Introducción al Talmud: Berajot
Introducción al Talmud: Berajot
OR
HAYYIM
CURSO
201
–
ESTUDIOS
EN
EL
TALMUD
Introducción
al
Tratado
Berajot
Instructor:
Dan
ben
Avraham
1
ESTUDIOS
EN
EL
TALMUD
(DBA)
¡Mazal
Tov!
¡Gracias
por
adquirir
este
E-‐book!
Dentro
del
mismo
encontrarás
no
material
fundacional
para
el
dominio
de
este
curso,
sino
también
muchas
preguntas
que
deberás
extraer
del
texto,
reescribirlas
y
responderlas.
Eso
constituirá
tu
Trabajo
Investigativo.
Estudia
bien
las
preguntas
porque
un
porcentaje
de
ellas
será
usado
para
el
examen
escrito
que
tomarás
dentro
de
un
mes
aproximadamente
de
concluida
esa
clase.
Si
tienes
preguntas,
no
dudes
en
compartirlas
con
tu
instructor.
Recuerda
que
está
prohibido
copiar,
divulgar
o
retrasmitir
este
E-‐book
en
cualquier
forma,
este
material
es
solamente
para
tu
uso
personal
como
estudiante.
Una
vez
recibas
tu
Certificación,
entonces
podrás
enseñarlo
a
estudiantes
debidamente
registrados
y
matriculados
en
una
clase
de
estudio.
Introducción
La
literatura
rabínica
contiene
amplias
facetas
de
la
vida
judía
de
la
época
del
Segundo
Templo
hasta
el
período
bizantino
e
incluso
hasta
un
poco
tiempo
después.
Incluye
material
halájico
(legal)
y
agadájico
(no
jurídico)
en
forma
de
narrativas
de
carácter
moral.
Llamaremos
al
primero
H
de
Halajáh
y
al
segundo
A
de
Agadáh.
Ejemplos
de
Narrativas
del
tipo
A
En
la
literatura
talmúdico-‐midrásica
del
tipo
A,
el
material
narrativo
tenía
como
finalidad
servir
a
las
intenciones
exegéticas
de
los
sabios
talmudistas;
los
cuentos
(material
no
halájico)
son
sólo
un
mero
elemento
ilustrativo,
en
ocasiones
incluso,
una
desviación
del
tema
principal,
pero
integrados
en
obras
mayores
y
subordinados
a
unos
propósitos
didácticos
y
morales.
2
Sin
embargo,
a
pesar
de
esta
subordinación
del
relato
al
contexto
rabínico,
gran
parte
de
la
tradición
popular
perteneciente
al
folclore
judío
se
nos
ha
conservado
gracias
a
la
inserción
de
estos
cuentos
en
dicha
literatura
del
tipo
A.
Son
frecuentes
los
cuentos
que
toman
como
punto
de
partida
a
un
personaje
bíblico,
por
ejemplo,
Salomón,
y
a
partir
de
ese
personaje
se
crea
un
relato
bien
elaborado,
con
nuevos
matices
y
detalles.
El
siguiente
relato
se
encuentra
en
el
tratado
Kilayin
del
Talmud
Yerushalmi,
un
ejemplo
de
narrativas
del
tipo
A.
“Elihoref
y
Ahiya
eran
los
dos
secretarios
de
Salomón.
El
ángel
de
la
muerte
subía
y
bajaba
todos
los
días
preguntando
por
la
salud
de
Salomón.
Un
día
le
vio
Salomón
de
pie,
rechinando
los
dientes
delante
de
sus
secretarios.
Dijo
Salomón:
-‐
Es
el
tiempo
de
la
muerte.
Desde
el
momento
en
que
nace
el
hombre,
se
le
decreta
un
lugar
para
morir.
A
continuación
pronunció
Salomón
una
palabra
mágica
y
los
hizo
subir
por
los
aires.
El
ángel
de
la
muerte
los
cogió
de
los
aires
y,
luego,
se
puso
a
reír
delante
de
Salomón,
quien
le
dijo:
-‐
Ayer
rechinabas
los
dientes
y
ahora
te
ríes.
El
Señor
del
Universo
-‐respondió
el
ángel-‐
me
había
ordenado
que
los
cogiera
cuando
estuvieran
en
el
aire.
Durante
todos
estos
días
yo
no
sabía
cómo
hacerlo,
y
me
preguntaba:
¿Quién
me
los
enviará
al
aire
para
que
pueda
cogerlos?
Tú
tuviste
la
idea
de
hacerlo
para
que
yo
pudiera
cumplir
los
mandatos
de
mi
Señor”.
(Sucá
53a
y
[Link].
9,6).
Es
evidente
que
la
moraleja
es
inculcar
en
el
judío
en
condiciones
de
exilio,
que
aun
el
ángel
de
la
muerte
no
hace
otra
cosa
que
cumplir
la
voluntad
del
Eterno.
Otros
cuentos
están
dedicados
a
un
hecho
o
a
un
personaje
histórico
de
especial
relevancia
para
el
pueblo
judío.
Así,
por
ejemplo,
la
conquista
de
Jerusalén
por
los
romanos
y
la
destrucción
del
Templo
dieron
lugar
a
muchos
relatos
de
tipo
más
o
menos
legendario
relacionados
con
los
personajes,
ficticios
o
reales,
que
intervinieron
en
estos
sucesos.
También
hay
muchos
relatos
que
se
refieren
a
la
vida
de
los
grandes
sabios
antiguos
en
los
que
no
importa
tanto
la
veracidad
biográfica
de
3
los
personajes
como
el
crear
en
la
colectividad
un
sentimiento
de
orgullo
y
de
imitación
hacia
ellos.
Dentro
de
este
grupo
se
pueden
encuadrar
todos
los
que
tratan
de
Hillel,
R.
Aquiba,
R.
Yojanán
b.
Zakai,
etc.
Las
cualidades,
tanto
físicas
como
morales,
de
estos
sabios
se
exageran
a
veces
hasta
extremos
que
rozan
lo
ridículo.
Es
el
caso,
por
ejemplo,
de
algunos
relatos
sobre
la
corpulencia
y
fuerza
de
algunos
rabinos,
como
el
que
encontramos
en
el
tratado
Baba
Metzia:
R.
Elazar
ben
R.
Simón
b
Yojay.
“La
cintura
de
R.
Elazar
ben
R.
Simón
b.
Yojay
era
como
un
odre
de
nueve
cab
de
capacidad;
la
cintura
de
R.
Ismael
b.
Yosé‚
era
como
un
odre
de
siete
cab.
Cuando
R.
Elazar
ben
R.
Simón
b.
Yohay
y
R.
Ismael
b.
Yosé‚
se
encontraban
de
frente,
se
podía
pasar
con
una
yunta
de
bueyes
entre
ellos
sin
tocarlos.
Una
vez
les
dijo
una
matrona:
-‐Dudo
que
vuestros
hijos
sean
vuestros.
Ellos
le
respondieron:
-‐El
vientre
de
nuestras
mujeres
es
todavía
más
grande
que
el
nuestro.
“Con
mayor
razón,
dijo
ella”.
Pero
ellos
le
contestaron:
“Como
es
el
hombre,
así
es
su
fuerza”
o
según
otros:
“El
amor
elimina
la
carne”.
(B.M.
83b-‐85a).
El
caso
de
Adriano
y
el
viejo
judío
“Adriano
¡así
se
pudran
sus
huesos!
iba
viajando
por
Israel
cuando
vio
a
un
anciano
cavando
hoyos
y
plantando
higueras.
Le
dijo:
-‐Ay,
viejo,
si
hubieras
trabajado
antes,
no
tendrías
que
hacerlo
ahora;
si
lo
hubieras
hecho
en
tu
juventud,
no
tendrías
que
hacerlo
en
tu
vejez.
Le
respondió
el
anciano:
-‐Señor,
trabajé
antes
y
trabajo
ahora;
el
Santo,
bendito
sea,
hace
su
voluntad.
-‐Pues
si
estos
árboles
-‐dijo
Adriano-‐
dan
higos
mientras
estemos
vivos,
dame
algunos.
El
anciano
fue
digno
de
que
los
árboles
dieran
higos
estando
vivo.
Llenó
el
cesto
de
higos
y
se
presentó
ante
Adriano.
Le
preguntó:
-‐¿Quién
eres?
Le
dijo:
-‐Yo
soy
el
anciano
con
el
que
te
cruzaste
y
al
que
dijiste
“si
esos
árboles
dan
higos
mientras
vivas,
dame
alguno”.
Ordenó
Adriano:
-‐Que
le
vacíen
el
cesto
y
se
lo
llenen
de
dinares.
4
Y
así
lo
hicieron.
El
anciano
se
marchó
y
se
lo
contó
a
sus
familiares.
Cuando
se
enteró
la
vecina,
dijo
a
su
marido:
-‐¡Eh,
hijo
de
las
tinieblas!
He
oído
decir
que
el
rey
quiere
higos.
Preguntó
el
marido:
-‐¿Quién
te
lo
ha
dicho?
-‐
Nuestro
vecino,
el
viejo,
ha
llevado
su
cesto
lleno
de
higos
y
se
lo
han
llenado
de
dinares
de
oro.
El
marido
cargó
esa
misma
noche
un
saco
de
higos
y
se
presentó
ante
el
rey.
Le
preguntaron:
-‐¿Quién
eres?
-‐
He
oído
que
el
rey
quiere
higos,
respondió.
El
rey
ordenó
entonces
a
su
guardia:
-‐Colocadlo
a
la
puerta
del
palacio
y
que
todo
el
que
entre
o
salga
le
tire
higos
a
la
cara.
Así
se
hizo.
Cuando
se
lo
contó
a
sus
familiares
le
dijeron:
-‐Da
gracias
a
tu
Creador
de
que
fueran
higos
y
no
limones,
y
de
que
estuvieran
maduros
y
no
duros.
(Yeb.
63a,
Lv
R.
25,5;
Ex
R.
2...)
A
pesar
de
la
subordinación
del
relato
al
contexto
rabínico,
podemos
concluir
que
gran
parte
de
la
tradición
popular
judía
ha
llegado
hasta
nosotros
gracias
a
la
inserción
de
estos
cuentos
en
la
literatura
talmúdica
del
tipo
A.
Debido
a
ello,
los
sabios
hacen
hincapié
en
los
escritos
del
tipo
H
más
que
en
los
del
tipo
A
por
considerarlos
superiores
y
eficaces
en
el
establecimiento
de
la
verdad
halájica,
visto
como
lo
más
excelente.
Esta
es
la
opinión
de
Rav
Shaul
de
Tarso
cuando
pide
a
sus
discípulos
evitar
tanto
como
sea
posible
las
narrativas
del
tipo
A
(
I
Tim.
4:6-‐8),
aun
cuando
es
perfectamente
usable
por
medio
de
parábolas
y
alegorías.
Yeshua
usó
parábolas
para
enseñar.
Rav
Shaul
usó
alegorías
para
enseñar:
Arabia
y
Monte
Sinaí
por
ejemplo,
asi
como
el
Olivo
Natural
Vs.
Olivo
silvestre.
5
Ejemplos
del
tipo
H
Mishná
Si
el
komeitz
se
convirtió
en
Tame
y
lo
ofreció
(de
todos
modos),
el
tzitz
proporciona
aceptación.
Sin
embargo,
si
la
izquierda
komeitz
el
patio,
y
lo
ofreció
(de
todos
modos),
el
tzitz
no
prevé
la
aceptación,
por
la
tzitz
ofrece
aceptación
de
Tumah,
pero
no
para
una
descalificación
debido
a
la
salida
del
patio.
(25
bis)
El
Tzitz
Proporciona
aceptación
La
Guemará
menciona
una
braita:
En
cuanto
a
la
tzitz
se
dice:
será
en
la
frente
de
Aaron,
por
lo
que
llevará
Aarón
el
pecado
de
las
cosas
sagradas.
Esto
nos
enseña
que
si
el
servicio
de
una
oferta
se
hace
de
una
manera
prohibida,
la
tzitz
se
expiar
el
pecado
y
el
sacrificio
es
entonces
aceptable.
¿Qué
pecado
nos
estamos
refiriendo?
No
puede
estar
refiriéndose
al
pecado
de
piggul
(donde
la
prestación
del
servicio
de
sangre
de
un
sacrificio
la
intención
de
que
el
sacrificio
se
consuma
fuera
de
su
lugar
prescrito,
lo
que
significa
que
tenía
la
intención
de
aplicar
la
sangre
o
quemar
una
parte
de
un
sacrificio
fuera
de
la
patio,
o
para
comer
la
porción
de
regalo
fuera
de
la
zona
permitida),
para
considerar
que
un
sacrificio
que
tiene
la
deficiencia
de
piggul
se
dice:
no
será
aceptada,
y
esto
nos
enseña
que
el
sacrificio
no
es
válido
El
Rabán
Shaul
de
Tarso
usó
este
tipo
de
razonamiento
más
que
cualquier
otro:
Ej.
“En
cuanto
a
las
cosas
que
me
escribisteis”
o
“Comida
sacrificada
a
los
ídolos”,
o
“Recibiendo
al
débil
en
la
fe…”
Donde
el
Rabán
hace
una
diferencia
entre
DERECHOS-‐DEBERES
Y
OBLIGACIONES.
Los
dos
primeros
para
los
“niños
en
Mashiaj”
esto
es
los
temerosos
de
Di-‐os
y
el
primero
y
el
último
para
los
yehudim:
“Todo
el
que
se
circuncida
está
obligado
a
guardar
toda
la
Toráh”.
El
tratado
Berajot,
que
estudiaremos
aquí,
es
un
ejemplo
de
narrativas
del
tipo
H.
Aunque
estudiaremos
más
de
eso
luego,
debemos
recordar
que
tenemos
dos
versiones
del
Talmud,
una
que
nos
viene
de
los
sabios
de
Tiberias,
conocido
como
Talmud
Yerusalmi,
y
el
otro
que
nos
viene
de
los
sabios
de
Babilonia,
conocido
como
Babli.
6
El
Talmud
contiene
también
homilías
y
fragmentos
de
homilías,
la
exégesis
bíblica,
los
debates
entre
los
sabios,
y
entre
los
sabios
y
los
laicos,
y
entre
los
sabios
y
los
sectarios
(gentiles).
También
incluye
una
serie
de
tradiciones
históricas.
El
Talmud,
tanto
el
Yerusalmi
como
el
Babli,
construyen
sobre
los
Seis
Tratados
primarios
de
la
Mishná
que
son:
Zeraim,
Moed,
Nashim,
Nezikin,
Kodashim
y
Tahorot.
Los
63
tratados
del
Babli
son
los
siguientes:
ZERAIM
1.
Berajot
2.
Pea
3.
Demai
4.
Kilaim
5.
Sheviit
6.
Terumot
7.
Maaserot
8.
Maaser
sheni
9.
Jalá
10.
Orlá
11.
Bikurim
MOED
1.
Shabbat
2.
Eruvim
3.
Pesajim
4.
Shekalim
5.
Iomá
6.
Sucá
7.
Beitzá
8.
Rosh
Hashaná
9.
Taanit
10.
Meguilá
11.
Moed
katán
12.
Jaguigá
NASHIM
1.
Iebamot
2.
Ketubot
3.
Nedarim
4.
Nazir
5.
Sotá
6.
Guitin
7.
Kidushín
NEZIKIN
1.
Baba
Kama
2.
Baba
Matzia
3.
Baba
Batra
4.
Sanhedrín
5.
Makot
6.
Shevuot
7.
Eduiot
8.
Avodá
Zará
9.
Avot
10.
Horaiot
KODASHIM
1.
Zebajim
2.
Menajot
3.
Julin
4.
Bejorot
5.
Arajin
6.
Temurá
7.
Keritot
8.
Meilá
9.
Tamid10.
Midot
11.
Kinim
TAHOROT
1.
Kelim
2.
Ohalot
3.
Negaim
4.
Pará
5.
Tahorot
6.
Mikvaot
7.
Nidá
8.
Majshirin
9.
Zabim
10.
Tebul
Yom
11.
Iadaim
12.
Uktzin
7
En
un
principio
eran
60
porque
los
tres
“Baba”
formaban
un
solo
tratado
denominado
“Nezikin”;
en
tanto
que
el
tratado
“Makot”
era
la
parte
final
del
tratado
“Sanhedrín”.
Con
las
nuevas
ediciones,
tenemos
en
realidad,
63
tratados,
como
explicamos,
partiendo
de
los
Seis
primarios
presentados
por
la
Mishná.
Origen del Talmud
Desde
la
época
de
Esdras
el
escriba,
la
vida
comunitaria
fue
regulada
de
acuerdo
con
las
normas
fijas
de
la
religión
judía;
nada
podía
ser
agregado
o
cambiado
en
la
Ley
escrita
de
la
Torá
(el
Pentateuco).
Sin
embargo,
las
cambiantes
condiciones
de
vida
impulsaron
la
creación
de
nuevas
ordenanzas,
y
estas
fueron
decretadas
de
acuerdo
con
las
necesidades
de
los
tiempos
y
los
casos
especiales
que
debían
ser
tenidos
en
cuenta.
De
esta
forma
se
fue
conformando
una
ley
tradicional
y
de
costumbres
trasmitidas
oralmente.
Cada
decreto
de
este
tipo
(Halajá)
había
existido
desde
tiempo
inmemorial
y
nada
más
podía
ser
dicho
en
relación
con
su
origen,
se
afirmaba
que
era
una
ley
dada
a
Moisés
por
D's
en
el
Monte
Sinaí.
Para
el
Judaísmo
es
un
principio
de
fe
que
Moisés,
al
mismo
tiempo
que
recibió
la
ley
escrita
registrada
en
el
Pentateuco,
recibió
además
detalladas
explicaciones
de
las
diferentes
leyes,
las
que
fueron
trasmitidas
por
tradición
como
ley
oral.
Estas
explicaciones
son
conocidas
como
"Halajá
leMoshé
miSinaí".
Adicionalmente
a
esto
los
escribas
en
un
período
temprano
procuraron,
mediante
la
interpretación
de
la
Torá,
hacer
la
ley
aplicable
a
las
cambiantes
condiciones
de
vida.
Todos
los
nuevos
dictámenes
estaban
basados
en
los
preceptos
de
la
Torá,
y
a
partir
de
esos
preceptos
se
podían
deducir
leyes
religiosas
adicionales.
Para
este
tipo
de
aprendizaje
de
las
Escrituras
fueron
establecidas
en
un
período
posterior
reglas
hermenéuticas
(Midot),
en
un
principio
siete,
las
que
luego
fueron
divididas
en
catorce,
y
finalmente
se
incrementaron
a
treinta
y
dos.
8
Es
un
error
asumir
que
hubo
una
prohibición
formal
de
registrar
Halajot
por
escrito.
La
prohibición
probablemente
se
refirió
a
los
registros
escritos
con
propósito
de
uso
público;
ya
que
un
registro
fijo
de
la
ley
tradicional
hubiera
actuado
como
un
obstáculo
para
su
posterior
desarrollo
de
acuerdo
con
las
necesidades
existentes
en
cada
momento.
Es
muy
probable
que
la
redacción
final
de
la
Mishná
fuera
precedida
por
registros
escritos
previos.
Estas
colecciones
previas
estaban
especialmente
basadas
en
el
trabajo
de
Rabi
Akiva,
quien
al
principio
del
siglo
segundo,
ordenó
en
forma
sistemática
las
halajot
existentes.
Asimismo,
es
probable
que
su
discípulo
Rabi
Meir
haya
continuado
su
obra.
De
todas
las
colecciones,
solamente
una
obtuvo
finalmente
reconocimiento
canónico,
y
por
tanto
fue
llamada
Mishná:
la
editada
a
finales
del
siglo
segundo
de
la
era
común
por
Rabi
Yehudá
Hanasí
(el
príncipe).
Rabi
Yehuda
había
adoptado
solo
una
parte
de
las
doctrinas,
que
en
el
curso
del
tiempo
habían
sido
trasmitidas
en
las
diferentes
escuelas.
Aunque
él
seleccionó
lo
que
era
más
importante,
a
veces
omitió
mucho
que
le
pareció
importante
a
otros;
y
por
otra
parte,
se
consideró
que
no
debería
permitirse
hundir
en
el
olvido
ni
aún
lo
poco
importante.
En
consecuencia,
pronto
se
originaron
otras
colecciones,
las
que,
aunque
no
canónicas,
fueron
de
todos
modos
altamente
valoradas.
Todas
las
Halajot
que
no
fueron
incluidas
en
la
Mishná
de
Rabi
Yehuda
Hanasí
recibieron
el
nombre
de
Baraitot
(sing.
Baraita,
"Mishnaiot
externas").
La
más
importante
colección
de
Baraitot
es
conocida
como
la
Tosefta.
La
precisa
brevedad
del
texto
en
que
la
Mishná
había
codificado
las
Halajot
hizo
necesaria
su
interpretación,
mientras
que
la
característica
casuística
del
trabajo
fue
un
estímulo
para
su
posterior
desarrollo.
En
el
estudio
y
la
explicación
de
los
textos
de
la
Mishná,
se
puso
mucho
énfasis
sobre
la
Hagadá,
(las
doctrinas
no
incluidas
en
la
ley:
folklore,
leyendas,
recopilaciones
históricas,
éticas
y
didácticas,
etc.),
pocas
veces
9
citada
en
la
Mishná
de
Rabí
Yehuda
Hanasí
que
aspiraba
a
redactar
un
código
de
leyes.
En
realidad,
todo
lo
que
ofrecía
la
tradición
fue
puesto
dentro
del
rango
de
discusión.
A
los
efectos
de
dar
una
designación
apropiada
a
la
nueva
tendencia
en
la
enseñanza
de
la
ley,
los
sabios
que
figuran
en
la
trascripción
final
del
Mishná,
son
conocidos
como
Tanaim
o
tanaítas
(
de
Taná
=
"maestro").
Los
sabios
posteriores
que
figuran
en
la
Guemará,
se
denominan
Amoraim
(sing.
Amorá,
"vocero").
La
compilación
de
los
textos
producto
de
los
estudios
de
las
escuelas
ubicadas
en
Eretz
Israel,
recibió
el
nombre
de
Talmud
de
Jerusalén
(Talmud
Ierushalmi).
La
compilación
de
los
textos
de
las
Ieshivot
de
Babilonia,
recibió
el
nombre
de
Talmud
de
Babilonia
(Talmud
Bavlí).
El
Talmud,
diferencia
entre
las
enseñanzas
y
leyes
dictadas
por
sabios
de
Eretz
Israel
que
se
denomina
"Talmud
de
Jerusalén"
y
el
llamado
"Talmud
Babilónico".
Generalmente
cuando
se
habla
del
Talmud
sin
agregar
otro
adjetivo,
nos
referimos
al
Talmud
de
Babilonia
–
"Talmud
Bavlí"
en
hebreo.
Los
dos
Talmudim
Talmud
de
Eretz
Israel
En
cierto
modo
la
denominación
'de
Jerusalem'
es
engañosa.
Durante
todo
el
período
en
que
este
Talmud
se
desarrolla
o
compone
la
ciudad
de
Jerusalén
no
era
precisamente
un
centro
de
estudio
ni
siquiera
un
centro
de
presencia
judía
significativa.
