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Dragones Gemelos Dragon Lords of Valdier 07 SE Smith Twin Dragons: Dragon Lords of Valdier Libro 7 PAGINA DE TITULO Capitulo 1 Capitulo 21 Capitulo 2 Capitulo 22 Capitulo 3 Capitulo 23 Capitulo 4 Capitulo 24 Capitulo 5 Capitulo 25 Capitulo 6 Capitulo 26 Capitulo 7 Capitulo 27 Capitulo 8 Capitulo 28 Capitulo 9 Capitulo 29 Capitulo 10 Capitulo 30 Capitulo 11 Capitulo 31 Capitulo 12 Capitulo 32 Capitulo 13 Capitulo 33 Capitulo 14 Capitulo 34 Capitulo 15 Capitulo 35 Capitulo 16 Capitulo 36 Capitulo 17 Capitulo 37 Capitulo 18 Capitulo 38 Capitulo 19 Epilogo Capitulo 20 AGRADECIMIENTOS Me gustaria agradecer a mi esposo Steve por creer en mi y estar lo suficientemente orgulloso de me da el coraje de seguir mi suefio. También me gustaria agradecer especialmente a mi hermana y a mi mejor amiga Linda, que no solo me animaron a escribir, sino que también leyeron el manuscrito. También a mis otros amigos que creen en mi: Julie, Jackie, Lisa, Sally, Elizabeth (Beth) y Narelle. iLas chicas que me mantienen en marcha! —SE Smith Pie de imprenta: Romance de ciencia ficcién Romance de ciencia ficcion TWIN DRAGONS: DRAGON LORDS OF VALDIER BOOK 7 Edicion Smashwords Copyright © 2014 por SE Smith Primer libro electrénico publicado en septiembre de 2014 Disejio de portada por Melody Simmons TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS: Esta obra literaria no puede reproducirse ni transmitirse en cualquier forma o por cualquier medio, incluida la reproducciédn electrénica o fotografica, total o parcial, sin el permiso expreso por escrito del autor. Todos los personajes, lugares y eventos en este libro son ficticios o se han utilizado ficticiamente, y no deben interpretarse como reales. Cualquier parecido con personas reales vivas o muertas, eventos reales, locales u organizaciones son estrictamente coincidentes. DECLARACION DE LICENCIA DE SMASHWORDS Este libro electrénico tiene licencia para su disfrute personal tnicamente. Este libro electrénico no se puede revender ni regalar a otras personas. Si desea compartir este libro con otra persona, compre una copia adicional para cada lector. Si esta leyendo este libro y no lo compré, 0 no se compré para su uso exclusivo, regrese a [Link] y compre su propia copia. Gracias por respetar el arduo trabajo de este autor. SINOPSIS Melina Franklin tenia apenas dieciséis afios cuando ella y su abuelo fueron secuestrados de su pequefia granja en Georgia por un comerciante extraterrestre y vendidos a un asteroide minero Antrox en el espacio profundo. Confundida con un muchacho, vive con el temor de ser descubierta y vendida. Su tinica compafiia durante los préximos cuatro afios son su abuelo y los Pactors, las grandes criaturas utilizadas para transportar el mineral de la mina, que ella cuida. Suefia con el dia en que ella y su abuelo escapen y regresen a casa a las verdes colinas de su granja. Calo y Cree Aryeh han sido asignados como los guardias personales de la compajiera de Creon Reykill, Carmen Walker. Los hermanos gemelos son una especie rara de dragén conocida por su ferocidad en la batalla. Nacidos en el mistico clan de dragones de las Montajfias del Norte, han dado su lealtad a los Sefiores Dragones prometiendo servir y proteger a la familia real y a sus nuevos verdaderos compajfieros. Los hermanos saben que nunca podran tener una verdadera compafiera propia. Nunca en la historia de su clan los dragones gemelos han podido encontrar una compafiera capaz de manejar dos dragones machos. Solo pueden esperar que mueran en la batalla para que no estén destinados a ser enjaulados cuando la soledad finalmente vuelva locos a sus dragones. Los dragones gemelos se confunden cuando se descubren dos humanos en una mina de asteroides abandonada. El viejo y su nieto parecen bastante normales, pero sus dragones y sus simbiontes los estan volviendo locos, insistiendo en que el muchacho es su verdadera compafiera. Ninguno de los dos sabe cémo manejar las otras dos partes de si mismos ni su necesidad de permanecer cerca del muchacho. Ademas de eso, el joven macho humano se niega a tener algo que ver con ninguno de ellos. Se esconde y los