Anexo 1: Jurisprudencias y tesis sobre violencia política de género del
Tribunal Electoral
La Sala Superior ha emitido diversas jurisprudencias y tesis en materia de violencia política de
género, los primeros criterios abordaron los elementos a partir de los cuales se puede tener por
acreditada a partir de lo razonado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación y los protocolos
desarrollados en materia de violencia de género se generan herramientas para identificar en cada
caso concreto su actualización, además se establece la obligación de las autoridades de evitar la
afectación a los derechos políticos-electorales.
Otra de las temáticas que ha sido objeto de consolidación de criterios es la actuación de las
autoridades respecto de las medidas de protección de las víctimas, dichas medidas pueden
prolongarse incluso hasta el término del encargo y la necesidad de su continuidad debe consultarse
a quien le fueron otorgadas.
Por otra parte, se ha reconocido el sustento constitucional y convencional para la formación de un
catálogo de personas infractoras de violencia política de género y la atribución de la autoridad de
establecer el plazo de permanencia en este, de cara a la necesidad de desincentivar conductas que
afectan a las mujeres en el contexto político, con lo cual, se busca dar efectividad a las normas que
sancionan y erradican este tipo de violencia, con el objeto de garantizar un ejercicio igualitario de
derechos. Al respecto, las consecuencias atribuidas a las infracciones han tenido un alcance en la
restricción de derechos político-electorales de sus perpetradores y validez de los actos,
entendiéndose como causales de elegibilidad o nulidad de una elección.
En el aspecto procesal, la jurisprudencia establece la vía del juicio ciudadano para el conocimiento
de este tipo de conductas cuando se ven afectados derechos político-electorales de la parte
denunciante o denunciada derivado de un procedimiento sancionador y se determina procedente el
juicio electoral al tratarse de un partido político 1. El derecho de acceso a la justicia también ha sido
objeto de desarrollo jurisprudencial, para el caso de personas indígenas como víctimas o terceras
interesadas se ha establecido la obligación de realizar la notificación personal.
Finalmente, de forma reciente el Tribunal Electoral prohibió la utilización de imágenes del cuerpo
de las mujeres como argumento para denostar la capacidad y aspiración al cargo en el contexto del
debate político al considerar que ello constituía violencia política de género.
A continuación, se realiza una compilación de los criterios de tesis y jurisprudencia, así como las
consideraciones de las sentencias que las originan.
JURISPRUDENCIAS
No. Clave Rubro
1. 12/2022 VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. LAS MEDIDAS DE
PROTECCIÓN PUEDEN MANTENERSE, DESPUÉS DE CUMPLIDA LA
SENTENCIA, EN TANTO LO REQUIERA LA VÍCTIMA
1
En esta cuestión sobre el medio de impugnación procedente ha tenido impacto la reciente reforma en
materia electoral.
JURISPRUDENCIAS
No. Clave Rubro
[Link]
idtesis=12/2022&tpoBusqueda=S&sWord=12/2022
INELEGIBILIDAD. PODRÍA ACTUALIZARSE CUANDO EN UNA
SENTENCIA FIRME SE DETERMINA QUE UNA PERSONA CARECE
DE MODO HONESTO DE VIVIR POR INCURRIR EN VIOLENCIA
2. 5/2022 POLÍTICA CONTRA LAS MUJERES EN RAZÓN DE GÉNERO
[Link]
idtesis=5/2022&tpoBusqueda=S&sWord=5/2022
JUICIO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS POLÍTICO-
ELECTORALES DEL CIUDADANO. ES LA VÍA PROCEDENTE PARA
CONTROVERTIR LAS DETERMINACIONES DE FONDO DERIVADAS
DE PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS SANCIONADORES EN
MATERIA DE VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO TANTO
3. 13/2021
POR LA PERSONA FÍSICA RESPONSABLE COMO POR LA
DENUNCIANTE
[Link]
idtesis=13/2021&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
VIOLENCIA POLÍTICA DE GÉNERO. ELEMENTOS QUE LA
ACTUALIZAN EN EL DEBATE POLÍTICO
4. 21/2018
[Link]
idtesis=21/2018&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
VIOLENCIA POLÍTICA POR RAZONES DE GÉNERO. LAS
AUTORIDADES ELECTORALES ESTÁN OBLIGADAS A EVITAR LA
AFECTACIÓN DE DERECHOS POLÍTICOS ELECTORALES
5. 46/2018
[Link]
idtesis=48/2016&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género#
TESIS
No
Clave Rubro
.
1. II/2023 VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. LA SALA
ESPECIALIZADA Y LAS AUTORIDADES LOCALES RESOLUTORAS
DEL PROCEDIMIENTO SANCIONADOR TIENEN FACULTADES
PARA DETERMINAR EL PLAZO DE PERMANENCIA EN EL
REGISTRO DE PERSONAS INFRACTORAS CORRESPONDIENTE
[Link]
TESIS
No
Clave Rubro
.
2023&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. ES DEBER DE LA
AUTORIDAD ELECTORAL CONSULTAR A LA VÍCTIMA, SI
REQUIERE LA CONTINUIDAD DE LAS MEDIDAS DE PROTECCIÓN
ORDENADAS A SU FAVOR, AUN Y CUANDO HAYA CONCLUIDO EL
2. VIII/2022
ENCARGO
[Link]
2022&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
NOTIFICACIÓN PERSONAL. DEBE PRACTICARSE EN CASOS DE
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO EN LOS CUALES
UNA MUJER INDÍGENA SEA VÍCTIMA O TERCERA INTERESADA,
CON EL FIN DE GARANTIZAR SU DERECHO DE ACCESO A LA
3. VI/2022
JUSTICIA
[Link]
2022&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. SE CONFIGURA
CUANDO SE UTILIZAN O EXHIBEN IMÁGENES DEL CUERPO DE LA
MUJER EN EL CONTEXTO DEL DEBATE POLÍTICO.
4. IV/2022
[Link]
2022&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
NULIDAD DE ELECCIÓN. HERRAMIENTAS ANALÍTICAS PARA
CONFIGURARLA TRATÁNDOSE DE ACTOS DE VIOLENCIA
POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO.
5. III/2022
[Link]
2022&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. EL REGISTRO DE
PERSONAS INFRACTORAS EN LISTADOS NACIONALES Y/O
LOCALES, TIENE JUSTIFICACIÓN CONSTITUCIONAL Y
6. XI/2021 CONVENCIONAL
[Link]
2021&tpoBusqueda=S&sWord=violencia,política,de,género
Rosa Pérez Pérez
VS
LXVI Legislatura del Congreso del
Estado de Chiapas
Jurisprudencia 12/2022
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. LAS MEDIDAS DE PROTECCIÓN
PUEDEN MANTENERSE, DESPUÉS DE CUMPLIDA LA SENTENCIA, EN TANTO LO
REQUIERA LA VÍCTIMA.
Hechos: En diferentes asuntos en que se ordenaron medidas de protección por hechos de
violencia política en razón de género en contra de mujeres que desempeñaban cargos de
elección popular, las víctimas solicitaron que la protección se mantuviera vigente para
garantizar su integridad después de haberse cumplido la sentencia respectiva. La Sala
Superior declaró la continuidad de las medidas previamente ordenadas.
Criterio jurídico: Las medidas de protección ordenadas a favor de mujeres ante hechos de
violencia política en razón de género pueden mantenerse vigentes aun después de
cumplida la sentencia en que se dictaron, hasta en tanto las requiera la víctima, a fin de
garantizar el respeto a sus derechos humanos y salvaguardar plenamente su integridad.
Justificación: De la interpretación sistemática y funcional de los artículos 1° y 133, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 1, de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos; 2, inciso c), 3 y 7 inciso b), de la Convención sobre la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; 4, incisos b) y j), de la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer; 27 y 33 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia;
así como 40 de la Ley General de Víctimas, se desprende que el Estado mexicano está
obligado a reconocer, respetar y garantizar el ejercicio de los derechos humanos
establecidos en la Constitución y en los instrumentos internacionales en condiciones de
igualdad, el derecho a la integridad física, psíquica y moral, y a acceder y ocupar cargos
públicos en todos los planos gubernamentales y de toma de decisiones. Por tanto, cuando
exista violencia política en razón de género, el Tribunal Electoral debe dictar, solicitar y
mantener medidas de protección que garanticen el respeto del ejercicio de los derechos
humanos de las mujeres, por lo que resulta razonable que, aun cuando se tenga por
cumplida la sentencia que las ordenó sea posible mantenerlas, hasta en tanto lo requiera
la víctima o concluya el cargo para el que ha sido nombrada, a fin de salvaguardar la
integridad y garantizar el derecho de las mujeres a ejercerlo. Lo anterior porque esas
medidas van más allá de la restitución a un caso concreto, puesto que tienen el propósito
de fungir como mecanismos para detener o prevenir la violencia de género, a fin de
garantizar el derecho de ejercer los cargos para los cuales han sido nombradas y
salvaguardar su integridad. De esta forma, si la implementación de tales medidas tiene el
fin de garantizar la seguridad, integridad y vida de la víctima; evitar todo daño y asegurar
el pleno ejercicio de sus derechos, resulta procedente que continúen tales medidas
durante el tiempo que garanticen su objetivo, aun cumplida la sentencia en las que se
ordenaron, pues ignorar su situación posterior podría posicionarla en una permanente
vulnerabilidad y riesgo de afectación a sus derechos; lo que es acorde con el deber de los
órganos estatales de prevenir y proteger los derechos humanos de todas las mujeres.
Séptima Época:
Juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. SUP-JDC-
1654/2016 . Acuerdo Plenario.—Actora: Rosa Pérez Pérez.—Autoridad responsable: LXVI
Legislatura del Congreso del Estado de Chiapas.—15 de agosto de 2017.—Unanimidad
de votos de la magistrada y los magistrados Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo
Fuentes Barrera, Indalfer Infante Gonzales, Reyes Rodríguez Mondragón, Mónica Aralí
Soto Fregoso y José Luis Vargas Valdez.—Ponente: Mónica Aralí Soto Fregoso.—
Ausente: Janine M. Otálora Malassis.—Secretarios: Laura Angélica Ramírez Hernández y
Ernesto Santana Bracamontes.
Juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. SUP-JDC-
1773/2016 y acumulado. Tercera resolución en el incidente de inejecución de sentencia.
—Actora: Felicitas Muñiz Gómez.—Autoridades responsables: Benito Sánchez Ayala
(Síndico procurador) y otros.—4 de octubre de 2017.—Unanimidad de votos de las
magistradas y los magistrados Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera,
Indalfer Infante Gonzales, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón,
Mónica Aralí Soto Fregoso y José Luis Vargas Valdez.—Ponente: Indalfer Infante
Gonzales.—Secretario: Alejandro Ponce de León Prieto.
Recurso de reconsideración. SUP-REC-531/2018 . Acuerdo Plenario. Incidente de
vigencia de medidas de protección.—Recurrente: Juan García Arias.—Autoridad
responsable: Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación,
correspondiente a la Tercera Circunscripción Plurinominal, con sede en Xalapa, Veracruz.
—22 de junio de 2022.—Mayoría de seis votos de las magistradas y los magistrados
Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Indalfer Infante Gonzales,
Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón y Mónica Aralí Soto Fregoso.—
Ponente: Felipe de la Mata Pizaña.—Disidente: José Luis Vargas Valdez.—Secretarios:
Fernando Ramírez Barrios, Roselia Bustillo Marín y Pablo Roberto Sharpe Calzada.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el veintiséis de octubre de dos mil
veintidós, aprobó por unanimidad de votos, con la ausencia de la Magistrada Janine
M. Otálora Malassis, la jurisprudencia que antecede y la declaró formalmente
obligatoria.
Pendiente de publicación en la Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
CONSIDERACIONES DE LA SALA SUPERIOR DEL TEPJF
SUP-JDC-1654/2016
La restitución ordenada para hacer efectiva la tutela judicial, en términos de los artículos
17 de la Constitución Federal, así como 25 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, exige garantías de que la sentencia dictada se materialice en el mundo
fáctico; pues de lo contrario, la función jurisdiccional sería ilusoria, ya que de nada serviría
obtener un fallo si éste no se cumple en forma completa y oportuna. Así, al ser el
cumplimiento de las sentencias una cuestión de orden público, esta Sala Superior
considera factible vincular a las autoridades estatales que a continuación se enuncian,
para que den cabal cumplimiento de la ejecutoria:
A)Tomando en consideración que la Secretaría General de Gobierno cuenta con
atribuciones legales para manejar la política interior del Estado, así como ejecutar
acciones que garanticen la gobernabilidad, la paz social y promover el fortalecimiento de
las relaciones con los poderes legislativo y judicial, con los ayuntamientos del estado y
con la federación –según lo dispone el artículo 28, fracción I, de la Ley Orgánica de la
Administración Pública del Estado de Chiapas queda vinculada para que, a través del
diálogo y la concertación, de manera oportuna, adecuada y eficaz, cree los cauces
para sensibilizar a las partes en conflicto a efecto de que colaboren en el
cumplimiento del presente fallo.
b) Es importante puntualizar que los integrantes del Ayuntamiento, en su calidad de
autoridades municipales quedan vinculados a coadyuvar con el cumplimiento de la
presente ejecutoria, en términos de lo establecido en el artículo 36, fracción LXVIII, de la
Ley Orgánica Municipal del Estado de Chiapas.
Una vez que la ciudadana Rosa Pérez Pérez se reincorpore al cargo para el que fue
democráticamente electa a través del voto popular, las autoridades antes referidas,
deberán informar a esta Sala Superior, dentro de un plazo breve y razonable, los actos
que materialmente hayan llevado a cabo con la finalidad de resguardar la integridad física
de la actora; del resto de los integrantes de todo el cabildo; así como de la comunidad de
San Pedro, Chenalhó.
Todas las autoridades obligadas al cumplimiento de la presente sentencia, al momento de
llevar a cabo los actos de ejecución que les correspondan, deberán tener presente lo
dispuesto en el artículo 2º, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
en cuanto que reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades
indígenas a la libre determinación y, en consecuencia, a la autonomía para aplicar sus
propios sistemas normativos internos, los cuales habrán de proteger y respetar las
garantías individuales, los derechos humanos y, de manera relevante, la dignidad e
integridad de las mujeres.
Así, como lo preceptuado en el artículo 7, de la Constitución Política del Estado de
Chiapas respecto a que, el Estado protegerá y promoverá el desarrollo, entre otros, de los
usos, costumbres, tradiciones, sistemas normativos y formas de organización social y
política de las comunidades indígenas y, garantizará a sus integrantes el acceso pleno a
la justicia y a una vida libre de violencia, con perspectiva de género, equidad y no
discriminación.
SUP-JDC-1773/2016 y su acumulado
SÉPTIMO.- Efectos. En tal sentido, en aras de restituir a la justiciable en el derecho
político-electoral que se tuvo por demostrado le fue violado, las autoridades que a
continuación se precisan, deberán actuar en los términos siguientes:
a)Se ORDENA al Síndico Benito Sánchez Ayala, a las Regidoras Edelmira del Moral
Miranda y María del Rosario López García, así como al Regidor Humberto Palacios
Celino, todos del Municipio de Mártir de Cuilapan, Guerrero, que se abstengan de cometer
actos de violencia política y de género encaminados a afectar el pleno ejercicio del cargo
de la ciudadana Felicitas Muñiz Gómez, como Presidenta Municipal del referido
Ayuntamiento.
b) Dado que la restitución ordenada para hacer efectiva la tutela judicial, en términos de
los artículos 17, de la Constitución Federal, así como 25, de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, exige garantías de que la sentencia dictada se materialice;
pues de lo contrario, la función jurisdiccional sería ilusoria, ya que de nada serviría
obtener un fallo si éste no se cumple en forma completa y oportuna. Así, al ser el
cumplimiento de las sentencias una cuestión de orden público, esta Sala Superior
VINCULA a los Poderes y autoridades que a continuación se enuncian, para que
coadyuven en el cabal cumplimiento de la presente ejecutoria:
Al Gobernador, Congreso del Estado, Secretaría de Gobierno, Secretaría de Seguridad
Pública, así como al Instituto Estatal y de Participación Ciudadana, todos del Estado de
Guerrero, para que una vez que quede notificada la presente sentencia, en el ámbito de
sus respectivas competencias, de manera pronta y eficaz, lleven a cabo los actos
jurídicos y materiales que resulten necesarios, encaminados a garantizar el
correcto desempeño del cargo de Felicitas Muñiz Gómez como Presidenta
Municipal de Mártir de Cuilapan, Guerrero, así como para que garanticen su
seguridad, la de sus familiares, colaboradoras, colaboradores y demás ediles del
referido Municipio.
Tomando en cuenta que se trata de un caso que involucra violencia política de género,
estas autoridades deberán actuar conforme a la debida diligencia y a la perspectiva de
género.
c) Dado que se advierte la potencial comisión de delitos, dese VISTA a la Fiscalía
Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la Procuraduría General de la
República, así como a la Fiscalía General del Estado de Guerrero para que el ámbito de
sus atribuciones, determinen lo que en derecho corresponda partiendo del reconocimiento
de que se han configurado actos constitutivos de violencia política basada en elementos
de género.
Las autoridades antes referidas, deberán informar a esta Sala Superior, dentro de un
plazo breve y razonable, los actos que hubiesen desplegado en acatamiento a la presente
sentencia.
SUP-REC-531/2018
a. Decisión
En virtud de que en autos no consta que las medidas preventivas ordenadas por la Sala
Xalapa o las medidas de reparación del Tribunal de Oaxaca hayan sido adoptadas, esta
Sala Superior considera procedente asumir directamente la implementación de medidas
de protección a favor de la víctima, en tanto la actual controversia está vinculada con la
violencia política por razón de género cometida en su contra, especialmente en el ejercicio
del cargo para el cual fue electa.
Por ello, a fin de garantizar la seguridad, integridad y vida de la víctima, así como de las
personas designadas por ella, se debe ordenar a distintas autoridades estatales su
colaboración, en el ámbito de sus atribuciones, para evitar todo daño en sus personas, así
como garantizar el pleno ejercicio de sus derechos.
b. Justificación
Con base en los ordenamientos internacionales , los Estados deben tomar todas las
medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la vida política y
pública del país, para lo cual deben garantizar, en igualdad de condiciones con los
hombres el derecho a ser elegibles.
Asimismo, se ha condenado todas las formas de violencia contra las mujeres y se ha
asumido el compromiso de adoptar, por todos los medios apropiados y sin dilaciones,
políticas orientadas a prevenir, investigar, sancionar y erradicar esa violencia, así como a
hacerlo con la debida diligencia.
En el ámbito jurídico nacional, se ha reconocido la implementación de actos de protección
y de urgente aplicación en función del interés superior de la víctima. Esas medidas se
otorgan por la autoridad competente, inmediatamente que conozcan de hechos
probablemente constitutivos de infracciones o delitos que impliquen violencia contra las
mujeres.
Por ello, cuando una autoridad tenga conocimiento de hechos de peligro en la integridad y
vida de una víctima, se deben adoptar medidas necesarias para evitar alguna lesión o
daño.
A su vez, cuando este Tribunal Electoral tiene conocimiento que una de las partes
involucradas sufre algún tipo de violencia, a pesar de no ser parte formal en la
controversia, debe informarlo a las autoridades competentes, así como instituciones
estatales y/o municipales) para que le den la atención inmediata que corresponda, así
como dictar órdenes de protección.
A partir de lo anteriormente expuesto, este Tribunal Electoral debe adoptar las medidas
necesarias, en el ámbito de su competencia para la protección, en este caso concreto, de
los derechos de la víctima.
En la especie, está acreditado que el recurrente ha cometido violencia política en contra
de la víctima, motivo por el cual es indispensable implementar medidas de protección a
favor de ésta, a fin de evitar cualquier peligro en su integridad física y emocional, su
familia, colaboradores y colaboradoras.
Por tanto, esta Sala Superior considera procedente vincular de manera urgente a las
siguientes autoridades para que diseñen y ejecuten las medidas de protección que
consideren oportunas.
[…]
Las medidas de protección deberán ser diseñadas e implementadas en un primer
momento para la víctima, pero también, de ser el caso, para las personas cercanas a su
entorno que también lo necesiten.
En el entendido que, lo ordenado deberá garantizarse por las autoridades vinculadas
desde la notificación de la presente sentencia hasta la conclusión del cargo de la víctima,
es decir, hasta el treinta y uno de diciembre del presente año.
Juan García Arias
VS
Sala Regional del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación,
correspondiente a la Tercera
Circunscripción Plurinominal, con
sede en Xalapa, Veracruz
Jurisprudencia 5/2022
INELEGIBILIDAD. PODRÍA ACTUALIZARSE CUANDO EN UNA SENTENCIA FIRME
SE DETERMINA QUE UNA PERSONA CARECE DE MODO HONESTO DE VIVIR POR
INCURRIR EN VIOLENCIA POLÍTICA CONTRA LAS MUJERES EN RAZÓN DE
GÉNERO.
Hechos: Se canceló el registro de candidaturas porque habían sido declaradas infractoras
por actos de violencia política en razón de género en contra de mujeres. Por lo tanto, se
cuestionó el momento y la autoridad a partir de la que se puede tener por incumplido el
requisito de elegibilidad de tener un modo honesto de vivir.?
Criterio jurídico: Atendiendo a la legislación federal y local aplicable, el modo honesto de
vivir, como requisito de elegibilidad, lo pueden perder temporalmente quienes aspiren a un
cargo de elección popular cuando: 1. Se condene por delitos de violencia política en razón
de género y esa condena se encuentre vigente; 2. Mediante sentencia firme emitida por
un órgano jurisdiccional que acredite esa violencia y expresamente señale la pérdida del
modo honesto de vivir y, en su caso, no se haya realizado el cumplimiento de la
sentencia, exista reincidencia o circunstancias agravantes declaradas por la autoridad
competente y, 3. Cuando la sentencia que declara la existencia de violencia política no se
haya cumplido y mediante incidente la autoridad decrete la pérdida del modo honesto de
vivir, tomando en cuenta si existió reincidencia o circunstancias agravantes y atendiendo a
las características de cada caso.
Justificación: De una interpretación sistemática y funcional del artículo 34 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como de la línea
jurisprudencial del Tribunal Electoral y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la
expresión “modo honesto de vivir” implica que, quien aspire a contender a un cargo de
elección popular debe respetar los principios del sistema democrático mexicano con el fin
de cumplir con el requisito de elegibilidad, que incluye la prohibición de ejercer violencia
política contra las mujeres en razón de género. Lo anterior, porque la realización de ese
tipo de violencia vulnera los derechos fundamentales de las mujeres y los principios de
representatividad y gobernabilidad. De ahí que, cuando una persona incurre en ese tipo
de violencia, existe la posibilidad de que se le considere inelegible para el cargo al cual
aspira. Para ello, es necesario que la correspondiente autoridad jurisdiccional electoral,
mediante sentencia firme, decida si, conforme a las circunstancias del caso concreto, una
persona perdió el modo honesto de vivir, como requisito de elegibilidad, por haber
incurrido en ese tipo de violencia. Esto, con el fin de implementar acciones que garanticen
la protección de las mujeres en contra de actos constitutivos de violencia política, para
erradicar este tipo de conductas antisociales, además de establecer las medidas
necesarias, suficientes y bastantes para garantizar los derechos político-electorales de la
víctima.
Séptima Época:
Recurso de reconsideración. SUP-REC-531/2018 .—Recurrente: Juan García Arias.—
Autoridad responsable.—Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación, correspondiente a la Tercera Circunscripción Plurinominal, con sede en
Xalapa, Veracruz.—30 de junio de 2018.—Unanimidad de votos de las magistradas y los
magistrados Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, quien emite voto
razonado, Indalfer Infante Gonzales, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez
Mondragón, Mónica Aralí Soto Fregoso y José Luis Vargas Valdez, quien emite voto
razonado.—Ponente: Felipe de la Mata Pizaña.—Secretarias.—Elizabeth Valderrama
López, Roselia Bustillo Marín, Greysi Adriana Laisequilla, Araceli Yhalí Cruz Valle y Jesica
Contreras Velázquez.
Recurso de reconsideración. SUP-REC-405/2021 y acumulados.—Recurrentes:
Movimiento Ciudadano y otras.—Autoridad responsable: Sala Regional del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación, correspondiente a la Tercera
Circunscripción Plurinominal, con sede en Xalapa, Veracruz.—2 de junio de 2021.—
Unanimidad de votos de las magistradas y los magistrados Felipe de la Mata Pizaña,
Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Indalfer Infante Gonzales, quien emite voto concurrente,
Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón, Mónica Aralí Soto Fregoso y
José Luis Vargas Valdez.—Ponentes: Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez
Mondragón y Mónica Aralí Soto Fregoso.—Secretarios: Alexandra Danielle Avena
Koenigsberger, Rodolfo Arce Corral, José Alberto Montes de Oca Sánchez, Maribel
Tatiana Reyes Pérez, Marcela Talamás Salazar y José Alfredo García Solís.
Recurso de apelación. SUP-RAP-138/2021 y acumulados.—Recurrentes: Morena y otros.