Tras
la
destrucción
del
segundo
Bet
Hamikdash
(Gran
Templo)
por
las
tropas
de
Tito
en
el
año
70
e.c.
y
el
incendio
de
la
ciudad
que
le
siguió,
el
centro
espiritual
del
pueblo
judío
se
trasladó
a
la
ciudad
de
Yavne,
bajo
la
conducción
de
Rabí
Iojanán
ben
Zakai
y
de
Raban
Gamliel.
10
Posteriormente
se
cimentó
el
núcleo
de
continuidad
judía,
que
tuvo
como
centros
las
ciudades
de:
Usha,
Bet
Shearim,
Tzipori,
Cesárea,
Tiberias.
Más
tarde,
bajo
el
gobierno
de
Adriano
(135
e.c.),
la
ciudad
de
Jerusalén
fue
nuevamente
destruida
y
abandonada
y
cerca
de
ella
se
construiría
una
colonia
romana,
Aelia
Capitolina.
Históricamente
el
desarrollo
del
Talmud
no
tuvo
relación
geográfica
específica
con
Jerusalén
y
la
denominación
Talmud
de
Jerusalén
(TJ)
es
meramente
simbólica
para
designar
el
proceso
que
se
desarrolló
en
la
tierra
de
Israel.
A
diferencia
del
Talmud
Bavlí,
el
Talmud
de
Jerusalén
está
básicamente
escrito
en
idioma
hebreo.
En
forma
secundaria
aparecen
términos
y
expresiones
en
idioma
arameo
adaptados
al
Israel
de
aquellos
días.
Asimismo,
es
importante
destacar
que
la
lengua
aramea
y
su
influencia
sobre
el
hebreo
son
indiscutibles,
especialmente
tras
el
exilio
de
Babilonia
cuando
el
arameo
se
convierte
en
una
lengua
conocida
en
la
tierra
de
Israel.
En
consecuencia
podemos
observar
partes
en
arameo
en
algunos
libros
proféticos
del
Tanaj.
También
comienza
el
proceso
de
las
traducciones
de
la
Torá
al
arameo
que
darán
más
tarde
lugar
a
los
Targumim
(traducciones
interpretativas).
El
uso
del
hebreo
aunque
quedó
restringido
a
círculos
reducidos
especialmente
entre
estudiantes
y
maestros,
además
de
los
servicios
religiosos
del
Templo,
se
mantuvo
como
una
lengua
viva
en
Israel
durante
el
tiempo
del
Segundo
Templo.
Las
discusiones
de
los
Amoraim
acerca
del
contenido
de
las
Mishnaiot
continuaron
en
Eretz
Israel,
particularmente
en
la
ciudad
de
Tiberia,
estableciendo
hacia
fines
del
siglo
4
de
la
era
común,
el
llamado
Talmud
de
Jerusalén
(Talmud
de
Eretz
Israel).
En
este
Talmud
el
texto
de
la
Mishná
es
tomado
oración
por
oración
y
explicado
con
profundidad
casuística.
11
Las
Baraitot,
colección
de
textos
halájicos
que
no
fueron
incluidos
en
la
Mishná,
así
como
los
párrafos
que
incluyen
dictámenes
legales
están
escritos
en
Hebreo.
El
resto
del
texto
está
escrito
en
un
dialecto
Arameo
Occidental.
Junto
con
las
Halajot,
el
Talmud
contiene
textos
con
material
de
Hagadá.
Es
materia
de
discusión
entre
investigadores,
si
alguna
vez
el
Talmud
de
Jerusalén
incluyó
el
texto
completo
de
la
Mishná.
Las
únicas
partes
preservadas
son
los
comentarios
sobre
los
primeros
cuatro
Sedarim
(con
la
excepción
de
varios
capítulos
y
los
tratados
Eduiot
y
Avot)
y
sobre
las
tres
primeras
divisiones
del
tratado
Nidá
en
el
sexto
Seder.
El
texto
del
Talmud
de
Jerusalén
es
citado
generalmente
mencionando
el
nombre
del
tratado,
capítulo,
página,
y
columna.
Talmud
de
Babilonia
Está
aceptado
que
los
contenidos
de
la
Mishná
llegaron
a
Babilonia
a
través
de
las
enseñanzas
del
sabio
Aba
Arija,
generalmente
llamado
Rab
(d.247),
que
fue
un
discípulo
de
Rabi
Yehuda
Hanasí.
La
Mishná
se
convirtió
en
el
fundamento
legal
de
la
vida
religiosa
y
su
texto
en
la
base
de
discusión
jurídica.
A
diferencia
de
los
sabios
de
Eretz
Israel,
donde
la
tendencia
era
preservar
y
respetar
las
tradiciones
legales
de
los
sabios
antecesores,
los
Amoraim
de
Babilonia
desarrollaron
una
interpretación
más
ecléctica
del
texto
de
la
Mishná.
De
esta
manera
el
material
creció
rápidamente
y
gradualmente
llevó
a
su
codificación,
la
que
fue
emprendida
por
Rab
Ashe
(d.427),
líder
de
la
escuela
de
Sura,
y
por
Ravina
(d.499),
considerado
como
el
último
de
los
Amoraim.
Los
Saboraim
12
Los
sabios
posteriores
a
esa
época
(finales
del
siglo
5
y
principios
del
6)
son
llamados
Saboraim
("aquellos
que
reflexionan,
examinan").
Estos
eruditos
analizaron
y
completaron
las
interpretaciones
de
los
Amoraim.
Los
Saboraim
son
los
que
realmente
completaron
el
texto
final
del
Talmud
Babilónico.
El
Talmud
Babilónico
incluyó
originalmente
solamente
36
½
tratados,
pero
es
por
lo
menos
cuatro
veces
más
extenso
que
el
Yerushalmi,
aunque
este
último
se
ocupe
de
39
tratados.
Eventualmente
el
Babli
se
expandió
para
hacerlo
más
estudiable
y
quedó
definido
en
63
tratados.
Asimismo,
se
puede
fijar
como
generalidad,
que
en
el
Talmud
Yerushalmi
casi
no
existe
texto
de
Hagadá
a
diferencia
del
Talmud
Babilónico
donde
abunda
este
tipo
de
material,
insertado
entre
los
textos
que
tratan
la
Halajá.
El
lenguaje
del
Babli,
exceptuando
los
párrafos
legales
y
las
citas
de
los
ancianos
estudiosos
y
rabinos
de
Israel,
es
el
dialecto
Arameo
Oriental
de
Babilonia.
El
Talmud
Babilónico
es
citado
de
acuerdo
con
tratado,
folio,
y
página,
ya
que
el
contenido
en
prácticamente
todas
las
ediciones
desde
la
tercera
de
Bomberg
(1548)
es
el
mismo.
En
estas
ediciones
usualmente
se
anexan
al
final
del
cuarto
Seder,
siete
pequeños
tratados,
parcialmente
de
tiempos
Talmúdicos
y
parcialmente
de
tiempos
post-‐Talmúdicos,
dentro
de
los
cuales
está
el
tratado
post-‐Talmúdico
de
Soferim
concebido
para
dar
directivas
para
los
escritores
y
lectores
públicos
de
la
Torá.
Comentarios
Entre
los
comentarios
clásicos
del
Talmud
de
Jerusalén,
se
destacan
el
cometario
de
Rashí
completado
por
su
nieto
Shmuel
ben
Meir.
Principalmente
de
un
carácter
suplementario
son
los
trabajos
de
los
Tosafistas
(autores
de
las
Tosafot-‐adiciones),
que
vivieron
en
Francia
y
13
Alemania
durante
los
siglos
12
y
13.
Estos
eruditos
ampliaron
la
comprensión
de
los
textos
a
través
de
estudiadas
explicaciones
de
ciertos
tratados.
Ediciones
del
Talmud
En
los
años
1483-‐84,
Joshua
Solomon
Soncino,
había
impreso
por
primera
vez
en
la
historia
dos
tratados
del
Talmud
Babilónico
en
la
ciudad
de
Soncino,
en
el
Ducado
de
Milán-‐Italia.
En
la
última
década
del
siglo
15
y
los
primeros
años
del
siglo
16,
su
sobrino
Guershom
Soncino
publicó
gran
cantidad
de
libros
hebreos,
incluyendo
al
menos
otros
25
tratados
del
Talmud,
en
ocho
ciudades
distintas
de
Italia,
así
como
en
Salónica
y
Constantinopla.
La
primera
edición
completa
de
ambos
Talmudim
fue
obra
del
famoso
impresor
Daniel
Bomberg,
en
Venecia:
el
Talmud
Babilónico
en
los
años1520-‐23
y
el
Jerosolimitano
en
los
años
1523-‐24.
Esta
edición
determinó
la
forma
externa
del
Talmud,
incluida
la
paginación,
con
la
Mishná
arriba
al
centro
seguida
de
la
Guemará;
a
un
costado
(en
el
margen
interno)
los
comentarios
de
Rashi,
y
en
la
parte
externa
de
cada
página,
las
Tosafot
(adiciones)
hechas
por
los
discípulos
de
Rashi
que
vivieron
en
Francia,
Inglaterra
y
Alemania.
Una
segunda
edición
fue
la
de
Slavita
que
data
del
año
1796.
La
edición
más
famosa,
y
la
que
aún
hoy
en
día
es
usada
casi
universalmente
es
la
de
la
viuda
y
hermanos
Romm
de
Vilnius,
Lituania
que
data
del
final
del
año
1886
conocida
como
el
Vilno
Shas
que
incluye
muchos
comentarios
que
no
estaban
publicados
hasta
entonces.
Una
edición
más
reciente
es
la
del
rabino
Adin
Steinsaltz
que
incluye
una
traducción
al
hebreo
moderno
y
notas
científicas.
El
Talmud
se
ha
traducido
en
su
totalidad
a
varios
idiomas,
incluyendo
el
castellano
(17
tomos
solamente).
A
partir
de
mediados
del
siglo
15,
se
escriben
y
coleccionan
también
las
numerosas
"Responsas",
que
son
respuestas
de
los
rabinos
y
sabios
14
judíos
a
consultas
hechas
sobre
los
contenidos
del
Talmud
y
su
aplicación
en
la
vida
diaria.
Diferencias
1)
El
Talmud
de
Babilonia
tiene
treinta
y
seis
tratados
y
medio,
el
de
Jerusalén
treinta
y
nueve.
Aunque
hoy
día,
tenemos
63
tratados
por
el
Babli
y
los
39
por
el
Yerushalmi.
No
se
trata
simplemente
de
mas
tratados,
sino
que
este
número
es
producto
de
una
combinación
distinta.
Por
una
parte
tenemos
aquellos
tratados
que
carecen
de
guemará
en
ambas
producciones
y
que
comprenden
todo
el
Seder
Toharot
(a
excepción
de
Nidá
que
está
en
ambos);
Eduiot
y
Avot
en
el
Seder
Nezikim,
y
Midot
y
Kinín
en
el
Seder
Kodashim.
Hay
en
total
15
tratados
que
no
tienen
Guemará
en
ninguno
de
los
dos
Talmudim.
2)
Existen
11
Masejtot
(tratados)
que
no
tienen
Guemará
en
el
Talmud
de
Babilonia
pero
sí
en
Talmud
de
Jerusalén:
diez
de
ellos
del
Seder
Zeraim,
y
el
tratado
de
Shekalim
del
Seder
Moed.
3)
Asimismo,
existen
9
Masejtot
(tratados)
que
no
tienen
Guemará
en
Talmud
de
Jerusalén
pero
sí
la
tienen
en
Talmud
de
Babilonia,
todos
pertenecientes
al
Seder
Kodashim.
O
sea,
hay
28
Masejtot
que
tienen
Guemará
en
los
dos
Talmudim.
En
síntesis
podemos
decir
que
el
Seder
Zeraim
falta
en
Babilonia,
el
Seder
Kodashim
falta
en
Jerusalén
y
el
Seder
Toharot
falta
en
ambos.
La
longitud
de
cada
comentario
es
muy
diversa
en
uno
y
otro
Talmud,
resultando
casi
siempre
más
extenso
el
texto
babilónico.
Si
bien
no
existe
una
explicación
contundente
a
esta
situación,
es
lógico
suponer
que
respecto
al
Talmud
de
Jerusalén,
después
de
la
destrucción
del
Bet
Hamikdash
(Gran
Templo
de
Jerusalén),
el
pueblo
y
sus
líderes
espirituales
no
estaban
en
condiciones
anímicas
de
estudiar
y
discutir
los
temas
de
los
tratados
de
Kodashim
y
Toharot.
Recordemos
que
estos
Sedarim
tratan
específicamente
los
casos
y
asuntos
relacionados
con
ofrendas
y
purificaciones
que
se
realizaban
en
el
Bet
Hamikdash.
15
Respecto
al
Talmud
Babilónico,
también
es
lógico
suponer
que
los
sabios
en
el
exilio
no
se
esforzaron
en
estudiar
y
analizar
los
temas
de
Seder
Zeraim
que
tratan
temas
que
tienen
que
ver
con
los
preceptos
agrícolas
a
cumplir
en
la
tierra
de
Israel.
4)
Los
textos
de
Mishná
no
son
idénticos
en
los
dos
talmudim
y
además
con
alguna
frecuencia
la
guemará
de
un
Talmud,
sobre
todo
en
el
de
Jerusalén,
no
se
corresponde
exactamente
con
el
texto
de
Mishná
que
la
precede.
La
Mishná,
como
parte
integral
del
Talmud,
se
convirtió
en
objeto
de
estudio
autónomo
y
esto
se
confirma
por
el
hecho
que
ya
en
manuscritos
y
sobre
todo
en
las
ediciones
del
Talmud
de
Babilonia
se
introduce
y
se
conserva
la
Mishná
correspondiente
a
los
tratados
que
carecen
de
Guemará,
(esto
no
sucede
en
el
Talmud
de
Jerusalén).
5)
Otra
característica,
aunque
no
exclusiva,
pero
muy
significativa
en
Talmud
de
Jerusalén
son
las
abundantes
repeticiones
de
pasajes,
con
frecuencia
casi
de
forma
literal.
No
hay
aquí
espacio
para
detallarlos,
pero
se
cuentan
más
de
sesenta
pasajes
repetidos.
Se
puede
afirmar,
que
la
forma
casi
definitiva
del
Talmud
Babilónico
pudo
quedar
fijada
después
de
mediado
el
siglo
4
de
la
e.c.
y
los
trabajos
redaccionales
finales
haberse
alargado
hasta
algo
entrado
el
siglo
siguiente,
pues
los
textos
citan
rabinos
del
siglo
5.
Algunos
han
propuesto
la
fecha
concreta
entre
los
años
425
y
429
por
ser
la
que
marca
la
crisis
definitiva
de
la
institución
del
Patriarcado
en
Eretz
Israel.
En
consecuencia,
se
puede
fijar
su
compilación
en
unos
cien
o
ciento
veinticinco
años
de
adelanto
respecto
al
Talmud
de
Babilonia.
La
primera
edición
del
Talmud
de
Jerusalén
la
realizó
Daniel
Bomberg
en
Venecia
en
el
año
1523.
Ha
sido
reproducida
en
numerosas
ocasiones
pero
no
ha
conseguido
la
difusión
que
alcanzó
la
edición
del
Talmud
de
Babilonia
del
mismo
Bomberg.
16
La
edición
más
conocida
actualmente
es
la
de
Krotoshin
en
1866
(rep.
1969)
que
presenta
cuatro
columnas
por
folio,
dos
en
anverso
y
dos
en
reverso,
y
suele
citarse
con
la
referencia
a
tratado,
capítulo,
párrafo
(o
halajá),
página
y
columna
(a-‐d).
Por
ejemplo:
Ber
1,4
2d
significa
Berajot
capítulo
primero,
Halajá
(párrafo)
cuarto,
página
dos,
columna
cuarta
(reverso-‐izquierda).
Aún
no
hay
traducción
al
español
del
Talmud
de
Jerusalén.
Fue
traducido
al
inglés
por
J.
Neusner,
The
Talmud
of
the
Land
of
Israel,
35
volúmenes
publicados
a
partir
de
1982.
Persecuciones
y
Quema
del
Talmud
El
Talmud
fue
objeto
de
persecución,
quizá
por
algunos
de
sus
contenidos
interpretados
como
anticristianos,
en
la
Edad
Media
y
en
la
Edad
Moderna.
En
los
siglos
13
al
15
se
llevaron
a
cabo
discusiones
públicas
entre
cristianos
(en
su
mayoría
se
trataba
de
judíos
conversos)
y
judíos
(permitidas
y
presididas
por
las
autoridades
civiles
y
religiosas).
Estas
disputas
teológicas
eran
seguidas
generalmente
por
autos
de
fe
contra
el
Talmud
y
sus
lectores.
Como
consecuencia
de
la
discusión
pública
sostenida
en
París
el
12
junio
de
1240,
entre
el
converso
Nicolás
Donin
y
cuatro
defensores
del
Talmud,
el
tribunal
sentenció
la
quema
de
todos
los
ejemplares
del
Talmud.
A
mediados
del
año
1242
fueron
quemados
en
París
los
contenidos
de
24
carretones
de
libros
hebreos,
entre
los
que
puede
suponerse
figurarían
otras
obras,
además
del
Talmud.
Anteriormente
el
Papa
Gregorio
IX,
como
consecuencia
de
la
agitación
promovida
por
Donin,
había
ordenado
a
los
obispos
de
Francia,
Inglaterra
y
Castilla
la
confiscación
de
todos
los
ejemplares
talmúdicos.
Cinco
años
después
Inocencio
IV,
en
respuesta
a
las
quejas
de
los
judíos
quienes
aducían
que
sin
su
lectura
no
podían
comprender
la
Biblia,
ordenó
una
revisión
del
Talmud.
El
rector
de
la
Universidad
de
París
17
opinó
que
una
actitud
favorable
sería
mal
interpretada
por
el
mundo
cristiano
y
el
Talmud
fue
proscripto
el
15
mayo
1248.
En
el
año
1263
se
llevó
a
cabo
otra
famosa
discusión
pública,
cuya
consecuencia
fue
que
el
rey
Jaime
I
de
Aragón
ordenó
a
los
judíos
eliminar
del
texto
del
Talmud
referencias
supuestamente
anticristianas,
bajo
amenaza
de
quemar
sus
libros.
También
la
disputa
de
Tortosa
(1413)
concluyó
con
la
limitación
de
los
estudios
religiosos
de
los
judíos
de
Aragón.
Un
nuevo
ímpetu
se
dio
a
las
prohibiciones
de
libros
judíos
en
1431
cuando
en
el
Concilio
de
Basilea,
la
bula
del
papa
Eugenio
IV
directamente
prohibió
a
los
judíos
el
estudio
del
Talmud.
En
Italia
las
prohibiciones
del
Talmud
llegaron
a
trágicos
extremos
durante
el
siglo
16.
En
agosto
del
año
1553
el
papa
designó
al
Talmud
“blasfemia”
y
lo
condenó
a
la
hoguera
junto
con
otras
fuentes
de
sabiduría
rabínica.
El
día
de
Rosh
Hashaná
de
ese
año
(5
de
septiembre
de
1553)
los
libros
fueron
secuestrados
de
las
casas
judías
y
se
quemaron
públicamente
en
el
Campo
de
Fiori
en
Roma
miles
de
ejemplares.
En
el
asalto
a
la
judería
de
Cremona,
año
1569,
fueron
devorados
por
el
fuego
unos
12.000
libros
hebreos.
En
las
ediciones
censuradas
aparecen
en
blanco
los
pasajes
ofensivos
para
el
cristianismo.
Durante
mucho
tiempo
el
Talmud
figuró
en
las
listas
de
libros
prohibidos
por
la
Iglesia.
En
el
año
1564,
el
papa
Pío
IV
levantó
la
prohibición
del
Talmud
pero
la
confiscación
de
libros
judíos
continuó
hasta
el
siglo
18.
El
último
auto-‐de-‐fe
contra
el
Talmud
fue
en
el
año
1757
en
Polonia,
donde
el
obispo
Dembowski
de
la
ciudad
de
Kamenets
ordenó
la
quema
de
numerosas
copias
del
Talmud.
Es
interesante
destacar
que
en
el
mismo
sitio
donde
fue
quemado
el
Talmud
y
otros
textos
en
Francia,
ya
se
habían
quemado
públicamente
ejemplares
de
La
Guía
de
los
Perplejos
de
Maimónides.
18
Esta
tradición
rabínica
ha
llegado
hasta
nosotros
en
casi
todas
las
formas
literarias:
cuentos,
historias,
homilías,
parábolas,
fragmentos
de
poesía,
ficción,
dichos
populares,
y
muchos
más.
Obviamente
no
se
puede
construir
un
marco
continuo
histórico
para
el
período
del
Segundo
Templo,
o
el
período
posterior
a
la
destrucción
del
Segundo
Templo
sobre
la
base
de
las
fuentes
rabínicas,
porque
la
literatura
rabínica
no
tenía
la
intención
de
relacionar
la
historia
del
pueblo
judío
de
una
manera
ordenada.
Muchos
de
los
acontecimientos
decisivos
en
la
historia
judía
aparecen
en
forma
de
narrativas
homiléticas,
fusionando
los
acontecimientos
que
tuvieron
lugar
en
diferentes
momentos,
tanto
durante
la
destrucción
del
Primer
Templo
como
del
segundo,
e
incluso
durante
la
revuelta
de
Trajano
(112-‐115
CE)
y
la
Revuelta
de
Bar
Kochva
(132-‐135
dC).
Por
otra
parte,
los
pronunciamientos
halájicos
a
menudo
han
llegado
hasta
nosotros
en
forma
de
combinaciones
de
diferentes
niveles
y
períodos
diferentes
y,
a
veces,
de
diferentes
escuelas
e
incluso
de
escuelas
antagónicas.
Obviamente,
la
tradición
rabínica
se
refiere
a
menudo
pasajes
y
oraciones
en
forma
fundida,
la
combinación
de
los
diferentes
niveles
de
las
tradiciones
de
muchas
generaciones.
Como
estudiantes
debemos
saber
que
la
Torá
Oral
es
sólo
eso-‐una
tradición
oral-‐una
tradición
que
estaba
viva
y
se
enseñaba
en
las
distintas
casas
de
estudio
y
de
transmisión
con
las
adiciones
y
los
cambios
realizados
por
los
sabios
de
las
generaciones
posteriores.
Hay
que
decir
también
que
las
colecciones
de
la
literatura
rabínica
no
han
llegado
hasta
nosotros
en
la
forma
que
fueron
dadas
por
el
sabio
o
la
escuela
que
las
produjeron
la
primera
vez.
Estas
colecciones,
a
partir
de
la
edición
de
la
Mishná
en
el
siglo
III
dC
y
las
otras
colecciones
que
fueron
editadas
después,
preservaron
la
literatura
oral,
sobre
todo
durante
el
período
rabínico,
y
los
transmisores
no
se
abstuvieron
en
ocasiones
de
añadir
o
eliminar
elementos
en
el
curso
de
la
enseñanza
y
la
transmisión
de
la
tradición,
o
incluso
haciendo
cambios
y
la
sustituciones
de
los
antiguos
sabios.
