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Historia del Hábitat en Arquitectura

Este documento presenta tres puntos clave: 1) Explica que el estudio de la historia es necesario para comprender el presente y sus desafíos. Usando el ejemplo de la localidad de Ideazabal, muestra cómo las memorias del pasado (como el ferrocarril) ayudan a entender el desarrollo actual de la ciudad. 2) Describe cómo la llegada del ferrocarril dividió a Ideazabal en dos barrios desiguales, reflejando la tensión entre las culturas de los habitantes originales y los nuevos in
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Historia del Hábitat en Arquitectura

Este documento presenta tres puntos clave: 1) Explica que el estudio de la historia es necesario para comprender el presente y sus desafíos. Usando el ejemplo de la localidad de Ideazabal, muestra cómo las memorias del pasado (como el ferrocarril) ayudan a entender el desarrollo actual de la ciudad. 2) Describe cómo la llegada del ferrocarril dividió a Ideazabal en dos barrios desiguales, reflejando la tensión entre las culturas de los habitantes originales y los nuevos in
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Notas para una historia del Hábitat

Volumen II

Cátedra Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | FAUD-UNC Cristian Terreno


Introducción

Este texto es parte de un proyecto en construcción de un material de estudio que, por una parte, refleje el enfoque de la cátedra
para abordar el estudio del hábitat y por otra parte los oriente a Ustedes, como estudiantes del primer año de la carrera de
Arquitectura, en el camino para introducirse en la comprehensión de la Historia del Hábitat.
La bibliografía básica que les proponemos, si bien es muy precisa y de calidad, cuenta con algunas limitaciones para la propuesta
que les hacemos desde la cátedra. Las grandes obras de Leonardo Benévolo (los cinco tomos del “Diseño de la Ciudad”) y la
obra de Morris “Historia de la Forma Urbana” inconclusa (ya que el segundo Tomo desde la Revolución Industrial hasta hoy
nunca apareció) nos sirven de base, pero necesitamos orientarnos con más precisión en el zoom que les proponemos desde el
territorio y la ciudad hacia la Arquitectura, incorporando una mirada desde nuestro Hoy y aquí: la realidad Latinoamericana y el
contexto de Globalización que atraviesa tanto al hábitat como a nuestra mirada sobre el mundo que tenemos como sociedad
y como sujetos históricos.
Con esta intención surgen estas notas, pero que por sus características les adelantamos algunas consideraciones:
- Por estar en construcción, estas notas presentan por una parte desarrollos diferenciados (en algunos casos son sólo diapositivas
de las clases teóricas, en otros llegamos a analizar hasta los componentes del hábitat con sus descripción y explicación).
- En esta instancia no hemos incorporado información gráfica específica, lo que transforma la lectura de algunos textos en
una caminata por un desierto pedregoso, poco amable para miradas acostumbradas a las delicias y las tentaciones visuales…
compensamos este año esta debilidad con el Atlas Gráfico, que recomendamos tener abierto en pantalla compartiendo el
espacio con la lectura de este texto.
- Al estar este material en proceso, tiene por una parte la desventaja de presentar errores de redacción, frases muy largas,
errores de concordancia o tipeo. Reciban las disculpas del caso. Pero por otra parte, esto es una muy buena posibilidad, para
“meter la cuchara”… por ello esperamos recibir los aportes y sugerencias que consideren necesarias (partes que no son claras,
que les interesaría que se profundicen o que no aparecen y las necesitan para comprender los temas abordados). Por ello,
desde ya, agradecemos los aportes para que los compañeros del año próximo disfruten de un material más apropiado.

¡Buena Lectura!

Equipo de Cátedra
Prof. Titular | Mgter. Arq. Cristian G. Terreno
Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo “A”

3
INTRODUCCIÓN
Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

La necesidad de la Historia
Buscando entender nuestro “Hoy y Aquí”, con sus problemáticas y desafíos
hacia el futuro, nos acercamos al pasado buscando explicaciones. Las memorias
presentes en el Hoy y Aquí nos aportan pistas para construir estas explicaciones.
El texto de Marina Waisman (2011) “La ciudad y sus Memorias” nos ayuda a
entender el importante rol de las memorias tangibles, intangibles y perceptuales
para entender nuestro barrio, nuestro pueblo o ciudad, o sea el hábitat
contemporáneo.
Por ejemplo el trazado del ferrocarril, con su predio en el centro de la ciudad y
la estación de trenes hoy abandonada de la localidad de Ideazabal, en el Sur de
la provincia de Córdoba, son memorias tangibles que nos explican el origen de
la localidad alrededor de la producción agropecuaria en la Pampa Argentina de
fines del [Link].
El ferrocarril permitía la exportación de materias primas a la Europa Industrializada
(en particular Inglaterra), así como la llegada de nueva población para desarrollar
la actividad agrícola (inmigrantes italianos, que los locales denominaran
“gringos”). Comenzará a generarse así una historia de dependencia continua a los
vaivenes del mercado de consumo de materias primas internacional, que llega
hasta la actualidad con la producción de la soja.
La aparición del petróleo como fuente de energía y los vehículos a motor de
explosión, junto a políticas públicas que privilegiaron el desarrollo de rutas y
no el sostén de los complejos sistemas ferroviarios, llevaron a que el ferrocarril
desapareciera, y que nuevos usos secundarios ocuparan el espacio central
del playón del ferrocarril y que el edificio de la estación quedara en desuso y
abandonado.
De la misma manera podemos encontrarle una explicación también a la división
de la ciudad en dos barrios a partir de las vías, el “Barrio Norte” próspero, con las
sedes institucionales más importantes, una plaza materializada con soluciones

