LA UNIÓN ADUANERA CENTROAMERICANA:
DESAFÍOS PARA SEGUIR AVANZANDO EN EL PROCESO DE
INTEGRACIÓN ECONÓMICA
Fernando Ocampo Sánchez
SINOPSIS
En los últimos años la región Centroamérica ha consolidado el proceso de
integración económica a través de una unión aduanera, que mediante la aplicación
del libre comercio entre sus miembros y el establecimiento de una arancel externo
común aplicado a más del 95% del universo arancelario, ha promovido un
crecimiento constante del comercio de bienes y servicios intra y extra regional. A
pesar de estos avances, la región todavía tiene importantes retos que atender
para profundizar esa integración económica, dentro de los que destacan la
adopción de medidas de facilitación del comercio, la consolidación del libre
comercio y la libre circulación de mercancías en el territorio aduanero, la
conclusión del arancel externo común, el diseño de una política comercial conjunta
centroamericana, y la definición mecanismo común de recaudación arancelaria y
fiscal, así como consolidar la institucionalidad y los mecanismos de coordinación
intrarregional.
ABSTRACT
In recent years Central America has consolidated its process of economic
integration through a customs union, the implementation of free trade between its
members and the establishment of a common external tariff for more than 95 % of
the tariff lines. All these elements have promoted a steady growth on trade in
goods and services, not just among the region, but also in external markets.
Despite these advances, the region still faces major challenges to deepen the
economic integration, such as: trade facilitation measures, consolidation of free
trade and free movement of goods within the customs territory, completion of the
common external tariff, design of a Central American joint trade policy, defining a
common mechanism of tariff and tax collection, as well as strengthen the
institutional and intra-regional coordination mechanisms.
1
I. MARCO DE REFERENCIA
El proceso de integración económica en Centroamérica se remonta al año 1951,
cuando se funda la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), que
años más tarde sería el fundamento para la suscripción del Tratado General de
Integración Económica (TGIE)1 en 1960. Este instrumento tenía como objetivo
principal unificar las economías e impulsar en forma conjunta el desarrollo de la
región, para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes; estableciendo
compromisos específicos para avanzar hacia un mercado común mediante el
establecimiento primero de una unión aduanera, que permitiera eliminar las
barreras al intercambio de bienes mediante un esquema de arancel externo
común. Específicamente, los artículos 1 y 2 del TGIE señalan:
Artículo I
Los Estados contratantes acuerdan establecer entre ellos un mercado
común que deberá quedar perfeccionado en un plazo máximo de cinco
años a partir de la fecha de entrada en vigencia de este Tratado. Se
comprometen además a constituir una unión aduanera entre sus territorios.
(El subrayado no es del original).
Artículo II
Para los fines del Artículo anterior las Partes contratantes se comprometen
a perfeccionar una zona centroamericana de libre comercio en un plazo de
1
El TGIE entró en vigencia el 4 de junio de 1961 para Guatemala, El Salvador y
Nicaragua; el 27 de abril de 1962 para Honduras y el 23 de septiembre de 1963 para
Costa Rica. Posteriormente en junio de 2013 Panamá se adhirió al proceso de
integración económica centroamericana, adoptando una serie de compromisos para que
pueda ir asumiendo de manera gradual los derechos y obligaciones del sistema de IEC.
2
cinco años y a adoptar un arancel centroamericano uniforme en los
términos del Convenio Centroamericano sobre Equiparación de
Gravámenes a la Importación. (El subrayado no es del original).
Sobre la base de estos artículos, los países de la región definieron el régimen de
libre comercio para todos los productos originarios de sus respectivos territorios,
con las únicas limitaciones comprendidas en su Anexo A, que incluía los productos
exceptuados de esta disposición2. Con base en ello, los bienes que cumplan con
la regla de origen centroamericana están exentos de los derechos a la
importación y exportación, los derechos consulares y todos los demás impuestos y
sobrecargas a la importación o exportación o que se cobren en razón de ellas, ya
sean nacionales, municipales o de otro orden. De igual manera, se aplica trato
nacional a todos los bienes originarios de los países parte, los cuales se
exceptúan de toda restricción o medida de carácter cuantitativo, con excepción de
las medidas de control que sean legalmente aplicables por razones de sanidad, de
seguridad o de policía.
