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BIBLIOTECA P f ^ V I N C I A ^ - CÓRDOBA
D E V U E L V A e s t e libro antes d e ta u l t i m a f e c h a a n o t a d a
i
w
Á LOS SEÑORES
ALCALDE PRESIDENTE Y CONCEJALES DEL AYUNTAMIENTO
DE
VILLANUEVA DE CÓRDOBA
<JL ustedes, dignos representantes de esta Jjonrada y noble
villa, me permito dedicar el presente libro, que verá la luz pu-
blica por la magnanimidad de tan ilustrada Corporación; y
siento que la obra no corresponda de mas alta manera á lo que
'Villanueva de Córdoba se merece y á los esfuerzos y deseos del
que con tanto cariño ¡ja procurado compendiar y popularizar
cuantos ¡ce/¡os y circunstancias pueden constituir la ¡jistoria de
esta querida población.
¿Juan Ocaña.
\
PRÓLOGO
,C\§L_
¿ ^ H M ENGO la creencia, no se si acertada ó errónea,
^SIBj de que todos los pueblos por insignificantes
t£%jj§3 que fueren, debían tener escrita su historia,
si no detallada y completa—lo cual es en extremo di-
fícil por la carencia de datos y el mucho trabajo que
esto representa—breve y compendiada, pero suficien-
te para formar parte de la general que así resultaría
más importante y exacta, y para que las generaciones
sucesivas pudieran tener cabal idea de sus respectivos
pueblos, de la importancia que en la antigüedad tuvo
su patria chica, vicisitudes porque pasó, hechos im-
portantes que en ella ocurrieron, desenvolvimiento
moral y material de la misma, su progreso ó deca-
dencia, sus usos y costumbres, y, en una palabra,
todo cuanto fuere digno de historiarse y servir pu-
diera de grato recuerdo y de provechosa enseñanza.
Cuanto más se quiere á una persona, mayor es el
deseo que se tiene de estar al corriente de sus secre-
tos y de sus circunstancias para connaturalizarse con
su ser, tomando participación en sus alegrías y en
o PRÓLOGO
sus penas, acreciendo así el afecto noble y desintere-
sado que se la profesa.
Algo parecido sucede con los pueblos. El relato de
los hechos en que intervinieron nuestros antepasados,
el recuerdo perenne de sps nombres, las noticias de
sus costumbres, todo, en fin, cuanto se relaciona con
el lugar donde nacimos, donde recibimos los prime-
ros besos y las primeras caricias de amantísima
madre, donde transcurrió plácidamente la hermosa
edad de nuestra infancia y la bulliciosa y alegre de
nuestra juventud, donde sentimos las firmes é imbo-
rrables impresiones del amor primero, de la noble
amistad, las primeras contrariedades y penas; todo
esto, es para nosotros algo muy íntimo, muy queri-
do, atraso excesivamente amado.
Queremos á la madre patria, nos enorgullece su
nombre; por ella, si es preciso, damos nuestra vida;
pero este amor patrio no llega en intensidad al pro-
fundo, al dulce, al íntimo, que sentimos por nuestro
pueblo natal.
No hay para nosotros población más querida ni
más cariñosos hogares. Cuanto más distantes nos en-
contramos del pueblo donde nacimos, más hermoso
nos parece, más suspiramos por él, y es que lo con-
sideramos como algo propio ligado á nuestro ser.
La patria chica, repito, es la preferida de nuestro co-
razón, aun cuando en ella suframos decepciones.
Esto no obsta, para que también sintamos hondo
alecto por las poblaciones que nos honran dándonos
franca hospitalidad, cual á mi me sucede con Villa-
nueva de Córdoba. Por eso entiendo quede ningún
1'KÓLOGO 9
modo puedo testimoniarle mejor mi gratitud y mi
aprecio que escribiendo este libro; sintiendo en el
alma que mi limitada inteligencia no responda al
gran deseo que á escribirlo me impulsa.
Y dicho esto como notificación de que el cariño y
la gratitud son las principales causas de haber em-
prendido tan arduo trabajo, he de hacer algunas lige-
ras observaciones que tiendan á predisponer el ánimo
de los lectores á la indulgencia, por si encontraren
mi obra pequeña y defectuosa.
Esta clase de trabajos, de suyo áridos y pesados,
lo son más para mí, por causas fáciles de compren-
der. Necesítase para llevarlos á feliz término inteli-
gencia, tiempo y materiales. Aquélla ya he dicho que
es limitada; el tiempo hube de buscarlo en las escasas
horas que para el descauso déjame disponible mi
abrumador y antiliterario empleo de Secretario de
Ayuntamiento, y en cuanto á los materiales he tenido
que conformarme con pocos. El archivo municipal,
fuente de esta historia, es deficiente é incompleto,
hasta el extremo do no haber en él documentos ante-
riores al título de villa (año de 1553), cuando ya en
aquella lecha era Villanueva de Córdoba una pobla-
ción de 280 vecinos. Dicen me que hubo muchos lega-
jos de documentos antiguos en el edificio llamado
Audiencia, donde estuvo instalada hasta hace poco
tiempo una escuela de niños. Allí, en una pequeña ha-
bitación formada por el hueco de la escalera que con-
duce al piso alto, fueron colocados, y poco á poco des-
aparecieron por completo, sin que nadie se tomase la
molestia de inventariarlos ni de tratarlos con el cui-
10 PRÓLOGO
dado que deben tratarse y conservarse los papeles an-
tiguos, en los que, pudiera decirse, que está escrita la
historia de los pueblos.
A contar del año 1700 hasta la fecha, está ordenado
el archivo, pero hay libros y legajos en tan mal esta-
do de conservación que no es posible leerlos, y ade-
más faltan los referentes á varios años.
Con tan escasos elementos y con datos y noticias
adquiridas en Córdoba y Pedroche, pueblo el más an-
tiguo de este valle, me decidí á escribir este libro, que
no puede calificarse de cabal historia, pero sí puede
servir de base para que otros con más capacidad que
yo y contando con más medios que los que yo cuento,
la escriban más amplia ó la continúen, mejorándola.
Pudiera decirse que mi trabajo se ha reducido á
rebuscar, á coordinar, á copiar documentos que si no
refieren hechos que tuviesen repercusión fuera de esta
villa,—puesto que en ella no tuvo efecto acontecimien-
to alguno de los que por su importancia ocupan al-
guna línea en la historia patria,—dan cabal idea de
los usos y costumbres, de la administración pública,
de las épocas calamitosas y de las prósperas, de he-
chos aislados poco importantes al parecer, pero en
extremo curiosos é interesantes; de personas y actos
que debemos recordar con placer, y, en resumen, de
todo aquello que merece consignarse y que retrata el
carácter típico de la población, que pudiera muy bien
ostentar este hermoso lema: Honradles, seriedad, eco-
nomía.
Al emprender esta tarea he imitado al jardinero
que, deseoso de obsequiar de manera delicada á su
PRÓLOGO 11
protector, entretiónese en cortar cuantas florecillas
le parecen mejores en el jardín que cultiva, para for-
mar con ellas un ramillete y ofrecérselo en prueba de
gratitud. Si hay exhuberancia de flores, podrá ser
grande y hermoso el ramillete, pero no será menos
apreciado porque las flores sean humildes. Las flore-
cillas del campo, las que la Naturaleza hace cre-
cer espontáneamente, son, no obstante su pequenez,
muy bellas y olorosas. Jamás la aristocrática dalia,
cuidada con esmero en bien acondicionada estufa,
tendrá la delicada fragancia que la humilde violeta,
ni el aroma que el oloroso y rústico romero, que el
tomillo y el cantueso, nacidos y criados á la intempe-
rie en los montes y en las resquebrajaduras de la
sierra.
Grande es la historia de los palacios, mas si se es-
cribiese la de las cabanas, quizá hallaríamos en ella
más enseñanzas y tanto ó mayor interés que en
aquélla por ser los hechos más naturales y verda-
deros.
Y dicho esto como proemio, sométome al juicio de
los lectores, y muy particularmente al de los natura-
les de Villanueva de Córdoba, como más interesados
en esta obra, abrigando la esperanza de que no ha de
faltarme la indulgencia que rendidamente les pido.
Vista general de la Villa.
CAPITULO PRIMERO
DESCRIPCIÓN GENERAL DE LA VILLA
Situación.
ÁLLASE situada la población de Villanueva de
Córdoba en la parte N. E. de la provincia so-
bre una extensa loma, cuya principal vertiente cae
al S. O., y desde sus afueras, por este lado, ofrécese
á la vista un hermoso y dilatado horizonte, distin-
guiéndose con precisión en los días en que el cielo
está despejado y sin brumas, la sierra de Córdoba, la
de Jaén, la peña de Martos, el cerro de Grillos de Al-
caudete y parte de Sierra Nevada.
Su situación geográfica se halla comprendida en
los 38° 19' y 20" latitud N., y á 0,56' 26" al O. del Me-
ridiano de Madrid.
Su altura tomada desde las gradas de la puerta
mayor de la Iglesia, situada en la plaza de la Consti-
tución, es la de 724 metros 684 milímetros sobre el
nivel del mar.
Su población, según el último censo, es el de 10.411
habitantes de hecho (5.294 varones y 5.117 hembras)
y 9.993 de derecho, habiendo quien asegura que es
mayor el número de ellos.
Ocupa la villa y su zona de ensanche, un períme-
14 JUAN OCAÑA PUADOS
tro de 100 hectáreas próximamente, y su término ju-
risdiccional, una superficie también aproximada de
46.000 hectáreas.
Linda al N. con los términos de Torrecampo y
Conquista; al E. con el de Montoro; al S. con los de
Adamúz y Obejo, y al O. con los de Pozoblanco y
Pedroche.
Cultivo.
La superficie cultivada asciende en la actualidad á
41.325 hectáreas, 61 áreas, 1S centiáreas, y el detalle
de los diferentes cultivos, su clasificación, tipos c o n -
tributivos y líquido imponible de cada uno, se expre-
san á continuación:
HHTORIA DE L A VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 15
SUPERFICIE EN Tipos del Importe del
• líquido líquido
CULTIVOS CLASES fectiFMt. Áreas.
Centiá- imponible imponible.
reas.
Pesetas. Pesetas. Cls.
i 1
"
9 58 56 135 79 05
Huerta 2 18 18 110 240 »
í 3.' 5 19 1 70 363 30
11 41 59 38 433 80
Cereal, año y . . . • 2. a
3 88 64 32 124 36
- - ! 3/ 14 7 91 27 380 13
í I-' 201 32 8 14 2.902 49
Cereal al sexto. . . 2." 366 88 81 12 4 402 05
a
3 -T4 35 33 5 3.871 76
I V 187 45 55' 26- 2.273 84
a
Cereal al tercio. . . t 2. 18"? 61 13 19 3.564 61
> 3.' 115 8 93 15 1 726 34
í i' 705 17 80 34 23.976 05
Encinar y cereal.. . 2." ! 7 698 7U 53 25 192.467 63
a 1
! 3 12 171 71 92 10 121.717 19
í ] a ii 65 70 50 582 Í 5
2. a
252 21 68 30 7 566 50
3 383 64 46 10 33.8¿6 44
1 3
J a
J
' 10 * l 40 400 i
(
2" 22 '67 94 28 635 02
! 3. a
204 26 11 18 3 676 70
a
1. 1.062 8S 89 3 3.188 66
a
2. 1.728 49 30 2 3.456 *8
! 3. a
4 131 85 29 1 5.161 81
1/ 509 80 72 11 5.607 88
3
Monte bajo y encinar. 2 ; 3 868 8 6 8 30.944 64
3" 2.822 31 53 4 11.289 26
1. a
' 10 25 » 2,25 23 06
Erial á pastos. . . 2. a
11 34 40 1,75 19 85
3. 8
243 94 4 1,25 304 92
a
Viña 3 293 78 97 10 2.937 90
Viña joven 3. a
20 » >> 10 200 »
a
Olivar joven. . . .. 3 374 47 42 10 3.744 74
Improductivo.. . . » 12 al » **> » »
TOTALES. . . 41.325 61 48 » 472.102 81
16 J U A N OCAÑA PRADOS
Producción.
Los principales productos del término son: los
buenos y abundantes pastos que aprovecha el gana-
do, el fruto de bellota y los cereales trigo, cebada,
avena, centeno y garbanzos. La plantación de olivos
vá en aumento, y los viñedos son de poca importancia.
El término medio de producción anual, tomando
por base un quinquenio, es aproximadamente el que
á continuación se expresa:
Trigo 11.500 Hectolitros.
Cebada. 13.800 id.
Avena 4.450 id.
Garbanzos 4.400 id.
Centeno 3.400 id.
Habas 300 id.
Aceite 5.000 id.
Vinos 430 id.
También se produce miel, aunque en poca cantidad
y sí de calidad excelente.
El fruto de bellota se destina, en totalidad, al en-
gorde del ganado de cerda.
Exportación.
Se exportan anualmente á los mercados de Madrid,
Barcelona, Valencia y Córdoba, por término medio,
los siguientes ganados:
Vacuno 5.000. Cabezas.
Lanar 30.000 id.
Cabrío 10.000 id.
De cerda 11.000 id.
También exportan anualmente de 3.000 á 4.000
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÜRDuBA 1~
arrobas de lana y 20.000 de aceite, más bien más que
menos.
Vías d e c o m u n i c a c i ó n .
Atraviesa por este término municipal, el Ferroca-
rril de Peñarroya á Conquista, estando situada la
Estación de esta villa á 80!) metros de distancia, á
partir de la última casa de la calle de Pedroche.
Al hacerse los primitivos estudios, se marcaba en
el plano este edificio en sitio bastante alejado de Villa-
nueva, ó sea á una distancia de 10 kilómetros, y con
objeto de aproximar la Estación al pueblo, para bene-
ficio del vecindario y de los traficantes, se convino con
la Compañía concesionaria, que lo es la Sociedad
Minera y Metalúrgica de Peñarroya, en variar el tra-
zado y construirla en el sitio donde hoy se halla, y por
ello cedió gratuitamente el Ayuntamiento todos los
terrenos que en término municipal ocupa la vía y sus
ampliaciones, para casetas, caminos laterales, pasos
á nivel y otras servidumbres, cuyo valor ascendió á
la considerable cantidad de 70.954 pesetas con 50 cén-
timos.
Carreteras.
Cruza por este pueblo y su término, la carretera
de tercer orden de Andújar á Villanueva del Duque,
la cual se construyó en los años de 1879 al 82, y según
asegura el vulgo, siempre malicioso, pero generalmen-
te acertado, deben la construcción de esta vía a l a cir-
cunstancia de haber pertenecido en aquellos tiempos
al General Serrano la finca titulada el Socar, en térmi-
no de Montoro, en la que había y aún hay caza mayor
y menor en abundancia. Acudía á ella con frecuencia
dicho señor acompañado de sus amigos D. Juan Prim,
18 JUAN OCAÑA PRADOS
D-. Nicolás María Rivero, Abascal y otros conocidos
personajes de la Corte.
Como desde la Estación ferroviaria de Andújar,
donde dejaban el tren, era muy difícil el tránsito hasta
el Socar, se construye') la anunciada carretera para
que pudieran ir en coche hasta las lindes de la Anca,
por las cuides pasa cerca de la Aldea de Cárdena.
Sea ó no exacta esta versión, lo cierto es, que con
ello se beneficiaron mucho Villanueva de Córdoba,
Pozoblanco, Alcaracejos y Villanueva del Duque, que
hasta entonces no tuvieron más vías de comunica-
ción que sus accidentados caminos vecinales, pudien-
do decirse muy bien que estos pueblos del valle de
los [Link], han vivido incomunicados con el resto
de la península y aun de la provincia hasta hace poco
tiempo, y continúan hoy la mayoría de ellos en igual
estado.
La política que en muchas partes ha dado de sí
carreteras de las llamadas parlamentarias, aquí no
dio ni aun eso. El pertenecer estas villas á la circuns-
cripción de Córdoba, las hace ser algo asi' como la
cenicienta de la agrupación electoral.
C a m i n o s vecinales.
Los que afectan á esta población son los siguientes:
El que conduce á Pedroche, que tiene aproximada-
mente una extensión de 17 kilómetros y atraviesa los
arroyos denominados Membrillo y Guadamora.
El de Torrecampo. con poca diferencia en extensión
que el anterior y atraviesa los mismos arroyos.
El de Obejo, que dista 32 kilómetros próximamente
y atraviesa el río Gazna.
El que conduce á Adamúz, que cruza el río llama-
do Mataspaercas y tiene una extensión aproximada
de 37 kilómetros.
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 19
El de Montoro, que tendrá unos 50 kilómetros de
recorrido y atraviesa el río titulado Arenoso.
El de Fuencaliente, que tiene aproximadamente
una distancia de 28 kilómetros y cruza el arroyo de-
nominado Pedro Moro y el río Guadalmes.
Y el que conduce á Conquista, que dista 15 kiló-
metros y atraviesa el Arroyo de Naoalengua.
Caminos rurales.
Los principales son: El de la Virgen de Luna, el
•de La Loma, el de Obejuelo, Polisar y otros de me-
nor importancia.
Calles y plazas.
Las calles y plazas de la población son ochenta
con los siguientes nombres:
Alegría. Conquista Alta.
Alta. Conquista Baja.
Amargura. Contreras.
Anacid. Dehesilla.
Antonio Barroso. Egido.
Atahona. Empedrada.
Bailen. Fomento.
Calleja del Santo. Fuente la Zarza.
Callejón de la Sal. Genova.
Callejón del Perito. Herradores.
Cañada Alta. Iglesia.
Cañada Baja. Independencia
Cañuelo. Industria.
Casas Blancas. Juan Blanco.
Castillejos. Juan de López.
Cerro. Laguna del Pino.
Cervantes. Lepante
Cepas. Libertad.
Concejo. Liceo.
20 JUAN OCAÑA PRADOS
Luna. Que vedo.
Moral. Peal.
Moreno de Pedrajas. Reina.
Navalengua. Rey.
Navas. Ronda del Calvario.
Nieve. San Cayetayo.
Nueva, San Gregorio.
Olivo. San Martín.
Padre Llórente. San Miguel.
Palma. San Patricio.
Parralejo. San Sebastián.
Plaza de la Constitución. Santos Isasa.
Plaza del Carmen. Sol.
Plaza de las Escuelas. Travesía de Empedrada á Ma-
Plazarejo. zacotes.
Plazoleta. Tetuán,
Pedroche. Travesía de Pozoblanco á Con-
Peñascal. cejo.
Pérez. Travesía del Sol.
Piedra, Torrecampo.
Pozoblanco. Ventura.
Progreso. Viveros.
Según el Nomenclátor formado en 1910, hay den-
tro de la población 8 edificios de tres pisos, 1.918 de
dos y 82 de uno, total 2.008; y en el radio y extrarra-
dio 595 de un piso y 391 de dos, total 972; uniendo am-
bos totales suman 2.980 en todo el término municipal.
Edificios públicos.
Los principales son la Iglesia parroquial, las nue-
vas escuelas, el Hospital y el Cementerio, de los cua-
les trataremos por separado en este libro.
Dentro del recinto de la población hay dos ermi-
tas. La de San Sebastián, situada en la calle de este
nombre, y la de Jesús en la calle Real, en la que se
conservan las imágenes de Nuestro Padre Jesús y de
HISTORIA DE L A VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 21
ia Virgen de los Dolores, hermosa efigie esta última
á quien el pueblo venera con entusiasmo.
Extramuros de la villa está la Ermita de San Gre-
gorio, á cuyo alrededor se construyó en 1813 el Ce-
menterio de igual nombre ya clausurado.
Hay bastantes edificios particulares de construc-
ción moderna y excelentes condiciones, mejorándole
el aspecto de la población á medida que van reedifi-
cándose las viviendas antiguas y construyéndose
otras nuevas.
Durante los veinte años últimos ha tenido un gran
aumento la población, habiéndose construido mu-
chos edificios, como lo prueba el hecho de haberse
abierto las siguientes calles nuevas: Olivo, Alegría,
San Cayetano, San Martín, Industria, San Patricio,
Liceo. Progreso y Ronda del Calvario.
Es de suponer que la importancia de esta villa no
•decrezca en atención á la buena administración par-
ticular que en general existe y á las condiciones de
honradez, laboriosidad y sobriedad de los vecinos, y
que siga progresando moral y materialmente como
progresan las poblaciones—donde como en ésta—son
morigeradas las costumbres y hay grandes deseos de
cultura..
Calle Real.
CAPÍTULO II
1)1. L A FUNDACIÓN D E L PUKBLO
^«SL Á B E S E por datos adquiridos, dignos do crédito,
黣 que Villanueva de Córdoba empezóse a fundar
en los lili irnos años del siglo xil, siendo sus primeros
pobladores unos vecinos de Pedroche, villa de muy
pernota antigüedad, queen el año 1155 fué ganada á
los moros por el Emperador Alonso VII, adquiriendo
gran importancia y haciéndose famosa por su pode-
río y extensa Jurisdicción, que comprendía todo el te-
rreno (pie hoy constituyen los términos de las siete
villas de los Pedroches,
El crecido mi mero de sus habitantes fué causa de
que algunos se trasladasen á diferentes sitios del tér-
mino con sus ganados y labores para cultivar los te-
rrenos y aprovechar sus productos naturales, y así
tuvo principio la fundación de Torremilano (que al
unirse con Torrefranca íué llamada Dos Torres), de
Pozoblanco, Torrecampo, Añora, Alcaracejos y Vi-
llanueva de Córdoba.
Aun cuando pudiera considerarse casi simultánea
la formación de estas villas, hay que advertir que Vi-
llanueva fué la que tardó más tiempo en poblarse por
estar situada á mayor distancia que las demás del
pueblo matriz y elegir los primeros emigrantes los
sitios más cercanos á la población, atendiendo á su
mayor conveniencia y comodidad.
24 JUAN OCAÑA PRADOS
Con objeto de aprovechar los productos de la gran
dehesa de Navalengua, próxima á esta villa, instalá-
ronse algunos vecinos de Pedroche durante la época
antes mencionada, en el sitio donde hoy se hallan las
calles denominadas Cañada Alta y Cañada Baja, cons-
truyendo casas donde resguardarse de las inclemen-
cias del tiempo y que les sirviese de morada para su
recogimiento y descanso, cuyas casas fueron am-
pliando y mejorando á medida (pie las necesidades lo
exigieron.
Iban los domingos y días festivos á Pedroche para
ver á su familia, oir misa y proveerse de los comesti-
bles y de los efectos que les eran precisos, y así estu-
vieron haciéndolo bastante tiempo, hasta (pie cansa-
dos de tan molesto género de vida y convencidos de
que podían subsistir en estos sitios, acaso con más
desahogo que en su pueblo, por ser muy apropiados
para el laboreo de terrenos y la cría de ganados, tras-
ladaron aquí sus familias para hacer vida más cómo-
da, ordenada y económica Esto exigió la ampliación
de viviendas, la construcción de nuevos edificios, que
fueron formando caserío y ocasionó el crecimiento de
sus habitantes.
Como es sabido, fué conquistada la ciudad de Cór-
doba por D. Fernando III el Santo, el día 29 de Junio
de 1236. Con motivo de este acontecimiento, se inclu-
yó la villa de Pedroche en la jurisdicción y dominio
de dicha ciudad, ya que hasta entonces estuvo gober-
nada independientemente por sus propios jueces. En-
sanchados con la toma de Córdoba, los dominios de
los cristianos en esta región, hubo más sosiego por
el alejamiento de los enemigos y adquirió algún incre-
mento la agricultura en este valle, saliendo de Pedro-
che muchos labradores y ganaderos, que convirtieron
los caseríos en aldeas bastante pobladas, sobre todo
Pozoblanco, que, desde un principio, fué el más nú-
HISTORIA DK LA Vil L V DE V I LANUEVA DE CÓRDOBA 25
meroso é importante, tardando poco en ponerse á la
cabeza de todos por su ilustración, su riqueza y su in-
dustria.
El aumento de población en estos nacientes pue-
blos, hizo difícil, si no imposible, que todos sus habi-
tantes fuesen á Pedroche á cumplir sus obligaciones
de cristianos, bien por los crudos temporales, por en-
fermedades ó por no dejar abandonadas sus casas Jle-
nas de provisiones, granos y enseres, por lo que hubo
necesidad de construir iglesias pequeñas, que después
se ensancharon, no teniendo así precisión de hacer
tantos viajes al pueblo matriz.
Por lo que se refiere á éste, se construyó una pe-
queña Ermita bajo la advocación de San Sebastián,
la cual estuvo instalada en el sitio que hoy ocupa la
casa núm. 11 de la calle Casas Blancas, en la cual aún
se notan vestigios de su primitiva construcción y,
sobre todo, el nicho donde estuvo colocada la imagen
y la habitación destinada á Sacristía.
Entonces se dispuso que fuese á cada pueblo un
cura de Pedroche los días de fiesta de precepto, y así
estuvieron bastantes años, hasta que se determinó que
habitasen en los poblados, ya necesitados de ello por
su importancia.
Después se les señalaron tierras propias para que
pudieran remediarse con los productos, asignando á
Villanueva las Dehesas denominadas de Navalengua
y Peñamartos y otros terrenos labrados cercanos á la
población; se dio nombre á los pueblos para distin-
guirlos y se nombró en cada uno un Alcalde ordina-
rio paraque, bajo la dependencia de Pedroche, á cuya
jurisdicción quedaron sujetos aquéllos, ejerciesen
autoridad, muy limitada por cierto, como en el si-
guiente capítulo se expresará.
Así continuaron muchos años, hasta que, aumen-
tando su importancia y decreciendo la de Pedroche,
26 JUAN' OCAÑA PRADOS
fueron emancipándose y adquirieron los derechos, tí-
tulos y preeminencias de villazgo.
El último que lo adquirió fué Villanueva de Cór-
doba, cuya población, según queda expresado, empezó
á fundarse hace siete siglos poco más ó menos y de
una manera lenta, pero sin interrupción fué aumen-
tando en vecindario, teniendo 50 vecinos próxima-
mente á mediados del siglo xm, y llegando hasta el
número de 280 á principios del siglo xvi, antes de ad-
quirir el título de Villa. Aunque por el vulgo se la de-
nominó y aún se la denomina por muchos Villanueva
de la Jara, su nombre oficial fué siempre Villanueva
de Córdoba.
Contó justificación de cuanto queda dicho, y para
que no se crean caprichosas nuestras afirmaciones,
vamos a copiar varios párrafos de un importante do-
cumento, recopilación de antiguos escritos que existe
en el archivo parroquial de Pedroche.
Dícese en él, que en el año 1660 escribió el Reve-
rendo Padre Fray Andrés de Guadalupe, de la Orden
de San Francisco, una obra que intituló «Historia de
la Santa provincia de los Ángeles», y que en el li-
0
bro 5.°, capitulólo. , folio 154, se expresa lo siguiente:
«Está la villa de Pedroche en la provincia de Extremadura,,
según historias graves. Tuvo su origen por los años 3914 de la
creación del Mundo, 2263 antes de la venida de Cristo. Ganósela
á los moros el Emperador Don Alonso año 1155, hízose famosa en
poder i jurisdicion grande. Ennoblecióse con algunos caballeros
hijodalgos en tiempo de la conquista de (1492) Granada, i lla-
móse el Emperador Rey de Pedroche entre los demás suios. Habi-
táronla, en diversos tiempos grandes príncipes i señores. Honróla
en algunas ocasiones el Rey Cathólico Don Fernando con su per-
sona. An conservado los moradores de esta villa singular limpieza
en sus linajes. No se an mezclado con los manchados, ni se á
hallado persona alguna penitenciada por la Santa inquisición
james.»
HISTORIA DE LA TILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 27
Dícese además en el citado documento:
«Por ser Pedroche en aquellos tiempos. (Trátase de los últi-
mos años del siglo XII), villa tan numerosa, sus vecinos se espla-
zaban por todo su término con sus ganados i labores. Unos veci-
nos con dichas labores se apartaron una legua de Pedroche, otros
dos leguas i otros tres i otros más. Como les fuese molesto á
dichos labradores así apartados el venir todas las noches á dormir
á su patria Pedroche, en dichos sitios de sus labores para su re-
eojimiento i abrigo i defensa de los temporales, edificaron algunas
casas á las quales desde Pedroche les llevaban prevención i ali-
mento; i desde ellas los dias de fiesta de precepto venían á oir
misa i recibir los Santos Sacramentos á Pedroche. Pero como
aun con esta prevención los dhos. labradores también en dhos.
caseríos padeciesen molestia i necesidades originados de estar
solos en dichos caseríos, i sin la compañía é asistencia de sus
mujeres, hijos i familias para remedios de ella, llevaron á dhas.
sus casas, sus familias, las quales dhos. días de fiesta volvían á
Pedroche á frequentar los Santos Sacramentos i oir misa. Pero
como por este tiempo en dhos. caseríos hubiese mucha gente de
diferentes edades i no fuese posible que todos viniesen á Pedro-
che dhos. días de fiesta ó ia por enfermedades ó ia por lo riguro-
so de los tiempos ó ia por que no se podían dejar solas aquellas
casas llenas ia de granos, alimento, trastes i menesteres huma-
nos, determinaron labrar hermitas ó iglesias en los sitios de las
dhas. labores i caseríos: las cuales iglesias, siendo al principio
pequeñas, después se hicieron maiores por la mucha gente que
se fue aumentando en dhos. caseríos.
Por lo que toca á lo temporal, esta villa de Pedroche casi siem-
pre ha estado inclusa i dentro de la jurisdicion i dominio del
Reinado de la ciudad de Córdoba, i dije casi siempre, por que
habiéndose ganado esta villa de los moros, primero que lá Ciudad
de Córdoba, la governaron sus jueces sin dependencia alguna,
todo tiempo que tardó en ganarse la dha. Ciudad de Córdoba.
Pero estando ia ganada de los moros la Ciudad de Córdoba
i habiendo salido de esta villa mucha gente, á dhos. caseríos, para
entenderse fue preciso ponerles nombre: llamóse pues el un lugar
28 JUAN OCAÑA PRADOS
ó caserío Torremilano, otro se llamó Pozoblanco, otro se llamó
Torrecampo, otro se llamó Lañora, otro se llamó Alcaracejos i
otro se llamó Villanueva de Córdoba, de manera, que de Pedro-
che salieron dhas. seis poblaciones ó lugares. lendo pues crecien
do en vecinos, gente i ediñcios, dhos. seis lugares al mismo paso
se fue disminuiendo esta villa en vecinos, gente i edificios.
Dhas. seis villas pidieron á Pedroche les diese y asignase tie-
rras propias de cilios frutos pudiesen remediarse dhas. seis repú-
blicas i así se hizo, pues Pedroche dio i asignó á cada una ciertas
dehesas á Propios que hoy poseen, quedándose Pedroche con
otros Propios i tierras en particular que hoy goza. 1 de esta ma-
nera Pedroche como buen padre repartió sus bienes con dhos. sus
seis hijos ó dhos. seis lugares i en pacífica posesión los gozaba
cada villa. Sucedióle á Pedroche lo que ordinariamente sucede á
un padre bueno i rico, el cual por sus muchos años pierde las
fuerzas corporales i se queda necesitado y pobre por haber pues-
to en estado ó casado á seis hijos repartiendo con ellos de sus
bienes i haciendas. Fué Pedroche lugar rico i de mucha vecin-
dad, pero habiendo pasado por él muchos centenares de años i
habiendo repartido con dhos. sus seis hijos ó dhos. seis lugares
de sus propias tierras i rentas, ha quedado Pedroche postrado
y pobre.
Este nombre Pedroche en nuestro idioma español es lo mes-
mo que en latín Tien~a pedrosa. Tierra llena de piedras i es así
porque Pedroche está fundado sobre un monte alto y todo lleno
de Piedras y como dhas. seis villas son hijas y salieron de Pedro-
che se llaman las seis villas de Pedroche i todas juntas se llaman
las siete villas de los Pedroches.
De la situación de Pedroche se conoce con evidencia que sus
fundadores más lo eligieron para munición, castillo y defensa en
HISTORIA
•D E LA VILl A DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 29
tiempo de guerras que para delicias ó conveniencias humanas.
I^a tierra más inmediata á Pedroche es la más fragosa i pedre
gosa, distantes de sí, tiene algunos pedazos de tierras llanas i á
propósito para sementeras i estas tierras buenas fueron i son los
sitios donde están fundadas las dhas. seis villas de Pedroche.»
Queda demostrado- cuanto con certeza se sabe res
pecto al tiempo y modo en (pie fué fundándose la ac
tual población de Villanueva de Córdoba.
CAPÍTULO III
SOBRE EL TÍTULO DE VILLA
¿iCj ENÍA Villanueva de Córdoba á mediados del si-
§ir glo xvi, 280 vecinos, considerándose ya como
una población de alguna importancia entre las que
constituían el estado del Valle de los Pedroches.
La única autoridad que en aquellos tiempos había
era un alcalde ordinario para conocer en las causas
civiles, siempre que la cuantía del litigio no fuese ma-
yor de trescientos maravedises. Todos los demás
asuntos estaban sometidos á la resolución de los al-
caldes ordinarios de la villa de Pedroche, y en cuanto
á lo ci iminal, reducíanse sus atribuciones á hacer in-
formación de los hechos punibles, prender á los cul-
pables y conducirlos con las debidas precauciones y
seguridades á Córdoba, hasta ponerlos á disposición
del señor Corregidor de dicha ciudad.
Esta carencia de autoridad en un pueblo ya algo
numeroso, ocasionaba á diario grandes molestias y
perjuicios. Para reclamar justicia tenían precisión
los vecinos de ir á Pedroche, abandonando sus ocupa-
ciones y labores y permanecer allí los días que tar-
daban en solucionar los asuntos Como no todos po-
dían suplir los gastos de viaje y estancia, sucedía que
los pobres y aun los medianamente acomodados, de-
jaban de pedir justicia y defenderse délo que injus-
tamente se les pedía en bastantes ocasiones. Eran
32 JUAN OCAÑA PRADOS
además frecuentes las molestias y vejaciones que te-
nían que sufrir de alguaciles, emplazadores y golillas,
que en todo tiempo fueron iguales, y que tan exacta-
mente retrató y ridiculizó anos después nuestro in-
mortal poeta satírico 1). Francisco de Quevedo.
Grande era el deseo que teñían los vecinos de Vi-
llanueva de Córdoba de emanciparse de la tutela—
digámoslo así—de la villa de Pedroche, y de adquirir
personalidad propia, consiguiendo los derechos que
tenían concedidos otras polilaciones, no sólo por evi-
tarse los gastos y molestias indicados, sino porque la
localidad tuviese la preponderancia y gozase de la
consideración que por su importancia merecía.
Fste deseo tuvo satisfacción cumplida, merced á la
Real Carta-poder que el Emperador Carlos I de Es-
pana y .su madre la reina doña Juana, llamada La
loca, otorgaron á favor del Príncipe D. Felipe, hijo y
nielo respectivamente de ellos, documento íirmado
por el Emperador en Argentina el día 18 de Septiem-
bre de 1552. Por él se le autorizaba para que pudiese
dar privilegios de iñjodalgos, y para nombrar villas
á los lugares que estuvieron sujetos á otras jurisdic-
ciones; siempre que abonasen la cantidad que le pare-
ciese justa.
Tan pronto como se promulgó la Carla-poder
aprovechó la ocasión el Ayuntamiento y acordó soli-
citar para este pueblo el título de villa. Para ello se
confirió poder.á 1). Juan de Herrera, el (pie cumplien-
do él mandato hizo la petición en legal forma.
Fué ésta considerada justa por varias razones, por
la imporlancia del pueblo, por los servicios que los
vecinos y moradores habían prestado al rey, por los
socorros que el pueblo había facilitado y facilitaría
para gastos de guerra, y porque se ofrecieron y des-
pués se entregaron setecientos mil maravedises, (20.588
reales) para la guarda y provecho de las fronteras.
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v^w:^atií-ucit>.}tíc*fífu"t4c. alaíctwj
i\o¡MktKxhx<xc\ftúU'izxkon<i ct Ocotuas-tce l u t u r a n m o l w r f laús
p¿cdliitar<iavMu¿^^
í v m u v i v u crijjJiimjx^ucKJii AÍTUIÍH rca-i [Link] -i pik'ct reetr-? atinar
úíi^ultiiwrnu'íaiiU-'cHííli m a a r t í coiitana-» y¿iacnl>¡i<> vv^ulquicra
\ v * ^afuc/i^Ki^airjíw-iatoavir-?Jc*teJso|v.'kv; u.. :>../ r a í f c v a á
?
vU\Titfa*j]niú? ba HÍIU-CICV i d ñ n ¿itiívoii ornea vñtxz cturc fakc
rulvuirnícru ¡.rulara rvü ücnnaiiu a^iunavVlvrffkV-ctOVaa^rp^nic^'
Título de villa.