19
Es
interesante
notar
que
la
literatura
rabínica
no
incluye
la
historia
política,
geográfica,
sociocultural
del
tipo
que
encontramos
en
la
historia
greco-‐romana
o
en
la
escrita
por
los
primeros
Padres
de
la
Iglesia,
o
incluso
del
estilo
que
fue
escrita
la
literatura
histórica
del
antiguo
Israel
(en
los
libros
bíblicos
tales
como
Josué,
Jueces,
Samuel
y
Reyes),
o
en
los
libros
apócrifos
de
1
y
2
Macabeos.
Tales
libros
apócrifos
(por
ejemplo,
la
Visión
de
Esdras
y
Baruc
(siríaco),
que
se
conserva
sólo
en
la
tradición
de
la
Iglesia)
pudieron
ser
escritos
por
los
estudiantes
que
estaban
cerca
al
mundo
de
los
sabios.
Sin
embargo,
no
tenemos
libros
de
historia
en
la
vasta
tradición
de
la
literatura
rabínica.
Lo
más
parecido
que
tenemos
son
las
obras
Seder
Olam
Rabá
y
Seder
Olam
Zuta,
que,
por
importantes
que
sean,
no
constituyen
más
que
una
crónica
que
proporciona
nombres
y
algunos
detalles
en
un
orden
cronológico.
Aunque
no
hay
libros
de
historia
en
la
tradición
rabínica,
hay
una
gran
cantidad
de
información
variada
de
todas
las
facetas
de
la
vida
social
pública
y
privada
y
la
vida
espiritual,
en
el
templo,
la
sinagoga
y
la
casa
de
estudio.
Del
mismo
modo,
podemos
recoger
hechos
de
la
literatura
rabínica
sobre
el
comercio
y
la
economía,
la
agricultura,
la
artesanía,
la
vida
de
los
sabios
y
del
hombre
común,
las
relaciones
urbano-‐rurales
y
las
relaciones
entre
la
Tierra
de
Israel
y
la
Diáspora.
Los
documentos
tipo
H
y
A
así
como
diálogos
y
debates
reflejan
el
mundo
judío
de
aquella
época
tanto
en
el
hogar
y
el
mercado,
comoe
entre
los
ricos
y
los
pobres,
los
días
de
semana
y
de
reposo,
los
festivales,
etc.
En
otras
palabras,
el
Talmud
nos
informará
prácticamente
de
todos
los
aspectos
de
la
vida
humana
en
todas
sus
variedades
y
formas
de
expresión.
Del
mismo
modo,
la
literatura
A
nos
refeririá
también
a
cada
uno
de
esos
aspectos
globales
de
la
vida.
20
La
gran
riqueza
de
la
literatura
rabínica
a
veces
nos
permite
reconstruir
la
realidad
de
la
época
en
toda
su
complejidad,
ya
sea
a
nivel
sociopolítico
como
sociospiritual,
o
en
un
plano
personal.
Hay
ciertos
temas
que
están
dispuestos
de
forma
ordenada,
como
por
ejemplo,
la
descripción
del
Templo
como
aparece
en
los
tratados
misnáicos
de
Midot
y
Tamid,
,
y
la
descripción
detallada
del
servicio
en
el
Día
de
la
Expiación
en
Mishná
Yomá.
La
información
sobre
otros
temas,
como
la
caridad
(tzedaká)
la
educación
y
la
enseñanza
de
la
Torá
a
los
niños,
se
encuentran
dispersos
en
la
literatura
y
entremezclados
en
diversos
contextos
tanto
en
las
colecciones
H
como
en
A.
Es
evidente
entonces
que
al
acercarnos
al
Talmud
no
podemos
pretender
que
se
trata
de
una
literatura
sistemática
como
estamos
acostumbrados
en
la
edad
moderna.
Son
estilos
completamente
diferentes.
La
literatura
rabínica
como
una
fuente
histórica
Debido
al
hecho
que
nuestro
Santo
Maestro
vivió
en
el
período
del
Segundo
Templo,
el
material
talmúdico
que
de
alguna
manera
proviene
o
retiene
información
sobre
esa
época,
es
altamente
importante
para
nosotros.
Aquí
la
pregunta
que
debemos
hacernos
es
la
siguiente:
¿Puede
la
literatura
rabínica
contenida
en
H
y
A
utilizarse
como
una
fuente
para
describir
la
realidad
histórica
de
la
época
del
Segundo
Templo,
que
precedió
a
la
primera
redacción
de
esta
literatura
por
ciento
cincuenta
años?
A
partir
de
la
Edad
Media,
los
autores
de
las
fuentes
históricas
judías
aceptan
todas
las
tradiciones
rabínicas,
como
un
hecho
histórico
real
no
importa
si
son
de
carácter
exegético
u
homilético,
ya
sea
incorporándolos
de
forma
literal
o
reescribiéndolos.
Para
ese
tiempo,
muchos
autores
que
recibieron
una
educación
judía
tradicional
continuaban
ese
proceder
de
la
misma
manera.
21
Hubo
también
estudiosos
judíos
que
habiendo
recibido
una
formación
filológica
e
histórica-‐crítica,
cuando
se
encontraron
con
las
fuentes
judías
tradicionales
que
tienden
a
aceptar
todo
en
bloque,
o
casi
con
los
ojos
cerrados,
prefirieron
usar
también
otras
fuentes,
como
Josefo
por
ejemplo,
además
de
historiadores
no
judíos
de
la
época
estudiada.
Estos
últimos
son
relativamente
pocos,
sin
embargo
hay
muchos
estudiosos
que
hoy
tienden
a
minimizar
o
negar
la
importancia
de
las
fuentes
rabínicas
para
el
período
posterior
del
Templo
(70
e.c),
y
más
aún,
para
el
período
del
Segundo
Templo.
Se
ha
tratado
de
argumentar
que
la
redacción
de
las
fuentes
talmúdicas
no
van
más
allá
de
principios
del
siglo
III,
y
consecuentemente
no
refljean
con
exactitud
la
realidad
del
primer
siglo,
descartándolas
entonces
como
testimonio
fiable
de
la
realidad
histórica
de
la
época
del
Segundo
Templo.
Al
igual
que
este
enfoque
es
la
práctica
de
tratar
a
todos
los
estratos
de
la
literatura
rabínica
por
separado,
es
decir,
se
selecciona
un
sujeto
o
una
personalidad,
se
recopila
todo
lo
informado
sobre
él
o
ello
en
la
Mishnah,
se
examina
analíticamente
y
solamente
después
se
analiza
todo
lo
que
encuentran
a
su
alrededor
en
las
colecciones
posteriores.
Incluso
en
las
fuentes
mismas
de
la
Mishná
se
intenta
distinguir
entre
los
informes
de
los
antiguos
sabios
y
de
los
sabios
posteriores
así
como
entre
las
tradiciones
más
antiguas
y
las
tradiciones
más
tardías.
Obviamente,
cualquier
análisis
filológico
e
histórico
contribuye
al
avance
de
la
investigación
y
la
comprensión
de
la
época
del
Segundo
Templo,
o
los
periodos
después
de
la
destrucción
del
Segundo
Templo,
pero
si
ese
análisis
se
realiza
con
el
propósito
de
reducir
el
valor
histórico
de
las
fuentes
anteriores
o
posteriores,
entonces
el
esfuerzo
tiende
a
legitimar
a
los
que
no
tienen
las
habilidades,
la
capacidad
o
la
iniciativa
de
estudiar
y
evaluar
las
fuentes
rabínicas
por
sí
mismos.
Algunos
argumentan
que
no
hay
manera
de
estimar
el
valor
histórico
de
H
y
A
por
su
desubicación
cronológica
y
geográfica,
otros
que
es
prácticamente
una
obligación
conocer
el
mundo
de
H
y
A
con
todas
sus
complejidades.
22
Para
nosotros,
la
última
opción
es
la
que
mayor
sentido
e
importancia
tiene.
Precisamente,
el
hecho
de
no
estudiar,
conocer
y
sacar
provecho
de
la
riqueza
de
las
fuentes
rabínicas
se
ha
traducido
en
dos
graves
pérdidas:
primero,
la
ignorancia
de
la
realidad
judía
y
de
la
raíz
judía
de
la
fe
cristiana.
Y
segundo,
acomodando
ilógicamente
esa
fe,
evidentemente
judía,
en
un
molde
cada
vez
más
helenístico
y
menos
hebraico.
Académicos
no
judíos,
y
hasta
cierto
punto,
judíos
estudiosos,
pero
educados
en
Europa
y
América,
han
vendido
al
mundo
la
incorrecta
idea
que
es
conveniente
trabajar
con
las
ricas
fuentes
griegas
con
que
contamos
y
que
de
hecho
han
sido
publicadas
en
ediciones
académicas,
considerándolas
así
mucho
más
confiables
que
las
fuentes
hebraicas.
Estos
investigadores
provienen
así
de
una
cultura
que
se
deriva
del
griego
y
tiene
una
afinidad
étnica
con
ella,
argumentando
que
los
libros
en
griego
y
latín
en
general
se
derivan
de
un
autor,
o
un
redactor,
cuyo
tiempo
y
medio
por
lo
general
son
conocidos,
en
contraste
con
las
obras
rabínicas,
donde
no
siempre
queda
claro
a
qué
período
pertenece
un
libro,
o
lo
que
está
detrás
de
una
controversia
rabínica.
Las
traducciones
de
la
literatura
rabínica
en
la
última
generación,
lamentablemente,
son
en
parte
erróneas,
y
es
triste
ver
cómo
surgen
teorías
enteras
que
han
sido
desarrollados
sobre
la
base
de
esas
traducciones
erróneas.
Cualquier
persona
que
está
“en
casa”
dentro
de
esas
fuentes
judías
encuentra
este
fenómeno,
con
gran
frecuencia
por
desgracia.
Ya
existen
estudiosos
que
han
señalado
algunos
de
los
errores
que
se
destacan
intensamente
en
las
traducciones
de
la
literatura
y
notas
rabínicas
así
como
en
los
comentarios
que
acompañan
a
estas
traducciones,
pero
la
mayoría
de
estos
errores
no
se
han
corregido.
Es
evidente
que
una
exhaustiva
investigación
rabínica
es
una
gran
necesidad
y
esperamos
ver
pronto
estudios
académicos
con
ediciones
críticas
del
Talmud.
23
Hay
que
decir
que
sólo
una
parte
de
las
obras
de
la
literatura
rabínica
ha
aparecido
en
ediciones
de
calidad.
La
mayoría
de
los
cursos
y
estudios
sobre
el
Talmud
carecen
tanto
de
la
investigación
literaria
como
de
la
histórica.
En
este
curso
usted
aprenderá
mucho
de
esto
y
qué
obras
de
traducciones
talmúdicas
son
las
más
confiables.
Al
mismo
tiempo
debemos
saber
que
muchas
y
problemáticas
formas
gramaticales
no
han
sido
satisfactoriamente
explicadas,
y
muchas
preguntas
sobre
el
contenido
literario
no
ha
sido
aclarado,
o
han
sido
sólo
parcialmente
aclarado.
Sin
embargo,
una
gran
cantidad
está
disponible
para
cualquiera
que
desee
examinar
los
temas
literarios
o
históricos.
Puesto
que
la
investigación
del
siglo
XIX
adoptó
técnicas
de
la
moderna
investigación
histórica
filológica,
muchos
especialistas
destacados
en
la
literatura
rabínica
aplicaron
estas
técnicas
a
dicha
literatura
y
además,
adaptaron
los
requisitos
específicos
de
la
tradición
rabínica
dentro
de
la
investigación
crítica,
dando
así
los
primeros
pasos
en
un
verdadero
acercamiento
al
Talmud.
Este
fenómeno
puede
observarse
en
las
obras
de
los
pioneros
de
la
investigación
literaria
rabínica,
como
Zacarías
Fraenkel,
Isaac
Hirsch
Weiss
y
Meir
de
Ish
Shalom,
y
más
aún
en
los
escritos
de
otros
estudiosos,
como
Wilhelm
Bacher,
Buchler
Abraham,
y
otros.
En
las
últimas
generaciones
estudiosos
como
Epstein,
Ginzburg,
Alon
y
Lieberman,
entre
otros,
han
sentado
unas
bases
sólidas
para
la
investigación
científica
y
la
interpretación
filológica.
Algunos
de
los
estudiosos
más
notables
se
esforzaron
mucho
para
utilizar
la
literatura
y
la
realidad
del
mundo
cristiano
clásico,
especialmente
del
período
patrístico,
para
llegar
a
muy
responsables
explicaciones
psicológicas
e
históricas
de
la
tradición
rabínica,
incluso,
desentrañando
muchos
pasajes
inexplicables,
ampliando
y
enriqueciendo
así
nuestra
comprensión
del
Talmud.
Esto
nos
ayuda
a
comprender
que
como
todo
cuerpo
literario,
los
escritores
no
vivieron
en
una
bola
de
aire
aislada
del
mundo,
sino
que
muchas
veces
sus
escritos
son
el
resultado
del
encuentro
y
choque
de
la
tradición
judía
con
otras
culturas,
como
la
cristiana,
la
musulmana
y
la
griega
para
citar
algunos
ejemplos.
24
La
importancia
de
estos
estudios
no
puede
ser
ignorada,
especialmente
después
de
generaciones
de
investigación
científicade
donde
concluímos
que
no
podemos
ver
en
el
enfoque
tradicional
judío
a
las
fuentes
históricas
del
Talmud,
una
respuesta
definitiva
o
satisfactoria
a
muchas
preguntas
sobre
la
historia
de
la
literatura
judía,
y
la
fe.
Es
cierto
que
grandes
eruditos
judíos
de
la
Edad
Media
hasta
nuestros
días
han
considerado
las
respuestas
dadas
por
el
enfoque
tradicional
como
suficiente.
Sin
embargo,
los
estudiosos
que
han
sido
entrenados
incluso
moderadamente
en
los
modernos
métodos
científicos
de
investigación
no
puede
aceptar
estas
respuestas
tradicionales,
acríticamente.
Para
nosotros,
es
necesario
analizar
y
explicar
las
respuestas
tradicionales
suministrada
por
fuentes
judías
a
la
luz
de
un
entorno
cultural
mucho
más
amplio
que
surge
del
encuentro
y
choque
del
judaísmo
con
otras
culturas.
Nuestras
soluciones
pueden
ser
mejores
o
peores,
pero
no
podemos
confiar
en
la
respuesta
que
la
tradición
judía
ofrece
a
las
preguntas
que
surjen.
Dos
ejemplos
bastarán
para
ilustrar
este
punto.
a)
Las
controversias
Uno
de
los
fenómenos
sobresalientes
en
todo
el
corpus
de
la
literatura
talmúdica
es
el
fenómeno
de
las
"controversias",
predominantes
tanto
entre
los
tanaítas
como
en
entre
los
amoritas.
Esta
realidad
se
encuentra
tanto
en
H
como
en
A.
Ejemplo
1:
En
una
baraita
al
principio
del
capítulo
7
de
Tosefta
Sanhedrín
(y
pasajes
paralelos
en
la
Tosefta
y
los
dos
Talmud),
encontramos
una
explicación
para
este
fenómeno
literario
e
histórico
(las
“controversias”).
25
Originalmente,
de
acuerdo
con
este
baraita,
no
hubo
controversias
en
Israel
y
en
cualquier
cuestión
que
se
planteara
se
sometía
a
la
jurisdicción
local
para
resolverla.
Si
el
tribunal
local
no
podía
resolver
el
problema,
la
controversia
sería
remitida
a
un
tribunal
cercano
de
mayor
capacidad,
y
si
éste
no
podía
dar
una
respuesta,
el
asunto
se
llevaba
al
Tribunal
Supremo
en
el
Monte
del
Templo
donde
un
voto
era
tomado
y
“lo
que
allí
se
decidiera
se
consideraba
“Halajáh”
y
asunto
resuelto”
por
mayoría
de
votos.
Una
vez
que
la
decisión
salía
del
Tribunal
Superior,
“el
asunto
era
aceptado
por
todo
Israel”.
Sin
embargo,
el
mismo
baraíta
que
afirma
que
no
había
controverias
en
Israel
más
adelante,
en
el
mismo
tratado
afirma:
"Cuando
los
estudiantes
de
la
Escuela
de
Shamai
y
la
Escuela
de
Hillel,
que
no
habían
aprendido
suficiente
Toráh
aumentaron,
las
controversias
se
multiplicaron
en
Israel
".
Así
que
por
un
lado
se
nos
dice
que
“no
hay
controversias
en
Israel”
y
por
el
otro,
“que
las
controversias
se
multiplicaron
en
Israel”.
¿Cuál
de
las
dos
posiciones
es
históricamente
confiable?
Piensa
en
esto:
Tosefta
Sanedrín
nos
informa
que
en
un
tiempo
no
hubo
polémicas.
(De
acuerdo
con
los
pasajes
paralelos,
sólo
hubo
algunas
controversias.)
Sin
embargo,
cuando
los
estudiantes
de
la
Escuela
de
Shamai
y
la
Escuela
de
Hillel,
que
no
había
aprendido
la
Torá
apropiadamente,
el
resultado
fue:
“numerosas
controversias”.
Como
este
hecho
aparece
en
la
tradición
tanaita
en
varios
lugares,
así
como
en
Babli
y
Yerusalmi,
podemos
considerarla
sustancialmente
fiables,
pero
al
mismo
tiempo
es
muy
difícil
aceptarlo
como
un
testimonio
histórico
sobre
la
inerrancia
de
la
Torá
Oral.
De
hecho,
¡todas
las
halajot
que
se
encuentran
en
las
fuentes
tanaitas
hasta
el
período
de
Hillel
y
Shamai
se
presentan
en
forma
de
controversias!
No
solamente
eso,
las
propias
cátedras
de
Shamai
y
Hillel
vivían
en
constantes
controversias.
También
hay
casos
de
los
sabios
que
estaban
en
desacuerdo
con
ambos
Hillel
y
Shamai
(m.
Eduyyot
1:1-‐2).
26
Incluso
hay
casos
en
que
estudiantes
de
Shamai
discrepan
de
la
Escuela
de
Shamai
y
la
Escuela
de
Hillel
(m.
Eduyyot
1:7-‐8).
Así
que
lejos
de
no
haber
controversias,
éstas
pululaban
por
todos
lados,
sin
embargo,
y
como
una
forma
de
solución,
al
menos
temporal,
no
faltaron
los
sabios
que,
intentando
reconciliarlas,
enseñaron
que
“ambas
posiciones
son
de
Di-‐os”
(3b
j.
Berajot,
cap.
1,
y
paralelos).
Otros
afirmaron
que
las
palabras
de
ambas
cortes
fueron
"dadas
por
un
mismo
Pastor
"(t.
Sotá
7:12,
y
paralelos).
No
faltaron
los
que
relacionaron
tan
serias
discrepancias
y
controverias
como
“por
el
bien
del
cielo”
y
que
está
"destinado
a
mantenerse"
(m.
Avot
5:17).
Como
vemos,
sea
cual
sea
el
significado
del
pasaje
en
Tosefta
Sanedrín,
no
lo
podemos
considerar
como
histórico
y
no
cuadra
con
otras
tradiciones
de
los
tanaítas.
Un
segundo
ejemplo
La
Mishná
nos
informa
de
una
famosa
polémica
que
se
prolongó
durante
generaciones
y
que
giraba
alrededor
de
una
pregunta:
"¿Puede
uno
poner
las
manos
sobre
sacrificios
en
los
días
del
festival"?
La
Mishná
(junto
con
otras
fuentes
tanaítas)
relata
que
los
“Zugot"
(los
dos
pares
de
maestros
,
concluyendo
con
Shammai
y
Hillel)
no
estuvieron
de
acuerdo
en
esta
cuestión
generación
tras
generación,
y
entonces
agrega
ciertos
títulos
importantes
para
aquella
época
diciéndonos:
"La
primera
[nombra
de
cada
uno
de
los
cinco
pares
de
נשיאים [nesi'im,
'patriarcas']
y
el
[segundo
nombre
en
cada
uno
de
los
pares
se
דין
בית
אבות
[
avot
beit
din
-‐
"padres
de
la
corte"]
"(m.
Hagigah
2:2).
Hoy
día
la
mayoría
de
los
eruditos
están
de
acuerdo,
que
en
el
tiempo
de
los
Zugot
y
el
período
del
Segundo
Templo,
el
título
נשיא (nasi,
"patriarca")
no
estaba
en
uso,
como
tampoco
el
de
דין
בית
אב (av
beit
din,
"padre
de
la
corte
").
27
El
título
de
Nasi
que
anexa
al
nombre
de
la
cabeza
del
Sanedrín
o
el
jefe
de
la
ועד
בית (
bet
va’ad)
no
aparece
en
las
fuentes
rabínicas
antes
de
Rabán
Shimón
ben
Gamliel
II
en
la
generación
después
de
la
revuelta
de
Bar
Kochva
(132-‐135
dC).
Es
evidente
que
la
Mishná
que
se
encuentra
en
el
tratado
Hagigah
describe
"los
pares"
(final
del
período
helenístico)
a
la
luz
de
la
realidad
de
la
segunda
mitad
del
siglo
II
e.c,
pero
nunca
durante
el
tiempo
del
Segundo
Templo.
Preciso
es
pues,
un
escrutinio
cuidadoso
de
las
fuentes
para
alcanzar
la
mejor
información
posible
de
los
tratados
talmúdicos.
Ignorar
esto
puede
llevarnos
a
anacronismos
innecesarios.
Como
es
lógico,
mediante
el
análisis
cauteloso,
se
puede
aclarar
en
cierta
medida,
cuando
una
tradición
diferente
de
otra
y
si
puede
ser
aceptada
como
histórica
(veraz).
Este
examen
crítico
nos
permite
también
y
muy
a
menudo,
ayudar
a
determinar
con
gran
probabilidad
qué
parte
de
una
tradición
puede
ser
aceptada
por
completo,
o
sea,
qué
parte
es
histórica
y
qué
no
se
puede
tomar
como
historia
sino
sólo
como
la
interpretación
que
refleja
la
comprensión
de
las
generaciones
posteriores.
En
otras
palabras,
no
todo
lo
que
se
atribuye
a
la
época
del
Segundo
Templo
es
de
hecho
de
esa
época.
Sin
embargo,
en
muchos
casos,
se
puede
decir
con
certeza
o
casi
certeza
qué
parte
de
un
pasaje
de
las
primeras
generaciones
es
fiable
y
qué
parte
debe
ser
considerada
con
escepticismo.
En
algunos
casos
es
evidente
que
la
tradición
tal
y
como
aparece,
sin
duda,
es
tardía
y
del
tipo
A
por
completo.
Dicho
así,
no
obstante,
es
posible
sacar
algunas
conclusiones
históricas,
ya
sean
limitadas
o
extensas.
Cuando
estudiamos
el
Talmud
debemos
tener
presenta
además
que
las
tradiciones
en
la
literatura
rabínica
aparecen
en
una
variedad
de
lugares,
en
distintos
contextos
y
en
una
gran
variedad
de
formas.
28
Tradiciones
con
respecto
a
un
determinado
tema,
literario
o
histórico,
puede
volver
a
aparecer
después
y
se
discutirá
en
muchos
lugares
en
contextos
distintos
dándonos
así
fuentes
tempranas
y
tardías
y
existentes
en
varias
composiciones
paralalelas.
Estos
pasajes
paralelos
pueden
ser
complementarios
o
contradictorios.
