u y Venerable hermano Primer V i g i -
lante, ¿por qué nos rodeamos en esta Cámara de los signos
de la destrucción?
PRIM.-. VIG.-.—Porque el Maestro no debe olvidar la
grande y profunda ley palingenésica, ó de la regeneración,
«que la vida se sostiene por la muerte:» ella hace de la del
iniciador el complemento necesario de la iniciación. Esa ley
nos demuestra que la creación es el estado natural del uni-
verso, y es la que los antiguos filosófos llamaban metempsí-
cosis; la que los poetas personificaban enPrometeo, heridoen
el Cáucaso por los rayos de Júpiter, por haber comunicado
al hombre el fuego divino; la de Jaco por los titanes, pues
queria civilizar al mundo; y la que nosotros simbolizamos
en Hiram, respetando las tradiciones.
M.-. E.-. M.-.—Muy Venerable hermano Segundo V i g i -
lante, ¿qué es la Maestría en ese sentido?
SEG.-. VIG.-.—El resumen de los estudios teórico-prác-
ticos de la Filosofía, que nos eleva por la ciencia al conoci-
miento de la Naturaleza y la Virtud, y nos enseña á alcan-
zar la inmortalidad.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer V i g i -
lante, ¿qué es la inmortalidad?
PRIM.-. VIG.-.—El Pensamiento elevándose á su ideali-
dad y tomando posesion de su propia divinidad.
M.-. R.-. M.-.—'Muy Venerable hermano Segundo V i g i -
lante, ¿á qué hora acostumbran los Maestros á abrir sus
trabajos?
SEG.-. V I G . - . — A m e d i o día.
M.'. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer V i g i -
lante, ¿qué hora es?
PRIM.-. VIG.-.—Medio dia en punto.
M.-. R.-. M.-.—Pues si es medio dia, y la hora de abrir
nuestros trabajos. Muy Venerables hermanos Primero y
Segundo Vigilantes, servios pedir á los Venerables herma-
nos que decoran vuestras columnas, como yo suplico á los
de Oriente, que se unan á mí, para abrir los de esta Cámara
del Medio.
PRIM.-. VIG.-.—May Venerable hermano Segundo Vigi-
lante, y Venerables hermanos que decoráis mi columna,
nuestro Muy Respetable Maestro nos invita á unirnos á él,
para abrir los trabajos de esta Cámara del Medio.
SEG.-. VIG.-.—Venerables hermanos que decoráis mi
columna, nuestro Muy Respetable Maestro invita á que nos
unamos á él, para abrir los trabajos de esta Cámara. Anun-
ciado, Muy Venerable hermano Primer Vigilante.
Dá un martillazo.
PRIM.-. VIG.-.—Anunciado, Muy Respetable Maestro.
Dá otro martillazo.
EIM.-. R.-. M.-. dá entonces los nueve golpes, tres veces tres, que
los Vigilantes repiten, y luego dice:
M.-. R.-. M.-.—En pié y al «orden,» Venerables her-
manos 1
Todos lo ejecutan y se ponen al «orden» de Maestro.
M.-. R.-. M.-.—A la Gloria del Gran Arquitecto del Uni-
verso, en su nombre y bajo los auspicios de etc
declaro abiertos los trabajos de Maestro de esta Respetable
Logia núm hermanos 1
¡Á mí, Venerables
Signo de saludo, batería del grado y aclamaciones de uso.
M.-. R.-. M.-.—¡Sentaos, Venerables hermanos!
Todos lo efectúan, y seguidamente se lee la Plancha de Arquitec-
tura de los últimos trabajos, se aprueba y sanciona como en las Cá-
maras precedentes, y luego, en la forma que los Reglamentos preven-
gan, se hace la proposicion de aumento de salario, y discutida y apro-
bada, dice el:
M.-. E.-. M.-.—Venerable Hermano Maestro de Ceremo-
nias, servios traer los candidatos.
Entretanto vá por ellos, se apagan todas las luces, escepto las de
los transparentes de las tres cajas. Si no las hubiere en la Logia, se
pondrá en cada trono una bujía de cera amarilla, que serán las únicas
que alumbrarán la Cámara.
INICIACION
El Maestro de Ceremonias atará en el brazo izquierdo del candi-
dato que ha de entrar en el ataúd, un triángulo de oro, y le hace tocar
a la puerta como en el Segundo grado. El Guarda Templo no contes-
ta, y dice:
G.-. TEMP.-.—Muy Venorable hermano Segundo Vigi-
lante, á la puerta de la Cámara tocan de Compañero.
SEG.-. ViG.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigilan-
te, llaman á la puerta de la Cámara como Compañero.
PmM.•. ViG.• .—Muy Respetable Maestro, á la puerta de
la Camara llaman de Compañero.
M.-. R.-. M.-.—¿Quién viene áturbar nuestro dolor?
PRIM. •. ViG. • .—Muy Venerable hermano Segundo Vigi-
lante, preguntad quién viene á turbar nuestro dolor!
S E G . ; . VIG.-.—Venerable hermano Guarda Templo, ved.
quien viene á turbar nuestro dolor!
El Guarda Templo entreabre la puerta, y no vuelve á cerrarla, para
que los graduandos oigan todo lo que sigue. Pregunta al abrir;
G.-. TEMP.-.—¿Quién viene á turbar nuestro dolor?
M.-. DE CER.-.—Es el Maestro de Ceremonias que trae
un hermano, (ó tantos hermanos) que pide pasar de la Es-
cuadra al Compás.
G.-. TEMP.-.—Muy Venerable hermano Segundo Vigi-
lante, es nuestro Venerable hermano Maestro de Ceremo-
nias que trae un hermano que pide pasar de la Escuadra al
Compás.
SEG.•. ViG. • .—Muy Venerable hermano Primer Vigilan-
te, es nuestro Venerable hermano Maestro de Ceremonias
que trae un hermano que pide pasar de la Escuadra al
Compás.
P ™ , V I G . - . — M u y Respetable Maestro, es nuestro Ve-
nerable hermano Maestro de Ceremonias que trae un her-
mano que pide pasar de la Escuadra al Compás.
M.-. R.-. M.-.—¿Cómo ese Compañero se atreve á espe-
rar que se le admita entre nosotros? ¿Há concluido su tiem-
po? ¿Le es favorable el testimonio de sus Maestros?
P R I M . - . VIG.-.—Sí, Muy Respetable Maestro.
M.-. R.-. M.-.—Pues siendo así, dejadle entrar. En pié
y al «orden», Venerables hermanos.
Todos lo eiecutan. Si hay música, toca de un modo solemne y
grave. El Guarda Templo abre la puerta y dá paso. El Maestro de Ce-
remonias conduce y pone entre columnas á los candidatos. Luego cesa
la música, y dice el:
M.-. R.-. M.-.—jCompañeros! concibo vuestra admira-
ción al hallaros en este sitio donde todo respira duelo y
tristeza. Creíais tal vez, que al abrirse las puertas del San-
tuario, su lujo y explendor deslumhrarían vuestras mira-
das; y en lugar de ello, os encontráis en la estancia de la
muerte, jen la Cámara del Medio! ¡en la Cámara del Juicio!
Comparecéis hoy vivos, llenos de vigor, de salud y de es-
peranzas. Un día vendrá, ¡y Dios quiera que sea lo mas
tarde posible! en que vuestro cuerpo inanimado recibirá
aquí también los últimos honores. Todos los Maestros os
recomiendan por la aplicación, inteligencia y constancia
en el trabajo, y piden os recompensemos. Para ello, tene-
mos que juzgaros vivos, como os juzgaremos muertos. Te-
neis que darnos cuenta de vuestras opiniones en asuntos
muy sérios, y de vuestra conducta en otros muy graves;
de la misma manera que antes de conducir vuestros restos
al Campo del Reposo, la pediremos al mundo, de la que
hayais observado como hombres y como Masones.
jSentaos, hermanos míos!
Todos se sientan, así como los graduandos.
INTERROGATORIO.
M.-. R.'.M.-.—¿Qué es lo que caracteriza al hombre,
hermano ?
Contestaci candidato, y si nó fuese la respuesta satisfactoria,
dirá el:
M.-. R.-. M.-.—La Razón ó el Pensamiento.
Decidme, hermano ¿qué es el hombre con rela-
dion á lo creado?
Responde el candidato.
M.-. R.-. M.-.—El hombre es una Inteligencia servida
por órganos.
Hermano ¿de dónde viene el hombre como sér in-
teligente?
Eespoüde el preguntado.
M.'. R.-. M.-.—Viene directamente de las manos del
Creador.
Hermano ¿á dónde vá el hombre en el sentido
moral?
Contesta el graduando.
M.-. R.-. M.-.—Á cumplir su misión en la tierra, para
hacerse digno de volver al seno del que le dió una Inteli-
gencia á su imágen y semejanza.
Hermano ¿qué opináis acerca del desafío?
Responde el interrogado.
M.-. R.-. M.-.—Los masones no aprobamos jamás el de-
safío, j rarísima vez lo creemos digno de excusa.
Hermano ¿qué pensáis del suicidio?
El graduando dirá lo que le parezca.
M.'. R.-. M.-.—Para nosotros el suicidio es un acto de
locura ó de bajeza. En el primer caso, es enfermedad; pero
el^ cobarde que se mata porque no puede soportar un sufri-
miento moral ó físico, es un vil indigno de llamarse hombre.
Hermano ¿qué pensáis de la guerra?
Expone su opinion.
M.-. R.-. M.-.—La guerra es lícita, j aun necesaria,
cuando es el único medio de conseguir, defender j asegurar
nuestros derechos.
Hermano ¿qué opináis acerca de la muerte?
Contestada esta sétima y última pregunta, dirá el:
M.;. R.-. M.-.—La muerte es un cambio de estado de la
materia, una consecuencia inevitable de la vida, y la causa
inmediata de la reproducción de esta. La vida y la muerte
son efectos naturales de las acciones y reacciones de los
elementos, y nada tienen que ver con el alma. Esta rige el
cuerí)o, mas no le vivifica. El movimiento perpètuo de com-
posicion y de descomposición, que ya nos presenta fenóme-
nos de vida, ya de muerte, es el resultado de la atracción v
del influjo de los imponderables. Silos agentes que nos ro-
dean obran en la materia organizada de un modo adecuado.
— Ili —
se dà la vida; pero si se aumenta, debilita, ó suprime su
acción, aquella acaba ó se suspende. El huevo no vive; la
semilla no vive; mas tienen la aptitud para vivir, y si les
dais el calor ó la humedad conveniente, el gérmen se desar-
rolla, y nace el animal ó el vegetal. Estos viven y nadie
dirá que tienen «alma.» Veis el primer bosquejo de la vida
en la cristalización, y su último desarrollo en el animal per-
fecto. ¿Qué es el hombre material? Un poco de atmósfera
condensada, oxigeno, ázoe, carbono é hidrógeno, unidos á
diferentes sales: es decir, los mismos elementos del reino
vegetal y animal. Todo lo que vive no es más que atmós-
fera. Dos grandes aparatos, uno de reducción y otro de
combustión, son los que constituyen el misterio. El vege-
tal toma de continuo el ácido carbónico que le circunda,
3ara apropiarse el carbono, y volver el oxígeno á la atmós-
fera: toma sin cesar el agua que le rodea, para apropiarse
el hidrógeno y volverle el oxígeno: toma constantemente el
ácido azòtico que absorbe, para apropiarse el primer gas
que necesita como productor déla «florescencia,» y volverle
también el oxígeno. Entre tanto que el animal toma ince-
santemente ese mismo oxígeno para quemar el carbono, y
formar ácido carbónico, para quemar el hidrógeno y formar
agua, para quemar el ázoe, y formar ácido azòtico. Veni-
mos de la atmósfera, y volvemos á ella. Así, el hombre, co-
mo materia, como sujeto á la muerte, ó mejor dicho, al cam-
bio universal de estado: novale más que el último infusorio, ó
la más imperceptible vegetación. El hombre verdadero es el
F o — el Pensamiento, la Inteligencia, y por eso os he defi-
nido al hombre: «una Inteligencia servida por órganos:»
por eso os he dichoque «viene directamente délas manos
del Creador,» de esa Suprem.a Inteligencia que todo lo do-
mina; y por eso os he añadido, que su misión en la tierra es
hacerse digno del que lo creó, y á cuyo seno vuelve cuando
la vida acaba.»—¿Qué será la Creación? ¥A estado nañiral
del universo, que como obra de Dios, está sujeta á leyes in-
mutables que la perfeccionan más y más en él mundo orgá-
nico, y en el inorgánico, según los estudios geológicos y
zoológicos demuestran. ¿Y qué se hace la Inteligencia hu-
mana en estas transformaciones incesantes de la materia
bruta y de la orgánica? También se perpetúa, crece y per-
fecciona por esa ley universal del Progreso. La generación
presente utiliza los descubrimientos de la pasada, los acri-
sola y los aumenta, para que la que sigue los pula y mul-
tiplique á su turno. Esta inmortalidad de la Inteligencia
humana, es el verdadero sentido de la metempsícosis, que
escritores ignorantes no pudieron comprender, y es la que
envuelve la idea de que somos perfectibles hasta lo infinito.
¡Privilegio magnífico que el G R A N ARQUITECTO DEL U N I -
VERSO, en su divina munificencia nos há dado, j que nin-
gún otro animal posée! Dejad á los poetas sus fantásticas
invenciones, y estudiad con nosotros la Naturaleza como
es en sí, distinguiendo el cuerpo material, y á esta vida
accidental, del Pensamiento, y de la vida inmortal en que
culmina; y cuando se trate de perder la una y de adquirir
la otra, no vaciléis jamás: no temáis la muerte, esperadla
con filosófica serenidad, porque es inevitable; más no la
provoquéis, porque erraríais vuestra misión, y os haríais
indigno [Link] nacido.
Estas son las árduas materias, acerca de las cuales te-
nia que interrogaros. Ahora vais á responderme como si
estuviérais en el lecho de la muerte, en cuanto á lo que se
refiere á vuestra conducta.
Hermano ¿habéis derramado la sangre de vues-
tro semejante en desafío, ó para satisfacer una venganza?
Hará sucesivamente á todos esta pregunta. Si alguno lo hubiese
ejecutado, le convencerá de su delito, y cerciorado de su arrepenti-
miento, pedirá el agua lustrai, y con toda solemnidad le purificará. Es
el acto más imponente de la Maestria, y el que mejores efectos ha pro-
ducido, corrigiendo el carácter de los'querellistas. Si no se arrepin-
tiere, ó no prometiese la enmienda, el M.\ R.*. M.'. no le dará el
grado.
M.;. R.-. M.-.—Hermano ¿vuestra lengua ha ser-
vido alguna vez al perjurio, la delación ó la calumnia?
Lo mismo se preguntará á todos.
M.'. R.'. M.'.—Hermano ¿os animan sentimientos
de òdio contra alguno de vuestros semejantes, deseos de
venganza, ó intenciones reprobadas por la probidad ó la
delicadeza?
Los graduandos responden, y el M.". R.-. M.-. obra en justicia.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, ¿juzgáis dignos á estos Compañeros por sus respues-
tas, de ser elevados á la Maestría?
PRIM.-. VIG.-.—SÍ, Muy Respetable Maestro, pero exijo
que pasen por las pruebas que les faltan.
M.-. R.-. M.-.—¿Y vos, Muy Venerable hermano S e g u n -
do Vigilante?
SEG.-. VIG.-.—Yo también. Muy Respetable Maestro,
exijo que lo pidan en debida forma, para que comprendan
el modo de merecer el grado que demandan.