HISTORIA DE L A V I L L A DE V I L L A N U E V A D E C Ó R D O B A 33
En su consecuencia, el príncipe D. Felipe (después
Felipe II), accediendo á lo solicitado, otorgó y firmó
en Madrid el día 18 de Abril del año 1553, la carta-
mandato que á continuación se copia, hechas las ne-
cesarias correcciones ortográficas para su más fácil
lectura y comprensión. Di3e así:
DON CARLOS, por la Divina Clemencia, Emperador de los Ro-
A
manos, Augusto Rey de Alemania, D. Juana su madre y el mis-
mo D . Carlos, por la Gracia de Dios, Rey de Castilla, de León,
de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalen, de Navarra, de Gra-
nada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevi-
lla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de
los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Cananas y
de las Indias; islas y tierra firme del mar Océano, Condes de
Barcelona y Señores de Vizcaya y de Molina, Duque de Atenas
y de Neopatria, Condes de Rosellón y de Cerdania, Marqueses
de Oran y de Gociano, Archiduques de Austria, Duques de Bor-
goña y de Brabante, Condes de Flandes y de Tirol, etc.—POR
CUANTO nos mandamos dar y dimos una nuestra carta de poder,
firmada de mí el Emperador y Rey y sellada con nuestro sello,
cuyo tenor es este que sigue:
DON CARLOS, por la Divina Clemencia, Emperador siempre
a
augusto, Rey de Alemania, D. Juana su madre y el mismo don
Carlos por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Ara-
gón, de las Dos Sicilias, de Jerusalen, de Navarra, de Granada,
de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sicilia, de
Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Al-
garbes, de Algeciras, de Gibraltar y de las Islas de Canarias, y de
las Indias, y las tierras firmes del mar Océano, Condes de Bar-
celona y Señores de Vizcaya y de Molina, Duques de Atenas y
de Neopatria, Condes de Rosellón y de Cerdania, Marqueses de
Oran y de Gociano, Archiduques de Austria, Duques de Borgo-
ña y de Brabante, Condes de Flandes y de Tirol, etc.—A los in-
fantes, prelados, duques, marqueses, condes, ricos-homes, adelan-
tados, priores, comendadores, y subcomendadores, alcaldes de los
castillos y casas fuertes y llanas, y á nuestra justicia mayor y á
los del nuestro consejo y contadores mayores de la Hacienda, y
de cuentas, y á otros muchos oficiales y oidores de las nuestras
JUAN OCAÑA PRADOS
audiencias, alcaldes, alguaciles de la nuestra casa y corte y cnan-
cillerías, y á los nuestros capitanes generales, y á los capitanes
de gente de armas, y á nuestros lugar-tenientes, y á todos los
Concejos, justicias, regidores, caballeros, escuderos, oficiales y
homes buenos de todas las ciudades, villas y lugares de los nues-
tros reinos y señoríos de Castilla, y de León, y de Granada, y de
Navarra, etc., y de las Mas de Canarias, y de las Indias, y tierra
firme del mar Océano, descubiertas y por descubrir, y á otros
cualesquier persona de cualquier estado, condición, preeminencia
ó dignidad que sean á quien toca y atañe y pueda tocar y ata-
ñer en cualquier manera lo en esta nuestra carta contenido y á
cada uno y cualquier de vos, salud y gracia; bien sabéis y á todos
es notorio por lo que antes de agora habernos escrito á estos
Reinos, la causa de la salida de Mi el Rey de ellos, esta última
vez y lo que después ha sucedido y el fin que, con ayuda y favor
de nuestro Señor, tuvo la guerra pasada dé la Cermaniay cuan-
to habernos deseado y procurado siempre la confirmación de la
paz por el bien público de la cristiandad y especialmente en esta
coyuntura porque se continuase y acabase el sacro concilio por
lo mucho que importa para las cosas de nuestra santa fe católi-
ca, de la cual en algunas partes de la cristiandad están muchos
apartados, señaladamente en las de Alemania. Y habiendo he-
cho sobre esto todas las justificaciones y amonestaciones necesa-
rias, no se ha conseguido el efecto que deseábamos ante el Rey
de Francia por impedirlo, fingiendo lo que acostumbra y sin te-
ner ningún justo fundamento, vino á romper la guerra por los
términos que lo hizo, y no contento con esto trato y hizo liga
contra nos, asi con el turco como con algunos príncipes de la
Germánica desviados de la fe en daño universal de la cristian-
dad y religión. Y los unos y los otros han hecho y pintado po-
derosos ejércitos y armadas para emprender y ocupar los nues-
tros estados patrimoniales de Flandes, y forzarnos á desamparar
el imperio y para invadir y hacer males y daños en las costas y
lugares marítimos de nuestros reinos de Ñapóles, Sicilia y Espa
ña y otros nuestros señoríos. Por lo cual, siendo como somos,
constreñidos á tratar del remedio y á obviar estos males y daños
y inconvenientes que se muestran, y resistir á los enemigos por
conservación de la religión cristiana y de nuestros reinos resta-
dos y autoridad y reputación imperial, en que si hubiese falta
HISTORÍA l'E LA VILLA I>É V I L L A N U E V A DE C Ó R D O B A 35
no podría dejar de recibir notable daño, por los designios que
sobre ello hace el dicho Rey de Francia y sus aliados y confede-
rados. Y es necesario hacer muchos y grandes gastos de dineros
y por no bastar para ello nuestras rentas reales, ni los socorros,
ayudas y servicios ordinarios, que los nuestros reinos y otros
nuestros estados nos han hecho y harán, ni lo que ha venido y
vendrá de las Indias, ni lo que se cobro de subsidio y bulas cru-
zadas que nuestro muy santo padre nos tiene concedidas, ni de
otras cosas extraordinarias, ni lo que se ha habido de las rentas
y bienes y otras cosas que habernos vendido de nuestras coronas
y patrimonios reales de los dichos nuestros reinos y estados y se-
ñoríos. Habernos acordado y deliberado de dar privilegios de hi-
dalguías á algunas personas de los dichos nuestros Reinos de la
Corona de Castilla que nos socorrieren y ayudaren para estas ne-
cesidades y de dar jurisdicciones por sí y sobre sí y hacer villas
álos lugares (pie están sujetos á las ciudades y villas de los di-
chos nuestros reinos y señoríos, y demandar que se use de to-
dos los arbitrios y cosas necesarias para haber dineros de todas
las partes: Y dar poder especial para ello al Serenísimo Príncipe
Don Felipe, nuestro muy caro y muy amado nieto y hijo. Por
ende por la presente de nuestro propio motu y cierta ciencia y
poderío real absoluto, de que en esta parte queremos usar y usa-
mos, como Reyes y Señores naturales, no reconocientes superior
en lo temporal, damos todo nuestro poder cumplido libre, llene-
ro bastante con libre y general administración, según que nos,
lo habernos y tenemos de hecho y de derecho, mas puede y debe
valer al dicho Serenísimo Príncipe para que átodas las personas
que el quiere y bien visto le fuere, que favorecieren y ayudaren
para los dichos gastos y necesidades, les pueda dar privilegios de
hijosdalgos, y que las personas á quien los diere y sus hijos y
descendientes gocen de todas las preeminencias y exenciones y
inmunidades y noblezas de hijosdalgo de Castilla que son de
sangre y solar conocido, devengar quinientos sueldos según y
como gozan los otros hijosdalgo. E que así mismo pueda pro-
rrogar y confirmar cualquier privilegios de Caballería hidalga,
exención y nobleza y ampliarlos aunque acaben en ellos, ó en
cualquier de sus descendientes, para que adelante dure para
siempre jamas. E que si por causa alguna tuviere pleito sobré
su hidalguía, sin embargo de la litis pendencia pueda hacerle
36 J U A N OCAÑA PRADOS
hidalgo aunque contra él estén dadas cualquier sentencias y
cartas ejecutorias dellas, aunque vean pasadas en cosa juzgada.
E que así mismo, si le fuere pedido, que estienda y confirme al-
gún privilegio de nobleza, hidalguía, caballería dado por nos ó
por los Reyes nuestros predecesores, aunque sea dado fuera de
los Reinos, lo pueda estender y ampliar en ellos, para que por
virtud de los privilegios que les diere, bien de las preeminencias
y exenciones en los tales privilegios contenidas en estos Reinos
de España y de las demás que competan y competer deban á los
hijosdalgo de España. De la manera que dicho Serenísimo Prín-
cipe lo concediere y ordenare. E otro si para ennoblecerse algu-
nos lugares que son sujetos á las ciudades y villas de los nues-
tros Reinos, si se quisieren nombrar villas y eximirse y apar-
tarse de las jurisdiciones donde son sujetas y obligadas, habrá
justicia para que en los tales lugares se ejercite nuestra jurisdi-
cion alta y baja, mero mixto imperio y se les cumpla nuestra
justicia y se use en ellas de todas las otras cosas que se usan en
las dichas ciudades y villas que tienen en si el dicho ejercicio de
jurisdicion, socorriendo para estas necesidades con la cantidad
que bien visto fuere al dicho Serenísimo príncipe, les pueda
apartar y eximir de las dichas ciudades y villas á quien son su-
jetas y hacerlas villas y darles jurisdicion por si y sobre si. E
que pueda usar de todos los otros arbitrios y cosas, forma y ma-
nera que le pareciere, para haber dinero para las dichas necesi-
dades. E que pueda hacer y celebrar sobre lo susodicho y cual-
quier cosa y parte de ello y á ello anejo y concerniente en cual-
quier manera todas y cualesquier contrataciones, contrato y
obligaciones y escrituras que sean necesarias y dar cualesquier
cartas y privilegios, para entera firmeza y seguridad de todo lo
que dicho es en todas las cláusulas, vínculos y firmezas que sean
necesarias. E para que pueda mandar librar y despachar cuales-
quier nuestras cartas de privilegios y otras provisiones que para
validación y firmeza dello sean necesarias, las cuales y todas las
que el dicho príncipe en nuestro nombre, en la dicha razón hi-
ciere, queremos que valga y sea firme y valedero como si nos,
mismo lo hiciésemos y fuese firmado de nuestra mano. E deci-
mos y otorgamos y prometemos que lo abremos todo por firme
estable y valedero para agora y siempre jamas y no lo revocare-
mos, ni iremos ni mandaremos ir contra ello, ni contra cosa al-
HISTORIA DE LA VILLA DE VI .LANUEVA D E CÓRDOBA* 37
guna, ni parte dello en tiempo alguno, ni por alguna manera, lo
Cual todo queremos y es nuestra voluntad que se haga y cumpla
y guarde no embargante cualesquier leyes y derechos y fueros
de España que contra esto dispongan. E otro si no embargante
las premáticas sanciones de los dichos nuestros Reinos, que dis-
ponen que no se den cartas de hidalguías á personas algunas y
que si se dieren que no se entienda á la exención si no cuanto á
las monedas. Señaladamente la premática del Rey D. Juan el
segundo fecha en Valladolid á quince días del mes de Diciembre
del año pasado .de mil y cuatrocientos y cuarenta y siete años.
E otro si no embargante cualesquier leyes, fueros y derechos,
usos y costumbres, premáticas sanciones de los dichos nuestros
Reinos, fechas en cortes ó fuera de eJlas, con lo cual y cuales-
quier otras cosas que haya en contrario y á lo contenido en esta
nuestra carta y á lo que por virtud de ella y conforme á ella se
hiciere pueda obstar en cualquier manera, con las cuales del di-
cho nuestro propio motu y cierta ciencia y poderío real absoluto
de que en esta parte queremos usar y usamos, dispensamos y lo
abrogamos y derogamos, casamos y anulamos y damos por nin-
guno y de ningún valor y efecto en cuanto á esto toca quedan-
do en su fuerza y vigor para en todo lo demás adelante. Y por
esta nuestra carta mandamos á los dichos nuestros contadores
r
ma} ores y al nuestro mayordomo y chanciller mayores y confir-
madores y concertadores de los nuestros privilegios y confirma-
ciones y á los otros oficiales que están á la tabla de los nuestros
sellos, que den, libren, despachen y sellen para el dicho efecto
todos los privilegios, confirmaciones, cartas y sobrecartas y pro-
visiones que fueren necesarias, conforme á lo que el dicho prín-
cipe mandare bien asi como si nos lo mandásemos. Sin poner
en ello embargo ni contrario alguno no embargante cualesquier
leyes y cosas que haya en contrario, con lo cual todo nos dispen-
samos y relevamos á ellos de cualquier cargo ó culpa que por
ello les pueda ser imputado. De lo cual mandamos dar la pre-
sente, firmada de mi el Rey y sellada con nuestro sello. Dada en
Argentina á diez y ocho días del mes de Septiembre de mil y
quinientos y cincuenta y dos años.—Yo el Rey.—Yo Francisco
de Braso, Secretario de sus cesáreas y cathólicas Majestades la
fice escribir por su mandado.—Doctor Figueroa.—Por Chanciller
Juan de Galarza.—Registrada Juan de Galarza.—E agora por
J U A N OGAÑA PUADOS
Juan de Herrera en nombre de vos el Concejo, alcaldes, jurados,
escuderos, oficiales y bornes buenos del lugar de Villanueva de
Córdoba, jurisdicion que ha sido de la villa de Pedroche, tierra
y jurisdicion de la ciudad de Córdoba, nos fue fecha relación
que en todas las villas de la dicha tierra y jurisdicción de la di-
cha ciudad de Córdoba, los Alcaldes ordinarios del las tienen ju-
risdicion entera en las causas civiles de cualquier calidad que
sean. Y que el corregidor de la dicha ciudad de Córdoba ó su
alcalde mayor puede conocer en primera instancia de cualquier
pleito de causa civil que ante el se pidiere, y que asi mismo el
dicho corregidor ó alcalde mayor acostumbra á adbocar ante si
á pedimento departe los pleitos de causas civiles que se cometen
ante los dichos alcaldes. Y que en las causas criminales no tienen
jurisdicion alguna los dichos alcaldes, más de hacer informa-
ción y prender los culpados y enviarlos con la información al di-
1
cho corregidor de la dicha Ciudad de Córdoba ó á su alcalde de
la Justicia y que en ese dicho lugar hay doscientos y ochenta
vecinos y moradores poco más ó menos, y que no hay en el más
de un alcalde ordinario el cual tiene jurisdicion en las causas
civiles, hasta en cuantia de trescientos maravedis, y que en todo
lo demás ese dicho lugar y vecinos y moradores del, son sujetos
á los alcaldes ordinarios de la dicha villa de Pedroche en lo civil
solamente. Y que en lo criminal cualquiera de los alcaldes, asi
de la dicha villa de Pedroche como de ese dicho lugar de Villa-
nueva, pueda hacer información y prender los culpados y en-
viarlos al dicho corregidor de Córdoba ó su alcalde de la Justicia.
Y que los alcaldes de la dicha villa de Pedroche y de las otras
villas que llaman los Pedroches, que son las villas de Torremila-
nos é Pozoblanco y Torrecampo é los Alcaracejos puedan salir
con vara de justicia por todos los términos de las dichas villas y
de cualquiera dellas y usar en los dichos términos sus oficios de
alcaldes, en lo que tiene la dicha jurisdicion que de suso se de-
clara hasta llegar á los ejidos de cualquiera de las dichas villas,
pero que no puedan entrar con vara los alcaldes de una villa en
otra ni usar de los ejidos della adentro ninguna jurisdicion. Y
que dicho lugar y vecinos y moradores tienen sus tierras y labran-
zas conocidas y divididas de las de los vecinos de la dicha villa
de Pedroche. Y que todos los pastos y abrevaderos y rozas y cor-
tas y talas de los términos de la dicha villa de Pedroche y de las
HISTORIA DE LA VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 39
dichas villas de Torremilano y Pozoblanco y Torrecampo y los
Alcaracejos, y de todas las otras villas y lugares de la tierra de la
dicha ciudad de Córdoba y dése dicho lugar de Villanueva, son
comunes á todos los vecinos y moradores dellas, excepto tres
dehesas que llaman el Bramadero y el Ranchal y Cañada Balles-
teros; que son dehesas boyales propias de la dicha villa de Pedro-
che y dése dicho lugar y cada uno de los vecinos de la dicha vi-
lla y de dicho lugar pueden pastar las dichas dehesas con todos
los ganados que tuvieren siendo los dichos ganados domados
para labor, y ningún vecino de las otras villas y lugares de la di-
cha tierra de Córdoba puede pastar con sus ganados en las di-
chas dehesas. Y que desde dicho lugar á la dicha villa de Pe-
droche hay tres leguas y los vecinos de ese dicho lugar hacen
muchas costas y gastos é ir á juicio á la dicha villa de Pedroche
y algunas veces á los pobres y viudas, y otras personas dejan de
pedir y seguir su justicia y de se defender de los que algo les pi-
den y demandan por no poder ir á la dicha villa á seguir pleitos
y causas que les suceden, y si van han de dejar de labrar en sus
heredades y asi pierden lo que les es debido y no se deíienden
de lo que les piden injustamente y demás de esto por estar
sujetos de dicho lugar á la jurisdicion de los alcaldes de la di-
cha villa de Pedroche, reciben muchas fatigas y molestias y ve-
jaciones de alguaciles y emplazadores de la dicha villa y en
otras diversas formas y maneras. Y nos suplicastes que para re-
lebaros de los dichos daños y inconvenientes vos hiciésemos
merced de vos eximir y apartar de la jurisdicion de la dicha
villa de Pedroche y vos diésemos jurisdicion en ese dicho lugar
según y de la manera que la tienen y usan la dicha villa de Pe-
droche y las otras villas de la dicha tierra de Córdoba que llaman
los Pedroches, suso declarado y vos hiciésemos villa por vos y
sobre vos, como lo son las dichas villas de los Pedroches que son
sujetas á la dicha ciudad de Córdoba, según 3^ de la manera que
de suso se declara, ó como la nuestra merced fuese. E nos, aca-
tando lo susodicho y algunos servicios cpie ese dicho lugar y ve
cinos y moradores del, nos han hecho y esperamos que nos hagan
y porque nos servistes y socorristes para las cosas contenidas en
R
la dicha nuestra carta de poder, suso incorporada, 3 para otras
necesidades, que después se ha ofrecido para la guarda y prove-
cho de las fronteras destos nuestros reinos, con setecientos mil
40 JUAN OCAÑA PRADOS
maravedises, los cuales, distes y pagastes á Alfonso de Baeza,
nuestro Tesorero, de que nos damos y otorgamos por bien con-
tentos y pagados y por otras muy justas causas y consideraciones
que á ello nos mueven, de que somos informados y certificados.
Y porque á nos, como Reyes y Señores naturales, pertenece
propiamente eximir y apartar los dichos lugares de la juris-
dicion de los otros y unirlos á la jurisdicción de los otros, cada y
cuando que nos pareciere que conviene á nuestro servicio y
al bien y procomún de los dichos lugares, ó de alguno dellos.
Por la presente por vos hacer bien y merced, de nuestro pro-
pio motu y cierta faencia y poderío Real absoluto, de que en esta
parte queremos usar y usamos como Peyes y Señores, es nuestra
voluntad de vos eximir y apartar, como por la presente vos exi-
mimos y apartamos, de la jurisdicion de la dicha villa ele Pe-
droche y de los Alcaldes ordinarios y otros cualesquier Jueces
y Justicia della. E vos facemos villa por vos y sobre vos, para
que en ella se use y ejerza jurisdicion según y como y de la
forma y manera y en los casos y cosas que se usa en la dicha
villa de Pedroche, entre los vecinos y moradores y estantes y
habitante della y en las otras villas de la dicha tierra de la dicha
ciudad de Córdoba, uso declaradas, que llaman los Pedroches.
Y queremos que en esa dicha villa, haya Cárcel y cepo y las otrr.s
prisiones y insignias de jurisdicion, que las villas de la tierra
de la dicha ciudad de Córdoba, tienen y usan. E por la forma y
manera que lo ha tomado y usado y tienen y usan la dicha villa
de Pedroche y las dichas villas suso declaradas y que se use y
ejerza en esa dicha villa, aquella misma jurisdicion de cpie hasta
aqui podia y debia usar y gozar de la Justicia de la dicha villa
de Pedroche. Y que para la ejercer y usar podades elejir y nom-
brar y elijáis y nombréis en cada un año dos Alcaldes y un Al-
guacil y un Mayordomo y Procuradores y Guardas y los otros
oficiales que se suelen y acostumbran elejir y nombrar en las
dichas villas de Pedroche y otras villas suso declaradas que lla-
man los Pedroches y son de la dicha tierra y jurisdicción de la
dicha ciudad de Córdoba. A los cuales, dichos Alcaldes y Algua-
cil, damos poder y facultad para que, en nuestro nombre puedan
traer y traigan vara de la nuestra justicia y los dichos Alcaldes;
conozcan de todos los pleitos y causas que en esa dicha villa y en
los dichos términos que llaman de los Pedroches, acaecieren ó se
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 41
acometieren ó movieren de aqui adelante, según y como y en la
cantidad y casos y de la forma y manera que conocen y pueden
conocer los Alcaldes de las dichas villas de los Pedroches suso
declaradas tierra y jurisdicion de la dicha Ciudad de Córdoba.
Y desde agora para entonces, damos poder complido á los dichos
Alcaldes y Alguacil, para usar y ejercer los dichos oficios y para
el conocimiento y determinación de los dichos pleitos y causas.
E asi mismo damos el dicho poder á los otros oficiales, suso de-
clarados, en los casos y cosas á ellos anejas y concernientes en
ésa dicha villa, según y como y con las facultades y de la mane-
ra que lo usan los otros oficiales de las dichas villas de los Pedro-
ches, tierra de la dicha Ciudad de i órdoba, como dicho es. lí oti'0
si vos damos poder complido para que vos podáis nombrar y
intitular y escribir villa y como tal queremos y es nuestra volun-
tad que gocéis y vos sean guardadas perpetuamente para siempre
jamas, todas las honras, gracias, mercedes, franquicias, libertades
y exenciones, preeminencias prerrogativas y inmunidades y
todas las otras cosas y cada una dellas que se guardan y suelen
y deben guardar á las otras villas de la tierra de la dicha Ciudad
de Córdoba. E mandamos al Concejo, Alcaldes, Jurados, Escude-
ros, oficiales y homes buenos de la dicha villa de Pedroche y de
otras cualesquier villas y lugares, que agora ni en tiempo alguno
ni por alguna manera, no se entrometan á vos perturbar de dicha
jurisdicion que asi vos damos y conocemos. Y es nuestra mer-
ced y voluntad que tengáis y que para ello vos dejen y consien-
tan tener las dichas insignias de jurisdicion, sin vos poner en
ello, ni en parte dello, ningún impedimento ni contradicion. Y
que remitan á los Alcaldes de esa dicha villa, todas las causas
que están pendientes ante los Alcaldes de la dicha villa de los
Pedroches, que se han comenzado y movido de seis meses á esta
parte, para que conozcan dellos los Alcaldes de esa dicha villa y
que no entre en esa dicha villa de Villanueva de Córdoba, á vos
visitar ni prender ni hacer ni haga otra justicia alguna, salvo
por la forma y manera que la Justicia de una de las dichas villas
de los Pedroches, tierra de la dicha ciudad de Córdoba, puede
entrar á otra villa sujeta á la dicha ciudad, so las penas en qué
:
caen y incurren los que entran en jurisdicion extraña. [Link]
mos que no vos citen ni emplacen ni llamen para pleito ni causa
alguna, que de aqui adelante sé mueva para la dicha villa dé
42 JUAN OCAÑA PRADOS
Pedroche. Y si os citaren llamaren ó emplazaren, no seáis obliga-
dos á ir ni vais á los dichos plazos ni llamamientos ni seáis ávidos
por contumaces ni rebeldes por no ir á ella, y que por razón de
haberse eximido, esa dicha villa de la dicha villa de Pedroche,
no vos traten mal, ni vos muevan pleitos algunos. Y es nuestra
voluntad que por esta merced que vos hacemos, no se entienda
perjudicar ni perjudicamos á la jurisdicion. que la dicha Ciudad
de Cor Joba y el nuestro Corregidor y sus Alcaldes mayores y otras
cualesquier justicias y oficiales, della tienen y han usado esas
villas de la tierra de dicha Ciudad de Córdoba, salvo que se use
la dicha jurisdicion en esa dicha villa de Pedroche, y en las otras
villas de la dicha Ciudad de Córdoba y que no se haga innova-
ción alguna en la provisión de las escribanías, ni de los oficios de
jurados ele la dicha villa, ni en la confirmación de los Alcaldes y
otros oficiales de la dicha villa, si no que se provean y confirmen
los dichos oficios, según y por la forma y manera que hasta aqui
se han preveido y confirmado los oficios de la dicha villa de
Pedroche, y de las otras villas de la dicha tierra de Córdoba,
E otro si es nuestra voluntad, que por esta meced que vos
hacemos, no se entienda, innovar cosa alguna en lo tocante á
los pastos y prados y abrevaderos y cortas y rozas y labranzas y
otros cualesquier aprovechamientos y casas entre la dicha villa
de Pedroche y esa dicha villa de Villanueva de Córdoba y las
otras villas y lugares de la tierra de la dicha Ciudad de Córdoba
y de su comarca, antes queremos y mandamos que las cosas sobre
dichas y cada una de ellas, queden y estén y sean de la forma y
manera que han sido y estado en tiempo que esa dicha villa era
sujeta á la dicha villa de Pedroche y en cuanto á esto no se haga
novedad, salvo que se use por la dicha villa de Pedroche y por
esa dicha villa de Villanueva de Córdoba como hasta aquí se ha
usado y que por virtud de esta nuestra carta no se entienda, que
á ninguna de las partes les damos ni quitamos en ello mas ni
menos derecho que aquel que de justicia le perteneciere, ex-
cepto, en cuanto toca á la dicha jurisdicion que ha de quedar
en esa dicha villa, en la forma y orden susodicha. E por cuanto
como dicho es diz que el concejo de la dicha villa de Pe-
droche y el de esa dicha villa, tienen y poseen las dichas dehe-
sas del Bramadero y el Ranchal y Cañada Ballesteros, para
las pastar con sus ganados de labor y cada un vecino de la
HISTORIA DE f A VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 43
dicha villa de Pedroche y desa dicha villa, puede meter en
ella, todos los ganados domados que tuvieren. Entiéndase, que
por virtud de esta nuestra carta, no se ha de hacer novedad,
en el pasto y aprovechamiento, de las dichas dehesas, entre esa
dicha villa de Villanueva de Córdoba y la dicha villa de Pedro-
ches y vecinos y moradores dellas, de como hasta aqui lo han
acostumbrado y podido hacer, ni se da ni se quita á ninguna de
las partes mas ni menos derecho del que tiene. Sobre todo, lo
cual encargamos, al Serenísimo Príncipe Don Felipe, nuestro
muy caro y muy amado nieto y hijo; y mandamos á los Infantes,
Duques, Marqueses, Condes, Prelados, Ricos homes y á los do
nuestro concejo y oidores de las nuestras Audiencias, Alcaldes,
Alguaciles de la nuestra casa y corte y cnancillerías y á los Prio-
res, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los Casti-
llos y casas fuertes, Gobernadores, Corregidores, Asistentes,
Alguaciles, Regidores jurados, Caballeros, Escuderos, Oficiales y
homes buenos de todas las ciudades villas y lugares de los nues-
tros Reinos y Señoríos y ordenes y abadías y behetrías y á cada
uno dellos, asi á los que agora son, como á los que serán de aqui
adelante que vos guarden y cumplan y hagan guardar y cumplir
esta dicha merced y exención que vos hacemos en todo y por
todo, como en esta nuestra carta de merced se contiene y que no
consientan, ni den lugar, que contra el tenor y forma della per-
sona, ni personas algunas, vayan ni pasen ni consientan ir,
ni pasar en tiempo alguno ni por alguna manera. E si sobre; 1< i
que aqui va expresado y declarado, vos pusieren alguna deman-
da, ó dieren alguna petición contra vos, que nos los-oyan en Jui-
cio ni fuera del, ca nos, los inhibimos del conocimiento de lo
susodicho, salvo que lo remitan ante persona Real, para que nos,
lo mandemos ver y proveer en ello lo qué convenga, no embar-
gante, cualesquier pleitos que sobre lo susodicho haya habido, ó
de presente haya, entre la dicha villa de Pedroche y vos la dicha
villa de Villanueva de Córdoba y cartas ejecutorias que dello
estén dadas. Y la ley que dice, que las cartas dadas contra ley
y fuero y derecho, deben ser obedecidas y no cumplidas. E que
los fueros y derechos valederos no pueden ser derogados, salvo
por cortes, y otro si no embargante cualesquier usos y costum-
bres en que diga ni aleguen estar y otras cualesquier leyes fueros,
y derechos, ordenanzas y premáticas, sanciones y estilos usados
44 JUAN OCAÑA PRADOS
y acostumbrados y no usados, escritos y no escritos y cuales-
quier ordenanzas, sentencias, cartas ejecutorias y otras escrituras
que la dicha villa de Pedroche y la justicia della tengan¡ que
dispongan cerca de la dicha jurisdicion de esa dicha villa con
cualquier firmezas, cláusulas, derogatorias y otras firmezas y no
obtancias y otras cualesquier cosas de cualquier natura, efecto
y vigor y calidad que lo embargue ó embargar pueda aunque
dellas se hubiese de hacer expresamiento y hubiese de ir expre-
sadas de palabra á palabra en esta nuestra carta, con las cuales,
y con cada una de ellas y otra cualquier cosa qtie á esta merced
que vos hacemos, pudiere parar algún perjuicio de nuestro pro-
pio motu y ciertas ciencia y poderio Real absoluto, de que en
esta parte queremos usar y usamos, habiéndolas aqui por inser-
tas y incorporadas dispensamos y las abrogamos y derogamos é
cuanto á esto toca y atañe y atañer pueda en cualquier manera
quedando en su fuerza y vigor para en todas las otras cosas. E si
necesario es para más validación y corroboración y firmeza de
esta nuestra merced ponemos perpetuo silencio para agora y
para siempre jamas, entre vos la dicha villa de Villanueva de
Córdoba y la dicha villa de Pedroche, para que sobre la dicha
jurisdicion no vos puedan pedir ni demandar en ningún tiem-
po cosa alguna. E si desto que dicho es, vos el dicho concejo,
Alcaldes, Jurados, Escuderos, Oficiales y homes buenos de la di-
cha villa de Villanueva de Córdoba, quisieredes nuestra carta de
privilegio y confirmación, mandamos á los nuestros concertado-
res y escribanos mayores de los nuestros privilegios y confirma-
ciones y otros oficiales que están á la tabla de nuestros sellos,
que vos la den y hagan dar la más firme y bastante que les
pidieredes y menester ovierades, cada y cuando que por vos les
fuere pedida y vos la pasen y sellen, sin embargo ni contrario
alguno. E por que lo susodicho venga á noticia de todos y niü*
gimo pueda pretender ignorancia, mandamos que esta nues-
tra carta de merced sea apregonada públicamente por pre-
gonero y ante escribano por las plazas públicas de la dicha
villa de Villanueva de Córdoba y de las otras villas y lugares
que necesario sea. Y mandamos que tome la razón dellas
Francisco de Almaguer, Contador de su Majestad, para ha-
cer cargo al dicho Alonso de Baeza de los dichos setecientos
mil maravedís. E los unos é los otros non fagades ni fagan en
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 45
deal por alguna manera so pena de la nuestra merced y de diez
mil maravedís para la nuestra cámara á cada uno por quien
fincare de lo asi hacer y cumplir, y demás, mandamos al home
que lea esta nuestra carta, ó el traslado della signado mostrare,
que los emplace que parezcan ante nos en la nuestra corte, do-
quier que nos seamos del día que los emplazare hasta quince
dias primeros siguientes so la dicha pena, so la cual mandamos
á cualquier escribano público, que para esto fuere llamado, que
de ende al que vos la mostrare testimonio signado con su signo,
porque nos separamos en como se cumple nuestro mandado. E de
esto, vos mandamos dar esta nuestra carta escrita en pergamino
de cuero y sellada con nuestro sello de plomo, pendiente en
hilos de seda ó colores y firmada de dicho Serenísimo Príncipe
Don Felipe, Gobernador en estos Reinos, el cual, la otorgo y con-
cedió por virtud del dicho poder, que va suso incorporado. Dada
en la villa de Madrid á XVTII días del mes de Abril, año del na-
cimiento de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de mil y qui-
nientos y cincuenta y tres años.—Yo el Príncipe.—Está rubri-
cado.
El título transcrito, so halla bien conservado en el
Archivo municipal, gracias sin duda, á que fué metido
dentro de una funda de cartón bastante fuerte. Está es-
crito con gran esmero. Es un documento de bastante
mérito caligráfico y el escudo de la Villa, pintado al
principio, es muy artístico, así como los adornos de
la primera hoja del pergamino, cuya pintura conser-
va sus prístinos colores, á pesar de los tres siglos y
medio transcurridos desde que fueron dibujados.
;
mwmm* m** mvm» • 'HI¡II»"'II>"«IIII»''|
CAPÍTULO IV
DE LA ANTIGUA SOLÍA
¿fi\ ÍCESE por algunos historiadores antiguos, que 1
<$A^ los pobladores de nuestra, península mostra
ron predilección por el Valle de los Pedroches, y que
los fenicios, cuando le ocuparon, llamáronle por so-
brenombre Valle de las Maravillas; los cartagineses,
Valle de las Conquistas; los romanos, Valle de los
Metales, y los árabes, Valle de la Ilusión.
No siendo nuestro objeto inquirir ni aquilatar la
veracidad de estas afirmaciones, vamos á circunscri-
birnos a l a narración breve-y sencilla de cuanto se
relaciona con Villanueva de Córdoba.
En nuestra humilde opinión, ya en los tiempos pri-
mitivos, existieron habitantes en diferentes puntos de
lo que hoy es su término jurisdiccional, como lo prue-
ba el hecho de haberse encontrado en distintos parajes
hachas de piedra, de las que se conservan algunas y
que el vulgo les da el nombre de Rayos; Sepulcros de
piedra labrados, vasijas, restos de edificaciones, ob-
jetos y monedas de varias épocas.
Que los romanos, como vamos á probarlo, habi-
taron en estos sitios y explotaron cuanto pudieron las
abundantes minas que existían en el término, como
se justifica con los pozos maestros, con los grandes
montones de escoria y con otros signos que aún sub-
sisten, y que en algunos casos han servido de brújula
48 JUAN OCAÑA PUADOS
para constituir nuevos cotos mineros que son explo-
tados nuevamente, cual sucede en la actualidad con las
minas del Águila al sitio de la Vacadilla y, por último,
que los moros, si no construyeron población alguna
agrupada, edificaron casas, labraron el terreno y
aprovecharon los productos del arbolado en muchos
puntos, siendo frecuente aun en el día, hallar en al-
gunos altozanos, cimientos y residuos de viviendas
que el vulgo denomina Villares, y que ejercieron in-
fluencia en nuestros usos y costumbres, dando nom-
bre á varios pagos de terreno, como por ejemplo: Los
Al mude nejos, Pedro Moro y otros.
Hechas estas observaciones generales, pasamos á
tratar del principal objeto de este capítulo.
En tiempo de los romanos estuvo situada hacia el
paraje que hoy lo está Villanueva de Córdoba, una de
las dos poblaciones que existieron con el nombre de
«Solia», estando la otra en Sanlúcar la Mayor.
En el concilio celebrado en Iliberi. donde hoy es
Illora, firmó el acta Eumencio, cura de Solia, ignorán-
dose en cual de las dos poblaciones ejercería su mi-
nisterio.
ignórase también el sitio exacto donde se instaló
nuestra Solia. Unos historiadores dicen que lo estuvo
hada el sitio que está Villanueva, y otros manifiestan
que en el mismo que hoy ocupa este pueblo. Puede
sospecharse con fundamento, que lo estuvo en este re-
cinto ó en sus más próximas inmediaciones, por ha-
berse encontrado vasijas, monedas y restos de anti-
guas viviendas.
Sobre lo que no cabe duda alguna, es sobre la exis-
tencia de Solia en estos sitios, la cual está probada y
perpetuada por una piedra, cuyo fotograbado estam-
pamos al final de este capítulo, la cual fué hallada á
principios del siglo xvi, en un pozo llamado de las
Vacas, situado entre el callejón de este nombre y el
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 49
de Torrecampo, a distancia de 400 metros del pueblo
próximamente, habiéndose conservado gracias ai
buen acuerdo que alguien tuvo de embutirla en el
muro de la fachuda principal de la Iglesia, al lado iz-
quierdo entrando en ella.