El
problema
en
la
evaluación
de
la
historicidad
de
la
tradición
rabínica
no
es
que
un
erudito
en
particular
la
acepta
y
otro
lo
rechaza,
sino
el
grado
de
comprensión,
análisis
e
integración
que
demos
a
dicha
tradición
teniendo
en
cuenta
todo
el
entorno
de
las
fuentes
rabínicas
estudiadas.
Por
supuesto,
cada
estudiante
de
Talmud
debe
aportar,
en
este
sentido,
la
luz
de
su
propia
creatividad
e
imaginación
y
no
solamente
recopilar
e
integrar
textos
y
compararlos,
haciendo
una
ensalada
sin
aderezo.
Como
estudiante
talmúdico
debes
saber
que
la
literatura
rabínica
refleja
una
cultura
y
un
patrimonio
que
se
desarrolló
de
forma
oral
de
generación
en
generación,
y
cuando
esas
tradiciones
fueron
finalmente
escritas,
no
se
registraron
de
forma
sistemática,
ya
sea
en
las
narrativas
del
tipo
H
ó
A.
Por
tanto,
un
estudio
sistemático
del
Talmud
es
contraproducente.
La
mente
occidental
acostumbrada
a
lo
sistemático,
tendrá
entonces
que
esforzarse
para
comprender
la
mente
rabínica.
Lo
que
deducimos
de
esto
es
que
los
maestros
talmúdicos
consideraron
simplemente
necesario,
resumir
y
sintetizar,
ya
sea
oralmente
o
por
escrito,
lo
que
era
evidente
para
los
contemporáneos
que
estaban
reflexionando
sobre
todo
ese
cuerpo
de
literatura
si
H
ó
A
que
tenían
delante.
La
sistematización
de
esta
literatura
se
realizó
sólo
en
la
Edad
Media.
Maimónides
intentó
sistematizar
la
halajá
y
el
pensamiento
judío,
pero
la
literatura
rabínica
asume
muchas
cosas
que
se
dan
por
sobre-‐
entendidas
y
por
tanto,
cada
estudiante
que
intenta
sistematizarla,
se
verá
obligado
a
interpretar
y
añadir.
29
A
menudo,
sobre
todo
en
contextos
del
tipo
A,
las
palabras
conservadas
en
las
fuentes
son
sólo
la
punta
de
un
iceberg
(témpano)
que
contiene
un
vasto
mundo
del
pensamiento
y
la
práctica
rabínica
antigua.
Un
estudio
de
estas
fuentes
fragmentadas
desde
el
punto
de
vista
filosófico
e
histórico,
revelará
el
mundo
real,
es
decir,
el
mundo
intelectual
e
histórico
que
subexiste
en
el
trasfondo
y
que
se
refleja
en
una
frase
en
particular
o
una
narrativa
general
del
tipo
A.
Al
estudiar
el
Talmud
desde
un
punto
de
vista
académico,
como
lo
haremos
en
este
curso,
tendremos
que
usar
una
metodología
apropiada
que
nos
permita
combinar
las
diferentes
fuentes
de
manera
creativa
y
teniendo
en
cuenta
los
límites
que
la
propia
creatividad
tiene
en
textos
complejos
como
son
el
H
y
el
A.
Dos
ejemplos,
relativamente
sencillos,
ilustran
esta
premisa.
Primero:
el
joven
león
y
el
Ietzer
Hará
Según
el
Talmud
de
Babilonia,
los
miembros
de
la
Gran
Asamblea
al
comienzo
del
período
del
Segundo
Templo
estuvieron
en
ayunas
durante
tres
días
y
tres
noches
y
observaron
una
especie
fuego
en
forma
de
león
salir
del
lugar
Santísimo.
Entonces
vino
un
profeta,
y
les
explicó
la
visión
afirmando
que
ésta
era
la
inclinación
por
la
idolatría
que
estaba
siendo
puesta
en
sus
manos
para
ser
echada
de
Israel.
(Yomá
69b).
A
continuación
damos
el
texto
completo
de
esta
narrativa
tipo
A.
"Entonces
Yehoshua
estaba
sobre
la
plataforma
de
los
Leviim,
con
Bani,
Cadmiel,
Sebanías,
Buni,
Serebías,
Bani,
y
Quenani,
y
clamaban
a
gran
voz
a
Dios"
(Nejemiah
9:4).
¿Qué
le
dijeron?
Rav
Yehuda,
(
según
otros,
Rabi
Iojanán)
dijo:
“Ellos
gritaron,
"¡Ay,
ay,
es
esta
(la
ietzer
hará)
que
destruyó
el
templo,
quemó
el
Heijal,
mató
a
todos
los
hombres
justos,
y
exiliado
a
Israel
de
sus
tierras,
y
aún
danza
entre
nosotros!
¿Por
qué
nos
la
dan
precisamente
a
nosotros?
¿No
es
con
la
mira
de
concedernos
una
mayor
recompensa
al
vencerla?
Sin
embargo,
no
la
queremos
ni
tampoco
tal
recompensa".
.
.
Ayunaron
tres
días
y
30
tres
noches,
y
luego
(la
inclinación
al
mal),
fue
entregado
en
sus
manos.
El
resultado
fue
que
una
llama
en
la
forma
de
un
león
joven
salió
del
Lugar
Santísimo.
"Aquí
está,
la
inclinación
al
mal
de
la
idolatría",
el
profeta
llama
a
Israel,
como
se
dice,
"Este
es
el
mal"
(Zacarías
5:8).
Mientras
lo
apresaban,
le
arrancaron
un
pelo
de
su
melena
y
emitió
un
grito
desgarrador
que
se
escuchó
a
una
distancia
de
400
millas.
Ellos
dijeron:
"Si
llora
con
tanta
fuerza,
¿qué
podemos
hacer
con
él
¿Qué
acción
tomaremos
para
que
su
voz
no
sea
escuchada
arriba
a
fin
que
el
Cielo
no
le
tenga
compasión?"
Ellos
fueron
asesorados
por
el
profeta
para
meterlo
en
una
caldera
de
plomo,
pues
el
plomo
absorbe
el
sonido.
Lo
metieron
en
una
caldera
de
plomo
y
lo
cubrieron
con
una
tapa
también
de
plomo,
y
por
eso
se
dice,
"Este
es
el
mal"
(Ibíd.).
Así
lo
arrojaron
en
medio
de
la
efa
y
pusieron
la
tapa
sobre
la
apertura.
Luego
dijo:
"Puesto
que
es
un
momento
favorable,
vamos
a
orar
contra
el
deseo
sensual."
Así
que
oraron,
y
fue
entregado
a
ellos.
El
profeta
les
dijo:
"Tengan
cuidado,
si
matan
a
este
espíritu,
el
mundo
será
destruido."
Lo
mantuvieron
prisionero
durante
tres
días.
Después,
buscaron
un
huevo
apartado
para
una
persona
enferma,
pero
no
se
pudo
encontrar
en
todo
Eretz
Israel.
Ellos
dijeron
entre
sí:
¿Qué
debemos
hacer?
Si
lo
matamos,
el
mundo
será
destruido
¿Debemos
orar
por
partes?
Hay
una
tradición
que
afirma
“Di-‐
os
no
da
las
cosas
por
medida
(“por
partes)”.
Así
que
le
sacaron
ambos
ojos
(lo
eseguecieron
completamente)
y
como
resultado,
desde
entonces
no
despertó
más
el
deseo
sensual
en
(¿hacia)
sus
familiares.
(Yoma
69b)
A
todas
luces,
esta
es
una
leyenda
tardía
que
se
nos
presenta
de
una
forma
literaria
del
tipo
A
para
expresar
la
realidad
que
desde
los
primeros
días
del
período
del
Segundo
Templo,
los
judíos
no
participaron
más
del
pecado
de
idolatría.
Esta
situación
se
atestigua
en
varios
dichos
y
metáforas
que
hallamos
en
la
literatura
amoraita
que
vino
después.
La
Mishnah,
por
ejemplo,
describe
las
fiestas
en
Beit
Hasho'evah
Beit
(Casa
para
sacar
el
agua)
31
según
el
ceremonial
que
tuvo
lugar
durante
la
Fiesta
de
los
Tabernáculos
en
el
Templo
en
Jerusalén.
Ellos
iban
por
agua
al
Siloé
y
cuando
llegaban
a
la
puerta
del
Este,
volteaban
sus
rostros
al
oeste
y
decían:
“Nuestros
padres
se
encontraban
en
este
mismo
sitio
(durante
el
tiempo
del
Primer
Templo),
dando
la
espalda
al
Santuario
y
sus
rostros
al
Oriente
reverenciando
al
sol,
pero
nosotros
hoy
volveamos
nuestros
ojos
solamente
al
Señor”
(Sucá
5:4).
De
esta
manera
se
indicaba
que
la
idolatría
había
sido
erradicada.
Además
de
esto,
varias
generaciones
antes
de
la
Mishná
(en
el
período
del
Segundo
Templo)
el
Libro
de
Judith
informa:
"No
ha
aparecido
en
nuestras
generaciones,
ni
hay
en
este
momento,
una
tribu,
clan,
distrito
o
pueblo
entre
nosotros
que
adoren
a
los
ídolos
hechos
por
los
hombres
"(Judit
8:18).
Se
puede
verificar
también
cómo
a
partir
de
la
primera
ola
de
exiliados
que
regresaban
de
Babilonia
en
el
tiempo
del
rey
persa
Ciro
el
Grande
(559
a
530
aC),
no
hay
ninguna
mención
de
advertencia
contra
la
idolatría
en
alguno
de
los
libros
escritos
por
judíos
en
aquellos
días.
Ni
siquiera
el
Libro
de
los
Jubileos
y
la
literatura
de
la
secta
de
Qumrán,
que
critican
a
los
helenistas
y
los
fariseos
muy
duramente,
sin
embargo,
nunca
los
acusan
del
pecado
de
idolatría.
Un
segundo
ejemplo:
En
el
Talmud
babilónico
el
amorá
Rav
relata
que
Josué
ben
Gamla,
el
sumo
sacerdote
entre
63
a
65
c.e,
presentó
el
siguiente
reglamento
"se
deben
establecer
maestros
para
los
niños
pequeños
en
cada
ciudad
y
en
cada
pueblo
y
traerlos
(a
la
escuela)
a
la
edad
de
seis
o
siete
años
"(n.
Bava
Batra
21a).
En
el
Talmud
de
Jerusalén,
sin
embargo,
uno
de
los
reglamentos
de
ben
Shimón
Shetaḥ,
un
contemporáneo
de
Alejandro
Janeo
y
Shlomtzion
en
la
primera
mitad
del
siglo
I
a.e.c.
fue
"que
los
niños
pequeños
deben
ir
a
la
escuela"
(J.
Ketubbot
al
final
del
cap.
8).
32
Un
erudito
detectó
aquí
una
contradicción
entre
las
dos
tradiciones
y,
en
consecuencia
llegó
a
la
conclusión
de
que
no
es
un
testimonio
histórico.
Sin
embargo,
es
dudoso
que
exista
una
contradicción
ya
que
uno
podría
argumentar
que
la
regulación
de
ben
Shimón
Shetaḥ
estableció
la
obligación
de
ir
a
la
escuela
y
el
segundo
reglamento
reforzó
la
creación
de
escuelas
en
cada
comunidad.
Así
que,
incluso
si
hay
una
contradicción,
uno
debe
aceptar
como
histórica
la
tradición
que
desde
tiempos
del
Segundo
Templo
y
en
adelante
hubo
un
sistema
escolar
organizado
para
los
niños
ya
que
ese
fue
el
marco
de
la
vida
socio-‐religiosa,
donde
estaba
bien
establecido
la
recitación
de
dar
gracias
después
de
las
comidas,
y
en
la
sinagoga,
donde
todo
giraba
en
torno
a
la
lectura
de
la
Torá,
se
suponía
que
todos
los
presentes
sabían
repetir
las
bendiciones
de
memoria
y
leer
la
Torá.
Josefo
también
hace
hincapié
en
que
el
estudio
de
la
Torá
se
encontraba
generalizado
y
que
todos
los
niños
reciban
una
educación
pro-‐Toráh
cuando
afirma:
"Si
alguien
le
pide
a
uno
de
ellos
acerca
de
nuestras
leyes,
no
hay
uno
que
no
les
sea
más
fácil
repetir
todas
las
leyes
[de
corazón]
que
decir
su
nombre
propio
ya
que
todos
nosotros
la
aprendemos
así
desde
nuestro
primer
año
de
clase,
repitiéndolas
hasta
que
finalmente
se
quedan
grabadas
en
nuestros
corazones
"(Contra
Apión
2:178;.
cf.
1:12).
Al
estudiar
las
pruebas
específicas
relativas
a
la
creación
de
escuelas
en
cada
comunidad,
sabemos
que
existen
sólo
desde
la
mitad
del
siglo
III
e.c.,
pero
en
vista
de
la
capacidad
del
público
en
general
de
leer
las
Escrituras
durante
el
período
del
Segundo
Templo,
claramente
demostrable
de
una
variedad
de
fuentes,
no
hay
razón
para
dudar
de
las
tradiciones
sobre
el
requisito
de
que
los
niños
pequeños
van
a
la
escuela,
o
la
preocupación
de
que
haya
escuelas
en
todas
partes.
La
información
histórica
dentro
de
las
narrativas
del
tipo
A
Examinemos
un
poco
más
las
tradiciones
del
tipo
A,
en
algunos
casos
exageradas
y,
en
consecuencia
sin
valor
histórico,
pero
que,
haciendo
un
análisis
cuidadoso
de
ellas
en
el
contexto
de
todas
las
fuentes
existentes,
nos
permite
llegar
a
conclusiones
históricas.
33
Presentaremos
a
nuestros
estudiantes
tres
ejemplos.
Los
dos
primeros
son
de
la
época
del
Segundo
Templo
y
el
tercero
después
de
su
destrucción.
Primer
Ejemplo:
Tres
dichos
se
transmiten
en
el
nombre
de
los
Hombres
de
la
Gran
Asamblea
en
la
primera
mishná
de
Avot.
Estos
son
en
efecto
las
más
antiguas
tradiciones
de
la
literatura
rabínica,
la
Torá
Oral.
Los
tres
enunciados
son:
(A)
בדין
מתונים
הוו (Sea
imparcial
en
el
juicio).
(B)
הרבה
תלמידים
העמידו (Haz
muchos
discípulos).
(C)
לתורה
סייג
עשו (Haga
una
cerca
–de
protección-‐
alrededor
de
la
Torá).
Estas
tres
palabras
son
la
esencia
de
la
Torá
oral
en
su
enfoque
hacia
la
continuidad
de
la
tradición
(
b)
la
exégesis
bíblica
(c)
y
su
percepción
social
(a).
Que
las
actitudes
de
éstos
constituyen
una
descripción
realista
de
los
fariseos
y
de
los
sabios
judíos
de
la
época
posterior
a
la
Gran
Asamblea,
puede
ser
demostrado
no
sólo
de
la
vasta
literatura
de
la
Torá
oral,
sino
también
de
la
realidad
del
Segundo
Templo
como
se
revela
en
Filón,
Josefo,
la
Mishná
Netarita
(NT),
e
incluso
en
la
literatura
de
los
adversarios
de
los
fariseos,
los
esenios.
En
este
curso
nos
limitaremos
a
la
discusión
de
la
primera
de
estas
tres
palabras,
es
decir,
מתונים.
Se
acostumbra
a
interpretar
מתונים (metunim)
como
"prudente",
es
decir,
no
se
precipite
en
el
juicio.
Esta
interpretación
puede
encontrarse
en
fuentes
muy
tempranas,
pero
el
vderbo
“
”מתן
aparece
en
la
Mishná
con
el
significado
de
"suave”
y
también
“moderado”
e
incluso,
“fácil."
Leemos:
"El
que
pone
las
aceitunas
en
una
prensa
para
que
les
sea
fácil
[
]ימתונו
a
sus
hijos
prensarlas
"(m.
Ṭohorot
9:5).
34
Este
verbo
se
usa
en
el
Mishnah
sólo
en
el
sentido
de
"suave".
En
otras
palabras,
los
miembros
de
la
Gran
Asamblea
enseñaron
que
uno
debe
ser
suave,
es
decir,
con
gran
sentido
de
humanidad
a
la
hora
de
dictar
sentencia.
De
hecho,
si
hacemos
un
repaso
de
las
interpretaciones
halájicas
entre
los
fariseos
dentro
de
la
tradición
rabínica
a
lo
largo
de
sus
generaciones,
en
particular
con
respecto
a
los
crímenes
donde
la
pena
capital
era
pausible,
nos
encontraremos
con
que
sus
jueces
trataron
siempre
ser
extremadamente
generosos
y
humanos
a
la
hora
de
condenar
por
un
delito
punible
con
la
muerte.
Esto
contrasta
con
las
halajot
que
encontramos
en
el
Libro
de
los
Jubileos,
que
está
cerca,
si
no
idénticas,
a
las
halajot
de
la
secta
de
los
esenios.
Sabemos
que
la
Torá
dice
con
frecuencia,
עמו
מקרב
ההוא
האיש
ונכרת (“y
ese
hombre
será
cortado
de
entre
su
pueblo”,
Ex.
30:33,38;
Lev
17:4,
9),
y
otras
expresiones
similares.
Estas
expresiones
se
entiende
en
la
Halajá
como
castigo
dado
por
el
Cielo
(m.
Ievamot
4:13).
Josefo
dice
de
los
fariseos
que
"son
por
naturaleza
indulgentes
con
respecto
a
los
crímenes
[capitales]"
(Antiq.
13:293),
en
contraste
con
los
saduceos,
en
relación
con
el
asesinato
de
Ya’akov,
el
hermano
de
Yeshua
ordenada
por
el
sumo
sacerdote
saduceo
Hanan,
sobre
quien
afirmó:
"fue
uno
de
la
secta
de
los
Saduceos,
que
son
los
más
brutales
de
todos
los
judios
en
juzgar
los
acusados"
(Antiq.
20:199).
No
estoy
afirmando
que
los
miembros
de
la
Gran
Asamblea
establecieron
las
tres
recomendaciones
exactamente
tal
como
está
redactado
en
Avot,
o
que
los
dichos
de
los
sabios
recogidos
más
tarde
allí
se
conservan
tal
y
como
se
les
dio,
pero
estas
cosas
son
una
expresión
realista
de
los
fundamentos
de
la
interpretación
de
la
Torá,
por
un
lado,
y
los
hechos
diarios
de
sus
vidas
por
el
otro,
que
se
desarrolló
en
los
primeros
días
del
período
del
Segundo
Templo,
y
que
los
fariseos
y
los
sabios
después
de
ellos
siguieron
como
práctica
rutinaria
(ejemplos
abundan
en
la
literatura
rabínica
).
35
Segundo
Ejemplo:
El
segudo
ejemplo
lo
tomaremos
del
Segundo
Templo,
su
estructura,
reglamentos
y
lugar
en
la
vida
pública,
y
que
forma
parte
destacada
en
la
literatura
tanto
de
los
tanaitas
como
de
los
amoritas.
Dos
tratados,
Middot
y
Tamid
se
dedican
en
su
totalidad
a
la
descripción
de
la
estructura
física
del
templo
y
cómo
funcionaba.
Muchos
capítulos
de
la
Mishná,
y
en
algunos
casos
todo
el
tratado,
abordan
temas
relacionados
con
el
templo
durante
las
fiestas
y
días
santos.
Casi
todo
el
tratado
Shekalim
trata
con
los
problemas
relacionados
con
la
donación
de
medio
siclo
al
Templo.
Asi
también,
casi
todo
el
tratado
Yoma
es
una
descripción
de
el
servicio
del
Templo
en
el
Día
de
la
Expiación.
Del
mismo
modo,
varios
capítulos
de
Sucá,
Pesahim
y
muchos
otros,
se
centran
en
los
detalles
de
los
rituales
del
Templo
y
su
observancia.
En
la
Mishná
(incluyendo
el
tratado
Tamid,
una
de
las
más
antiguas
colecciones
de
redacción
mishnáica)
hay
tradiciones
legendarias
que
contienen
mucha
exageración.
Ni
que
decir
del
material
mucho
más
tardío
que
se
encuentran
en
el
Talmud
de
Babilonia
y
Jerusalén
y
en
el
Midrash
que
incluyen
interpretaciones
que
tienden
a
glorificar
el
pasado
con
leyendas
vestidas
un
carácter
lírico
y
que
no
expresan
otra
cosa
que
un
anhelo
de
redención
por
medio
de
la
restauración
del
servicio
del
Templo.
Estas
tradiciones
no
puede
ser
consideradas
como
históricas
en
cierto
sentido.
Sin
embargo,
la
comparación
y
el
análisis
de
las
fuentes
nos
permiten
establecer
la
realidad
histórica
en
una
zona
relativamente
amplia
y
con
un
grado
razonable
de
probabilidad.
De
hecho,
podemos
determinar
las
dimensiones
físicas
del
Templo
(sus
cortes
de
justicia,
pasillos,
puertas
y
muchos
otros
detalles
arquitectónicos)
mediante
el
análisis
cuidadoso
de
las
fuentes
rabínicas.
36
Como
es
bien
sabido,
Josefo
también
proporciona
una
descripción
detallada
del
templo,
sobre
todo
en
“Guerras”,
y
la
imagen
que
emerge
de
las
fuentes
rabínicas
es
la
misma
imagen
que
surge
de
las
descripciones
de
Josefo.
Es
cierto
que
hay
ciertas
contradicciones
entre
la
descripción
de
la
Mishná
y
de
Josefo,
pero
éstas
no
son
mayores
que
las
contradicciones
internas
dentro
de
los
escritos
de
Josefo
mismo,
o
de
las
contradicciones
internas
dentro
de
la
Mishná.
Algunas
de
las
diferencias
de
detalle
entre
Josefo
y
la
literatura
rabínica
tal
vez
dependen
de
la
forma
de
descripción.
Es
posible
que
Josefo
cuenta
por
ejemplo,
solo
la
puerta
central
del
Templo,
pero
no
las
puertas
más
pequeñas
añadidas
a
los
lados,
o
tal
vez
las
contradicciones
reflejan
distintos
periodos.
Puede
haber
algunas
contradicciones
reales,
pero
en
general,
las
descripciones
se
ajustan
entre
sí.
Por
ejemplo,
la
orientación
este-‐oeste
del
Templo
es
la
misma
en
ambas
fuentes.
La
división
interna
del
santuario
y
sus
tribunales
es
el
mismo,
y
las
proporciones
son
las
mismas.
Los
vasos
del
templo
y
altares
se
encuentran
en
los
mismos
lugares
y
su
uso
es
idéntico.
Además,
las
excavaciones
arqueológicas
llevadas
a
cabo
en
el
Monte
del
Templo
y
sus
alrededores
ha
reforzado
algunos
de
los
datos
literarios
rabínicos,
y
hasta
ahora,
no
ha
desmentido
ninguna
de
sus
tradiciones.
Lo
mismo
se
aplica,
de
conformidad
con
aún
mayor,
al
servicio
del
Templo
y
su
lugar
en
la
vida
de
la
gente.
El
templo
de
sacrificios
en
los
días
de
semana
y
fiestas
se
establecen
en
la
Torá,
y
las
fuentes
rabínicas
son
idénticas
a
Josefo
en
relación
a
ellos.