—Autoridad responsable: Consejo General del Instituto Nacional Electoral.—2 de junio de
2021.—Unanimidad de votos de las magistradas y los magistrados Felipe de la Mata
Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Indalfer Infante Gonzales, quien emite voto
concurrente, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón, Mónica Aralí Soto
Fregoso y José Luis Vargas Valdez.—Ponente: Felipe de la Mata Pizaña.—Secretarios:
Fernando Ramírez Barrios, Karem Rojo García, Cruz Lucero Martínez Peña y German
Vásquez Pacheco.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el cinco de octubre de dos mil
veintidós, aprobó por unanimidad de votos, con la ausencia de la Magistrada Janine
M. Otálora Malassis y del Magistrado Presidente Reyes Rodríguez Mondragón, la
jurisprudencia que antecede y la declaró formalmente obligatoria.
Pendiente de publicación en la Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
CONSIDERACIONES DE LA SALA SUPERIOR DEL TEPJF
SUP-JDC-531/2018
Esta Sala Superior considera correcta la decisión asumida por la Sala Xalapa al
determinar que la presunción inicialmente a favor del recurrente de tener un modo
honesto de vivir como requisito de elegibilidad quedó desvirtuada por el hecho de
haber cometido, durante el ejercicio del cargo como Presidente Municipal, actos de
violencia política por razones de género.
Lo anterior, porque en el caso concurren las circunstancias siguientes:
- El recurrente cometió actos de violencia política por razones de género durante el
desempeño de un cargo público.
- Aspiró a la reelección inmediata en el cargo desde el cual incurrió en el actuar irregular
mencionado.
- El recurrente se mantuvo omiso ante la sentencia que condenó la reparación por
violencia política por razones de género.
De manera que la presunción que asistió al recurrente al momento de registro en cuanto a
contar con un modo honesto de vivir, quedó desvirtuada y, por ende, incurrió en
inelegibilidad, como se analiza enseguida.
a. Conducta acreditada
Los hechos que se tuvieron por acreditados y que se tradujeron en violencia política por
razón de género consistieron en que el recurrente y otros integrantes del cabildo de San
Juan Colorado, Oaxaca, obstaculizaron a la síndica municipal ejercer su cargo, ya que:
- Omitieron convocarla a sesiones de cabildo;
- Omitieron proporcionarle información de la situación financiera y presupuestal del
municipio;
- Instruyeron a la síndica suplente realizar las funciones del cargo;
- Destituyeron del cargo a la síndica propietaria sin realizar un procedimiento legal, ya que
no la emplazaron ni le dieron derecho de audiencia
- Aludieron a su persona con palabras y frases ofensivas.
Lo anterior resulta relevante, porque las conductas cuya responsabilidad se atribuyó al
presidente Municipal fueron realizadas en un ejercicio abusivo o irregular de sus funciones
y en relación precisamente con una de las integrantes del ayuntamiento.
Tal situación trajo como consecuencia impedir a una mujer por razón únicamente de su
género el ejercicio legítimo de las funciones que la ciudadanía le encomendó al haber sido
votada para el cargo correspondiente. Ello refleja también como la situación expuesta
repercute al adecuado funcionamiento del órgano de gobierno y, por ende, a los principios
fundamentales de representatividad y gobernabilidad.
Por tanto, los hechos de violencia política por razones de género se encuentran
íntimamente relacionados y fueron cometidos por el funcionario público aprovechando el
cargo y nivel jerárquico que tenía respecto de la víctima.
Esto, en los hechos trata de romper la paridad sustantiva y evitar el empoderamiento de la
mujer electa respecto al ejercicio de su cargo con lo cual se materializa una situación
grave de violencia institucionalizada.
b. Aspiración de reelección inmediata en el cargo que venía desempeñando
No obstante que el recurrente incurrió en violencia política de género -lo cual no está en
duda al constituir cosa juzgada-, durante su desempeño como Presidente Municipal,
pretendió continuar en éste, mediante la reelección.
Sin embargo, el recurrente incurrió en actos reprochables durante el desempeño de su
cargo como presidente municipal, lo cual afecta de manera trascendente la candidatura a
la que se postulaba, así como su pretensión de reelección inmediata.
En efecto, durante el tiempo que el recurrente se desempeñó como Presidente Municipal
cometió actos de violencia política por razones de género, lo cual impactó en el
ejercicio de las funciones públicas de la víctima y, por tanto, supusieron una situación de
violencia institucional. Por ello, el Tribunal de Oaxaca, en su momento, ordenó una serie
de medidas restitutorias a cargo, entre otros, del aquí recurrente.
Luego, ese actuar ilícito del presidente Municipal tuvo consecuencias jurídicas,
específicamente cuando pretendió la reelección inmediata, para lo cual debía acreditar el
cumplimiento de los requisitos de elegibilidad correspondientes, entre los cuales está el
atinente a tener un modo honesto de vivir.
De esta forma, si el candidato pretendía la reelección inmediata, evidentemente el
desempeño que tuvo en el cargo tiene un impacto directo en la nueva candidatura.
Además, la aspiración del recurrente era ser electo nuevamente como Presidente
Municipal, a pesar de haber incurrido en actos contrarios al sistema democrático, lo cual
eventualmente podría provocar que quede sin sanción su conducta reprochable -ya que
no consta el acatamiento de la sentencia del Tribunal de Oaxaca- e incluso continúe con
un actuar similar, al aprovechar la posición jerárquica del cargo.
c. Incumplimiento de una sentencia restitutoria
En autos está acreditado que por lo menos, a la fecha de registro de la candidatura, el
recurrente en modo alguno había cumplido la sentencia del Tribunal de Oaxaca, mediante
la cual se ordenó, con el objeto de restituir a la víctima y de revertir la situación de
violencia institucional:
a) Restituir a la víctima en el cargo de síndica municipal.
b) Convocarla a sesiones de cabildo.
c) Permitirle el libre ejercicio del cargo.
d) Garantizarle un espacio físico y recursos materiales y humanos para el ejercicio de sus
atribuciones.
e) Pagarle las dietas pendientes de pago.
Esos actos fueron ordenados para garantizar a la víctima el pleno ejercicio de su cargo.
No obstante ello, la Sala Xalapa destacó que el diez de mayo, el Tribunal de Oaxaca
ordenó dar vista al Congreso del estado para que iniciara el procedimiento de revocación
de mandato en contra del recurrente, por la inejecución de la sentencia que ordenó la
reparación.
De esto se obtiene que, lejos de intentar la reparación del agravio ocasionado, el
recurrente ha continuado con la conducta reprochable, lo cual evidencia aún más el
indebido ejercicio de su cargo y la falta del modo honesto de vivir.
En efecto, si bien, una conducta ilícita no puede marcar de por vida a una persona, debe
evidenciarse con elementos objetivos que ha cesado la situación calificada como
reprobable o que ha transcurrido un tiempo que lo permita presumir o considerar.
Si la persona, en lugar de actuar debidamente, persiste en la realización de una conducta
reprochable como es la violencia política por razón de género, es evidente que
mantiene actualizada momento a momento la desacreditación de un modo honesto de
vivir.
En el caso, es indispensable impedir la revictimización, toda vez que de autos no se
observa el retracto del recurrente respecto de los actos de violencia política por razones
de género en que incurrió, sino que, por el contrario, para la Sala Xalapa quedó
demostrado que, al menos, al diez de mayo (posteriormente al registro), no había acatado
la sentencia que le ordenó reparar los derechos vulnerados de la funcionaria.
De hecho, las conductas se cometieron en el ejercicio de un cargo para el cual se
pretende la reelección, y adicionalmente la víctima no está registrada para ser reelecta
como síndica, cargo respecto del cual fue restituida mediante sentencia judicial.
En conclusión, se tiene por actualizada una situación –atribuible al actuar del
propio candidato– que desvirtúa el requisito de elegibilidad. Al estar acreditado,
en sentencia firme, que en el desempeño de su cargo como Presidente Municipal
violentó los derechos políticos de una funcionaria, sin realizar actos tendentes a evitar la
continuación de la conducta indebida, es claro que ello debe repercutir en el análisis de la
procedencia de su aspiración a ser reelecto en forma inmediata, pues incurrió en una
acción social y legalmente reprochable.
Destacando que, además, dicha situación se traduce en una violación grave de los
principios de paridad, representatividad y gobernabilidad, en perjuicio de la ciudadanía y
de la sociedad en general.
Lo anterior, porque el acreditamiento ante una diversa autoridad jurisdiccional, en
sentencia que constituye cosa juzgada, la existencia de violencia política por razones de
género exige una tutela reforzada a fin de sancionar y reparar ese actuar irregular a fin de
dar eficacia real a la paridad sustantiva.
Por lo tanto, la decisión que ahora se confirma tiene como efecto erradicar los actos
recurrentes de violencia política que impiden a las mujeres el ejercicio efectivo de cargos
públicos; esto, al entender la paridad no sólo como una medida de acceso sino también
de representatividad y toma de decisiones, disuadiendo que otros sujetos pretendan
realizar actos de esa naturaleza.
Adicional a lo anterior, esta determinación conlleva un señalamiento a la coalición
postulante y partidos que la integran, sobre la responsabilidad de observar que quienes
obtengan las candidaturas y pretendan reelegirse no hayan ejercido violencia política de
género.
De ahí que, procede confirmar la sentencia recurrida en cuanto a la revocación del
registro de la candidatura del recurrente, ya que sus argumentos
resultaron ineficaces para desvirtuar la decisión de la Sala Xalapa, la cual es ajustada
a Derecho, en términos de las consideraciones previamente expresadas.
CONSIDERACIONES DE LA SALA SUPERIOR DEL TEPJF
SUP-REC-405/2021
7.2.1. Supuestos en los que se puede declarar la inelegibilidad de una persona por
actos vinculados con VPG
Con independencia de que sea posible que la autoridad electoral administrativa pueda
verificar el cumplimiento del requisito de elegibilidad de tener un modo honesto de vivir en
atención a otros tipos de violencia ejercidos en contra de las mujeres, esta Sala Superior y
las reformas en materia de VPG de 20202 acotaron el margen de actuación que las
autoridades electorales tienen para establecer la inelegibilidad de una persona que
pretende ser registrada como candidata o candidato y haya cometido VPG.
Por lo tanto, es infundado el planteamiento que hace valer la actora en el sentido de que
la emisión de una sentencia donde se declare VPG es suficiente para que la autoridad
administrativa electoral proceda a declarar la pérdida del mencionado requisito de
elegibilidad, dado que ese no es uno de los supuestos establecidos por la legislación
electoral por el que se permita a los Institutos locales declarar la inelegibilidad de una
persona por haber incurrido en VPG, como se detalla a continuación.
a. Supuesto de inelegibilidad por actos relacionados con VPG
A partir de las reformas en materia de VPG de 2020, se reconoce que un requisito de
elegibilidad es no contar con una condena por el delito de VPG. Un ejemplo de ello lo
encontramos en el artículo 10, inciso g) de la LEGIPE, que establece:
Artículo 10. Son requisitos para ser Diputada o Diputado Federal o Senadora o Senador,
además de los que señalan respectivamente los artículos 55 y 58 de la Constitución, los
siguientes:
g) No estar condenada o condenado por el delito de violencia política contra las
mujeres en razón de género.
En el mismo sentido, en su artículo 30, la Ley local, establece:
Artículo 30. Para el cargo de la Gubernatura, Diputación, Regiduría o en su caso el de
Síndico o Síndica, se requiere contar con los requisitos que establecen los artículos 22, 46
y 78 de la constitución, y no haber sido condenada o condenado por el delito de
violencia política contra las mujeres en razón de género.
De lo anterior se concluye que el haber sido acreedor o acreedora a una condena por el
delito de VPG es una causa de inelegibilidad para contender por un cargo de elección
popular, tanto a nivel federal, como a nivel local.
Bajo esta causal, resulta innecesario algún pronunciamiento o juicio valorativo de la
autoridad administrativa porque, al estar expreso en la legislación, cualquier condena por
un delito de VPG en automático declara la inelegibilidad de la persona.
Es importante indicar que una vez que se haya agotado la condena, la causa de
impedimento para ocupar un cargo de elección popular derivado de haber incurrido en el
delito de violencia política contra las mujeres por razón de género desaparecerá, lo cual
evita que las consecuencias de la sanción penal se extiendan más allá del tiempo que
formalmente estuvo vigente3.
El cumplimiento de la pena tampoco implica una valoración por parte de la autoridad
administrativa electoral, sino que corresponde a lo determinado en la propia sentencia
penal.
2
Publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 13 de abril y en el Diario Oficial de Yucatán, el 23 de julio.
3
SUP-OP-21/2021.
Ello, por un lado, es acorde con la idea que una persona que cumplió con la pena que le
fue impuesta con motivo de un proceso del orden criminal debe reintegrarse a la sociedad
y gozar de los mismos derechos que cualquier otra persona.
Por otro lado, es acorde a lo que esta Sala Superior 4 ha señalado respecto de que “estar”
condenado o condenada debe interpretarse de forma gramatical, esto es, como
equivalente a “condena vigente” lo cual implica que la persona respectiva permanece
cumpliendo la pena que le fue impuesta mediante una determinación judicial.
b. Supuestos que derrotan la presunción de ostentar un modo honesto de vida
por actos de VPG
Para ocupar una candidatura es necesario cumplir con el requisito legal de elegibilidad de
la ciudadanía ligada al modo honesto de vivir, lo cual puede perderse temporalmente y
para efectos electorales, a partir de una decisión judicial.
En efecto, existe otro supuesto por medio del cual una persona infractora de VPG podría
ser declarada inelegible, pues se ha considerado que estas conductas pueden llegar a
desvirtuar la presunción del modo honesto de vivir 5 y, por lo tanto, no ser elegible para
ocupar un cargo de elección popular.
Así, en el SUP-REC-531/2018 se estableció que aquellas personas que busquen
contender a un cargo público tienen la obligación de no ejercer violencia política de
género, pues ello, atendiendo a las circunstancias del caso concreto, podría derrotar la
presunción de un modo honesto de vivir.
Lo anterior, en el entendido de que tales conductas son contrarias al orden y valores
democráticos. Por lo tanto, se interpretó que el requisito de ciudadanía contenido en el
artículo 34 constitucional, consistente en tener un modo honesto de vivir, implicaba la
prohibición de cometer actos de VPG.
Ahora bien, cabe resaltar que en ese asunto fue la Sala Regional la que ordenó cancelar
el registro de una persona que buscaba reelegirse para el cargo de presidente municipal.
Es decir, fue una autoridad jurisdiccional la que estableció la perdida de la
presunción de un modo honesto de vivir y no la autoridad administrativa local.
Asimismo, cabe señalar que, en ese caso, no sólo existía una sentencia declarativa de
VPG en contra del entonces aspirante a ser reelecto. Sino que, además, se había
mostrado que esa persona seguía agrediendo a sus víctimas y, por lo tanto, seguía sin
cumplir con lo ordenado por el Tribunal local de abstenerse de ejercer violencia en contra
de sus compañeras de cabildo.
Así, el motivo por el cual se consideró que el aspirante no contaba con un modo honesto
de vivir no fue solo la existencia de la sentencia declarativa de VPG, sino que continuaba
4
Ver SUP-OP-10/2020 relativa a la legislación de Tamaulipas. En la Acción de Inconstitucionalidad 140/2020
y su acumulada la Suprema Corte de Justicia declaró la validez de los artículos que contenían la previsión del
requisito de elegibilidad de no haber sido condenada por VPG, ello, en síntesis debido a que: el referido
impedimento para ser elegido a la Gubernatura de Tamaulipas, a una diputación local o como munícipe, se
refiera a una condena de índole definitiva (no se haya cuestionado y no esté pendiente de resolución algún
medio o juicio de impugnación) y que dicha condena siga surtiendo sus efectos temporales (párrafo 135). Ver
también la SUP-OP-21/2020 relativa a la legislación de Chiapas. En las Acciones de Inconstitucionalidad
158/2020 y sus acumuladas 159/2020, 161/2020, 224/2020 y 227/2020, la Suprema Corte de Justicia de la
Nación invalidó el Decreto 235 que contenía, entre otros, el tema del requisito de elegibilidad no tener
condena de VPG. Lo anterior, derivado de la falta de consulta a los pueblos y comunidades indígenas.
5
La locución relativa a un modo honesto de vivir, se refiere al comportamiento adecuado para hacer posible la
vida civil del pueblo, por el acatamiento de deberes que imponen la condición de contar con la ciudadanía; en
síntesis, quiere decir buen mexicano o mexicana, y es un presupuesto para gozar de las prerrogativas
inherentes a su calidad de ciudadano y ciudadana. Jurisprudencia 18/2001, de rubro MODO HONESTO DE
VIVIR COMO REQUISITO PARA SER CIUDADANO MEXICANO. CONCEPTO.
acosando a su víctima, lo que a su vez configuraba el incumplimiento de un mandato
judicial.
Por otra parte, la Sala Superior, al resolver el SUP-REC-91/2020, concluyó que era
constitucional integrar listas de personas infractoras de VPG pues tales listados eran
idóneos para que la autoridad electoral pudiese verificar quién había cometido ese tipo de
infracciones, lo cual abonaba en la erradicación de la VPG en el país, además de ser una
medida de no repetición.
En esa misma sentencia esta Sala Superior estableció que la incorporación en esas listas
no implicaba la perdida de la presunción de tener un modo honesto de vivir, sino
que tenía efectos meramente publicitarios y no constitutivos, siendo tales consecuencias
algo que únicamente puede ser establecido en la sentencia que tenga por acreditada
la VPG o bien en el incidente donde se determine el cumplimiento de lo ordenado
en la sentencia donde se declaró la VPG.
Esto, incluso, se razonó de forma textual en ese precedente al establecer que “el hecho
de que una persona esté en el registro de personas sancionadas por VPG no implica
necesariamente que esté desvirtuado su modo honesto de vivir, pues ello depende de
las sentencias firmes emitidas por la autoridad electoral competente” (énfasis
añadido).
Es decir, corresponde a la autoridad jurisdiccional, o aquella encargada de resolver el
procedimiento sancionador6, analizando la gravedad de la falta de VPG; el contexto en el
que ocurrió; la posible reincidencia o existencia de condiciones agravantes, y si, en su
caso, la sentencia ha sido cumplida; determinar los alcances y los efectos
correspondientes, pudiendo ser uno de ellos la declaración de la perdida de la presunción
de un modo honesto de vivir, lo cual, eventualmente, impediría que la persona sancionada
pudiese contender a un cargo de elección popular.
Es importante señalar que el requisito de modo honesto de vivir para efectos de
elegibilidad constituye en términos generales una presunción juris tantum7, pues mientras
no se demuestre lo contrario se presume su cumplimiento. Por ello, cuando en una
sentencia o resolución en la que se tuvo acreditada la infracción de VPG, se encuentra el
pronunciamiento de la pérdida de dicho requisito, existe un elemento objetivo por el que
se acredita la pérdida de ese requisito que brinda certeza y garantiza que sea innecesario
un juicio valorativo adicional o distinto por parte de la autoridad administrativa electoral al
momento de analizar la elegibilidad de la candidatura.
Ahora, deben tomarse en cuenta, por lo menos, los siguientes dos supuestos, con la
precisión de que estos son enunciativos, no limitativos. El primero, cuando una sentencia
declara, además de la VPG, la pérdida del modo honesto de vivir. Esta situación no
implica necesariamente que la persona en cuestión no pueda ser candidata ya que, si la
sentencia es efectivamente cumplida, no existe reincidencia o condiciones agravantes;
existe la posibilidad de que las razones que sustentaron la pérdida del modo honesto de
vivir no subsistan y, por tanto, tampoco la causa de inelegibilidad. Esto deberá
determinarse por medio de un incidente de cumplimiento en el que se tenga en cuenta la
opinión de la o las víctimas en cuestión, de forma que solo puede ser determinado por la
autoridad jurisdiccional y no por la autoridad administrativa.
Este supuesto es viable dado que existe la posibilidad de que del momento a que se dicta
la sentencia al momento en que se solicita el registro, la sentencia haya sido debidamente
cumplida.
6
Dependiendo el diseño normativo.
7
Jurisprudencia 17/2001 titulada: MODO HONESTO DE VIVIR. CARGA Y CALIDAD DE LA PRUEBA PARA
ACREDITAR QUE NO SE CUMPLE CON EL REQUISITO CONSTITUCIONAL.
La VPG se materializa en actos que deben ser sancionados conforme a la ley. Esa
violencia requiere respuestas reparadoras y transformadoras. Por ello, a la emisión de las
sentencias le subyace la idea de que, por un lado, serán cumplidas por quienes
cometieron VPG y, por otro, implicarán una forma de reparación para las víctimas. Lograr
lo anterior es la finalidad de la revisión jurisdiccional de estos casos mientras que no lo es
un enfoque punitivo orientado al mantenimiento de sanciones que parten de la idea de
que un cambio no es posible.
Por ello, la verificación de la pérdida del modo honesto de vivir está vinculada a la revisión
de si la sentencia fue cumplida, tal como ocurrió en el precedente que dio entrada a la
vinculación de la comisión de la VPG y el incumplimiento de una sentencia con la pérdida
del modo honesto de vivir.
El segundo supuesto se presenta cuando una sentencia declara la existencia de VPG
pero no hace declaración alguna respecto de la pérdida del modo honesto de vivir. En
este caso, en principio, no se rompe la presunción del modo honesto de vivir. La
excepción a esto se podría dar si existe un incumplimiento de la sentencia; reincidencia o
existencia de condiciones agravantes; lo cual tendría que ser valorado en un incidente de
incumplimiento, en términos similares a lo ocurrido en la sentencia del SUP-REC-
531/2018.
Como se señaló previamente, estos supuestos son enunciativos, pero con independencia
de que se pueda presentar algún otro supuesto, lo cierto es que, esta Sala Superior
considera que la autoridad administrativa no cuenta con facultades discrecionales para
determinar si una persona perdió el modo honesto de vivir por contar con una sentencia
declarativa de VPG y, por ende, que deba de impedírsele su posibilidad de participar en
una contienda por un puesto de elección popular.
La determinación de la pérdida del modo honesto de vivir le corresponde decidirlo en
exclusiva a la autoridad jurisdiccional que haya decretado la comisión de VPG, revisado
el cumplimiento de la sentencia, o bien, la autoridad encargada de resolver el
procedimiento sancionador. En las etapas de verificación de los requisitos de elegibilidad
en el proceso electoral correspondiente8 a la autoridad administrativa solamente le
corresponde identificar si en la resolución definitiva se emitió tal pronunciamiento.
Por lo tanto, para tener por derrotada la presunción de ostentar un modo honesto de vivir
por casos vinculados con VPG, la autoridad administrativa requiere que una autoridad
jurisdiccional, o bien, la autoridad encargada de resolver el procedimiento sancionador,
haya declarado previamente no solo la existencia o comisión de VPG, sino que, además,
en esa misma sentencia o incidente de cumplimiento haya establecido que esa conducta
amerita la pérdida de la presunción de un modo honesto de vivir. En esa revisión, se
deberá tener en cuenta la posible reincidencia o existencia de condiciones agravantes.
De ahí que lo razonado por la Sala Regional fue incorrecto, pues, según lo argumentado
en su resolución, basta con que se haya acreditado en una sentencia la comisión de VPG
para que, en el momento en que una persona solicite su registro como candidato o
candidata, se valore, en atención a las circunstancias del caso concreto, si es que se
cumple con el citado requisito de elegibilidad.
Ese análisis contextual, en todo caso, les corresponde a las autoridades jurisdiccionales y
no a las autoridades administrativas. Esto, además, porque si bien, los actos de VPG son
8
De indicarse que la elegibilidad se traduce en la satisfacción de determinados requisitos inherentes a la
persona, no solamente para tener una candidatura para ocupar el puesto de elección popular, sino incluso
necesarios para ocupar el cargo y ejercerlo. Requisitos que deben estar expresamente previstos en el
ordenamiento jurídico aplicable, sin que sea dable ampliarlos o restringirlos por voluntad diversa a la del
constituyente o del poder legislativo ordinario, en su caso, con el fin de hacer vigente el derecho fundamental
de ser votado, en términos de lo previsto en el artículo 35, fracción II, de la Constitución general . Similares
consideraciones se sostuvieron al resolver el SUP-RAP-87/2018 y acumulado y el SUP-REC-354/2015.
reprochables y es necesario emitir medidas para erradicarlos, lo cierto es que dejar al
arbitrio de la autoridad administrativa si una sentencia declarativa de VPG es de la entidad
suficiente para derrotar la presunción de ostentar un modo honesto de vida no dota de
certeza ni de seguridad jurídica, no sólo a la persona directamente interesada, sino a todo
el proceso previo al registro de candidaturas.
En efecto, un pronunciamiento judicial se traduce en un elemento objetivo y certero -en el
que además las personas en cuestión tienen la posibilidad de figurar como partes y
exponer lo que a su derecho convenga- que permite acreditar la pérdida o no del modo
honesto de vivir, tal y como ocurre con la revisión del resto de los requisitos de
elegibilidad (domicilio, oriundez, nacionalidad, número de apoyos ciudadanos, etc.) que
verifica la autoridad administrativa a través del cotejo de constancias y elementos
objetivos.
Finalmente, es la autoridad jurisdiccional la que cuenta con todos los elementos para
poder determinar la gravedad de la conducta y si esto justifica la pérdida de la presunción
del modo honesto de vida9 por ser quien valora y juzga los hechos, y ante quien la
persona infractora y la víctima pudieron ejercer sus derechos de defensa, incluso
agotando todos los medios de impugnación necesarios, dado que la pérdida del modo
honesto de vivir, solamente se actualiza ante resoluciones judiciales firmes.