Tiene la piedra, que es de l'¿6 metros de largo
por 0'35de ancho, una inscripción ilegible, en su ma-
yor parte; pero según se comprende por la parte legi-
ble y por la descripción que de ella hizo el historiador
cordobés Ambrosio de Morales, fué el hitoó mojón di-
visorio de los términos jurisdiccionales de tres pue-
blos. De Sácili, que estuvo situado en el paraje llamado
Alcorrucen, próximo á Pedro Abad. De Idias, pobla-
dos que existieron donde hoy Hinojosa del Duque y
Belalcázar y de la referida Solia.
Indudablemente sostuvieron litigio los tres pueblos,
sobre deslinde de sus términos, y Julio Próculo, cuyo
nombre se expresa claramente en la inscripción, Juez
imperial de la Bética, durante* los años 362 al 364 de
nuestra era, dictó en el promedio de este tiempo, la
sentencia que en la piedra se indica. Tiene, pues, la
inscripción una antigüedad de 1.518 años, y es una
prueba fehaciente, verdadera é irrefutable, de que en
estos sitios estuvo situada la antigua Solia de que se
trata en este capítulo.
Piedra de lajintigua Solía.
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CAPÍTULO V
DATOS DEL SIGLO XVII.—SEÑORÍO Y VASALLAJE
DE L A S VILLAS D E LOS PEDROCHES
J"* L libro capitular más antiguo que hay en el Ar-
d^—^ chivo del Municipio, se refiere á los años 1655
al 1698 inclusives, y la primera acta que en él apareca
escrita, es la correspondiente á la sesión celebrada éP
día 8 dé Noviembre del 55, no conteniendo más acuer-
do que el nombramiento de Fiel Procurador del des-
pacho del Almotacenazgo, á favor del vecino de esta
villa Francisco de Contreras, cuyo cargo desempeña-
ría desde San Juan de 1656 á igual día de 1657.
Este libro, poco voluminoso para los años que com-
prende, contiene en su mayor parte órdenes y man-
datos generales, con notas de acuse de recibo y autos
para que se cumplieran; y en cuanto á las actas de
las sesiones ó cabildos (que así se titulaban), son
pocas y se refieren á la toma de posesión de Alcaldes
ordinarios, Regidores y demás individuos del Conce-
jo; á nombramientos como el'que antes se expresa y
otros análogos, no conteniendo acuerdos que mefcez-
can reseñarse. Sólo hay uno del día 5 de Noviembre
de 1685, en el que se hace constar que el día 30 de
Octubre anterior, reunidos en la Ermita de Nuestra^
Señora de Luna, término comunal de las siete villas
de los Pedroches, los representantes de ellas procer
dieron á la repartición del producto de los bienes co--
52 JUAN 0CAÑA PRADOS
múñales, ó sea á lo recaudado del fruto de bellota y
hierba de la Dehesa de la Jara, Ruices, Navas del Em-
perador y Labrados, en cuyo repartimiento tocaron
á esta villa, por sus 817 vecinos, 3.316 reales y 2 mara-
vedises. Además, se acordó librar una limosna de cien
reales, para el convento del Señor San Francisco de la
villa de Pedroche.
Por el dato de la repartición, venimos en conoci-
miento, de que desde el año 1563, que tenía esta villa
280 vecinos, hasta 1685, ó sea en el transcurso de 122
años, aumentó considerablemente el vecindario, lle-
gando á tener 537 vecinos más que en la primera
fecha; prueba fehaciente de que esta villa, por su po-
sición topográfica, por sus condiciones de salubridad
y por otras circunstancias favorables, tenía condi-
ciones de prosperidad y podía aventajar, como pronto
aventajó en importancia, á la mayor parte de las del
Valle de los Pedroches.
La autoridad civil y criminal, ó sea lo que entonces
se denominaba Concejo, Justicia y Reximiento, se
componía de los siguientes cargos:
Dos Alcaldes ordinarios.
Dos Rexidores.
Un Alguacil mayor.
Dos Alcaldes de ia Santa Hermandad.
Un Alguacil mayor de la misma.
Un Procurador general Síndico.
Un Padre de menores.
Un Mayordomo de Propios.
Un Fiscal de causas y
Dos Procuradores de causas.
En 1660, tomó posesión del Señorío y vasallaje de
las siete villas de los Pedroches Don Francisco de
Haro y Sotomayor, Guzmán, Sonseca, Zúñiga, Vied-
ma y Toledo. Marqués del Carpió, Conde Duque de
Olivares, Duque de Montoro, Conde de Monterrey, de
HISTORIA DE LA V I L L \ DE V I L L A N U E V A DE C Ó R D O B A 53
Morente y de Fuentes, Marqués de Heliche y de Tara-
zona, Señor de las Casas de Viedma y Ulloa y de los
estados de Sorbas, los Pedroches, Babilafuente, Villas
de la Conquista, Loeches, Verín, Pazos y Azinas, Al-
calde perpetuo de los Reales Alcázares de Sevilla,
Córdoba y ciudad de Mojacar, Alguacil mayor perpe-
tuo de la ciudad de Córdoba y de la Inquisición de ella,
Caballerizo mayor perpetuo de las Reales Caballerizas
de la misma ciudad, Gran Chanciller de las Indias,
Patrón único del Colegio mayor de Santiago el Zebe-
deo de la Universidad de Salamanca, Caballero de la
Orden de Calatrava, Gentilhombre de la Cámara de
Su Majestad, su Montero mayor y Alcaide de los Rea-
les sitios del Pardo. Zarzuela y Balsaín. «Con todos
estos apellidos y títulos encabezaba sus órdenes.»
Tan respetable Señor, nombraba anualmente las
personas que habían de ejercer los cargos que se han
relacionado.
A su fallecimiento continuó haciendo estos nombra-
miento su esposa la Duquesa de Alba, y después, hasta
1747, su hija la Duquesa de Veraguas.
Debieron portarse todos muy bien con los pueblos
de su Señorío, porque no consta que se produjese queja
alguna contra ellos, y además se expresa en varios
documentos que atendían las justas peticiones de los
vecinos, interviniendo en sus discordias, hasta conse-
guir avenirlos, cual sucedió en esta villa en el año 1706,
solucionando satisfactoriamenteellitigioque sostuvie-
ron sobre si había de seguir siendo Médico titular de
la villa Don Pedro de Robles ó Don Pedro de Luna,
disponiendo que se cumpliese al primero lo estipulado
en escritura y que, hasta que terminase el compromi-
so contraído con el mismo, se dieran al segundo cien
durados de ayuda de costa, cada año, acabando con,
este arreglo la lucha sostenida por los partidarios de
uno y otro Médico.
54 J U A N OCAÑA PRADOS
Existen además en el Archivo del Municipio, dos
documentos que prueban la participación que los
pueblos del Valle tomaban en los acontecimientos
gratos ó adversos de sus señores y el respeto y cari-
ño que les tenían.
Uno de dichos documentos, es un despacho que se
recibió de Pozoblanco en 20 de Octubre de 1700, por
el que, el señor Gobernador de las villas de los Pedro-
ches, daba cuenta de que la señora Marquesa del Car-
pió había tenido un parto tan feliz como deseado,
dando á luz una niña, resplandeciendo en aumento á
mayor j ertileza y bien nuestro (copiamos literalmen-
te), por cuyas nuevas en albricias de su buena llegada
y en cumplimiento de nuestras obligaciones y muchos
favores que debe este estado á tan ¿lustre señora, man-
daba que todos los vecinos de esta villa y de las de-
más del Valle, hicieran luminarias en sus puertas y
cuantas demostraciones de alegría quisieren. Tuvie
ron efecto en Villanueva estos públicos regocijos, el
día 23 del mes referido, empezando á repicar las
campanas al toque de ánimas y haciéndose bastantes
luminarias en las puertas de las casas de los vecinos
pudientes, y en el centro de las calles, desde las ocho
á las diez de la noche, entregándose el pueblo duran-
te ese tiempo, á honestas diversiones y regocijos en
demostración de alegría por tan fausto aconteci-
miento.
El otro documento es el que se recibió en 12 de
Abril de 1739, dando la noticia del fallecimiento del
Excelentísimo Sr. Duque de Alba, padre de la señora
Marquesa del Carpió, y el Concejo acordó que se cele-
brara honras y exequias mayores, concurriendo todos
los eclesiásticos, dándoles la limosna y cera que se
acostumbraba; que se pusiera el túmulo más suntuoso
que hubiere; que se doblaran las campanas y que se
invitara á los clérigos y seglares para que concurrie-
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 55
ran con luto á la Casa Ayuntamiento el domingo 19
del referido mes, á donde esperaría el Concejo también
con luto riguroso para hacer el duelo como le toca y
corresponde. Todo ello tuvo efecto según lo acordado.
El sábado 18, desde el toque de vísperas hasta la Ora-
ción, se tocaron todas las campanas de la Parroquia
y Ermitas y al siguiente día se celebraron las honras,
en la forma que expresa el acta ó diligencia autoriza-
da por el escribano del Ayuntamiento, que por lo de-
tallada, original y curiosa, copiamos literalmente á
continuación:
Fe del modo de las exequias y acompañamiento.—Doy fe
que hoy día de la fecha, asignado para celebrar honras por el
fallecimiento del Excmo. Sr. Duque de Alba, etc., siendo como
á las siete de la mañana, comenzó el doble de campanas de la
Parroquia y Ermitas de esta villa, é inmediatamente todos los
Ofiziales y dependientes de Conzejo de ella concurrieron y se
sentaron en las casas de Ayuntamiento, vestidos de negro, ca-
pas largas y en forma de luto que en esta villa se hará para
duelo, y con el mismo fueron viniendo diferentes personas se-
glares y Eclesiásticos, inclusos en estos el Señor Vicario y uno
de los tres curas, y pareciendo hora se salió de dichas casas para
la iglesia, llevando en mejor lugar la Justicia y Reximiento, la
que sentada en su banco y el clero pasado á la Sacristía á poner-
se sobrepelliz y el Preste y ayudantes de ceremonia y or-
namentos correspondientes y pasado al coro, adonde concurrie-
ron los Relixiosos de varias Relixiones que aqui se hallan y á
quien se convido; y prevenido antes una tumba grande vestida
de luto rodiada de zirios grandes de zera y en ella velas peque-
ñas que se encendieron con las que había en el altar maior. Co-
menzaron á cantar la vigilia que llaman de tres noturnos y acaba-
da se dijo misa cantada en dicho altar, con diáconos y antes de co-
menzar dicha vigilia y en dicha Sacristía se repartió á cada Ecle-
siástico de los que habían concurrido tres reales y una vela de
quatro onzas de zera y diez y ocho reales por derecho de Parro-
quia; y fenecida dicha misa por el Preste, se bajó con capa
negra é inmediato á la dicha tumba, asistido de dicho clero, se
56 JUAN OCAÑA PRADOS
cantó un responso, y acabado y desnudándose en la expresada
Sacristía, y esperado la villa y estado secular tiempo competente,
se levantó á tiempo (pie feneció el doble de campanas; y se salió
de dicha Iglesia, con el mismo acompañamiento y forma que ha-
bía ido; y se restituyo á dichas casas de Ayuntamiento, en cuyas
puertas y sin entrar se dijo otro responso su miga hoce por dicho
Señor Vicario, y acabado se despidió, dándole el pésame á dicha
villa, y en la misma forma, lo hicieron los demás Eclesiásticos
y seglares, lo que se feneció como á las once de hoy diez y
nueve de Abril de dicho año. - Andrés García Caehinero.
Llegó el año 1747, y entonces varió p o r completo
la forma de ejercer el señorío, alterándose la armo-
nía <pie durante ochenta y seis años había existido
entre señores y vasallos; porque recayendo aquél en
Don Francisco Miguel Díaz de Mendoza, señor al pa-
recer de genio altivo y de ideas nada liberales, empe-
zó por quitar la jurisdicción ordinaria en lo criminal
á, todos los alcaldes de los pueblos de sus estados,
nombrándolos con el carácter de Pedáneos. Las con-
secuencias de esta reforma restrictiva, no se hicieron
esperar. Los pueblos empezaron á odiar ásu nuevo se-
ñor y los representantes de ellos, interpretando el
general deseo, promovieron una reunión que tuvo
efecto el día 7 de Octubre del año expresado, e n la
Ermita de Piedras S a n t a s , y en ella acordaron, por
unanimidad, (pie siendo grandes los perjuicios que se
originaban á los pueblos por la modificación antedi-
cha, puesto (pie los vecinos tenían precisión de con-
currir á la villa de Torremilano siempre que se les
ofrecía poner demandas, hacer reclamaciones ó in-
terponer recursos, debían solicitar que se devolviese
alas villas y sus Alcaldes la jurisdicción ordinaria, en
lo civil y en lo criminal; derecho que después de
luengos años de disfrute se les había quitado, sin más
razón que el despotismo; y al efecto, otorgaron poder
en el acto á favor del Licenciado Don Diego Jiménez
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 57
Pizarro, abogado de los Reales Consejos y vecino de
Torremilano, y á D. Miguel Bautista Be-jarano, fami-
liar del Santo Oficio y vecino de Pozoblanco, para
que acudiesen en representación de las siete villas,
ante S. M. el Rey, señores del Supremo Consejo y
demás Tribunales que fuere preciso, en demanda de
que se les restituyese en lo que consideraban un de-
recho bien reconocido.
No hay documento alguno, en este Archivo que dé
noticias del procedimiento que se siguió en la peti-
ción, mas, sin embargo, compréndese que su resulta-
do fué rápido y satisfactorio, porque á los dos años
siguientes, vuelven á denominarse los Alcaldes, or-
dinarios y no Pedáneos, y á ejercer jurisdicción pro-
pia en lo civil y en lo criminal. Después de esto nada
vuelve á saberse del Sr. Díaz de Mendoza, á quien no
se nombra en los documentos. No sucedió así con sus
antecesores, cuyos nombres se repiten con frecuencia
en los escritos, elogiando siempre su nobleza y su li-
beralidad.
CAPÍTULO VI
BANDO DE BUEN GOBIERNO
líl^: ORRÍA el año de gracia de 1707, cuando el Exce-
lentísimo Sr. D. Francisco de Haro y Sote-mayor,
Marqués del Carpió, Conde Duque de Olivares, etc.,
etcétera, Señor del estado de los Pedroches, nombró
Gobernador y Justicia mayor de las siete villas que
constituían dicho estado, á D. Manuel Martínez de Án-
gulo, el cual, con objeto de corregir las malas costum-
bres y castigar los muchos abusos que se cometían,
dictó el día 21 de Marzo del año referido, en la villa
de Torremilano, hoy Dos Torres, donde á la sazón re-
sidía, un auto ó bando, que mandó publicar en las in-
dicadas poblaciones, como así se cumplió, por medio
de pregones en las plazas y otros sitios concurridos,
á fin de que se cumpliesen cuantas disposiciones con-
tenía, las cuales eran las que á continuación se copian
literalmente:
«1.° Que ninguna persona de cualquier estado y calidad que
sea, diga blasfemias del nombre de Dios Nuestro Señor ni de la
Virgen Santa Maria su madre y Señora Nuestra, ni de los Santos
ni cosa sagrada, ni juren el nombre de Dios ni de los Santos, pe-
na de cortarle la lengua y perdimiento de la mitad de sus bienes,
aplicados la mitad para la Cámara del Excmo. Sr. Marqués del
Carpió mi Señor, y la otra mitad para el acusador; y asi mismo
incurran en las penas impuestas por las leyes destos Reinos que
60 JUAN OCASA PRADOS
se executarán inviolablemente, procediendo en esto con todo
rigor.
2.° Que ninguna persona de cualquier estado y calidad que
sea, diga blasfemias y palabras inxuriosas contra el Rey Nuestro
Señor Don Phelipe quinto (que Dios gue.) ni contra la Reina
Ntra. Señora ni su progenie ni descendencia, só las penas im-
puestas por leyes destos reinos que se executarán con el mismo
rigor.
3.° Que ninguna persona esté amancebada ñi sea alcahuete
ni hechicero, pena de cien azotes; y que se procederá á execución
de la pena de la ley.
4.° Que ninguno tenga tabla de juego. Y que nadie juegue
naipes, dados, ni otros juegos prohibidos, ni jueguen bolos, al
Moxón ni otros juegos lícitos antes de misa mayor en días de
trabaxo ni de fiesta, pena de mil maravedises para la Cámara de
Su Excelencia, acusador y Juez; y se procederá á otros conforme
á la ley real.
5.° Que ninguno tenga ni traiga armas de las prohibidas por
leyes y Premáticas destos Reinos, só las penas dellas; ni traigan es-
padas de mas de marca, dagas buidas ni cuchillos de orquilla, pena
de prisión y de diez ducados, ni traigan espada ni daga desnuda,
ni daga sin espada, ni trayendo armas, aunque sean axustados
anden á cuadrillas que son cuatro y de ahí arriba juntos, ni en-
tren con dichas armas en las carnecerías ni en casas de mujeres
sospechosas, ni las acompañen al río, pilar, fuentes ú hornos,
pena de perdimiento de las armas y quinientos maravedises
aplicados para la Cámara de Su Kxcelencia, Juez y denunciador
y las armas para el ministro que las aprehendiere por la primera
vez; y la segunda serán castigados conforme á la ley, demás de
executar las dichas penas.
6.° Que ninguno que se llamare á la corona traiga armas de
día ni de noche y ellos ni otros algunos anden disfrazados ni den
cantaletas, pena de perdimiento de las armas y que se procederá
á lo demás que haya lugar en derecho.
7.° Que ninguno saque la espada contra otro ni le hiera ni
mate, pena de clavarle la mane, y que se procederá á las demás
penas de la ley.
8.° Que ninguno sea vagamundo ni mal ocupado y rufián,
pena que se remitirán á la ciudad de Córdoba, para que vaian
HISTORIA DE L A VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 61
á servir á Su Magestad á los Reales presidios de África, confor-
me sus Reales Ordenes y de proceder contra ellos como hubiere
lugar.
9.° Que los mesoneros no acoxan en sus casas ladrones, ru-
fianes, vagamundos ni mugeres de mal vivir, pena de seiscientos
maravedises por la primera vez y por la segunda mil maravedi-
ses y tres meses de destierro; y por la tercera cien azotes; y en
todo lo demás guarden y cumplan los aranceles y tengan sanos
los pesebres y arneros, buena paxa y medidas y no crien en sus
casas puercos, gallinas ni otras aves, de suerte que puedan lle-
gar á las caballerizas, pena de seiscientos maravedises por cada
cosa. Y todas las dichas penas pecuniarias se apliquen por ter-
cias partes, cámara juez y denunciador.
10. Que todas las personas que trataren con peso y medida,
las tengan ajustadas con las del fiel Almotacén y no estándolo,
aprehendiéndose incurran en pena cada uno de mil maravedises,
aplicados en dicha conformidad; y el daño que se justificara ha-
ber causado por ello.
11. Que se guarde y cumpla la Real Premática expedida
por su Magestad el Sr. Don Carlos segundo, Nuestro Rey y Se-
ñor que goza de Dios, confirmando la primera que mandó expe-
dir el año 1684, sobre la reformación de traxes y lutos y otras
cosas que más largo constan de dicha Premática; advirtiéndose
que solo pueden traer luto, las personas parientas del difunto
en los grados próximos de consanguinidad ó afinidad, que son
padre ó madre, hermano ó hermana, abuelo ó abuela, ú otro as-
cendiente, ó suegro ó suegra, marido ó muger, ó el heredero
aunque no sea pariente del difunto, por tiempo de seis meses y
no más. Atendiendo el abuso que hay en dichas villas de que
las viudas y otros parientes del difunto, suelen traer por mucho
tiempo los mantos tendidos, solo se les permite á las dichas viu-
das y no más, el que puedan traer los mantos tendidos los nueve
días primeros siguientes al del entierro y no más. Y si contravi-
nieren á ello incurran en las penas establecidas en dicha Real
Premática y leyes destos reinos.
12. Que ninguna persona, hombre casado, ande de ronda solo
ni acompañado luego que toquen á la queda y pasada dicha
hora, cualquiera que se aprehendiese sea hombre ó muger, incu-
rra en pena de seiscientos maravedises aplicados en la forma de-
62 J U A N OCAÑA PRADOS
clarada; y los varones se les impondrá prisión, demás de la di-
cha pena, por cuanto se han experimentado graves perxuicios en
la tolerancia de lo referido.
13. Que los apalabrados no entren en las de las que es-
peran por mugeres, ni las acompañen á ninguna hora, ni á par-
te alguna donde fueren, pena de seiscientos maravedises y de
prisión».
Tal es el curioso liando que mandó cumplir el re-
ferido Señor Gobernador. Han transcurrido doscien-
tos años y durante ese tiempo se han dictado y publi-
cado en todo el país, multitud de bandos, leyes, orde-
nan/as y Códigos; todo un tarrago de disposiciones
encaminadas á mejorar las costumbres y á corregir
los vicios sociales ¿y qué se ha conseguido? poco ó
nada. Hoy sería el bando transcrito de tanta oportu-
nidad como cuando se publicó; pues sigue habiendo
blasfemos, amancebados, alcahuetes, hechiceros (aun-
que ilustrados), vagabundos, mal ocupados y rufianes.
Se juega al monte, al bacarrat y á otros muchos jue-
gos de azar, se usan armas prohibidas, se hiere y se
mata al prójimo; losque pesan y miden se enriquecen
pesando mal y midiendo peor; se continúa exageran-
do el uso de los trajes de luto con descarada hipocre-
sía, queriendo engañar al mundo con la demostración
de una pena que no se siente, porque al exteriorizar-
se se aleja del corazón donde reside oculta cuando es
verdadera; y, en resumen, que se ha querido y aún se
quiere mejorar las costumbres á fuerza de leyes seve-
ras y eso no ha dado, hasta la presente, resultado al-
guno, ni probablemente lo dará en lo que no se varíe
de sistema.
Menos leyes y más educación, menos promesas y
más obras, más humildad y menos orgullo, menos
charla y más ejemplaridad, más amor al prójimo y
menos egoísmo. Ese es el camino. Jesucristo transfor-
mó por completo las costumbres sociales, sin más le-
H I S T O R I A DE IA VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 63
yes que su predicación y su ejemplo y sin otras armas
que las del bien y las del amor á la humanidad.. La
ley de Dios, sabia y grande cual ninguna, sólo tiene
diez mandamientos, expresados con hermosa clari
dad en cuarenta y cinco palabras. Perdónesenos esta
digresión.
Escudo de la Villa.
CAPÍTULO VII
BIENES COMUNALES PRIVATIVOS DE L A S VILLAS
D E L O S P E D R O C H E S
A en el siglo xvi, so hallaban los vecinos de las
siete villas de los Pedroches en posesión de las
tres dehesas tituladas de la Jara, Ruices y Navas del
Emperador (l)y, para asegurar el derecho privativo y
exclusivo de ollas, consiguieron en el año 1639 que se
otorgase á su favor escritura de venta ó más bien de
ajuste y concierto, por 1). Alonsa Cabrero, Ministro
del Real Consejo y Cámara, siendo el precio de este
ajuste ()40 ducados, que los vecinos se obligaron á pa-
gar á la Corona en los diez y seis años siguientes.
Con esto nuevo y poderoso título de dominio, con-
tinuaría] disfrutando las dehesas en concepto de pro-
pietarios, como efectivamente lo eran. A los doce años
siguientes, ó sea en 1611, se presentó en Córdoba don
Juan Gómez Yáñez, como Subdelegado del Licencia-
do D. Luis Gudiel y Peralta, Juez principal nombrado
por Reales Cédulas para entender en el beneficio,
composición y venta de las tierras valdías, dehesas y
montes que habían sido de los moriscos, y que se apli-
caron al Real Patrimonio, por su expulsión. Este señor
entabló demanda contra los vecinos de las siete villas,
(1) Este nombre fué dado á la dehesa al conquistar Pedroche el
Emperador D. Alonso V I I en el siglo x i .
66 JUAN OCAÑA PRADOS
para que se les despojase de la posesión en que se ha-
llaban de dichas dehesas y se admitiese la proposición
que para ellas y otras tenían ofrecidas D. Antonio
Alonso de Sola y D Diego Manrique. Defendieron las
villas su derecho y, después de luchar con muchas di-
ficultades, se concluyó el pleito con una transacción.
Reconocidos y tasados los diferentes terrenos y sus
árboles, otorgó la correspondiente escritura en Ma-
drid el día 6 de [Link] 1641 el expresado comisio-
nado regio D. Luis Gudiel y Peralta, por laque enaje-
nó las mencionadas dehesas, montes y arbolados en fa-
vor de los vecinos de las siete villas, apartando
á S. Mi y á su Real Hacienda de todo el derecho y ac-
ción que pudiera perteneeerles.
Entre las condiciones, se estableció la de que los
Concejos no pudieran adjudicar las fincas á los Pro-
pios, y <pie ninguna persona de Córdoba, Bujalance y
demás pueblos, que hubiesen tenido derecho de pasto
y comunidad de bellota, pudiesen disfrutar de aprove-
chamiento alguno, porque las dehesas habían de que-
dar excluidas enteramente, y tan sólo los vecinos de
las siete villas habían de disfrutarlas. Esta escritura
mereció la aprobación de S. M. por Real Cédula de 12
de Junio del mismo año.
Tres años después promovió nuevo pleito D. Pedro
Pacheco, Ministro de Consejo, quien mandó como
Subdelegado á D. Gómez Dávila, y por el Fiscal de la
Audiencia de Córdoba se entabló demanda, al parecer
de lesión, contra las siete villas. Estas excepcionaron
lo que tuvieron por conveniente y, después de varias
conferencias con la parte de la Hacienda, entraron en
segunda tnmsacción ó ajuste, bajo once condiciones,
las que aprobadas por ambas partes, se insertaron en
otra nueva escritura, otorgada en Madrid á 6 de Julio
de 1644, por D. Pedro Pacheco, ante el escribano de
provincia D. Luis Ordóñez, la cual fué aprobada
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE C Ó R D O B A ' 67
por S. M. el rey D. Felipe IV por Real Cédula de 28
de Diciembre del mismo año.
A virtud de esta escritura se obligaron los vecinos
de las siete villas á satisfacer 12.000 ducados, y se in-
cluyeron en este nuevo contrato, además de las repe-
tidas dehesas, todas las encinas de las tierras abier-
tas del término comunal y 46.960 fanegas de tierra
montuosa en término de Obejo, á cuyo terreno deno-
minaron desde aquel momento Dehesa de la Concordia,
como recuerdo de la conformidad y armonía á que se
había llegado entre el Gobierno y las villas.
La condición primera de la escritura, que es la
principal de este contrato, se redactó en los siguientes
términos:
«Primeramente, que agora y en todo tiempo esta transacion
y la primera y composiciones que se hicieron por el licenciado
Don Juan Gómez Yañez en favor de las siete villas, han de ser
firmes, sin que S. M. pueda en tiempo alguno ir contra ellas ni
por via de engaño, lesión ó restitución por haberlo ya transado
y compuesto dos veces y pagársele su justo valor; y á que cada
y cuando que se moviere pleito ó pleitos contra esta transacion y
composición, ó las primeras, haya de salir á la defensa el Fiscal
•de S. M. y seguirlos y fenecerlos, hasta quedar las dichas siete
villas en paz y quietud é indemnes de lo que se les pidiere y de-
mandare».
En la condición once se disponía que las siete villas
Pozoblanco, Pedroche, Torremilano, Torrecampo, Vi-
llanueva de Córdoba, Alcaracejos y Añora, quedarían
por dueñas privativas de las dehesas y terrenos para
que, solamente sus vecinos, gozasen sus frutos y apro-
vechamientos perpetuamente, por juro de heredad, y
todos sus sucesores, pudiéndolas vender ó cambiar como
cosa suya propia, con todas sus servidumbres.
La mancomunidad de la dehesa de la Jara y sus
colindantes, Ruices y Navas del Emperador, existió
hasta que en 4 de Mayo del año 1836 se dividió la De-
68 JUAN OCAÑA PRADOS
besa y se dio á cada villa la parte que le correspondía,,
en proporción al vecindario. Después, en el año 1866,
fué considerada como bienes nacionales y vendida por
el Estado á particulares.
La extensión superficial de ella es de 25.000 fane-
gas, y según datos que hemos podido adquirir, había
enclavadas dentro de su perímetro 1.625.000 encinas.
Se componía de 47 quintos, conocidos con los siguien-
tes nombres: El Jardón, Nava-Redonda, Naval Pozue-
lo, Fontanar* Plazares, Moheda Oscura, Morrillas,
Hondonadas, Cañada sin cuerma, Hermitaño, Rozue-
la, Cabañeros, BerrocosiUo, Egido de los lomos. Mon-
tes del Zorro, Cañada-buena-leña, Cumbres de Horno
rubio, Calderones, Motilla, Mohedano abierto, Mohe-
dano cerrado, Cardizal, Vivanco, Cantalobillos, Ata-
layuela, Miralejo? Navalmilano, Navas altas, Navas
bajas, Nava-longuilla, Tinahones, Navalmoral, Rosa-
lejo, Alimares, Baratonas, Polizar, Nava-liebre, Har-
dal, Rincón. Albardero, Cañada la pila, Majadilla, Pe-
ñas-blancas, Viñuela, Alcornoquejo, Rozas Viejas y
Garabato.
En cuanto al extenso predio titulado Dehesa de la
Concordia, siguió perteneciendo al término municipal
de Obejo, hasta que en el primer tercio del pasado si-
glo xix se consiguió, á virtud de las iniciativas é in-
cesantes trabajos de 1). Antonio Félix Muñoz, Alcalde
de Pozoblanco, incorporarlo al término común de las
villas de los Pedroches.
Esta dehesa, montuosa y agreste, se halla hoy ro-
turada en su mayor parte, y el trabajo incesante y
rudo de los vecinos de las siete villas han transforma-
do en ricas propiedades plantadas de olivar, de; viñe-
dos, de chaparros y cereales lo que antes fué terreno
improductivo, constituyendo en la actualidad una muy
considerable riqueza de los pueblos del partido de Po-
zoblanco. Se han construido bastantes caseríos, m u -
HISTORIA DE LA V I L L A DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 69
dios molinos aceiteros y es considerable el número de
los individuos que residen en la Concordia dedicados
Á las faenas de la Agricultura y á la cría de ganados.
Los vecinos de las villas, unas veces autorizados
por los Ayuntamientos, cuando éstos tenían faculta-
des para ello, y otras arbitrariamente, hicieron rotu-
raciones y plantaciones; y para legitimar su propie-
dad, solicitaron en el año 1869 de las Cortes Constitu-
yentes y del Gobierno, por medio de sus Ayuntamien-
tos, la legitimación de lo que ellos consideraban como
sus verdaderas propiedades, hechas productivas á
fuerza de muchos desvelos y trabajos. Pasó el expe-
diente al Consejo de Estado, y obtenido^su dictamen
favorable, su alteza el Regente del Reino, 1). Francis-
co Serrano Domínguez, declaró por decreto" de 21 de
Diciembre de dicho año, que debía considerarse á los
poseedores de referidos terrenos como legítimos due-
ños, y que se les extendieran las correspondientes es-
crituras, sin imposición de canon.
La escritura primitiva de la Dehesa fué inscripta
•en el Registro de la Propiedad de este partido, á favor
de las siete villas, el día 16 de Noviembre de 1870, al
-folio 44 del tomo 74, libro 23 de Pozoblanco, Anca nú-
mero 961, inscripción primera.
El pueblo de Adamúz sostuvo litigios con las siete
villas en diferentes épocas, con objeto de incluir den-
tro de su término municipal algunos terrenos encla-
vados en la Dehesa de la Concordia.
En el deslinde anotado en la escritura de compra
se expresa que, desde el mojón primero que divide
íres términos (el de Obejo, las siete villas y Adamúz),
situado en el cerro de San Cristóbal y volviendo sobre
la derecha deslindando con las siete villas y Adamúz,
seguía la línea oriental hasta la posada de las Vívoras,
prosiguiendo la misma por la venta del Mercader, vol-
viendo á atravesar el camino para la campiña hasta
70 JUAN OCAÑA PRADOS
llegar á la fuente de la Cardenchosa. Los de Adamúz,
si bien estaban conformes con los dos puntos extre-
mos (cerro de San Cristóbal y fuente de la Cardencho-
sa), suponían que la línea variaba sin tocar á la posa-
da de las Vívoras ni á la venta del Mercader, á que se
refiere la inscripción en el Registro, y en vez de se-
guir la línea recta que estos cuatro puntos invariables
la marcaban, desviábanla bastante, hasta describir
una línea curva é irregular no justificada por lindes
naturales, como arroyos, caminos, etc.
El último litigio fué promovido por el Ayuntamien-
to de Adamúz y por el vecino de dicha villa 1). Anto-
nio Trevilla, que pretendían incluir en su término,
entre otras fincas, las dehesas de tierra manchón, lla-
madas «Mudapelos» y «Las Peñas», y apurada la vía
gubernativa, el Tribunal gubernativo del Ministerio
de Hacienda, en sesión de 27 de Junio de 1883, resol-
vió, de acuerdo con lo informado por la Dirección Ge-
neral de lo Contencioso y lo propuesto por la Subse-
cretaría, desestimar por injustificadas las pretensio-
sionesdel Ayuntamiento de Adamúz y de D. Antonio
Trevilla.
En la casa Ayuntamiento de Villanueva de Córdo-
ba hay un mapa formado á virtud de este litigio por
D. Fernando Alcántara, perito nombrado por la Ha-
cienda, en el que gráficamente se demuestra el terre-
no objeto del pleito, que comprendía unas 1.400 fa-
negas.
No obstante haberse dictado tan firme y clara r e -
solución, aún pidió D. Francisco Trevilla, propietaria
de Adamúz, en 1907, el deslinde y amojonamiento de
las dehesas Mudapelos y Caramillo; y al ir á efectuar-
lo ei día 29 de Julio el Sr. Juez de primera instancia
de Montoro, un Alguacil, el Letrado, el Procurador y
el Perito, designados por el demandante, se opusieron
al deslinde los señores del Ayuntamiento de Villanue-
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 71
va de Córdoba, comisionados para que asistieran á
dicha diligencia, y exhibieron para ello copia de la re-
solución antes expresada y el mapa, lo cual fué sufi-
ciente para que el Sr. Juez no prosiguiera la opera-
ción y la parte contraria renunciara en el acto al des-
linde, pidiendo el sobreseimiento del expediente, á lo
que accedió el Juzgado, con reserva expresa á las par-
tes, de las acciones que pudieran corresponderles.
Hoy ya, con el señalamiento de términos de las
siete villas, ha quedado resuelto en definitiva este
asunto.
CAPÍTULO VIII
NOMBRAMIENTO DE MATRONA.—POZO DE LA NIEVE
<¡|£ RAN Alcaldes ordinarios de esta villa, el año 1700,
c#—J Pascual de Vacas Pozuelo y Miguel Sánchez
Camacho, No bahía entonces en la población Matrona
ni persona alguna con titulo, ni con inteligencia sufi-
ciente para asistir á los partos* por lo (pie, según so
expresa en varios documentos, se ocasionaban con
frecuencia, desgracias y graves enfermedades; mu-
riendo bastantes mujeres; unas en el acto dei alumbra-
miento y otras por el poco esmero conque se trataba
esta enfermedad no aplicando los medios que lu cien-
cia y la higiene preceptúan. Esto hizo pensar á los
Señores Alcaldes, en la necesidad de remediar el mal,
en beneficio de la humanidad y del vecindario, y para
conseguirlo no cesaron de hacer gestiones, hasta que
teniendo noticias de que en Hinojosa del Duque había
una Matrona, que tal vez aceptase este partido, la hi-
cieron proposiciones, y -cuando las hubo aceptado,
dieron validez al contrato, acordándose el nombra-
miento por el Concejo en sesión pública que se celebró
el día 28 de Marzo del año expresado, en cuya acta se
hace constar: «Que por no haber habido en esta Repú-
blica Matrona inteligente ni otra persona alguna de
satisfacción que pueda asistir á los partos, han resul-
tado graves inconvenientes, así de enfermedades gra-
74 JUAN OCAÑA PRADOS
ves originadas de no haber quien aplique los medios
y medicamentos necesarios; y solicitando el remedio
de tan grandes daños é inconvenientes, resolvía este
Concejo mandar llamar á Inés de Fuentes, vecina de
Hinojosa, por ser Matrona examinada y experta en
dicho ministerio, para que asista en esta villa á ejercer
la referida facultad.» Que habiéndosela hecho por el
Médico cirujano de esta villa las preguntas necesa-
rias á dicho ejercicio dio satisfacción cumplida, por
todo lo cual y por la suma falta que hacia, se la nom-
braba Matrona municipal.