Con fundamento en estas disposiciones, el comercio entre los países
centroamericanos ha crecido sostenidamente a través de los años, a pesar de la
crisis económica y militar por la que atravesó la región en la década de los 80 y
de los coyunturas internacionales que inciden en el contexto regional.
2
Libre comercio para los productos originarios debe entenderse que los mismos están
exentos del pago de los Derechos Arancelarios a la Importación (DAI) y exportación, los
derechos consulares y demás impuestos, sobrecargos y contribuciones vinculados a la
importación o exportación o que se cobren en razón de ellas
3
Gráfico 1
Centroamérica: comercio intrarregional
1960-2014
Fuente: SIECA .
NOTA: El gráfico muestra claramente el crecimiento constante de las exportaciones centroamericanas. No incluye datos de
maquila ni información de Panamá. Con la inclusión de los mismos la cifrá alcancaría US$9.000 millones, tal y como se señala
en el apartado siguiente.
En los años posteriores, los instrumentos jurídicos de la integración sufrieron un
proceso importante de renovación para ajustarlos a los requerimientos de la
época. Así el 13 de diciembre de 1991 se constituyó el Sistema de la Integración
Centroamericana (SICA), con la firma del Protocolo de Tegucigalpa, que reformó
la Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA). Este
Protocolo consagra la nueva visión de Centroamérica como una región de paz,
libertad, democracia y desarrollo; y modifica la estructura institucional de la región,
estableciendo los siguientes órganos: la Reunión de Presidentes, como órgano
4
supremo, el Consejo de Ministros, integrado por los Ministros del ramo, el Comité
Ejecutivo, integrado por un representante de cada uno de los Estados miembros y
la Secretaría General, a cargo de un Secretario General nombrado por la Reunión
de Presidentes.
Adicionalmente, el 29 de octubre de 1993 se suscribió el Protocolo de Guatemala
que modifica el TGIE, convirtiéndose en el nuevo marco de referencia para regular
el proceso de integración económica centroamericana. En este instrumento se
reitera el compromiso de los países para alcanzar, de manera voluntaria, gradual,
complementaria y progresiva, la Unión Económica Centroamericana; y para ello
constituyeron el Subsistema de Integración Económica, cuyo órgano técnico y
administrativo es la Secretaría de Integración Económica Centroamericana
(SIECA).
Esta modificación al TGIE pone en contexto la aspiración inicial del TGIE de tener
conformada la unión aduanera en un período de cinco años, reconociendo las
particularidades y dificultades de un proceso como éste, e introduciendo como uno
de sus fundamentos que “la integración económica se define como un proceso
gradual, complementario y flexible de aproximación de voluntades y políticas.”
El artículo 5 del Protocolo de Guatemala establece los principios del sistema de
integración económica centroamericana, señalando que este proceso se ajustará
a los principios de legalidad, consenso, gradualidad, flexibilidad, transparencia,
reciprocidad, solidaridad, globalidad, simultaneidad y complementariedad. Esta
5
nueva visión más cercana a la realidad del proceso, establece distintas etapas
para ir avanzando, primero mediante un área de libre comercio y luego mediante
la consolidación de la unión aduanera.
Años después, el proceso centroamericano recibe un nuevo impulso con la
suscripción de un nuevo instrumento: el Convenio Marco para el Establecimiento
de la Unión Aduanera Centroamericana (en adelante el Convenio Marco); el cual
se logra impulsar sobre la base de la voluntad expresada por los países
centroamericanos para continuar avanzando en el proceso. 3 Aquí se acordó que el
proceso se fundamentaría en los objetivos y principios de los instrumentos de
integración regional vigentes y estaría conforme a lo dispuesto en el Artículo XXIV
del GATT4. Reiteraron que la unión aduanera se constituirá de forma gradual y
progresiva y que su establecimiento sería el resultado del desarrollo de las
siguientes tres etapas:
Promoción de la libre circulación de bienes y facilitación del
comercio;
modernización y convergencia normativa; y
3
El Convenio Marco para el Establecimiento de la Unión Aduanera Centroamericana se
suscribe en Guatemala el 12 de diciembre de 2007.
4
Uno de los elementos fundamentales del GATT es el principio de trato de nación más
favorecida (NMF) que establece que “cualquier ventaja, favor, privilegio o inmunidad
concedido por un miembro a un producto originario de otro país o destinado a él, será
concedido inmediata e incondicionalmente a todo producto similar originario de los
territorios de todas las demás partes contratantes o a ellos destinado”. A pesar de esta
disposición, el mismo GATT en su artículo XXIV establece una excepción aplicable a tres
tipos de acuerdos regionales: la uniones aduaneras; las zonas de libre comercio; y los
acuerdos provisionales necesarios para el establecimiento de una unión aduanera o de
una zona de libre comercio.