Sin
embargo,
incluso
en
cuanto
a
la
reglamentación
que
no
está
escrita
en
la
Torá
hay
un
alto
grado
de
conformidad
entre
las
fuentes
rabínicas
y
lo
que
puede
ser
obtenida
de
otras
fuentes
del
Segundo
Templo,
como
Josefo,
Filón,
la
Mishná
Netzarita,
así
como
en
masoretas
(evangelios)
37
apócrifos,
fuentes
jurídicas
y
administrativas
romanas
y
documentos
y
hallazgos
arqueológicos.
Una
de
las
características
destacadas
relacionadas
con
la
organización
del
Segundo
Templo
es
la
colección
de
la
donación
de
medio
shekel
para
el
mantenimiento
del
templo
y
la
ciudad
de
Jerusalén.
Como
es
bien
sabido,
esta
“donación”
como
obligación
anual
fue
una
innovación
farisaica.
La
Toráh
(Éxodo
30:12-‐16)
ordena
una
donación
de
una
sola
vez
para
la
construcción
del
Tabernáculo,
y
no
una
donación
anual.
De
las
fuentes
rabínicas,
es
evidente
que
los
saduceos
se
opusieron
firmemente
a
esta
innovación
e
insistieron
en
que
los
sacrificios
públicos
fueran
financiados
por
donaciones
privadas
(ver
el
comienzo
de
Meguilat
Ta'anit).
Los
esenios
por
su
parte
enseñaron
que
la
donación
de
medio
siclo
"sólo
debe
ser
administrado
una
vez
durante
la
vida
de
un
hombre,"
y
no
anualmente
(f1ii
4Q159:
7).
De
las
fuentes
rabínicas
nos
enteramos
de
que
el
medio
siclo
era
recogido
de
todos
los
Judios
en
la
tierra
de
Israel
y
en
la
diáspora
(m.
y
t.
Shekalim
1),
y
esta
conclusión
se
ve
confirmada
por
la
literatura
rabínica
extra,
por
ejemplo,
Mateo
17:24-‐27.
Josefo
informa
que
las
ciudades
de
Nahardea
y
Nisibis
sirvieron
como
centros
para
la
recogida
de
la
donación
del
medio
siclo
(Antiq.
18:312).
Filón
habla
de
la
colección
del
medio
shekel
en
Egipto
y
en
Roma
(On
the
Embassy
to
Gaius
156-‐157,
291
y
311-‐316).
Después
de
la
destrucción
del
Templo,
Vespasiano
estableció
un
impuesto
de
dos
dinares
a
todos
los
judios
en
la
tierra
de
Israel
y
en
la
diáspora
en
beneficio
del
Templo
de
Júpiter
en
Roma,
en
lugar
de
los
dos
dinares,
(el
equivalente
de
medio
shekel)
que
los
judios
habitualmente
enviaban
al
Templo
en
Jerusalén.
38
Este
hecho,
confirmado
por
muchos
judíos,
cristianos
y
de
las
fuentes
romanas
testifican
de
la
observancia
generalizada
de
la
donación
de
medio
siclo.
De
numerosos
pasajes
en
la
literatura
rabínica
es
evidente
que
la
administración
del
Templo,
aunque
giraba
alrededor
del
sacerdocio
y
estando
en
manos
de
los
saduceos,
por
la
enorme
la
presión
por
parte
de
los
sabios
y
el
pueblo,
que
apoyaron
a
los
sabios,
obligó
a
la
sumos
sacerdotes
a
ceder
a
menudo
llevando
a
cabo
el
servicio
del
Templo
de
acuerdo
con
las
halajot
de
los
fariseos
(m.
Yoma
1:5-‐6;
t.
Sucá
5:1;
t.
Parah
3:8;
).
Este
cuadro
también
se
desprende
de
varias
descripciones
de
Josefo,
que
dice:
"Y
todas
las
cuestiones
religiosas
sobre
la
oración
y
la
ofrenda
de
sacrificios
se
llevan
a
cabo
de
acuerdo
con
las
interpretaciones
de
estos
[los
fariseos]"
(Antiq.
18:15,
cf
18.
:
17).
Echemos
un
breve
vistazo
a
los
ejemplos
de
datos
dispersos
en
la
literatura
tanaítica:
En
el
primer
capítulo
de
“Tosefta
Yoma”
nos
encontramos
con
una
descripción
detallada
de
la
actividad
del
Templo
en
la
noche
del
Día
de
la
Expiación.
En
halajá
4
Rabino
Yosi
(siglo
II)
se
dice
que
en
una
ocasión
un
sacerdote
experimentó
una
polución
nocturna
en
esa
noche
(según
los
textos
principales
de
la
Tosefta
y
su
tonalidad)
y
su
hijo
José
de
Elim
de
Séforis
lo
reemplazó.
Josefo
menciona
el
mismo
evento,
diciéndonos
que
el
hijo
de
Matías
de
Teófilo,
quien
sirvió
como
sumo
sacerdote
de
entre
5
y
4
a.c.e,
experimentó
una
polución
nocturna
en
la
noche
antes
del
ayuno
y
que
el
hijo
de
José
de
Ellemus
su
pariente
tomó
su
lugar
(17:165
Antiq.
-‐166).
Por
otro
lado,
la
Mishnah
menciona
personas
que
han
contribuido
al
templo
con
donaciones
y
diezmos,
pero
cuyos
donativos
crearon
problemas
halájicos.
La
lista
es
breve
y
todos
los
ejemplos
pertenecen
a
las
últimas
generaciones
antes
de
la
destrucción
del
Templo.
Es
notable
que
las
39
tumbas
de
dos
de
los
donantes
se
han
descubierto
en
las
cercanías
de
Jerusalén.
Una
de
estas
tumbas,
la
de
Nicanor
que
hizo
una
de
las
puertas
del
Templo,
se
conoce
desde
hace
décadas.
La
Mishná
dice:
"Los
milagros
pasaron
en
las
puertas
de
Nicanor
y
fue
recordado
con
alabanza"
(m.
Yoma
3:10).
La
Tosefta
y
el
Talmud,
documentan
de
los
milagros
que
allí
ocurrieron
cuando
él
(Nicanor)
trajo
esas
puertas
desde
Alejandría
como
un
donativo
al
templo
(t.
Yoma
2:4;
m.
Middot
2:3).
En
una
cueva
usada
como
sepultura
en
el
Monte
Scopus,
fue
descubierta
una
inscripción
en
hebreo
y
griego
que
acredita
que
allí
se
encontraban
los
restos
de
Nicanor
de
Alejandría,
quien
trajo
las
puertas
como
donación
al
Templo
(Corpus
Inscriptionum
Iudaicarum
1256).
En
el
tratado
Mishnah
Hallah
se
documenta
de
tres
personas
que
trajeron
ofrendas
llevadas
al
templo
y
que
levantaron
preguntas
halájicas:
(1)
si
primicias
podrían
ser
traidas
de
Babilonia,
(2)
si
primicias
podrían
ser
presentadas
en
forma
de
vino
y
aceite;
(3)
si
primicias
podrían
ser
traídas
desde
Siria.
La
Mishná
dice:
"Ariston
trajo
las
primicias
de
Apamea
(m.
Hallah
4:11).
Este
Ariston
aparece
en
una
inscripción
recientemente
encontrada
y
que
fue
inscripta
en
hebreo
y
en
griego:
"AFME
Ariston"
(Scripta
Classica
Israelitica
XI
[1991
/
2]:
150).
Tercer
ejemplo:
El
tercer
ejemplo
es
de
la
época
de
la
Gran
Rebelión
(66-‐70
dC).
En
fuentes
rabínicas
hay
numerosas
versiones
de
la
historia
de
partida
del
Rabán
Yojanán
ben
Zakai
de
Jerusalén
a
Yavne
y
los
privilegios
que
los
romanos
le
concedieron.
Según
el
Talmud
de
Babilonia
(n.
Gittin
56:1-‐2)
los
favores
y
bienes
entregados
fueron
muy
amplios.
Según
las
fuentes
originarias
de
la
tierra
de
Israel,
como
documentados
en
Avot
del
Rabí
Natan
(Versión
A,
capítulo
4,..
Versión
B,
capítulo
6),
los
privilegios
fueron
limitados.
40
Por
su
parte,
la
versión
como
aparece
en
Lamentaciones
Rabbah
(Lam.
Rab.
1:31)
coincide
con
Avot
del
Rabí
Natan.
Los
diversos
paralelismos
también
difieren
en
los
antecedentes
históricos
que
representan.
Sin
embargo,
estas
tradiciones
no
se
deben
analizar
sólo
desde
el
punto
de
vista
literario.
En
conjunto,
las
diversas
referencias
a
Rabán
Yojanán
ben
Zakai
y
sus
dichos,
tanto
antes
como
después
de
la
destrucción
del
Templo,
sugiere
una
idea
clara
de
sus
acciones.
Él
no
era
un
fanático,
como
los
zelotes
de
sus
días
y
todo
indica
que
se
había
opuesto
a
la
rebelión
contra
Roma.
Fue
capaz
de
ver
la
locura
de
aquella
gesta
y
su
condenación
al
fracaso
con
la
subsecuente
destrucción
del
Jerusalén.
Haciéndose
el
muerto,
pudo
evadir
el
cerco
zelote
y
salir
de
la
ciudad
para
reconstruir
el
judaísmo
después
de
la
caída
de
Jerusalén
y
del
Templo.
Se
entregó
a
los
romanos
y,
como
todos
los
que
salieron
de
la
ciudad
sitiada
y
se
entregaron
a
los
romanos,
fue
detenido.
Llegó
a
Yavne,
porque
fue
usada
como
ciudad
de
concentracion
sirve
donde
las
personas
que
salieron
de
Jerusalén
estaban
controlados
por
los
romanos.
Recibió
un
reconocimiento
limitado
y
comenzó
a
operar
en
condiciones
difíciles.
Sólo
con
el
transcurso
de
los
años
pudo
Yavne
convertirse
en
un
centro
de
liderazgo
judío
y
un
punto
de
encuentro
para
el
estudio
de
la
Torá
hasta
que
eventualmente
vino
a
ser
y
el
lugar
más
importante
en
la
elaboración
de
un
plan
para
la
reconstrucción
del
judaísmo
fuera
de
Jerusalén
y
del
Templo.
Como
vemos,
una
fuene
talmúdica
nos
dice
una
cosa
y
otras
fuentes
judaícas
nos
dicen
otra
diferente.
Qumrán
y
la
antigüedad
del
término
Halajá
Hay
muchos
términos
que
aparecen
como
narrativas
del
tipo
H
en
las
tradiciones
rabínicas
relacionadas
al
periodo
del
Segundo
Templo.
41
Muchas
de
estas
tradiciones
se
refieren
a
controversias
con
los
saduceos.
Las
tradiciones
mencionan
términos
hebreos
que
son
idiomáticos
en
la
lengua
de
los
sabios.
Ellos
no
pertenecen
a
los
mandamientos
judiciales
bíblicos,
sino
que
se
producen
en
el
argot
de
los
sabios
más
que
el
lenguaje
de
la
Biblia.
Uno
podría
argumentar
que
los
términos
no
datan
de
la
época
del
Segundo
Templo,
sino
que
se
acuñó
durante
el
período
de
la
Mishná
que
cita
incluso
los
nombres
de
los
sabios
o
personalidades
que
se
atribuyeron
como
pertenecientes
al
período
del
Segundo
Templo.
Sin
embargo,
desde
el
descubrimiento
de
los
documentos
del
Mar
Muerto
en
1947,
los
estudiosos
han
señalado
decenas
de
términos
similares
lo
que
demuestra
que
formaban
parte
del
mundo
del
período
del
Segundo
Templo.
Vamos
a
mirar
algunos
de
estos
casos
que
han
sido
esclarecidos
por
la
investigación,
comenzando
con
una
homilía
del
tipo
H
que
no
se
atribuye
a
los
días
del
Segundo
Templo
pero
que
claramente
fue
conocida
desde
entonces.
1.
En
Éxodo
22:15-‐16
y
Deuteronomio
22:28-‐29,
la
Biblia
dice
que
el
que
seduce
y
viola
a
una
virgen
está
obligado
a
casarse
con
ella
y
"ella
será
su
mujer."
Esta
obligación
se
discute
en
una
homilía
del
tipo
H
(Mejilta
,
Mishpatim
17
[en
Ex
22:15;.
ed
Rabin
Horovitz,
p.
308])
y
en
la
Mishná
(Ketubbot
m.
3:5).
En
estos
dos
textos
se
afirma
que
el
seductor
tiene
la
obligación
de
casarse
con
ella
sólo
si
es
conveniente
para
el
matrimonio
con
él,
אשה
הראויה
לו (una
mujer
adecuada
para
él),
es
decir,
no
es
una
relación
prohibida.
El
lenguaje
de
la
adición
al
versículo
bíblico
en
el
Rollo
del
Templo
(11q19
66:9)
es
idéntica:
והיא
רויה
לו
מן
החוק (y
que
es
adecuado
para
él
según
la
ley).
42
La
Mishná
y
el
Rollo
del
Templo
no
se
ponen
de
acuerdo
sobre
todos
los
detalles
de
esta
ley,
pero
la
expresión
"y
ella
será
su
esposa,
una
esposa
que
es
conveniente
para
él"
es
el
mismo
aunque
el
intervalo
de
tiempo
entre
el
Rollo
del
Templo
y
de
la
Mishná
es
de
más
de
por
lo
menos
300
años.
2.
El
día
en
que
'se
agitó
Omer
(medida
de
cebada
de
la
nueva
cosecha),
según
lo
estipulado
en
el
Levítico
23:12,
"En
el
día
agitar
(mecer)
el"
omer
".
En
la
literatura
rabínica
se
llama
igual:
יום
הנף (el
día
de
agitar.
Ver
m.
Sucá
3:12;
m.
Rosh
Hashaná
4:3).
Esta
expresión
es
una
forma
condensada
de
יום
הנף
העומר (el
día
de
mover
la
'omer),
o
como
aparece
en
otro
lugar:
הנפת
העמר (Pesikta
Rabbati
41).
La
misma
forma
aparece
varias
veces
en
el
Rollo
del
Templo,
por
ejemplo,
en
11q19
y
11q19
11:10
18:10:
וביום
הנף
העומר y
ביום
הניפת העומר.
Es
evidente
que
en
ambos
casos,
el
argot
de
los
sabios
posteriores
al
Segundo
Templo
guarda
una
estrella
relación
con
aquel
período.
3.
De
acuerdo
a
la
Torá
el
que
se
somete
a
purificación
ritual
no
se
convierte
en
puro
el
mismo
día,
pero
sólo
después
de
la
puesta
del
sol:
"Y
el
sol
se
pondrá
y
será
puro"
(Levítico
22:7):
"Y
cuando
el
sol
se
ponga
entrará
en
el
campamento
"(Deut.
23:12).
En
el
lenguaje
rabínico,
este
período
de
espera
se
llama
מעורב
שמש
(puesta
del
sol)
(m.
Parah
3:7,
y
en
otros
lugares),
y
la
finalización
del
período
que
se
llama
העריב
שמשו (su
sol
se
ha
puesto).
Este
lenguaje
aparece
a
menudo
en
la
literatura
tanaita
en
algunos
casos
con
respecto
a
las
tradiciones
y
eventos
desde
el
momento
en
que
el
Segundo
Templo
seguía
en
pie,
como
el
altercado
entre
Rabán
Yojanán
ben
Zakai
y
el
sumo
sacerdote
saduceo
de
la
época
(t.
Parah
3:6-‐10)
.
El
mismo
lenguaje
también
aparece
varias
veces
en
los
Rollos
del
Mar
Muerto,
por
ejemplo,
en
4QMMT
(4Q394
f3_7i:
18)
leemos:
להעריב
השמש
להיות
טהורים ([En
cuanto
a
la
pureza
de
la
vaca
de
la
expiación,
el
que
la
mata,
el
que
la
quema,
el
que
reúne
sus
cenizas,
y
el
que
riega
el
(agua)
para
la
purificación
de
todo
esto,]
el
sol
debe
ponerse
para
que
sean
43
puros)
(trad.
Abegg).
Y
en
un
fragmento
del
Pacto
Damasco
leemos:
וטהר
אשר
יעריב
שמשו (y
puro
es
cuyo
sol
se
ha
puesto).
4.
Los
sabios
utilizan
el
concepto
הנצוק halájico
(ha-‐nitsok),
un
término
usado
para
describir
un
líquido
que
se
vierte
desde
un
recipiente
puro
a
un
recipiente
vacío
o
en
un
alimento
o
bebida
que
contiene
impureza.
El
término
del
tipo
H
aparece
en
varias
halajot
sobre
la
impureza
de
los
utencilios
o
la
impureza
de
la
idolatría.
El
término
“ha-‐nitsok”
se
repite
un
número
significante
de
veces
en
ambas
fuentes,
tanaitas
y
amoraiitas.
De
acuerdo
a
la
halajá,
cuando
un
líquido
es
puro
no
es
trasmisor
o
portador
de
impureza,
pero
en
cuanto
se
vierte
sobre
un
vaso
impuro,
aun
la
más
mínima
gota
salida
del
recipente
puro,
se
vuelve
impura
cuando
el
nuevo
contenedor
que
lo
recibe
es
impuro,
sin
embargo,
el
liquido
que
haya
quedado
o
permanezca
en
el
recipiente
puro,
retiene
su
pureza,
aun
cuando
la
parte
que
se
desprendió
de
él
y
cayó
en
un
vaso
impuro,
la
haya
perdido.
Por
otro
lado,
es
lógico
que
un
término
que
aparece
en
la
literatura
tannaita
no
se
puede
presumir
que
exista
ante
de
la
época
tanaita
es
decir,
antes
de
la
generación
de
Yavne
[70
a
132
CE]
o
después,
sin
e”mbargo,
“ha-‐nitsok”
aparece
también
en
una
controversia
entre
los
fariseos
y
los
saduceos,
y
los
fariseos,
declararon
el
líquido
puro
y
los
saduceos
impuro
y
un
trasmisor
de
la
impureza.
En
la
Mishnah
se
lee:
"Los
saduceos
dicen:«
Ojetamos
a
los
fariseos
que
purifican
el
נצוק "(m.
Yadayim
4:7).
Podríamos
argumentar
que
el
lenguaje
de
los
saduceos
fue
modificado
por
los
editores
que
vinieron
después
para
quienes
el
término
נצוק era
muy
común,
pero
una
controversia
similar
aparece
en
4QMMT
de
los
Rollos
del
Mar
Muerto,
y
su
similitud
no
sólo
se
da
en
el
contenido,
sino
también
en
la
forma
y
la
terminología.
Este
trabajo
es
una
especie
de
polémica
anti-‐farisaica
o
tratado
propagandístico
en
la
que
el
autor
presenta
los
puntos
de
vista
44
preferidos
de
la
secta
saducea
en
oposición
a
las
opiniones
consideradas
inferiores
de
sus
oponentes
fariseos.
Leemos:
"Concerniente
a
los
derrames
de
líquido
()מוצקות,
hemos
determinado
que
no
son
intrínsecamente
puros.
En
efecto,
el
líquido
derramado
(
)מוצקות no
forma
una
barrera
entre
lo
impuro
[y]
lo
puro,
pues
el
líquido
que
sle
del
recipiente
y
va
cayendo
de
un
recipiente
(puro)
todavía
es
un
solo
líquido
"(4Q394
f8iv
:5-‐8;.
Trans
Abegg).
No
hay
que
apresurarse
a
concluir
que
la
halajá
de
Qumrán
es
la
halajá
de
los
saduceos
o
incluso
que
se
le
parece.
Sabemos
muy
poco
sobre
halajá
de
los
saduceos,
y
la
halajot
de
algunos
saduceos
que
encontramos
similares
a
las
de
Qumrán
no
dan
testimonio
de
otra
cosa
más
que
un
factor
común
a
la
secta
del
Mar
Muerto
y
los
saduceos,
esto
es,
una
tendencia
a
la
interpretación
conservadora
de
la
Torá
que
se
opusieron
a
las
interpretaciones
amplias
y
detalladas
y
a
las
múltiples
y
complejas
tradiciones
de
los
fariseos.
La
evidencia
de
los
textos
de
Qumrán
apoya
la
conclusión
de
los
estudiosos
que
atribuyen
algunas
halajot
rabínicas
para
el
período
del
Segundo
Templo,
sobre
la
base
del
análisis
de
las
fuentes
rabínicas.
En
otras
palabras,
estudiando
las
fuentes
rabínicas
tanto
del
tipo
H
como
A,
podemos
tener
acceso
a
información
de
cómo
eran
las
cosas
en
el
período
del
Segundo
Templo.
Podemos
llegar
a
la
misma
conclusión
si
comparamos
los
muchos
paralelismos
existentes
en
la
Septuaginta,
Josefo
y
los
apócrifos
con
la
Mishná
Netzarita
así
como
los
escritos
de
los
llamados
“padres
apostólicos”
aun
cuando
algunos
de
ellos,
como
Ignacio,
ya
muestran
una
tendencia
a
la
separación
de
sus
raíces
hebraicas.
La
selección
de
los
ejemplos
tomados
de
los
Rollos
del
Mar
Muerto
son
apropiados
toda
vez
que
poseen
una
similitud
lingüística
con
las
tradiciones
rabínicas
aun
cuando
son
anteriores
a
ella
y
porque
no
se
puede
afirmar
que
los
Rollos
hayan
sido
objeto
de
posterior
edición
o
reformas,
toda
vez
que
su
accesibilidad
estuvo
restringida
por
la
Sabiduría
Divina
hasta
1947
cuando
se
descubrieron.
45
Obviamente
no
puede
haber
un
consenso
general
entre
los
expertos
sobre
el
alcance
del
valor
histórico
de
los
dichos
rabínicos
pues
para
los
eruditos,
un
testimonio,
diciendo
esto
o
aquello
o
una
tradición
(anónima
o
atribuida
a
cierto
sabio)
puede
parecer
la
evidencia
histórica
irrefutable,
sin
embargo,
para
otro
no
es
más
que
una
tradición
literaria.
Para
nosotros,
no
obstante,
la
evidencia
va
más
allá
de
la
duda
razonable
para
poder
afirmar
que
con
la
mira
de
conocer
bien
el
entorno
de
nuestra
Mishná
Netzarita
que
es
un
producto
mayoritariamente
perteneciente
al
Segundo
Templo,
el
estudio
de
la
literatura
rabínica
posterior,
tanto
H
como
A,
es
importantísima
como
herramienta
interpretativa
de
nuestra
propia
Mishná.
Límites
y
cuidados:
Una
cerca
de
protección
alrededor
de
nuestra
Mishná
No
obstante,
debemos
decir
que
siempre
debemos
poner
una
cerca
de
protección
alrededor
de
nuestra
Mishná
y
recordar
que
aunque
la
literatura
rabínica
es
importante,
no
es
normativa,
sino
consultiva.
Siendo
considerada
consultiva,
significa
que
podemos
mirarla
sin
la
pasión
que
resulta
de
la
normatividad,
sino
solamente
desde
una
perspectiva
crítica-‐histórica
reconciendo
que
contiene
conceptos,
conclusiones,
alusiones
y
declaraciones
que
van
en
contra
de
la
esencialidad
misma
de
nuestra
Mishná.