evita cada vez que se acercan a él. Las cosas se aclaran cuando descubren que Mel es realmente Melina. Desafortunadamente, descubrir que su verdadera compafiera es realmente una mujer hace poco por cambiar sus sentimientos hacia ellos. Ella esta atin mas decidida a regresar a su mundo. Cuando su deseo se hace realidad, los hermanos saben que no tienen mas remedio que secuestrarla y esconderla. ¢Pueden convencerla de que les dé una oportunidad de felicidad o buscara proteccién de la familia real a la que han prometido servir? Si eso no es lo suficientemente malo, hay otro que tiene en la mira a su compaiiera y hard lo que sea necesario para mantenerla, incluso matar a los dragones gemelos que la han reclamado primero. CAPITULO 1 Siglos antes: —Quédate con tu madre—, le indic6 Creja mientras se volvia hacia su compajiera. —No los dejes salir. —No lo haré—, respondié Lyla con voz suave y preocupada. — éTendras cuidado? Los ojos de Creja se suavizaron y extendié la mano para pasar el dorso de sus dedos por la suave mejilla de su compajfiero. Su rostro sombrio hablaba de la peligrosa y dificil tarea que tenia por delante. Dio un paso atrés cuando escuché el sonido de los cuernos nuevamente. Sus ojos se dirigieron a sus dos hijos pequefios. Lo observaron con ojos Ilenos de asombro y emocién mientras el simbionte de su padre comenzé a disolverse y formar una armadura protectora a su alrededor. —éQué pasa, padre?— Cree pregunté con curiosidad. —éEsta el pueblo bajo ataque? —Podemos ayudar—, dijo Calo con una sonrisa. —Cree y yo somos muy rapidos. —No-—, respondié Creja bruscamente cuando abrié la puerta de su pequefia casa. Quédate con tu madre. Los necesito a los dos para protegerla. Calo asintiéd decepcionado mientras Cree acariciaba el cuchillo con su cintura. Su padre les habia dado a cada uno de ellos un cuchillo finamente afilado con una hoja forjada especial y un mango de hueso intrincadamente tallado con dragones a juego alrededor de su duodécimo ajio de vida el mes pasado. El y Calo habian estado practicando con su padre sobre cémo usarlo. Ambos protegerian a su madre con sus vidas. —Lo haremos-, dijo Calo con una rapida mirada a su gemelo. —No dejaremos que nada le pase a ella. —Creja—, comenzé a decir Lyla antes de estirar la mano y rozar un beso rapido en sus labios. —Regresa a mi. —Lo haré—, prometié Creja cuando salié de la cabafia. — Mantengan a los muchachos adentro. No quiero que vean esto. —Lo haré—, susurré Lyla, mirando a su compajiero cambiar a su forma de dragén con un corazén pesado. —Madre-,, grité Cree detras de ella en voz baja. —éQué esta mal? éPor qué suenan los cuernos? éEsta el pueblo bajo ataque? Lyla se volvié para mirar a su hijo mayor por un minuto. —Si, esta bajo ataque. Tu padre y los otros hombres se encargaran de... la situaci6n. Vengan, volvamos adentro-, dijo. —éQuién nos atacaria?— Pregunté Calo, mirando por la ventana. —éPor qué lo harfan? —Aléjate de la ventana, Calo—, instruyé Lyla. —Ven, ayadame a limpiar la cocina. —Eso es trabajo de mujeres—, gimié Calo. —Deberiamos estar ayudando a papa y a los demas a proteger el pueblo. Lyla se volvié y fruncié el cefio a su hijo menor. Colocando sus manos en sus caderas, ella lo miré hasta que él se movié de un pie al otro. Sus labios estaban fuertemente unidos en desaprobacién.. —Lo siento, Madre—, murmuré Calo, inclinando la cabeza. — No quise decir eso de esa manera. —Limpiar y cocinar son habilidades que son tan importantes como saber luchar—, advirtié Lyla con voz suave pero severa. — Vivirds tu vida diaria mas de lo que luchards si la Diosa te bendice. Tu padre estaria decepcionado de oirte decir algo asi. —Dije que lo sentia—, protest6é Calo, mirando a Cree en busca de apoyo. —Vamos a limpiar—, se ofrecié Cree. —Vamos, Calo. Calo abrié la boca para quejarse, pero asintié cuando vio la mirada calculadora en los ojos de su hermano. Miré a su madre y le dirigié una sonrisa facil y torcida. Era el que siempre la he sonreir. —Si estén seguros—, respondid Lyla, mirando a los dos muchachos con una mirada ligeramente sospechosa. —Tengo algo que arreglar. Ustedes dos son duros con su ropa. —Lo limpiaremos en poco tiempo—, prometié