6
desarrollo institucional.
Sobre la base de estas disposiciones la región ha seguido avanzado en el proceso
fortalecimiento del proceso de integración económica, al mismo tiempo que
participa activamente en procesos de integración extra-regionales para maximizar
una plataforma comercial que le permita tener mayor presencia en la economía
internacional.
En este contexto, en junio del 2015 mediante la Declaración de Placencia, Belice,
los Presidentes dieron un nuevo impulso al “Instruir a los Ministros competentes, a
elaborar una hoja de ruta que contemple tiempos, plazos y responsables para los
trabajos conducentes al establecimiento de la Unión Aduanera Centroamericana
de conformidad con el Convenio Marco para el Establecimiento de la Unión
Aduanera Centroamericana”. Para cumplir con dicho mandato, la región preparó
la Hoja de Ruta para Avanzar en la Unión Aduanera 2015-2024, diseñando una
serie de actividades a desarrollar para alcanzar este objetivo, y tomando como
referencia las tres etapas establecidas en el Convenio Marco: facilitación del
comercio, modernización y convergencia normativa y desarrollo institucional. Esta
Hoja de Ruta tiene un horizonte de 10 años y será evaluada cada dos años por el
Consejo de Ministros de la Integración Económica (COMIECO), y constituye la
guía principal para el desarrollo y avance futuro del proceso.
II. ENTORNO ECONÓMICO
Tal y como se mencionó en el Gráfico 1, el comercio intrarregional ha crecido
7
sistemáticamente desde la creación del esquema de integración centroamericana,
a pesar de las dificultades enfrentadas en algunas etapas de su desarrollo. Según
el Informe Económico Regional 2015, preparado por la Dirección de Inteligencia
Económica de la SIECA,5 durante el 2014 las exportaciones totales de mercancías
centroamericanas se incrementaron un 1.5% en relación con el año anterior,
alcanzando la suma de US$ 30,247.8 millones, de los cuales casi el 30% se dirigió
hacia el mercado intrarregional, con un monto superior a los US$ 9,000 millones.
Gráfico 2
Centroamérica: exportaciones totales de bienes
Variación anual (%)
Fuente: Dirección de Inteligencia Económica (SIECA). Tomado del Informe Económico Regional
2015 previa autorización expresa de la SIECA.
5
Informe Económico Regional 2015 fue publicado en setiembre de ese año en ciudad de
Guatemala, Guatemala. El mismo consiste en un esfuerzo institucional de la SIECA por
promover la discusión académica en la región centroamericana y colaborar con la
facilitación de insumos estratégicos que apoyen las labores de toma de decisiones a nivel
del proceso de integración económica así como la formulación y diseño de políticas
públicas en favor del desarrollo de los países.
8
De acuerdo con esas cifras, las ventas entre los países centroamericanos
presentaron una variación anual del 5.6% en ese año, evidenciando un dinamismo
mayor que las realizadas a los mercados externos.
La lenta recuperación de la demanda externa y la baja en los precios
internacionales de las materias primas explican una buena parte de este modesto
crecimiento de las exportaciones realizadas por los países centroamericanos.
Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones de la región con un
32% del total exportado por los seis países; mientras que un 13% se destina al
mercado europeo. Con la suscripción del Tratado de Libre Comercio entre Costa
Rica y China, empiezan a aparecer también exportaciones hacia ese importante
mercado asiático.
En materia de importaciones desde el 2011 se ha presentado un proceso de
desaceleración. Las cifras del 2014 muestran cifras cercanas a los US$ 71,000
millones, que representan un incremento del 1.5% respecto al año anterior. De
ese monto, un 13.8% correspondió a mercancías provenientes del propio
mercado intrarregional, presentando un incremento del 1.9% en relación con el
2013.
En el sector de servicios la región ha venido creciendo a tasas mayores, aunque
en el 2014 las cifras se vieron afectadas por el entorno económico mundial. Los
datos de la Dirección de Inteligencia Económica de la SIECA, muestran que para
ese año el crecimiento anual del valor de exportaciones fue del 6.8%, en donde
9
sobresalen los servicios relacionados con turismo y viajes y el caso del transporte
asociado a la actividad del Canal de Panamá. Este último país lidera las
exportaciones totales de la región en esta área con el 40.5% del total, seguida de
Costa Rica con el 25.9%, Guatemala con el 10.3%, Honduras con el 9.8%, El
Salvador con el 8.4% y Nicaragua con un 5.2%.