Saber
separar
las
espinas
(que
son
muchas
y
filosas)
de
la
masa,
es
de
sabios,
o
como
dijera
Rav
Shaul,
“consideradlo
todo
y
retened
solo
lo
bueno”.
Tenemos
que
explorar
siempre
las
enseñanzas
del
Talmud
en
relación
a
las
Escrituras
y
nuestra
Mishná
Netzarita.
Es
importante
el
estudio
del
Midrash,
la
Mishná,
Hagadá,
Halajáh,
pero
siempre
subordinadas
a
la
enseñanza
del
Tanak
y
la
Mishná
Netzarita
pues
la
superioridad
de
la
Escritura
que
no
puede
ser
quebrantada.
46
Siempre
debemos
tener
presente
que
para
nosotros
como
discípulos
del
Ríbi
Yeshua,
tanto
los
documentos
del
tipo
H
como
A
dentro
y
fuera
del
Talmud
son
consultivos,
pero
no
inspirados
ni
normativos.
La
importancia
del
Talmud
no
puede
ser
negada,
incluso
nos
permite
un
mejor
entendimiento
del
entorno
natural
al
que
pertenecen
nuestros
libros
sagrados,
pero
repito,
debemos
poner
siempre
un
cerco
de
protección
alrededor
de
nuestra
Mishná.
Del
Tanaj
dicen
nuestros
jueces:
“Los
santos
hombres
de
Di-‐os
hablaron
siendo
inspirados
por
la
Rúaj
HaKodesh”.
(I
Kefa
1:20,21).
No
podemos
decir
lo
mismo
del
Talmud.
La
evidencia
de
ello
es
que
no
importa
la
tradición
judía
que
hablemos,
al
leer
la
Toráh
y
al
concluir
su
lectura,
sendas
bendiciones
son
dichas.
No
así
al
leer
un
tratado
talmúdico,
sea
del
tipo
H
ó
A.
Debemos
tener
siempre
presente
que
el
Tanaj
representa
la
infalible
Palabra
de
Di-‐os
que
no
puede
ser
quebrantada
y
por
tanto,
“toda
la
Escritura
es
inspirada
por
Di-‐os”.
Pero
no
podemos
decir
lo
mismo
del
Talmud.
La
Escritura
y
solamente
la
Escritura
Sagrada
es
normativa
y
constituye
la
regla
final
de
nuestra
fe
y
práctica.
Sin
embargo,
debemos
reconocer
que
en
un
plano
socio-‐cultural,
la
Mishná,
el
Talmud,
los
midrashim,
etc.,
nos
dan
informes
extraordinarios
que
enriquecen
nuestra
fe
y
al
mismo
tiempo
proporcionan
el
entorno
natural
al
que
pertenecen
nuestros
Escritos
Sagrados.
Debemos
aprender
a
leer
y
estudiar
nuestros
Escritos
Inspirados
y
Normativos
en
su
máxima
comprensión,
a
la
luz
del
pensamiento
hebraico
al
que
pertenecen
pues
solamente
en
su
entorno
hebreo
tienen
sentido
y
forma
para
nosotros.
No
existe
contradicción
alguna
entre
la
ayuda
que
nos
brinda
el
Espíritu
Sagrado
y
la
realidad
del
conocimiento
hebraico
de
las
Escrituras
y
todo
aquello
que
nos
ayuda
a
colocar
el
contexto
hebreo
propio
de
las
Escrituras.
47
Algunos
proponen
que
con
la
ayuda
del
Espíritu
Santo
no
necesitamos
nada
más
que
estudiar
ni
analizar,
porque
“el
Espíritu
nos
guía
a
toda
la
verdad”
y
consecuentemente
el
estudio
es
“aflicción
de
la
carne”.
Expresiones
y
propuestas
como
estas
usan
las
palabras
del
Maestro
totalmente
fuera
de
contexto.
El
Espíritu
nos
recordará
todas
las
cosas,
SI
LAS
ESTUDIAMOS.
Pero
si
somos
holgazanes
espirituales,
si
no
“escudriñamos
las
Escrituras”,
entonces
es
una
falta
de
respeto
a
Di-‐os
pedir
que
nos
recuerde
lo
que
no
fue
nunca
una
prioridad
en
nuestras
vidas.
No
podemos
usar
al
Espíritu
Santo
como
una
justificación
a
nuestra
indisciplina
del
estudio.
Hacerlo
es
blasfemia.
Por
otro
lado,
el
Espíritu
nos
guiará
en
todo
este
proceso
maravilloso
de
la
educación
de
la
Toráh
y
del
Talmud,
tanto
en
las
narrativas
del
tipo
H
como
A
para
que
no
seamos
movidos
de
nuestra
fe
y
del
fundamento
de
ella,
que
es
la
Torah
Viviente,
nuestro
Señor
Yeshua
el
Mesías.
Debemos
entender
que
un
entorno
hebreo
es
la
“casa
natural”
de
las
Escrituras
Hebreas,
incluyendo
nuestra
Mishná
Netzarita.
Un
contexto
hebreo
no
solamente
es
lo
más
natural,
sino
que
tiene
mucho
más
sentido
que
un
contexto
helenista,
como
ha
ocurrido
en
la
historia
del
cristianismo
tradicional.
Precisamente
por
no
colocar
estos
escritos
en
su
entorno
apropiado,
se
corre
el
peligro
de
extraviarse
de
las
mismas
Escrituras
que
decimos
defender,
toda
vez
que
la
misma
presupone
un
conocimiento
de
ese
entorno
hebraico,
como
dice
el
RaShTá
en
una
de
sus
cartas:
“Hablo
con
los
que
conocen
la
Ley”
(Ro.
7:1ss).
Los
escritos
rabínicos
son
difíciles
de
entender
en
sí
mismos,
cuánto
más
si
lo
sacamos
de
su
contexto
original.
Esto
fue
precisamente
lo
que
pasó,
no
una,
sino
varias
veces
con
los
escritos
de
Rav
Shaul
de
Tarso,
como
fue
documentado
ya
desde
el
primer
siglo,
corriendo
el
riesgo
de
que
los
indoctos
e
inconstantes
tuerzan
“como
hacen
con
las
otras
Escrituras
para
su
propia
perdición”
(
2
Kefa
3:16).
48
Nuestro
Santo
Maestro,
el
maestro
de
Israel
y
del
mundo,
Su
Majestad
Yeshua
HaMashiaj
ha
dicho
claramente
que
la
Toráh
es
la
verdad
(
Yojanán
17:17).
Siendo
la
Toráh
un
documento
hebraico,
debemos
procurar
acercarnos
a
ella,
estudiarla
y
explicarla
dentro
de
su
género,
nunca
extrayéndolo
de
allí.
Debido
a
que
precisamente
la
Iglesia
Cristiana
sacó
a
Yeshua
y
a
la
Mishná
Netzarita
de
su
entorno
hebreo,
produjo
un
Jesús
y
un
Pablo
enemigo
de
los
judíos,
antisemitas,
que
eventualmente
ha
llevado
a
la
propia
comunidad
judía
tener
un
entendimiento
inapropiado
de
nuestros
libros
y
héroes
así
como
de
nuestro
justo
Mesías.
Cuando
estudiamos
nuestra
Mishná
a
la
luz
del
judaísmo,
no
del
helenismo
y
siguiendo
las
fuentes
hebraicas
complementarias
con
que
ahora
contamos,
como
los
escritos
de
Flavio
Josefo,
algunos
documentos
cristianos
antiguos,
como
la
Didajé
y
algunas
cartas
de
la
época
por
ejemplo,
así
como
la
Mishná
y
el
Talmud,
damos
a
nuestra
Mishná
el
contexto
apropiado
para
que
bajo
la
dirección
del
Espíritu,
saquemos
el
máximo
de
provecho
de
sus
enseñanzas
y
la
manera
cómo
aplicarlas
en
nuestra
generación,
sin
perder
la
esencialidad
y
originalidad
natural.
Esa
es
la
razón
por
la
que
estudiaremos
el
Talmud
en
este
segundo
nivel
de
nuestra
Yeshivá.
Tenemos
que
enseñar
a
nuestra
generación
que
la
Mishná
Netzarita
es
un
libro
judío,
no
helenista,
que
pertenece
al
mundo
judío,
no
al
mundo
romano
y
que
una
mentalidad
semita
es
indispensable
para
sacar
el
mayor
provecho
de
nuestras
Escrituras
Semitas
Sagradas.
Pero
al
mismo
tiempo,
tenemos
que
recordar
que
el
Talmud
no
está
al
mismo
nivel
de
las
Escrituras
Sagradas,
sino
que
sirven
de
herramienta
para
estudiar
y
comprender
de
la
mejor
manera
posible,
la
Escritura
Sagrada.
Si
tenemos
un
tratado
del
Talmud
y
el
Tanaj,
debemos
poner
el
Talmud
abajo
y
el
Tanaj
encima,
nunca
al
revés.
Esa
es
la
diferencia.
Una
diferencia
que
ninguno
de
nosotros
deberá
cambiar.
Nunca.
So
pena
de
iniciar
un
serio
desvío
del
camino.
49
Conocer
la
literatura
rabínica,
tanto
como
se
pueda,
nos
ayudará
a
tener
el
entorno
apropiado
donde
pertenecen
nuestros
libros
sagrados,
aun
cuando
la
cerca
de
protección
debe
ser
puesta
siempre
precisamente
para
proteger
lo
inspirado
de
lo
no
inspirado.
¿Cómo
puede
entonces
lo
no
inspirado
ayudar
a
entender
lo
inspirado?
De
la
misma
manera
que
la
mujer
creyente,
“santifica
al
marido”,
así
también
la
Mishná,
el
Talmud,
los
midrashim,
etc,,
nos
ayudan
a
entender
el
texto
sagrado,
tanto
como
las
condiciones
políticas
para
nada
sagradas,
del
primer
siglo,
nos
ayudan
a
entender
mucho
de
las
narrativas
que
encontramos
en
nuestra
Mishná.
Lo
mismo
se
aplica
a
cualquier
otro
período
de
la
historia
de
nuestro
noble
pueblo
judío.
Entendemos
mejor
a
Moisés
cuando
comprendemos
bien
la
cultura
egipcia
en
la
cual
vivió
y
se
educó
desde
su
niñez.
Además,
debemos
estudiar
el
Talmud
porque
el
judaísmo
como
lo
conocemos
actualmente,
con
la
excepción
del
netzarita,
es
producto
del
Talmud.
Si
queremos
tener
un
sentido
de
diálogo
y
pertenencia
general
dentro
de
nuestro
pueblo,
conocer
el
Talmud
tanto
como
se
pueda
nos
será
extraordinariamente
útil
como
punto
de
encuentro
y
convergencia
nacional.
La
cerca
de
protección
es
necesaria
también
porque
el
propio
Talmud,
equivocadamente
llega
a
la
conclusión
pasional
de
que
sus
enseñanzas
están
al
mismo
nivel
e
incluso
por
encima
de
la
autoridad
de
las
Escrituras.
Cuando
los
rabinos
enseñan
(Tratado
post-‐talmúdico
Soferim)
que
“La
Toráh
(Jumash)
es
como
el
agua,
el
Mishná
es
como
el
vino
,
y
la
Guemará
es
como
el
vino
con
añejo”,
y
recordando
el
dicho
del
Maestro
de
que
“el
añejo
es
mejor”,
entonces
ya
tenemos
una
idea
de
la
importancia
de
la
cerca
de
protección
alrededor
de
nuestra
Mishná.
50
Por
otro
lado,
el
Talmud1
nos
dirá:
"Los
que
se
dedican
a
la
lectura
de
la
Biblia
ejercitan
una
virtud
determinada,
pero
no
mucho;
los
que
estudian
la
Mishná
ejercitan
una
virtud
mayor,
por
lo
que
van
a
recibir
una
recompensa
(mayor),
pero
sin
embargo,
aquellos
que
toman
sobre
sí
mismos
la
virtud
para
estudiar
la
Guemará
ejercitan
la
mayor
de
las
virtudes”.
También
encontramos
la
siguiente
declaración:
"Hijo
mío,
presta
atención
a
las
palabras
de
los
escribas
y
no
a
las
palabras
de
la
ley."
(Sanedrín
88b)
De
donde
se
desprende
que
violar
las
instrucciones
de
los
rabinos
se
considera
un
pecado
mayor
que
violar
la
ley
escrita
de
Moisés.
Maimónides
no
dudó
en
afirmar
que
cualquiera
que
negara
la
enseñanza
de
los
rabinos
como
aparece
en
la
Toráh
Oral,
es
un
violador
de
la
Toráh
Escrita
y
difícilmente
tendrá
parte
en
el
mundo
por
venir.
La
pasión
por
los
rabinos
fue
tan
grande
que
se
llegó
a
decir
que
ningún
rabino
iría
al
infierno.
Y
aun
cuando
un
rabino
dijera
una
cosa
y
otro
otra
completamente
opuesta,
como
las
controversias
en
Shamai
y
Hillel,
el
Talmud
considera
que
“ambas
son
las
palabras
del
Di-‐os
viviente”
(Erubin
13b).
El
Talmud
ordenó
destruir
los
escritos
de
los
“minin”
es
decir,
de
los
judíos
netzaritas,
por
considerarlos
heréticos
y
a
la
persona
de
Yeshua,
en
varias
instancias,
es
vista
con
desdén
y
ni
siquiera
se
le
menciona
por
nombre
sino
como
“ese
hombre”
o
simplemente
Yeshu,
lo
cual
es
visto
como
un
acrónimo
en
hebreo
para
decir:
“Que
su
nombre
sea
borrado
para
siempre”.
En
un
documento
post-‐talmúdico,
pero
influenciado
por
el
Talmud,
se
afirma
que
Yeshua
(Yeshu)
fue
un
hijo
ilegítimo
de
Miriam
con
un
solado
romano
(Panteras),
que
sus
poderes
curativos
los
obtuvo
por
medio
del
estudio
de
la
magia
en
Egipto
y
que
hacía
otros
milagros
porque
se
robó
del
Templo
la
pronunciación
correcta
del
Nombre
de
Di-‐
os.
1
Baba Metzia 33:
51
La
literatura
judía
considera
que
el
castigo
divino
cayó
sobre
él
y
fue
echado
vivo
al
infierno
donde
continúa
quemándose
entre
excrementos
por
el
grave
daño
que
trajo
a
Israel.
Así
que
debemos
tener
claro
que
el
Talmud
no
es
inspirado
divinamente,
que
no
es
Palabra
Normativa
de
Di-‐os
y
que
su
valor
como
literatura
tiene
sus
importancia
pero
nunca
considerándolo
de
origen
divino
como
las
Escrituras.
Ciertamente
que
el
judaísmo
sin
Yeshua
considera
el
Talmud
divinamente
inspirado
al
punto
de
que
un
judío
debe
poner
más
atención
al
Talmud
(la
palabra
de
los
rabinos)
que
a
la
propia
Escritura
(Erubin
21b),
cuando
en
nuestro
caso,
sabemos
que
lo
contrario
es
lo
normativo:
“La
Palabra
(escrita)
de
Di-‐os
no
puede
ser
quebrantada”.
Nuestro
Santo
Maestro
nos
advierte
que
debemos
tener
cuidado
con
la
“levadura
de
algunos
fariseos
pues
con
sus
tradiciones
(añadidas
constantemente)
anulan
la
Palabra
escrita
de
Di-‐os”.
Mucho
más
podríamos
decir
sobre
este
asunto,
pero
las
evidencias
dadas
son
suficientes
para
recordar
que
al
estudiar
el
Talmud
y
todo
lo
que
se
relaciona
con
él,
debemos
conocer
sus
limitaciones,
sus
debilidades
éticas
y
por
tanto,
colocar
siempre
una
cerca
de
protección
alrededor
de
nuestra
Sagrada
e
Inspirada
Toráh.
Una
vez
clarificado
esto,
podemos
entonces
estar
listos
para
iniciar
nuestro
estudio
en
el
Talmud,
iniciando
con
el
primer
tratado
de
todos:
Berajot
correspondiente
a
la
primera
sección
de
la
Mishná
conocida
como
Zeraim
(Semillas).
Tratado
BERAJOT
EL
tratado
de
Berajot,
literalmente
"Bendiciones",
es
el
primer
tratado
del
Talmud.
De
modo
general,
se
puede
decir
que
comprende
tres
temas
principales
que
establecen
las
bases
de
la
fe:
La
plegaria
Shemá
Israel
y
el
concepto
de
la
unicidad
divina,
el
rezo
de
las
Dieciocho
Bendiciones
y
52
el
modo
de
recibir
la
influencia
divina,
y
las
bendiciones
por
el
goce
del
hombre
en
el
mundo.
Sólo
los
cuatro
últimos
capítulos
de
este
tratado
tratan
de
las
bendiciones,
fundamentalmente
de
las
que
preceden
y
siguen
a
las
comidas,
que
son
de
origen
bíblico
(Dt
8,
10).
Los
cinco
primeros
capítulos
se
refieren
a
las
oraciones
diarias,
concretamente
el
Oye,
Israel
y
la
tefilá
(=
la
oración
de
las
18
bendiciones).
Estas
oraciones
tienen
forma
de
bendiciones
(berajot)
y
van
acompañadas
de
bendiciones.
La
razón
de
incluir
este
tratado
en
el
orden
de
las
«semillas»
hay
que
buscarla
probablemente
en
la
circunstancia
de
que
las
bendiciones
se
recitaban
singularmente
tras
la
degustación
de
ciertos
productos
de
la
tierra.
El
tratado
tiene
9
capítulos:
Cap.
primero:
Tiempo
de
la
recitación
del
Oye,
Israel,
por
la
mañana
y
la
tarde,
posición
del
cuerpo
durante
la
recitación,
bendiciones
antes
y
después
del
Oye,
Israel.
Cap.
II:
Condiciones
en
la
recitación
del
Oye,
Israel,
su
interrupción.
Cap.
III:
Quiénes
están
exentos
de
la
recitación
del
Oye,
Israel,
y
de
la
tefilá.
Cap.
IV:
Tiempos
de
la
recitación
de
la
tefilá,
su
abreviación,
recitación
con
devoción,
oración
adicional.
Cap.
V:
La
intención
en
la
recitación
de
la
tefilá,
inclusión
de
otras
peticiones,
normas
sobre
su
recitación
pública.
Cap.
VI:
Bendiciones
que
han
de
recitarse
con
la
degustación
de
ciertos
alimentos
y
bebidas.
[Link]:
Acción
de
gracias
común.
[Link]:
Lavado
de
manos,
acción
de
gracias
sobre
el
vino,
la
habdalá
al
fin
del
sábado.
Cap.
IX:
Bendiciones
para
ocasiones
especiales.
Recuerda:
El
Pueblo
de
Yisrael
recibió
la
Torá
del
Todopoderoso,
por
medio
de
Moshé
Rabenu,
en
el
año
2.448
de
la
Creación
del
Mundo
(
1.313
antes
e.c.).
Esta
Torá
constaba
de
dos
partes:
Una
escrita
y
otra
oral.
Sólo
unas
pocas
leyes
de
la
Torá
Escrita
fueron
dadas
con
toda
claridad
de
detalles
53
y
particularidades,
en
aras
de
poder
acatarlas
correctamente.
El
resto,
necesitaría
ser
explicado
y
aclarado.
El
cometido
primordial
de
la
Torá
Oral
era,
consecuentemente,
clarificar
aquellos
conceptos
escritos
que
lo
necesitaban.
Pongamos
algunos
ejemplos:
En
la
Torá
Escrita
se
dice:
En
cabañas
habitaréis
durante
siete
días
(Levítico
23.42).
No
obstante,
no
se
especifica
cómo
deben
ser
construidas.
¿Qué
medidas
mínimas
o
máximas
deberán
tener?
¿Cómo
deben
ser
sus
paredes,
de
qué
material?
¿Cómo
debe
ser
el
techo?
¿Qué
significa
habitar?
¿Acaso
no
se
pueda
salir
durante
siete
días
de
ellas?,
etc.
En
diversos
lugares,
la
Torá
Escrita
nos
insinúa
leyes
o
costumbres
que
no
se
describen
en
ella,
pero
que
sí
aparecen
en
la
Tradición
Oral
que
la
acompaña.
Por
ejemplo:
Sobre
aquel
señor
que
pretende
casar
a
su
hijo
con
una
sierva
judía
se
dice:
Le
aplicarán
la
Ley
de
las
Hijas
(Éxodo
21:9).
¿A
qué
se
refiere
al
decir
Ley
de
las
Hijas?
¡Este
concepto
no
se
encuentra
en
la
Torá
Escrita!
Igualmente
ocurre
con:
“Pesarán
monedas,
según
la
dote
de
las
vírgenes”
(Ibíd.
22:16).
¿Cuál
es
la
dote
de
las
vírgenes?
También:
“Y
degollarás
tus
reses
tal
cual
te
ordené”
(Deuteronomio
12:21).
¡En
ningún
lugar
de
la
Torá
Escrita
se
nos
ordena
degollar,
y
por
ende,
la
forma
de
llevarlo
a
cabo!
Con
relación
a
la
observancia
del
Shabat,
uno
de
los
Diez
Mandamientos
reza
así:
“No
realizarás
ningún
trabajo
en
Shabat”
(Éxodo
20:10).
¿Qué
se
denomina
trabajo?
¿Acaso
se
refiere
a
un
esfuerzo
físico,
o
intelectual,
una
molestia,
obedecer
una
orden...?
¿Cómo
se
puede
cumplir
con
la
Ley
que
yo
acepté
cumplir,
si
desconozco
los
pormenores
de
la
misma?
Y,
en
consecuencia,
¿cómo
podría
el
Eterno
recompensar
mi
fidelidad
a
la
Ley
o
castigar
la
transgresión
de
la
misma,
cuando
Él
no
se
preocupó
de
revelarme
de
forma
clara
y
diáfana
el
modo
de
hacerlo?
Siguiendo
con
este
mismo
tema:
La
Torá
detalla
tres
prohibiciones
sabáticas,
a
saber:
Arar,
cosechar
y
prender
fuego.
54
Si
cualquier
trabajo
está
prohibido
en
Shabat,
¿cuál
es
la
necesidad
de
detallar
solamente
estos
tres?
Si
solo
estas
tres
cosas
están
prohibidas,
¿para
qué
me
dice
la
Torá
“ningún
trabajo”?
En
el
Libro
Bamidbar
(15:32-‐36)
se
relata
sobre
un
hombre
que
fue
descubierto
recolectando
leña
en
Shabat.
Lo
apresaron
y
lo
llevaron
ante
la
presencia
de
Moshé
y
Aharón.
Después
de
ser
consultado
el
Eterno,
dijo
que
dicha
persona
habría
de
morir.
Al
leer
este
pasaje
surgen
diversos
interrogantes:
¿En
función
de
qué
Ley,
no
descrita
en
la
Torá,
se
ordenó
su
detención?
¿Quién
les
dijo
que
apilar
leña
estaba
prohibido?
¿No
hubiese
sido
más
correcto
consultar
primeramente
si
se
estaba
cometiendo
un
delito,
en
lugar
de
querer
saber
cuál
debía
ser
el
castigo?
Efectivamente,
en
la
Ley
Escrita
no
estaba
especificada
la
falta
cometida,
no
así
en
la
Torá
Oral.