6
Introducción

de última generación como la fuente con luces led de colores, calles asfaltada con
arbolado y alumbrado público bien mantenidos, viviendas prolijamente cuidadas.
Y un “Barrio Sur”, detrás de las vías…del “otro” lado, con calles de tierras, una
plaza sencilla, un mínimo de presencia de sedes institucionales y viviendas
precarias con numerosos casos que presentan acumulación de chatarra y cría de
cerdos en los patios y baldíos.
Esta división del hábitat nos habla de un encuentro de dos culturas a fines del
Siglo XIX: la de los habitantes de estas tierras desde la colonización europea
mezclados con los habitantes originarios, los denominados “criollos” y los recién
llegados con el ferrocarril: los “gringos”. Esta distinción nos remite a dos formas
de habitar y de transformar el hábitat que tendenciosamente uno de los ideólogos
de la llegada de los inmigrantes, Facundo Faustino Sarmiento, denominaba
“Civilización o Barbarie”. Esta tensión, después de más de cien años de la llegada
de los inmigrantes, se puede observar en los dos barrios de la pequeña localidad
y problematiza la actualidad, sobre todo considerando que estas desigualdades
se encuentran rodeadas por los campos más productivos y con los precios de la
tierra agrícola más altos de la Argentina.
Pero para entender el trazado en una cuadrícula regular, el ancho de las calles
(exagerado para un trazado de una localidad del tamaño de Ideazabal) o el
espacio sin edificar en el centro del barrio norte y sur que llamamos “plazas” y la
localización de las sedes institucionales como la Iglesia y Municipalidad frente a
estas plazas, no alcanzan las memorias.
Tendremos que ir mucho más atrás y rastrear en formas de organizar la ciudad y
localizar las sedes más importantes.
Nuestra primera parada hacia el pasado nos llevará a experiencias del Siglo XIX
de Modernización de ciudades y fundación de nuevas con un método científico.
Y tendremos que ir más atrás todavía: a la Colonización española de América
y su modelo de ciudades para nueva fundación en los territorios americanos

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

ocupados; y mucho más atrás a las plazas del Medioevo con sus Catedrales y Palacios
Municipales organizados alrededor de plazas cívicas; y finalmente llegar a 20 y 25
siglos atrás con las experiencias del Imperio Romano alrededor del año 0 fundando
ciudades en los territorios que ocupaban y debían repartir equitativamente a
los soldados “colonizadores”. Esta forma de trazar ciudades la incorporaron los
romanos de Grecia Clásica con la experiencia surgida de la necesidad de la “polis”
griega de Mileto en el año 400 a.C., de trazar nuevamente la ciudad después de
que los Persas (enemigos de los griegos) arrasaran con todas las transformaciones
que durante varios cientos de años de manera progresiva (denominado crecimiento
“espontaneo”) se había desarrollado en esta ciudad en la Costa del Asia Menor.
En todos estos casos los trazados regulares ortogonales, en manzanas cuadradas o
rectangulares, fueron y son aún una forma sencilla de trazar calles (ángulos rectos…
teorema de Pitágoras…3-4-5) que son fáciles para la circulación en terrenos de poca
pendiente. Además, las manzanas son fáciles de particionar y distribuir en lotes
iguales (y de esa forma evitar conflictos entre nuevos vecinos).
No todas las manzanas podían construirse, algunas debían quedar libres para
actividades comunes, de la sociedad. Surgen así los antecedentes de los espacios
que hoy conocemos como plazas (ágora para los griegos, foro para los romanos,
plaza del mercado y plaza de la catedral para los europeos desde la Baja Edad Media
hasta hoy en día). Las parcelas frente a estas manzanas libres de edificación se
destinarían a las sedes institucionales comunes (administración, religión, comercio,
etc.)
Esta forma de trazar la ciudad se le atribuye como idea a Hipodamos de Miletos
(498-408 a.C.), aunque tiene antecedentes previos sobre los cuales se fue
acumulando conocimiento sobre esta forma de transformar el territorio y construir
el hábitat. La aplicación exitosa de esta idea por parte de Hipodamos en la
reconstrucción de Mileto y en el Puerto del Pireo en Atenas, ha llevado a que,
en su reconocimiento, se hable de trazados en cuadrícula, en damero o trazados
hipodámicos como sinónimos.

8
Introducción

De estas breves explicaciones que parten del “Hoy y Aquí” con sus problemáticas
y las posibilidades y limitaciones que nos ofrecen las memorias para construir
explicaciones, surge el reconocimiento de la necesidad de recurrir a la Historia
como disciplina que nos ayude a entender la complejidad del habitar y el hábitat
contemporáneo rastreando ordenadamente las pistas en el Pasado.
Los Procesos de transformación
En el enfoque tradicional de la Historia, los acontecimientos se presentan como
elementos centrales de la Historia (como nuestro Primer Gobierno Patrio el 25
de Mayo de 1810 o la Declaración de la Independencia el 9 de Julio de 1816),
ya que son una referencia clara para entender los cambios políticos, pero no nos
permiten comprender los procesos de transformación del hábitat, con sus etapas,
sus desarrollos y rupturas. En el caso del primer Gobierno Patrio y la Independencia,
mientras que para la historia política son una “revolución” en el sentido de un
cambio profundo de sistema político, para el hábitat significarán un periodo de
crisis en los procesos de transformación del en el territorio y en las ciudades
americanas en general. El proceso de transformación que se venía desarrollando
desde la Conquista y Colonización, por ejemplo con construcción lenta de edificios
para sedes institucionales (el Cabildo de Córdoba se inició en 1588 y tomó la forma
actual pocos años antes de la Revolución de Mayo, o sea más de 200 años) se
detuvo ya que la mayor parte de los esfuerzos sociales y los recursos económico
se volcarán a las guerras de independencia y a las posteriores guerras civiles para
definir el modelo del nuevo país. Recién tanto el territorio, como las ciudades y
la Arquitectura encontrarán a partir de la segunda mitad del siglo XIX un nuevo
rumbo con los procesos de Modernización asociados a la incorporación de una
parte de la Argentina a la economía europea de la revolución Industrial liderada por
el Reino Unido.
Por ello desde nuestra mirada de Arquitectos y Urbanistas, nos enfocaremos en
los procesos de transformación del hábitat, utilizando los acontecimientos como
referencias que nos ayuden a entender los diferentes procesos.

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

Entendemos como proceso a las relaciones entre distintos hechos históricos,


organizados en un relato que busca explicar las transformaciones por las que
atraviesan las sociedades humanas. Estas relaciones temporales se refieren a las
conexiones que pueden establecerse entre dos o más fenómenos históricos (causa-
consecuencia-causa); a los procesos de transformación de una sociedad (cambio);
a aquello que permanece a lo largo del tiempo (continuidad); y a la confluencia
y coexistencia de diversos sucesos o procesos históricos en un mismo tiempo
(simultaneidad).
Específicamente para entender las transformaciones del hábitat les propondremos
una serie procesos:

- de cambios profundos que denominaremos revoluciones,


- desarrollos de transformaciones con continuidad e innovación de manera
complementaria entendidos como complejizaciones,
- crisis como desequilibrios,
- con rupturas con las formas de transformar previamente o nuevos equilibrios y
de esa forma nuevas continuidades.

La reconstrucción de esta secuencia de procesos nos permitirá construir la validación


de la propuesta teórica de los ciclos de transformación del hábitat como una forma
de entender las transformaciones en el pasado, pero también como forma de
entender las posibilidades hacia el futuro y de esta forma romper con la idea de
progreso indefinido o de fatalismo catastrófico.