M.-. R.-. M.-.—Hermanos mios, ¿quereis someteros á las
pruebas indispensables que os quedan que sufrir?
CANDIDATOS.—Sí, Muy Respetable Maestro.
Este dá UD golpe en su trono, y dice:
M.-. E.-. M.-.—Venerable hermano Maestro Experto,
servios conducirle como Aprendiz en su primer viaje.
La música toca entonces de im modo solemne. El Experto los dirije
con lentitud del Norte á Oriente, al contrario de lo acostumbrado: al
llegar frente al M.-. R.'. M.-. todos hacen el signo de Aprendiz, al que
aquel contesta; y siempre al «orden» del Primer grado, siguen al medio
dia y repiten el signo de saludo ante el Segundo Vigilante, que les con-
testa, y luego á Occidente, repitiendo lo propio delante del Primer
Vigilante. , •
Al volver al Norte, no se detienen ante el punto de partida, sino
que se dirigen directamente al trono del Segundo Vigilante, y tocan de
Aprendiz. La música cesa, y el Seg.-. Vig.-. levantándose, pone el ro-
llp de papel junto al pecho del graduando y dice:
SEG. •. VIG.• .—¿Quién vá?
E x p . - . — E s un Aprendiz y Compañero Masón, que ha
concluido su tiempo, y desea iniciarse en el Sublime grado
de Maestro.
SEG.-. VIG.-.—¿Y cómo espera conseguirlo?
E x ? . - . — P o r la Palabra de Paso.
SEG. -. VIG.•.—¿Cómo podrá darla siendo Compañero?
E X P . - . — Y o la daré por él.
SEG.-. VIG.-.—¡Dádmela!
El Experto se la dá al oído.
SEG.-. VIG.-.—¡Que pase!
Aquél pone entre columnas al graduando ó graduandos, advirtien-
do que, aunque sean muchos, solo el que lleva la escuadra será pre-
guntado. El Seg.-. Vig.-. al verlos en su puesto, dá un golpe y dice:
SEG.-. VIG.-.—Muy Respetable Maestro, el primer v i a j e
ha terminado, la palabra es justa y perfecta y doy mi con-
sentimiento. . .
M.-. R.-. M.-.—Hermanos mios; este primer viaje que
hicisteis viniendo del Norte como Aprendiz, para ir á Orien-
te, lueg-o al Mediodía j al fin á Occidente, simboliza al que
dieron nuestros padres para salir de la ignorancia. Unos
tras otros recorrían el mundo conocido, para estudiar la
Naturaleza, y comunicarse lo que iban aprendiendo. A sus
incesantes trabajos se debe lo que sabemos, y hoy sin fati-
ga alguna adquirimos lo que costó á tantos sacrificar hasta
laexistencia. Pagad esa deuda sagrada «ENSEÑA A L I G N O R A N -
TE,» verted el tesoro que vuestros predecesores y maestros
os han cedido gratuitamente, para que le gocéis con los
demás hombres vuestros hermanos, y no os arméis de la
ciencia para explotarlos, porque la Verdad es pairimonio
universal, y la gloria del que la descubre está en ser el
primero en proclamarla.
Venerable hermano Maestro Experto, servios guiarle
como Compañero en el segundo viaje!
La música toca. El E ^ e r t o los conduce del Mediodía á Oriente,
con el signo de «orden» de Compañero, hacen el saludo al M.'. R.-. M . ' . ,
luego van por el Norte á Occidente y Mediodia, saludando al Prim.-, v
S e g . \ Vigilantes. Acabada la vuefta se dirigen al trono del Prim.'".
Vig.-. en el que el Experto le hace «tocar» de Compañero, y cesa la
música. El Prim.-. V i g . ' . , deteniéndole con el rollo, dice:
PRIM.-. V I G . - . — ¿ Q u i é n vá?
Exp.-.—Un Compañero Mason que ha terminado su tiem-
po, y desea iniciarse en el sublime grado de Maestro.
P R I M . - . VIG.-.—¿Y cómo espera obtener esa gracia?
EXP.-.—Por la Palabra de Paso.
P R I M . - . VIG.-.—¿Cómo la dará si no la sabe?
EXP.-.—Yo la daré por él.
PRIM.-. V I G . - . — D a d m e l a !
El Experto la dice al oido.
PRIM.-. V I G . - . — ¡ Q u e p a s e !
El Experto los pone entre columnas, y el Prim,-. Vig.-. dando un
malletazo, dice:
PRIM.-. VIG.-.—Muy Eespetable Maestro, el segundo
viaje ha concluido: la palabra es justa y perfecta, y le con-
cedo el paso á la Maestría.
M.-. R.-. M.-.—¡Sentaos, hermanos mios!
Todos ocupan sus puestos.
M.-. R.-. M.-.—Hicisteis el primer viaje como Aprendi-
ces y el segundo como Compañeros, partiendo del Mediodia
para recorrer los cuatro puntos cardinales. Aquel viaje os
demostró el deber de persistir en el trabajo, para aprender
y enseñar á vuestro turno al ignorante; y este os muestra
los incesantes esfuerzos que teneis que liacer en Oriente,
Occidente, Setentrion j Mediodia, para destruir los abu-
s o s d e l a i n t e l i g e n c i a , «DESENMASCARAR AL HIPÓCRITA, Y
ABATIR AL AMBICIOSO. »
Apoyados en el bordon del peregrino, con vuestros piés
sangrientos, decidme, hermanos mios, ¿qué observasteis en
todas partes? Habéis visto que los que salian del Mediodia,
foco de la luz, la comunicaran al Universo? No, jsolo ha-
llásteis mentira y engaño! Visteis á los sábios aislarse en
los templos de la Samotracia, de Delhi, de Isis, de Eleusis
Y de Memphis, y estudiar en secreto las ciencias para afian-
zar en sus manos el poder de los Faraones, y profundizar el
arte de dominar al vulgo, inculcándole falsas ideas acerca
de Dios, de nuestros deberes y derechos! Visteis que le in-
fundian bajo el manto religioso las ideas más absurdas,
para asentar allí la aristocracia; allá la oligarquía, y en
todos los paises la distinción de castas más que ménos de-
clarada! Visteis á los ministros de sus templos hacerse le-
gisladores, llamarse séres privilegiados, y decir que los
creó la cabeza de su Divinidad, pues á eílos solos se les
revelaba; que los guerreros que los sostenían habían salido
de sus brazos; que los artistas y agricultores, de sus lim-
bos; y que los proletarios, el Pueblo, nació del polvo de sus
piés! Esos hipócritas han corrompido la moral y la con-
ciencia, y han abusado de su habilidacj para degradar la
especie humana con sus gerarquías, donde no la han abis-
mado con su oscurantismo. Para vencer á los Faraones de
los pasados y presentes tiempos, Compañeros, reunios en
una falange civilizadora; y si quereis ser dignos Maestros
de la Masonería Escocesa, levantaos contra todos los femen-
tidos, arrancadles la máscara, y abatid los ambiciosos!
Hermano Experto, conducidles en su tercer viaje.
Este les hace dar una -vuelta entera sin ningún signo. A l llegar fren-
te al M/. R . ' . M.'., el Experto dá nueve golpes, por tres veces tres,
con el puño de su espada en el suelo. A q u e l se levanta y dice:
M.-. R.-. M.-.—¿Qué pedís hermano Experto?
Exp.-.—Más luz en la Masonería para estos Compa-
ñeros!
M.-. R.-. M.'.—Para ir á los Campos Elíseos, tienen que
atravesar el negro Tártaro. Decid, hermanos mios, ¿quereis
morir para el vicio y renacer á la virtud? ¿Lo prometeis?
GRADUANDOS.—Sí, Muy Eespetable Maestro.
M.-. R . ' . M.-.—En ese caso, saldréis del reino de la I g -
norancia, de la Hipocresía y la Ambición. Volvereis rege-
rados á la vida, y comprendereis nuestros misterios; pe-
ro ántes teneis que prestar el más solemne de los jura-
mentos.
Dá un golpe en su trono, y dice:
M.-. R.-. M.-.—¡En pié y al «orden», hermanos mios!
Todos lo ejecutan.
M.-. R.-. M.-.—Venerable hermano Maestro de Ceremo-
nias, conducidles al altar, y vosotros Venerables Maestros,
servios acompañarme!
Todo se ejecuta en forma, haciendo los hermanos la bóveda de
acero. L o s graduandos ponen sus manos en escuadra sobre la espada
del M.-. R.-. M.-.
M.-. R.-. M.-.—Repetid conmigo:
JURAMENTO.
Yo de mi libre voluntad y sin restricción men-
tal, en presencia del Gran Arquitecto del Universo, y de
esta Respetable Logia núm juro por mi honor
no revelar jamás los misterios de este grado, sino al que
lo haya obtenido legalmente, someterme á los Estatutos
de la Masonería Escocesa en general, á los Reglamentos
dé los Cuerpos Superiores de nuestra jurisdicción, y á los
de esta Respetable Logia; guardar los secretos de mis her-
manos como los mios propios, escepto si intentaren una in-
famia, ó matar alguno á traición, lo que impediré, hacién-
doles el ménos mal posible; no sufrir que nadie se lo haga
si cumplen sus deberes, y avisarles de cualquier peligro
que les amenace; no hablar mal de ningún hermano, ni
tolerar que otra persona lo h a g a en mi presencia; servirlos
en cuanto mis fuerzas alcancen; no intentar deshonrarlos
en sus mujeres, hijas ó hermanas, é impedir que otro los
deshonre; amparar á todo Maestro Masón errante, necesi-
tado ó perseguido, conforme á mis medios é influjo, y so-
correr á sus viudas ó huérfanos. Juro igualmente acudir á
su llamamiento si cualquier Maestro Masón hace el signo
de socorro, aunque tenga que arriesgar mi vida, y llenar
-todas las obligaciones que hasta ahora he cuntraido. Y an-
tes que faltar á ellas ó á las presentes, quisiera que mi cuer-
po fuese trozado en dos partes, una llevada al Sur y otra
al Norte, mis entrañas quemadas, y las cenizas arrojadas
al viento, á fin de que no quede memoria mia. ¡Que el Gran
Arquitecto del Universo me preserve de tal desgracia!
El M.". R / . M.'. sube al trono y dando unmalletazo dice:
M.-. R.-. M.-. ¡Tomad asiento, hh.-. mios!
Así que todos se acomodan dirá el:
M.-. R.'. M.-.—¡Hermanos mios! Tocáis ya el lugar vene-
rando de la Masonería; os aproximáis al Arca misteriosa
que colocada en el Sanctus Sanctorum del Templo, ninguno
debe abrir si no ha abjurado de los vicios y errores, y eleva-
do su espíritu á la alta concepción de nuestros emblemas.—
Vais á conocer la ACACIA y á manejar nuevos instrumentos;
•instrumentos de perfección, si los usáis con la inteligencia,
el celo y la buena fé que se trata de inspiraros; instrumen-
tos de iniquidad, si abusais de su empleo. No solo os sirven
para trabajar, sino para dirigir los trabajos, y con ellos po-
déis trazar, elevar y embellecer los templos sublimes de la
civilización humana, ó los palacios formidables del entu-
siasmo. ¡Pensad lo que vais á hacer!
El ñn de la iniciación primitiva fué el conocimiento de
la Naturaleza, y de cuanto podia interesar á la felicidad
del hombre; pero se hizo el patrimonio de los privilegiados
en la India y el Egipto. No profeséis jamás ese sistema es-
clavizador, y para guiar vuestra inexperiencia, meditad el
sentido de la historia alegóricadel célebre arquitectodel Ten-
plodéla antigua Jerusalem, que se conserva en nuestros
anales, y el del dranTa en que teneis que representar la parte
mas activa. Es el complemento de los estudios preparatorios
á que os habéis entregado.
Sabed que David, rey de Israel, quiso levantar un tem-
plo al Altísimo, y reunió los materiales. Pero como el uso
del pocler ilimitado ensoberbece, el suyo degeneró pronta-
mente en tiranía; y separándose de la senda de la virtud,
no logró ver su empresa cumplida. Su hijo Jedidiach, ó el
amado de Bios, conocido despues con el nombre de Salo-
mon, ó el Purificado y y según otros el Pacifico; fué el esco-
gido para llevarlo á cabo. Sin artistas ni recursos suficien-
— lis-
tes, acudió á Hiram, Eey de Tiro, iniciado como él en los
misterios de Egipto, y con quien le ligaban los vínculos de
la fraternidad y vecindario, para que le auxiliase en la
obra, y le interesó en ella, comprometiéndose á indemni-
zarle por sus sacrificios á la conclusión del Templo. El úl-
timo monarca, copartícipe del santo proyecto, le envió á
Hiram Abi, hijo de un tiriano y una judía de la tribu de
Nephtalí, iniciado como ellos en los sublimes secretos de la
Masonería Egipciaca, y el más célebre trabajador de meta-
les y arquitecto del mundo.
No tardó Salomon en apreciar sus virtudes y talentos,
y le revistió de la superintendencia de los trabajos. Al
punto Hiram Abi organizó la inmensa tribu de operarios, de
tal suerte, que ocupasen la plaza que les correspondía por
su habilidad, y les sirviera de escuela física y moral para
obtener otras superiores. Los dividió en Aprendices, Com-
pañeros y Maestros; y para que ninguno usurpara las pre-
rogativas y salarios que no les correspondían, les dió sig-
nos, tocamientos y palabras, respectivamente distintos.
Salomon y el Rey de Tiro aprobaron el plan, y desde en-
tonces se constituyó la Masonería con nuevas bases, arran-
cándola aquellos tres Jefes de las manos privilegiadas de
los grandes sacerdotes que regían las castas de la India,
y del Egipto. El pueblo de Israel, que se llamaba el «Pue-
blo de Dios,» por ser el único que adoraba solo al Gran
Arquitecto del Universo, y maldecia á los idólatras, salió
entonces de la Ignorancia y se colocó á la cabeza de la
civilización antigua.
Los Aprendices se reunían para recibir el salario en la
columna B; los Compañeros, en la columnaj; y los Maes-
tros en la de Oriente, ó la Cámara del Medio. Los tra-
bajos adelantaban, y la gran fábrica estaba próxima á
terminarse, cuando tres de los Compañeros al verlos tan
próximos á su conclusión, y ansiando elevarse al sublime
grado de Maestro, que les aseguraba en lo sucesivo y en
otros países la subsistencia, mas del cual su torpeza" su
falsedad y carácter envidioso, indefinidamente los aleja-
ban; intentaron obtener por la fuerza los signos, tocamien-
tos y palabras del "grado. Con este fin sedujeron á nueve
Compañeros más, que faltos de constancia y de virtud,
aceptaron el recurso de arrancar el secreto de la boca del
Maestro Hiram, por el ataque más osado y sangriento. Se-
gún la tradición masónica, los tres cabecillas se llamaban
JuMas, JuMos j Melón, nombres que personifican á la
IGNORANCIA, l a HIPOCRESÍA y la AMBICIÓN.
Dá un malletazo,
M.-. R.-. M.'.—Muy Venerables hermanos Primero y Se-
gundo Vigilantes, advertid á los hermanos que decoran
vuestras columnas, como yo á los de Oriente, que los ase-
sinos que atacaron á nuestro Maestro Hiram, fueron: la
IGNORANCIA, la HIPOCRESÍA y la AMBICIÓN. ¡Que se guar-
den de ellos!