En materia de importaciones de servicios la variación anual del 2014 fue menor,
tal y como se aprecia en el gráfico siguiente, sobresaliendo Panamá con cerca de
un 34% de la participación total, Guatemala con un 21.4% y Costa Rica con una
participación menor al 15%.
Gráfico 3
Centroamérica: comercio de servicios
Variación anual (%)
Fuente: Dirección de Inteligencia Económica (SIECA). Tomado del Informe Económico Regional
10
2015 previa autorización expresa de la SIECA.
Este dinamismo en el comercio de bienes y servicios en Centroamérica ha sido
dinamizado por el esquema de integración regional, que ha pesar de las distintas
crisis internacionales, siempre ha servido como sustento para mantener flujos
continuos que dinamizan la economía. No obstante ello, y pesar de los avances
en esta materia, existen todavía importantes desafíos que la región debe enfrentar
en los próximos años para consolidar el proceso de unión aduanera y facilitar el
intercambio comercial.
III. SITUACIÓN ACTUAL DE LA UNION ADUANERA
CENTROAMERICANA
El 29 de junio de 2012, Panamá suscribió el Protocolo de Incorporación al
Subsistema de Integración Económica Centroamericana; convirtiéndose en el
hecho más relevante del proceso regional de los últimos años, y dando una
muestra clara del esfuerzo continuo por profundizar los lazos económicos entre los
países del área. En este protocolo se definen los términos, plazos, condiciones y
modalidades para la incorporación de Panamá a la integración económica
centroamericana. 6
6
El Congreso de Panamá aprobó mediante Ley No. 26 del 17 de abril de 2013 el
Protocolo de Incorporación. El depósito de los instrumentos de ratificación de este
Protocolo y del Protocolo de Guatemala lo realizaron el 6 de mayo de 2013 en la
Secretaria General del Sistema de la Integración Centroamericana (SG-SICA). A partir de
esa fecha Panamá es miembro pleno del Subsistema de Integración Económica
Centroamericana.
11
Con ese importante impulso, Centroamérica es hoy una región que ha logrado
implementar acciones concretas para convertirse en una unión aduanera
avanzada, entendida como la sustitución de dos o varios territorios por uno solo,
entre los cuales se elimina la mayoría de los derechos aduaneros para los
productos, y sus miembros aplican aranceles y restricciones comunes a terceros
países. 7
La adopción de un arancel externo común y la libre circulación de mercancías –
incluyendo bienes originarios como externos – permite que una vez que los
mismos ingresan al territorio de la unión aduanera a través de un centro de control
periférico, y cumplan con los requisitos y formalidades aduaneras y aquellas otras
de naturaleza no arancelaria comunes, adquieren el derecho de circular libremente
por los países Centroamericanos , ya que con su paso por la aduana son
despachados a libre práctica y se convierten automáticamente en mercancías de
la unión aduanera. De igual manera, a todos los bienes originarios de los países
parte se les aplica el principio de trato nacional y están exentos de toda restricción
o medida de carácter cuantitativo, con excepción de las medidas de control que
sean legalmente aplicables por razones de sanidad, de seguridad o de policía.
El régimen de libre comercio en Centroamérica para todos los productos
originarios solamente está limitado por una lista de bienes específicos que se
incluyen en el Anexo A del Tratado General de Integración Económica
Centroamericana, conformado principalmente por azúcar y café verde, que por su
7
Balassa, B., The Theory of Economic Integration, Illinois, Richard D. Irwin, INC.
12
sensibilidad se han mantenido como excepciones a la regla. 8
En relación con el arancel externo común, existe en la región un grupo de
fracciones arancelarias que no están armonizadas, dificultando la libre circulación
de bienes y requiriendo una serie de controles que dificultan el intercambio
comercial. Eta situación se ve además complicada por la suscripción por parte de
los países de gran cantidad de acuerdos de libre comercio con programas de
desgravación arancelaria negociados bilateralmente o de manera subregional,
dificultando un tratamiento conjunto de carácter regional y la posibilidad de aplicar
la libre circulación a la totalidad de productos en toda la región centroamericana.
