ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
Magistrado ponente
STC6507-2017
Radicación n.º 11001-22-03-000-2017-00682-01
(Aprobado en sesión de diez de mayo de dos mil diecisiete)
Bogotá D. C., once (11) de mayo de dos mil diecisiete
(2017).
Decide la Corte la impugnación formulada contra el
fallo proferido el veintinueve de marzo de dos mil diecisiete
por la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá, en la
acción de tutela promovida por Julio Poveda Raba contra
los Juzgados Séptimo Civil del Circuito y Cincuenta y Uno
Civil Municipal, ambos de la misma ciudad, actuación a la
que se ordenó vincular a las partes e intervinientes en el
proceso objeto de queja constitucional.
I. ANTECEDENTES
A. La pretensión
La accionante solicitó el amparo de sus derechos
fundamentales al debido proceso y «prevalencia del derecho
sustancial sobre el procedimental», que estima vulnerados por las
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autoridades judiciales acusadas al dictar sentencias que
negaron sus pretensiones dentro del proceso ordinario
promovido contra el BBVA Colombia S.A.
En consecuencia, pretende que por esta vía se conceda
el resguardo deprecado, se dejen sin efecto los fallos
censurados y se ordene a los juzgadores que profieran
decisiones de mérito o, en subsidio, que se declare que
aquellas providencias no hicieron tránsito a cosa juzgada.
B. Los hechos
1. El 9 de noviembre de 2010, Julio Poveda Raba
presentó demanda ordinaria contra BBVA Colombia S.A., a
fin de que se declarara a ésta era civilmente responsable,
obtener la declaración de responsabilidad civil, en la
modalidad extracontractual, por la presunta sustracción
fraudulenta de dinero de su cuenta de ahorros, y la
condena al pago de los perjuicios, junto con sus intereses.
2. Como sustento fáctico, señaló que él tenía una
cuenta de ahorros con la entidad financiera demandada, la
cual había manejado en forma cabal y responsable, sin
embargo, el 6 de diciembre de 2007, cuando solicitó un
extracto bancario evidenció que le habían sido retirados
$10’786.000, razón por la cual hizo las reclamaciones
respectivas al banco, quien le informó que los mismos
correspondían a pagos de servicios por medio del call center
con su tarjeta y su clave personal, por lo que presume fue
personal de éste quien lo sustrajo, razón por la que iniciaba
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la acción.
3. El conocimiento del asunto correspondió al Juzgado
Diecisiete Civil Municipal de Bogotá, que lo admitió el 23 de
febrero de 2011.
3. Notificada la demandada, formuló las excepciones
de «cumplimiento contractual de BBVA Colombia», «incumplimiento
contractual del demandante», «inconcurrencia de los presupuestos
axiológicos de la responsabilidad civil extracontractual o aquiliana» ,
«ausencia de los presupuestos valorativos de la responsabilidad civil
contractual», «culpa del demandante», «culpa de terceros ajenos al
banco», «operatividad y seguridad de la línea BBVA» , «validez y prueba
de las operaciones realizadas en la línea BBVA» , «prevalencia del
derecho sustancial sobre el procedimental» , «cobro de lo no debido»,
«buena fe del Banco BBVA Colombia y de sus funcionarios» , «falta de
legitimación en la causa por pasiva» , «caducidad y/o prescripción» y la
«genérica».
4. Agotado el trámite de rigor, el Juzgado Cincuenta y
Uno Civil Municipal de Bogotá, al cual se reasignó ese
litigio, dictó sentencia el 14 de abril de 2016, en la que negó
las súplicas del demandante y terminó ese proceso, luego
de considerar que debió demandarse la responsabilidad
contractual del extremo pasivo y no la extracontractual.
5. Inconforme con esta determinación, la parte
desfavorecida interpuso el recurso de apelación, el cual
sustentó en que «la responsabilidad del banco constituye ley para
las partes y de acuerdo con el artículo 1398 del Código Civil (sic) todo
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banco es responsable por el reembolso de las sumas depositadas que
hagas personas distinta del titular de la cuenta de su mandatario ».
6. El Juzgado Séptimo Civil del Circuito de Bogotá,
mediante el fallo adiado el 13 de septiembre de 2016,
confirmó la providencia recurrida, por otras razones, tras
considerar que era incompetente para resolver de fondo los
planteamientos del asunto, como quiera que los
argumentos de apelación no hacían referencia al principal
sustento con base en los cuales se denegaron las
pretensiones en primera instancia.