10
Introducción

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Capítulo 8
Revolución Agrícola
Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

La revolución agrícola (10.000 a.C.) es uno de los procesos claves (junto a la re-
volución urbana 4.000 a.C. y la revolución Industrial S. XVIII) para entender las
transformaciones culturales que hemos desarrollados los humanos sobre el planeta
tierra.
Y desde nuestro campo específico el proceso de sedentarización asociado a la Revo-
lución Neolítica es clave para entender la arquitectura como elemento fijo asociado
al suelo y el desarrollo de los asentamientos humanos permanentes.
Por ello en este capítulo comenzaremos definiendo que entendemos como revolu-
ción en las transformaciones del hábitat, continuaremos con la conceptualización
de la organización histórica en lo que se llama la prehistoria donde este proceso
de transformación está tradicionalmente incluido. A partir de allí analizaremos el
habitar y el hábitat en el periodo previo: el paleolítico y la vida nómada, la cual
cuenta con derivas hasta el Hoy y Aquí. A partir de allí analizaremos el proceso de
transformación que denominamos revolución neolítica y el consecuente proceso de
sedentarización comparándolo con el proceso previo: El paleolítico y el nomadismo.
Finalmente argumentaremos derivas de este proceso neolítico hasta nuestro hoy y
aquí.

El concepto de revolución
La palabra revolución tiene su origen en el latín revolutio:
“acción y efecto de dar vuelta de un lado a otro”
y el significado más general que propone la RAE:
“Cambio profundo, generalmente violento, en las estructuras políticas y
socioeconómicas de una comunidad nacional”
Se asocia a fenómenos como la Revolución francesa de 1789 o la Revolución de
Mayo de 1810 en nuestro país.

14
Capítulo 8 | Revolución Agrícola

Desde nuestro enfoque1 entendemos a la revolución como: 1. La referencia teórica es el arquéologo australiano
Gordon Childe que propuso denominar como
“Cambio profundo en los procesos de construcción de la cultura, donde es casi Revolución Agrícola y Revolución Urbana
imposible volver hacia atrás”. a los cambios “radicales” en la cultura que
desarrollaremos a continuación: el paso de una
La duración de los procesos de cambio no es determinante, sino la profundidad y
sociedad de cazadores-recolectores a productores
el impacto de los cambios tanto en el habitar como en las transformaciones de la
agrícolas y a posteriori la generación de
Naturaleza.
excedentes que permiten la especialización social
(comerciantes, artesanos y grupos que dirigen y
organizan), esto último es lo que se denomina
La prehistoria civilización y que desarrollaremos en el siguiente
La prehistoria entendida como el periodo de la historia que se inicia con el origen capítulo.
del Hombre hasta la aparición de la escritura (que permite contar con documentos
escritos para explicar los acontecimientos y los procesos históricos), es el periodo
más largo de la historia humana: se inicia por lo menos hace 2.500.000 millones de
años hasta el 4.000 a.C. El inicio se viene ajustando a partir de los descubrimientos
paleontológicos y arqueológicos y el final es cuestionado conceptualmente.
Si bien podemos rastrear la aparición de los primeros homínidos, se toma como
referencia la aparición del Homo Habilis como fecha para distinguir el inicio de
la prehistoria, si bien la datación plante un rango para considerar el inicio entre
3.300.000 y 2.500.000 años atrás. En restos humanos y su entorno con estas da-
taciones es posible reconocer las facultades incipientes de inteligencia y conciencia
manifiesta en la habilidad de construir herramientas y de compartir con pares a
través de procesos de enseñar y aprender (Homo Habilis).
Hace 200.000 años se comienza a reconocer al Hombre como Homo Sapiens ya
que presente ciertos rasgos en la anatomía que nos asemeja a la especie humana
actual (como masa craneana, sistema nervioso, o estructura esquelética de manos o
pies) y evidencias en el desarrollo del lenguaje para la comunicación, de herramien-
tas como el fuego y de manifestaciones como el arte, así como de conductas sociales
como el cuidado de los más débiles (niños y ancianos, esto último evidenciado a
través de las primeras tumbas).

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

El final de la Pre-historia e inicio de la Historia a partir de la escritura ha sido fuerte-


mente cuestionado durante el siglo XX, ya que solo valora los documentos escritos
como fuente precisa para distinguir los procesos de transformación cultural en el
tiempo, dejando en la prehistoria a culturas como la Incaica o Mexica en América
o la Jemer en el sudoeste asiático que han producido complejas transformaciones
territoriales como las de Angkor en la actual Camboya que desafían la creatividad
humana hasta la actualidad.

El nomadismo
La aparición de los humanos en los diferentes territorios naturales se explica ac-
tualmente como procesos de lentas y largas migraciones durante el periodo deno-
minado Paleolítico (construcción de herramientas con piedras con una elaboración
elemental). Los primeros grupos surgieron de África entre 3.300.000 y 2.500.000
años atrás, siendo las evidencias de las primeras migraciones la presencia del hom-
bre en el Cercano Oriente datadas hace aproximadamente 1.800.000 de años. La
llegada del Hombre a América se explica por estas migraciones, uno de cuyos re-
corridos se debe haber desarrollado durante la última glaciación cuando América y
Asia se encontraban unidas en lo que hoy denominamos estrecho de Bering, reco-
nociéndose como fecha probable de llegada de los primeros humanos en el 50.000
a. C. Esta diferencia de años entre la llegada de los primeros seres humanos al cer-
cano Oriente y a América nos evidencia la lentitud de estos procesos migratorios.
De este largo proceso no interesa destacar la forma de habitar: el nomadismo y las
evidencias del hábitat que han llegado hasta nosotros.