En
otro
lugar
se
dice:
Que
no
salga
nadie
de
su
lugar
el
día
séptimo
(Éxodo
16:29).
Digamos
que
queremos
cumplir
meticulosamente
este
mandato,
¿qué
deberíamos
hacer?
¿Acaso
no
podríamos
salir
de
nuestra
casa,
o
de
nuestro
cuarto,
o,
tal
vez
no
movernos
del
lugar
en
el
que
nos
encontrábamos
a
la
entrada
del
Shabat?
Encontramos
una
obvia
contradicción
en
la
Torá
Escrita.
Por
un
lado
declara:
“Durante
siete
días
comerán
Matsot”
(Éxodo
12:15),
mientras
que
por
otro
dice:
“Seis
días
comerás
Matsot”
(Devarim
16:8).
¿Acaso
el
Eterno
no
se
percató
de
este
flagrante
error
cuando
transmitió
a
Moshé
Su
Ley?
Evidentemente,
el
Todopoderoso
no
se
equivocó
cuando
dictaba
a
Moshé
lo
que
debía
escribir,
ni
este
lo
hizo
al
transcribir
Sus
Palabras.
¿Cómo
responde
el
judaísmo
a
esto?
La
Torá
Oral.
Si
vamos
a
ella,
allí
encontraremos
la
respuesta
a
esta
y
a
todas
las
preguntas.
Estos
y
otros
muchos
ejemplos
nos
muestran
que
debemos
aceptar
la
interrelación
existente
entre
las
dos
partes
de
la
misma
Torá,
y
nos
55
obliga
a
admitir
con
total
objetividad
que
se
complementan
mutuamente.
Rabí
Yehudá
Haleví
(El
Kuzari
3,35)
se
mofaba
de
aquellos
caraítas
que
pretendían
estudiar
la
Torá
Escrita
sin
la
ayuda
de
la
Torá
Oral.
Decía:
“Sería
interesante
observar
un
juicio
entre
dos
litigantes,
donde
el
juez
utiliza
únicamente
las
leyes
escritas
en
la
Parashá
Mispatim...”.
Las
explicaciones
y
aclaraciones
que
acompañan
a
la
Torá
Escrita
conforman
la
Torá
Oral,
la
cual
con
el
paso
del
tiempo,
tuvo
que
ser
escrita
necesariamente,
en
forma
de:
Midrash
Halajá,
Mishná,
Toseftá,
y
los
Talmudin
(Babli
y
Yerusalmi).
¿Por
qué
todos
los
datos
de
la
Torá
Oral
no
los
entregó
el
Eterno,
igualmente
por
escrito?
La
Torá
es
un
compendio
de
Leyes
entregado
por
el
Todopoderoso
al
Pueblo
de
Yisrael
para
que
sean
cumplidas.
Sin
embargo,
sabemos
que
un
texto
escrito
es
susceptible
de
interpretaciones.
¿Por
qué
los
Tribunales
de
Justicia
ordinarios
necesitan
de
jueces,
abogados
y
fiscales?
¡Ante
cualquier
pleito,
que
se
aplique
la
ley
escrita
predeterminada
que
trata
dicho
caso!
La
respuesta
es
simple:
Cada
cual,
en
función
de
su
comprensión,
ya
sea
subjetiva
u
objetiva,
puede
entender
con
su
lectura
cosas
diferentes.
Cada
caso
está
envuelto
en
un
sinfín
de
factores
que
lo
hacen
único
e
irrepetible,
y,
por
tanto,
es
necesario
un
tratamiento
pormenorizado
del
mismo.
Igualmente,
ocurre
en
la
Torá.
La
Escrita
habla
de
una
forma
genérica
sobre
cada
Ley,
pero
es
imprescindible
que
la
Torá
Oral
nos
especifique
los
términos
a
aplicar
en
cada
caso.
EL
Midrash
contesta
así
a
la
pregunta
de
por
qué
no
fue
entregada
escrita
la
Torá
Oral:
«Escribe
estas
cosas»
(Éxodo
34:27)
Preguntó
Moshé:
Señor
del
Mundo:
¿Les
doy
esta
Torá
por
escrito?
Le
respondió:
No
deseo
que
se
las
des
por
escrito,
porque
sé
que
los
gentiles
los
van
a
dominar,
la
van
a
agarrar
y
los
van
a
despreciar.
Por
tanto,
el
Pentateuco
56
se
los
entrego
por
escrito,
y
la
Mishná,
el
Talmud
y
la
Hagadá
se
los
entrego
oralmente.
Así,
si
los
gentiles
los
gobiernan,
seguirán
siendo
diferentes
a
ellos,...
(Shemot
Rabá
47).
La
Ley
Oral
fue
transmitida
desde
su
entrega
en
el
Monte
de
Sinai,
de
padres
a
hijos,
de
maestros
a
alumnos,
de
forma
ininterrumpida
y
fieles
al
espíritu
de
la
misma.
Sin
embargo,
como
consecuencia
de
las
continuas
persecuciones
que
padeció
el
Pueblo
de
Yisrael,
y
por
los
decretos
de
los
pueblos
invasores
que
les
prohibían
el
estudio
de
la
Torá,
fue
necesario
transcribir
aquella
Torá
de
transmisión
oral.
Los
Sabios
entendieron
que
corría
peligro
la
fidelidad
y
la
veracidad
de
los
términos
de
la
Torá
que
se
seguían
transmitiendo
de
forma
oral.
Como
ya
hemos
explicado,
fue
el
gran
sabio
Rabí
Yehudá
Hanasí
quien
tomó
en
sus
manos
esta
ardua
labor,
ochenta
años
después
de
la
destrucción
del
Segundo
Templo
(Año
70
e.c.).
Rabí
Yehudá
compiló
y
resumió
todo
el
conocimiento
de
la
Ley
Oral
en
sesenta
y
tres
tratados,
que
a
su
vez
fueron
divididos
en
seis
Órdenes,
como
ya
ha
sido
explicado.
Más
adelante,
y
debido
a
lo
conciso
y
resumido
del
texto
de
la
Mishná,
fue
necesario
el
estudio
pormenorizado
y
ampliado
de
cuanto
en
ella
había
escrito,
dando
lugar
a
las
dos
grandes
obras
talmúdicas:
el
Talmud
Bablí
(de
Babilonia)
y
el
Talmud
Yerushalmi
(de
Jerusalem).
Tratado
BERAJOT
Cap.
I
1.
¿Desde
qué
momento
puede
ser
recitado
el
Oye,
Israel
(i)
por
la
tarde?
Desde
el
momento
en
el
que
los
sacerdotes
entran
(ii)
para
comer
de
la
ofrenda
(iii)
hasta
e1
final
de
la
primera
vigilia
(iv).
Esta
es
la
opinión
de
R.
Eliezer.
Pero
los
sabios
(v)
dicen
(que
se
puede
recitar)
hasta
la
media
noche.
Rabán
Gamaliel
afirma
(que
se
puede
recitar)
hasta
la
salida
de
la
aurora.
Ocurrió
una
vez
que
volvieron
sus
hijos
de
un
convite
y
le
dijeron:
«No
hemos
recitado
el
Oye,
Israel».
Les
dijo:
«Si
todavía
no
ha
salido
la
aurora,
estáis
obligados
a
recitarlo».
Pero
no
sólo
en
este
caso,
sino
en
todos
en
los
que
los
sabios
han
dicho
«hasta
media
57
noche»,
la
obligación
subsiste
hasta
la
salida
de
la
aurora.
La
cremación
de
las
grasas
y
de
los
miembros
(del
animal
sacrificado)
ha
de
hacerse
hasta
la
salida
de
la
aurora.
De
todo
lo
que
ha
de
comerse
en
el
día
(vi)
subsiste
la
obligación
hasta
la
salida
de
la
aurora.
Si
es
así,
¿por
qué
dijeron
los
sabios
«hasta
media
noche»?
Para
apartar
al
hombre
de
la
transgresión.
2.
¿Desde
qué
momento
se
puede
recitar
el
Oye,
Israel
por
la
mañana?
Desde
que
se
puede
distinguir
entre
lo
azul
y
lo
blanco.
R.
Eliezer
dice:
Entre
azul
y
verde.
(Su
realización)
puede
tener
lugar
hasta
la
aparición
de
los
rayos
del
sol.
R.
Yehosúa
dice:
Hasta
la
tercera
hora,
ya
que
ésta
es
la
costumbre
de
los
príncipes
de
levantarse
en
la
hora
tercia
(vii).
El
que
lo
recita
después
de
este
momento
no
pierde
nada,
como
tampoco
el
que
lee
en
la
Torá
(viii).
3.
La
escuela
de
Samay
dice:
Por
la
tarde
todos
tienen
que
estar
reclinados
durante
la
recitación,
mientras
que
por
la
mañana
tienen
que
estar
de
pie,
ya
que
está
escrito:
Cuando
te
acuestes,
cuando
te
levantes
(ix).
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma
que
cada
cual
lo
puede
recitar
a
su
manera,
ya
que
está
escrito:
Cuando
viajes.
Si
es
así,
¿por
qué
se
dice
cuando
te
acuestes
y
cuando
te
levantes?
(Porque
significa):
cuando
los
hombres
acostumbran
a
estar
acostados
o
en
pie.
R.
Tarfón
relata:
Me
encontraba
una
vez
de
viaje
y
me
recliné
para
la
recitación
(del
Oye,
Israel)
según
la
enseñanza
de
la
escuela
de
Samay
y
me
puse
en
peligro
de
vida
a
causa
de
los
ladrones.
Le
dijeron:
«Lo
hubieras
merecido
por
haber
desoído
la
enseñanza
de
la
escuela
de
Hilel».
4.
Por
la
mañana
se
dicen
dos
bendiciones
antes
del
Oye,
Israel
y
una
después.
Por
la
tarde
se
dicen
dos
bendiciones
antes
y
otras
dos
después;
una
es
larga
y
la
otra
corta.
En
el
lugar
donde
se
ha
ordenado
recitar
la
larga
no
está
permitido
recitar
la
corta
y,
a
la
inversa,
en
el
lugar
donde
se
ha
ordenado
recitar
la
corta
no
está
permitido
recitar
la
larga.
Asimismo,
en
el
lugar
donde
se
ha
ordenado
recitar
la
fórmula
final
(x)
no
está
permitido
el
no
decirla
y
donde
se
ha
ordenado
no
recitarla
no
está
permitido
el
decirla.
5.
En
la
noche
se
hace
la
recordación
de
la
salida
de
Egipto
(xi).
R.
Eleazar
ben
Azarías
decía:
Soy
un
hombre
de
casi
setenta
años
y
no
he
logrado
probar
que
se
ha
de
recitar
el
pasaje
de
la
salida
de
Egipto
hasta
58
que
Ben
Soma
dio
la
explicación,
ya
que
está
escrito:
Para
que
así
te
acuerdes
todos
los
días
de
tu
vida
del
día
en
que
saliste
de
Egipto
(xii).
Los
días
de
tu
vida
significan
los
días;
todos
los
días
de
tu
vida
significan
también
las
noches.
Pero
los
sabios
dicen:
Los
días
de
tu
vida
significan
este
mundo;
todos
los
días
de
tu
vida
incluyen
los
días
del
Mesías.
Cap.
II
1.
Si
uno
está
leyendo
en
la
Torá
(el
pasaje
del
Oye,
Israel)
y
llega
el
tiempo
de
su
recitación,
si
hace
intención
en
su
interior
(de
recitarlo),
cumple
con
la
obligación;
(de
lo
contrario,
no
cumple).
Entre
un
párrafo
y
otro
(del
Oye,
Israel)
se
puede
saludar
a
otra
persona
por
respeto
y
se
le
puede
también
responder
al
saludo.
(Si
uno
se
encuentra
recitando)
la
mitad
(del
párrafo)
se
puede
saludar
a
otra
persona
por
temor
y
se
le
puede
responder
(por
la
misma
razón)
al
saludo.
Esta
es
la
opinión
de
R.
Meír.
R.
Yehudá
enseña
que
en
la
mitad
se
puede
saludar
a
otro
por
temor
y
se
puede
responder
al
saludo
de
otra
persona
por
razón
del
respeto
debido;
entre
los
párrafos
se
puede
saludar
por
razón
del
respeto
y
se
puede
responder
al
saludo
de
cualquier
persona.
2.
Estos
son
los
intersticios
entre
los
párrafos:
entre
la
primera
y
la
segunda
bendición,
entre
la
segunda
y
el
Oye,
Israel,
entre
el
Oye,
Israel
y
ocurrirá
si
obedecéis,
entre
ocurrirá
si
obedecéis
y
dijo,
entre
dijo
y
verdadero
y
firme.
R.
Yehudá
dice:
Entre
dijo
y
verdadero
y
firme
no
se
hace
ninguna
interrupción.
Yehosúa
ben
Qorjá
dice:
¿Por
qué
el
Oye,
Israel
precede
al
ocurrirá
si
obedecéis?
Para
que
cada
cual
acepte
el
yugo
del
reino
de
los
cielos
primeramente
y
luego
acepte
el
yugo
de
los
mandamientos.
¿Por
qué
el
ocurrirá
si
obedecéis
precede
al
dijo?
Porque
el
ocurrirá
si
obedecéis
(xiii)
se
aplica
al
día
y
a
la
noche,
mientras
que
el
dijo
sólo
se
aplica
al
día.
3.
Si
uno
recita
el
Oye,
Israel
y
no
hace
oír
la
letra
a
su
oído,
cumple
con
su
obligación.
R.
Yosé
dice
que
no
cumple.
Si
recita,
pero
no
pronuncia
distintamente
las
letras,
dice
R.
Yosé
que
cumple
con
su
obligación,
mientras
que
R.
Yehudá
afirma
que
no
cumple.
Si
uno
lee
no
guardando
el
orden,
no
cumple.
Si
uno
lee
y
se
equivoca,
debe
comenzar
de
nuevo
a
partir
del
lugar
donde
se
equivocó.
59
4.
Los
trabajadores
pueden
hacer
la
recitación
(xiv)
sobre
la
copa
de
un
árbol
o
encima
de
un
muro,
cosa
que
no
pueden
hacer
durante
la
recitación
de
la
tefilá
(xv).
5.
El
esposo
está
eximido
de
la
recitación
del
Oye,
Israel
la
primera
noche
o
hasta
el
fin
del
(próximo)
sábado
si
no
ejerció
el
acto
marital.
Ocurrió
que
Rabán
Gamaliel
recitó
el
Oye,
Israel
en
la
primera
noche
de
boda.
Por
ello
le
dijeron
sus
discípulos:
«Maestro,
¿no
nos
has
enseñado
que
el
esposo
está
eximido
de
la
recitación
del
Oye,
Israel
en
la
primera
noche?»
Les
replicó:
«No
quiero
haceros
caso
en
lo
que
concierne
a
liberarme
ni
tan
siquiera
por
una
hora
del
yugo
del
reino
de
los
cielos».
6.
En
la
primera
noche,
tras
el
fallecimiento
de
su
mujer,
se
lavó.
Le
dijeron
a
esto
sus
discípulos:
«Maestro,
tú
nos
has
enseñado
que
la
persona
que
está
de
luto
no
debe
lavarse».
Les
contestó:
«Yo
no
soy
como
el
resto
de
los
hombres;
soy
un
ser
enfermizo».
7.
Cuando
murió
Tabí,
su
esclavo,
recibió
las
condolencias
(por
su
muerte).
Le
dijeron
sus
discípulos:
«Maestro,
nos
has
enseñado
que
no
se
acepten
las
condolencias
(por
la
muerte)
de
los
esclavos».
Les
dijo:
«Tabí
no
fue
un
esclavo
como
los
otros.
Era
un
hombre
extraordinario».
8.
Si
el
esposo
quiere
recitar
el
Oye,
Israel
en
la
primera
noche,
lo
puede
hacer.
Rabán
Simeón
ben
Gamaliel
dice:
No
todo
el
que
quiere
adquirir
fama
(xvi)
la
puede
adquirir.
Cap.
III
1.
Aquél,
cuyo
familiar
difunto
yace
todavía
en
su
presencia,
está
eximido
de
la
recitación
del
Oye,
Israel,
de
la
tefilá
y
de
las
filacterias
(xvii).
Los
que
llevan
el
féretro,
los
que
los
sustituyen
y
los
sustitutos
de
éstos,
los
que
van
delante
del
féretro
y
los
que
van
detrás,
en
tanto
en
que
sean
necesarios
(para
su
transporte),
están
eximidos,
mientras
que
los
que
no
son
necesarios
están
obligados.
Tanto
unos
como
otros
están
eximidos
de
(la
recitación)
de
la
tefilá.
2.
Una
vez
que
han
enterrado
al
muerto
y
han
vuelto,
si
pueden
comenzar
la
recitación
y
terminarla
antes
de
llegar
a
la
fila
(xviii),
la
comienzan;
si
no
pueden,
no
la
comienzan.
De
entre
los
que
están
en
pie
60
en
la
fila,
los
que
están
en
la
fila
del
interior
están
exentos,
pero
los
que
están
en
la
fila
del
exterior
están
obligados.
3.
Las
mujeres,
los
esclavos
y
los
menores
están
eximidos
de
la
recitación
del
Oye,
Israel
y
de
las
filacterias,
pero
están
obligados
a
la
tefilá,
a
la
mesusá
(xix)
y
a
la
bendición
de
las
comidas.
4.
Si
uno
ha
tenido
una
polución
(xx),
medita
en
su
corazón
y
no
dice
la
bendición
ni
antes
ni
después
de
la
recitación
del
Oye,
Israel.
En
la
comida
dice
la
bendición
de
después,
pero
no
la
de
antes
de
comer.
R.
Yehudá
dice:
Puede
decir
la
bendición
de
antes
y
de
después.
5.
Si
uno
está
de
pie
durante
la
tefilá
y
se
acuerda
que
ha
sufrido
una
polución,
no
tiene
que
interrumpirla,
pero
sí
acortarla.
Si
uno
baja
para
hacer
la
inmersión
y
tiene
la
posibilidad
de
subir,
vestirse
y
recitar
(el
Oye,
Israel)
antes
de
que
salgan
los
rayos
del
sol,
sube,
se
viste
y
hace
la
recitación.
Pero,
si
no,
se
cubre
con
el
agua
y
hace
la
recitación.
No
se
puede,
sin
embargo,
cubrir
en
aguas
malsanas
ni
en
aguas
que
hayan
sido
usadas
para
remojo
(xxi)
antes
de
que
se
hayan
vertido
en
ellas
aguas
(limpias).
¿A
qué
distancia
ha
de
alejarse
uno
de
ellas
(xxii)
y
de
los
excrementos?
Cuatro
codos.
6.
El
hombre
con
flujo
(xxiii),
que
sufre
una
polución,
la
menstruante
(xxiv)
que
descarga
esperma
(xxv)
y
la
mujer
que
durante
el
acto
sexual
inicia
la
menstruación,
están
necesitados
del
baño
de
inmersión.
R.
Yehudá
los
exime.
Cap.
IV
1.
La
tefilá
de
la
mañana
puede
ser
recitada
hasta
mediodía.
R.
Yehudá
dice:
«Hasta
la
hora
cuarta».
La
tefilá
de
la
tarde
puede
ser
recitada
hasta
la
puesta
del
sol.
[Link]á
dice:
«Hasta
la
mitad
de
la
tarde»
(xxvi).
La
tefilá
del
anochecer
no
tiene
tiempo
fijo;
la
adicional
(xxvii),
todo
el
día.
(R.
Yehudá
dice:
«Hasta
la
hora
séptima».)
2.
R.
Nejonías
ben
Qaná
solía
recitar
una
oración
breve
antes
de
entrar
en
la
casa
de
estudio
y
otra
al
salir
de
ella.
Le
dijeron:
«¿Qué
lugar
es
éste
para
(recitar)
una
oración?».
Les
replicó:
«Cuando
entro,
oro
61
para
que
no
tenga
lugar
ninguna
ofensa
por
parte
mía,
y,
cuando
salgo,
doy
gracias
por
la
suerte
que
me
ha
tocado».
3.
Rabán
Gamaliel
dice:
«Cada
día
debe
recitar
cada
cual
la
oración
de
las
18
bendiciones».
R.
Yehosúa
dice:
«El
contenido
de
las
18
bendiciones»
(xxviii).
R.
Aquiba
dice:
«Si
la
oración
es
fluida
en
su
boca,
recita
la
oración
de
las
18
bendiciones;
si
no
lo
es,
el
contenido
de
las
18».
4.
R.
Eliezer
dice:
«Si
uno
hace
de
su
oración
algo
rutinario,
su
oración
no
es
oración».
R.
Yehosúa
dice:
«Si
uno
pasa
por
un
lugar
peligroso
puede
decir
una
oración
breve,
como
“salva,
oh
Dios,
a
tu
pueblo,
al
resto
de
Israel.
En
todo
cruce
de
caminos
estén
presentes
ante
Ti
sus
necesidades.
Bendito
seas
Tú,
Señor,
que
escuchas
la
plegaria”».
5.
Si
uno
cabalga
sobre
un
asno,
debe
descender
(para
la
recitación).
Si
no
puede
descender,
vuelve
su
rostro
(xxix).
Si
no
puede
volver
su
rostro,
dirige
su
corazón
hacia
el
“kadosh
kadoshim”
(santo
de
los
santos).
6.
Si
uno
se
encuentra
en
un
barco,
o
en
un
viaje,
puede
recitar
la
oración
de
forma
resumida.
7.
R.
Elazar
ben
Azarías
dice:
«La
tefilá
adicional
se
dice
sólo
con
la
congregación»
(xxx).
Pero
los
sabios
dicen
que
se
puede
recitar
con
la
congregación
o
sin
la
congregación.
R.
Yehudá
afirma
en
nombre
de
aquél
(xxxi):
«En
todo
lugar
donde
haya
congregación,
el
individuo
está
eximido
de
la
(recitación),
de
la
tefilá
adicional».
Cap.
V
1.
Nadie
se
ha
de
poner
en
pie
para
la
oración
si
no
lo
hace
con
toda
seriedad.
Los
hombres
piadosos
de
antaño
acostumbraban
a
retardar
una
hora
la
oración
para
disponer
su
corazón
ante
Dios.
Incluso
si
el
rey
da
el
saludo
(mientras
se
hace
la
oración)
no
se
le
ha
de
contestar.
Aunque
una
serpiente
se
haya
enrollado
en
torno
al
propio
pie,
no
se
ha
de
interrumpir
(su
recitación)
(xxxii).
62
2.
Se
menciona
el
poder
de
la
lluvia
en
la
resurrección
de
los
muertos
(xxxiii).
La
petición
de
la
lluvia
se
hace
en
la
bendición
de
los
años
(xxxiv);
la
Habdalá
(xxxv)
en
«Tú
que
favoreces
(al
hombre)
con
el
conocimiento».
R.
Aquiba
dice:
«Se
dice
(la
Habdalá)
como
si
fuere
una
cuarta
bendición
en
sí
misma».
R.
Eliezer
dice:
«En
la
acción
de
gracias»
(xxxvi).
3.
