Análisis Lacaniano del Sueño de Irma
Análisis Lacaniano del Sueño de Irma
“Los sueños serían la forma estética más antigua de todas, parece que los
hombres siempre han soñado” Jorge Luis Borges.
Que los hombres siempre hallan soñado y sueñen no dice que el sueño encuentre
en todos un valor, mucho menos un valor estético, como así tampoco que todo
mamífero placentario lleve ombligo implica que podamos hablar del ombligo del sueño.
Es decir que una cosa es el soma y otra que el soma se incorpore. Hablar del
ombligo del sueño me permite pensar que estamos en otra superficie, entre lo somático
y lo que se incorpora, entre soma y cuerpo, ese otro lugar el inconsciente. ¿Por qué
Freud habla del ombligo del sueño?
“Es por el hecho de haber nacido de este vientre y no por otra parte que un cierto
ser parlante o aún esto que llamo por ahora, esto que designo con el nombre de Parlêtre,
lo que aparece como otra designación del inconsciente, es de haber nacido de un ser que
lo ha deseado o no deseado, pero que por este sólo hecho lo sitúa de una cierta manera
en el lenguaje, que un parlêtre se encuentra excluido de su propio origen y la audacia de
Freud en esta ocasión es simplemente decir que se tiene en alguna parte la marca en el
sueño mismo2”. Es en esta frase que Lacan pronunciara en Respuesta a una pregunta de
Marcel Ritter en 1975
1
Texto presentado en Jornadas 2006, producto del Seminario a Nombre propio en la EFLA: La
interpretación de los sueños- Silvana Tagliaferro- Seminario anual.
2
J. Lacan, Respuesta a una pegunta de Marcel Ritter, 1975- página 128- Notas EFBA
El ser parlante, parl-être, como otro modo de decir sujeto del inconsciente, sufre
de una a-dicción al lenguaje. Freud hablará del ombligo del sueño en dos momentos de
su obra “La interpretación de los sueños” en el sueño de la Inyección de Irma y en el
final de dicho libro para decir que: “En los sueños mejor interpretados solemos vernos
obligados a dejar en tinieblas determinado punto, pues advertimos que constituye un
foco de convergencia de las ideas latentes, un nudo imposible de desatar, pero que por
lo demás no ha aportado otros elementos al contenido manifiesto. Esto es entonces lo
que podemos considerar como el ombligo del sueño, o sea el punto por el que se halla
ligado a lo desconocido. Las ideas latentes descubiertas en análisis no llegan nunca a un
límite y tenemos que dejarlas perderse por todos lados en el tejido reticular de nuestro
mundo intelectual. De una parte más densa de este tejido se eleva el deseo del sueño
como un hongo”
En el verano de 1895 somete a tratamiento a una persona con la que guarda una
relación de amistad, Irma. Tiene dificultades con ella. Habla de un éxito terapéutico
parcial. Es un tiempo donde Freud piensa que cuando el sentido inconsciente del
conflicto de la neurosis queda descubierto solo resta comunicárselo al paciente quien
acepta o no acepta. Estamos en el caso donde la paciente no acepta la solución que
Freud ofrece, con lo cual decide interrumpir el tratamiento en desacuerdo. Freud nos
dice que Irma se había librado de la angustia, pero no de todos sus síntomas. En ese
marco recibe la visita de Otto, su amigo que le trae noticias de Irma. Otto viene y le dice
“está mejor pero no del todo” Freud reconoce que el tono en que lo pronuncia lo irrita.
Advierte cierta desaprobación.
Aquella misma noche se pone a redactar el historial de Irma para justificarse, así
lo dice Freud, que escribe para justificarse ante el Dr. M. Esa misma noche tiene el
siguiente sueño:
Así comienza a relatarnos Freud el primer sueño que analiza en su libro “La
interpretación de los sueños”, escoge un sueño propio y nombra este capítulo “Ejemplo
del análisis de un sueño” más conocido como el sueño de la inyección de Irma.
“En un amplio hall. Muchos invitados a los que recibimos. Entre ellos, Irma, a la
que me acerco en seguida para contestar, sin pérdida de momento para contestar a su
carta y reprocharle no haber aceptado aún la solución. Le digo: Si todavía tienes dolores
es exclusivamente por tu culpa” Ella me responde “si supieras qué dolores siento ahora
en la garganta, el vientre y el estómago! ¡Siento una opresión!..” Asustado, la
contemplo atentamente. Está pálida y abotagada. Pienso que quizá me haya pasado
inadvertido algo orgánico. La conduzco junto a la ventana y me dispongo a reconocerle
la garganta, Al principio se resiste un poco, como acostumbran hacerlo en estos casos
las mujeres que llevan dentadura postiza. Pienso que no la necesita. Por fin, abre bien la
boca y veo a la derecha una gran mancha blanca, y en otras partes, singulares escaras
grisáceas, cuya forma recuerda al de los cornetes de la nariz. Apresuradamente llamo al
Dr. M que repite y confirma el reconocimiento... El Dr. M presenta un aspecto muy
diferente al acostumbrado; está pálido, cojea y se ha afeitado la barba... Mi amigo Otto
se halla ahora a su lado, y mi amigo Leopoldo percute a Irma por encima de la blusa y
dice “Tiene una zona de macidez abajo a la izquierda y una parte de la piel, infiltrada en
el hombro izquierdo”(cosa que yo siento como él, a pesar del vestido) M. Dice “no cabe
duda, es una infección. Pero no hay cuidado; sobrevendrá una disentería y se eliminará
el veneno...” Sabemos también inmediatamente de que procede la infección. Nuestro
amigo Otto ha puesto recientemente a Irma, una vez que se sintió mal, una inyección
con un preparado a base de propil, propilena... acido propionico...trimetilamina (cuya
fórmula veo impresa en gruesos caracteres) No se ponen inyecciones de este género tan
ligeramente....Probablemente estaría además sucia la jeringa.” (El subrayo es nuestro)
Vamos a partir del texto del sueño como nos aconseja Freud como un texto
sagrado.