Calo. —Muy bien, si estén seguros—, respondié Lyla. —Gracias. Cree y Calo vieron a su madre salir de la habitacién y subir los pulidos escalones de madera que se curvaban hacia el segundo piso. Cree agarré el brazo de Calo y lo llevé a la cocina. Una vez que estuvo seguro de que estaban solos, se volvié hacia su gemelo. —Tenemos que darnos prisa—, murmuré. —éPor qué? éY por qué dijiste que limpiariamos? Sabes que odio limpiar—, se quejé Calo, pateando una de las sillas. —¢Qué crees que esté pasando? éPor qué alguien atacaria nuestra aldea? —Le dije que limpiariamos la cocina para evitar que tu trasero fuera masticado por padre-—, sefialé Cree mientras agarraba los platos vacios de la mesa. —No quise decirlo como salié—, murmuré Calo a la defensiva. Trabajaron en silencio durante la siguiente hora, limpiando la cocina hasta que brillaba. Sus ojos se movian hacia la ventana donde grandes nubes negras de humo se elevaban sobre los arboles y la niebla. El pueblo estaba a varios kilémetros de su cabafia, sin embargo, las placas se sacudieron por las explosiones que sacudieron el suelo. Mientras los cuernos que habian sonado la alarma antes estaban ahora en silencio, los rugidos de los dragones luchando se podian escuchar a través de las ventanas cerradas. Calo habia comenzado a cantar canciones de lucha de uno de los guerreros para ayudar a cubrir su nerviosismo. Se interrumpié cuando una fuerte explosién sacudid el suelo. Esta era mas poderosa que cualquiera de las otras. Sus ojos se abrieron por un momento antes de correr hacia la ventana. —éQué fue eso?— Pregunté, mirando por encima del hombro a Cree. —No lo sé—, respondié Cree, empujando a Calo a un lado para que él también pudiera mirar. Ambos se volvieron cuando escucharon un sonido bajo detras de ellos. Su madre estaba parada en la puerta, con la cara tensa y palida. Su mano temblé mientras empujaba un mechén de cabello negro hacia atras. Una de las camisas de Calo colgaba flacida de su otra mano. —Ambos deben quedarse aqui—, susurré. —Madre, équé pasa?— Calo pregunté vacilante. —Su padre... debo ir con su padre—, respondié Lyla con voz aturdida. —Padre—, comenzé a decir Cree, pero su madre ya se habia vuelto hacia la puerta principal. —Madre... —Protéjase unos a otros—, susurré su madre, antes de abrir la puerta y transformarse en un dragén escamoso de lavanda suave. —Cree—, grufié Calo con frustracién. —¢Crees que algo le pasé a Padre? Cree miré a su gemelo con ojos oscuros y dorados llenos de preocupacién. Los ojos de Calo reflejaron la misma emocién. Sus dos simbiontes, atin no adultos, se pararon junto a ellos. Con un asentimiento silencioso, ambos se giraron y salieron corriendo por la puerta. En segundos, topacios idénticos y dragones negros cubiertos con una armadura dorada se levantaron del suelo. Los dragones se movieron como uno solo mientras atravesaban el espeso bosque cubierto de niebla a lo largo de la base de las Grandes Montaiias del Norte en direccién a los sonidos de la batalla. eee Creja se retorcié cuando las garras gruesas e irregulares del dragén con el que estaba encerrado en la batalla intentaron abrirle el estmago. Ya tenia un corte largo y profundo a lo largo de su muslo izquierdo que empapaba el suelo de sangre. Su simbionte estaba trabajando para detener el flujo. FE] grufié cuando el enorme dragén balanceé su cola y la envolvié alrededor de su tobillo. Una maldicién exploté de él cuando sintié que su cuerpo se levantaba del suelo. Su cuerpo se estrellé contra un gran arbol, aturdiéndolo. Sacudiendo la cabeza, grufié mientras otros ocho dragones luchaban por contener al trastornado drag6n verde y blanco. Cambiando, él rugié para que mas hombres vinieran en su ayuda. —Trae las cadenas—, ordené Creja. —Asegtirese de que sus simbiontes estén contenidos. E] dragén verde y blanco lanzé una corriente de fuego fundido hacia tres hombres que intentaban rodearlo. La red que finalmente habian arrojado sobre él se sostenia, pero no detendria al drag6n indignado por mucho tiempo. Los ojos de Creja miraron al otro dragén verde y blanco que yacia sin vida en las ruinas de la cabafia humeante. Una herida abierta en su cuello y tres