Las condiciones del contrato eran, que no podía
ejercer la profesión otra, sin su consentimiento. Que
cobraría de todos los partos á que asistiera cuatro
reales de vellón, sin que pudiere alterar el estipendio
con ningún pretexto ni motivo. Que se la guardarían
las exenciones que han sido guardadas á otras. Que
durante el tiempo que ejerciese la carrera, no se la
incluyese en ningún repartimiento de millones., alca-
balas ni otros servicios, y que se la facilitara casa
donde vivir, pagando el Concejo su arrendamiento.
Quedó con esto remediado el mal y volvió á rena-
cer la confianza de que, en lo sucesivo, no ocurrirían
desgracias en tan crecido número, á consecuencia de
alumbramientos.
Una de las verdaderas sorpresas que el autor de
este libro experimentó al revolver y examinar el Ar-
chivo del Municipio en busca de noticias, fué la de
leer en un acta, que tiene -la fecha de 20 de Julio de
1700, lo siguiente:
«Dijeron: que por cuanto se halla fabricado en esta
villa un Pozo de nieve, con licencia despachada en for-
ma, de orden del Real Concejo y juntamente de esta
villa, que se le despachó al licenciado D. Bernardo de
Mesa, Beneficiado de las iglesias de ella, quien goza
de referido pozo, el cual tiene hechos diferentes con-
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 75
ciertos, así con el Obligado de la nieve de la ciudad de
Córdoba como con otros particulares de diferentes
villas comarcanas, en cuya virtud han sacado de esta
dicha villa y de dicho pozo diferentes cargas de nieve
en tanto grado que no tiene al presente la que nece
sita esta dicha villa para el ali vio de los vecinos en
fermos, y debiendo ser preferida dicha villa, acorda
ron se embargue y detenga la dicha nieve que haya
en dicho pozo, mandando á los arrieros que la condu
cen desde esta villa á dicha ciudad y otros parajes
no vuelvan por más nieve, en apercibimiento que se
volverán sin cargas y no se les permitirá la transpor
ten á parte alguna, lo cual se les haga saber á los que
pudieren ser habidos para que les conste...»
El pozo, según se comprende fácilmente por el do
cumento transcrito, debía ser de gran capacidad y te
ner buenas condiciones, pues de lo contrario, no hu
biera podido abastecer á esta villa y á la vez expor
tar nieve para Córdoba y otros puntos. Indudable
mente estuvo instalado en el sitio denominado Cerrillo
de la Nieve.
m
CAPITULO IX
CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO P A R A CÁRCEL Y PÓSITO
L edificio situado hoy en la Plaza do la Consti-
4
^ F — tución núm. 5, cuya planta baja se destina á
Cárcel, Casa-Ayuntamiento, oficinas de Alcaldía, Se-
cretaría y Juzgado municipal, y la alta á Archivo y
antes á Paneras del Pósito, empezó á construirse el
año 1705, y se terminó en 1707.
El Pósito antiguo que, parte de él, estuvo instalado
en el sitio que ocupa actualmente la Secretaría la
Alcaldía y el Salón de Sesiones, era húmedo, hasta el
extremo de que no podía conservarse el grano mucho
tiempo, dañándose una porción considerable. Ade-
más, estaban minadas de ratoneras sus paredes, y
por una y otra causa se calculaba la pérdida de trigo
en cien fanegas cada año. Así se expresa en una acta.
Esto hizo pensar al Concejo en la necesidad de
contruir un nuevo edificio que reuniese buenas condi-
ciones para evitar estos perjuicios, y oída la opinión
de peritos prácticos, se convino en que el local para
Paneras debía instalarse en piso alto, pues de otro
modo, era difícil quitar la humedad natural de los pi-
sos bajos, por muy bien acondicionados que estu-
vieren.
• Además de esta necesidad, notábase también la:
muy precisa de com-truir una cárcel ó depósito mu-
78 J U A N OCAfiA PRADOS
nicipal que reuniera condiciones de seguridad, para
que los presos y detenidos no pudieran fugarse fá-
cilmente, como se habían dado repetidos casos en la
antigua prisión, que era muy deficiente é inapropia-
da para tan importante servicio público. Así es que,
reunido el Concejo en Cabildo, se acordó en Enero de
1705 construir el edificio en elsitio en que hoy se en-
cuentra, destinándose la planta baja para cárcel y la
principal ó alta, para Paneras del Pósito. Empezóse
á ejecutar la obra por administración en Abril de di-
cho año, abonándose el importe con fondos proceden-
tes, así del Caudal del Pósito (esto á calidad de reinte-
gro), como de las rentas de Propios del Concejo.
Los cimientos del edificio son de gran solidez, y
los muros exteriores construidos de piedra tienen una
anchura de 1'90 metros. Están hechos, según la frase
vulgar, á prueba de bomba. No puede darse nada
más consistente ni macizo.
No debieron calcularse bien los gastos, ó debió
modificarse el plan de la obra, para mejorarla, porque
cuando aún no estaba concluida, se agotaron los fon-
dos y forzosamente tuvieron que suspender los tra-
bajos en el año 1706. Mas como no era posible que tan
importante y necesaria construcción quedase sin ter-
minar, se acordó proseguirla como la expresa el acta
de la sesión celebrada por el Concejo el día 13 Marzo
de 1707, en la que se manifiesta: «Que la obra del
nuevo Pósito, se halla muy adelantada, habiéndose
gastado en su fábrica crecidas cantidades de marave-
dises, tanto del caudal del Pósito como de los Propios
del Concejo, en atención á que, la nueva obra, lo
bajo de ella, ha de servir de cárcel; que sea fuerte y
permanente, como lo será, según sus grandes funda-
mentos y buena disposición, y respecto de no haber-
se proseguido dicha oijra el año pasado de 1706 por
falta de medios y considerando de gran beneficio al
HISTORIA, DE LA VILLA Mí VILLANUEVA DE CÓRDOBA 79
mayor aumento y caudal de dicho Pósito y á la utili-
dad pública, el que dicha obra se prosiga y fenezca, su
propuso y así se acordó»: «Que se saquen 5Ü0 fane-
gas de trigo del Pósito y se vendan, y su importe en-
tre en poder de Pascual de Vacas Pozuelo, para que
pague el importe de los jornales y materiales y de-
más gastos, cuyo acuerdo se toma por no haber
otros medios para que se efectúen. Y con calidad de
quedar obligado, como queda el Concejo, á la paga y
satisfación de dichas 500 fanegas de trigo para reinte-
grarlas al Pósito en caso de mandarse por no deberse
distribuir dicho caudal sin orden superior».
Debió terminarse la obra en aquel mismo año. No
hemos encontrado en el Archivo Municipal dato algu-
no referente á este punto, ni documento que exprese
á cuanto ascendió el importe de la misma.
La cárcel tenía cuando se construyó, las siguien-
tes habitaciones: Portal y pasillo al patio, según hoy
se encuentra. Tres calabozos, uno de ellos con venta-
na á la calle. Estos son los mismos que hoy existen
al lado izquierdo entrando. Un cuarto para el Minis-
tro y otro para el Alcaide; cocina y dos salas enfren-
te de ella, con ventanas, que la una salía á la calle
Herradores y la otra al patio de la cárcel y sitio del
pozo. Las Paneras del Pósito ocuparon el mismo lo-
cal que hoy ocupan.
Posteriormente en 19 de Noviembre de 1739 se
acordó: «Que no habiendo en las habitaciones de la
cárcel, ni en los calabozos, terreno ni capacidad para
hacer sumideros, y siendo muy difícil hacerse bien
la limpieza, se había oído la opinión de los albañiles
Manuel Bioche, Manuel Alvarez y Juan Madueño, y
se disponía, como único medio de arreglar este im-
portante asunto, se haga un corral, tomando para
ello del Pósito viejo, que linda siete varas de largo y
seis y media de ancho, y quitándole el techo y enea-
80 J U A N OCAÑA PRADOS
ranuido y dejándole las paredes á la altura que tie-
nen por la parte de la calle y el patio para seguridad.
Y que por dicho patio se abra la puerta necesaria
para el servicio del corral y después se haga la pared
que precisa para que quede separado el resto del Pó-
sito viejo». Así se ejecutó y se mejoraron las condi-
ciones higiénicas déla cárcel.
Más tarde, en el siglo xix, se utilizaron primero
las dos salas de enfrente de la cocina para despacho
de la Alcaldía, y la habitación que ocupó el Alcaide,
para Juzgado municipal. Después se construyeron las
habitaciones que en la actualidad están destinadas á
Secretaría y á Salón de Sesiones, en el terreno que
era patio de la casa y en un principio fué Pósito
viej<».
Las condiciones higiénicas del edilicio son malas.
Tiene poca luz y escasa ventilación. La entrada á las
dependencias es lóbrega, y más bien parece que da
acceso á calabozos, (pie á oficinas municipales, y es
que el edificio conserva y conservará siempre su
primitivo tipo do prisión ó corral. En cuanto á los ca-
labozos son de lo más lóbrego y mal uso que pueda
conocerse; parecen cubiles para encerrar fieras. Por
humanidad, por higiene, debían desaparecer ó po-
nerse en mejores condiciones.
CAPÍTULO X
PLAGA DE LANGOSTA EN 1708 Y 1709
MNdalucía
1708 hubo en Extremadura y en parte de An-
una gran plaga de langosta que asoló
las siembras, causando muchos perjuicios y hacien-
do que fuese nula la cosecha de cereales; y como las de
los años anteriores fueron muy escasas, se dejó notar
grandemente en ésta y otras comarcas el hambre y la
miseria. Escaseaba el trigo y la cebada, vendiéndose á
precios excesivamente caros, agravándose con ello la
triste situación de los pobres. Esto hizo que el Rey don
Felipe V ordenase por medio de Real provisión pro-
mulgada en 14 de Agosto, que no se permitiese sacar
granos de unas ciudades ó villas á otras del Reino, y
además que el precio del trigo fuera el de 28 reales fa-
nega y 13 la de cebada, porque «sería tiranía—dice la
Real disposición—dejar á los que con codicia han
mantenido los granos, venderlos á más precio, que es
muy competente; y lo demás fuera dejar perecer á los
pobres y que los labradores, que apenas han cogido
para pagar la corta renta y diezmo y mantenerse el
tiempo de la cosecha, dejasen sin empanar sus bar-
bechos, cuyo daño aún sería mayor en el año ve-
nidero».
Esta conveniente medida dio sus resultados; pero
no fué bastante para remediar el mal, pues hubo rnu-
6
J U A N OCAÑA PRADOS
chos días que los más de los vecinos no comieron pan
por no tenerlo, ni dinero para comprarlo, emigrando
bastantes á otros puntos menos castigados por la te-
rrible plaga.
Como no se hizo gran cosa por extinguirla duran-
te el otoño, ahuevó el insecto y al llegar la primavera
siguiente se notó que la plaga era mayor que 1<» fué el
año último.
Atemorizados los vecinos ante la perspectiva que
se les presentaba, acudieron al Concejo en suplica de
alguna determinación que aminorase el conflicto, y
el Concejo, en sesión de 25 de Abril de 1709, tona') el
acuerdo de mandar hacer rogativas /¡ara que la Divi-
na Majestad se sirva templar el castigo que nos manda
en hzplaga de langosta. Así se expresa en el acta, cé-
lebre por este acuerdo que culpaba de esta desgracia
á Dios misericordioso.
Cumpliendo lo acordado, se trasladó la Santa Ima-
gen de Jesús Nazareno desde su ermita á la iglesia pa-
rroquial de San Miguel, el día 7 de Mayo, en cuyo día
dieron principio las rogativas y el novenario de misas
cantadas.
Después y viendo que la plaga se presentaba de
cada vez más amenazadora, se acordó en Cabildo ce-
lebrado el día 26 del referido mes, que todos los veci-
nos que quisieren fueran á matar langosta y que se
les abonaría dos reales y medio por cada celemín de
la que cogieren. Fueron tantos los que se dedicaron á
ello, que á los ocho días gastó el Concejo todo el dine-
ro que le fué posible adquirir para este objeto; asi es
que se volvió á reunir en sesión el día 8 de Julio, y
acordó hacer obligatoria la cogida del insecto, porque
según se anota en el acta, «no teniendo al presente
medios algunos para continuar en pagar dicha lan-
gosta, deseando extinguirla en un todo como tan per-
judicial al bien público, era preciso hacer repartimien-
H I S T O R I A DE L A V I L L A DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 83
to entre todos los vecinos para que, como interesados
en que se apure dicha plaga, concurra cada uno, de
cualquier estado, calidad y condición, en coger un ce-
lemín de langosta, que se le reparte». Se hizo saber
este acuerdo por pregón, y en él se apercibía al ve-
cindario diciendo que al que no lo ejecutase se le con-
denaba en coger otra tanta cantidad y en tres días de
cárcel, sin perjuicio de lo demás á que hubiere lugar.
Esta nueva orden se cumplió religiosamente sin
necesidad de imponer correcciones, y tan eficaz fué la
la campaña emprendida, que no volvió á tratarse más
de esta plaga en los años siguientes, lo cual prueba
que fué perseguida con tesón hasta lograr extinguir*
guirla. De haber durado otro año más, se hubiera des-
poblado esta villa, como ya había empezado á suceder
en los dos años referidos.
CAPÍTULO XI
BIENES DE PROPIOS Y GASTOS QUE PESABAN SOBRE
ELLOS EN EL SIGLO XVIII.
EGÚX testimonio que expidió en 23 de Junio
de 1713. el Escribanodel Cabildo D. Juan García
de la Añora, correspondían entonces á esta villa, como
bienes de Propios, dos dehesas de encinar inmediatas
ala población, llamadas de Xavalengua y Peñamartos.
Además, y como untes se ha dicho, gozaba en co-
munidad con los oíros pueblos de las siete villas de los
Pedroches, las dehesas de la Jara y sus colindantes
.Ruices y Navas del Emperador.
Sobre estos bienes comunes á las siete villas, esta-
ban impuestos unos por la cantidad de 10.000 ducados
•de principales y pagaban 600 ducados anualmente al
Gobernador de las siete villas y 350 reales al Alguacil
mayor, teniendo además diferentes cargas y gastos de
salarios.
Las cargas, obligaciones y gastos ordinarios que
esta villa tenía s< tbro las dos dehesas primeras, ó sean
sobre Navalengua y Peñamartos, eran [Link]:
Un censo de 19.000 reales de principal á favor de
don Juan de la Cruz Ximenez, Canónigo de la Cate-
dral de Córdoba, pagándose por réditos anuos 570 rea-
les, ó sea el 3 por 100 del capital.
Otro censo de 1.000 ducados de principal á favor
de las obras Pías, fundadas en la Villa de Adamüz,
86 JUAN OCAÑA PRADOS
de las que era Administrador el Licenciado D. Fran-
cisco Martín, Presbítero, y se pagaban al año 330
reales.
Tenían sobre sí, la obligación de celebrar fiesta en
la villa todos los años, en honor de San Miguel, su
Patrono, y costaba, por lo que toca á derechos parro-
quiales, con la procesión general que se hacía con la
Imagen del Santo, 26 reales.
De los derechos de ofrenda, vestuarios y órgano,
10 reales.
Los derechos de traer en procesión solemne todos
los años á la Santa Imagen de Nuestra Señora de Luna
desde su Santuario á la Iglesia parroquial para cele-
brarle fiestas y novenarios, importaban 64 reales.
La festividad y procesión general que se celebraba
en cada año, á dicha Santa Imagen, costaba por dere-
chos parroquiales 26 reales, más 10 reales de vestua-
rio, órgano y ofrenda.
Al Fraile que venía de la ciudad de Córdoba á pre-
dicar en la festividad de San Miguel, se le abonaban
120 reales, mas 80 reales que se consideraban de toda
costa para el mozo y cabalgadura que traía á dicho
predicador y le volvía á llevar á su convento.
Cien reales que se daban, según costumbre, al her-
mano mayor de la Cofradía de la Virgen de Luna, por
la comida que tenía que servir á los Cabildos eclesiás-
tico y secular que asistían á la festividad de la Santa
Imagen.
Cien reales que se pagaban al año á los Oficiales de
la compañía de soldados que tenía la Santa Imagen,
para su mayor decencia y que se conviertan en pólvora
para que los rejeridos soldados hiciesen salvas.
Se pagaba por salario anual á D. Pedro de Robles,
Médico titular, 5.000 reales según convenio; por asis-
tir á la curación de todos los enfermos, vecinos de esta
villa. . . . : .
H I S T O R I A D E l.A VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 81
Al encargado de regir el reloj de campana de la
villa y tocar la queda, se le pagaban anualmente 176
reales.
A los ministróos ordinarios, 351 reales. (Eran dos).
Al escribano del Cabildo, 220 ducados de salario
situado.
Al pregonero. 360 reales.
Importaba ol papel sellado que regularmente se
gastaba cada año, en los negocios y dependencias del
Concejo, 300 reales.
Se gastaba al año en papel común para cartas y
otros negocios, dos resmas, que regularmente costaban
á 21 reales.
Se pagaba por cada lobo que se mataba y registra-
ba, 33 reales, y por cada lobillo que se sacara de las
camas, cuatro reales. Se hace constar que por térmi-
no medio, ascendía lo abonado por este concepto
á 300 reales.
En cera gruesa y menuda para las festividades de
San Miguel y de Nuestra Señora de Luna, se emplea-
ban 60 reales al año.
Se pagaba al maestro de escuela, que lo era enton-
ces 1). Francisco de Contreras, 400 reales por su sala-
rio anual.
Y se expresa en el testimonio que «además de di-
chos salarios y gastos, tenían que pagarse otros mu-
chos gastos extraordinarios, como son los de veredas,
aderezos de prisiones, casas de Ayuntamiento, carni-
cerías, cárcel, empedrados y aderezo de fuentes y po-
zos abrevaderos para ganados».
A medidaque el tiempo transcurrió, fueron aumen-
tando las necesidades de la villa, y siendo mayores los
gastos á que tenía que atender el Concejo, si bien es
verdad que los productos también íueron en aumento;
así es que en 1778, los empleos municipales eran mu-
cho más que en 1713 y mayores los sueldos que tenían
88 JUAN 0CAÑA PRADOS
asignados, como resulta de la relación puesta en las
cuentas de Propios del expresado año 1778, la cual co-
piamos no sólo por justificar nuestro aserto, sino por
dar noticia de quienes eran los que desempeñaban los
cargos en aquella época. Dice así:
Al Escribano de este Cabildo Sebastián Cabrera
Delgado sueldo del año 1.800 reales
A Don José de Martos Galán, Médico titular. . . 6.600 id.
A Juan Pelayo, Cirujano titular . . . . . . 3.300 id.
A Juan de Pedrajas, Preceptor de Gramática . . 6 0 0 id.
A Bartolomé Ruiz Pedrajas, Maestro de primeras
letras 1.100 id.
A Miguel Sanz Huertas, Maestro de primeras letras 1.100 id. •
A Pedro de la Cruz, Alguacil ordinario 5 4 5 id.
A Juan Diaz, Ministro carcelero 3 7 2 id.
A Francisco de la Cal, Cartero que trae y lleva la
balija del correo de esta villa á Pozoblanco. . . 2 5 0 id.
A Juan Rodríguez Pozuelo, encargado del reloj y
de tocar la queda . . . . 3 0 0 id.
A Pedro Rico Buenestado, guarda del término de
Montoro 2 6 4 id.
A Domingo de Luque, Pregonero 4 8 0 id.
TOTAI 16.711 id.
Tales eran los bienes de Propios que el Ayunta-
miento de esta villa poseía en el siglo xvm y parte
del xix, y las obligaciones que sobre él pesaban.
La administración de los bienes era buena, como
siempre lo fué en esta población. Ningún edil se lucró
jamás con ellos. Todos fueron probos y honrados en
su gestión pero ¡que siempre ha de haber pero!, eran
á la vez poco enérgicos para cobrar los ingresos y tu-
vieron siempre descuidada esta obligación. Así se ex-
plica que en la cuenta de Propios del año 1787—y ci-
tamos éste al azar, como pudiéramos citar las de otros
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 89
años que son idénticas—se haga constar en el infor-
me del Procurador Síndico, que lo era entonces Bar-
tolomé Sánchez Pescuezo, lo siguiente: «Que por lo
que respecta á la legitimidad de las cantidades datadas
en ellas, no se le ofrece reparo alguno que poner á su
certeza, pero sí lo pone grande, al crecidísimo núme-
ro de débitos de primeros contribuyentes, que constan
de la relación presentada, por el descuido é inacción de
los señores capitulares del año anterior, que debieron
no dar lugar << que estos fondos tan precisos y urgentes
al Procomunal, hayan quedado tan exentos de dinero;
y que triunfe el descuido y el abandono con tanto detri-
mento de vecindario. Por cuyas justas causas suplicaba
á los señores de la Junta que procedan á la ejecución,
embargo y venta de bienes de los deudores, hasta que
se verifique el total reintegro de los insinuados fondos,
ron protesta de hacerlos responsables, donde convenga
de cualquier omisión.»
Los débitos de primeros contribuyentes ascen-
dían á 90.747 reales.
Y los de segundos á 19.885 id.
Haciendo un total de 110.682 id.
¿Que si se enmendó esta falta y hubo más actividad
en el cumplimiento de esta obligación, que es la prin-
cipal en una administración ordenada? Creemos que
no, porque en documentos sucesivos aparecen idénti-
cos datos como ya hemos dicho.
CAPÍTULO XII
S I T U A C I Ó N D E L V E C I N D A R I O A L TERMINARSE L A GUERRA
DE SUCESIÓN EN 1714.
o fué sólo la plaga de langosta lo que creó en esta
villadurante lósanos 1708,1709 y siguientes, una
situación en extremo precaria y angustiosa; contri-
buyeron á ello los gravámenes y contribuciones que
se exigieron en dichos años y en los sucesivos, á con-
secuencia de la guerra llamada de «Sucesión», siendo
frecuentes las peticiones que el Rey Felipe V hacía a
los pueblos, tanto en dinero como en utensilios; y de
ello dan cabal idea los acuerdos tomados por el Con-
cejo en diferentes veces, de los que vamos á ocupar-
nos en el presente capítulo.
En Cabildo celebrado en esta villa el día 16 de Di-
ciembre de 1708, se adoptó el acuerdo que á conti-
nuación transcribimos. Dice así, copiado al pie de la
letra:
«Que habiéndose repartido á esta villa por el señor
Corregidor de Córdoba, 34 plazas de soldados de á ca-
ballo para su alojamiento por tiempo ilimitado, cuyas
plazas se componen de un capitán, dos tenientes, tres
oficiales y veintiocho soldados, los cuales llegaron el
día 5, se les repartían boletas diariamente á los veci-
nos; y considerando lo gravoso que es el alojamiento,
por el precio tan crecido en que los soldados ajustan
sus boletas y por pedir los que oo las ajustan cosas
92 JUAN OCASA PRADOS
tan exquisitas y tan extraordinarias que no las hay en
esta villa, tocio con el íin de molestar á los vecinos
para que les den crecidas cantidades, si se quieren ex-
cusar la molestia del alojamiento pidiendo camas muy
adornadas, (pie no tienen ni pueden dar, se acordó
alojar á los soldados en la parte más cómoda y á pro-
pósito, ajustando la plaza de capitán en 24 reales dia-
rios, incluyendo todos s u s utensilios para los caba-
llos y lo demás que acostumbran á pedir. A los te-
nientes 13 reales c a d a día y á cada soldado sencillo 24
cuartos, incluyendo en esta cantidad el costo de la
cama y del aceite <pie pudieran consumir en las luces
del cuartel. Que el Concejo les dé alguna lena para el
cuartel y para la casa que se ha de prevenir á los Je-
fes. Que con esto se evitan grandes disgustos, y (pie
reconociendo la pobreza de estos vecinos, que mu-
chos de ellos los más de los días no comen pan algu-
no por no tenerlo, ni hallarlo, ni dinero con «pie po-
derlo comprar; y si se les obliga á la carga y contri-
bución dé dicho cuartel, se llegaría al extremo de tener
que dejar sus casas y familias, por no poderlas man-
tener; acordándose que puede suplirse del caudal de
Pósitos, panadeando el trigo que fuese preciso, con
la calidad de que se reintegre del caudal común ó
Propios.»
Tan claras son las manifestaciones del acta, que no
necesitan explicación alguna para comprender cuan*-
tos eran los abusos que la tropa cometía en los pue-
blos; cosa nada extraña en aquellos tiempos de conti-
nuas y encarnizadas guerras, y. por lo tanto, de aza-
res y desgracias.
A tal extremo llegó la precaria situación de est-e
pueblo y de los demás del valle de los Pedroches, que
hubo necesidad de pensar seriamente en aliviarla. Por
eso se reunieron en Junta general los representantes
de las villas en la ermita de Piedras Santas el día. 5
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 03
de Marzo de 1709, y acordaron pedir autorización
para tomar á censo 150.000 reales, hipotecando como
garantía la dehesa de la Jara, límeos y Navas del Em-
perador y demás terrenos comunes de las villas apara
aliólo de sus recinos—así lo expresa el acta—y en
atención á que siendo el año tan calamitoso y tan falto
de granos y moneda, no pueden pagar las crecidas
contribuciones impuestas; ni tienen que comer, y que
con ia expresada cantidad podía satisfacerse loque se
debía a la Hacienda pública .
No hemos encontrado en cuantos documentos de
fecha posterior hemos examinado, noticia alguna so-
bre la contestación que se diera á los peticionario?.
Esto mismo nos hace creer fundadamente que el per-
miso no se concedió.
Otro de los gravámenes que se impusieron en el
año 1709 fué el contenido en la orden recibida en esta
villa el día 25 de Abril, por laque se mandaba que las
villas y lugares del reino de Córdoba facilitaran para
el ejército 2.700 carros de paja de buena calidad, que
habían de remitirse y ponerse por cuenta y riesgo de
los pueblos en la ciudad del Puerto de Santa María.
En el reparto que al efecto se hizo, correspondieron
á esta villa 00 carros de 48 arrobas de paja cada uno,,
los que forzosamente tuvieron que mandarse en se-
guida á su destino. Lo grave del impuesto no consis-
tió, como puede comprenderse, en el valor del géne-
ro, que era relativamente escaso. Lo costoso fué el.
gasto y el trabajo enorme que representaba en aque-
lla época el conducir 60 carretas cargadas de paja á
una población tan distante, por caminos de herradu-
ra, e n los que por muchos sitios era difícil transitar
con vehículos.
Aún no se había repuesto el vecindario de tan cos-
tosas^ repetidas cargas, cuando en 26 de Diciembre
de 1711 sgreunióel o n c e j o para ciar cuenta de una
94 JUAN OCAÑA PUADOS
Real orden, en la que se disponía «que estuviesen
acuarteladas las tropas en este reinado, á fin de que
se apronten* losMM) reales por vecino que manda Su
Majestad, se repartan y cobren á todos sus vasallos; y
habiéndose considerado esta villa por de 650 vecinos,
le han sido repartidos 3&88Q reales. De ellos, 32.500
para la manutención de las tropas alojadas en este
reino, pagados en cinco mesadas anticipadas, y los
6.500 restantes para la remonta de caballos, pagados
en dos mesadas: la primera en este mes de Diciern^
bre y la segunda en el próximo Enero*.
Se hizo constar en el acto lo siguiente: <Que es ex-
cesivo este gravamen y los muchos (pie se vienen im-
poniendo. Que se hace imposible poderlo cobrar por
la suma pobreza y miseria de la mayor parte de los
vecino*, que aunque se les vendiesen en pública al-
moneda los cortos bienes que tienen, no alcanza su
valor á la cantidad que se les reparte. ¥ que de lle-
varse á efecto, vendría otro daño de gran considera-
ción, (pie es despoblarse esta villa, como se ha comen-
zado á experimentar, no teniendo, como no tiene al
presente, el número de vecinos porque se le conside-
ra, listo no obstante, para que no se crea que es pre-
texto por excusarse de pagar, acordaron se cobre el
reparto con todo rigor y á los pobres se les alivie, y
para que puedan pagar se les socorra con darles pres-
tado por ahora del caudal del Pósito, las porciones de
trigo correspondientes á los maravedises que se le re-
partan, y que se obliguen con fianzas suficientes á de-
volverlo con sus creces para Nuestra Señora de Agos-
to del año 1712 >
Después, en 2 de Octubre de dicho año 1712, se dio
cuenta de otra nueva contribución impuesta también
para mantenimiento de los ejércitos, y nombraron
personas que hiciesen el repartimiento de 29.240 rea-
les 31 maravedises entre los vecinos, por ser ésta la
HISTORIA DE LA VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 95
Cantidad correspondiente á Villanueva. Hízose el re-
parto, y no habiéndose acabado de pagar el anterior,
llego á este pueblo el día 27 de Diciembre un teniente
con seis soldados, con objeto de alojarse, como se alo-
jaron, en casa de los Sres. Alcaldes y Regidores, hasta
que se pagasen ambas contribuciones. Esta medida,
que era práctica y basíanteejecutiva, dio su resultado,
porque en vista de este conflicto acordaron que, sin
perdida de t ietnp< >, se vendiese trigo del Pósito en can-
tidad suficiente para hacer el pago, y que después se
luciera un reparto equitativo entre los vecinos para
que se reintegrase al establecimiento en la próxima
recolección la cantidad vendida, saliendo así. por el
momento, de tan grave apuro.
Siguió la racha de contribuciones, volviéndose á
imponer otra análoga en 1713, y volvió áreunirse el
Concejo el día 5 de Abril para hacer constar' lo de
siempre, á saber:
««Que era imposible pagar las mesadas de las con-
tribuciones impuestas y que corren con el nombre
de las de 40 reales por vecino para la manutención
del ejército, y que por la miseria y triste situación de
la villa se habían ausentado desde el año pasado
llanta el presente más de 200 vecinos.» Esta vez acor-
daron, como único medio de poder pagar algo, depo-
sita i' á favor del señor Intendente de Córdoba 800 fa-
negas de trigo del Pósito, y que para reeintegrarlas
se hiciese igual que las otras veces.
Como se comprende por los anteriores datos, fué
el Pósito en aquella triste época la providencia del
pueblo y el pane de lágrimas de los vecinos, pues
merced á las existencias que en trigo y metálico tenía
pudieron conjurarse éstos y otros muchos conflictos
pecuniarios, que no referimos por no ser más pesados
y que ocurrieron frecuentemente, sobre todo hasta el
año 1713, en que, á consecuencia del tratado llamado
96 J U A N OCAÑA PRADOS
de Utrech, Armado en 14 de Abril, se dio la paz á
Europa y renació algo la tranquilidad.
España, no obstante, no pudo permanecer mucho
tiempo sosegada por el fuego de la discordia civil, se
reconcentró en Cataluña que pedía con insistencia la
restitución de sus privilegios, y luchó con heroísmo
contra el Monarca que denegaba estas pretensiones,
lucha encarnizada, hasta que el día 11 de Septiembre
de 17.14 terminó con el asalto general que se dio en
Barcelona, quedando enteramente desarmada aquella
belicosa provincia, siendo quemados sus fueros por
manos del verdugo.
Con la toma de Barcelona quedó terminada la gue-
rra de sucesión que tantos sacrificios exigió á los
pueblos y tantos perjuicios ocasionó á la patria, y á
la vez quedó asegurado el trono de Felipe V.
Para terminar este capítulo, que bien pudiéramos
llamar de tristezas y de desgracias-, diremos que la
situación de éste y de los demás pueblos de España
en aquella época está retratada fielmente con lo que,
tratando de la bondad, del talento y de las virtudes
de la joven y malograda reina María Luisa (la Sabo-
yana), como la llamaba el pueblo de Madrid, la cual
falleció el 14 de Febrero de 1714, á la edad de 26 años,
dice un escritor de aquel tiempo, á saber: «El amor
que mostró á sus vasallos no tiene ponderación, de
suerte que á los ministros en quienes confiaba más el
Rey, solía decir, que jamás le propusieran que diera
un dinero sin necesidad, porque todo salía de los po-
bres pueblos que habían dado hasta las camisas para
los gastos de la guerra, y que saliendo todo de ellos
pensaren en su áltelo y no en cargarlos con contribu-
ciones.»
¡Hermosas palabras dichas por una reina amante
de su pueblo y que revelan los nobilísimos sentimien--
tos de su alma!
<r ww ww ww T» ww ww ^* -ww ^w ww ww ww ww ww ww ww ww ww w
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i • • •m,m<mmmi,*i<m »<m '¡ U A M M I M
--- -»•" -•«•
CAPÍTULO XIII
ITINERARIO P A R A EL SERVICIO D E P O S T A S
OMO dato curioso vamos á publicar el itinerario
t^SÁ que para el servicio de Postas desde Madrid á
Córdoba, señaló el Reglamento dictado en 23 de Abril
de 1720:
De Madrid á Jétate 2 leguas.
De Jetafe á lllescas 4 id.
De lllescas á Cabanas. . . . , 3 id.
De Cabanas á T o l e d o . . . . . . á 3 id.
De Toledo á Chueca 3 \ id.
De Chueca á Yébenes 3 id.
De Yébenes á la Venta de Juan de Dios 2 */> id.
De Venta de Juan de Dios á Venta de la Zarzuela. 4 id.
De Venta de la Zarzuela á Malagón 2 7 id. 2
De Malagón á Ciudad Real 4 id.
De Ciudad Real á Caracuel. 3 id.
De Caracuel á Almodóvar del Campo 3 id.
De Almodóvar del Campo á Venta de Alcudia. . 5 id.
De Venta de Alcudia á La Conquista 4 id.
De La Conquista á Venta del Puerto 5 id.
De Venta del Puerto á Adamúz 4 id.
De Adamúz á Córdoba 5 id.
TOTAL 60 7 2 id.
Según lo relacionado, la distancia que había entre
118 JOAN OJANA PUADOS
Madrid y Córdoba, por el camino que marcaba el iti
nerario, era de sesenta y media leguas, siendo diez y
siete el número de paradas de postas instaladas en
todo el trayecto.
Esta fué la carrera que se utilizó para la corres
pondencia y demás servicios oficiales, hasta que se
acabó de construir la actual carretera general de An
dalucía.
CAPÍTULO XIV
TASACIÓN DE JORNALES Á TODOS LOS OFICIOS
EOÚN las disposiciones que regían en el siglo xvm
podían los Concejos, siempre que lo creyeren
conveniente para el procomún, señalar precio á los
géneros que se expendieran en sus respectivas po-
blaciones y á los jornales que habían de pagarse por
el trabajo personal en toda clase de oficios.
De este modo, y por lo que se refiere á la venta de
ios géneros, tenían los vecinos la seguridad de que,
si bien podía el comerciante engañar á los comprado-
res en la calidad del género y en el peso y medida—
lo cual era difícil, porque entonces había más celo y
vigilancia que hoy para perseguir y castigar el frau-
de y se respetaban más las leyes—no podía engañar-
los en el precio ni tasar los géneros á su capricho para
obtener ganancias exageradas.
Por lo que respecta á esta villa, íueron muchos los
años que se señaló precio al trigo, cebada y centeno,
que eran las especies más corrientes, y de ello nos
ocupamos en otros capítulos.
La tasa de jornales se hacía muy de tarde en tar-
de. Son pocas las actas que tratan de ello, y para que
nuestros lectores tengan una idea exacta de lo que
fueron las tasaciones durante aquellas épocas, vamos
á copiar cj/l pedem literem las señaladas en el Cabildo
100 JUAN OCAÑA PRADOS
celebrado en 22 de Mayo de 1720, por ser las más
completas y por diferenciarse poco de las demás. Son
las siguientes:
Tejedores.
—«Que los tejedores de paños veinte y cuatreño, Vaieti-
llas y saiales, lleven solamente por texer cada paño blanco
veinte y cuatreño, veinte y dos reales.
—Por cada paño pardo veinte y seis reales.
—Por tejer cada vara de retazo de la marca del veinte y
cuatreño, veinte y ocho reales.
—Por cada Vaietilla angosta de quarenta varas, siendo para
enjabonarla y batanarla en esta villa, diez y seis reales por
cada pieza, al respecto si fuere de maior ó menor número de
varas.
—De cada Vaietilla de las que se tejen para venderse en
jerga, once reales.
—De cada vara de saial angosto y picatillo, catorce reales.
—De tejer cada costal, un real y ocho maravedí
—De tejer cada vara de Vaietilla para mantellinas, telar
angosto, veinte y cuatro maravedises.