PRIM.-. VIG.-.—Muy Venerable hermano Segundo Vigi-
lante, y Venerables hermanos que decoráis mi columna,
nuestro Muy Respetable Maestro os advierte, que los ase-
sinos que atacaron á nuestro Maestro Hiram, fueron: la
IGNORANCIA, la HIPOCRESÍA y la AMBICIÓN. ¡Guardaos de
ellos!
S E G . ' . VIG.'.—Venerables hermanos que decoráis mi
columna, nuestro Muy Respetable Maestro os advierte, que
los asesinos que atacaron á nuestro Maestro Hiram, fueron:
la IGNORANCIA, la HIPOCRESÍA y la AMBICIÓN. ¡Guardaos de
ellos!
Advertido, Muy Venerable hermano Primer Vigilante.
Dá un malletazo.
PRIM.-. VIG.-.—Advertido, Muy Respetable Maestro.
Dá otro malletazo.
M.'. R.-. M.-.—El dia señalado para el crimen, los nueve
Compañeros seducidos, al ver tan próximo el hecho, com-
prendieron toda su iniquidad, y se opusieron á su ejecu-
ción amenazando á los tres hermanos de hacerlos castigar
si no desistían de la empresa. Aterrados los perversos, lo
ofrecieron; mas llegada la hora, los tres acudieron á la cita.
Nuestro virtuoso Maestro Hiram, fiel á la costumbre que
tenia, despidió los operarios al trasponerse el sol, entró en
el Templo, y prosternado en el Sanctus Sanctorum dirijió
al Eterno su ferviente oracion.
El Muy Respetable Maestro dá un golpe y dice:
M.-. R.'. M.-.—¡En pié y al «órden,» hermanos mios!
Todos lo ejecutan.
M.'. R.-. M.-.—¡Omnipotente Dios, Creador de cuanto
existe! Ilumina mi entendimiento, y dá fuerza y buena vo-
luntad á tus operarios para que con tu ayuda,, elevemos á
la Virtud este Templo en que se lee tu nombre, se proclama
tu existencia, y tu divinidad reciba los homenages de todas
las criaturas!
Sentaos, Venerables hermanos!
Todos lo ejecutan me'nos el Exp.*., el M.'. de Cer.*, y los graduan-
dos. El primero tomará del brazo al que tiene el triángulo, siguiendo
en sus movimientos las palabras del M.'. R.'. M/.. de suerte que al
llegar los liltimos, el Seg.". Vig.'. tenga asido del cuello y haga al
graduando las preguntas, á que responderá el Exp.'. El M.\ de Ccr.',
seguirá detrás con los otros Compañeros, que no tomarán parte en la
escena; pero que deben verlo todo.
R.-. M.-.—Concluida su Oración, el Maestro se di-
rijió tranquilamente á la puerta del Sud para salir del
Templo; mas allí un Compañero le aguardaba armado de
una regla, y lanzándose á él, con voz imperiosa le dijo:
El Seg.'. Vig.'., que debe haberse levantado y cojido al graduando
por el cuello, dirá al punto sin la menor interrupción; con voz fuerte
y amenazándole con la regla que tiene en la mano derecha.
SEG.-. VIG.-.—¡Dame el signo de Maestro!
EXP.-.—No me es posible dároslo de esta manera: sólo
con el tiempo y la paciencia lo sabréis.
SEG.-. VIG.-.—¡Dame la palabra sagrada de Maestro!
EXP.-.—No puedo darla sino en presencia de Salomon
y de Hiram, Rey de Tiro.
SEG.-. VIG.-.—¡Dame el tocamiento de Maestro!
EXP.-.—No puedo.
SEG.-. VIG.-.—¿NÓ? ¡Pues muere!
El Seg.-. Vig.'. da con la regla al graduando en la garganta, mas
sin hacerle daño.
M.-. R.-. M.-.—Becapó del golpe mortal dirigido contra
su cabeza, inclinándola hácia atras, y le rebibió en la gar-
ganta.
El Exp.-. dirige al graduando alPrim.-. Vig.',, y éste solevanta,
le agarra á su turno y amenaza con la escuadra, según lo expresa eí
M.-. R.-. M.-.
M.-. R.-. M.-.—Trató de salir por la puerta de Occiden-
te, pero allí encontró otro Compañero armado de una es-
cuadra, que apoderándose de él, le dijo
PRIM.-. VIG.-.—¡Dame el tocamiento de Maestro!
EXP.-.—No me es posible dárosle de esta manera: sólo
con el tiempo y el estudio lo sabréis.
PRIM.-. VIG.-.—¡Dame la palabra sagrada de Maestro!
Exp.-.—No puedo darla sino en presencia de Salomon
y de Hiram, E e y de Tiro.
' P R I M . - . VIG.-.—¡Dame el signo de Maestro!
EXF.-.—No puedo.
P R I M . - . V I G . - . — ¿ N Ó ? — ¡ P u e s muere!
E l Primer V i g i l a n t e le dá ligeramente con la escuadra en ei p e c ü o ,
m i e n t r a s el E x p e r t o le tira h á c i a atrás.
M.-. E.-. M.-.—Nuestro Respetable Maestro Hiram, sal-
vó milagrosamente la vida desviando el cuerpo, mas quedó
aturdido del golpe.
E l E x p e r t o lleva al g r a d u a n d o á la entrada de Oriente siguiendo las
palabras del M.-. R . ' . M.-. que t a m b i e n b a j a á su encuentro con el m a z o
de lana: de suerte que al hacer las p r e g u n t a s , aquel este delante del
a t a ú d , y éste le h a y a c o g i d o . E l M.-. de Oer.-., con los otros g r a d u a n -
dos y los miembros necesarios, se pondrá detras del a t a ú d , para l e v a n -
t a r l o y recibir el cuerpo, r- „„o
M.-.E.-. M.-.—Eeunió, sin embargo, todas sus tuerzas,
y fué á salir por la puerta de Oriente: allí halló otro Com-
pañero armado de un mazo, que le dijo
E l M.-. R.-. xM.-. le agarra por el cuello con la mano izquierda, y a l -
zando el mazo que tiene en la derecha, c o n t i n ú a :
M.-. E.-. M.-.—¡Dame la palabra sagrada de Maestro!
EXP.-.—No m e e s posible dárosla de esta manera: solo
con el tiempo V el trabajo la sabréis. , , ,, ^ ,
M.-. R.-. M . ' . — ¡ D á m e l a p a l a b r a sagrada de Maestro!
EXP.-.—No puedo darla sino en presencia de Salomon
y de Hiram, Eey de Tiro. -, ^ , , ,
M.-. E.-. M.-.—¡Dame la palabra sagrada de Maestro!
EXP.-.—No puedo.
M.-. E.-. M.-.—¿Nó?—¡Puesmuere!
D á un golpe cou el mazo de lana sobre la frente del graduando, y
le e m p u j a , mientras los otros le reciben en el ataúd con sus f u e r z a s
combinadas. C u a n d o el M.". R.". M.-. v u e l v e al trono, cubren con el s u -
dario al g r a d u a n d o y todos se sientan. ^ . - TT-
M.-. E.-. M.-.—Hermanos mios, asi muño Hiram, nues-
tro admirable Maestro.
Los tres asesinos se reunieron y se pidieron reciproca-
mente el signo, el tocamiento y palabra; y al ver que
no habian podido obtenerlos, quedaron absortos y desespe-
rados de un crimen tan inútil y difícil de ocultar por largo
tiempo. Al dar las doce, llevaron el cadáver a una mon-
taña
Mientras el M.-. R.-. M . \ las toca en la campana, el Experto con sus
ayudantes se levantan, llevan el ataúd á Occidente entre la puerta y el
Segundo Vigilante, dejando espacio suficiente para que se ande alre-
dedor: colocan en el pecho del graduando el triángulo que tenía en el
brazo, ponen hácia Oriente los talones en escuadra, la mano derecha
sobre el corazon; estiende el brazo izquierdo á lo largo del cuerpo, y le
cubren con el sudario desde los tobillos hasta la cintura, de manera
que los pie's y la cabeza queden descubiertos, y el mandil levantado
hasta el lábio inferior. A l g u n a s ramas de A c a c i a se echan al suelo, v
ponen otra más grande en la mano izquierda del graduando.
M.-. E.-. M.-.—Abrieron una huesa, y enterraron á
nuestro Gran Maestro Hiram. Para reconocer el lugar de la
sepultura, plantaron una rama de Acacia, j huyeron er-
rantes por montes j collados.
Era la hora de abrir los trabajos, y los obreros reunidos
esperaban inútilmente su presencia: Hiram no parecia. Todo
quedó en suspenso, y se presagiaba gran desgracia. Los
nueve Companeros que se habian arrepentido y opuesto á
la empresa, al ver la desaparición de su Jefe, supusieron lo
que habia pasado, y dijeron á los Maestros lo que sabian.
Citáronse á todos los operarios, y resultó que Hiram habia
venido al templo, después de cerrar los trabajos como de
costumbre, mas que nadie le habia visto otra vez, y que
faltaban los tres hermanos Jubelas, Jubelos y Jubelon.
Instruyeron del caso al rey Salomon, que envió los nue-
ve Compañeros á buscar por toda la tierra, con todos los
Maestros y Aprendices, al llorado Jefe, y á los sospecho-
sos. «Si le hallais muerto, les dijo, buscad en el cadáver
algún signo que os dé á conocer la palabra de Maestro; pues
solo tres la sabian, y no es posible darla sino por esas tres
personas reunidas, y una de ellas era Hiram.»
Después de haber recorrido, durante cinco dias, todos
los lugares sin ningún resultado, uno de los nueve Compa-
ñeros que dirigia á los que buscaban á Hiram, penetró por
la noche á orillas del rio Jopá en una caverna abierta en
la roca. ¡Cuánta no fué su sorpresa al oir voces humanas
que salian de lo profundo del ántro! Eran las de los tres
hermanos desgraciados, que mutuamente se referian las
particularidades del espantoso crimen. Llamó en silencio á
os demás, y les oyeron decir que habian enterrado el cuer-
po en las montañas del Líbano, y puesto una rama de Aca-
cia como señal para reconocer el sitio. Jubelas exclamaba
con desesperación:
SEG.-. VIG.-.—¡Ojalá hubiera sido degollado, mi lengua
arrancada de raiz, y mi cuerpo enterrado en la arena del
mar durante la marea baja, á un cable distante de la playa,
donde el flujo y reflujo que cubre y descubre cada veinti-
cuatro horas la ribera, insultára mis restos; antes que ha-
ber levantado mi mano contra nuestro virtuoso Maestro, y
herido su garganta! ^ , ^ .
PRIM.-. VIG.-.—¡Y yo, desgraciado de mi, que destroce
su pecho! Yo, infeliz J'ubelos! Ojalá me hubiese arrancado
•^rimero el corazonporla tetilla izquierda, y arrojádole a
' os buitres para servirles de pasto! . . ^ ,
M.-. R.-. M.-.—¡Y yo, Jubelon, que le he dado el golpe
mortal! Yo, miserable de mí! Ojalá mi cuerpo hubiese^ sido
trozado en dos partes, una lanzada al Sur, otra al Norte,
y mis entrañas abrasadas v reducidas á cenizas, y estas
arrojadas á los cuatro vientos, mas bien que oír los negros
consejos de la Ignorancia, de la Hipocresía y de la Ambi-
ción, que nos han hecho odiosos á nosotros mismos y al uni-
verso entero! . i n i
Al punto se precipitaron en el fondo de la caverna para
prenderlos; pero tenia otra salida, y los asesinos escaparon.
Dieron parte á Salomon, que convencido del crimen y de
sus perpetradores, dió esta sentencia:
El M.-. R.-. M.-. dá un malletazo y dice:
M.-. R.-. M.-.—¡Enpié y al «orden»!
Todos lo ejecutan.
M.-. R.-. M.-.—¡Que la muerte de Hiram sea vengada, y
sus asesinos castigados con las penas que ellos mismos se
impusieron! Que de hoy en adelante el Aprendiz traidor,
sea como Jubelas, degollado!
Signo de Aprendiz.
M.-. R.'. M.-.—Al Compañero traidor, como á Jubelos,
se le arranque el corazon!
Signo de Compañero.
M.-. R.-. M.-.—Y al Maestro traidor, como á Jubelon, se
le divida el cuerpo en dos mitades, una lanzada al Sur y
otra al Norte!
Signo de Maestro.
M.-. R.-. M.'.—¡Sentaos, hermanosmios!
Todos ocupan sus puestos.
M.'. R.-. M.-.—Tal fué el origen de nuestros juramen-
tos y de los signos de saludo que han llegado hasta nos-
otros. Inmediatamente Salomon envió nueve Maestros en
busca del cadáver del mártir Hiram Abi, recomendándoles
atender á los signos, tocamientos y palabras que se hicie-
ran y pronunciaran al descubrir ei cuerpo, pues reempla-
zarian á las perdidas con la muerte del Maestro. Partieron
del Mediodía pasando por el Este hasta el Norte, y en el
monte Líbano observaron un l u g a r en que la tierra estaba
recien movida, y sobre ella un ramo de Acacia. Era la se-
ñal puesta por los asesinos. Atentos á todo, los Maestros
midieron el terreno fofo, y hallaron que tenía tres, cinco y
siete piés en sus várias direcciones. Quitaron un poco de la
tierra, y al sentir un cuerpo, retrocedieron para no profa-
n ó l e , y volaron ai Jefe para que los dirigiera. Era el sétimo
día de la catástrofe.
En j u s t a conmemoracion del caso, y para fijar en vues-
tra memoria el sentido de los signos,' tocamientos y pa-
labras
E l M.-. R.-. M.-. dá un golpe.
M.-. R.-. M.-.—¡En pié y al «orden», Venerables her-
manos!
Todos lo ejecutan.
M.-. R.-. M . ' . — M u y Venerable hermano Segundo V i g i -
lante, reconoced el sitio con los Venerables hermanos de
vuestra columna.
El Seg,-. Vig.-. sale con los hermanos de su columna, tocándose una
marcha fúnebre mientras aquel toma por el Oriente y baja por el Me-
diodia á Occidente, para llegar á donde está colocado el ataúd; los her-
manos se colocan á un lado. La música cesa, y dirigiéndose á ellos,
dice el:
SEG.-. VIG.-.—Hermanos mios, ¡ved la rama de Acacia!
Examinemos.
Entonces quita la rama de Acacia, levanta por un costado el paño
mortuorio, y con su regla mide la escavacion, v dice:
SEG.-. VIG.-.—¡Tres piés de Norte À Sur! Es la latitud,
Muy Respetable Maestro.
Le vuelve á cubrir con el paño y á poner la rama de Acacia en la
mano izquierda del graduando, dejándole la derecha sobre el corazon.
M.-.M.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer V i g i -
lante, reconoced la profundidad de la huesa con los Vene-
rables hermanos de vuestra columna.
La música toca. El Prim.'. V i g / . sale con los hermanos de su co-
1 umna, dá una vuelta á la Logia por el mismo camino que el Segundo,
se coloca con los suvos del lado opuesto á éste, levanta el sudario, mide
con su regla la profundidad, y dice al cesar la musica:
P r i m . - . Víg.-.—¡Cinco pies de profaudidad, Muy Respe-
table Maestro! , , . i ••
M.-. R.-. M.-.—Hermanos míos, llego la liora decisiva,
vistamos nuestros mandiles, y atended á los pasos, signos,
tocamientos y palabras ({ue se hagan ó digan al descubrir
V lAvantar e í cuerpo, porque lian de reemplazar á la mar-
cita, signo, tocamientos y palabras perdidas, si es el de
lliram nuestro Maestro.