Cabe indicar, que la falta cometida por una persona no la define y marca para siempre, ni
hace que su conducta sea cuestionable por el resto de su vida10.
El cumplimiento de la sentencia en la que se determina responsabilidad por VPG no
puede ser objeto de pronunciamiento de la autoridad administrativa electoral, ya que
implicaría que valorará el contenido de un fallo judicial, lo que excede sus facultades.
Por todo lo anterior, esta Sala Superior concluye que existe la posibilidad de que una
persona no sea elegible para contender a un cargo de elección popular por casos
relacionados con VPG cuando:
i) Haya sido condenada o condenado por delitos de VPG y tal condena se
encuentre vigente;
ii) Tenga una sentencia declarativa de VPG firme en la que la autoridad
competente expresamente señale la pérdida del modo honesto de vida y, en su
caso, no se haya llevado a cabo el cumplimiento de la sentencia; exista
reincidencia o circunstancias agravantes, y
9
Cabe tener presente, por ejemplo que la SCJN al resolver la acción de inconstitucionalidad, 107/2016,
analizó el artículo 64 de la Ley Número 9 Orgánica del Municipio Libre del Estado de Veracruz de Ignacio de
la Llave, declaró inconstitucional el requisito de modo honesto de vivir, entre otras razones, porque su
ponderación resulta sumamente subjetiva, porque depende de lo que cada uno opine, practique o
quiera entender, sobre cuáles son los componentes éticos en la vida personal, de modo tal que, dicha
expresión, por su ambigüedad y dificultad en su uniforme apreciación, también se traduce en una forma de
discriminación; además de que implica subordinar una determinación a un juicio valorativo y de orden
discrecional de quienes les designan, pues dependerá de lo que, en su conciencia, supongan acerca de cómo
se concibe un sistema de vida honesto, y si las personas interesadas califican o no satisfactoriamente sus
expectativas morales sobre esa forma de vivir ejemplarmente, lo cual podría llevar al extremo de negar el
acceso al cargo tan solo por prejuicios de orden religioso, condición social, preferencia sexual, estado civil,
entre otros.
Además, si se quisiera valorar el requisito en cuestión, debe partirse de la premisa favorable de que toda
persona tiene un modo honesto de vivir, y en todo caso, quien afirme lo contrario, tendría que acreditar por
qué objeta (páginas 42 y 43). Consultable en
[Link]
10
Mutatis mutandis, sirve de apoyo la Jurisprudencia 20/2002. ANTECEDENTES PENALES. SU EXISTENCIA
NO ACREDITA, POR SÍ SOLA, CARENCIA DE PROBIDAD Y DE UN MODO HONESTO DE VIVIR.
iii) Tenga una sentencia declarativa de VPG, no la haya cumplido y en incidente la
autoridad decrete la pérdida del modo honesto de vivir -tomando en cuenta si
existió reincidencia o circunstancias agravantes- en términos electorales.
Por lo tanto, lo conducente es confirmar la resolución impugnada, porque el Consejo
General del Instituto local, indebidamente, declaró que el entonces presidente municipal
del Ayuntamiento había perdido el modo honesto de vivir, a pesar de que ello no fue
declarado en la sentencia por la que se tuvo por acreditada la VPG.
La Sala Regional, debió advertir que, no basta con que sea emitida una sentencia donde
se declare la VPG para tener por acreditada la pérdida del modo honesto de vivir, debido
a que ello corresponde en exclusiva determinarlo a la autoridad jurisdiccional electoral (en
una sentencia o incidente de cumplimiento), o bien, a la autoridad que resuelva el
procedimiento sancionador que tenga por acreditada de manera firme la responsabilidad
por la comisión de VPG o bien el incumplimiento de la sentencia respectiva, ya sea
federal o local.
CONSIDERACIONES DE LA SALA SUPERIOR DEL TEPJF
SUP-RAP-138/2021
4.1.2 Análisis del caso
Esta Sala Superior considera que es fundado y suficiente para revocar, el hecho de
que el CG del INE determinara la pérdida de la presunción de contar con un modo
honesto de vivir de los candidatos; y, en consecuencia, estableciera la pérdida de sus
registros.
Al respecto, del análisis de la resolución controvertida se advierte que el INE sustentó la
determinación de la pérdida de la presunción de contar con un modo honesto de vivir en
el hecho de que había una sentencia firme en que cual se determinó VPG por parte de los
candidatos.
Ello, a partir de la sentencia emitida por el tribunal local en la que consideró actualizada la
VPG, la confirmación de dicha resolución por parte de la Sala Guadalajara; y la
consideración de que los hechos continuaron ocurriendo en el tiempo, conforme a lo
resuelto en las resoluciones dictadas en 3 incidentes de incumplimiento.
Sin embargo, de las referidas resoluciones no se advierte que la autoridad electoral
jurisdiccional, en ninguna de las instancias, se hubieran pronunciado respecto la pérdida
de la presunción del modo honesto de vivir de las citadas personas que ostentaban la
candidatura.
Pues de la lectura de tales determinaciones se puede advertir que únicamente se
pronunciaron sobre la existencia de la infracción sin que haya analizado lo relativo a la
pérdida del citado requisito de elegibilidad.
En el mismo sentido, en las resoluciones de los incidentes de cumplimiento, el tribunal
local se pronunció respecto del cumplimiento de las medidas de reparación y no repetición
adoptadas, y declaró en vías de cumplimiento la sentencia principal.
Sin embargo, en ninguna de ellas la autoridad jurisdiccional se pronunció sobre la pérdida
de la presunción de contar con un modo honesto de vivir.
Por lo que contrario a lo determinado por la responsable, la emisión de una sentencia
donde se declare VPG es insuficiente para que la autoridad administrativa electoral
declare la pérdida del mencionado requisito de elegibilidad.
En tanto que como se desarrolló en el apartado del marco normativo de esta sentencia: a)
los requisitos de elegibilidad son las condiciones y cualidades establecidas en la
Constitución y la Ley, que una persona debe cumplir para poder ocupar un cargo de
elección popular, b) dichos requisitos no pueden ampliarse o restringirse por voluntad
diversa a la del constituyente o del poder legislativo ordinario, así, solo las autoridades
jurisdiccionales pueden señalar la pérdida de contar con un modo honesto de vivir, y c) si
no hay una resolución jurisdiccional que determine la pérdida de tal requisito, entonces
prevalece.
Por otra parte, se ha señalado que la existencia de una resolución que tenga por
acreditada la VPG no es uno de los supuestos establecidos ni por la legislación electoral,
ni por esta Sala Superior, que permiten declarar la inelegibilidad de una persona.
Pues es necesario que la autoridad jurisdiccional y no la autoridad administrativa, se
pronuncie respecto de la pérdida de la presunción de contar con un modo honesto de vivir
Ello porque dejar al arbitrio de la autoridad administrativa si una sentencia declarativa de
VPG es suficiente para derrotar la presunción de ostentar un modo honesto de vida no
dota de certeza ni de seguridad jurídica, no sólo a la persona directamente interesada,
sino a todo el proceso previo al registro de candidaturas.
Ya que, es la autoridad jurisdiccional la que cuenta con todos los elementos para poder
determinar la gravedad de la conducta y si esto justifica la pérdida de la presunción del
modo honesto de vida, por ser la autoridad que está valorando y juzgando los hechos.
Por lo tanto, solo las autoridades jurisdiccionales pueden señalar la pérdida del
mencionado requisito de elegibilidad, lo cual debe efectuarse necesariamente en una
sentencia; en caso contrario no se pierde tal presunción.
Conforme a lo anterior, lo procedente es revocar el acuerdo impugnado, pues el CG del
INE, indebidamente, declaró que las personas que ostentaban la candidatura perdieron el
modo honesto de vivir, a pesar de que ello no fue declarado en la sentencia por la que se
tuvo por acreditada la VPG.
5. Conclusión
Al ser fundado el agravio bajo análisis, relativo a que la autoridad administrativa electoral
carecía de atribuciones para determinar la pérdida de la presunción de contar con un
modo honesto de vivir de las personas que detentaron la candidatura, y suficiente para
alcanzar su pretensión, lo procedente es revocar la resolución impugnada.
Debido a que la determinación de la pérdida del requisito de contar con un modo honesto
de vivir corresponde en exclusiva a la autoridad jurisdiccional electoral, o bien, a la
autoridad que resuelva el procedimiento sancionador, que tenga por acreditada la VPG,
ya sea federal o local.
Por tanto, resulta innecesario el análisis de los demás planteamientos hechos valer por
las partes, en tanto que alcanzaron su pretensión.
En ese sentido, la revocación implica la restitución del registro de la candidatura a los
promoventes Ana Elizabeth Ayala Leyva y Manuel Guillermo Chapman Moreno.
Sala Superior
VS
Sala Regional correspondiente a la
Quinta Circunscripción Plurinominal,
con sede en Toluca, Estado de
México
Jurisprudencia 13/2021
JUICIO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS POLÍTICO-ELECTORALES DEL
CIUDADANO. ES LA VÍA PROCEDENTE PARA CONTROVERTIR LAS
DETERMINACIONES DE FONDO DERIVADAS DE PROCEDIMIENTOS
ADMINISTRATIVOS SANCIONADORES EN MATERIA DE VIOLENCIA POLÍTICA EN
RAZÓN DE GÉNERO TANTO POR LA PERSONA FÍSICA RESPONSABLE COMO POR
LA DENUNCIANTE.
Hechos: La Sala Regional Toluca y la Sala Superior sostuvieron criterios distintos
respecto de la vía procedente para impugnar las determinaciones de fondo de un
procedimiento especial sancionador en materia de violencia política en contra de las
mujeres en razón de género por parte de la persona denunciada o responsable. Mientras
que la Sala Regional consideró procedente el juicio de ciudadanía, la Sala Superior
consideró que resultaba procedente el juicio electoral.
Criterio jurídico: El juicio para la protección de los derechos político-electorales del
ciudadano o juicio de ciudadanía es la vía procedente para controvertir las
determinaciones de fondo derivadas de procedimientos administrativos sancionadores en
materia de violencia política de género tanto por parte de las personas físicas
denunciadas como de la parte denunciante.
Justificación: Los alcances de la reforma en materia de violencia política de trece de abril
de dos mil veinte, así como los principios de congruencia y de efecto útil, que procuran la
armonización del sistema jurídico y también evitar confusión e incertidumbre entre los
operadores jurídicos respecto de las vías de impugnación en materia de violencia política
en razón de género, llevan a una nueva reflexión respecto a cuál es la vía idónea para
controvertir las determinaciones de fondo derivadas de procedimientos administrativos
sancionadores en materia de violencia política en razón de género por parte de las
personas físicas denunciadas o consideradas como responsables. La unificación de la vía
impugnativa en el juicio de ciudadanía facilita y da mayor certeza para efecto de la
impugnación de las sentencias derivadas de los procedimientos especiales sancionatorios
por cualquiera de las partes. Lo anterior es congruente con el hecho de que entre las
medidas que pueden dictarse por parte de las autoridades jurisdiccionales está la pérdida
del modo honesto de vivir para efectos de elegibilidad, o ésta puede actualizarse si se
advierte el incumplimiento de la sentencia o la reincidencia en la conducta, lo que implica
una posible incidencia en los derechos político-electorales o en la condición de
elegibilidad de la persona responsable. De ahí que, atendiendo al principio de certeza,
resulta más adecuado que exista una sola vía para impugnar tales determinaciones y, por
tanto, que en contra de tales resoluciones proceda el juicio de la ciudadanía y no el juicio
electoral, pues ésta es una vía extraordinaria cuando los actos controvertidos no
encuadran en los supuestos de procedencia de alguno de los juicios o recursos previstos
en la Ley de Medios. En caso de sentencias de fondo en procedimientos especiales
sancionatorios pueden incidir en los derechos político-electorales de la parte denunciada
o responsable al imponer una medida que incide en su elegibilidad o al constituir un
elemento objetivo a considerar en casos futuros de reincidencia o de incumplimiento, con
lo cual resulta susceptible de ser un elemento que incida en sus derechos político-
electorales, los cuales se encuentran garantizados por el juicio de ciudadanía. Cuestión
distinta se presenta cuando es un partido político el que impugna una determinación
sancionatoria, pues en tales supuestos la vía impugnativa será el juicio electoral al
tratarse de la defensa de los derechos del partido.
Sexta Época:
Contradicción de criterios. SUP-CDC-6/2021 .—Entre los sustentados por la Sala Superior
y la Sala Regional correspondiente a la Quinta Circunscripción Plurinominal, con sede en
Toluca, Estado de México, ambas del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación.—9 de septiembre de 2021.—Mayoría de seis votos.—Ponente: Indalfer
Infante Gonzales.—Disidente: Mónica Aralí Soto Fregoso.—Secretario: Mauricio I. Del
Toro Huerta.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el nueve de septiembre de dos mil
veintiuno aprobó por mayoría de seis votos, con el voto en contra de la Magistrada
Mónica Aralí Soto Fregoso, la jurisprudencia que antecede y la declaró formalmente
obligatoria.
Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, Año 14, Número 26, 2021, páginas 43 y 44.
CONSIDERACIONES DE LA SALA SUPERIOR DEL TEPJF
SUP-CDC-6/2021
En el presente caso pueden formularse dos cuestionamientos genuinos acerca de la
manera en que deben resolverse tales cuestiones jurídicas, en particular se consideran
los siguientes temas o cuestionamientos:
Tema 1: El primer tema responde a la cuestión de si previamente a la presentación de un
juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano o juicio de la
ciudadanía para controvertir actos o situaciones relacionadas con conductas posiblemente
constitutivas de violencia política en contra de las mujeres en razón de género debe
presentarse una queja o denuncia ante la autoridad administrativa electoral o es posible
su presentación autónoma o simultánea.
Tema 2: El segundo tema responde al planteamiento de cuál es la vía de impugnación
procedente para controvertir las determinaciones de fondo derivadas de procedimientos
administrativos sancionadores en materia de violencia política de género por parte de las
personas denunciadas o consideradas como responsables.
En concepto de este órgano jurisdiccional, los criterios que deben prevalecer son los
definidos por esta Sala Superior tanto al resolver el expediente SUP-JDC-646/2021, como
a partir de lo expuesto en la presente determinación.
Tema 1: El juicio de la ciudadanía es una vía independiente o simultánea para impugnar
actos o resoluciones que afecten derechos político-electorales en contextos de violencia
política de género
Por cuanto hace al primer cuestionamiento, esta Sala Superior considera que debe
estarse a lo resuelto en el expediente SUP-JDC-646/2021 en lo concerniente a que el
juicio de la ciudadanía o su equivalente en el ámbito local puede presentarse de manera
autónoma o simultánea respecto de un procedimiento especial sancionador atendiendo a
la pretensión de la parte accionante y la naturaleza de la controversia, sin que ello sea un
impedimento para considerar si se actualizan o no hechos constitutivos de violencia
política en razón de género, siempre que la pretensión de la parte actora sea la protección
y reparación de sus derechos político-electorales y no la sanción de la conducta.
En este sentido, la autoridad judicial competente deberá ponderar, a su vez, la existencia
de argumentos relacionados con violencia política hacia las mujeres en razón de género y
la posibilidad de analizarlos de manera integrada a los hechos, actos u omisiones que
formen parte del planteamiento que se haga sobre la afectación a los derechos político-
electorales.
Esto es, la sentencia que se emita en el juicio de la ciudadanía, o su equiparable, podrá
tener como efecto confirmar, modificar o, en su caso, revocar el acto o resolución
impugnado de la autoridad o partido y, consecuentemente, proveer lo necesario para
reparar la violación constitucional o legal cometida (incluso, emitir medidas cautelares, de
reparación, garantías de no repetición, etcétera, si el acto reclamado se dio en un
contexto de violencia política hacia las mujeres en razón de género), sin que sea
procedente la imposición de sanciones a los responsables, para lo cual deberá remitir el
caso a la instancia administrativa competente del trámite de denuncias o quejas por tales
hechos o dejar a salvo los derechos de la parte actora para ese efecto.
El juicio de la ciudadanía no será procedente si la pretensión de la parte actora se limita
únicamente a que se sancione a quien ejerció la violencia política hacia las mujeres en
razón de género, pues para ello es necesario la tramitación y sustanciación de un
procedimiento especial sancionador, para lo cual deberá presentarse una queja o
denuncia ante la autoridad electoral administrativa correspondiente, debiéndose dejar a
salvo los derechos de la parte actora o remitir el caso a la instancia competente para los
efectos a que haya lugar.
En este sentido, será en el procedimiento administrativo donde se deberá determinar si se
configura la violencia política por razón de género contra una mujer y, en caso afirmativo,
deberá imponerse una sanción a quien resulte responsable, teniendo en cuenta las
circunstancias y la gravedad de la falta, pudiendo decretarse medidas cautelares, de
reparación y/o garantías de no repetición, entre otras.
Finalmente, como se precisa en el precedente aludido, si se pretende tanto la sanción de
quien ejerció violencia política hacia las mujeres en razón de género, como la restitución
en el goce y ejercicio del derecho político-electoral supuestamente vulnerado por la
violencia política hacia las mujeres en razón de género, se deberá, ordinariamente,
promover ante la instancia competente, la queja o denuncia que corresponde, así como el
juicio de la ciudadanía ante el tribunal responsable.
En el caso de que exista una tramitación simultánea de una queja y un juicio de la
ciudadanía, las autoridades administrativas y judiciales, en el ámbito de sus respectivas
competencias, deberán ser especialmente cautelosas de no adoptar una sanción o
medida desproporcionada a partir del análisis de los mismos hechos u omisiones.
En consecuencia, la presentación de juicios de la ciudadanía o sus equivalentes en el
ámbito local no requiere la previa presentación y resolución de quejas o denuncias en
materia de violencia política en razón de género, aunque puede presentarse de manera
simultánea a un procedimiento especial sancionador.
Lo anterior encuentra su justificación en una interpretación gramatical, sistemática y
funcional del artículo 80, numeral 1, inciso h) de la Ley General del Sistema de Medios de
Impugnación en Materia Electoral que estipula la procedencia del juicio de la ciudadanía,
entre otros supuestos, cuando se “considere que se actualiza algún supuesto de violencia
política contra las mujeres en razón de género, en los términos establecidos en la Ley
General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y en la Ley General de
Instituciones y Procedimientos Electorales.”11
Al respecto, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
dispone:
Artículo 48 Bis.- Corresponde al Instituto Nacional Electoral y a los Organismos Públicos
Locales Electorales, en el ámbito de sus competencias:
[…]
11
Artículo 80.
1. El juicio podrá ser promovido por la ciudadana o el ciudadano cuando: […]
[…]
h) Considere que se actualiza algún supuesto de violencia política contra las mujeres en razón de
género, en los términos establecidos en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre
de Violencia y en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.”
2. El juicio sólo será procedente cuando el actor haya agotado todas las instancias previas y realizado las
gestiones necesarias para estar en condiciones de ejercer el derecho político–electoral presuntamente
violado, en la forma y en los plazos que las leyes respectivas establezcan para tal efecto.
III. Sancionar, de acuerdo con la normatividad aplicable, las conductas que constituyan
violencia política contra las mujeres en razón de género.
1. Por su parte, en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales
dispone expresamente que las infracciones relacionadas con la violencia política
de género se deberán conocer vía procedimiento especial sancionador, al
disponer:
Artículo 442.
[…]
2. Cuando alguno de los sujetos señalados en este artículo sea responsable de las conductas relacionadas por violencia
política contra las mujeres en razón de género, contenidas en el artículo 442 Bis así como en la Ley General de Acceso de
las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, será sancionado en términos de lo dispuesto en este capítulo según corresponda
de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 443 al 458.
Las quejas o denuncias por violencia política contra las mujeres en razón de género se sustanciarán a través del
Procedimiento Especial Sancionador.
Artículo 470
[…]
2. La Secretaría Ejecutiva por conducto de la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral, instruirá el procedimiento
especial establecido en este capítulo, en cualquier momento, cuando se presenten denuncias, o de oficio por hechos
relacionados con violencia política contra las mujeres en razón de género.
2. Asimismo, respecto al ámbito local, la legislación vincula a los órganos legislativos para efecto de que en las leyes
electorales respectivas regulen los procedimientos especiales sancionadores en materia de la citada violencia, en
los términos siguientes:
Artículo 440.
1. Las leyes electorales locales deberán considerar las reglas de los procedimientos sancionadores, tomando en cuenta las
siguientes bases:
[…]
3. Deberán regular el procedimiento especial sancionador para los casos de violencia política contra las mujeres en razón
de género.
3. También se estableció que las denuncias presentadas ante los organismos públicos locales y los procedimientos
que inicien de oficio deben sustanciarse -en lo conducente- como se hace en el ámbito federal (es decir, lo
sustancia la autoridad administrativa y lo resuelve un órgano jurisdiccional):
Artículo 474 Bis.
1. En los procedimientos relacionadas con violencia política contra las mujeres en razón de género, la Unidad Técnica de lo
Contencioso Electoral, ordenará en forma sucesiva iniciar el procedimiento, así como resolver sobre las medidas cautelares
y de protección que fueren necesarias. Cuando las medidas de protección sean competencia de otra autoridad, la
Secretaría Ejecutiva dará vista de inmediato para que proceda a otorgarlas conforme a sus facultades y competencias.
[…]
9. Las denuncias presentadas ante los Organismos Públicos Locales Electorales, así como procedimientos iniciados de
oficio, deberán ser sustanciados en lo conducente, de acuerdo al procedimiento establecido en este artículo.
De esta forma, cuando el artículo 80, apartado 1, inciso h), de la Ley de Medios de
Impugnación en la materia dispone que el juicio de la ciudadanía será procedente cuando
se considere que se actualiza algún supuesto de violencia política contra las mujeres en
razón de género en los términos establecidos en las leyes generales citadas, ello supone
que la vía idónea para conocer de quejas y denuncias por tales hechos, para determinar
las responsabilidades e imponer las sanciones que correspondan es el procedimiento
especial sancionador. Lo que implica que el juicio de la ciudadanía, en principio, resulta
procedente en contra de actos que constituyan violencia política contra las mujeres en
razón de género, una vez que se haya resuelto el procedimiento especial sancionador.
Tal supuesto, no obstante, se refiere exclusivamente a supuestos sancionatorios, sin que
ello implique que a través del juicio de la ciudadanía no se pueda conocer de supuestos
de vulneración de derechos político-electorales en contextos de violencia política de
género o que no se puedan calificar hechos o situaciones que actualizan dicha violencia
cuando existen elementos objetivos que así lo confirman.
De ahí que no se comparta lo afirmado por la Sala Regional en el sentido de que en un
juicio de la ciudadanía bajo ningún supuesto resulta procedente declarar la existencia de
conductas constitutivas de violencia política de género, pues, lo que se encuentra
impedido el tribunal es para determinar sanciones y responsabilidades, no así para
verificar el contexto de los hechos constitutivos de una vulneración a los derechos político-
electorales; incluso, es posible adoptar medidas cautelares o de reparación relacionadas
con dicho contexto.
Esto es, como lo ha reconocido esta Sala Superior en el precedente citado, si bien la
reforma implicó la apertura de una vía sancionadora específica para casos de violencia
política en razón de género por medio de los procedimientos especiales sancionadores, y
con ello se modificó la forma en la cual se había entendido la procedencia de los medios
de impugnación electorales, ello no supone que el juicio de la ciudadanía resulte ya
improcedente para conocer de la vulneración de derechos político-electorales en
contextos de violencia política en razón de género o que no puedan valorarse dicho
contexto.
La reforma tiene un impacto principalmente respecto a la determinación de las razones de
la violencia y sus efectos, esto es del análisis subjetivo de la motivación de la conducta o
del impacto diferenciado que ésta pueda tener en razón de género, cuando no resulta
evidente a partir de elementos objetivos, así como para la determinación de
responsabilidades y el establecimiento de sanciones.
En este sentido, dado el nuevo esquema de distribución de competencias, la apertura de
la vía sancionadora tiene efectos en la forma en la cual se conocen los juicios de
naturaleza electoral donde se planteen posibles violaciones a los derechos que tutelan
con un componente de violencia por género, dado que ahora se debe contextualizar e
identificar cuidadosamente la controversia de acuerdo con la pretensión o pretensiones de
las partes accionantes y los hechos señalados por las mismas respecto a hechos
constitutivos de violencia política, dado que los medios de impugnación electorales ya no
son la única vía para ocuparse de la totalidad de los aspectos que antes de la reforma
tenían que conocer.
Así, si lo que se pretende destacadamente es la protección de un derecho político-
electoral supuestamente violado resulta procedente el juicio de la ciudadanía, o su
equivalente ante los tribunales electorales locales, en contra del acto u omisión que
estime le causa un perjuicio y en la sentencia de fondo que en su caso se emita se podrá
confirmar, revocar o modificar el acto o resolución impugnado, así como proveer lo
necesario para reparar la violación constitucional o legal cometida, principalmente la
restitución a la parte actora en el goce o ejercicio del derecho político-electoral que le
haya sido violado; con fundamento en el artículo 84 apartado 1 inciso b) de la Ley de
Medios, sin que resulte procedente emitir un pronunciamiento sobre la responsabilidad de
los responsables o sobre las sanciones que pudieran resultar procedentes.