El HabitaR nómade
El desarrollo del habitar durante el Neolítico se caracterizó por la recolección de
frutos y la caza de animales salvajes. Estos grupos de cazadores-recolectores eran
en general de pequeño tamaño (de 7 a 10 personas y como máximo 30) unidos por

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Capítulo 8 | Revolución Agrícola

lazos de parentesco. Si bien su impacto en la Naturaleza era mínimo necesitaban


grandes superficies para alimentarse. Por ello cuando el grupo se hacía muy nume-
roso, se dividía en dos y cada uno buscaba un territorio diferente. De esa forma se
producirán lentamente los desplazamientos por el territorio lo que explica que los
primeros humanos partieron de África y muy lentamente se distribuyeron por el
resto de los continentes.
Se los ha denominado hordas, pero en la actualidad se prefiere la de bandas de
cazadores recolectores.
El liderazgo tiene características de informalidad, ya que depende de la situación
puede primar la fuerza para atrapar un animal, en otros casos la habilidad o el co-
nocimiento para organizar una trampa o hacer el fuego.
A partir de los descubrimientos arqueológicos, así como estudios antropológicos
con grupos nómades en el siglo XX, se hipotetiza que habría existido una baja estra-
tificación social y más paridad entre sexos Posiblemente se especializaría en parte
las actividades por sexo y edad: los hombres cazaban y las mujeres y los niños
recolectaban, así como el que presentaba mayor habilidad con las manualidades,
dedicaría más tiempo a la fabricación de armas o al tratamiento de las piel. Otras
tareas requerían la participación de todo el grupo (la faena del cuerpo de un animal
muerto o limpiar las cascaras de frutos para consumirlo).
El crecimiento natural de la población fue lento, ya que el nomadismo no favorecía
los ciclos de fertilidad femenina y el embarazo en sí mismo.
En este largo proceso histórico del Paleoeolítico, se han encontrado evidencias de
transformación en el modo de habitar como nómades, por ejemplo, en la orga-
nización y en la forma de relacionarse con el territorio natural que van desde un
“oportunismo” como el alimentarse de carroña hacia estrategias de conocimiento
y adaptación a las condiciones naturales como trampas para la caza o recolección
sistemática hasta el desarrollo de técnicas como la pesca. Estas transformaciones
tuvieron su correlato en el hábitat.

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

La permanencia o el traslado hacia una nueva región dependía de la cantidad de


recursos disponibles (frutos y animales) y asociado a ello las condiciones ambienta-
les generales para el desarrollo de la vida humana (sequias o excesos hídricos, muy
altas o bajas temperaturas).
Se recolectaban hierbas, frutos, raíces y cortezas. Se cazaba pequeñas presas, o
grandes, pero esats últimas requerían mayor organización. En algunos casos se
aprovechaban animales muertos o cazados por otros animales.
En esta forma de vivir son los grupos humanos los que se adaptan a las condiciones
naturales, presentándose diversidad de formas de nomadismo en relación a los
territorios naturales por los que se desplazaban: desde una selva tropical como la
Amazonia, pasando por sabanas tropicales, zonas montañosas húmedas o semiári-
das como las Serranías de Córdoba o hasta frías estepas como nuestra Patagonia.
En muchos casos es posible reconocer circuitos, o sea recorridos preestablecidos
que se repetían con cierta regularidad.
Finalmente, los estudios genéticos desarrollados en los últimos años ponen en
duda, que la calidad de vida y la consecuente expectativa de vida de nuestros ante-
pasado paleolíticos fuera peor que la del posterior desarrollo histórico (el neolítico
con el sedentarismo), ya que por el tipo de alimentación y las actividades cotidia-
nas, así como el hábitat donde se desarrollaba tenían consecuencias positivas en
el desarrollo de la vida en su dimensión biológica (desde menos problemas con el
sistema óseo por el movimiento permanente, o con la alimentación posterior en
base a cereales ya que la alimentación recolectora o de caza era más diversa.

El HabitáT nómade
En este largo proceso que denominamos Paleolítico podemos observar diferentes
estrategias de estos grupos nómades para transformar el entorno y de esta forma
protegerse, cuidar la vida.

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Capítulo 8 | Revolución Agrícola

Podemos reconocer desde la protección eventual en cavernas o aleros o debajo de


árboles, a la adaptación de estos espacios para mayor permanencia con cueros en
las entradas y pieles en los pisos. De esta forma estos espacios naturales adaptados
como refugios para protegerse de condiciones ambientales adversas se transforman
en espacios para el desarrollo de prácticas mágicas para relacionarse con las fuerzas
de la Naturaleza y comenzar así a expresarse a través de una manera simbólica:
grabados y pinturas rupestres.
En las últimas etapas del paleolítico o también denominado mesolítico como tran-
sición hacia la vida sedentaria, comenzarán la construcción de chozas, tiendas o tol-
derías precarias y transitorias, hasta construcciones más sofisticadas que en parte
podían trasladarse, como las que usaban los tehuelches y ranqueles en el la Pampa y
Patagonia argentina hasta finales del siglo XIX o a las que usan actualmente algunos
pueblos nómades que se dedican al pastoreo como los pueblos del actual Turkestán
o en Mongolia, ambas regiones en el corazón de Asia que se denominan Yurtas o
Gers.
Un elemento clave en el hábitat paleolítico es el fuego. Es un elemento del hábitat
que genera condiciones ambientales apropiadas (calor o ahuyenta insectos, ahuyen-
ta depredadores nocturnos) y estimula la socialización (desarrollo de tareas comu-
nes como la cocción con calor y luz en la noche y el compartir experiencias diarias).
Las tumbas como enterramientos de los cuerpos de seres queridos acompañados de
elementos personales manifiestan una de las preocupaciones trascendentales del
hombre que es la continuidad de la vida después de la muerte física. Las primeras
tumbas las encontramos entre los Neandertales, que enterraban a sus difuntos en
los pisos de las cuevas que usaban para protección y otros rituales. Es posible que
pensaran que la protección de la caverna o cueva, más el calor del fuego que se en-
cendía en el interior, darían calor a los seres queridos fallecidos para que retornaran
a la vida o continuaran en otra dimensión de la vida. Esta tradición, la desarrollaban
en nuestras tierras los pueblos comechingones que habitaban las serranías cordo-
besas: enterraban a sus difuntos en el piso de sus casas pozo, acompañados de
enseres personales, así como alimentos y utensilios para continuar con la vida en
el más allá.

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

Se suman a estas transformaciones del hábitat como las cuevas, cavernas o aleros y
las tumbas sitios de carácter religioso al aire libre que vinculan a los seres humanos
con la Naturaleza, con sus recursos y sus ciclos naturales: ríos montañas, bosques
o ciclos naturales como el viento y la lluvia a los que se transforma con las primeras
arquitecturas (marcas, apilados de piedras, construcciones megalíticas a partir de la
erección de piedras como menhires y dólmenes, o de elementos naturales transfor-
mados como troncos trabajados, o de restos de huesos de animales).

