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Bibliografía Española

de Genealogía, Heráldica,
Nobiliaria y Derecho Nobiliario

DOCUMENTOS TAVERA
en Iberoamérica y Filipinas
(1900-1997)

Miguel Luque Talaván

Fundación Histórica Tavera


FUNDACIÓN HISTÓRICA TAVERA
Claudio Coello, 123, 4º. 28006 Madrid (ESPAÑA). Tel.: (34) 91 581 11 31. Fax: (34) 91 581 19 32
8 DOCUMENTOS TAVERA
DOCUMENTOS TAVERA

8
DOCUMENTOS TAVERA

COORDINADOR GENERAL
Ignacio González Casasnovas

COMISIÓN EDITORIAL
Eduardo Anglada
Alan Biggins
Anunciada Colón de Carvajal
Luis Miguel García Mora
Sylvia L. Hilton
Pilar Lázaro
Daniel Restrepo
Bibliografía Española
de Genealogía, Heráldica,
Nobiliaria y Derecho Nobiliario
en Iberoamérica y Filipinas
(1900-1997)

Miguel Luque Talaván

Fundación Histórica Tavera


Bibliografía Española de Genealogía, Heráldica,
Nobiliaria y Derecho Nobiliario
en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

© Fundación Histórica Tavera, 1999


© Miguel Luque Talaván, 1999
ISBN: 84-89763-51-8
Depósito legal: M-17.751-1999

Gestión editorial: Cyan, Proyectos y Producciones Editoriales S.A.


Fuencarral, 70. 28004 Madrid
Tel.: 91 532 05 04 Fax: 91 532 43 34
A Miguela y Manuel, mis padres.
Gracias.
Índice

Agradecimientos ......................................................................................... 11
Orígenes, formación y evolución de la nobleza
española en los reinos de las Indias.
Notas para su estudio (siglos XVI-XIX).................................................. 13
Introducción ............................................................................................... 73
Apéndice I. Repertorios bibliográficos .......................................... 79
Apéndice II. Publicaciones periódicas consultadas ...................... 82
Catálogo alfabético de autores .................................................................. 85
Índices
Índice general de materias ............................................................. 155
Índice analítico de materias ........................................................... 157
Índice analítico geográfico ............................................................. 161
Índice onomástico........................................................................... 165
Índice de títulos nobiliarios............................................................ 171
Agradecimientos

E n primer lugar, quiero testimoniar la deuda de gratitud que tengo hacia mis
padres: Manuel Luque Llamas y Miguela Talaván Peña —a quienes este libro
está dedicado—, que de una forma ilimitada, me han prestado siempre su ayuda
y apoyo. Muchas gracias.
Agradezco también la continuada ayuda prestada por la doctora Marta Milagros
del Vas Mingo, profesora titular del Departamento de Historia de América I
(Facultad de Geografía e Historia —Universidad Complutense de Madrid), desde
que en el curso académico 1995-1996 —como becario de colaboración en el men-
cionado Departamento— comenzase a realizar esta investigación. Su fe en este
proyecto, sus consejos y sus orientaciones, además de haberme sido de una gran
utilidad, me han servido de aliento y apoyo en una labor tan ardua como es la
recopilación bibliográfica. Quiero también expresar mi gratitud a la doctora Sylvia
L. Hilton, profesora titular del citado Departamento, por el interés que siempre ha
demostrado hacia esta investigación, desde que conociera mis intenciones de rea-
lizarla, y por su asesoramiento, que me ha sido de una gran ayuda por los cono-
cimientos y la experiencia que posee en todos los temas relacionados con la
bibliografía americanista. Deseo también manifestar mi más sincero agradeci-
miento al doctor Ignacio González Casasnovas, director de la Biblioteca de Refe-
rencias Tavera (Fundación Histórica Tavera. Madrid), que pacientemente me ha
aconsejado en las tareas de búsqueda de información y me ha dado valiosas suge-
rencias a la hora de poner por escrito las más de seiscientas referencias que reco-
ge esta bibliografía.
Asimismo, expreso mi reconocimiento al Ministerio de Educación y Ciencia, que
me concedió una beca de colaboración para el curso académico 1995-1996; y al
Departamento de Historia de América I (Facultad de Geografía e Historia,
Universidad Complutense de Madrid), departamento en donde presté la cola-
boración.
De igual forma, quiero mostrar mi agradecimiento al personal de los siguientes
centros de investigación españoles: Biblioteca del Archivo Histórico Nacional
12 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

(Madrid); Biblioteca de la Casa de Velázquez (Madrid); Biblioteca de la Facultad


de Geografía e Historia (Universidad Complutense de Madrid); Biblioteca General
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid); Biblioteca Hispánica
de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Madrid); Biblioteca del
Centro de Estudios Históricos (Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Madrid); Biblioteca Nacional (Madrid); Biblioteca de Referencias Tavera
(Fundación Histórica Tavera. Madrid); Centro de Información y Documentación
Científica (C.I.N.D.O.C., Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid);
y Unidad de Coordinación de Bibliotecas (Consejo Superior de Investigaciones
Científicas. Madrid).
Quiero por último agradecer a la Fundación Histórica Tavera (Madrid) el que
haya creído en este libro y me haya brindado la oportunidad de publicarlo en la
colección “Documentos Tavera”. Sus esfuerzos por la difusión de las fuentes
documentales y bibliográficas españolas e iberoamericanas, no sólo son dignos
del mayor de los elogios, sino que también constituyen una gran aportación al
conocimiento del pasado común que une a España e Iberoamérica, contribución
que sin duda será también merecidamente ponderada por las futuras generacio-
nes de investigadores.
Una vez más mi gratitud hacia todos ellos, y pido que si algún defecto hay en
este libro, se le tenga en cuenta a quien estas líneas escribe.

Madrid: junio 1998.


Miguel Luque Talaván
Orígenes, formación y evolución de la nobleza
española en los reinos de las Indias.
Notas para su estudio (siglos xvI-xIx)

1.—PRESENTACIÓN.— 2.—LA NOBLEZA INDIANA DE ORIGEN PREHISPÁNICO.— 3.—Situación


nobiliaria del linaje de los soberanos mexicas e incas en la sociedad indiana y peninsular (Siglos
XVI—XIX).— 4.—Situación nobiliaria de los caciques en la sociedad indiana (Siglos XVI—XIX).—
5.—LA NOBLEZA INDIANA DE ORIGEN HISPÁNICO (1519—1630).— 6.—PRIMERA ETAPA
(1519—1560).— 7.—Rasgos generales de la nobleza castellana de los siglos XV y XVI. Nobleza
titulada, e hidalguía de solar conocido, de ejecutoria y de privilegio.— 8.—Situación nobiliaria de
los conquistadores y pobladores de Indias en el siglo XVI.— 9.—Conquistadores y pobladores,
hidalgos de solar conocido: agraciados con un Título de Castilla, agraciados con un oficio o dig-
nidad hereditario, o armados caballeros.— 10.—Conquistadores y pobladores, hidalgos de ejecu-
toria.— 11.—Conquistadores y pobladores, hidalgos de privilegio. Los privilegios de nobleza
colectivos, e individuales en Indias.— 12.—De la apariencia a la preeminencia. Prurito nobiliario
en la sociedad indiana del siglo XVI.— 13.—SEGUNDA ETAPA (1560—1630). Formación definiti-
va y consolidación del estamento nobiliario indiano.— 14.—LA NOBLEZA INDIANA DE ORIGEN
HISPÁNICO (1630—1898). NOBLEZA TITULADA E HIDALGUÍA.— 15.—EPÍTOME ACERCA DE
LA NOBLEZA TITULADA EN INDIAS (1630—1898).— 16.—Vías de acceso a la nobleza titulada en
Indias (1630—1898).— 17.—EPÍTOME ACERCA DE LA NOBLEZA NO TITULADA EN INDIAS
(1630—1898).— 18.—Vías de acceso a la nobleza no titulada en Indias (1630—1898).— 19.—
EPÍLOGO.—

[Link]ón
A pesar de que los estudios genéricos sobre la génesis y evolución de la nobleza
en los Reinos de las Indias son muy escasos, no ha sido mi intención realizar aquí
un análisis en profundidad de la historia de la nobleza indiana, ya que esto nos
llevaría a elaborar una voluminosa obra —que sigue aun hoy sin hacerse—. Mis
intenciones han sido mucho más modestas, ya que simplemente he pretendido
14 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

con este ensayo cumplir un único objetivo: el de elaborar un pequeño estudio


que sirva de introducción y de guía a aquellos investigadores que, sin ser espe-
cialistas en esta materia, necesiten en algún momento de su carrera profesional
manejar algunos temas relacionados con la nobleza indiana. Este estudio, unido
al repertorio bibliográfico que ocupa la segunda parte del libro, espero que cum-
plirá ampliamente las metas inicialmente fijadas.

[Link] nobleza indiana de origen prehispánico


No es mi propósito el realizar un estudio de los grupos dirigentes en la época
prehispánica, ya que la rica diversidad cultural existente en lo que los españoles
designaron genéricamente como Reinos de las Indias, harían necesario un estudio
pormenorizado de este sector social en cada uno de estos pueblos, lo que excede-
ría los límites temáticos y espaciales que nos hemos impuesto a la hora de realizar
este análisis. Heterogeneidad que sin embargo deberían tener en cuenta aquellos
investigadores que, temerariamente, tratan en unas líneas de sintetizar una serie de
características propias de las élites prehispánicas de una determinada región ameri-
cana, pretendiendo con posterioridad atribuírselas —como norma general— a toda
las élites continentales en la época precolombina. Por tanto, en este apartado úni-
camente abordaremos el estudio de esos grupos de poder o nobleza indiana de ori-
gen prehispánico durante la época de la dominación española.
Las diferentes culturas que existieron en el continente americano antes de la lle-
gada de los españoles poseyeron diversas estructuras sociales —más o menos
complejas— en las cuales, y como rasgo común entre todas ellas, había un grupo
dirigente que detentaba el poder y regía los destinos de las poblaciones y territo-
rios sometidos a su mando. Estas élites fueron las que los españoles se encontra-
ron al descubrir y conquistar el Nuevo Mundo y fueron ellos los que, utilizando
una terminología europea, identificaron a las élites prehispánicas, bien con la rea-
leza, o bien con la nobleza europea del momento, según los casos.
De este modo, cuando los conquistadores se encontraron con un gobernante que
tenía sometidos bajo su dominio amplias extensiones de territorio e incluso tenía por
vasallos a los soberanos de regiones más pequeñas, procedieron a identificarlo en
status con los emperadores del viejo continente —caso del Vlei-Tlatoani mexica,
Motecuzohma II y del Sapay Inca del Tahuantinsuyu, Atau-Huallpa—. Mientras que
a los miembros de sus respectivas familias, generalmente los denominaron príncipes.
Pero los soberanos sometidos a la autoridad de Motecuzohma II y de Atau-
Huallpa también tenían por vasallos a señores de menor importancia. En ambos
casos, la Corona les designó genéricamente —a ellos y a sus descendientes—,
desde 1538, como caciques, término de procedencia caribe1. Por otra parte, todos
los indios que ejercían magistraturas o el gobierno de estancias o barrios bajo el

1. Recopilación de las leyes de los reynos de Las Indias. Mandadas imprimir, y publicar
por la magestad catolica del rey Don Carlos II. Nuestro señor. En Madrid: por Iulian de
Paredes, año de 1681. En Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, año de 1973, 4, 7, 5.
Miguel Luque Talaván 15

control de Motecuzohma II, Atahu-Huallpa o de cualquiera de sus soberanos vasa-


llos o de los vasallos de estos, recibieron la denominación de “principales”2.
Sin embargo, no todos los territorios de las Indias estaban habitados por cul-
turas en tan avanzado estado de desarrollo como las sociedades mexica e inca.
En el Nuevo Mundo, abundaban los pequeños territorios sobre los cuales un jefe
local ejercía su poder. Estos, a los ojos de los conquistadores, no podían ser com-
parados en status a Moctecuzohma II ni a Atau-Huallpa, por lo que les dieron
también el nombre de caciques.
El reconocimiento de los derechos de los señores naturales3 y de sus descen-
dientes fue uno de los puntos más polémicos planteados al inicio de la domina-
ción española. Y a pesar de que fueron muchos los argumentos lanzados en con-
tra de tales derechos, lo cierto es que pudieron más las opiniones expresadas por
Fray Bartolomé de las Casas, secundadas por numerosos autores a lo largo del
siglo XVI —principalmente franciscanos—. Finalmente la Corona reconoció los
derechos de los señores aborígenes en 1557. Aunque como señala López
Sarrelangue, a los deseos de justicia que impulsaron tal decisión hay que añadir
motivos políticos y económicos que decantaron la Real decisión en favor de los
señores naturales.
La Corona reconoció la nobleza de unos y otros a través de diversas disposicio-
nes. Carlos II, por Cédula de 22 de marzo de 1697, estableció la equiparación de los
descendientes de familias indígenas nobles con los hidalgos castellanos, debiéndose-
les guardar desde ese momento las mismas preeminencias que a los hidalgos de
Castilla, pudiendo así ejercer desde esa fecha los “puestos gubernativos, políticos y de
guerra, que todos piden limpieza de sangre y por estatuto la calidad de nobles”4.
Asimismo, por Real Cédula de 26 de marzo de 1698, se les autorizó a usar el trata-
miento honorífico de “Don”, antepuesto a su nombre5. Incluso, ingresaron en alguna
de las cuatro Órdenes Militares y en la Real y Distinguida Orden de Carlos III6.
Si bien es cierto que este grupo nobiliario no era homogéneo, ya que pode-
mos distinguir dos grupos dentro de la nobleza indiana de origen prehispánico
en la época colonial. El primero de ellos, fue el representado por los miembros
del linaje los soberanos Motecuzohma II y Atau-Huallpa. Mientras que el segun-
do, estaba compuesto por los caciques.

2. LÓPEZ SARRELANGUE, Delfina Esmeralda: La nobleza indígena de Patzcuaro en la época


virreinal. México: 1965, p. 86-87.
3. Ibídem, p. 83-86.
4. LARIOS MARTÍN, Jesús: Hidalguías e hidalgos de Indias. Madrid: Publicaciones de la
Asociación de Hidalgos a Fuero de España, 1958, p. 7.
5. Ibídem, p. 20-22. HERAS Y BORRERO, Francisco Manuel de las. Apuntes sobre institucio-
nes nobiliarias en España. Madrid: Prensa y Ediciones Iberoamericanas, 1994, p. 24.
(Colección Heráldica Persevante Borgoña).
6. Como ejemplo, Jesús Larios Martín cita a Don Melchor Carlos Inga, caballero de la
Orden de Santiago —desde 1606— y a su hijo, Don Juan Melchor Inga, caballero de la misma
Orden —desde 1627—, ambos descendientes del Inca Huayna Capac y de la Coya Añas
Calque (LARIOS MARTÍN, 1958, p. 23).
16 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

A continuación pasaremos a analizar brevemente a estos dos grupos, prestan-


do una mayor atención a los caciques, debido a que el ejercicio de las facultades
gubernativas tuteladas que la Corona les reconoció como descendientes de los
antiguos señores naturales, les colocaron en un lugar preeminente no sólo en el
seno de sus comunidades indígenas sino también en la sociedad colonial indiana7.

[Link]ón nobiliaria del linaje de los soberanos mexicas e incas en


la sociedad indiana y peninsular (siglos XVI-XIX)
Los familiares de los emperadores Motecuzohma II y Atau-Huallpa, últimos sobe-
ranos de sus respectivos estados, gozaron, en virtud de este parentesco, de espe-
cial consideración por parte de los monarcas españoles y de las más importantes
familias tituladas castellanas. Los primeros, además de reconocer su nobleza de
sangre, les distinguieron desde el siglo XVI hasta el siglo XIX con diversas mer-
cedes honoríficas, tales como la concesión de Títulos de Castilla y hábitos de las
órdenes militares peninsulares. Los segundos, entroncaron frecuentemente con
ellos, siendo resultado de este mestizaje nobiliario el hecho de que aun hoy exis-
tan descendientes de la unión de linajes nobles originarios del Viejo y del Nuevo
Mundo.
Algunos de los descendientes de Motecuzohma II fueron agraciados por los
monarcas españoles —desde el siglo XVII y hasta el siglo XIX— con Títulos de
Castilla, en recuerdo de sus reales antepasados8. Así, el rey Felipe IV distinguió
en 1627 a Don Pedro Tesifón de Moctezuma de la Cueva, caballero de la Orden
de Santiago y nieto segundo del último soberano mexica, con los títulos de
conde de Moctezuma9 y vizconde de Ilucán10. La III condesa de Moctezuma,
Doña Jerónima de Moctezuma y Jofre de Loaysa contrajo matrimonio con Don
José Sarmiento de Valladares, que llegó a ser virrey de la Nueva España. Doña
Jerónima de Moctezuma murió antes de que a su esposo le nombraran virrey

7. Recomendamos el estudio que sobre la nobleza indígena del área de Patzcuaro


—México— realizó Delfina Esmeralda López Sarrelangue, véase: LÓPEZ SARRELANGUE, 1965.
8. Véanse los trabajos que sobre el linaje Moctezuma se recogen en la presente biblio-
grafía y especialmente los de Amada López de Meneses, gran especialista en la historia de
esta ilustre familia.
9. Concedido el 13 de septiembre de 1627 (ZABALA MENÉNDEZ, Margarita (dirección
y colaboración). Historia española de los títulos concedidos en Indias. Madrid: Editorial
Nobiliaria Española, 1994, I, p. 101-108).
10. Concedido el 24 de febrero de 1627. Este título ha estado en posesión de los con-
des y luego duques de Moctezuma de Tultengo hasta la persona de su último poseedor,
Don Juan Bautista Marcilla Teruel Moctezuma y Navarro —hermano del primer duque de
Moctezuma de Tultengo—, que obtuvo Real carta de sucesión el 6 de septiembre de 1850,
y que falleció el 15 de octubre de 1907. El 8 de mayo de 1908 se propuso la supresión de
este título, sin que sepamos las causas que motivaron dicha medida (Ibídem, I, p. 99-100).
Miguel Luque Talaván 17

y cuando este nombramiento se produjo, el rey Carlos II le autorizó a seguir uti-


lizando el título condal de su esposa, aunque con la nueva denominación de
conde de Moctezuma de Tultengo. Por los méritos contraidos durante su estancia
en la Nueva España, el rey Felipe V le concedió además, el 17 de abril de 1708,
el título de duque de Atrisco, con Grandeza de España de Primera Clase.11
Posteriormente, el rey Carlos III otorgó la Grandeza de España de Primera
Clase al condado de Moctezuma de Tultengo12. Ya en el siglo XIX, un descen-
diente del primer poseedor de la merced, Don Antonio María Marcilla de Teruel
Moctezuma y Navarro, XIV conde de Moctezuma de Tultengo, fue creado por la
reina Isabel II, duque de Moctezuma de Tultengo13, denominación que aun hoy
mantiene este título nobiliario.
También el rey Felipe V concedió en 1718 a Doña María Isabel de Moctezuma
y Torres, Dama de la Reina, el título de marquesa de Liseda14. Asimismo, la reina
Isabel II otorgó en 1864 el título de marqués de Moctezuma a Don Alonso
Holgado de Moctezuma, Teniente Coronel de Infantería y maestrante de la Real
Maestranza de Caballería de Ronda15.

11. Tras la muerte de Doña Jerónima de Moctezuma, III condesa de Moctezuma y III
vizcondesa de Ilucán, su esposo, Don José Sarmiento de Valladares, I duque de Atrisco,
contrajo segundas nupcias con Doña María Andrea de Guzmán, duquesa viuda de Sessa
e hija de los XI marqueses de Astorga, engendrando a Doña Bernarda Dominga de
Sarmiento y Guzmán.
Los títulos de Doña Jerónima de Moctezuma los heredó su hija Doña Faustina
Dominga Sarmiento de Valladares y Moctezuma, IV condesa de Moctezuma de Tultengo
-aunque su padre siguió utilizando el mismo título, con autorización regia, como con-
sorte de la III condesa- y IV vizcondesa de Ilucán. Murió la IV condesa sin descendencia,
por lo que heredó estos títulos su hermana entera Doña Melchora Juana Sarmiento de
Valladares y Moctezuma, II duquesa de Atrisco, III marquesa de Valladares, V condesa
de Moctezuma de Tultengo y V vizcondesa de Ilucán. Murió esta dama sin descenden-
cia, por lo que heredó los títulos de condesa de Moctezuma de Tultengo y vizcondesa de
Ilucán, su prima segunda Doña María Teresa Nieto de Silva y Moctezuma, III marquesa
de Tenebrón, VI condesa de Moctezuma de Tultengo y VI vizcondesa de Ilucán. El duca-
do de Atrisco, pasó a una hermana de padre —fruto de su segundo matrimonio— de Doña
Melchora Juana Sarmiento de Valladares, en concreto a Doña Bernarda Dominga de
Sarmiento y Guzmán, III duquesa de Atrisco que, al morir sin descendencia, fue hereda-
da por su pariente Doña Ana Nicolasa de Guzmán, IV duquesa de Atrisco, XIII marque-
sa de Astorga y XIII marquesa de Velada, en cuyo linaje se mantiene aun hoy este título
(Ibídem, I, p. 101-108 y p. 469-480).
11. Concedido en Aranjuez, el 13 de mayo de 1769. Otorgada a Don Joaquín Gines
de Oca Moctezuma y Mendoza, VIII conde de Moctezuma de Tultengo, V marqués de
Tenebrón y VIII vizconde de Ilucán (Ibídem, I, p. 104-105).
13. Concedido por Real Cédula de 11 de octubre de 1865 (Ibídem, I, p. 106).
14. Concedido el 3 de mayo de 1718 (GONZÁLEZ-DORIA, Fernando: Diccionario heráldi-
co y nobiliario de los Reinos de España. Madrid: Editorial Bitácora, 1987, p. 176).
15. Concedido el 29 de abril de 1864 (Ibídem, p. 162).
18 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Basta revisar las genealogías de estos y otros individuos del linaje de los Moctezuma
para darse cuenta de la gran cantidad de nobles españoles, titulados o no, que, desde
el siglo XVI y hasta nuestros días, han emparentado con esta noble familia16.
En lo que se refiere a los descendientes legítimos del último Inca del Perú, el rey
Carlos I, por Real Cédula dada en Valladolid el 1 de octubre de 1543, legitimó a los
numerosos hijos naturales de Don Alonso Tito Uchi Inga —a petición de éste—, hijo
de Huáscar y nieto del Sapay Inca Huayna Capac. Además, y por este mismo docu-
mento, el monarca español autorizó a los hijos varones de Don Alonso Tito Uchi Inga
a ejercer cualquier oficio Real, concejil y público, pudiendo ostentar sus blasones en
sus casas y reposteros, pudiendo poner además una cadena Real en su puerta17.
Poco tiempo después, Carlos I, a través de una Real Cédula dada en Valladolid
el 9 de mayo de 1545, a Don Gonzalo Uchu Hualpa y Don Felipe Tupa Inga
Yupangui, hijos del Sapay Inca Huayna Capac y nietos del Sapay Inca Tupa
Inga Yupangui18, les reconoció una nobleza de muy alto rango, al otorgarles dere-
chos y honores muy por encima de los concedidos a aquellos Títulos de Castilla
que habían sido elevados hacía poco tiempo a la nueva categoría nobiliaria de
Grandes de Castilla. El rey les llamó Hermanos y Altezas, concediéndoles el collar
de la Insigne Orden del Toisón de Oro, el derecho a permanecer cubiertos en su
real presencia, a presidir todos los tribunales, concejos y cabildos de todos sus
reinos y a mantener una pequeña corte con sus propios consejeros19.
Por su parte, el rey Felipe III concedió, el 1 de marzo de 1614, el título de
marquesa de Santiago de Oropesa, unido a la dignidad perpetua de Adelantada
del Valle de Yupangui, a Doña María de Loyola y Coya-Inca, señora de Loyola20
y representante legítima de los antiguos soberanos incas del Perú21.

16. Véase: ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 101-108. Por señalar únicamente dos ejemplos,
citaré en primer lugar el caso de Doña María Isabel Francisca de Zaldívar y Castilla, descen-
diente al mismo tiempo del rey Pedro I de Castilla y del Vlei-Tlatoani Motecuzohma II, que
contrajo matrimonio con Don Nicolás Diego de Vivero, IV conde del Valle de Orizaba (véase:
Ibídem, I, p. 90-91). También, Doña Juana María de Andrade Rivadeneira y Moctezuma,
novena nieta del Vlei-Tlatoani Motecuzohma II, casó con Don Justo Alonso Trebuesto
Dávalos Bracamonte, IV conde de Miravalle (Ibídem, I, p. 323).
17. LARIOS MARTÍN, 1958, p. 23-24.
18. Ibídem, p. 24-25.
19. CADENAS ALLENDE, Francisco de. Nobiliaria extranjera. Madrid: Instituto Salazar y Castro
(C.S.I.C.), Hidalguía, 1986, p. 67.
20. Doña María de Loyola Coya-Inca, I marquesa de Santiago de Oropesa, I Adelantada
del Valle de Yupangui y señora de Loyola, era pariente de San Ignacio de Loyola. Se da la
circunstancia de que esta dama contrajo matrimonio con Don Juan Enríquez de Borja, nieto
de San Francisco de Borja (ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 60).
21. Doña María de Loyola y Coya Inca, era hija de Don Martín García de Loyola, señor de
Oñaz y de Loyola y caballero de la Orden de Calatrava, Capitán General de la Guardia del
virrey del Perú —en 1569—; Gobernador del Potosí —en 1579—; y Gobernador y Capitán
General del Reino de Chile —en 1591—(Ibídem, I, p. 60), y de Doña Beatriz Clara Coya, seño-
ra del Valle de Yucay, hija única y heredera del Inca Sayri-Tupac, soberano del Tahuantinsuyu
y de su mujer y sobrina la Coya Cusi Huarcay. Véase genealogía de los marqueses de Santiago
de Oropesa (Ibídem, I, p. 59-66).
Miguel Luque Talaván 19

Debemos señalar también que hubo parientes de los Sapay Inca que mantu-
vieron relaciones con los conquistadores, fruto de las cuales nacieron bastantes
hijos, llegando incluso algunos de ellos a emparentar con las principales casas
nobiliarias españolas. Por poner un ejemplo significativo, es conocido el caso del
marqués Don Francisco Pizarro22, conquistador del Tahuantinsuyu, que de su
unión con Doña Inés Yupanqui Huaylas23 tuvo dos hijos: Doña Francisca Pizarro
—nacida en Jauja en 1534— y Don Gonzalo Pizarro —nacido en Lima en 1535
y muerto en la infancia—24.
Del mismo modo, encontramos otros notables ejemplos de mestizaje nobilia-
rio entre nobles españoles e incas, como es el caso del Capitán Sebastián
Garcilaso de la Vega que, emparentado con lo más granado de la nobleza penin-
sular, tuvo un hijo con la noble inca Doña Isabel Chimpo Ocllo —nieta del sobe-
rano Tupac Inca Yupanqui-: el famoso escritor Garcilaso de la Vega, el inca25.

22. El rey Carlos I concedió en 1537 a Don Francisco Pizarro un título de marqués sin
denominación específica. El título fue revalidado por Real Cédula dada por el rey Felipe
IV, el 8 de enero de 1631, con la denominación de marqués de la Conquista, en la per-
sona de su biznieto, Don Juan Fernando de Pizarro, caballero de la Orden de Calatrava.
23. Doña Inés Yupanqui Huaylas era hija del Inca Huayna Capac y hermana de Atau-
Huallpa, Huáscar y de Manco Inca. Posteriormente, Doña Inés Yupanqui Huaylas se casó
con Don Francisco de Ampuero, hombre del entorno de Don Francisco Pizarro (GALIANA
NÚÑEZ, Magdalena. Guía turística de Trujillo y vida de Pizarro. Cáceres: Gráficas Gexme,
1994, p. 106).
24. Doña Francisca Pizarro vino a España, donde se casó con su tío paterno Don
Hernando Pizarro. Hijo de este matrimonio fue Don Francisco Pizarro, progenitor del II
marqués de la Conquista. Doña Francisca Pizarro, al enviudar, contrajo segundas nupcias
con Don Pedro Arias, hijo mayor del conde de Puñonrostro. Por otra parte, Don Francisco
Pizarro -el conquistador- mantuvo también relaciones con Doña Angelina, hermana de
Doña Inés Yupanqui Huaylas, de las cuales tuvo a Don Francisco -casado con su prima Doña
Inés Pizarro, hija de Don Gonzalo Pizarro- y a Don Juan Pizarro (ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I,
p. 11-18. GALIANA NÚÑEZ, 1994, p. 32-35 y p. 106). Después, Doña Angelina Yupanqui Huaylas
contrajo nupcias con el cronista Don Juan de Betanzos (Ibídem, p. 106).
Es interesante señalar como el V marqués de la Conquista, Don Fernando María de
Orellana Pizarro, contrajo matrimonio con Doña María Antonia Orense y Moctezuma, II
marquesa de Liseda Doña María Antonia Orense y Moctezuma, II marquesa de Liseda, era
hija de Don Juan Manuel Orense y del Castillo Millán de Aragón y de Doña María de
Moctezuma, I marquesa de Liseda (ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 13). Unión de la que hubo
descendencia —que se perpetúa hasta el presente— y que hizo posible la fusión de la san-
gre de las dinastías prehispánicas mexica e inca, con la de uno de los conquistadores espa-
ñoles más famosos de todos los tiempos.
25. MIRÓ QUESADA S., Aurelio: El inca Garcilaso y otros estudios garcilasistas. Madrid:
Ediciones Cultura Hispánica, 1971, p. 9-21.
20 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

[Link]ón nobiliaria de los caciques en la sociedad indiana


(siglos XVI-XIX)
A medida que fue avanzando la conquista, los españoles se encontraron con que
en los pueblos conquistados había algunos naturales que eran caciques y señores
de pueblos —empleando la terminología del momento—. De este modo, la Corona,
deseando respetar la antigua posición de estos principales en el seno de sus res-
pectivas comunidades decidió —siempre y cuando se hubiesen convertido al cato-
licismo y sometido a la soberanía del monarca español— conservarles algunos
derechos y reconocerles el ejercicio de una pequeña parte del poder que ellos
y sus antecesores habían desempeñado. Aunque siempre bajo la permanente tute-
la y vigilancia de las autoridades españolas.
En el Libro 6, del Título 7, de la Recopilación de leyes de Indias26, dedicado a los
caciques, podemos encontrar tres leyes muy interesantes en tanto en cuanto deter-
minaron el papel que los caciques iban a desempeñar en el nuevo ordenamiento
social indiano. Con ellas, la Corona reconocía oficialmente los derechos de origen
prehispánico de estos principales. Concretamente, nos estamos refiriendo a las
Leyes 1, 2, dedicadas al espacio americano27. Y a la Ley 16, instituida por Felipe II
el 11 de junio de 1594 —a similitud de las anteriores—, con la finalidad de que los
indios principales de las islas Filipinas fuesen bien tratados y se les encargase algu-
na tarea de gobierno. Igualmente, esta disposición hacía extensible a los caciques
filipinos toda la doctrina vigente en relación con los caciques indianos28.

26. Recopilación de las leyes de los reynos de Las Indias, 6, 7 —contiene 17 leyes—.
27. El texto de la Ley 1 —dada originalmente el 26 de febrero de 1557 por el rey
Felipe II— dice así: “Algunos naturales de las Indias eran en tiempo de su infidelidad
Caciques, y Señores de Pueblos, y porque despues de su conversion á nuestra Santa Fé Catolica,
es justo, que conserven sus derechos, y el haver venido á nuestra obediencia no los haga de peor
condicion. Mandamos á nuestras Audiencias, que si estos Caciques, ó Principales descendien-
tes de los primeros, pretendieren suceder en aquel genero de Señorio, ó Cacicazgo, y sobre esto
pidieren justicia, se la hagan, llamadas, y oidas las partes á quien tocare, con toda brevedad.”
(Ibídem, 6, 7, 1).
Mientras, la Ley II, dada también por Felipe II el 19 de junio de 1558, establecía que: “Las
Audiencias han de conocer privativamente del derecho de los Cacicazgos, y si los Caciques,
ó sus descendientes pretendieren suceder en ellos, y en la jurisdicion, que antes tenian, y pidie-
ren justicia, procederán conforme á lo ordenado: y asimismo se informarán de oficio, sobre lo
que en esto passa, y constandoles, que algunos están despojados injustamente de sus
Cacicazgos, y jurisdiciones, derechos, y rentas, que con ellos les eran devidos, los harán resti-
tuir, citadas las partes á quien tocare, y harán los mismo si algunos Pueblos estuvieren despo-
jados de el derecho, que huvieren tenido de elegir Caciques.” (Ibídem, 6, 7, 2).
28. LARIOS MARTÍN, 1958, p. 25. “No es justo, que los Indios Principales de Filipinas sean de
peor condicion, despues de haverse convertido, antes se les deve hazer tratamiento, que los afi-
cione, y mantenga en fidelidad, para que con los bienes espirituales, que Dios les ha comuni-
cado, llamandolos á su verdadero conocimiento, se junten los temporales, y vivan con gusto, y
conveniencia. Por lo qual mandamos á los Governadores de aquellas Islas, que les hagan buen
tratamiento, y encomienden en nuestro nombre el govierno de los Indios, de que eran Señores,
y en todo lo demás procuren, que justamente se aprovechen, haziendoles a los indios algun
Miguel Luque Talaván 21

El resto de las leyes del Título 7 se hallan dedicadas a establecer los privilegios
y obligaciones que los caciques iban a disfrutar y a cumplir, respectivamente, bajo
la soberanía española. Estas leyes, se encuentran además complementadas con
otras que figuran en diferentes partes de la Recopilación de leyes de Indias. A con-
tinuación señalaremos las exenciones privativas de los caciques, para después pasar
a indicar las obligaciones que estaban comprometidos a acatar.
Desde el inicio de la época española, el título de cacique era hereditario de
padres a hijos29. La Corona, en atención a las responsabilidades que un día reca-
erían en estos últimos, promovió la creación de colegios en los virreinatos de la
Nueva España30 y del Perú, para educar a los hijos de los caciques según la cos-
tumbre española. El cacique y su hijo mayor —como heredero— estaban exen-
tos del pago de tributos y de la obligación de presentarse a mitas. El resto de los
hijos del cacique y demás descendientes, estaban, sin embargo, obligados a acudir
a mitas31.
Las justicias ordinarias no podían privar a los caciques de sus cacicazgos por
ninguna causa criminal, ni por ninguna querella. Las únicas autoridades indianas
autorizadas por la Corona para entender de estos casos eran las Reales Audiencias
y los oidores visitadores del distrito32.
Tenían derecho a que aquellos indios que se hubiesen marchado de su juris-
dicción, les fuesen reintegrados “(...) al govierno, y jurisdición del Cacicazgo
natural, (...)”, del cual eran originarios33. Se les reconocían los tributos, servicios
y vasallajes heredados de sus antepasados, siempre y cuando estos fueran reali-
zados “(...), con gusto de los Indios y legítimo titulo (...)”. En el caso de que el caci-
que pretendiese ejercer unos derechos excesivos —aunque estos fuesen legíti-
mamente heredados—, las autoridades españolas debían moderarlos. La Corona
ordenó también a los virreyes, Reales Audiencias y gobernadores que vigilasen
y suprimiesen aquellos derechos impuestos ilegalmente por los caciques, “(...)
tiránicamente contra razón, y justicia; (...)”. Estas medidas pretendían proteger a
la población indígena de los abusos de sus señores naturales34.
Los jueces ordinarios no podían prender a un cacique, a no ser que esta deten-
ción fuese motivada por haber cometido este último un delito grave, en el tiem-
po en que ese juez ejerciese su jurisdicción. Si se daban estos requisitos, el juez
ordinario podía prenderlo, aunque debía enviar un informe de todo lo ocurrido
a la Real Audiencia del distrito. Ahora bien, si el delito había sido cometido hacía
mucho tiempo o antes de que el juez ordinario ejerciese su jurisdicción sobre esa
zona, éste debía dar noticia a la Real Audiencia de lo sucedido y sería esta la que

reconocimiento en la forma que corria al tiempo de su Gentilidad, con que esto sea sin per-
juizio de los tributos, que á Nos han de pagar, ni de lo que tocare á sus Encomenderos.”
(Recopilación de las leyes de los reynos de Las Indias, 6, 7, 16).
29. Ibídem, 6, 7, 3.
30. Ibídem, 6, 23, 11.
31. Ibídem, 6, 5, 18.
32. Ibídem, 6, 5, 4.
33. Ibídem, 6, 7, 7.
34. Ibídem, 6, 7, 8-9.
22 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

determinaría si el juez ordinario estaba capacitado para juzgar los delitos cometi-
dos por el cacique35. Asimismo, estos no podían ser prendidos por deudas ni
encarcelados en la cárcel pública. En caso de arresto, se le debía recluir o bien
en su domicilio o bien en la Casa del Cabildo36.
Los caciques tenían jurisdicción criminal sobre los indios de sus pueblos,
pudiendo mantener cárcel37. Aunque tenían prohibido entender en aquellas cau-
sas criminales en que el castigo a imponer fuese la pena de muerte, la mutilación
de un miembro u otro castigo corporal similar. La Corona, a través de las Reales
Audiencias y de los gobernadores, se reservaba la jurisdicción suprema tanto en
lo civil como en lo criminal, así como el derecho a hacer justicia donde los caci-
ques no la hicieren38. Una Real Cédula, de 22 de marzo de 1697, les permitió tam-
bién el ejercicio de cargos gubernativos, políticos y de guerra que exigiesen pose-
er la calidad noble para su desempeño39.
Tenían derecho a poseer tierras en propiedad privada40 y a recibir encomien-
das. Igualmente, en muchas regiones, tenían la facultad de seleccionar a los indios
que debían ser repartidos y con qué patronos, de acuerdo con el representante
de la Corona42.
En lo que se refiere a las obligaciones que los caciques estaban comprometi-
dos a cumplir en el ejercicio de sus atribuciones, debemos señalar que el incum-
plimiento de alguna de las disposiciones que a continuación veremos, conlleva-
ba la pérdida del título de cacique y de los derechos inherentes a dicho cargo.
Los caciques tenían prohibido llamarse o intitularse señores de pueblos, siendo
los virreyes, las Reales Audiencias y los gobernadores, los encargados de no per-
mitirles el uso de esta titulación. Únicamente podían titularse caciques o princi-
pales y si alguno, contraviniendo esta disposición, se intitulaba señor de pueblos,
las precitadas autoridades podían imponerles las penas que les pareciesen más
convenientes43.
Estaban obligados a pagar jornales a los indios que trabajasen en sus propie-
dades44. En la Recopilación de Leyes de Indias, se recogen dos interesantes leyes
que datan del reinado de Carlos I, y más concretamente de los años 1537 y 1552
—esto es, en pleno proceso de la conquista—, referidas a la prohibición de que
los caciques no recibiesen en tributo a las hijas de sus indios45 y a que las justicias

35. Ibídem, 6, 7, 12.


36. CADENAS ALLENDE, 1986, p. 65.
37. Ibídem, p. 66.
38. Recopilación de leyes de los reynos de Las Indias, 6, 7, 13.
39. CADENAS ALLENDE, 1986, p. 65.
40. Ibídem, p. 65.
41. Ibídem, p. 66.
42. Ibídem, p. 65-66.
43. Recopilación de las leyes de los reynos de Las Indias, 6, 7, 5. Sin embargo, en la
Nueva España “(...), el término “señor” subsistió, aunque usado raramente, durante el siglo
XVI y aun en el XVII.” (LÓPEZ SARRELANGUE, 1965, p. 86).
44. Recopilación de las leyes de los reynos de Las Indias, 6, 7, 10.
45. Ibídem, 6, 7, 14.
Miguel Luque Talaván 23

evitasen que estos matasen a algunos individuos de su pueblo para enterrarlos


con los caciques46. El incumplimiento de estas normas estaba fuertemente pena-
do, y en el primer caso el cacique perdía su título y era desterrado del cacicazgo
a perpetuidad. A los caciques y principales les estaba también prohibido tener,
vender o trocar por esclavos a los indios que estuviesen sometidos a su jurisdic-
ción47.
Ningún cacique podía venir a la Península Ibérica sin licencia directa del rey.
Y si estos deseaban hacer relación al monarca de sus servicios para obtener algu-
na merced, podían enviarle su relación de méritos y servicios sin necesidad de
acudir personalmente o mandar a otros indios a la corte para entregarla48.

[Link] nobleza indiana de origen hispánico (1519-1630)


Como ya expusimos al inicio de este estudio, la sociedad castellana se trans-
plantó inicialmente a Indias desprovista del estamento nobiliario, grupo que
sólo a través de un largo proceso pudo finalmente llegar a configurar. Guillermo
Céspedes del Castillo ha distinguido en este proceso dos grandes etapas: una
primera, que iría de 1519 a 1560, y una segunda, de 1560 a 1630, aproximada-
mente49.
La primera de ellas, 1519-1560, se caracterizó por el persistente intento de los
conquistadores de constituir una nobleza netamente indiana, en pie de igualdad
a la nobleza peninsular. Intento al que se opuso la Corona y la nobleza titulada
castellana50. De acuerdo con el profesor Céspedes del Castillo, la razón por la cual
en Castilla se opusieron a las aspiraciones nobiliarias de los conquistadores, tenía
un origen ético o moral. Es sabido que hubo clérigos —principalmente domini-
cos— que criticaron duramente el proceso de la conquista, atacando también
a sus artífices, los conquistadores. De tal manera que estas críticas habrían deter-
minado —o al menos habrían justificado— la oposición de la nobleza titulada cas-
tellana a admitir como iguales a los conquistadores ennoblecidos, a los que con-
sideraban como advenedizos, sanguinarios y poseedores de fortunas de dudosa
procedencia51.
Sin embargo, las razones morales o éticas no son suficientes para explicar este
veto a la pretensión nobiliaria de los conquistadores, ya que únicamente podre-
mos llegar a comprender el origen de esta oposición si, a lo expuesto, añadimos
el móvil por el cual la Corona se mostró recelosa ante la posibilidad de la crea-
ción de un estamento nobiliario en Indias y porqué actuó consecuentemente en

46. Ibídem, 6, 7, 15.


47. Ibídem, 6, 7, 3.
48. Ibídem, 6, 7, 17.
49. CÉSPEDES DEL CASTILLO, Guillermo. “Los orígenes de la nobleza en Indias”. Mª.
Carmen Iglesias (dirección y coordinación académica): Nobleza y sociedad en la España
moderna. Oviedo: Fundación Central Hispano, 1997, II, p. 23-24.
50. Ibídem, p. 23-24.
51. Ibídem, p. 29-30.
24 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

contra de esa eventualidad, distribuyendo dosificadamente las mercedes nobilia-


rias. En mi opinión, y con la finalidad de hallar una respuesta, debemos retroce-
der en el tiempo hasta el reinado de los Reyes Católicos.
Fueron estos los primeros en someter a la poderosa y frecuentemente levan-
tisca nobleza castellana, despojándola de todo el poder político que habían ido
adquiriendo en reinados anteriores. Esta táctica, que fue continuada por Carlos I
y por su hijo Felipe II, encontró uno de sus máximos espacios de aplicación en
el ámbito indiano, ya que ambos monarcas temieron que la creación de un esta-
mento nobiliario formado por los conquistadores en zonas tan alejadas del impe-
rio, pudiese llegar a poner en peligro los intereses de la Corona52. Recordemos
únicamente como ejemplo ilustrativo que Carlos I, al poco tiempo de haber acce-
dido al trono castellano, tuvo que hacer frente a la rebelión de los Comuneros53.

[Link] etapa (1519-1560)


El conquistador era generalmente un hombre humilde, poco instruido y que pro-
fesaba una profunda religiosidad. Sus principales anhelos eran el oro y la gloria
—la aspiración a la nobleza fue un constante anhelo entre los conquistadores
que marcharon a Indias a lo largo del siglo XVI—. La mayor parte de ellos no
gozaban de una buena situación económica; es más, podemos afirmar que en
general eran bastante pobres y quizás sea en esta pobreza donde encontremos
uno de los principales factores que les impulsaron a pasar a América54. Así, la
mala situación económica, unida a los sueños de gloria y oro, hicieron que estos
hombres se embarcaran en una fabulosa y difícil aventura: la conquista del con-
tinente americano.

52. El profesor Céspedes del Castillo expresa concisa y claramente esta actitud de la
Corona: “El rey como señor supremo, el gobernador como su representante en cada pro-
vincia ultramarina; los encomendadores como vasallos del rey y señores naturales de sus
indios encomendados. Los tres elementos, debidamente integrados, constituirían para siem-
pre los huesos y los nervios de un cuerpo social donde, al igual que en el cuerpo humano,
las partes más notables tienen el privilegio y el deber de regir al resto del organismo, y donde
el conjunto es un todo natural, completo y armonioso. Este ideal, expuesto y hasta razona-
do por algún tratadista, jamás se alcanzaría. Los conquistadores miraban al pasado para
organizar el futuro, pero la Corona llevaba más de treinta años esforzándose por crear un
Estado moderno y centralizado, demoliendo para lograrlo el poder político de la nobleza;
no iba, pues, a tolerar la aparición de una nueva aristocracia señorial y con ribetes de
feudal que, si lograba afirmarse, no habría modo de controlar desde el otro lado del
Atlántico.” (Ibídem, p. 29).
53. LAFAYE, Jacques: Los conquistadores. México, D.F.: Siglo XXI editores, 1970,
p. 59-62.
54. Ibídem, p. 19. LEVILLIER, Roberto. Colección de publicaciones históricas de la
Biblioteca del Congreso argentino. Gobernación del Tucumán. Probanzas de méritos y ser-
vicios de los conquistadores. Documentos del Archivo de Indias. Tomo I (1548-1583).
Prólogo de D. Rufino Blanco-Fombona. Madrid: Sucesores de Rivadeneyra, 1919, p.
XII-LXV.
Miguel Luque Talaván 25

Una vez tomada la decisión de emprender viaje, había que buscar la forma
de hacerlo y esta pasaba por enrolarse en una hueste55. Las condiciones para
pasar a Indias como miembro de estas huestes eran bien precisas. Se ordena-
ba a los adelantados que procurasen el paso de los individuos limpios de san-
gre, prohibiéndose el viaje a los de linaje moro o judío, los reconciliados o cas-
tigados por la Inquisición, los negros ladinos, los gitanos, los esclavos casados
que no fuesen con su mujer e hijos, a las mujeres solteras que no tuviesen licen-
cia y a las mujeres casadas sin sus esposos56.
A estas limitaciones debemos añadir las que se referían a que sólo los natu-
rales de los reinos de la Corona de Castilla podrían obtener la licencia para abrir
banderín de enganche. Los súbditos de la Corona de Aragón no habían sido
mencionados, y por tanto estos quedaban sin base jurídica para que alguno de
ellos se atreviese a organizar una hueste en estos territorios, aunque si algún
habitante de ellos se inscribía, nadie le iba a rechazar, ya que no había pro-
nunciamiento expreso en su contra57. Si bien es cierto que en los años que duró
la conquista, la mayor parte de los individuos que la hicieron posible procedí-
an de la Corona de Castilla, siendo los menos oriundos de la Corona de Aragón.
Aunque debemos advertir que al realizar este tipo de afirmaciones, no debemos
olvidar que la conquista del continente americano, tal y como señaló Francisco
A. de Icaza, no fue obra de una sola región, ni siquiera habría sido la obra de
un conjunto de regiones. La conquista fue obra de unos individuos proceden-
tes de muchos puntos de la Península Ibérica. Afirmar lo contrario, sería un
error58.
Después de partir de sus lugares de origen y haber cruzado el Océano Atlántico
tras un largo, penoso y peligroso viaje, llegaban al Nuevo Mundo, en el cual comen-
zaban a padecer nuevas fatigas que deberían sumarse a las ya anteriormente vivi-
das durante la travesía oceánica. La lucha contra los naturales, la falta de alimento,
el padecimiento de numerosas enfermedades y las venganzas que, causadas por

55. En relación con la hueste indiana, véanse: GARCÍA-GALLO, Alfonso: Servicio militar
en Indias. Estudios de Historia del Derecho Indiano. Madrid: Instituto Nacional de Estudios
Jurídicos, 1972. VAS MINGO, Marta Milagros del: Las capitulaciones de Indias en el siglo XVI.
Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1986, p.
77-80.
56. BALLESTEROS GAIBROIS, Manuel. La hueste indiana. Madrid: Cuadernos de Historia 16,
1985, nº 172, p. 19.
57. Ibídem, p. 19.
58. ICAZA, Francisco A. de. Diccionario autobiográfico de conquistadores y pobladores
de Nueva España. Sacado de los textos originales por Francisco A. de Icaza. Año 1923. 2
Volúmenes. Madrid. Guadalajara: Edmundo Aviña Levy Editor, 1969, Volumen I, p. XXXIV.
(Biblioteca de Facsímiles Mexicanos; 2). No obstante, sí se puede apreciar como algunas
zonas de Castilla proporcionaron más hombres que otras a la empresa americana. Este fue
el caso de Extremadura (véase: ALTMAN, Ida. Emigrantes y sociedad. Extremadura y
América en el siglo XVI. Madrid: Alianza Editorial, 1992).
26 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

envidias y rencores, se producían entre los integrantes de las huestes, fueron hechos
—entre otros muchos— nada infrecuentes a lo largo de todo este proceso59.
Como señala Richard Konetzke, la conquista de América no se llevó a cabo
personalmente por los reyes o por un ejército regular financiado por la Corona.
La conquista se realizó a través del sistema de capitulaciones entre el monarca
y un particular, el cual se comprometía a organizar una expedición a su costa para
descubrir, conquistar o colonizar un determinado territorio60. Bien es cierto que la
Corona tenía la obligación de poblar las nuevas tierras, pero para cumplir con este
deber debía de contar con personal y con grandes sumas de dinero. Así que como
no disponía de ninguna de las dos cosas, decidió ceder estar prerrogativa regia
de realizar poblamientos a aquellos particulares que justificadamente lo solicitasen.
Y fueron estos los encargados de realizar las labores de conquista y colonización
en nombre de los reyes de Castilla, con los que firmaban una capitulación. La
Corona, a cambio, se ofrecía a recompensar a estos conquistadores con ciertos
privilegios y beneficios, siempre y cuando el particular cumpliese con lo esta-
blecido en la capitulación61. Estas concesiones regias en premio por el cumpli-
miento de lo pactado, iban desde la obtención del título de gobernador, capi-
tán general, adelantado o alguacil mayor —por una o varias vidas e incluso
hereditariamente—, al disfrute de una serie de beneficios económicos, como
exenciones en el pago de impuestos durante un tiempo determinado, etc62.
Pero en muchas ocasiones, la Corona estimó —una vez firmada la capitula-
ción— que lo otorgado resultaba excesivo, procediendo en estos casos a recortar
los privilegios concedidos al capitulante. Esta actitud de regateo provocó nume-
rosos pleitos entre la Corona y los particulares afectados63. Pero en esta pugna
salió vencedor el monarca, ya que este se amparaba en que si había conferido
tales mercedes, no había sido por cumplir con un pacto, sino que estas habían
sido dispensadas por merced real. De este modo, como las concesiones emana-
ban de la voluntad regia, era esta misma voluntad la que podía, en un momento
determinado, cancelar dichas recompensas64.
Sin embargo, no todo fue ingratitud hacia los conquistadores y pobladores, ya que
desde fechas muy tempranas se dictaron cédulas y ordenanzas que mandaban que a la
hora de proveer cargos públicos, encomiendas u otras prebendas vacantes, se confirie-
sen a los conquistadores y antiguos pobladores, con preferencia sobre el resto de la

59. Acerca de la figura del conquistador indiano, véase el interesante, documentado y


ameno libro de Francisco MORALES PADRÓN: Vida cotidiana de los conquistadores españoles.
Madrid: Editorial Temas de Hoy, 1992.
60. Véase bibliografía sobre las capitulaciones indianas en: VAS MINGO, 1986, p. 105-108.
En esta misma obra, la autora transcribe 75 capitulaciones que se dieron desde 1501 hasta
1596 (Ibídem, p. 127-490).
61. KONETZKE, Richard. “La formación de la nobleza en Indias”. Anuario de Estudios
Americanos (Sevilla). III (1951), p. 328-358.
62. Ibídem, p. 340.
63. Ibídem, p. 340-341.
64. VAS MINGO, 1986, p. 43-50.
Miguel Luque Talaván 27

población65. Pero fueron muchos los casos en que los gobernadores, incumpliendo
las reales disposiciones, confirieron mercedes vacantes bien a sus propios parientes
o allegados, o bien a individuos a los cuales debían dinero o favores66.
Llegados a este punto y revisados ya algunos temas de interés de la etapa de
la conquista, considero que debemos formularnos la siguiente pregunta: ¿Cuál
era la máxima aspiración social de todo conquistador? ¿Qué es lo que éste de-
seaba con mayor vehemencia? Para contestar a estas y a otras cuestiones similares,
creo que únicamente existen tres respuestas posibles: o bien conseguir —si ya era
hidalgo— medios de fortuna suficientes para mantener decorosamente su condi-
ción y de este modo poder aspirar a un hábito de una Orden Militar —Santiago,
Alcántara, Calatrava o Montesa— e incluso a un Título de Castilla; u obtener rique-
zas y ver reconocida legalmente su presunta nobleza con una ejecutoria de hidalguía;
o bien, si era pechero, conseguir ser agraciado con un privilegio de hidalguía.

[Link] generales de la nobleza castellana de los siglos XV y XVI.


Nobleza titulada e hidalguía de solar conocido, de ejecutoria y de
privilegio
Para poder llegar a comprender mejor los anhelos de los conquistadores por cons-
tituir un estamento nobiliario en Indias, debemos analizar brevemente el mundo
nobiliario castellano de los siglos XV y XVI. Dentro del estado noble de este
período podemos distinguir tres grandes grupos. El primero, estaba formado por
los nobles titulados que poseían amplios recursos económicos, unidos al disfrute
de derechos jurisdiccionales sobre sus propiedades y que detentaban un notable
poder socio—político. Ya desde esta época, muchos de los grandes linajes caste-
llanos habían sido agraciados por los monarcas castellanos con títulos nobiliarios,
y durante el reinado de Carlos I algunos de esos títulos fueron elevados a la cate-
goría de Grandes de Castilla. Mientras que el segundo, estaba compuesto por
aquellos nobles no titulados o hidalgos que eran caballeros de una de las cuatro
Órdenes Militares, razón por la cual se les tenía en una gran estima social. El ter-
cer grupo, lo integraban los nobles no titulados o hidalgos que generalmente tení-
an escasos recursos económicos y cuya forma de vida, en muchas ocasiones, se
diferenciaba poco de la de los plebeyos de su comunidad. Pero a pesar de estas
significativas diferencias, todos compartían una serie de derechos y deberes que
iban desde la exención del pago de impuestos, hasta el deber de proteger a los
necesitados67.