El M • R • M.- sale con los hermanos de Oriente, mientras toca
la música,'recoge á los demás graduandos en el trayecto, y se t r a n s -
portan á Occidente. Llega con su comitiva al ataúd por el lado del
Mediodía, dá una vuelta alrededor, y se coloca a los pies con ios gra-
duandos. La música cesa. Arranca la rama de Acacia, y despues de
haberla examinado, dice: . n . i
M.'. R.-. M.-.—Hermanos míos, este tue el orden con
que se procedió al descubrirla fosa de nuestro Muy Res-
petable Maestro Hiram Abí. Sirvió de indicio, y bien in-
nesto, esta rama de Acacia sobre la tierra removida. Sabi-
das ya la latitud y la profundidad, solo falta asegurarse
de la longitud: midámosla.
El M.-. R.-. M.-. t ó m a l a regla que el M.-. de Cer.-. le presenta,
mide V dice con sorpresa: -, i j -n + - r^
R.-. M.-.—¡Siete piés de longitud de Este a Oeste!
Tales" fueron las medidas, y así debió hallarse el cuerpo!
El M • R • M.- quita enteramente el sudario, baja el mandil que
cubría el triángulo que el M.-. de Cer.-. recoge de encima del pecho,
V presenta al M.-. R.-. M.-.: éste lo toma, da un paso atras, y exclama
haciendo el «signo de dolor» tres veces con las palabras siguientes en
que todos le acompañan y son la traducción de las hebreas: «Adonai
elohai.» (Se pronuncian: Adonai elojai.)
. ivi.-._¡Av Señor Dios mio! ¡Ay Señor Dios mío!
LAY Señor Dios miol'^Esta es indudablemente la fosa, y<
este es también el cuerpo de nuestro Respetable Maestro
Hiram! Hermanos mios, cumplamos el doloroso deber que
Salomon nos impuso, y conmemoramos en esta ceremo-
nia. Muy Venerable Maestro Segundo Vigilante, levantad-
le con el tocamiento de Aprendiz!
El See • Vig se aproxima, le coge la mano derecha para levan-
tarle, haciendo el tocamiento de Aprendiz; y dejando escapar la m a -
no, dice:
SEG.-. VIG.-.—¡B.-.! ¡La carne se separa del hiiesol
M.-. R.-. M.-.—¡Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, levantadle con el de Compañero!
El Prim.-. Vig.-. le coge la mano derecha, le dá el tocamiento de
Compaiiero y dejándola escapar, dice:
PRIM.-. VIG.-.~¡J.-.! ¡Nuestro Gran Maestro está podrido
hasta los huesos!
Y se retira á un lado. El M.-. R.-. M.-, se adelanta y dice:
M.'. R.-. M.-.—Muy Venerables hermanos, nada podéis
hacer sin mí, juntad" vuestros esfuerzos á los mios para
lograr dar cima á nuestra empresa.
El M.'. R.-. M.-. le toma la mano derecha con el tocamiento de
Maestro, y los Vigilantes cada uno por su lado, ayudan á levantarle.
El M.-. R.-. M.-. forma los «cinco puntos de perfección,» y le dá al oido
la Palabra Sagrada. Entretanto la Logia se ilumina con profusion, y
la música toca de un modo triunfante.
M.-. R.-. M.-.—Hermanos mios, examinad esta postura:
es la de los «cinco puntos de perfección,» ó cinco vínculos;
masónicos, que figuran en el estrecho y cada vez más ín-
timo enlace que debe reinar entre los Maestros. Se adelanta
pié contra pié representando la velocidad con que debemos
acudir en nuestro mùtuo socorro. Una rodilla toca á la otra,
para figurar el triángulo inamovible que nos sostiene.
Una mano agarra á la otra, para defenderse hasta el últi-
mo trance en peligros, enfermedades é infortunios. El pe-
cho contra pecho, indica que nuestros corazones deben
latir unísonos, y guardar inviolablemente los secretos que
se nos confian. En fin, la mano sobre la espalda, que nos
defenderemos presentes ó ausentes, y jamás consentire-
mos que ninguno nos desacredite.
Sentaos, hermanos mios!
El Maestro de Ceremonias sienta á los graduandos entre colum-
nas, y todos ocupan sus puestos.
M.-. R.-. M.-.—Pronto conoceréis las formas más esen-
ciales de este grado, sus palabras, emblemas y utensilios.
Si seos pregunta:—«¿Sois Maestro?»—respondereis:—«La
Acacia me es conocida. Acordaos que una rama de ella
sirvió de signo para hallar el cuerpo de nuestro Maestro
Hiram. Es para los Masones modernos lo que fué el <ilotus^->
en Egipto, el en Grecia en los misterios Eleusinos.
y el de OTOy> que debia tener el hijo de Anquises para
llegar vivo á los Campos Elíseos. Por su verdor eterno, se
toma la Acacia como emblema de la inmortalidad, la más
bella de las aspiraciones del hombre. Esa inmortalidad la
conseguiréis, estudiando, desarrollando, descubriendo
sosteniendo los principios de la Civilización humana: si
no lo hacéis así, jamás sereis dignos de llamaros Maestro.
Kecordad las respuestas de Hiram á los que querían ser
tales sorprendiendo con la fuerza aquel título irrisorio en
los que no lo merecen: «Solo con el tiempo, el estudio y
el trabajo lo obtendréis.» Tampoco olvidéis que sin la Cien-
cia, la Fuerza y la Virtud son infructuosas, y que solo por
su union, civilizareis al universo. Por eso el Primero y Se-
gundo Vigilantes que representan las dos últimas, fueron
impotentes á levantaros, hasta que el Jefe reunió conellos
sus Cierzas combinadas.
iCuán grande es el tesoro de misterios, de virtudes y
admirables inducciones que encierra el drama en que ha-
béis representado parte tan activa. Todo es mítico: los
personajes, la acción, la víctima, los asesinos, Hiram sig-
nifica elemdo, y k\>\padre: se dice que nació de una judía,
símbolo de la Virtud, y de un tiriano, que representa la
Ciencia, porque Hiram es la Civilización, es la Idea, es el
Progreso; y en la alegoría astronómica, es el Sol, ó el
«padre elevado». Los Masones le miran como Padre, y para
honrar su memoria, se llaman «hijos de su viuda» ó «de
la viuda.» ¿Qué simbolizan vuestra muerte y resurrección?
Que la Verdad, la Idea, renace como el Fénix de las ceni-
zas de la hoguera en que pretenden destruirla sus enemi-
gos. Por esta razón, al que combate por ella, la muerte
misma le hallará sereno, porque sabe que es eterna, y que
se alzará de su tumba más resplandeciente y acrisolada
conia sangre del martirio. La muerte podrá destruir una
forma que proclama la Idea, pero nó la Idea. Sabéis que
aquella es un estado transitorio, y lo único que puede ame-
drentar son los sufrimientos que en ocasiones la preceden.
Los ignorantes, los ateos, los malvados, son los que la
temen: los primeros, porque no saben lo que es; los segun-
dos, porque creen volver ála nada, y dejar de gozar; los
últimos, porque tiemblan de la justicia divina.
¡Comprended la grandeza de vuestra misión, y la nece-
sidad de vuestra depuración constante, y ningún poder
n
será capaz de paralizar vuestros esfuerzos! Que este crá-
neo, esas lúgubres pinturas que os rodean, esos espectros
que os amenazan, solo os recuerden la nada de la materia
y la inmortalidad del Pensamiento: que habéis nacido para
morir, y moriréis para siempre si no vivís para los otros, si
no cultiváis vuestra Razón, ^ enseñáis al ignorante, desen-
mascarais al hipócrita y aiatis al amdicioso.
Ahora comprendereis porqué nuestros antepasados con-
sumaban la iniciación para que fuese perfecta, con el sa-
crificio del Maestro. En vano Júpiter envió un buitre á roer
el corazon de Prometeo: éste se reproduce á cada instante.
En vano los envidiosos cabiras asesinaron al más joven de
sus hermanos, cuja muerte se deploraba en los misterios
de Samotracia: en vano Chiven decapitó á Venaguyen en
los misterios de la India: en vano tres Compañeros destru-
yen á Hiram, y en vano los fariseos clavan en la cruz al
Redentor del mundo. Resucita al tercer día, porque todo re-
nace; y por un Hiram muerto, millares de hijos de la viuda
se levantan! Esa muerte aparente es la prueba de la expia-
ción que precede en todas las civilizaciones á la gran luz
de la maestría.
Se nos ha perseguido porque enseñamos la verdad;y nues-
tros padres, acosados como bestias feroces, huyeron de la
faz de la tierra. ¡La «palabra sagrada» se perdió; «la Inteli-
gencia», el «%05»,el «verbo de Platon» íiié ahogado! Los
verdaderos patriotas la pidieron inútilmente á las escuelas,
á los templos, á los palacios. En las primeras regía la pre-
suntuosa Ignorancia; la falsa ciencia de los teólogos; en los
segundos, la Hipocresia; y en los últ-mos la AmUcion. De-
sesperados de hallarla bajaron á llorar su impotencia en los
sepulcros; como iréis el dia en que os recibáis Maestro Se-
creto; allí oyeron á los filósofos proscritos, á los verdade-
ros sabios y masones, é instruidos á su voz, compredieron
la causa do la decadencia, y el modo de salvar de su nuli-
dad al linaje humano.
¡Imitad á esos patriotas, y una mano agarrada á la otra,
un pié sosteniendo otro pié, una rodilla asegurando otra
rodilla, un hombro apoyado á otro, y un corazon enérgico
latiendo al compás de otro corazon hermano; sed los intré-
pidos adalides de la Verdad, sacadla del sepulcro que la
encierra, y proclamadla!
— 129 —
Dà un malletazo, y dice levantándose:
M.-. R.-. M.-.—¡En pié y al «orden,» hermanos mios!
Todos se levantan y ponen al «orden».
M.-. R.-. M.-.— ¡Gloria á ios nuevos hijos de la viudal
Signo y batería de Maestro.
M.-. R.-. M.-.—¡Sentaos, hermanos miosl
Todos lo ejecutan.
M.-. R.-. M.'.—Venerable hermano Maestro de Ceremo-
nias, acompañad al graduando hasta el trono, para acabar
de instruirle y que pueda ocupar su sitio en la Cámara del
Medio!
El Maestro de Ceremonias lo conduce de la mano, y el Muy Respe-
table Maestro baja del trono, y le dá todas las intrucciones del grado,
inclusas las palabras de paso, y los signos de orden y socorro. (1)
M.-.R.-. M.-.—Este signo de socorro no la liareis sino
cuando os halláreis en peligro extremo, diciendo, si no po-
déis ser visto, en la lengua del país: « ¡Elai b'ne al manah! »
(Se pronuncia: «Elai bene almaná!») Todo masón qae es
Maestro, debe acudir en el acto al llamamiento, sin demora
alguna, y auxiliar con todo su poder al que lo haga.
Venerable hermano Maestro de Ceremonias, llevad á los
graduandos al Muy Venerable hermano Primer Vigilante
para que los examine en signos, tocamientos palabras y
marcha!
El M.*. de Cer.'. lo ejecuta. El Prim.'. Vig.'. baja de su trono, y
así que concluye, vuelve á e'l, dá un golpe, y dice:
P R I M . - . ViG.-.—Todo está justo y perfecto. Muy Respe-
table Maestro.
M.'. R.'. M.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, disponed que por la marcha del grado sean conduci-
dos los graduandos de vuestra columna al altar. Venera-
bles hermanos mios, venid á ser testigos del acto solemne
que vá á terminar los trabajos de este dia, y dar á estos
hermanos la investidura del sublime grado de Maestro!
Ei Prim.-. Vig.-. baja de su trono, y con el M.-. de Cer.-. conduce á
los graduandos al Altar, calculando la distancia de tal modo, que al
concluir los tres pasos de Maestro, queden delante de él. El Muy Respe-
table Maestro baja de su trono, se coloca delante de los graduandos, y
(1) En este acto debe darse la instrucción de los ritos Francés, y
de York.
presentándoles una cuchara ó palaustre, un nivel y una plomada, que
son los instrumentos de la Maestría, dice:
M.-. R.-. M.-.—Hermanosmios, esta cuchara es el uten-
silio que se empleaba en la construcción del templo de Sa-
lomon, para allanar, pulir j perfeccionar los trabajos. Nos-
otros, masones libres y aceptados, hoy lo conservamos en
la Maestría, usándolo simbolicamente, en el noble ejerci-
cio de estender y perfeccionar la educación de las naciones,
morigerando al pueblo, ó dándonos recíprocamente conse-
jos que dicta la amistad más pura y afectuosa, y para en-
cubrir los defectos de nuestros hermanos.
Este nivel, enseña la práctica de la Igualdad entre los
hombres; y esta plomada ó perpendicular, á no separarnos
nunca de la línea del deber que nos prescribe el honor y la
virtud, para estrechar el vínculo sagrado de la union, que
produce la verdadera fuerza. Una noble emulación es lo
que solo nos inspira el adelanto en las virtudes, el mayor
triunfo sobre nuestras pasiones, y nuestro esmero siempre
constante en el progreso de la civilización.
Muy Venerable hermano Primer Vigilante, ceñid á los
graduandos el mandil del grado; y vos. Muy Venerable
hermano Segundo Vigilante, ponedle la banda azul que
tienen derecho á llevar como signo de la elevación de sus
pensamientos. Su color es igual al del cielo, y el peculiar
de los grados simbólicos que habéis recibido, por ser em-
blema de nuestro comportamiento tan puro como el azul
de aquél, y de la fraternidad y benevolencia universales.
Los Vigilantes lo ejecutan. El M.-. de Cer.-, se coloca á la izquier-
da, y el E x p . - . á la derecha de los graduandos. E l Prim.-. V i g . se po-
ne á la izquierda del M.*. R.-. M.-.: dos hermanos forman la bóveda de
acero, y los demás se colocan en círculo para terminarla.
El M.-. R.-, M.'. previene al graduando, y dice:
M.-. R.-. M.-.—Repetid conmigo:
Yo reitero y renuevo las promesas que tengo y a
prestadas, bajo las penas á que me hé sometido, si fuere
perjuro, de lo que Dios me preserve.
El M.-. II,-. M.-. coloca el plano de la espada que sostiene con su
mano izquierda sobre la cabeza de los graduandos, y dice teniendo el
mazo en la derecha.
M.-. E.-. M.-.—A la Gloria del Gran Arquitecto del Uni-
verso, etc os creo, recibo y constituyo Maestros Ma-
sones y miembros activos de esta Cámara del Medio, á
vos
Dá sobre la espada nueve golpes, por tres veces tres, con el m a z o ,
repitiendo la fórmula con todos los iniciados. Sube al trono, y al dar
la orden, todos vuelven á sus p u e s t o s , menos los neófitos que quedan
entre columnas. L u e g o dá un golpe, y dice: ^ , ,
M.-. R.-. M.-.—¡Tomad asiento, Venerables hermanos!
Todos se sientan escepto el M.'. de Cer.". y los neófitos.
M . - . R . - . M.-.—Venerable hermano Maestro de Ceremo-
nias, servios proclamar en Oriente, Occidente y Mediodía
Hijos de la Viuda ó Maestros Masones, á los Venerables her-
manos y miembros activos de nuestros trabajos!