Lo anterior no limita a la autoridad judicial competente a ponderar, a su vez, la existencia
de argumentos relacionados con violencia política hacia las mujeres en razón de género y
la posibilidad de analizarlos de manera integrada a los hechos, actos u omisiones que
formen parte del planteamiento que se haga sobre la afectación a los derechos político-
electorales.
Esto es, cuando se solicite la protección del goce y ejercicio de un derecho político-
electoral supuestamente violado, la vía procedente es el juicio de la ciudadanía y los
hechos que se aleguen como constitutivos de violencia política en razón de género
pueden ser analizados como parte del contexto de la violación, sin que ello suponga la
determinación de responsabilidad y la imposición de una sanción, pues ello corresponde a
un procedimiento especial sancionador.
Lo anterior es congruente con el principio del efecto útil en la interpretación de la
normativa procesal electoral que dispone la procedencia del juicio de la ciudadanía
cuando se considere que se actualiza algún supuesto de violencia política contra las
mujeres en razón de género, pues ello permite analizar los hechos constitutivos de una
probable violación a un derecho político-electoral en el contexto específico de su comisión
cuando se trata de actos o situaciones presuntamente constitutivas de violencia política
de género, siempre que se analice la constitucionalidad o legalidad de la situación objetiva
que configura la violación alegada como parte de un análisis integral de la conducta.
Este análisis independiente al procedimiento sancionatorio permite también garantizar
oportunamente que la violación alegada sea reparada con independencia de que
posteriormente se sancionen las conductas constitutivas de violencia política en razón de
género, lo que es congruente también con el derecho de acceso a la justicia de manera
completa y oportuna, contemplado en el artículo 17 constitucional.
En consecuencia, es posible que un acto que vulnere los derechos político-electorales de
una mujer en un contexto de violencia política sea analizado en un juicio de la ciudadanía
para efecto de garantizar la restitución en el pleno ejercicio y goce de tales derechos, sin
que ello requiera necesariamente un pronunciamiento respecto a la responsabilidad de
quienes ejercen la violencia y las respectivas acciones, pues ello deberá resolverse en un
procedimiento especial en donde se garanticen a su vez plenamente los derechos de las
partes en el procedimiento.
Con ello se hace posible el análisis integral de la controversia, pues corresponde al
tribunal competente valorar si los hechos ocurrieron en un contexto objetivo de violencia
política en razón de género o si los mismos no requieren una determinación al respecto.
Así, esta Sala Superior responde negativamente a la cuestión relativa a si previamente a
la presentación de un juicio de la ciudadanía para controvertir actos o situaciones
relacionadas con conductas posiblemente constitutivas de violencia política en contra de
las mujeres en razón de género debe presentarse una queja o denuncia ante la autoridad
administrativa electoral, dado que es posible su presentación autónoma o simultánea.
De esta forma, se concluye que, de una interpretación sistemática y funcional de la
normativa electoral expuesta se advierte que si bien el procedimiento especial
sancionador es la vía procesal idónea para conocer sobre la denuncia de hechos
constitutivos de violencia política en contra de las mujeres por razón de género y como
consecuencia de ello para determinar las responsabilidades e imponer las sanciones que
correspondan, ello no obsta para que el juicio para la protección de los derechos político-
electorales del ciudadano, o su equivalente en el ámbito local, sea procedente para
controvertir actos o resoluciones que vulneren tales derechos en el marco de un contexto
de violencia política, o con motivo de un acto de esa naturaleza, y en consecuencia éste
juicio puede presentarse independiente o simultáneamente a un procedimiento especial
sancionador.
Lo anterior toda vez que se trata de un medio de impugnación que tiene por objeto la
restitución o, en su caso, la reparación del derecho político-electoral que haya sido
vulnerado, sin que para ello se requiera necesariamente de un pronunciamiento sobre la
responsabilidad subjetiva de los hechos constitutivos de violencia, pues basta que se
afecte un derecho político-electoral protegido para que la autoridad jurisdiccional
competente se pronuncie respecto a la alegada violación y determine las consecuencias
jurídicas que procedan, entre ellas, la de dar vista a las autoridades competentes de
tramitar los procedimientos sancionatorios por la comisión de violencia política.
Asimismo, se considera que las autoridades jurisdiccionales competentes de conocer el
juicio de la ciudadanía, al momento de resolver un caso en el cual se aleguen actos o
situaciones posiblemente constitutivas de violencia política de género, están obligadas a
analizar los hechos en su contexto integral y determinar lo conducente respecto de la
probable vulneración al derecho político-electoral que se estime afectado, salvo aquellas
de carácter sancionatorio que corresponden al procedimiento especial sancionatorio.
Tema 2: El juicio de la ciudadanía es la vía procedente para controvertir las
determinaciones de fondo derivadas de procedimientos administrativos sancionadores en
materia de violencia política de género tanto por parte de las personas denunciantes
como de las consideradas responsables.
Por cuanto hace al segundo cuestionamiento, esta Sala Superior –considerando los
alcances de la reforma en materia de violencia política, así como el análisis realizado por
la Sala Regional Toluca– lleva a una nueva reflexión respecto a cuál es la vía idónea para
controvertir las determinaciones de fondo derivadas de procedimientos administrativos
sancionadores en materia de violencia política de género por parte de las personas
denunciadas o consideradas como responsables.
Al respecto, si bien –como se expuso en los apartados anteriores– esta Sala Superior ha
considerado en diversos asuntos que la vía idónea para controvertir las determinaciones
de fondo de los procedimientos sancionatorios en materia de violencia política por la parte
denunciada o responsable es el juicio electoral y no el juicio de la ciudadanía, una nueva
reflexión derivada de lo expuesto en este expediente de contradicción, lleva a modificar el
criterio y a determinar con carácter de jurisprudencia que el juicio para la protección de los
derechos de la ciudadanía, o su equivalente en el ámbito local, es el medio idóneo para
efecto de que las personas que han sido declaradas responsables y sancionadas por
actos de violencia política en razón de género impugnen tales determinaciones.
Lo anterior es así, considerando que a partir de la reforma en materia de violencia política
y a raíz de diversos criterios asumidos por esta Sala Superior, respecto a las
consecuencias que derivan de la comisión de dichos actos, entre las sanciones o medidas
que pueden dictarse está la pérdida del modo honesto de vivir para efectos de
elegibilidad, lo que implica una incidencia en los derechos político-electorales de las
personas sancionadas o responsables.
En específico, esta Sala Superior determinó que corresponde a la autoridad jurisdiccional,
o a aquella encargada de resolver el procedimiento sancionador, analizar la gravedad de
la falta de violencia política de género; el contexto en el que ocurrió; la posible
reincidencia o existencia de condiciones agravantes, y si, en su caso, la sentencia ha sido
cumplida, y determinar los alcances y los efectos correspondientes, pudiendo ser uno de
ellos la declaración de la perdida de la presunción de un modo honesto de vivir, lo cual,
eventualmente, impediría que la persona sancionada pudiese contender a un cargo de
elección popular.12
De esta forma, toda vez que una sentencia o resolución en la que se tuvo por acreditada
la infracción de violencia política de género y en la que se encuentra el pronunciamiento
de la pérdida del requisito de elegibilidad consistente en tener un modo honesto de vivir
constituye un elemento objetivo por el que se acredita la pérdida de dicho requisito, al
desvirtuarse la presunción iuris tantum de cumplirlo,13 ello puede configurar una limitante
para la condición de elegibilidad de la persona responsable.
12
Así, lo precisó, entre otros, al resolver el expediente SUP-REC-405/2021 y acumulados.
13
En los términos de la Jurisprudencia 17/2001 con rubro MODO HONESTO DE VIVIR. CARGA Y CALIDAD DE
LA PRUEBA PARA ACREDITAR QUE NO SE CUMPLE CON EL REQUISITO CONSTITUCIONAL.
De ahí que resulta más adecuado que en contra de tales resoluciones proceda el juicio
para la protección de los derechos político-electorales de la ciudadanía y no el juicio
electoral, pues si bien es verdad que pudiera no determinarse la pérdida del requisito de
elegibilidad aludido, atendiendo al principio de certeza en los medios de impugnación,
resulta más conveniente que exista una sola vía para impugnar tales determinaciones
tratándose de la persona física responsable o sancionada que pueda verse afectada en
sus derechos político-electorales.
Cuestión distinta se presenta cuando es un partido político el que impugna una
determinación sancionatoria por responsabilidad directa o indirecta (culpa in vigilando) por
actos cometidos por sus candidatos o dirigentes, pues, con independencia del análisis de
procedencia que en su caso se haga, la vía impugnativa será el juicio electoral, pues en
tales supuestos se trata de la defensa o posible incidencia de los derechos del partido y
no, propiamente, de los derechos del ciudadano o ciudadana responsable.14
Además, debe considerarse que, incluso en aquellos casos en que no se impone la
pérdida del modo honesto de vivir como una consecuencia de la infracción a la persona
responsable, ello no excluye que se pueda generar tal consecuencia si con posterioridad
la autoridad competente advierte un incumplimiento de la sentencia o una reincidencia en
la conducta con lo cual se puede actualizar dicho supuesto. De ahí que, ante la potencial
afectación a un derecho político-electoral, resulta más conveniente que la vía de
impugnación procedente sea el juicio de la ciudadanía y no el juicio electoral como lo ha
venido considerando esta Sala Superior.
En este sentido, si la determinación de la pérdida del modo honesto de vivir le
corresponde decidirlo a la autoridad jurisdiccional que haya decretado la comisión de
violencia política de género, resulta congruente con el sistema de medios de impugnación
en la materia electoral que sea el juicio de la ciudadanía la vía idónea para que la persona
sancionada o responsable controvierta la sentencia a partir de la cual, sea directa o
indirectamente, puede generarse o propiciarse una situación de la que derive la afectación
en sus derechos.
Lo anterior se robustece si se considera que, de acuerdo con los Lineamientos Generales
para la Identificación e Integración de Expedientes del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, aprobados el doce de noviembre de dos mil catorce, el juicio
14
Véase, por ejemplo, el acuerdo emitido en el expediente SUP-JRC-88/2021, en el cual se ordenó el
reencauzamiento de un juicio de revisión constitucional electoral a juicio electoral, por ser la vía idónea para
resolver la controversia planteada por el Partido Encuentro Solidario en contra de una determinación
dictada en un procedimiento especial sancionador iniciado por actos de violencia política en razón de
género, lo que derivó en la integración del expediente SUP-JE-155/2021, que se resolvió en forma
acumulada con el SUP-JDC-1046/2021.
electoral es la vía idónea cuando los actos controvertidos no encuadran en los supuestos
de procedencia de alguno de los juicios o recursos previstos en la Ley de Medios.
Supuesto que se ve modificado a partir de la reforma en materia de violencia política de
género, que estableció en la propia ley adjetiva electoral al juicio de la ciudadanía como
vía idónea para conocer de asuntos en dicha materia, con lo cual resulta más congruente
modificar el criterio previamente establecido por la Sala Superior, tratándose de las
personas denunciadas, sancionadas o responsables; lo mismo que para la parte
denunciante.
No obsta a lo anterior que pueda darse el caso en que no se haya decretado la pérdida
del modo honesto de vivir de una persona responsable, pues –como se precisó– la
sentencia constituye un elemento objetivo a considerar en casos futuros de reincidencia o
de incumplimiento, con lo cual resulta susceptible de ser un elemento que incida en sus
derechos político-electorales.
Lo anterior es compatible también con el principio del efecto útil de las normas a partir del
cual se busca no sólo garantizar la interpretación conforme a la Constitución y la
armonización del sistema jurídico, sino también evitar confusión e incertidumbre entre los
operadores jurídicos respecto de las vías de impugnación en materia de violencia política
en razón de género, pues al unificar la vía impugnativa respecto de los sujetos legitimados
se facilita y se da mayor certeza para efecto de la impugnación de las sentencias
derivadas de los procedimientos especiales sancionatorios.
En consecuencia, esta Sala Superior considera que debe asumirse un nuevo criterio
jurídico en estos casos para efecto de que el juicio de la ciudadanía sea la vía de
impugnación procedente para controvertir las determinaciones de fondo derivadas de
procedimientos administrativos sancionadores en materia de violencia política de género
por parte de las personas denunciadas o consideradas como responsables.
Delfina Gómez Álvarez
VS
Tribunal Electoral del Estado de
México
Jurisprudencia 21/2018
VIOLENCIA POLÍTICA DE GÉNERO. ELEMENTOS QUE LA ACTUALIZAN EN EL
DEBATE POLÍTICO.- De una interpretación sistemática y funcional de los artículos 1°, 6°,
y 41, Base I, Apartado C, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y
del Protocolo para Atender la Violencia Política contra las Mujeres, se advierte que para
acreditar la existencia de violencia política de género dentro de un debate político, quien
juzga debe analizar si en el acto u omisión concurren los siguientes elementos: 1. Sucede
en el marco del ejercicio de derechos político-electorales o bien en el ejercicio de un cargo
público; 2. Es perpetrado por el Estado o sus agentes, por superiores jerárquicos, colegas
de trabajo, partidos políticos o representantes de los mismos; medios de comunicación y
sus integrantes, un particular y/o un grupo de personas; 3. Es simbólico, verbal,
patrimonial, económico, físico, sexual y/o psicológico; 4. Tiene por objeto o resultado
menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos político-
electorales de las mujeres, y 5. Se basa en elementos de género, es decir: i. se dirige a
una mujer por ser mujer, ii. tiene un impacto diferenciado en las mujeres; iii. afecta
desproporcionadamente a las mujeres. En ese sentido, las expresiones que se den en el
contexto de un debate político en el marco de un proceso electoral, que reúnan todos los
elementos anteriores, constituyen violencia política contra las mujeres por razones de
género.
Sexta Época:
Juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. SUP-JDC-
383/2017 .—Actora: Delfina Gómez Álvarez.—Autoridad responsable: Tribunal Electoral
del Estado de México.—12 de julio de 2017.—Mayoría de seis votos.—Ponente: Janine
M. Otálora Malassis.—Disidente. Mónica Aralí Soto Fregoso.—Secretarios: Marcela
Talamás Salazar y Genaro Escobar Ambriz.
Recurso de revisión del procedimiento especial sancionador. SUP-REP-252/2018 .—
Recurrente: Partido Revolucionario Institucional.—Autoridad responsable: Comisión de
Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral.—11 de junio de 2018.—Unanimidad
de votos.—Ponente: Janine M. Otálora Malassis.—Secretaria: Jessica Laura Jiménez
Hernández.
Recurso de revisión del procedimiento especial sancionador. SUP-REP-250/2018 .—
Recurrente: Partido de la Revolución Democrática.—Autoridad responsable: 12 Consejo
Distrital del Instituto Nacional Electoral en Puebla.—13 de junio de 2018.—Mayoría de
seis votos.—Ponente: Felipe Alfredo Fuentes Barrera.—Disidente: Mónica Aralí Soto
Fregoso.—Secretarios: Moisés Manuel Romo Cruz y Víctor Manuel Rosas Leal.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el tres de agosto de dos mil
dieciocho, aprobó por unanimidad de votos la jurisprudencia que antecede y la
declaró formalmente obligatoria.
Gaceta de Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, Año 11, Número 22, 2018, páginas 21 y 22.
CONSIDERACIONES DE LA SALA SUPERIOR DEL TEPJF
SUP-JDC-383/2017
Los agravios son infundados, dado que la actora parte de la premisa equivocada de que
la acreditación de los hechos, es decir, la emisión de las expresiones referidas, implica
automáticamente la configuración de violencia política de género. A fin de llegar a esa
conclusión, es necesario realizar un estudio de las expresiones a la luz de los elementos
que deben tomarse en cuenta para la configuración de violencia política de género.
Para ello, se debe tomar como referencia la jurisprudencia 48/2016 de esta Sala Superior,
de acuerdo con la cual, debido a la complejidad que implican los casos de violencia
política de género, es necesario que cada caso se analice de forma particular para definir
si se trata o no de este tipo de violencia.
Tanto la referida jurisprudencia, como el Protocolo, señalan que para acreditar la
existencia de violencia política de género deben configurarse cinco elementos:
Que el acto u omisión
1. Se dé en el marco del ejercicio de derechos político-electorales o bien en el ejercicio de
un cargo público;
2. Sea perpetrado por el Estado o sus agentes, por superiores jerárquicos, colegas de
trabajo, partidos políticos o representantes de los mismos; medios de comunicación y sus
integrantes, un particular y/o un grupo de personas;
3. Sea simbólico, verbal, patrimonial, económico, físico, sexual y/o psicológico;
4. Tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio
de los derechos político-electorales de las mujeres, y
5. Se base en elementos de género, es decir: i. se dirija a una mujer por ser mujer, ii.
tenga un impacto diferenciado en las mujeres; iii. afecte desproporcionadamente a las
mujeres.
Como se muestra a continuación, si aplicamos el test de los referidos cinco elementos al
caso concreto, tenemos que únicamente se constata la existencia de tres de ellos y, por
tanto, no es posible hablar de violencia política de género.
En efecto, se acredita el elemento número uno, dado que las expresiones denunciadas se
realizan en el marco del ejercicio de los derechos político-electorales de la actora, puesto
que tienen lugar en el contexto de la contienda electoral para la gubernatura del Estado
de México,15 en la que la actora participa como candidata de MORENA.
Asimismo, se configuran los elementos dos y tres ya que las expresiones son verbales y
son emitidas por integrantes de partidos políticos, distintos al de la actora.
Sin embargo, los elementos cuatro y cinco no se cumplen.
En efecto, el elemento cuatro, es decir, que el acto u omisión tenga por objeto o resultado
menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos político-
electorales de la actora, no se configura dado que no está acreditada vulneración de
derecho alguno, pues no se advierte de qué forma los hechos acreditados limitan o
restringen el derecho de la actora a ser electa.
Ello, considerando que el mero hecho de que determinadas expresiones resulten
insidiosas, ofensivas o agresivas no se traduce en violencia política y que, además, los
actos denunciados se generaron en el contexto de un proceso electoral donde la
tolerancia de expresiones que critiquen a las y los contendientes son más amplios en
función del interés general y del derecho a la información del electorado.
Asimismo, no puede considerarse que las expresiones obstaculicen el derecho político de
la actora a contender por la gubernatura del Estado de México, o bien, generen
condiciones de desigualdad.
Si bien es cierto que por cuestiones históricas y estructurales la participación de las
mujeres ha sido obstaculizada y se ha dado en menor número que la de los hombres –
razón por la que fue indispensable, por ejemplo, instaurar las cuotas y la paridad en la
postulación de candidaturas- ello no necesariamente se traduce en que los dichos en
contra de quienes aspiran a ocupar un cargo de elección popular constituyan violencia y
vulneren alguno de sus derechos a la participación política.
Afirmar lo contrario podría subestimar a las mujeres y colocarlas en una situación de
victimización, negándoles, a priori, su capacidad para participar en los debates y
15
El tres de abril dio inicio el periodo de campañas electorales en Estado de México.
discusiones inherentes a las contiendas electorales, en las cuales se suele usar un
lenguaje fuerte, vehemente y cáustico, tutelado por la libertad de expresión. En efecto,
partir de la base de que los señalamientos y afirmaciones respecto a las candidatas
implican violencia, es desconocer su dignidad, capacidad y autonomía para debatir y
responder abierta y directamente tales señalamientos.
Ello no supone justificar cualquier discurso o expresión en contra de las mujeres que
participan en política o desconocer que en ciertos casos algunas afirmaciones tienen un
impacto diferenciado cuando se dirigen a mujeres por reproducir estereotipos o generar
efectos de exclusión injustificada del debate público, pues ello debe valorarse en cada
caso y atendiendo a sus circunstancias y al contexto de desigualdad estructural,
reconociendo que por lo general el lenguaje político se inscribe en una cultura dominada
por pautas de conducta que tienden a invisibilizar a las mujeres sobre la base de
estereotipos de género.
Además, el debate que se da entre personas que contienden por un cargo de elección
popular resiste cierto tipo de expresiones y señalamientos. Así lo ha establecido esta Sala
Superior y la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
En efecto, la jurisprudencia 11/200816 establece que
“En lo atinente al debate político, el ejercicio de tales prerrogativas [libertad de expresión e
información] ensancha el margen de tolerancia frente a juicios valorativos, apreciaciones o
aseveraciones vertidas en esas confrontaciones, cuando se actualice en el entorno de
temas de interés público en una sociedad democrática. Bajo esa premisa, no se considera
transgresión a la normativa electoral la manifestación de ideas, expresiones u opiniones
que apreciadas en su contexto, aporten elementos que permitan la formación de una
opinión pública libre, la consolidación del sistema de partidos y el fomento de una
auténtica cultura democrática, cuando tenga lugar, entre los afiliados, militantes
partidistas, candidatos o dirigentes y la ciudadanía en general, sin rebasar el derecho a la
honra y dignidad reconocidos como derechos fundamentales por los ordenamientos antes
invocados.”
En su jurisprudencia 1a./J.31/2013 (10a.),17 la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha
considerado que
“Si bien es cierto que cualquier individuo que participe en un debate público de interés
general debe abstenerse de exceder ciertos límites, como el respeto a la reputación y a
16
Rubro: Libertad de expresión e información. Su maximización en el contexto del debate político. Gaceta de
Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Año 2,
Número 3, 2009, páginas 20 y 21. El resaltado es nuestro.
17
Rubro: Libertad de expresión. La constitución no reconoce el derecho al insulto. Publicada en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta en abril de dos mil trece.
los derechos de terceros, también lo es que está permitido recurrir a cierta dosis de
exageración, incluso de provocación, es decir, puede ser un tanto desmedido en sus
declaraciones, y es precisamente en las expresiones que puedan ofender, chocar,
perturbar, molestar, inquietar o disgustar donde la libertad de expresión resulta más
valiosa […] En este sentido, es importante enfatizar que la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos no reconoce un derecho al insulto o a la injuria gratuita, sin
embargo, tampoco veda expresiones inusuales, alternativas, indecentes, escandalosas,
excéntricas o simplemente contrarias a las creencias y posturas mayoritarias […]”18
En esa misma jurisprudencia, la Suprema Corte señala que no todas las críticas que
supuestamente agravien a una persona pueden ser descalificadas y objeto de
responsabilidad legal. Se insiste, las expresiones fuertes, vehementes y críticas, son
inherentes al debate político y necesarias para la construcción de opinión pública.
En el mismo sentido, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, retomando los
criterios del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, señala que la libertad de expresión
“no sólo debe garantizarse en lo que respecta a la difusión de información o ideas que son
recibidas favorablemente o consideradas como inofensivas o indiferentes, sino también en
lo que toca a las que ofenden, resultan ingratas o perturban al Estado o a cualquier sector
de la población”.19
Pretender que estos criterios no son aplicables a las mujeres por su condición sexo-
genérica, podría implicar, entre otras cosas, subestimar su capacidad para formar parte
de las contiendas electorales y pretender para ellas, un trato diferenciado injustificado e
innecesario.
Ello, se da en un ejercicio dialéctico que contribuye a la conformación de la opinión
pública, libre e informada, por lo que la libertad de expresión debe garantizarse
especialmente durante las campañas electorales, sin que ello suponga reproducir o
fomentar condiciones de desigualdad.
Así, el objeto y el resultado de las expresiones referidas es cuestionar la vinculación de la
candidata con quien, a nivel nacional, preside su partido, lo cual resulta relevante para el
electorado y aporta elementos al debate público que debe ser amplio y darse en un marco
que garantice la libertad de expresión de quienes participan en él.
En este sentido, la Corte Interamericana de Derechos Humanos considera que es
“indispensable que se proteja y garantice el ejercicio de la libertad de expresión en el
debate político que precede a las elecciones de las autoridades estatales que gobernarán
18
El resaltado es nuestro.
19
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Ivcher Bronstein vs. Perú. Sentencia de 6 de febrero de
2001, párrafo 152. El resaltado es nuestro.
un Estado. […] El debate democrático implica que se permita la circulación libre de ideas
e información respecto de los candidatos y sus partidos políticos por parte de los medios
de comunicación, de los propios candidatos y de cualquier persona que desee expresar
su opinión o brindar información. Es preciso que todos puedan cuestionar e indagar sobre
la capacidad e idoneidad de los candidatos, así como disentir y confrontar sus propuestas,
ideas y opiniones de manera que los electores puedan formar su criterio para votar.”20
Por tanto, si las expresiones ocurrieron durante el desarrollo del proceso electoral, no hay
una vulneración al derecho político de la actora, porque, se insiste, en el debate que tiene
lugar en este contexto, debe existir un intercambio de ideas desinhibido, una crítica fuerte
a las personas que participan en ella de forma directa o indirecta; a los partidos políticos,
así como a los postulados y programas de gobierno que se proponen.
Todo ello, con la finalidad de que el electorado tenga la posibilidad de conformar una
opinión mayormente objetiva e informada y bajo esas condiciones, se encuentre en la
posibilidad de emitir su sufragio de manera libre y razonada.
Además, el hecho de que las expresiones pueden resultar ofensivas para la actora no
implica necesariamente que se le hayan vulnerado sus derechos.
Respecto al elemento cinco, es decir, que el acto u omisión se base en cuestiones de
género, es preciso advertir que no toda expresión que implique o se dirija a las mujeres,
se basa en su identidad sexo-genérica.