7. En criterio del peticionario de la salvaguarda se
vulneraron los derechos fundamentales invocados, dado
que los despachos accionados incurrieron en los defectos
procedimental absoluto, decisión sin motivación,
desconocimiento del precedente y violación directa de la
Constitución, pues en el proceso referido no se adoptaron
las medidas para que no se emitieran sentencias
inhibitorias, no se resolvió el asunto sometido a su
conocimiento ni se valoró el material probatorio, y
finalmente se desconocieron las garantías al debido proceso
y a la prevalencia del derechos sustancial sobre el adjetivo,
así como los principios de «iura novit curia», «pro actione» y «pro
homine». [Folios 4-25, c. 1]
C. El trámite de la primera instancia
1. El 17 de marzo de 2017 se admitió el trámite de
tutela, se ordenó el traslado a los estrados judiciales
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querellados y se dispuso la vinculación de las partes e
intervinientes, para que ejercieran sus derechos de
contradicción y defensa. [Folios 27-28, c. 1]
2. Dentro de la oportunidad concedida, el Juzgado
Séptimo Civil del Circuito de Bogotá se opuso a la
prosperidad del resguardo porque no se transgredieron las
garantías superiores del quejoso, además, la vía
constitucional no puede utilizarse como una instancia
adicional para recurrir las decisiones judiciales. [Folios 36-
38, c. 1]
A su turno, el Juzgado Cincuenta y Uno Civil
Municipal de Bogotá indicó que la fundamentación fáctica,
lógica y jurídica de las que se duele el reclamante se
encuentra vertida en el fallo de primer grado, al cual se
remite. [Folio 40, c. 1]
De otro lado, BBVA Colombia S.A. manifestó es
improcedente la protección constitucional, en razón a que
no hubo una vía de hecho o actuación arbitraria de los
juzgadores atacados. [Folio 47, c. 1]
3. En sentencia de 29 de marzo de 2017, la Sala Civil
del Tribunal Superior de Bogotá denegó el amparo, tras
considerar que el accionante no esgrimió ninguno de los
reparos expuestos en la presente acción ante el juzgado de
segunda instancia cuando sustentó el recurso de apelación
contra el fallo de primera instancia, por lo que no puede
pretender que mediante esta vía se plantee un debate que
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no se suscitó por su incuria, y adicionalmente la sentencia
del ad quem no puede catalogarse como antojadiza o
arbitraria debido a que siguió el criterio jurisprudencial de
sujetarse a los argumentos expuestos por el apelante a
través del medio de impugnación referido. [Folios 48-52]
4. Inconforme con esta determinación, el promotor de
la queja la impugnó, para lo cual reiteró los argumentos
expuestos en su escrito inicial. [Folios 61-63, c. 1]
II. CONSIDERACIONES
1. Por regla general la acción de tutela no procede
contra providencias judiciales y, por tanto, solamente en
forma excepcional resulta viable la prosperidad del amparo
para atacar tales decisiones cuando con ellas se causa
vulneración a los derechos fundamentales de los asociados.
Los criterios que se han sostenido para identificar las
causales de procedibilidad en estos eventos están
cimentados en el reproche que merece toda actividad
judicial arbitraria, caprichosa, infundada o rebelada contra
las preceptivas legales que rigen el respectivo juicio, con
detrimento de las garantías de las personas que han
sometido la ventilación de sus conflictos a la jurisdicción.
2. En el presente asunto, como resultado del análisis
de las providencias proferidas el 14 de abril de 2016 y 13 de
septiembre de 2016, por el Juzgado Cincuenta y Uno Civil
Municipal y Séptimo Civil del Circuito de Bogotá, mediante
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las cuales se denegaron las pretensiones en el proceso de
responsabilidad civil iniciado por el acá tutelante, y se
confirmó dicha determinación, se advierte su incursión en
defectos sustantivos y procesales, que transgreden los
derechos fundamentales del accionante y hacen necesaria
la intervención del juez constitucional.
En efecto, el fallador de primera instancia, sin verificar
si los hechos fundamentos de las pretensiones se probaban
o no, señaló que no le era viable analizar de fondo el mismo
y por ende denegaba las mismas, por cuanto en la demanda
claramente se había señalado que se ejercía la « acción de
responsabilidad civil extracontractual », cuando lo procedente era
ejercer la contractual, en tanto que el reclamo judicial se
derivaba de un indebido proceder de la entidad financiera
«en lo atinente al contrato comercial que los vinculaba ».
De igual forma, el juzgador que conoció la apelación,
también se denegó a resolver el asunto de fondo, por cuanto
de la demanda, la parte no debatió que la acción que había
interpuesto era la contractual, por lo que era incompetente
para pronunciarse sobre dicho asunto y por ende, debía
confirmar la decisión del a-quo.