—De tejer cada par de Alforjas ordinarias (no se señala
precio).
—Y se previene que de todo lo que urdieren dichos teje-
dores en caso que la hilaza no fuere de satisfación y al tiem-
po de tejerla no estuviere suficiente, no han de poder pedir
remuneración alguna á los dueños de dicha hilaza, pues si
no fuere de buena calidad no tengan obligación á usarla y
la despidan, para que por este medio se mejore la fábrica de
paños que esta deteriorada en esta villa, por no poner dichos
tejedores en lo referente la aplicación que deben y es de su
obligación.
T e j e d o r e s d e lienzo.
Que los tejedores y tejedoras de lienzo lleven por cada
vara de lino puro 24 maravedises
Y siendo lino y estopa á 20 y estopa pura 16.
Y por cada vara de manteles un real y medio.
• Y de servilletas labrados y labradas un real.
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 101
• Sastres
—Que los maestros de sastre lleven á jornal en cada un
día, desde primero de Marzo hasta treinta de Septiembre de
cada año tres reales, y el resto del año á dos reales y medio,
y los oficiales lleven medio real menos que los maestros en
los tiempos declarados.
—De cada jubón de pane con mangas, tres reales.
—De cada jaquetilla de paño ó saial, sin ellas, dos reales.
—De cada montera que se cosga de paño, quince cuartos,
y siendo pespuntada de dos pespuntes, dos reales y medio.
—De coser cada par de calzones ordinarios, real y medio,
y siendo forrados tres reales y medio.
—Por un jubón de cualquier tela, forrado pon mangas,
cuatro reales y medio.
—Por un par de polainas llanas de paño, Real y cuar-
tillo.
—Capote llano, Dos reales y cuartillo.
—Y siendo falseado, tres reales y medio.
—Enaguas de saial, tres reales y medio y de tela quatro
reales y medio.
—De cada tabléenlos, quince quartos.
—Jubones de mujer de cualquier ttela, tres reales y medio.
—De coser cada Armilla de paño para mujer, Dos reales
y medio.
—Por un manto de añascóte, tres reales y medio.
—Por una Vasquiña ordinaria, cualquier tela, zinco rea-
les y medio, y siendo con pliegues al estilo, siete reales.
—De cada ferreruelo de paño pardo, Tres reales y medio.
-Por cada ferreruelo forrado, zinco reales y medio.
—De cada saca forrada, Zinco reales y medio.
—Por coser un jubón blanco con mangas, tres reales y
medio, y sin ellas, Dos reales y medio.
Zapateros.
—Que los Maestros zapatteros de Vacuno lleven por solar
cada par de zapatos, Treinta y dos maravedís.
—Y I03 de obra prima quando salieren á travaxar á jor-
102 JUAN OCAÑA PRADOS
nal lleven en cada un día desde primero deJVÍarzo liasto fin
de Septiembre, Tres reales, y el resto del año á Dos reales
y medio.
—De cada par de zapattos que hicieren de zinco puntos y
de tres suelas, siendo la plantilla de Cordovan, con sus Va-
rretas y las dos suelas, la una de zerrada hasta llegar á ocho
puntos, lleven de cada par siendo para Muger, Ocho reales y
y medio, y de los de hombre de 'nueve puntos arriva, Diez
reales y medio.
Herreros.
—Que los Maestros de herrero lleven solamente por ha~
cer cada hozino nuevo 7 reales y medio, y tteniendo cañón
6 reales y medio.
—De cada punta de rexa 23 maravedís y de aguzar 6 ma-
ravedís.
—Por calzar cada rexa de arado 3 reales, y de media cal-
za, Real y medio.
—De calzar cada azada, 5 reales.
—De hechar Nariz á cada hozino, un real.
—De hacer una hacha de cortte de dos Vocas, 10 reales.
—De hacer un hachuelo, 5 reales.
—De calzar cada hacha de cada Voca, echándole hierro y
azero, 2 reales, y echándole solamente azero, Real y medio.
De calzar cada hachuelo, 2 reales.
—De hacer cada hoz de segar 2 reales, y de dentarle, me-
dio real.
—De hacer cada Rexa de Arado, poniendo el dueño el
hierro, 6 reales.
—De calzar cada Varrena de Mattabueies 3 reales, y de
hacerlas nuevas, 6 reales.
Vattaneros.
—Que los Vattaneros lleven solamente por Vattanar cada
pieza de paño Vaietta, saial y demás geni-ros que se fabrican
en esta Villa, el mismo esttipendio que los tejedores.
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE C Ó R D O B A 103
Guardas d e g a n a d o s .
—Que los que acostumbraren guardar ganado en esta
villa lleven por cada res vacuna un real por cada mes.
—Y del ganado de zerda los nueve meses del año á Medio
real en cada uno de ellos.
—Y de las ovexas y cabras seis maravedis en cada mes.
—Y los tres meses restantes, que son los de Junio, Julio y
Agosto, por ser de Maior travajo, á 24 maravedis.
Portes.
—Que los harineros y demás personas que condujeren gra-
nos, asi con carretas como con cavalgaduras, lleven de cada
fanega de porte de trigo 3^ zenteno á medio real por legua, y
por la de zevada á 14 maravedí
Herradores.
—Que los herradores lleven de cada herradura mular ó
caballar con sus clavos y adornada, Diez y seis cuartos.
- Ocho quartos por cada asnal. Y si las herraduras que
hecharen á algunas cavalgaduras mayores por tener corto
Vasse fueren asnales, no han de llevar por cada una mas de
los dichos 8 cuartos por cada herradura.
—Y los clavos que echaren sueltos sin herradura, lleven
8
por cada uno 3 maraved.
Carpinteros
—Que los carpinteros lleven por el jornal de cada día des-
de 1.° de Marzo hasta fin de Septiembre, dándoles de comer
el dueño de la obra, 3 reales y medio, y manteniéndose ellos
5 reales y medio, y el resto del año dándoles de comer dicho
dueño 3 reales, y manteniéndose por si, 5 reales.
Carreteros.
—Que los aladreros han de llevar por cada par de ruedas
de carreta, y eso poniendo la madera, 8 ducados.
104 JUAN OCAÑA PRADOS
—Y poniéndola el dueño y labrador que quisiere hacer ca-
rreta, por la echura, 40 reales.
— Y por sobre-camar una carreta, manteniéndose de su
casa, el maestro, solo 12 reales.
—Y por echar un eje, 1 real.
—Y por una escalera para carreta, de lo ancho, 14 reales,
y siendo de lo angosto, 11 reales, incluso la madera.
—Y trabajando á peón desde 1.° de Marzo hasta fin de Sep-
tiembre, 4 reales, y el resto á 3 reales, dándole de comer
el dueño de la obra.
Albañiles.
-Que los maestros Albañiles lleven desde 1.° de Marzo
hasta fin de Septiembre, manteniéndose en su casa, 5 reales,
y manteniéndolos el dueño de la obra 3 reales, y el resto del
año manteniéndose de su casa, 4 reales y medio, y mante-
niéndolos el amo, 2 y medio.
Ciruxanos y s a n g r a d o r e s .
Que los ciruxanos y sangradores no lleven por razón de
visitas maravedí alguno, si solo lo que corresponda á la cu-
ración de cirujia, y por cada sang ia, 1 real, y por echar
cada ventosa, 4 maravedis.
La penalidad en que incurrían los que no cum-
pliesen con estas disposiciones, consistía en la multa
de mil maravedises y tres días de cárcel por la pri-
mera vez, y por la segunda el doble, con apercibi-
miento de que después se procede/ía á lo que hubiese
lugar. (l
Ocho años después, ó sea en 12 de Abril de 17:28,
se volvió á repetir esta tasa con muy insignificantes
variaciones, pero se adicionó lo siguiente para otra
clase de trabajadores no comprendidos en la anterior,
á saber:
HISTORIA DE LA V I L L \ DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 105
Jornaleros.
«Que los jornaleros lleven solamente en cada un día de
segar henos y cebadas, dos reales.
—De cada día que rezaren de Enero á Marzo, Real y me-
dio, y de Abril á Mayo dos reales, y en el tiempo de otoño
real y medio.
—Los podadores y cabadores de viñas, dos reales.
• —Los amugradores de viñas, quince quartos.
—Los esquiladores, Dos reales y quartillo.
—Los vareadores han de trabajar por dias, por ser la
cuenta de mayor claridad, que no por temporada, y han de
ganar solamente en cada uno de ellos del tiempo que varea-
sen, tres reales por razón de salario, sin que se les aia de
dar suelas, leña ni otra ninguna cosa. Y el que se redujere á
alimentarse en su casa y no en la del dueño del ganado, se
le ha de dar en cada un dia para su alimento, dos reales y
medio, incluyéndose en esta cantidad todo genero de ali-
mento de pan, carne, tózino, verzas y todas las demás cosas
necesarias para su sustento.
Y el que sin causa ni motivo justo no continuare en el va-
reo y lo mismo en todas las demás temporadas y jornales,
han de perder en pena de su delito lo que hubieren trabaja-
do, ni ser osado otra ninguna persona á rezibirlo sin consen-
timiento de la persona á quien sirviese, pena de dos mil ma-
ravedises, aplicados en la forma ordinaria en que se les da
por incursos y tres dias de cárcel, asi al que recibiere al tal
sirviente, como al mismo.»
Esto sucedía en aquellos tiempos. Si eran buenas ó
malas las disposiciones transcritas queda á la apre-
ciación de los lectores. El cronista no debe decirlo, ya
que su misión está reducida á narrar los hechos sin
comentarlos.
II [III]I,.I!¡UÍIIIII.,.II'I. ,I«I!II .I;:.,IÍ,B
I 11 [Link],A,iillM^^ IBI.,!!II,IIIIWI,.J
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CAPITULO XV
VAHÍOS DATOS E S T A D Í S T I C O S DE 1722
r t2 datos suministrados á la Superioridad con
EGÚN
focha 3 de Septiembre de 1722, la cosecha de ce-
reales en dicho año fué de 7.000 fanegas de trigo y
12.000 fanegas de cebada, teniendo en acmella época
existentes los vecinos, 500 fanegas de trigo y 100 de ce-
bada, procedentes de cosechas anteriores.
Se expresa, además, en los enunciados datos, que
siendo 700 los vecinos de esta villa, se calcula que
cada uno consume con su familia 36 fanegas de trigo
al año, por lo que eran precisas 25.200 para el preciso
abastecimiento del pueblo, y también se consideraban
necesarias para el ganado 10.000 fanegas de cebada.
Sembraban los vecinos anualmente 1.400 fanegas
de trigo y 2.500 de cebada, con poca diferencia, sien-
do entonces el precio de cada fanega de trigo 18 rea-
les y 9 la de cebada.
Estos datos se tomaron de los libros de la Diezme-
ría, de la Administración de Alcabalas y de otros
asientos y noticias 'fidedignas; justificándolo además
con su declaración los ancianos Antonio Ruiz de Ro-
jas y Francisco Fernández Márquez, de setenta y se-
senta y nueve años de edad, respectivamente; y según
lo expresado, conceptuaban que no se podía extraer
cantidad alguna de estos cereales, por no tener lo ne-
cesario para el preciso consumo de la villa.
108 J U A N O( A Ñ A PRADOS
Además se hace constar (pie la misma no tenía co-
secha de aceite en poca ni mucha cantidad, y que la
que cogía de vino era tan corta, que solo podía abas-
tecerse con ella la población, una cuarta parle del año;
siendo preciso traer en gran cantidad vino de otros
puntos.
En el mismo año se dio otra información oficial
respecto á la ganadería existente, que consistía en
3.£50 cabezas de ganado lanar, o:n de vacuno, 1.680
de cabrío y 2.546" de ganado de cerda.
También se dice que no hay ferreterías ni fábricas
de hierro, y que lo que se consume y gasta lo traen
de la provincia de Vizcaya y ciudad de Vitoria, arrie-
ros y trajineros del Viso y Torremilano, y que regu-
lando por un quinquenio se gastaban cada año 200
arrobas, poco más ó menos.
Sacamos á luz estos datos para (pie, comparando^
los con los de sesenta años después, pueda compren-
derse fácilmente que. á pesar de las calamitosas y di-
fíciles circunstancias que la nación española atravesó
duranteel siglo xvm, fué este pueblo aumentando cons-
tantemente en vecindario, salvo algunas cortas épo-
cas, lo cual prueba que, tanto por su posición topográ-
fica como por sus condiciones de salubridad, era
apropiado para llegar á ser una población de la im-
portancia que lo es actualmente.
CAPÍTULO XVI
DE LOS REMEDIOS QUE SE EMPLEABAN CONTRA LA USURA
o se puede ni se debe tratar de ia usura sin incre
parla. Ks una plaga maldita que siempre afligió
y aún aflige á la humanidad. Maldita, sí, porque va
liéndose de la ocasión, brindando socorro, pregonando
filantropía y empleando cuantos medios puede ima
ginar la más refinada malicia, acosa á la pobreza y
cébase en la desgracia con igual ansiedad y compla
cencia conque el grajo picotea en los inanimados des
pojos que la muerte produce; es como el manzanillo,
cuyo frondoso ramaje proyecta fresca sombra convi
dando al reposo, y produce la muerte del fatigado via
jero que á ella se acoge.
Pero no divaguemos y vamos al asunto del pre
sente capítulo.
En Cabildo celebrado el día 26 de Julio de 17Ü2,
manifestaba el Concejo que había en esta villa un gran
desorden en la compra y venta de granos necesarios
para el sostenimiento general, á causa de que la ma
yoría de los vecinos, por su suma pobreza, no tenían
otros medios conque mantenerse ni socorrer sus ne
cesidades, que el de vender los granos antes de reco
ger la cosecha, en menos de la mitad de su justo valor,
á quien les anticipaba algunos maravedises; á condi
ción de pagarlos en granos cuando llegase la época de
110 JUAN OCAÑA PRADOS
la recolección, obteniendo de este modo los usureros
una exagerada ganancia, acabando de arruinar á los
n ¡cesitados. Y para evitar en parto este arraigado
a huso, se señaló precio á los cereales, prohibiéndose
que se vendiesen á menos de 18 reales la fanega de
trigo y 9 la de cebada y centeno, á cuyos precios se re-
cibirían en cuenta de la cobranza de los débitos y de
otras cualesquier deudas particulares.
Algoso remediaba el conflicto con estas disposi-
ciones; peroel mal no desaparecía. Todos los años ha-
bía necesidad de repetir la misma canción. Acuerdos
lamentando los efectos do la usura y señalamiento de
precios á los géneros, lo cual prueba la exactitud de
nuestra afirmación.
Y no era solo el préstamo á metálico el que la usu-
ra aprovechaba: se daba Hado tocino, harina, acei-
te, lienzo y toda clase de géneros á cuenta de granos,
á condición de que se entregarían después de la cose-
cha á precios convenidos de antemano, excesivamen-
te bajos. De ello da idea el siguiente auto de buen go-
bierno, dictado por el Concejo en 3 de Agosto de 1724,
para contrarrestar ¿i la usura.
Copiamos literalmente:
«En Villanueva de Córdoba á tres de Agosto de mil setecien-
0
tos veinticuatro, esttando en las casas de Aiuntam. de estta
villa los Señores Justticia y Reximiento della, que avajo firma-
ran Juntos en forma de Cabildo como lo an de uso y costumbre
para ttrattar y conferir las cosas del bien púb.° dijeron: que
por quanto han llegado á entender que diferentes vecinos ttienen
por general de ttrato el dar á ottros dinero, Grano, Tozino, ha-
rina, Lienzo y ottros géneros Antes de la cosecha con condición
de que se les paguen después de la cosecha en distintas especies
de grano á precio señalado, y que los vecinos y personas que han
recibido dichos géneros los recibieron con necesidad y que por
ella consintieron en el precio que los otros le quisieron poner á
el tal genero y á el grano que por el y su valor trattaron darle y
HISTORIA DE LA VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA lU
Reconociendo, que estte tratto, no es justo y que por el podran
cometer algunas usuras y perjuicio, á los que por necesidad reci-
bieron el tal dinero. Acordaron el dar precio á el Trigo, zevada y
zenteno, que son las cosechas de estta y que se observe y guarde
lo presente.
Cada fanega de Trigo á veintte y sois r.° Cada una de Zen-
teno á doce. Y cada fanega de zevada á siette, que es el precio
que corresponde según la estimación que de presente tiene. Que
ningún vecino ni persona que aia dado dinero, harina, Tozhino,
Lienzo, queso ni otro genero liado en cuenta de grano, pueda
pedir ni pida ni regule los dichos géneros por mas precio que el
que tenían quando diessen el ttal género y fuese corriente al
tiempo de la enttrega, pena, que se procederá conttra el que lo
contrario hiciere á lo que aia lugar. Que ningún vecino ni per-
sona que ttomase y recibiese los ttales géneros en dicha forma
no sea obligado ni pague mas canttidad que la que valia el ttal
genero quando lo recibió y cumpla con pagar lo que líquidamen-
te valia en grano á los precios que van señalados en el caso de
que el ttiempo no le diere mas valor al grano, pues si valiere mas
quando hubiere de pagar se arreglaran á este año al que va se-
ñalado. Y dijeron sus Mercedes que en caso necesario, Restin-
gian y Reszindieron los ttratos que se hubiesen hecho por cua-
lesquiera personas contrarios á lo expresado en este auto. Y que
los dan por nulos de ningún valor ni efecto como perjudicial al
bien común. Y para que á todos conste, se haga saber por voz de
pregonero en ttodos los sittios públicos y acosttumbrados de esta
villa.=Antonio Martz Moreno.^Francisco Ruiz Gañán. — Ante
mi.—Andrés García Cachinero.»
¿Y á qué continuar disertando sobre tan antipático
tema? Pasaron los años y aun los siglos, se modifica-
ron las leyes y las costumbres; pero la usura no ha
variado. Continúa gustando de producir miserias para
enseñorearse sobre ellas, porque, observémoslo, so-
bre la ruina de un pueblo, de una familia ó de un in-
dividuo, destácase la siniestra silueta de la usura,
como se destaca la asquerosa sabandija en los agrie-
tados muros del castillo señorial.
CAPITULO XVI1
P L E I T O C O N H O R N A C H U E L O S P O R COMUNIDAD
DE PASTOS
t A R . v cumplir lo dispuesto en la Real Cédula ex-
pedida por la Reina Regente doña María de Aus-
tria, en el año 1673, pasó el Licenciado 1). Diego de
Alvarado, individuo del Consejo Supremo, á Ja Ciudad
de Córdoba y á todos los lugares de su reinado, á
proceder contra las personas eclesiásticas y seglares,
Comunidades y Concejos, por las muchas ocupacio-
nes de tierras realengas y baldías que se habían apro-
piado descaradamente, con perjuicios de los pueblos
y de la ganadería, y entre ellos procedió contra el
Concejo de la villa de Hornachuelos, porque teniendo
como tenía, comunidad de pastos con las villas de los
Pedroches, había acotado todo su término, por lo que
éstas no podían gozar los pastos de dicha comuni-
dad. Comprobado este hecho, pronunció el expresado
señor una sentencia en 13 de Julio de 1674, conde-
nando al referido Concejo á que dejase libres y desem-
barazados los acotamientos que tenía hechos, y que
se reseñaban en la sentencia,para el pasto común, por
no tener facultad alguna para haber hecho los aco-
tamientos, imponiéndole además la multa de dos mil
ducados, en cuya cantidad se habían tasado los pro-
ductos tenidos en los arrendamientos que seguían
hechos; apercibiéndole para que, en adelante, no
114 J U A N OCAÑA PRADOS
arrendase ni acotase las tierras realengas ni terreno
alguno de su término, so pena de mil ducados.
El Concejo de Hornachuelos, cumplió por lo pron-
to esta disposición, pero no tardó mucho en olvidarse
de ella, como lo comprueba el hecho de que el día 1.°
de Julio de 1725, se reunieron los comisionados de
as siete villas en la ermita de Piedras Santas, próxi-
ma á Pedroche —como venían haciéndolo siempre
que tenían precisión de tratar de algún asunto que las
interesaba— y acordaron apoderar á Pedro Ignacio
Menguilosa, para que en nombre de ellas denunciara
el hecho como lo hizo en 3 del propio mes, acudien-
do por escrito ante el Presidente y Oidores de la
Audiencia de Granada, pidiendo (pie se mandase al
Concejo de la villa de Hornachuelos, desacotar todos
los sitios y dehesas que tenía acotadas y que no em-
barazasen el que las partes que representaba pudiesen
llevar sus ganados á pastar y gozar de dicho término
como lo habían hecho siempre en conformidad del pacto
común que tenían, pues siempre que los vecinos de la re-
Jerida villa habían entrado y entraban á pastar con sus
ganados en sus términos, no se les había denunciado ni
estorbado que lo ejecutasen. La Audiencia de Granada
resolvió satisfactoriamente la petición, en 8 del repe-
tido mes de Julio, ordenando á la villa de Hornachue-
los que cumpliese en todas sus partes la -anterior
sentencia, bajo apercibimiento de hacer efectiva la
pena impuesta, más 30.000 maravedises.
El Concejo de Hornachuelos no hizo gran caso de
este nuevo auto, por lo que seis años después ó sea
en 1731, volvió á recurrir el Pedro Ignacio Mengui-
losa, solicitando lo mismo y manifestando en pro del
derecho que asistía á las siete villas, que la comunidad
existía desde tiempo inmemorial, que no se había
dudado de ella desde el año 1513, según datos auténti-
cos;, que á virtud de pleito seguido por la villa de
HISTORIA DE I.A VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 115
Palma contra la de Hornachuelos, principiado en 1530
y terminado en 1533, se ordenó que la primera, así
como los vecinos y moradores de la ciudad de Córdo-
ba y demás villas y lugares de su tierra, tenían dere-
cho á los aprovechamientos de pacer las yervas y
beber las aguas con sus ganados mayores y menores,
rozar, cortar leña, madera, casar y pescar, en todos
sus términos jurisdiccionales.
Al notificarse esta nueva providencia al Concejo de
Hornachuelos, se opuso á ella, exponiendo, entre otros
razonamientos, poco sólidos, el de que su término, no
lindaba con el comunal de las siete villas, por inter-
ponerse el de Espiel y en que durante muchos años no
se había hecho uso de la comunidad. Siguióse pleito
sobre este asunto, en el que intervinieron además la
ciudad de Córdoba y la villa de Palma, poniéndose
esta última de parte de Hornachuelos, litigio que se
falló por la Cnancillería de Granada en 11 de Agosto
de 1732, confirmándose otra vez la sentencia indicada
al principio.
Mandóse además en este nuevo auto, dar posesión
de los aprovechamientos, y notificado que fué á las
partes, volvieron á reunirse los comisionados de las
siete villas en la ermita de Piedras Santas, en 12 de
Octubre del expresado año, y allí mismo confirieron
poder á D. Andrés García Cachinero, Escribano pú-
blico,, vecino de Villanueva de Córdoba y familiar del
Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, para que
requiriese al Concejo de Hornachuelos á fin de que
diera la posesión acordada y la tomase el poderdante
en representación de las villas.
Así lo hizo dicho señor, el cual acompañado del
vecino de esta villa Bartolomé Sánchez Pedrajas,
se presentó ante el repetido Concejo el día 26 de No-
viembre de 1732, y después de hecho el consiguiente
requerimiento, justificando previamente su represen-
JUAN 0CAÑA PUADOS
tación, convino con el Sr. Alcalde en salir de Hor-
nachuelos el día 28 y dirigirse al punto donde debía
darse la posesión, como así se verificó; y de ello dan
razón completa las diligencias que á continuación se
copian literalmente para perfecto conocimiento de
tan importante y aparatoso acto. Dicen así:
«Fé d e Salida.
Doy fe que hoy dicho dia mes y años dichos (28 de Noviem-
bre de 1732) el referido Sr. Alcalde Juan de los Santos de Avila,
Alcalde ordinario de esta villa de Hornachuelos, sale de ella asis-
tido de Dn. Andrés García Cachinero, Comisario de las siete
villas de los Pedroches de Francisco Rodríguez Soto y de Pedro
Fernandez Delgado vecinos de esta villa y de Bartolomé Sánchez
Pedrajas vecino de la de Villanueva de Córdoba y de mi el pre-
sante Escribano para ir á la dicha diligencia de posesión que
esta mandada dar por el Auto antecedente encaminándose por
la puente que llaman de los Angeles y camino de Córdoba para
ir á la mojonera que divide el termino de esta villa y el de la de
Espiel; y para que conste lo pongo por diligencia etc. y firmo —
José Antonio de Contreras.»
«Llegada á hacer noche.—Doy fé que dicho Señor Alcalde con
•asistencia de las personas contenidas en la diligencia que ante-
cede, ha llegado á hacer noche á una posada de Colmenar que
llaman de Fuente vieja que esta en la jurisdicion de la villa de
Espiel y á vista de los cerros que llaman Mesquetillas de Cór-
doba, y del sillón, á la parte de la Aldea de Villa viciosa; y para
que conste lo pongo por diligencia en dicho dia, mes y año
dicho=José Antonio de Contreras.»
«Posesión. — En veinte y nueve de Noviembre de mil sete-
cientos treinta y dos años, habiendo salido de la posada de Col-
menar donde se ha hecho noche la próxima pasada y que se ex-
presa en la fé ante escrita, el Señor Juan de los Santos de Avila,
Alcalde ordinario de la villa de Hornachuelos, asistido de Fran-
cisco Rodríguez Soto y de Pedro Fernandez Delgado sus vecinos
y de Dn. Andrés García Cachinero, Comisario de las siete villas
de los Pedroches y de Bartolomé Sánchez Pedrajas vecinos de
-Villanueva de Córdoba y de mi el Escribano del Reino y público
HISTORIA DE L A VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 117
perpetuo del Número; y comisiones de dicha villa de Villanueva
de Córdoba, y encaminándose á las Navas de Taquero y de alli
á el Colmenar de Posadilla Nueva (dichos sitios en termino de
la villa de Espiel) y de alli á Prado Redondo, por cuyo sitio dije-
ron los dichos vecinos de la referida villa y de Hornachuelos
que va la mojonera de dichas dos villas de Espiel y Hornachue-
los, y habiendo concurrido á dicho sitio de Prado Redondo, Bar-
tolomé Sánchez Escribano, Mayoral de machos de cabrio, propios
de Juan Alcalde Redondo, vecino de la villa de Torremilano,
«na de las dichas siete de los Pedroches, con Miguel de Castró]
ganadero de dicho ganado y estando este también en dicho sitid
y teniendo presente dicho Señor Alcalde de la Real provisión dé
pnce de Agosto de este año y las otras dos que en ella se citan y
el Auto de cumplimiento proveido; con parecen de [Link] por el
1
Concejo de dicha Vill de Hornachuelos; y el pedimento que está
por cabeza pidiendo la posesión de pastos comunes y el auto á
el proveido y el poder que el dicho Dn. Andrés Garcia Cachi-
nero tiene de la» expresadas siete villas de los Pedroches, otorga-
do por ellas á los doce de Octubre del año pasado de setecientos
treinta y uno en el sitio de la Ermita de las Piedras Santas (el
que declaro ser bastante) dijo se pase á dar la dicha posesión
que esta mandada y en ejecución de ello dicho Señor Alcalde
tomó por la mano á el dicho Dn. Andrés Garcia Cachinero, Co-
misario de dichas siete villas y lo entro dentro del termino de la
referida de Hornachuelos, cuyo Comisario en nombre de sus
partes se paseo, y con un cuchillo corto diferentes ramas de Ma-
droño y otras de peremne tallo, y mudo algunas piedras de un
sitio á otro y entro los referidos machos de cabrio, propios del
dicho Juan Alcalde Redondo vecino de Torremilano, los que
comenzaran á pastar vena y monte todo en señal de posesión
de comunidad de pastos, la que tomo y se le dio quieta y pacifi-
camente sin contradicion de persona alguna, de que yo el Escri-
bano doy fé. Y el dicho Comisario pidió que para guarda de su
derecho se le entreguen estos autos originales para ponerlos con
las citadas Reales provisiones; y que el presente escribano saque
un traslado de ellos en pública forma para que se lleve á agre-
garlos con el de dichas Reales provisiones y por dicho Señor Al-
calde Juan de los Santos de Avila, se mando asi; á todo lo cual
fueron testigos los dichos Francisco Rodríguez Soto y Pedro Fer-
118 J U A N 0CAÑA PRADOS
nandez Delgado, vecinos de Hornachuelos; Bartolomé Sánchez
Escribano y Miguel de Castro, ganaderos de dicho ganado cabrio
y vecinos de la villa de Pozoblanco y Bartolomé Sánchez Pedra-
jas, vecino de la de Villanueva; y lo firmó dicho Señor Alcalde
y dicho Comisario'de las referidas siete villas y yo el Escribano
que de todo doy fé —firmado—J. de los Santos de Avila =s= Don
Andrés Cachinero — Ante mi = José Antonio de Córdoba.»
Asegurada la posesión de la Comunidad de pastos
del término de Hornachuelos, siguieron disfrutándo-
la las siete villas de los Pedroches sin obstáculo ni
interrupción: hasta que modificadas las leyes desapa-
recieron estas Comunidades y se señaló á cada pueblo
el terreno que había de corresponderse por su término
jurisdiccional.
CAPÍTÜLO XVIII
DOS Kl'ISODIOs P O R EL JUKGO DE NAIPES
A Y en el Libro capitular correspondiente al
cc^f-A- año 1743, dos actas de sesiones, referentes á
dos hechos que pudiéramos llamar extraordinarios,
no por su importancia y si por la calidad de las per-
sonas que en ellos intervinieron. Ambos, por desgra-
cia, dan una idea c a b a l de lo arraigado que estaba por
entonces en esta villa el vicio del juego, y del poco
respeto que debían tener á la autoridad civil algunas
personas obligadas á d a r ejemplo. Para dar cuen-
ta de ellos, con toda exactitud, lo mejor es copiar las
actas en las que con bastantes detalles se hacen cons-
tar ambos sucesos.
La primera es la dol Cabildo celebrado el día 29 de
Abril, y en ella se dice lo que sigue:
«Que yendo de ronda entre la una y las dos de la madrugada
del día ocho de dicho mes, el Señor Martín García Pulido Alcal-
de ordinario con asistencias de dos personas, sintió juego de nai-
pes con el interés de vino, en casa de Bernardo Moreno Capitán
á la calle Real y que cumpliendo con su obligación y por una
ventana advirtió á los que jugaban y con suavidad que ya era
hora de dejar el juego diciendoles. Caballeros ¿No es hora de de-
jar el juego? pues ya es Semana Santa. Y que de esto resulto que
estando dentro de dicha casa ocho personas y entre ellas Don Pe-
: ,
120 ' ' J U A N OCASA PRADOS •-'"-'*'" ~^í*******"*'
•
dro López Cañuelo, Presbítero y Don Juan Ruiz Panadero, Diá-
cono salieron estos y le ofendieron de palabra y aun de obra á
dicho Sr. Alcalde en desprecio de la jurisdicion real que admi-
nistra y no siendo mayor el desacato y exceso, por la tolerancia
que tuvo dicho Sr. Alcalde por quien se pasa á deducir y pedir
lo conveniente ante el Sr. Provisor y Vicario general de este
Obispado por quien se dio cierta providencia. Y que tocando al
Concejo de esta villa por los medios permitidos qué la real juris-
dicion no quede ajada ni vulnerada, áfinde precaver que por
tolerancia y disimulo de excesos no se sigan los grandes incon-
venientes que se dejan discurrir; y que aun en esta misma villa
en estos tiempos se ha experimentado, como sucedió el año de
715 que se dio muerte elevosa á un Alcalde Ordinario (1), sobre
que se hizo justicia con el Agresor. Y mediante haber consultado
dicho exceso de Eclesiásticos, con persona superior y esta haber
respondido á este concejo con fecha de 23 del presente mes.
que no se debe disimular para que en adelante se tenga el respe-
to debido á la justicia. Que para justificación mandan se pongan
por cabeza de este Acuerdo. Por el cual determinan y mandan
que por esta dicha villa se salga coayuvando lo debido por dicho
Sr. Alcalde y se pida y demande ante los Jueces y Tribunales
que correspondan cuanto convenga á indemnizar la Real jurisdi-
cion y que se le de la satisfacción mas rigurosa para que tenien-
do esta la veneración que debe y en todo tiempo ha practicado
con el Estado eclesiástico, y sus individuos, estos se contengan
en lo que deben á la obligación de su estado; y por este medio
tengan la atención y respeto que se merece la Justicia sin pensar
ajarla. Y también que se solicite y practiquen todas las diligen-
cias necesarias á fin de que los Eclesiásticos contribuyan á la
Real Hacienda en aquello que por leyes del reino breves y con-
cesiones Públicas deben y que no sean medio ni motivo de de-
fraudar los Reales haberes ni que los disfruten los legos, prote-
giéndolos por fines particulares. Y que para todo y sobre todo se
otorguen los poderes necesarios. Y por este acuerdo así lo deter-
minaron mandaron y firman. Y que para los efectos que haya
lugar se haga saber este acuerdo al Procurador Sindico General
de esta villa. A continuación se pone diligencia haciendo constar
(1) A Bartolomé Sánchez Pescuezo.
UtSTORlA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 121
que se notifico al Procurador Sindico Juan del Pozo del Castillo,
el cual se conformo en un todo con el acuerdo por lo que mira y
conduce al bien general.-*
No vuelve á tratarse de este asunto en ningún otro
documento posterior, quedándonos con el deseo de sa-
ber, si todo quedó reducido al acuerdo transcrito, ó si
por el contrario se impuso algún castigo á los irres-
petuosos y un tantico viciosos Presbíteros, aunque nos
inclinamos á creer lo primero, porque la justicia no
lia sido rígida en ningún tiempo con los que ostenta-
ban alguna jerarquía. Astrea siempre ha tenido, tiene
y acas > seguirá teniendo, algo desnivelada la balan-
za en ese sentido.
Vamos á copiar el otro documento, que considera-
mos también bastante curioso. Se refiere al Cabildo
celebrado el día 30 de Mayo del mismo año, y su par-
te más substancial, dice así:
«Que teniendo presente y visto que con frecuencia y en todo
tiempo y casi diariamente y á todas horas, concurren á la casa
de la única Botica que hay en esta villa, varias personas de to-
das clases, unos á jugar á juego de naipes y otros á ver, siendo
reparable que alguno de ellos por pobres trabajadores faltan con
este motivo á la asistencia de su obligación; y que siendo los
juegos y concurrencias en el mismo preciso sitio en que se des-
pachan las Medicinas y medicamentos y que estando este ocu-
pado en las más regulares horas con la mesa de juego, jugado-
res y mirones, sirve de bochorno y estorbo á las personas que
tienen que ir por medicinas; y teniendo presente asimismo que
por fuerza de estilo es lo mas común ir por dichas medicinas
mujeres de todos estados y edades y que por ello sirve de re-
gistro censura y murmuraciones y otros inconvenientes, que mi-
rando por el bien común y pundonor de las personas, toca á sus
mercedes reparar, concurriendo también principios de cuestio-
nes entre distintos sugetos y más no siendo todos de iguales cir-
cunstancias, acuerdan: Que se haga saber á D. Blas Miguel de la
Cámara que esta ministro de boticario en dicha botica y á doña
122 JUAN OCA Ñ A PRADOS
Catalina Manuela su madre, viuda, que cada uno por lo que le
toca no permita juegos de naipes, ni otros, ni concurrencias en
el sitio del despacho á vista del mostrador en ningún tiempo ni
hora, á fin de que las partes puedan entrar y salir sin registro
ni motivo de bochorno y censura y que con libertad ó bien
prendidos y vestidos, ó mal ó pobremente, las mujeres puedan
entrar y salir pronto con los medicamentos; apercibiendo al don
Blas y su madre que de no proceder de buena fé, se tomaran
providencias contra ellos.»
Relatados ambos hechos en la misma forma que lo
fueron al dar cuenta de ellos oficialmente, sólo nos res-
ta manifestar que por fortuna no se repitieron hechos
análogos, lo cual demuestra que aun cuando el vicio
del juego ha sido general en todos los tiempos y en to-
dos los pueblos, no ha existido en esta villa la disipa-
ción que en otras localidades, pues siempre fueron sus
moradores de costumbres morigeradas y, en su ma-
yoría, de gran moralidad.
CAPITULO XIX
P R O M U L G A C I Ó N DE L A PAZ DE AQUI S O R AM
dha L día 4 de Abril de 1749, se recibió en esta villa.
c#-^ por conducto de propio, un escrito haciendo sa-
ber que había sido Armada en Aquisgram la paz entre
España, Francia, La Gran Bretaña, Genova, Modena
y Hungría; y se daba cuenta del acto de la promulga-
ción en Madrid, verificado en 26 de Marzo anterior,
ordenándose [Link] hiciese saber enseguida en todos
los pueblos de la Nación y advirtiéndose que revistie-
se el acto la solemnidad posible.