Por ejemplo, incluso tratándose de violaciones a los derechos humanos, en los casos
Ríos21 y Perozo,22 la Corte Interamericana de Derechos Humanos aclaró que “no toda
violación de un derecho humano cometida en perjuicio de una mujer conlleva
necesariamente una violación de las disposiciones de la Convención de Belém do Pará.”
Es decir, las vulneraciones de los derechos humanos de las mujeres no siempre
constituyen violencia basada en su sexo y/o género.23
Aun cuando en el presente caso no se acredita una violación de derechos de la actora, el
criterio anteriormente citado resulta pertinente dado que es importante tomar en cuenta
que no todo lo que les sucede a las mujeres (sea o no violatorio de un derecho humano)
necesariamente se basa en su género o en su sexo.
20
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Ricardo Canese vs. Paraguay. Sentencia de 31 de
agosto de 2004, párrafo 90.
21
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Ríos y otros vs. Venezuela. Sentencia de 28 de enero de
2009, párrafos 279 y 280.
22
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Perozo y otros vs. Venezuela. Sentencia de 28 de enero
de 2009, párrafos 295 y 296.
23
En el mismo sentido, en el caso Veliz Franco vs. Guatemala (párrafo 178), la Corte Interamericana señala
que no puede aseverarse que todos los homicidios de mujeres sucedidos en la época de los hechos fueron
por razones de género.
Para determinarlo, la jurisprudencia 48/2016 del Tribunal Electoral y el Protocolo, 24
señalan que debe analizarse si el acto se dirige a una mujer por ser mujer, tiene un
impacto diferenciado o le afecta desproporcionadamente.
En el caso, además de no acreditarse la violación a un derecho político-electoral, tampoco
existen elementos para afirmar que las expresiones se hayan dirigido a la actora por ser
mujer, ya que éstos se dan por su calidad de contendiente a un cargo de elección popular,
toda vez que se le cuestiona su vinculación política con el dirigente de su partido.
Tampoco existe un impacto diferenciado de los dichos dado que ni por objeto ni por
resultado, es posible verificar una afectación distinta de las expresiones denunciadas a
partir del hecho de que la actora sea mujer o de género femenino.
En efecto, como se ha señalado anteriormente, las expresiones tienen lugar en el marco
de una contienda electoral cuyo fin es evidenciar ciertas circunstancias de quienes
participan en ella con el propósito de demostrar que la propuesta del partido opositor es la
más conveniente. El resultado, será colocar en el debate las críticas que cada candidata y
candidato deberá atender para mostrar que sus propuestas son las más adecuadas, y así
dar más elementos al electorado para que emita su decisión por medio del voto.
En el mismo sentido, no existen elementos para configurar un impacto desproporcionado
de las referidas expresiones a partir de la condición sexo-genérica de la actora.
Por tanto, las expresiones que aluden a la candidata como títere y titiritero, o bien cuando
se cuestiona si ¿Delfina es nombre propio? ¿O así le dicen por como la trata quien la
nombró y es su jefe? no generan afectación a sus derechos en tanto que las frases se
dan en el debate político de una contienda electoral en la que, por un lado, resulta
relevante debatir sobre las afiliaciones partidistas de las y los candidatos y, por otro, las y
los contendientes se encuentran en posibilidades de replicar y manifestar, en el espacio
público, lo que a sus intereses convenga, sin que ello desconozca la posibilidad de que
existan elementos de desigualdad estructural que incidan de manera diferenciada en
razón del género. No obstante, en el caso, no se advierte tal impacto o afectación
desproporcionada en los derechos de la actora.
24
Ver también, por ejemplo, Recomendación General 19 del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer, y el artículo 3 del Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha
contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica que señala que, por violencia contra las mujeres
por razones de género “se entenderá toda violencia contra una mujer porque es una mujer o que afecte a las
mujeres de manera desproporcionada”. Asimismo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Veliz
Franco y otros vs. Guatemala (sentencia de 19 de mayo de 2014, párrafo 207), señaló: “La Corte estima que la
violencia basada en el género, es decir la violencia dirigida contra una mujer por ser mujer o la violencia que afecta
a la mujer de manera desproporcionada, es una forma de discriminación en contra de la mujer, tal como han
señalado otros organismos internacionales de protección de derechos humanos, como el Tribunal Europeo de
Derechos Humanos y el CEDAW”.
SUP-REP-252/2018
4.2 Caso concreto
Del análisis de los argumentos y medios de convicción derivados del expediente que se
estudia, esta Sala Superior arriba a la conclusión de que, los agravios expresados por el
PRI son infundados en virtud de los razonamientos que a continuación se exponen.
4.2.1. Libertad de expresión y censura previa
Se considera infundado el agravio relativo a que el acuerdo impugnado vulnera la libertad
de expresión e información y constituye censura previa, por prohibir el promocional previo
a su difusión, violando así los artículos 6 y 7 constitucionales, así como 13 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos y 19 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos.
Ello obedece a que, tal y como lo señaló la Comisión responsable, quién además de citar
el marco jurídico aplicable al caso y explicar las razones que justificaban la necesidad de
analizar los promocionales que no habían sido transmitidos, pero que ya habían sido
divulgados en la página de Internet del INE.
Así, el dictado de la medida cautelar no constituyó censura previa, pues aun y cuando al
decretarse la medida cautelar el siete de junio, el promocional denunciado en ninguna de
sus dos versiones había sido difundo (comenzarían su difusión el diez de junio), su
contenido era público y estaba disponible para su consulta en el portal de Internet del INE.
Además, la solicitud de adoptarlas se encontraba vinculada con la posible violencia
política de género en contra de la candidata a la gubernatura de Puebla, por lo que se
requería de un análisis preliminar urgente a efecto de prevenir una afectación ante su
inminente transmisión.
Esto es, dado el carácter tutelar de las medidas cautelares requiere de acciones
inmediatas, eficaces, fundadas y motivadas que permitan a la autoridad electoral
determinar de manera preliminar, mediante la ponderación de los elementos que obren en
el expediente, si la difusión de promocionales pautados pueden producir daños
irreparables a un derecho o principio cuya tutela se solicitó.
Aunado al temor fundado de que, mientras se dicta la resolución de fondo, desaparezcan
las circunstancias de hecho necesarias para alcanzar una decisión sobre el derecho o
bien jurídico cuya restitución se reclama.
Por lo que, la autoridad estaba obligada a pronunciarse sobre la procedencia de su
adopción con independencia de que, al momento de la presentación de la denuncia (en el
caso incluso de la adopción de la medida), no se hubieran transmitido, si obrara en el
expediente elementos suficientes para tener certeza sobre la existencia y contenido de los
promocionales.25
En este sentido, las medidas cautelares no podrían considerarse censura previa, si los
promocionales fueron divulgados de forma preliminar en el portal de Internet del INE, es
decir, se tenía plena certeza de su existencia y contenido. Aunado a que la solicitud de
adoptarlas se encontraba vinculada con la posible violencia política de género en contra
de la candidata a la gubernatura de Puebla.
En las condiciones apuntadas y bajo la apariencia del buen derecho, se estima que la
responsable, al otorgar la medida cautelar solicitada, tomó en cuenta todos los elementos
contextuales en los cuales se difundió los promocionales denunciados y que los hechos
denunciados podían estar vinculados a la posible violencia de género en contra de una
candidata.
No es obstáculo a lo dicho que el actor refiera que las normas constitucionales,
convencionales y jurisprudenciales prohíben la censura previa y, por tanto, solo a partir de
la difusión de los spots denunciados se podía analizar su legalidad.
Ello, porque esta Sala Superior ha sustentado en los recursos de revisión de los
procedimientos especiales sancionadores SUP-REP-115/2018, SUP-REP-117/2018 y
SUP-REP-200/2018, que si bien los instrumentos normativos de carácter fundamental
(artículos 6º y 7º constitucionales; así como 13 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos) reconocen la relevancia y trascendencia que tiene el derecho a la
libertad de expresión para los individuos de una colectividad; por lo mismo, establecen de
manera expresa y categórica la prohibición de que dicha información pueda ser objeto de
censura previa.
En concreto, respecto del artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha referido que no se
transgrede el referido artículo, ni la jurisprudencia derivada de este instrumento regional,
debido a que, tratándose de la materia electoral, los Estados pueden organizar sus
sistemas electorales y establecer un complejo número de condiciones y formalidades para
garantizar los derechos político electorales, de los ciudadanos, como las reglas en pro de
la equidad en la contienda electoral.26
En este sentido, no se actualiza la violación que aduce el recurrente, debido a que el
análisis para la adopción de la medida cautelar partió de un principio reconocido en la
25
Tesis LXXI/2015, de rubro: MEDIDAS CAUTELARES. LA AUTORIDAD DEBE PRONUNCIARSE SOBRE SU ADOPCIÓN
RESPECTO DE PROMOCIONALES PAUTADOS AUN CUANDO LA DENUNCIA SE PRESENTE ANTES DE SU DIFUSIÓN.
Gaceta de Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Año 8,
Número 17, 2015, páginas 97 y 98.
26
Corte IDH. Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de agosto de 2008. Serie C No. 184, Párrafo 157
Constitución General en aras de proteger los derechos político-electorales de las
mujeres27.
Se reitera que los promocionales cuestionados, ya estaban alojados en la página de
internet del INE, por ello, aunque su difusión en radio y televisión era a partir del diez de
junio, al hacerse público su contenido, ya estaban expuestos y a disposición tanto de los
institutos políticas contendientes en los respectivos procesos electorales locales, como del
público en general, y podían ser reproducidos por quien realizara la consulta respectiva.
De ahí que, con ese modo de difusión que permite acceder a los promocionales, el PAN
en su momento, estuvo en aptitud de solicitar las medias cautelares cuyo acuerdo ahora
se impugna.
Así las cosas, la responsable no aplicó censura previa, pues quien se sintió agraviado con
su contenido consultado en la página de Internet, fue quien instó a la autoridad
administrativa electoral federal para que, de manera preliminar impidiera su difusión en
radio y televisión, la cual era inminente y, por ende, se estima que las medidas cautelares
no fueron dictadas sobre hechos futuros de realización incierta.28
4.2.2. Violencia política de género
Como ya se precisó, el PRI sostiene que el promocional, en sus dos versiones, se
enmarca en el ejercicio de la libertad de expresión e información, en el cual se realiza una
crítica fuerte dentro del debate político para entrever la opinión de algunas personas
respecto de la gestión de una persona que no ha ocupado un cargo de elección popular; y
que en el spot no se advierten menciones expresamente discriminatorias por razón de
género; y haciendo suyos los argumentos vertidos por una de las Consejeras del INE,
señala que la esencia del spot es una denuncia por nepotismo y por tanto, constituye un
tema de interés público.
Se considera que su concepto de agravio es infundado, ya que se coincide con la
adopción de la medida cautelar, en virtud de que, bajo la apariencia del buen derecho y
de manera preliminar, sin prejuzgar sobre la existencia o no de las infracciones
denunciadas, existen elementos suficientes para determinar la probable existencia de
violencia política por razón de género en contra de Martha Erika Alonso Hidalgo,
candidata a la gubernatura de Puebla.
27
Sirve de apoyo y sólo como criterio orientador la jurisprudencia 48/2016, de rubro:
VIOLENCIA POLÍTICA POR RAZONES DE GÉNERO. LAS AUTORIDADES ELECTORALES ESTÁN OBLIGADAS A EVITAR LA
AFECTACIÓN DE DERECHOS POLÍTICOS ELECTORALES.
28
En términos similares se resolvieron los procedimientos SUP-REP-117/2018 y SUP-REP-200/2018.
Así, la medida cautelar adquiere justificación si hay un derecho fundamental que requiere
protección provisional y urgente, a raíz de un acto de inminente realización, para que la
afectación no sea mayor, en tanto se continúa con el procedimiento que resolverá el fondo
del asunto planteado a la autoridad.
Por tanto, la determinación de adoptar o no medidas cautelares responde a parámetros
diferentes a los que se debe tomar en cuenta al resolver el fondo del asunto, pues basta
con que se advierta un elemento que genere convicción a la autoridad sobre la existencia
de una posible vulneración a un derecho o principio fundamental en caso de no hacer
cesar el acto o hecho que constituye la infracción denunciada, para decretar la medida
cautelar.
En este contexto, si bien pudiera, en principio, enmarcarse en una crítica fuerte dentro del
debate político, lo cierto es que bajo la apariencia del buen derecho y de manera
preliminar, se advierte que, las imágenes y expresiones contenidas en los promocionales
están dirigidas a menoscabar a la candidata a la gubernatura con motivo del vínculo
matrimonial que tiene con el exgobernador de la entidad federativa y su supuesto regreso
al cargo a través de su esposa.
Sin que se advierta que se tocan temas relacionados con la gestión pública de la
candidata, su ideología, su plataforma, propuestas o trayectoria profesional y/o política.
Así, bajo la apariencia del buen derecho y de manera preliminar, los promocionales, en un
ambiente privado (una habitación aparentemente de una casa y un diálogo entre
cónyuges), intentan mostrar a una mujer sin proyecto propio de Gobierno y sin toma de
decisión, dependiente de un vínculo matrimonial, a tal grado de ignorarla pues con la
afirmación de que votar por ella es reelegir a su cónyuge, implica desconocerla no solo
como persona sino como la candidata a Gobernadora de Puebla, lo que reproduce un
estereotipo negativo basado en el género, una desigualdad de poder que responde a una
generalizada situación de supra a subordinación entre hombres y mujeres.
Ello se entiende de esa manera al considerar que, por muchos años la sociedad aceptó
que, el rol de la mujer en el matrimonio era de sumisión y obediencia al cónyuge, por
tanto, en el caso, se muestra que la función de la mujer es la de ser candidata a
Gobernadora para que, una vez electa, entregue el cargo a su esposo, ese es su papel
como mujer en el matrimonio.
Por otra parte, resulta innecesario que se manifieste expresamente una frase
discriminatoria por razón de género, ya que se reconocen varios tipos de violencia contra
las mujeres como la simbólica, la cual, a través de patrones estereotipados, mensajes,
valores, íconos o signos, se transmita y reproduzca dominación, desigualdad y
discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la
sociedad29. Por tanto, no es forzoso que se refieran frases expresas para estar en
presencia de la violencia política por razón de género.
Por ende, al afirmar que, si la candidata es electa, su esposo, el exgobernador se
reelegirá; a partir de dicha vinculación, ella es considerada solo como un instrumento para
que supuestamente Rafael Moreno Valle acceda nuevamente a la gubernatura del Estado
de Puebla. Ello, bajo la apariencia del buen derecho, se puede llegar a traducir en
violencia simbólica en contra de la candidata, porque se le niega su individualidad y
personalidad propia, lo cual escapa de la finalidad para la que está prevista la propaganda
de campaña.
Lo que se reafirma, cuando el promocional implícitamente hace notar que quien tomará
las decisiones para gobernar el Estado de Puebla es su esposo.
Sin que se advierta lo sostenido por el recurrente, que el promocional constituye una
forma de cuestionamiento, para entrever la opinión de algunas personas respecto de la
gestión de una persona que no ha ocupado un cargo de elección popular. Toda vez que,
además que esto no se advierte, de manera preliminar, tampoco es posible advertir que
se pretenda difundir una ideología política, una propuesta o la exposición de temas de
interés público, sino que se demerita la capacidad para gobernar de la candidata a la
gubernatura de Puebla.
Preliminarmente, se estima igualmente que se demerita a la candidata por su vinculación
con el anterior gobernador del Estado de Puebla, que es su esposo, ya que incluso
invisibilizan sus apellidos y en cambio resaltan los de “Moreno Valle”.
En este sentido, de un análisis preliminar de los promocionales y bajo la apariencia del
buen derecho, es posible advertir que su contenido y alcance denotan el uso de un
lenguaje discriminador que no podría enmarcarse al amparo de la libertad de expresión en
materia comicial. Pues la condición de la candidata como esposa del exgobernador de
Puebla y que su candidatura sirve como una forma de reelección de Rafael Moreno Valle,
dan la noción de que se niega a la candidata su individualidad, personalidad y autonomía
para tomar decisiones.
Reforzándose con ello el estereotipo de que la mujer dentro del matrimonio tiene el deber
de obediencia hacía su cónyuge; así como, que las mujeres que llegan a puestos de
elección popular lo logran gracias a políticos varones con los que tienen una relación de
afinidad, no por sus méritos propios, sus propuestas y sus trayectorias.
29
Artículo 6, fracción IX de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Distrito Federal.
La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en su artículo 6, fracción VI señala como
tipo de violencia contra las mujeres además de la psicológica, entre otras, a cualesquier otras formas análogas que
lesionen o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad o libertad de las mujeres. Por otra parte, el Protocolo
para Atender la Violencia Política contra las Mujeres (2016, 19), la violencia contra las mujeres puede ser incluso
simbólica y se puede reproducir en cualquier medio de información.
Además, si la finalidad de la medida cautelar dentro de un procedimiento sancionador
electoral es tutelar los derechos y principios rectores de la materia electoral y prevenir
riesgos que lo pudieran afectar en forma grave, sobre la base de conductas que impliquen
una vulneración al orden jurídico y/o a valores y principios rectores de la materia comicial
o una merma trascendente a derechos fundamentales, que por ello, hagan necesaria y
urgente la intervención del Estado a través de la adopción de una medida que garantice
los elementos fundamentales de un Estado democrático.
Por tal razón, cuando a la autoridad electoral se le presenta una solicitud de medida
cautelar en un procedimiento sancionador electoral relacionado con pautas de radio y
televisión, debe valorar el contenido del promocional a partir de un juicio de probabilidad
respecto a su ilicitud y el grado de afectación a otros derechos y principios.
Por ello, en la valoración con fines de protección cautelar se debe analizar de forma
particular el riesgo de afectación grave o sustancial, o si existe un interés superior a
salvaguardar que deba privilegiarse.
En ese tenor, en un estudio preliminar del promocional cuestionado, tal como lo razonó la
responsable, bajo la apariencia del buen derecho, el promocional parece exceder los
límites a la libertad de expresión a que tienen derecho los partidos políticos para
establecer el contenido de sus mensajes a transmitir en radio y televisión, debido a que se
pretende representar las condiciones políticas y sociales que se denuncian y critican con
un hecho que se desea erradicar de nuestra sociedad, como es la violencia en contra de
las mujeres, en cualquier de sus formas o expresiones.
En ese sentido, la actuación de la autoridad responsable no fue errónea en tanto que de
un análisis preliminar del promocional denunciado y bajo la apariencia del buen derecho,
advirtió la existencia de elementos suficientes para considerar que existe una violencia
política basada en el género como desconocerla como candidata, y mostrara una
dependencia de la mujer hacia su esposo y su inferioridad frente al mismo.
Además, de tener un impacto diferenciado en contra de la mujer, ya que, si el personaje
fuera un hombre, el mensaje no tendría el mismo impacto, que es mostrar a las mujeres
como dependientes y subordinadas hacia su cónyuge y, por ende, sin capacidad para ser
candidata a un cargo de elección popular y ejercer el cargo por sí sola.
De ahí que, en aras de cumplir con la obligación de prevenir la violencia contra la mujer, al
considerar que los promocionales bajo la apariencia del buen derecho, contienen
expresiones que pudiesen implicar violencia en contra de una persona que participa en
una contienda electoral, al minimizar a la candidata y reducirla a un ser sin autonomía y
decisión propia, que por ningún motivo debe considerarse común o de suceso cotidiano,
deben desestimarse los agravios.
Por lo que hace a los argumentos relacionados con que debe considerar que estamos en
presencia de una denuncia por nepotismo y, por tanto, que constituye un tema de interés
público y no de violencia política de género, resulta un argumento genérico e impreciso
pues solo reproduce, para hacer suyo, lo manifestado por una Consejera del INE, sin que
refiera, aclare y/o precisé en qué términos se denunció el nepotismo.
En consecuencia, este órgano jurisdiccional concluye que la determinación de la autoridad
responsable fue apegada a Derecho, y por tanto lo procedente es confirmar la adopción
de la medida cautelar solicitada.
Por lo anteriormente expuesto y fundado; se,
SUP-REP-250/2018
[…]
En ese sentido, de un análisis preliminar de los hechos denunciados, además de no
acreditarse la violación a un derecho político-electoral, tampoco existen elementos para
afirmar que las expresiones se hayan dirigido a la actora por ser mujer, ya que éstos se
dan por su calidad de contendiente a un cargo de elección popular, toda vez que se le
cuestiona su actuar previo.
Tampoco existe un impacto diferenciado de los dichos, dado que ni por objeto ni por
resultado, es posible verificar una afectación distinta de las expresiones denunciadas a
partir del hecho de que la actora sea mujer o del género femenino.
En el mismo sentido, no existen elementos para configurar un impacto desproporcionado
de las referidas expresiones a partir de la condición sexo-genérica de la actora.
Por tanto, las expresiones que se denuncian, como se indicó en la resolución recurrida, no
representan un obstáculo o impedimento jurídico para que la candidata continúe
ejerciendo sus derechos político-electorales, por la supuesta vulneración a su derecho a
la igualdad y no discriminación; cuestión que cabe advertir, no se controvierte en la
presente instancia por la recurrente, y que, por ello debe continuar rigiendo su sentido.
En ese sentido, conforme al Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género30, los
estereotipos de género son aquellas características, actitudes y roles que
estructuralmente le son asignadas -con distinta valorización y jerarquización- a hombres y
mujeres, a partir de sus diferencias sexo-genéricas, por lo que las expresiones materia de
estudio no se basan ni generan estereotipos discriminadores.
También en ese instrumento se destaca que, si bien los estereotipos afectan a hombres y
a mujeres, tienen mayor efecto negativo en ellas, dado que “históricamente la sociedad
30
Suprema Corte de Justicia de la Nación, Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, México, 2013, páginas 48 y
49.
les ha asignado roles invisibilizados en cuanto a su relevancia y aportación, y
jerárquicamente considerados inferiores a los de los hombres”.
A partir de las expresiones denunciadas, no puede señalarse que se está asignando un
rol, una característica o un valor a la candidata denunciante a partir de su sexo o su
género.
Tampoco puede señalarse que se le coloque en una posición inferior con base en ello.
Entonces no puede afirmarse que las expresiones reproduzcan o generen estereotipos
discriminatorios o denigrantes, porque no se basan en la condición sexo-genérica de la
actora ni tampoco la colocan en una situación de desventaja desproporcionada, dado que,
en su condición de candidata y figura pública, cuenta con todas las herramientas para
hacerse cargo de las afirmaciones materia de estudio en una vía diversa del
procedimiento especial sancionador.
De ahí que, no resultara necesaria una valoración adicional de las pruebas aportadas,
cuando no se logró advertir de todos los hechos denunciados, el indicio que se requiere
para dar curso a la tramitación y resolución de fondo del procedimiento.
Finalmente, basta señalar que la recurrente no hizo alusión al hecho de que el
desechamiento se basara en razonamientos que atañen al fondo y además, en modo
alguno controvierte los razonamientos respecto a que las expresiones denunciadas, no
constituyen violencia política de género en perjuicio de la candidata.
Lorena Cuéllar Cisneros y otro
VS
Tribunal Electoral de Tlaxcala y otras
Jurisprudencia 48/2016
VIOLENCIA POLÍTICA POR RAZONES DE GÉNERO. LAS AUTORIDADES
ELECTORALES ESTÁN OBLIGADAS A EVITAR LA AFECTACIÓN DE DERECHOS
POLÍTICOS ELECTORALES.- De lo dispuesto en los artículos 1°, 4°, 35 y 41, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 4, inciso j), de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; II y III de
la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer; y 7, inciso a), de la Convención
sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; así como lo
establecido en el Protocolo para Atender la Violencia Política Contra las Mujeres, se
concluye que la violencia política contra las mujeres comprende todas aquellas acciones u
omisiones de personas, servidoras o servidores públicos que se dirigen a una mujer por
ser mujer, tienen un impacto diferenciado en ellas o les afectan desproporcionadamente,
con el objeto o resultado de menoscabar o anular sus derechos político-electorales,
incluyendo el ejercicio del cargo. El derecho de las mujeres a una vida libre de
discriminación y de violencia, se traduce en la obligación de toda autoridad de actuar con
la debida diligencia y de manera conjunta para prevenir, investigar, sancionar y reparar
una posible afectación a sus derechos. En consecuencia, cuando se alegue violencia
política por razones de género, problema de orden público, las autoridades electorales
deben realizar un análisis de todos los hechos y agravios expuestos, a fin de hacer
efectivo el acceso a la justicia y el debido proceso. Debido a la complejidad que implican
los casos de violencia política de género, así como a la invisibilización y normalización en
la que se encuentran este tipo de situaciones, es necesario que cada caso se analice de
forma particular para definir si se trata o no de violencia de género y, en su caso, delinear
las acciones que se tomarán para no dejar impunes los hechos y reparar el daño a las
víctimas.
Quinta Época:
Juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. SUP-JDC-
1706/2016 y acumulados.—Actores: Lorena Cuéllar Cisneros y otro.—Autoridades
responsables: Tribunal Electoral de Tlaxcala y otras.—28 de septiembre de 2016.—
Unanimidad de votos.—Ponente: María del Carmen Alanis Figueroa.—Secretarios: José
Alfredo García Solís, Mauricio Huesca Rodríguez, Enrique Martell Chávez, María
Fernanda Sánchez Rubio y Marcela Talamás Salazar.
Juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. SUP-JDC-
1773/2016 y acumulado.—Actora: Felicitas Muñiz Gómez.—Autoridades responsables:
Benito Sánchez Ayala (Síndico Procurador) y otros.—19 de octubre de 2016.—
Unanimidad de votos, con la precisión de que el Magistrado Flavio Galván Rivera vota a
favor de los resolutivos sin compartir las consideraciones.—Ponente: María del Carmen
Alanis Figueroa.—Secretarios: Marcela Talamás Salazar y Roberto Jiménez Reyes.
Juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano. SUP-JDC-
1679/2016 .—Actora: Erika Cecilia Ruvalcaba Corral.—Autoridad responsable: Consejo
General del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco.—19 de
octubre de 2016.—Unanimidad de votos, con la precisión de que el Magistrado Flavio
Galván Rivera vota a favor de los resolutivos, sin compartir las consideraciones.—
Ponente: Manuel González Oropeza.—Secretario: Fernando Ramírez Barrios.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el dos de noviembre de dos mil
dieciséis, aprobó por unanimidad de votos, la jurisprudencia que antecede y la
declaró formalmente obligatoria.
Gaceta de Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, Año 9, Número 19, 2016, páginas 47, 48 y 49.
CONSIDERACIONES DE LA SALA SUPERIOR DEL TEPJF
SUP-JDC-1706/2016
9.3. Agravios relacionados con hechos que configuraron violencia política durante el
proceso electoral de gobernador del Estado de Tlaxcala
I. Marco normativo sobre la violencia política
De manera previa a examinar los argumentos que expone Lorena Cuéllar Cisneros en su
escrito de demanda, la Sala Superior estima conveniente exponer algunas nociones
generales sobre la violencia política contra las mujeres.
La Opinión Consultiva 18 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), 31
solicitada por México, reconoce el estatus de norma de jus cogens del derecho a la
igualdad, mismo que se encuentra consagrado en los artículos 1, 2, 4 y 41 de la
Constitución Mexicana; 2.1, 3 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos;
2.2 y 3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 1.1 y 24
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 3 del Protocolo Adicional a la
31
Corte IDH. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-
18/03 del 17 de septiembre de 2003. Serie A. No. 18.
Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales "Protocolo de San Salvador".
En el marco de la interdependencia e indivisibilidad característica de los derechos
humanos, la igualdad es fundamental para el ejercicio de los derechos político-electorales.
Tan fundamental como la no discriminación. En caso contrario, según la Recomendación
General 1932 del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW por sus siglas en ingles), se estaría frente
a una forma de violencia.
Tanto en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 33 como en la Convención
Americana sobre Derechos Humanos,34 se reconocen, además del principio de igualdad,
el derecho de todos los y las ciudadanas de participar en la dirección de los asuntos
públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos; votar y ser
electas en elecciones periódicas, auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y
por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los y las electoras, así
como de tener acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
La Constitución reconoce también el principio de igualdad 35 para el ejercicio de los
derechos político-electorales contenidos en su artículo 35. Además, establece como
principios rectores del ejercicio de la función electoral la certeza, legalidad,
independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad. 36 Por tratarse de derechos
humanos, desde luego, a estos principios se suman el pro persona, el de no
discriminación, universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.37 Además,
cuando se trata de casos de violencia contra las mujeres, las autoridades deben actuar
con absoluto apego al estándar de la debida diligencia establecido por los instrumentos
internacionales y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer (Convención de Belém Do Pará), la Convención de los Derechos Políticos de la
Mujer y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés); reconocen que las mujeres tienen derecho al
acceso igualitario a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos
públicos, incluyendo la toma de decisiones.38
32
Ver párrafo 1 y 7 de la Recomendación General 19 del Comité para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer.
33
Artículo 25.
34
Artículo 23.
35
Artículos 1 y 4.
36
Artículo 41, base V, apartado A y artículo 116, fracción IV, inciso b).
37
Artículo 1.
38
Artículo 4, inciso j) de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer, artículos II y III de la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer y artículo 7.a de la
En consecuencia, conforme al artículo 7.a de la Convención de Belém do Pará, los
Estados deben tomar todas las “medidas apropiadas para eliminar la discriminación
contra la mujer en la vida política y pública del país […] garantizando, en igualdad de
condiciones con los hombres el derecho a […] ser elegibles para todos los organismos
cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas.” Todo ello, en condiciones libres de
violencia y de discriminación.
En este sentido, el Comité CEDAW, en su recomendación general 23, ha mostrado
preocupación ante los factores que en algunos países entorpecen la participación de las
mujeres en la vida pública o política de su comunidad, tales como “la prevalencia de
actitudes negativas respecto de la participación política de la mujer, o la falta de confianza
del electorado en las candidatas o de apoyo de éstas. Además, algunas mujeres
consideran poco agradable meterse en política y evitan participar en campañas”.39
De acuerdo con la jurisprudencia 22 de 201640 de la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, todas las autoridades tienen el deber de juzgar con perspectiva de
género –aún y cuando las partes no lo soliciten- lo cual resulta indispensable en aquellos
casos donde se alega violencia política de género. Ello, con el fin de “verificar si existe
una situación de violencia o vulnerabilidad que, por cuestiones de género, impida impartir
justicia de manera completa e igualitaria”.
Además, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha señalado que
“existe una estrecha relación entre violencia, discriminación y subordinación” 41 y que “[l]as
actitudes tradicionales conforme a las cuales la mujer es considerada subordinada del
hombre o conforme a las que se considera que tiene funciones estereotipadas, perpetúan
prácticas difundidas que comportan violencia o coerción, como la violencia”.42
Ahora bien, retomando la Convención de Belém do Pará, la Convención sobre la
Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer y la Ley General de Acceso
de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el Protocolo para Atender la Violencia
Política contra las Mujeres, señala que este tipo de violencia comprende:
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
39
Ver párrafo 20.
40
Cfr.: Tesis: 1a./J. 22/2016 (10a.), Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Primera Sala,
Publicación: viernes 15 de abril de 2016, Jurisprudencia (Constitucional), que se consulta bajo el rubro:
“ACCESO A LA JUSTICIA EN CONDICIONES DE IGUALDAD. ELEMENTOS PARA JUZGAR CON
PERSPECTIVA DE GÉNERO.”
41
Tesis 1a. CLXIII/2015. Amparo en revisión 554/2013. 25 de marzo de 2015. Cinco votos. Ponente: Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
42
Tesis 1a. CLXIII/2015. Amparo en revisión 554/2013. 25 de marzo de 2015. Cinco votos. Ponente: Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
“[…] todas aquellas acciones y omisiones –incluida la tolerancia- que, basadas en
elementos de género y dadas en el marco del ejercicio de derechos político-electorales,
tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio
de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público.”
Este mismo instrumento señala que es importante determinar cuándo la violencia tiene
elementos de género, dado que se corre el riesgo de, por un lado, pervertir, desgastar y
vaciar de contenido el concepto de “violencia política contra las mujeres” y, por otro, de
perder de vista las implicaciones de la misma.
En efecto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos 43 ha señalado que no toda la
violencia que se ejerce contra las mujeres tiene elementos de género. Así, retomando los
estándares internacionales, el Protocolo determina que existen dos componentes para
considerar que un acto de violencia se basa en el género:
1. Cuando la violencia se dirige a una mujer por ser mujer. Es decir, cuando las
agresiones están especialmente planificadas y orientadas en contra de las
mujeres por su condición de mujer y por lo que representan en términos
simbólicos bajo concepciones basadas en prejuicios; y
2. Cuando la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres o les afecta
desproporcionadamente. Este elemento se hace cargo de aquellos hechos que
afectan a las mujeres de forma diferente o en mayor proporción que a los
hombres, o bien, de aquellos hechos cuyas consecuencias se agravan ante la
condición ser mujer. En ello, habrá que tomar en cuenta las afectaciones que
un acto de violencia puede generar en el proyecto de vida de las mujeres.
Además, el Protocolo refiere que para identificar la violencia política en contra de las
mujeres con base en el género, es necesario verificar la configuración de los siguientes
cinco elementos:
1. El acto u omisión se dirige a una mujer por ser mujer, tiene un impacto
diferenciado y/o afecta desproporcionadamente a las mujeres.
2. El acto u omisión tiene por objeto o resultado menoscabar o anular el
reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos político-electorales de las
mujeres.
43
En los casos Ríos (párrafos 279 y 280) y Perozo (párrafos 295 y 296), ambos contra Venezuela, la CoIDH
aclaró “que no toda violación de un derecho humano cometida en perjuicio de una mujer conlleva
necesariamente una violación de las disposiciones de la Convención de Belém do Pará.” Es decir, las
vulneraciones de los derechos humanos de las mujeres no siempre constituyen violencia de género. En el
mismo sentido, en el caso Veliz Franco contra Guatemala (párrafo 178), la Corte Interamericana señala que
no puede aseverarse que todos los homicidios de mujeres sucedidos en la época de los hechos fueron por
razones de género.
3. Se da en el marco del ejercicio de derechos político-electorales o bien en el
ejercicio de un cargo público (sin importar el hecho de que se manifieste en el
ámbito público o privado, en la esfera política, económica, social, cultural, civil,
etcétera; tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier
relación interpersonal, en la comunidad, en un partido o institución política).
4. El acto u omisión es simbólico, verbal, patrimonial, económico, físico, sexual y/o
psicológico.
5. Es perpetrado por el Estado o sus agentes, por superiores jerárquicos, colegas de
trabajo, partidos políticos o representantes de los mismos; medios de
comunicación y sus integrantes, un particular y/o un grupo de personas.
El Protocolo puntualiza que estos cinco elementos constituyen una guía para determinar
si se trata de un caso de violencia política contra las mujeres; y que si no se cumplen
quizá se trate de otro tipo de violencia, lo cual de ninguna manera le resta importancia al
caso, simplemente, resultará aplicable otro marco normativo, se requerirá de otro tipo de
atención y intervención por parte de las autoridades.
De acuerdo con el Protocolo, debido a la complejidad que implican los casos de violencia
política de género, así como a la invisibilización y normalización en la que se encuentran
este tipo de situaciones, es necesario que cada caso se analice de forma particular para
definir si se trata o no de violencia de género y, en su caso, delinear las acciones que se
tomarán para no dejar impunes los hechos y reparar el daño a las víctimas.
En el caso que nos ocupa, la actora aduce que ha sido víctima de violencia política de
género, cuestión que resulta de orden público y que debe atenderse conforme al deber de
debida diligencia, establecido en el artículo 7.b de la Convención de Belém do Pará y
conceptualizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la siguiente forma:
Esta obligación implica el deber de los Estados Partes de organizar todo el aparato
gubernamental y, en general, todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta el
ejercicio del poder público, de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el
libre y pleno ejercicio de los derechos humanos. Como consecuencia de esta obligación
los Estados deben prevenir, investigar y sancionar toda violación de los derechos
reconocidos por la Convención y procurar, además, el restablecimiento, si es posible, del
derecho conculcado y, en su caso, la reparación de los daños producidos por la violación
de los derechos humanos.44
De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos:45
Como parte del deber de debida diligencia, los Estados tienen la obligación de
adoptar todas las medidas apropiadas, incluyendo las legislativas, para modificar o
abolir leyes y reglamentos vigentes o para modificar prácticas jurídicas o
consuetudinarias que respalden la persistencia o la tolerancia de la violencia o la
discriminación contra las mujeres.
Entre los deberes del Estado de actuar con debida diligencia, en particular para
prevenir o transformar situaciones estructurales o extendidas de violencia contra
las mujeres, deben considerarse comprendidas las medidas especiales de
promoción de la igualdad y la erradicación de patrones sociales y culturales que
favorecen la discriminación de las mujeres en la sociedad.
El deber de debida diligencia para prevenir situaciones de violencia, sobre todo en
el contexto de prácticas extendidas o estructurales, impone a los Estados el
correlativo deber de vigilar la situación social mediante la producción de
información estadística adecuada que permita el diseño y la evaluación de las
políticas públicas, así como el control de las políticas que se implementen por
parte de la sociedad civil.
Así pues, las autoridades debemos actuar conforme al estándar de la debida diligencia y
hacer todo lo conducente, de manera conjunta entre instituciones, para prevenir,
investigar, sancionar y reparar la violencia política contra las mujeres.
En consecuencia, cada vez que en una demanda se alegue violencia política de género,
el deber de debida diligencia, absolutamente vinculado con el deber de hacer accesible la
justicia respetando el debido proceso, implica el estudio de los agravios por parte de las
autoridades jurisdiccionales.
Una vez puntualizado el marco normativo que debe regir el estudio que haga esta Sala
Superior, se procederá al análisis de los hechos denunciados por la actora.
44
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Velásquez Rodríguez, sentencia del 29 de julio de 1988,
serie C No. 4, párrafo 166.
45
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Acceso a la Justicia para Mujeres Víctimas de Violencia
en las Américas, enero de 2007, párrafos 42, 71 y 101. Disponible
[Link]
SUP-JDC-1773/2016
II. Alcances del derecho político-electoral a ser electa en su vertiente de desempeño del
cargo, en contextos libres de violencia y discriminación
Esta Sala Superior ha sostenido que la interpretación de los artículos 35, fracción II; 39;
41, primero y segundo párrafos; 116, párrafo primero, fracción I, y 115, fracción I, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, lleva a concluir que el objeto del
derecho a ser electa implica, por un lado, la posibilidad de contender por medio de una
candidatura a un cargo público de elección popular y, por otro, la de ser proclamada
electa conforme a la votación emitida, así como ejercer el cargo.
Tales elementos integran el derecho a ser electa, cuyo fundamento radica en la necesidad
de que existan condiciones de igualdad para competir en un proceso electoral; ser
proclamado o proclamada electa, así como ocupar materialmente y ejercer el cargo para
el cual se haya resultado triunfadora.
La igualdad implica, en los dos primeros elementos de este derecho (competir en un
proceso electoral y ser proclamada electa), que todos los y las ciudadanas deben gozar
de iguales posibilidades que les permita contender en un proceso comicial conforme a un
correcto entendimiento de la igualdad formal y material, que se hace cargo de las
desigualdades históricas, sociales y estructurales, que justifican, por ejemplo, el
establecimiento de acciones afirmativas.
De esa suerte, el derecho a ser electa no se limita a contender en un proceso electoral y a
la posterior declaración de candidato o candidata electa, sino que también incluye la
consecuencia jurídica de la elección, consistente en ocupar y desempeñar el cargo
encomendado por la ciudadanía y el de mantenerse en él durante el período
correspondiente, además de poder ejercer a plenitud las funciones inherentes al mismo,
cumpliendo a la ciudadanía los compromisos que implica un cargo público.
Tal criterio se encuentra reflejado en la jurisprudencia 20/2010, emitida por esta Sala
Superior cuyo rubro dice: “DERECHO POLÍTICO ELECTORAL A SER VOTADO.
INCLUYE EL DERECHO A OCUPAR Y DESEMPEÑAR EL CARGO”46.
Incluso, también ha considerado que la remuneración de las y los servidores públicos que
desempeñan cargos de elección popular, es un derecho inherente a su ejercicio y se
configura como una garantía institucional para el funcionamiento efectivo e independiente
de la representación, por lo que toda afectación indebida a la retribución vulnera el
derecho fundamental a ser electa en su vertiente de ejercicio del cargo. Dicho criterio, se
46
Consultable en la Gaceta de Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación, Año 3, Número 7, 2010, páginas 17 a 19.
encuentra recogido en la jurisprudencia 21/2011 de rubro: “CARGOS DE ELECCIÓN
POPULAR. LA REMUNERACIÓN ES UN DERECHO INHERENTE A SU EJERCICIO
(LEGISLACIÓN DE OAXACA)”47.
Conforme a lo anterior, resulta patente que esta Sala Superior ha trazado una línea
jurisprudencial en el sentido de que el derecho político-electoral a ser electa, no se reduce
a la posibilidad de participar en una contienda, sino también al de desempeñar, sin sesgos
de ninguna clase, la posición que legítimamente se ha ganado en la urnas.
En tal sentido, la protección de dicho derecho convencional y constitucional consagrado
en el artículo 35, base II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 25
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y 23 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, no debe verse acotado a las hipótesis que taxativamente hace
alusión el numeral 80, apartado 1, de la Ley General del Sistema de Medios de
Impugnación en Materia Electoral, pues esta Sala Superior, a partir de casos concretos,
ha delineado supuestos de protección garantistas encaminados a potencializar la tutela
del derecho político electoral a ser electa.
Sobre lo mencionado, resulta importante tener presente que la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, ha sostenido que: “el sistema interamericano tampoco impone un
sistema electoral determinado ni una modalidad específica para el ejercicio de los
derechos a votar y a ser votado. La Convención Americana establece lineamientos
generales que determinan un contenido mínimo de los derechos políticos y permite a los
Estados que dentro de los parámetros convencionales regulen esos derechos de acuerdo
a sus necesidades históricas, políticas, sociales y culturales, las que pueden variar de una
sociedad a otra, e incluso en una misma sociedad, en distintos momentos históricos”48.
En ese orden de ideas, es claro que existe margen para potencializar el alcance de
derechos humanos como lo es de ser electa.
La situación descrita, justifica potencializar la tutela de derecho político electoral a ser
electa, cuando hay alegaciones de violencia política de género que impiden el adecuado
ejercicio de un cargo otorgado a partir del voto de las y los ciudadanos.
47
Consultable en la Gaceta de Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación, Año 4, Número 9, 2011, páginas 13 y 14.
48
Corte IDH. Caso Castañeda Gutman Vs. Estados Unidos Mexicanos. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de agosto de 2008. Serie C No. 184, Párrafo 166, México, 2008.
Esto, además, responde al deber de debida diligencia, establecido en el artículo 7.b de la
Convención de Belém do Pará y conceptualizado por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos de la siguiente forma:
Esta obligación implica el deber de los Estados Partes de organizar todo el aparato
gubernamental y, en general, todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta el
ejercicio del poder público, de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el
libre y pleno ejercicio de los derechos humanos. Como consecuencia de esta obligación
los Estados deben prevenir, investigar y sancionar toda violación de los derechos
reconocidos por la Convención y procurar, además, el restablecimiento, si es posible, del
derecho conculcado y, en su caso, la reparación de los daños producidos por la violación
de los derechos humanos.49
De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos:50
Como parte del deber de debida diligencia, los Estados tienen la obligación de
adoptar todas las medidas apropiadas, incluyendo las legislativas, para modificar o
abolir leyes y reglamentos vigentes o para modificar prácticas jurídicas o
consuetudinarias que respalden la persistencia o la tolerancia de la violencia o la
discriminación contra las mujeres.
Entre los deberes del Estado de actuar con debida diligencia, en particular para
prevenir o transformar situaciones estructurales o extendidas de violencia contra
las mujeres, deben considerarse comprendidas las medidas especiales de
promoción de la igualdad y la erradicación de patrones sociales y culturales que
favorecen la discriminación de las mujeres en la sociedad.
El deber de debida diligencia para prevenir situaciones de violencia, sobre todo en
el contexto de prácticas extendidas o estructurales, impone a los Estados el
correlativo deber de vigilar la situación social mediante la producción de
información estadística adecuada que permita el diseño y la evaluación de las
políticas públicas, así como el control de las políticas que se implementen por
parte de la sociedad civil.
Así pues, las autoridades deben actuar conforme al estándar de la debida diligencia y
hacer todo lo conducente, de manera conjunta entre instituciones, para prevenir,
investigar, sancionar y reparar la violencia política contra las mujeres.
En consecuencia, cada vez que en una demanda se alegue violencia política de género,
el deber de debida diligencia, absolutamente vinculado con el deber de hacer accesible la
49
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Velásquez Rodríguez, sentencia del 29 de julio de 1988, serie C No.
4, párrafo 166.
50
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Acceso a la Justicia para Mujeres Víctimas de Violencia en las
Américas, enero de 2007, párrafos 42, 71 y 101. Disponible [Link]
justicia y garantizar el debido proceso, implica el estudio de los agravios por parte de las
autoridades jurisdiccionales.
Ahora bien, el adecuado ejercicio del derecho a ejercer los cargos para los cuales se fue
democráticamente electa y de que se desarrollen las funciones y obligaciones que derivan
del ejercicio de un puesto público, depende en gran medida de que existan contextos
libres de violencia y de discriminación.
La Opinión Consultiva 18 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), 51
solicitada por México, reconoce el estatus de norma de jus cogens del derecho a la
igualdad, mismo que se encuentra consagrado en los artículos 1, 2, 4 y 41 de la
Constitución Mexicana; 2.1, 3 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos;
2.2 y 3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 1.1 y 24
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 3 del Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales "Protocolo de San Salvador".
En el marco de la interdependencia e indivisibilidad característica de los derechos
humanos, la igualdad es fundamental para el ejercicio de los derechos político-electorales.
Tan fundamental como la no discriminación. En caso contrario, según la Recomendación
General 1952 del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW por sus siglas en ingles), se estaría frente
a una forma de violencia.
Tanto en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 53 como en la Convención
Americana sobre Derechos Humanos,54 se reconocen, además del principio de igualdad,
el derecho de todos los y las ciudadanas de participar en la dirección de los asuntos
públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos; votar y ser
electas en elecciones periódicas, auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y
por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los y las electoras, así
como de tener acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
La Constitución reconoce también el principio de igualdad 55 para el ejercicio de los
derechos político-electorales contenidos en su artículo 35. Además, establece como
principios rectores del ejercicio de la función electoral la certeza, legalidad,
independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad. 56 Por tratarse de derechos
51
Corte IDH. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 del 17 de
septiembre de 2003. Serie A. No. 18.
52
Ver párrafo 1 y 7 de la Recomendación General 19 del Comité para la Eliminación de todas las formas de Discriminación
contra la Mujer.
53
Artículo 25.
54
Artículo 23.
55
Artículos 1 y 4.
56
Artículo 41, base V, apartado A y artículo 116, fracción IV, inciso b).
humanos, desde luego, a estos principios se suman el pro persona, el de no
discriminación, universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.57 Además,
cuando se trata de casos de violencia contra las mujeres, las autoridades deben actuar
con absoluto apego al estándar de la debida diligencia establecido por los instrumentos
internacionales y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer (Convención de Belém Do Pará), la Convención de los Derechos Políticos de la
Mujer y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés); reconocen que las mujeres tienen derecho al
acceso igualitario a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos
públicos, incluyendo la toma de decisiones.58
En consecuencia, conforme al artículo 7.a de la Convención de Belém do Pará, los
Estados deben tomar todas las “medidas apropiadas para eliminar la discriminación
contra la mujer en la vida política y pública del país […] garantizando, en igualdad de
condiciones con los hombres el derecho a […] ser elegibles para todos los organismos
cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas.” Todo ello, en condiciones libres de
violencia y de discriminación.
En este sentido, el Comité CEDAW, en su recomendación general 23, ha mostrado
preocupación ante los factores que en algunos países entorpecen la participación de las
mujeres en la vida pública o política de su comunidad, tales como “la prevalencia de
actitudes negativas respecto de la participación política de la mujer, o la falta de confianza
del electorado en las candidatas o de apoyo de éstas. Además, algunas mujeres
consideran poco agradable meterse en política y evitan participar en campañas”.59
De acuerdo con la jurisprudencia 22 de 201660 de la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, todas las autoridades tienen el deber de juzgar con perspectiva de
género –aún y cuando las partes no lo soliciten- lo cual resulta indispensable en aquellos
casos donde se alega violencia política de género. Ello, con el fin de “verificar si existe
una situación de violencia o vulnerabilidad que, por cuestiones de género, impida impartir
justicia de manera completa e igualitaria”.
57
Artículo 1.
58
Artículo 4, inciso j) de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer,
artículos II y III de la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer y artículo 7.a de la Convención sobre la Eliminación
de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
59
Ver párrafo 20.
60
Cfr.: Tesis: 1a./J. 22/2016 (10a.), Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Primera Sala, Publicación:
viernes 15 de abril de 2016, Jurisprudencia (Constitucional), que se consulta bajo el rubro: “ACCESO A LA JUSTICIA EN
CONDICIONES DE IGUALDAD. ELEMENTOS PARA JUZGAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.”
Además, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha señalado que
“existe una estrecha relación entre violencia, discriminación y subordinación” 61 y que “[l]as
actitudes tradicionales conforme a las cuales la mujer es considerada subordinada del
hombre o conforme a las que se considera que tiene funciones estereotipadas, perpetúan
prácticas difundidas que comportan violencia o coerción, como la violencia”.62
Ahora bien, retomando la Convención de Belém do Pará, la Convención sobre la
Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer y la Ley General de Acceso
de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el Protocolo para Atender la Violencia
Política contra las Mujeres, señala que este tipo de violencia comprende:
“[…] todas aquellas acciones y omisiones –incluida la tolerancia- que, basadas en
elementos de género y dadas en el marco del ejercicio de derechos político-electorales,
tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio
de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público.”
Este mismo instrumento señala que es importante determinar cuándo la violencia tiene
elementos de género, dado que se corre el riesgo de, por un lado, pervertir, desgastar y
vaciar de contenido el concepto de “violencia política contra las mujeres” y, por otro, de
perder de vista las implicaciones de la misma.