Consideraciones que se encuentra desconocen no sólo
el deber que tiene el juez de interpretar la demanda para
desentrañar su genuino sentido cuando éste no aparezca de
forma clara y de resolver de fondo la controversia puesta a
su consideración; sino que además faltan al principio
fundamental de que el funcionario judicial es el que define
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el derecho que debe aplicarse en cada proceso «iura novit
curia» y no las partes, así como que el derecho a la
impugnación.
2.1. Lo anterior, porque el Juzgador al definir el
alcance de una demanda a fin de poder determinar el curso
del litigio y la solución del mismo, ésta limitado únicamente
a no variar la causa petendi, pero no así el derecho
aplicable al juicio la denominación a la acción o tipo de
responsabilidad, dado que en virtud del principio iura novit
curia las partes no tienen la carga de probar el derecho,
salvo contadas excepciones como cuando se trata de
derecho extranjero o consuetudinario.
De ahí, que los descuidos, imprecisiones u omisiones
en que incurren los litigantes al invocar un tipo de
responsabilidad –extracontractual o contractual- deben ser
suplidos o corregidos por el juez, quien no se encuentra
vinculado por tales falencias, sino a los hechos fundamento
de las peticiones.
En tal sentido, la Corte indicó que, «en razón del
postulado “da mihi factum et dabo tibi ius” los jueces no quedan
sujetos a las alegaciones o fundamentos jurídicos expresados por el
actor, porque lo que delimita la acción y constituye la causa petendi no
es la fundamentación jurídica señalada en la demanda –la cual puede
ser muy sucinta y no tiene que coincidir con lo que el funcionario
judicial considere que es el derecho aplicable al caso–, sino la cuestión
de hecho que se somete a la consideración del órgano judicial». (CSJ
SC13630-2015, 7 Oct. 2015, Rad. 2009-00042-01)
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De tal manera que cuando una pretensión se soporta
en una causa petendi (hechos) que puede encuadrarse en
una responsabilidad contractual, el carácter único de la
indemnización no puede negarse bajo la excusa de que el
actor se equivocó al señalar que escogía la acción de
responsabilidad extracontractual, calificación jurídica del
instituto que lo regula. Semejante grado de injusticia e
inequidad no ha sido jamás defendido por jurista alguno, ni
mucho menos podría llegar a ser admitido por la
jurisprudencia.
Al respecto, justamente, en la providencia citada por el
accionado, la Sala indicó:
[N]o se trata de restringir o menoscabar las potestades
hermenéuticas del juzgador, ni mucho menos que al conjuro de
un determinado vocablo utilizado por el actor, quede
irremediablemente ligado a esa expresión. Por el contrario, ya se
ha recalcado, y nuevamente se enfatiza, que el juez tiene el
deber de desentrañar el verdadero y más equitativo sentido de la
demanda, por supuesto, sin distorsionarla, labor en cuya
realización puede acontecer que el demandante, descuidada o
ambiguamente sitúe su petición en el ámbito de la
responsabilidad extracontractual, pero al exponer el objeto de su
reclamación o la causa para expedir evidencie con nitidez lo
contrario, es decir que su pedimento se afinca en la
responsabilidad derivada del incumplimiento negocial, pues en
esa hipótesis deberá el juzgador emprender el ejercicio intelectivo
pertinente, enderezado a establecer el genuino sentido de dicho
libelo, sin que necesaria e ineludiblemente deba atenerse a la
denominación que al desgaire le hubiere imprimido el accionante.
Otro tanto ocurrirá en la hipótesis antagónica.
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En fin, lo que aquí se quiere significar es que cuando el actor ha
explicitado de manera unívoca y contundente la especie de
responsabilidad que quiere hacer valer contra el demandado, no
le es dado al fallador desdeñar esa elección ni alterar a su gusto,
sin importar los móviles que lo alienten, la clara y expresa
decisión del demandante. (CSJ SC-071, 16 Jul. 2008, Rad.
1997-00457)
Así pues, la postulación del tipo de acción que rige el
caso y la identificación de la correspondiente norma
sustancial que ha de tomarse en cuenta para solucionar la
controversia jurídica (que presupone necesariamente la
interpretación de la demanda), son actos obligatorios que
han de realizar los jueces, pues son de su exclusiva
competencia, tal como lo ha explicado la doctrina
académica y la jurisprudencia de esta Corte.