Derivas
El nomadismo ha continuado hasta la actualidad como una forma minoritaria de
habitar.
En la Amazonía (en un territorio dividido entre Venezuela y Brasil) habitan los pue-
blos yanomanis desarrollando prácticas de recolección y caza. Grupos esquimales
en Groenlandia viven de la caza, desplazándose con los ciclos estacionales. Por lo
tanto, continúan siendo nómades cazadores-recolectores.
Existen en Asia y África pueblos nómades dedicados al pastoreo como en la actual
Mongolia, donde un tercio de los casi tres millones de habitantes son nómades o
Hábitat de nómades dedicados al pastoreo: Yurtas
o Gere en la Actual Mongolia.
semi-nómades. Se dedican al pastoreo y viven en yurtas o gers. Son carpas con una
Fuente: Mongolia ya no es país para nómadas. estructura de madera plegable que puede ser desmontada y cargada en caballos o
[Link] camellos y llevada a otro lugar. La estructura de madera se cubre con telas y/o cue-
futuro/1425044316_693763.html ros y los pisos con alfombras. En el centro de las yurtas o gers se ubica el fuego con
un óculo central en el techo para la salida del humo.
Otros grupos como los Gitanos tiene una historia de nomadismo por persecuciones
raciales y se trasladaban de un lugar a otro desarrollando ciertas actividades o brin-
dando ciertos servicios. En algunos lugares del mundo vivían en carromatos como
en Inglaterra o en carpas en Argentina dedicados al negocio de compra y venta de
vehículos.

20
Capítulo 8 | Revolución Agrícola

En países como los Estados Unidos existe una forma de habitar por parte de mayor-
mente jubilados, que venden las propiedades donde desarrollaron su vida adulta y
dedican años de sus vidas a vivir arriba de un RV (Recreational Vehicle), “motor-
home” o casa rodante, recorriendo por placer el país y asentándose puntualmente,
por unos días, en un punto para el abastecimiento de agua y energía o para disfrutar
de una localización agradable. Según el diario Washintong Post (2008) más de un
millón de norteamericanos vive en estas viviendas-vehículo una vida nómade.
Otra versión de vivienda nómade es la difundida a partir de la crisis financiera de
2007 en Estados Unidos, llamada “crisis de las hipotecas”. Frente al aumento de
intereses y la pérdida de empleo, muchas personas quedaron sin sus casas que
habían sido adquiridas por hipotecadas. A partir de ello “optaron” por las viviendas
llamadas “tiny houses”, “mini-casas”. Sobre una estructura móvil sobre ruedas (trái-
ler), se arma una casa de dimensiones mínimas. Al bajo costo se suma la posibilidad
de trasladarse en función de las necesidades del cliente sin ocupar una parcela de
manera permanente, y por lo tanto sin tener que invertir en una parcela.

Carromatos de Gitanos en Inglaterra hasta mitad


del siglo XX. Carpas gitanas en Argentina
Fuente: [Link]
Vida nómade contemporánea en EEUU: un RV, motorhome con habitantes retirados de la vida laboral y sin-nacion-asi-es-como-lucian-y-vivian-los-gitanos-
Tiny Houses con diferentes expresiones arquitectónicas. hace-25-anos-en-inglaterra/ y [Link]
Fuente: [Link] com/sociedad/vida-gitanos-300-mil-pais-cargan-
nomads/ y [Link] peso-mirada-ajena_0_Byg-[Link]

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

REVOLUCIÓN AGRÍCOLA O REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

La revolución agrícola o neolítica plantea un cambio fundamental de la relación de


los grupos humanos con la Naturaleza: pasamos de tomar de la Naturaleza recur-
sos para alimentarlos a producirlos por nosotros mismos aprovechando condiciones
naturales y modificándolas para hacerlas más propicias. Los impactos de la agricul-
tura y la ganadería en el Ambiente llegan hasta hoy en día, donde todavía buscamos
estrategias para mejorar la productividad agrícolo-ganadera extendiendo fronteras
agrícolas, usando fertilizantes y pesticidas, así como desarrollando modificaciones
genéticas.
El proceso de cambio desde el nomadismo para desarrollar la agricultura y la do-
mesticación de animales fue un proceso muy largo y complejo de pruebas y errores,
y hay varias teorías que buscan explicarlo. Desarrollaremos tres breves explicacio-
nes sobre el origen de la agricultura y ganadería, pero nuestro foco se centra en
las consecuencias en el habitar: el sedentarismo y en el hábitat con la arquitectura
resolviendo espacios fijos y organizando los asentamientos.

Cambios en el clima y su impacto en el territorio natural


Hace 12.000 años finalizaba un periodo frío denominado la “última glaciación” y
se iniciaba el Holoceno (del griego holos, todo, y kainos, reciente) o periodo post
glacial. Las superficies cubiertas de hielo se retiraron hacia los polos generando una
elevación en los niveles de agua de los mares quedando conformado líneas de costa
muy parecidas a las actuales y por lo tanto las formas de continentes e islas que hoy
podemos reconocer en un mapa o en una foto satelital.
Los cambios en los ecosistemas de los diferentes territorios naturales fueron muy
fuertes: áreas húmedas entre los trópicos y el Ecuador se transformaron en desier-
tos, quedando la población humana nómade y los animales concentrados cerca de
los cursos de agua y rodeados de áreas desérticas. Este es el caso del Norte de Áfri-
ca y el actual Cercano Oriente región cultural que comprende los actuales países de
Turquía, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Irak e Irán)

22
Capítulo 8 | Revolución Agrícola

Por otra parte, América quedará separada de Asia por el estrecho de Behring, desa- 2. Investigaciones develan contactos puntuales con
rrollando procesos culturales autónomos hasta la llegada de los españoles a Amé- pueblos del norte de Europa (vikingos) así como
rica en 1492.2 más fluidos con la Polinesia, lo que seguramente con
futuros hallazgos arqueológicos podrá precisarse.

Teoría que explican la Revolución agrícola


Existen diferentes teorías para explicar este fenómeno fundamental en la historia
de la cultura: unas explicaciones ponen el foco en los cambios ambientales arriba
mencionados, otros en cambios demográficos en el Mesolítico (última etapa del
Paleolítico) y otros ponen el foco en la organización social y el conocimiento. El
conocimiento de esta diversidad de teorías para nuestro objeto de estudio, es muy
útil ya que cada una colabora a entender el proceso de cambio en el habitar y en las
transformaciones del hábitat.
- La hipótesis del oasis propuesta por Gordon Childe a quien le debemos el con-
cepto de revolución agrícola parte de la crisis climática que se produce en el
comienzo del Holoceno, tras la última glaciación, enfocándose en la región del
Cercano Oriente. Allí se pasó de un clima húmedo y frío, a otro seco y caluroso.
Esto produjo que los ríos se secaran, o disminuyeron su caudal, y por su parte, las
praderas y los bosques comenzaron a convertirse en desiertos donde predomina-
ban los suelos áridos. Por esto mismo, los seres vivos —como plantas, animales y
seres humanos (cazadores-recolectores)— que habitaban en esas zonas, se vieron
obligados a buscar un lugar más apto para la supervivencia. Por esa razón, en el
caso de las plantas, sólo sobrevivían aquellas que se encontraban cerca de los ríos
y los oasis. Lo mismo ocurrió con los animales, que tuvieron que permanecer cerca
de los ambientes acuáticos. Aquellas áreas que aún contenían caudal de agua, sin
duda eran los valles del Nilo, del Tigris, y del Éufrates, entre otros oasis que no se
habían secado.
Como el desierto fue avanzando, los hombres y los animales tuvieron que comenzar
a convivir en zonas cada vez más reducidas y allí. a partir de la observación cercana
de ciclos de animales y las plantas, comenzaron a probar a seleccionar semillas y
sembrarlas, así como domesticar ciertos animales que les podrían aportar alimento.