M.-. DE CER.-.—Venerables hermanos, por orden de
nuestro Muy Respetable Maestro, proclamo en Oriente,
Occidente y Mediodía, como Hijos de la Viuda, Maestros
Masones, miembros activos de nuestros trabajos, á los Ve-
nerables hermanos
E l M.-. R.-. M.*. dá u n g o l p e y dice:
M.'. R . ' . M.-.—¡En pié y al «orden,» hermanos míos!
Todos lo ejecutan.
M.-. R . ' . M.-.—¡Venerables hermanos! acabais de ascen-
der á la Maestría, y de recibir vuestro salario en la Cáma-
ra del Medio. Entrásteis en nuestro Templo ansiosos de
Ciencia, y os recibisteis Aprendices. Adelantásteis en v u e s -
tros estudios, y conocisteis el modo de emplear vuestras
fuerzas físicas é intelectuales, y por eso os elevamos á Com-
pañeros. Comprendisteis que habéis nacido para morir, y
que debeis no perder un día para ilustraros á vos, y á v u e s -
tros semejantes, y por eso sois dignos de llamaros Maes-
tros. Vuestra misión es enseñar á los demás, propagar nues-
tras doctrinas, y educar á los otros hombres para que se-
pan lo que es la verdadera dignidad y grandeza humanas,
y el modo de merecerlas. Si por acaso la desgracia os abate
un momento, levantaos con mayor energía, y mostrad al
mundo que un Maestro es más'íuerte que ella, y que áun
cuando la carne se se^para de los huesos, teneis Ciencia y
Virtud bastante para reponerla. En justo aplauso de vues-
tra iniciación, esta Respetable Cámara os dedica una ba-
tería.
¡Á mí, Venerables hermanos!
Signo y batería con las aclamaciones. Uno de los neófitos contes-
t a , ó el M.-. de Cer.'. por ellos.
M.-, E.-. M.-.—¡Sentaos, hermanos mios! Venerable lier-
mauo Maestro de Ceremonias, colocad los neófitos en Orien-
te para honrarlos.
Si el Orador tiene lista su plancha, se anuncia, la dice y se aplaude
acostumbrada. Seguidamente se ofrece la palabra. Después
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerables hermanos Primero y Se-
gundo Vigilantes, invitad á los Venerables hermanos de
vuestras columnas, como yo lo hago á los de Oriente, á
que se unan á vosotros y á mí para aplaudir la presencia
de los dignos hermanos visitadores que nos han hecho el
favor de asistir á nuestros trabajos.
Los Vigilantes lo anuncian.
SEG.-. VIG.-.—¡Anunciado, Muy Venerable hermano Pri-
mer Vigilante!
Dá un golpe.
PRIM.-. VIG.-.—¡Anunciado Muy Eespetable Maestro!
Dá otro golpe.
M.-. R.-. M.-.—¡En pié y al «orden,» Venerables her-
manos!
Inmediatamente felicita á los visitadores: uno de ellos contesta, v
el M.-. R.-. M.-. cubre la batería, menos cuando el que responde es de
superior. Si ninguno lo hace, e l M . - . de Cer.-. lo efectuará
ili M.-. K.-. M.-. manda sentarse, y si hay m ú s i c a y cantantes, dá uu
golpe en el trono y dice á los buena voz:
M.-. R.-. M.-.—¡Venerables hermanos, tened la bondad
de entonar el himno de la Maestría!
HIMNO GRATULATORIO DE LA M A E S T R Í A .
¡Grande Arquitecto del Universo,
Gérmen fecundo de vida y ciencia
Que al hombre diste la Inteligencia
Como un destello de tu bondad!
¡Nuevos Maestros la Acacia hallaron!
Morir tranquilos pueden ahora,
Porque en la muerte miran la aurora
De augusta, excelsa inmortalidad.
La Ambición é Ignorancia nacidas
De la tierra en los ántros oscuros»
— 133 —
Nunca osaron manchar estos muros
Donde reina por siempre la Luz.
Y el hipócrita vil, presuroso
De nosotros se esconde aterrado,
Como el vicio se oculta humillado,
A la faz de la austera virtud.
En seguida el M.-. R.-. M.-. dá un golpe, y se procede ú la l e c -
tura del
CATECISMO DE MAESTRO.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer V i g i l a n -
te, ¿sois Maestro?
PRIM.-. VIG.-.—La Acacia me es conocida.
M.-. E.-. M.-.—¿Dónde fuisteis recibido?
PRIM.-. VIG.-.—En la Cámara del Medio.
M.-. E.-. M.-.—¿Qué habia allí?
PRIM.-. VIG.-.—Horror duelo y tristeza.
M.-. R.-. M.-.—¿Qué es lo más notable que apercibisteis?
PRIM.-. VIG.-.—Una luz sombría me guió hasta la fosa
de nuestro Venerable Hiram.
M.-. R . ' . M.-.—¿Cuáles eran sus dimensiones?
PRIM,-. VIG.-. - Tres piés de latitud, cinco de profundi-
dad y siete de longitud.
M.-. R.-. M.-.—¿Qué habéis hallado sobre ella?
PRIM.-. VIG.-.—Una rama de Acacia, y un triángulo de
oro purísimo en que se leia el nombre del G.-. A.-. D.-. U.-.
M.-. R.-. M.-. —¿Qué simbolízala Acacia?
PRIM.-. VIG.-.—El árbol de la ciencia que nos ensena
el secreto de la inmortalidad.
M.-. R.-. M.-.—¿Cómo lo comprendisteis?
PRIM.-. VIG.-.—Estudiando los misterios de la Creación,
y convenciéndome de que la vida y la muerte son un cam-
bio de forma de la materia, que sin cesar se combina y se
divide; mientras la idea nunca muere, aunque se levanten
en su contra toáoslos elementos conjurados.
M.-. R.-. M.-.—¿Qué hallásteis en los antros de la
muerte?
PRIM.-. VIG.-.—La Palabra de Maestro que se habia
perdido.
M.-. R.-. M.-.—¿Cómo se perdió?
PRIM.-. VIG.-.—Por la liga espantosa déla Ignorancia^
la Hipocrecia y la Ambición contra la Verdad, que ahuyen-
tada de la faz de la tierra, se guareció en las criptas ó sub-
terráneos.
M,-. R.'. M.'.—¿Qué hicieron los Maestros para recono-
cerse después de la falta de nuestro Respetable Hiram?
P R I M . - . VIG.-.—Convinieron en que la primera palabra
que se pronunciase, y el primer signo que se hiciese en el
momento de descubrir el cuerpo de Hiram, sustituirian álos
perdidos, para que la nueva union de la Ciencia, la Virtud
y la Verdad, pudiera hacer conocer álos afiliados.
M.-. R.-. M.-.—¿Qué significa la Palabra Sagrada que
ahora se usa?
P R I M . - . VIG.-.—Materialmente, «la carne se separa de
los huesos;» y moralmente, «la Idea vive cuando se destru-
ye la materia. »
M.-. R.-. M.-.—¿Y la Palabra de Paso?
P R I M . - . VIG.-.—Es el nombre del primero que t ú v o l a
idea de trabajar el hierro, uno de los hijos de Lamet.
M.-. R.-. M.-.—¿Qué debe hacer un Maestro, si se halla
en peligro de perder la vida?
P R I M . - . VIG.-.—El signo [de socorro, con las palabras
consagradas.
M.-. R.-. M.-.—¿De qué manera?
P R I M . - . VIG.-.—De esta.
Se levanta y lojhace, diciendo las palabras.
M.-. R.-. M.-.—¿Por qué se dice: «Elai b'ne al manah?»^
P R I M . - . VIG.-.—Porque todos los Masones reconocen á
Hiram como padre, que es lo que significa «Abi.»
M.-. R.-. M.-.—¿Cuál es la idea moral que culmina en el
drama?
P R I M . - . VIG.-.—La gloria que inmortaliza al que pre-
fiere la muerte á abjurar de su dignidad, ó faltar á sus de-
beres, pues nada vale el hombre como sér material, y lo es
todo como sér inteligente: el cuerpo se disuelve,-y así como
sus elementos alimentan la Naturaleza bruta, la Inteligen-
cia del uno fecunda la del otro, y se desarrolla y sublima
por los siglos de los siglos, porque es eterna é infinita como
el que la creó á su imágen y semejanza.
M.-. R.'.M.-.—¿Porqué se dá al grado el nombre de
Maestría?
PRIM.-. VIG.--.—Porque establece la enseñanza mùtua.
M.-. R.-. M.-.—¿Cómo la propagan los Maestros?
P R I M . - . VIG.-.—Llevando la Luz de Oriente á Occidente
y .por toda la superficie de la tierra, pues como hijos de Hi-
ram la iluminan.
M.-. R - . M.-.—¿Cuáles son sus instrumentos?
P R I M . - . VIG.-.—La cuchara, el nivel y la plomada.
M.-.R.-. M.-.—¿Por qué las tres luces de la Lógia llevan
la escuadra, el nivel y la plomada, según su graduación?
P R I M . - . VIG.-.—El Venerable se decora con la escuadra
para que no olvide que ha de regir la Lógia conforme á los
preceptos de justicia. El Primer Vigilante tiene el nivel,
)ara hacer que reine una perfecta igualdad entre todos los
lermanos, y el Segundo Vigilante lleva la' plomada, para
manifestarnos que la linea del deber es inflexible.
M.-. R.-. M.-.—¿En dónde reciben los Maestros sus sa-
lario?
P R I M . - . VIG.-.—En la Cámara del Medio.
M.-. R.-. M.-.—¿Que simbolízala Cámara del Medio?
P R I M . - . VIG.-.—El último juicio para el cual debemos
estar siempre preparados. -,, . ,
M.-. R.-. M.-.—¿Si un Maestro se perdiere, en donde le
hallaríamos? , .
P R I M . - . VIG.-.—Entre la escuadra y el compás, es decir,
entre la tierra y el cielo que simbolizan, launa como regu-
lada, y el otro como regulador. El digno, el verdadero Maes-
tro, se halla entre la escuadra y el compás, porque está li-
bre de las afecciones materiales, y camina á su origen
celeste.
M.-. R.-. M.-.—¿Por qué se visten los Maestros de oro
y azul?
• P R I M . - . VIG.-.—Porque aquél representa la riqueza, y
éste la sabiduría, dones que concedió á Salomon el Gran
Arquitecto del Universo.
M.-'. R.-. M.-.—¿Cómo se saludan los Maestros?
P R I M . - . VIG.-.—Por tres veces tres, en recuerdo de los
nueve que hallaron el cuerpo de Hiram.
M.-. R.-. M.-.—¿Cuántas preguntas se hacen para abrir
y cerrar una Lógia de Maestro?
P R I M . - . VIG.-.—Siete, dirigidas alternativamente á los
Vigilantes.
— 136 —
CLAUSURA DE LOS TRABAJOS.
El M.'. R.\ M.'. dá un malletazo que los Vigilantes repiten.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable Maestro Primer Vigilan-
te, ¿qué edad teneis?
Prim.-. Vig.-.—Siete años, Muy Respetable Maestro. (1)
M.-. R.-. M.-.—¿Por qué esa edad, Muy Venerable her-
mano Segundo Vigilante?
S e g . - . Vig.-.—Porque eran los que contaba la fabrica-
ción del Templo á la muerte de Hiram.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, ¿qué sois?
Prim.-. Vig.-.—Una Inteligencia servida por órganos.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable Maestro Segundo Vigi-
lante, ¿de dónde venís?
S e g . - . Vig.-.—De las manos del Creador.
M.-. R.-.M.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, ¿á dónde vais?
Prim.-. Vig.-.—A cumplir mi misión en la tierra para
hacerme digno de volver al seno de nuestro Padre común.
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Segundo Visri-
lante, ¿á que hora mandó Salomon cerrar los trabajos ^de
Maestro?
S e g . - . Vig.-.—Á media noche.
M.-.R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante ¿qué hora es?
Prim.-. Vig.-.—Media noche en punto.
M.-. R.-. M.-.—Puesto que es media noche, hora de cer-
rar nuestros trabajos, Muy Venerables hermanos Primero y
Segundo Vigilantes, invitad á los Venerables hermano,
que decoran vuestras columnas, como yo á los de Orientes
para que nos acompanen á la clausura.
Prim.-. Vig.-.—^Hace el ammcio.)
S e g . - . Vig.-.—Zo efectúa también y dando un malletazo,
dice: ¡Anunciado, Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante.
Prim.-. Vig.-.—Anunciado, Muy Respetable Maestro.
fDá otro golpe).
(1) En otros rituales'y retejadores se dice: siete años y más; pero
es impropio.
El M.-. R.'. M.'. dá nueve golpes, tres veces tres, y dice:
M.-.R.-. M.-.—¡En pié y al «orden,» Venerables her-
manos!
Todos lo ejecutan:
M.-. R.-. M.'.—A la Gloria del Supremo Arquitecto del
Universo, en su nombre, y bajo los auspicios de
usando de los poderes con que me hallo investido, declaro
cerrados los trabajos de Maestro de la Cámara del Medio de
la Respetable Logia núm
¡Á mí, hermanos!
Signo batería con las aclamaciones.
Seguidamente se reanudan los trabajos de Compañero; se procede
luego á su clausura definitiva, pasando después á los de Aprendiz, que
se cierran en la forma prescrita en su ritual.
NSTALACIONES DE LÚGIAS.
Pedida la Carta que constituye definitivamente la Lo-
gia, y despachada por los Soberanos Grandes Inspectores
Generales, grado 33".-. de la Masonería Escocesa, reunidos
en Supremo Consejo para el país en que se resida, el Gran
Comendador bajo cuya dispensa han principiado las ta-
reas, fijará el dia de ia instalación con acuerdo de los Dig-
natarios de la Logia.
En el Altar de los Juramentos se colocarán los Regla-
mentos del Supremo Consejo y los de la nueva Logia, so-
bre la dispensa original, y con la escuadra y el compás
encima de todo en la misma disposición que en el grado de
Maestro. En un -punto visible se pondrá el cuadro de los
miembros de la Logia, y á la derecha del Primer Vigilante,
la bandera.
En los tronos del Venerable Maestro y Vigilantes, se
colocará un pebetero donde arden perfumes.
En el centro de la Lógia habrá un candelero aislado,
con una luz, única que quedará brillando cuando las otras
se apaguen, hasta que se introduzca la Nueva.
Se preparará un cojin de terciopelo ó raso encarnado, y
á su tiempo se pondrán en él las tres bandas de los pri-
meros Dignatarios.
Además habrá un cesto de flores sobre el trono del Ve-
nerable, con una vela de cera sin estrenal% y en el del Se-
gundo Vigilante un platillo con avios de hacer fuego.
El vestíbulo ú otra sala, se prepara para recibir á los
Dignatarios instaladores,- colocándose en el trono del Gran
Comendador ó su Diputado, dos columnitas.
APERTURA DE LOS TRABAJOS.
El Ven.-. M.'. abre la Logia de Aprendiz, se lee la plancha de los
últimos trabajos, y aprobada ésta, dispone que el M.'. Exp.-. reciba a
los Instaladores, y los coloque en el salón destinado al efecto. Luego
dirá el:
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, servios
pasar al atrio, y si hay visitadores, traednos la lista.
Sale, vuelve, y se les dá entrada sin honores, á menos que sean V e -
nerables sg •. 33°.-. ó Diputaciones de otras Logias, pues entonces se
les harán los que les pertenecen. Estas últimas se recibirán por su or-
den de antigüedad. En seguida dice:
VEN.-. M.-.—Hermanos mios: en este feliz dia nuestra
Logia va á recibir la luz del Progreso, que iluminará sus
trabajos. Va á adquirir nueva existencia. Váá formar uno
de los anillos de la inmensa cadena que abraza al mundo,
para sostenernos, regenerarle y hacerle producn- y recoger
ios frutos de su sementera civilizadora.