65. KONETZKE, 1951, p. 348-349.


66. Ibídem, p. 353-354. Véase también: SANCHÍZ OCHOA, Pilar. Los hidalgos de
Guatemala. Realidad y apariencia en un sistema de valores. Sevilla: Departamento de
Antropología y Etnología de América, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Sevilla,
1976, p. 115-117.
67. GARCÍA HERNÁN, David. La nobleza en la España moderna. Madrid: Ediciones Istmo,
1992, p. 20-22.
28 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Ya en el siglo XVI se distinguen tres tipos de hidalguía en la Corona de Castilla:


de solar conocido, de ejecutoria y de privilegio. Hidalgo de solar conocido, enten-
diendo aquí el término solar en su doble acepción de linaje y terreno, era aquel
que pertenecía a un linaje prestigioso, poseedor de una casa solariega, que era el
alma mater de toda la estirpe. Hidalgo de ejecutoria, era el individuo que habien-
do sido incluido en el padrón de pecheros del lugar donde vivía, reclamaba ante
las autoridades competentes —Salas de los Hijosdalgo de las Reales Chancillerías
de Valladolid y Granada— el reconocimiento legal de su condición de miembro
de la nobleza. Tras unos generalmente largos, costosos y en ocasiones fraudu-
lentos procesos, si su hidalguía de facto era probada de iure, las precitadas auto-
ridades expedían al interesado una ejecutoria que venía a avalar la calidad noble
de su linaje. Por último, estaban los hidalgos de privilegio, dentro de los cuales
debemos distinguir a los hidalgos de privilegio por concesión real, que eran aque-
llos que habían recibido su nobleza directamente del rey, tras haber prestado
grandes servicios a la Corona en tiempo de guerra o de paz; y los hidalgos de pri-
vilegio que habían comprado la hidalguía68.
Los hidalgos de solar conocido, que ostentaban su nobleza desde tiempos muy
antiguos, eran siempre nobles de sangre, mientras que los individuos que o bien
habían visto reconocida su hidalguía con la obtención de una ejecutoria, o bien habí-
an recibido su nobleza a través de un privilegio, no gozaban de tal consideración.
No obstante, estas distinciones desaparecían a la tercera generación, en la cual los
nietos del que recibió la ejecutoria o la nobleza de privilegio pasaban a ser también
nobles de sangre y, a partir de ellos, toda su descendencia disfrutaría de tal honor69.

[Link]ón nobiliaria de los conquistadores y pobladores de Indias


en el siglo XVI
Centrándonos en el espacio indiano, debemos preguntarnos en cual de las tres
tipologías que acabamos de describir podrían ser incluidos los conquistadores
y primeros pobladores. La respuesta no es sencilla, puesto que hubo casos para
cubrir las tres tipologías. Así, hubo individuos que ya gozaban de la hidalguía de
solar conocido antes de partir hacia América, alcanzando algunos de ellos la con-
cesión de un Título de Castilla; mientras que otros, se consideraban —con mayor
o menor fundamento, aunque sin base legal— hidalgos; dándose también el caso
de hombres que, marchando pecheros, consiguieron, en premio a sus meritorias
actividades durante la conquista, un privilegio de hidalguía por concesión real.
A continuación, analizaremos detenidamente cada una de estas tres situaciones.

68. COVARRUBIAS OROZCO, Sebastián de. Tesoro de la lengua castellana o española.


Madrid: 1611. Reedición: Turner, Madrid, 1977, p. 590-592. Citado por: GARCÍA HERNÁN,
1992, p. 101-103.
69. Recomendamos consultar los textos clásicos y la bibliografía que sobre las catego-
rías nobiliarias y sus diferencias, los pleitos de hidalguía y los fraudes genealógicos, se
reproduce: Ibídem, p. 95-110.
Miguel Luque Talaván 29

[Link] y pobladores, hidalgos de solar conocido: agraciados


con un título de Castilla, agraciados con un oficio o dignidad
hereditario o armados caballeros
Fueron pocos los verdaderos hidalgos de solar conocido que se aventuraron en
los primeros tiempos fundacionales. Podemos citar como ejemplos significativos,
entre otros, el de Hernández Portocarrero, primo del conde de Medellín, califica-
do por Bernal Díaz del Castillo como “caballero preeminente”; el de Don Luis de
Castilla, conquistador de la Nueva Galicia, que era cuarto nieto del rey Don Pedro
I y de Doña Juana de Castro70; o el de Don Hernán Cortés y Don Francisco
Pizarro, que a continuación analizaremos.
Dentro de este grupo, debemos incluir también a aquellos descubridores y con-
quistadores que —hidalgos de solar conocido— fueron agraciados por la Corona con
un título nobiliario, un oficio o dignidad hereditario, o un título de caballero de algu-
na de las cuatro Órdenes Militares del reino o de la Orden de la Espuela Dorada.

A) Hidalgos de solar conocido agraciados con un título de Castilla

En este primer grupo encontramos, entre otros, a Don Cristóbal Colón71, Don
Hernán Cortés72 y Don Francisco Pizarro73. Estos títulos fueron otorgados en vida
de sus protagonistas, salvo en el caso de Colón, cuyo linaje recibió tras su muer-
te más mercedes nobiliarias.
Don Cristóbal Colón, descubridor de América, fue agraciado por los Reyes
Católicos con el título hereditario de Almirante de la Mar Océana. Recibió además
otros muchos privilegios, que más tarde la Corona revocó, dando lugar a un liti-
gio entre ésta y los sucesores del Almirante, conocido con el nombre de Pleitos
Colombinos. Este litigio se zanjó en el reinado de Carlos I, con la concesión a Don

70. ICAZA, 1969, volumen I, p. 34.


71. Mucho se ha debatido acerca de si los antepasados de Don Cristóbal Colón fueron
nobles o plebeyos, no siendo el propósito de esta nota el profundizar en esta cuestión. Por
este motivo, el hecho de figurar Don Cristóbal Colón en este apartado responde no a su posi-
ble ascendencia noble, sino a que él mismo y sus descendientes fueron agraciados con dig-
nidades y Títulos de Castilla, entrando así a formar parte de la más alta nobleza castellana.
72. Don Hernán Cortés pertenecía a un noble linaje extremeño radicado en Medellín
(Badajoz). Era hijo de Don Martín Cortés de Monroy, capitán de Infantería y de Doña
Catalina Pizarro y Altamirano (ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 4).
73. Don Francisco Pizarro era hijo bastardo del hidalgo trujillano Don Gonzalo Pizarro,
El Largo o El Romano, Capitán de los Tercios españoles y de Francisca González, criada de
su tía paterna Doña Beatriz Pizarro. Don Gonzalo Pizarro nunca le legitimó. Sin embargo,
cuando Don Francisco Pizarro regresó a Trujillo en 1529, después de su aventura peruana,
fue recibido triunfalmente y sus hermanos -hijos legítimos e ilegítimos de Don Gonzalo
Pizarro- le reconocieron como el primogénito de la familia y le dieron hospedaje en la Casa
Solar del linaje. Desde ese momento, pudo adoptar ya de una forma indiscutible el apelli-
do de su linaje paterno, apellido que hasta ese momento había usado de un modo irregu-
lar (GALIANA NÚÑEZ, 1994, p. 45-46 y p. 95).
30 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Diego Colón, II Almirante de la Mar Océana —su hijo y heredero—, de los títu-
los de duque de Veragua y de marqués de la Jamaica —en permuta de los privi-
legios a los que había renunciado—. Don Diego heredó también el título de
Adelantado Mayor de las Indias, otorgado por los Reyes Católicos a Don
Bartolomé Colón, hermano del Almirante. El II duque de Veragua, II marqués de
la Jamaica y III Almirante de la Mar Océana, Don Luis Colón, obtuvo del rey
Felipe II el título de duque de la Vega de la isla Española, tras renunciar a algu-
nos derechos aun vigentes heredados de su abuelo Don Cristóbal Colón74.
Don Hernán Cortés, caballero de la Orden de Santiago -desde 1525-, conquis-
tador del imperio mexica y Adelantado, Gobernador y Capitán General de la
Nueva España, fue agraciado por el rey Carlos I, el 6 de julio de 1529, con en títu-
lo de marqués del Valle de Oaxaca75.
Mientras que el mismo monarca concedió en 1537 a Don Francisco Pizarro,
conquistador del Tahuantinsuyu, Capitán General y Gobernador de la Nueva
Castilla (Perú), un título de marqués sin denominación específica. Por Real Cédula
de 8 de enero de 1631, el rey Felipe IV revalidó éste título con la denominación de
marqués de la Conquista en la persona de Don Juan Fernando de Pizarro, caballe-
ro de la Orden de Calatrava y biznieto del primer agraciado con la merced76.
Por su parte, los reyes Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Fernando VI, Carlos III
y Fernando VII, concedieron también algunos títulos nobiliarios a descendientes de
los primeros conquistadores. En los documentos de concesión, además de figurar los
méritos del agraciado, se hacían constar los adquiridos por sus arriesgados antepa-
sados en la conquista de las Indias. Ejemplo de estas concesiones son los condados
de Villamar77; marquesado de Villamayor de las Ibernias78; condado de Santa Ana de

74. Sobre la genealogía de los duques de Veragua, marqueses de la Jamaica y duques de


la Vega de la isla Española, véase: ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 19-36, p. 37-38 y p. 39-40,
respectivamente.
75. Sobre la genealogía de los marqueses del Valle de Oaxaca, véase: Ibídem I, p. 3-10.
Los descendientes de Hernán Cortés enlazaron con la noble familia italiana de los Pignatelli;
véase también: PIGNATELLI, Isabel y René PUEYO. Árbol genealógico Pignatelli Maldo-
nado. Madrid: Isabel Pignatelli/René Pueyo, 1996. Véase transcripción del documento de
concesión del título de marqués del Valle de Oaxaca en: MONTOTO, Santiago: Nobiliario his-
panoamericano del siglo XVI. Nobiliario de Reinos, ciudades y villas de la América espa-
ñola. Madrid: Compañía Iberoamericana de Publicaciones, 1928, p. 389-390. HERNÁNDEZ
SÁNCHEZ-BARBA, Mario (introducción): Hernán Cortés. Cartas y documentos. México D.F.:
Editorial Porrúa, 1963, p. 599-600. (Biblioteca Porrúa; 2).
76. Sobre la genealogía de los marqueses de la Conquista, véase: ZABALA MENÉNDEZ,
1994, I, p. 11-18.
77. El título de conde de Villamar fue concedido por Felipe III, el 8 de septiembre de
1602, a Don García López de Alvarado, señor de la villa de Talamanca, caballero de la
Orden de Santiago, Mariscal de los Reales Ejércitos, Capitán General del Perú y Mayordomo
de la emperatriz María. Hijo del conquistador Don Alonso López de Alvarado, Capitán
General del Perú (véase genealogía de los condes de Villamar en: Ibídem, I, p. 41-48).
78. Concedido por Felipe III, el 18 de marzo de 1617, a Don Francisco Pacheco de
Cordova y Bocanegra, Vázquez de Coronado y Estrada, IV señor de Apaseos y Valdecantos,
caballero de la Orden de Santiago, encomendero de Acambaro, Gobenador, Corregidor
Miguel Luque Talaván 31

las Torres79; condado de Cartago80; marquesado de Herrera y Vallehermoso81; mar-


quesado de Casa Jara82; condado de Cumbres Altas83; marquesado de Panuco84;
marquesado de San Juan de Rayas85; y marquesado de Santa Ana y Santa María86.

y Alcalde Mayor de la provincia y ciudad de Tepeaca, etc. I Adelantado Mayor del Reino
de Nueva Galicia por juro de heredad concedido por Felipe III, a través de una Real Cédula
fechada en Valladolid el 6 de marzo de 1618, por los servicios prestados en aquel Reino.
Posteriormente, el mismo monarca hizo perpetua la dignidad, agregando a esta merced el títu-
lo de marqués de Villamayor de las Ibernias -otorgado el 18 de marzo de 1617-, con el que
se recompensaban no sólo sus méritos, sino también los de su abuelo y bisabuelo, los
famosos conquistadores Don Francisco Vázquez Coronado y Don Alonso de Estrada (véase
genealogía de los marqueses de Villamayor de las Ibernias en: Ibídem, I, p. 79-88).
79. Concedido por Carlos II, el 28 de mayo de 1684, a Don Nicolás Davalos y Ribera,
Capitán de Infantería y Alcade de Lima, para premiar sus valerosas actuaciones en contra
de los piratas ingleses de la zona de Panamá y de la Mar del Sur y por los méritos de sus
antepasados, ya que era tataranieto por línea paterna y primogénita de Don Nicolás de
Rivera, el viejo, uno de los “Trece de la Fama” (véase genealogía de los condes de Santa
Ana de las Torres en: ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 229-234). Véase también: SENA FLORES,
Mercedes. “El costo del prestigio social. El caso del mayorazgo del Conde de Santa Ana de
las Torres de Lima (Perú)”. El Reino de Granada y el Nuevo Mundo. V Congreso
Internacional de Historia de América (mayo de 1992). Granada: Diputación Provincial de
Granada, 1994, volumen 3, p. 439-452.
80. Concedido por Carlos II, el 31 de diciembre de 1686, a Don José Hurtado de Chaves
y Enríquez de Mendoza, Alguacil Mayor de la provincia de Cajamarca, descendiente del
Capitán Don Alonso de Chaves, de Francisco Pérez de Lescano y del Capitán Miguel Pérez
de Villafranca, todos ellos conquistadores del Perú (véase genealogía de los condes de
Cartago en: ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 249-256).
81. Concedido por Fernando VI, el 20 de enero de 1750, a Don Juan José de Herrera
y Zarzosa, Regidor Perpetuo y Alcalde de la Santa Hermandad de Trujillo (Virreinato del
Perú), descendiente de los conquistadores —en el Perú—, Don Juan Balberde Pizarro y Don
Diego de Mora y pariente del marqués Don Francisco Pizarro (véase genealogía de los
maqueses de Herrera y Vallehermoso en: Ibídem, II, p. 747-750).
82. Concedido por Fernando VI, el 9 de julio de 1754, a Don Agustín Jara de la Cerda
y Valer de los Ríos, Regidor Perpetuo, Depositario General y Alcalde Ordinario de Cuzco,
descendiente de los conquistadores —en el Perú—, Don Gonzalo Valer y Don Gaspar Jara
de la Cerda (véase genealogía de los marqueses de Casa Jara en: Ibídem, II, p. 763-770).
83. Concedido por Carlos III, el 18 de agosto de 1771, a Don Gregorio Hurtado de Mendoza
Zapata y Becquer, Cordova y Loaisa, Alcalde del Crimen y Oidor de la Real Audiencia de Quito,
descendiente de once de los principales conquistadores, pobladores y pacificadores del Perú
(véase genealogía de los condes de Cumbres Altas en: Ibídem, II, p. 903-910).
84. Concedido por Carlos III, el 11 de febrero de 1772, a Don Francisco Javier de
Vizcarra, dueño de las minas del Real de Panuco -Nueva España- y fundador de la ciudad
de Rosario -Nueva España-, descendiente de los conquistadores y primeros pobladores de
la Nueva Galicia (véase genealogía de los marqueses de Panuco en: Ibídem, II, p. 915-920).
85. Concedido por Carlos III, el 15 de julio de 1774, a Don Vicente Manuel de Sardanera
y Legazpi, caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III y propietario de la mina de
San Juan de Rayas. Descendiente de Don Miguel López de Legazpi, Adelantado Mayor de
Filipinas (véase genealogía de los marqueses de San Juan de Rayas en: Ibídem, II, p. 941-944).
86. Concedido por Fernando VII, el 21 de mayo de 1821, a Don Tomás Faustino
Caballero y Miranda, Regidor de Puerto Príncipe —isla de Cuba—, séptimo nieto por rama
32 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Otros miembros de linajes de conquistadores alcanzaron también títulos nobi-


liarios, bien por méritos propios (marquesado de la Puente y de Sotomayor87; mar-
quesado de Piedra Blanca de Huana88; marquesado de Valparaíso y vizcondado
de Santa Clara de Avendillo89; o marquesado de Solanda90); o bien por contraer
matrimonio con sus titulares, caso de Doña María de Ircio, I marquesa, consorte,
de Salinas de Río Pisuerga91, hija del conquistador Don Martín de Ircio, o de su
pariente, Doña Leonor de Ircio, I condesa, consorte, del Valle de Orizaba y I viz-
condesa, consorte, de San Miguel92.

materna del Capitán Don Vasco Porcallo de Figueroa, Teniente General de Don Hernando
de Soto en la conquista de la Florida y descendiente de otros conquistadores que funda-
ron Puerto Príncipe (véase genealogía de los marqueses de Santa Ana y Santa María en:
Ibídem, III, p. 1233-1238).
87. Concedido por Carlos III, el 6 de octubre de 1782, a Don Juan Esteban de la
Puente y Castro, descendiente de Don Nicolás de Rivera, el viejo, uno de los “Trece de
la Fama” (véase genealogía de los marqueses de la Puente y de Sotomayor en: Ibídem,
I, p. 379-384).
88. Concedido por Carlos II, el 31 de diciembre de 1697, a Don Pedro Cortés de
Monroy y Zabala, caballero de la Orden de Santiago y descendiente de Don Pedro Cortés
de Monroy que combatió distinguida y valerosamente en las guerras del Arauco (véase
genealogía de los marqueses de Piedra Blanca de Huana en: Ibídem, I, p. 391-398).
89. El vizcondado de Santa Clara de Avedillo le fue otorgado a Don Francisco González
de Andia-Irrazabal, caballero, Trece y Comendador de Aguilarejo de la Orden de Santiago,
del Consejo de Estado, por Felipe III, el 4 de abril de 1628. Posteriormente, el 19 de
noviembre de 1632, el mismo monarca le agració con el título de marqués de Valparaíso.
Era hijo de Don Francisco González de Andia-Irrizábal, conquistador y -—entre otros car-
gos y dignidades— Gobernador y Capitán General de Chile (véase genealogía de los viz-
condes de Santa Clara de Avedillo en: Ibídem, I, p. 109-114; y genealogía de los marque-
ses de Valparaíso en: Ibídem, I, p. 115-124).
90. Concedido por Carlos II, el 27 de abril de 1700, a Don Antonio Sánchez de Orellana
y Ramírez de Arellano, Gobernador y Capitán General de la ciudad de San Francisco de
Borja, Virreinato del Perú. Descendiente del conquistador y descubridor Francisco de
Orellana (véase genealogía de los marqueses de Solanda en: Ibídem, I, p. 405-414. Y en:
GUZMÁN, José Alejandro. Títulos nobiliarios en el Ecuador. Madrid: 1957, p. 15 y p. 50-58).
91. Concedido por Felipe III, el 13 de julio de 1609, a Don Luis de Velasco, caballero
de la Orden de Santiago y sucesivamente virrey de la Nueva España y del Perú (véase
genealogía de los marqueses de Salinas de Río Pisuerga en: ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I,
p. 49-58).
92. Títulos otorgados por Felipe III, el 14 de febrero de 1627, a Don Rodrigo de Vivero
y Aberrucia, Capitán General de las islas Filipinas. Hijo de Don Rodrigo de Vivero y de
Doña Melchora de Aberrucia, viuda en primeras nupcias del conquistador Don Alonso
Valiente (véase genealogía de los condes del Valle de Orizaba, vizcondes de San Miguel
en: Ibídem, I, p. 89-98).
Miguel Luque Talaván 33

B) Hidalgos de solar conocido agraciados con un oficio o dignidad hereditario

La Corona confirió también a los conquistadores oficios y dignidades, en ocasio-


nes con carácter hereditario. La sucesión de estos cargos en un linaje se hacía
siguiendo las mismas normas de sucesión que los Títulos de Castilla, a los cuales,
y en muchas ocasiones, solían ir unidas estas mercedes.
Según el marqués de Siete Iglesias, el oficio era un cargo o ministerio, mien-
tras que la dignidad era un empleo honorífico o de autoridad. Lo que nos per-
mite poder afirmar que ambos conceptos pueden ser considerados como sinóni-
mos, si bien los cargos tenían menor categoría que las dignidades. Los oficios
y dignidades podían ser militares, civiles o eclesiásticos93.
Centrándonos en la Corona de Castilla y León94, diremos que a lo largo de toda
la Edad Media los monarcas crearon muchos empleos de este tipo, aunque tan
sólo algunos se perpetuaron hereditariamente entre los sucesores del primer agra-
ciado. Los oficios y dignidades de la Corona de Castilla y León fueron: infantes,
ricohombres, merinos mayores, cancilleres mayores, notarios mayores, adelanta-
dos mayores, Adelantados de Cazorla, Caudillos Mayores del obispado de Jaén,
Almirantes de Castilla, alcaides de donceles, Condestables de Castilla, alféreces
mayores, y Mariscales de Castilla95. A estos empleos, debemos sumarles los crea-
dos con motivo del descubrimiento, conquista y población del continente ameri-
cano, tal y como fueron los de Almirante de la Mar Océana y los de adelantado
y adelantado mayor, con diferentes denominaciones.
El título de Almirante de la Mar Océana, que tenía como precedente histórico-
jurídico el título de Almirante de Castilla, fue concedido con carácter hereditario a
Don Cristóbal Colón en las Capitulaciones de Santa Fe (1492). El título ha perma-
necido desde el siglo XVI vinculado al ducado de Veragua y en la actualidad es
una de las escasas dignidades antiguas que, perpetuadas en un linaje, gozan de
efectividad. Ya que el duque de Veragua, como Almirante de la Mar Océana, tiene
derecho a usar el uniforme de almirante de la Armada española y a recibir los
honores que a tal empleo militar se le deben en determinados casos96.
Por otra parte, la figura del Adelantado Mayor gozaba de una amplia tradición
histórica en Castilla y León. Ya en el reinado del rey Fernando III, el Santo, había
en esta Corona dos Adelantados Mayores que eran el de la Frontera o Andalucía
y el de Murcia. Asimismo, su hijo y heredero, el rey Alfonso X, el Sabio, incluyó
en Las Siete partidas una serie de leyes destinadas a regular tal oficio97. Sus fun-

93. SIETE IGLESIAS, marqués de. “Derecho Nobiliario”. Tratado de Genealogía, Heráldica
y Derecho Nobiliario. Madrid: Ediciones Hidalguía, 1961, p. 203.
94. También existieron oficios y dignidades en la Corona de Aragón y en la de Navarra,
véase: Ibídem, p. 218-219.
95. Véase una descripción de todos ellos en: Ibídem, p. 203-218.
96. Ibídem, p. 215. ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 19-36, p. 37-38, p. 39-40.
97. Las Siete partidas del Sabio Rey don Alonso el nono, nuevamente glosadas por el
Licenciado Gregorio López del Consejo Real de Indias de Su Magestad, Impreso en Salamanca,
Por Andrea de Portonaris, Impresor de Su Magestad, Año M.D.L.V. Con privilegio Imperial.
Edición Facsímil. Madrid: Imprenta del Boletín Oficial del Estado, 1985, 2, 9, 22.
34 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

ciones en tiempo de paz eran las de proceder como justicia mayor de un reino,
provincia o distrito, mientras que en periodos bélicos actuaban como capitanes
generales de esas mismas regiones. Andando el tiempo, muchos de estos empleos
quedaron perpetuados en diferentes casas nobiliarias del reino98.
Los títulos de adelantado y adelantado mayor fueron otorgados a aquellos indi-
viduos que habían firmado con la Corona una capitulación por la cual se compro-
metían a realizar el descubrimiento, población y pacificación de una determinada
región indiana. Estas dignidades —que podían ser o vitalicias o hereditarias— iban
además acompañadas de la concesión, a favor del mismo capitulante, de cargos
políticos, como gobernador o alguacil mayor, o militares, como capitán general, de
los territorios sometidos99. Ya Felipe II, en las Ordenanzas de descubrimiento, nueva
población y pacificación de las Indias100 —núms. 52 y 86—, dispuso que los títulos
de adelantado, cabo o capitán, “(...), ó otro igualmente honorífico, politico, ó mili-
tar (...)”, únicamente se concediesen de aquellas provincias que no confinasen con
distritos sometidos a la autoridad de los virreyes o de las reales audiencias, evitán-
dose así los problemas de competencias entre estas autoridades y los adelantados101.
El mismo monarca decretó en estas Ordenanzas —núm. 84— que si el adelantado
cumplía lo acordado en la capitulación, el soberano le haría “(...) merced de vasa-
llos, con perpetuidad, y Título de Marques, ó otro con que honrar su persona y Casa,
conforme á lo capitulado”102, razón por la cual muchos de estos adelantamientos
permanecieron o han permanecido unidos a Títulos de Castilla desde su creación103.
En el caso de que la capitulación fuese incumplida, los honores concedidos por la
Corona quedaban automáticamente anulados.
Pero no sólo se concedieron adelantamientos a los conquistadores, sino que
también se otorgaron estas dignidades: a sus sucesores —en memoria de las haza-
ñas de sus ascendientes—, a descendientes de los soberanos incas, o a persona-
jes emprendedores que en el siglo XVIII costearon de su propio peculio la fun-
dación de ciudades en Indias. Por lo que podemos afirmar que estas concesiones
fueron una más de las distinciones honoríficas de las que la Corona se sirvió para
recompensar a sus fieles súbditos americanos. A continuación, pasaremos a reali-
zar una breve relación de alguno de los títulos hereditarios de adelantado, agru-
pándolos cronológicamente104 :

98. SIETE IGLESIAS, 1961, p. 210-212.


99. VAS MINGO, 1986, p. 64-70.
100. Dadas por este monarca el 13 de julio de 1573, en el Bosque de Segovia. Véase
su transcripción en: MORALES PADRÓN, Francisco: Teoría y leyes de la conquista. Madrid:
Ediciones Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de Cooperación, 1979, p. 489-518.
101. Recopilación de las leyes de los reynos de Las Indias, 4, 2, 2.
102. Ibídem, 4, 3, 23.
103. Para ver las leyes que regulan la figura de los adelantados, así como sus atribu-
ciones y obligaciones, véase: Ibídem, 4, 3.
104. Desconocemos las razones por las cuales muchas de estas dignidades dejaron de
utilizarse por sus legítimos poseedores. Esta cuestión tan interesante merecería un estudio
en profundidad.
Miguel Luque Talaván 35

Títulos de Adelantado hereditarios concedidos en el siglo XVI

— Adelantado del Nuevo Mundo. Concedido por los Reyes Católicos en 1492 a
Don Bartolomé Colón, hermano de Don Cristóbal Colón. El título fue heredado
por su sobrino Don Diego Colón, I duque de Veragua, I marqués de la Jamaica,
II Almirante de la Mar Océana y II Adelantado del Nuevo Mundo105.

—Adelantado del Yucatán. Concedido por Carlos I, el 15 de septiembre de 1527,


a Don Francisco de Montejo, el viejo, y sus sucesores, con la condición de con-
quistar el Yucatán106. A su muerte heredó el título su hijo Don Francisco de
Montejo, el joven, que falleció sin descendencia. Le heredó su hermana Doña
Catalina Montejo, casada Don Alfonso Maldonado Guzmán, colegial en el Mayor
de Cuenca. Fruto de este matrimonio nació Doña Aldonza Maldonado que con-
trajo matrimonio con Don Cristóbal Suárez de Solis, señor del Villar del Profeta,
en quien recayó —gracias a su matrimonio— este adelantamiento. A través de su
linaje, pasó al de los condes y luego duques de Montellano107.

—Adelantado Mayor de la Florida. Concedido por Felipe II, el 20 de marzo de 1565,


a Don Pedro Méndez de Avilés, comendador de Santa Cruz de la Sierra, de la
Orden de Santiago y conquistador de la Florida108. El título pasó a sus herederos,
los condes de Canalejas, más tarde unidos a la casa condal de Revillagigedo109.

—Adelantado de Filipinas. Concedido por Felipe II, el 14 de agosto de 1569, a Don


Miguel López de Legazpi y sus descendientes. Sucesivamente, heredaron el título: su
hijo, el alférez Don Rafael Melchor de Legazpi; su nieto Don García de Legazpi y
Albornoz y su nieta, Doña Luisa de Albornoz y Legazpi. Esta dama, se casó con Don
Juan Altamirano de Velasco, II conde de Santiago de Calimaya, caballero de la Orden
de Santiago (desde 1625), Corregidor de México y Alcalde Mayor de Puebla de los
Ángeles. En virtud de este matrimonio, el título de Adelantado de Filipinas quedó
incorporado a la casa de los condes de Santiago de Calimaya, hasta la segunda mitad
del siglo XIX, siendo su último portador, Don José María Cervantes y Velasco, XI
marqués de Salinas del Río Pisuerga y XI conde de Santiago de Calimaya.

105. SIETE IGLESIAS, 1961, p. 212. ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 19-36.


106. Véase transcripción de la capitulación otorgada a Don Francisco de Montejo, el
viejo, para descubrir, conquistar y poblar Yucatán y Cozumel (Granada, 8 de diciembre de
1526), en: VAS MINGO, 1986, p. 224-233, documento nº 22.
107. ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 213. ESCOBAR PRIETO, Eugenio. Hijos ilustres de la Villa
de Brozas. Tercera edición. Cáceres: Ayuntamiento de Brozas, Institución Cultural “El
Brocense”, Diputación Provincial de Cáceres, 1995, p. 154-160.
108. Véase transcripción de la capitulación otorgada a Don Pedro Méndez de Avilés
para descubrir y poblar las provincias de la Florida (Madrid, 20 de marzo de 1565), en: VAS
MINGO, 1986, p. 405-412, documento nº 63.
109. SIETE IGLESIAS, 1961, p. 212-213.
36 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Títulos de Adelantado hereditarios concedidos en el siglo XVII

—Adelantado del Valle de Yupangui. Concedido con carácter perpetuo por Felipe
III, el 1 de marzo de 1614, junto con el marquesado de Santiago de Oropesa, a Doña
María de Loyola y Coya-Inca, señora de la Casa de Loyola y representante legítima
de los antiguos soberanos incas del Perú —véase apartado número 3—. El uso del
título de Adelantado del Valle de Yupangui se mantuvo en su descendencia110.

—Adelantado Mayor de la Nueva Galicia. Concedido con carácter perpetuo por


Felipe III, el 6 de marzo de 1618, junto con el marquesado de Villamayor de las
Ibernias, a Don Francisco Pacheco de Cordova y Bocanegra, Vázquez Coronado
y Estrada. El uso del título de Adelantado Mayor de la Nueva Galicia se mantuvo
en su descendencia hasta finales del siglo XVII.

Títulos de Adelantado hereditarios concedidos en el siglo XVIII

—Adelantado y Justicia Mayor de la ciudad de San Felipe y Santiago de Bejucal.


Dignidad vinculada al marquesado de San Felipe y Santiago, concedido por
Felipe V, el 30 de mayo de 1713, a Don Juan Núñez del Castillo y Piñeyro.
Aunque, debido a su fallecimiento, fue extendido, el 11 de enero de 1757, a su
hijo Don Juan José Núñez del Castillo y Pérez de los Reyes, Gobernador y Capitán
General de la Nueva Andalucía, Cumaná, Cumanagotos, Aragua de la Nueva
Barcelona y El Dorado. Don Juan Núñez del Castillo y Piñeyro, tras una brillante
y meritoria carrera en la zona de Venezuela, pasó destinado a la isla de Cuba en
1711, donde a sus expensas fundó la ciudad de San Felipe y Santiago de Bejucal,
en terrenos de su hacienda “El Bejucal” (distrito de La Habana, isla de Cuba). Por
esta razón, fue agraciado con el título de marqués de San Felipe y Santiago, vin-
culado al de Adelantado y Justicia Mayor de la ciudad de San Felipe y Santiago
de Bejucal. El título de adelantado, se continuó usando por los marqueses de San
Felipe y Santiago hasta la primera mitad del siglo XIX111.

C) Hidalgos de solar conocido armados caballeros

Podemos citar aquí a Don Hernán Cortés y a Don Francisco Pizarro, que fueron
armados caballeros de la Orden Militar de Santiago y de la de Calatrava, respec-
tivamente. En este grupo figura también el privilegio concedido en el reinado de
Carlos I a los famosos “Trece de la Fama”. Trece hombres de la hueste de Don
Francisco Pizarro que se mantuvieron junto a él en los momentos más difíciles de
su segundo viaje de descubrimiento por las costas del norte peruano, desobede-
ciendo así las órdenes que de regresar les había enviado Don Pedro de los Ríos,
Gobernador de Panamá. Fueron: Nicolás de Rivera, el Viejo; Pedro de Gandía,

110. ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I, p. 59-66.


111. Ibídem, I, p. 533-540.
Miguel Luque Talaván 37

el artillero griego; Bartolomé Ruiz; Cristóbal de Peralta; Domingo de Soraluce;


Francisco de Cuéllar; Alonso de Molina; Pedro Alcón; García de Jerez; Antón de
Carrión; Alonso de Briceño (también conocido como Alonso de Trujillo); Martín
de Paz; y Juan de la Torre. Con la ayuda de estos hombres, Pizarro pudo prose-
guir sus exploraciones por la zona consiguiendo llegar a la costa de Tumbez, en
donde vieron la primera ciudad inca. Resultado de este hallazgo, Pizarro pudo
preparar el tercer y definitivo viaje con el que lograría la conquista del mítico
imperio del Tahuantinsuyu. Don Francisco Pizarro firmó las capitulaciones con la
reina Doña Juana en la ciudad de Toledo, el 26 de julio de 1529. En ellas, entre
otras muchas concesiones para los tres capitulantes —Pizarro, Don Diego de
Almagro y Don Hernando de Luque—, se nombraba a los “Trece de la Fama”,
hidalgos de solar conocido, si no lo eran, y si lo eran, se les armaba caballeros de
la Orden de la Espuela Dorada112.

[Link] y pobladores, hidalgos de ejecutoria


Era frecuente en la Corona de Castilla que hubiese linajes que, por diferentes fac-
tores tales como su participación en guerras, su contribución con dinero a las
empresas reales, su vinculación más o menos real con algún personaje ilustre
o simplemente por su posición económica holgada, habían disfrutado en su entor-
no de la consideración de nobles, sin que ello llevase aparejada la verdadera
posesión de tal calidad. Y eran los individuos de estos linajes los que estaban en
condiciones más favorables de optar a la verdadera hidalguía, consiguiendo una
ejecutoria expedida por las Salas de Hijosdalgos de las Reales Chancillerías de
Valladolid o Granada —según de que zona de la Península fuesen las partes—
que certificase de iure la situación que hasta ese momento habían mantenido de
facto.
Fue Carlos I quien dispuso en 1548 que las Reales Audiencias indianas no estu-
viesen facultadas para poder “(...) oir y determinar las causas de hidalguía (...)”113

112. GALIANA NÚÑEZ, 1994, p. 97-101. Véase transcripción de la capitulación otorgada a


Don Francisco Pizarro para conquistar Tumbez (Toledo, 26 de julio de 1529), en: VAS
MINGO, 1986, p. 259-265, documento nº 30.
113. La Recopilación de Leyes de Indias recogió posteriormente esta ley (Recopilación
de las leyes de los reynos de Las Indias, 2, 15, 119). “Esta resolución (...) consagró el prin-
cipio general que vendría a regir sobre la materia, en cuanto a prohibir a las Audiencias
de las Indias el conocimiento de las causas de hidalguía como asunto o negocio principal.
No obstante, en el mismo precepto y en la interpretación que a él se le dio, quedó asimismo
establecida en forma implícita la excepción a la regla general prohibitiva: A las Audiencias
de Indias les sería lícito entender de las incidencias surgidas en la substanciación de cau-
sas en que se hallara en juego el reconocimiento de la posesión y goce de la hidalguía, para
los efectos de guardar las preeminencias, exenciones y privilegios que gozaban los hidalgos
en América y, por ende, para dictar las provisiones de amparo pertinentes. Esta admisibili-
dad de competencia por la vía incidental tuvo enorme importancia y reiterada aplicación
práctica en la judicatura indiana, como ser: para excarcelar al preso por deuda civil
cuando probaba hidalguía, para resolver sobre la pretensión de disfrutar de asiento en el
38 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

de los habitantes de las Indias, debiendo remitir estos casos a las Reales
Chancillerías de Valladolid y Granada. Únicamente, tenían autorización para guar-
dar las ejecutorias de hidalguía a los que las tuviesen en propiedad114.

[Link] y pobladores, hidalgos de privilegio.


Los privilegios de nobleza colectivos e individuales en Indias
Muchos conquistadores y la amplia mayoría de los primeros pobladores eran
pecheros en sus lugares de origen, esto es, estaban obligados a tributar o pechar
al no ser nobles. En Indias, la exención de tributos se hizo extensible a todos los
españoles115, pero no así los demás privilegios propios de la nobleza. Por esta últi-
ma razón, la Corona concedió graciosamente varios privilegios de nobleza a títu-
lo colectivo o general y a título individual, en su deseo de impulsar la empresa
americana con la concesión de tan alta merced116.
Entre los privilegios colectivos de hidalguía debemos hacer referencia a tres
muy conocidos. El primero de ellos fue otorgado por Carlos I, mediante Real
Cédula de 15 de enero de 1529, a aquellos individuos que se comprometiesen a rea-

estrado de la propia Audiencia, o para liberar a algún reo criminal del tormento.” LIRA
MONTT, Luis: “La prueba de hidalguía en el Derecho Indiano”. Hidalguía (Madrid). 140
(1975), p. 86). Recomendamos también ver todo el artículo: Ibídem, p. 65-100.
114. Recopilación de las leyes de los reynos de Las Indias, 2, 15, 119. En la misma línea,
véanse dos cédulas recopiladas por Manuel Josef de Ayala. La primera de ellas se trata de
una Cédula, de 11 de enero de 1549, relativa a que las Reales Audiencias indianas no tra-
tasen sobre pleitos de hidalguía, debiendo remitir estos casos a las Chancillerías peninsu-
lares -Valladolid o Granada- (Ayala, Manuel Josef de: Diccionario de Gobierno y Legislación
de Indias. Edición y estudios: Marta Milagros del Vas Mingo. Madrid: Ediciones de Cultura
Hispánica, 1990, tomo VII, voz “Hijosdalgo”, p. 125, documento nº 2). La segunda es una
Cédula, de 13 de mayo de 1773, en la que, por una parte, se sanciona a autoridades de la
Real Audiencia de Lima y del Virreinato del Perú por expedir una ejecutoria de hidalguía
contraviniendo la legislación vigente y por otra, se declara nula esa ejecutoria (Ibídem,
tomo VII, voz “Hijosdalgo”, p. 126-127, documento nº 5).
115. Ibídem, tomo VII, voz “Hijosdalgo” —estudio—, p. 124-125.
116. Creo necesario advertir que algunos reconocidos autores —como Francisco de
Cadenas Allende y Luis Lira Montt—, consideran que los privilegios colectivos de hidalguía
concedidos en Indias a aquellos individuos que exploraban, poblaban o defendían dife-
rentes regiones de la misma, no tuvieron validez fuera de los territorios americanos, debi-
do a que al abandonar estos, dejaban de cumplir la misión por la cual habían sido enno-
blecidos. Estos autores, tras revisar muchos pleitos de hidalguía tramitados ante la Real
Chancillería de Valladolid, afirman que ésta hidalguía no fue tenida en cuenta para aque-
llos que quisieron empadronarse como hidalgos en los territorios dependientes de la
chancillería vallisoletana. Del mismo modo, apuntan que esta calidad no fue considerada
tampoco a la hora de ingresar en las Órdenes Militares españolas (Véase: CADENAS ALLENDE,
1986, p. 59-63).
En mi modesta opinión, estas hipótesis han de ser revisadas, ya que tanto en la Península
Miguel Luque Talaván 39

lizar nuevas poblaciones, con peninsulares, en la isla de la Española117. La Real


Cédula declaraba que “(...) en el título y donación que ansí les haremos dar el
dicho término y territorio o parte, como ellos más quisieren, los crearemos homes
hijosdalgo de solar conocido, con los apellidos y renombres que ellos quisieren
tomar o tuvieren, y los armaremos caballeros y les daremos arma y blasón a su
voluntad”118.
Mientras que el segundo, como ya vimos, fue el dado en 1529 por el mismo
monarca, al hacer éste merced del privilegio de hidalgo de solar conocido a aque-
llos compañeros de Pizarro (los “Trece de la Fama”) que no tuviesen tal condición119.
Por su parte, Felipe II concedió —por disposición contenida en las Ordenanzas de
descubrimiento..., número 100—, privilegio de hidalguía de solar conocido a todos
los jefes de empresa que habiéndose comprometido a realizar poblamientos, los
hubiesen efectuado. Del mismo modo, este privilegio se hizo extensible a sus hijos
y descendientes legítimos120. Ya en la segunda mitad del siglo XVII, se planteó la
cuestión de si este privilegio dado originalmente por Felipe II para aquellos que
realizasen descubrimientos, nuevas poblaciones y pacificaciones en Indias, era tam-
bién aplicable en las islas Filipinas. La Corona estimó que sí y por Cédula de 31 de
diciembre de 1677, dispuso que sus pobladores y pacificadores, así como sus des-
cendientes legítimos tuviesen derecho a obtener todas “(...) las honras, gracias y pre-
eminencias concedidas (...)” por las Ordenanzas de descubrimiento... de 1573121.

Ibérica como en Indias toda la nobleza no titulada, de iure -independientemente que


fuese de solar conocido, de ejecutoria o de privilegio-, era nobleza a Fuero de España.
Creo por tanto que no debemos confundir a aquellos hidalgos de privilegio y a sus des-
cendientes, que debían su nobleza a un privilegio colectivo y que sí eran nobles a Fuero
de España, con aquellas personas que en Indias -al igual que sucedía en la Península- se
autoconsideraban nobles, dando así lugar a lo que podemos denominar una nobleza
indiana de facto. En ningún caso, estos últimos eran verdaderos nobles, razón por la cual
al abandonar sus lugares habituales de residencia y marchar a otra parte de las Indias
o a la Península, nadie les aceptaba su nobleza de facto. Por esta razón, las autoridades no
les reconocían los privilegios propios de los auténticos hidalgos a Fuero de España, ni eran
admitidos en ninguna de las cuatro Órdenes Militares, ya que no podían presentar prue-
bas que certificasen su calidad noble. De este modo, estos individuos no eran reconocidos
como nobles, no porque fuesen “nobleza de Indias”, sino simple y llanamente porque no
eran nobles.
117. CADENAS ALLENDE, 1986, p. 61-62.
118. KONETZKE, 1951, p. 336. Véase transcripción de esta Real Cédula, en: LARIOS MARTÍN,
1958, p. 10.
119. GALIANA NÚÑEZ, 1994, p. 97-101. Véase transcripción del documento original de
concesión en: MONTOTO, 1928, p. 324-325.
120. “Por Honrar las personas, hijos y descendientes legitimos de los que se obligaren á
hazer poblacion, y la huvieren acabado y cumplido su assiento, les hazemos Hijosdalgo de
solar conocido, para que en aquella poblacion, y otras qualesquier partes de las Indias,
sean Hijosdalgo, y personas nobles de linage, y solar conocido, y por tales sean havidos
y tenidos, y les concedemos todas las honras y preeminencias, que deven haver y gozar
todos los Hijosdalgo, y Cavalleros destos Reynos de Castilla, segun fueros, leyes y costumbres
de España.” (Recopilación de leyes de los reynos de Las Indias, 4, 6, 6).
40 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Entre los privilegios de hidalguía concedidos por la Corona a título individual,


encontramos el otorgado por Carlos I a Don Diego de Almagro, por Real Cédula
dada en Toledo, el 26 de julio de 1529, donde se le hacía “home fidalgo para que
goze de los honores y preeminencias de los homes fixodalgo”122.

[Link] la apariencia a la preeminencia.


Prurito nobiliario en la sociedad indiana del siglo XVI
Estas tres situaciones que se dieron en Indias, pese a ser distintas entre sí, pre-
sentaban un rasgo en común, que es en el que vamos a incidir a continuación.
Tanto el hidalgo de solar conocido que deseaba mejorar su posición dentro del
estamento nobiliario; como el individuo que tenía pruritos de nobleza, con mayor
o menor fundamento, y deseaba conseguir una ejecutoria de hidalguía; como el
hidalgo de privilegio que aspiraba a vivir conforme a su nueva condición, necesi-
taban, para lograr sus objetivos, del reconocimiento de su posición social pree-
minente por parte de la población entre la que ellos y sus familias habitaban123.
Este aparentar consistía en comer, vestir y parecer a los ricos hacendados que
había en Castilla124. Para ello, el conquistador solía mantener una gran casa, donde
además de vivir su familia extensa, había un gran número de criados125. Sostenía,
pese al gran esfuerzo económico que ello suponía, armas y caballos que eran los
símbolos por los que se distinguía exteriormente al caballero. No pudiendo además
trabajar manualmente ni mercadear al por menor. Debía dotar convenientemente
a sus hijas y a las doncellas que se encontrasen a su cargo, generalmente hijas de
otros conquistadores menos afortunados126. Igualmente, tenía que lucir ricas vesti-
mentas, debiendo hacer gastos en celebraciones y entierros, actos con los cuales se
trataba de dejar patente ante todos los asistentes, la grandeza y cohesión del linaje127.
Estas actitudes llegaron hasta los extremos más inauditos y fueron muchos los que
se arruinaron al intentar mantener su posición social sin los recursos necesarios128.
No obstante, debemos tener en cuenta, tal y como señaló Francisco A. de Icaza,

121. AYALA, 1990, Tomo VII, voz “Hijosdalgo”, p. 125-126, documento nº 3.


122. VAS MINGO, 1986, p. 70. LARIOS MARTÍN, 1958, p. 13.
123. Este deseo de los conquistadores y de los miembros de su linaje por obtener el
reconocimiento social de su entorno ha sido puesto de manifiesto de una forma magistral
por Pilar SANCHÍZ OCHOA, 1976. En esta obra, dedicada al estudio de los conquistadores que
habitaban en el Reino de Guatemala y más concretamente en su capital, la ciudad de
Santiago de los Caballeros, se señalan muchas características, pautas de comportamiento
y mentalidad de los conquistadores de esa región, que sin embargo son comunes a los
conquistadores españoles de otros territorios americanos.
124. SANCHÍZ OCHOA, 1976, p. 30.
125. Véase: Ibídem, capítulo IV: “La casa poblada”.
126. Ibídem, p. 72-75.
127. Ibídem, p. 44-48.
128. Todas estos datos han sido extraídos de la obra de Pilar SANCHÍZ OCHOA, donde
podrán hallarse ampliamente comentados. Véase: Ibídem.
Miguel Luque Talaván 41

que “(...) las condiciones de vida que declaraba aquella gente y que ahora pudieran
calificarse de viciosas, no eran entonces a sus ojos sino meritorias”129.
Podemos afirmar que en todo este proceso fueron los hidalgos de facto los que
más problemas tuvieron. A medida que el siglo XVI fue avanzando, tanto los con-
quistadores como sus descendientes percibieron la creciente necesidad de conse-
guir la confirmación regia a su irregular situación, pensando tal vez que a medi-
da que el tiempo pasaba, las posibilidades de conseguir tales certificaciones se
diluían130. Algunos, viendo frustradas sus pretensiones, decidieron practicar una
hábil política matrimonial destinada a emparentar a sus vástagos bien con here-
deros de encomiendas o bien con hidalgos de solar conocido o de ejecutoria veni-
dos desde España. Estos últimos, aunque habitualmente pobres, aportaban a la
familia del conquistador la nobleza que con tanto esfuerzo y poco éxito se había
intentado conseguir por otros medios131.
Entre las mercedes de tipo honorífico más deseadas por los conquistadores y pobla-
dores, ya fuesen hidalgos de iure o de facto, se encontraba la de conseguir un
escudo de armas que perpetuase en la memoria de sus descendientes, y en la de
todos cuanto lo viesen, las hazañas por las cuales había sido concedido. Los pri-
meros, lo deseaban para adornar exteriormente su nobleza, mientras que los
segundos, veían en su concesión, equivocadamente, un refuerzo a sus pretensio-
nes nobiliarias.
Las peticiones de escudos de armas eran de lo más diversas, y mientras que
había demandantes que simplemente hacían su solicitud dejando al rey la elec-
ción de las armas que habría de concederle, otros, por el contrario, acompañaban
la instancia de una descripción exacta de cómo las querían132. Y puesto que la
posesión de blasones no implicaba otro privilegio que el de la facultad de poder

129. ICAZA, 1969, volumen I, p. XXXII. Muchos han sido los autores que se han perca-
tado del afán de los conquistadores y pobladores por aparentar una posición económica-
mente holgada y de gran esplendor, en muchas ocasiones sin un fundamento real y a costa
de unos grandes esfuerzos y endeudamientos. Estos investigadores se limitan a constatar
que esta política de la apariencia era un requisito imprescindible para alcanzar la condi-
ción nobiliaria, olvidándose de los que ya eran nobles. Pero esta apreciación adquiere una
nueva dimensión, mucho más amplia, si acudimos a la antigua doctrina nobiliaria españo-
la y más específicamente a las formas en las que se tramitaban en ésta época las pruebas
de ingreso en las Órdenes Militares. Aparte de los testimonios documentales que presen-
tase el interesado para apoyar su solicitud -generalmente un árbol genealógico hasta los
bisabuelos inclusive, indicando el lugar de origen de cada uno de ellos-, las Órdenes
Militares comisionaban a unos caballeros —denominados informantes— que además de
revisar la documentación que pudiese existir sobre el linaje investigado en los lugares
de origen, se encargaban de recoger informes acerca de la calidad del peticionario y de
su linaje, interrogando a sus vecinos (GONZÁLEZ-DORIA, 1987, p. 816-817). De ahí que mani-
festar externamente ante la comunidad ser gente de calidad noble, era un punto a favor
de todo aquel que desease ser caballero de alguna de las cuatro Órdenes Militares del
reino.
130. SANCHÍZ OCHOA, 1976, p. 58.
131. Ibídem, p. 51.
132. Ibídem, p. 51.
42 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

exhibirlo públicamente, la Corona se mostró permisiva a la hora de atender


favorablemente estas solicitudes. Y es que hay que recordar que los escudos de
armas, salvo rarísimas excepciones, no constituyen prueba de nobleza y que su
posesión no está, ni lo ha estado nunca, circunscrita únicamente al estado nobi-
liario133.
Los blasones concedidos a conquistadores solían hacer alusión a los hechos
de armas en los que los peticionarios habían tomado parte durante la conquista.
Dándose también el caso de individuos que teniendo ya armas propias de su lina-
je, las vieron aumentadas con la concesión de un nuevo blasón, alusivo a su par-
ticular gesta indiana134.
Uno de los objetivos principales de todos los conquistadores y primeros pobla-
dores fue la obtención de encomiendas, con cuyos beneficios esperaban seguir
manteniendo el lujo necesario para poder conservar su status en la sociedad. La
Corona había recomendado desde el primer momento que a la hora de enco-
mendar a los indios fuesen preferidos los primeros descubridores, pacificadores
y pobladores135 y sus descendientes, recompensando así sus servicios136.
Una vez concedida una encomienda, el encomendero se convertía en el tutor
de los indios que allí habitaban. Ya que a pesar de que la legislación reconocía
la libertad de los indios, estos estaban incluidos en la categoría de los menores
de edad y débiles mentales, razón por la cual debían tener un tutor, papel que
desempeñaba el encomendero. Muchos son los investigadores que erróneamente
mantienen que la encomienda estaba basada en una relación de tipo feudal, pero
lo cierto es que la Corona nunca cedió los derechos jurisdiccionales o gubernati-
vos, ni sobre el territorio de la encomienda ni sobre los indios encomendados. Al

133. Como señala Vicente de CADENAS Y VICENT, hay muchas evidencias documentales
que refuerzan tal aseveración y entre ellas están los privilegios de hidalguía. “En los fon-
dos que de éstos se custodian en el Archivo Nacional, en el de Justicia y en el de Simancas,
se puede apreciar claramente que -salvo rarísima excepción- el privilegio de Nobleza no
hacía la más mínima referencia a las posibles Armas del individuo, y que los pocos privile-
gios de Armas que se conservan -también salvo pocas excepciones- no citan la Nobleza del
individuo a quien se le conceden. Los privilegios colectivos de Nobleza no aluden gene-
ralmente a las Armas, a excepción de tres o cuatro de ellos -de entre los conocidos- que
también las conceden en comunidad.” (Repertorio de blasones de la Comunidad
Hispánica. Madrid: Instituto Salazar y Castro (C.S.I.C.), Hidalguía, 1969, Letra A, p. 8).
Véase también: Ibídem, p. 5-12.
134. “(...), /p/or el presente vos hacemos merced y que/re/mos y mandamos que demás
de las /ar/mas que vos tenéis de vuestro linaje podais tener y traer por vuestras armas pro-
pias y conos/ci/das un escudo que en el medio de el esté la dicha/ to/rre o cubo que de la
puerta de ella salga un/ br/azo de hombre con una lanza en la mano ...” (transcripción par-
cial del privilegio de armas concedido en 1529 a Don Hernando de Ergueta, transcrito en:
SANCHÍZ OCHOA, 1976, p. 164-165).
135. En las Ordenanzas de descubrimiento ... -núm. 29- se ordenaba que a partir de
ese momento en las capitulaciones se suprimiese la palabra conquista, que desde enton-
ces fue sustituida por la de pacificación y población (Recopilación de las leyes de los rey-
nos de Las Indias, 4, 1, 6).
136. Ibídem, 6, 8, 4-6.
Miguel Luque Talaván 43

encomendero únicamente se le cedía el usufructo del derecho a percibir los tri-


butos que los indios, como vasallos de la Corona, debían al monarca y que eran
tasados por las autoridades coloniales137.
A cambio, los encomenderos tenían una serie de obligaciones para con la
Corona, que iban desde el deber de evangelizar al indio, pasando por la obliga-
ción de residir y mantener casa poblada —que debía estar situada en la ciudad
en cuyo distrito estuviera su encomienda—, hasta la responsabilidad de mantener
el orden y la paz en su provincia. Para esto último debía mantener armas y caba-
llos en perfecto estado138. Era tal la importancia que llegaba a tener el poseer
armas y caballos, que muchos conquistadores, encomenderos o no, hacían cons-
tar tales posesiones en sus probanzas de méritos y servicios para señalar al rey
que eran dignos de recibir las mercedes solicitadas. Fórmulas como “(...) siempre
á tenido sus armas y caballos (...)” o “(...) siempre á tenido su casa poblada con
armas y caballos (...)”, son muy habituales en este tipo de documentos139. De tal
forma que además de haber conquistado y poblado el territorio, eran ellos y sus
descendientes los que debían protegerlo y mantenerlo en estado de paz140.
Pero si tenían importantes responsabilidades que cumplir, estas se veían recom-
pensadas por los privilegios de que disfrutaban tales como el derecho a tener
asiento en los tribunales y Reales Audiencias y el no poder ser apresados por deu-
das. Este y otros privilegios fueron revocados a petición de los mercaderes y tra-
tantes, por Real Cédula de 1575, igualándose desde este momento a los enco-
menderos en los pleitos civiles con los otros vecinos españoles141.
Al principio, las encomiendas fueron concedidas únicamente para el primer
agraciado y su inmediato heredero, tras cuya muerte revertían a la Corona. Pero
lo cierto es que progresivamente los monarcas se mostraron dispuestos a conce-
der una segunda, una tercera e incluso una cuarta sucesión para premiar así los
servicios de sus súbditos142. Durante mucho tiempo, no solo los encomenderos
sino también otras esferas de la sociedad colonial intentaron conseguir que la
concesión de las encomiendas se hiciese a perpetuidad, pudiéndose de este modo
transmitir de manera hereditaria. Aunque la Corona nunca accedió a estas peti-
ciones por considerar que la concesión de la perpetuidad podría poner en peli-
gro no sólo sus intereses en Indias, sino incluso su soberanía sobre aquellos terri-
torios143.