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

La hipótesis de Childe solo podría aplicarse al Cercano Oriente, en particular la


zona de la Mesopotamia asiática. En las regiones montañosas colindantes (Irán, Si-
ria, Líbano y Turquía no se registran escases hídrica, sino lluvias suficientes para los
cultivos y en otros lugares como Indochina o Mesoamérica con selvas subtropicales
esta explicación del oasis no es satisfactoria.
- La teoría del aumento de la población, sostenida por Lewis Binford y Kent Flan-
nery, afirma que el aumento natural de la población nómade el que provocó la es-
casez. Primero se resolvió con divisiones de las horadas y desplazamientos a otros
territorios. Pero cuando los territorios se saturaban surgió la necesidad de pensar
en otra estrategia: el cultivo de plantas y la domesticación de animales para poder
alimentar a la población creciente. Estas hipótesis han sido criticadas por no con-
tarse con datos fehacientes sobre crecimiento de población entre nómades en el
Mesolítico.
- La teoría de la evolución cultural, apoyada por Robert J. Braidwood, sostiene que
las transformaciones de los procesos económicos son consecuencia de la evolu-
ción de los modos de alimentación de los pueblos paleolíticos, que al conocer
perfectamente el territorio en el que vivían se dieron cuenta de dónde crecían
las plantas que les servían como alimento. Además, observaron que si cuidaban
esos lugares había más; así aprenderían con el tiempo a cultivar la tierra. A ello se
suma que los vínculos sociales (alianzas y reciprocidad) demuestran que el traba-
jo comunitario mejora calidad de vida. El cultivo de la tierra les hace sedentarios
y tendrán la necesidad de domesticar animales para no tener que cazarlos. Esta
teoría es de carácter más general, no excluye a las otras dos y requiere el estudio
diferenciado de los diferentes desarrollos de la revolución neolítica en territorios
tan diversos como China, Mesoamérica o la Cordillera de los Andes. Producto
del descubrimiento de la posibilidad de producir una cosecha anual, las tribus
deben organizarse de otra manera; se vuelven necesariamente más cooperativas
entre sí. Todo lo que no es recolectado se pierde y se pudre. Por ello, comenzará a
complejizarse la organización económica y política, en lo que refiere a división de
territorios y establecimiento de vías comerciales, en el intercambio de productos.

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Capítulo 8 | Revolución Agrícola

HABITAR

Si bien la cosmovisión dominante mantendrá profundos vínculos con toda la Na-


turaleza, se agudizarán las relaciones entre las fuerzas de la naturaleza y la vida
humana, los ciclos de las plantas y de la reproducción animal.
Se denomina animismo a esta forma de vincularse con la Naturaleza, donde “todo”
tiene vida, alma. La tierra como totalidad “Gaia” o “Pachamama” es la figura central
ya que de ella depende la vida, a lo que se suma el Sol que genera los ciclos anua-
les, la luna vinculada a la fertilidad y las estrellas como referencias de ciclos más
complejos. Pero las propias plantas y animales que brindan alimento como el maíz
son objetos religiosos: los mejores se ofrendarán a los dioses o se sacrificarán para
dar continuidad a los ciclos. La lluvia y el viento serán parte indispensable de estas
relaciones con la Naturaleza.

Organización social
La organización social se define como comunidades (grupos reducidos de personas
que tienen vínculos primarios, denominados cara a cara) con adjetivos como iguali-
tarias (porque todos los miembros ocupan una posición social similar).
Cada aldea estaba conformada por varias familias (entre 10 y 50) unidas por víncu-
los de parentescos. Cada familia desarrollaba tareas de forma separada (cultivo y
cría de animales, así como confección de utensilios y vestimentas. Cuando debían
realizar tareas más complejas apelaban a la cooperación y la ayuda mutua. Para
construir una casa, un pozo de agua o limpiar una nueva tierra para cultivo se po-
nían de acuerdo y lo hacían entre todos. Surgían así lideres temporarios para dirigir
tareas grupales.
La referencia social era el más anciano, ya que había participado en más situaciones
y por lo tanto la experiencia le permitía aportar consejos más experimentados frente
a situaciones importantes y sobre todo tenía la responsabilidad de “relacionarse”

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

con las fuerzas de la Naturaleza: era el responsable de las ceremonias religiosas a


la tierra, la lluvia, el viento, al sol y la luna, para así dar continuidad a los ciclos de
la fertilidad, indispensables para la supervivencia de la comunidad.
Algunos autores reconocen en las aldeas el surgimiento de las sociedades patriar-
cales:
“Los historiadores han debatido a qué obedecía este fenómeno que contrasta con
las sociedades cazadoras y recolectoras, donde la importancia económica de las
mujeres le garantizaba un papel y una voz más destacados. Puesto que las socie-
dades agrícolas han incrementado los índices de natalidad, las mujeres ocupaban
más su tiempo en le embrazo y los cuidados infantiles tempranos. En la mayoría de
los casos, aunque no en todos, los hombres se responsabilizaban sobre todo de las
grandes cosechas, ayudados por los niños y en la temporada alta, por sus mujeres.
El trabajo cotidiano de las mujeres era vital, pues cuidaban de los huertos y los ani-
males de la casa, pero los hombres las superaban, y a consecuencia de ello, reivin-
dicaban un poder desproporcionado. Así mismo, la agricultura redefinió la infancia,
y veían a los niños sobre todo como una fuente de trabajo familiar. Esto explica,
porque fue vital la tasa de natalidad pero también porqué las sociedades agrícolas
hacían hincapié en la importancia de la obediencia y la disciplina como cualidades
primordiales para sus hijos” (Stearns 2012: 28)

Cambios económicos
Surge aquí la economía productiva, o sea que los grupos humanos se hacen cargo
de producir lo que necesitan para alimentarse (la economía paleolítica se la suele
denominar como economía depredadora por la caza, aunque el término de depre-
dador porta una connotación negativa, que para la mirada desde el hoy y aquí con
una economía productiva capitalista depredadora genera como mínimo confusión).
La domesticación de plantas y animales a partir de experiencias con granos y raíces
y tubérculos recolectados, así como con animales salvajes a los cuales les fueron
reconociendo comportamientos que permitirán integrarlos a la vida humana fue un
proceso de pruebas y errores.