Hermano Maestro de Ceremonias, ved si la Diputación
está reunida!
Lo ejecuta, vuelve con el Exp.'. y dá parte.
V E N . - . M.-.—Hermano Orador, id con
el Experto é in-
formad á la Comision que estamos prontos á recibirla. Le
pedireis sus credenciales, á ménos que sea el Poderosísimo
Gran Comendador ó el Supremo Consejo el que viene, y
recibid sus órdenes.
Salen, tocan de Aprendiz en la sala en que se ha reunido la Dipu-
tación, y así que se les dá entrada, dice el Orad.-, entre columnas.
ORAD.-.—¡Poderosísimo Soberano Gran Comendador,
Dignatarios y miembros del Supremo Consejo; tengo el ho-
nor de presentarme en nombre de la Logia que venís
á instalar en este dia venturoso. Os saludo como su repre-
sentante, y aguardo vuestras órdenes para que toméis po-
sesión del Templo.
Si es una Diputación del Supremo Consejo, entregará las creden-
ciales al Orad.-., quien las habrá pedido y en uno ú otro caso, asi que
haya recibido la respuesta política que es consiguiente, saludara y vol-
verá á dar parte á la Logia de su comision entre columnas.
VEN.-. M.-.—Hermanos mios! Despojaos de vuestras
bandas, y ponedlas en vuestro brazo izquierdol Las de los
Vigilantes y la mia, sobre el cojin que llevarán cuatro her-
manos!
Hermano Orador, salid con once luces y aceros, y anun-
ciad á nuestro Supremo Consejo, (ó al Diputado Gran Co-
mendador), que esta Logia sale en precesión á recibirle!
El Ord.-. lo ejecuta. La Logia se forma en procesion, que abren los
miembros activos; detrás los visitadores por su órden de grado; luego
las diputaciones, y al fin de cuatro hermanos que llevan el cojin. El Se-
gundo Vigilante tomará la bandejilla con los avios de hacer fuego, y
el Prim.-. Vig.-. los Reglamentos de la Logia y del Supremo Consejo.
El ultimo es el Venerable, que tomará la vela de cera virgen sin encen-
der, y dirá al salir:
VEN.-. M.-.—Hermanos mios, vamos á buscar la Luzl
SALIDA DEL TEMPLO.
El G.'. Temp.-. apaga todas las luces que hay en la sala, menos la
del candelabro indicado. El Exp.-. cierra la puerta con bastante ruido,
al llegar-la comitiva á la sala de la diputación que se habrá abierto pa-
ra recibirlos. El Ven.-, dirigie'ndose al Gr.-. Com.-. ó á su Diputado,
dice señalándole el cojin que llevan los cuatro hermanos, y entregán-
«iole su mazo:
VEN.-. M.-.—Poderosísimo Soberano Gran Comendador,
os entrego este mazo que me confiásteis para dirigir la
corpqracion que ha trabajado hasta aquí, gracias á vues-
tra dispensa. Hoy adquirirá en vuestras manos el nérvio, la
fuerza .y la virtud, que tanto reclama la Orden Masónica,
pues vais á dar á nuestro cuerpo una existencia vigorosa,
regular, y duradera. La Logia se halla en las tinieblas, y
á vos solo es permitido desvanecerlas por los poderes que
toda la hermandad os ha delegado, y sacar de aquellos ins-
trumentos pasivos, el fuego puro que simboliza al que hace
de la Creación el estado natural del Universo. El hará ger-
minar en nuestro Templo la preciosa semilla, y convertirá
las flores en pingües y sazonados frutos.
El Prim.-. Vig.-. se dirige al Teniente Gran Comendador, y pre-
sentándole su mazo, y luego los Reglamentos de la Logia, dice:
PRIM.-. VIG.-.—Poderosísimo Soberano Teniente Gran
Comendador, al entregaros este mazo, os cedo con él la
)arte de jurisdicción que temporalmente he ejercido por
a confianza de mis hermanos. Recibid los Reglamentos de
la Logia, y que dirigida por vos, consiga entrar con paso
firme en el camino del Progreso.
El Seg.'. Vig.'. hace lo mismo con el que desempeña interinamen-
te su plaza en el Supremo Consejo, dándole luego los avios á su tiempo
y dice:
S E G . ' , VIG.-—Poderosísimo Soberano Segundo Teniente
Gran Comendador, recibid el mazo de la columna del Norte
que he regido durante la Dispensa. Fria, helada, porque el
sol no la abrasa con sus rayos, necesita de su valor vivifi-
cante: servios tomar estos instrumentos para que con vues-
tra ayuda, nuestro Jefe Supremo encienda la antorcha que
ha de dirigir nuestras tareas, y que hará que vuelvan á
brillar nuestras estrellas.
Se apagan las once luces que llevan los hermanos de los aceros.
GR.-. COM.'.— jHermanos mios! vamos á satisfacer
vuestros deseos, y quiera el Gran Arquitecto del Universo
iluminar el nuevo Sol que va á lucir en vuestro Templo,
con los rayos de su saber divino. Que esta antorcha virgi-
nal sacada"de la Naturaleza que creó, conserva y domina,
TIO se apague jamás, sino que comunique su fuego á vues-
tros corazones'^ y su explendor á vuestras inteligencias.
Toma los avios, y ayudado de sus Tenientes enciende la vela y dice:
GR.-. COM.-.—jSea la Luz!
La música toca brillantemente. El Gran Comendador^ pasa la an-
torcha al Ven.'. M.-., y le dice señalando las dos pequeñas columnas
que están sobre su trono:
GR.-. COM.-.—Tomad esta Luz! Que sea la AURORA del
más hermoso dia, la Estrella Flamante que corone vuestra
cabeza del Gènio Divino que alumbrará al nuevo Templo,
asentado en esas dos columnas, emblemas de la VIRTUD y
la CIENCIA. Que vuestro celo no la deje apagar,ni la incons-
tancia ó las pasiones la abatan!
Toca la música, se encienden las once estrellas con la nueva luz, y
la procesion se dirige á la Logia entre las filas, quedando atrás el Gran
Comendador con el Venerable á la izquierda; delante de ellos el Primer
Teniente con el Primer Vigilante, y delante de estos el Segundo Te-
niente con el Segundo Vigilante.
El Maestro de Ceremonias llama como Aprendiz á la puerta del
Templo, y al abrirla el Guarda que está dentro, dice el E x p e r t o con
voz fuerte:
Exp.-.—¡Separaos, profanos! Aquí llegan los hijos de
la Luz.
E n t r a y apaga la que habia quedado encendida. L a s estrellas -se
adelantan formando la bóveda en el interior, donde quedan delante del
A l t a r cubriendo al Supremo Consejo, que entra á su tiempo.
E l VeneralDle Maestro enciende con su antorcha las tres luces del
A l t a r , y los V i g i l a n t e s encienden con ellas las de sus tronos; loa de-
más hermanos lo hacen con las de toda la L o g i a tocando la m ú s i c a .
El G r a n Comendador se dirige al Trono dándole el Venerable siem-
pre la derecha: los hermanos van á las columnas y los cuatro del cojin
se colocan delante del A l t a r . Todos estarán en pié.
GR.'. COM.-.—IlListrísimo hermano Gran Maestro de Ce-
remonias, servios l l e v a r á nuestros Tenientes Grandes Co-
mendadores á sus tronos j colocad á sus derechas respec-
tivas al Primero j Segundo Vigilantes.
A s i que está hecho, dice:
GR..-. COM.-.—¡Ilustrísimohermano Gran Maestro de Ce-
remonias, servios colocaren sus asientos á los demás D i g -
natarios del Supremo Consejo, situando á su derecha á los
de la Logia!
f E n t ó n c e s las estrellas vuelven á sus puestos, y los que tienen e^
cojin lo conducen al Trono, depositando en e'l la banda del Venerable,
luego hacen lo mismo en el del Primero y en el del Segundo V i g i l a n t e ,
y dejan por fin el cojin delante del A l t a r de los Juramentos.
El G r a n Comendador dá un golpe, y dice:
GR.'. COM.'.—¡Sentaos, hermanos mios!
Y mientras lo hacen, toma la luz V i r g e n de las manos del V e n e r a -
. ble, y la coloca en un Candeloro sobre el Trono, pues debe arder d u -
rante toda la ceremonia, y queda su resto como • propiedad del V e -
nerable Maestro..
GR. •. COM. •.—¡Poderosísimos Soberanos Tenientes Gran-
des Comendadores, servios invitar á los hermanos que de-
coran vuestras columnas, á que presten su atención á la
lectura de la Carta que v á á hacer nuestro Ilustrísimo Gran
Canciller!
Los Tenientes Grandes Comendadores hacenla invitación en forma,
V luego dice el:
S E G . - . T E N . - . — I Anunciado, Poderosísimo Primer Te-
niente Gran Comendador! ÍBd un malletazo.J
PRIM.-. TEN.-.—¡Anunciado, Poderosísimo Soberano
Gran Comendador!
Dá otro malletazo.
GR.-. COM.-.—¡Ilustrísimo hermano Gran Canciller, te-
neis la palabra.
Este la lee, y despues la entrega al Gran Maestro de Ceremonias,
que la coloca en el Altar, previas las órdenes del Gran Comendador.
GR.-. COM.-.—Ilustrísimo hermano Gran Canciller, en-
viadme el LIBRO DE ORO de la Logia.
Se lo entrega al Gran Maestro de Ceremonias, quien lo pasa al Gran
Comendador. Este lo examina y lo envia al Primer Teniente, el que lo
revisa y hace pasarlo al Segundo. Luego de terminado, dice el:
GR.-. COM.-.—¡Poderosísimos Soberanos Tenientes Gran-
des Comendadores, os concedo la palabra si teneis observa-
ciones que hacer acerca de la regularidad de los trabajos de
esta Logia, durante la dispensa!
Si las presentaren, se liará justicia; sino dirá el:
GR.'. COM.-.—Hermanos míos; los trabajos de esta nue-
va Logia nos parecen hechos regularmente, y así, los apro-
bamos en virtud de los poderes de que se nos ha revestido.
¡A mí, hermanos!
Signo, y triple batería de Aprendiz.
GR.-. COM.-.—Hermanos mios; el Supremo Consejo de
Soberanos Grandes Inspectores Generales, grado 33.".-. y
último del Eito Escocés, Antiguo y Aceptado para ha
otorgado la Carta que habéis oído, á los hermanos
para que constituyan la nueva y Eespetable Logia
número con todos los derechos y privilegios que
como á tal corresponden á los Cuerpos regularmente esta-
blecidos-, y en uso de las facultades que dicho Supremo
Consejo nos ha delegado, vamos á consagrarla y constituir-
la en debida forma.
¡En pié y al «orden» hermanos mios!
Se encienden los trípodes y el Gran Comendador seguido del Gran
Maestro de Ceremonias que le presenta el incienso, lo echa en los pebe-
teros y dice:
GR.-. COM.-.--¡Que así como estos perfumes volatizados
por fuego material, se elevan en las alturas y embalsaman
el aire que nos rodea, las excelencias de los dignos miem-
bros que constituyen esta nueva y Respetable L o g i a
número se desarrollen por el fuego de la Virtud, y lle-
ven en alas del Progreso, la Verdad y la Ciencia por el mun-
do conocido!
Luego el Maestro de Ceremonias le presenta el cesto de flores, que
riega el Gran Comendador por todas partes, diciendo:
GR.-. COM.'.—Que así como estas flores, emblema del
poder fecundante de la Naturaleza, no desaparecen sino
)ara reproducirse más bellas y brillantes; los miembros de
a Respetable Logia número se sucedan por los
siglos, cada v e z más puros é ilustrados!
Vuelve al trono, y dice con toda solemnidad:
A LA. GLORIA DEL G R A N ARQUITECTO DEL U N I V E R S O , e n
su nombre y bajo los auspicios de los Soberanos Grandes
Inspectores Generales, tri^ésimojtercio y último grado de la
Masonería Escocesa, reunidos en Supremo Consejo para
y en uso de las facultades de que me ha revestido, Consti-
tuyo y proclamo legalmente establecida la Respetable Lo-
gia número y regularizo todos los actos masó-
nicos que ha ejecutado durante la dispensa. ¡Que el Gran
Arquitecto del Universo h a g a que los que vamos á revestir
del poder de regirla, se penetren de su misión sagrada!
Sentaos, hermanos mios.
Todos lo ejecutan.
GR.-. COM.-.—¡Ilustrísimo Gran Maestro de Ceremonias,
servios proclamar en Oriente, Occidente y Mediodía, que la
Respetable Logia número del Rito Escocés A n -
t i g u o y Aceptado, bajo los auspicios y jurisdicción del S u -
premo Consejo para queda regular y legalmente insta-
lada, constituida en perpètuo, y consagrada al Progreso de
la Civilización universal!
El Gran Maestro de Ceremonias lo ejecuta.
GR.-. COM.-.—¡PoderosísimosSoberanos Tenientes Gran-
des Comendadores, servios pedir á los hermanos que deco-
ran vuestras columnas, como yo lo h a g o á l o s de Oriente, se
unan á vosotros y á mí para aplaudir la feliz instalación de
la Respetable Logia número !
Se hace en la forma acostumbrada, despues de lo cual dá un golpe
y dice el:
GR.-. COM.-.—¡En pié y al «orden» hermanos mios!
Todos lo ejecutan, y el Gran Comendador perora y aplaude, orde-
nando que tomen luego asiento. Si el Gran Orador tiene listo su dis-
curso, se anuncia, lo dice y se le dan las gracias.
GR.-. CoM.-.—Ilustrísimo hermano Gran Canciller, ser-
vios leer el nombre del hermano que ésta Respetable Lógia
ha elegido por su Venerable!
Este lo designa.
GR.-. CoM.-.—Ilustrísimohermano Gran Maestro de Ce-
remonias, servios hacer cubrir el Templo al electo Vene-
rable.
A s í que han saludado y salido, dice el:
GR.- . COM.-.—¡Queridísimos hermanos de la Respetable
Lógia núm , habéis elegido para Venerable Maes-
tro al ¿Confirmáis vuestra elección? Los que sean
de este parecer tendrán la bondad de levantarse.
Una vez hecho y vueltos á sentarse, dirá el:
GR.-. COM.-.—Concedo la palabra átodo miembrode esta
Respetable Lógia que tenga observaciones que hacer en
contra de dicho nombramiento.
Se hará justicia si las hacen, pero si reina el silencio, dirá el:
GR.-. COM.-.—¡Ilustrísimo hermano Teniente Gran Co-
mendador, servios prevenir al Capitan de Guardias que
avise á nuestro Gran Maestro de Ceremonias introduzca en
el Templo al hermano Venerable electol
A l entrar y ponerle entre columnas, dirá el:
GR.-. COM.-.—lEn pié y al «órden» hermanos mios!
Así que lo están, continúa:
GR.-. COM.-.—Hermano mio, esta Respetable Lógia os
ha elegido por su Venerable Maestro, y ha ratificado su
elección. ¿Aceptáis?
V E N . - . M . - . — S Í , Poderosísimo Soberano Gran Comen-
dador.
GR.-. COM.-.—¿Estáis pronto á prestar el juramento?
V E N . - . M.-.—Sí, lo estoy.