En efecto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos 63 ha señalado que no toda la
violencia que se ejerce contra las mujeres tiene elementos de género. Así, retomando los
estándares internacionales, el Protocolo determina que existen dos componentes para
considerar que un acto de violencia se basa en el género
1. Cuando la violencia se dirige a una mujer por ser mujer. Es decir, cuando las
agresiones están especialmente planificadas y orientadas en contra de las mujeres por su
condición de mujer y por lo que representan en términos simbólicos bajo concepciones
basadas en prejuicios; y
2. Cuando la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres o les afecta
desproporcionadamente. Este elemento se hace cargo de aquellos hechos que afectan a
las mujeres de forma diferente o en mayor proporción que a los hombres, o bien, de
aquellos hechos cuyas consecuencias se agravan ante la condición ser mujer. En ello,
61
Tesis 1a. CLXIII/2015. Amparo en revisión 554/2013. 25 de marzo de 2015. Cinco votos. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz
Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
62
Tesis 1a. CLXIII/2015. Amparo en revisión 554/2013. 25 de marzo de 2015. Cinco votos. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz
Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
63
En los casos Ríos (párrafos 279 y 280) y Perozo (párrafos 295 y 296), ambos contra Venezuela, la CoIDH aclaró “que no
toda violación de un derecho humano cometida en perjuicio de una mujer conlleva necesariamente una violación de las
disposiciones de la Convención de Belém do Pará.” Es decir, las vulneraciones de los derechos humanos de las mujeres no
siempre constituyen violencia de género. En el mismo sentido, en el caso Veliz Franco contra Guatemala (párrafo 178), la
Corte Interamericana señala que no puede aseverarse que todos los homicidios de mujeres sucedidos en la época de los
hechos fueron por razones de género.
habrá que tomar en cuenta las afectaciones que un acto de violencia puede generar en el
proyecto de vida de las mujeres.
Además, el Protocolo refiere que para identificar la violencia política en contra de las
mujeres con base en el género, es necesario verificar la configuración de los siguientes
cinco elementos:
1. El acto u omisión se dirige a una mujer por ser mujer, tiene un impacto diferenciado y/o
afecta desproporcionadamente a las mujeres.
2. El acto u omisión tiene por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento,
goce y/o ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres.
3. Se da en el marco del ejercicio de derechos político-electorales o bien en el ejercicio de
un cargo público (sin importar el hecho de que se manifieste en el ámbito público o
privado, en la esfera política, económica, social, cultural, civil, etcétera; tenga lugar dentro
de la familia o unidad doméstica o en cualquier relación interpersonal, en la comunidad,
en un partido o institución política).
4. El acto u omisión es simbólico, verbal, patrimonial, económico, físico, sexual y/o
psicológico.
5. Es perpetrado por el Estado o sus agentes, por superiores jerárquicos, colegas de
trabajo, partidos políticos o representantes de los mismos; medios de comunicación y sus
integrantes, un particular y/o un grupo de personas.
El Protocolo puntualiza que estos cinco elementos constituyen una guía para determinar
si se trata de un caso de violencia política contra las mujeres; y que si no se cumplen
quizá se trate de otro tipo de violencia, lo cual de ninguna manera le resta importancia al
caso, simplemente, resultará aplicable otro marco normativo, se requerirá de otro tipo de
atención e intervención por parte de las autoridades.
De acuerdo con el Protocolo, debido a la complejidad que implican los casos de violencia
política de género, así como a la invisibilización y normalización en la que se encuentran
este tipo de situaciones, es necesario que cada caso se analice de forma particular para
definir si se trata o no de violencia de género y, en su caso, delinear las acciones que se
tomarán para no dejar impunes los hechos y reparar el daño a las víctimas.
SUP-JDC-1679/2016
DÉCIMO. De manera previa a examinar los argumentos que expone la ahora enjuiciante
en su escrito de demanda, esta Sala Superior estima conveniente exponer algunas
nociones generales sobre la violencia política contra las mujeres.
La Opinión Consultiva 18 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos 64 solicitada
por México, reconoce el estatus de norma de ius cogens del derecho a la igualdad, mismo
que se encuentra consagrado en los artículos 1, 2, 4 y 41 de la Constitución Mexicana;
2.1, 3 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 2.2 y 3 del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 1.1 y 24 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y 3 del Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales "Protocolo de San Salvador".
En el marco de la interdependencia e indivisibilidad característica de los derechos
humanos, la igualdad es fundamental para el ejercicio de los derechos político-electorales.
Tan fundamental como la no discriminación. En caso contrario, según la Recomendación
General 1965 del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW por sus siglas en inglés) se estaría frente
a una forma de violencia.
Tanto en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 66 como en la Convención
Americana sobre Derechos Humanos,67 se reconocen, además del principio de igualdad,
el derecho de todos los y las ciudadanas de participar en la dirección de los asuntos
públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos; votar y ser
electas en elecciones periódicas, auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y
por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los y las electoras, así
como de tener acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
La Constitución reconoce también el principio de igualdad 68 para el ejercicio de los
derechos político-electorales contenidos en su artículo 35. Además, establece como
principios rectores del ejercicio de la función electoral la certeza, legalidad,
independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad. 69 Por tratarse de derechos
humanos, desde luego, a estos principios se suman el pro persona, el de no
64
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes
Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 del 17 de septiembre de 2003. Serie A. No. 18.
65
Ver párrafo 1 y 7 de la Recomendación General 19 del Comité para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer.
66
Artículo 25.
67
Artículo 23.
68
Artículos 1 y 4.
69
Artículo 41, base V, apartado A y artículo 116, fracción IV, inciso b).
discriminación, universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.70 Además,
cuando se trata de casos de violencia contra las mujeres, las autoridades deben actuar
con absoluto apego al estándar de la debida diligencia establecido por los instrumentos
internacionales y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer (Convención de Belém Do Pará), la Convención de los Derechos Políticos de la
Mujer y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés); reconocen que las mujeres tienen derecho al
acceso igualitario a las funciones públicas de su país y a participar en los asuntos
públicos, incluyendo la toma de decisiones.71
En consecuencia, conforme al artículo 7.a de la Convención de Belém do Pará, los
Estados deben tomar todas las “medidas apropiadas para eliminar la discriminación
contra la mujer en la vida política y pública del país […] garantizando, en igualdad de
condiciones con los hombres el derecho a […] ser elegibles para todos los organismos
cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas.” Todo ello, en condiciones libres de
violencia y de discriminación.
En este sentido, el Comité CEDAW, en su recomendación general 23, ha mostrado
preocupación ante los factores que en algunos países entorpecen la participación de las
mujeres en la vida pública o política de su comunidad, tales como “la prevalencia de
actitudes negativas respecto de la participación política de la mujer, o la falta de confianza
del electorado en las candidatas o de apoyo de éstas. Además, algunas mujeres
consideran poco agradable meterse en política y evitan participar en campañas”.72
De acuerdo con la jurisprudencia 22 de 201673 de la Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, todas las autoridades tienen el deber de juzgar con perspectiva de
género –aún y cuando las partes no lo soliciten- lo cual resulta indispensable en aquellos
casos donde se alega violencia política de género. Ello, con el fin de “verificar si existe
una situación de violencia o vulnerabilidad que, por cuestiones de género, impida impartir
justicia de manera completa e igualitaria”.
70
Artículo 1.
71
Artículo 4, inciso j) de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer, artículos II y III de la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer y artículo 7.a de la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
72
Ver párrafo 20.
73
Cfr.: Tesis: 1a./J. 22/2016 (10a.), Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Primera Sala,
Publicación: viernes 15 de abril de 2016, Jurisprudencia (Constitucional), que se consulta bajo el rubro:
“ACCESO A LA JUSTICIA EN CONDICIONES DE IGUALDAD. ELEMENTOS PARA JUZGAR CON
PERSPECTIVA DE GÉNERO.”
Además, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha señalado que
“existe una estrecha relación entre violencia, discriminación y subordinación” 74 y que “[l]as
actitudes tradicionales conforme a las cuales la mujer es considerada subordinada del
hombre o conforme a las que se considera que tiene funciones estereotipadas, perpetúan
prácticas difundidas que comportan violencia o coerción, como la violencia”.75
Ahora bien, retomando la Convención de Belém do Pará, la Convención sobre la
Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer y la Ley General de Acceso
de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el Protocolo para Atender la Violencia
Política contra las Mujeres, señala que este tipo de violencia comprende:
“[…] todas aquellas acciones y omisiones –incluida la tolerancia- que, basadas en
elementos de género y dadas en el marco del ejercicio de derechos político-electorales,
tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio
de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público.”
Este mismo instrumento señala que es importante determinar cuándo la violencia tiene
elementos de género, dado que se corre el riesgo de, por un lado, pervertir, desgastar y
vaciar de contenido el concepto de “violencia política contra las mujeres” y, por otro, de
perder de vista las implicaciones de la misma.
En efecto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos 76 ha señalado que no toda la
violencia que se ejerce contra las mujeres tiene elementos de género. Así, retomando los
estándares internacionales, el Protocolo determina que existen dos componentes para
considerar que un acto de violencia se basa en el género:
1. Cuando la violencia se dirige a una mujer por ser mujer. Es decir, cuando las
agresiones están especialmente planificadas y orientadas en contra de las mujeres por su
condición de mujer y por lo que representan en términos simbólicos bajo concepciones
basadas en prejuicios; y
74
Tesis 1a. CLXIII/2015. Amparo en revisión 554/2013. 25 de marzo de 2015. Cinco votos. Ponente: Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
75
Tesis 1a. CLXIII/2015. Amparo en revisión 554/2013. 25 de marzo de 2015. Cinco votos. Ponente: Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
76
En los casos Ríos (párrafos 279 y 280) y Perozo (párrafos 295 y 296), ambos contra Venezuela, la Corte
Interamericana de Derechos Humanos aclaró “que no toda violación de un derecho humano cometida en
perjuicio de una mujer conlleva necesariamente una violación de las disposiciones de la Convención de
Belém do Pará.” Es decir, las vulneraciones de los derechos humanos de las mujeres no siempre constituyen
violencia de género. En el mismo sentido, en el caso Veliz Franco contra Guatemala (párrafo 178), la Corte
Interamericana señala que no puede aseverarse que todos los homicidios de mujeres sucedidos en la época de
los hechos fueron por razones de género.
2. Cuando la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres o les afecta
desproporcionadamente. Este elemento se hace cargo de aquellos hechos que afectan a
las mujeres de forma diferente o en mayor proporción que a los hombres, o bien, de
aquellos hechos cuyas consecuencias se agravan ante la condición de ser mujer. En ello,
habrá que tomar en cuenta las afectaciones que un acto de violencia puede generar en el
proyecto de vida de las mujeres.
Además, el Protocolo refiere que, para identificar la violencia política en contra de las
mujeres con base en el género, es necesario verificar la configuración de los siguientes
cinco elementos:
1. El acto u omisión se dirige a una mujer por ser mujer, tiene un impacto diferenciado y/o
afecta desproporcionadamente a las mujeres;
2. El acto u omisión tiene por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento,
goce y/o ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres;
3. Se da en el marco del ejercicio de derechos político-electorales o bien en el ejercicio de
un cargo público (sin importar el hecho de que se manifieste en el ámbito público o
privado, en la esfera política, económica, social, cultural, civil, etcétera; tenga lugar dentro
de la familia o unidad doméstica o en cualquier relación interpersonal, en la comunidad,
en un partido o institución política);
4. El acto u omisión es simbólico, verbal, patrimonial, económico, físico, sexual y/o
psicológico, y
5. Es perpetrado por el Estado o sus agentes, por superiores jerárquicos, colegas de
trabajo, partidos políticos o representantes de los mismos; medios de comunicación y sus
integrantes, un particular y/o un grupo de personas.
El Protocolo puntualiza que estos cinco elementos constituyen una guía para determinar
si se trata de un caso de violencia política contra las mujeres; y que si no se cumplen
quizá se trate de otro tipo de violencia, lo cual de ninguna manera le resta importancia al
caso, simplemente, resultará aplicable otro marco normativo, se requerirá de otro tipo de
atención e intervención por parte de las autoridades.
De acuerdo con el Protocolo, debido a la complejidad que implican los casos de violencia
política de género, así como a la invisibilización y normalización en la que se encuentran
este tipo de situaciones, es necesario que cada caso se analice de forma particular para
definir si se trata o no de violencia de género y, en su caso, delinear las acciones que se
tomarán para no dejar impunes los hechos y reparar el daño a las víctimas.
En el caso que nos ocupa, la actora aduce que ha sido víctima de violencia política de
género, cuestión que resulta de orden público y que debe atenderse conforme al deber de
debida diligencia, establecido en el artículo 7.b de la Convención de Belém do Pará y
conceptualizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la siguiente forma:
Esta obligación implica el deber de los Estados Partes de organizar todo el aparato
gubernamental y, en general, todas las estructuras a través de las cuales se manifiesta el
ejercicio del poder público, de manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el
libre y pleno ejercicio de los derechos humanos. Como consecuencia de esta obligación
los Estados deben prevenir, investigar y sancionar toda violación de los derechos
reconocidos por la Convención y procurar, además, el restablecimiento, si es posible, del
derecho conculcado y, en su caso, la reparación de los daños producidos por la violación
de los derechos humanos.77
De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos:78
Como parte del deber de debida diligencia, los Estados tienen la obligación de
adoptar todas las medidas apropiadas, incluyendo las legislativas, para modificar o
abolir leyes y reglamentos vigentes o para modificar prácticas jurídicas o
consuetudinarias que respalden la persistencia o la tolerancia de la violencia o la
discriminación contra las mujeres.
Entre los deberes del Estado de actuar con debida diligencia, en particular para
prevenir o transformar situaciones estructurales o extendidas de violencia contra
las mujeres, deben considerarse comprendidas las medidas especiales de
promoción de la igualdad y la erradicación de patrones sociales y culturales que
favorecen la discriminación de las mujeres en la sociedad.
El deber de debida diligencia para prevenir situaciones de violencia, sobre todo en
el contexto de prácticas extendidas o estructurales, impone a los Estados el
correlativo deber de vigilar la situación social mediante la producción de
información estadística adecuada que permita el diseño y la evaluación de las
políticas públicas, así como el control de las políticas que se implementen por
parte de la sociedad civil.
77
Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Velásquez Rodríguez, sentencia del 29 de julio de 1988,
serie C No. 4, párrafo 166.
78
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Acceso a la Justicia para Mujeres Víctimas de Violencia
en las Américas, enero de 2007, párrafos 42, 71 y 101. Disponible
[Link]
Así pues, las autoridades debemos actuar conforme al estándar de la debida diligencia y
hacer todo lo conducente, de manera conjunta entre instituciones, para prevenir,
investigar, sancionar y reparar la violencia política contra las mujeres.
En consecuencia, cada vez que en una demanda se alegue violencia política de género,
el deber de debida diligencia, absolutamente vinculado con el deber de hacer accesible la
justicia respetando el debido proceso, implica el estudio de los agravios por parte de las
autoridades jurisdiccionales.
Una vez puntualizado el marco normativo que debe regir el estudio que haga esta Sala
Superior, se procederá al análisis de los hechos denunciados por la actora.
En ese sentido, el presente asunto se resolverá bajo los principios de universalidad,
interdependencia, indivisibilidad y progresividad, el derecho a la igualdad y a la no
discriminación, deriva de los artículos 1 y 4 constitucionales, 2.1, 3 y 26 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 2.2 y 3 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales; 1 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos y 3 del 79Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales "Protocolo de San
Salvador", así como de conformidad con los criterios de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos cuando ha establecido que "en casos de violencia contra las mujeres,
los Estados tienen, además de las obligaciones genéricas contenidas en la Convención
Americana, una obligación reforzada a partir de la Convención Belém do Pará".2
Respecto del acto reclamado consistente en la omisión de proporcionarle diversa
información a pesar de haberla solicitado de manera oportuna y reiterada, se considera
fundada conforme a lo siguiente.
79
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso González y otras ("Campo Algodonero") vs. México.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Serie C No.
205, párrafo 258.
Gabriel Ricardo Quadri de la Torre
VS
Sala Regional Especializada del
Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación
Tesis II/2023
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. LA SALA ESPECIALIZADA Y LAS
AUTORIDADES LOCALES RESOLUTORAS DEL PROCEDIMIENTO SANCIONADOR
TIENEN FACULTADES PARA DETERMINAR EL PLAZO DE PERMANENCIA EN EL
REGISTRO DE PERSONAS INFRACTORAS CORRESPONDIENTE.
Hechos: La Sala Regional Especializada determinó la existencia de violencia política en
razón de género, derivado de publicaciones en una red social de un diputado, en contra
de una diputada, por lo que ordenó la inscripción del infractor en su Catálogo de Sujetos
Sancionados y en el Registro Nacional de Personas Infractoras. Inconforme, el diputado
infractor adujo, entre otras cuestiones, la incompetencia de la Sala Regional
Especializada para establecer la temporalidad en el registro.
Criterio jurídico: La Sala Regional Especializada tiene facultades para determinar la
temporalidad de permanencia de las personas, en el Registro Nacional de Personas
Infractoras en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género del
Instituto Nacional Electoral, al igual que, en el ámbito de sus competencias, las
autoridades electorales locales resolutoras del procedimiento respectivo, atendiendo a las
circunstancias y el contexto de cada caso, al ser parte de la función reparatoria de la
sentencia y no una sanción.
Justificación: La Sala Regional Especializada, así como las autoridades electorales
encargadas de la resolución de los procedimientos administrativos sancionadores, pueden
dictar medidas de reparación integral si una infracción a la normativa electoral se traduce
en una vulneración de derechos político-electorales, en cumplimiento de la obligación de
reparar las violaciones a los derechos humanos como parte del derecho a una tutela
jurisdiccional completa y efectiva, tal como lo disponen los artículos 1° y 17 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. En consecuencia, tales
autoridades tienen plenas facultades para ordenar la inscripción en el Registro Nacional
de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón
de Género, o aquellos registros similares en el ámbito local, y para establecer la
temporalidad de la lista sobre la base de las circunstancias y el contexto de cada caso,
atendiendo a los elementos constitutivos de la infracción y con independencia de las
sanciones que se determinen, dado que tal medida no configura una sanción sino una
medida de reparación integral que contribuye al efecto útil de la transparencia de las
sentencias, así como a la prevención y erradicación de las prácticas de violencia política
en razón de género. Lo anterior es congruente con una concepción de las medidas de
reparación integral que enfatiza el efecto útil de las garantías de no repetición de acuerdo
con la cual los tribunales en materia electoral están obligados a analizar, en cada caso
concreto, la pertinencia del dictado de esas medidas, pues únicamente estarán
justificadas, en tanto sirvan para resarcir, en la medida de lo posible, el daño causado por
violaciones a derechos humanos, lo que implica realizar un juicio de adecuación e
idoneidad de las medidas, atendiendo a la violación detectada y a las necesidades en
específico de las víctimas. En consecuencia, la facultad de la unidad instructora
respectiva para determinar el tiempo en que una persona infractora estará en el Registro,
sólo opera de manera excepcional y en el caso de que las autoridades correspondientes
omitan un pronunciamiento al respecto, después de que queden firmes las resoluciones
correspondientes.
Séptima Época:
Recurso de revisión del procedimiento especial sancionador. SUP-REP-252/2022 .—
Recurrente: Gabriel Ricardo Quadri de la Torre.—Autoridad responsable: Sala Regional
Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.—22 de junio de
2022.—Mayoría de cinco votos de las magistradas y los magistrados Indalfer Infante
Gonzales, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón, Mónica Aralí Soto
Fregoso y José Luis Vargas Valdez.—Ponente: Reyes Rodríguez Mondragón.—
Disidentes: Felipe de la Mata Pizaña y Felipe Alfredo Fuentes Barrera.—Secretarios: Juan
Guillermo Casillas Guevara, Ubaldo Irvin León Fuentes y Javier Miguel Ortiz Flores.
Recurso de revisión del procedimiento especial sancionador. SUP-REP-298/2022 y
acumulado.—Recurrentes: Gabriel Ricardo Quadri de la Torre y otra.—Autoridad
responsable: Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación.—22 de junio de 2022.—Mayoría de cinco votos de las magistradas y los
magistrados Indalfer Infante Gonzales, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez
Mondragón, Mónica Aralí Soto Fregoso y José Luis Vargas Valdez, quien emite voto
razonado.—Ponente: Indalfer Infante Gonzales.—Disidentes: Felipe de la Mata Pizaña y
Felipe Alfredo Fuentes Barrera.—Secretarios: Mauricio I. Del Toro Huerta, Horacio Parra
Lazcano, Claudia Myriam Miranda Sánchez y Prometeo Hernández Rubio.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el veintidós de febrero de dos mil
veintitrés, aprobó por unanimidad de votos, con la ausencia del Magistrado José
Luis Vargas Valdez y con el voto aclaratorio del Magistrado Felipe de la Mata
Pizaña, la tesis que antecede.
Pendiente de publicación en la Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
SUP-REP-252/2022
De esta forma, esta Sala Superior concluye que la Sala Especializada cuenta con
plenas facultades para establecer la temporalidad de la lista sobre la base de las
circunstancias y el contexto de cada caso, atendiendo a los elementos constitutivos
de la infracción y con independencia de las consideraciones que el órgano superior
sancionador determine al momento de individualizar e imponer la sanción que
corresponda.
Lo anterior, no se contrapone con lo señalado por esta Sala Superior, 80 en el sentido de
que la Sala Especializada no tiene facultades para analizar los factores de
individualización de la sanción, como son la gravedad de la falta, la reincidencia, las
circunstancias de modo, tiempo y lugar de la infracción, tratándose de responsabilidades
de funcionarios públicos, pue ello corresponde a la autoridad sancionadora, no así a la
Sala Especializada.
Tales consideraciones se refieren a la dimensión sancionatoria de los procedimientos y no
a la dimensión reparadora que ya ha sido precisada en párrafos anteriores. De esta forma
la valoración de los elementos y las circunstancias que estime conducentes para
establecer la temporalidad de la permanencia en el registro de infractores o sancionados
por VPG, no se relacionan con las facultades sancionatorias del superior jerárquico u
órgano de control. Cualquier controversia o incongruencia entre las valoraciones que
pueda hacer la Sala Especializada y la autoridad sancionadora deberán analizarse en su
momento caso por caso.
En consecuencia, lo conducente es precisar que la Sala Especializada sí cuenta con
atribuciones para determinar la temporalidad de la permanencia de las personas en
el Registro Nacional de personas infractoras o sancionadas por VPG atendiendo a
las circunstancias y al contexto de cada caso.
Con base en lo anterior, es necesario destacar que de acuerdo con esa concepción de las
medidas de reparación integral y de la utilidad de las garantías de no repetición, los
tribunales en materia electoral están obligados a analizar en cada caso concreto la
80
Por ejemplo, al resolver el expediente SUP-REP-377/2021.
pertinencia del dictado de esas medidas, pues únicamente estarán justificadas en tanto
sirvan para resarcir, en la medida de lo posible, el daño causado por violaciones a
derechos humanos.81
En efecto, esto se ha retomado por la jurisprudencia de este tribunal al señalar dos
requisitos fundamentales para establecer la procedencia en la implementación de
medidas de reparación integral en materia electoral:
Estar en presencia de una vulneración a derechos fundamentales y
Analizar si la emisión de la sentencia correspondiente es suficiente como acto
reparador.82
Sin embargo, esos requisitos no son de análisis formal. Es decir, para estimar la
necesidad de implementar una medida de reparación integral se requiere no solo que se
trate de una infracción a cualquier norma, sino que se requiere que se haya verificado una
vulneración específica y grave a derechos humanos de personas en específico y de
daños reales a indemnizar. Además, se requiere de un juicio de adecuación e idoneidad
de las medidas, es decir debe determinarse si las medidas de reparación que se
pretenden ordenar servirán al fin que se pretenden, y si no existen otras medidas que
sirvan para alcanzar el mismo fin sin que se pretende de manera más económica o
sencilla.
Este análisis está justificado, porque de lo contrario, la autoridad podría dictar medidas
que no sirvan para lo que se idearon, o bien que los remedios no superen un análisis
costo beneficio mínimo.
De igual forma, debe optarse por el tipo de medidas que más sea necesario en cada caso,
es decir, si lo que requiere cada reparación es una medida en específico de rehabilitación,
compensación, satisfacción, o el dictado de garantías de no repetición. Ello dependerá de
la violación detectada y de las necesidades en específico de las víctimas.
Ahora bien, no pasa desapercibido que la UTCE también está en posibilidades de ejercer
sus atribuciones de determinar el tiempo en que una persona infractora estará en el
Registro, pero esa facultad será de manera excepcional y sólo en el caso de que las
autoridades correspondientes lo omitieran, después de que queden firmes las
resoluciones correspondientes. Así debe entenderse el artículo 11 de los Lineamientos
que dispone:
81
Véase SUP-REP-151/2022
82
Ídem.