Al
que
dice
«Hasta
el
nido
de
los
pájaros
(xxxvii)
llega
tu
misericordia»,
o
«por
la
bondad
sea
recordado
tu
nombre»,
o
«damos
gracias,
damos
gracias»,
se
le
ha
de
hacer
callar
(xxxviii).
Si
uno
pasa
delante
del
arca
y
comete
un
error,
pasará
otro
en
vez
de
él.
En
tal
circunstancia
nadie
podrá
excusarse.
¿Desde
dónde
ha
de
comenzar?
Desde
el
principio
de
la
bendición
en
la
que
el
otro
erró.
4.
El
que
pasa
delante
del
arca
no
responderá
«amén»
a
(la
bendición)
de
los
sacerdotes
por
el
peligro
de
confusión.
Si
allí
no
hay
ningún
otro
sacerdote
fuera
de
él,
no
alzará
sus
manos
(xxxix).
Pero
si
se
encuentra
seguro
de
alzar
las
manos
y
poder
volver
a
la
oración,
puede
hacerlo.
5.
Si
uno
dice
la
oración
y
yerra,
eso
es
un
mal
signo
para
él.
Si
él
es
el
comisionado
por
la
comunidad
(xl),
eso
es
un
mal
signo
para
los
que
le
dieron
el
encargo,
ya
que
el
representante
de
una
persona
es
como
si
fuera
ella
misma.
Se
cuenta
de
R.
Janina
ben
Dosa
que
solía
orar
por
los
enfermos
y
decir:
«Éste
vivirá,
éste
morirá».
Le
dijeron:
«¿Cómo
lo
sabes?».
Les
respondió:
«Si
mi
oración
es
fluida
en
mi
boca,
sé
que
es
aceptada;
si
no,
sé
que
es
rechazada»
(xli).
Cap.
VI
1.
¿De
qué
modo
se
recita
la
bendición
sobre
los
frutos?
Sobre
los
frutos
de
los
árboles
se
ha
de
decir
(«Bendito
seas...)
(xlii)
creador
del
fruto
del
árbol»,
dejando
aparte
el
vino,
ya
que
sobre
el
vino
se
dice:
«…
creador
del
fruto
de
la
vid».
Sobre
los
frutos
de
la
tierra
se
dice:
«…
creador
del
fruto
de
la
tierra»,
dejando
aparte
el
pan,
ya
que
sobre
éste
se
dice:
«...
el
que
hace
germinar
el
pan
de
la
tierra».
Sobre
las
verduras
se
dice:
«…
creador
de
las
diferentes
especies
de
hierbas».
2.
Si
uno
recita
sobre
los
frutos
del
árbol
la
bendición:
«...
creador
del
fruto
de
la
tierra»,
cumple
su
obligación;
pero
si
recita
sobre
los
frutos
63
de
la
tierra
la
bendición
«...
creador
del
fruto
del
árbol»,
no
cumple
su
obligación.
En
cualquier
circunstancia,
si
dice
(«Bendito
seas...)
porque
todo
existe
mediante
tu
palabra»,
cumple
con
su
obligación.
3.
Sobre
algo
que
no
crece
de
la
tierra
se
dice:
«...
porque
todo
existe
mediante
tu
pa1abra».
Sobre
el
vinagre,
sobre
los
frutos
inmaduros
caídos
y
sobre
las
langostas
comestibles
se
dice:
«...
porque
todo
existe
mediante
tu
palabra».
(Sobre
la
leche,
queso
y
huevos
se
dice:
«...
porque
todo…»).
R.
Yehudá
dice:
«Sobre
todo
lo
que
es
una
especie
de
maldición
(xliii)
no
puede
recitarse
una
bendición».
4.
Cuando
una
persona
tiene
delante
de
sí
diferentes
clases
(de
frutos),
dice
R.
Yehudá
que
si
entre
ellos
hay
algunos
de
los
siete
(xliv)
recita
la
bendición
que
le
es
adecuada.
Los
sabios,
en
cambio,
dicen
que
puede
recitar
la
bendición
que
corresponda
a
cualquiera
de
ellos,
a
libre
elección.
5.
Si
uno
recita
la
bendición
sobre
el
vino
antes
de
la
comida,
está
eximido
de
recitarla
de
nuevo
después
de
la
comida.
Si
uno
recita
la
bendición
sobre
el
aperitivo
antes
de
la
comida,
esté
eximido
de
recitarla
tras
la
comida
(sobre
el
postre).
Si
uno
recita
la
bendición
sobre
el
pan,
está
eximido
de
recitarla
sobre
el
aperitivo;
pero
si
la
recita
sobre
el
aperitivo,
no
está
eximido
de
recitarla
sobre
el
pan.
La
escuela
de
Samay
enseña:
«Tampoco
la
comida
cocida
en
la
olla».
6.
Si
están
sentados
para
comer,
cada
cual
recita
la
bendición
para
sí.
Si
están
reclinados
alrededor
(de
la
mesa),
uno
la
recita
por
todos.
Si
el
vino
es
servido
en
medio
de
la
comida,
cada
cual
recita
la
bendición
para
sí;
si
es
después
de
la
comida,
uno
la
recita
por
todos
y
este
mismo
recita
la
bendición
sobre
las
especies
aromáticas
que
se
han
de
quemar,
a
pesar
de
que
éstas
no
se
traigan
sino
después
de
la
comida.
7.
Si
traen
ante
él
primeramente
un
plato
salado,
acompañado
de
pan,
recita
la
bendición
sobre
lo
salado
y
queda
eximido
de
la
del
pan,
ya
que
el
pan
es
algo
secundario
respecto
de
aquél.
Esta
es
la
regla
general:
Cuando
hay
algo
principal
acompañado
de
algo
accesorio
se
recita
la
bendición
sobre
lo
principal
y
se
queda
eximido
de
la
de
lo
accesorio.
64
8.
Si
uno
come
higos,
uvas
y
granadas,
recita
después
las
tres
bendiciones.
Esta
es
la
opinión
de
Rabán
Gamaliel.
Los
sabios
dicen:
«Una
bendición
con
el
contenido
de
las
tres».
R.
Aquiba
dice:
«Incluso
si
uno
ha
comido
legumbres
cocidas
y
ésa
es
su
comida,
recita
tras
ello
las
tres
bendiciones.
Si
uno
bebe
agua
a
causa
de
la
sed
dice:
“…
porque
todo
existe
a
través
de
tu
palabra”».
R.
Tarfón
dice:
(«Bendito
sea)
el
creador
de
la
multitud
de
seres
vivientes
y
de
sus
necesidades».
Cap.
VII
1.
Si
tres
comen
juntos,
están
obligados
a
invitar
(uno
a
otro
a
decir
la
acción
de
gracias)
(xlv).
Si
uno
de
ellos
come
productos
de
diezmo
dudoso
o
productos
del
primer
diezmo
(xlvi)
de
los
que
se
retiró
la
ofrenda
(xlvii),
o
del
segundo
discernió
(xlviii),
o
de
lo
consagrado
que
ha
sido
redimido,
o
si
el
servidor
(de
la
comunidad)
come
una
cantidad
aunque
sólo
sea
como
la
de
una
aceituna,
o
si
está
un
samaritano
(presente),
(pueden
ser
incluidos)
para
hacer
la
invitación.
Pero
si
uno
come
de
productos
no
diezmados
o
de
aquellos
del
primer
diezmo
de
los
que
no
se
retiró
la
ofrenda,
o
del
segundo
diezmo,
o
de
lo
consagrado
que
no
ha
sido
redimido,
o
si
el
servidor
(de
la
comunidad)
come
menos
cantidad
que
la
equiparable
a
una
aceituna,
o
si
está
allí
presente
un
adorador
de
las
estrellas,
no
se
hace
la
invitación
(a
la
acción
de
gracias
en
común).
2.
Las
mujeres,
los
esclavos
y
los
menores
(no
son
incluidos
en
el
número
que
es
mínimo)
para
hacer
la
invitación.
¿Hasta
qué
cantidad
(se
ha
de
comer)
para
hacer
la
invitación
(a
la
acción
de
gracias
en
común)?
Hasta
la
cantidad
como
la
de
una
aceituna.
R.
Yehudá
dice:
«Como
la
de
un
huevo».
3.
¿De
qué
modo
se
hace
la
invitación
(a
la
acción
de
gracias)?
Cuando
son
tres
dice
uno
(xlix):
«Bendigamos».
Si
son
tres,
aparte
de
él
mismo,
dice:
«Bendecid».
Cuando
son
diez
dice:
«Bendigamos
a
nuestro
Dios».
Si
son
diez,
aparte
de
él
mismo,
dice:
«Bendecid».
Es
lo
mismo
que
sean
diez
que
sean
diez
mil.
Si
son
cien
dice:
«Alabemos
a
nuestro
Dios».
Si
son
cien,
aparte
de
él
mismo,
dice:
«Bendecid».
Si
son
mil
dice:
«Bendigamos
al
Señor,
nuestro
Dios,
Dios
de
Israel».
Si
son
mil,
aparte
de
él
mismo,
dice:
«Bendecid».
Si
son
diez
mil
se
dice:
«Alabemos
al
Señor,
nuestro
Dios,
Dios
de
Israel,
Dios
de
los
ejércitos,
que
está
65
sentado
sobre
los
querubines,
por
los
manjares
que
hemos
comido».
Si
son
diez
mil,
aparte
de
él
mismo,
dice:
«Alabad».
Según
la
manera
en
que
recita
la
bendición
se
le
ha
de
responder:
«Bendito
seas
Tú,
Señor,
nuestro
Dios,
Dios
de
Israel,
Dios
de
los
ejércitos,
que
estás
sentado
sobre
los
querubines,
por
la
comida
que
hemos
ingerido».
R.
Yosé
el
galileo
dice:
«Se
ha
de
recitar
la
bendición
de
acuerdo
con
la
multitud
de
la
asamblea,
ya
que
está
escrito:
“Bendecid
a
Dios
en
las
asambleas,
al
Señor,
desde
la
fuente
de
Israel”»
(l).
R.
Aquiba
dice:
«¿Qué
es
lo
que
encontramos
en
la
sinagoga?».
Es
igual
que
sean
muchos
o
que
sean
pocos;
él
ha
de
decir:
«Bendecid
al
Señor».
R.
Ismael
dice:
«Bendecid
al
Señor
bendito».
4.
Si
comen
tres
conjuntamente,
no
pueden
separarse
(li).
Igualmente
si
son
cuatro
o
cinco.
Si
son
seis
pueden
separarse
y
lo
mismo
hasta
diez.
Si
son
diez
no
pueden
separarse
hasta
que
no
sean
veinte.
5.
Si
dos
grupos
comen
en
una
misma
casa
y
algunas
de
las
personas
(de
los
dos
grupos)
se
ven
mutuamente,
pueden
unirse
para
recitar
la
bendición
en
común.
En
caso
contrario,
unos
y
otros
recitan
conjuntamente
la
bendición
por
separado.
No
debe
recitarse
la
bendición
sobre
el
vino
antes
de
que
no
se
eche
en
él
el
agua.
Esta
es
la
opinión
de
R.
Eliezer.
Los
sabios
dicen
que
se
puede
recitar
la
bendición
(sobre
el
vino
incluso
sin
haber
mezclado
el
agua).
Cap.
VIII
1.
Estas
son
las
cosas
en
las
que
se
diferencian
las
escuelas
de
Samay
y
de
Hilel
respecto
a
la
comida.
La
escuela
de
Samay
dice:
«Se
recita
la
bendición
sobre
el
día
(lii)
y
luego
sobre
el
vino».
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma:
«Se
recita
la
bendición
sobre
el
vino
y
luego
se
recita
sobre
el
día».
2.
La
escuela
de
Samay
dice:
«Se
lavan
las
manos
y
luego
se
escancia
(sirve)
la
copa».
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma:
«Se
escancia
(sirve)
la
copa
y
luego
se
lavan
las
manos».
3.
La
escuela
de
Samay
afirma:
«Se
secan
las
manos
con
una
toalla
y
se
coloca
sobre
la
mesa».
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma:
«Sobre
el
cojín».
66
4.
La
escuela
de
Samay
dice:
«Se
limpia
el
comedor
(liii)
y
luego
se
lavan
las
manos».
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma:
«Se
lavan
las
manos
y
luego
se
limpia
el
comedor».
5.
La
escuela
de
Samay
dice:
(«El
orden
de
las
bendiciones
al
fin
del
sábado
es
el
siguiente:)
La
lámpara,
la
comida,
los
perfumes
y
la
Habdalá»
(liv).
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma:
La
lámpara,
los
perfumes,
la
comida
y
la
Habdalá.
La
escuela
de
Samay
dice:
«Que
creó
la
luz
del
fuego».
Pero
la
escuela
de
Hillel
dice:
“Creador
del
fuego”.
6.
No
se
puede
recitar
la
bendición
sobre
la
lámpara
o
sobre
los
perfumes
de
los
idólatras,
ni
sobre
las
lámparas
o
perfumes
de
los
muertos,
ni
sobre
las
lámparas
o
perfumes
que
se
encuentran
ante
los
ídolos.
No
se
recita
la
bendición
sobre
la
lámpara
hasta
que
no
se
haga
uso
de
su
luz.
7.
Si
uno
come
y,
olvidándose,
no
recita
la
bendición,
la
escuela
de
Samay
dice
que
ha
de
volver
a
su
lugar
y
recitar
la
bendición.
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma
que
puede
recitar
la
bendición
en
el
lugar
donde
se
encuentre
al
acordarse.
¿Hasta
cuándo
ha
de
decir
la
bendición?
En
tanto
se
digiera
la
comida
en
el
estómago.
8.
Si
les
es
traído
vino
después
de
la
comida
y
no
hay
más
que
para
una
copa,
la
escuela
de
Samay
afirma
que
se
recita
la
bendición
sobre
el
vino
y
luego
la
bendición
sobre
la
comida.
La
escuela
de
Hilel,
en
cambio,
afirma
que
se
recita
la
bendición
sobre
la
comida
y
luego
la
bendición
sobre
el
vino.
Deben
responder
«amén»
tras
cualquier
israelita
que
recita
la
bendición,
pero
no
se
responderá
«amén»
tras
el
samaritano
que
pronuncie
la
bendición
mientras
no
se
haya
oído
toda
la
bendición.
Cap.
IX
1.
Si
uno
ve
un
lugar
donde
fueron
hechos
prodigios
en
favor
de
Israel,
dice:
«Bendito
sea
el
que
obró
prodigios
con
nuestros
padres
en
este
lugar».
Si
es
un
lugar
del
que
fue
erradicada
la
idolatría,
dirá:
«Bendito
sea
el
que
erradicó
la
idolatría
de
nuestra
tierra».
67
2.
Con
los
meteoritos,
temblores
de
tierra,
rayos,
truenos,
tempestades
dice:
«Bendito
sea
Aquél
de
cuya
fuerza
y
poder
está
repleta
la
tierra».
Sobre
las
montañas,
colinas,
mares,
ríos
y
desiertos,
dice:
«Bendito
sea
el
que
hizo
la
obra
de
la
creación».
R.
Yehudá
dice:
«Si
uno
ve
el
mar
grande
dice:
“bendito
sea
el
que
hizo
el
mar
grande”,
siempre
que
lo
vea
ocasionalmente».
Con
las
lluvias
y
las
buenas
noticias
dice:
«Bendito
sea
el
que
es
bueno
y
hace
el
bien».
Con
las
noticias
malas
dice:
«Bendito
sea
el
juez
de
verdad».
3.
Si
uno
construye
una
nueva
casa
o
adquiere
objetos
nuevos,
dice:
«Bendito
sea
el
que
nos
mantiene
en
la
vida
(nos
conserva
y
nos
hace
llegar
hasta
esta
hora)».
Se
recita
la
bendición
sobre
una
desgracia
sin
consideración
de
lo
bueno
que
pueda
resultar
de
ella
y
sobre
una
cosa
buena
sin
consideración
de
lo
malo
que
pueda
seguirse.
Si
uno
clama
(a
Dios)
por
algo
ya
ocurrido,
es
ésa
una
oración
vana.
¿Qué
significa?
Si,
por
ejemplo,
la
propia
mujer
está
embarazada
y
dice:
«Dios
quiera
que
mi
mujer
dé
a
luz
a
un
niño»,
es
ésta
una
oración
vana.
Si
uno
va
por
el
camino
y,
oyendo
gritos
en
la
ciudad,
dice:
«Dios
quiera
que
no
sea
nadie
de
mi
casa»,
es
ésta
una
oración
vana.
4.
Si
uno
entra
en
una
ciudad
amurallada,
recita
una
oración
dos
veces,
una
al
entrar
y
otra
al
salir.
Ben
Azay
dice:
Cuatro
veces,
dos
al
entrar
y
dos
al
salir,
dando
gracias
por
el
pasado
y
rogando
por
el
futuro.
5.
Cada
uno
está
obligado
a
bendecir
a
Dios
en
el
mal,
del
mismo
modo
que
le
bendice
en
el
bien,
ya
que
está
escrito:
Amarás
al
Señor,
tu
Dios,
con
todo
tu
corazón,
con
toda
tu
alma,
con
todo
tu
poder
(lv).
Con
todo
tu
corazón,
es
decir,
con
tus
dos
tendencias,
la
buena
y
la
mala;
con
toda
tu
alma,
es
decir,
incluso
cuando
te
quita
tu
vida;
con
todo
tu
poder
es
decir,
con
todas
tus
riquezas.
Otra
explicación
de
con
todo
tu
poder:
en
cualquier
medida
con
la
que
Él
te
mida,
le
darás
gracias
(con
todas
tus
fuerzas).
Nadie
ha
de
comportarse
con
ligereza
frente
a
la
puerta
oriental,
ya
que
está
frente
al
santo
de
los
santos.
Nadie
puede
entrar
en
el
monte
del
templo
con
su
bastón,
o
con
sus
zapatos,
o
con
su
cartera,
o
con
polvo
sobre
sus
pies,
ni
hacer
de
él
un
atajo,
ni
mucho
menos
se
puede
escupir
en
él.
68
Al
final
de
toda
bendición
dicha
en
el
templo
se
acostumbraba
decir:
«Desde
la
eternidad».
Pero
después
que
los
herejes
la
corrompieron
y
dijeron
que
sólo
hay
un
mundo
(lvi),
se
dispuso
que
se
dijera:
«Desde
la
eternidad
hasta
la
eternidad».
Se
dispuso
que
cada
cual
pudiera
saludar
a
su
prójimo
con
el
nombre
de
Dios,
puesto
que
está
escrito:
Llegó
Boaz
desde
Belén
y
dijo
a
los
segadores:
El
Señor
esté
con
vosotros,
contestándole
ellos:
El
Señor
te
bendiga
(lvii).
También
se
dice:
El
Señor
esté
contigo,
valiente
héroe
(lviii).
Asimismo:
No
desprecies
a
tu
madre
cuando
envejeciere
(lix).
Se
dice
también:
Es
tiempo
de
hacer
para
el
Señor,
pues
han
violado
tu
ley
(lx).
R.
Natán
dice:
«Han
violado
tu
ley,
porque
era
el
tiempo
de
obrar
para
el
Señor».
FIN
DE
LA
CLASE
i
Esta plegaria, llamada shema (oye), se recita mañana y tarde y está formada por los versos Dt 6,
4-9; 11, 13-21; Núm 15, 37-41.
ii
Los sacerdotes que habían contraído impureza legal tenían que hacer el baño de purificación y
esperar luego a la caída del sol para poder entrar en el templo y comer de la ofrenda.
iii
Frutos de la tierra y del campo debidos a los sacerdotes (Núm 18, 8).
iv
La noche se dividía en tres vigilias.
v
Los tanaítas, los maestros de la misná.
vi
Partes del sacrificio (Lev 7, 15).
vii
Las horas eran de diferente duración según la época del año. Tanto el día como la noche se
dividían en doce horas.
viii
Aunque no cumpla la obligación, realiza un acto meritorio.
ix
Dt 6, 7.
x
La bendición Bendito seas . . .
xi
En la plegaria del Oye, Israel se tenía que recitar el texto de Núm 15, 41, que hacía referencia a
la salida de Egipto, a pesar de que la perícopa de las filacterias (ib.) sólo obligaba a su recitación
durante el día.
xii
Dt 16, 3.
xiii
Que habla del estudio de la Torá.
xiv
Del Oye, Israel cuando llega el tiempo de su realización.
xv
La «oración», la plegaria de las dieciocho bendiciones (véase 4, 1 ss.).
xvi
Fama de piadoso.
xvii
Algunos textos añaden: y de todas las obligaciones impuestas en la Torá.
xviii
Terminado el entierro, los acompañantes formaban dos filas por las que pasaban las personas
en duelo para recibir el pésame.
69
xix
Pequeño pergamino con los pasajes de Dt 6, 4 -9; 11, 13-21, que se introducía en una cápsula
cilíndrica y se colocaba en las puertas de las casas.
xx
Lev 15, 16.
xxi
Del lino.
xxii
De los orines.
xxiii
Lev 15, 2 ss.
xxiv
Lev 15, 19 ss.
xxv
Véase Shab 9, 3.
xxvi
La tarde, minja, comenzaba 2 horas y media antes del comienzo de la noche.
xxvii
Que se recitaba en los días festivos.
xxviii
Es decir, basta con una forma resumida.
xxix
Hacia la dirección de Jerusalén.
xxx
El individuo particular no tiene que recitarla.
xxxi
De R. Elazar.
xxxii
Según los comentaristas, esto sólo vale para los casos en que no hay peligro de vida.
xxxiii
En la bendición de la resurrección, que se introducía en la segunda bendición de la tefilá.
xxxiv
Novena bendición.
xxxv
Habdalá = separación, fórmula que se recitaba al finalizar el sábado.
xxxvi
Decimoctava bendición.
xxxvii
Véase Dt 22, 6 ss.
xxxviii
Son fórmulas o plegarias que no se consideran ortodoxas.
xxxix
Para impartir la bendición.
xl
El que dirige la oración pública en la sinagoga.
xli
Algunos lo refieren al enfermo que es aceptado o rechazado.
xlii
Se sobreentiende siempre la fórmula: Bendito seas, Señor, nuestro Dios, Rey del universo.
xliii
Como vinagre que es corrupción del vino, langostas que pueden ser una plaga…
xliv
Los siete frutos famosos de Canaán son: trigo, cebada, vino, higos, granadas, aceitunas y miel
de dátiles.
xlv
Esta invitación es llamada técnicamente simun. Véase misná 3.
xlvi
Que hay que dar a los levitas antes de que sean comidos los frutos (Num. 18,21).
xlvii
Que el levita ofrecía al sacerdote de los diezmos recibidos.
xlviii
Que era llevado a Jerusalén por el propietario y comido allí por él o rescatado con dinero que
había de emplearse después en Jerusalén para la adquisición de alimentos.
xlix
El que preside la mesa.
l
Sal 68, 27.
li
Sin haberse invitado antes a la recitación común de la acción de gracias.
lii
Consagrando el día.
liii
Literalmente, la casa, después de la comida.
liv
Véase nota 35. Ceremonia que señalaba el fin del sábado o día festivo y comienzo del día
ordinario.
lv
Dt 6,5.
lvi
El término olam significa en hebreo tanto eternidad como mundo.
lvii
Rt 2,4.
lviii
Jue 6, 12.
lix
Prov 23, 22.
lx
Sal 119, 126.
70