2.2. Sin embargo, en el caso bajo estudio el Juzgador,
indicó que la acción incoada era la de responsabilidad civil
extracontractual, porque así se había pedido; pese a que,
como el mismo juez indicó, la fuente del reclamo fue el
presunto incumplimiento de las obligaciones de BBVA de
custodiar los dineros que el actor tenía depositados en la
cuenta de ahorros, es decir el incumplimiento de las
obligaciones de la entidad financiera demandada surgidas
del contrato que tenían los extremos del litigio.
Lo que evidencia, que para determinar el objeto de
debate, el juez se centró únicamente en la petición o la
denominación jurídica que de ésta realizó la parte, sin
revisar los fundamentos de hecho que daban cuenta que
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era otro el tipo de acción incoada, lo que ha dicho la
jurisprudencia no es adecuado1, pues al determinar el
alcance de la demanda debe analizarse de manera conjunta
todos sus elementos.
Al respecto, esta Corporación, en sentencia N° 208 de
31 de octubre de 2001, expediente 5906, indicó:
“…el juez debe interpretar la demanda en su conjunto, con
criterio jurídico, pero no mecánico, auscultando en la causa para
pedir su verdadero sentido y alcance, sin limitarse a un
entendimiento literal, porque debe trascenderse su misma
redacción, para descubrir su naturaleza y esencia, y así por
contera superar la indebida calificación jurídica que
eventualmente le haya dado la propia parte demandante. Tales
hechos, ha dicho la Corte, `son los que sirven de fundamento al
derecho invocado y es sobre la comprobación de su existencia y
de las circunstancias que los informan sobre que habrá de rodar
la controversia´ (Sentencia de 2 de diciembre de 1941). Si están
probados los hechos, anotó en otra ocasión, `incumbe al juez
calificarlos en la sentencia y proveer de conformidad, no obstante
los errores de las súplicas: da mihi factum, dabo tibi ius´ (G.J.
No. 2261 a 2264, pág. 137).
De lo que se colige, que el juez no realizó la
interpretación de la demanda, sino que de manera
automática y sólo teniendo en cuenta la denominación de la
acción que hizo la parte, indicó que era la de
responsabilidad extracontractual y por ende, denegaba las
pretensiones al ser improcedente la mismas.
1
Sentencia N° 071 de 16 de julio de 2008, se anotó sobre el tema lo que a
continuación se destaca: “… para identificar una pretensión no basta con reparar en
lo que se solicita, sino que ese petitum, que constituye el objeto inmediato de lo que se
demanda, debe relacionarse con la causa para pedir invocada, la que comprende la
situación de hecho aducida y las consecuencias que a ella le asigna el demandante.
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Lo que conllevó a que el juzgador no sólo distorsionara
el querer de la parte de que se declarara a la entidad
financiera civilmente responsable de los perjuicios
ocasionados por la sustracción de dineros de su cuenta de
ahorros, sino las normas jurídicas a aplicar en el caso y el
problema jurídico a resolver que precisamente se
circunscribió al cumplimiento las obligaciones por parte de
los extremos del litigio.
Incluso, se encuentra, que la demandada tenía tan
claro el objeto de la pretensión y la situación fáctica a
debatir, que propuso varias excepciones derivadas de la
acción de responsabilidad contractual, las cuales ni
siquiera fueron analizadas por el juzgador.
3. Actuación, que tampoco fue corregida por el A-
quem, que por el contrario, indicó que al no haber sido
objeto de apelación la falta de interpretación de la demanda,
el carecía de competencia para resolver de fondo los
argumentos expuestos en la impugnación, lo que
desconoció la realidad del proceso y por ende, los derechos
de las partes.
En efecto, si bien es cierto que el demandante no atacó
de forma expresa la determinación que se hizo de la acción-
responsabilidad extracontractual por parte del a-quo, lo
cierto es que de una lectura conjunta de la apelación, se
extrae con claridad que el recurrente estaba insistiendo en
que se declarara civilmente responsable al banco, por la vía
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contractual y con esto, controvertía el fallo de primera
instancia, otorgando la competencia al a-quem para
pronunciarse al respecto, pues refirió:
A mi poderdante el día 6 de diciembre de 2007 de su cuenta de
ahorros le sustrajeron la suma de diez millones setecientos
ochenta y seis mil pesos ($10’786.000) de su cuenta de ahorros.
De acuerdo al artículo 1397 del Código de Comercio los depósitos
recibidos en cuentas de ahorros estarán representados en
documento idóneo para reflejar fielmente el movimiento de la
cuenta. Los registros hechos en el documento por el Banco, serán
plena prueba de su movimiento.
(…) La responsabilidad del banco, constituye ley para las partes
y de acuerdo con el artículo 1398 del Código civil (sic), todo banco
es responsable por el reembolso de sumas depositadas que
hagas (sic) personas distintas del titular de la cuenta o de su
mandatario.