A mediados de la década de los noventa se fijaron parámetros comunes para la
política arancelaria regional frente a terceros países y se acordó aplicar los
siguientes niveles de derechos arancelarios a la importación:
0% para bienes de capital y materias primas no producidas en la subregión;
5% para materias primas generadas en Centroamérica;
10% para bienes intermedios creados en Centroamérica, y
15% para bienes de consumo final.
8
En el proceso de desarrollo de la integración centroamericana se han eliminado
productos del Anexo A, incorporándolos gradualmente al libre comercio regional. Sin
embargo desde junio del 2006 no se ha logrado avanzar, sobre todo porque lo que queda
comprendido en el mismo corresponde a productos con una alta sensibilidad política y
social.
13
Con base en estos parámetros, la región inició un proceso para armonizar los
derechos arancelarios frente a terceros. Hoy en día, de un total de 6,389 rubros
arancelarios se encuentran armonizados el 95.7%, lo que implica que solamente el
4.3% está pendiente; esencialmente en áreas como medicamentos, metales,
petróleo y productos agropecuarios.9
En este contexto, es importante señalar que la realidad determina que en la
mayoría de los procesos de unión aduanera se presentan excepciones no sólo en
el otorgamiento de libre comercio para algunos productos intra-región, sino
también en lo que se refiere a la armonización del arancel externo común para
terceros países. La misma definición del Artículo XXIV del GATT habla de que el
requisito para constituir una unión aduanera es que eliminen las barreras a lo
“esencial” del comercio, dejando muy claro que desde la concepción de esta
organización no se consideraba necesario alcanzar un 100% de armonización y
libre comercio para los bienes en una región, y que más bien se reconocían las
excepciones y la dificultad de conformar uniones aduaneras perfectas. 10
IV. PRINCIPALES DESAFÍOS
La necesidad de seguir avanzando en la profundización del esquema de
9
Dentro de los bienes agrícolas hay más de 180 rubros que no están armonizados dada
su sensibilidad, en donde sobresalen la carne y los despojos comestibles de animales
bovinos, porcinos y de aves de corral, productos lácteos, maíz, arroz, productos de la
molinería, azúcar, determinados vinos y bebidas espirituosas.
10
La jurisprudencia de la OMC ha discutido en varias ocasiones el alcance de lo “esencial
del comercio”, sin que a la fecha exista un acuerdo de si corresponde al 80% o al 90%,
según las características del acuerdo. En todo caso, lo que está claramente definido es
que a la luz de la OMC se permiten las excepciones en las uniones aduaneras tanto al
arancel externo común como al régimen del libre comercio.
14
integración económica centroamericana y por ende en la consolidación de la unión
aduanera, impone analizar los principales desafíos que los países miembros del
subsistema deben enfrentar en conjunto en los próximos años, con acciones
diseñadas sobre la base del consenso y que logren obtener el más alto
compromiso y apoyo político en la región.
Por ello, del análisis de la situación actual del esquema de integración económica
centroamericana, pueden sustraerse una serie de elementos que constituyen los
retos primordiales que deberán atenderse en los próximos años para alcanzar
una unión aduanera plena. Estos elementos son:
Promoción de la libre circulación de mercancías y facilitación del
comercio
A pesar de que el Convenio Marco establece como primera etapa del proceso de
unión aduanera la libre circulación de mercancías y la facilitación del comercio, no
ha sido fácil en los últimos años continuar progresando en esta dirección.
Diversos factores dificultan los avances, por un lado existen problemas
estructurales como la dificultad de eliminar el Anexo A o alcanzar la armonización
total de los rubros excluidos del arancel externo común y, por otro lado, se
enfrentan problemas relacionados con la infraestructura, logística y tramitología
que inciden en la competitividad de los países de la región y en la posibilidad de
aprovechar las oportunidades comerciales y los encadenamientos productivos.