137. KONETZKE, 1951, p. 350-351.


138. SÁNCHEZ BELLA, Ismael: Historia del Derecho Indiano. Madrid: Editorial Mapfre,
1992, p. 233.
139. ICAZA, 1969, volumen I, p. 12-13, números 17 y 18.
140. KONETZKE, 1951, p. 350.
141. Ibídem, p. 351.
142. KONETZKE, Richard. América Latina. La época colonial. Madrid: Editorial Siglo XXI,
1984, tomo II, p. 171.
143. KONETZKE, 1951, p. 352-353.
44 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Sin embargo, y pesar a la importancia social que reportaba el hecho de dis-


frutar de una encomienda, el estar en posesión del “título” de encomendero no
convertía en noble a su poseedor144. Como muy bien señala Richard Konetzke, el
hecho de pertenecer a la clase económica de los terratenientes no ennoblecía en
Indias145. Aunque es indudable que los factores económicos resultaban decisivos
para todos aquellos que deseasen lograr una merced nobiliaria.
Pero no debemos pensar que todos los conquistadores llegaron a ser enco-
menderos. Si bien es cierto que los primeros conquistadores disfrutaron casi
todos de una encomienda, los que llegaron con posterioridad encontraron más
dificultades para conseguir una. Como solución para los que no tenían reparti-
mientos, se procedió a la creación de diferentes oficios que permitían emplear
de manera honorable a estos individuos a la espera de que pudieran recibir una
encomienda. Es el caso de la Compañía de Gentiles-Hombres, Lanzas y Arcabuces,
creada en el Virreinato del Perú, en 1557, para servir de guardia personal del
virrey146.
Mediada la segunda mitad del siglo XVI comenzó la progresiva supresión de
las encomiendas, lograda mediante la incorporación a la Corona de las que que-
daban vacantes. Con todo, este sistema de explotación de los recursos indianos
se mantuvo en algunas zonas americanas hasta que, por Real Cédula de 12 de
julio de 1720, fue derogado, siendo incorporadas a la Corona las encomiendas
aun existentes147.
Como vimos, sólo unos pocos descubridores y conquistadores fueron agra-
ciados con un Título de Castilla. Estos, que de haber permanecido en América
hubieran podido constituirse en la cabeza del grupo nobiliario indiano, no lo
hicieron, ya que la Corona decidió que los linajes de los conquistadores titula-
dos se establecieran en la Península, aunque siguieron conservando sus pose-
siones en Indias148.
Por su parte, tras la desaparición de las encomiendas, el conquistador o sus
descendientes se quedaron sin su principal soporte económico. En un primer
momento, esta merma en sus ingresos no supuso generalmente la desaparición

144. Ibídem, p. 351. En la misma línea que Richard Konetzke, Jesús Larios Martín opina
que el hecho de poseer una encomienda en Indias no daba a su poseedor la hidalguía
(LARIOS MARTÍN, 1958, p. 17-20). Contrarios a estas dos opiniones se muestran Francisco de
CADENAS ALLENDE, (1986, p. 67-75) y Luis LIRA MONTT, (1975, p. 81), que afirman que el “títu-
lo” de encomendero tenía la facultad de ennoblecer a su poseedor y a sus descendientes.
145. KONETZKE, 1984, II, p. 171.
146. MORALES PADRÓN Francisco. Manual de Historia universal. Madrid: Espasa-Calpe,
1962, tomo V, p. 443-444.
147. SANCHÍZ OCHOA, 1976, p. 134. KONETZKE, 1951, p. 353.
148. “La única excepción fue Hernán Cortés, el que se mostró más dócil al rey entre
los grandes conquistadores, mas, a penas su descendencia mostró cierto interés por asun-
tos políticos, el linaje fue también radicado en la Península.” (CÉSPEDES DEL CASTILLO, 1997,
II, p. 32).
Miguel Luque Talaván 45

de la forma de vida que tradicionalmente habían llevado, y a pesar de su pro-


gresiva precariedad económica continuaron manteniendo casa poblada, armas,
caballos y todos aquellos elementos que consideraban imprescindibles para no
perder su honor. No obstante, llegó un momento en que el querer mantener
una lujosa forma de vida sin una sólida base económica llevó a muchos a una
situación ruinosa. Es por esto por lo que frecuentemente encontramos en los
archivos instancias de ayuda dirigidas al soberano, que iban desde la solicitud
de concesión de cargos públicos hasta la petición de asignación de pensio-
nes149.
Muchos fueron los hidalgos —de iure o de facto— que no obteniendo res-
puesta a sus peticiones y agobiados por la mala situación económica en la que se
veían sumidos, tomaron la decisión de dedicarse a diferentes ocupaciones no
demasiado apropiadas para su condición o sus aspiraciones nobiliarias150.
A fines del siglo XVI, los enlaces matrimoniales con “meros españoles” por
motivos económicos, la escasez de recursos y nuevos intereses, ocasionaron la
transformación del grupo de los conquistadores y de sus descendientes151. Los
menos afortunados nunca volvieron a remontar su antigua posición social, dán-
dose casos de personas que se marcharon de los lugares donde hasta ese momen-
to habían vivido para poder así esconder su pobreza de las miradas de los demás152.
Otros, por el contrario, lograron mantener su nivel socio—económico enlazando
con familias de buena posición económica, aunque plebeyas153.
Por debajo del grupo social de los beneméritos, se encontraban todos aquellos
que habían llegado al poco tiempo de terminar la conquista (primeros poblado-
res) y que o bien, los menos, se unieron a los grupos de la élite de la conquista
a través del matrimonio, o bien, la mayoría, integraron un sector social medio,
junto a los profesionales liberales (médicos, abogados, etc.) y la mayor parte de
los clérigos154.
Tras ellos, hallamos al resto de los componentes de la denominada República
de Españoles, compuesta por los criollos y por los emigrantes recientemente lle-
gados de la Península. Estos, aunque plebeyos, aspiraban a llevar un modo de
vida noble puesto que su situación económica en Indias —habitualmente bastan-

149 SANCHÍZ OCHOA, 1976, p. 128. Véanse algunas de estas peticiones en: ICAZA, 1969,
Volumen I. LEVILLIER, 1919, Tomo I.
150. “Era visible el (...) decaimiento económico y social por lo general en la clase noble.
Lo anotó Solórzano escribiendo: “Hay muchos en las Indias, que aunque sean hidalgos, no
andan, proceden, ni se tratan como tales, y atendiendo a juntar dinero, se aplican a gran-
jerías y ocupaciones menos honestas.” Solórzano, como oidor de la Audiencia de Lima,
negó el honor de tomar asiento en los estrados de la Audiencia a los nobles, si su título de
hidalguía “no se acompañaba con el lustre, crédito y honesta ocupación de la persona”.”
(KONETZKE, 1951, p. 354).
151. SANCHÍZ OCHOA, 1976, p. 116-117.
152. Ibídem, p. 128.
153. Ibídem, p. 63 y p. 86.
154. CÉSPEDES DEL CASTILLO, 1997, II, p. 33.
46 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

te mejor que la que habían vivido en la Península— les hacía autoconsiderarse


nobles, asumiendo de este modo tratamientos y comportamientos propios de la
nobleza155. En palabras de Guillermo Céspedes del Castillo: “Aunque el afán de
vivir como noble aun sin serlo fue una aspiración universal en todas las socieda-
des europeas del siglo XVI, en ningún sitio se percibe con tanta intensidad como
en América, (...)”156.

[Link] etapa (1560-1630):


Formación definitiva y consolidación del estamento nobiliario indiano
En el siglo XVI, la Corona escogió entre las filas de las más importantes familias
de la nobleza castellana a los individuos que habrían de ser sus virreyes en la
Nueva España y en el Perú. Estos, necesitados de personas de confianza que les
ayudasen en sus tareas de gobierno, marcharon a Indias acompañados de un
numeroso séquito compuesto por parientes, allegados, criados, etc157.
Cuando los virreyes, una vez finalizado su mandato, regresaban nuevamente
a la Península, algunos de los integrantes de su séquito decidieron permanecer
en Indias, bien por haber contraído matrimonio —con otros nobles, descendien-
tes de los beneméritos indianos— y haber formado una familia, o bien por haber
alcanzado una posición económica mejor que la que tenían en sus lugares de ori-
gen. De este modo, algunos familiares de los virreyes se asentaron en Indias, con-
formando un sector social privilegiado y prestigioso por tres motivos: su nobleza
de sangre, su parentesco con los virreyes y su buena posición económica deriva-
da generalmente de los favores dispensados por su virreinal pariente158. Junto a este
grupo, se encontraban por un lado los supervivientes —nobles o plebeyos— de
la anterior etapa, esto es, aquellos beneméritos descendientes de los descubridores
y conquistadores que habían logrado conservar e incluso aumentar su posición
socio-económica. Y por otro, los linajes, plebeyos, enriquecidos con la práctica del
comercio, de la minería o de la explotación agropecuaria en las haciendas que, a
través del matrimonio, habían emparentado con familias beneméritas —nobles

155. Ibídem, p. 33. Sobre el uso y abuso de tratamientos de cortesía por parte de per-
sonas a las cuales no les correspondían, véase un texto extraído de un libro de Juan Benito
de GUARDIOLA,: (Tratado de nobleza y de los títulos y ditados que oi dia tienen los varones
claros y grandes de España. Madrid: 1591, folios 110-111) acerca de “La depreciación del
“Don” y la necesidad de recuperar el orden “justo” en el empleo de las cortesías”, transcri-
to en: GARCÍA HERNÁN, 1992, p. 184, texto nº 91. En la misma línea, Guillermo Céspedes del
Castillo apunta cómo el “(...) cronista Huamán Poma de Ayala hará constar con sorna que
“pulperos, zapateros, sastres, olleros se llaman dones y donas, y licenciados, dotores, y todas las
cosas”.” (CÉSPEDES DEL, CASTILLO, 1997, II, p. 33).
156. Ibídem, II, p. 33-34.
157. Ibídem, II, p. 34.
158. Ibídem, II, p. 34.
Miguel Luque Talaván 47

o plebeyas159—. De este modo, nobles parientes de virreyes, beneméritos —


nobles o plebeyos— y ricos plebeyos, fueron los que formaron el germen del
definitivo grupo nobiliario indiano.
Las familias de la auténtica nobleza indiana —compuesta por los parientes de
los virreyes y los linajes beneméritos nobles— utilizaron todos los medios a su
alcance para reforzar su predominante situación en la sociedad indiana. Estos
medios fueron fundamentalmente dos: el mayorazgo y la política matrimonial160.
La institución del mayorazgo se transplantó a Indias tal y como había queda-
do configurada en las Leyes de Toro de 1504. Durante el reinado de Carlos I, las
peticiones que se le formularon desde Indias para obtener la autorización de fun-
dar en ellas mayorazgos fueron habitualmente desestimadas. Sin embargo, Felipe
II fue más permisivo a la hora de conceder tales licencias, debido —según el pro-
fesor Céspedes del Castillo— a dos motivos. El primero de ellos, que su consti-
tución no era probable que beneficiase ya al grupo de los beneméritos que se
encontraba ya, en su mayor parte, en abierta decadencia. El segundo motivo fue
que algunas familias que obtuvieron la facultad de fundar mayorazgos se halla-
ban emparentadas con nobles linajes peninsulares que tenían influencia en la
Corte, relaciones que les posibilitaron la consecución de los mayorazgos e inclu-
so, con posterioridad, la concesión de Títulos de Castilla161. De este modo, la cre-
ación de mayorazgos en Indias fue trascendental para dar la definitiva configu-
ración a la sociedad indiana, ya que por un lado causó marcadas divisiones
sociales y, por el otro, permitió consolidar y conservar patrimonios en unos lina-
jes que, en muchas ocasiones, pasaron más tarde a engrosar las filas de la noble-
za titulada indiana162.
Por su parte, la hábil política matrimonial practicada por estos linajes nobles
permitió no sólo salvar, sino también aumentar, el patrimonio familiar, ya que fue
frecuente en esta etapa inicial —a diferencia de lo que ocurrió años más tarde—
que los titulares o herederos de mayorazgos desposaran a ricas doncellas —gene-
ralmente plebeyas—, herederas de mineros y comerciantes enriquecidos, que

159. Ibídem, II, p. 34-35.


160. Ibídem, II, p. 35.
161. Ibídem, II, p. 35.
162. SENA FLORES, 1994, volumen III, p. 439. En este estudio, Mercedes Sena Flores ana-
liza uno de los mayorazgos más ricos del Virreinato del Perú, el del conde de Santa Ana
de las Torres, que fue uno de los pocos que tuvieron su origen en bienes conseguidos en
la conquista. El mayorazgo se fundó el 22 de octubre de 1596 por disposición testamen-
taria de Doña Elvira Dávalos y Solier, esposa de Don Nicolás de Ribera, el viejo —uno de
los “Trece de la Fama”—, que fue además el primer Alcalde de Lima (Ibídem, p. 439-452).
En opinión de esta investigadora, a través del estudio de la Institución del mayorazgo,
“(...) se puede llegar a comprender muchos de los rasgos socioeconómicos que definieron
a la élite social indiana, es decir, su status social, mentalidad, entronques familiares y
políticos y los pilares sobre los que se asentaba su poder económico.” (Ibídem, p. 439). Otro
interesante estudio sobre la figura del mayorazgo en Indias es el realizado por Luis LIRA
MONTT, “La fundación de mayorazgos en Indias”. Hidalguía (Madrid). 232-233 (1992),
p. 561-581.
48 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

aportaban una importante dote al matrimonio. La suma total de la dote era pro-
porcionalmente aumentada cuanto mayor fuese la diferencia social entre los futu-
ros esposos. Aunque lo elevado de las dotes presentaba un inconveniente para
muchas nobles doncellas, ya que les impedía contraer un matrimonio acorde con
su calidad. Así, su única salida era o bien permanecer solteras bajo la tutela de
un pariente, o bien ingresar en un convento. Para profesar como religiosa tam-
bién hacía falta aportar dote, si bien las dotes conventuales eran menores que las
dotes matrimoniales163. En palabras del profesor Céspedes del Castillo: “(...) puede
asegurarse que la rápida subida de las dotes matrimoniales benefició a los mozos
casaderos, permitiéndoles redondear sus patrimonios y mayorazgos, pero aumen-
tó los ingresos en los conventos femeninos. Y, así, mientras los tálamos de las gran-
des familias se poblaban de hijas de mercaderes enriquecidos, las celdas conven-
tuales se llenaban de hijas de caballeros que no podían casarlas”164.
Comprobamos así que a través de la fundación de mayorazgos y de una ade-
cuada y selectiva política matrimonial se consolidó la posición socio-económica
de algunos linajes que, conscientes de su aventajada situación, comenzaron a soli-
citar mercedes a la Corona. En esta nueva etapa, entre las peticiones de merce-
des nobiliarias ya no figuraban únicamente las modestas solicitudes de privilegios
de hidalguía o de hábitos de las Órdenes Militares del reino, sino también las
arrogantes demandas de Títulos de Castilla165.
Este importante dato nos da un perfecto retrato de la seguridad que en sí mis-
mos y en sus posibilidades de promoción social habían adquirido estas élites
indianas. Estos no eran ya los tiempos de la conquista en los que los conquista-
dores, ante la parquedad de la Corona, se mostraban eternamente agradecidos si
eran distinguidos con un privilegio de hidalguía o eran armados caballeros.
Algunos miembros de la nueva élite post-conquista, conocedores de su poder
económico y de su influencia social, se atrevieron entonces a solicitar al monar-
ca la concesión de una de las máximas distinciones nobiliarias de la monarquía,
esto es, un Título de Castilla.
Afortunadamente para sus pretensiones, los monarcas españoles del siglo XVII
se mostraron mucho más tolerantes que sus predecesores de la anterior centuria
y de este modo accedieron a satisfacer muchas de las peticiones realizadas. Del
mismo modo, si inicialmente la nobleza peninsular se había mostrado contraria a la
integración de los conquistadores en su círculo, en el siglo XVII esta intransigencia
se transformó en aceptación. Así, las familias de la nobleza colonial recientemente
tituladas no sólo consiguieron ser reconocidas como iguales por los linajes titulados
peninsulares, sino que incluso emparentaron con ellos más frecuentemente.

163. CÉSPEDES DEL CASTILLO, 1997, II, p. 36-37.


164. Ibídem, II, p. 37.
165. CÉSPEDES DEL CASTILLO, Guillermo. América hispánica (1492-1898). Historia de
España, dirigida por Manuel Tuñón de Lara. Barcelona: Editorial Labor, tomo VI, 1992, p.
187-194 y p. 287-292.
Miguel Luque Talaván 49

Asimismo, y a medida que avanzaba el siglo XVII, su próspera posición pecu-


niaria les permitió contraer matrimonio con doncellas nobles —aunque fuesen
portadoras de dotes menores— para mantener el lustre del linaje. Costumbre que
derivó en una habitual endogamia dentro del grupo nobiliario. Recurriéndose úni-
camente ya al matrimonio con doncellas ricas, aunque plebeyas, cuando el linaje
necesitaba dinero166.
En palabras de Guillermo Céspedes del Castillo, “quedaba constituida la
nobleza indiana”. Desde ese momento, este grupo social se convirtió en la cabe-
za de la sociedad colonial que, de este modo, había dejado de ser acéfala167.

[Link] nobleza indiana de origen hispánico (1630-1898).


Nobleza titulada e hidalguía
A pesar de que el deseo de ennoblecimiento estaba muy arraigado en la socie-
dad indiana, lo cierto es que este prurito nobiliario era aun más evidente entre
los comerciantes, mineros y estancieros enriquecidos en el ejercicio de sus activi-
dades profesionales. Estos vieron en la obtención de una merced nobiliaria el
espaldarazo definitivo a su fortuna, asegurándose de este modo, para ellos y sus
descendientes, un lugar destacado en la sociedad indiana en general y en el seno
del estamento nobiliario indiano en particular.
Fueron las familias con buena posición económica las que más se beneficia-
ron del final de la política restrictiva que hasta principios del siglo XVII habían
aplicado lo monarcas españoles en relación con la concesión de dignidades nobi-
liarias. La acuciante situación financiera del erario, hizo que la Corona —al igual
que ya venía haciendo desde hacía unos años con la venta de oficios— comen-
zase a distribuir Títulos de Castilla, hábitos de las Órdenes Militares y privilegios
de hidalguía, a cambio de donativos en metálico. Con estas contribuciones se pre-
tendía paliar, en la medida de lo posible, las numerosas y perentorias necesida-
des a las que debía atender un Estado en quiebra168.
Pero no debemos caer en el error de pensar que la compra fue la única vía de
acceso al estamento nobiliario en Indias durante los siglos XVII, XVIII y XIX, ya
que además del camino descrito, y al igual que sucedió en la Península, existie-
ron otras vías de ingreso tanto a la nobleza titulada como a la hidalguía. La impor-
tancia de todas estas formas de acceso a la nobleza y el parco tratamiento que la
historiografía les ha prestado hacen necesario un análisis detallado e individuali-
zado de cada una de ellas.

166. Ibídem, p. 187-194 y p. 287-292.


167. Ibídem, p. 187-194 y p. 287-292.
168. CÉSPEDES DEL CASTILLO, 1997, II, p. 37-38.
50 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

[Link]ítome acerca de la nobleza titulada en Indias (1630-1898)


Los nobles titulados naturales de Indias gozaban de los mismos privilegios que sus
iguales peninsulares, puesto que todos ellos ostentaban un Título de Castilla169. La
única diferencia residía en que, mientras los títulos concedidos a súbditos peninsula-
res eran tramitados únicamente por la Cámara o Consejo de Castilla, los otorgados
a los súbditos indianos eran indistintamente diligenciados por la Cámara o Consejo
de Indias o por la de Castilla170.
Esto llevó a que muchos nobles titulados indianos, cuando su merced había
sido tramitada por el Consejo de Castilla, solicitasen al rey la concesión de una
cédula auxiliatoria expedida por el Consejo de Indias para poder ser tenido y tra-
tado como tal Título de Castilla en los territorios americanos171.
En la Recopilación de leyes de Indias, las leyes 39 y 40 del libro 2, título 1,
prohibían la puesta en práctica en Indias de las “(...) cédulas, provisiones y otros
cualesquier despachos dados por nuestros Reales Consejos, si no fueren pasados por
el de las Indias, y despachada por él nuestra Real Cédula de Cumplimiento (...)”172.
De este modo, todas aquellas disposiciones emanadas de los organismos
peninsulares que se quisiesen hacer efectivas en Indias debían pasar por el
Consejo de Indias, el cual expedía una segunda cédula que tenía como objetivo
dar cumplimiento en Indias a la emitida en primer lugar. Esta segunda cédula reci-
bió indistintamente el nombre de cédula de cumplimiento, cédula auxiliatoria o
de auxiliatoria inexcusable173. Las cédulas auxiliatorias en el derecho nobiliario

169. Felipe IV, en 1624, ordenó a virreyes, presidentes y oidores de las Reales
Audiencias indianas que a los Títulos de Castilla se les guardasen en Indias las honras y
preeminencias que les correspondiesen y se les debiesen en atención a su condición.
Debían además darles asiento en las Reales Audiencias, tal y como se hacía en las
Chancillerías Reales de Valladolid y Granada (Recopilación de las leyes de los reynos de Las
Indias, 3, 15, 63).
170. LIRA MONTT, Luis. “Las cédulas auxiliatorias en el Derecho nobiliario indiano”.
Hidalguía (Madrid). 178-179 (1983), p. 484.
171. Luis LIRA MONTT, en el artículo antes citado, plantea así esta cuestión (Ibídem, p.
479-496):“El principio procesal que se hallaba en juego en todos estos casos era el de la vali-
dez de la ejecución en América de las resoluciones judiciales provenientes de consejos,
chancillerías o tribunales superiores de España, ajenos a la jurisdicción del Consejo de
Indias. O bien, dicho de otra manera, el problema que se suscitaba era determinar qué
mecanismo legal debía aplicarse para obtener el cumplimiento de aquellas resoluciones por
las autoridades indianas cuando en su despacho no había intervenido el citado organis-
mo, porque sabido es que éste era la suprema autoridad en tales asuntos y a través de él
exclusivamente debía obrarse. Este principio no admitía excepciones, y de la necesidad de
someterse a su imperio nacieron las cédulas auxiliatorias (...)” (Ibídem, p. 480).
172. Ibídem, p. 480-481.
173. Ibídem, p. 481.
Miguel Luque Talaván 51

indiano fueron expedidas para los Títulos de Castilla, las ejecutorias de hidalguía
y para los despachos del Consejo de las Órdenes Militares174.
Centrándonos en las expedidas para los Títulos de Castilla, recordaremos
como aquellos agraciados cuyo título hubiese sido despachado por la Secretaría
de la Cámara de Castilla solicitaban al rey la expedición de una Real Cédula
auxiliatoria para que en Indias se tuviera al nuevo titulado como tal Título de
Castilla, debiendo gozar allí de los mismos privilegios de que disfrutaba en la
Península175.
Por dos Reales Cédulas, de 12 de junio de 1683 y 24 de mayo de 1776, se había
dispuesto que a la hora de conceder Títulos de Castilla a los súbditos americanos,
estas dignidades fuesen libradas indistintamente por la Cámara de Castilla o por
la Cámara de Indias. Ahora bien, si el título era expedido por la Cámara de
Castilla, posteriormente la Cámara de Indias siempre debía despachar una cédu-
la auxiliatoria para que el nuevo título pudiera tener uso legal en Indias. Mientras
que los tramitados directamente por la Cámara de Indias no necesitaban de estas
cédulas auxiliatorias176. En palabras de Lira Montt: “Queda, pues, de manifiesto
que no todos los Títulos de Castilla otorgados a los residentes en ultramar requerí-
an de cédulas auxiliatorias para obtener su validez en América. Este trámite de
carácter excepcional sólo era procedente en los casos en que fueran librados por
la Cámara de Castilla”177.

174. Ibídem, p. 479-496. Todos aquellos interesados -ya fuesen peninsulares o india-
nos- en promover un pleito de hidalguía para ganar una ejecutoria que certificase legal-
mente su nobleza, debían realizar sus gestiones en la Península y más concretamente ante
las Reales Chancillerías de Valladolid o Granada. Y puesto que estas ejecutorias -una vez
ganadas- provenían de tribunales superiores peninsulares ajenos al Consejo de Indias,
todos aquellos que deseaban que sus ejecutorias tuviesen vigencia en América debían
pasarlas por este Consejo para que les fuese expedida una cédula auxiliatoria (Ibídem, p.
487-488). Del mismo modo, los despachos emitidos por el Consejo de las Órdenes Militares
relacionados con los caballeros americanos, al ser ajenos al Consejo de Indias, necesitaban
también de cédulas auxiliatorias para poder ser efectivos en Indias (Ibídem, p. 493-495).
175. “Representado Don Joseph del Villar y Andrade vecino de Lima, aversele despacha-
do por la Cámara el de Conde de Villar de Fuentes por aver recaido en él uno de los dos
libres perpetuamente de lanzas, y medias annatas se habían mandado al Virrey beneficiar
para reedificar con su producto la ruina que habían padecido las casas y cárceles del
Tribunal de la Ynquisición de aquella capital con el terremoto del 28 de Octubre de 1746;
y que para que en aquellos reynos no se le pusiese reparo en el uso y exercicio de esta dig-
nidad se le espidiese la real cédula auxiliatoria correspondiente: vino S.M. en ello, man-
dando a los ministros del citador Consejo, virreyes presidentes, oidores, corregidores,
Alcaldes, caballeros, escuderos etc. guardasen, e hiciesen guardar al citado Don Joseph del
Villar, y a sus herederos y succesores las honrras, y preheminencias que como a tal título de
Castilla le pertenecían. Cédula de 21 de Noviembre de 1761. Cedulario tomo 5, fol. 288,
nº 216.” (AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 185, documento nº 21).
176. LIRA MONTT, 1983, p. 484-485.
177. Ibídem, p. 485.
52 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Pero el ser distinguido con una merced de Título de Castilla no sólo implica-
ba el disfrute de unos privilegios, sino también su sostenimiento. Este resultaba
bastante costoso, ya que había que realizar unos pagos periódicos por su uso
denominados lanzas y media-annata178. Se denominaba derecho de lanzas a los
pagos que los Títulos de Castilla debían efectuar a la Corona para suplir la obli-
gación que la antigua nobleza tenía de socorrer a sus soberanos acudiendo con
gente armada cuando aquellos les necesitaban. Este derecho había sido reducido
a dinero en el año 1631179. Mientras que la media-annata se cobraba “(...) por lo
honorifico de qualquiera puesto, plaza ú oficio que se concedan; (...)”180. Sin
embargo, algunos Títulos de Castilla habían sido eximidos perpetuamente, desde
su creación, del pago del derecho de lanzas y de la media-annata181.
Esta retribución periódica suponía para la Corona una renta fija, de ahí que a
la hora de beneficiar o vender un Título de Castilla, como luego veremos, se
hiciese siempre tanto hincapié en averiguar si el candidato poseía medios de for-
tuna suficientes no sólo para adquirir la merced, sino también para sostenerla con
el debido decoro182.
Hubo un intento, plasmado por decreto de 14 de abril de 1739, de redimir per-
petuamente del pago de lanzas y de la media-annata a todos los Títulos de Castilla
a cambio de que sus titulares desembolsasen al contado altas cantidades de dine-
ro. Sin embargo, este decreto fue anulado por Real Resolución de Fernando VI,
dada el 4 de julio de 1752, y que fue recogida ulteriormente en la Novísima
Recopilación183.

178. AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 184, documento nº 15. Véanse también:
Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 184, documento nº 16; Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”,
p. 187, documento nº 28; Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 187, documento nº 29.
179. Cédula de 20 de agosto de 1684 (Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 181-182,
documento nº 5).
180. Novísima Recopilación de las Leyes de España. Mandada formar por el Señor Don
Carlos IV. Madrid: Edición Boletín Oficial del Estado, 1975, 6, 1, 24.
181. “Representado el Conde de Moctezuma no debe pagar lanzas del suyo, las que le
demandaba el juez de ellas de 53 años desde el de 1631 en que se redujo a dinero este ser-
vicio: declaró S.M. que habiendo tenido a bien relebarle en todas las mercedes que le esta-
ban concedidas de qualquier contribuciones, y cargos que debiese, aún del de la media
annata con todo de ser derecho tan privilegiado, y riguroso, y haber en él tantos terceros
interesados no estaba obligado a la satisfacción, por ser en remunerazión de los derechos
que cedió su abuelo a la Corona de los reynos de Nueva España que poseyeron sus antece-
sores; y por tanto era exempta la casa del citado Conde de las contribuziones que pagaban
las demás de los grandes, y Títulos de Castilla. Cédula de 20 de Agosto de 1684. Cedulario
tomo 6, fol. 278 vº, nº 462.” (AYALA, 1996, Tomo XIII, voz “Títulos”, p. 181-182, documen-
to nº 5). Véanse también en relación con las exenciones del pago del derecho de lanzas y
de la media-annata: Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 186, documento nº 23; Ibídem,
tomo XIII, voz “Títulos”, p. 186, documento nº 25.
182. Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 185, documento nº 20. Novísima Recopilación
de Leyes de India, 6, 1, 21, nota nº 3.
183. “(...) Por decreto de 14 de Abril de 1739 se mandó, que por regla general á todos
los Títulos, y demas que deben servir perpetuamente con lanzas, se admitiese á redimirlas,
Miguel Luque Talaván 53

Y al igual que había cédulas auxiliatorias para los títulos nobiliarios emitidos
por la Cámara de Castilla, también las había para aquellos casos en los que el
monarca había redimido del pago de lanzas y media-annata a los titulados india-
nos a través de una cédula despachada por la Secretaría de la Cámara de Castilla.
En estos casos, para que esta redención surtiera también efecto en Indias debía ser
complementada con una cédula auxiliatoria expedida por la Cámara de Indias184.
A través de lo expuesto por el Consejo de Indias en consulta de 27 de marzo
de 1773, sabemos que muchos titulados indianos se retrasaban en el pago del
derecho de lanzas y de la media-annata, lo cual iba en perjuicio de la Corona. Por
esta razón, por decreto de 29 de julio de 1773, se dispuso que para evitar que
esas deudas siguiesen aumentando y se pudiese cobrar el dinero adeudado, todos
los deudores deberían ponerse al día en sus pagos. De lo contrario, y si en esas
familias hubiese “(...) pariente dentro del 4º grado con patrimonio suficiente para
mantener el lustre, que solicitase para si la gracia, se diese cuenta a su Real
Persona para su aprobación, con tal de que entrase redimiendo el servicio de
Lanzas, y satisfaciese lo correspondiente a media annata de transversal, y asegu-
rándola para lo sucesivo; (...)”185.
Finalmente debemos decir que si bien las Reales Cédulas de concesión de
Títulos de Castilla y de redención del derecho de lanzas y de la media-annata tra-
mitadas por la Secretaría de la Cámara de Castilla necesitaban para disfrutar de
efectividad en Indias de las correspondientes cédulas auxiliatorias expedidas por

tomando por supuesto fixo el que habia de entregar cada Título ciento sesenta mil reales
de vellon precisamente en dinero de contado con absoluta exclusion de crédito; los ciento
veinte mil reales por el capital á tres por ciento de los tres mil seiscientos reales de la carga
anual de lanzas, y los quarenta mil reales restantes por la circunstancia de la perpetui-
dad, y así proporcionalmente en la cantidad que á cada Título pudiese faltar en la con-
signacion de sus lanzas por la redencion de los réditos de juros en fuerza de la Real prag-
mática del año de 1727 (ley 4. tit. 14. lib. 10.) ó por otro motivo: pero queriendo que el
producto de lanzas y medias-anatas siempre sea una renta fixa de la Corona; he resuelto,
que por ningun motivo se permita la relevacion de la Media-Annata ni la redencion de lan-
zas, no obstante lo prevenido en el expresado decreto de 14 de Abril de 1739. (2)” (Ibídem,
VI, I, XX. En el mismo sentido, véase: AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 185, docu-
mento nº 17).
“(2) Por Real decreto de 21 de Noviembre de 1764 se mandó no admitir con pre-
texto alguno créditos contra la Real Hacienda en pago del servicio de lanzas y medias-ana-
tas.” (Novísima Recopilación de Leyes de Indias, 6, 1, 20, nota nº 2).
184. LIRA MONTT, 1983, p. 485-486.
185. “(...); y se publicase por vando la obligación de obtener los que subintraren real
carta de sucesión, a cuyo fin diesen cuenta por manos de los virreyes, o governadores que
deberían tomar las correspondientes precauciones a que no les fuese gravosa tan justa dili-
gencia: que por ahora permitía, se acudiese al Virrey, o gefe de respectivo distrito con las
solicitudes de continuazión de honores y provean aquellos interinamente y los pongan en
posesión (precediendo el entero de media annata) sin exigirles derechos, ni aún con título
de obsequios voluntarios, y dirigiesen por la Cámara de Yndias los recursos para en su vir-
tud expedirla la carta de succesión.” (Decreto de 29 de julio de 1773. AYALA, 1996, tomo
XIII, voz “Títulos”, p. 187-188, documento nº 30).
54 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

el Consejo de Indias, no sucedía lo mismo en el caso inverso. Por una Real Cédula,
de 28 de julio de 1683, se ordenó que los Títulos de Castilla despachados por la
Cámara de Indias a los allí residentes no necesitaban cédulas auxiliatorias expe-
didas por el Consejo de Castilla para poder ser válidos en la Península186. A pesar
de lo cual y sin serles legalmente necesario, hubo titulados indianos que al haber
sido sus mercedes tramitadas por la Cámara de Indias solicitaron al monarca la
expedición de la merced también por la Cámara de Castilla, peticiones que siem-
pre fueron invariablemente atendidas187

16.Vías de acceso a la nobleza titulada en Indias (1630-1898)


Finalizados estos breves apuntes en torno a la nobleza titulada en Indias, debe-
mos recordar que hubo varias formas de acceder a este grupo nobiliario. De este
modo y en lo que se refiere a las diferentes maneras de recibir un Título de
Castilla en Indias encontramos: concesiones graciosas por méritos excepcionales;
concesiones graciosas, conmemorativas de acontecimientos felices para la Real
Familia —natalicios o esponsales—; Títulos de Castilla beneficiados; venta de
Títulos de Castilla por la Corona; y enajenación de Títulos de Castilla entre parti-
culares, con autorización regia.

1. Concesiones graciosas por méritos excepcionales

Los títulos de nobleza han sido siempre la más alta distinción honorífica con la
que un monarca puede premiar los servicios de sus más leales y meritorios súb-
ditos. Y a pesar de que los siglos XVII, XVIII y XIX conocieron diversos caminos
de acceder a uno de ellos —vías en las que de una u otra manera mediaba el
dinero— lo cierto es que también hubo Títulos de Castilla que fueron concedidos
graciosamente por el monarca a algunos súbditos indianos adornados de impor-
tantes méritos que les hicieron merecedores de tal honor188.

186. LIRA MONTT, 1983, p. 486.


187. Véase Cédula de 11 de agosto de 1683 en: AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”,
p. 181, documento nº 4.
188. Ejemplo de concesiones por méritos excepcionales son el condado de Manila
(1848), el condado de Villarín (1849) y el marquesado de Argüelles (1896). El condado de
Manila fue concedido por Isabel II, el 29 de julio de 1848, a Don Narciso Clavería y Zaldúa,
Teniente General de los Reales Ejércitos y Gobernador y Capitán General de las islas
Filipinas, en recompensa por su brillante carrera y, en especial, por su actuación en la
Campaña militar de Balanguingui -en las islas Filipinas- contra los piratas malayo-maho-
metanos. (LUQUE TALAVÁN, Miguel. “Narciso Clavería y Zaldúa: Gobernador y Capitán
General de las Islas Filipinas (1844-1849)”. Revista Complutense de Historia de América
(Madrid). 23 (1997), p. 245-246, nota nº 161).
El condado de Villarín fue otorgado por Isabel II -Real Decreto de 9 de junio de 1849
y el subsiguiente Real Despacho de 31 de diciembre de 1849- a Don Jerónimo Valdés
Sierra, Teniente General de los Reales Ejércitos, Ministro de Guerra y Senador del Reino,
Miguel Luque Talaván 55

2. Concesiones graciosas, conmemorativas de acontecimientos


felices para la real familia

Con motivo de los natalicios y esponsales celebrados en el seno de la Familia


Real española, era tradición —al igual que sucedía en el resto de las monarquí-
as europeas de la Edad Moderna y aun de la Contemporánea— que la Corona
distribuyese diversas mercedes nobiliarias y condecoraciones entre personas de
mérito o allegadas a la Real Familia.
Algunos súbditos indianos se beneficiaron de este tipo de concesiones, logran-
do ser agraciados con un Título de Castilla —marqués o conde—. La Corona dis-
puso que estos títulos debían recaer, exclusivamente, en personas beneméritas
y nobles189. Con este fin se ordenó a los virreyes de la Nueva España y del Perú
que, ellos mismos, de acuerdo con las Reales Audiencias de sus respectivas capita-
les, México y Lima, así como de sus ayuntamientos, informasen y propusiesen al
monarca a los individuos de estos virreinatos que reuniesen las exigencias legalmen-

por las hazañas realizadas, en 1823, en la defensa del Virreinato del Perú frente a los insur-
gentes. En la actualidad, este título ostenta la denominación de condado de Torata (ZABALA
MENÉNDEZ, III, 1994, p. 1305-1308).
El marquesado de Argüelles fue otorgado por la Reina Regente, Real Decreto de 27 de
octubre de 1896, a Don Ramón Argüelles y Alonso, banquero y Coronel de Voluntarios de las
Milicias de la plaza de La Habana durante la Guerra de Cuba (Ibídem, III, p. 1381-1384).
Asimismo, muchos virreyes fueron agraciados con un Título de Castilla en premio a su
labor en Indias, tal y como Don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas Gordon Sáenz de
Villamolinedo, señor y barón de Benilloba y Ribarroja y virrey de la Nueva España (1746-
1755), al que Fernando VI, en 1749, concedió el título de conde de Revillagigedo
(MONTORO, José. Virreyes españoles en América. Barcelona: Editorial Mitre, s.a., p. 152-153).
189. “No se expida Decreto para su formación, (título de Castilla) si antes el ynteresado
no huviere justificado la calidad de su persona, nobleza, y possesión de bienes rahices sufi-
cientes a mantener el lustre devido a esta dignidad. Consulta de 31 de Enero de 1761.
Cedulario tomo 2, fol. 126 y siguiente, nº 77 y 78.” (AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”,
p. 185, documento nº 20). En la misma línea, Carlos III, por Resolución de 25 de marzo de
1775 —recogida en la Novísima Recopilación de Leyes de Indias—, dispuso que no se pro-
pusiesen para las mercedes de Títulos de Castilla a personas que no hubiesen hecho ser-
vicios al rey y al “Público” (Novísima Recopilación de Leyes de Indias, 6, 1, 21). Posteriormente
—y también compilado en la Novísima Recopilación de Leyes de Indias—, “Por decreto de
la Cámara de 26 de Enero de 791 con motivo de los encargos para las consultas de Grandezas,
Títulos de Castilla y otros honores de esta clase, se mandó, que la Secretaría pusiese copia
de los Reales decretos y órdenes que prescriben las calidades de nobleza, lustre, servicios
á la Corona, y rentas de los pretendientes de estas gracias; y que para hacer las consultas
á S.M. se diese cuenta precisamente en Cámara plena, anotándose este acuerdo en el libro
colorado.” (Ibídem, 6, 1, 21, nota nº 3). Al leer estas disposiciones legales se nos puede
plantear la siguiente reflexión. Tanta insistencia por parte del monarca en que los candi-
datos a Grandezas, Títulos de Castilla y otras mercedes nobiliarias fuesen individuos
nobles, con méritos propios -adquiridos en el servicio al rey y al pueblo- y con rentas sufi-
cientes para mantener con decoro la dignidad nobiliaria pretendida, ¿no estaría motivada
porque muchos candidatos no reunían estos requisitos?
56 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

te establecidas190. Una vez seleccionado el favorecido, el monarca procedía a otor-


garle el Título de Castilla, cuya denominación elegía el propio agraciado.
No obstante, este procedimiento no debió cumplirse en todas las ocasiones,
puesto que también con motivo del parto de la Princesa de Asturias, Carlos III
remitió en 1771 al virrey de Santa Fe dos mercedes de Títulos de Castilla con
las reales cédulas en blanco para que las distribuyese directamente en las per-
sonas “(...) que por su calidad, servicios, y circunstancias reconociese más acre-
hedoras (...)”, autorizándole a poner los nombres de los agraciados en la citada
real cédula191.
Como ejemplos del sistema descrito, podemos citar los concedidos por Carlos
III con motivo del parto de su nuera la Princesa de Asturias, Doña María Luisa
de Parma, cuando hizo merced de otorgar cuatro Títulos de Castilla a otros tan-
tos naturales de la Nueva España. Uno de ellos recayó en Don José Antonio Luna
de Gorraez y Malo Beaumont y Navarra, Mariscal de Castilla y Alguacil Mayor del
Tribunal y Real Audiencia de Cuentas de la ciudad de México, que el 18 de
diciembre de 1777 recibió el título de marqués de Ciria192.
Por su parte, Carlos IV, con motivo de los esponsales de su hijo y herede-
ro Don Fernando, Príncipe de Asturias, con la Princesa Doña María Antonia
de Nápoles, concedió por Real Cédula, de 4 de octubre de 1802, cuatro Títulos
de Castilla a otros tantos habitantes de la Nueva España. Uno de los agracia-
dos fue Don Manuel Rincón-Gallardo y Calderón, caballero de la Orden de
Santiago y Coronel de Dragones Provinciales de San Luis de Potosí, al que ya
Fernando VII concedió, el 11 de marzo de 1810, el título de marqués de
Guadalupe Gallardo193.
Asimismo y con idéntico motivo, esto es, celebrar el matrimonio del Príncipe
de Asturias, Carlos IV dio también la gracia de cuatro Títulos de Castilla a cuatro
residentes del Virreinato del Perú, resultando favorecido con uno de ellos Don
Miguel Bravo de Rivero y Zabala, caballero de la Orden de Santiago, Regidor
Perpetuo y Alcalde del Crimen Honorario de Lima, al que Fernando VII concedió,
el 27 de julio de 1807, el título de marqués de Castel-Bravo194.

190. Véase transcripción de la Real Cédula, 19 de abril de 1808, de concesión del títu-
lo de marqués de Castel-Bravo en: ZABALA MENÉNDEZ, 1994, II, p. 1140.
191. Orden de 21 de noviembre de 1771 (AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 187,
documento nº 27).
192. Véase transcripción de la carta de concesión en: ZABALA MENÉNDEZ, 1994, II, p. 994-
995. Véase genealogía de los marqueses de Ciria en: Ibídem, II, p. 993-1000.
193. Véase transcripción de la carta de concesión en: Ibídem, II, p. 1148. Véase genea-
logía de los marqueses de Guadalupe Gallardo en: Ibídem, II, p. 1147-1152.
194. Véase transcripción de la carta de concesión en: Ibídem, II, p. 1140. Véase genealo-
gía de los marqueses de Castel-Bravo en: Ibídem, II, p. 1139-1146.
Miguel Luque Talaván 57

3. Títulos de Castilla beneficiados

Los Títulos de Castilla beneficiados se comenzaron a otorgar durante el reinado


de Carlos II debido a que el Estado no podía hacer ya frente a todos los gastos
que le sobrevenían195. Por este motivo, este monarca, y con posterioridad algunos
de sus sucesores en el trono de España, adoptó la determinación de conceder títu-
los nobiliarios —sin denominación, ni concesionario definitivo específico— a igle-
sias, monasterios, conventos y poblaciones que, necesitadas de fondos para aco-
meter tareas de reparación o de reconstrucción, beneficiaban estos Títulos de
Castilla por elevadas cantidades, que eran previamente fijadas por la Corona y que
oscilaban aproximadamente entre los 20.000 y los 30.000 pesos. Con este dinero,
las iglesias, monasterios, conventos y poblaciones podían acometer las obras de
reforma o de reconstrucción necesarias.
El mecanismo era el siguiente. O bien un párroco o una comunidad religiosa
que necesitaban fondos para reparar la fábrica de su iglesia o monasterio, o bien
una población que necesitaba ser reconstruida a causa de un suceso bélico o de
un desastre natural, o que simplemente necesitaba dinero para su subsistencia,
solicitaban al monarca la concesión de una ayuda económica para poder cubrir
las necesidades que habían originado la petición. La Corona, que no disponía de
tan amplios recursos económicos, concedía entonces a los solicitantes uno o
varios Títulos de Castilla beneficiados. Los peticionarios, a su vez, una vez recibí-
an la citada merced, la ofrecían a aquellos individuos que estuviesen interesados
en adquirirlas y que además reuniesen las dos condiciones básicas que la ley
ordenaba que tuviesen todos los candidatos a un Título de Castilla: ser nobles
y poseer medios de fortuna suficientes para mantener con decoro la referida dig-
nidad.196
Cada aspirante era sometido a una investigación que tenía como finalidad ave-
riguar su calidad, sus bienes, mayorazgos y rentas, dándose no pocos casos en
los que hubo candidatos que no lograron pasar dicho examen, con lo que fueron
denegadas sus solicitudes197. Una vez elegido el pretendiente y tras haber abona-
do éste la cantidad fijada por la Corona, se procedía a expedir la Real Cédula de
concesión del nuevo Título de Castilla —marqués o conde—, con la denominación
que hubiese elegido el comprador. Estas Reales Cédulas, por lo general, respon-
den todas ellas a una misma fórmula: en primer lugar se hacía constar cúando,
porqué motivo y a quién se había otorgado la merced de Título de Castilla, así
como la cantidad por la que debía ser beneficiado. Después se ponía: el nombre

195. SIETE IGLESIAS, 1961, p. 299.


196. Véase nota nº 189.
197. SIETE IGLESIAS, 1961, p. 300-301. El marqués de Siete Iglesias nos informa que por
Real Decreto, de 19 de agosto de 1739, se creó un Título de Castilla beneficiado concedi-
do a la parroquia de San Juan Bautista (Madrid), por el que sucesivamente se interesaron
dos vecinos de Lima, si bien, ninguno de los dos pudo obtener la merced por no haber
sido aprobadas sus solicitudes (Ibídem, p. 300-301).
58 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

del comprador, la cantidad que había abonado, y parte de su genealogía y de las


pruebas de su nobleza. También se dejaba constancia de que el nuevo titulado
poseía medios de fortuna suficientes para sostener con decoro la dignidad.
Finalmente, se ponía la denominación elegida para el título por el agraciado; y todo
el documento era sancionado por el monarca.
Pero no sólo se crearon títulos nobiliarios para beneficiar a parroquias, comu-
nidades religiosas o poblaciones, ya que conocemos el caso de un Título de
Castilla beneficiado que Felipe V concedió, el 3 de enero de 1746, al duque de
Bournonville para que, con el producto de su venta, se resarciera de los gastos
que había hecho de su propio capital durante la Guerra de Sucesión española, en
el frente de Aranjuez. El título fue beneficiado a Don Manuel Rodríguez Sáenz de
Pedroso, caballero de la Orden de Santiago y Comandante de Milicias de México
que, tras pagar al duque de Bournonville 13.000 pesos fuertes, fue hecho por
Fernando VI, el 8 de julio de 1749, conde de San Bartolomé de Jala198.
Aparte del ya mencionado condado de San Bartolomé de Jala (1746-1749)199,
hubo más títulos beneficiados que pasaron a manos de linajes indianos, algunos
de los cuales fueron los de marqués del Valle de Santiago (1699-1703)200; marqués
de Villahermosa de Alfaro (1688-1711)201; conde de Casa Bayona (1685-1721)202;

198. ZABALA MENÉNDEZ, 1994, II, p. 730 y p. 729-734.


199. Viendo las fechas señaladas entre paréntesis, podemos observar como por lo gene-
ral solían transcurrir bastantes años entre la fecha de creación de los títulos beneficiados
—indicada en primer lugar— y la expedición de la merced tras su compra por algún par-
ticular —en segundo lugar—.
200. El marquesado del Valle de Santiago fue creado por decreto de 3 de abril de 1699
a favor del convento de Religiosas de la Orden de San Benito de Nuestra Señora de
Monserrate (Madrid), “... como título de Castilla, para aplicar su producto a la Iglesia del
Convento ...” (Ibídem, I, p. 399). Propuesto y aceptado Don Francisco Aranaz de Berroteran,
caballero de la Orden de Santiago, Gobernador de la ciudad de Santiago de León, Caracas,
Maestre de Campo y Capitán General de Venezuela, este hubo de pagar por la dignidad
40 doblones y 22.000 reales. Felipe V, por Real Despacho de 22 de octubre de 1703, le
concedió el mencionado título (Ibídem, I, p. 399-404).
201. Carlos II, por decreto de 7 de noviembre de 1688, hizo merced de Título de Castilla
a la Comendadora y Religiosa del Convento de Santiago el Mayor (Madrid). Este título fue
posteriormente otorgado por Felipe V, mediante Real Cédula de 18 de octubre de 1711, a
su comprador Don Jerónimo de Soria Velázquez, oidor de la Real Audiencia de México
(Ibídem, I, p. 521-526).
202. Fue la ciudad de Fuenterrabía, dañada por las bombas francesas, la que solicitó a
Carlos II en 1685 merced de dos Títulos de Castilla para que, beneficiados, se pudiesen lle-
var a cabo las tareas de reconstrucción de la población. Aunque únicamente fue concedi-
da una de las dos mercedes solicitadas. El título, con la denominación original de conda-
do de Casa-Bayona Quiebra-Hachas, fue concedido por Felipe V, mediante Real Decreto
de 19 de agosto de 1721, a Don José de Bayona y Chacón, Alférez Mayor y Alcalde
Ordinario de La Habana y Justicia Mayor y Teniente a Guerra de la ciudad de Santa María
del Rosario y sus territorios limítrofes (Cuba) que pagó la suma de 20.000 ducados (Ibídem,
I, p. 565-572).
Miguel Luque Talaván 59

marqués de San Clemente (1729-1730)203; o conde de Casa Tagle de Trasierra


(1744-1750)204; etc.205
Podemos así concluir que los Títulos de Castilla beneficiados cumplieron dos
objetivos que considero además que fueron los que motivaron no sólo su crea-
ción, sino también que esta práctica se mantuviese vigente hasta bien entrado el
siglo XIX. Por un lado, atender a las necesidades económicas de parroquias,
comunidades religiosas, poblaciones e, incluso, particulares que acudían a la
Corona en busca de ayuda. Por el otro, satisfacer la pretensión de aquellos adi-
nerados que ambicionaban conseguir un título de marqués o conde.

4. Venta de Títulos de Castilla por la Corona

Antes de analizar las ventas de Títulos de Castilla, tenemos necesariamente que


precisar las diferencias que existen entre la venta de títulos efectuada directa-
mente por la Corona y los títulos beneficiados. La venta de Títulos de Castilla que
realizaba la Corona se diferencia del beneficio de los Títulos de Castilla benefi-
ciados en que, en el primer caso, la venta se realizaba de una forma directa entre
la Corona y el interesado. En el segundo caso, entre la Corona y el interesado
mediaba un tercero, que era al que el monarca había concedido un Título de
Castilla beneficiado para que lo vendiese o beneficiase. Además, si la venta direc-
ta favorecía económicamente a la Corona, los títulos beneficiados únicamente
favorecían a aquellos que lo beneficiaban.