GR.-. COM.-.—¡Hermanos mios, acompañadme al acto
solemne del juramento!
Se forma la bóveda de acero, y el Gran Comendador que ha bajado
del trono al altar, le presenta su espada, sobre la que el electo pone su
mano derecha.
GR.-. COM.-.—¡Repetid conmigo!
— 146 —
JUEAMENTO.
Yo juro por mi honor, ante el Gran Arquitecto
del Universo, j de esta Respetable Junta, cumplir bien ,y
fielmente las obligaciones que he contraído en todos mis
grados masónicos, j las que como Venerable de la L o g i a
núm voy á asumir ahora: además juro y
prometo, cumplir y hacer cumplir los Reglamentos de la
Masonería Escocesa en general, los del Supremo Consejo
que nos rige, y los de esta Respetable Logia, y procurar
reinen en ella la paz, la concordia y la justicia, haciendo
cuanto me sea posible para aumentar mi instrucción y la
de mis hermanos, dándoles el ejemplo d é l a asiduidad, apli-
cación y constancia. ¡Que el Gran Arquitecto del Universo
me ilumine.
Entonces levanta su espada sobre'la cabeza del Venerable, y dice el:
GR.-. COM.-.—A la Gloria del Gran Arquitecto del Uni-
verso, etc os constituyo é instalo Venerable Maestro
de esta Respetable L o g i a n ú m . . . . . . y os confiero
todos los derechos y facultades inherentes á esta Dignidad.
Dá sobre la espada con el mazo los golpes del grado en que se t r a -
baja, le reviste de las insignias que el Gran Maestro de Ceremonias le
presenta, y al entregarle el mazo, dice:
GR.-. COM.-.—Recibid el tau, símbolo de la fuerza y de
la autoridad de que os han revestido vuestros hermanos,
para que los guiéis en el sendero escabroso de la Virtud
y de la Ciencia. ¡Que no sea en vuestras manos la llave
que encierra los misterios de la Naturaleza, sino la que los
descubra, y los demuestre á los iniciados!
¡Ilustrísimo hermano Gran Maestro de Ceremonias, sen-
tadle en el l u g a r que le corresponde!
Este le lleva de la mano á Oriente, le sienta en el sillón que se le
ha preparado delante del Trono, y vuelve junto al Gran Comendador
para dirigir la procesion. Todos "forman el círculo, y desfilan con el
Gran Comendador á la cabeza delant© del nuevo Venerable. A l llegar
frente á él se detiene, hace el signo de Aprendiz, y dice:
GR.-. COM.'.—¡Este es vuestro Venerable Maestro!
Todos hacen el signo. A l acabar la vuelta dice el:
GR.-. COM.-.—¡Que cubran el Templo los Aprendices!
Salen estos, y al dar la segunda vuelta se detienen como antes,
hace el signo de Compañero, y dice el:
GR.-. COM.'.—¡Este es vuestro Muy Venerable M a e s t r o !
Al terminar la vuelta dice el:
G R . - . C O M . - . — ¡ Q u e c u b r a n el T e m p l o l o s C o m p a ñ e r o s !
Después al dar la vuelta, hace el signo de Maestro y dice:
G R . - . C O M . - . — ¡ E s t e e s v u e s t r o Muy R e s p e t a b l e M a e s t r o !
Cuando la Logia trabaje simbólicamente los cinco primeros grados,
se hacen las dos vueltas para la presentación con los signos y títulos
de los de Maestro Secreto, y Maestro Perfecto, y al terminar en ambos
casos, vuelve al Trono y dice:
GR.-. C O M . - . - ¡ S e n t a o s hermanos míos, y que e n t r e n t o -
d o s los h e r m a n o s !
Se abre el Templo y vuelve cada uno á su lugar, entrando los que
habian salido.
G R . - . C O M . - . — ¡ I l u s t r í s i m o h e r m a n o G r a n M a e s t r o fie C e -
remonias, servios proclamar en Oriente, O c c i d e n t e y M e -
diodia, que el está debidamente instalado Vene-
r a b l e M a e s t r o de l a R e s p e t a b l e L o g i a núm !
El Gran Maestro de Ceremonias lo ejecuta en debida forma.
GR • C O M . - . — ¡ P o d e r o s í s i m o s S o b e r a n o s T e n i e n t e s G r a n -
d e s C o m e n d a d o r e s , s e r v i o s p e d i r á los h e r m a n o s q u e d e c o -
ran v u e s t r a s r e s p e c t i v a s c o l u m n a s , como y o lo h a g o a los
de O r i e n t e , q u e se u n a n á v o s o t r o s y á m i , p a r a l e l i c i t a r
a l VHecho
e n e r ael
b l anuncio
e M a e s tyr oavisado
! al Trono, dice el:
G R . ' . C O M . - . — ¡ E n p i é y al «orden» h e r m a n o s m i o s !
Todos se levantan y el Gran Comendador pronuncia uu discupo
adecuado, saludándole al acabar por una triple batería. El nuevo Ve-
nerable contesta, aplaude y el Gran Comendador hace cubrir la bate-
ría. Despues dice:
GR COM.-.—¡Ilustrísimo h e r m a n o Gran M a e s t r o de Ce-
remonias, servios sentar á mi d e r e c h a al Venerable M a e s -
tro! ¡Hermanos mios, sentaos!
El Gran Comendador pregunta entonces al Gran Canciller los nom-
bres de los Vigilantes electos, les hace cubriré templo, pide la ratih-
S o n d e l a Logia, como hizo con el Venerable, y obtenida, manda
darles entrada entre columnas, donde les pregunta si aceptan, y con-
testando ellos afirmativamente hace formar la bóveda les toma el jura-
mento y los constituye como lo efectuó con aquel. Luego los reviste
de las insignias respectivas, y quedan entre columnas, volviendo los
d e m á s hermanos á sus puestos. Ordena la proclamación en forma por
el Gran Maestro de Ceremonias, y efectuada, dice:
GR.- . C O M . - . — H e r m a n o P r i m e r V i g i l a n t e , s o i s k s e g ú n -
da columna que sostiene este Templo, Colocado en Occi-
dente, representáis á Saturno, padre de los dioses, y teneis
3or insignia un nivel, para medir por él á vuestros*^ hijos j
lacer que reine en todos ellos la igualdad más perfecta,
cualquiera que sea su rango en el mundo. Junto á la puerta
de entrada, vigiláis la columna del Sud, á los Compañeros
y Maestros, y recibís ó despedís á los hermanos. ¡Procurad
que todos sean bienvenidos y que salgan contentos y sa-
tisfechos! Desde Occidente á Oriente hay un largo trecho
que tendreis que atravesar á la hora menos pensada. Pre-
paraos á reemplazar la primera luz de este Santuario, y
acordaos de que si sois el segundo en dignidad, sois él
primero en el consejo. Y vos, hermano Segundo Vigilante,
tercera columna de esta Respetable Logia, que desde el
Mediodía domináis al Norte, como Júpiter, é ilumináis con
su dulce luz á los Aprendices, guiando sus pasos vaci-
lantes, infundidles los principios de la Sabiduría, de la
Concordia y de la Union, que dá la verdadera Fuerza, y no
os separeis ni consintáis se alejen jr más de esa línea in-
flexible que os sirve de divisa, y que pende de vuestra
banda. Esos Aprendices son la esperanza de la Orden, y
de vos depende que no sea frustrada.
¡Hermanos Primero y Segundo Vigilantes, esta Respe-
table Logia se regocija de vuestra elección y en su nom-
bre os dedico una triple batería!
¡A mí, hermanos míos!
Signo y triple batería con las aclamaciones. Los Vigilantes respon-
den, y se cubre el saludo que hacen en forma. Luego el Gran Comen-
dador ordena al Gran Maestro de Ceremonias que los instale en sus
puestos, cuya orden se ejecuta.
Pregunta luego ios nombres de los demás Oficiales, les toma el ju-
ramento que á nombre de todos hará el Orador, explica á cada uno sus
obligaciones, saludándose la instalación debidamante; el Orador con-
testa por e'l y los demás, y luego se ordena ocupen los puestos que les
corresponden, cediéndoles las plazaslos que las servian accidentalmente.
El Gran Comendador entrega el mallete al Venerable, pronuncia
un corto discurso de despedida; aquél manda formar la bóveda de ace-
ro, con las once luces, para que salga el Supremo Consejo como entró,
poniéndose todos en pié y ai «órden», batiendo los malletes las tres
primeras luces.
La Logia continúa los trabajos y se cierra en la forma ordinaria.
INSTALACION DE LOS NOEVOS DIGNATARIOS.
Hecha la elección en la forma ^iie prevengan !os Eegla-
mentos de la Logia, àe conformidad á la Constitución y
Leyes Generales, puede procederse á la instalación de los
nuevos Dignatarios, sin necesidad de acudir al Supremo Con-
sejo. Mas por política, la Logia debe participarlo al Supre-
mo Consejo si radica en el mismo Oriente, ó Cuerpos Supe-
riores y Logias hermanas, especificando el dia que se haya
señalado í)ara la instalación, por si quieren honrarla con
su presencia.
El Venerable procede á la de su sucesor en los mismos
términos que se previene lo efectúe el Gran Comendador
en las instalaciones de Logias, con la ceremonia de hacer
cubrir el templo al electo, para luego darle entrada con la
solemnidad establecida, variando, sin embargo, los títulos,
como ha debido comprenderse.
Cuando fuere reelecto, y no hay ningun miembro pre-
sente superior á él en categoría, se pondrá de pié en el
Trono, y adelantando la mano derecha con el brazo esteu-
dido, prestará el juramento; pero si hubiere alguno más
' autorizado, el Venerable le entregará el mazo, pidiéndole
le tome el juramento en el Altar, lo que se efectúa de la ma-
nera indicada,
Luego de verificado, le devolverá el mallete, y el nuevo
Venerable, ó el otro si este lo pide, procede á la instalación
de los Vigilantes, siguiendo la de los demás Oficiales, pres-
tando el juramento á nombre de todos el Orador, que se
hallará rodeado de los otros.
ENTIERROS MASÓNICOS.
PREPARACION DE LA CÁMARA DEL MEDIO.
Se dispone como en el grado de Maestro. El asiento que
ocupaba el difunto liermano se cubre de un paño negro
sembrado de lágrimas, con un escudo carmesí enei que se
lee el nombre de aquel en letras visibles; sobre el mismo
una calavera apoyada en dos huesos en aspa, y al rededor
la insignia del grado que tenia, ó de la más alta dignidad
del muerto. Debajo del escudo, se pone la alhaja de Orden,
y detrás una espada cruzada sobre su vaina con la punta
hacia abajo.
El féretro se coloca entre la puerta y el altar, en el
centro, con los piés del cadáver hácia el Sud, si es el de
un Maestro; pero si poseia los altos grados, hácia Oeste;
y arriba del cuerpo se ponen simétricamente las insignias
àel hermano. Un vaso de ablución á los piés del ataúd, y
arriba de éste una lámpara sepulcral.
Entre el féretro y el Oeste, una pirámide triangular; en
el primero de sus lados, un ojo en medio de una serpiente
en círculo mordiéndose la cola; en el segundo, una cala-
vera superada de una mariposa; en el tercero, un Gènio
teniendo en la mano derecha una antorcha dirigida abajo
y apoyada, y en la izquierda otra levantada y encendida.
Delante del altar, un trípode antiguo con un lazo de
crespón negro, y sobre él un vaso de alcohol perfumado, y
de cada lado, un pebetero con aromas. A derecha é iz-
quierda cestos de flores sobre dos columnas truncadas, y
detrás del altar, la bandera con una corbata de crespón
negro.
— 151 -
Los candelabros en número de tres, son negros con una
corbata igual.
El Maestro de Ceremonias tendrá una antorcha prepa-
rada, para darla á su tiempo al Muy Eespetable Maestro.
U n órgano en Oeste, si es posible, ó donde parezca mejor.
ÓRDEN DE LOS T R A B A J O S .
E l Muy Respetable Maestro abre la L o g i a de Maestro en la forma
acostumbrada, sin que la precedan la de Compañero ni la de Aprendiz;
pero observando que se h a g a la batería de duelo, que se ejecuta dando
los golpes sobre el antebrazo izquierdo. E n seguida hará a l g u n a s o b -
servaciones referentes á la ceremonia y á los me'ritos del difunto h e r -
mano, después d é l o cual preguntará:
M . - . R . - . M . - . — M u y Venerable hermano Primer Vigi-
lante, ¿en dónde está nuestro hermano N ?
PRIM.-. V J G . ' . — V i a j a en l a s tinieblas.
M.-. R . ' . M.-.—¿Podemos sacarle de ellas?
PRIM.-. VIG.-.—Los lugares que le conocian y a no le co-
nocen, y loslugares que recorre ahora no nos son conocidos.
M.-. R . ' . M.-.—¿Quién le volverá á la Luz entonces?
PRIM.-. V I G . - . — E l GRAN AR9UITECTO DEL UNIVERSO,
hácia el cual vuelve su alma: Él es el único que puede
guiarle al Templo inmortal de la Verdad.
M.-. R.-. M.-.—¿A quién debemos confiar su mortal
despojo?
R'RIM.-. VIG.-.—Al seno d é l a tierra, para que vuelva á
servir á los fines del Eterno.
M.-. R.-. M.-.—¿Conque le hemos perdido para siempre?
PRIM.-. VIG.-.—Sus formas visibles se desvanecen; pero
nos quedan su nombre y memoria.
El Maestro de Ceremonias al oir la orden que sigue, abre el Libro
de Oro que le entrega el Secretario, y escribe lo que se le dicta.
M . - . R . - . M.-.—Muy Venerable hermano Maestro de Ce-
remonias, trazad en las planchas de nuestros trabajos, que
el dia del mes de era v u l g a r , el alma de nuestro
carísimo hermano ha tornado á Dios, y que hemos
devuelto á la tierra su despojo mortal!
A s í que está hecho dice:
M.-. R.-. M.-.—Muy Venerable hermano Primer Vigi-
lante, ¿qué debemos á los restos de nuestro hermano 1
PRIM.-. ViG.-.—Las nacientes hojas del árbol masónico,
y el perfume de las primeras flores. Símbolos de la regene-
ración de su Inteligencia, las debemos regar en el féretro
que le encierra.
M.-. R.-. M.-.—¿Cómo honraremos esa Inteligencia, pa-
ra nosotros tan querida, j que desde ahora reside en la Cá-
m a r a E t e r n a del GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO?
PRIM,-. VIG.-. - Purificando nuestras manos por la ablu-
ción masónica, y quemando religiosamente el incienso de
una fraternidad tan leal como piadosa.
E l Muy Respetable Maestro dá un golpe de mallete, se l e v a n t a ,
y dice:
M.-. R.-. M.-.—[En pié y al «orden» »hermanos míos!
Todos se levantan y se colocan al signo: luego el Muy Respetable
Maestro pronuncia la siguiente oracion.
M.-. R.-. M.-.—¡Oh Gran Arquitecto del Universo! Poder
infinito! Todo vive, todo respira en tí! La luz y las tinie-
blas te son iguales! Tú nos ves á nuestra muerte como nos
has visto á nuestro nacimiento; y los secretos de la tumba
t e s ó n conocidos, como las manifestaciones de la vida! En
uno que otro estado nos hallamos en tu presencia! Ojalá
que nuestro caro hermano viva para siempre con-
tigo, como ha vivido entre nosotros! Ojalá que su muerte
nos enseñe á morir y nos prepare á gozar con él en tu seno,
de la inmortalidad verdadera!—Amen!