Adicionalmente, existe otro factor que hace todavía más difícil avanzar hacia la
15
libre circulación de bienes. Considerando las características y dimensiones del
mercado Centroamericano, desde hace varios años los países tuvieron la
necesidad de complementar el proceso regional con una estrategia de vinculación
con la economía internacional, no solo para alcanzar mayores mercados, sino
también para atraer inversión extranjera. Este proceso impulsado por la
negociación de acuerdos comerciales -si bien necesario- también impuso una
serie de retos y complejidades que deben abordarse de manera integral en el
proceso de conformación plena de la unión aduanera. La suscripción y puesta en
vigor de gran cantidad de tratados de libre comercio con programas de
desgravación arancelaria negociados bilateralmente o de manera subregional,
requeriría renegociar estos acuerdos para armonizarlos. Esta situación se dificulta
aún más considerando que no todos los países son parte de los mismos tratados,
y mientras no se atienda esta realidad, difícilmente se podrá aplicar la libre
circulación a la totalidad de productos en toda la región centroamericana y sería
necesario implementar mecanismos de control que atienda las excepciones, con la
dificultad propia que tiene su implementación.
Por todo lo anterior, es claro que el camino inmediato para continuar avanzando
en la integración económica pasa por la implementación de medidas concretas de
facilitación de comercio. Así lo reconocieron los propios Presidentes de la región
cuando en junio de 2014 en la Declaración de Punta Cana, instruyeron a los
Ministros encragados de la integración económica para adoptar e implementar una
estrategia centroamericana de Facilitación de Comercio y Competitividad con
énfasis en la gestión coordinada de fronteras. Para dar cumplimiento a este
16
mandato se elaboró la Estrategia Centroamericana de Facilitación del Comercio y
Competitividad con énfasis en Gestión Coordinada de Fronteras, que incluyó dos
componentes: la implementación de cinco medidas de facilitación comercial de
corto plazo, y un plan de acción de mediano y largo plazo para la implementación
de la Gestión Coordinada de Fronteras en Centroamérica, con indicadores de
medición y evaluación. Estas acciones se ven complementadas por los esfuerzos
que se realizan en cada uno de los países para avanzar en el cumplimiento las del
Acuerdo sobre Facilitación de Comercio de la OMC, que busca apoyar el
desarrollo de acciones concretas en materia de gestión integral de riesgo,
resoluciones anticipadas, operadores económicos autorizados, despacho rápido
de productos perecederos, sistemas de alertas urgentes y mejora de
procedimientos en puertos y puestos de control fronterizo, entre otros.
Por otra parte, y mientras los países avanzan en facilitar el comercio regional,
debe tenerse presente que los programas de desgravación arancelaria acordados
por Centroamérica en los tratados con sus principales socios comerciales
(Estados Unidos y Europa) seguirán reduciendo el arancel en los próximos años
hasta llegar a cero. En ese momento, la coyuntura facilitaría avanzar en el arancel
externo común, considerando que muchos de los productos que hoy se
encuentran desarmonizados ya tendrían para ese momento libre comercio con en
los principales mercados y el costo de dicha armonización sería mucho menor.
Política comercial común y armonización normativa
17
Otro de los elementos centrales para avanzar en la consolidación de la UA es el
establecimiento de una política comercial común, la cual permitiría definir
posiciones regionales y evitar la disparidad regulatoria ocasionada por las
negociaciones y posiciones individuales en distintos foros.
Para avanzar en esta área se requiere, en primer término, desarrollar una
estrategia para armonizar los acuerdos comerciales ya suscritos y regionalizar las
negociaciones bilaterales que se estén realizando, incluyendo las que se realizan
en el marco multilateral de la Organización Mundial de Comercio. Con este
enfoque los países ganarían poder de negociación como bloque ante terceros y se
limitarían las actuaciones individuales.
Adicionalmente, la región debe trabajar en la completa armonización o
equivalencia de los reglamentos técnicos comerciales para evitar la desviación
normativa, y asegurarse que los criterios de fondo y los procedimientos
comerciales que regulan la imposición de salvaguardias, derechos antidumping,
subsidios, las reglas de origen preferenciales y no preferenciales, los regímenes
especiales (incluyendo las zonas francas y los devolutivos de derechos), los
registros de propiedad intelectual, la imposición de derechos de retorsión en
disputas comerciales y las medidas sanitarias y fitosanitarias sean los mismos,
estén armonizados o sean equivalentes en todos los países. Ante la ausencia de
tal similitud, se presenta el riesgo de que las mercancías ingresen a la región por
el país regulatoriamente menos riguroso y luego circulen en el resto del territorio
evadiendo aquellas disposiciones más restrictivas.
