(ABAU 2022) La fiebre de remodelación corporal desencadenada por el
imperio de la pantalla se expresa básicamente en dos tendencias que se
retroalimentan: la cirugía estética y los filtros virtuales. Cada día estamos menos
seguros de saber a quién pertenece una cara: Nicole Kidman nos recuerda solo
vagamente a Nicole Kidman, Sharon Stone nos recuerda vagamente a Sharon Stone y
lo mismo ocurre con Demi Moore. Pero a estas intervenciones más o menos fallidas
(se supone que no querían parecer otras, sino ellas mismas con veinte años menos), a
esta belleza filtrada e infiltrada, retocada y operada que, hasta ahora, perseguía
principalmente un aspecto rejuvenecido, se une ahora una nueva tendencia propia de
los jóvenes influencers. Como es natural, los jóvenes no tienen interés en parecer
jóvenes: tienen interés en parecer ciborgs. Para ello, acuden a técnicas quirúrgicas o
de relleno y a los filtros fotográficos, que convergen todos en el mismo canon de
belleza humanoide: piel lisa como de silicona, nariz muy pequeña, pómulos felinos y
labios exuberantes. Te paseas por Instagram y te encuentras con cientos de
instagramers clónicas. En este espacio, los filtros de la realidad virtual compiten con
la remodelación real del bisturí o del relleno inyectado en una espiral de imitación de
un nuevo canon, donde se persigue una belleza uniformizadora como de
hamburguesería rápida, pensada para un amplio público que, supuestamente, es
aficionado a ver cuerpos parecidos y rostros adocenados, y esa persecución de una
belleza homogénea afecta no solo a los protagonistas sino a sus millones de
seguidores. Noruega ha aprobado estos días una ley por la que los instagramers y las
marcas deberán indicar, con una etiqueta oficial (algo así como las fotografías de las
lesiones cancerosas sobre las cajetillas de tabaco), que las imágenes que publican
llevan filtro o han pasado por Photoshop, si es el caso.
(Imma Monsó, La Vanguardia, texto adaptado, 08/07/2021)
1. Indica a qué categoría pertenecen las palabras en negrita. Da siempre la
información completa, por ejemplo; “un”: artículo indeterminado,
masculino, singular. Si te es más cómodo puedes agrupar las palabras por
categorías (6 puntos).
2. Distingue las locuciones de las perífrasis verbales que encuentres en las
siguientes oraciones. En el caso de las perífrasis señala su clase (4 puntos):
María nunca da el brazo a torcer: tiene que madurar.
Andas corriendo todo el día; descansa un poco.
Tus hermanos son ya mayores y plantan cara a los problemas.
La niña se echó a llorar porque echaba de menos a su madre.
Sus amigas siempre la ponen a parir.
Debe de pesar casi 80 kilos.
He dejado preparada la cena sobre la mesa, así que no me esperes.
Su novio le echó en cara aquellas palabras.
Ella se echó a llorar como una niña.
Has echado a perder todo el trabajo.
Deben de ser las cinco en punto.
Sus palabras me dieron a entender la verdad.
Anda meditando la respuesta.
Has de saber mi situación.
Ana le echa mucho de menos.
Aquello dejó hundido al soldado.
Ha empezado a escribir su autobiografía
Con aquella carta dio a entender que nunca volvería a subirse a un escenario.
En cuanto fui a hablar me interrumpieron.
El sospechoso acaba de salir del casino.
Vino a traernos las películas que le habíamos prestado.
Hace años íbamos a jugar al fútbol al parque todos los domingos.
Hay que convocar una reunión urgente.
Pase lo que pase nunca te daremos de lado