De manera, que si el demandado refería las
obligaciones del banco, de conformidad con lo dispuesto en
los artículos 1397 y 1398 del Código de Comercio, que
regulan el contrato bancario de depósito, dicho asunto
debió ser estudiado por el juez de segunda instancia,
establece el artículo 328 del Código General del Proceso
indica que éste «deberá pronunciarse solamente sobre los
argumentos expuestos por el apelante, sin perjuicio de las decisiones
que deba adoptar de oficio en los casos previstos en la ley ».
Norma de la que se desprende que el impugnante tiene
en su haber un derecho del cual puede disponer, lo que
ocurre cuando se trata de un punto que fue objeto de
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debate en el proceso y la parte perjudicada con él no lo
impugnó, por lo que se entiende que lo renunció a favor de
su contendor.
Sin embargo, también la norma establece una
excepción y es sobre los asuntos que deban ser
pronunciamiento de oficio por parte el juez, como aquellas
cuestiones procesales sobre las cuales una de las partes no
tiene un poder de disposición exclusivo, tales como la
potestad de la jurisdicción y, como tal, no existe ningún
impedimento para que sean objeto de conocimiento pleno
por el sentenciador.
De ahí, que la calificación de la acción no es un tema
independiente de la cuestión que fue materia de la
apelación, (responsabilidad del banco por incumplimiento
en sus obligaciones) sino un punto íntimamente relacionado
con ésta, y por lo tanto inseparable de la misma; lo que de
suyo apareja la inaplicación de la limitación consagrada en
el artículo 328 del ordenamiento procesal y por ende, debía
ser resuelto, contrario a lo resuelto por el juzgador.
4. En ese orden de ideas, es claro, que con su
actuación los Juzgadores de primera y segunda instancia
vulneraron los derechos al debido proceso y acceso a la
administración de justicia del accionante y de su
contraparte en el litigio, pues lo cierto es que prefirieron
proferir sentencias que no definieran la situación de partes,
afectando su derecho a obtener una tutela jurisdiccional
efectiva, en lugar, de cumplir sus deberes de interpretar la
demanda y definir el derecho aplicable al caso, así como o
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resolver la apelación, lo que debe ser objeto de amparo por
parte de esta Corporación.
Sin que sea viable denegar la protección, porque no se
alegó expresamente en la apelación la indebida
interpretación de la demanda, como lo sostuvo el Tribunal,
porque lo cierto es que como se dijo en líneas atrás si se
hizo indirectamente, cuando se insistió en el fundamento
fáctico que daba cuenta de la existencia de la
responsabilidad contractual.
5. Razones que en suma, se estiman suficientes para
concluir que la protección debía concederse, por lo que se
revocará el fallo que por vía de impugnación se ha revisado
y en su lugar, a fin de garantizar los derechos del tutelante,
se dejará sin valor y efecto la determinación de 13 de
septiembre de 2016, proferida por el Juzgado Séptimo Civil
del Circuito de Bogotá, siendo la decisión que definió
finalmente la controversia, y se ordenara a dicho Despacho
judicial, que su lugar, dentro de las cuarenta y ocho horas
siguientes a la notificación de este fallo, emita una nueva
providencia en la que resuelva el recurso de apelación
contra la sentencia de 14 de abril de 2016 del Juzgado
Cincuenta y Uno Civil Municipal, teniendo en cuenta lo
expuesto en esta providencia.
III. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
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REVOCA la sentencia impugnada y en su lugar, CONCEDE
la protección constitucional invocada. En consecuencia,
dispone:
PRIMERO: DEJAR sin valor y efecto la determinación
de 13 de septiembre de 2016, proferida por el Juzgado
Séptimo Civil del Circuito, dentro del proceso declarativo
iniciado por el acá accionante contra en Banco BBVA
Colombia S.A.
SEGUNDO: En su lugar, ORDENAR al Juzgado
Séptimo Civil del Circuito de Bogotá, que en el término
máximo de cuarenta y ocho (48) horas contadas a partir de
la notificación de esta providencia, emita una nueva
providencia en la que resuelva el recurso de interpuesto
contra la sentencia de 14 de abril de 2016 del Juzgado
Cincuenta y Uno Civil Municipal, teniendo en cuenta lo
expuesto en esta providencia.
TERCERO: Comuníquese telegráficamente lo aquí
resuelto a las partes; y, en oportunidad, remítase el
expediente a la Corte Constitucional, para su eventual
revisión.
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Presidente de Sala
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MARGARITA CABELLO BLANCO
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
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