203. Felipe V, en 1729, concedió al Abad y monje del Monasterio de San Victoriano
(Reino de Aragón), la merced de cuatro Títulos de Castilla para que, beneficiados cada uno
en 22.000 ducados de vellón, pudiese continuar la obra de la iglesia del monasterio, ame-
nazada de ruina. El mismo monarca, por Real Decreto de 20 de diciembre de 1730, otor-
gó uno de ellos al Capitán Don Francisco Matías de Busto y Moya, Regidor de 1ª del Real
y villa de Santa Fe de Guanajuato -México- (Ibídem, II, p. 595-598).
204. “S.M. el Rey Don Felipe V confirió al Virrey de Chile seis Títulos de Castilla libres de
lanzas y medias annatas para que con su producto (20.000 pesos cada uno) se beneficia-
sen las poblaciones de españoles en Indias dispersos en el Reino de Chile, títulos nobiliarios
otorgados por Real facultad de 5 de abril de 1744, y habiendo cumplido sus extremos, y las
pruebas consiguientes de nobleza, Don Juan Antonio de Tagle Bracho y Pascua Calderón,
entonces vecino de Lima, Caballero de la O. M. de Calatrava, obtuvo por despacho expedi-
do por el Virrey el 25 de agosto de 1745, confirmado por Real cédula dada en Aranjuez por
Fernando VI el 8 de junio de 1750, y con el Vizcondado previo de Casa Tagle de Trassiera,
el Condado de la misma denominación.” (Ibídem, II, p. 649 y p. 649-660). El primer conde
de Casa Tagle de Trasierra había sido Prior del Tribunal del Consulado de Lima, donde ade-
más desempeñó el empleo de Sargento Mayor del Comercio (Ibídem, II, p. 650).
205. Sobre los Títulos de Castilla beneficiados, véase: SIETE IGLESIAS, 1961, p. 299-302.
Y documentación relacionada con los mismos en: AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”,
p. 183-184, documento nº 11. Ibídem, Tomo XIII, voz “Títulos”, p. 184, documentos nº 12,
14; p. 185, documentos nº 18, 21.
60 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Hecha esta precisión, debemos recordar cómo los inaplazables problemas eco-
nómicos de la monarquía española durante el siglo XVII llevaron a esta a poner
en venta diferentes mercedes nobiliarias y, entre ellas, los Títulos de Castilla. No
obstante, y pese a que fue iniciativa de la Corona recurrir a esta nueva modali-
dad de ingresos para el erario, conocemos un informe realizado por un arbitrista
residente en el Virreinato del Perú que, como remedio para paliar la crisis eco-
nómica, propuso la venta de Títulos de Castilla en aquel Virreinato206.
Las condiciones para poder adquirir estos títulos eran muy estrictas y se dis-
puso que no se expidiese decreto de creación de un Título de Castilla “(...) si
antes el ynteresado no huviere justificado la calidad de su persona, nobleza, y pos-
sesión de bienes rahices suficientes a mantener el lustre devido a esta dignidad.
(...)”207. A pesar de lo cual, es posible que en algunos casos y por diferentes cir-
cunstancias, la normativa legal no fuese respetada con absoluto rigor208.
El precio de venta oscilaba entre los 20.000 y los 30.000 pesos, por lo que los
posibles compradores no sólo debían disponer de una gran fortuna para com-
prarlos, sino también para sostenerlos con el debido decoro y pagar periódica-
mente el derecho de lanzas y la media-annata209.
Pese a que, desde la década de 1680, se daba la circunstancia de que muchos
títulos destinados a la venta en Indias habían sido enajenados por menos dinero
del que inicialmente se había fijado. Desconocemos las auténticas razones que
motivaron estas reducciones en el precio de venta. Es este un asunto fascinante
y que habría que investigar en profundidad para averiguar porqué los posibles
compradores —esto es, las élites económicamente más favorecidas de Indias—,
no pudieron o no quisieron a finales de la decimoséptima centuria pagar por un

206. KONETZKE, 1951, p. 344.


207. Consulta de 31 de enero de 1761 (AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 185,
documento nº 20). Novísima Recopilación de Leyes de Indias, 6, 1, 21, nota nº 3.
208. CÉSPEDES DEL CASTILLO, 1992, p. 294-295. Demostrativo del procedimiento por el
cual se concedían estas dignidades es la Real Cédula de concesión del condado del Valle
de Oploca (1722), por el que su primer poseedor, Don Diego de Arce y Chacón, abonó
12.000 pesos. La antedicha Real Cédula dice: “Por cuanto por despacho de veintisiete de
mayo de 1717 se dieron al duque de Linares, Virrey de la Nueva España, doce cédulas de
fecha de 26 del mismo mes y año, en que hice merced de otros tantos Títulos de Castilla,
a las personas que eligiese, a cuyo fin llevaron los nombres en blanco, con facultad a su
arbitrio de repartirlas de gracias o beneficiarlas. Y habiendo después recaído en el Marqués
de Valero, su sucesor en aquel Virreinato, la referida facultad, por lo respectivo a las mer-
cedes que no se hubiesen verificado, usando de ella, llenó una de las citadas cédulas con
el nombre de vos Don Diego de Arce y Chacón, en la cual se confirió a vos la merced de
Conde de Castilla, para vuestra persona, herederos y sucesores, como se justifica por el tes-
timonio que por vuestra parte se ha presentado en certificación de haber entregado en las
Reales cajas de México 12.000 pesos por esta gracia, solicitando se os mande entregar el
título con la denominación de Conde del Valle de Oploca (...)” (ZABALA MENÉNDEZ, 1994, I,
p. 574. Véase genealogía de los condes del Valle de Oploca en: Ibídem, I, p. 573-575).
209. Véase nota nº 178.
Miguel Luque Talaván 61

Título de Castilla su precio real. Quizás la crisis económica también les había afec-
tado y no disponían del dinero suficiente para adquirir los títulos. O quizás, a
sabiendas de los apuros económicos de la Corona, decidieron aprovecharse de la
situación y adquirir estas dignidades ofreciendo cantidades notablemente inferio-
res, forzando así a la empobrecida Corona a aceptarlas. En cualquiera de los dos
casos, lo que sí está claro es que la desesperada situación del erario fue la causa
que explica el que las autoridades indianas efectuasen las ventas de estas merce-
des por debajo de su valor, logrando así aliviar momentáneamente la Real
Hacienda, aunque sin tener en cuenta la disminución de ingresos que esta medi-
da conllevaba para el Fisco.
El perjuicio causado al Real Patrimonio en esta década fue muy grave. De este
modo, mediante Real Cédula de 13 de octubre de 1692, se dispuso que todos los
Títulos de Castilla que hubiesen sido vendidos por una cantidad menor a 30.000
pesos, desde el 1 de enero de 1680 hasta el 13 de octubre de 1692, perderían su
carácter perpetuo, siendo declarados vitalicios. Grave medida que implicaba que
no podrían ser ya heredados por sus sucesores, a no ser que los titulares paga-
sen la diferencia en un plazo máximo de dos años. La misma Real Cédula orde-
naba también que se averiguasen qué títulos habían sido concedidos por méritos
y cúales por venta, ya que los otorgados como recompensa a unos méritos no
debían abonar ninguna cantidad. Aunque de no realizarse estas averiguaciones,
los de mérito serían también declarados vitalicios y sus titulares, de querer devol-
verles el carácter de perpetuos, deberían pagar a la Corona 30.000 pesos210.

210. “Siendo su dignidad (marqués o conde) uno de los elevados, y principales hono-
res, con que los reyes premian los más particulares servicios en los puestos políticos, y mili-
tares de la mayor graduación, y decaido como era notorio, especialmente de algunos años
a esta parte, verificándose muchas de estas mercedes en cortas cantidades, y otras en fuer-
za de representaziones de servicios no correspondiente a este honor con perjuicio grave
del real patrimonio: resolvió S.M. que todos los que desde primero de Enero de 1680 hasta
la fecha se huviesen beneficiado en Yndias en menos cantidad que la de 30.000 pesos
escudos de a 10 reales de plata, no pasasen de los posehedores, y sólo los gozasen por
sus vidas, y los que quisiesen mantenerlos perpetuos en su casa pagasen lo que faltase al
cumplimiento de aquella cantidad que que (sic) deberían poner en poder de Don Antonio
Frenchilla en el término de dos años contados desde que se publicase en las provincias de
Yndias este despacho, y pasado quedasen desde luego vitalicios, y para venir en conoci-
miento de aquellos que facilitaron las compras sin la expresión en ellos del precio; mandó
que los que los obtuviesen desde el referido año de 680 sin excepción de persona, los pre-
sentasen y averiguase los que verdaderamente fueron concedidos por la calidad de las per-
sonas por méritos, o beneficios, y pasado el plazo no lo haciendo se declarasen también
por vitalicios, y a los que no los huviesen sacado concedía el mismo término para des-
pacharlos, igualando el precio de los 30.000 escudos si quisiesen perpetuarlos, y sino la
cantidad que ofrecieron, quedando entonces vitalicios en sus personas; y no executan-
do uno y otro fuesen nulos, impidiendoseles nombrarse títulos, y el goce de sus exemp-
ciones, y privilegios, dando las órdenes convenientes para su debido efecto a todos los
presidentes de las audiencias de aquellos reynos. Cédula de 13 de Octubre de 1692.
Cedulario tomo 18, fol. 4, nº 8.” (AYALA, 1996, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 182, docu-
mento nº 6).
62 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Tal vez la suma pudo parecer excesiva e incluso pudo haber quejas por parte
de los afectados, motivo que explicaría la expedición de la Real Cédula de 22 de
junio de 1695. En ella, el rey dispuso que en el Virreinato de la Nueva España la
cantidad de 30.000 pesos fuese rebajada a 22.000211. La misma disposición, esta-
blecía que los sucesores de aquellos titulados que no hubiesen abonado la canti-
dad fijada a la Corona y consecuentemente hubiesen visto convertida su merced
en vitalicia —circunstancia que además quedaba reflejada en la Real Cédula de
concesión— no tendrían derecho a usar del título ni a gozar de los privilegios
y exenciones propios de los Títulos de Castilla, so pena de fuertes multas en
metálico212.

5. Enajenación de Títulos de Castilla entre particulares, con autorización regia

En España, el soberano, o en su nombre el regente del reino, ha sido y es el único


facultado para conceder —por gracia o por venta— títulos de nobleza213. Sin
embargo, desde fines del siglo XVII los monarcas españoles autorizaron excep-
cionalmente a algunos nobles titulados a enajenar sus Títulos de Castilla214.
Estas enajenaciones que obedecían a diversas circunstancias —tales como sal-
var de apuros económicos al vendedor, para ingresar éste en una comunidad reli-
giosa, etc.—, hicieron que esas dignidades nobiliarias dejasen, desde el momen-
to mismo de su venta, de “(...) inmortalizar los especiales servicios para los que
fueron creadas.”215. Al mismo tiempo, la enajenación de un título nobiliario con-
llevaba el traspaso de todos los derechos a él inherentes, por lo que los legítimos
sucesores del vendedor quedaban privados no sólo del derecho de sucesión, sino
también del derecho de poder rehabilitar la merced en cualquier tiempo216.

211. Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 182-183, documento nº 7.


212. Ibídem, tomo XIII, voz “Títulos”, p. 183, documento nº 8.
213. En Indias, los virreyes gozaban de facultades para, en nombre del monarca, con-
ferir títulos nobiliarios. Aunque estas concesiones debían siempre ser confirmadas por el
soberano. Como muestra, podemos citar el caso del virrey del Perú, conde de Superunda,
que amparado por dos Reales Cédulas de 30 de abril y 14 de septiembre de 1749 -respec-
tivamente- concedió el título de marqués de Torrehermosa. Esta merced fue conferida, el
14 de abril de 1753, a Don Juan Fermín de Apezteguia y Ubago, caballero de la Orden de
Santiago y Alcalde de la Santa Hermandad de la ciudad de Ica (Perú). Fernando VI con-
firmó la concesión el 8 de julio de 1755 (ZABALA MENÉNDEZ, 1994, II, p. 751-756).
Asimismo, durante el cautiverio de la Familia Real española en Francia, la Junta del
Reino otorgó, en 1812, el título de marqués de la Concordia Española del Perú. Este título
fue dispensado, el 2 de enero de 1812, a Don José Fernando de Abascal y Sousa, caballe-
ro de la Orden de Santiago y virrey del Perú (Ibídem, II, p. 1169-1172).
214. SIETE IGLESIAS, 1961, p. 302.
215. Ibídem, p. 302 y p. 302-306.
216. Ibídem, p. 302 y p. 302-306.
Miguel Luque Talaván 63

Los compradores solían cambiar la denominación del título, con la intención


de personalizarlo, aunque otros optaban por conservarla; e incluso el marqués de
Siete Iglesias menciona un caso en el que la enajenación pasó a convertirse, de facto,
en una nueva creación —caso del condado de la Puebla de los Valles—217. Esta
vía de acceso a un Título de Castilla no sólo fue utilizada en la Península, sino
también en Indias, donde encontramos que el marquesado de Soto Hermoso218 o el
marquesado de Villalba219 tuvieron este origen.

[Link]ítome acerca de la nobleza no titulada en Indias (1630-1898)


El acceso a la nobleza no titulada o hidalguía se alcanzó en Indias —en este
amplio periodo cronológico— bien por concesión graciosa del monarca —en pre-
mio a meritorios servicios prestados a su Real Persona o al pueblo—, o bien por
compra. Ya en el siglo XIX, con el establecimiento en España de las órdenes de
mérito (militares o civiles), muchos criollos y peninsulares residentes en Indias
fueron recompensados con una de estas condecoraciones, algunas de las cuales
llevaban aneja la nobleza personal para el agraciado.
Como recordaremos, a lo largo del siglo XVI convivieron en Indias tres tipo-
logías de hidalgo: los de solar conocido, los de ejecutoria y los de privilegio. Pues
bien, en los siglos XVII, XVIII y XIX, estas tres tipologías se mantuvieron, ya que
los descendientes legítimos de los hidalgos del solar conocido llegados de la
Península en el siglo XVI continuaron manteniendo su condición. Del mismo
modo que muchos naturales de Indias siguieron promoviendo pleitos de hidal-
guía ante las Salas de Hijosdalgo de las Reales Chancillerías de Valladolid o de
Granada con el fin de conseguir una ejecutoria que certificase legalmente su
nobleza. Igualmente, la Corona continuó dispensando privilegios de hidalguía,
bien por concesión graciosa o bien por venta.
Coexistiendo con las tres tipologías descritas, y ya desde el siglo XVI, encon-
tramos a un crecido número de individuos que en virtud de sus cargos, oficios,
titulaciones universitarias —doctor— y empleos académicos —catedrático—, o de
las condecoraciones con las que habían sido recompensados —ya en el siglo
XIX—, gozaban de la nobleza personal —no transmisible a sus descendientes—.
Conscientemente no he tratado de estas formas de ennoblecimiento personal, ya
que considero que dada su amplitud y complejidad merecen un minucioso estu-
dio que excedería los límites autoimpuestos a esta investigación220.

217. Ibídem, p. 302-306. “Conde de la Puebla de los Valles: Fue concedido por Don
Carlos II, en 1691, al Arzobispo don Melchor de Liñán y de Cisneros, Virrey del Perú, y ena-
jenado, con facultad real, en 1831, a favor de don Ramón Calvo de Tejada y Valenzuela.
Y en esta ocasión hasta se creó el vizcondado previo de Casa Tejada, que transformaba la
venta en una nueva creación.” (Ibídem, p. 305-306).
218. Ibídem, p. 302-303.
219. Ibídem, p. 305.
220. Sin embargo, si tres generaciones de un mismo linaje (abuelo, padre, hijo) alcan-
zaban la nobleza personal cada uno de ellos, esa nobleza personal llegaba a convertirse
64 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

A pesar de lo cual, la concesión de un privilegio de hidalguía siguió siendo


la principal vía de acceso de los plebeyos al estamento noble en estos tres siglos,
a la que debemos también sumar la venta de hábitos de las Órdenes Militares del
reino. Si bien hay que aclarar que no todos los caballeros indianos que recibie-
ron el espaldarazo en estos tres siglos compraron sus hábitos, ya que, junto a esta
vía, aquellos continuaron también siendo concedidos a nobles de sangre.
Antes de estudiar las concesiones —graciosas o por venta— de privilegios de
hidalguía y de hábitos de las Órdenes Militares, creo que debemos comenzar por
examinar brevemente el porqué del anhelo nobiliario que existió entre amplios
sectores de la sociedad indiana de los siglos XVII, XVIII y XIX, y especialmente
entre los plebeyos más adinerados.
El ser hidalgo en la España de la Edad Moderna, y aun de la Contemporánea,221
significaba no sólo detentar un honor hereditario por el cual su poseedor tenía

en hereditaria a partir de esa tercera generación. También si el abuelo gozaba de la noble-


za personal por haber ejercido un alto cargo, o por estar en posesión de un collar o gran
cruz de una de las órdenes de mérito que a continuación citaremos, es opinión general-
mente aceptada que cualquiera de esas tres circunstancias daba origen a la nobleza here-
ditaria, sin necesidad de que transcurriesen dos generaciones más de nobles personales en
ese linaje -padre, hijo-. Acerca de aquellos cargos cuyo ejercicio ennoblecía en Indias a sus
poseedores, véase: CADENAS ALLENDE, 1986, p. 63-64. LIRA MONTT, 1983, p. 78-79. Sobre el
ennoblecimiento personal anejo a la obtención de titulaciones universitarias y el desem-
peño de cargos académicos, véase: GUARDIOLA, 1591, fols. 22 y sigs. Citado por: GARCÍA
HERNÁN, 1992, p. 205-206, texto nº 109.
Las órdenes de mérito a las que aquí hacemos referencia por sus facultades ennoblece-
doras -que además aun hoy conservan- son: la Real y Militar Orden de San Fernando y la
Real y Militar Orden de San Hermenegildo -condecoraciones de carácter militar-; y la Real
y Distinguida Orden Americana de Isabel La Católica -condecoración de carácter civil. Estas
órdenes de mérito se diferencian de las órdenes nobiliarias (Santiago, Alcántara, Calatrava
y Montesa) en que para ingresar en las primeras no se exigía la nobleza de los aspirantes,
los cuales recibían la nobleza personal al ser condecorados, sin perjuicio de la nobleza que
les pudiese corresponder por linaje. Mientras que el acceso a las órdenes nobiliarias men-
cionadas, estaba reservado únicamente a la nobleza.
La nobleza personal que otorga la Real y Distinguida Orden Americana de Isabel La
Católica aparece consagrada en el Artículo VII de sus Estatutos. Fue Fernando VII quien la
instituyó en 1815, como orden civil, para recompensar los méritos contraídos por militares,
civiles y eclesiásticos en la defensa de sus dominios indianos. Véanse a este respecto:
SERRADOR Y AÑINO, Ricardo. “Real Orden Americana de Isabel La Católica”. XXV Años de la
Escuela de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Madrid: Instituto Salazar y Castro (Consejo
Superior de Investigaciones Científicas), Asociación de Hidalgos a Fuero de España,
Hidalguía, 1985, p. 609-623. FLORESTA, marqués de la. “El artículo VII de las constituciones
de la Real y Americana Orden de Isabel La Católica”. Hidalguía (Madrid). 193 (1985),
p. 777-784.
221. Desde las Cortes de Cádiz, y a lo largo de todo el siglo XIX, la nobleza española vio
desaparecer progresivamente todos sus privilegios efectivos. Todo este proceso se conoce
comúnmente bajo la denominación de Confusión de Estados (véase: HERAS Y BORRERO, 1994,
p. 29-30).
Miguel Luque Talaván 65

derecho a disfrutar de una serie de privilegios honoríficos —tratamiento de “Don”;


etc.—; sino también gozar de otras prerrogativas, tal y como la de no pagar tri-
butos o el derecho a no ser apresado ni encarcelado por deudas, ni sometido a tor-
mento222. Además, en caso de ser recluido, el hidalgo tenía derecho a permane-
cer en una cárcel especial, separado de los plebeyos223.

18.Vías de acceso a la nobleza no titulada en Indias (1630-1898)


1. Concesiones graciosas de privilegios de hidalguía y de hábitos
de las Órdenes Militares.

1.1. Privilegios de Hidalguía


Carlos III, por Real Decreto de 16 de octubre de 1760, dispuso que no se le con-
sultarían las concesiones de gracias de privilegios de hidalguía “(...), sino en caso
de que, en los que solicitaren estas mercedes, concurran circunstancias y servicios
tan sobresalientes y justificativos que se hagan dignos de ellas.”224. En la misma
línea y en Resolución a consulta de la Cámara de Castilla, de 10 de octubre de
1785, el mismo monarca ordenó que: “En lo sucesivo no se me consultarán las gra-
cias sobre privilegios de hidalguía, si no concurren méritos personales, en los que
las pretendan, hechos en mi servicio ó en beneficio del Público, y capaces de com-
pensar el perjuicio que cause al estado llano la exêncion del nuevo Hidalgo; espe-
cificándose en las consultas estos méritos con toda distinción.”225.
En el siglo XVIII, al igual que ocurrió durante el siglo XVI, la Corona conce-
dió en Indias un privilegio colectivo de nobleza: el otorgado a la profesión de la
minería. Esta concesión ha sido estudiada en su origen, desarrollo y aplicación
efectiva por Luis Lira Montt226.
Este privilegio fue insertado en las Reales Ordenanzas para la Dirección,
Régimen y Gobierno del Importante Cuerpo de la Minería de Nueva España y de
su Real Tribunal, promulgadas por Real Cédula de 22 de mayo de 1783227. Las
Reales Ordenanzas..., con 19 títulos y un total de 314 artículos, incluían esta
merced en el artículo 2, del título 19, dedicado a los privilegios de los mine-
ros228. De igual forma, y por Real Orden de 8 de diciembre de 1785, las Reales

222. Novísima Recopilación de Leyes de Indias, 6, 2, 9.


223. Ibídem, 6, 2, 11. Véanse además en relación con los privilegios de los hidalgos:
Ibídem, 6, 2, 10, 13- 15
224. Ibídem, 6, 2, 19.
225. Ibídem, 6, 2, 20.
226. LIRA MONTT, Luis. “Privilegio de nobleza a la profesión de la minería en Indias”.
Hidaguía (Madrid). (1974), p. 309-328.
227. Ibídem, p. 313.
228. Ibídem, p. 314.
66 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Ordenanzas... se hicieron extensivas también al Virreinato del Perú y Capitanía


General de Chile229.
El artículo en cuestión es el siguiente: “Artículo 2.— Además declaro a favor
de la profesión científica de la Minería el privilegio de Nobleza, a fin de que los
que se dediquen a este importante estudio y ejercicio sean mirados y atendidos con
toda la distinción para que tanto les recomienda su misma noble profesión.”230
Este privilegio colectivo de nobleza estaba inscrito en la misma línea que la
Real Cédula de 18 de marzo de 1783 sobre la dignidad del ejercicio de los oficios
mecánicos. Carlos III había pretendido con estas dos medidas elevar la conside-
ración social de los trabajos manuales, para fomentar de este modo la industria
española y con ella, la riqueza de la nación231.
Para finalizar con este apartado, creo interesante señalar el hecho de como
algunos naturales de Indias recorrieron lo que podríamos denominar un cursus
honorum nobiliario, que les llevó a pasar gradualmente de plebeyos a nobles titu-
lados. En efecto, hubo casos en Indias de plebeyos que, tras recibir un privilegio
de hidalguía, recibieron posteriormente el hábito de una de las Órdenes Militares,
para por último ser agraciados con un Título de Castilla.
Este es el caso de Don Pedro Romero de Terreros, que pasó a la Nueva España
el 21 de marzo de 1752. Ese mismo año obtuvo Real Cédula de privilegio de hidal-
guía y el 17 de junio de 1752 vistió el hábito de caballero de la Orden de
Calatrava. El 23 de septiembre de 1768, Carlos III le hizo conde de Regla. Con
posterioridad, Don Pedro Romero de Terreros fundó el Monte de Piedad de
México, el 25 de febrero de 1775. Igualmente, obsequió al monarca con un navío
de guerra dotado de 80 cañones y bautizado con el nombre de “Santa María de
Regla”. Por estos y otros servicios notables a la Corona, Carlos III dio a sus hijos
segundo y tercero, Don Francisco Javier Romero de Terreros y Don José María
Romero de Terreros, los títulos de marqués de San Francisco y de marqués de San
Cristóbal, respectivamente232.

1.2. Hábitos de las Órdenes Militares


Las Órdenes Militares españolas de Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa, dis-
ponían en sus respectivos estatutos que todos los aspirantes a vestir el hábito de
la Orden debían acreditar su nobleza: “(...) a modo y fuero de España, sin tener
parte ni mezcla de converso, moro, hereje, ni judio, ni villano, ni tampoco peni-
tenciado por el Santo Oficio por cosas de Fe, hasta la cuarta generación, mas que
sea el linaje antiguo de cristianos, noble de padre y madre y abuelos que entram-

229. Ibídem, p. 317.


230. Ibídem, p. 314-315.
231. Ibídem, p. 310-313. Véase también la transcripción del documento de “Habilitación
para obtener oficios de República los que ejercen artes y oficios, con declaración de ser hones-
tos y honrados”, dada por Carlos III, Real Cédula de 18 de marzo de 1783, en: GARCÍA
HERNÁN, 1992, p. 168-169.
232. ZABALA MENÉNDEZ, 1994, III, p. 990.
Miguel Luque Talaván 67

bas partes, y de nombre y armas (...)”233. No pudiendo el aspirante o su padre ser


o haber sido: mercaderes, arrendadores, cambiadores, logreros o usureros, ni ejer-
cer o haber ejercido otros oficios considerados igualmente viles y contrarios, por
tanto, al espiritu caballeresco-nobiliario defendido por tales corporaciones234.
Y si bien es cierto que, a partir del siglo XVII, la venta de títulos de caballero
facilitó el acceso a estos nobles institutos de individuos que no reunían las cali-
dades exigidas en los estatutos, lo cierto es que muchos de los caballeros que vis-
tieron el hábito desde ese siglo, lo hicieron acreditando debidamente su calidad
noble.
Otra forma de ingresar en cualquiera de las cuatro Órdenes fue a través del
privilegio que permitía a los militares solicitar merced de hábito de Órdenes
Militares, siempre y cuando hubiesen servido en los Reales Ejércitos al menos
ocho años sin interrupción alguna. A este requisito ineludible había además que
sumar otros, tales como: “(...) servicios y circunstancias particulares que en con-
cepto de S.M. merezcan la expresada distinción”235.
Ya en el siglo XVIII, y por Real Cédula de 19 de septiembre de 1771, Carlos
III instituyó la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, para “(...) conde-
corar á sugetos beneméritos, aceptos á nuestra Persona, que nos hayan acredita-
do su zelo y amor á nuestro servicio, y distinguir el talento y virtud de los
nobles.”236. El Artículo 34 de los Estatutos de la Orden establecía que: “Las prue-
bas de los Caballeros, (...), consistirán en hacer constar la vida arreglada y bue-
nas costumbres del interesado; su limpieza de sangre, y de sus padres, abuelos y bisa-
buelos paternos y maternos; y finalmente la nobleza de sangre, y no de privilegio,
por la línea paterna á lo ménos, conforme á lo que requieren las leyes de estos

233. Deffiniciones y Establecimiento de la Orden y Caballería de Alcántara. Madrid:


1609, título XIII, p. 138-139. Citado por: GARCÍA HERNÁN, 1992, p. 187-188, texto nº 95.
234. “(...) y que ni él ni su padre no sean ni hayan sido mercaderes, arrendadores
o cambiadores, o que vivan o hayan vivido de los tales oficios, y que no hayan sido ellos ni
sus padres logreros, ni usurarios, ni ministros de los tales en los mismos oficios.
Item que ni él ni su padre hayan sido ni sean oficiales mecánicos, ni tenido ofi-
cio vil ni indecente a esta nuestra caballería, ni que hayan vivido o vivan de oficio de sus
manos de cualquier manera que sea, ni servido ellos ni sus padres en todos los sobredichos
oficios. Ni sean ni hayan sido ellos ni sus padres escribanos públicos de banco que tengan
tienda y dende abajo.” (Ibídem, p. 187-188, texto nº 95).
235. Novísima Recopilación de Leyes de Indias, 6, 3, 9, nota nº 8. El capitán de fragata
y escritor, Julio Iglesias, escribió de su tío Don Luis Angosto Lapizburú, oficial de Marina:
“Ingresó el expresado D. Luis en el Cuerpo General de la Armada en 1861; Teniente de
Navío en 1874, obtuvo por méritos de guerra el grado de Comandante de Infantería en
1876; fué el último Oficial de la Real Armada que usando el privilegio que les concede la
Ordenanza en su artículo 59-2.º-1.º, solicitó y obtuvo merced de hábito de Ordenes
Militares en la de Santiago en 1884.” (IGLESIAS, Julio. “Documentos para nuestra historia colo-
nial en Filipinas”. Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 2ª época, I/4-5
(julio-octubre 1927), p. 360).
236. Novísima Recopilación de Leyes de Indias, 6, 3, 12.
68 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Reynos para gozar de ella: pero si sobre qualquiera de estos puntos quedare algu-
na duda á la Asamblea, podrá hacer directamente por sí, ó por persona que dis-
pute, las averiguaciones que juzgue oportunas.”237. Las pruebas nobiliarias para el
ingreso en la Orden fueron suprimidas en 1847238.

2. Venta de privilegios de hidalguía y de hábitos de las Órdenes Militares.

2.1. Privilegios de Hidalguía


Los orígenes de las ventas de privilegios de hidalguía en Indias debemos buscar-
los en el reinado de Felipe II, cuando el Consejo de Indias propuso —entre otras
medidas— vender hidalguías con el fin de recaudar dinero para la Real Hacienda.
El rey accedió, y pidió a los virreyes de la Nueva España y del Perú que infor-
masen en sus respectivas jurisdicciones sobre estas ventas239.
El virrey del Perú contestó al monarca: “(...) no mandando V. Mgd. otra cosa
no me paresce ques tiempo para usar della y entiendo que no avría tres q. las com-
prasen, porque en las Indias todos son cavalleros, y esto es una de las cosas que las
puebla”240. Por su parte, el virrey de la Nueva España —tras hacer una observa-
ción similar a la de su colega peruano pero aplicada a los novohispanos— apun-
tó a que estas ventas eximirían a sus compradores del pago de la alcabala y del
almojarifazgo con el consiguiente perjuicio para el Erario241. Finalmente este arbi-
trio no fue ejecutado242.
Hubo un segundo intento cuando, el 27 de mayo de 1631, se expidió una cir-
cular a las autoridades indianas para que pusiesen en venta privilegios de hidal-
guía, aclarando que sus compradores gozarían de los mismos privilegios que los
hidalgos disfrutaban en la Península. Pero esta segunda tentativa fracasó nueva-
mente, ya que nadie adquirió estos privilegios243.
Pienso que las razones de estos dos fracasos podemos hallarla en la intere-
sante apreciación realizada por Richard Konetzke: “Al español ya se consideraba
“en grado de noble, sólo porque no es tributario”, pagando tributos exclusivamen-
te los indios, negros y mulatos. Hasta el fin de la dominación española se sostenía
este criterio. Según un dictamen del Fiscal del Consejo de Indias, es “indubitable
que se reputa en aquellos Reinos por noble a cualquier español que pasa a ellos
siempre que no se dedica a ningún oficio indecoroso y adquiere algunos fondos”.

237. Ibídem, 6, 3, 12, artículo 34.


238. ATIENZA, Julio de. Nociones de Heráldica. Madrid: El Libro Aguilar, 1989, p. 165.
Véanse también: GONZÁLEZ-DORIA, 1987, p. 881. HERAS Y BORRERO, 1994, p. 52.
239. LOHMANN VILLENA, Guillermo. Los americanos en las órdenes nobiliarias (1529-1900).
Madrid: Instituto “Gonzalo Fernández de Oviedo”, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 1947, volumen 1, p. XXI-XXII.
240. Ibídem, Volumen 1, p. XXII.
241. Ibídem, Volumen 1, p. XXII.
242. KONETZKE, 1951, p. 341.
243. LOHMANN VILLENA, 1947, volumen 1, p. XXII-XXIII.
Miguel Luque Talaván 69

Y Alexander von Humboldt escribe: “Un blanco, aunque monte descalzo a caba-
llo, se imagina ser de la nobleza del país”.244 Aunque como ya hemos reiterado
insistentemente a lo largo de esta investigación, una cosa es autoconsiderarse y aun
ser considerado noble y otra bien distinta serlo real y legalmente.
Ya en el siglo XVIII, la Corona continuó ofreciendo privilegios de hidalguía a
cambio de servicios en metálico, a pesar de lo cual el Consejo de Indias se mos-
tró contrario a estas ventas al considerar que el privilegio de hidalguía era una
alta dignidad y que consecuentemente no podía ser otorgada sin más al primero
que lo solicitase245.

2.2. Hábitos de las Órdenes Militares


A partir del siglo XVII, la Corona —al igual que puso en venta Títulos de Castilla
y privilegios de hidalguía—, vendió también títulos de caballero de las Órdenes
Militares de Santiago, Alcántara, Calatrava y Montesa. Con esta medida se facilitó
el ingreso a tan venerables corporaciones de personas que, de haber tenido que
probar su calidad y nobleza de su linaje, no hubieran sido nunca admitidos en
ellas.

[Link]ílogo
A lo largo de las páginas precedentes hemos ido desgranando diferentes temas
relacionados la nobleza en los Reinos de Indias. Esta investigación ha centrado su
atención tanto en la nobleza indiana de origen prehispánico, como en la noble-
za indiana de origen hispánico.
En relación con la primera de ellas, siempre he considerado que un estudio,
por breve que este fuese, que desease analizar la historia de la nobleza indiana
no estaría completo sin hacer referencia a la nobleza indiana de origen prehis-
pánico. Sus integrantes, debían su condición a los derechos heredados de sus
antepasados. De este modo, los españoles únicamente se limitaron a reconocer-
les su calidad nobiliaria y a regularla a través de normas del antiguo derecho nobi-
liario castellano o de nuevas disposiciones legales creadas para atender a las par-
ticularidades propias de esta nobleza aborigen. La cual, en muchos casos, enlazó
con la nobleza indiana de origen hispánico e incluso con la nobleza peninsular.
En relación con la nobleza indiana de origen hispánico, ya vimos como la
sociedad castellana se trasplantó a América originalmente acéfala, esto es, des-
provista del estamento nobiliario, y sólo a través de un largo proceso llegó a for-
mar su propia nobleza. Según Guillermo Céspedes del Castillo, en este proceso
podemos distinguir dos etapas claramente diferenciadas. La primera de ellas,
de 1519 a 1560, se caracterizó por los intentos que los conquistadores hicieron de

244. KONETZKE, 1951, p. 356.


245. Ibídem, p. 341-344.
70 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

formar un grupo nobiliario integrado por ellos mismos. Estas aspiraciones se vie-
ron frustradas en su gran mayoría por la oposición de la Corona, reforzada en su
postura por el antagonismo de la nobleza castellana a admitir en su seno a los
conquistadores246.
Finalizada la anterior etapa en 1560, se inició entonces un nuevo período que
se prolongaría aproximadamente hasta 1630, y en el cual observamos la gradual
formación de una nobleza indiana integrada por los españoles nacidos en
América, descendientes de los primeros pobladores. Este segundo intento de for-
mar una jerarquía nobiliaria en los Reinos de las Indias, sí contó —a diferencia
del anterior— con la conformidad de la Corona y con el apoyo de la nobleza
peninsular247.
La sociedad indiana había dejado de ser acéfala y pasaba ahora a tener en su
cúspide a una nobleza cada vez más poderosa desde el punto de vista socioeco-
nómico. Este grupo social, lejos de permanecer cerrado, presentó desde el siglo
XVII diferentes vías de acceso —a la nobleza titulada y a la no titulada— para
todos aquellos que aspiraban a formar parte del mismo. Pero sin lugar a dudas,
entre las vías de acceso a la nobleza en Indias, la historiografía ha prestado siem-
pre un especial interés por la venta de Títulos de Castilla, hábitos de las Órdenes
Militares y privilegios de hidalguía.
Muchas cosas se han dicho acerca de la venta de mercedes nobiliarias en
Indias, siendo posiblemente una de las ideas más difundidas la de que esta prác-
tica permitió el acceso de muchos plebeyos a la nobleza. Opinan los defensores
de tal hipótesis que, si bien la legislación establecía que estas mercedes se con-
cediesen únicamente a personas nobles —exceptuando lógicamente los privile-
gios de hidalguía—, la relajación que en algunos casos pudo existir entre los
encargados de examinar las pruebas que avalaban la nobleza de los candidatos
habría dado pie a todo tipo de fraudes genealógico-nobiliarios. Pues bien, consi-
dero que generalizar esta apreciación para todas aquellas mercedes vendidas por
la Corona, sería reducir a pura almoneda algo tan elevado y respetable como son
las dignidades nobiliarias. Y es que pese a que pudieron existir casos de venta
a individuos plebeyos que hubiesen burlado así la prohibición legal, lo cierto es
que no todos fueron adquiridos por estos, puesto que entre los agraciados encon-
tramos también a miembros de linajes de acrisolada hidalguía.
Con el comienzo del siglo XIX, España atravesó unos difíciles momentos polí-
ticos producidos principalmente por la invasión napoleónica. Estos hechos inci-
dieron negativamente en sus posesiones ultramarinas americanas hasta tal punto
que supusieron el inicio de los movimientos independentistas hispanoamericanos.
En la década de los 30, España había perdido ya la práctica totalidad de sus domi-
nios americanos, conservando allí únicamente las islas de Cuba y Puerto Rico. En
el Océano Pacífico, mantuvo también la soberanía sobre los archipiélagos de las
Filipinas, Marianas, Carolinas y Palaos.

246. CÉSPEDES DEL CASTILLO, 1997, II, p. 23-24. En la misma línea, véase: KONETZKE, 1951,
p. 328-358.
247. Ibídem, p. 23-24.
Miguel Luque Talaván 71

En todos los procesos emancipadores, jugaron una papel muy activo miem-
bros de los poderosos linajes indianos, algunos de los cuales pertenecían a la
nobleza española, titulada o no. Y mientras estos decidieron permanecer en
Indias para hacer frente a la difícil tarea de construir los nuevos estados, otros
muchos nobles, contrarios a la emancipación, optaron por marchar hacia la
Península, en donde la monarquía les aseguraba la preservación de sus privile-
gios y cuyo régimen político era más afín a sus ideales.
Los estados americanos surgidos tras la independencia —salvo México y úni-
camente durante un breve espacio de tiempo248 — suprimieron el uso de las mer-
cedes nobiliarias a sus ciudadanos, medida que llevó a que no pocos Títulos de
Castilla quedasen vacantes, situación en la que muchos de ellos aun hoy se man-
tienen.
Mientras, en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, posesiones españolas hasta 1898,
la nobleza y las formas de acceso a la misma siguieron rigiéndose por los mis-
mos usos y costumbres vigentes en la Península, sufriendo, eso sí, las modifica-
ciones originadas a lo largo del siglo XIX por los cambios políticos metropolita-
nos. Tras 1898, la situación de la nobleza en estas regiones siguió, con escasa
diferencia, el mismo devenir que décadas antes había seguido la nobleza india-
na durante la emancipación del continente americano. Así, hubo nobles que
lucharon por la independencia y que consecuentemente optaron por permane-
cer en su tierra y hacer frente a un incierto futuro bajo la tutela de los Estados
Unidos Mientras que otros tomaron el camino del retorno a España.
La inmensidad y enorme diversidad del espacio americano que estuvo bajo la
soberanía española es similar a la amplitud cronológica y temática del estudio de
los orígenes, formación y evolución de la nobleza en Indias. Extensión que indu-
dablemente requiere de un análisis mucho más extenso del aquí formulado. Yo,
por mi parte, solamente deseo haber cumplido satisfactoriamente el objetivo que
al inicio de este estudio manifesté y que mi trabajo sirva de orientación a todos
aquellos investigadores que, neófitos en la materia, necesiten manejar alguno de
los datos e ideas aquí contenidos.

Miguel Luque Talaván


Madrid/Málaga, julio/agosto, 1998.

248. La Suprema Regencia del Imperio de México, con la aprobación de la Soberana


Junta Provisional Gubernativa de México, concedió, el 23 de febrero de 1822, los títulos de
marqués de la Cadena y vizconde de Velázquez, a Don José Manuel Velázquez de la
Cadena, señor de las Villas de Yetla, Regidor y miembro de la Junta Gobernadora. Estos
fueron los dos únicos títulos nobiliarios otorgados por el gobierno mexicano en esta época
(ZABALA MENÉNDEZ, 1994, III, p. 1239-1242). La Constitución mexicana de 1824 suprimió el
uso de los títulos nobiliarios en México (LÓPEZ SARRELANGUE, 1965, p. 299).
Introducción

La Genealogía, la Heráldica, la Nobiliaria y el Derecho Nobiliario249 son unas


ciencias tradicionalmente menospreciadas por la mayor parte de los investiga-
dores a pesar de su interés y de su importancia para poder llegar a comprender
y analizar muchos acontecimientos históricos. Por esta razón, mi defensa de las
mismas ha sido y continuará siendo intensa y permanente.
En los últimos años, hemos asistido a un notable incremento de trabajos rela-
cionados con estas materias, aunque éstos no han logrado la difusión que otras
investigaciones históricas alcanzan. Las razones de esta escasa divulgación no se
deben a la baja calidad científica de los trabajos sino al profundo y preocupante
desconocimiento que la mayor parte de la comunidad científica tiene de estas
ciencias, abandono que unido al desinterés, lleva a cometer innumerables erro-
res a la hora de referirse a estos temas. Dar a conocer varios cientos de estudios
y ofrecer a los investigadores una herramienta útil de trabajo es la finalidad de
este repertorio bibliográfico.

249. GENEALOGÍA “(...) es la ciencia que, por medio de documentos fehacientes, esta-
blece el parentesco entre personas, familias, líneas y linajes” (V.V.A.A. Apuntes de
Nobiliaria y nociones de Genealogía y Heráldica. Curso de Grado de la Escuela de
Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Madrid: Instituto Luis de Salazar y Castro (C.S.I.C.),
Ediciones Hidalguía, 1960, p. 43). HERÁLDICA “(...) es la ciencia que valiéndose de símbo-
los, llamados representaciones, subdivididos en piezas y figuras, sirve para componer,
interpretar y diferenciar las armerías” (Ibídem, p. 45). NOBILIARIA “(...) es la ciencia que estu-
dia y establece el modo de adquirir, transmitir y suspender la nobleza, analiza sus actos
positivos y la diferencia entre unos y otros, para calificar a los individuos pertenecientes al
Estado Noble” (Ibídem, p. 29). DERECHO NOBILIARIO “(...) es el conjunto de leyes, usos y cos-
tumbres que regulan la Nobleza y su ejercicio” (Ibídem, p. 47). Además de la obra citada
recomendamos también la lectura de: V.V.A.A. Tratado de Genealogía, Heráldica y Derecho
Nobiliario. Curso de Licencia de la Escuela de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Madrid:
Ediciones Hidalguía, 1961.
74 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Metodología
La investigación centra su interés en los trabajos publicados en España desde 1900
a 1997 y referidos a Iberoamérica y Filipinas250. Deseo aclarar que entiendo englo-
bados dentro del concepto Iberoamérica a todos los países que en el espacio geo-
gráfico americano pertenecieron a la Corona española —incluidos los territorios
que actualmente comprenden el sur y suroeste de los Estados Unidos— y a la
Corona portuguesa —Brasil—. También he insertado los escasos trabajos que —
sobre las materias que nos ocupan— han sido escritos sobre Filipinas, posesión
española hasta 1898.
El trabajo ha sido desarrollado en los principales centros de investigación
españoles: Biblioteca del Archivo Histórico Nacional (Madrid)251; Biblioteca de la
Casa de Velázquez (Madrid)252; Biblioteca de la Facultad de Geografía e Historia
(Universidad Complutense de Madrid)253; Biblioteca General del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (Madrid)254; Biblioteca Hispánica de la Agencia
Española de Cooperación Internacional (Madrid)255; Biblioteca del Centro de
Estudios Históricos (Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid)256;
Biblioteca Nacional (Madrid)257; Centro de Referencias Refmap (Fundación Histórica

250. Independientemente de la lengua en que hayan sido escritos, ya que esta bibliografía
recoge trabajos redactados en alemán, catalán, español, francés, inglés, italiano y portugués.
251. Fichero manual.
252. La Biblioteca de la Casa de Velázquez posee un importante fondo bibliográfico
sobre Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario, parte del cual fue donado en
1957 por D. Miguel Lasso de La Vega y López de Tejada, marqués del Saltillo.
253. Fichero manual e informático. Hemos de advertir que cuando se inició esta inves-
tigación, en 1995, esta biblioteca tenía un fichero manual que actualmente ha sido elimi-
nado y sustituido por uno informático.
254. Fichero informático.
255. Ficheros manual e informático.
256. Fichero manual.
257. Ficheros manual e informático “Ariadna”. También en la Biblioteca Nacional han
sido utilizados los siguientes CD-Rom: “Bibliografía española desde 1976 en CD-ROM”;
“Biblioteca general española. Siglos XV - 1995”; “Bibliotecas sin fronteras. Catálogo colec-
tivo de fondos iberoamericanos en bibliotecas españolas”.
En la “Bibliografía española desde 1976 en CD-Rom” se recopilan los libros publicados
en España desde 1976 y que se encuentran depositados en la Biblioteca Nacional. La pri-
mera edición en CD-Rom es de enero de 1991. El CD-Rom “Bibliotecas sin fronteras.
Catálogo colectivo de fondos iberoamericanos en bibliotecas españolas” (Comisión Quinto
Centenario: Chadwyck Healey, Madrid: 1993), es un catálogo colectivo de fondos iberoa-
mericanos de las más importantes bibliotecas españolas especializadas en temas america-
nistas. Es útil para realizar búsquedas en los fondos conservados en: Biblioteca Nacional
(Madrid); Biblioteca Hispánica de la Agencia Española de Cooperación Internacional
(Madrid); bibliotecas del Departamento de Historia de América I y Departamento de Historia
de América II (Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid);
Biblioteca del Instituto Valencia de Don Juan (Madrid); y Biblioteca de la Escuela de
Estudios Hispano-Americanos (Sevilla).
Miguel Luque Talaván 75

Tavera. Madrid)258; y Centro de Información y Documentación Científica


(C.I.N.D.O.C., Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid)259.
Además han sido consultados diferentes repertorios bibliográficos260, actas de
congresos261, textos impresos de conferencias262 y revistas especializadas263, muchas
de las cuales estaban sin vaciar. Especialmente estas últimas me plantearon
muchas dificultades, puesto que la mayor parte de ellas —si exceptuamos el
Anuario de Estudios Americanos, la Revista de Indias e Hidalguía —carecen de
índices, por lo que tuve que revisarlas número a número. Asimismo, se han intro-
ducido en esta bibliografía referencias citadas en numerosos libros y artículos.
La dispersión de los trabajos ha sido una de las mayores dificultades a la hora
de localizar las obras, lo que me ha llevado a incluir en cada una de las referen-
cias la localización exacta de los ejemplares citados264, así como su signatura siem-
pre que esto ha sido posible265.
Las referencias bibliográficas han sido agrupadas siguiendo un orden alfabéti-
co de autores, completándose la obra con un índice analítico de materias, uno
analítico geográfico, uno onomástico y otro de títulos nobiliarios, con el fin de
facilitar lo más posible la consulta de la misma.

258. “Handbook of Latin American Studies on CD-Rom. HLAS/CD (1936-1997)”. Madrid:


Fundación Histórica Tavera, Digibis, 1999.
259. Base de datos en CD Rom.
260. Véase Apéndice I.
261. Coloquio Internacional de Heráldica. Las armerías al comenzar la Edad Moderna
y su proyección al Nuevo Mundo, en Actas del VII Coloquio Internacional de Heráldica
(Cáceres, 30-Sept.-4-Oct. de 1991). Organizado por la Academie Internationale d Heraldique.
Edición Coordinada por F. Menéndez Pidal de Navascués. Madrid: Dirección de Archivos
Estatales, 1993. Comunicaciones al XV Congreso Internacional de las Ciencias Genea-
lógicas (19 a 26-IX-1982, Madrid). Madrid: Instituto Salazar y Castro, 1983. I Seminario
sobre Heráldica y Genealogía, Organizado por la Cátedra “Zurita” de la Institución
Fernando el Católico (14-15 de diciembre de 1984). Zaragoza: Institución Fernando el
Católico, 1988.
262. CENTRO DE ACCIÓN NOBILIARIA. Ciclo de conferencias pronunciado en su domicilio
social (Enero a Abril de 1930). Madrid: Talleres Gráficos de Sebastián Rodríguez, Sebastián
Rodríguez, Impresor, MCMXXX.
263. Las revistas consultadas han sido seleccionadas bien por estar directamente rela-
cionadas con las materias objeto de estudio, o bien por estar especializadas en la historia
de América. De alguna de ellas sólo se han podido consultar años sueltos por ser revistas
de publicación irregular o por plantear serias dificultades su localización en las bibliotecas
y centros de investigación a donde se ha acudido para realizar este trabajo. Véase Apén-
dice II.
264. El hecho de que sólo se citen algunas bibliotecas o no se mencione ninguna no
significa que el trabajo que aparece recogido no se pueda encontrar en otro centro de
investigación español o extranjero.
265. Las signaturas están actualizadas a la fecha.
76 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Conclusiones
La Genealogía, la Heráldica, la Nobiliaria y el Derecho Nobiliario no han gozado
del interés ni del gran público ni de los investigadores; teniendo en cuenta ade-
más que cuando este interés se ha manifestado tímidamente, se ha visto frenado
por la falta de conocimientos que unos y otros tienen sobre la cuestión. El gran
público se queda en el mero adorno, el escudo de armas, demostrando así que
no quieren o simplemente no les interesa conocer su verdadero origen266. Los
investigadores cometen errores de interpretación al referirse a estas cuestiones en
muchos de sus trabajos, limitándose a repetir insistentemente los mismos tópicos
erróneos que, desgraciadamente, aun hoy arrastra la historiografía. Por esta razón,
sinceramente deseo que esta investigación sirva para difundir la existencia de
unas obras de referencia que, en muchos casos, aparecen como imprescindibles,
máxime cuando hoy en día, dentro de los estudios americanistas, existe cada vez
un mayor interés por el análisis de las redes de parentesco en la América colo-
nial. El estudio de estas redes y de su perpetuación en las nuevas naciones inde-
pendientes es indispensable como vía para profundizar en el análisis de la evo-
lución histórica de estos países y en el origen de sus problemas actuales267.
Las obras editadas no son numerosas —especialmente para el caso de las islas
Filipinas—, sobre todo si las comparamos con los estudios que se han realizado
en otras áreas americanistas. Sin embargo, sí son útiles para el conocimiento de
aspectos concretos, ya que muy pocas ofrecen una visión global.
Por todo ello, creo que este trabajo puede significar una aportación interesan-
te, por ser la primera vez que se recopilan estos títulos, por su utilidad y por tra-
tar de aproximar la Genealogía, la Heráldica, la Nobiliaria y el Derecho Nobiliario
a todos los americanistas.

266. Recomendamos la lectura de alguna de las aportaciones del gran investigador


Vicente de Cadenas y Vicent acerca de la pretensión del gran público a ostentar escudos
de armas que no les corresponden y sobre el desinterés por conocer sus verdaderos orí-
genes. Véanse: CADENAS Y VICENT, Vicente de. “El escudito”. Hidalguía (Madrid). 212 (1989),
p. 7-ss. “El blasoncito solo y solo el blasoncito. ‘Vanitas vanitatum et omnia vanitas’”.
Hidalguía. Madrid. 258 (1996), p. 715-ss.
267. Recientemente Frédérique LANGUE, ha publicado un artículo en el que recoge una
breve bibliografía sobre las élites en la América Colonial (“Las élites en América colonial
(Siglos XVI-XIX). Recopilación bibliográfica”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla).
LIV/1 (1997), p. 199-228).
Miguel Luque Talaván 77

Criterios seguidos en la recopilación


Las normas seguidas en la redacción de este estudio han sido las siguientes.

1.—Los artículos que no tienen autor conocido, aparecen por el nombre de la


revista en la que fueron publicados.

2.—Los títulos de nobleza de los autores que los poseen figuran entre parén-
tesis a continuación de su nombre.

3.—Si algún dato se desconoce, aparece señalado por el signo “?”.

4.—Se ha evitado en la medida de lo posible el uso de abreviaturas.

5.—Las reediciones de una obra citada aparecen en nota a pie de página.

6.—En ocasiones, se aportan datos de interés de algunos de los trabajos cita-


dos, especialmente en aquellos casos en que por el título, su contenido no
queda claro. La finalidad de estas anotaciones es la de ofrecer una mayor infor-
mación al posible usuario de esta publicación.

7.—Se han incluido reseñas y recensiones de trabajos editados tanto en España


como en el extranjero, ya que las mismas contienen interesantes datos de gran
utilidad para los investigadores. Así, y a pesar de que la bibliografía se enca-
mina a recopilar publicaciones españolas, creemos que la inclusión de las
reseñas de obras extranjeras sirve para evaluar la recepción y valoración de
estas publicaciones en los círculos de la genealogía e investigación histórica.
Todas las referencias de reseñas se citan en el cuerpo principal de la biblio-
grafía por el autor del trabajo reseñado o recensionado, indicándose en nota
a pie de página el autor de la reseña o recensión y su lugar de publicación.

Código de notas y abreviaturas


Para evitar repetir continuamente los nombres de los centros de investigación
donde se conservan los trabajos citados, estos aparecen abreviados según el
siguiente código de abreviaturas.

A.E.C.I. Biblioteca Hispánica de la Agencia Española de Cooperación Internacional


(A.E.C.I., Madrid).

A.H.N. Biblioteca del Archivo Histórico Nacional (Madrid).

B.C.V. Biblioteca de la Casa de Velázquez (Madrid).


78 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). Biblioteca de la Facultad de Geografía e Historia


(Universidad Complutense de Madrid).

B.N. Biblioteca Nacional (Madrid).

C.S.I.C. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).

M-BibCen. Biblioteca Central del Consejo Superior de Investigaciones


Científicas (Madrid).

M-BG. Med. Biblioteca General del Centro de Estudios Históricos del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (Madrid).

M-Histór. Biblioteca del Centro de Estudios Históricos del Consejo Superior de


Investigaciones Científicas (Madrid).

M-ISOC. Biblioteca de Ciencias Sociales y Humanidades. Centro de


Información y Documentación Científica (CINDOC).

M-Ortega. Fundación Ortega y Gasset (Madrid).

SE-EsHis. Escuela de Estudios Hispanoamericanos (Sevilla).

SE-His. Escuela de Estudios Hispanoamericanos (Sevilla).

Por último, deseo advertir también que en esta bibliografía no se han incluido
artículos publicados en diccionarios, enciclopedias o manuales. En el caso de las
biografías, sólo algunas han sido incluidas aquí por considerar —tras su consul-
ta— que su contenido genealógico es lo suficientemente amplio. Aunque debe-
mos decir que cualquier investigación sobre estas materias requiere también una
lectura de esas fuentes que, sin ser especializadas, suelen ofrecer interesantes
datos y útiles referencias bibliográficas.