largos y rotos ejes de lanzas sobresalian de su pecho. —Creja, tenemos a sus simbiontes contenidos. Necesitamos moverlos—, llamé Bane desde el otro lado. —Sacalos de aqui—, ordené Creja, incapaz de mirar la angustia que destrozaba a su amigo. No queria que Bane fuera testigo de la muerte de su otro hijo. —Haz que sus simbiontes se los devuelvan a la Sacerdotisa. Solo Lady Morian, o la Diosa misma, pueden controlarlos ahora. —Lo escuchaste, sdcalos de aqui—, grité Bane con voz ronca. Sus ojos miraron brevemente a su hijo mayor antes de pasar a su hermano gemelo. —Diosa, perdénalos y cuidalos—. Cambiando, se centr en evitar que ocurrieran mas muertes. Creja eché una breve mirada al grupo de simbiontes unidos en un esfuerzo por contener a los dos simbiontes que luchaban por volver a sus Dragones Gemelos. Sus ojos retrocedieron en el tiempo para ver a Barrack balancearse en un arco mortal hacia uno de los hombres que intentaban sujetarlo. Creja se adelanté para empujar al hombre a un lado. El movimiento salvé la vida del otro guerrero, pero el grito herido de Creja resoné en la aldea cuando las puntas en la cola del dragon atravesaron los tendones y los misculos a su lado. Sabia que su simbionte ya estaba debilitado por la batalla y por estar dividido. Habjia dejado la mitad para proteger a su compafiera e hijos. —iCreja!— Mata grité con voz ronca. Creja rodé sobre su espalda y miré hacia el cielo nebuloso y Ileno de humo. Podia sentir que su fuerza vital se desvanecia lentamente mientras su sangre empapaba el suelo. Un grito bajo hizo eco en su mente. El calor lo rodeé cuando Lyla lo aleanzé. Es demasiado peligroso para ti venir a mi, susurré. Cree y Calo... Nos necesitan a los dos, insistid Lyla. Sin ti, no puedo sobrevivir. Se perderian antes de crecer. La cabeza de Creja se volvié para mirar fijamente los oscuros y locos ojos de Barrack. Barrack habia vuelto a su forma de dos patas. Su fuerte grito por su gemelo muerto envié escalofrios por la columna de Creja. —Esto es lo que tienes que esperar, Creja—, grité Barrack cuando un breve momento de cordura rompié su dolor y locura. — Tus hijos terminaran como Brogan y yo. Ten piedad de ellos, matalos ahora. Mata a Cree y Calo antes de que sus mentes se coman con el dolor, la angustia, la oscuridad eterna que absorbe la vida de sus cuerpos—, la voz de Barrack se quebré cuando aparté la mirada de su hermano muerto hacia donde estaba Creja. —Ni nuestros simbiontes ni nosotros pudimos controlarlo. El dolor constante de la soledad destruye el alma del dragon. Necesita a su compafiera. Nunca ha habido una verdadera compafiera para un conjunto de dragones gemelos. Vivimos solo para luchar y rezamos para morir en la batalla antes de que la oscuridad nos trague. Nos has negado eso a mi hermano y a mi. No niegues a tus hijos. Si lo haces, los has maldecido a la misma locura. Los dragones gemelos estén destinados a morir violentamente. Ten piedad y perdénalos, Creja. Mata a Cree y Calo ahora antes de que tengas que hacerlo mas tarde. Haz lo que nuestro padre no pudo hacer. —Ponlo fuera de su miseria—, ordené Creja débilmente, volviéndose para mirar hacia el cielo cada vez mas oscuro. El fuerte rugido de Barrack fue interrumpido. Creja parpadeé varias veces para hacer retroceder el ardor de sus ojos. Sabia en el fondo que Barrack le estaba diciendo la verdad. Sabia el futuro que enfrentaban sus propios dos hijos. También sabia que algin dia, podria tener que dar la misma orden para terminar con sus vidas. Pero atin no, la suave voz de Lyla susurré mientras se arrodillaba a su lado. La Diosa podria tener misericordia de ellos y regalarles una verdadera compajiera. Creja suspiré y puso su mejilla en la palma de la mano de su bella compafiera. El simbionte, reunido con su otra mitad, se instalé sobre la herida devastadora en su costado y pierna y comenz6 a curarlo. Podia sentir el calor y la energia fluyendo a través de él. También podia sentir la esencia de su compajiera envolviendo la suya para mantenerlo en este mundo hasta que su cuerpo se curara. —éCree, Calo?