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Capítulo 8 | Revolución Agrícola

El desarrollo se fue dando en diferentes espacios geográfico y con vegetales y anima-


les existentes en cada ecosistema. La difusión de estas experiencias fue muy lenta,
ya que la propia necesidad de quedarse en un lugar a cuidar los cultivos por lo
menos por una temporada hacía que los movimientos en el territorio se redujeran,
situación muy diferente a la del nomadismo.
A los cultivos y la cría de animales se sumaron nuevas técnicas como la alfarería y
los tejidos tanto para vestimentas como para auxilio en tareas domésticas y agríco-
las (traslado y conservación de producidos)
Algunos animales domesticados comenzaron a usarse para el movimiento de cargas
y el trabajo.
La irrigación será una de las invenciones que más impactará en la producción junto
al uso de animales de tiro para trabajar la tierra y abrirá la puerta a la generación de
excedentes, claves para el próximo proceso de transformación: la revolución urbana.
La experimentación con los alimentos producidos llevó a la aparición de harinas,
que sumado a los fermentos que surgían del procesamiento de estas harinas hasta
llegar al pan o la cerveza del trigo y la cebada o la chicha a partir del maíz. La ma-
nipulación de la leche de animales domésticos llevará al surgimiento de cuajadas,
yogures y quesos, siempre reconociendo que estos antepasados de nuestros ali-
mentos actuales están muy lejos de las calidades y sabores a los que hoy estamos
acostumbrados, y que en muchos casos terminaban siendo tóxicos por exceso de
fermentación.
Al final del Neolítico surgirá la metalurgia con fechas diferentes según los ámbitos
culturales: cobre (5.000 a.C.), bronce (3.000 a.C.) y hierro (1.200 a.C.).
La propiedad de la tierra de cultivo pertenecerá todos los miembros de aldea. Por lo
tanto, era tierras comunitarias o comunales.

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

El HábitaT sedentario
Cultivar plantas y domesticar animales, obligaba a los grupos nómades a perma-
necer en un lugar por temporadas prolongadas (por lo menos un ciclo de siembra
hasta cosecha). Para ello surgieron edificaciones permanentes, tanto para vivienda
como para acumular lo producido o proteger animales domesticados, así como de-
sarrollar tareas complementarias: procesamiento de lo cultivado o de los animales
domesticados (leche, lanas o cueros, carne y huesos cuando se los sacrificaba).
Mientras que coexistió la recolección con la agricultura las aldeas fueron semi-per-
manentes: se habitaban por un periodo de tiempo (vinculado al ciclo agrícola), y
se abandonaban para la recolección y/o el pastoreo cuando la tierra no era lo su-
ficientemente productiva o frente a un periodo de sequía o inundación. Luego se
retornaba, reemplazando techos y ajustando paredes y cercos.
Las aldeas de los Comechingones en las serranías de Córdoba con las viviendas
pozos (semi-enterradas) son un ejemplo de estas culturas en transición entre el
nomadismo y el sedentarismo.
Las viviendas se construyeron unas cercanas a las otras para organizar como grupo
las tareas de labranza: surge así la comunidad como organización social y la aldea
como hábitat que permite la vida social y condiciona las formas de relación.
Los materiales para las edificaciones son los recursos naturales disponibles en el
ecosistema (piedra, barro, paja, ramas y troncos y elementos móviles con pieles
y tejidos). Aunque cada región irá desarrollando técnicas específicas y búsquedas
expresivas particulares.
Sin embrago una vez alcanzada cierta eficiencia, se transformarán en reglas que no
se cuestionarán tan fácilmente.
Los cultivos crean alimentos que proteger (deben almacenarse y protegerse de roe-
dores y de la humedad). Ello permitirá a la comunidad sostenerse para prevenir

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Capítulo 8 | Revolución Agrícola

eventuales desastres naturales que pudieran alterar las cosechas. La protección de


cultivo genera la necesidad de espacios exclusivos para el almacenado, con una po-
sición que sean fáciles de controlar: aparecen así lo graneros y también los corrales
comunitarios. Aunque su arquitectura tendrá características similares en cuanto
a materiales y formas incorporando algunos elementos extras por ejemplo para la
ventilación o la protección de roedores.
En el desarrollo del caso de estudio profundizamos en el análisis de las caracterís-
ticas del hábitat de una aldea, dando detalles sobre las relaciones entre territorio
natural y cultural así como sobre la trama, el tejido y usos de los espacios.

Conclusiones sobre la Revolución Agrícola


“Había muchos motivos para no apreciar la agricultura. En comparación con la caza
y la recolección exigía más horas de trabajo, en especial por parte de los hombres,
cuestionaba la destreza masculina en la caza y causó otros problemas como una
nueva incidencia de las enfermedades una vez que los grupos humanos se asen-
taron en un lugar… Es histórica y filosóficamente importante reconocer que la agri-
cultura no fue un beneficio puro, sino como la mayoría de los cambios importantes
en la historia humana, una interesante mezcla de ventajas y desventajas” (Stearns
2012:26)
Las evidencias históricas y arqueológicas de los últimos años a partir del material
genético de los cuerpos de nuestros antepasados, como de los restos que se acu-
mulan en los yacimientos arqueológicos muestran que previamente a la revolución
neolítica, los seres humanos en general no mostraban signos ni síntomas de enfer-
medades crónicas, aunque si evidencias de muertes por accidentes (Golpes, caídas,
heridas de animales salvajes, etc). Coincidiendo con el desarrollo de la agricultura
y la inclusión de los cereales en la dieta, se produjo una serie de consecuencias
negativas sobre la salud, muchas de las cuales continúan presentes en la actualidad
como deficiencias en estructuras oseas o enfermedades intestinales.