Madrid, junio 1998.


Miguel Luque Talaván
Miguel Luque Talaván 79

Apéndice I
Repertorios bibliográficos
BARREDO DE VALENZUELA, Adolfo; Ampelio Alonso de CADENAS Y LÓPEZ. Nobiliario de
Extremadura. Madrid: Ediciones de la Revista Hidalguía, 1996, tomo I.

BOLETÍN de información. Centro de Información Documental. Madrid:


Subdirección General de Archivos, Ministerio de Cultura, Dirección General de
Bellas Artes y Archivos. Desde 1984 a 1997.

CUESTA, Luisa; Modesta CUESTA. Catálogo de obras iberoamericanas y Filipinas de la


Biblioteca Nacional de Madrid. Catálogos de archivos y bibliotecas. Madrid:
Dirección General de Archivos y Bibliotecas, Servicio de Publicaciones del
Ministerio de Educación Nacional, 1953.

GARCÍA CUBERO, Luis. Bibliografía heráldico-genealógico-nobiliaria de la Biblioteca


Nacional de Madrid. (Impresos) (1959-1994). Madrid: Ministerio de Cultura,
Biblioteca Nacional, 1995.

GONZÁLEZ OLLÉ, Fernando. Manual bibliográfico de estudios españoles. Pamplona:


Ediciones Universidad de Navarra, 1976.

HILTON, Sylvia L. El americanismo en España (1982-1983). Madrid: Instituto


“Gonzalo Fernández de Oviedo”, Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
1983.

HILTON, Sylvia L. El americanismo en España (1983-1984). Madrid: Instituto


“Gonzalo Fernández de Oviedo”, Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
1984.

HILTON, Sylvia L. El americanismo en España (1984-1985). Madrid: Centro de estu-


dios Históricos, Departamento de Historia de América, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, 1985.

HILTON, Sylvia L. El americanismo en España (1985-1986). Madrid: Centro


de Estudios Históricos, Departamento de Historia de América, Consejo Supe-
rior de Investigaciones Científicas, 1986.

HILTON, Sylvia L. El americanismo en España (1986-1987). Madrid: Centro de


Estudios Históricos, Departamento de Historia de América, Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, 1987.
80 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

HILTON, Sylvia L. El americanismo en España (1987-1988). Madrid: Centro


de Estudios Históricos, Departamento de Historia de América, Consejo Supe-
rior de Investigaciones Científicas, 1988.

HILTON, Sylvia L. El americanismo en España (1988-1989). Madrid: Centro de


Estudios Históricos, Departamento de Historia de América, Consejo Superior
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HILTON, Sylvia L.; Amancio LABANDEIRA FERNÁNDEZ. El americanismo en España


(1989-1990). Madrid: Centro de Estudios Históricos, Departamento de Historia de
América, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1990.

HILTON, Sylvia L.; Amancio LABANDEIRA FERNÁNDEZ. El americanismo en España


(1990-1991). Madrid: Centro de Estudios Históricos, Departamento de Historia de
América, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1991.

HILTON, Sylvia L.; Amancio LABANDEIRA FERNÁNDEZ. El americanismo en España


(1991-1992). Madrid: Centro de Estudios Históricos, Departamento de Historia de
América, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1993.

HILTON, Sylvia L.; Ignacio GONZÁLEZ CASASNOVAS. Fuentes manuscritas para la


Historia de Iberoamérica. Guía de instrumentos de investigación. Madrid:
Fundación Mapfre América, Instituto Histórico Tavera, 1995.

HILTON, Sylvia L.; Ignacio GONZÁLEZ CASASNOVAS. Fuentes manuscritas para la


Historia de Iberoamérica. Guía de instrumentos de investigación. Suplemento.
Madrid: Fundación Histórica Tavera, 1997.

LANGUE, Frédèrique. “Las élites en América colonial (siglos XVI-XIX)”.


Recopilación bibliográfica”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). LIV/1
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MARTÍNEZ QUESADA, Juan. Bibliografía de las publicaciones históricas de Miguel


Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros (1922-1965). Prólogo de Alfonso Díaz
de Bustamante y Quijano, Alcalde de Cáceres. Valencia: 1966.

MARTÍNEZ QUESADA, Juan. Bibliografía de Miguel Muñoz de San Pedro, conde de


Canilleros en sus bodas de oro literarias (1922-1972). Prólogo de Alfonso Díaz de
Bustamante y Quijano, Alcalde de Cáceres. Cáceres: Servicios Culturales de la Caja
de Ahorros de Cáceres, 1972.

MOYA, Salvador de. Bibliografía heráldico-genealógica. 1ª parte. Catálogo de auto-


res ibero-americanos. São Paulo: Revista Genealógica Brasileira, 1955.
Miguel Luque Talaván 81

MUNICIO, Cristóbal D.; L. GARCÍA CUBERO. Bibliografía heráldico-genealógico-nobilia-


ria de la Biblioteca Nacional de Madrid. Madrid: Imprenta de la Biblioteca
Nacional, 1958.

SÁINZ RODRÍGUEZ, Pedro. Biblioteca bibliografíca hispánica, II. Repertorios por profe-
siones y otras características personales. Madrid: Fundación Universitaria Española,
Seminario “M. Pelayo”, 1976.

SÁNCHEZ ALONSO, B. Fuentes de la Historia española e hispanoamericana. Ensayo


de bibliografía sistemática de impresos y manuscritos que ilustran la Historia polí-
tica de España y sus antiguas provincias de Ultramar. Madrid: 1952, III volúme-
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SOLANO, Francisco de; Francisco FERNÁNDEZ IZQUIERDO (editores). Revista de Indias.


Índices analíticos, 1940-1992. Madrid: Departamento de Historia de América
“Fernández de Oviedo”, Centro de Estudios Históricos, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, 1995.

SUCINTA relación de las obras y fondos de genealogía y heráldica conservados en la


Biblioteca del Hermitatge de Orient, en la isla de Mallorca, propiedad del
Excelentísimo Señor don Sebastián Feliú de Cabrera y Quadreny, compuesta y orde-
nada por su bibliotecario Bartolomé Cantarellas Camps, en el año del Señor de
MCMLXXIII. Palma de Mallorca: [s.n.], 1973.

V.V.A.A. Índice histórico español. Publicación Trimestral del Centro de Estudios


Históricos Internacionales. Barcelona: Universidad de Barcelona, Editorial Teide.
Desde 1953 a 1995.

V.V.A.A. American Studies Bibliography Published in Spain. 1994-1996. Madrid:


Spanish Association for American Studies (Sociedad Española para el Estudio de
los Estados Unidos): Fulbright Commission: United States Information Service,
1996.
82 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Apéndice II
Publicaciones periódicas consultadas268
—Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía (Oviedo). Publicaciones de la
Academia Asturiana de Heráldica y Genealogía, 1 (1992).

—Academia Heráldica. Revista de Ciencias Históricas, Genealogía, Arqueología,


Heráldica, Bellas Artes, etc. (Madrid). Desde 1906 a 1910.
[B.N. Z/ 1923]

—Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía (Madrid).


Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, Tomo 1º (1992).

—Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). Publicación de la Escuela de Estudios


Hispanoamericanos. Desde 1944 a 1997.

—Archivos de Genealogía y Heráldica. Revista Trimestral de Investigación


Histórica, Literaria y Artística (Madrid). Desde 1952 a 1953.
[B.N. Z/ 5471]

—Archivo Hispalense. Revista Histórica, Literaria y Artística (Sevilla). 2ª Época.


Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial. Desde 1943 a 1995269.

—Archivo Ibero-Americano. Revista de Estudios Históricos (Madrid). Desde 1941


a 1968270.

—Boletín Americanista (Barcelona). Departamento de Historia de América,


Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Barcelona. Desde 1978 a 1997.

—Boletín de la Asociación Española de Americanistas. Asociación Española de


Americanistas. 1992 a 1997.

268. Únicamente se relacionan aquí las publicaciones periódicas que se consultaron o


vaciaron en su serie completa, o en un número significativo de años. Con el objeto de no
repetir constantemente la localización y las signaturas de aquellas publicaciones periódicas
que aparecen frecuentemente citadas en este trabajo, se incluyen entre corchetes en la rela-
ción superior. Esta signatura remite siempre a las instituciones en las que consultamos las
publicaciones.
269. La 1ª época se inició en 1886, fecha de aparición del nº 1. La 2ª época comenzó
en 1943.
270. En la contraportada del número 1-2 (1941), aparece el siguiente subtítulo. Archivo
Ibero-Americano. Revista de Historia Eclesiástica Hispano-Americana. Publicada por los P.
Franciscanos Españoles. En el último número consultado (109-110, 1968) figura el título
como Archivo Ibero - Americano. Revista Trimestral de Estudios Históricos. Publicada por
los P. Franciscanos Españoles.
Miguel Luque Talaván 83

—Boletín de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía (Madrid).


Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. 1991.

—Cartela Heráldica (Madrid). Boletín Órgano de la Asociación de Diplomados en


Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Desde 1971 a 1977.
[B.N. D 9187]

—Hidalguía. La Revista de Genealogía, Nobleza y Armas (Madrid). Instituto Luis


de Salazar y Castro (C.S.I.C.). Desde 1953 a 1996.
[B.N. B 99 NOB]
[B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). PP 1724]

—Nobleza Española (Madrid). Publicación Oficial y Mensual del Centro de Acción


Nobiliaria. Desde 1923 a 1926.
[B.N. Z/ 26]

—Nueva Academia Heráldica. Archivos Históricos de Genealogía y Heráldica (Madrid).


Desde 1913 a 1920 y 1923.
[B.N. D 6288]

—Quinto Centenario (Madrid). Departamento de Historia de América I, Facultad


de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid. Desde 1981 a 1990271.

—Revista de Bibliografía Nacional (Madrid). Consejo Superior de Investigaciones


Científicas, Junta Bibliográfica y de Intercambio Científico. Desde 1940 a 1951.272

—Revista Complutense de Historia de América (Madrid). Departamento de


Historia de América I, Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense
de Madrid. Desde 1991 a 1997.

—Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 1912 a 1919. 2ª Época.


1927 a 1931273.
[B.N. D 2945]
[B.C.V. P 689]

271. En 1990, la revista Quinto Centenario cambió su nombre por el de Revista Complu -
tense de Historia de América.
272. Esta publicación fue editada desde 1943 por el Instituto “Nicolás Antonio” de
Bibliografía (C.S.I.C.). En 1947 se le añade el subtítulo de Archivo General de Erudición
Hispánica. A partir de 1948 la edición correrá a cargo del Instituto “Miguel de Cervantes”
de Filología (C.S.I.C.).
273. En la biblioteca Nacional (Madrid) únicamente se conserva el tomo VIII, corres-
pondiente al año 1919, mientras que la biblioteca de la Casa de Velázquez (Madrid) posee
la colección completa.
84 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

—Revista Iberoamericana de Heráldica (Madrid). Colegio Heráldico de España y de


Las Indias. 1993.

—Revista de Indias (Madrid). Departamento de Historia de América, Consejo


Superior de Investigaciones Científicas. Desde 1940 a 1997.
[B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). 330]

—Revista Internacional de Protocolo, Ceremonial, Etiqueta, Heráldica, Nobiliaria


y Vexilología (Oviedo). Instituto de Estudios de Protocolo. Desde septiembre 1995
a noviembre 1996 (números 1-5).
Catálogo alfabético de autores

1. ABRANTES, marqués de. “As armas primitivas de Colombo”. En Coloquio


Internacional de Heráldica. Las armerías al comenzar la Edad Moderna y su proyec-
ción al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio Internacional de Heráldica (Cáceres, 30
sept.-4 oct. de 1991), Organizado por la Académie Internationale d Héraldique;
edición coordinada por F. Menéndez Pidal de Navascués. Madrid: Dirección de
Archivos Estatales, 1993, p. 229-234.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D929, 64 (4) COL.

2. ACADEMIA HERÁLDICA. “Roldán y Altamirano”. Academia Heráldica (Madrid).


Septiembre (1906), p. 63-64.274

3. ACADEMIA HERÁLDICA. “El blasón de la República Argentina: su falta de preci-


sión”. Academia Heráldica (Madrid). Enero (1908), p. 1-2.

4. AGUILERA Y DE LIGUES, Manuel de (marqués de Cerralbo)275. “Una crónica de


los Moctezuma”. Hidalguía (Madrid). 5 (1954), p. 341-376.

5. “ALGUNOS progenitores del Libertador. El Libertador Simón José Antonio de


la Santísima Trinidad de Bolívar y Palacios”. Nueva Academia Heráldica (Madrid).
Tomo VIII (2ª época) (mayo-junio 1920), p. 36-46. Tomo VIII (2ª época) (julio-
agosto 1920), p. 57-62. Tomo VIII (2ª época) (septiembre-octubre 1920), p. 70-79.
Tomo VIII (2ª época) (noviembre-diciembre 1920), p. 89-94.

6. ALLENDE NAVARRO, Fernando. La Casa-Torre de Allende del valle de Gordejuela:


origen y descendencia. Santiago de Chile: 1964276.

274. Referido al Capitán Juan Esteban Roldán y Dávila (siglo XVII).


275. Véase también marqués de Cerralbo.
276. Reseña por: PÉREZ BUSTAMANTE, Mª del Carmen. Revista de Indias (Madrid).
XXVII/109-110 (1967), p. 471.
86 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

7. ALLENDESALAZAR ARRAU, Jorge de. Varonía de los Allendesalazar del Reino de


Chile. Prólogo de Dalmiro de la Válgoma y Díaz-Varela. Madrid: Editorial Castilla,
1957, 64 p. —6 láminas—.
B.G.M. 156-778-46; 32719.

8. ALLENDESALAZAR ARRAU, Jorge de. “Etimología vasco-navarra de 200 apellidos


chilenos”. Hidalguía (Madrid). 33 (1959), p. 405-416.

9. ALLENDESALAZAR ARRAU, Jorge de. “Una relación de milites nobles del Real
Ejército de Chile con apellidos vascos y navarros”. Hidalguía (Madrid). 38 (1960),
p. 77-96.

10. ALLENDESALAZAR ARRAU, Jorge de. Del Catastro del marqués de la Ensenada:
empadronados con vinculación indudable o presuntiva familias chilenas de ori-
gen montañés. Madrid: Ediciones Hidalguía: Instituto Salazar y Castro, 1962,
36 p.277
B.N. VC/ 4948 34.
B.N. VC/ 4948 33.

11. ALLENDESALAZAR ARRAU, Jorge de. “La estirpe de Pedro de Valdivia en el


Reino de Chile”. Hidalguía (Madrid). 100 (1970), p. 337-344.

12. ALLENDESALAZAR ARRAU, Jorge de. “La Torre de Ercilla y sus señores”.
Hidalguía (Madrid). 224 (1974), p. 337-352.

13. ALONSO CASTELLANOS, F. “Datos sobre don Pedro Gasca”. Revista de Indias
(Madrid). III/7 (1942), p. 130.

14. ALONSO CASTELLANOS, F. “El cronista Pedro Pizarro”. Revista de Indias


(Madrid). IX/37-38 (1949), p. 529.

15. ALOS, Fernando de; Dolores DUQUE DE ESTRADA. Emigración en el oriente de


Asturias 1845-1860 y genealogías de indianos. Llanes: El Oriente de Asturias,
1992, 220 p. (Temas Llanes; nº 59).
B.N. 9/18307.

16. ALTMAN, Ida. “Hidalgos españoles en América. Los Ovando de Cáceres”.


Revista de Estudios Extremeños (Badajoz). XLIII/1 (enero-abril 1987), p. 79-106.

17. ALTMAN, Ida. Emigrantes y sociedad. Extremadura y América en el siglo


XVI. Madrid: Alianza Editorial, 1992, 348 p. (Alianza América. Monografías)278.

277. Es separata de: Hidalguía (Madrid). 50 (1962), p. 65-100.


278. Este trabajo recoge unos magníficos árboles genealógicos de las familias de los
conquistadores extremeños.
Miguel Luque Talaván 87

18. ALTOLAGUIRRE DUVALE, Ángel [de]. La Real Confirmación del mayorazgo fun-
dado por D. Cristóbal Colón el 22 de febrero de 1498: continuación del estudio de
declaraciones hechas por D. Cristóbal, D. Diego y D. Bartolomé Colón acerca de su
nacionalidad. Informe a la Real Academia de la Historia. Madrid: Publicaciones
de la Real Academia de la Historia: Tipografía de la Revista de Archivos,
Bibliotecas y Museos, 1926, 1 hoja + 27 p.
B.N. V/Cª 907 44.

19. ALTOLAGUIRRE DUVALE, Ángel de. Algunos documentos inéditos relativos a D.


Cristóbal Colón y su familia. Madrid: Imp. de Archivos, 1928, 17 p.279
B.N. V/Cª 982 núm. 42.

20. ALVA RODRÍGUEZ, Inmaculada. Vida municipal en Manila (siglos XVI-XVII).


Córdoba: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba, 1997, 437 p.

21. ÁLVAREZ RUBIANO, Pablo. “Importancia político-social de las mercedes de


1519 concedidas a los labradores de Tierra Firme”. Revista de Indias (Madrid). II/5
(1941), p. 133-148.

22. AMER, J. B. “El estrambótico rey de la Patagonia”. Historia y Vida (Barcelona-


Madrid). 32 (noviembre 1970), p. 23-31.280
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). P. 2624.

23. AMERLINCK Y ZIRIÓN, Teodoro281. “Originalidad de la heráldica imperial caro-


lina en Indias”. Hidalguía (Madrid). 143 (1977), p. 459-464.

24. AMERLINCK Y ZIRIÓN, Teodoro. “Breve historia de las principales insignias del
Estado mejicano”. Comunicaciones al XV Congreso Internacional de las Ciencias
Genealógicas (19 a 26-IX-1982, Madrid). Madrid: Instituto Salazar y Castro, 1983,
tomo I, p. 103-115.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929 CON-15.

279. Incluye interesantes datos de las familias principales de la oligarquía municipal de


la ciudad de Manila durante los siglos XVI y XVII, así como numerosos árboles genealógi-
cos de las mismas.
280. Sobre el autoproclamado rey de la Patagonia, Aurelio Antonio I, y su descenden-
cia (S. XIX y XX).
281. El nombre de este autor aparece indistintamente escrito como Teodoro y Theodoro
Amerlinck y Zirión.
88 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

25. AMERLINCK Y [ZIRIÓN], Teodoro. “Heráldica municipal en la Nueva España


durante el siglo XVI”. Coloquio Internacional de Heráldica. Las armerías al comen-
zar la Edad Moderna y su proyección al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio
Internacional de Heráldica (Cáceres, 30 sept. - 4 oct. de 1991). Organizado por la
Académie Internationale d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez Pidal
de Navascués. Madrid: Dirección de Archivos Estatales, 1993, p. 19-30.282
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

26. AMERLINCK Y [ZIRIÓN], Theodoro. “El león y el águila en la heráldica meji-


cana”. Hidalguía (Madrid). 256-257 (1996), p. 313-320.

27. AMEZAGA ARESTI, Vicente de. El elemento vasco en el siglo XVIII venezolano.
Caracas: Comisión Nacional del Cuatricentenario de la Fundación de Caracas,
Comité de Obras Culturales, 1966.283

28. ANDREO GARCÍA, J.; L. SÁNCHEZ BAENA (editores). Familia, tradición y grupos
sociales en América Latina. Murcia: Universidad de Murcia, 1994, 204 p.

29. APARICIO APARICIO, Edgar Juan (marqués de Vistabella)284. Bernal Díaz del
Castillo y sus descendientes. México: [s.n.], 1969, 138 p. —láminas e ilustraciones—.285

30. APARICIO APARICIO, Edgar Juan (marqués de Vistabella). “La nobleza en la


antigua Capitanía General del Reino de Guatemala”. Hidalguía (Madrid). 124
(1974), p. 353-374.

31. APARICIO APARICIO, Edgar Juan (marqués de Vistabella). “Familias de


Guatemala con ascendencia real”. Estudios genealógicos, heráldicos y nobiliarios,
en honor de don Vicente de Cadenas y Vicent con motivo del XXV aniversario de
la revista Hidalguía. Madrid: Ediciones Hidalguía, 1978, tomo I, p. 47-62.
B.N. 4/147098.

32. APARICIO APARICIO, Edgar Juan (marqués de Vistabella). “Conquistadores de


Guatemala a quienes les fue concedido escudo de armas y que dejaron descen-
dencia”. Hidalguía (Madrid). 172-173 (1982), p. 433-454.

33. ARANEGUI COLL, Manuel de. “Apellidos vascos entre los asistentes al
Cabildo de 22 de mayo de 1810 en Buenos Aires”. Hidalguía (Madrid). 124
(1974), p. 375-384.
282. El autor publicó nuevamente este trabajo. Véase: AMERLINCK Y ZIRIÓN, Teodoro.
“Heráldica municipal en la Nueva España durante el siglo XVI”. Hidalguía (Madrid). 232-
233 (1992), p. 499-511.
283. Reseña por: RAMOS, Demetrio. Revista de Indias (Madrid). XXVIII/109-110 (1967),
p. 471-472. Otra edición en: Bilbao: Editorial La Gran Enciclopedia Vasca, 1979, 372 p.
284. Véase también marqués de Vistabella.
285. Reseña por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 105 (1971), p. 152.
Miguel Luque Talaván 89

34. ARANEGUI COLL, Manuel de. “Una familia española en California”. Hidalguía
(Madrid). 138 (1976), p. 729-740.

35. ARCHIVO GENERAL MILITAR DE SEGOVIA. Índice de expedientes personales.


Compuesto por la Comisión del mismo nombre. Presidida por Federico Heredero
y Roura... Asesorada por Vicente de Cadenas y Vicent286... e integrada por José de
Lucena y Ladrón de Guevara... y... Francisco de Cadenas y Allende287... Madrid:
Ediciones Hidalguía, 1959-1963, 9 vols.
B.N. B 80 SEG MIL.

36. ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (Madrid). Catálogo de las causas contra la fe


seguidas ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo, y de las
informaciones genealógicas de los pretendientes a oficios del mismo, con un apén-
dice en que se detallan los fondos existentes en este Archivo de los demás
Tribunales de España, Italia y América. Madrid: Tip. de la Revista de Archivos,
1903, I-VI + 7, 689 p.288
B.N. 1/63149.

37. ARCO Y GARCÍA, Fernando del. “Nómina antológica de personajes de


Cantabria en América”. Revista Iberoamericana de Heráldica (Madrid). 1 (1993),
p. 53-ss. 2 (1993), p. 87-94. 3 (1993), p. 59-ss.

38. ARRANZ MÁRQUEZ, Luis. “La nobleza colombina y sus relaciones con la cas-
tellana”. Revista de Indias (Madrid). XXXV/139-142 (1975), p. 83-122.289
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

39. ARRIETA NÁJERA, Francisco Javier de. “La independencia de Venezuela:


momento de peligro para la nobleza de Indias. Esfuerzos de la Santa Sede para
defenderla por medio del obispo don Rafael Lasso de la Vega”. Hidalguía
(Madrid). 79 (1966), p. 749-768.

40. ATIENZA [NAVAJAS], Julio de (barón de Cobos de Belchite). Títulos nobiliarios


hispanoamericanos. Madrid: Editorial M. Aguilar, 1947, 665 p. + 1 lámina (Colección
Crisol; nº 195).290
A.E.C.I. 929 (46.8.03) Ati.
B.N. H-A 17 655.
SE-Es-His. A-A/139.
SE-Es-His. A/20058.

286. Véase también Vicente de Cadenas y Vicent.


287. Véase también Francisco de Cadenas y Allende.
288. Realizado por Miguel Fresca y Miguel Gómez del Campillo.
289. Existe otra edición realizada en: Madrid: Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo
(Consejo Superior de Investigaciones Científicas), 1976. [SE-EsHis. A/23066]
290. Reseña por: FERRÁN SALVADOR, Vicente. Revista de Indias (Madrid). IX/31-32 (1948),
p. 621-622.
90 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

41. ATIENZA [NAVAJAS], Julio de (barón de Cobos de Belchite). Nobiliario espa-


ñol. Diccionario heráldico de apellidos españoles y de títulos nobiliarios. Madrid:
Editorial M. Aguilar, ([Gráf. España]), 1948, XIV p. + 1 hoja + 1778 p. + 1 hoja.
B.N. 1/105543
B.N. 1/106467

42. ATIENZA [NAVAJAS], Julio de (barón de Cobos de Belchite). “Títulos nobilia-


rios de Puerto Rico”. Hidalguía (Madrid). 124 (1974), p. 303-308.291

43. AZAROLA GIL, Luis Enrique. Aportación al padrón histórico de Montevideo. Época
fundacional. Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1923,
91 p. + 1 hoja.
B.N. 2/88468.

44. AZAROLA GIL, Luis Enrique. Azarola. Crónica del linaje. Madrid: Gráficas
Reunidas, 1929, XII + 240 p. + 9 láminas + 1 hoja plegada —grabados intercalados—.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). Fondo de Valor FA 3426.
B.N. 1/63150.

45. AZAROLA GIL, Luis Enrique. Crónicas y linajes de la Gobernación del Plata:
documentos inéditos de los siglos XVII y XVIII. Madrid: 1929.292

46. AZAROLA GIL, Luis Enrique. “Linajes históricos del Uruguay: Viana”. Revista
de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 2ª época, IV/19 (enero-febrero
1930), p. 27.

47. BÁEZ DÍAZ, Luis. Antecesores y descendientes de los hermanos Mariano y


Luisa de Castro, quienes procedentes de Menorca, fundaron familia en el oriente
de la República. Caracas: 1969, 66 p. —incluye láminas—.293

48. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Peculiaridades de los archivos parroquiales en Venezuela”.


Hidalguía (Madrid). 124 (1974), p. 385-400.

49. BÁEZ DÍAZ, Luis. “El selecto aporte que de su sangre dio Castilla la Vieja para
su formación del gentilicio venezolano”. Hidalguía (Madrid). 142 (1977), p. 385-402.

291. Publicado también en: La obra de Julio de Atienza y Navajas, barón de Cobos de
Belchite y marqués del Vado Glorioso en Hidalguía. Prólogo de Vicente de Cadenas y Vicent.
Madrid: Hidalguía, 1993, p. 231-236.
292. Esta es la segunda edición. La primera se publicó en Buenos Aires, en 1927.
293. Reseña por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 109 (1971), p. 724.
Miguel Luque Talaván 91

50. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Militares con calidad de nobles en las antiguas hojas de
servicio en Venezuela en el Archivo General de la Nación”. Estudios genealógicos,
heráldicos y nobiliarios, en honor de don Vicente de Cadenas y Vicent con motivo
del XXV aniversario de la revista Hidalguía. Madrid: Ediciones Hidalguía, 1978,
tomo I, p. 83-98.
B.N. 4/147098.

51. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Ilustre prosapia de la familia Tovar, de Venezuela, fun-
dada por los hermanos Manuel Felipe y Martín de Tovar-Bañez y Mendieta, ori-
ginarios de la ciudad de Madrid”. Hidalguía (Madrid). 148-149 (1978), p. 609-629.

52. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Información de nobleza, méritos y servicios de don


Francisco y don José Rafael de Tovar, arcediano de la Catedral de Caracas y regi-
dor perpetuo de la misma ciudad, respectivamente”. Estudios a la convención del
Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica con motivo de su XXV aniver-
sario (1953-1978). Madrid: Hidalguía, 1979.

53. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Raíces manchegas de una familia venezolana”. Hidalguía
(Madrid). 154-155 (1979), p. 365-382.

54. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Grandeza de alma del Libertador, un hidalgo de la comu-
nidad hispánica”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 369-381.

55. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Familias venezolanas con antecedentes en el Algarve”.


Hidalguía (Madrid). 172-173 (1982), p. 419-432.

56. BÁEZ DÍAZ, Luis. “Antecesores y descendientes de don Ignacio de


Merlequín y Arregui”. Hidalguía (Madrid). 180 (1983), p. 877-884.

57. BÁEZ DÍAZ, Luis. Noticias acerca de las hazañas y conquistas de los extre-
meños en América. Madrid: Hidalguía, 1984.

58. Báez Díaz, Luis. “Árbol genealógico parlante de la familia Sanabria de


Venezuela”. Hidalguía (Madrid). 190-191 (1985), p. 321-340.

59. BÁEZ DÍAZ, Julio. “Los estudios genealógicos en Venezuela”. Hidalguía


(Madrid). 96 (1969), p. 603-622.

60. BAHAMONDE MAGRO, Ángel; José Gregorio CAYUELA FERNÁNDEZ. “La creación
de nobleza en Cuba durante el siglo XIX”. Historia Social (Centro de la UNED,
Instituto de Historia Social. Valencia). 11 (otoño 1991), p. 57-82.294

294. Incluye tablas.


92 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

61. BAIG BAÑOS, Aurelio. ¿Qué se requirió para ser D. Valentín de Foronda caba-
llero de la Orden de Carlos III? Madrid: Tipografía de la Revista de Archivos, 1927,
1 hoja + 28 p. (Tirada aparte de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos)
B.N. V/Cª 1496 32.

62. BARBABOSA TORRES, Jorge. “La familia Barbabosa, hacendados y ganaderos


de abolengo”. Hidalguía (Madrid). 232-233 (1992), p. 369-383.

63. BARBABOSA TORRES, Jorge V. “El escudo de armas de un extremeño en el


siglo XVII. Don Pedro Barba Boza-Parreño”. Coloquio Internacional de Heráldica.
Las armerías al comenzar la Edad Moderna y su proyección al Nuevo Mundo.
Actas del VII Coloquio Internacional de Heráldica (Cáceres, 30 sept. - 4 oct. de
1991). Organizado por la Académie Internationale d Héraldique; edición coordi-
nada por F. Menéndez Pidal de Navascués. Madrid: Dirección de Archivos
Estatales, 1993, p. 31-36.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

64. BARNOYA Y GÁLVEZ, Francisco. Genealogía de la familia Verdugo.


Guatemala: [s.n.], 1969, 64 p. —escudo en color e ilustraciones—.295

65. BARREDO DE VALENZUELA, Adolfo296. “Carta Real de reconocimiento de


Hidalguía a una rama descendiente de los Pinzones”. Hidalguía (Madrid). 100
(1970), p. 481-496.

66. BARREDO DE VALENZUELA, Adolfo. “Un linaje andaluz en el descubrimiento de


América”. Hidalguía (Madrid). 130 (1975), p. 309-337.

67. BARREDO DE VALENZUELA, Adolfo. “El condado de Puebla de los Valles”.


Hidalguía (Madrid). 154-155 (1979), p. 341-351.

68. BARREDO DE VALENZUELA, Adolfo. “Heráldica hispanoamericana. Expedientes


de concesión de escudos de nobleza a descubridores, conquistadores, poblado-
res, etc., en los reinados de los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II”. Hidalguía
(Madrid). 248 (1995), p. 97-105.

69. BARREIRO Y ORTIZ, Carlos. Los Ortíz de San Luis y otras genealogías. Buenos
Aires: Librería Huemul, 1967, 256 p.297

70. BAUDOT, Georges. “Un señorío guatemalteco según sus caciques a fines del
siglo XVI”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). XXIX (1972), p. 103-120.

295. Reseña por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 119 (1973), p. 521.
296. Véase también Ampelio Alonso de Cadenas y López.
297. Reseña por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 92 (1969).
Miguel Luque Talaván 93

71. BEERMAN, Eric. “Un bosquejo biográfico y genealógico del general


Alejandro O Reilly”. Hidalguía (Madrid). 165 (1981), p. 225-244.

72. BEERMAN, Eric. “Ascendencia de Antonio de Ulloa y su esposa Francisca


Ramírez de Laredo”. Archivo Hispalense (Sevilla). LXV/200 (1982), p. 35-ss.

73. BEERMAN, Eric. “II marqués de Selva Alegre. Héroe de la independencia


ecuatoriana”. Hidalguía (Madrid). 200 (1987), p. 113-122.

74. BELTRÁN Y ROZPIDE, Ricardo. Cristóbal Colón ¿genovés? Los testamentos de


Colón. El Linaje verdadero de los llamados de Colón. Las razones de la duda sobre
la patria de Colón. Madrid: Imprenta del Patronato de Huérfanos de Intendencia
e Intervención Militares, 1925, 47 p.
B.N. V/Cª 895 30.

75. BERMÚDEZ DE PLATA, Cristobal. Catálogo de pasajeros a Indias durante los


siglos XVI, XVII y XVIII. Sevilla: Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
1940-1942, 522 p.

76. BILLI DI SANDORNO, Amalia. “Los descendientes del conquistador del Perú”.
Revista de Indias (Madrid). XIII/51 (1953), p. 111-116.

77. BINAYAN CARMONA, Narciso. “¿Existe heráldica araucana?”. Hidalguía (Madrid).


75 (1966), p. 281-288.

78. BINAYAN CARMONA, Narciso. “La descendencia de Alfonso VI en la for-


mación de la aristocracia americana”. Hidalguía (Madrid). 148-149 (1978), p.
497-514.

79. BINAYAN CARMONA, Narciso. “La atormentada historia del primer libro de
genealogía criolla”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 657-676.298

80. BINAYAN CARMONA, Narciso. “Colonnas y Orsinis en Córdoba del Tucumán”.


Hidalguía (Madrid). 174 (1982), p. 747-758.

81. BINAYAN CARMONA, Narciso. “Genealogía del Capac Ayllu, la estirpe imperial
de los incas”. Hidalguía (Madrid). 232-233 (1992), p. 301-Ss.

82. BINAYAN CARMONA, Narciso. “Familias de la Conquista que duran por varo-
nía (Argentina)”. Hidalguía (Madrid). 238-239 (1993), p. 469-492.

298. Sobre La Ovandina, escrita por Pedro Mexia o Mejia de Ovando.


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83. BLASÓN y genealogía de la Casa de los Gálvez de Macharaviaya. Málaga:


Diputación Provincial, 1972, 46 p.299
B.N. VC/9402/4.

84. BORGES, Analola. Isleños en Venezuela. La gobernación de Ponte y Hoyo.


Santa Cruz de Tenerife: Goya Artes Gráficas, 1960, 125 p. —4 ilustraciones—.300

85. BOYD-BOWMAN, Peter. Índice geobiográfico de cuarenta mil pobladores


españoles de América en el siglo XVI. Bogotá: 1964.301

86. BOYRY, Phillipe (príncipe de Araucania). Historia del Reino de Araucania


(1860-1989): una dinastía de príncipes franceses en América Latina. Madrid: Prensa
y Ediciones Ibero-americanas, 1988. (El Dorado, Biblioteca Hispanoamericana; 5).

87. BRACETE, Juan M. “Los de Mari de San Colombano”. Hidalguía (Madrid).


238-239 (1993), p. 411-415.

88. BRADING, David; Horst Pietschmann (y otros). “Sociedad estamental, siste-


ma colonial”. De los imperios a las naciones: Iberoamérica. Dirección de la obra:
Antonio Annino, Luis Castro Leiva, François-Xavier Guerra. Forum International
des Sciences Humaines. Zaragoza: Ibercaja, 1994.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 98 IMP.

89. BRAVO GUERREIRA, Mª Concepción. “La transformación de las élites incaicas”.


I Congreso Español de Antropología (Barcelona, 1977). Barcelona: II, p. 269-288.

90. BRAVO GUERRREIRA, Mª Concepción. “Del poder dual a la oligarquía en el


Estado inca”. Revista Complutense de Historia de América (Madrid). 18 (1992),
p. 11-62.

91. BÜSCHGES, Christian. “‘Las leyes del honor’. Honor y estratificación social en
el distrito de la Audiencia de Quito (siglo XVIII)”. Revista de Indias (Madrid).
LVII/209 (1997), p. 55-84.

299. Edición facsímil. Trata sobre la familia Gálvez, natural del pueblo de Macharaviaya
(Málaga, España), que prestó importantes servicios a la Corona española en Indias y que
dio a la historia de España importantes hombres de estado en el siglo XVIII.
300. Biografía y genealogía de Ponte y Hoyo, gobernador de Venezuela (1699-1705) de
origen canario.
301. Reseña por: RAMOS, Demetrio. Revista de Indias (Madrid). XXVII/107-108 (1967),
p. 217-218.
Miguel Luque Talaván 95

92. BÜSCHGES, Christian. Famile, Ehre und Macht. Konzept und soziale Wirklichkeit
des Adels in der Stadt Quito (Ecuador), während der späten kolonialzeit, 1765-
1822 302. Stuttgart: Franz Steiner, 1996, 318 p. (Beiträge zur Kolonial - und Über-
seegeschichte, 66).303

93. BUSTAMANTE DE LA FUENTE, Manuel J. Mis ascendientes. [S.l.]: 1955304.

94. CABRERA E YPIÑA DE CORSI, Matilde. Berastegui, México: 1969, 40 p. —inclu-


ye láminas—305.

95. CABRILLANA, Nicolás. “Un noble de la decadencia: el virrey marqués


de Montesclaros (1571-1628)”. Revista de Indias (Madrid). XXIX/115-118 (1969),
p. 107-150.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

96. CADENAS ALLENDE, Francisco de (conde de Gaviria)306. Nobiliaria extranjera.


Madrid: Hidalguía: Instituto Salazar y Castro, 1963, 78 p. + 1 hoja.

97. CADENAS ALLENDE, Francisco de (conde de Gaviria). “La nobleza en


Hispanoamérica (I)”. Hidalguía (Madrid). 148-149 (1978), p. 563-576.

98. CADENAS ALLENDE, Francisco de (conde de Gaviria). La nobleza en Hispa-


noamérica. Madrid: Ediciones Hidalguía, 1979.

99. CADENAS Y LÓPEZ, Ampelio Alonso de; Vicente de CADENAS Y VICENT307.


Blasonario de la consanguinidad ibérica. Madrid: Hidalguía, 1979-1995, 6 tomos.

100. CADENAS Y LÓPEZ, Ampelio Alonso de. “Breve reflexión sobre el descubri-
miento de América y relación de los títulos con Grandeza de España, concedidos
en Indias”. Hidalguía (Madrid). 181 (1983), p. 963-968.
A.E.C.I. 1B - 31.710.

101. CADENAS Y LÓPEZ, Ampelio Alonso de. “Heráldica de los títulos nobiliarios
con Grandeza de España concedidos en Indias”. Hidalguía (Madrid). 182 (1984),
p. 33-57. 183 (1984), p. 241-288.

302. Este libro trata de la nobleza en la sierra central y norte del Ecuador durante los
siglos XVII y XVIII.
303. Recensión por: HAMPE MARTÍNEZ, Teodoro. Revista de Indias (Madrid). LVII/209
(1997), p. 167-169.
304. Reseña por: MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. Revista de Indias (Madrid).
XVI/63 (1956), p. 105-107.
305. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 107 (1971),
p. 437.
306. Véase también: Archivo General Militar de Segovia.
307. Véase también Vicente de Cadenas y Vicent.
96 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

102. CADENAS Y LÓPEZ, Ampelio Alonso de. Títulos nobiliarios con Grandeza
de España concedidos en Indias: su heráldica y genealogía. Madrid: Instituto
Salazar y Castro, Consejo Superior de Investigaciones Científicas: Hidalguía, 1984,
124 p. —con ilustraciones—.

103. CADENAS Y LÓPEZ, Ampelio Alonso de; Vicente de CADENAS Y VICENT, (reco-
pilación y redacción). Heraldario español, europeo y americano. Madrid: Instituto
Salazar y Castro: Ediciones Hidalguía, 1991-1996.
A.E.C.I. 0 A-6728.
B.N. B 99 NOB UNI.
SE-Es-His. 9-9/1659.

104. CADENAS Y LÓPEZ, Ampelio Alonso de; Adolfo BARREDO DE VALENZUELA,


“Títulos nobiliarios españoles vinculados con Hispanoamérica y su heráldica”.
Hidalguía (Madrid). 240 (1993), p. 641-656. 241 (1993), p. 849-864. 242 (1994), p.
97-112.309. 243 (1994), p. 257-272. 246 (1994), p. 657-672. 247 (1994), p. 737-752.
248 (1995), p. 17-32. 258 (1996), p. 593-608.

105. CADENAS Y LÓPEZ, Ampelio Alonso de. Elenco de grandezas y títulos nobi-
liarios españoles. Madrid: Hidalguía, 1995.
M-ISOC.

106. CADENAS Y VICENT, Vicente de310. Repertorio de blasones de la Comunidad


Hispánica. Madrid: Ediciones Hidalguía, 1964-1969, 17 vols. (A-Z).
B.N. B 99 HA.
B.N. 5/25638.

107. CADENAS Y VICENT, Vicente de. “Las armas de la futura princesa heredera
de Luxemburgo”. Hidalguía (Madrid). 163 (1980), p. 681-682.311

108. CADENAS Y VICENT, Vicente de. Repertorio de blasones de la Comunidad


Hispánica. Madrid: Instituto Salazar y Castro: Hidalguía, 1987, 4 vols.312
B.N. 3/177714-17.

308. Véase también Adolfo Barredo de Valenzuela.


309. Esta entrega aparece firmada únicamente por Ampelio Alonso de Cadenas y López.
310. Véase también: Archivo General Militar de Segovia, Ampelio Alonso de Cadenas y
López, Rafael Nieto Cortadellas.
311. Minucioso estudio del escudo de armas de S.A.R. la Gran Duquesa heredera María
Teresa de Luxemburgo, nacida doña María Teresa Mestre y Batista, de noble ascendencia
cubana.
312. Contiene: volumen 1, letras A-CH; volumen 2, letras D-LL; volumen 3, letras M-R;
volumen 4, letras S-Z.
Miguel Luque Talaván 97

109. CADENAS Y VICENT, Vicente de. “El archivo más protegido del mundo: la
montaña de granito de la Ciudad del Lago Salado”. Hidalguía (Madrid). 214-215
(1989), p. 449-454.313

110. CALDERÓN Y GÓMEZ DE RUEDA, Fernando. Flores Alatorre. Genealogía his-


pano-mexicana. 1528-1928. Santander: [s.n.], ¿1929?, 43 p. + 2 láminas + 1 hoja
plegada.
B.N. V/Cª 875 número 38.

111. CAMACHO Y PÉREZ GALDÓS, Guillermo. Ascendencia de los Pérez-Galdós.


Estudio especial de las ramas cubanas de esta familia. Madrid: Estudios Atlánticos,
1973, 63 p.

112. CANCIO, Leopoldo. “La encomienda de Tzeme en Yucatán concedida a don


Antonio Méndez de Cancio”. Hidalguía (Madrid). 255 (1996), p. 281-288.

113. CANILLEROS Y [DE] SAN MIGUEL, conde de314. “Fernán Ruiz, tronco de con-
quistadores”. Hidalguía (Madrid). 78 (1966), p. 589-608.

114. CANILLEROS Y DE SAN MIGUEL, conde de. “Los Pizarro Yupanqui: mestizos
de héroes y emperadores”. Hidalguía (Madrid). 95 (1969), p. 465-480.

115. CANILLEROS Y DE SAN MIGUEL, conde de. “La sangre de las dinastías mexi-
canas en Extremadura”. Hidalguía (Madrid). 98 (1970), p. 209-224.

116. CAÑEDO-ARGÜELLES FÁBREGA, Teresa. “Cacicazgo y poder indígena en el


valle de Moquegua (Perú, siglos XVII y XVIII)”. Revista del Archivo Arzobispal de
Arequipa (Arequipa). 1 (1994), p. 17-30.

117. CAPÍTULO Hispanoamericano de caballeros del Corpus Christi de Toledo.


Estatutos. Madrid: Grab. Lorenzo, 1958, 14 p.315
A.E.C.I. S 929.71 (46) Cap.
B.N. VC/3871/31.

313. Artículo referido al importante archivo genealógico propiedad de la Genealogical


Society of Utah (Salt Lake City, Utah, Estados Unidos). Véase bibliografía acerca de esta
importante institución en: HILTON, Sylvia L.; Ignacio GONZÁLEZ CASASNOVAS. Fuentes manus-
critas para la Historia de Iberoamérica. Guía de instrumentos de investigación. Madrid:
Fundación Mapfre América, Instituto Histórico Tavera, 1995, p. 367-368. HILTON, Sylvia L.;
Ignacio GONZÁLEZ CASASNOVAS. Fuentes manuscritas para la Historia de Iberoamérica. Guía
de instrumentos de investigación. Suplemento. Madrid: Fundación Histórica Tavera, 1997,
p. 205.
314. Véase también: Miguel Muñoz de San Pedro e Hinojosa, conde de Canilleros y conde
de San Miguel; José Alejandro Guzmán; Juan Fernando Pizarro, marqués de La Conquista.
315. Véase también Ramón Llido Vicente.
98 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

118. CAPÍTULO Hispano-americano de caballeros del Corpus Christi en Toledo.


Ceremonial para el acto de investidura de nuevos caballeros. Madrid: I. G. Magerit,
1972, 33 p. + 2 hojas.316

119. CAPÍTULO hispano americano de caballeros del Corpus Christi en Toledo.


Estatutos. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1975.317

120. CAPRILES, Alejandro Mario. Coronas de Castilla en Venezuela. Comentario


del Conde de Canilleros. Madrid: Gráf. Orbe, 1967, 592 p.318
B.N. H-A/38209.
M-Histor. HAM 520.

121. CARBONELL, Walterio. “Los Gener en Cádiz y en Cuba”. Cádiz-Iberoamérica


(Cádiz). 4 (1986), p. 29-ss.

122. CÁRDENAS PIERA, Emilio de. Catálogo de títulos nobiliarios sacados de los
legajos de Estado en el Archivo Histórico Nacional. Madrid: Hidalguía, 1982, 274 p.
A.H.N. 10.300.
B.N. 4/191269.
M-BibCen. 92-4º/1990.
SE-Es-His. A-A/1935.

123. CÁRDENAS PIERA, Emilio de. “Papeles de Ultramar. Cuba”. Hidalguía


(Madrid). 232-233 (1992), p. 513-538.

124. CÁRDIFF, conde de. “Merced de armas a favor de D. Francisco de Estrada,


en 1539”. Revista de Historia y Genealogía Española (Madrid). 1929, p. 311-318.

125. CARRANDI, Florencio Amador. Genealogía del doctor Urriolagoitia presi-


dente de la República de Bolivia. Redactada y compuesta por el Instituto Vasco-
Navarro de Genealogía y Heráldica de Guernica (por encargo del ministro de
Exteriores de España). Vizcaya: [s.a.].

126. CARRANDI, Florencio Amador. Genealogía del presidente Odria de la


República del Perú. [s.l.] 1951.

127. CARRANDI, Florencio Amador. “Un descendiente de Guipúzcoa, presiden-


te del Perú. Historial genealógico del general Odria”. Archivos de Genealogía y
Heráldica (Madrid). 5-8 (enero-diciembre 1953), p. 42-ss.

316. Ibídem.
317. Ibídem.
318. Edición numerada -1000 ejemplares-. Incluye árboles genealógicos. Existe una ree-
dición: Madrid: Gráf. Orbe, 1987, 590 p. con láms. neg. y col. + 2 hojas.
Miguel Luque Talaván 99

128. CARRRERAS VALLS, R. Catalunya descobridora d America. La pre-descoberta


y els catalans Joan Cabot y Cristòfol Colom segons documents inèdits. Barcelona:
Imp. Altes, [s.a.], 207 p.

129. CASA TORRES, marqués de. Es Elcano o es Sebastián. Madrid: Imprenta de


Jesús López, 1922, 15 p. + 1 hoja de lámina.
A.E.C.I. 0 C - 5164.

130. CASAUS ARZÚ, Marta Elena. Guatemala: linaje y racismo. San José (Costa
Rica): FLACSO, 1992.319

131. CASAUS ARZÚ, Marta Elena. La estructura social de Centroamérica. Madrid:


Akal, 1992, 62 p. (Akal Las Américas; 51. Sociología; 3).
B.N. VC/21566/14.

132. CASAUS ARZÚ, Marta Elena. “La recomposición del bloque en el poder y
el retorno de las élites familiares centroamericanas (1979-1990)”. Berceo (Logroño).
124 (1993), p. 179-195.

133. CASTÁN Y ALEGRE, Miguel Ángel. “Virreyes de origen aragonés en los rei-
nos del Perú”. Hidalguía (Madrid). 232-233 (1992), p. 319-336.

134. CASTILLO MELÉNDEZ, Francisco. “La emigración de familias canarias a la isla


de Cuba en el último cuarto de siglo XVII”. Anuario de Estudios Americanos
(Sevilla). XL (1983), p. 411-467.

135. CASTRO, Kenneth M. “The Castro family and other families of Alta
California”. Comunicaciones al XV Congreso Internacional de las Ciencias
Genealógicas (19 a 26-IX-1982, Madrid). Madrid: Instituto Salazar y Castro, 1983,
tomo I, p. 385-390.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929 CON-15.

136. CASTRO Y TOSI, Noberto de (marqués de Barzala). “Verdadera paternidad


de Alonso de Estrada”. Revista de Indias (Madrid). IX/33-34 (1948), p. 1011-1026.320

137. CASTRO Y TOSI, Noberto de (marqués de Barzala). Idiosincrasia nobiliaria


indohispánica en América. [S.l.]: [s.n.], 195?, 16 p.321
BGM. 185-981-16; 39060.

138. CASTRO Y TOSI, Noberto de (marqués de Barzala). Carta al rey legítimo de


un caballero indiano. Madrid: 1950, 28 p.

319. Reseña por: IZARD, Miguel. Boletín Americanista (Barcelona). 44 (1992), p. 215-ss.
320. Existe otra edición aparecida en Madrid en 1948.
321. Texto mecanografiado.
100 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

139. CATALÁ I ROCA, Pere. Quatre germans Colom. El 1462. Barcelona: Rafael
Dalmau, Editor, 1978, 63 p. (Colección Episodios de la Historia; 228).
A.E.C.I. 0 A-1349.

140. CATÁLOGO de pasajeros a Indias durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
Redactado por el Personal Facultativo del Archivo General de Indias. Madrid:
Ministerio de Trabajo y Previsión, Publicaciones de la Inspección General de
Emigración, Imp. Espasa-Calpe, 1930-1946, 3 vols., con 6 láminas.
B.N. 5/13354.

141. CATÁLOGO de la Colección “Pellicer”, antes denominada “Grandezas de


España” (Historia, Nobiliaria, Hacienda, Misiones en China, América, Filipinas,
Patronato Real, Cortes del Reino, Festejos, Universidades, etc...). Advertencia
Preliminar por D. Vicente Castañeda. Madrid: Imprenta y Editorial Maestre:
Fundación Juan March, 1957-1960, 4 vols.322

142. CATÁLOGO del Archivo de Simancas. Secretaría de Guerra, Siglo XVIII.


Hojas de Servicio de América. Valladolid: Patronato Nacional de Archivos
Históricos, 1958, 360 p.323

143. CEBALLOS-ESCALERA Y GILA, Alfonso de (marqués de La Floresta). El capitán


segoviano don Francisco Sánchez: poblador del Tucumán. Segovia: Sociedad
Segoviana de Heráldica y Genealogía “Don Gaspar Ibáñez de Segovia”, 1988
(1990 imp.), 1 hoja + 10 p. (Boletín de la Sociedad Segoviana de Heráldica y
Genealogía; 5).324
B.N. VC/21970/7.

144. CERDA, Juan. Mallorca ¿Cuna de Colóm? Felanitx: Imp. Hispana, 1968, 34 p.

145. CERRALBO, marqués de325. “Una crónica de los Moctezuma”. Hidalguía


(Madrid). 5 (1954), p. 341-376.

322. Colección formada por 40 volúmenes reunidos por el cronista Pedro Salazar de
Mendoza (1549-1629).
323. Reseña crítica por: LOHMANN VILLENA, Guillermo. Anuario de Estudios Americanos
(Sevilla). XV (1958), p. 712-713.
324. Trabajo que, originalmente, fue publicado con el título “El capitán Don Francisco
Sánchez, poblador del Tucumán”, en: Revista de Estudios Históricos. Órgano del Instituto
Chileno de Investigaciones Genealógicas (Santiago de Chile). XL/33 (1988), p. 13-20. Esta
obra se conserva en el Fondo de Bibliografía Genealógica depositado en la Sección
Nobleza del Archivo Histórico Nacional (España), con la signatura: G-28.
325. Véase también Manuel de Aguilera y de Ligues, marqués de Cerralbo.
Miguel Luque Talaván 101

146. CHACÓN Y CALVO, José María (conde de Casa Bayona). “Un genealogista
cubano: el conde de San Juan de Jaruco”. Comunicaciones y conclusiones del III
Congreso Internacional de Genealogía y Heráldica. Instituto Internacional de
Genealogía y Heráldica (Madrid, 6 al 11 de octubre de 1955). Madrid: Ediciones
del Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica, 1955, p. 179-186.
A.E.C.I. 929 (46) (063).

147. CHOCANO HIGUERAS, Guadalupe326. “La genovesidad de Cristóbal Colón


según documentos españoles de los siglos XV y XVI”. Revista General de Marina
(Madrid). 219 (agosto-septiembre 1990), p. 195-Ss.

148. CIADONCHA, marqués de327. “La Orden Americana de Isabel La Católica”.


Nobleza Española (Madrid). 34 (febrero 1926), p. 2-3.

149. CIADONCHA, marqués de. “La Real Maestranza de Nueva España”. Nobleza
Española (Madrid). 35 (marzo 1926), p. 2.

150. CIADONCHA, marqués de; Antonio del SOLAR Y TABOADA328. Francisco de


Montejo y los Adelantados del Yucatán. Genealogía de los condes y duques de
Montellano. Notas y documentos biográficos y genealógicos. Badajoz: Tip. Antonio
Arqueros, 1931, 430 p. + 2 hojas.329

151. COLOMBO Y AUTRÁN, Leopoldo. “Datos genealógicos del apellido Autrán”.


Nueva Academia Heráldica (Madrid). Segunda época, IV (1916), p. 87-88.

152. COLÓN, Cristóbal. “Contrastes. Colón, español; existe un documento de


evidente autoridad”. Nobleza Española (Madrid). 44 (diciembre 1926), p. 3.

153. COLÓN, Cristóbal. “Jamaica: señorío colombino”. Revista General de


Marina (Madrid). 219 (agosto-septiembre 1990), p. 241-249.

154. COLÓN DE CARVAJAL [Y GOROSABEL], Anunciada; Guadalupe CHOCANO


HIGUERAS330. “En torno al testamento de Cristóbal Colón del año 1502”. Quinto
Centenario (Madrid). 15 (1989), p. 167-177.