Enterado el Concejo, acordó unánimemente que se
llevase á efecto esta ceremonia del modo siguiente:
Que se hiciese saber por pregones que el día 7 se cele-
braría una misa selemne y se cantaría un TeDeum, en
acción de gracias, por haberse acabado la guerra y
que después se leería en las puertas de la casa Ayun-
tamiento, la promulgación de la paz.
Así se verificó, asistiendo á la función religiosa el
Concejo en pleno y numeroso público vestidos con sus
mejores galas; y terminada la fiesta concurrieron
todos á la Plaza pública. El Escribano y los Alcaldes
ordinarios y Regidor Síndico, subiéronse á un peque-
ño tablado que se había improvisado en la puerta del
Ayuntamiento, leyendo el primero en alta voz el acta
de la promulgación en Madrid, que es como sigue:
124 JUAN ÓCAÑA PRADOS
«Oíd, oid, oid, como de parte del Rey Ntro. Sr. se hace saber
á todos que á horra y gloria de Dios Ntro Sr. y para bien y repo-
so de la Cristiandad ha sido convenida, firmada y ratificada en
Aquisgram una buena, segura firme y estable paz y comercio por
los Ministros de todas las potencias incluidas en la guerra como
principales y como auxiliares de otras; es á saber, de una parte
esta Corona la de Francia, la república de Genova y el duque de
Modena, y de la otra la Emperatriz, Reina de Ungria, el Rey de
la Gran Bretaña, el de Cerdeña y los estados generales de las
provincias unidas parta todos sus reinos países tierras y señoríos,
basados y subditos y por medio de esta paz, unión y amistad sus
Magestades, sus herderos y sucesores, Reinos subditos y vasallos
gozaran de todo lo contenido en este tratado y en los demás que
en el se expresen, quedando derogada la publicación de Guerra
hecha contra Inglaterra por decreto de 6 de Noviembre de 1739
y la prohibición de comercio entre sus subditos y mándase de
parte de S. M. á todos sus subditos y vasallos que de aqui ade-
lante guarden cumplan y observen la dicha paz, inviolablemen-
te sin alguna contravención pena de ser castigados como que^
brantadores de ella sin remisión ó gracia y en ejecución de la
orden anterior, salimos de la, posada de dicho limo. Sr. Obispo
Gobernador del Consejo, iendo delante trompetas y Atavales,
siguiendo gran numero de Alguaciles de la casa y corte de S. M.
nosotros los infraescriptos sus Secretarios escribanos de cámara,
los reyes de Armas y Alcaldes que quedan expresados en cuia
forma se fué al Real sitio de Buen Retiro y delante del Key pa-
lacio de S. M. estaba formado para este efecto un tablado alfom-
brado, al que subieron los mencionados Alcaldes Reyes de Armas
y nosotros y estando en el entregué yo el referido Dn. Miguel
Fernandez Munilla al rey de armas Dn. Francisco Zazo como mas
antiguo el papel que consta dicho, recibí de manos S. I. una copia
es la que queda incorporada; y habiéndolo tomado lo leio y pu-
blico en alta voz en inteligibles voces, habiéndose tocado al prin-
cipio y fin de la publicación, trompetas y Atavales desde cuio
sitio se paso en la misma forma y acompañamiento á la puerta
de Guadalajara de esta corte, donde estaba el tráfico y comerció
y se hizo otra publicación y también se executó en la propia for-
ma junto á la puerta de la iglesia parroquial de Santa María dé
la Almudena en otros tablados que en los citados parajes estaban
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 125
alfombrados y con sus doseles. A todo lo cual concurrió gran
numero de gente, de que certificamos y lo firmamos para que
así conste en el mismo día 26 de Marzo de 1749.—Miguel Fer-
r
nandez Munilla.=D. Joseph Antonio de Yarra.»
Terminada la lectura, diéronse repetidos vivas al
Rey, á España y á la paz, acabándose la ceremonia
oficial, y después durante el día, se entregó el vecin-
dario á toda clase de diversiones honestas con verda-
dero júbilo y entusiasmo por haberse terminado una
guerra que tantos perjuicios, tantas desgracias y cala-
midades ocasionó á la Nación Española.
CAPITULO XX
REAL CÉDULA DE FELIPE V — PADRÓN DE ECLESIÁSTICOS
Rey católico D. promulgó una Real cé-
(^-" dula en 29 de Junio de 1760, dando instrucciones
para la observancia del artículo 8.° del Concordato ce-
lebrado con la Santa Sede en 1737 incumplido hasta
entonces, y con objeto, según se dice en la Soberana
disposición, «de que contribuyan los bienes adquiri-
dos desde entonces por el Estado Eclesiástico, no pu-
diendo mirar con indiferencia que esté sin efecto y
que mis vasallos seculares se hallen privados, des-
pués de tanto tiempo de un alivio que les procuró el
amor de mi Augustísimo padre y Señor; y que á
pesar de las varias órdenes dadas á los Intendentes,
Arzobispos y Obispos, no hayan hecho caso». Por
esta razón se manda en dicha Real cédula, practicar
justificaciones de los bienes que desde 26 de Sep-
tiembre de 1737, fecha del Concordato, hasta el día,
hubieren adquirido las Iglesias, Comunidades ecle-
siásticas y Lugares Píos, comprendiendo Capellanías
y Beneficios, para imponer contribución á todos ellos
y que al efecto se hiciere un padrón de Eclesiásticos y
sus familias para que sirviese de comprobación de las
expresadas justificaciones de bienes.
El artículo 8.° del Concordato es como sigue:
128 JUAN OCAÑA PKAD0S
«Por la misma razón de los gravísimos impuestos con que es-
tan gravados los bienes de los legos y de la imcapacidad de so-
brellevarlos á que se reducirían con el discurso del tiempo, si au-
mentándose los bienes que adquieren los Eclesiásticos por he-
rencias, donaciones, compras ú otros títulos, se disminuyese la
cuantía de aquellos en que hoy tienen los Seglares dominio y es-
tan con el gravamen de los Tributos Regios: ha pedido á Su San-
tidad el Rey Católico, se sirva ordenar, que todos los bienes que
los Eclesiásticos han adquirido desde el principio de su reinado,
ó que en adelante adquieran con cualquier título, estén sujetos á
aquellas mismas cargas á que lo están los bienes de los legos.
Por tanto, habiendo confidenciado Su Santidad la cuantía y cua-
lidad de dichas cargas y la imposibilidad de soportarlas á que los
legos se reducirían, si por orden á los bienes futuros no se toma-
re alguna providencia, no pudiendo convenir en gravar á todos los
Eclesiásticos como se suplica, concederá solamente en que todos
aquellos bienes que por cualquier título adquirieren cualquiera
Iglesia, lugar Pió ó Comunidad eclesiástica, y por ello cayeren
en mano muerta, queden perpetuamente sujetos desde el dia en
que se firmare la presente concordia, á todos los impuestos y
Tributos Regios que los legos pagan, á excepción de los bienes
de primera fundación.»
Recibida que fué la Real cédula, se procedió des-
pués de medio año al cumplimiento de lo que en ella
se ordenaba, empezándose por formar el padrón de fa-
milias de Eclesiásticos, que por ser su redacción bas-
tante curiosa lo transcribimos literalmente. Dice así:
«Padrón de familias de Eclesiásticos, cabezas de casa de la
la villa de Villanueva de Córdoba, de esta provincia, con expre-
sión de sus familias, nombres, apellidos, edades y sexos, que se
forma en comprobación de la operación para la única contribu-
ción, en 24 de Enero de 1761, por el Señor Vicario y Capitulares
de esta villa con presencia de mi el Escribano del Ayuntamiento
de ella.
Don Bartolomé Herruzo Delgado, Vicario, Cura y Colector
de las Iglesias de esta villa, de edad de 40 años. Tiene dos sobri-
nas y un sirviente de 64 años, llamado Blas de Arévalo.
HISTORIA DE LA VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA \29
Don Diego Franco de Alareón, Rector y Cura de las Iglesias de
esta villa, de 30 años; tiene una mujer y una moza que le sirven.
Don José Miguel Cantador, Presbítero, de 44 años; tiene una
hermana que le sirve.
Don Juan Moreno de Pedrajas, Presbítero; habita en compa-
ñía de sus padres.
Don Francisco Martínez Moreno, Presbítero y Cura de las
Iglesias de esta villa, de 48 años. Tiene dos mozas en su servicio.
Don Francisco del Pozo, Presbítero, es labrador por mano
ajena, de 38 años. Tiene un sobrino de menor edad y una moza
en su servicio.
Don Antonio de Vacas, Presbítero, de 36 años.
Don Andrés Garcia Cachinero, Clérigo, Diácono y Notario
del Santo Oficio de la Inquisición, de 33 años.
Don Pedro Eusebio de Contreras, Clérigo de menores de 30
años.
Don Sancho Hidalgo de Murillo, Presbítero, labrador por
mano ajena, de 38 años; tiene una moza sirviente y un mozo de
oficio jornalero que le sirve, de edad de 19 años.
Don Juan Ruiz Panadero, de 58 años, Diácono.
Don Bartolomé Martínez, Subdiácono, de 26 años.
Don Francisco Antonio Caballero, Clérigo, Capellán, de 24
años.
Don José Fernández del Castillo, Presbítero, labrador por
mano ajena, de 55 años; tiene una moza que le sirve y un mozo
de 25, llamado José.
Y en dicha forma, se feneció este Padrón de Eclesiásticos y
sus familias, que firmaron dichos Señores Vicario y Capitulares
de esta villa, de que doy fe=Lo firman=Bartolomé Herruzo
Delgado=Pedro Gómez Torralbo=Alfonso Cañuelo=Francisco
López—Bartolomé de Luna---Ante mí=José Antonio de Con-
treras.
Ln cuanto á la información, dio por resaltado el
que desde 26 de Septiembre de 1737, hasta Junio
de 1760, no había adquirido la Iglesia de esta villa bie-
nes algunos ni los Eclesiásticos por Capellanías y Be-
neficios. La propiedad de los que se disfrutaban se
había adquirido con anterioridad á la primera fecha.
Portada principal de la Iglesia.
CAPÍTULO XXI
DE L A FUNDACIÓN DE LA IGLESIA PARROQUIAL
A se ha dicho en el capítulo II de este libro, al
tratar de la fundación del pueblo, que el pri-
mer templo que se conoció fué una ermita que, bajo
la advocación de San Sebastián, estuvo instalada en
una de las casas que hoy existen en la calle Casas
Blancas.
Después, cuando lo exigieron las necesidades del
vecindario, ya más numeroso, se clausuró dicha er-
mita y se construyó la que hoy existe con igual nom-
bre, á cuyo Santo se le hacía fiesta solemne, y aun hoy
se celebra esta festividad el día 20 de Enero, encendién-
dose hogueras en la calle Real y en la de San Sebas-
tián la víspera, ó sea el 19 por la noche. También se
construyó la ermita de Jesús en la calle Real. Ignora-
mos la época exacta en que ambos templos se edifica-
ron, no habiendo encontrado dato ni documento algu-
no que dé noticias de ello.
Al concederse á este pueblo el título de villa
en 1553, se construyó una iglesia parroquial en el sitio
de la que hoy existe, y se la puso bajo la advocación
de San Miguel Arcángel, que fué nombrado Patrono
de la villa. Así estuvo instalada por espacio de dos si-
glos, próximamente, hasta que el año 1743, siendo
Obispo de Córdoba D. Miguel Vicente Cebrián y Agus-
132 JUAN OCAÑA PRADOS
tín, hubo necesidad de construir otra más adecuada,
de mejor aspecto, en armonía con la importancia que
la población había adquirido, y, sobre todo, de mayor
amplitud, para que pudiese contener holgadamente á
los fieles. Al efecto, fué demolida la antigua iglesia y
se construyó la nueva en igual sitio. Las obras las di-
rigió el maestro cordobés D. Francisco de la Mata,
terminándose en 1746, si no estamos mal informa-
dos. Quedó la torre sin concluir y no se acabó hasta el
año 1785.
Consta la iglesia de tres naves; bastante espaciosa
la del centro y más reducidas las laterales.
Los altares que tiene son los que á continuación se
relacionan:
Altar mayor, en el cual hay Sagrario y están colo-
cadas las siguientes imágenes: La del titular San Mi-
guel, en el centro del retablo; la de su compatrona la
Virgen de Luna, á la derecha, y á la izquierda la del
Sagrado Corazón de Jesús.
En la capilla del Sagrario, dedicada á San José, la
cual fué costeada por D. Alejandro Martínez Mayor-
ga, está colocada la imagen del Santo Patriarca, y á
su derecha la del Purísimo Corazón de María, costea-
da esta imagen por I). Pedro Díaz lllescas.
El altar de la Virgen del Rosario, restaurado por
doña Ana Martos Herruzo, en el que está colocada
dicha imagen.
El de San Antonio, con su imagen correspon-
diente.
El altar de Ánimas, con lienzo que ha sido restau-
rado á costa de D. Juan Martos Peralvo.
El de Santa Rita, donde está dicha imagen, que fué
costeada por las señoras que forman la Cofradía ó
Asociación de la Santa.
El de la Virgen del Carmen, cuya imagen está co-
locada en el centro. A su derecha la de San Isidro,
HISTORIA DE LA VILLA DE VILLANUEVA D E CÓRDOBA 133
restaurada por la Cofradía del Santo; á la izquierda la
del Ángel de la Guarda, y en la parte superior la de
San Juan Bautista.
El del Señor de la Vera-Cruz, con su imagen, en el
-centro; á su derecha la del Señor de la Columna, y á
su izquierda la del Resucitado. De estas imágenes han
sido retocadas dos por cuenta de D. Gregorio Cámara
y Pozo.
El de la Candelaria, con su imagen, costeados el
t
altar y la imagen por D. Juan Martos Moreno y sus
hermanos Bartolomé y Anita.
El de San Pedro, con su imagen, costeada por don
Juan Pablo Blanco Moreno. En la parte superior está
colocada la imagen de San Ildefonso.
El altar de la Purísima Concepción, con su ima-
gen, que fué donada por doña Ana Gutiérrez Sánchez.
Todos los altares están adornados con esmero y
ofrecen buen aspecto.
La iglesia, en general, es un hermoso y severo
templo a p r o p i a d o para esta villa, si bien en algunas
festividades resulta pequeño p a r a contener á los nu-
merosos íieles que á él asisten.
En capítulos sucesivos trataremos de la construc-
ción de la actual Sacristía, de la del retablo del Altar
Mayor y de otras obras.
El fotograbado del retablo da cabal idea de lo ar-
tística que es dicha obra y del buen aspecto que pre-
sentan el presbiterio y la hermosa cúpula del templo.
CAPÍTULO XXII
CONSTRUCCIÓN DE LA SACRISTÍA
DE LA IGLESIA PARROQUIAL
f*L A Iglesia parroquial, careció hasta el año de 1773
<$£¿ de una Sacristía amplia y suficiente, para poder
revestirse los Sacerdotes con alguna holgura y como-
didad, y para guardar los ornamentos sagrados.
Según todas las apariencias, pues no existen datos
documentales de ello, debió estar instalada la antigua
Sacristía en el mismo sitio que hoy ocupa la Capilla
del Sagrario ó de San José, por lo que, dada la peque-
nez de la habitación y las exigencias del culto, venía
reconociéndose la urgente necesidad de construir una
más apropiada para tan importante servicio. Así lo
comprendió D. José López Cerro, Vicario de esta villa
en el año 1771, el cual concibió la idea de construir la
actual Sacristía, y oyendo el parecer de sus compañe-
ros y el de otras personas importantes de la localidad,
se dispuso á llevar á cabo el proyecto. Para ello era
preciso adquirir parte de una casa lindante con el
templo, propia de Nicolás Muñoz y de otros partíci-
pes. Se avistó con ellos, y una vez que accedieron á
venderle el terreno, que fué justipreciado en 278 rea-
les, dirigió en 15 de Febrero de 1771, respetuoso es-
crito al Sr. Provisor y Gobernador del Obispado, pi -
diéndole autorización para formar el plano de la nueva
Sacristía y construirla con sujeción al mismo, autori-
136 JUAN 0CAÑA PRADOS
zación que fué concedida en 28 del expresado mes. Se-
guidamente, y con objeto de poder disponer de dinero
para la obra, dirigió en 3 de Marzo otro escrito al
limo. Sr. Obispo de la Diócesis, manifestándole que,
siendo de iodo punto preciso edificar la Sacristía,
y no teniendo fondos la fábrica de la Iglesia para
subvenir á esta necesidad, suplicábase le autoriza-
se á fln de aplicar los que existían propios de San
Antonio, para cuyo culto no eran necesarios. El se-
ñor Obispo accedió á ello por decreto de •*>' de Abril
del mismo año.
Obtenidas las dos autorizaciones, indispensables
para el caso, mandó el Sr. Vicario, que el maestro
alarife de esta villa. Benito Díaz de Luna reconociese
el terreno, hiciese el plano y apreciase el costo de la
obra.
Así lo verificó, emitiendo informe en el que mani-
festaba, entre otras cosas, que se debía demoler toda
la fábrica «pie existía en la casa del Nicolás Muñoz: y
retirados que fueren los escombros se formaran los
tres cimientos de las paredes lineales, ahondándolos
una vara y teniendo nueve cuartas de ancho. Que
abiertas las- zanjas se macizarían de piedra dura y
mezcla de dos espuertas de tierra y una de cal. Que las
paredes tendrían la altura «le cuatro varas; y continúa
el informe expresando los demás detalles que había
de tener la obra, terminando con tasar todo el costo
de ella, en 17.436 reales.
Después de emitido este dictamen ó formado este
presupuesto, al que acompañó su autor un croquis he-
cho toscamente, sin arreglo á escala, pero suficiente
para tener idea exacta de lo que debía ser el nuevo
edificio, prestó juramento el día 1.° de Mayo de 1772,
por Dios Nuestro Señor y una cruz, ante el Sr Vi-
cario, declarando que la tasación la había hecho con
arreglo á conciencia,.
HISTORIA DE LA V I L L \ DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 137
Inmediatamente se ordenó sacar á subasta la obra
y así se hizo saber por medio de pregón el día 3 de
Mayo, señalándose para el acto el día 13. Abierta en
ese día la subasta, hizo proposición el Benito Díaz de
Luna por la cantidad de 15.000 reales. Pregonada esta
postura, la mejoró Juan Romero Conde, vecino de
Torrecampo, que se obligó á hacer la obra en 14.000
reales. También se pregonó en la plaza esta nueva
postura y después se acordó señalar el domingo 17 del
propio mes, al toque de las Avemarias, para adjudicar
el remate. En dicho día hizo proposición Bartolomé
Cabrera, vecino de Pozoblanco, ofreciendo hacerla
obra en 13.530 reales, ó igual proposición hizo Juan
Romero Conde. Apercibido el remate, dióseotro nue-
vo pregón y, siendo ya al anochecer sin que se mejo-
rasen las proposiciones, fué aprobado adjudicándose
á este último postor por ofrecer mejores garantías que
el Bartolomé Cabrera que, como queda dicho, hizo
proposición por igual cantidad.
Al día siguiente, presentí) el rematante un escrito
solicitando ceder el contrato á favor de Cayetano de
Torres, vecino de Pozoblanco, y fué aprobada la ce-
sión sin inconveniente alguno.
Se conoce que el Benito de Luna, autor del proyec-
to, se avenía mal con que otro ejecutase la obra con la
que sin duda estaba encariñado, porque el día 21 ma-
nifestó oficialmente que mejoraba en un cuarto el re-
mate, ó sea que haría la obra por la cantidad de 10.147
reales 17 maravedises; ¡y eso que juró que la tasación
de 17.436 reales la había hecho con arreglo á concien-
cia! Se publicó por pregón este ofrecimiento y se le
adjudicó el remate; pero no prestándola fianza que se
le exigía, volvióse á dictar auto disponiendo que hi-
ciese las obras el Cayetano Torres. En el mismo día
se otorgó ante Escribano, la escritura de obligación,
siendo fiador D. Juan Cañuelo, de esta vecindad, y
138 J U A N OCAÑA PRADOS
para responder del contrato, constituyeron hipoteca
sobre las siguientes Ancas.
Una casa sita en Pozoblanco, calle Cantarranas,
propia del rematante. Y de la propiedad del fiador, las
que á continuación se relacionan:
Una casa con patio, huerto, pozo, horno de pan
cocer y corral de siembra, en la calle Parralcjo, lin-
dando con viuda de Francisco Ruiz Cantador y viuda
de Sebastián Ballesteros.
Una cerca de Prado en el callejón de la Cañada.
Un cercado también de prado en el callejón de las
Zahurdillas y una cerca en el Ejido de San Gregorio.
El valor délos bienes hipotecados ascendía á 27.201)
reales. Se tomó razón del documento en el oficio de
registro de hipotecas de la escribanía y cuaderno que
corresponde á Villanueva de Córdoba, á los folios 106
y 66 respectivamente en 22 de Mayo de 1772, según
nota firmada por el Registrador, que lo era en aquella
fecha D. Antonio Pérez y Gómez.
El expediente de la obra y la fianza, fué aprobada
por el Sr. Gobernador y Provisor general (sede epis-
copede vacante) en igual fecha (22 de Mayo), firmán-
dolo en Añora, donde se encontraba á la sazón hacien-
do la visita pastoral.
Dieron principio las obras inmediatamente, y el
día 3 del siguiente mes de Junio, D. Blas Miguel de la
Cámara y Puerta, administrador del caudal de San
Antonio, entregó á presencia del Sr. Vicario al con-
tratista Cayetano de Torres, 6.765 reales, ó sea la mi-
tad de la cantidad en que se remató la obra, y en el
mismo acto mandó el Sr. Cura separar 278 reales,
de dicho fondo, para entregárselo á Nicolás Muñoz y
demás interesados, como valor de la parte de casa
que cedieron para edificar la Sacristía; y que el resto
del caudal que ascendía á 6.805 reales 16 maravedises,
ingresare en el arca del depósito eclesiástico; todo lo
HISTORIA DE L A VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 139
cual se hizo constar en el expediente por medio de di-
ligencia.
Terminóse la obra el día 4 de Septiembre de 1773,
y en el mismo día, solicitó el contratista que fuese re-
conocida por persona competente para los efectos
oportunos. El nuevo Obispo de esta Diócesis Doctor
Francisco Garrido de la Vega, decretó con fecha 10 del
propio mes, comisionando al Vicario de Pozoblanco
para que nombrase persona perita y de toda confian-
za, formal y honrada, que reconociese detenidamente
la obra y emitiese informes sobre ella. El Sr. Vicario
designó al maestro alarife de Pozoblanco, Bartolomé
Cabrera, el cual juró ante Dios y una cruz cumplir
bien su cometido.
Reconocida que hubo la obra, declaró ante el Vica-
rio y cura de Pozoblanco, que lo era D. Bartolomé He-
rruzo Delgado, que estaba perfectamente construida
con arreglo al plan y condiciones estipuladas de ante-
mano, y que á su juicio debía recibirse como bien ter-
minada. Así se acordó por el Sr. Obispo en 24 de Sep-
tiembre del referido año 1773, y á los cinco días ó sea
el 29, festividad de San Miguel Arcángel, Patrono de
esta villa, se inauguró la actual Sacristía con gran
contentamiento del clero y de los feligreses.
Tales son los datos que sobre la construcción de
esta obra constan del expediente respectivo que se
conserva con su plano ó croquis en el Archivo pa-
rroquial, cuyo expediente termina con una diligencia
acreditativa de que el día l.°de Octubre inmediato, se
pagaron al contratista 3.382 reales que se le adeuda-
ban como resto del contrato.
Altar mayor.
CAPÍTULO XXIII
O B R AS EN LA IG L ES IA
Retablo del altar m a y o r . — C a m p a n a s . — Ó r g a n o . — Capilla
d e San J o s é .
/2K L ir terminándose las obras de la nueva Sacristía,
Ü¿^J*- á que nos referimos en el capítulo anterior, se
notó la falta de un buen retablo en el altar mayor, y
se pensó en construirlo, comprometiéndose á costear-
lo la Cofradía de las Ánimas y algunos devotos. En su
consecuencia, el día 26 de Julio de 1773 se dirigió por
los mismos un memorial al limo. Sr. Obispo pidien-
do autorización para construirlo, y que se haría con
altar al Santo Ángel, á Nuestra Señora del Carmen
y á Santa Ana, informando favorablemente el escrito
el Sr. Vicario, manifestando que era muy conducente
el adorno de esta nueoa Iglesia y que tenía confianza
en ios devotos que habían prometido costearlo, no du-
dando que cumplirían su promesa. A los cuatro días,
ó sea el 30 de dicho mes, concedió Su Ilustrísima la
autorización pedida.
Ignoramos qué trámites llevaría este asunto, que
debió tropezar con algunos obstáculos, puesto que el
retablo no se colocó hasta el año 1784, ó sea once años
después de proyectado, y no fué costeado por la Co-
142 JUAN OCAÑA PRADOS
fradía; lo fué por los devotos D. Francisco Martínez
Moreno y doña Lucía Dolores Moreno.
Como recuerdo perenne de su liberalidad, se es-
tampó en la parte baja del retablo, al lado izquierdo,
al nivel del altar mayor, la siguiente inscripción, que
no ha borrado el tiempo y se distingue muy bien: A
vo
la memoria de D. Lran. Maris. Moreno y doña Lacia
Dolores Moreno, año de 1784.
Con esta nueva reforma mejoró muy considera-
blemente el aspecto del templo, y muy particularmen-
te el del altar mayor.
*
**
En los últimos días del mes de Abril de 1814, diri-
gió el Ayuntamiento de esta villa un escrito al señor
Obispo de la diócesis, manifestándole: Que en el año
anterior se había quebrado una de las dos campanas
de la torre de la Iglesia, quedando totalmente inútil,
sin uso, y como sólo había una para los toques de los
actos sagrados, se confundían las señales. Que acu-
dieron al obrero de la Iglesia para que hiciese presen-
te la necesidad de renoval- la campana, y les había
asegurado que ya lo había hecho sin resultado. Que
viendo que pasaba el tiempo y no se remediaba este
mal, le suplicaban se hiciese cargo de una necesidad
tan justa y se dignase disponer su remedio con la ma-
yor brevedad.
Mandó el Sr. Obispo, en providencia de 2 de Mayo
siguiente, que informase el Vicario eclesiástico, que
lo era D. Bernardo Moreno de Pedrajas, y este señor
lo hizo, manifestando que era cierto cuanto el Ayun-
tamiento expresaba, así como que la fábrica, por su
carencia de fondos, estaba imposibilitada para subve-
nir á dicha necesidad.
Pasó un mes sin que el Sr. Obispo contestase ni re-
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 143
solviese cosa alguna sobre el particular, y en 14 de
Junio volvió el Ayuntamiento á insistir, reproducien-
do el escrito, en el cual puso Su Ilustrísima la siguien-
te nota:
e
«Escríbanles q. se ordene q.° la hagan los campaneros de
Lucena, expresando á éstos que el pueblo contribuirá, atendida
la escasez de medios de la fábrica.»=«A los campaneros se les
escribirá que pueden hacerla.»
A consecuencia de esta disposición llegaron á Vi-
llanueva en Agosto siguiente los campaneros de Lu-
cena, encontrándose con la dificultad de que ni el
Ayuntamiento, ni la fábrica de la Iglesia, ni los veci-
nos, querían comprometerse á pagar el costo de la fun-
dición, acordando entonces la Corporación municipal
dirigir al Sr. Obispo un escrito concebido en los si-
guientes términos:
Iltmo. Señor Obispo de esta Diócesis: El Ayuntamiento de
de la villa de Villanueva de Córdoba á V. S. I. con el respeto y
veneración debida, dice: Que en cumplimiento de la orden del
Sr. Gobernador de este Obispado de 4 de Junio anterior, se han
presentado en esta dicha villa los campaneros de Lucena para
proceder á la fundición de la campana que hay quebrada en la
Iglesia Parroquial de ella, mas hablando de precio ó valor de
fundición de dicha campana, respondió este Ayuntamiento que
ni la fabrica tiene fondos para ello ni el pueblo puede ayudar
e
con cantidad alguna, según q. así lo ha hecho presente á V. S. I.
0 c
anteriormente; en cuyo estado este Ayuntam. q. está á la mira
del vecindario á quien representa, y q.° oye sus clamores, queján-
dose de lo mal que se atiende á lo mucho que contribuye con sus diez-
mos á el cullo divino, no pudiendo mirar con indiferencia tal aban-
dono, representa por última vez á V. S. I. diciendo que espera
dirija á estos campaneros la orden conveniente con abilitacion de
a e
fondos p . q. puedan proceder á la fundición de dicha campana,
mediante á que ni la fabrica ni el Pueblo puede hacerlo por falta
e 8
de medios pues q. en otro caso seria un chasco p. dichos cam-
144 JUAN OCAÑA PRADOS
paneros haver dado el viaje sin fruto alguno teniendo este Ayun-
tamiento que acudir en su remedio á donde corresponda, p." cuya
resolución dirije esta con propio veredero. Dios gue. á V. S. I . =
íl
Villan . de Córdoba 15 de Agosto de 1814.=Fiimaron este escri-
to, el Alcalde Benito Molinero y los concejales Juan Ruiz Murillo
y Juan Coleto.
Debió surtir inmediato efecto el atrevido escrito,
puesto que la campana fué arreglada sin que contri-
buyesen á los gastos de la fundición el Ayuntamiento,
la fábrica ni el vecindario, acaso porque Su Ilustrísi-
ma comprendió la verdad de lo expuesto y temió que
el Ayuntamiento acudiese á sitio más elevado, repi-
tiendo lo de que se «atendía mal á lo mucho que el
vecindario contribuía con sus diezmos al culto divino,
iio pudiendo mirar con indiferencia tal abandono».
*
**
A los cincuenta y cuatro años, ó sea en 18G8, se
notó otra vez la necesidad de fundir las dos campa-
nas, así como la del reloj, el que se había colocado en
este interregno, sin que hayamos podido averiguar la
fecha fija ni cuánto le costó al Ayuntamiento.
Dicha necesidad fué causa de que el día 8 de Julio
de 1868 pidiera el Sr. Cura párroco D. Bartolomé Gu-
tiérrez Sánchez, autorización para disponer la fundi-
ción de las campanas, la cual le fué concedida por el
Prelado, en atención á que una de ellas estaba rajada
y las otras no tenían buen sonido. Esta vez no fué ne-
cesario que pagase los gastos el Obispado.
Hizo la fundición el maestro José Marcos Rosa, de
la ciudad de Lucena, en esta provincia, por el precio
de 35 reales arroba, siendo los demás gastos de cuen-
ta de la fábrica y abonando el Ayuntamiento la mitad
de la fundición de la campana del reloj, resultando
después que la parroquia no tuvo que abonar cantidad
HISTORIA DE LA VILLA DB VILLANUEVA DE CÓRDOBA 145
alguna, puesto que la parte que le correspondió se sa-
tisfizo con 3.772 reales y 67 céntimos que legó á la pa-
rroquia el eclesiástico D. Martín Moreno á su falle-
cimiento.
4 ;
* V' '
**
En el año 1848, el Vicario eclesiástico de esta villa,
I). Pedro García Hergo, abrió una suscripción con
objeto de allegar fondos para arreglar el órgano de la
iglesia parroquial que estaba muy deteriorado, faltán-
dole tres registros de lengüetcría que habían desapa-
recido, según manifestaba dicho señor, «con ocasión
de haberse establecido en esta villa una columna de
tropa para evitar hurtos y crímenes que cometieren
las facciones que, procedentes de la Mancha, mero-
deaban por estos alrededores durante la pasada gue-
rra civil, cuya tropa tuvo su retén en la parroquia y
acabó de estropear el órgano».
Encabezó la suscripción el clero, y ascendieron los
donativos á 4.832 reales, con los que se pagó el impor-
te de la compostura del órgano.
Otro arreglo se hizo el año 1894, cuyo costo as-
cendió á 2.000 pesetas, de las que abonó 1.000 el
Ayuntamiento, según acuerdo tomado en sesión de 18
de Septiembre de aquel año.
*
* #
Hemos dicho al principio del anterior capítulo, que
la antigua sacristía estuvo instalada en el sitio que
hoy ocupa la capilla de San José, y vamos á tratar de
la construcción de esta capilla. Tuvo efecto á princi-
pios del año 1907, á expensas de D. Alejandro Martí-
nez Mayorga. cuyo señor, natural de Lucena, en esta
provincia, fijó su residencia en Villanueva de Córdo-
ba el año 1860, teniendo en aquella fecha veinte años
10
146 J U A N OCAÑA PRADOS
de edad y viniendo como sirviente de D. Juan Muñoz
del Valle, también natural de Lucena, que poseía lin-
cas en este término municipal. Encontró franca hos-
pitalidad y logró adquirir una posición desahogada.
La imagen de San José, tallada en madera, que se
halla colocada en el altar de la capilla, es obra del ar-
tífice madrileño D. Ángel Zamorano, y no carece de
mérito artístico. Su costo fué de 3.350 pesetas, y el de
toda la obra hecha en ia capilla ascendió á la cantidad
de 2.411,38, según cuentas que nos ha exhibido el in-
teresado, el cual sigue atendiendo al cuidado y con-
servación de la misma.
Virgen de Luna.
fc.«¡!i.!lll..lllt!l IMH [Link] . : ÍIIIIIMÜ[Link] llullMil.,r!l,jlllll|[Link],,ill!lllli.j|l,,ill!l|l!i,,ill,,illl!lli,„ill„iUI|lulIi»illl i,il!l,illUlll>,il v .•!:I.I!IT!I..1
CAPITULO XXIV
L A V I R G E N D E L U N A
de las prácticas que impone el culto de la
IENTRO
religión católica, no hay, á nuestro juicio, nada
más conmovedor y sublime, que los actos encamina-
dos á demostrar amor y cariño á la Santísima Virgen
María, Madre del Redentor.
Hija amantísima, fiel Esposa y cariñosa Madre, fué
su vida una epopeya del amor.
Son muchos los títulos con que se la conoce y
reverencia en el orbe católico. En Pozoblanco y
Villanueva de Córdoba, ríndesela ferviente culto bajo
la advocación de Nuestra Señora la Virgen de Luna,
teniéndola ambas poblaciones por su patrona y pro-
tectora.
Hemos buscado inútilmente documentos ó datos
que nos diesen á conocer la fecha exacta en que em-
pezó la veneración de la imagen, por lo que tiene que
limitarse nuestra información sobre tan importante
punto á la tradición, la cual está conforme en que la
imagen fué hallada á principios del siglo xv por un jo-
ven vaquero del inmediato pueblo de Pedroche, en una
encina próxima al pozo que hoy existe junto al san-
tuario y que por mandato del Sumo Pontífice se cons-
truyó una modesta ermita, que después fué ampliada
y reformada, cual hoy aparece.
150 JUAN OCAÑA PRADOS
Está situado el santuario en un elevado y pinto-
resco alcor del quinto llamado Navarredonda, de la
dehesa de la Jara y rodeado de elevados cipreses y
corpulentas encinas (pie le dan un aspecto alegre y
poético. Dista unos catorce kilómetros de Pozoblanco
y diez de Villanueva de Córdoba.
Dice¡también la tradición que, una vez construido
Ermita de la Virgen de Luna.
el templo, convinieron los tres pueblos, Pozoblanco,
Pedroche y Villanueva de Córdoba, en que la sagrada
imagen permaneciera una cuarta parte del año en
cada uno, y la cuarta parte restante en su santuario,
y que si alguno no se la llevaba el día que estaba se-
ñalado, perdería el derecho á la imagen, y que así le
sucedió á Pedroche por no haber acudido al santuario
un año en la fecha prefijada. Opinamos que no es
exacta esta versión por dos causas: primera, porque
HISTORIA DE LA V I L L A DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 151
Pedroche tenía ya su imagen predilecta, que era Nues-
tra Señora de Piedras Santas, y segunda, porque
según se leerá en el capítulo siguiente, la ermita fué
construida á costa de una devota de Pedroche, que se
la donó al Ayuntamiento y éste al de Pozoblanco, lo
-cual no hubiere sucedido de haber tenido ó querido
tener participación en los cultos de la Virgen de Luna
el pueblo de Pedroche. Sin embargo, nada asegura-
mos sobre este punto raro.