— Creja pregunté con voz ronca. —Limpiando la cocina—, susurr6 Lyla mientras se inclinaba sobre su compaiiero y le acariciaba la frente con ternura. —Calo esta aprendiendo que la limpieza no es trabajo de mujeres. Creja hizo una mueca cuando una breve risa se le escapé. Una vez le habia dicho a su compafiero lo mismo, justo antes de que ella lo aclarara el asunto. Sus ojos se suavizaron mientras respiraba profundamente. Incluso después de sus muchos aiios juntos, todavia sentia la atraccién de su verdadera compaiiera. Le dolia pensar que sus hijos nunca sabrian la sensacién de estar completos. —No lo sabemos—, susurré Lyla. —Viste...—, comenzé a decir Creja antes de detenerse cuando Lyla puso sus dedos suavemente contra sus labios. —Sé en el fondo de mi corazén que encontrarén a su verdadera compafiera—,, insistié Lyla. —Espero que tengas razon. Creja se relajé contra el suelo y permitié que el calor de Lyla y el toque de su simbionte trabajaran para salvar su vida. Era débil, y si su compafiera y simbionte no hubieran Ilegado cuando lo hicieron, habria estado muerto. Su mente se desvié hacia los hermanos gemelos que yacian sin vida a solo unos metros de él. Tenian solo unos pocos siglos de antigiiedad. Habfa estado alli con Bane la noche en que nacieron. También habia prometido que, si fuera necesario, estaria en el lugar de Bane en caso de que sucediera algo asi. Bane habia hecho la misma promesa cuando nacieron sus propios hijos gemelos. Ambos temian que no tendrian la fuerza para ordenar la muerte de sus propios hijos. Ahora, las palabras de Barrack lo perseguian. Los dragones gemelos eran casi imparables en la batalla. La destruccién que los dos habian provocado contra los guerreros del pueblo era un testimonio de eso. Habian sido ampliamente superados en numero. Aun asi, se habia necesitado a todos los hombres en edad de luchar en la aldea para finalmente detenerlos. La culpa lo atormentaba. Sabia que los hermanos se estaban volviendo cada vez mas inestables. El Consejo de la aldea, que dirigié, habia discutido la situacién. Los gemelos habian centrado recientemente su atencién en Mula, una de las jévenes del pueblo. Brogan se habia enfrentado al padre de la chica, insistiendo en que ella era su verdadera compafiera y la de Barrack a pesar de que sus simbiontes no tendrian nada que ver con ella. La chica y sus padres, asustados por su seguridad, habian pedido proteccién contra los gemelos. Creja se habia enfrentado a los hermanos cuando Brogan intenté acercarse a Mula y le explicd que habia solicitado proteccién. Brogan se habia agitado. Solo la intervencion de Barrack habia evitado la violencia ese dia. Ain asi, Creja habia visto el rastro de locura en los ojos de Brogan. Hoy, el delgado hilo de cordura se habia roto para Brogan. Habia atacado a Mula. El dolor lo invadié cuando giré la cabeza hacia los restos quemados de la casa de la chica. Ella y su madre habian huido mientras el padre de Mula habia retenido al enfurecido dragén. Barrack no tuvo mas remedio que proteger a su hermano cuando los hombres de la aldea vinieron a ayudar. Varios hombres habian resultado heridos y cuatro habian muerto, incluido el padre de Mula. No pasaria mucho tiempo antes de que su madre pasara al otro mundo para unirse a su compafiero. Un hombre o una mujer pueden vivir si su verdadero compafiero muere, pero no el dragén. El dragon lloraria por su compaiiero perdido hasta que la muerte detuviera el dolor. Solo si no fueran verdaderos compafieros, la madre de Mula tendria una oportunidad de sobrevivir. Dudaba seriamente que ese fuera el caso. Se volvié para mirar a Lyla, que estaba sentada sosteniendo su mano. —Debemos proteger a los muchachos-, obligé a salir. — Otros querran matarlos ahora. Lyla volvié los ojos desafiantes a los que estaban parados mirandolos. —Entonces nos iremos—, susurré ella. —Iremos a donde estaran a salvo. eee Calo se recosté contra el costado de la cabafia. Miré a Cree que estaba mirando los restos de los dragones gemelos. Habian llegado a tiempo para escuchar lo que Barrack le dijo a su padre. Vieron cémo lo mataban, con la cabeza cortada de los hombros. Escucharon los murmullos de los otros aldeanos que estaban de acuerdo con Barrack. —

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