326. Véase también Anunciada Colón de Carvajal [y Gorosabel].


327. Véase también José de Rújula y de Ochotorena, marqués de Ciadoncha.
328. Véase también Antonio del Solar y Taboada.
329. Existe otra edición realizada en Badajoz en 1932. Se puede consultar en: A.E.C.I.
929.2 (46) Buj. y B.N. H-A/7414.
330. Véase también Guadalupe Chocano Higueras.
102 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

155. COLÓN DE CARVAJAL MAROTO Y PÉREZ DEL PULGAR, Cristóbal (duque de


Veragua)331. “El Archivo de la Casa ducal de Veragua”. Hidalguía (Madrid). 28
(1958), p. 413-424.

156. “CÓMO se creó el marquesado del Morro”. Nobleza Española (Madrid). 32


(diciembre 1925), p. 2-3.

157. CORRAL, José del. La duquesa de la Torre. Madrid: Ayuntamiento de


Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas: Instituto de Estudios
Madrileños, 1986, 29 p. (Ciclo de conferencias, Americanos en Madrid; 4).
B.N. 9/178288.

158. COTARELO VALLEDOR, Armando. “Don Mateo Segade Bugueiro, arzobispo de


México, obispo de Cartagena (1605-72)”. Revista de Indias (Madrid). III/7-8 (1942),
p. 41-62; p. 291-321; IV/14 (1943), p. 709-731.332

159. COUTO DE LEÓN, Mª Dolores333. Pruebas para contraer matrimonio con


caballeros de la Orden de Santiago. Madrid: Dirección General del Patrimonio
Artístico y Cultural, Archivo Histórico Nacional, 1976, 291 p.
B.N. B 80 MAD AHN.

160. CRUZ DE CAPRILLE, Josefina. Doña Mencía Calderón, la abuela de la


Argentina. Madrid: 1954.334

161. CUESTA, Luisa. “Una documentación interesante sobre la familia del


Conquistador del Perú”. Revista de Indias (Madrid). VIII/30 (1947), p. 865-892.

162. CUNEO-VIDAL, R. Los duques de Alba, herederos históricos del título de


“encomenderos” de Tarapacá, Sibaya, Iquique y Puerto de Loa. Madrid: Tip. de
Archivos, 1930, 8 p.

163. DEBIEN, Gabriel. “Refugiés de Saint-Domingue expulsés de La Havane en


1809”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). XXV (1978), p. 555-610.

164. DELAUNET, Amadeo. Catálogo de una biblioteca de genealogía y heráldica.


San Sebastián: [s.n.], 1960, 287 p.335

331. Véase también duque de Veragua.


332. Incluye árbol genealógico de la familia Segade-Bugueiro.
333. Véase también María Ángeles Pérez Castañeda.
334. Noticia sobre conferencia acerca de este mismo tema por su autora en: Revista de
Indias. Madrid. XIV/55-56 (1954), p. 263-264.
335. La mayor parte de los materiales recogidos en esta bibliografía son referidos a España,
aunque también han sido incluidas referencias relacionadas con personajes y linajes ibe-
roamericanos.
Miguel Luque Talaván 103

165. DELGADO ORELLANA, José Antonio. “Aspectos de la Hispanidad”. Hidalguía


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C.S.I.C. HAM 23/Cº.

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de Genealogía y Heráldica, 1955, p. 249-255.
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337. Memoria de licenciatura dirigida por el Dr. J. Alcina Franch.
338. Sobre los castellano-leoneses que participaron en la conquista y colonización del
continente americano.
339. Reseña por: GUILLÉN TATO, Julio F. Revista de Indias. Madrid. IV/13 (1943), p.
581-582.
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vos en donde se pueden encontrar antecedentes de ellas”. Hidalguía (Madrid). 89
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174. EDITORIAL. “El hidalgo de la Mar Allá”. Hidalguía (Madrid). 195 (1986), p.
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176. EDITORIAL. “La equiparación de cacique indio a hidalgo”. Hidalguía (Madrid).


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Hidalguía (Madrid). 206 (1988), p. 11-13.

178. EDITORIAL. “Los ‘Quantiosos’ de las Indias”. Hidalguía (Madrid). 207


(1988), p. 157-160.

179. ELORZA Y RADA, Dr. D. Francisco de (abad de Barasoain). Nobiliario del


Valle de Valdorba, con los escudos de armas de sus palacios y casas nobles y rela-
ción de la conquista de Itza en la Nueva España por el conde de Lizárraga.
Segunda Edición, realizada por la Sociedad de Bibliófilos Españoles; presentada
por D. Julio de Atienza, barón de Cobos de Belchite. Madrid: Editorial Maestre,
1958, 348 p. —incluye 123 escudos—.
B.N. 1/207954.

180. ENTRAMBASAGUAS, Joaquín. “Sobre la familia de D. Juan Ruiz de Alarcón”.


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181. ENTRAMBASAGUAS, Joaquín de. “Para la historia de la conquista de la Nueva


España”. Revista de Indias (Madrid). III/8 (1942), p. 375-377.341

340. Los editoriales de Hidalguía. La Revista de Genealogía, Nobleza y Armas (Madrid),


contienen interesantes análisis de diversas cuestiones relacionadas con la Genealogía, la
Heráldica, la Nobiliaria y el Derecho nobiliario, siendo además una valiosa contribución a los
estudios sobre estas ciencias. Una recopilación de los mismos puede verse en: CADENAS Y
VICENT, Vicente de: Heráldica, Genealogía y Nobleza en los editoriales de “Hidalguía”
(1953-1993). (40 años de un pensamiento). Madrid: Ediciones Hidalguía, 1993.
341. Incluye datos sobre las familias Luna y Arellano.
Miguel Luque Talaván 105

182. ENTRAMBASAGUAS Y PEÑA, Joaquín de. Una familia de ingenios, los Ramírez
de Prado. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Patronato
“Menéndez y Pelayo”, Instituto “Antonio de Nebrija”, 1943, 244 p. + 2 hojas, con
8 láminas (Revista de Filología Española; Anejo XXVI).
A.E.C.I. 929.2(46)Ent.
B.N. 4/23225.

183. ESCAGUES DE JAVIERRE, Isidoro. “A los capitanes generales inmerecidamen-


te olvidados. Próceres ennoblecidos por la Historia, pero no por los hombres.
(Debe consagrarse a perpetuidad la suprema hidalguía militar)”. Hidalguía
(Madrid). 26 (1958), p. 113-136.
B.N. 2/3759.

184. ESPEJO Y TAPIA, Juan Luis. Genealogías de ministros del Santo Oficio de la
Inquisición de Lima. Madrid: 1927.

185. ESTEVA FABREGAT, Claudio. “Familia y matrimonio en México. El patrón cul-


tural”. Revista de Indias (Madrid). XXIX/115-118 (1969), p. 173-278.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

186. ESTEVA FABREGAT, Claudio. “Población y mestizaje en las ciudades de


Iberoamérica: siglo XVIII”. Revista de Indias (Madrid). XXXIII-XXXIV/131-138
(1973-74), p. 551-604.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

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Juan Andrés Ximénez de León Manco Capac”. Anuario de Estudios Americanos
(Sevilla). XXIV (1967), p. 1717-1737.

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Aires: [Impresor Argentina], 1961.342

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Indias (Madrid). IX/31-32 (1948), p. 37-95.

190. EZQUERRA ABADÍA, Ramón. “El matrimonio de Bolívar”. Revista de Indias


(Madrid). XLIII/ 172 (1983), p. 689-706.
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342. Reseña por: FRANCISCO GÓMEZ, Antonio de. Revista de Indias (Madrid). XXII/89-90
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191. FALCÓN RAMÍREZ, Javier. Clases, estamentos y razas: España e Indias a tra-
vés del pensamiento arbitrista del marqués de Varinas. Madrid: Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, 1988, 154 p.
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192. FANTONI Y BENEDI, Rafael de. “Tres linajes aragoneses que estuvieron en
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B.N. 3/132965.

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195. FERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Presencia neocastellana en


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196. FERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Aragón en Buenos Aires”.


Hidalguía (Madrid). 160-161 (1980), p. 337-358.

197. FERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Sangre de conquistadores. Los


Ruiz de Ocaña en los siglos XVI, XVII y XVIII”. Hidalguía (Madrid). 166-167
(1981), p. 481-517.
A.E.C.I. 929.2 (Ruiz Ocaña) (82) Fer.

198. FERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Algunos antecedentes acerca del


antiguo linaje de Rivarola y sus ramas en el Río de La Plata”. Hidalguía (Madrid).
175 (1982), p. 881-920.

199. FERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Antecedentes sobre el linaje de


Díez de Andino en el Río de La Plata”. Hidalguía (Madrid). 178-179 (1983), p.
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200. FERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Los Conget en Buenos Aires


(Siglos XVII y XVIII)”. Hidalguía (Madrid). 180 (1983), p. 805-814.

201. FERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Extremeños en Buenos Aires”.


Hidalguía (Madrid). 184-185 (1984), p. 413-430.
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202. FERNÁNDEZ DEL CASTILLO, Francisco. Doña Catalina Xuárez Marcayola, pri-
mera esposa de Hernán Cortés y su familia. [S.l.]: Imp. Vitoria, 1920, 194 p. + XII
p. + 1 hoja + láminas. I-XVII.
B.N. 2/86778.

203. FERNÁNDEZ DEL VAL Y ALFARO, Joaquín Alberto. “Los Fernández del Val en
la política costarricense”. Comunicaciones al XV Congreso Internacional de las
Ciencias Genealógicas (19 a 26-IX-1982, Madrid). Madrid: Instituto Salazar y Castro,
1983, tomo II, p. 5-27.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929 CON-15.

204. FERNÁNDEZ MARTÍN, L. “El almirante Luis Colón y su familia en Valladolid,


1554-1661”. Cuadernos Colombinos (Valladolid). 13 (1986).

205. FERNÁNDEZ MOTA, María Teresa. “Puerto Rico, años 1866-1872. Ministerio
de Ultramar, Gracia y Justicia”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 519-528.

206. FERNÁNDEZ VARGAS, Valentina. “El control señorial en España y la emigra-


ción a las Indias. Una aproximación al tema”. América y la España del siglo XVI:
homenaje a Gonzalo Fernández de Oviedo cronista de Indias en el V centenario
de su nacimiento (Madrid, 1478); edición preparada por Francisco de Solano y
Fermín del Pino. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto
“Gonzalo Fernández de Oviedo”, 1982-1983, tomo II, p. 27-38.

207. FERRER TEVAR, Celia. “Los Mendoza, titulares de virreinatos en América”.


Wad-Al-Hayara (Guadalajara)343. 16 (1989), p. 163-188.

208. FIGUEROA Y MELGAR, Alfonso de (marqués de Gauna). “Linajes que forja-


ron la Hispanidad”. Hidalguía (Madrid). 83 (1967), p. 497-524.

209. FIGUEROA Y MELGAR, Alfonso de (marqués de Gauna). “Ascendencia cace-


reña de un presidente hispanoamericano”. Hidalguía (Madrid). 89 (1968), p.
459-472.

210. FIGUEROA Y MELGAR, Alfonso de (duque de Tovar)344. “Ascendencia extre-


meña de Gertrudis Gómez de Avellaneda”. Hidalguía (Madrid). 96 (1969),
p. 585-602.

211. FLORESTA, marqués de La. “El artículo VII de las Constituciones de la Real y
Americana Orden de Isabel La Católica”. Hidalguía (Madrid). 193 (1985), p. 777-784.

343. El título completo de esta publicación es: Wad-Al-Hayara. Revista de Estudios de


la Institución Provincial de Cultura “Marqués de Santilana” de Guadalajara.
344. Véase también duque de Tovar.
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212. FLÓREZ DE OCÁRIZ, Juan. Genealogías del Nuevo Reino de Granada.


Publicación dirigida, anotada e ilustrada por Enrique Ortega Ricaute345, jefe del
Archivo Histórico Nacional, con la colaboración de la señorita Carlota Bustos
Losada. Bogotá: MCMXLIV, II tomos.346

213. FLOYD, Troy S. The Columbus dynasty in the Carribbean, 1492-1526.


Alburquerque: University of New Mexico Press, 1973.347
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

214. FONTANEDA PÉREZ, Eugenio. Raíces castellanas de José de San Martín.


Prehistoria sanmartiniana. Cervatos de la Cueza. Madrid: Aguilar, 1980.348

215. FREUNDT Y ROSELL, Alejandro. “Un linaje peruano, descendiente directo y


repetidas veces de cuatro hidalgos españoles que participaron en la fundación de
Piura”. Hidalguía (Madrid). 69 (1965), p. 257-267.

216. FREUNDT Y ROSELL, Alejandro. “El linaje de los Cacho en el Perú”.


Hidalguía (Madrid). 87 (1968), p. 153-180.

217. FREUNDT Y ROSELL, Alejandro. “Genealogistas peruanos”. Hidalguía (Madrid).


102 (1970), p. 721-728.

218. FRIEDE, Juan. “Los estamentos sociales en España y su contribución a la


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219. FUENTES BAJO, María Dolores. “Familia, matrimonio y poder en la Caracas


colonial: el caso de los Jerez Aristeguieta, 1786-1809”. Europa e Iberoamérica.
Cinco siglos de intercambios, Actas del IX Congreso Internacional de Historia de
América de AHILA. Sevilla: AHILA: Junta de Andalucía, 1992, I, p. 371-389.

345. Véase también Enrique Ortega Ricaute.


346. Reseña por: FERRÁN [SALVADOR], Vicente. Archivos de Genealogía y Heráldica
(Madrid). 4 (octubre-diciembre 1952), p. 257-258. Existe una reedición, cuyos datos son:
FLÓREZ DE OCÁRIZ, Juan: Libro primero de las Genealogías del Nuevo Reino de Granada.
Edición facsimilar de la impresión de Madrid de 1674. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo,
Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1990. FLÓREZ DE OCÁRIZ, Juan: Libro Segundo de
las Genealogías del Nuevo Reino de Granada. Edición facsimilar de la impresión de Madrid
de 1676. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1990.
Estas obras se conservan en el Fondo de Bibliografía Genealógica depositado en la Sección
Nobleza del Archivo Histórico Nacional (Toledo, España), con las signaturas: G-21 y G-22,
respectivamente.
347. Reseña por: SÁENZ DE SANTA MARÍA, Carmelo. Revista de Indias (Madrid). XXXV/139-
142 (1975), p. 281-282.
348. Reseña por: HILTON, Sylvia L. Revista de Indias (Madrid). XL/159-162 (1980),
p. 482-483.
Miguel Luque Talaván 109

220. FUENTES BAUDRIT, Dr. Hernán. “La hidalguía en Costa Rica”. Comunicaciones
al XV Congreso Internacional de las Ciencias Genealógicas (19 a 26-IX-1982,
Madrid). Madrid: Instituto Salazar y Castro, 1983, tomo II, p. 91-112.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929 CON-15.

221. FUENTES CARVALLO, Rafael L. Estudios sobre la genealogía del Libertador...


Madrid: Embajada de Venezuela, 1974, 3 hojas + 63 p. + 1 hoja plegada—.
A.E.C.I. 929. 2 (Bolívar) (46) Fue.
B.N. H-A/49711.
B.N. H-A/56850.

222. GANDT, Juan Pedro de. “Primeras andaduras americanas de las órdenes
militares en los documentos pontificios del siglo XVI”. Hidalguía (Madrid). 232-
233 (1992), p. 583-591.

223. GALLINAL Y HEBERT, Alejandro del. “El señor frente al advenedizo en


Hispanoamérica”. Hidalguía (Madrid). 5 (1954), p. 393-400.
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Históricos sobre San Sebastián (San Sebastián). 24 (1990), p. 105-134.

225. GARCÍA-ABÁSOLO [GONZÁLEZ], Antonio. “El mundo privado de los conquista-


dores y sus descendientes”. Actas del Congreso de Historia del Descubrimiento
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226. GARCÍA BERNAL, Manuela Cristina. La sociedad de Yucatán (1700-1750).


Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, 1972, XIII, 195 p. —
incluye un mapa plegado— (Publicaciones de la Escuela de Estudios
Hispanoamericanos de Sevilla; 207).349
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). AMAA 10063.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

227. GARCÍA BERNAL, Manuela Cristina. “La aristocracia de Yucatán (siglo XVII)”.
América: encuentro y asimilación. Actas de las Segundas jornadas de historiado-
res americanistas (oct. 1988). Granada: 1988, p. 317-331.

349. Reseña por: GONZÁLEZ GONZÁLEZ, Alfonso. Revista de Indias (Madrid). XXXV/139-142
(1975), p. 282-283.
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228. GARCÍA CARRAFFA, Alberto; Arturo GARCÍA CARRAFFA350. Enciclopedia heráldi-


ca y genealógica hispano-americana. Diccionario heráldico y genealógico de ape-
llidos españoles y americanos. Madrid: Imp. Antonio Marzo, Imp. Radio, 1920-
1958, 80 vols. -con 785 láminas-.
B.N. S 34/130-200.
M-Histor. SL/Mostrador.

229. GARCÍA CARRAFFA, Alberto; Arturo GARCÍA CARRAFFA. “Influencia de la


Heráldica y la Genealogía en las relaciones hispanoamericanas”. Primer Congreso
de Genealogía y Heráldica. Barcelona: 1930, tomo I.

230. GARCÍA GARRIDO, Sebastián. “Iconografía heráldica de los Moctezuma en


Ronda”. Coloquio Internacional de Heráldica. Las armerías al comenzar la Edad
Moderna y su proyección al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio Internacional
de Heráldica (Cáceres, 30 sept. - 4 oct. de 1991). Organizado por la Académie
Internationale d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez Pidal de Navascués.
Madrid: Dirección General de Archivos Estatales, 1993, p. 91-104.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

231. GARCÍA GIRÁLDEZ, T. “Las redes familiares vascas en las instituciones colo-
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232. GARCÍA GIRÁLDEZ, T. “Las estrategias de penetración de las redes familiares


vascas en las asociaciones gremiales. El Consulado de Comercio de Guatemala”.
IV Congreso Español de Latinoamericanistas. Salamanca: 1994, p. 1387-Ss.

233. GARCÍA-MERCADAL Y GARCÍA-LOYGORRI, Fernando. “Dos quimeras nobilia-


rias: el reino de la Araucania y la Corona azteca”. Hidalguía (Madrid). 164 (1981),
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234. GARCÍA-ORDÓÑEZ, Antonio. “Evolución de las armas de la República


Oriental del Uruguay”. Revista Iberoamericana de Heráldica (Madrid). 3 (1993),
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235. GARCÍA VALDECASAS, Guillermo. La ascendencia española de Cristóbal


Colón. Granada: Imp. P. Román, 1970, 43 p.
B.N. H-A/43186.

236. GARDEL, Luis D. Les armoiries ecclésiastiques au Brésil (1551-1962). Río


de Janeiro: [s.n.], 1963, 584 p. —ilustraciones de escudos de armas—.351

350. Véase también Endika de Mogrobejo.


351. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 83 (1967),
p. 436.
Miguel Luque Talaván 111

237. GARRAMIDA PRIETO, Enrique. “El problema del mestizaje en el Inca


Garcilaso de la Vega: nueva documentación sobre su descendencia”. Boletín de la
Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes (Córdoba).
LX/117 (julio-diciembre 1989), p. 235-240.

238. GARRIDO DOMÍNGUEZ, A. “Una familia rondeña: los Moctezuma”.


Miscelánea de estudios rondeños y otros estudios. Homenaje al profesor D. Manuel
Martín Rivero. Ronda: Instituto de Formación Profesional, 1981 [1982], p. 324-ss.

239. GAUDIER, Martín. Genealogías puertorriqueñas (partidas de bautismos y bio-


grafías). Burgos: Imprenta de Aldecoa, 1963-1964, 653 p.352
C.S.I.C. HA; W-W/13; R. 44445.
SE-Es-His. W-W/13.

240. GENEALOGÍA. Pizarro. (Documentación histórica del Archivo de Simancas).


[S.l.]: [ciclostil], [s.a.], 160 p.
A.E.C.I. R 929.2 (Pizarro) (85) Gen.

241. GIL, Juan. “Sobre la vida familiar de Vicente Yáñez Pinzón”. Revista de
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242. GIL-BERMEJO, GARCÍA, Juana. “Pasajeros a Indias”. Anuario de Estudios


Americanos (Sevilla). XXXI (1974), p. 323-384.

243. GIL-BERMEJO, GARCÍA, Juana. “La Casa de Alba y América”. Anuario de


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244. GIL DE BALENCHANA, Mariano. “Perú y España. Demostración de cariño.


Ofrenda histórica”. Nueva Academia Heráldica (Madrid). 2ª época, X (septiembre-
octubre 1923), p. 129.

245. GOLDBERG, Rita. Nuevos documentos y glosas cortesianas. Hernán Cortés y


su familia en los archivos españoles. Madrid: Ediciones José Porrúa Turanzas,
1987, 189 p. (Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva
España; 47).
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246. GÓMEZ DE OROZCO, Federico. “¿Cuál era el linaje paterno de Cortés?”.


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352. Existe otra edición titulada: Genealogías puertorriqueñas. Espluges de Llobregat:


Tall. Ariel, 1973. [A.E.C.I. 1B - 24.626].
112 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

247. GÓMEZ-TABANERA, José Manuel. “El emigrante asturiano José Menéndez


(Miranda de Avilés, 1846 - Buenos Aires, 1916), “rey sin corona” de Patagonia y Tierra
de Fuego (Chile / Argentina) y la extinción de los indígenas”. Boletín del Instituto
de Estudios Asturianos (Oviedo). XL/119 (septiembre-octubre 1986), p. 937-ss.

248. GONZÁLEZ-BLANCO, Pedro. Genealogía de los apellidos Trujillo, Molina,


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249. GONZÁLEZ DE SAN SEGUNDO, Miguel Ángel. “Pervivencia de la organización


social aborigen. (Contribución al estudio del cacicazgo y su ordenación por el
Derecho indiano)”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). XXXIX (1982), p.
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250. GONZÁLEZ DE SAN SEGUNDO, Miguel Ángel. “Noticia de ministros de las


audiencias indianas procedentes de las universidades aragonesas”. Hidalguía
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251. GONZÁLEZ ECHEGARAY, Mª del Carmen. “Notas sobre “ausentes en Indias”


sacadas de unos padrones de Cantabria”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p.
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252. GONZÁLEZ ECHEGARAY, Mª del Carmen. El virrey Revillagigedo y sus oríge-


nes. Santander: Diputación Regional de Cantabria: Institución Cultural de
Cantabria, 1990, 103 p354

253. GONZÁLEZ MUÑOZ, Victoria; Ana Isabel MARTÍNEZ ORTEGA. Cabildos y élites
capitulares en Yucatán. (Dos estudios). Prólogo de M. C. García Bernal. Sevilla:
Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1989.
A.E.C.I. 0 C-8441.

254. GRAU SÁNCHEZ, Salvador. “Los apellidos del Becerro de Behetrías y sus
asentamientos en América”. Hidalguía (Madrid). 234-235 (1992), p. 655-670.

255. GUARDA GEYWITZ, Fernando. “La Casa de los condes de Cartago y mar-
queses de Tablasa”. Hidalguía (Madrid). 17 (1956), p. 481-496. 18 (1956), p. 625-
640. 19 (1956), p. 745-752.

256. GUIMERA LÓPEZ, Coriolano. “Un ilustre jurista canario en Venezuela:


Antonio José Álvarez de Abreu, I marqués de la Regalía”. Hidalguía (Madrid). 219
(1990), p. 245-259.

353. Sobre el General Rafael Leónidas Trujillo Molina, Presidente de la República Dominicana.
354. Existe otra edición patrocinada por la Institución Cultural de Cantabria y publica-
da, también en Santander, en 1990.
Miguel Luque Talaván 113

257. GUTIÉRREZ ESCUDERO, Antonio. “Colonos, familias pobladoras y fundación de ciu-


dades en La Española, 1684-1768”. El Reino de Granada y el Nuevo Mundo. Actas del V
Congreso Internacional de Historia de América. Granada: 1994, vol. III, p. 453-466.

258. GUZMÁN, José Alejandro355. Títulos nobiliarios en el Ecuador. Prólogo del


conde de Canilleros. Madrid: Imp. Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de
Jesús, 1957, 334 p. + 1 hoja.
A.E.C.I. 929 (866) Guz.
B.N. H-A/29685.
B.N. 1/206050.
SE-Es-His. N/6003.

259. HAROT, Eugéne. “Armoiríes de la République de Panama”. Academia


Heráldica (Madrid). (1910), p. 266 y p. 294.

260. HERAS, H. Los orígenes de la heráldica india. Madrid: Tip. de Archivos,


1934, 23 p. + láminas 1 - 9.
B.N. V/Cª 1516 25.

261. HERAS [Y PÉREZ-]BORRERO, Francisco Manuel de las. “Compra de títulos


nobiliarios en Perú durante el reinado de Carlos II”. Hidalguía (Madrid). 154-155
(1979), p. 395-400.

262. HERAS [Y PÉREZ-]BORRERO, Francisco Manuel de las. “Aproximación a la


nobleza española. Estudio histórico desde la Reconquista a la caída de los Austrias”.
Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 577-596.

263. HERAS [Y PÉREZ-]BORRERO, Francisco Manuel de las. Apuntes sobre institu-


ciones nobiliarias en España. Madrid: Editorial Prensa y Ediciones Iberoamericanas,
1994 (Colección Heráldica Persevante de Borgoña; 10), 133 p.

264. HEREDIA HERRERA, Antonia. “Dos documentos completan la historia de la


familia Colón”. Sevilla 92 (Sevilla). 2 (febrero 1985), p. 11-Ss.

265. HERNÁNDEZ DE BURZACO Y BARRIOS, Hugo. “Dos cartas dotales en el Buenos


Aires del siglo XVIII”. Hidalguía (Madrid). 81 (1967), p. 165-176.

266. HERNÁNDEZ PIZA, Mario. “Don José María de Zamora y Coronado”.


Hidalguía (Madrid). 154-155 (1979), p. 481-485.

355. Véase también Miguel Muñoz de San Pedro e Hinojosa, conde de Canilleros y de
San Miguel.
114 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

267. HERRERA [-VAILLANT], Antonio A. de. “Mercedes de tierras otorgadas por el


Ayuntamiento de La Habana entre 1552 y 1600”. Hidalguía (Madrid). 113 (1972),
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268. HERRERA-VAILLANT, Antonio A. de. “La Virgen de la Caridad del Cobre, el


hidalgo Sánchez de Moya y la supervivencia de Santiago de Cuba”. Hidalguía
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269. HURTADO DE MENDOZA, Enrique (marqués de San Juan de Rivera). “Con


motivo del compromiso del heredero del Gran Ducado de Luxemburgo: apuntes
sobre la familia Mestre en Cuba”. Hidalguía (Madrid). 164 (1981), p. 17-44.356

270. HURTADO DE MENDOZA, Enrique (marqués de San Juan de Rivera).


“Grandezas de España, concedidas y ostentadas por nativos de Cuba (sic)”.
Hidalguía (Madrid). 232-233 (1992), p. 465-497.

271. HURTADO DE MENDOZA, Enrique (marqués de San Juan de Rivera). “Pedroso:


cuatrocientos años del establecimiento de esta familia en Cuba”. Hidalguía (Madrid).
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272. HURTADO DE MENDOZA, Enrique (marqués de San Juan de Rivera). “La pie-
dra armera de los Zayas en Cuba: su valor genealógico”. Hidalguía (Madrid). 250-
251 (1995), p. 377-383.

273. HURTADO DE MENDOZA, Enrique (marqués de San Juan de Rivera). “Los


Centurión, marqueses de Estepa, y su línea cubana”. Hidalguía (Madrid). 256-257
(1996), p. 337-352.

274. ICAZA, Francisco A. de. Diccionario autobiográfico de los conquistadores


y pobladores de Nueva España. Sacado de los textos originales por Francisco A. de
Icaza. Madrid: [s.n.], 1923, 2 vols.357

275. IGLESIAS, Julio. “Documentos para nuestra historia colonial en Filipinas”.


Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 2ª época, I/4-5 (julio-octu-
bre 1927), p. 360-ss.

276. IGLESIAS, Julio. “Cano, y no Elcano”. Revista de Historia y de Genealogía


Española (Madrid). (1929), p. 485.

356. Esta documentada investigación estudia la genealogía de S.A.R. la Gran Duquesa


heredera María Teresa de Luxemburgo, nacida doña María Teresa Mestre y Batista, de
noble sangre cubana, casada con S.A.R. el Gran Duque heredero Enrique de Luxemburgo.
357. Reeditado en: Guadalajara, Jal., México: Edmundo Aviña Levy Editor, 1969.
(Biblioteca de Facsímiles Mexicanos; 2.).
Miguel Luque Talaván 115

277. ÍNDICE de pruebas de los caballeros de la Real y Distinguida Orden


Española de Carlos III desde su institución hasta el año 1847. Madrid: Est. Tip. de
la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1904, 101 p.

278. IRIARE, Joaquín. Fray Francisco de Vitoria, del linaje de los Arcayas de
Vitoria - Álava. Madrid: 1949.358

279. ITURRIZA Y GUILLÉN, Carlos. Algunas familias caraqueñas. Caracas: 1967359,


2 vols.

280. ITURRIZA Y GUILLÉN, Carlos. Algunas familias de Cumaná. Caracas:


Italográfica, 1973, 828 p.360

281. IVIRIAU, Jorge. “Antecedentes de la familia Du Quesne”. Hidalguía (Madrid).


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282. JAUREGUIZAR, marqués de. “Los Velasco, linaje palentino con descendencia
hispanoamericana”. Hidalguía (Madrid). 180 (1983), p. 853-864.

283. JAVIERRE MUR, Aurea L.; María Ángeles PÉREZ CASTAÑEDA361. Pruebas para el
ingreso de religiosos en la Orden de Santiago. Catálogo de los expedientes de reli-
giosos existentes en el Archivo Histórico Nacional. Madrid: Ministerio de Educación y
Ciencia, Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural, Archivo Histórico
Nacional, [1976], 194 p.
B.N. B-80 MAD. A.H.N.

284. JIMÉNEZ AJENJO, E. Régimen jurídico de los títulos de nobleza de España,


América y Filipinas. 1955, 294 p.*

285. JUÁREZ, Abel. “Las redes de poder de una oligarquía regional”. Boletín
Americanista. (Barcelona). 45 (1995), p. 201-219.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). PP 1409.

358. Reseña por: MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. Revista de Indias (Madrid). IX/37-
38 (1949), p. 785-786.
359. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 117 (1973), p. 151.
360. Recensión en: Hidalguía (Madrid). 123 (1974), p. 152.
361. Véase también María Ángeles Pérez Castañeda.
*. No me ha sido posible localizar y consultar esta obra, que por su título parece reves-
tir un gran interés. La referencia ha sido extraida de otros trabajos en los que aparece cita-
da. Su potencial importancia y el hecho de no haberla localizado en los centros de de inves-
tigación consultados, inducen a pensar en la posibilidad de que no llegase a ser publicada
362. Reseña por: MAGARIÑOS, Santiago. Revista de Indias (Madrid). II/3 (1941), p. 178.
Existe otra edición publicada en: Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1944, 152 p. (Colección
Austral. Serie verde: ensayos y filosofía; 159). [B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 92 (46) JUN].
116 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

286. JUNCO, Alfonso. Sangre de Hispania. Buenos Aires: 1940.362

287. KONETZKE, Richard. “Documentos para la historia y crítica de los registros


parroquiales en las Indias”. Revista de Indias (Madrid). VII/25 (1946), p. 581-586.

288. KONETZKE, Richard. “La formación de la nobleza en Indias”. Anuario de


Estudios Americanos (Sevilla). III/10 (1951), p. 330-358.

289. KONETZKE, Richard. Colección de documentos para la historia de la for-


mación social de Hispanoamérica (1493-1810). Madrid: Consejo Superior de Investi-
gaciones Científicas, 1953, 3 vols.363

290. LAFARGA, Adolfo. “Los vascos en el descubrimiento y colonización de


América. Aportación humana de las encartaciones vizcaínas”. Hidalguía (Madrid).
15 (1956), p. 217-224.

291. LAFUENTE MACHAIN, Ricardo de. Familias coloniales. Ascendientes america-


nos de la Casa Primo de Rivera. [S.l.]: [s.n.], 1927, 25 p. + 1 lámina.
B.N. V/Cª 949 31.

292. LAFUENTE MACHAIN, Ricardo de. Los portugueses en Buenos Aires: siglo XVII.
Madrid: [s.n.], 1931, 174 p.

293. LA LINDE, barón de. “Dos jóvenes amigas de 1826”. Revista de Historia y de
Genealogía Española (Madrid). Año III, III/11 (15-noviembre-1914), p. 492-Ss.364

294. LANGUE, Frédérique. “Del minero rico a la nobleza: el papel de la frontera


zacatecana en la formación de una élite económica y social”. Anuario de Estudios
Americanos (Sevilla). XLIV (1987), p. 173-193.

295. LANGUE, Frédérique. “Las élites en América española, actitudes y mentali-


dades”. Boletín Americanista (Barcelona). 42-43 (1992-1993), p. 123-139.

296. LANGUE, Frédérique. “Las élites en América colonial (siglos XVI-XIX).


Recopilación Bibliográfica”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). LIV/1 (1997),
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297. LARA MAZCANO, Mercedes de L. Antecesores de un venezolano. [S.l.]:


[ciclostil], 1969, XIV p.
A.E.C.I. F 929.1(87) LAR.

363. Reseña por: GÓMEZ MOLLEDA, María Dolores. Revista de Indias (Madrid). XIV/55-56
(1954), p. 219-222.
364. Sobre la amistad entre Dª Dolores de Chlussowiez y Colón, baronesa de Escriche
(descendiente del almirante D. Cristóbal Colón) y Dª Eugenia de La Ferronnays, condesa
de Mun.
Miguel Luque Talaván 117

298. LARIOS MARTÍN, Jesús. Hidalguías e hidalgos de Indias. Madrid: Asociación


de Hidalgos a Fuero de España, 1958, 29 p.
B.N. H-A/31382.

299. LASSO DE LA VEGA Y LÓPEZ DE TEJADA, Miguel (marqués del Saltillo)365.


Linajes de Potosí. Madrid: 1949, 92 p. + 1 hoja + 2 láminas.
A.H.N. F 865.

300. LASSO DE LA VEGA [Y LÓPEZ DE TEJADA], Miguel [(marqués del Saltillo)].


Historia nobiliaria española. Constribución a su estudio. Madrid: Tecnos, 1951,
598 p.

301. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “Solares ilustres. Alonso de Ercilla”. Nobleza
Española (Madrid). 12 (abril 1924), p. 3.

302. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “El poeta Garci Laso [sic] de La Vega”. Nobleza
Española (Madrid). 15 (julio 1924), p. 2.

303. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “D. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza”. Nobleza
Española (Madrid). 18 (octubre 1924), p. 3.

304. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “Españoles ilustres. El conquistador Pedro de


Alvarado”. Nobleza Española (Madrid). 27 (julio 1925), p. 1-2.

305. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “El general D. Pablo Morillo”. Nobleza Española
(Madrid). 28 (agosto 1925), p. 2.

306. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “El condado de la Mortera. Servicios a la patria
que se perpetuaron con esta dignidad nobiliaria”. Nobleza Española (Madrid). 33
(enero 1926), p. 2-3.

307. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “El condado de Revillagigedo. Breves noticias
de los servicios que con él se premiaron”. Nobleza Española (Madrid). 34 (febre-
ro 1926), p. 2.

308. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “El marquesado de la Conquista Real”. Nobleza
Española (Madrid). 35 (marzo 1926), p. 1-Ss.

309. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “Ducados de Veragua y de La Vega de la isla


Española”. Nobleza Española (Madrid). 42 (octubre 1926), p. 2.

365. Véase también marqués del Saltillo.


118 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

310. LAVÍN DEL NOVAL, Gonzalo. “Biografías de títulos nobiliarios. Cómo se


alcanzan y por qué se concedieron”. Comunicaciones y conclusiones del III
Congreso Internacional de Genealogía y Heráldica. Instituto Internacional de
Genealogía y Heráldica (Madrid, 6 al 11 de octubre de 1955). Madrid: Ediciones
del Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica, 1955, p. 287-ss.
A.E.C.I. 929(46) (063).
B.N. 1/206138.

311. LAXALT, Robert. “Observaciones de un americano sobre el país de sus


antepasados”. Los Vascos. 1990, p. 71-78.

312. LECEA Y NAVAS, Julio [de]366. “Notas del mes. Escudo concedido por el rey
de España a Tegucigalpa, Honduras”. Academia Heráldica (Madrid). (septiembre
1906), p. 49-52.

313. LECEA Y NAVAS, Julio de. “Los descendientes de Thomas Lake”. Academia
Heráldica (Madrid). (noviembre 1910), p. 289-293.

314. LEJARZA, Fidel de. “Fuentes documentales. La historia misionera en Los


americanos en las órdenes nobiliarias”. Missionalia Hispanica (Madrid). 21 (1950),
p. 443-524.367

315. LEÓN TELLO, Pilar. Damas nobles de la reina María Luisa. Indice de expe-
dientes de la Orden conservados en el Archivo Histórico Nacional. Madrid: Dirección
General de Archivos y Bibliotecas, 1965, 268 p. + 1 hoja.
B.N. B 99 ODM.
B.N. 1/112645.

316. LEVILLIER, Roberto. Probanzas de méritos y servicios de los conquistadores.


Gobernación del Tucumán. Documentos del Archivo de Indias. Madrid: Colección
de Publicaciones Históricas de la Biblioteca del Congreso Argentino, 1919, 2 vols.368

317. LIBRO de los privilegios del almirante don Cristóbal Colón (1498). Estudio
preliminar, edición y notas, por Ciriaco Pérez-Bustamante. Madrid: Real Academia
de la Historia, 1951, lxv, 202 p.: facsímil.

366. Julio de Lecea y Navas fue director de la revista Academia Heráldica.


367. Recoge una lista de misioneros en Indias, así como algunos datos relacionados con
ellos. Estos han sido extraídos por el autor, de la obra de Guillermo Lohmann Villena (Los
americanos en las órdenes nobiliarias (1529-1900). Madrid: Instituto “Gonzalo Fernández
de Oviedo”, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1947, 2 vols.). Los misioneros
aparecen frecuentemente en aquellos procesos, de aspirantes a un hábito de una de las
órdenes militares del reino, en los que actuaron como testigos.
368. Incluye: tomo I (1548-1583); tomo II (1583-1600).
369. Reseña por: EZQUERRA ABADÍA, Ramón. Revista de Indias (Madrid). XIV/55-56
(1954), p. 205-207.
Miguel Luque Talaván 119

318. LIRA MONTT, Luis de. “La distinción de Estados en Indias”. Hoja informa-
tiva del Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica (Madrid). VIII/172
(1961), p. 86-88. VIII/174 (1961), p. 95-96. 370

319. LIRA MONTT, Luis [de]. “Privilegio de nobleza a la profesión de la minería


en Indias”. Hidalguía (Madrid). (1974), p. 309-328.371
A.E.C.I. 1B - 31.709.

320. LIRA MONTT, Luis [de]. Bases para un estudio del Fuero Nobiliario en
Indias. Madrid: Instituto Salazar y Castro, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 1976, 1 hoja + 37 p.
A.E.C.I. 1B - 31.713.

321 LIRA MONTT, Luis [de]. “La prueba de la hidalguía en el Derecho indiano”.
Hidalguía (Madrid). 140 (1977), p. 65-100.

322. LIRA MONTT, Luis [de]. “Probanzas nobiliarias exigidas para la admisión en
la Compañía de Caballeros Americanos de Reales Guardias de Corps”. Hidalguía
(Madrid). 148-149 (1978), p. 337-348.

323. LIRA MONTT, Luis [de]. “Las relaciones de méritos y servicios de los ameri-
canos y su valor probatorio de nobleza”. Estudios genealógicos, heráldicos y nobi-
liarios, en honor de don Vicente de Cadenas y Vicent con motivo del XXV aniver-
sario de la revista Hidalguía. Madrid: 1978, tomo I, p. 465-478.
B.N. 4/147098.

324. LIRA MONTT, Luis [de]. “Normas sobre la concesión de títulos de Castilla
a los residentes en Indias”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 629-656.
A.E.C.I. 929 (8.03). (463) Lir.
C.S.I.C. R. 167.725.

325. LIRA MONTT, Luis [de]. “Un título de caballero de Espuela Dorada registrado
en el Cabildo de Santiago de Chile”. Hidalguía (Madrid). 172-173 (1982), p. 303-319.

326. LIRA MONTT, Luis [de]. “Las cédulas auxiliatorias en el derecho nobiliario
indiano”. Hidalguía (Madrid). 178-179 (1983), p. 479-496.

370. Concerniente a este mismo tema, véase: LIRA MONTT, Luis [de]: “La distinción de
Estados en Indias”. Ponencia presentada a la VII Asamblea de la Asociación de Hidalgos.
Gacetilla del Estado de Hidalgos (Madrid). 17 (octubre 1961). LIRA MONTT, Luis [de]: “Otras
noticias sobre la distinción de Estados en Indias”. Ponencia presentada a la VIII Asamblea
de la Asociación de Hidalgos. Gacetilla del Estado de Hidalgos (Madrid). 28 (noviembre
1962).
371. Referente a la misma cuestión, Luis de LIRA MONTT, publicó un artículo titulado:
“Privilegio nobiliario otorgado por Carlos IV al ejercicio de la profesión minera en Indias”.
Boletín de la Academia Chilena de la Historia (Santiago de Chile). 87 (1973), p. 273-288.
120 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

327. LIRA MONTT, Luis [de]. “Genealogía de la Venerable Sierva de Dios chilena
doña Dorotea de Chopitea y Villota”. Hidalguía (Madrid). 180 (1983), p. 917-928.

328. LIRA MONTT, Luis [de]. “Juan Luis Espejo y la genealogía chilena”. Hidalguía
(Madrid). 200 (1987), p. 175-188.

329. LIRA MONTT, Luis [de]. “Reflexiones en torno del llamado “matriarcado”
colonial hispanoamericano”. Hidalguía (Madrid). 206 (1988), p. 15-28.

330. LIRA MONTT, Luis [de]. “Caballeros chilenos en la Orden de Carlos III
(1780-1830)”. Hidalguía (Madrid). 212 (1989), p. 83-118.

331. LIRA MONTT, Luis [de]. “El escudo de armas de la Real Universidad de San
Felipe”. Hidalguía (Madrid). 220-221 (1990), p. 479-495.372

332. LIRA MONTT, Luis [de]. “La fundación de mayorazgos en Indias”. Hidalguía
(Madrid). 232-233 (1992), p. 561-581.

333. LIRA MONTT, Luis [de]. “La legitimación por Rescripto Real en Indias”.
Hidalguía (Madrid). 283-289 (1993), p. 305-320.

334. LLIDO VICENTE, Ramón. Capítulo hispanoamericano de caballeros del Corpus


Christi en Toledo. Prólogo de Gregorio Marañón. Madrid: Cultura Hispánica, 1967,
55 p. —con láminas— + 1 hoja.373
A.E.C.I. S 929.71 (46) Llid.
B.N. VC/6467/20.

335. LOHMANN VILLENA, Guillermo. Los americanos en las órdenes nobiliarias


(1529-1900). Madrid: Instituto “Gonzalo Fernández de Oviedo”, Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, 1947, 2 vols.374
A.E.C.I. 1B - 31.721.
B.N. H-A/13269-70.

372. En este artículo, Luis Lira Montt aborda el estudio del escudo de armas de la Real
Universidad de San Felipe, en Santiago de Chile.
373. Véase también: Capítulo.
374. Existe una reedición: LOHMANN VILLENA, Guillermo. Los americanos en las órdenes
nobiliarias. Preámbulo de Francisco de Solano. Madrid: Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, 1993, 2 vols. (Colección Biblioteca de Historia de América; 7).
[B.N. B 99 OM.] [[Link]. 14/313/1] [[Link]. 14/313/2]. Véase también Fidel de
Lejarza.
Miguel Luque Talaván 121

336. LOHMANN VILLENA, Guillermo. El señorío de los marqueses de Santiago de


Oropesa en el Perú. Madrid: Gráfica Administrativa, 1948, 116 p.375
A.E.C.I. 929.2(85) Loh.

337. LOHMANN VILLENA, Guillermo. “Las compañías de gentileshombres, lanzas y


arcabuces de la guardia del Virreinato del Perú”. Anuario de Estudios Americanos
(Sevilla). XIII (1956), p. 141-215.

338. LOHMANN VILLENA, Guillermo. “La ascendencia española del Inca Garcilaso
de La Vega. Precisiones genealógicas”. Hidalguía (Madrid). 28 (1958), p. 369-384.
29 (1958), p. 681-700.
B.N. 2/3759.

339. LOHMANN VILLENA, Guillermo. Tres catalanes, virreyes en el Perú. Madrid:


Instituto Salazar y Castro, 1962, 30 p.
B.N. H-A/34052.

340. LOHMANN VILLENA, Guillermo. “Breve reseña de las fuentes más importan-
tes para estudios genealógicos en la América del Sur”. Hidalguía (Madrid). 98
(1970), p. 37-96.
A.E.C.I. 1B - 28.278.

341. LOHMANN VILLENA, Guillermo. Los ministros de la Audiencia de Lima en el


reinado de los Borbones (1700-1821). Esquema de un estudio sobre un núcleo
dirigente. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1974, 200 p. —con
ilustraciones—.376
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

342. LOHMANN VILLENA, Guillermo. “Los Fernández de Córdoba. Un linaje pre-


ponderante en el Perú en los siglos XVI y XVII”. Anuario de Estudios Americanos
(Sevilla). XLV (1988), p. 167-240.

343. LOHMANN VILLENA, Guillermo. “La Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de


Aránzazu de Lima”. Los Vascos. (1990), p. 203-213.

344. LÓPEZ GONZÁLEZ, Ángel Luis; S. LACAMBRE. “Sobre el origen vasco de Sor
Juana Inés de la Cruz”. Cartela Heráldica (Madrid). 7 (noviembre-diciembre
1972), p. 3-ss.

375. Publicado también en: Anuario de Historia del Derecho Español (Madrid). 19
(1948-1949), p. 347-458.
376. Reseña por: SÁENZ DE SANTA MARÍA, Carmelo. Revista de Indias (Madrid). XXXV/145-
146 (1976), p. 338.
122 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

345. LÓPEZ GONZÁLEZ, Ángel Luis; Pedro Julio SANTIAGO CANARIO. Escudo de
armas de la ciudad de Santo Domingo. Estudio-informe. Madrid: Gopyjet, 1975, 1
hoja + 53 folios —con lámina—.
A.E.C.I. 1B - 22.979.
B.N. H-A/60306.
B.N. VC/11361/9.
B.N. H-A/55313.

346. LÓPEZ GOSCH, Alberto. “Un aspecto de la historia social de Buenos Aires.
Los vecinos encomenderos y la nobleza”. Hidalguía (Madrid). 176 (1983), p.
13-17.

347. LÓPEZ GOSCH, Alberto. “Algo más acerca de los primeros pobladores y veci-
nos encomenderos en Indias”. Hidalguía (Madrid). 200 (1987), p. 225-227.

348. LÓPEZ MARTÍNEZ, Celestino. Descendientes de Cristóbal Colón y de Hernán


Cortés en Sevilla y el Templo de Madre de Dios de La Piedad. Sevilla: Imprenta
Provincial, 1948, 102 p. + 1 hoja + 7 láminas.377
A.E.C.I. 929.2(46) Lop.

349. LÓPEZ DE MENESES, Amada378. “Alonso de Grado”. Boletín de la Sociedad


Española de Excursiones: arte, arqueología, historia (Madrid). Fascículo I (1932),
p. 65-ss.379

350. LÓPEZ DE MENESES, Amada. “Un nieto de Moctezuma en la cárcel de


Sevilla”. Erudición Ibero-Ultramarina: publicación trimestral consagrada a la tra-
dición histórica de España y demás naciones de raza y lengua (Madrid)380. (1932),
p. 562-ss.

351. LÓPEZ DE MENESES, Amada. “Tecuichpochtzin, hija de Moctezuma (¿1510-


1550?)”. Revista de Indias (Madrid). IX/31-32 (1948), p. 471-495.

352. LÓPEZ DE MENESES, Amada. “Dos nietas de Moctezuma, monjas de la


Concepción de México”. Revista de Indias (Madrid). XII/47 (1952), p. 81-100.

353. LÓPEZ DE MENESES, Amada. “Noticias y documentos acerca de la descen-


dencia de Moctezuma II”. Hidalguía (Madrid). 10 (1955), p. 381-400.
A.E.C.I. F 929.2 (72) Lop.

377. Incluye 30 fotograbados. Reseña de J. M. en: Archivo Hispalense. Revista Histórica,


Literaria y Artística. Sevilla. VIII/ 25-26 (1947), p. 403-Ss.
378. Amada López de Meneses es una de las grandes especialistas en la genealogía e his-
toria del linaje de los Moctezuma.
379. Sobre el linaje Moctezuma.
380. Esta publicación se imprimía en la Librería General de Victoriano Suárez (Madrid).
Miguel Luque Talaván 123

354. LÓPEZ DE MENESES, Amada. “Las armas de los Moctezumas”. Comuni-


caciones y conclusiones del III Congreso Internacional de Genealogía y Heráldica.
Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica (Madrid, 6 al 11 de octubre de
1955). Madrid: Ediciones del Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica,
1955, p. 319-327.
A.E.C.I. 929(46)(063).

355. LÓPEZ DE MENESES, Amada; Madelena SÁEZ POMÉS. “Dos concepcionistas


nietas de Moctezuma”. Analecta Sacra Tarraconensia (Tarragona). XXIX/1 (1957),
p. 115-146.

356. LÓPEZ DE MENESES, Amada. “Grandezas y títulos de nobleza a los descen-


dientes de Moctezuma II”. Revista de Indias (Madrid). XXII/89-90 (1962), p. 341-
352.
A.E.C.I. F 929.2 (Moctezuma) (46) Men.

357. LÓPEZ SARRELANGUE, Delfina E. La nobleza indígena de Patzcuaro en la


época virreinal. México: 1965.381

358. LUJÁN MUÑOZ, Jorge. “Los caciques en la Audiencia de Guatemala: reali-


dad y legislación”. Justicia, sociedad y economía en la América española (siglos
XVI, XVII y XVIII). Trabajos del VI Congreso del Instituto Internacional de Historia
del Derecho indiano. Valladolid: Casa-Museo de Colón, Seminario Americanista de
la Universidad, 1983, p. 323-Ss.

359. LUQUE DE COLOMBRES, Carlos A. Gaspar de Medina, conquistador y genear-


ca. Córdoba (Argentina): Universidad Nacional de Córdoba, Instituto de Estudios
Americanistas, 1948.382

360. LUQUE DE COLOMBRES, Carlos A. “Un soldado de la conquista: Don Pedro


de Portugal y Navarra”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses (Jaén). 127
(1986), p. 9-52.

361. LUQUE TALAVÁN, Miguel. “La aspiración a la nobleza: un constante anhelo entre
los conquistadores que marcharon a Indias a lo largo del siglo XVI”. I Encuentro
Iberoamericano de Estudiantes y Jóvenes Investigadores de la Historia de América
(Madrid: 13 - 17 de septiembre de 1993). Madrid: Departamento de Historia de
América I, Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid383.

381. Reseña por: MARTÍNEZ CARRERAS, José Urbano. Revista de Indias (Madrid).
XXVII/109-110 (1967), p. 477-478.
382. Reseña por: MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. Revista de Indias (Madrid). IX/36
(1949), p. 348-350.
383. Actas no publicadas.
124 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

362. LUQUE TALAVÁN, Miguel. “Narciso Clavería y Zaldúa: Gobernador y Capitán


general de las Islas Filipinas (1844-1849)”. Revista Complutense de Historia de
América (Madrid). 23 (1997), p. 209-246.384

363. LUQUE TALAVÁN, Miguel. “Honores para los héroes: medallas conmemorati-
vas y escudos de distinción de la Campaña de Filipinas (1895-1937)”. 1898:
España y el Pacífico. Interpretación del pasado, realidad del presente. Actas del IV
Congreso Internacional de la Asociación Española de Estudios del Pacífico
(Valladolid, 26-29 de noviembre de 1997). En prensa.

364. MACHADO DE FARIA DE PINA CABRAL, Antonio. “Simbolismo heráldico dos


descobrimientos e conquistas portugueses”. Comunicaciones y conclusiones del III
Congreso Internacional de Genealogía y Heráldica. Madrid: Instituto Internacional
de Genealogía, 1955, p. 359-374.
A.E.C.I. 929 (46) (063).

365. MAGDALENO REDONDO, Ricardo; José María de la PEÑA; Miguel BORDOHAU;


Ángel de la PLAZA. Archivo General de Simancas. Catálogo XX. Títulos de Indias.
Valladolid: Patronato Nacional de Archivos Históricos, 1954, XV, 980 p.385

366. MAGDALENO REDONDO, Ricardo. Archivo General de Simancas. Catálogo


XXII. Secretaría de Guerra (Siglo XVIII). Hojas de servicios de América. Valladolid:
Patronato Nacional de Archivos Históricos, Gráf. A. Martín, 1958, VIII, 352 p.386

367. MALAMUD, Carlos Daniel. Relaciones familiares, comercio y guerra de


independencia (1808-1828).387

368. MALAMUD, Carlos Daniel. “La consolidación de una familia de la oligarquía


arequipeña: los Goyeneche”. Quinto Centenario (Madrid). 4 (1982), p. 49-136.