18
Mecanismo común de recaudación arancelaria y fiscal
Desde una perspectiva fiscal la consolidación del proceso de unión aduanera
impone una serie de definiciones específicas que permitan atender las situaciones
relacionadas con la importación de mercancías por determinadas aduanas
periféricas, que van destinadas a un país de la región y que no es precisamente el
mismo por donde ingresó ese bien. En un modelo en el que estas mercancías
circulen libremente por Centroamérica, es necesario definir un sistema institucional
y de coordinación para implementar un mecanismo de recaudación, administración
y distribución de ingresos tributarios. Una mercancía que ingresa por una aduana
periférica en el país A, pero que va a ser consumida en el país B, va posiblemente
a pagar las cargas tributarias en la Aduana de ingreso; por lo que se requiere de
un procedimiento que permita la distribución o asignación de esos recursos.
El tema se ha abordado en el pasado existiendo distintas tendencias que se ven
influenciadas por el nivel de consumo. Algunos favorecen la distribución equitativa
entre todos los países de la región, argumentando que ello favorecería el proceso
de integración; unos pocos señalan que los recursos deben quedarse en lugar
donde se recauden - independientemente del lugar de consumo-; y la mayoría
sostiene que deben asignarse al país en que se haya consumido el bien, ya que al
final de cuentas, son los consumidores de ese país los que debieron cancelar los
impuestos correspondientes.
19
Institucionalidad y mecanismos de coordinación regional
Tal y como se mencionó en el Marco de Referencia de este análisis, con la
suscripción del Convenio Marco los países se comprometieron a trabajar en la
tercera etapa del proceso, en el establecimiento de la institucionalidad necesaria
para el funcionamiento, administración y consolidación de la Unión Aduanera. A
pesar de los esfuerzos que realiza la Secretaría de Integración Económica hoy en
día, algunos señalan que se requiere un replanteamiento y una renovación para
ajustarla a las necesidades futuras.
Ejercer una política comercial externa común en un marco de simple cooperación
inter-gubernamental presentaría una gran dificultad y un costo enorme si se
intenta implementar sobre la base institucional con que cuenta actualmente la
región. Por ello, para avanzar en esta dirección es necesario contar con un marco
institucional capaz de manejar adecuadamente los desafíos del proceso y que se
le otorguen las facultades y los recursos necesarios para ejecutarlas. Avanzar en
esta dirección presenta retos importantes y debe reconocerse que en muchos de
los países las condiciones no parecen estar presentes. No en vano, este
compromiso se establece como en la etapa final del proceso. Es claro que en
muchos casos la institucionalidad actual ha estado delimitada desde las propias
estructuras de los países, en donde muchas de las instituciones nacionales son
reticentes a ceder y compartir esas capacidades y sobre todo a financiar el
ejercicio de las mismas a nivel regional.
20
V. CONCLUSIONES
El 12 de diciembre de 2007 se suscribió en Guatemala el Convenio Marco para el
Establecimiento de la Unión Aduanera Centroamericana, de conformidad con las
disposiciones del Protocolo de Guatemala. Aquí los países acordaron que el
proceso se fundamentaría en los objetivos y principios de los instrumentos de
integración regional vigentes y conforme a lo dispuesto en el Artículo XXIV del
GATT. Reiteraron que la UA que se constituirá de forma gradual y progresiva y
que su establecimiento sería el resultado del desarrollo de las siguientes tres
etapas: promoción de la libre circulación de bienes y facilitación del comercio;
modernización y convergencia normativa; y desarrollo institucional.
Este instrumento reiteró el compromiso de los países de la región de seguir
buscando alternativas para profundizar el esquema de integración económica,
reconociendo la solidez y la importancia del mismo como marco de referencia para
el continuo crecimiento del comercio de bienes y servicios entre la región y fuera
de ella.
A pesar de los avances continuos de los último años, poner en operación plena
una unión aduanera implica por un lado alto compromiso político y un trabajo
21
continuo de revisión y actualización de la normativa y, por otro, esfuerzos
periódicos para racionalizar y coordinar los controles que ejercen la aduanas y las
autoridades sanitarias, migratorias, de seguridad y de impuestos internos en las
operaciones diarias de comercio.
Por ello, y para seguir avanzando en la consolidación de la una unión aduanera
centroamericana, resulta necesario desarrollar una estrategia con visión a largo
plazo que permita, por un lado aprovechar las oportunidades que se derivan de un
proceso de integración más profundo y, por otro, atender los retos que se
presentan en este tipo de iniciativas. El camino no es fácil, pero la ruta está clara
y la voluntad política parece alineada con este objetivo. Es hora de aprovechar el
momentum.
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