“En un amplio hall, recibimos” Freud recibe con otro, se trataría de un personaje
doble. Freud recibe con su mujer. Es una fiesta e Irma, amiga de la familia concurre.
Anticipa el cumpleaños de la mujer de Freud.
“Por fin abre la boca “ y aquí donde la boca se abre, recordemos que la paciente
no abría la boca, asiste a un espectáculo de horror. Freud aquí señalará en una nota a pie
de página que todo sueño posee un fragmento que quedará excluido.
II
Freud dirá que todo sueño tiene por lo menos un lugar en el cual es insondable.
Un ombligo por el que se conecta con lo no- reconocido, lo Unerkannte que ha sido
traducido como lo incognocible, lo desconocido. Y esta es la diferencia que intenta
marcar este trabajo donde no se trata de lo que se desconoce porque se podría conocer.
Sino que de lo que se trata en lo no reconocido es de lo Urverdrängt, lo reprimido
primordial. Es decir que lo que indica ese ovillo de pensamientos es un real, un real no
simbolizado, algo delante de lo cual el sueño en tanto red se detiene, donde no puede ir
más lejos. Represión original, origen de lo cual el parlêtre está excluido, decíamos, y
que alude al ombligo. Ombligo como estigma, cicatriz que todo mamífero placentario
conserva como marca de haber estado unido a la placenta de otro. Herida cerrada de un
corte que sólo encuentra función para el parlêtre. Es decir que sólo el hablante, en tanto
la represión original lo que reprime es una representación vacía que inaugura la
dimensión del enigma como agujero irreductible, agujero que es nudo a la vez, lleva la
marca en el sueño.
Entonces es ahí en esa boca que se abre, orificio del cuerpo donde Freud asiste a
un espectáculo de horror. Ahí Freud señala Ombligo del sueño, lo Unerkannt en tanto
que Urverdrängt, donde lo UN designa la imposibilidad, el límite de lo simbólico, lo
que no puede decirse ni escribirse, “lo que no deja de no escribirse”, con la doble
negación que acentúa la función de lo imposible, punto de falla de la metáfora. Real
último, dirá Lacan sin mediación de lo simbólico ni de de lo imaginario.
Esta boca va desde la boca al órgano sexual femenino pasando por la nariz.
Fliess viene sosteniendo una teoría que articula la posibilidad de encontrar una fórmula
de la sexualidad femenina. Fliess es interlocutor de Freud, sabe de sus teorías como él
de las suyas. Ambos aspiran descubrir la solución y revelar al mundo el misterio de la
sexualidad femenina.
La escena con Irma lleva muy lejos a Freud. Cuando logra abrir la boca se
encuentra con un espectáculo terrorífico. Todo se mezcla en el fondo de esa garganta.
Esta visión angustiosa no despierta a Freud. Erikson comenta que en este punto un
sueño debería provocar el despertar y atribuye la continuidad del sueño a la fortaleza del
yo de Freud, a su deseo de seguir adelante. Lacan dirá: “Tiene agallas”.
Ahí donde en ese punto señala el ombligo del sueño lo que encontramos es la
muerte.
La membrana diftérica está enlazada a la grave enfermedad de su hija Matilde y
a la muerte de su paciente también llamada Matilde que remite a un triste suceso
profesional.
Aquí emerge una revelación: La jeringa esta sucia, el culpable es Otto que le ha
aplicado una inyección Una inyección de
PROPIL
PROPILENO
Hay una parte del sueño donde vemos esencialmente la dimensión imaginaria,
de resistencia en que transcurre el diálogo entre Freud e Irma.
Así como este sueño culmina en una primera parte con la imagen horrorosa
estando el yo. Hay una segunda parte donde Freud ve sus gruesos caracteres escritos:
Trimetilamina.
III
Y que es TRIMETILAMINA?
Que Freud hable de que de una parte más densa de este tejido se eleve el deseo
como un hongo ¿no viene a decir de ese agujero irreductible representado por el
ombligo que encuentra el enigma significante como recta al infinito y a la vez como
punto fijo para la dimensión del deseo posible?
En el punto donde lo simbólico no recubre lo real. La eficacia de la palabra en
tanto no es sólo significante. Freud se las tiene que ver con la química sexual. El deseo
no como realización de des-culpabilizarse, sino que de lo que no es culpable es de lo
que está inventando: que el inconsciente existe. Entre lo somático y lo que se incorpora,
entre el soma y cuerpo el inconsciente ex iste.