Lo que sí se sabe de cierto, es que desde hace ya
muchos años se traslada la imagen á Pozoblanco,
invariablemente el domingo de sexagésima, ó sea el
que precede al Carnaval, permaneciendo en dicha po-
blación hasta el día primero de la Pascua de Pentecos-
tés que la vuelven al santuario. Al día siguiente se la
trae á Villanueva, donde permanece hasta el mes de
Octubre, siendo el día señalado para que vuelva á su
ermita, á los ocho siguientes del domingo de Nuestra
Señora del Rosario, que, como es sabido, es fiesta
movible.
El artístico camarín de la Virgen que hay en la
ermita fué construido á expensas de Pozoblanco, el
año 1829.
Dentro del muro que circunscribe y rodea el san-
tuario, hay construidas dos casas, una á cada lado,
destinadas á alojamiento de los cofrades de Pozoblan-
co y Villanueva en sus dos festividades, existiendo,
además, otra que sirve de habitación y albergue al
ermitaño.
En las fechas prefijadas para los traslados, se cele-
bra en la ermita una función religiosa, la cual consis-
te en sacar procesionalmente á la imagen alrededor
del templo y en celebrar misa cantada, habiéndose
predicado algunas veces, aunque esto no es lo general.
Concluido el acto religioso, convídanse mutuamen-
te á un modesto refresco los cofrades de ambos pue-
152 JUAN OCAÑA PRADOS
blos, sin perjuicio de servirse una espléndida comida,
que por lo que á Villanueva se refiere, abona el Ayun-
tamiento, para lo cual consigna anualmente en sus
presupuestos la cantidad necesaria.
Suponemos que, dada la fe y la piedad de nuestros
antepasados, se formaría, tan pronto-como se apare-
ció la imagen, la hermandad dedicada al culto de la
Virgen, hermandad que en ambos pueblos existe, con-
siderándose siempre como una distinción el pertene-
cer á ella. Los estatutos por que hoy se rigen, tanto
la Cofradía de Pozoblanco como [Link] Villanueva, se
formaron en 1877 y fueron aprobados por Fray Cefe-
rino González.
Los hermanos han vestido durante las fiestas de la
Virgen, hasta hace poco, el uniforme de la Cofradía,
que consistía en calzón corto, media negra, zapato
antiguo y una especie de frac, cruzado á la bandolera
por unos cordones de seda, de los cuales pendían los
frascos de pólvora y un espadín. Hoy son muy pocos,
ó mejor dicho, ninguno, los que usan tan típico traje.
Tienen los cofrades la preferencia de poder permane-
cer cubiertos ante la imagen.
Si del primitivo traje han prescindido, no lo han
hecho de la escopeta de pistón, con la que en los
sitios fijados por la costumbre, hacen salvas en honor
de su excelsa patrona. Estas son de dos clases, englo-
badas y crusadas; las primeras se hacen cuando el
alférez abanderado comienza á flamear la bandera;
entonces le rodean los cofrades y principian á dispa-
rar sus armas, hasta que una voz de mando dispone
que la escolta cierre la salva y ésta lo hace á las órde-
del cabo con una descarga cerrada. Las cruzadas
consisten en pasar los cofrades delante de la Virgen
uno á uno, haciendo una reverencia y descargando
su arma. No sabemos de qué procede la costumbre
de usar escopetas en estas festividades. ¡
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 153
Cuando fallece algún cofrade se ayuda a l a familia
á los gastos del entierro y se celebran misas por el
alma del finado.
*
**
El día que se trae á esta villa la sagrada imagen,
es un día de inmenso júbilo para el vecindario.
A las siete de la mañana, un repique general de
campanas convoca á los fieles al templo, cuyas naves
se llenan por completo, y una vez llegado el Ayun-
tamiento, sale esta Corporación acompañada del cle-
ro, de los cofrades y de numeroso público, hasta el si-
tio denominado «El Regajito», precedidos todos de la
Banda municipal, en cuyo sitio despiden á los de la
Cofradía, que se dirigen al santuario.
Desde esa hora hasta las nueve y media, próxima-
mente, no cesan de marchar al mismo sitio personas
de todas clases y edades; unos andando, otros mon-
tados en arrogantes caballos, llevando algunos her-
mosa pareja á la grupa, otros sobre rozagantes mu-
los ó avispados pollinos, y varias familias en bien
acondicionados carros. Todos llevan abundante me-
rienda y repleta bota, y marchan contentos al pinto-
resco sitio de la ermita.
En los alrededores de ésta suelen colocarse pues-
tos de confituras y otras chucherías.
Cada grupo planta sus reales sobre el verde cés-
ped, á la sombra de añosa encina, y después de la
función religiosa, entréganse á toda clase de honestas
diversiones, bailoteando los jóvenes y pasando todos
unas horas alegres y divertidas, confraternizando los
de Pozoblanco y Villanueva, cual es natural que suce-
da, ya que allí los reúne el mismo objeto: festejar y
reverenciar á su Virgen de Luna.
A las dos de la tarde, próximamente, se organiza
la comitiva. Colócase á la imagen sobre las andas y
154 JUAN OCAÑA PRADOS
cubiertas con un hule para que la preserve de los ra-
yos solares, del polvo y, en su caso, de la lluvia, em-
préndese la marcha á Villanueva, entonando cánticos
sagrados y rezando el rosario, acompañando á la ima-
gen el sacerdote y la Cofradía.
Antes de que llegue al pueblo la imagen han llega-
do los expedicionarios, y á las cuatro y media de la
tarde, próximamente, un repique general de campa-
nas anuncia la proximidad de aquélla, saliendo en-
tonces el Ayuntamiento, el Clero y numeroso público
al Regajito para recibirla, llevando en procesión la
imagen de San Miguel. .
Una vez que ha llegado al pueblo, es recibida con
gran entusiasmo, repitiéndose los vivas y las salvas,
y á los acordes de la banda de música es llevada pro-
cesionalmente á la iglesia.
Al siguiente domingo se la saca en procesión por
las principales calles.
En parecidos términos se verifica la llevada de la
imagen al santuario, con la diferencia de que el día
de la venida todos sienten placer, y el de la ida triste-
za, sobre todo en el momento de la despedida.
¡Hasta el año que viene! ¡Quién te volverá á ver,
Virgen Santísima! Estas son las exclamaciones que se
oyen, y allá va la Madre de Jesús á su santuario, en
compañía de sus cofrades y de numeroso, público,
donde á la llegada se la festeja según costumbre.
Quedan descritas, aunque ligeramente, tan gratas
festividades, sintiendo no haber hallado más datos
que los expresados sobre la fecha exacta en que fué
hallada la imagen de la Virgen de Luna, para ser la
esperanza y el consuelo de los fieles de Pozoblanco y
Villanueva de Córdoba.
CAPITULO XXV
P L E I T O E N T R E P O Z O B L A N C O Y V I L L A N U E V A
SOBRE CULTOS Á LA VIRGEN DE LUNA
N el año ele 1589, siguióse pleito entre los Conce-
jos de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba, por
oponerse el primero á que se trajese á esta villa la
imagen de Nuestra Señora la Virgen de Luna, para
celebrar fiestas en honor de ella, fundando esta opo-
sición en que la ermita era de su propiedad exclusiva
y en que los de Villanueva de Córdoba no tenían de-
recho á celebrar más de una fiesta en el santuario, el
día siguiente de traerla los de Pozoblanco, que era en la
Pascua de Pentecostés, después de haberla tenido en
la iglesia de su pueblo, desde el segundo ó tercer do-
mingo de cuaresma, según costumbre antigua.
Dicha fiesta consistía en decir una misa en la ermi-
ta y en sacar en procesión á la imagen por los alre-
dedores del templo, manifestando en su escrito, oque
los diputados y hermano mayor de Pozoblanco por
medio de un sacerdote de dicha villa alcanzan y bajan
dicha santa imagen de su altar y la ponen en sus an-
das, y cuando se empieza la procesión alrededor de la
ermita la sacan fuera de la Iglesia y entregan á los de
Villanueva y en el niesmo sitio la Buelven a colocar
en su altar, sin que los de Villanueva ayan sacado ni
entrado ni quitado ni Buelto a su Altar dicha imagen
en tiempo alguno».
156 JUAN OCAÑA PRADOS
La resolución ó sentencia de este pleito se dictó por
el Dr. D. Cristóbal Mesa Cortés, el día 23 de Mayo de
1590, disponiéndose en ella que los de Pozoblanco
tenían derecho de nombrar y poner mayordomo y er-
mitaño, sin intervención de los de Villanueva y que,
«tanto los de uno como los de otro pueblo podían ce-
lebrar íiestas separadamente en la Ermita, y previa
licencia del ordinario, llevar la imagen al pueblo con
la decencia y acompañamiento necesario y que con
la misma la tornen á traer a dicha ermita, sin que ni
uno ni otro concejo pueda poner ni consienta poner
contradicción alguna, só pena de excomunión mayor
y de cincuenta ducados de oro y que el Concejo, ltexi-
micnto y vecinos de Villanueva, puedan hacer y cele-
brar en la Hermita con el Vicario receptor y clérigos
de la dicha Iglesia de Villanueva, las ñestas eme por
su deboeion quisieren hacer y celebrar en cualesquier
día en que no sea en los dias y tiempo que el dicho
Concejo y vecinos de Pozoblanco lo hizieren y zelebra-
ren, sino en otros fuera de aquellos de manera que
no se encuentren a hacer y zelebrar las dichas fies-
tas ambos en un dia».
No estando conforme Pozoblanco, pidió por escri-
to de fecha 9 de Julio de 1591 que se reformase dicha
resolución, puesto que basándose en ella, «procuran
los de Villanueva ganar un Mandamiento y so color
del, impedir y perturbar la posesión de Pozoblanco
de manera que siempre les impide y perturba y
ahora señaladamente a llevado y tiene en la dha villa
de Villanueva la dha Imagen dejando la ermita y casa
sola y han pasado muchos dias solemnes como las
festividades de Sn Juan San Pedro y otras muchas
donde suele ha ver concurso de gentes así de la villa
de Pozoblanco como de otras partes». Y suplicó que
se mandase al Concejo de Villanueva «que vuelva la
Imagen a su casa y que de aqui adelante no la pueda
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 157
sacar hasta que el Concejo de Pozoblanco haya traído
y cumplido y gozado de la posesión a lo menos sin le
requerir primero».
El Sr. Provisor general de Córdoba, mandó que se
guardara, en un todo, lo dispuesto en la anterior sen-
tencia, y que dentro de tres días llevasen los de Villa-
nueva en procesión con solemnidad la imagen de
Nuestra S e ñ o r a de Luna á su ermita, bajo apercibi-
miento de una considerable multa y otras penas.
Así debieron transcurrir cerca de cien años, sin
incidente alguno lamentable, por masque, desgracia-
damente, no debió existir la mejor armonía entre
ambos pueblos, los cuales volvieron á litigar con
tesón, desde 1861 á 1865, por un hecho bastante vio-
lento que vamos á dar á conocer; y para ello, nada
mejor que copiar al pie de la letra, los principales
escritos que las partes presentaron en el litigio y la
resolución del pleito.
Querella d e P o z o b l a n c o .
Juan Ruiz Aragonés en nombre de Bathme, Muñoz Urbano
vecino de la villa de Pozo-Blanco, Síndico y Pror. general del
Concejo Justicia y Reximiento de dha villa y del Licenciado
Juan López, de Lucas Presbítero y Cura de la Parrodrial de
dha villa Mayordomo y hermano mayor de la Hermandad y Co-
fradía que sirve en la Hermita de Ntra. Señora de Luna, sita en
la Dehesa de la Jara en aquella via y forma que Mexor Puedo
y aya lugar de derecho me querello grabe y criminalmente ante
Usia del Cura Diego Cavallero del Licenciado Agcnjo y del Li-
cenciado Cámara y de los Alcaldes ordinarios y de Pedro de
Contreras escribano y de todos los demás que resultasen guipados
vecinos todos de la villa de Villanueva de Cordova y con permiso
lo necesario^Digo que el dho Concejo de la villa de Pozo-Blan-
co y sus vecinos tiene por suya propia la dha Hermita en que
esta colocada la Imagen de Nuestra Señora de Luna por haberla
fabricado a su costa y a esspensas por mas tiempo de doscientos
158 JUAN 0CAÑA PRADOS
años y para que este cuidada mi parte nombra hermano mayor
y administrador de sus bienes y Renttas y en todo este tiempo
a tenido y Posehido la dha Santta Imagen y trasladóla en sus
necesidades y afliciones con el aparatto y decencia devida a la
dha villa de Pozo-Blanco sin que otro Concejo ni villa ni parti-
cular aya tenido ni tenga derecho Alguno a la Santa dha Imagen
ni su Hermita ni poderle sacar della como es público y notorio
y siendo esto zierto que los dichos querellados con poco temor
de Dios y de su madre Santisima con grande irreberancia a la
Santa Imajen, que la representa de caso pensado y premeditta-
do junttaron mas de cientto y cinquentta hombres con arcabuzes
y otras Armas ofensivas y defensivas y vinieron con gran tu-
multo á media noche del dia veintte y siette del mes de Mayo
pasado de este presente año y se llevaron dha Imajen a dha vi-
lla de Villanueva poniendo quatro guardas que alli asiste en di-
,c
cha hermita porque no viniese en dar cuentta á mi p. en cuyo
echo de violencia an cometido grave delito de despoxo dando
tc
ocasión a que mi p. y sus vecinos se pongan en Arma para re-
peler el agravio c injuria que se la echo privando de dha San-
ta Imajen que la an tenido y Posehido y tienen como cosa
suya propia; y si a este despoxo y Rapto cometido con ttanta
fuerza y violencia de noche y a ora extraordinaria no se pone
luego e ynstantaneamente Remedio, han de resultar muchos in-
convenientes y attodos seovia conque se paga dha Santa Imagen
en la Hermita y lugar donde estaba colocada, y para ello —Pido
y suplico á Usia mande servirse de despachar audiencia con
comisión Basttante para que haga información de lo contenido
en esta querella de que mi partte ofrece información y que cons-
tando por ella ser zierto lo que en ella se Refiere se proceda con
excomunión y zensuras y los demás Remedios que hubiere lu-
gar de derecho conttra todas las Personas de cualquier estado y
calidad que sean y que tubieren dha. Santa Imajen para que
la enttreguen y lleven con la decencia y solemnidad devida a
dha Hermita y lugar donde estaba puestta y colocada todo á
costta dé los Culpados y executado esto como lo Pide la natura-
leza de esta caussa y se traygan Presos á la Cárcel de este Palacio
episcopal todos los clérigos que resultaren culpados y echo pro-
testa mi partte Proseguir en ella para que todos los Reos sean
Casttigados condignamente conforme la gravedad de este deli-
HISTORIA Di: L A VILL.V D E V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA lf)í>
to y pedir mi parte todo lo que á su derecho convenga, pues es
Justicia que pido con costas y para ello Juro en forma que esta
querella no es de malicia. Otro si presento el Poder de la Par-
te =Juan Ruiz Aragonés=Licenciado Don Juan de Villarán
Hamirez.
A dicha querella contestaron los de Villanueva
con la petición siguiente, firmada en 1 de Julio de 1681:
Juan de Cañasberas en nombre del Concejo, Justicia y Re-
ximiento de Villanueba de Cordova de quien presento Poder en
Pastante forma y en nombre del licenciado Diego Garcia Cava-
UeiO y de Martin Garcia Pulido, Juan Garcia Ajenjo, Bartho-
lomé (luttierrez Toril, Don Bernardo Moreno de Pedrajas Presvi-
tero y de Martin Muñoz de la Cámara Alcalde ordinario, Pedro
de Contreras escrivano Publico y Benito Gómez de Heredia, ve-
cinos todos de dha villa, en la causa que se ha querido introducir
á Criminal por el Concejo y Reximiento de la villa de Pozo Blan-
co y sus vecinos por haver llevado mi parte á nuestra Señora de
Luna en procesión desde su hermita que está en la deesa que
llaman de la Jara que es de término común, á Villanueba de
Cordova para hacerle fiestta en ella, como lo tienen de uso y cos-
tumbre de tiempo ynmemorial aquella parte y de tanto que me-
moria de ombre no es en contrario=Digo que ha llegado á noti-
cia de mis partes que se á despachado nombramiento para que
parezcan personalmente en esta Ciudad las personas declaradas
en esta Petticion para el efecto de tomarle sus condiciones y Pro-
ceder criminal mente en dha. causa la qual se ha de declarar por
zibil y en ella oir á mis partes por Procurador hastta sentenciar-
la definitibamente por lo General y siguiente y a llegado en que
me afirmo, lo otro porque la causa que está Pendiente contra mi
Partte, se dio principio a ella por querella del Concejo y Rexi-
miento de Pozoblanco y sus vecinos y no son partes lexítimas
para seguir dho. juicio por que por ningún Títtulo pueden impe-
dir que mi Parte hagan fiestas en dha Hermita de nuestra Se-
ñora de Luna, ni que la lleven en procesión á Villanueva de
Cordova quando sus vecinos tienen necesidad del alibio en sus
necesidades espirituales y temporales y se hallan en quietta po-
sesión de tiempo inmemorial de dhas. fiestas y de llevar la
160 JUAN OCAÑA PUADOS
Santa iraajen en procesión á dha villa y asi por los contrarios
no pueden ser molestados ni perturbados en dha. posesión—Lo
otro porque para que se proceda criminalmente debe de haber
cuerpo de delito y mis partes no han cometido alguno por ha-
ver llevado dha Santa imagen de nuestra Señora á 'Villanueva
en procesión pues tienen Justicia y derecho ziertto para ello por
ser constante en el echo que habiendo Pretendido Pozo Blanco
lo mismo (pie aora inttentta por los años de quinientos y ochen-
ta y nuebe y nobenta se siguió pleyto en contradicttorio juicio
en este Tribunal y después de haberle sustanciado el pleyto en
el se pronuncio sentencia declarando en ella tener Villanueba
de Cordova derecho y acción para hacer sus fiestas en dha her-
mita en los dias que quisiere y para llevar la imajen de nuestra
Señora á Villanueba de Cordova y asi constará de la misma
renitencia que pretesto presentar y el que usa de su derecho no
comette delito alguno, por lo cual faltan los méritos para lo cri-
minal=Lo otro porque quando á mis partes no asistiese Justicia
tan notoria, para Proceder criminalmente se había de haber jus-
tificado que mis parttes con dolo y con fin de gustar dha Santa
imajen la havian sacado do su hermita y siendo ziertto que el fin
que tubieron para llebar dha Imajen fue el de hacerles fiestas
solemnes, de este fin no se puede sacar culpa por haver trattado
en el del mayor culto y Reverencia de Maria Santisima.=Lo
otro porque la parte contraria Para inttenttar dho juicio supone
ser patrono de dha Hermita con el supuesto de haverla funda-
do, lo que es inzierto: Porque dha Hermita de tiempo inmemo-
rial y de tanto que memoria de hombres no es en contrario,
esta fundada y levantada en dha Dehesa de la Jara que es de
termino común y no propio ni Pribatibo de la parte contraria,
que fue fabricada la Hermita por una mujer debola natural de Los Pe-
droches y colocada en ella la Santa imajen y se la cedió á la misma vi-
a
lla de Pedroches y haunque esta la dio á la V. de Pozo Blanco y
se Reedificó ó ensanchó por ella no adquirió dominio, Que en
dha dehesa de la Jara ninguno de los comuneros puede adqui-
rir más derecho que los otros y en quanto haver Reparado dha
hermita también proceder con incertidumbre porque para sus
Reparos y obras an contribuido todas las demás villas que tie-
nen intereses y comunidad en dha dehesa y de Presentte á la
persona que asiste en dha hermita de comunidad de dichas vi-
HISTORIA DE L A VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 101
lias se le señala en dha dehesa para subsistir parte de aprobe-
chamiento de ella en el fruto de la vellota y quando Villanueba
de Cordova concurre en parte al Alimento del Santtero así en
parte de la dehesa que ella asigna como en las limosnas que
pide y junta en dha villa, bien se dexa entender que dha Er-
mita es de Comunidad y Pozo Blanco no tiene en ella mas dere-
cho que el Poder hacer sus fiestas en conformidad de las que hace
la villa nuestra Parte -Lo otro porque también es Constante
verdad (pie en Villanueba ay cofradía fundada con Estatuttos y
reglas aprobadas por los Señores Ordinarios que se sirve en dha
Hermita y en la Iglesia de Villanueba con fin de zelebrar fiestas
á nuestra Señora de Luna y todos los años de consentimientto
de los Cofrades se elije un hermano mayor y Oficiales que jun-
tan las limosnas y lo que procede de ellas se gasta en el mayor
culto de dha Santa imajen=Suplico á Usia mande declarar di-
cha causa por zivil y oir á mi parte por Procurador sobre que
formo Articulo y en el pido expresa determinación ante ttodas
cosas y de lo contrario omisso ó denegado ó que se omittiere y
denegare y de proceder en dha causa sin haver determinado
dht>. Artticulo, pretestando la nulidad y otro devido remedio
ablando con el devido respetto, apelo ante Su Santidad y alli lo
puedo y con derecho devo y Protesto el Real auxilio de la fuer-
za y lo pido por testimonio Justicia y costas=-Otrossi: Para que
conste que á mi parte asiste notoria Justicia para hacer fiestas
á dha Santa imajen en su hermita y para llevarla en procesión
á Villanueba de Cordova sin consentimiento ni licencia del Con-
cejo de Pozoblanco, por estar asi determinado por pleyto se-
guido en contradicttorio juicio que con citación de la Parte con-
traria se libre mandamiento compulsorio para que el nuestro
Archivista Busque en el Archivo un Pleyto entre ambas Villas
se siguieron sobre la misma racon, el qual tubo principio en el
año pasado de quinientos y ochenta y nueve y se determino en
el de noventa y habiéndole aliado de á mi parte Testimonio en
Relación de dho. Pleyto insertando en el á la letra la Senten-
cia pronunciada en el y del cual no se apello por ninguna de las
partes; y asi mismo de la petición que esta á continuación de
dicha Sentencia donde la villa de Pozo Blanco pidió en ella que
la Santa imagen que estava en la Iglesia de Villanueba de Cor-
dova se volviese á su Hermita para que hiciesen sus vecinos de
i
162 JUAN OCAÑA PRADOS
Pozo Blanco sus fiestas del qual testimonio hago Presentación
con el Juramento en forma, Pido ut supra <= Juan de Canas-
beras—
Siguió su tramitación el pleito y en 26 de Mayo de
1633, dictó auto el Licenciado D. Antonio Maldonado,
Monje Racionero de la Santa Iglesia de Córdoba y
Provisor y Vicario general de ella y su obispado,
ordenando que se cumpliera cuanto se dispone en la
sentencia de 23 de Mayo de 1590.
Pozoblanco no se conformó con este auto, y eleva-
das las diligencias del pleito al Arzobispado de Toledo,
el Juez Metropolitano, en 9 de Junio de 1634, dictó
sentencia, expresando en ella que, «porque la devo-
ción de la Santa Imagen de Nuestra Señora de Luna
no se entibie, antes se enfervorice en los corazones de
los vecinos de dhas villas y entre ellos se conserve y
una toda amistad, paz y quietud y evitar en adelante
todos disgustos, cuestiones y embarazos»; aprobaba
en todas sus partes el auto del Sr. Provisor. En cuan-
to á las costas, dispuso que, «en conformidad del auto
de la Cnancillería se despachase comisión al Vicario
de la villa de Torremilano, para que procediese por
zensuras y el dho. concejo de Pozoblanco las pagase al
de Villanueva por ser justo á derecho».
Tampoco estuvo conforme la villa de Pozoblanco,
y, en su consecuencia,- seelevó el pleito á la Nunciatu-
ra, y vistos los autos por el Excmo. Sr. Cardenal
Milini, Nuncio y Colector general apostólico, en estos
Reinos de España, confirmó en tres de Febrero de
1685 la sentencia dada por el Sr. Juez Metropolitano,
que á la vez confirmó la dada por el ordinario de
Córdoba, de la que antes hemos hecho mención, y
mandó á la vez que se despachase carta ejecutoria;
el pie de la cual es como sigue:
on
<^Por tanto en execuz. y cumplimiento de lo que dho es
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 163
,cs
mandamos dar y dimos las prese. por las quales y la autori-
li
dad App." á nos conzedida de que en esta p . ussamos exorta-
mos Requerimos y siendo necesario mandamos en quanto á los
dhos Arzobispos, Obispos en virtud de Santa obediencia y so
pena del Entredho é ingreso de sus Iglesias y de cada mili duca-
63
dos aplicados para gastos de la Reverenda Cámara App. = Y
en quanto á los demás Juezes y personas contenidas en la cabeza
1s ca
de las prese. so pena de Escomunion m." App. y de cada
quinientos ducados aplicados según dho es que siendo Requeridos
cs M e a
con las prc3t. ó quaq. lo fuere porq. de la dha V. de Villa
Nueba de Cordova y demás sus consortes las azeptem y azepta-
10
das en su execucion y cumplimien. bean las dhas tres deter-
minaciones conformes de uso insertas y las guarden, cumplan y
executen y las hagan guardar, cumplir y Executar en todo y
por todo como en ellas se contiene, llevnadolas y haziendolas
011
llevar á su pura y debida execuz. con efecto que para todo ello
y lo á ello anejo y dependiente les damos poder y comisión en
forma y á cada uno in solidum con facultad de Excomulgar y
Absolbcr, Poner Eclesiástico, Entredicho y Zesazion Adivini y
siendo necesario imbocar el Auxilio del brazo seglar. Dada en
Madrid á dos de Marzo de mili seiszientos y ochenta y zinco
d0
años=Joancs Antonius Liberatus, Auditor=Por m. de su
3
Era. Balthasar M. Montero.
Esta sentencia fue notificada en forma; y desde
entonces sólo hay noticias de que, ambos pueblos,
están unidos en la devoción de la Santa imagen, ha-
biendo desaparecido las luchas que antes sostuvieron,
reinando, en bien de ellos, la paz y armonía que se
aconsejaba en la sentencia del Juez Metropolitano.
CAPITULO KXVI
DOS INCIDENTES OCURRIDOS EN LA COFRADÍA
DE LA V I R G E N D E LUISA
0 8 e s c r
^% ^ o s que ;í continuación se copian literal-
mente, reftéreose á dos hechos de poca impor-
tancia, pero curiosos por los datos que contienen.
Peñérese uno á las exigencias de un cofrade rico,
que debió ser algún cacique de los que tanto abundan
en todo lugar y tiempo, queriendo imponer sus capri-
chos; y el otro incidente, trata de los abusos que co-
metían los cofrades y el derroche de gastos que anti-
guamente se hacía en el santuario de la Virgen de
Luna el día que se traía la imagen al pueblo.
Copia literalmente.
J11.'»" 8.'
me 1 a va
«Bar. de Luna V.™ de la V. de V.» nueba de Cor. con el
r
ma. Respeto y mnildad á la ovediencia do V. S. I. y puesto á
sus pies digo, que siendo uno de los cofraes privilegiados en la
de nuestra Señora de luna que se sirve en esta parroquia, asi
c
por la distinción de mi calidad y empleos q. egercido en esta
república como también por aver osequiado con el esmero po-
sible á mis fuerzas á la misma Señora en las funciones que por
tres veces han sido de mi cargo. Con todos estos motivos y lo
que mas con el deseo que tengo de proseguir en el mismo animo,
barias personas con conocida enemiga quisieron expelerme abra
tres años de confraternidad, en cuio tiempo no tube por con-
166 JUAN OCAÑA PRADOS
veniente tomar recurso por no aserio contra la perzona de
,:o
D" Fran. Marz. Moreno, Cura desta parroquia y el qual devien-
do mirar á la paz pública que deve ynfundir el Celo Christiano
que corresponde á su estado y empleo suszito los ánimos de Al-
gunos Cofrades en la ocasión referida y no contento con averme
dado esta desazón y quando los mismos cayos ó piotres de dha
ermandad casi forzosamente me ynvitaron á yncorporarmc en
la Soldadesca y demás actas de la cofradía en el presente año
Conzitando de nuebo el dho cura los ánimos de algunos cofra-
des pudo conseguir, por estos de los de mayor batimento el
(!
q. se me yziese saber no concurriese á las funciones de la rreferi-
da cofradía. Me es mui sensible proponer á V. S. I. el motivo de
mi queja asi á el referido cura quando en vez de ser de su oficio
mediar, sozegar quitar qualquiera ocasión de discordia entre los
convecinos, las fomenta contra mi en este particular, sin moti-
vo alguno pudiendo este asunto tener malas consequencias por
los aliados que ay por unas y otras partes y asi sin que sea Bisto
tomar recurso que no deva espero y suplico á la veninidad
de V. S. I. se sirva por el medio que le parezca mas oportuno con-
tener el animo é intención torzida que contra mi tiene dho. cura
nos
amonestándole no siembre discordias entre sus her. y los que
singularmente le reconocen por sus ovejas mandando que de
nuevo se me aliste en dha. cofradía sin que sea nezesario baler-
me de otro recurso para vindicar el onor que me á procurado
quitar con estos movimientos el nunciado Cura, cuia persona no
por este acadezimiento procuro desacreditar y si solo que V. S. I.
se diñe el tomar el albitrio que guste para rremedio de estos da-
ños y vindicar mi onor
(
Así lo espero de V. S. I. cuia ynportante persona q. 'e Dios los
s s a
m. a. que deseo. V. Nueva de Córdoba 11 de Octubre de 1773.
Señor.
B. 1 P. de V. S. I.
B a r t o l o m é de Luna.
El S r . Obispo mandó al Vicario de esta Iglesia
parroquial que informase sobre el contenido del ante-
rior memorial lo que se le ofreciere y pareciere,
dando razón de todos los particulares que comprende,
y lo verificó en los términos siguientes:
HISTORIA DE - A VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 167
111.™
1
Señor. Barch.* de Luna, contenido en el adjunto mem. fue
expulso de la Cofradía con general aprobación de los cofrades á
presencia de todos por no quererse sugetar á las constituciones
s
ni pagar la multa de seis rr. que devio, en lo que no tuvo parte
el cura ni lo supo ni piído saber hasta después, i á los tres años
de su expulsión cumplidos en el presente mes en ocasión de una
de las funciones de dha cofradía se presentó dho. Luna ad-
mitido por tres de los cinco que tienen la acción a quienes
10
pudo persuadir por ser labradores sencillos sin conocim. de lo
que podía ocasionar con esta novedad, i aqui fue donde el cura
tos
por evitar los grandes inconben. que se podían ofrecer dijo que
no se perturbase la función y que acabada se podía tratar de
dha admisión en lo que procedió con madurez i consejo.
El Luna tiene pocos que le quieran, el á dado harto que sen-
tir á muchos sin razón ni justicia, es quimerista y mal intercio-
nado i sin otra distinción ni calidad que la de tener muchos cerdos
r
frase que usaba el IÍl.»">S. Barcia antecesor de V. S. I. por no
aber en esta villa otras noblezas ni hidalguías ni maiorazgos que
aver juntado bien ó mal algunos mas bienes de fortuna que los
otros. Luna los tiene ia gastado mui bien en obsequio de N. S. de
Luna i en servicio de la cofradía, circunstancia que se deve tener
presente y atentas todas me parece será lo mas acertado que se
proponga su deseo á toda la cofradía i voten todos i se este al
maior número insertando en las constituciones esta para lo succe-
sibo i todo de mandato de V. S. I.
Líbrenos Dios de que sea necesario contradecir ó oponerse al
gusto de qualquiera que caerá un nublado de quejas i se tirará
á la fama del mas justificado. Tan lejos á estado el cura de turbar
la paz en esta ocasión que antes miro a ella i asi á sucedido. Me
c
consta que le enbio á decir al Luna q. pagase la multe que devia
i seria admitido, pero esta el empeño de este en serlo sin pagar.
No á tenido otra, cosa que objetarle al cura, que no se le quedara
en el tintero si lo tubiera i del presente cargo está justificado
t0
q.<" es q. puedo i devo informar a V. S. I. cuia vida guo Dios su
s e
m, a.* Villanueba de Córdoba i Dic. 2 8 de 1773.
111.»° Sr.
mo 1
B. L. P. de V. S. 1. su m verd.° sub.° i af. cap/
Joseph López i Zerro.
168 JUAN OCAÑA PRADOS
No lie podido- encontrar dato alguno por el que
pueda saberse cómo terminó esta cuestión, aunque
es lógico suponer que el cofrac privilegiado, como se
nombra en el memorial, sería admitido y quedaría
vindicado su onoi\ tanto por la distinción de sa calidad,
cuanto por la más contundente razón de tener muchos
cerdos, como acostumbraba decir el buen Prelado
Sr. Harria, si ha de creerse lo e^ue manifestó el Vi-
cario Sr López Zerro.
Y copio la segunda solicitud»
111.'"° [Link]
Señor
co
D." F r a n . Martínez Moreno, Comisario del S.'° Oficio, do
1
la Inq." Cura de Parroq. de esta V.» Capp." de la Hermandad
a ia n
y Soldadesca de N. S . de Luna, D. Fran.™ Martínez Moreno
Alcalde ordinario y Ant° Moreno Serrano, Diputados de dicha
1 , 1c
Soldadesca Bar. Snz Pesquezo, Capitán, Isidro Miguel de Bacas
Alférez y J u a n Misas, Sargento della puestos á los pies de V. S. I.
con el mas profundo respeto, hacemos saver á V. S. I. que siendo
a
el instituto de esta Soldadesca, obsequiar á esta S.' Imagen, es-
c ía
pecialmente, en los tránsitos q. hace de su S. Casa y Hermita
a a
•á esta v. en donde, en su casa y en la de la v. de Pozoblanco,
10
[Link]. cada Quadrimestre del año, por pleito gana-
e
do en Juicio Contradictorio, cuio tránsito q. es de dos leguas de
camino, se haceen Procesión, y q.° dándose en estos dias por los
tres oficiales que al presente lo fueren, de comer á toda la Com-
c
pañía, q. se compone de noventa hombres, una comida esplén-
dida, en que, se han experimentado en estos últimos años, nota-
bles despilfarres y desaciertos. Como llevar los Soldados á otros
convidados, ocultar las abes ó otras presas bandolas en Serville-
tas de las mismas Mesas con perdida de uno y otro, y querer cada
uno que á él se le sirva el primero, y sin la menor falta, como si
para cada uno se huviera de poner u n Cocinero y Sirvientes, y
otras cosas semejantes, q.° se pueden esperar, y temer de hom-
d
bres, q.e se dexan llevar de la pasión, y mas q. " nada les gusta
c
y beben demasiado de q. se siguen vastantes desaciertos, desa-
zones, y los pobres oficiales quedan abochornados, después de
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 169
quedar perdidos, por animarse á gastos q.° no pueden, por el
e e e
q. dirán. Pareciendonos q. no les será molesto el q. cada uno
e do
lleve de su casa, q. comer (como se acostumbra q. de aqui al
ra ta
fin del Quadrimeste se lleva la S. á su S. Casa) y q.e la presen-
te coiuntura es la mejor, por haver hecho todos la fiesta este dia.
Deseando obiar dhos incombenientes y el que nadie se pueda
e
•oponer á esta ntra resolución, q. nos parece arreglada, hemos
resuelto=8uplicar á V. S. I se sirva librar un Despacho quitando
e
dha. comida y gasto, y q. se den por cumplidos dhos Oficiales
e a
con el refresco q. tanto alia en la Hermita como en la V. des-
e
pués s e acostumbra dar. Es favor q. esperamos de la arreglada,
s
conducta de Y. 8. 1. cuia importante vidague Dios m. a. s
;1 l)a
V. nueva de Cord. y Febrero 17 de 75 a\=Siguen las firmas.
El Sr. Obispo quiso conocer la opinión del Vicario
de esta Iglesia y le ordenó que informase el escrito, lo
•cual hizo en los siguientes términos:
nM
«íll. > Sr.=Es muy cierto i verdad todo lo que el adjunto
1
mem. expresa, i digno de remedio el desorden de los cofrades,
haviendo el Consejo avrá tres años (á mi parecer) pedido relación
de las Cofradías de esta Parrochia i sus gastos, esperábamos que
reformase asi los gastos de esta como los de otras, que han lle-
gado á tal punto que seria sin duda mas del servicio de Dios
N. S. abolir tales Cofradías que Mantenerlas en tales términos;
pero siendo obra grande i de que suelen seguirse inconbenientes
de consideración destruir usos i costumbres antiquadas me pare-
ce lo mejor, que no dé providencia alguna V. 8.1. por a ora hasta
1
que tengamos el consuelo (y si su Mag.' nos dispensa esta dha.
dando salud y fuerzas á V. 8. I.) de verlo en esta villa i entonce
informado de todo remediar lo que convenga i quizá avria ia el
Consejo proveido en el caso; i si V. 8. I. quiere atender esta su-
plica para evitar quejas, murmuraciones i algún motin en oca-
sión que los soldados se hallan con escopetas y espadas en bis
manos mande que dha. representación haga toda la Cofradía
tes
para lo qual los 8upp. podrán ver á los crínanos i juntos ó se-
parados traten i firmen su pretensión i el que no lo sepa hacer,
otro en su nombre i e q.'° puedo i devo informar á V. S. I. cuia
r s
A ida gue D. m. a." Villanueva de Córdoba i Abril 14 de 1775.=
170 JUAN OCAÑA PUADOS
d
111.™' Sr. B. L. P. de V. S. 1. su m, ver. ° i af.™ 8ub.«° y Cap."