Acabada la súplica, el Muy Respetable Maestro b a j a de su trono, y
se dirige al lado del féretro con los dos Vigilantes, el Orador, y el Maes-
tro de Ceremonias. En este momento todos los hermanos se forman en
círculo. Así que cesa el ruido, el Muy Respetable Maestro se lava las
manos en el vaso de ablución, dá fuego al alcohol, y dice:
M.-. R.-. M.-.—¡Padre misericordioso y bueno! Tú eres
quien en tu sabiduría has señalado término á la vida terre-
nal para consuelo del virtuoso, libertad del oprimido, y es-
panto del delincuente! Mas todo lo has combinado en tu po-
der para que nada perezca, y que nuestro espíritu, así como
los principios que nos constituyen, escapen al anonada-
miento! Te damos gracias ¡oh Padre! por el sentimiento que
esta idea consoladora nos inspira: solo ella puede calmar el
dolor que el aspecto de este féretro destroza nuestros cora-
zones! Que la tierra utilice según tus designios, los restos
de nuestro hermano, y que su Inteligencia inmortal goce
de la alegría, y de las castas embriagueces que le han
merecido su constancia en buscar la Luz y la Verdad, y en
servir á todos sus semejantes!
El Muy R e s p e t a b l e Maestro vuelve al trono, y se abre la Camar^ del
Medio Spúblici^, para que éntrenlos hermanos de grados inferiores a
l o f d e ¿ S r o a& como los profanos de ambos sexos que asistan al
convTte Cuando estén acomodados, los hombres en pié y las señoras
S a d a s e r i u g a r conveniente para que todo lo vean, comienza la ce-
fhacer
e l n i ningún
a en ffpaises libres, cuidando
signo masónico, ni decir los
las hermanos y Maestros de no
cosas reservadas.
PAETE PÚBLICA DE LOS FUNERALES.
El MUY Respetable Maestro baja hácia el cadáver, pone sobre su
pechóla mano derecha, y dice por tres ocasiones, con el intervalo cor-
respondiente:
M.-. R.-. M.-.-iN N tus hermanos te lloran
y te llaman, respóndeme!
Luego toma la antorcha encendida que le presenta el Maestro de
Ceremonias, y dice:
. . M.-.—¡Hermanos mios! nuestro hermano JN.....
está sordo'á' nuestras voces. Como esta llama flevanta la an-
torcha), le vimos lleno de vida; como ella alumbraba y se
le mostraba al que buscaba la Luz; pero así como ella (la
se ha apagado con mi aliento, un soplo del Eterno
iThi extinguic o y sepultado en las tmieblas de la muerte
En vano le llamaremos másenoste recinto. ¡Ya no existe!
Nunca más oiremos su voz!-Cumplamos nuestros últimos
deberes, y que del seno de la Eternidad en que viaja, oiga
nuestros dolorosos acentos.
El Muy Respetable Maestro dá una vuelta al féretro, y se detiene al
lado del Oeste, mirando al público.
j l ' M.-.—A la vista de los sombríos colores que
velan ¿stos muros y nuestras insignias, al observar los lu-
cubres trofeos de la muerte, el silencio espantoso que rema
en este féretro, y el dolor que nos abruma; acordémonos
hermanos mios, que del foco de la corrupción nacen los per-
fumes y los encantos déla vida; que si la íorma es mortal,
los elementos que la constituyen no perecen; y q^e si e
cuerpo del hombre vuelve á la materia lo que le debía, el
almaVe le dirigió torna al seno de su Creador; porque para
ella la muerte es solo la Iniciación á la Vida Eterna. El que
ha vivido bien, no debe temerla. El ateo, el ignorante y el
criminal son los que tiemblan al mirarla frente á frente El
primero, porque cree que con ella todo ha terminado: el se-
gundo, porque no sabe lo que es; y el tercero, porque le aco-
barda la Justicia Eterna. Pero nosotros creemos, nosotros
sabemos, y nosotros esperamos!
¿Cómo vivió nuestro hermano ?
Vamos á juzgarle en esta Cámara como juzgaban nues-
tros padres en los antiguos tiempos de la India y del E crip-
to, al hombre que moria. Bey, noble ó plebeyo, le presen-
taban como nosotros al pueblo reunido, y como vo vov á
hablar, ellos hablaban. ^ ^
Se vuelve solemnemente al cadáver, y dice:
M.;. R.-. M.'.—¡Seas quien fueres, señor ó vasallo, rico
o pordiosero, ha llegado la hora de hacer justicia! Vas á dar
cuenta al mundo de tus acciones! ¿Qué has hecho durante
el curso de tu vida?—¡La Ley te interroga!—La Pàtria te
oye!—La Verdad te juzga!—Y la Posteridad vá á inscribir
tu sentencia en los anales del tiempo!
Entonces dirigiéndose al público con la mavor magestad, dice:
M.-. R.-. M.-.—Vosotros todos que me oís, nuestro her-
N ha muerto! Aquí teneis su cadáver! Antes de
rendirle los últimos honores, vamos á ver si fué digno de
ellos. Frío, inerte, ya no puede aterrar á los que hubiere
injuriado.
Levanta la mano derecha y dice:
M.-. R.-. M.-.—¡Que todo aquel que lo crea culpable,
tome la palabra y le acuse!
Rato de silencio.
M.-. R.-. M.-.—Por segunda vez repito, que todo aquel
que se juzgue agraviado, alce la voz, y lo diga!
Rato de silencio.
M.-. R.-. M.-.—Por tercera y última vez: que todo aquel
a quien directa ó indirectamente haya ofendido, se levante
y hable!
Rato de silencio.
¡Ninguno le cree culpable; ninguno se juzga agravia-
do, ninguno directa ni indirectamente se halla ofendido'
Un silencio universal ha respondido al llamamiento- honre-
mos sus cenizas!
, El Muy Respetable Maestro toma entonces las flores, y las riega so-
bre el feretro, y al Este, Oeste y Sud; luego dice:
M.-. R.'. M.-.—¡Que los aromas y elementos que en otro
tiempo te dio el reino vegetal, j simbolizan estas flores,
neutralicen tu corrupción, y que así como ellas la desva-
necen, el perfume de tus virtudes destruya los déjosde las
debilidades inherentes á la naturaleza humana! Sé, desde
ahora, purificado por la muerte, y que el recuerdo de tus
defectos se pierda en presencia de la tumba en que repo-
sas, para que no pensemos más que en tus virtudes. Más fe-
liz que nosotros, te hallas libre de los lazos de la duplici-
dad, de la lisonja, de la intolerancia, de la hipocresía y de
la mentira. Que la Verdad brille para tí con todo su ex-
plendor, y te consuele de los extravíos del linaje humano!
Los demás hermanos riegan también flores como él.
El Muy Respetable Maestro vá al trípode, echa tres veces incienso,
y dice:
M.-. R.-. M.-.—Que el alma de nuestro hermano
se remonte á su celeste pàtria, como los perfumes de este
incienso suben á las alturas. Que el GRAN ARQUITECTO le
reciba en su Eterna Cámara, y le conceda la recompensa
del justo!
Los Vigilantes con el Orador juntos, y luego los demás hermanos,
van sucesivamente al trípode y echan incienso. El Muy Respetable
Maestro puede entonces tomar la palabra y pronunciar la oracion fú-
nebre del difunto. Al terminarla, ó bien si nó lo hace, así que todos
han echado el incienso, dice:
M.-. R.-. M.-.—Hermanos míos, ha llegado el momento
de llevar al sepulcro los restos de nuestro hermano
Sigamos en silencio el féretro al Campo del Reposo; más no
nos desolemos como los que carecen de esperanza, porque
debemos acompañarle más allá de la tumba, en el orden
prescrito por la Naturaleza, y pasar de las Tinieblas á la Luz.
Entonces el Maestro de Ceremonias se adelanta con los cargadores
que llevan el féretro, y lo colocan en el carro. Si se trata de hacerle ce-
remonias religiosas, la Corporacion se disuelve y asisten sus miembros
como particulares, terminando todo acto masónico.
La Logia se cierra inmediatamente, al salir los extraños. Si no se
conduce á la Iglesia, ni asiste el clero para oficiar, los hermanos se
alinearán de dos en dos, y seguirán en silencio el carro fúnebre con los
demás acompañantes.
Llegados al Campo del Reposo, los cargadores volverán á tomar el
féretro, y le colocarán en la huesa: los hermanos se forman en círculo.
M.'. R.-. M.-.—¡Rindamos á las cenizas de nuestro
hermano el último tributo!
Se aproxima á la tumba y echa en ella la Eama de Acacia. Los
Vigilantes y el Orador juntos, hacen lo mismo, con el Maestro de Cere-
monias. En seguida los demás hermanos. El Orador pronuncia la Ora-
ción fúnebre. Después:
M.-. R.-. M.-.—¡Lloremos! ¡Lloremos! ¡Lloremos!
Se vuelve á la Cámara del Medio para cerrar el duelo si no se ha
hecho antes en razón de la distancia para evitar la vuelta. Se dan las
gracias.
Se cierra la Lógia de Maestro con la batería de duelo, y se abre la
de Compañero por un solo golpe: se cierra del mismo modo y se abre
de igual manera la de Aprendiz.
Se circula el tronco de pobres, que se destina á la viuda, hijos y
familia, si lo necesitan; y se cierran los trabajos en la forma acostum-
brada con la batería de duelo.
HONRAS FÚNEBRES.
En todas las Logias antiguas, se consagra anualmente
una sesión para recordar la memoria de los hermanos muer-
tos. Por lo- común se destina una particular á los ocho dias
de ia muerte de un hermano, en los paises en que se persi-
g u e la Institución ó no se consienten nuestros entierros.
Preparada la Cámara del Medio, y alumbrada con velas
amarillas distribuidas en grupos de tres, se erige en el cen-
tro un catafalco tendido de negro y blanco. A su cabecera
se levanta una columna rota de color negro, sobre la cual
se lee en el orden de su muerte, el nombre de los herm.a-
nos que la Logia ha perdido. En el ápice de la columna
se pone un vaso de forma antigua. Al pié del catafalco, y
en las gradas del trono, se colocan pebeteros fúnebres.
Los hermanos estarán todos de negro, de frac ó de levi-
ta, con guantes blancos.
Si se trata del servicio de un hermano recientemente
muerto, se pondrá su nombre sólo en la columna.
ORDEN DE LOS TE AB A JOS.
E l Venerable Maestro abre la L o g i a de Aprendiz, y en breves p a l a -
bras explica el objeto de la sesión. L u e g o dá un golpe con el mazo en
el trono, y dice: _ . .
VEN.-. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, invitad
á dos hermanos de la columna del Norte, para encender so-
bre la fúnebre, la Luz misteriosa, emblema del GRAN AR-
QUITECTO DEL U N I V E R S O !
L o ejecutan, y el Venerable dá un golpe; todos se levantan y dice:
VEN.-. M.-.—¡Nuestros hermanos v a n o exis-
ten!—A mí, hermanos!
Signo y batería de duelo, seguido d é l a aclamación: ¡Gimamos!
VEN.-. M.-.—¡Hermano Maestrode Ceremonias, id con
dos hermanos de la columna del Sud, y quemad incienso al
pié del Altar!
L o echan en los pebeteros, y el Venerable dá dos golpes, y dice:
VEN.-. M.-.—¡Que éstos perfumes lleven al trono del
Eterno la expresión de nuestro pesar por la pérdida de
nuestros hermanos!
¡Ya no los veremos más!
¡A mí, hermanos!
Doble batería de duelo, seguida de dos aclamaciones como la a n -
terior.
VEN.'. M.-.—Hermano Maestro de Ceremonias, invitad
á dos hermanos de cada columna á que se unan á vos, para
depositar en el catafalco los emblemas de nuestra Órden!
El Maestro de Ceremonias dá á uno la banda y mandil de Maestro,
al siguiente la escuadra, al otro el compás y al último el mazo, v él con
la regla, los conduce y coloca simétricamente los objetos sobre el c a t a -
falco. L u e g o el Venerable dá tres golpes y dice:
VEN.-. M.-.—¡Nuestros hermanos han muerto! Cumplie-
ron su carrera de abnegación y virtudes!—A mí, herma-
nos mios!
Se dá una triple batería de duelo, seguida de ¡Gimamos! ¡Gimamos!
¡Gimamos!
VEN.-. M.-.—¡Sentaos, hermanos mios!
T o d o s l o ejecutan. Entonces el Venerable pronuncia un discurso
Jinálogo á las circunstancias. L u e g o elOrador y los hermanos que g u s t e n .
Estas oraciones se aplauden con baterías de duelo.
Despues dá un malletazo y dice el:
VEN.-. M.-.—¡Hermano Maestrode Ceremonias, distri-
buid á nuestros hermanos los ramos misteriosos!
. El Maestro de Ceremonias entrega á cada hermano una rama de
Acacia. El Venerable dá un malletazo, y dice:
VEN.-. M.-.—Hermanos Primero y Segundo Vigilantes,
invitad á los hermanos de vuestras columnas: voy á hacer-
me acompañar de los de Oriente, y todos juntos cumplire-
mos nuestra piadosa peregrinación al rededor del túmulo de
nuestros hermanos!
Los V i g i l a n t e s hacen la invitación.
Todo se ejecuta, y despues de dar tres vueltas al catafalco, el Ve-
nerable deposita en él la rama de Acacia. Todos los hermanos le imitan,
y se arreglan al rededor del monumento. Entonces el Venerable exten-
iliendo la mano derecha, pronuncíalas siguientes palabras:
VEN.-. M.-.—En presencia de este piadoso emblema de
nuestro dolor y amargura, bajo estas bóvedas fúnebres mu-
dos testigos de nuestros homenages, delante de estos sím-
bolos déla nada de nuestra naturaleza, y de la inmensidad
de Dios; todo pensamiento egoista debe desterrarse. Invito
así á los hermanos presentes á prestar el juramento de olvi-
dar las injurias y las ofensas que puedan haber recibido.
¡Que la paz y la concordia reinen entre nosotros! No más
vanas querellas! No pensemos sino en nuestra obra, y en la
grandeza de la Masonería! Acordémonos de este primer
precepto de la moral masónica: «HACED Á OTRO LO QUE QUE-
REIS SE OS HAGA Á VOSOTROS MISMOS. »
Los hermanos con la mano derecha extendida, dicen:
TODOS.—Lo juro.
El Venerable hace circular el tronco de pobres, y recojida la colecta,
declara que los trabajos fúnebres están cerrados," en la forma acos-
tumbrada.
Los hermanos se retiran con recojimiento.
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(INCLUSION DEL SIMBOLISMO.
El Ilustre y Poderoso Hermano Viriato Alfonso de Co-
vadouga al terminar sus liturgias simbólicas, no dá ritua-
les para Bautismos, Bendiciones de Templos, ni Logias de
Adopcion, á todo lo cual se manifiesta fuertemente opues-
to, y lo comprendemos, pues dentro de la filosofía profun-
da cíe sus rituales, no dicen bien estas ceremonias, aunque
laudable es el fin de los primeros y las últimas.
Termina con el calendario liebráico, que nosotros supri-
mimos, pues no comprendemos el objeto que haya tenido
establecer esta costumbre, que creemos innecesario, mucho
más despues de los acuerdos tomados en la Confederación
establecida en Lausana, que acordó invitar á todos los Su-
premos Consejos para que en lo sucesivo solo se sirvieran
del Grefí'oriano.
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