384. En esta investigación trato -entre otros temas- de la genealogía de Narciso Clavería
y Zaldúa, conde de Manila; de la historia y evolución de su título nobiliario y del vizcon-
dado previo de Clavería que le antecedió; así como del decreto de cambio de apellidos
que, emitido en 1849, hizo que gran parte de la población indígena filipina adoptase un
apellido castellano, de los que hasta ese momento carecían.
385. Disponible en microfilm. Archivo General de Simancas. Títulos de Indias. Inventario
24 (años 1634-1819). Madrid. Publicación nº 56 del Centro Nacional de Microfilm.
54 rollos. Archivo General de Simancas. Títulos de Indias. Inventario 2. Madrid. Publicación
nº 59 del Centro Nacional de Microfilm. 22 rollos. Reseña crítica por: LOHMANN VILLENA,
Guillermo. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). XI (1954), p. 710-712.
386. Fondos de la Sección IX, Guerra Moderna. Se encuentra también disponible en
6 microfichas del Centro Nacional de Microfilm, Madrid.
387. Memoria de licenciatura leída en el Departamento de Historia de América I
(Facultad de Geografía e Historia-Universidad Complutense de Madrid).
Miguel Luque Talaván 125

369. MÁRQUEZ DE LA PLATA, Vicenta María. “El marquesado de Casa Real. Un títu-
lo de Castilla en las Indias”. XXV Años de la Escuela de Genealogía, Heráldica y
Nobiliaria. Madrid: Instituto Salazar y Castro, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas: Asociación de Hidalgos a Fuero de España, 1985, p. 383-392.

370. MARTÍNEZ DE COSSÍO, Leopoldo. Heráldica de Cortés. México: Edit. Jus.,


1949, 221 p. + 1 hoja + 10 láminas (Publicaciones de la Sociedad de Estudios
Cortesianos; núm. 2).388

371. MARTÍNEZ DE MARIGORTA, José. Los Mendozas en Mendoza. Prólogo de Manuel


Aranegui Coll. Vitoria: Editorial S. Católica, 1963, XXV + 11 p. —8 láminas—.

372. MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Mª del Carmen. “Notas sobre la presencia de miembros


de órdenes militares en la empresa americana. Siglo XVII”. Cinco siglos de inter-
cambios. IX Congreso Internacional de Historia de América. Europa e Iberoamérica.
Actas. Mª Justina Sarabia Viejo (coord.). Sevilla: Asociación de Historiadores Latinoame-
ricanistas Europeos (AHILA): Consejería de Cultura y Medio Ambiente: Junta de
Andalucía, (1992), vol. 1, p. 423-444.

373. MARTÍNEZ RUIZ, Julián. Simón y Palacios, el Libertador (1783-1830).


Capítulos de su genealogía. Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaína, 1986, 71 p. —8 p.
de láminas—.
B.N. H-A/76807.

374. MARTÍNEZ VILLADA, Luis G. “Descendencia de la Casa de Alba en la


República Argentina”. Actas del Congreso de Genealogía, Nobiliaria y Heráldica
a Fuero de España. [1928 ó 1929].

375. MARZAL GARCÍA-QUISMONDO, Miguel A. “Extremadura: sociedad hidalga en


la coyuntura del cuatrocientos. Componentes de la mentalidad conquistadora”.
Actas del Congreso Hernán Cortés y su tiempo: V centenario (1485-1985).
(Guadalupe, Cáceres, Medellín (Extremadura), del 25 al 30 de noviembre de
1985). Mérida: Editora Regional de Extremadura, 1987, I, p. 334-ss.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 92 CORcon-2.

376. MÁS Y GIL, Luis. “Nómina de los gobernadores virreyes del Perú: 1528-
1746”. Cartela Heráldica (Madrid). 9 (abril- junio 1973), p. 4-ss.

377. MATA CARRAZO Y ARROQUIA, Juan de. “Noticias genealógicas de Olavide”.


Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). XXXI (1974), p. 123-155.

388. Reseña por: MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. Revista de Indias (Madrid). X/39
(1950), p. 184-185.
126 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

378. MATILLA TASCÓN, Antonio. Americanos en la documentación notarial de


Madrid. Madrid: Fundación Matritense del Notariado, 1990, 472 p.
B.N. 9/107193.

379. MATTERN, Günter. “South American flags and arms and their relationship
with Europe”. Coloquio Internacional de Heráldica. Las armerías al comenzar la
Edad Moderna y su proyección al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio
Internacional de Heráldica (Cáceres, 30 sept. - 4 oct. de 1991). Organizado por la
Académie Internationale d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez Pidal
de Navascués. Madrid: Dirección de Archivos Estatales, 1993, p. 241-261.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

380. MAYORALGO Y LODO, José Miguel de (conde de Los Acevedos); Juan


MARTÍNEZ QUESADA. La Real Cédula de nombramiento de comendador mayor de la
Orden de Alcántara de Frey Nicolás de Ovando. Badajoz: Diputación Provincial de
Badajoz, Institución de Servicios Culturales, 1971, 7 p. —con láminas—.389
B.N. 1/143417.
B.N. VC/9292/18.

381. MAYORALGO Y LODO, José Miguel de (conde de Los Acevedos). La Casa de


Ovando. Estudio Histórico-Genealógico. Cáceres: Real Academia de Extremadura,
1991, 955 p. (Anejos del Boletín de la Real Academia de Extremadura; 2).
B.N. 9/64906.

382. MAYORALGO Y LODO, José Miguel de (conde de Los Acevedos). La familia de


doña Mencia de los Nidos: heroína cacereña en la Conquista de Chile. Madrid:
Instituto de Estudios Heráldicos y Genealógicos de Extremadura, 1994, 140 p. —con
ilustraciones—.
B.N. 7/178810.

383. MELLÉN BLANCO, Francisco. “El escudo heráldico de Fray Valentín


Morán”390. La Tertulia (Avilés). 11 (julio 1997).391

384. MÉNDEZ DE VIGO Y DEL ARCO, Francisco Javier (marqués de Atarfe). “Una
familia montañesa en Cuba: los Radillo”. Hidalguía (Madrid). 255 (1996), p.
273-280.

389. Es separata de: Revista de Estudios Extremeños (Badajoz). XXVII, I (1971), p. 145-147.
390. Sobre el escudo de armas de Fray Valentín Morán y Menéndez que fue preconi-
zado obispo de Panamá en 1750, sin que nunca llegase a ocupar esta silla episcopal, a la
que renunció el 20 de abril de 1761.
391. Existe otra edición cuyos datos son: MELLÉN BLANCO, Francisco. El escudo heráldi-
co de Fray Valentín Morán. Madrid: Francisco Mellén Blanco, 1997, 7 p.
Miguel Luque Talaván 127

385. MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUES, Faustino. “Una familia en España y


Méjico en los siglos XVIII-XIX: los Ruiz de Conejares”. Hidalguía (Madrid). 232-
233 (1992), p. 337-351.

386. MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUES, [Faustino] (coordinador). Coloquio


Internacional de Heráldica. Las armerías en Europa al comenzar la Edad
Moderna y su proyección al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio Internacional de
Heráldica (30 sept. - 4 de oct. de 1991). Organizado por la Académie Internationale
d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez Pidal de Navascués. Madrid:
Dirección de Archivos Estatales, 1993, 459 p.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

387. MESSIA DE LA CERDA Y GABEIRAS, Mª Teresa; Mª Candelaria MESSIA DE LA


CERDA Y GABEIRAS. “Sobre las armas de Cristóbal Colón (resumen)”. Coloquio
Internacional de Heráldica. Las armerías al comenzar la Edad Moderna y su pro-
yección al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio Internacional de Heráldica
(Cáceres, 30 sept. - 4 oct. de 1991). Organizado por la Académie Internationale
d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez Pidal de Navascués. Madrid:
Dirección General de Archivos Estatales, 1993, p. 297-301.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

388. MESSIA DE LA CERDA Y PITA, Luis. “La “decadencia de las armerías” en las
concesiones a los conquistadores y colonizadores del Nuevo Mundo (resumen)”.
Coloquio Internacional de Heráldica. Las armerías al comenzar la Edad Moderna
y su proyección al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio Internacional de
Heráldica (Cáceres, 30 sept. - 4 oct. de 1991). Organizado por la Académie
Internationale d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez Pidal de
Navascués. Madrid: Dirección General de Archivos Estatales, 1993, p. 303-310.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

389. MEXIA DE OVANDO, Pedro. La Ovandina. Madrid: Librería General de


Victoriano Suárez, 1915 (Colección de Libros y Documentos Referentes a la
Historia de América; tomo XVII).
M-BG. Med. 7/513.
M-Histor. HAM 7.489.
M-Histor. HAM 11.378.
M-Histor. HAM 378.
SE-EsHis. V/ 2731.

390. MILLER, Rory. “La oligarquía costera y la república aristocrática en el Perú,


1895-1919”. Revista de Indias (Madrid). XLVIII/182-183 (1988), p. 551-566.
128 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

391. MILLONES, Luis; Max HERNÁNDEZ; Virgilio GALDO. “Amores cortesanos y


amores prohibidos: romance y clases sociales en el antiguo Perú”. Revista de
Indias (Madrid). XLII/169-170 (1982), p. 669-688.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

392. MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. “Del linaje y armas del primer cro-
nista de Indias”. Revista de Indias (Madrid). XVIII/71 (1958), p. 73-126.392

393. MISIONEROS, “Misioneros condecorados”. Archivo Ibero-Americano. Revista


de Estudios Históricos (Madrid). 1/2 (1941), p. 207-208.393
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). PP 574.

394. MOGROBEJO, Endika de; Alberto GARCÍA CARRAFFA; Arturo GARCÍA CARRAFA394.
Diccionario hispanoamericano de Heráldica, Onomástica y Genealogía. Por Endika
de Mogrobejo, con la colaboración de Aitziber, Irantzu y Garikoitz de Mogrobejo-
Zabala. Adición (sic) al Diccionario Heráldico y Genealógico de apellidos españoles
y americanos, por Alberto y Arturo García Carraffa. Bilbao: Mogrobejo-Zabala, 1995-
1997, 8 tomos.395

395. MOLAS RIBALTA, Pere. “Dos catedráticos de Cervera en la América borbóni-


ca. La familia Moixo”. Estudios de Historia Social y Económica de América (Alcalá
de Henares). 7 (1991), p. 22-30.

396. MOLINA, Raúl A.[lejandro]. Los Cascos de Mendoza y los Vera de Aragón.
Buenos Aires: 1949.396

392. Estudio biográfico-genealógico sobre Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés. De


igual forma, se estudian -entre otros temas-: la fundación del mayorazgo, unido al de
Rodrigo de Bastidas, en Santo Domingo; otros linajes y su descendencia hasta 1800; etc.
393. Con ocasión de las entonces llamada Fiesta de la Victoria, el Jefe del Estado,
Francisco Franco Bahamonde, a propuesta de su ministro de Asuntos Exteriores, el coro-
nel Beigbeder, condecoró con cruces de la Real y Distinguida Orden de Isabel La Católica
a un elevado número de misioneros españoles destacados en diferentes países. Se conce-
dieron grandes cruces; títulos de comendador con placa; encomiendas al cuello; y cruces
de caballero. Se incluyen en este breve artículo el nombre de todos los distinguidos con
esta preciada condecoración.
394. Véase también Alberto García Carraffa y Arturo García Carraffa.
395. La división de esta obra es la siguiente. T. 1, Urriza-Urtusaustegui (1995); T. 2,
Uruburu-Valcarcel (1995); T. 3, Valcarcua-Valenzuela (1995); T. 4, Valeñani-Vallejo (1996);
T. 5, Vallejaller-Vargas (1996); T. 6, Varillas-Velázquez (1996); T. 7, Veldani-Vergara (1997);
T. 8, Vergas-Vilacorba (1997).
396. Reseña por: MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. Revista de Indias (Madrid). X/39
(1950), p. 185-187.
Miguel Luque Talaván 129

397. MOLINA MARTÍNEZ, Miguel. Lorenzo Felipe de la Torre un canario con inte-
reses en Perú. (Una petición de mercedes frustradas). Gran Canaria: Cabildo Insular de
Gran Canaria, 1979, p. 95-106.
A.E.C.I. 0 C - 4636.

398. MONGUIO BECHER, Fernando. “Un opulento cargador a Indias: el flamenco


Pedro de la O”. Hidalguía (Madrid). 121 (1973), p. 817-836.

399. MONGUIO BECHER, Fernando. “Una familia típica de cargadores a Indias


navarra. Los Vizarrón en el Puerto de Santa María”. Hidalguía (Madrid). 126
(1974), p. 769-784. 127 (1974), p. 973-986.

400. MONTORO, José. Virreyes españoles en América. Barcelona: Editorial Mitre,


[s.a.], 374 p.397

401. MONTOTO DE SEDAS, Santiago. Nobiliario hispanoamericano del siglo XVI.


Madrid: Compañía Iberoamericana de Publicaciones, [1928 Imp.], 403 p. (Colección
de Documentos Inéditos para la Historia de Iberoamérica; II).

402. MONTOTO DE SEDAS, Santiago. Nobiliario de reinos, ciudades y villas de la


América española. Madrid: [s.a.], 304 p. (Colección de Documentos Inéditos para
la Historia de Iberoamérica; III).
M-Histor. HAM-1394.

403. MORALES FOLGUERA, José Miguel. Los Gálvez de Macharaviaya. Sevilla:


Consejería de Cultura y Medio Ambiente, 1991, 341 p.398
B.N. 9/93642.

404. MORELL PEQUERO, Blanca. “La prueba de hidalguía en España y las Indias
en el siglo XVI”. Revista de Indias (Madrid). XXXVIII/153-154 (1978), p. 887-900.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

397. Obra que contiene un abundante número de datos genealógicos y nobiliarios de


todos los virreyes españoles en Indias.
398. Sobre la familia Gálvez, natural del pueblo de Macharaviaya (Málaga, España) que
prestó importantes servicios a la Corona española en Indias y que dio a la historia de
España importantes hombres de estado.
130 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

405. MOREL PEQUERO, Blanca; Pilar SANCHÍZ OCHOA399. “Instituciones españolas y su


adaptación en América: fundación de capellanías y donación de armas en Sevilla y
Guatemala (Siglos XVI y XVII)”. Andalucía y América en el siglo XVII. Actas de las III
Jornadas de Andalucía y América (Universidad Hispanoamericana de Santa María
de La Rábida, 14-18 de marzo de 1983). Edición preparada por Bibiano Torres
Ramírez y José Hernández Palomo. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos
(Consejo Superior de Investigaciones Científicas), 1983, I, p. 187-204 (Publicaciones
de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla; 308).
B.N. 5/11700.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

406. MORENO Y MÓRRISON, Roberto. “El Centenario de Pizarro. (Las grandes figu-
ras coloniales)”. Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 2ª época,
III/14 (marzo-abril 1929), p. 117-145.400

407. MORENO Y MÓRRISON, Roberto. “Un obispo que fue ministro nominal de
Gracia y Justicia y diputado a Cortes. D. Manuel - José Abad y Queipo”. Revista
de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 2ª época, III/15 (mayo-junio
1929), p. 252-Ss.

408. MOZTEZUMA, Diego Luis de, S. J. Corona mexicana o Historia de los nueve
Motezumas. Prólogo de Lucas de Torre. Madrid: Biblioteca Hispania, 1914, 505 p.

409. MOYA, Salvador de. Historia genealógica de la Casa de Moya. São Paulo:
Instituto Genealógico Brasileiro, 1947-48.401

410. MUÑOZ DE SNA PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de


San Miguel)402. Francisco de Lizaur, hidalgo indiano de principios del siglo XVI.
Madrid: 1948, 122 p.403

399. Véase también Pilar Sanchíz Ochoa.


400. Este artículo trata sobre la historia y genealogía de los Pizarro, marqueses de La
Conquista. Incluye varias ilustraciones y árboles genealógicos.
401. Reseña por: BEAS HERRERA, José Luis de. Revista de Indias (Madrid). XII/50 (1952),
p. 796. -Existe otra edición, publicada en: São Paulo: 1964, 1798 p. -incluye un plano-. [B.
Fac. Gª e Hª (U.C.M.). AMHA 442.]
402. Véase también: conde de Canilleros y conde de San Miguel; José Alejandro Guzmán;
Juan Fernando Pizarro, marqués de La Conquista.
403. Reseña por: EZQUERRA ABADÍA, Ramón. Revista de Indias (Madrid). IX/33-34 (1948),
p. 1061-1063.
Miguel Luque Talaván 131

411. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de San
Miguel). Francisco Pizarro debió apellidarse Díaz o Hinojosa. Las rencillas familiares
trujillanas y el cambio de apellido de los ascendientes del conquistador del Perú.
Badajoz: Diputación Provincial, Institución de Servicios Culturales, 1951, 45 p. 404
C.S.I.C. HA; V-V/166; R. 42845.

412. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de San
Miguel). Doña Isabel de Moctezuma, la novia de Extremadura. Cáceres: Cuadernos
Alcántara, Imprenta Moderna, 1954.405
B.N. V Cª/ 2337-30.

413. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de


San Miguel). Documentación familiar de Diego García de Paredes. Badajoz:
Imprenta Provincial, 1956.406

414. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de


San Miguel). El gobernador y maestre de campo Diego García de Paredes, funda-
dor de Trujillo de Venezuela. Madrid: Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1957.407

415. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de San
Miguel). Informe sobre el lugar de nacimiento de Hernando de Soto. Badajoz:
Diputación Provincial de Badajoz, Institución de Servicios Culturales, 1963, 10 p.
B.N. VC/ 7228/ 19.
B.N. VC/ 6576/ 27.

416. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de


San Miguel). La total extinguida descendencia de Francisco Pizarro. Badajoz:
Imprenta de la Diputación Provincial de Badajoz, Institución de Servicios
Culturales, 1964.408
B.N. VCª/6005/54.

417. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de San
Miguel). Información sobre el linaje de Hernando Pizarro. Badajoz: Diputación
Provincial de Badajoz, Institución de Servicios Culturales, 1966, 23 p. 409
B.N. H-A/37083.
B.N. H-A/37084.

404. Es separata de la Revista de Estudios Extremeños (Badajoz).


405. Existe otra edición hecha en Madrid en 1965, patrocinada por el Ayuntamiento de
Cáceres.
406. Es separata de la Revista de Estudios Extremeños (Badajoz).
407. Incluye árbol genealógico.
408. Es separata de la Revista de Estudios Extremeños (Badajoz).
409. Es separata de la Revista de Estudios Extremeños (Badajoz). XXII/II (1966), p.
209-227.
132 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

418. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de


San Miguel). El linaje de Francisco de Orellana, descubridor del Amazonas.
Badajoz: Imprenta Provincial, 1966.410

419. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de


San Miguel). “Los Ovando, prólogo y epílogo de la Conquista de América”. ABC
(Madrid). 31-III-1967.

420. MUÑOZ DE SAN PEDRO E HIGUERO, Miguel (conde de Canilleros y conde de


San Miguel). “Un mestizo, príncipe imperial”. ABC (Madrid). 2-IV-1971.

421. MURIEL, Josefina. Las indias caciques del Corpus Christi. México: Universidad
Nacional Autónoma de México, 1963, 401 p. ports. (par col.) col. escudo de
armas, facsimil (Instituto de Historia. Serie histórica; nº. 6. Universidad Nacional
Autónoma de México. Publicaciones del Instituto de Historia. 1. ser.; nº. 83).411

422. MURUA, Fray Martín de (O. de M.). Historia del origen y genealogía real de
los reyes incas del Perú. Prólogo de Constantino Bayle. Madrid: Publicaciones del
Instituto Santo Toribio de Mogrovejo, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 1946, XV + 444 p. + 1 hoja + 5 láminas + 1 mapa.412
A.E.C.I. 929 + 9 (85:399.7) Mur.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). AMAA 3369.
B.N. H-A/7584.

423. NARANJO ALONSO, Clodoaldo. Trujillo y su tierra. Historia, monumentos e hijos


ilustres. Trujillo: Tip. Sobrino de B. Peña, 1922-1923, 2 vols.
B.N. 4/20126-7.

424. NARANJO ALONSO, Clodoaldo. Solar de conquistadores. Trujillo, sus hijos


y monumentos. Cáceres: Editorial Sánchez Rodrigo, 1929, XVI + 1 lámina + 574
p. + 5 hojas.
B.N. 2/89383.

425. NAVARRO, José Gabriel. La descendencia de Atahualpa. Madrid: Tip. de


Archivos, 1930, 15 p.
B.N. V/Cª 695 26.

426. NICOLAU I BAUZA, Josep. Luis de Santangel y su familia. Palma de Mallorca:


Consell Insular de Mallorca, Comisión de Cultura, 1992, 197 p.
*B.N. 9/15779.

410. Es separata de la Revista de Estudios Extremeños (Badajoz).


411. Reseña por: MENCHÉN BARRIOS, María Teresa. Revista de Indias (Madrid). XXVII/107-
108 (1967), p. 233-234.
412. Reseña por: MERINO, Manuel (O.S.A.). Revista de Indias (Madrid). XXVII/27 (1947),
p. 191-192.
Miguel Luque Talaván 133

427. NIETO CORTADELLAS, Rafael413. Los descendientes de Cristóbal Colón. Prólo-


go del doctor don Miguel Ángel Campa. La Habana: Sociedad Colombinista
Panamericana, 1952, XX + 485 p. + 2 hojas + 27 láminas.414

428. NIETO CORTADELLAS, Rafael. “Los Autrán y sus ramas cubanas”. Archivos de
Genealogía y Heráldica (Madrid). 5-8 (enero-diciembre 1953), p. 22-Ss.415

429. NIETO Y CORTADELLAS, Rafael. Dignidades Nobiliarias en Cuba. Prólogo de


José María Chacón y Calvo. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1954, 669 p. +
5 hojas.
A.E.C.I. 1B - 21.907.

430. NIETO CORTADELLAS, Rafael. “La esposa del Libertador y su linaje: los
Rodríguez de Toro”. Hidalguía (Madrid). 124 (1974), p. 401-432. 125 (1974), p.
673-704. 128 (1975), p. 35-64.

431. NIETO CORTADELLAS, Rafael. “Los Díez andaluces y sus descendientes en


Lima y La Habana”. Hidalguía (Madrid). 130 (1975), p. 497-547.

432. NIETO CORTADELLAS, Rafael. “Apostillas genealógicas sobre el marquesado


de Castellón”. Hidalguía (Madrid). 153 (1979), p. 209-218.

433. NIETO CORTADELLAS, Rafael. Genealogías habaneras. Prólogo de Vicente


de Cadenas y Vicent416. Madrid: Instituto Salazar y Castro, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, Ediciones Hidalguía, 1979-1980, 2 vols.417
A.E.C.I. 1B - 21.905.
SE-His. L/1783.
E-His. L-L/102.

434. NIETO CORTADELLAS, Rafael. “Episodio familiar del general Tacón, sucedido
en La Habana. (Al margen de la Historia)”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981),
p. 383-386.

413. Rafael Nieto Cortadellas incluyó una relación de sus publicaciones en su libro:
Genealogías habaneras (núm. 433) vol. 2, p. 387-393.
414. Reseña por: FERRÁN, Vicente. Archivos de Genealogía y Heráldica (Madrid). 5-8
(enero-diciembre 1953), p. 223-224.
415. Existe separata.
416. Véase también Vicente de Cadenas y Vicent.
417. Obra patrocinada por la Asociación de Hidalgos a Fuero de España, con motivo
del XXV aniversario de su fundación.
134 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

435. NOBLEZA418. “Regalo de un pergamino al rey y a la Asociación de la Prensa


de Santander”. Nobleza Española (Madrid). 5 (octubre 1923), p. 3.

436. NOBLEZA. “Garcilaso de La Vega”. Nobleza Española (Madrid). 11 (marzo


1924), p. 2.

437. NOBLEZA. “El ilustre dominicano D. Enrique Deschamps en la Unión


Ibero-Americana”. Nobleza Española (Madrid). 11 (marzo 1924), p. 3.

438. NOBLEZA. “Reproducción del escudo de armas concedido a Colón”. Nobleza


Española (Madrid). 24 (abril 1925), p. 1.

439. NOBLEZA. “Títulos en Cuba”. Nobleza Española (Madrid). 24 (abril


1925), p. 1.

440. NOBLEZA. “Cómo fue la fundación de la ciudad de México”. Nobleza Española


(Madrid). 28 (agosto 1925).

441. NOBLEZA. “Entrega de una condecoración peruana a S. A. R. el príncipe


de Asturias”. Nobleza Española (Madrid). 33 (enero 1926), p. 1.

442. NOBLEZA. “Reproducción del escudo de Panamá”. Nobleza Española


(Madrid). 42 (octubre 1926), p. 1.

443. NOBLEZA. “Concesión de condecoración de la República de Cuba al conde


de Sizzo Nori”. Nobleza Española (Madrid). 44 (diciembre 1926), p. 3.

444. NORTHROP, Marie E. “The founding families of Los Angeles”. Comunicaciones


al XV Congreso Internacional de las Ciencias Genealógicas (Madrid: 1982). Madrid:
Instituto Salazar y Castro, 1983, tomo III, p. 241-249.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929 CON-15.

445. NUEVA ACADEMIA419. “Algunos progenitores del Libertador”. Nueva Academia


Heráldica (Madrid). 2ª época, VIII (junio 1920), p. 36-46. VIII (julio-agosto 1920),
p. 57-62. VIII (septiembre-octubre 1920), p. 70-79, p. 89-94.

446. NUEVA ACADEMIA. “Casa de Alvear perteneciente al ilustre presidente actual


de la República Argentina”. Nueva Academia Heráldica (Madrid). 2ª época, X
(enero-febrero 1923), p. 16-22.

418. Estos artículos, insertados en la revista Nobleza Española, no van firmados.


419. Los artículos citados -que en su día aparecieron en Nueva Academia Heráldica-
no van firmados, al igual que ocurre con algunos de los publicados en la revista Nobleza
Española.
Miguel Luque Talaván 135

447. NUEVA ACADEMIA. “Delicado y Patriótico presente”. Nueva Academia Herál -


dica (Madrid). 2ª época, X (septiembre-octubre 1923), p. 105-112.

448. OLARBIDE, Nekane; Iban BILBAO; Chantal EGUILUZ (recogida de datos). Vascos
en los registros matrimoniales de Washoe, Nevada, (1862-1941), y Canyon, Idaho,
(1895-1940): materiales comparativos. Recogida de datos por Nekane Oiarbide, Iban
Bilbao, Chantal Eguiluz; transcripción y análisis por Iban Bilbao, Chantal Eguiluz.
Vitoria: Diputación Foral de Álava, Consejo de Cultura, Sección de Bibliografía
y Diáspora Vascas, 1982, XIII + 255 p.
B.N. 4/206219.

449. OLAECHEA LABAYEN, Juan B. “Acceso del indio a las profesiones liberales
y a empleos de honor”. Revista de Indias (Madrid). XXXVIII/153-154 (1978), p.
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C.S.I.C. HAM 23/Cº.

450. OLINDA, Celestino. “La religiosidad de un noble cañare en el valle del


Mantaro, siglo XVII, a través de su testamento”. Revista de Indias (Madrid). XLIV/174
(1984), p. 547-588.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

451. OLMOS SÁNCHEZ, Isabel. La sociedad mexicana en vísperas de la Indepen-


dencia (1787-1821). Murcia: Universidad de Murcia, 1989, 344 p.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 972 OLM.

452. OLÓZAGA H., Juan de. “El mayorazgo de Hernán Cortés Marqués del Valle
de Oaxaca”. Hidalguía (Madrid). 5 (1954), p. 237-248.

453. ORDÓÑEZ JONAMA, Ramiro. “El Archivo Histórico Arquidiocesano de


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454. ORDÓÑEZ [JONAMA], Ramiro. “Famílies catalanes a Guatemala”. Paratge.


Quaderns d Estudis de Genealogía, Heráldica, Sigilografía y Nobiliaria. Revista de
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B.N. 2/3759.

455. ORDÓÑEZ JONAMA, Ramiro. “Panorama actual de los estudios genealógicos


en Mesoamérica”. Hidalguía (Madrid). 250-251 (1995), p. 443-467.

456. ORIBE, Emilio N. Los Oribe de Álava. Descendencia americana. Washington:


1966, 111 p.420

420. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 80 (1967), p. 5.
136 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

457. ORIBE, Emilio N. Genealogía e historia en el Uruguay. Montevideo: [E. N.


Oribe], 1967, 47 p.421

458. ORTEGA RICAUTE, Enrique422. Heráldica colombiana. Bogotá: Archivo


Nacional de Colombia, 1952, XV, 322 p. + 6 hojas. (Publicaciones del Archivo Nacio-
nal de Colombia”; volumen XXII).423

459. ORTI BELMONTE, Miguel A. Los Ovando y Solís, de Cáceres. Badajoz: Centro
de Estudios Extremeños, 1932, 170 p. + 2 hojas + 17 láminas.
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461. ORTIZ DE LA TABLA DUCASSE, Luis Javier. Los encomenderos de Quito 1534-
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Hispanoamericanos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1992, XVI, 377
p. (Colección Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos; 368).
A.E.C.I. 1B - 48.797.
M-BG. Med. 5/2961.
M-Histor. HAM 14.474.
M-Ortega. 323.31 (866) ORT.
SE-EsHis. NON/255.

462. ORTIZ DE LA TABLA DUCASSE, [Luis] Javier. “Modelos peninsulares en la estra-


tificación social del Ecuador”. Europa e Iberoamérica: cinco siglos de intercam-
bios. Actas del IX Congreso Internacional de Historia de América (AHILA). Sevilla:
AHILA, Junta de Andalucía, 1992, tomo I, p. 99-105.

463. OTAZU Y LLANA, Alfonso. Hacendistas navarros en Indias. Bilbao: [s.n.], 1970.

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421. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 85 (1967),
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422. Véase también Juan Flórez de Ocariz.
423. Reseña por: FERRÁN, Vicente. Archivos de Genealogía y Heráldica (Madrid). 4 (octu-
bre-diciembre 1952), p. 257. También por: ÁLVAREZ-UGENA, Mercedes G. Revista de Indias
(Madrid). XIV/55-56 (1952), p. 189.
Miguel Luque Talaván 137

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470. PEIRA DE MIERA, Alberto. La verdad sobre el origen genealógico de Simón


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B.N. H-A/60564.

471. PEREA DÍAZ, Berta Inés. Estructura familiar afrocolombiana: elementos


que definen la estructura familiar de descendientes de africanos nacidos en
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B.N. 4/168056.
B.N. 4/165076.

473. PÉREZ DE AZAGRA Y AGUIRRE, Antonio (conde de Ripalda). Títulos de Castilla


e Indias y extranjeros concedidos por nuestros reyes a vascongados, los que
entroncaron con vascos y se dieron a sus descendientes y las descendencias de
todos ellos. Vitoria: Editorial Pujol, 1945, 400 p.
A.H.N. Secretaría.
B.N. 4/22619.

424. Se reeditó en: Madrid: 1942, XXII, 322, [12] p.


425. El ejemplar consultado que de esta obra se conserva en la Biblioteca Nacional
(Madrid), está mecanografiado.
426. Véase también Aurea L. Javierre Mur.
427. Véase también María Dolores Couto de León.
138 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

474. PÉREZ DE COLOSIA RODRÍGUEZ, Mª Isabel; Marion REDER GADOW.


“Historiografía sobre política americanista y políticos andaluces: la familia Gálvez.
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C.S.I.C. HAM 23/Cº.

475. PÉREZ DE TUDELA, Juan. “Rasgos del semblante espiritual de Gonzalo


Fernández de Oviedo: la hidalguía caballeresca ante el Nuevo Mundo”. Revista de
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476. PÉREZ EMBID, Florentino. “El almirante de Castilla hasta las Capitulaciones
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477. PÉREZ HINOJOSA, Baltasar. Árbol genealógico de la descendencia del empe-


rador Moctezuma II.428

478. PÉREZ-PRENDES Y MUÑOZ DE ARRACO, José Manuel. “Las leyes de los adelan-
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entre los mayas y los aztecas”. Comunicaciones al XV Congreso Internacional de
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B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929 CON-15.

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B.N. VC/7511/29.
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482. PLANTADA Y AZNAR, Jorge. “El marquesado de Conquista Real”. Hidalguía


(Madrid). 67 (1964), p. 857-860.

428. Manuscrito inédito que aparece citado en algunas de las obras que tratan sobre el
linaje de los Moctezuma.
429. Véase también Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros y conde de San
Miguel. Véase también José Alejandro Guzmán.
Miguel Luque Talaván 139

483. PLEITOS Colombinos III. Probanzas del almirante de las Indias (1512-
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Nuevos documentos hallados y publicados por... Lima: 1955.430

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428. Manuscrito inédito que aparece citado en algunas de las obras que tratan sobre el
linaje de los Moctezuma.
429. Véase también Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros y conde de San
Miguel. Véase también José Alejandro Guzmán.
430. Reseña por: BALLESTEROS GAIBROIS, Manuel. Revista de Indias (Madrid). XVI/64
(1956), p. 315-316.
431. Existe otra versión, más amplia: PORRO GIRARDI, Nelly R. “Rasgos medievales en la
caballería indiana. La institución a través de cronistas peruanos (1533-1653)”. Hidalguía
(Madrid). 176 (1983), p. 113-144. 177 (1983), p. 249-272.
432. Separata del V Coloquio de Historia Canario-Americana (1982).
140 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

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Ediciones Cultura Hispánica, 1954, 174 p. —con 23 láminas— + 1 hoja.433
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A.H.N. 6156.
B.N. 1/202751.

493. RAMOS [PÉREZ], Demetrio. “La gran mutación impulsada por los hidalgos
en Indias en los años críticos de 1517-1519”. Hidalguía (Madrid). 151 (1978), p.
913-927.

494. RAMOS [PÉREZ], Demetrio. “La alta nobleza titulada de Castilla y Hernán
Cortés”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 305-327.
A.E.C.I. 929.92 (Cortés) (46) Ram.

495. RAMOS [PÉREZ], Demetrio. “La tramitación de hábitos de las ordenes mili-
tares de peticionarios de América, en época de los Austrias”. Hidalguía (Madrid).
259 (1996), p. 737-785.

496. RANDA, Alexander von. “El símbolo del Sacro Romano Imperio en
América”. Aconcagua (Madrid). 1 (1965), p. 89-94.

497. RAVINA MARTÍN, Manuel. “Inventario de los libros registrados de la orden


de Carlos III, Isabel la Católica y damas nobles de María Luisa, conservados en el
archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores”. Hidalguía (Madrid). 226-227 (1991),
p. 369-399.

498. REDACCIÓN, La. “La Casa C. Noriega y Cía. Sucs. Méjico”. Nueva Academia
Heráldica (Madrid). 2ª época, X (julio-agosto 1923), p. 102-104.

499. REDACCIÓN, La. “Sociedad Ibero-Americana de Genealogía y Heráldica”.


Nueva Academia Heráldica (Madrid). 2ª época, X (noviembre-diciembre 1923), p.
148-149.

500. RESTREPO POSADAS, José. Genealogía episcopal de la jerarquía eclesiástica


en los países que forman la Gran Colombia. Bogotá, 1968.434

501. RETANA [Y GAMBOA], Wenceslao E[milio]. Índice de personas nobles y otras


de calidad que han estado en Filipinas desde 1521 hasta 1898. Madrid: Librería
de Victoriano Suárez, 1921, 84 p. + 1 hoja.435

433. Reseña por: CAMPOS, Jorge. Revista de Indias (Madrid). XV/61-62 (1955), p. 599-600.
434. Reseña por: EZQUERRA ABADÍA, Ramón. Revista de Indias (Madrid). XXVIII/113-114
(1968), p. 512-513.
435. Este libro, obra del insigne bibliógrafo español Wenceslao E. Retana, es uno de los
más brillantes e interesantes trabajos publicados acerca de la nobleza española en Filipinas.
Miguel Luque Talaván 141

502. RICALDONE, Aldo di. “Don Baltasar Colombo, de los señores del castillo
de Cuccaro, y el pleito de la sucesión al mayorazgo fundado por don Cristóbal
Colón, Descubridor de las Indias (1579-1608)”. Hidalguía (Madrid). 148-149
(1978), p. 735-746.436

503 RICARD, Robert. “Un hidalgo portugués, amigo del Beato Juan de Prado”.
Archivo Ibero - Americano. Revista de Estudios Históricos (Madrid). 61 (1956), p.
119-121.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). PP 574.

504. RINUCCIO. “Bibliografía y notas bibliográficas”. Academia Heráldica (Madrid).


(julio 1906), p. 31-32.437

505. RIVA-AGÜERO Y OSMA, José de la (marqués de Montealegre de Aulestia). El


Perú histórico y artístico. Influencia y descendencia de los montañeses en él.
Santander: Sociedad de Menéndez y Pelayo, 1921, 202 p.
B.N. 2/73184.

506. RIVA-AGÜERO Y OSMA, José de la (marqués de Montealegre de Aulestia).


“Don Fernando de Castro Bolaño y Rivadeneyra, gobernador del Callao y gene-
ral de la Mar del Sur, a principios del siglo XVII y su descendencia en el Perú.
(Adición a la historia genealógica de Bethencourt)”. Revista de Historia y Genealogía
Española (Madrid). 1929, p. 502.

507. ROA Y URSUA, Luis de. La familia de D. Pedro de Valdivia, conquistador


de Chile. Sevilla: Imprenta de la Gavidia, 1935, 119 p. —con 1 lámina—.
A.E.C.I. 929.2 (46) Roa.
A.H.N. F. 678.
B.N. H-A/5356.

Al inicio del libro, Retana realiza un aviso “Al Lector” en el que puede leerse la siguien-
te noticia bibliográfica. “El presente ÍNDICE no es sino el epítome de la obra que, si se publi-
ca, llevará por título La Nobleza Española en las Islas Filipinas, la cual obra constituye un
desprendimiento, por decirlo así, de otra gran extensión (unos 15.000 artículos), casi ter-
minada, sobre Los apellidos españoles en el Extremo Oriente. La proximidad del IV
Centenario del descubrimiento de Filipinas me mueve á adelantar este sencillo catálogo de
personas nobles y otras de calidad que han estado en tan remoto país.” Este Índice ... fue
publicado por primera vez en el Boletín de la Real Academia de la Historia –1920/21-
(RETANA, W. E. Índice de Personas Nobles y otras de Calidad que han Estado en Filipinas
desde 1521 hasta 1898. Madrid: Librería de Victoriano Suárez, 1921, p. 5). Tras una minu-
ciosa búsqueda bibliográfica, he llegado a la conclusión de que ésta obra sobre la noble-
za española en las islas Filipinas no llegó a ser publicada.
436. Aunque el título aparece en castellano, el texto del artículo está en italiano.
437. Sobre el general San Martín y sus antepasados.
142 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

508. ROA Y URSUA, Luis de. El Reyno de Chile (1535-1810). Estudio histórico,
genealógico y biográfico. Valladolid: Instituto “Jerónimo Zurita”, Sección de
Historia Moderna, Simancas, Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
1945, X + 1029 p. + 3 hojas + 22 láminas.438
A.H.N. 5364.
B.N. H-A/23003.

509. ROBLES Y CHAMBERS, Pedro. Breves apuntes sobre los deudos de Santa
Teresa en Guayaquil. Guayaquil: 1970, 16 p. —con láminas—.439

510. ROBLES CHAMBERS, Pedro. “Don Pedro Florentino de Santander y de la


Peña, un guayaquileyo ilustre, descendiente del capitán don Jerónimo de
Santander y Paganos, caballero de la Orden de Santiago”. Hidalguía (Madrid). 124
(1974), p. 433-446.

511. RODERO CARRASCO, Julián. Genealogía de Cristóbal Colón, Francisco Pizarro,


Hernán Cortés y Narváez. Madrid: Prensa y Ediciones Iberoamericanas, 1992, 22 p.
B.N. VC/21527-14.

512. RODEZNO, conde de. “La infanta Carlota Joaquina y la América meridional”.
Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 2ª época, III/15 (mayo-junio
1929), p. 158.

513. ROJAS, José Luis de. “De México a Granada: descendientes de Moctezuma
en España”. El Reino de Granada y el Nuevo Mundo. Actas del V Congreso
Internacional de Historia de América. Granada: 1994, vol. II, p. 117-134.

514. ROMERO DE TERREROS, [Francisco] (marqués de San Francisco)440. Heráldica


de descubridores y conquistadores de Indias. Madrid: 1949.

515. ROMO CELIS, Guillermo. “Fuentes documentales de México”. Hidalguía


(Madrid). 98 (1970), p. 9-32.

516. ROSA OLIVERA, Leopoldo de la. Los Bethencourt en las Canarias y en


América. Madrid: Anuario de Estudios Atlánticos, 1956, 56 p. —con 12 árboles
genealógicos—.441

438. Reseña por: SALTILLO, marqués del. Revista de Indias (Madrid). VI/22 (1945), p. 685-
689.
439. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 112 (1972),
p. 293.
440. Véase también marqués de San Francisco.
441. Es separata del Anuario de Estudios Atlánticos.
Miguel Luque Talaván 143

517. ROSA OLIVERA, Leopoldo de la. “Oriundez y linaje del “precursor”


Francisco de Miranda”. Anuario de Estudios Atlánticos (Madrid-Las Palmas). 14
(1968), p. 497-533.
518. RÚJULA Y DE OCHOTORENA, José de (marqués de Ciadoncha)442. “El escudo
de armas de Francisco Pizarro, conquistador del Perú”. Revista de Historia y de
Genealogía Española (Madrid). Año II, II/4 (15-abril-1913), p. 136.443

519. RÚJULA Y DE OCHOTORENA, José de (marqués de Ciadoncha). Los García de


Huidobro de Chile. Marqueses de Casa Real. Madrid: 1921, 49 p.
A.H.N. F. 265.

520. RÚJULA Y DE OCHOTORENA, José de (marqués de Ciadoncha); Antonio del


SOLAR Y TABOADA444. Extremadura en América. Los Valdivia: sus ejecutorias de
nobleza, caballeros de ordenes militares, Carlos III, seminaristas de nobles, títulos,
etc. Badajoz: Arqueros, 1929, 138 p.
A.E.C.I. 929.4 (Valdivia) (46) Ruj.
A.H.N. 1042.
BGM. 159-802-49; 33202.
C.S.I.C. HA; LL/ 14003.

521. SÁENZ DE SANTA MARÍA, Carmelo. “Un documento inédito sobre Bernal Díaz
del Castillo: la probanza de su nieto don Tomás Díaz del Castillo”. Revista de
Indias (Madrid). XXI/83 (1961), p. 159-182.

522. SAGUIER, Eduardo E. “El combate contra la “limpieza de sangre” en los orí-
genes de la emancipación argentina. El uso del estigma de las bastardía y el ori-
gen racial como mecanismos de defensa esgrimidos por las élites coloniales”.
Revista de Historia de América. 110 (julio-diciembre 1990), p. 155-198.

523. SAGUIER, Eduardo E. “El parentesco como herramienta de consolidación


del patriciado colonial. El caso de las provincias rioplatenses del virreinato perua-
no (1700-1776)”. Estudios de Historia Social y Económica de América (Alcalá de
Henares). 10 (1993), p. 61-116.

524. SALCINES DE BLANCO LOSADA, Dagmar. “La Real Maestranza de Caballería de La


Habana”. XXV Años de la Escuela de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Madrid:
Instituto Salazar y Castro, Consejo Superior de Investigaciones Científicas:
Asociación de Hidalgos a Fuero de España, Hidalguía, 1985, p. 551-566.

442. Véase también marqués de Ciadoncha.


443. Además de un exhaustivo comentario, se transcribe el documento de concesión.
Incluye también una reproducción del escudo de armas.
444. Véase también Antonio del Solar y Taboada.
144 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

525. SALTILLO, marqués del445. “El Inca Garci-Lasso y los Gaci-Lasso en la


Historia”. Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). 2ª época, III/15
(mayo-junio 1929), p. 289.

526. SALTILLO, marqués del. “Don Francisco Cerdá y Rico y su ingreso en la


Orden de Carlos III (1790-91)”. Revista de Indias (Madrid). III/10 (1942), p.
745-748.

527. SALTILLO, marqués del. “La nobleza española en el siglo XVIII”. Revista de
Archivos, Bibliotecas y Museos (Madrid). 2 (julio-diciembre 1954), p. 417-449.

528. SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Antonio. Archivística nobiliaria de la Casa de Medinaceli:


el Archivo General de los Duques de Segorbe y Cardona. Madrid: Dirección General
de Archivos Estatales, 1990, 254 p.446
B.N. 9/106671.

529. SÁNCHEZ NAVARRO Y PEÓN, Carlos (marqués de Monte-Hermoso). Memorias


de un viejo palacio. (La Casa del Banco Nacional de México. 1523-1950)447.
México: 1951.448

530. SANCHÍZ OCHOA, Pilar449. Los higalgos de Guatemala: realidad y apariencia


en un sistema de valores. Sevilla: Departamento de Antropología y Etnología de
América, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Sevilla, 1976, 196 p.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). AMAA 6430.
M-BG. Med. 35/51.
M-Histor. HAM-7725.
SE-EsHis. P/7727.

531. SANCHO DE SOPRANIS, Hipólito. “Notas y documentos sobre Alvar Nuñez


Cabeza de Vaca”. Revista de Indias (Madrid). XXIII/91-92 (1963), p. 207-241
.
532. SAN FRANCISCO, marqués de450. “Don Agustín de Ahumada y Villalón, mar-
qués de las Amarillas, virrey de Nueva España”. Revista de Historia y de Genealogía
Española (Madrid). Año II, I/3 (15-mayo-1913), p. 153.

445. Véase también Miguel Lasso de la Vega y López de Tejada, marqués del Saltillo.
446. Esta publicación incluye un anexo con ocho árboles genealógicos de diferentes
linajes.
447. Obra referida a la mansión que mandó construir en México el marqués de Villafont
y conde de San Antonio, pero que incluye un abundante contenido genealógico.
448. Reseña por: J.C. Archivos de Genealogía y Heráldica (Madrid). 5-8 (enero-diciem-
bre 1953), p. 225.
449. Véase también Blanca Morell Pequero.
450. Véase también Manuel Romero de Terreros y Vinent, marqués de San Francisco.
Miguel Luque Talaván 145

533. SAN FRANCISCO, marqués de. “Un autógrafo de Hernán Cortés”. Revista de
Historia y de Genealogía Española (Madrid). Año III, III/7-8 (julio-agosto de 1914),
p. 17.
534. SAN FRANCISCO, marqués de. “Los corregidores de México”. Revista de
Historia y de Genealogía Española (Madrid). Año VI, VI/1 (enero 1917), p. 14.

535. SAN FRANCISCO, marqués de. “Los maestrantes de Ronda en México”.


Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). Año VI, VI/ 2 (febrero
1917), p. 60-61.

536. SAN FRANCISCO, marqués de. “La Casa de Parada en México”. Revista de
Historia y de Genealogía Española (Madrid). Año VI, VI/3 (marzo 1917), p. 150.
VI/5 (mayo 1917), p. 198. VI/ 6 (junio 1917), p. 241. VI/7-8 (julio-agosto 1917),
p. 289.

537. SANTA CRUZ PACHECO Y RIVERY, José. “Certificaciones, testimonios y peticio-


nes de nobleza y buenas costumbres presentadas o hechas al Muy Ilustre
Ayuntamiento de Santiago de Cuba desde la fundación de la ciudad hasta 1799”.
Hidalguía (Madrid). 126 (1974), p. 745-761.

538. SANTA CRUZ PACHECO [Y RIVERY], José. “Certificaciones, testimonios y peticio-


nes de nobleza y buenas costumbres presentadas o hechas al Muy Ilustre
Ayuntamiento de Santiago de Cuba. (Desde 1800 hasta 1861)”. Hidalguía (Madrid).
156 (1979), p. 633-644. 157 (1979), p. 857-872.

539. SANTA CRUZ PACHECO [Y RIVERY], José. “Relación de los alcaldes mayores de
San Salvador”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 469-480.

540. SANTA CRUZ PACHECO Y RIVERY, José. “Relación cronológica de los Alcaldes
Ordinarios de Santiago de Cuba”. Hidalguía (Madrid). 176 (1983), p. 19-32.

541. SANTA PINTER, J. J. Sociografía simbólica de Puerto Rico. Barcelona: Vosgos,


1979, 134 p. + 1 hoja.451
B.N. H-A/62301.

542. SÃO PAYO, marqués de. “A “Grandeza” de Portugal, e a de Espanha e do


Brasil”. Comunicaciones y conclusiones del III Congreso Internacional de Genealogía
y Heráldica. Instituto Internacional de Genealogía y Heráldica (Madrid, 6 al 11 de
octubre de 1955). Madrid: Ediciones del Instituto Internacional de Genealogía
y Heráldica, 1955, p. 557-561.
A.E.C.I. 929 (46) (063).

451. Con copiosa ilustración.


146 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

543. SARRABLO AGUARELES, Eugenio. “La fundación de Jaruco en Cuba y los pri-
meros condes de ese título”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). VIII
(1951), p. 443-501.
A.H.N. F. 916.

544. SASTRE ARRIBAS, María José. “Banderas de la América prehispánica: el lien-


zo de Tlaxcala”452. Actas del 14º Congreso Internacional de Vexilología453
(Barcelona, Julio-1991). Barcelona: 1991.

545. SASTRE ARRIBAS, María José. “Los “glifos” toponímicos nahualts: ¿armas par-
lantes en la América prehispánica?”. Coloquio Internacional de Heráldica. Las arme-
rías al comenzar la Edad Moderna y su proyección al Nuevo Mundo. Actas del VII
Coloquio Internacional de Heráldica (Cáceres, 30 sept. - 4 oct. de 1991). Organizado
por la Académie Internationale d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez
Pidal de Navascués. Madrid: Dirección de Archivos Estatales, 1993, p. 375-429.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

546. SECCIÓN, de Órdenes Militares. Índice de expedientillos y datas de hábito


de caballeros de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa. Madrid: Ministerio de
Educación y Ciencia, 1976, 747 p.

547. SEMPAT ASSADOURIAN, Carlos. “Los señores étnicos y los corregidores de


indios en la confirmación del estado colonial”. Anuario de Estudios Americanos
(Sevilla). XLIV (1987), p. 325-426.

548. SENA FLORES, Mercedes. “El costo del prestigio social. El caso del mayo-
razgo del Conde de Santa Ana de las Torres de Lima (Perú)”. El Reino de Granada
y el Nuevo Mundo. Actas del V Congreso Internacional de Historia de América.
Granada: 1994, vol. III, p. 439-451.

549. SERRADOR Y AÑINO, Ricardo. “Real Orden Americana de Isabel La Católica”.


XXV Años de la Escuela de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria. Madrid: Instituto
Salazar y Castro, Consejo Superior de Investigaciones Científicas: Asociación de
Hidalgos a Fuero de España, Hidalguía, 1985, p. 609-624.

550. SERRANO REDONNET, Jorge Alberto. “El conquistador Nicolás de Garnica y


su familia”. Hidalguía (Madrid). 147 (1978), p. 257-272. 151 (1978), p. 961-976.
152—153 (1979), p. 33-48.

452. Sobre los emblemas de los 4 linajes tlaxcaltecas.


453. La Vexilología es la ciencia que estudia las banderas (HERREROS AGÜI, Sebastián.
“Bibliografía sobre banderas españolas”. Hidalguía (Madrid). 148-149 (1978), p. 601-608).
Miguel Luque Talaván 147

551. SERRANO REDONNET, Jorge A.[lberto]. “Las fundaciones de Domingo de


Ibarra”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 449-467.

552. SERRANO REDONNET, Jorge Alberto. “Posible ascendencia del general Pedro
Hurtado de Mendoza”. Hidalguía (Madrid). 172-173 (1982), p. 529-549.

553. SERRANO REDONNET, Jorge Alberto. “El licenciado León Garavito y su fami-
lia”. Hidalguía (Madrid). 178-179 (1983), p. 421-432.

554. SERRANO REDONNET, Jorge Alberto. “Enrique de Mayoralgo. Un linaje extre-


meño en Buenos Aires”. Hidalguía (Madrid). 184-185 (1984), p. 369-400.

555. SIETE IGLESIAS, marqués de (Antonio de Vargas Zúñiga). “Familias ameri-


canas en las genealogías de don Luis de Salazar y Castro”. Hidalguía (Madrid).
XXII/124 (1974), p. 465-490.

556. Los SÍMBOLOS oficiales de Puerto Rico. San Juan de Puerto Rico: Cordillera,
1986 (impreso en España), 47 p.454
B.N. H-A/75486.

557. SOBREQUÉS VIDAL, Santiago. “Algo sobre el origen de Pedro Margarit”.


Revista de Indias (Madrid). XII/48 (1952), p. 321-334.

558. SOLANO [Y PÉREZ LILA], Francisco de [Paula] de. “La vida cotidiana en el
Alto Perú a mediados del siglo XVII, según un hidalgo andaluz”. Andalucía y
América en el siglo XVII. Actas de las III Jornadas de Andalucía y América
(Universidad Hispanoamericana de Santa María de La Rábida, 14-18 de marzo
de 1983). Edición preparada por Bibiano Torres Ramírez y José Hernández
Palomo. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, 1983 (Publicaciones de la Escuela de Estudios
Hispanoamericanos de Sevilla; 308).
B.N. 5/11700.

559. SOLANO [Y PÉREZ LILA], Francisco de [Paula] de. “Los nombres del Inca
Garcilaso: definición e identidad”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla).
XLVIII (1991), p. 121-150.

454. Impreso en España. Existe otra edición, impresa igualmente en España: Los sím-
bolos oficiales de Puerto Rico. San Juan de Puerto Rico: Cordillera, 1987, 48 p. [B.N. H-
A/75659].
148 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

560. SOLANO [Y PÉREZ LILA], Francisco de [Paula] de. “El blasón del mestizo Inca
Garcilaso de la Vega”. Coloquio Internacional de Heráldica. Las armerías al comen-
zar la Edad Moderna y su proyección al Nuevo Mundo. Actas del VII Coloquio
Internacional de Heráldica (Cáceres, 30 sept. - 4 Oct. de 1991). Organizado por la
Académie Internationale d Héraldique; edición coordinada por F. Menéndez Pidal
de Navascués. Madrid: Dirección de Archivos Estatales, 1993, p. 431-443.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929, 64 (4) COL.

561. SOLANO [Y PÉREZ LILA], Francisco de [Paula] de (coordinador). Curso


“Nobleza y sociedad en la América Española (1500-1898)”. Madrid: Fundación
Cultural de la Nobleza Española, Asociación de Amigos del Archivo Histórico
Nacional, 1995.455

562. SOLAR Y TABOADA, Antonio del; marqués de Ciadoncha456. Servicios en


Indias de Juan Ruiz de Arce. Conquistador del Perú natural de Alburquerque
(1525-1535). Madrid: Tipografía de Archivos, 1933, 62 p.
B.N. V/Cª 1185 20.

563. SOUTO FEIJOO, Alfredo. Apellidos Hispano-Americanos. Madrid: Editorial


Soler, 1957, 116 p.
A.E.C.I. 1B - 31.708.
B.N. VC/3115/19.