=Joseíh López i Zerro.
Al margen hay una nota en la que se dice:
r
«S. la consavida función es el día segundo de Pascua de
pentecostes.»
Debió resolverse el incidente, encargándose el
Ayuntamiento de sufragar los gastos de la comida,
como hoy sucede, é indudablemente se conseguiría
que hubiese más formalidad en la fiesta, evitándose
los abusos denunciados; además, debió disponerse
que se celebrase también la festolina el día en que
se llevase la imagen al santuario, pues antes — según
expresa el escrito—cada cual comía loque de su casa
llevaba.
CAPÍTULO XXVII
MAESTROS D E ESCUELA EN EL SIGLO XVIII
M SCASAS son las noticias que vamos á dar en este
capítulo, respecto á Instrucción pública, du-
rante el citado siglo, por no haber encontrado más en
los libros capitulares. En ellos se trata, muy de tarde
en tarde y con bastante concisión, de tan importante
asunto.
El primer dato que hemos encontrado es uno de
fecha 10 de Septiembre del año 170-1, por el que se
viene en conocimiento de que era por entonces maes-
tro de escuela I). Francisco de Contreras, á quien pa-
gaba el Ayuntamiento 400 reales al ano por enseñar á
leer y escribir á los niños de esta villa.
Después, en el Cabildo que el Concejo celebró el
día 24 de Junio de 1712, ó sea ocho años después, se
hizo constar copie el maestro de escuela Antonio Ho-
mero había manifestado que no se podía mantener
con su profesión, puesto que la mayoría de los padres
de familia no le pagaban el corto estipendio que se
acostumbraba, por la suma pobreza de muchos de
ellos, por lo que solicitaba se le señalase alguna (aja-
da para poder permanecer cu (lidio oficio». Hecho car-
go el Concejo de esta petición, y considerándola justa,
acordó que se le dieran 150 reales por un año, que
principiaría á contarse desde aquella fecha, y «que en
172 JUAN C-CAÜA PRADOS
el caso de que se experimentase el buen cumplimien-
to de su obligación, se acordara en el año siguiente lo
que más conviniese, mirando por el bien público».
Transcurrido que fué el año de prueba, no debió
ser ésta mala, porque en 23 de Junio de 1713 se seña-
ló en la relación de gastos del Concejo la cantidad
de 400 reales de salario anual para los dos maestros
de escuela. Es .decir, que además de aumentar el
sueldo al D. Antonio Romero, se subvencionaba;! otro,
cuyo nombre no se expresa.
No vuelve á tratarse de este asunto en los libros
de sesiones, hasta (pie en la celebrada el día 1(3 de Sep-
tiembre de 1725, on vista de lo poco que la instrucción
adelantaba, se acordó «que atento á que los maestros
de escuela de niños de esta villa son de ninguna inte-
ligencia ni habilidad paca enseñar, do que resultan los
graves perjuicios que se dejan considerar, faltando
los principios; busque la villa, mirando el bien común
de sus vecinos, maestros de escuela de las circunstan-
cias que se necesitan, dándoles, en caso necesario, los
partidos que tuviere por conveniente».
Indudablemente debió mejorarse algo la enseñan-
za y debieron ser otros los maestros, porque en los
años sucesivos se les aumentaron los sueldos á 250
reales y no vuelve á producirse queja alguna sobre el
particular.
Trece años y medio después, ó sea en 8 de Abril
de 1739, se acordó pagar, como ayuda de costa hasta
que no se determinara otra cosa, 300 reales vellón al
año á 1). Antonio Martín Rodríguez, maestro de Gra-
mática, para enseñar á leer á todos los muchachos de
esta cilla que quisieren ser enseñados: con facultad de
que cobre de ellos: un real cada mes y un cuarto cada
sábado, á los de primeras letras, y á los de gramáti-
ca, ocho reales y el cuarto del sábado. A 1). Juan Po-
zuelo Carmona, Clérigo, Capellán y Maestro de prime-
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 17^
ras tetras, 200 reales, y á Mareos de Contreras, 100
reales, debiendo cobrar además ambos un real al
mes á los niños y el cuarto del sábado, como de cos-
tumbre
Pasan veinticuatro años sin que en los libros capi-
tulares aparezca consignada noticia alguna sobre en-
señanza, hasta que en 1763 aparece una bastante gra-
ta, ó sea que so otorgó escritura por plazo de nueve
años con el maestro D. Miguel Huertas y Pedrajas, se-
ñalándole 1.100 reales de sueldo anual y que cobrase
el consabido cuarto del sábado á cada niño que leye-
re, dos al que escribiere y diez maravedises al que
contare.
Este importante aumento de sueldo se hizo por
creer que el maestro reunía condiciones especiales
para la enseñanza. No debió equivocarse el Concejo
al abrigar esa creencia, y lo prueba el hecho de que
al terminar los nueve años del contrato se prorrogó
por otros nueve y so hizo constar en el acta de la se-
sión donde aparece este acuerdo, que tanto el Concejo
como los vecinos estaban muy conformes y satisfe-
chos del buen comportamiento del maestro y del re-
sultado de la enseñanza.
Debió fallecer tan buen señor antes de que termi-
nase el plazo de la prórroga, y decimos esto, porque
á los seis años, ó sea en 1778, aparecen consignadas
en la relación ó presupuesto de gastos del Concejo, tres
partidas para sueldo de otros tantos maestros, y ya no
figura entre ellos D. Miguel Huertas Pedrajas. Los nom-
bres de estos funcionarios y el sueldo asignado á cada
cual son los siguientes, como puede verse en el capí-
tulo que trata de los bienes de Propios y sus gastos.
D. Juan de Pedrajas, preceptor de Gramática, 600
reales.
D. Bartolomé Ruiz Pedrajas, maestro de primeras
letras, 1.100 reales.
174 J U A N OCA Ñ A PRADOS
I). Miguel Sauz Huertas, maestro de primeras le-
tras. 1.01)0 reates.
Como se comprende por los anteriores datos, la
enseñanza primaria estuvo bastante descuidada du-
rante los dos primeros tercios del siglo xvni, toman-
do en cambio algún incremento desde 1763en adelan-
te; desde cuyo año hubo tres escuelas y los sueldos de
los maestros se aumentaron lo suficiente para que [lu-
diesen vivir con alguna holgura. Así lo creemos en
razón á que, en aquellos tiempos, eran menores que
hoy las necesidades de la vida y las de la sociedad, y
el p r e c i o de las subsistencias infinitamente más bara-
tos, no siendo exagerado suponer que con un sueldo
de 1.100 reales se podía pasar más desahogadamente
que hoy con el de 1.103 pesetas. Esto sin contar con
que el sobresueldo de los profesores, ó sea la cuota
mensual (pie pagaban los niños y el cuarto del sába-
do, ora también de relativa importancia.
Rsto no quiere decir que la enseñanza estuviese en
su apogeo, ni «pie lo que en ella, se gastaba fuese sufi-
ciente para las exigencias de una regular instrucción
en este pueblo, pero sí que algo se atendió á su mejo-
ramiento.
CAPITULO XXVIII
MÉDÍCÓS KN EL SIGLO XVIII
B EBDE el año 1696 al 1733, ó sea durante 37 años,
ejerció sin interrupción alguna el cargo de Mé-
dico titular de esta población. 1). Pedro de Robles, que
á más de Médico era Clérigo y Subdiácono, teniendo
señalado un salario anual cerrado de o 000 reales, por
curar de balde á todos los enfermos vecinos de esta
villa, salario que cobraba con mucha dificultad, pues-
to que, un año sí y otro no, tenía necesidad de recla-
marlo; y aunque siempre le dieron buenas palabras
no fueron cumplidas todas las veces.
En 1705 quiso hacerle competencia un tal D. Pe-
dro de Luna, que contaba con el apoyo de algunos
ediles, entablándose entre los partidarios de uno y
otro Médico un pleito que al fin transigieron por
medio de convenio sometido á la aprobación del Ex-
celentísimo Sr. Marqués del Carpió —señor, como ya
hemos dicho, de las siete villas de los Pedroches—
que lo aprobó por orden firmada en Madrid á 16 de
Marzo de 1700, favoreciendo con este arreglo al don
Pedro de Robles, según queda ya expresado en otro
capítulo de este libro.
Esto dio como resultado, que I). Pedro de Luna
abandonase el empleo al siguiente año, puesto que
con 100 ducados de ayuda de costas que le señalaron
en el convenio, no podía subsistir ni sostener lacom-
176 JUAN OCAÑA PKADOS
pétencia, con su contrario á quien abonaban 5.000
reales.
Así continuó el de Robles prestando buenos servi-
cios, según se expresa en las actas en que se da cuen-
ta de sus reclamaciones para cobrar.
En 1725 suprimiéronle el sueldo por carencia de
fondos, y en cambio se le facultó para que cobrase de
los vecinos la asistencia médica. No dio este medio
buen resultado, porque en 14 de Junio del siguiente
año 1726, se quejó ante el Concejo de que no cobraba
nada de los vecinos por su extremada pobreza, y pi-
dió que se le volviesen á dar los 5.000 reales, manifes-
tando que había prestado muchos servicios de balde
durante los treinta años que ejercía de médico y que no
se lo tenían en consideración.
El Concejo accedió á la demanda y así continuó
visitando el Sr. Robles, hasta su fallecimiento ocurri-
do dos meses después, por lo que en 16 de Agosto del
mismo año, se nombró Médico titular á D. Francisco
de Castro, que desempeñó el cargo hasta 1733, en que
hizo renuncia del mismo.
Entonces se nombró parasusbtituirloá D. Francis-
co de los Ríos, que lo desempeñó durante cuatro años.
Hizo dimisión en 25 de Junio de 1737, y anunciada la
vacante se nombró á 1). Fernando de Murillo, por ser
el que tenía más nombradla de cuantos solicitaron el
empleo, según consta en el acta del nombramiento. El
salario siguió siendo el mismo, 5.000 reales, y la obli-
gación la de visitar gratis á todos los vecinos.
Nada vuelve á decirse en los libros, hasta que en
26 de Octubre de 1773, se hizo escritura por nueve
años, con el Médico D. José Joaquín Martos y Ga-
lán (1), para asistir á los enfermos de este pueblo, tam-
bién por el sueldo de 5.000 reales.
(I) Este señor fué el progenitor de los Martos, que en la actualidad
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 177
Como ya entonces ascendía el número de vecinos
á 1.500, se vio que era de absoluta necesidad tener un
Cirujano que ayudase al Médico; y en Junio de 1777,
se solicitó del Consejo provincial, autorización para,
dotar en el caudal de Propios, un Cirujano con el sala-
rio anual de 300 ducados, la cual fué concedida.
Anuncióse la vacante, y tales compromisos debie-
ron existir para dar este empleo, que al tratar de
proveerlo, se impusieron á todo el Ayuntamiento
dos señores que después se dirán, y que indudable-
mente eran los mangoneadores de entonces y suspen-
dieron la elección, porque no se salían con su gusto.
Prodújose la consiguiente queja, y en 23 de Sep-
tiembre de 1778, se dijo por el Sr. Presidente dol
Concejo provincial lo siguiente:
«No pudiera creer que la animosidad del Escribano de esa
villa y uno de los Diputados, del común tuviese valor de con-
trarrestar á la prudente conducta de todo el Ayuntamiento,
suspendiendo la elección de Cirujano que debe hacerse en el
mas capaz y practico, como lo es Don Josef Antonio Jacinto de
Contreras, examinado y bien admitido por el pueblo, que acre-
dita su practica y suficiencia, solo con el fin de colocar en este
empleo á Juan Pelayo, sugeto no muy bien quisto del vecinda-
rio poco practico en su ejercicio, y recien examinado en esta
Ciudad, para abultar la suficiencia que no tiene, el dicho Pela-
yo, de genio bastante violento.
Yo espero—sigue diciendo el Presidente del Consejo provin-
cial—que la prudente consideración de ese Ayuntamiento, suje-
te la cabilosa intención de los que pensasen variar ia elección de
existen en esta villa. Nació en Puente Genil el día 10 de Marzo de
1739, y se desposó secretamente, autorizado para ello, con doña María
Moreno, el día 7 de Julio de 1775, velándose en 6 de Marzo de 1776.
Destácase entre sus sucesores—y con esto no quisiéramos molestar á
los demás — D Juan Martos Peralvo, que desde hace más de treinta
años está desempeñando el cargo de Escribano de actuaciones del Dis-
trito de la Inclusa de Madrid.
12
178 JUAN OCAÑA PRADOS
im Cirujano estudioso y practico con crédito en el vecindario,
prefiriendo á un principiante, recien examinado y no bien ad-
mitido del pueblo excusándome dar cuenta al Consejo de un
perjuicio tan conocido y perjudicial á la causa pública, para
desbaratar el error de la elección.»
Clara era la advertencia y expresiva la conmina-
ción, mas se hizo poco caso de ellas, porque en
Cabildo celebrado el día 27 de dicho mes y año para
tratar de este asunto, no se nombró ni al Contreras
ni al Pelayo. Nombróse á un tercero en discordia, á
D. Agustín José de Bustos. Se le escrituró por dos
años, pero mucho antes de cumplirlos, ó sea en Ene-
ro de 1779, hizo renuncia del cargo, y entonces se
nombró al 1). Juan Pelayo, el cual continuó desempe-
ñándolo mucho tiempo. De este modo se salieron con
la suya el Escribano y el Diputado de la animosidad y
de la cabilosa intención.
Hemos dicho anteriormente, que en 2G de Octubre
de 1773, se nombró Médico titular á D. José Joaquín
Martos y Galán, escriturándolo por nueve años; pues
bien, al vencimiento de este plazo, solicitó cpie se
prorrogase el contrato por otros nueve, y en 31 de Di-
ciembre de 1782, hubo una sesión bastante borrasco-
sa, en la que los Alcaldes, Diego García del Rey
Cañuelo y Pedro Fernández Pedraza, en unión del
Regidor Antonio Vicente Cañuelo, estuvieron confor-
mes en conceder la prórroga solicitada, y así lo acor-
daron, en contra de la opinión del Síndico y de los dos
Procuradores que asistieron al acto, los cuales dijeron
que no procedía tomar este acuerdo, hasta tanto que
no se consultase la opinión del vecindario.
El Regidor Síndico, que lo era D. Antonio Moreno
de Pedrajas, se alzó del acuerdo reclamando su nuli-
dad ante la Audiencia de Granada, exponiendo en el
escrito: «que el Médico había entregado el memorial á
D. Diego García del Rey Cañuelo, concuñado suyo, que
HISTORIA DE LA VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 179
habló con el otro Alcalde, por lo que en el Cabildo de
31 de Diciembre, al que sólo concurrieron los dos Al-
cardes, el Regidor Antonio Vicente Cañuelo, primo
hermano de la mujer del Médico, los dos diputados
del común y el reclamante, estando también presente
el Sr. Martos Galán, fué llamado Sebastián Cabrera,
Escribano del Concejo, á quien entregó el memorial
el referido (ainado, leyéndolo en alta voz. Que los dos
diputados y el recurrente, pidieron se suspendiera la
escritura hasta tratar del negocio con los vecinos
principales y acordar el modo en que se había de
otorgar: lo que oído por el Médico, levantándose de
su asiento con calor demasiado y voces extrañas dijo:
que le habían de dar las causas cura á cara; y al mismo
su concunado que cu la hora se le había de otorgar la
mencionada escritura; como asi lo hicieron los dos
Alcaldes y el Regidor. Que el acuerdo se tomó y eje-
cute') por sólo tros vocales, dos de ellos parientes
inmediatos de dicho Médico, y que el caso era clan-
destino por no tener noticias los vecinos, (pie [Link]
partes principales y legítimas. Que el haber asistido
el mismo pretendiente y tenido libertad para lo ex-
presado, era un vicio de nulidad., que hacía insufi-
ciente el Cabildo y escritura».
La Audiencia mandó (pie informara el Fiscal, el
que estuvo conforme con la reclamación y, según su
dictamen, se mandó al Ayuntamiento «que convoca-
ra al vecindario á son de campana, y en la forma
acostumbrada se eligiera el que tuviera mayor número
de votos, sin que hubiere parcialidad ni influjos por
deber cada vecino tener absoluta libertad para votar».
Así se hizo; celebróse Cabildo el día 6 de Enero
de 1783, y fué nombrado por unanimidad Médico ti-
tular el referido D José Joaquín Martos y Galán, si
bien la prórroga sólo fué por tiempo de tres años, ter-
minando así este incidente.
180 JUAN OCAÑA PRADOS
En aquel mismo año, ejercían el cargo de Cirujano
tres individuos: I). Agustín de Bustos, D . Juan Pelayo,
que era el titular, y D . Pedro de Robles, sobrino car-
nal del antiguo Médico de igual nombre y apellido.
Esto lo sabemos, porque con techa 5 de Febrero se
hizo presente á los pueblos por el Escribano de Cáma-
ra y Gobierno del Real Concejo, que «por descuido ó
ignorancia de las comadres ó parteras nacen quebra-
dos muchos niños en las provincias de Burgos, León,
Palencia y otras. Que como remedio de este mal
abusan varios curanderos Bearneses, castrando á los
niños, que con mayor facilidad y sin daño del estado,
podrían ser socorridos con bragueros y otros medios
conocidos de la Cirujía, por lo cual se ordena que se
ataje este mal y que no se consienta hacer operación
alguna á los que no estén examinados de Cirujía, y
que se remitiera relación de los casos de castración
que se hubieren hecho en los pueblos».
En vista de esta orden, que no deja de ser extraña
y c-uriosa, se mandó tomar declaración á los Ciruja-
nos; y los tres señores relacionados fueron los que
declararon, que no tenían noticia de haberse castrado
ningún niño en esta población. Por esta orden hemos
venido en conocimiento de quiénes eran en aquella
época los que ejercían el cargo de Cirujanos.
No existen en el Archivo del Municipio libros de
actas capitulares desde el año 1788 hasta el 1800, por
lo que nos vemos imposibilitados de dar más noticias
referentes al siglo xvui sobre el asunto de este capí-
tulo y sobre otros de no menor interés y curiosidad.
CAPÍTULO XXIX
INDUSTRIA Y FABRICACIÓN EN EL SIGLO XVIII
o se tienen noticias de que haya habido en esta
<¿ÍJvl villa en ninguna época fábricas de tejidos y
manufacturas. De lo que sí existen bastantes datos es
de que este país era muy pobre en tiempos antiguos.
Esta pobreza, la economía, que era el sello peculiar
de los pueblos de la Sierra, y sobre todo la costumbre
establecida desde tiempo inmemorial, de vestir con
modestia excesiva, eran causa de que los habitantes
de esta población, parcos en todo, y lo mismo los po-
bres que los ricos, no gastasen otras ropas que las de
paño y lienzo basto, llamado casero, que se confec-
cionaba en la localidad; así es que los telares eran mu-
chos y no mal instalados. En todas las casas hilaban
las mujeres el lino y la lana, llevándolo después á los
telares para la confección de lienzo y paño que resul-
taban bien consistentes.
Según se expresa en una relación formada por el
Ayuntamiento en 11 de Marzo de 1779, existían en-
tonces en esta población ciento un telares, de los cua-
les cinco eran para paños anchos, diez y ocho para
paños angostos y setenta y ocho para lienzo.' He aquí
la copia de la relación comprensiva de quiénes eran
los dueños de los telares y la calle donde estaban ins-
talados.
182 JUAN OCAÑA PRADOS
T e l a r e s d e paños a n c h o s .
DE
Lienzo. Lana.
Juan de la Espada, calle Real 1 »
Juan Regalón, calle Coba (hoy Cervantes).. . 1 »
Francisco López Pulido, idern 1 »
Vicente Cano, calle Juan de López 1 »
Juan de Castro, calle del Torno (hoy Antonio
Barroso) 1 »
T e l a r e s d e bayetas.
CALLE REAL
Tomas Muñoz » 1
José Cano » 1
Diego Herrera 1 1
Viuda de Juan Ramón 1 »
Ana de Vacas, moza , 1 »
María Moreno 1 »
Juan de la Espada 1 1
CALLE AMARGURA
Juan José Romero 1 »
Manuel el Norte 1 »
CALLE DEL SANTO
Viuda de Juan de la Espada 1 »
CALLE CUARTEL
Sebastian Baquero 1 »
CALLE ZEPAS
Jerónimo Noci 1 *
Suma y sigue 10 4
HISTORIA DE LA VILLA DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 18¡
T e l a r e s d e bayetas.
DE
Li?nzo. Lam.
Suma anttrior. . . . 10 4
CALLE DE PÉREZ
Diego Pedraxas 1 »
Pedro Garcia 1 »
Juan Coleto 1 »
CALLE DE LA COBA
Francisco Regalón 1 1
Francisco López Pulido 1 1
CALLE DEL POZO
Francisco Ruiz Cantador 1 »
CALLE EMPEDRADA
José Garcia Molinero 1 »
Fernando de Arias 1 »
CALLE VENTAS
Tomas Garcia Buenestado 1 »
Bartolomé Ruiz Cantado? 1 »
Maria Bonosia Moreno Mozo 1 »
CRUZ DE CAÑUELO
Bartolomé Luis Pedraxas 1 »
CALLE ANACID
Benito Diaz 1 »
Antonio López 1 »
CALLE PARRALEJO
Juan Pedraxas 1 1
Francisco Luis Cantador 1 »
Pedro Garcia Pozuelo 1 »
Suma y sigue 27 7
184 •JUAN 0 C A Ñ A PRADOS
Telares de bayetas.
Lienzo. Lana.
Suma anterior.... 27 7
CALLE ALTA
Diego Casado 1 1
Juan Pedraxas 1 »
CALLE CRUZ DE PIEDRA
Pedro Martínez de la Huerta 1 »
Sebastian Moreno 1 »
CALLE CONQUISTA ALTA
Francisco de Molina 1 »
Martin de Molina » 1
Viuda de José Fernandez Fresco 1 »
Viuda de Alonso de Ortega 1 »
Roque López Rico 1 »
CALLE DEL CERRO
Viuda de Gregorio Baquero » 1
Tomas Cantador 1 »
Viuda de Alonso José Cantador » 1
CALLE XETONES
Pedro Orozco, 1 »
Toribio González 1 1
Viuda de Martin Gil de la Huerta 1 »
Martin López Fresco 1 »
Juan Azanio ' 1 »
CALLE CAÑADA
Miguel Sanz 1 *
CALLE TORRECAMPO
Bartolomé Martínez. . . . . . . . . . . . . 1 <• *
Suma y sigue 43 12
HISTORIA DE LA VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 185
T e l a r e s d e bayetas.
DR
Lienzo. Lana.
Suma anterior. . . . 43 12
FUENTE JUAN BLANCO
Fernando Copado 1 »
Viuda de Miguel de los Santos 1 »
Juan Garcia de la Cámara 1 »
Barme Garrido 1 »
Benito el Enamorado 1 »
Pedro del Rey 1 1
Viuda de Domingo Montoro 1 »
CALLE PEDROCHE
Francisco de la Cal 2 »
Alonso Moreno 2 »
CALLE HERRADORES
Barme Cobos 1 *
PLAZA
1
José Grande.
CALLE CORRAL DE CONCEJO
Juan de Mesa 1 *
Antonio de la Huerta * 1
Barme López 1
Matías Moreno 1
CALLE POZOBLANCO
Barme Romero *
Francisco Bernardino * 1
1
Barme Toril
Barme García Redondo * *
Suma y sigue 61 16
186 JUAN OCAÑA PHADOS
T e l a r e s d e bayetas.
DE
Lienzo. Lana.
Suma anterior. . . . 61 16
CALLE JUAN DE LOPE
Viuda de Martin Viveros 1
Vicente Cano 1
Francisco Sabedra 1
Juan Lozano 1
Viuda de Juan Ramirez 1
Blas del Pozo 1
CALLE VI/EROS
Toribio Jiménez 1
CALLE DEHESILLA
José Medina 1
Viuda de Domingo el Gordo 1
Viuda de Franco Garrido 1
Gaspar Ruiz 1
José Lorenzo 1
Antonio Cabezas 1
Pedro de Silva 1
CALLE NAVAS
Pedro Gómez 1
Sebastian de Castro 1
CALLE DEL TORNO
Juan de Castro » 1
Antonio Luis Cantador 1 1
TOTALES 78 18
Resumen.
Telares anchos para madejas de lana. . . 5
Id. angosto de lana 18
Id. id. de lienceria 78
TOTAL 101
HISTORIA DE LA VILL\ DE V I L L A N U E V A DE CÓRDOBA 187
Dos años después, ó sea en 1781, se emitió un in-
forme, en el que se decía que anualmente solían te-
jerse 350 piezas venticuatrenas de tres varas y tercia,
enjerga, de ancho y cuarenta de largo, y que para
cada telar se necesitaban tres cuartos de arroba de
aceite y una arroba de jabón.
Que también se podían tejer 4.400 bayetas more-
nas de vara y cuarta de ancho enjerga, 400 varas de
picote y 7.700 varas de lienzo.
El precio que tenían estos géneros en aquella épo-
ca eran los siguientes:
La vara de paño angosto llamado sayal se vendía
á 10 reales.
La de paño de dos varas de ancho, á 28 reales.
La de bayeta angosta, á 5 reales.
La de picote á 4 */, reales.
i
La de lienzo, á 3 ¡ reales.
i
J a b ó n blando.
Había instaladas en la población dos jabonerías ó
almonas, que fabricaban por término medio al año
20.000 libras de jabón blando. Todo se gastaba en el
pueblo, no trayéndose nada de fuera, y su precio era
el de 24 niaravedises, bajados los 4 maravedises que
por separado tenían que abonarse por cada libra á la
Real Hacienda.
Es cuanto podemos manifestar respecto á la im-
portancia que en el siglo xvm tenían en esta villa las
industrias de paños y jabones, única fabricación que
existió en aquella época.
CAPÍTULO XXX
IMPUESTOS Y ARBITRIOS EN EL ÚLTIMO TERCIO
DEL SIGLO XVIII
^VieL ABIDO es por la, historia, que uno de los mejores
fes; monarcas que ha tenido la nación española, ha
sido Carlos III, cuya proclamación se verificó en Ma-
drid el día 11 de Septiembre de 1759.
Su primera disposición fué perdonar á los pueblos
de Castilla el descubierto en que se hallaban en el
pago de contribuciones.
Fué su reinado una de las épocas más florecientes
de la nación española. Los cuidados de las guerras
que desde 1774 á 1782, se sostuvieron con Marruecos,
Portugal é Inglaterra, no impedían al Conde de Flori-
dablanca, primer Ministro de Carlos III, ocuparse de
los cuidados interiores del reino, dictando disposicio-
nes encaminadas á poner orden y concierto en la Ad-
ministración de los pueblos, tendiendo á encauzarla,
unificando y dando forma adecuada y justa á los im-
puestos.
Antes de esa época, y por lo que á Villanueva de
Córdoba se refiere, no existió una estadística exacta
que diese á conocer el verdadero estado social del pue-
blo, ni la importancia de la agricultura, industria, co-
190 JUAN OCAÑA PRADOS
mercio, artes y oficios, así es que los gravámenes que
tan frecuentemente se imponían, tenían como única
base para su reparto entre las localidades, no su ma-
yor ó menor riqueza, sino el número ele sus habitan-
tes, con cuyo sistema, ocioso es decir que resultaban
grabados considerablemente los pueblos de escasa ri-
queza.
La primera estadística general y detallada se for-
mó en esta villa en 1786, á virtud de la Real Orden
c Instrucción de 28 de Abril de 1785. Va acompañada
de dos informes, uno que tiene la fecha de 7 de Enero
y otro la de 13 de Octubre, y ambos documentos re-
flejan, con toda claridad la importancia de Villanueva
en agricultura, industria y comercio, y los arbitrios
y gravámenes impuestos, modo de recaudarlos, etc.,
por lo que vamos á dar cuenta de los datos más im-
portantes que comprenden, creyendo que, aun cuando
pequemos de prolijos en este capítulo, la importancia
y curiosidad de sus detalles disculparán este defecto.
El primer informe, pues el segundo será objeto de
otro capítulo, contiene los siguientes extremos:
«1.° Según consta de los repartimientos de Alcaba-
las y cientos, se componía este pueblo, en 1742, de
1.024 vecinos, y en el presente año 1786, tiene 1.426. En
ellos se comprenden viudas, huérfanos, menores y
mozos solteros que viven separados de sus padres y
familia, siendo casi todos unos pobres miserables de
toda solemnidad, empadronados más para la exacti-
tud del encabezamiento que para coadyuvar á los pu-
dientes (que son menos de la mitad), por el sufrimien-
to de cargas concejiles, pues por su imposibilidad y
pobreza, no pueden alojar soldados, dar bagajes ni
aun pagar la cortísima porción que se les reparte.
2.° Las reales contribuciones en [Link] este pueblo se
halla acopiado y anualmente contribuye á la Real Ha-
cienda, son las siguientes:
HISTORIA DE L A VILLA DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 191
Reale3. Maravedises
Por alcabalas y cientos 36.273 13
Por millones 18.232 21
Por los consumos que causan los vecinos con
sus ganados en términos de Montoro y
Adamuz 2.700 »
Por el servicio ordinario 2 967 11
La partida de paja y utensilios para el ejér-
cito, tiene alteración en algunos años. En
1785, fue de paja 2 3 6 8 — 3 0 y de utensilios
10.641 17, que ambos componen 13.010 13
Hasta ahora se han satisfecho asi mismo
anualmente con orden de la Intendencia
para el subsistimiento y manutención de
las dos compañías de escopeteros y volun-
tarios de Andalucía 1.293 09
TOTAI 74.475 67
De estas partidas, sólo de Alcabalas (1), se reparte
al vecindario, haciéndola efectiva en esta forma: Se
sacan á pública subasta los ramos arrendables de
aceite, vino y viento (2). Rematados en los mayores
postores, contribuyen éstos con aquella porción en que
son arrendados. Supuesto este principio, se carga al
principal acopio el 6 por 1 0 0 de cobranza y conduc-
ción. Visto á cuanto asciende el producto de dichos
ramos (menos una cuarta parte de lo que ha valido
el vino por razón de sisa que se aplica á menos pago
del encabezamiento de millones), lo que resulta de ex-
ceso hasta su cumplimiento, se reparte al vecindario
en atención á los tratos y granjerias que sientan en
(1) Tributo del tanto por ciento del precio que pagaba el vendedor
al fisco.
(2) Viento. Lo que adeudaba y pagaba el forastero por los géneros
que vendía.
192 JUAN OCAÑA PRADOS
un libro maestro los diputados y repartidores, y se
cobra en cuatro hijuelas iguales por los Sres. Al-
caldes y Regidores. Las demás partidas y contribu-
ciones, se hacen exigibles del caudal de Propios, des-
de el año 1778, en que el ¡Supremo Consejo, por su or-
den de 7 de Marzo del mismo, dio permiso para ello,
porque los fondos públicos tenían considerable incre-
mento, y después de haber disminuido con este gasto
y el pago de contribución extraordinaria y reparti-
mientos de Puentes y demás que en años antecedentes
ha cargado la Intendencia, se hará brevemente indis-
pensable repartirlas al vecindario.
3.° Los dichos ramos arrendables han valido por
quinquenio, desde el año 81 hasta el 85, inclusives, las
cantidades siguientes:
El vino de tabernas 7.114 reales.
Los derechos de Alcabalas de viento y Plaza. . . 1.036 id.
Y la renta de Aceite 4.080 id.
Los derechos que cobran por cada una de las es-
pecies sujetas á estas clases, que constan de los libros
de este Cabildo, en cuyo presupuesto se arriendan,
son á saber:
Vino
El arrendador lo vende en tabernas con la medida
de 40 cuartillos y medio, por lo que paga el tanto de
su arrendamiento. No puede hacerlo otro vecino, á
excepción del de su cosecha, y lo efectúa al respecto
de 32 cuartillos; y si para este efecto lo trae de otra
jurisdicción, se le puede castigar como defraudador;
y el precio es á postura de los Sres. Regidores y Di-
putados.
HISTORIA DE LA V I L L A DE VILLANUEVA DE CÓRDOBA 193
Aceite.
Cualquiera vecino ó forastero lo vende por mayor
en sus casas, las calles y el Mesón, pagando un real
de derechos al arrendador, ante quien primeramente
lo registran, y éste, por aquel tanto que paga, lo hace
por mayor y menor y á postura de dichos Sres. Re-
gidores y Diputados.
Alcabalas.
Por el derecho de carnicería, el 12 por 100. De cada
pie] <lc ganado vacuno, 4 reales. De las de cabrío, uno.
I )c cada arroba de jabón, 25 reales. De los paños y ba-
yetas, el 2 por 100. De cualesquiera heredad, el 3. De
los ganados que introduzcan los forasteros, el 14, y
nada de los que se vendan por vecinos, porque éstos
lo pagan al cabezón. En las tiendas de especería y cin-
tería tenían por costumbre ajustarse por un tanto
anual, (pie era de 50 á 60 reales. Y últimamente, el
mismo 14 por 100 de cualesquiera otros géneros que
se traigan á vender por vecinos ó forasteros, excep-
tuando aquéllos que lian tenido baja ó entera libertad
por las posteriores Reales órdenes.
Aunque versaba esta circunstancia en el 14 por 100
de cualesquiera otros efectos, solían los alcabaleros
ajustarse con los vendedores en alguna menor can-
tidad.
4.° Los fondos públicos que se incluyen en el nom-
bre de Propios, se subdividen en Propios, Arbitrios y
Comunes. Por los primeros se entienden los oficios
de almotacén y de saca y correduría que del mismo
modo se subastan y rematan en el mayor postor. Por
los segundos, el fruto de bellota de las dehesas de Na-
valengua y Peñamartos, únicas y propias de este Con-
cejo. Aquella cantidad que queda sobrante de pagar la
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M
194 JUAN OCAÑA PRADOS
cuota del aguardiente, que también se almoneda. Se-
tecientos noventa y nueve reales vellón, réditos de un
censo de 39.951 reales, impuesto á favor de esta villa
y contra la de Santa Eufemia al respecto de un 2
por 100. V por comunes, aquella porción que confor-
me á su vecindario le corresponde del valor de hierba
y bellota de ladehesade laJara, propia y común de las
siete villas de este valle de los Pedroches, <le que ce-
lebran anual partición. Ni tiene otros fondos ni usa
de otros arbitrios que los precitados en las competen-
tes facultades y en virtud de Reales órdenes.
Tanto esta villa como Jas demás de este estado, no
tienen jurisdicción criminar, pues ésta consiste priva-
tivamente en el Corregidor de ella, por lo que, como
Alcaldes, no tienen más facultades que hacer las su-
marias y remitirlas, después las substancia y deter-
mina: y si de ellas resulta apelación, apenas de (¡amara
y gastos de justicia, lo hace á Pozoblanco, pueblo de
su residencia, sin que perciba ésta cosa alguna. Tam-
poco se aprovecha de las condenaciones de cortes, de
dehesas y avitelados y quemas de ellos, por estar com-
prendido en las 14 legiuis de circunferencia, consig-
nadas al servicio de las Reales fábricas y minas de la
villa de Almadén, por lo que efectúa el Gobernador de
ellas, que en este asunto es Juez privativo con inhibi-
ción de todos Tribunales en Ios-montes de su depar-
tamento; y de consiguiente, no tienen valor alguno
los efectos de penas de Cámara y gastos de justicia.
Los fondos públicos relacionados han consistido
sus valores, regulados por quinquenios en los años
del 80 hasta el 84, inclusives, en 45.431 reales 18 ma-
ravedises y una quinta parte. De este caudal se pagan
anualmente las contribuciones referidas: 16.711 rea-
les, por los salarios de los que gozan por villa; el tanto
por ciento que carga la Intendencia á los citados xa-
lores anuales; 614 reales, por gastos fijos asignados en