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

“Fue un acontecimiento fundamental en la historia universal. Pese a sus inconve-


nientes, como una mayor vulnerabilidad a enfermedades contagiosas, propiciaba
más suministro de comidas que la caza y la recolección y, por ende, permitía expan-
siones en la población humana. La agricultura posibilitaba que las familias tuvieran
más hijos e incluso con unos índices de mortalidad infantil característicamente ele-
vados, más niños llegaban a edad adulta. La población humana empezó a crecer, y
se duplicó cada 1.600 años hasta alcanzar en todo el mundo los 120 millones en el
año 1.000 a. C.” (Stearns 2012: 27)

Derivas
La vida en pequeñas comunidades dedicadas a la agricultura y la ganadería en el
medio de la Naturaleza ha sido una estrategia humana utilizada en momentos
de crisis de civilización: frente al derrumbe de la compleja estructura del Imperio
Romano en el S.V la huida al campo fue generalizada apareciendo en el siglo VIII el
sistema feudal de aldeas y castillo que las protegía. Lo mismo sucedió con la peste
negra en el Siglo XIV donde las familias burguesas buscaban refugiarse en peque-
ños poblados rurales. El gran mundo maya que había construido ciudades durante
casi dos mil años, cuando tomó contacto con los españoles era un mundo rural de
aldeas. (diferentes teorías explican este proceso de crisis y vuelta a la ruralidad,
aunque aún no interpretaciones definitivas). Ya en nuestro hoy ya aquí, en parti-
cular desde los cambios producidos desde la revolución industrial con problemas
tanto en el uso de los recursos, como en la apropiación desigual y la insatisfacción
individual, surge con fuerza la idea de volver al modelo de asentamientos humanos
de pequeño tamaño organizados a partir del principio de comunidad, las relaciones
de vecindad basadas en el “cara a cara”, así como la necesidad de volver a conceptos
como la propiedad comunitaria y la ayuda mutua. Se suma a ello la necesidad del
autoabastecimiento de alimentos sanos y una mayor actividad física vinculada a l
trabajo en producción de alimentos.
Obviamente que también son miradas críticas por ejemplo frente a la alimentación
animal o el patriarcado como organización social, y que por otra parte buscan incor-
porar ventajas que ofrecen las tecnologías como las redes virtuales que permiten el
teletrabajo o la comunicación interpersonal remota.

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Capítulo 8 | Revolución Agrícola

Les proponemos entre las múltiples derivas del habitar y el hábitat de la aldea dos Fuente: Página Oficial del estudio de Arquitectura
ejemplos: uno internacional y otro local. Seguramente ustedes podrán aportar ejem- Effekt y Sitio oficial del emprendimiento: https://
plos cercanos a sus lugares o conocidos previamente. [Link]/ [Link]

Regen Village y UrbanVillage Project


Son dos proyectos de aldeas contemporáneas del estudio de arquitectura danés
EFFEKT.
Regen Villages son comunidades autosuficientes tanto en la producción de ali-
mentos como en la producción de energía. Están pensadas como como un modelo
conceptual y hay un proyecto concreto para las afueras de la localidad holandesa
de Almere.
Las casas cuentan con invernaderos productivos que se usan también como espa-
cios de estar en climas lluviosos y fríos, a lo que se suman espacios comunitarios
con paredes verticales para la producción de alimentos. Algunos desechos se usan
para la alimentación de peses o la producción de energías como biogás. Se suma la
producción de energía por paneles solares y otros sistemas complementarios.
Para mayor información en castellano: [Link]
cl/795346/esta-villa-autosostenible-podria-ser-el-futuro-de-la-vida-semi-urbana

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Introducción a la Historia de la Arquitectura y el Urbanismo A | Notas para una historia del hábitat - Volumen II

Fuente: [Link] Urban Villages, del mismo estudio de arquitectos, pone el eje en la necesidad de
vivir con el apoyo de la comunidad por los múltiples beneficios que ofrece. Los vín-
culos cara a cara, la solidaridad y el apoyo mutuo serían los valores fundantes. En el
campo del diseño estas ideas de vivir en comunidad de una forma colaborativa se
denominan con la expresión en inglés “co-housing”, aunque suelen reducirse solo
a los adultos mayores que buscan una estrategia para desarrollar esta etapa con
mayor calidad de vida.
Estas comunidades estarían formadas por personas de distintas generaciones, que
se darían apoyo mutuamente. El Proyecto Urban Village combinaría un alojamiento
accesible en términos económicos para el desarrollo de la vida privada de los indi-
viduos y las familias junto con espacios compartidos que permitan a las personas
formar parte de una comunidad vibrante, saludables y disfrutar de un estilo de vida
más social.
Para mayor información en castellano:
[Link]
da-urbana-con-un-nuevo-proyecto-habitacional

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Capítulo 8 | Revolución Agrícola

Finalmente, a nivel local les presentamos al Eco-Barrio Villa Sol llevado adelante por Bibliografía
Benévolo, L. 1977. Diseño de la Ciudad, Vol.2, El
la Fundación San Miguel en la localidad metropolitana de Salsipuedes a 35 Km del
arte y la ciudad antigua. México, D.F. : Ed. G. Gili,
centro de Córdoba. Se trata de una propuesta de organizar una comunidad a partir
1979. pp. 11.
de comprender el territorio natural y realizar transformaciones en equilibrio con el
Cairns, T. (1990). Los inicios de la Civilización (Vol.
medio. El emprendimiento fue encabezado por dos arquitectas cordobesas (Isabel 3). Ediciones AKAL.
Donato y Marta Sosa) comprometidas con los temas de género y ecología. Los nue- Gordon Childe, V. (1954 1996). Los orígenes de la
vos vecinos se integran a la fundación de la que son miembros responsables de los civilización. Fondo de Cultura Económica.
espacios comunes y la dinámica del eco barrio. El trazado del barrio se adapta de Higham, C. (1990). Los primeros agricultores y las
forma orgánica al curso de un arroyo que atraviesa el barrio. La arquitectura se basa primeras civilizaciones (Vol. 12). Ediciones AKAL.
en recursos naturales y tiene características bioclimáticas (seguir y aprovechar los Stearns, P. N. (2012). Una nueva historia para un
ritmos de la Naturaleza y los servicios ambientales que ofrece) y con el desarrollo mundo global: introducción a la” world history”.
de técnicas constructivas que permitan la participación vecinal y el desarrollo de Grupo Planeta (GBS).

tecnologías que generen trabajo local. Altares, G. (2018) Ésta si fue una auténtica
Revolución. Artículo en Diario El Paí[Link].
Fuente:[Link] España accesible en [Link]
lli-rosendo-dantas/#prettyPhoto elpais/2018/04/20/ciencia/1524219983_369281.
Para mayor información en castellano: [Link] html

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