564. STIBI, Ferdinand. “El “Libro de Barajas” de la Catedral de La Habana”.


Hidalguía (Madrid). 117 (1973), p. 241-272. 119 (1973), p. 603-644.

565. SUÁREZ, Ramón Darío. Don Rafael Salas y su descendencia. Caracas-Madrid:


Editorial Edime, 1955.

566. SUÁREZ BAQUERIZO, Raúl. Ponce de León, Quirola, Suárez de Ambato -


Ecuador. Madrid: [s.n.], 1969, 5 p.
A.E.C.I. 0 C - 4762.
A.E.C.I. F 929.2 (Suárez - Grande) (866) Sua.

567. SUÁREZ DE TANGIL Y [DE] ANGULO, Fernando (conde de Vallellano). Nobiliario


cubano. Las grandes familias isleñas. Prólogo póstumo del Excmo. Sr. marqués
de Laurencín. Madrid: Francisco Beltrán, 1922, 2 vols.
B.N. 1/73273-4.
M-Histor. HAM 713.
SE-EsHis. L/1876.

455. Noticia en: Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). LII/1 (1995), p. 380-381. De
este curso no se han publicado los textos de las lecciones -impartidas por reconocidos
especialistas-, aunque los títulos de las mismas y sus autores aparecen en la noticia men-
cionada.
456. Véase también José de Rújula y de Ochotorena, marqués de Ciadoncha.
Miguel Luque Talaván 149

568. SUREOLA Y FORTUNY, Raimundo. “Los Colón”. Hidalguía (Madrid). 106


(1971), p. 533-544.

569. TELLECHEA IDÍGORAS, Juan Ignacio. “Los Vizarrón, una estirpe vasco-nava-
rra injertada en Andalucía y México”. Revista de Indias (Madrid). XXXI/123-124
(1971), p. 329-349.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

570. TODD, Roberto Henry. Génesis de la bandera puertorriqueña. Betances,


Henna, Arrillaga. Madrid: Ediciones Iberoamericanas, 1967, 222 p. + 2 hojas —lámi-
nas—.
B.N. H-A/39749.

571. TORAL Y FERNÁNDEZ DE PEÑARANDA, Enrique. “Los Ribera ubetenses: dos


líneas en las Indias (cuatro árboles genealógicos)”. Boletín del Instituto de Estudios
Giennenses (Jaén). XXXIII/132 (octubre-diciembre 1987), p. 9-20.

572. TORRE, Antonio de la. “El condado de Rosas. Título nobiliario indiano de
1496”. Hidalguía (Madrid). 17 (1956), p. 473-480.

573. TORRE VILLAR, Ernesto de la. “Los señores del México antiguo en la obra
de Diego García Panes”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). XXXIV (1977),
p. 665-694.

574. TOVAR, duque de457. “Los Moctezuma en España y América”. Hidalguía


(Madrid). 111 (1972), p. 203-230.

575. T SERCLAES, duque de (transcripción). “Privilegio de armas a Pedrarias Dávila”.


Revista de Historia y de Genealogía Española (Madrid). Año V, V/7-8 (julio-agos-
to 1916), p. 385.

576. TRAZEGUIES, Ferdinand de (marqués de Torrebermeja). García. Lima: 1966,


24 p. + 2 láminas.458

577. TRAZEGUIES, Ferdinand de (marqués de Torrebermeja). San Bartolomé.


Lima: [s.n.], 197?, 60 p. —con ilustraciones—.459

578. TRAZEGUIES, Ferdinand de (marqués de Torrebermeja). “Moncada”.


Hidalguía (Madrid). 159 (1980), p. 273-281.

457. Véase también Alfonso de Figueroa y Melgar, duque de Tovar.


458. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 91 (1968),
p. 724.
459. Recensión por: CADENAS Y VICENT, Vicente de. Hidalguía (Madrid). 112 (1972),
p. 293.
150 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

579. URÍA RÍU, Juan. “Nuevos datos y consideraciones sobre el linaje asturiano
del historiador de las Indias Gonzalo Fernández de Oviedo”. Revista de Indias
(Madrid). XX/81-82 (1960), p. 13-29.
A.E.C.I. 1B - 11443.

580. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. El marino don Martín Fernández de


Navarrete. Su linaje y blasón. Burgos: Aldecoa, 1944, 86 p. —15 hojas de láminas—.460
B.G.M. 174-909-39; 37873.

581. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. “El primer gobernador de Montevideo


D. José Joaquín de Viana, y su linaje de varonía”. Revista de Indias (Madrid). VI/22
(1945), p. 671-676.
B.N. V/Cª 2136 número 25.

582. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. “Sangre de Legazpi”. Revista de


Indias (Madrid). VII/25 (1946), p. 569-574.
A.E.C.I. V/Cª 2136 número 26.

583. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. “Noticias sobre los Herrera, condes
de Fernandina y marqueses de Villalta, en Cuba”. Revista de Indias (Madrid). VII/26
(1946), p. 893-901.
A.E.C.I. 0 C - 1326.
A.H.N. F. 1624.

584. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. “Los Medina y Torres, de Méjico, con-
des de su apellido”. Revista de Indias (Madrid). IX/33-34 (1948), p. 951-956.
A.H.N. F. 1657.

585. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. Una descendencia de Hernán


Cortés (marqués del Valle de Oaxaca). Los condes de Hervias. Badajoz:
Publicaciones de la Diputación Provincial de Badajoz, Institución de Servicios
Culturales, 1948, 32 p.461
A.E.C.I. 929.2 (Hervias) (46) Val.
B.N. V/Cª 2136 número 18.

586. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. “La Genealogía en las relaciones


entre América y España (ponencia)”. Escorial (Madrid). 64 (1949), p. 373-376.

460. Reseña por: RUMEU DE ARMAS, Antonio. Revista de Indias (Madrid). VI/21 (1945),
p. 516-517.
461. Reseña por: R. Revista de Indias (Madrid). IX/36 (1949), p. 373-374.
Miguel Luque Talaván 151

587. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. “Heráldica de descubridores y con-


quistadores de Indias”. Boletín de la Real Sociedad Geográfica (Madrid). LXXXV
(1949), p. 370-397.
A.E.C.I. 0 C-1886; 71863.
A.E.C.I. F 929.92 (8.03) Val.
B.N. V/Cª 2136 número 21.

588. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. Ascendientes y descendientes de


Hernán Cortés: línea de Medina Sidonia y otras. Madrid: Ediciones Cultura
Hispánica, 1951, 190 p. + 1 hoja + 17 láminas.462
A.E.C.I. S 929.2 (46)
A.H.N. 6342.
A.H.N. 6201.
B.N. H-A/21580.

589. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. “El linaje de la poetisa Gertrudis


Gómez de Avellaneda”. Archivos de Genealogía y Heráldica (Madrid). 2-3 (abril-
septiembre 1952), p. 89-Ss.

590. VÁLGOMA Y DÍAZ-VARELA, Dalmiro de la. La reina doña Fabiola, XIV nieta de
Hernán Cortés, conquistador de México. Santander: Taller de Artes Gráficas de los
Hermanos Bedia, 1960, 32 p. + 2 hojas.463
A.H.N. 5057.
B.N. R/33621.464

591. VAN ZANTWIJK, Rudolf. “La historia dinástica azteca: sus limitaciones y sus
perspectivas”. Revista de Indias (Madrid). XLI/163-164 (1981), p. 9-30.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

592. VARGAS, marqués de. “San Francisco Javier y sus parientes”. Revista de
Historia y Genealogía Española (Madrid). 1916, p. 241 y p. 289.

593. VÁZQUEZ, Belén; Ligia BERBESÍ ; Nirso VARELA. “La familia Baralt-Sánchez
como modelo de la élite maracaibera durante las últimas décadas borbónicas”.
Boletín Americanista (Barcelona). 47 (1997), p. 215-232.465
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). PP 1409.

462. Reseña por: FERRÁN, Vicente. Archivos de Genealogía y Heráldica (Madrid).


1 (enero-marzo 1952), p. 83-84. MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. Revista de Indias
(Madrid). XII/48 (1952), p. 372-374.
463. Edición de 50 ejemplares en papel de hilo, impresos y dedicados en su totalidad.
464. Ejemplar XXIII de una tirada de cincuenta ejemplares. Dedicatoria autógrafa del
autor a la Biblioteca Nacional (Madrid).
465. Los autores proceden del Centro de Estudios Históricos (Universidad del Zulia.
Maracaibo - Venezuela) y este artículo es una versión parcial del proyecto de investigación
“Identificación de la élite de poder maracaibera, 1770-1821”, financiado por el Consejo de
Desarrollo Científico y Humanístico de La Universidad del Zulia.
152 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

594. VÁZQUEZ DE ACUÑA, Isidoro (marqués García del Postigo). “Breve noticia de
la monarquía arauco-patagónica”. Hidalguía (Madrid). 21 (1957), p. 265-288.

595. VÁZQUEZ DE ACUÑA, Isidoro (marqués García del Postigo). “Las ciudades
espectrales y sus fundadores”. Hidalguía (Madrid). 30 (septiembre-octubre 1958),
p. 873-904.466

596. VÁZQUEZ DE ACUÑA, Isidoro (marqués García del Postigo). Garay. Un lina-
je portugués en el archipiélago de Chiloé. [Tirada aparte de Armería y Nobiliario de
los reinos españoles]. Madrid: [s.n.], 1959, 28 p.467
A.E.C.I. F. 929.2 (Garay) (46) Vaz.

597. VÁZQUEZ DE ACUÑA, Isidoro (marqués García del Postigo). “El Encuentro
de dos Mundos”. Hidalguía (Madrid). 166-167 (1981), p. 401-415.

598. VÁZQUEZ DE ACUÑA, Isidoro (marqués García del Postigo). “El General don
Gabriel de Castilla, ¿primer avistador de la Antártica?”. Hidalguía (Madrid). 232-
233 (1992), p. 353-361.

599. VERAGUA, duque de468. “La creación del ducado de Veragua”. Hidalguía
(Madrid). 37 (1959), p. 785-800.

600. VERD MARTORELL, Gabriel. Cristóbal Colón era noble y de sangre real: una
realidad, nació en Mallorca. Palma de Mallorca: [el autor], 1989, 223 p.469
B.N. HA/78092.

601. VIAL CORREA, Gonzalo. “La nobleza chilena a fines del período indiano:
esquema para su estudio jurídico, teórico y práctico”. Actas y estudios del III
Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano (Madrid,
1972). Madrid: Instituto Nacional de Estudios Jurídicos, 1973, p. 757-778.

602. VIELLARD-BARON, Alain. “Antecedentes familiares de Alonso de Ojeda”.


Revista de Indias (Madrid). XXXV/139-142 (1975), p. 13-16.
C.S.I.C. HAM 23/Cº.

466. El autor estudia la Historia de las ciudades de Nombre de Dios y de Rey Don
Felipe, fundadas por la expedición de D. Pedro Sarmiento de Gamboa en el Estrecho de
Magallanes. Se incluye una detallada lista de los colonizadores.
467. Edición numerada. Esta obra se conserva en el Fondo de Bibliografía Genealógica
depositado en la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional (Toledo, España), con la
signatura: G-31.
468. Véase también Cristóbal Colón de Carvajal Maroto y Pérez del Pulgar, duque de
Veragua.
469. Existe una segunda edición -revisada y ampliada- de esta obra: VERD MARTORELL,
Gabriel. Cristóbal Colón era noble y de sangre real. Palma de Mallorca: [el autor], 1992, 231
p. [B.N. HA/78451].
Miguel Luque Talaván 153

603. VILA VILAR, Enriqueta. “Los Corzo: un clan en la colonización de América.


Apuntes para su historia”. Anuario de Estudios Americanos (Sevilla). XLII (1985),
p. 1-42.

604. VILA VILAR, Enriqueta. “Perfil americano de la familia Mañara”. Sevilla 92


(Sevilla). 12 (enero 1986), p. 45-Ss.

605. VILA VILAR, Enriqueta. Los Corzo y los Maraña. Tipos y arquetipos del mer-
cader con América. Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos: Junta de
Andalucía, 1991, 321 p.

606. VILANA Y PETIT, José de. “Títulos de Indias. Estudios de los “beneficiados””.
Cartela Heráldica (Madrid). 9 (abril-junio 1973), p. 15-ss.

607. VILLASEÑOR BORDES, Rubén. Anotaciones genealógicas470. Autlán [México]:


1949.471

608. VISTABELLA, marqués de472. “Archivos de Guatemala y del resto de Centro-


américa”. Hidalguía (Madrid). 98 (1970), p. 97-102.

609. WALLMERSHAUSER, Friedich R. “Finding the origins of 18th century emigrant


from Southern Germany”. Comunicaciones al XV Congreso Internacional de las
Ciencias Genealógicas (19 a 26-XI-1982, Madrid). Madrid: Instituto Salazar y
Castro, 1983, tomo III, p. 633-646.
B. Fac. Gª e Hª (U.C.M.). D 929 CON-15.

610. YEPES Y ROSALES, Julio [de]473. “Al héroe de la reconquista de Buenos Aires,
D. Santiago Liniers y Bremont, capitán de navío de la Armada Real y mariscal de
los ejércitos españoles”. Academia Heráldica (Madrid). I (1906), p. 66-70.

611. YEPES Y ROSALES, Julio [de]. “Bolívar el Libertador”. Nobleza Española


(Madrid). 1 (marzo-abril 1923), p. 25-28.

612. YEPES Y ROSALES, Julio de. “Su Eminencia el cardenal Benlloch y la América
española”. Nobleza Española (Madrid). 10 (febrero 1924), p. 1.

470. Acerca de la historia regional de Autlán (México), desde el siglo XVI al siglo XX.
Temas que trata: heráldica, genealogía, fuentes documentales, e historia local.
471. Reseña por: MIRALLES DE IMPERIAL Y GÓMEZ, Claudio. Revista de Indias (Madrid). X/40
(1950), p. 388-389.
472. Véase también Edgar Juan Aparicio y Aparicio, marqués de Vistabella.
473. Julio de Yepes y Rosales fue director artístico de la revista Academia Heráldica.
Revista de Ciencias Históricas, Genealogía, Arqueología, Heráldica, Bellas Artes, etc.
(Madrid). Con posterioridad, fue director de la revista Nobleza Española (Madrid).
154 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

613. YEPES Y ROSALES, Julio de. “El cardenal Benlloch y los héroes del Callao”.
Nobleza Española (Madrid). 17 (1924 septiembre), p. 1.

614. YEREGUI DE MELIS, Fermín Carlos de. “El escudo del Uruguay”. Academia
Heráldica (Madrid). (1908), p. 17-ss.

615. ZABALA MENÉNDEZ, Margarita (dirección y colaboración). Historia Española


de los Títulos concedidos en Indias. Madrid: Editorial Nobiliaria Española, 1994,
3 vols.
M-Histor. HAM-15.365-15.367.
Índice general de materias474

GENEALOGÍA: 2, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 252, 253, 254, 255, 256, 257, 258,
12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 22, 262, 263, 264, 265, 266, 267, 268,
27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 269, 270, 271, 272, 273, 274, 275,
37, 38, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 276, 277, 278, 279, 280, 281, 282,
48, 49, 50, 51, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 283, 285, 286, 287, 289, 290, 291,
59, 62, 64, 65, 66, 67, 69, 70, 71, 72, 292, 293, 297, 299, 301, 302, 303,
73, 74, 75, 76, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 304, 305, 306, 307, 308, 309, 310,
84, 85, 86, 87, 88, 89, 90, 92, 93, 94, 311, 313, 314, 315, 316, 317, 327,
95, 100, 102, 104, 105, 109, 110, 111, 328, 329, 330, 335, 336, 337, 338,
112, 113, 114, 115, 116, 121, 122, 339, 340, 341, 342, 343, 344, 346,
123, 125, 126, 127, 128, 129, 130, 347, 348, 349, 350, 351, 352, 353,
131, 132, 133, 134, 135, 136, 138, 355, 356, 357, 359, 360, 362, 365,
139, 140, 142, 143, 144, 145, 146, 366, 367, 368, 369, 371, 372, 373,
147, 150, 151, 152, 153, 154, 155, 374, 375, 376, 377, 378, 380, 381,
157, 158, 160, 161, 162, 163, 164, 382, 383, 384, 385, 389, 390, 391,
165, 166, 168, 169, 171, 172, 173, 392, 394, 395, 396, 397, 398, 399,
179, 180, 181, 182, 184, 185, 186, 400, 403, 406, 407, 408, 409, 410,
187, 188, 189, 190, 191, 192, 193, 411, 412, 413, 414, 415, 416, 417,
194, 195, 196, 197, 198, 199, 200, 418, 419, 420, 421, 422, 423, 424,
201, 202, 203, 204, 205, 206, 207, 425, 426, 427, 428, 429, 430, 431,
208, 209, 210, 212, 213, 214, 215, 432, 433, 434, 436, 437, 439, 440,
216, 217, 218, 219, 221, 224, 225, 444, 445, 446, 448, 450, 451, 452,
226, 227, 228, 229, 231, 232, 233, 453, 454, 455, 456, 457, 459, 460,
235, 237, 238, 239, 240, 241, 242, 461, 462, 463, 464, 467, 470, 471,
243, 245, 246, 247, 248, 250, 251, 472, 473, 474, 475, 477, 480, 481,

*. En todos los índices, las referencias remiten a los números individuales asignados a
cada título reseñado.
474. Algunas de las publicaciones aquí recogidas tratan simultáneamente de
Genealogía, Heráldica, Nobiliaria o Derecho nobiliario, por lo que hay títulos que apare-
cen reflejados, en este índice, en dos o más ocasiones.
156 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

482, 483, 484, 485, 488, 489, 490, 499, 514, 518, 530, 541, 544, 545,
491, 494, 498, 499, 500, 501, 502, 556, 560, 561, 570, 575, 587, 614,
503, 504, 505, 506, 507, 508, 509, 615.
510, 511, 512, 513, 515, 516, 517,
519, 520, 521, 522, 523, 525, 526,
528, 529, 530, 531, 532, 533, 534, NOBILIARIA: 21, 30, 39, 50, 52, 60, 61,
535, 536, 537, 538, 539, 540, 542, 65, 91, 92, 96, 97, 98, 100, 137, 141,
543, 546, 548, 550, 551, 552, 553, 148, 149, 156, 159, 167, 173, 174,
554, 555, 557, 558, 559, 561, 562, 175, 176, 177, 178, 183, 211, 220,
563, 564, 565, 566, 567, 568, 569, 222, 223, 227, 233, 249, 257, 261,
571, 572, 573, 574, 576, 577, 578, 262, 263, 277, 283, 288, 294, 295,
579, 580, 581, 582, 583, 584, 585, 296, 298, 300, 306, 307, 310, 315,
586, 588, 589, 590, 591, 592, 593, 316, 317, 318, 319, 320, 321, 322,
594, 595, 596, 597, 598, 599, 600, 323, 324, 325, 330, 332, 333, 335,
602, 603, 604, 605, 607, 608, 609, 361, 362, 375, 393, 397, 401, 402,
610, 611, 612, 613, 615. 404, 405, 449, 460, 461, 466, 469,
472, 475, 480, 483, 484, 486, 487,
493, 495, 497, 520, 521, 524, 526,
HERÁLDICA: 1, 3, 23, 24, 25, 26, 32, 527, 530, 537, 538, 543, 546, 547,
40, 41, 63, 68, 77, 83, 99, 101, 102, 548, 549, 561, 562, 599, 601, 606,
103, 104, 105, 106, 107, 108, 117, 615.
118, 119, 120, 124, 164, 170, 179,
228, 229, 230, 234, 236, 244, 259,
260, 272, 312, 331, 334, 345, 354, DERECHO NOBILIARIO: 21, 249, 263,
363, 364, 370, 379, 383, 386, 387, 284, 318, 319, 320, 321, 324, 326,
388, 392, 394, 401, 402, 405, 423, 332, 333, 358, 404, 476, 478, 479,
424, 435, 438, 440, 441, 442, 443, 601, 606.
447, 458, 465, 467, 468, 492, 496,
Índice analítico de materias 475

GENEALOGÍA 113, 129, 139, 145, 151, 152, 154,


155, 157, 162, 172, 182, 193, 197,
237, 241, 243, 245, 246, 264, 266,
General: 21, 28, 35, 36, 40, 41, 75, 78, 276, 281, 291, 293, 301, 302, 303,
79, 85, 88, 100, 102, 104, 105, 109, 304, 305, 308, 309, 313, 317, 338,
122, 138, 140, 142, 164, 165, 186, 349, 351, 353, 356, 360, 372, 373,
191, 206, 208, 218, 225, 228, 229, 377, 383, 392, 398, 406, 407, 415,
242, 262, 263, 277, 283, 285, 286, 416, 417, 418, 419, 420, 425, 426,
287, 289, 310, 311, 314, 315, 329, 427, 430, 436, 445, 450, 452, 470,
335, 340, 347, 361, 365, 366, 367, 475, 482, 483, 491, 511, 517, 521,
378, 389, 394, 400, 472, 499, 504, 525, 526, 528, 531, 533, 550, 552,
512, 522, 542, 546, 555, 561, 563, 553, 559, 565, 568, 572, 574, 576,
586, 597, 612, 615. 577, 578, 580, 582, 585, 588, 589,
590, 592, 599, 602, 603, 604, 605,
Genealogía de Linajes: 2, 4, 5, 13, 14, 611.
18, 19, 29, 44, 54, 56, 62, 65, 72, 87,

475. En este índice se recogen todas las referencias recopiladas en este libro, agrupadas
por las siguientes cuatro materias: Genealogía, Heráldica, Nobiliaria, y Derecho Nobiliario.
Hay que señalar que puesto, que algunas publicaciones tratan simultáneamente de
Genealogía, Heráldica, Nobiliaria o Derecho Nobiliario, hay títulos que aparecen reflejados
en dos o más ocasiones. El presente índice se ha estructurado de la siguiente forma. En pri-
mer lugar, y bajo el epígrafe “general”, se incluyen todos aquellos trabajos cuyo contenido
temático es muy amplio. En segundo lugar, y bajo los epígrafes “Genealogía de linajes”,
“Heráldica de linajes”, y “Nobiliaria de linajes”, se recopilan aquellos títulos que abordan
estudios sobre linajes concretos, que se extendieron por varios de los territorios de la
Monarquía Hispánica. En tercer y último lugar, y bajo los epígrafes “Genealogía por áreas
geográficas”, “Heráldica por áreas geográficas”, “Nobiliaria por áreas geográficas” y “Derecho
Nobiliario por áreas geográficas”, se recogen aquellas publicaciones cuyo contenido temáti-
co se circunscribe a un país concreto. Únicamente en el caso de la entrada “España”, se han
especificado los trabajos referidos a las diferentes regiones que la componen.
158 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

GENEALOGÍA POR ÁREAS Cataluña: 128, 339, 395, 454, 557.


GEOGRÁFICAS Extremadura: 16, 17, 57, 114, 115,
150, 161, 201, 209, 210, 240, 375,
África (continente): 471. 380, 381, 382, 410, 411, 412, 413,
Alemania: 609. 414, 415, 416, 417, 418, 419, 423,
Antártica: 598. 424, 459, 480, 484, 520, 554, 562.
Argentina: 22, 33, 69, 77, 80, 82, 86, Madrid: 51.
143, 160, 194, 195, 196, 198, 199, Navarra: 8, 9, 463, 569.
200, 201, 233, 247, 265, 292, 316, País Vasco: 6, 8, 9, 12, 27, 33, 126,
346, 359, 371, 374, 396, 446, 490, 127, 179, 224, 231, 232, 278, 290,
523, 551, 554, 594, 595, 596, 610. 344, 448, 456, 464, 473, 569.

Bélgica: 590. Estados Unidos: 34, 109, 135, 444, 448.


Bolivia: 125, 488.
Brasil: 409, 542. Filipinas: 20, 173, 275, 362, 363, 501.

Caribe: 213. Guatemala: 30, 31, 32, 64, 70, 130, 231,
Centroamérica: 131, 132, 608. 232, 358, 453, 454, 530, 539, 608.
Chile: 6, 7, 8, 9, 10, 11, 22, 188, 247,
327, 328, 330, 369, 382, 507, 508, Haití: 163, 257.
519.
Colombia: 471, 500. Irlanda: 71.
Costa Rica: 203, 220. Italia: 74, 147, 502.
Cuba: 60, 71, 111, 121, 123, 134, 146,
163, 267, 268, 269, 270, 271, 272, Jamaica: 153.
273, 306, 384, 428, 429, 431, 433,
434, 432, 439, 537, 538, 540, 543, Luxemburgo: 269.
564, 567, 583.
Mesoamérica: 455.
Ecuador: 73, 91, 92, 258, 460, 461, 462, México: 94, 95, 110, 112, 115, 150, 158,
566. 166, 168, 169, 179, 180, 181, 185, 189,
El Salvador: 539. 202, 207, 226, 227, 233, 253, 274, 344,
España: 110, 136, 190, 235, 385. 352, 355, 357, 385, 408, 421, 440, 451,
Andalucía: 66, 83, 121, 238, 348, 350, 467, 477, 498, 513, 515, 529, 532, 534,
399, 403, 474, 485, 513, 535, 569, 535, 536, 569, 573, 584, 591, 607.
571.
Aragón: 133, 192, 196, 250, 396. Panamá: 383.
Asturias: 15, 247, 579. Perú: 67, 76, 81, 89, 90, 93, 114, 116, 126,
Baleares, islas: 47, 144, 600. 127, 133, 161, 184, 187, 207, 215, 216,
Canarias, islas: 134, 256, 397, 489, 516. 217, 255, 299, 307, 336, 337, 339, 341,
Cantabria: 37, 251, 252, 505. 342, 343, 368, 376, 390, 391, 397, 422,
Castilla: 38, 254, 494. 425, 431, 505, 506, 509, 510, 548, 558,
Castilla La Mancha: 53, 207. 562, 613.
Castilla-León: 49, 143, 171, 204, 214, 282. Potugal: 55, 503, 542.
Miguel Luque Talaván 159

Puerto Rico: 42, 205, 239. Extremadura: 63, 370, 423, 424, 518.
República Dominicana: 248, 257, 392, País Vasco: 179.
437.
Uruguay: 43, 44, 45, 46, 457, 581. Filipinas: 363.

Venezuela: 27, 47, 48, 49, 50, 51, 53, 55, Guatemala: 32, 404, 530.
58, 59, 8, 4, 219, 221, 256, 279, 280,
297, 414, 593. Honduras: 312.

Luxemburgo: 107.
HERÁLDICA
México: 24, 25, 26, 179, 440, 465, 467,
General: 23, 40, 41, 68, 99, 101, 102, 544, 545.
103, 104, 105, 106, 108, 164, 170,
228, 229, 260, 364, 379, 386, 388, Panamá: 259, 383, 442.
392, 394, 402, 447, 499, 514, 561, Perú: 244, 441, 518.
587, 615, 244, 401. Puerto Rico: 541, 556, 570.

Heráldica de Linajes: 1, 124, 354, 387, República Dominicana: 345.


438, 560, 575.
Uruguay: 234, 468, 614.

Venezuela: 120.
HERÁLDICA POR ÁREAS
GEOGRÁFICAS

Alemania: 496. NOBILIARIA

Argentina: 3, 77, 492. General: 21, 96, 97, 98, 100, 137, 141,
148, 159, 174, 175, 176, 177, 178,
Brasil: 236. 183, 211, 222, 223, 249, 257, 262,
263, 277, 283, 288, 295, 296, 298,
Chile: 331. 300, 310, 315, 318, 319, 320, 321,
322, 323, 324, 332, 333, 335, 361,
Colombia: 458. 393, 401, 402, 405, 449, 466, 469,
472, 475, 484, 486, 493, 495, 497,
Cuba: 107, 272, 443. 527, 546, 547, 549, 561, 606, 615.

España: Nobiliaria de Linajes: 61, 65, 156,


Andalucía: 83, 230, 404. 306, 307, 317, 475, 483, 520, 521, 526,
Cantabria: 435. 562.
Castilla-La Mancha: 117, 118, 119, 334.
160 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

NOBILIARIA POR ÁREAS


GEOGRÁFICAS Perú: 167, 261, 397, 480, 487, 548, 562.

Argentina: 233, 316. Venezuela: 39, 50, 52.

Chile: 325, 330, 601.


DERECHO NOBILIARIO
Costa Rica: 220.
General: 21, 249, 284, 318, 319, 320,
Cuba: 60, 524, 537, 538, 540, 543. 321, 324, 326, 332, 333, 405, 478,
479, 606.
Ecuador: 91, 460, 461.
DERECHO NOBILIARIO POR ÁREAS
El Salvador: 539. GEOGRÁFICAS

España: Chile: 601.


Andalucía: 404.
Extremadura: 375, 480, 484, 520, 562. España:
Andalucía: 476.
Filipinas: 173, 362. Castilla: 476.

Guatemala: 30, 404, 530. Guatemala: 358.

México: 149, 227, 233, 294.


Índice analítico geográfico 476

Álava (España): 278, 456. Cáceres (España): 16, 459.


Alburquerque (España): 562. Cádiz (España): 121.
Alemania: 609. California (Estados Unidos): 34, 135.
Algarve (Portugal): 55. Callao (Perú): 506, 613.
Amazonas: 418. Canarias (España): 516.
Andalucía (España): 569. Cantabria (España): 37, 251.
Antártica: 598. Canyon (Estados Unidos): 448.
Aragón (España): 196, 396. Caracas (Venezuela): 52, 219.
Araucania, Reino de la: 86, 233. Caribe: 213.
Argentina: 3, 82, 160, 247, 374, 446. Cartagena: 158.
Asturias (España): 15. Castilla (España): 120, 324, 369, 473,
Autlán (México): 607n1. 490, 494, 476.
Castilla la Vieja (España): 49.
Bolivia: 125. Centroamérica: 131.
Brasil: 236, 542. Cervatos de la Cueza (España): 214.
Buenos Aires (Argentina): 33, 194, 195, Cervera (España): 395.
196, 200, 201, 247, 265, 292, 346, Charcas (Bolivia): 488.
554, 610. Chile: 7, 9, 11, 247, 382, 507, 508, 519.
476. En este índice se recogen todos los topónimos que aparecen en los títulos de las
publicaciones recopiladas y en los comentarios que sobre las mismas se realizan en nota
a pie de página. Están ordenados alfabéticamente. Por norma general, los topónimos han
sido recogidos en español, excluyéndose de esta norma aquellos que no tienen traducción
a este idioma. Para aumentar la utilidad de este índice se ha incluido entre paréntesis el
país actual en el que se encuentran localizados estos topónimos, con excepción hecha de
aquellas regiones que históricamente, y aun en la actualidad, han variado sus límites y han
estado y están sometidas a diferentes soberanías; así como de aquellos lugares de los que
desconocemos su ubicación geográfica exacta por ser topónimos que se repiten frecuen-
temente tanto en Iberoamérica como en España, o por tratarse de antiguas denominacio-
nes de la época colonial caídas actualmente en desuso.
Por tratarse de una bibliografía dedicada únicamente a Iberoamérica y Filipinas, se
excluyen de este índice términos generales como América, América Latina,
Hispanoamérica, Iberoamérica, Indias o Latinoamérica.
162 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Chiloé (Chile): 596. Macharaviaya (España): 83, 83n, 403,


China: 141. 403n.
Colombia: 471, 500. Madrid (España): 51, 378.
Córdoba del Tucumán (Argentina): 80. Magallanes, Estrecho de: 595n.
Costa Rica: 220. Málaga (España): 403n, 83n.
Cuba: 60, 121, 123, 134, 269, 270, 271, Mallorca (España): 600.
272, 384, 429, 443, 543, 583. Manila (Filipinas): 20, 20n.
Cuccaro, castillo de: 502. Mantaro: 450.
Cumaná (Venezuela): 280. Maracaibo (Venezuela): 593n.
Mar del Sur: 506.
Ecuador: 92n1, 258, 462, 566. Mendoza: 371, 396.
España: 36, 83n, 100, 101, 102, 141, Menorca (España): 47.
191, 206, 218, 244, 284, 385, 405, Mesoamérica: 455.
403n, 513, 542, 574, 586. México: 24, 158, 185, 352, 385, 440,
Europa: 379. 467, 498, 513, 515, 529, 534, 535,
Extremadura (España): 17, 115, 412, 536, 529n1, 569, 573, 584, 590.
520. Miranda de Avilés (España): 247.
Montevideo (Uruguay): 43, 581.
Filipinas:141, 173, 275, 284, 362, 363, Montilla (Córdoba): 485.
501, 501n. Moquegua, valle de (Perú): 116.

Gordejuela, valle de (España): 6 Nevada (Estados Unidos): 448.


Granada (España): 513. Nombre de Dios, ciudad de (Estrecho
Guatemala: 30, 31, 32, 130, 231, 232, de Magallanes): 595n.
358, 404, 453, 454, 530, 539, 608. Nueva España: 25, 149, 179, 181, 274,
Guayaquil (Ecuador): 509. 532.
Guipúzcoa (España): 127. Nueva Granada: 212, 481.
Nuevo Mundo: 386, 388, 475.
Honduras: 312.
Panamá: 259, 383n, 442.
Idaho (Estados Unidos): 448. Patagonia: 22, 22n, 247.
Iquique, encomienda de: 162. Patzcuaro (México): 357.
Italia: 36. Perú: 76, 126, 127, 133, 161, 167, 216,
Itza (México): 179. 244, 261, 336, 337, 339, 342, 376,
390, 391, 397, 411, 422, 480, 505,
Jamaica: 153. 506, 518, 548, 558, 562.
Jaruco (Cuba): 543. Piura (Perú): 215.
Plata, Gobernación del: 45.
La Española: 257. Portugal: 542.
La Habana (Cuba): 163, 267, 431, 434, Potosí (Bolivia): 299.
524, 564. Puerto de Loa, encomienda de: 162.
Lima (Perú): 184, 341, 343, 431, 548. Puerto de Santa María (España): 399.
Los Ángeles (Estados Unidos): 444. Puerto Rico: 42, 205, 541, 556.
Luxemburgo: 107, 107n, 269, 269n.
Miguel Luque Talaván 163

Quito (Ecuador): 91, 92, 460, 461. Tarapacá, encomienda de: 162.
Tegucigalpa (Honduras): 312.
República Dominicana: 248n. Tierra de Fuego: 247.
Rey Don Felipe, ciudad del (Estrecho Tierra Firme: 21.
de Magallanes); 595n. Tlaxcala (México): 544.
Río de La Plata: 198, 199, 490, 492. Toledo (España): 36, 117, 118, 119, 334.
Ronda (España): 230, 535. Trujillo (España): 423, 424, 484.
Trujillo de Venezuela (Venezuela): 414.
Sacro Romano Imperio: 496. Tucumán (Argentina): 143, 316.
Saint-Domingue, isla de: 163. Tzeme, encomienda de (México): 112.
Salt Lake City: (Estados Unidos): 109,
109n. Véase también Utah Uruguay: 46, 234, 457, 468, 614.
San Colombano: 87. Utah (Estados Unidos): 109n. Véase
San Luis: 69. también Salt Lake City.
San Salvador: 539.
San Sebastián (España): 224. Valdorba, valle de: 179.
Santa Fe (España): 476. Valladolid (España): 204.
Santa Sede: 39. Venezuela: 39, 47, 48, 50, 51, 58, 59, 84,
Santander (España): 435. 84n, 120, 256.
Santiago de Chile (Chile): 325. Vitoria (España): 278.
Santiago de Cuba (Cuba): 268, 537, 538,
540. Washoe (Estados Unidos): 448.
Santo Domingo, ciudad de: 345.
Sevilla (España): 348, 350, 404. Yucatán (México): 112, 150, 226, 227,
Sibaya, encomienda de: 162. 253.
Simancas (España): 142, 240, 365, 366.
Índice onomástico 477

Abad y Queipo, Manuel-José (Obispo): Azarola (linaje): 44.


407.
Ahumada y Villalón, Agustín de (mar- Baralt-Sánchez (linaje): 593.
qués de las Amarillas): 532. Barbabosa (linaje): 62.
Alba, casa de: 243, 374. Barba Boza-Parreño, Pedro: 63.
Alfonso VI: 78. Bastidas, Rodrigo de: 392n. Véase tam-
Allende, casa-torre de: 6. bién Fernández de Oviedo [y
Allendesalazar: 7. Valdés], Gonzalo.
Almendras (linaje): 488. Beigbeder (Coronel): 393 n.
Altamirano: 2. Véase también Roldán; Bélgica, Fabiola de (Reina de Bélgica):
Roldán y Dávila, Juan Esteban 590.
(Capitán). Benlloch (Cardenal): 612, 613.
Alvarado, Pedro de: 304. Berastegui: 94.
Álvarez de Abreu, Antonio José (I mar- Bernardo, “el gran pecador” (y su lina-
qués de la Regalía): 256. je): 194.
Alvear, casa de: 446. Betances: 570.
Arcayas (linaje): 278. Véase también Bethencourt (linaje): 516.
Vitoria, Fray Francisco de. Bolívar y Palacios, Simón José Antonio
Arellano (linaje): 181n. Véase también de la Santísima Trinidad de: 5, 190,
Luna (linaje). 373, 470, 611. Véase también Libertador.
Arrillaga: 570. Borbón, Carlota Joaquina de (Infanta
Atahualpa [Atau-Huallpa] (Sapay Inca de España): 512.
del Tahuantinsuyu): 425. Borbones: 341.
Aurelio Antonio I (Rey de la Patago- Brunet (linaje): 224.
nia): 22n.
Autrán (linaje): 151, 428. Cabot, Joan: 128.

477. En este índice se recogen todos los nombres de personas y linajes que aparecen
en los títulos de las publicaciones recopiladas y en los comentarios que sobre las mismas
se realizan en nota a pie de página.
166 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Cacho (linaje): 216. Deschamps, Enrique: 437.


Calderón, Mencia: 160. Díaz (del linaje de Francisco Pizarro):
Cano: 276. Véase también Elcano. 411. Véase también Hinojosa (del
Capac Ayllu (genealogía del): 81. linaje de Francisco Pizarro); Pizarro,
Carlos I (Rey de España): 68. Francisco (y linaje).
Carlos III (Rey de España): 497. Díaz del Castillo, Bernal: 29, 521.
Cascos (linaje): 396. Díaz del Castillo, Tomás: 521.
Castilla, Gabriel de (General): 598. Díez: 431.
Castro (linaje): 135. Díez de Andino (linaje): 199.
Castro, Luisa de: 47. Dublé (linaje): 172.
Castro, Mariano de: 47. Du Quesne (linaje): 281.
Castro Bolaño y Rivadeneyra, Fernando
de: 506. Elcano: 129. Véase también Cano;
Católicos, Reyes: 68. Sebastián.
Centurión (linaje): 273. Ercilla, Alonso de: 301.
Cerdá y Rico, Francisco: 526. Ercilla, Torre de: 12.
Chevalier: 248. Véase también Molina; Espejo, Juan Luis: 328.
Monagos; Trujillo; Trujillo Molina, Estrada, Alonso de: 136.
Rafael Leónidas (presidente); Valdés. Estrada, Francisco de: 124.
Chlussowiez y Colón, Dolores de Eyzaguirre (linaje): 188.
(baronesa de Escriche): 293n.
Chopitea y Villota, Dorotea de Felipe II: 68.
(Venerable Sierva de Dios): 327. Fernández de Córdoba (linaje): 342.
Clavería y Zaldúa, Narciso (conde de Fernández de Navarrete, Martín: 580.
Manila): 362, 362n. Fernández de Oviedo [y Valdés],
Colombo: 1. Gonzalo: 392n, 475, 579. Véase tam-
Colombo, Baltasar: 502. bién Rodrigo de Bastidas.
Colón (linaje): 19, 74, 139, 193, 213, Fernández del Val (linaje): 203.
264, 348, 568. Ferronnays, Eugenia de La (condesa de
Colón, Bartolomé: 18. Mun): 293n.
Colón, Cristóbal: 18, 19, 74, 128, 144, Flores Alatorre: 110.
147, 152, 154, 235, 317, 348, 387, Foronda, Valentín de: 61.
427, 438, 502, 511, 600. Franco Bahamonde, Francisco (Jefe del
Colón, Diego: 18. Estado): 393n.
Colón, Luis: 204.
Colonnas (linaje): 80. Gálvez (linaje): 83, 83n, 403, 403n, 474.
Conget (linaje): 200. Garavito, León (licenciado): 553.
Cortés, Hernán (y su linaje): 189, 202, Garay (linaje): 596.
245, 246, 348, 370, 452, 494, 511, García: 576.
533, 585, 588, 590. García de Huidobro (linaje): 519.
Corzo (linaje): 603, 605. García Panes, Diego: 573.
Cruz, Sor Juana Inés de la: 344. García de Paredes, Diego: 413, 414.
Garcilaso de la Vega, Inca (y su linaje):
Dávila, Pedrarias: 575. 237, 302, 338, 436, 485, 525, 559, 560.
Miguel Luque Talaván 167

Garnica, Nicolás de (y su linaje): 550. Mañara (linaje): 604, 605.


Gasca, Pedro: 13. Margarit, Pedro: 557.
Gener: 121. Mari, de (linaje): 87.
Gómez de Avellaneda, Gertrudis (y su Mayoralgo, Enrique de: 554.
linaje): 210, 589. Medina, Gaspar de: 359.
Goyeneche (linaje): 368. Medina y Torres (linaje. Condes de
Grado, Alonso de: 349. Medina y Torres): 584.
Méndez de Cancio, Antonio: 112.
Henna: 570. Mendoza (linaje): 207, 371.
Herrera (linaje. Condes de Fernandina Menéndez, José: 247.
y marqueses de Villalta): 583. Merlequín y Arregui, Ignacio de: 56.
Hinojosa (del linaje de Francisco Mestre (linaje): 269, 269n
Pizarro): 411. Véase también Díaz Mestre y Batista, María Teresa: 107n,
(del linaje de Francisco Pizarro); 269n. Véase también Luxemburgo,
Pizarro, Francisco (y linaje). María Teresa de (Gran Duquesa
Hurtado de Mendoza, Pedro (General): heredera de Luxemburgo); Mestre
552. (linaje).
Mexia [o Mejia] de Ovando, Pedro: 79n.
Ibarra, Domingo de: 551. Miranda, Francisco de: 517.
Isabel la Católica (Reina de Castilla): Moixo (linaje): 395.
148, 393, 393n, 497, 549. Moctezuma [Motecuzohma II] (Vlei-
Tlatoani mexica): 350, 351, 352, 353,
Javier, San Francisco: 592. 355, 356, 477, 513.
Jerez Aristeguieta (linaje): 219. Moctezuma (linaje): 4, 145, 230, 238,
349n1, 349n2, 354, 408, 513, 574.
Lake, Thomas: 313. Moctezuma, Isabel de: 412.
Lasso de la Vega, Rafael (Obispo): 39. Molina: 248. Véase también Chevalier;
Legazpi: 582. Monagos; Trujillo; Trujillo Molina,
Libertador: 54, 221, 373, 430, 445, 470, Rafael Leónidas (Presidente); Valdés.
611. Véase también Bolívar y Pala- Monagos: 248. Véase también Chevalier;
cios, Simón José Antonio de la Molina; Trujillo; Trujillo Molina,
Santísima Trinidad de. Rafael Leónidas (Presidente); Valdés.
Liniers y Bremont, Santiago: 610. Moncada: 578.
Lizaur, Francisco de: 410. Montejo, Francisco de: 150.
Luna (linaje): 181n. Véase también Morán y Menéndez, Fray Valentín
Arellano (linaje). (Obispo): 383, 383n.
Luxemburgo, Enrique de (S.A.R. Gran Morillo, Pablo (General): 305.
Duque heredero de Luxemburgo): Moya, casa de: 409.
269, 269n.
Luxemburgo, María Teresa de (S.A.R. Nidos, Mencia de los: 382.
Gran Duquesa heredera de Luxem- Noriega (Casa): 498.
burgo): 107n, 269n. Véase también Nuñez Cabeza de Vaca, Alvar: 489, 531.
Mestre (linaje); María Teresa Mestre
y Batista. O, Pedro de la: 398.
168 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Odria (Presidente): 126, 127. Rodríguez de Toro (linaje): 430.


Ojeda, Alonso de: 602. Roldán: 2, 2n. Véase también Altami-
Olavide: 377. rano; Roldán y Dávila, Juan Esteban
O Reilly, Alejandro (General): 71. (Capitán).
Orellana, Francisco de (y linaje): 418. Roldán y Dávila, Juan Esteban (Ca-
Oribe (linaje): 456. pitán): 2n. Véase también Altami-
Orsinis (linaje): 80. rano; Roldán.
Ortiz: 69. Ruiz, Fernán: 113.
Ovando (linaje): 16, 381, 419, 459. Ruiz de Alarcón [y Mendoza], Juan: 180,
Ovando, Fray Nicolás de: 380. 303.
Ruiz de Arce, Juan: 562.
Palacio, casa de: 467. Ruiz de Conejares (linaje): 385.
Parada, casa de: 536. Ruiz de Ocaña (linaje): 197.
Parma, Maria Luisa de (Reina de
España): 315, 497. Salas, Rafael: 565.
Pedroso (linaje): 271. Salazar, Rodrigo de: 460.
Pellicer, Colección: 141. Salazar y Castro, Luis de: 466, 555.
Pérez-Galdós (linaje): 111. Salazar de Mendoza, Pedro (cronista):
Pérez de Valdelomar, Benito: 481. 141n.
Pinzón: 491. Véase también Pinzones; Sanabria (linaje): 58.
Yáñez Pinzón, Vicente. Sánchez, Francisco (Capitán): 143.
Pinzones: 65. Véase también Pinzón; Sánchez de Moya (hidalgo): 268.
Yáñez Pinzón, Vicente. San Bartolomé: 577.
Pizarro, Francisco (y linaje): 240, 406, San Martín, José de (General): 214, 504n.
406n, 411, 416, 480, 484, 511, 518. Santander y Paganos, Jerónimo de: 510.
Véase también Díaz (del linaje de Santander y de la Peña, Pedro
Francisco Pizarro); Hinojosa (del Florentino de: 510.
linaje de Francisco Pizarro). Santangel, Luis de (y su linaje): 426.
Pizarro, Hernando: 417. Sarmiento de Gamboa, Pedro: 595n.
Pizarro, Pedro: 14. Sebastián: 129. Véase también Cano;
Pizarro Yupanqui: 114. Elcano.
Ponce de León: 566. Segade Bugueiro, Mateo (Arzobispo de
Ponte y Hoyo (Gobernador de Vene- México, Obispo de Cartagena y su
zuela): 84, 84n. linaje): 158, 158n.
Portugal y Navarra, Pedro de: 360. Solís (linaje): 459.
Prado, Juan de (Beato): 503. Soto, Hernando de: 415.
Primo de Rivera (linaje): 291. Suárez de Ambato: 566.

Quirola: 566. Tacón (General): 434.


Tecuichpochtzin (hija del Vlei-Tlatoani
Radillo (linaje): 384. mexica Motecuzohma II): 351.
Ramírez de Laredo, Francisca: 72. Teresa, Santa (Santa Teresa de Ávila y
Ramírez de Prado (linaje): 182. su linaje): 509.
Ribera (linaje): 571. Torre, Lorenzo Felipe de la: 397.
Rivarola (linaje): 198. Tovar (linaje): 51.
Miguel Luque Talaván 169

Tovar, Francisco de (Arcediano de la Vallejo (linaje): 394n2.


Catedral de Caracas): 52. Vallejaller (linaje): 394n2.
Tovar, José Rafael de (Regidor perpetuo Vargas (linaje): 394n2.
de Caracas): 52. Varillas (linaje): 394n2.
Tovar-Bañez y Mendieta, Manuel Felipe Velasco (linaje): 282.
de: 51. Velázquez (linaje): 394n2.
Tovar-Bañez y Mendieta, Martín de: 51. Veldani (linaje): 394n2.
Trujillo: 248. Véase también Chevalier; Vera (linaje): 396.
Molina; Monagos; Trujillo Molina, Verdugo (linaje): 64.
Rafael Leónidas (presidente); Valdés. Vergara (linaje): 394n2.
Trujillo Molina, Rafael Leónidas (Pre- Vergas (linaje): 394n2.
sidente): 248n. Viana (linaje): 46.
Viana, José Joaquín de: 581.
Ulloa, Antonio de: 72. Vilacorba (linaje): 394n2.
Urriolagoitia (doctor): 125. Vitoria, Fray Francisco de: 278. Véase
Urriza (linaje): 394n2. también Arcayas (linaje).
Urtusaustegui (linaje): 394n2. Vizarrón (linaje): 399, 569.
Urubu (linaje): 394n2.
Ximénez de León Manco Capac, Juan
Valcárcel (linaje): 394n2. Andrés (Padre): 187.
Valcarcua (linaje): 394n2. Xuárez Marcayola, Catalina: 202.
Valdés: 248. Véase también Chevalier;
Molina; Monagos; Trujillo; Trujillo Yáñez Pinzón, Vicente: 241. Véase tam-
Molina, Rafael Leónidas (Presidente). bién Pinzón; Pinzones.
Valdivia, Pedro de (y su linaje): 11, 507,
520. Zamora y Coronado, José María de:
Valenzuela (linaje): 394n2. 266.
Valeñañi (linaje): 394n2. Zayas (linaje): 272.
Índice de títulos nobiliarios 478

Amarillas, marqués de las (Agustín de España, Infanta de (Carlota Joaquina de


Ahumada y Villalón): 532. Borbón): 512.
Asturias, príncipe de: 441. España, rey de: 312.
Estepa, marqueses de: 273.
Bélgica, Reina de (Fabiola de Bélgica):
590. Fernandina, condes de: 583.

Cardona, duques de: 528. Hervias, condes de: 585.


Cartago, condes de: 255.
Casa Real, marquesado de: 369, 519. La Vega de la isla Española, ducado de:
Castellón, marquesado de: 432. 309.
Castilla, almirante de: 476. Lizárraga, conde de: 179.
Clavería, vizcondado previo de (Narciso Luxemburgo, Gran Duque heredero de
Clavería y Zaldúa): 362n. Véase tam- (S.A.R. Enrique de Luxemburgo. Gran
bién Manila, conde de. Duque heredero de Luxemburgo):
Conquista, marqués de La: 406n, 480. 269, 269n.
Conquista Real, marquesado de la: 308, Luxemburgo, Gran Duquesa heredera
482. de (S.A.R. María Teresa de Luxem-
Cuccaro, señores del Castillo de: 502. burgo. Gran Duquesa heredera
de Luxemburgo): 107, 107n, 269,
Ensenada, marqués de la: 10. 269n.
Escriche, baronesa de (Dolores de
Chlussowiez y Colón): 293n. Véase Manila, conde de (Narciso Clavería y
también Mun, condesa de (Eugenia Zaldúa): 362n. Véase también Cla-
de La Ferronnays) vería, vizcondado previo de.

478. En este índice se recogen todos los títulos nobiliarios que aparecen en los títulos
de las publicaciones recopiladas y en los comentarios que sobre las mismas se realizan en
nota a pie de página.
172 Bibliografia Española de Genealogía, Heráldica, Nobiliaria y Derecho Nobiliario en Iberoamérica y Filipinas (1900-1997)

Medina y Torres, condes de: 584. San Antonio, conde de: 529n1.
Medinaceli (duques de): 528. San Juan de Jaruco, conde de: 146, 543.
Medina Sidonia (duques de): 588. Santa Ana de las Torres, Conde de: 548.
Montellano, condes y duques de: 150. Santiago de Oropesa, marqueses de:
Montesclaros, marqués de: 95. 336.
Mortera, condado de la: 306. Sapay Inca del Tahuantinsuyu, Atahualpa
Morro, marquesado del: 156. [Atahu-Huallpa]: 425.
Mun, condesa de (Eugenia de La Segorbe, duques de: 528.
Ferronnays): 293n. Véase también Selva Alegre, II marqués de: 73.
Escriche, baronesa de (Dolores de Sizzo Nori, conde de: 443.
Chlussowiez y Colón)
Tablasa, marqueses de: 255.
Patagonia, Rey de la (Antonio Aurelio Torre, duquesa de la: 157.
I): 22, 22n.
Patagonia y Tierra de Fuego, “Rey sin Valle de Oaxaca, marqués del (Hernán
corona” de (Menéndez, José): 247. Cortés): 452, 585.
Perú, reyes incas del: 422. Valle de Tojo, marquesado del: 490.
Puebla de los Valles, condado de: 67. Varinas, marqués de: 191.
Veragua, ducado de: 155, 309, 599.
Regalía, I marqués de la (Antonio José Villata, marqueses de: 583.
Álvarez de Abreu): 256. Villafort, marqués de: 529n1.
Revillagigedo, condado de: 307. Vlei-Tlatoani mexica, Moctezuma II
Rosas, condado de: 572. [Motecuzohma II]: 477.
DOCUMENTOS TAVERA
Títulos publicados
y
Pendientes de publicar

1. CASSÁ, Roberto, Directorio de archivos de la República Domi-


nicana. 1996.

2. NETO, Carlos Araújo Moreira, Fontes documentais sobre índios dos


séculos XVI-XIX. 1996.

3. GARIBAY, Jorge, Guía de fuentes documentales parroquiales de


México. 1996.

4. IRUROZQUI VICTORIANO, Marta; PERALBA RUIZ, Víctor, Boli-via, 1825-


1930: Un siglo de impresos políticos. 1997.

5. GÓMEZ CANEDO, Lino, Archivos Históricos de México. 1997.

6. CORVERA, Pedro, Archivo Franciscano de Tarija. 1998.

7. VALDÉS, CARLOS; ILDEFONSO DÁVILA, FUENTES PARA LA HISTORIA INDIA DE


COAHUILA. 1999.
Bibliografía Española
de Genealogía, Heráldica,
Nobiliaria y Derecho Nobiliario

DOCUMENTOS TAVERA
en Iberoamérica y Filipinas
(1900-1997)

Miguel Luque Talaván

Fundación Histórica Tavera


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8 DOCUMENTOS TAVERA

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de Genealogía, Heráldica,
Nobiliaria y Derecho Nobiliario
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COMISIÓN EDITORIAL
Eduardo Anglada
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Nobiliaria y Derecho Nobiliario
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Nobiliaria y Derecho Nobiliario
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A Miguela y Manuel, mis padres.
Gracias.
Índice
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Orígenes, for

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