Artículo 11. Permanencia en el Registro. En caso en que las autoridades electorales
competentes no establezcan el plazo en el que estarán inscritas en el Registro las
personas sancionadas en materia de violencia política contra las mujeres en razón de
género, se estará a lo siguiente:
a) La persona sancionada permanecerá en el registro hasta por tres años si la falta fuera
considera como leve; hasta cuatro años si fuera considerada como ordinaria, y hasta
cinco años si fuera calificada como especial; ello a partir del análisis que realice la UTCE
respecto de la gravedad y las circunstancias de modo tiempo y lugar.
b) Cuando la violencia política en razón de género fuere realizada por una servidora o
servidor público, persona funcionaria electoral, funcionaria partidista, aspirante a
candidata independiente, precandidata o candidata, personas que se dedique a los
medios de comunicación, o con su aquiescencia, aumentará en un tercio su permanencia
en el registro respecto de las consideraciones anteriores.
c) Cuando la violencia política contra las mujeres en razón de género fuere cometida
contra una o varias mujeres pertenecientes a un pueblo o comunidad indígena;
afromexicanas; mayores; personas de la diversidad sexual; con discapacidad o a algún
otro grupo en situación de discriminación, la permanencia en el registro se incrementará
en una mitad respecto de las consideraciones del inciso a).
d) En caso de reincidencia, la persona que cometió nuevamente las conductas
sancionadas como violencia política en razón de género permanecerán en el registro por
seis años.
Interpretar de otro modo la normativa aplicable llevaría a la posibilidad de que el Registro
de una persona, al hacerse depender del momento en que la autoridad competente
determine la sanción, reduciría la eficacia y finalidad reparatoria de la medida, ya que la
infracción ya ha sido declarada por la Sala Especializada y en consecuencia lo
procedente es dictar las medidas de reparación conducentes.
De esta forma, el análisis de las circunstancias y el contexto de la conducta que haga la
Sala Especializada o, en su caso, la autoridad instructora es independiente de la que
realice la instancia competente para imponer la sanción, pues cada una tiene efectos
distintos.
No se omite precisar que el infractor no pierde el modo honesto de vivir con la
inscripción en el Registro Nacional, ya que, conforme a lo razonado previamente,
esta únicamente tiene por objeto compilar, sistematizar y, en su caso, hacer del
conocimiento público la información relacionada con las personas que han sido
sancionadas por conductas que constituyan VPG, mediante una resolución o
sentencia firme o ejecutoriada emitida por parte de las autoridades administrativas,
jurisdiccionales y penales tanto federales y locales.
SUP-REP-298/2022 Y ACUM
De esta forma, esta Sala Superior concluye que la Sala Regional Especializada cuenta
con plenas facultades para establecer la temporalidad de la lista sobre la base de
las circunstancias y el contexto de cada caso, atendiendo a los elementos
constitutivos de la infracción y con independencia de las consideraciones que el
órgano superior sancionador determine al momento de individualizar e imponer la
sanción que corresponda.
Lo anterior, no se contrapone con lo señalado por esta Sala Superior, 83 en el sentido de
que la Sala Especializada no tiene facultades para analizar los factores de
individualización de la sanción, como son la gravedad de la falta, la reincidencia, las
circunstancias de modo, tiempo y lugar de la infracción, tratándose de responsabilidades
de funcionarios públicos, pue ello corresponde a la autoridad sancionadora, no así a la
Sala Especializada.
Tales consideraciones se refieren a la dimensión sancionatoria de los procedimientos y no
a la dimensión reparadora que ya ha sido precisada en párrafos anteriores. De esta forma
la valoración de los elementos y las circunstancias que estime conducentes para
establecer la temporalidad de la permanencia en el registro de infractores o sancionados
por violencia política en razón de género, no se relacionan con las facultades
sancionatorias del superior jerárquico u órgano de control. Cualquier controversia o
incongruencia entre las valoraciones que pueda hacer la Sala Especializada y la autoridad
sancionadora deberán analizarse en su momento caso por caso.
En consecuencia, lo conducente es precisar que la Sala Regional Especializada sí
cuenta con atribuciones para determinar la temporalidad de la permanencia de las
personas en el Registro Nacional de personas infractoras o sancionadas por
violencia política en razón de género atendiendo a las circunstancias y al contexto
de cada caso.
Lo anterior es congruente también con una concepción de las medidas de reparación
integral que enfatiza el efecto útil de las garantías de no repetición de acuerdo con la cual
los tribunales en materia electoral están obligados a analizar en cada caso concreto la
pertinencia del dictado de esas medidas, pues únicamente estarán justificadas, en tanto
83
Por ejemplo, SUP-REP-377/2021.
sirvan para resarcir, en la medida de lo posible, el daño causado por violaciones a
derechos humanos.84
En efecto, esto se ha retomado por la jurisprudencia de este tribunal al señalar dos
requisitos fundamentales para establecer la procedencia en la implementación de
medidas de reparación integral en materia electoral:
Estar en presencia de una vulneración a derechos fundamentales y
Analizar si la emisión de la sentencia correspondiente es suficiente como acto
reparador.85
Sin embargo, esos requisitos no son de análisis formal. Es decir, para estimar la
necesidad de implementar una medida de reparación integral se requiere no solo que se
trate de una infracción a cualquier norma, sino que se requiere que se haya verificado una
vulneración específica y grave a derechos humanos de personas en específico y de
daños reales a indemnizar. Además, se requiere de un juicio de adecuación e idoneidad
de las medidas, es decir debe determinarse si las medidas de reparación que se
pretenden ordenar servirán al fin que se pretenden, y si no existen otras medidas que
sirvan para alcanzar el mismo fin sin que se pretende de manera más económica o
sencilla.
Este análisis está justificado, porque de lo contrario, la autoridad podría dictar medidas
que no sirvan para lo que se idearon, o bien que los remedios no superen un análisis
costo beneficio mínimo.
De igual forma, debe optarse por el tipo de medidas que más sea necesario en cada caso,
es decir, si lo que requiere cada reparación es una medida en específico de rehabilitación,
compensación, satisfacción, o el dictado de garantías de no repetición. Ello dependerá de
la violación detectada y de las necesidades en específico de las víctimas.
Ahora bien, por cuanto hace a la facultad de la unidad instructora para determinar el
tiempo en que una persona infractora estará en el Registro, tal facultad sólo opera de
manera excepcional y en el caso de que las autoridades correspondientes omitan un
pronunciamiento al respecto, después de que queden firmes las resoluciones
correspondientes. Así debe entenderse el artículo 11 de los Lineamientos que dispone:
Artículo 11. Permanencia en el Registro. En caso en que las autoridades electorales
competentes no establezcan el plazo en el que estarán inscritas en el Registro las
84
Ver SUP-REP-151/2022
85
Ídem.
personas sancionadas en materia de violencia política contra las mujeres en razón de
género, se estará a lo siguiente:
a) La persona sancionada permanecerá en el registro hasta por tres años si la falta fuera
considera como leve; hasta cuatro años si fuera considerada como ordinaria, y hasta
cinco años si fuera calificada como especial; ello a partir del análisis que realice la UTCE
respecto de la gravedad y las circunstancias de modo tiempo y lugar.
b) Cuando la violencia política en razón de género fuere realizada por una servidora o
servidor público, persona funcionaria electoral, funcionaria partidista, aspirante a
candidata independiente, precandidata o candidata, personas que se dedique a los
medios de comunicación, o con su aquiescencia, aumentará en un tercio su permanencia
en el registro respecto de las consideraciones anteriores.
c) Cuando la violencia política contra las mujeres en razón de género fuere cometida
contra una o varias mujeres pertenecientes a un pueblo o comunidad indígena;
afromexicanas; mayores; personas de la diversidad sexual; con discapacidad o a algún
otro grupo en situación de discriminación, la permanencia en el registro se incrementará
en una mitad respecto de las consideraciones del inciso a).
d) En caso de reincidencia, la persona que cometió nuevamente las conductas
sancionadas como violencia política en razón de género permanecerán en el registro por
seis años.
Interpretar de otro modo la normativa aplicable llevaría a la posibilidad de que el Registro
de una persona, al hacerse depender del momento en que la autoridad competente
determine la sanción, perdiera o redujera su eficacia y finalidad reparatoria, pues la
infracción ya ha sido declarada y en consecuencia lo procedente es dictar las medidas de
reparación conducentes.
De esta forma, el análisis de las circunstancias y el contexto de la conducta que haga la
Sala Regional Especializada o, en su caso, la autoridad instructora, es independiente de
la que realice la instancia competente para imponer la sanción, pues cada una tiene
efectos distintos.
Reiteración o reincidencia
Ahora bien, por cuanto hace a lo expuesto por la Sala Regional responsable en el sentido
de que se trata de una conducta reiterada en relación con lo resuelto en la sentencia
SRE-PSC-50/2022, para los efectos de los Lineamientos citados, esta Sala Superior
considera necesario precisar el alcance de tal determinación.
Lo anterior considerando que en el artículo 11 de los Lineamientos citado por la Sala
Regional responsable no se alude a reiteración sino a reincidencia, con lo cual se hace
necesario precisar que, en el caso, no ha operado la reincidencia, en la medida en que la
sentencia aludida por la responsable (SRE-PSC-50/2022) no se encontraba firme al
momento de la comisión de las conductas denunciadas en el segundo procedimiento, así
como tampoco al momento del dictado de la determinación recurrida en el presente
recurso, pues es un hecho notorio para esta Sala Superior que con motivo de tal
impugnación se integró el expediente SUP-REP-252/2022.
Como lo ha expuesto esta Sala Superior en la jurisprudencia 41/2010 de rubro
REINCIDENCIA. ELEMENTOS MÍNIMOS QUE DEBEN CONSIDERARSE PARA SU
ACTUALIZACIÓN, los elementos mínimos que la autoridad administrativa electoral debe
considerar a fin de tener por actualizada la reincidencia, como agravante de una sanción,
son: 1. El ejercicio o período en el que se cometió la transgresión anterior, por la que
estima reiterada la infracción; 2. La naturaleza de las contravenciones, así como los
preceptos infringidos, a fin de evidenciar que afectan el mismo bien jurídico tutelado, y 3.
Que la resolución mediante la cual se sancionó al infractor, con motivo de la
contravención anterior, tiene el carácter de firme”.
Así, en el caso, las conductas denunciadas se cometieron el veintiuno de marzo y el
primero de abril del presente año, siendo que la primera sentencia (SRE-PSC-50/2022) se
dictó por la Sala Regional responsable el veintiuno de abril de este año; aunado a que a la
fecha de la emisión de la segunda sentencia, que ahora se analiza, el cinco de mayo
siguiente, se encontraba pendiente de resolución el recurso sustanciado ante esta Sala
Superior en el expediente SUP-REP-252/2022 en la que se controvirtió la sentencia
impugnada, con lo cual, ni al momento de la comisión de los hechos ni al momento del
dictado de la segunda sentencia existía una determinación de responsabilidad previa por
parte del diputado denunciado y ahora recurrente.
De ahí que, en el caso, no puede considerarse que se actualiza una conducta “reiterada”
para los efectos del artículo 11 de los Lineamientos, así como tampoco para el ejercicio
de las atribuciones de la Sala Regional Especializada, conforme a lo señalado en el
apartado anterior.
Juan García Arias
VS
Sala Regional del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación,
correspondiente a la Tercera
Circunscripción Plurinominal, con
sede en Xalapa, Veracruz
Tesis VIII/2022
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. ES DEBER DE LA AUTORIDAD
ELECTORAL CONSULTAR A LA VÍCTIMA, SI REQUIERE LA CONTINUIDAD DE LAS
MEDIDAS DE PROTECCIÓN ORDENADAS A SU FAVOR, AUN Y CUANDO HAYA
CONCLUIDO EL ENCARGO.
Hechos: En un caso en que se acreditaron hechos de violencia política en razón de
género y se ordenó la implementación de medidas de protección para garantizar la
integridad y desempeño del cargo de elección popular que ostentaba la víctima, la
autoridad encargada de su cumplimiento consultó al Tribunal Electoral, si debían seguir
vigentes dado que la víctima ya había concluido su encargo, ante lo cual la Sala Superior
ordenó darle vista para que manifestara si requería la permanencia de la protección
otorgada.?
Criterio jurídico: La autoridad electoral tiene el deber de consultar a la víctima de violencia
política en razón de género, si requiere que continúen vigentes las medidas de protección
ordenadas en su favor, a pesar de que haya concluido su encargo, lo anterior con el fin de
evitar todo daño y afectación en su integridad personal.
Justificación: De la interpretación del artículo 1° de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos; 7 inciso b), de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas
de Discriminación contra la Mujer; 4, inciso j), de la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; 27 de la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; 40 de la Ley General de Víctimas;
así como de la jurisprudencia 12/2022, de rubro VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE
GÉNERO. LAS MEDIDAS DE PROTECCIÓN PUEDEN MANTENERSE, DESPUÉS DE
CUMPLIDA LA SENTENCIA, EN TANTO LO REQUIERA LA VÍCTIMA, se desprende que
cuando la autoridad electoral tiene conocimiento que una de las partes involucradas
enfrenta algún tipo de violencia, con el fin de dar atención inmediata, debe dictar órdenes
de protección para efecto de instituir mecanismos que disminuyan la violencia contra las
mujeres; asimismo, debe juzgar con perspectiva de género para garantizar la protección
más amplia y abarcar todos los contextos y situaciones posibles en que la víctima pueda
estar en riesgo, más allá de que ya no se encuentre ejerciendo un cargo de elección
popular. Por ello, dado que las medidas de protección tienen como objetivo asegurar los
derechos, seguridad, integridad y vida de la víctima de violencia política en razón de
género y deben mantenerse vigentes en la medida en que la situación de riesgo puede
permanecer tiempo después de haber concluido su encargo, por lo que es necesario que
se consulte a la víctima si continúa tal situación de riesgo y requiere todavía la protección
ordenada.
Séptima Época:
Recurso de reconsideración. SUP-REC-531/2018 . Acuerdo Plenario. Incidente de
vigencia de medidas de protección.—Recurrente: Juan García Arias.—Autoridad
responsable: Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación,
correspondiente a la Tercera Circunscripción Plurinominal, con sede en Xalapa, Veracruz.
—22 de junio de 2022.—Mayoría de seis votos de las magistradas y los magistrados
Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Indalfer Infante Gonzales,
Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón y Mónica Aralí Soto Fregoso.—
Ponente: Felipe de la Mata Pizaña.—Disidente: José Luis Vargas Valdez.—Secretarios:
Fernando Ramírez Barrios, Roselia Bustillo Marín y Pablo Roberto Sharpe Calzada
La Sala Superior en sesión pública celebrada el veintiséis de octubre de dos mil
veintidós, aprobó por mayoría de cinco votos, con la ausencia de la Magistrada
Janine M. Otálora Malassis y el voto en contra del Magistrado José Luis Vargas
Valdez, la tesis que antecede.
Pendiente de publicación en la Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Consideraciones de la sentencia
SUP-REP-298/2022 Y ACUM
En virtud de que en autos no consta que las medidas preventivas ordenadas por la Sala
Xalapa o las medidas de reparación del Tribunal de Oaxaca hayan sido adoptadas, esta
Sala Superior considera procedente asumir directamente la implementación de medidas
de protección a favor de la víctima, en tanto la actual controversia está vinculada con la
violencia política por razón de género cometida en su contra, especialmente en el ejercicio
del cargo para el cual fue electa.
Por ello, a fin de garantizar la seguridad, integridad y vida de la víctima, así como de las
personas designadas por ella, se debe ordenar a distintas autoridades estatales su
colaboración, en el ámbito de sus atribuciones, para evitar todo daño en sus personas, así
como garantizar el pleno ejercicio de sus derechos.
b. Justificación
Con base en los ordenamientos internacionales86, los Estados deben tomar todas las
medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la vida política y
pública del país, para lo cual deben garantizar, en igualdad de condiciones con los
hombres el derecho a ser elegibles.87
Asimismo, se ha condenado todas las formas de violencia contra las mujeres y se ha
asumido el compromiso de adoptar, por todos los medios apropiados y sin
dilaciones, políticas orientadas a prevenir, investigar, sancionar y erradicar esa
violencia, así como a hacerlo con la debida diligencia.88
En el ámbito jurídico nacional, se ha reconocido la implementación de actos de protección
y de urgente aplicación en función del interés superior de la víctima. Esas medidas se
otorgan por la autoridad competente, inmediatamente que conozcan de hechos
probablemente constitutivos de infracciones o delitos que impliquen violencia contra las
mujeres.89
Por ello, cuando una autoridad tenga conocimiento de hechos de peligro en la integridad y
vida de una víctima, se deben adoptar medidas necesarias para evitar alguna lesión o
daño.90
A su vez, cuando este Tribunal Electoral tiene conocimiento que una de las partes
involucradas sufre algún tipo de violencia, a pesar de no ser parte formal en la
controversia, debe informarlo a las autoridades competentes, así como instituciones
estatales y/o municipales) para que le den la atención inmediata que corresponda,
así como dictar órdenes de protección91.
86
Opinión consultiva 18, Ver párrafo 1 y 7 de la Recomendación General 19 del Comité para la Eliminación de todas las
formas de Discriminación contra la Mujer, Artículo 4, inciso j) de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar
y Erradicar la Violencia contra la Mujer, artículos II y III de la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer y artículo
7.a de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
87
Artículo 7.a de la Convención de Belém do Pará.
88
Artículo 7.b de la Convención de Belém do Pará
89
Artículo 27 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
90
Artículo 40 de la Ley General de Víctimas.
91
Artículo 7 del Reglamento Interno, artículo 27 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia
y Protocolo para atender la violencia política contra las mujeres.
A partir de lo anteriormente expuesto, este Tribunal Electoral debe adoptar las medidas
necesarias, en el ámbito de su competencia para la protección, en este caso concreto, de
los derechos de la víctima.
En la especie, está acreditado que el recurrente ha cometido violencia política en contra
de la víctima, motivo por el cual es indispensable implementar medidas de protección a
favor de ésta, a fin de evitar cualquier peligro en su integridad física y emocional, su
familia, colaboradores y colaboradoras.
Por tanto, esta Sala Superior considera procedente vincular de manera urgente a las
siguientes autoridades para que diseñen y ejecuten las medidas de protección que
consideren oportunas.
Autoridades del Estado de Oaxaca
Al Gobernador.
A la persona titular de la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña
A la persona titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno
A la persona titular de la Secretaría General de Gobierno
A quienes integran el ayuntamiento de San Juan Colorado
Para que garanticen de manera efectiva el ejercicio del cargo de la víctima como
Síndica Municipal; ello, principalmente bajo las siguientes acciones específicas:
- Quienes integran el ayuntamiento de San Juan Colorado y la Secretaría de
Seguridad Pública del Gobierno deberán permitir y/o garantizar el ingreso libre
al Ayuntamiento para el desempeño de sus labores;
- Quienes integran el ayuntamiento de San Juan Colorado deben garantizar que
sea debidamente convocada a las sesiones del cabildo que integra;
- Quienes integran el ayuntamiento de San Juan Colorado deben garantizar que
se le permita la participación y voto en las sesiones del cabildo;
- Quienes integran el ayuntamiento de San Juan Colorado deben garantizar que
le sean pagadas las dietas que correspondan por el ejercicio del cargo;
- Quienes integran el ayuntamiento de San Juan Colorado deben garantizar que,
de ser el caso, efectivamente le sean proporcionados un espacio físico, recursos
humanos y materiales, así como la información necesaria para el desempeño del
cargo.
- Quienes integran el ayuntamiento de San Juan Colorado y la persona titular de
la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno deberán garantizar, de manera
general, que se le proteja de la comisión de actos de violencia política de los
cuales pueda ser objeto, ya sea de manera física, sexual, económica, patrimonial
o psicológica.
- El Gobernador, la persona titular de la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña y la
persona titular de la Secretaría General de Gobierno deberán supervisar y
coordinar la implementación de las acciones mencionadas.
Las medidas de protección deberán ser diseñadas e implementadas en un primer
momento para la víctima, pero también, de ser el caso, para las personas cercanas a su
entorno que también lo necesiten.
En el entendido que, lo ordenado deberá garantizarse por las autoridades vinculadas
desde la notificación de la presente sentencia hasta la conclusión del cargo de la
víctima, es decir, hasta el treinta y uno de diciembre del presente año.
Para el debido cumplimiento de esta sentencia, la misma deberá ser notificada a las
autoridades vinculadas mediante oficio, en el cual el actuario adscrito de esta Sala
Superior precise el nombre de la víctima, a efecto de que esas autoridades conozcan con
precisión sobre qué persona implementar las medidas de protección ordenadas en esta
resolución.
Asimismo, en el indicado oficio se deberá señalar el domicilio oficial en el cual la víctima
desempeña sus funciones, ello a fin de que las autoridades vinculadas en las medidas de
protección conozcan el lugar en dónde la pueden localizar, a fin de tener contacto con ella
y obtener algún otro dato que resulte necesario para su protección.
Asimismo, las autoridades citadas quedan vinculadas a informar en siete días naturales
a esta Sala Superior el cumplimiento efectivo dado a esta sentencia, en el entendido
que en el mismo plazo se requerirá a la víctima, para que haga del conocimiento de
esta Sala Superior si la violencia política de género ha cesado.
Además, las autoridades vinculadas deberán rendir un informe ante esta Sala Superior de
forma periódica cada quince días hasta el treinta y uno de diciembre de dos mil dieciocho,
sobre las medidas implementadas,
En razón de lo anterior, de manera adicional a la notificación que se debe realizar a
las partes y a las autoridades vinculadas, se ordena notificar en forma personal a la
víctima en auxilio de labores de esta Sala Superior, por conducto del Tribunal
Electoral del Estado de Oaxaca, en el domicilio que se tiene señalado en los autos
del expediente JDC/85/2017 y acumulado JDC/96/2017.
Ahora bien, dada la relevancia de este asunto y el efecto disuasivo que pretende, se
considera necesaria su amplia difusión, por lo cual también se ordena notificar para
conocimiento la presente determinación al Tribunal local en cita, al Instituto Estatal
Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, así como al Congreso del Estado.
Finalmente, se apercibe a quienes ostentan la titularidad de las autoridades vinculadas
que, para el caso de incumplir lo ordenado en esta sentencia, se impondrán las medidas
de apremio y las que sean necesarias para reparar el derecho de la víctima.
Arely Tezoco Oltehua
VS
Sala Regional del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación,
correspondiente a la Tercera
Circunscripción Plurinominal, con
sede en Xalapa, Veracruz
Tesis VI/2022
NOTIFICACIÓN PERSONAL. DEBE PRACTICARSE EN CASOS DE VIOLENCIA
POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO EN LOS CUALES UNA MUJER INDÍGENA SEA
VÍCTIMA O TERCERA INTERESADA, CON EL FIN DE GARANTIZAR SU DERECHO
DE ACCESO A LA JUSTICIA.
Hechos: La recurrente, quien se autoadscribió como persona indígena, promovió un
medio de impugnación al considerar que se vulneró su derecho de defensa, ya que siendo
la víctima, no se le notificó personalmente sino vía estrados la demanda que presentó el
infractor para acudir como tercera interesada a defender sus intereses ante la Sala
Regional que conoció del juicio electoral respectivo y cuya resolución modificó en perjuicio
de la recurrente la decisión del Tribunal Electoral local que tuvo por acreditada la violencia
política en razón de género y acoso laboral en su perjuicio.
Criterio jurídico: En casos de violencia política en razón de género que involucren mujeres
indígenas y ante la posibilidad de que sufran una afectación a sus derechos, cuando
podrían tener la calidad de terceras interesadas, a efecto de defender una sentencia que
las involucra la notificación de la demanda, así como de la sentencia que le recaiga en los
medios de impugnación, deberá hacerse de forma personal en un plazo de no más de 48
horas contadas a partir de que reciben el escrito de demanda con el fin de garantizar su
derecho al debido proceso, en especial, la posibilidad de ejercer su garantía de audiencia
y comparecer con tal carácter. La autoridad deberá conceder un plazo de entre 24 y 72
horas para la presentación del escrito de tercería correspondiente, contados a partir de la
notificación de la demanda. Se deberá tomar en cuenta el plazo que se tenga para
resolver, sin que ello restrinja la posibilidad de valoraciones contextuales que requieran la
modificación de ese plazo.?
Justificación: De conformidad con lo establecido en los artículos 14 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; 8 y 25 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos; 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; así como
26, numeral 3, de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia
Electoral, se advierte que la garantía de audiencia cobra especial relevancia cuando
personas indígenas víctimas de violencia política en razón de género promuevan medios
de impugnación, por tal razón si bien en la jurisprudencia 34/2016, de rubro TERCEROS
INTERESADOS. LA PUBLICITACIÓN POR ESTRADOS ES UN INSTRUMENTO VÁLIDO
Y RAZONABLE PARA NOTIFICARLES LA INTERPOSICIÓN DE UN MEDIO DE
IMPUGNACIÓN reconoce que la publicación a través de estrados es válida y razonable
para notificar a las personas que podrían acudir al juicio como terceras interesadas para
que estén en posibilidades de comparecer y manifestar lo que a su derecho corresponda;
sin embargo, en los casos en que una mujer indígena sea víctima de violencia política de
género se le deberá notificar personalmente la demanda que impugna una resolución
favorable o la sentencia que pudiera generarle un perjuicio, dado que es la medida idónea
y efectiva para asegurar su llamamiento y participación para acudir a las instancias a
hacer valer su derecho a la defensa.
Séptima Época:
Recurso de reconsideración. SUP-REC-108/2020 .—Recurrente: Arely Tezoco Oltehua.—
Autoridad responsable: Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación, correspondiente a la Tercera Circunscripción Plurinominal, con sede en
Xalapa, Veracruz.—20 de agosto de 2020.—Mayoría de seis votos de las magistradas y
los magistrados Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Indalfer Infante
Gonzales, Janine M. Otálora Malassis, quien emite voto razonado, Mónica Aralí Soto
Fregoso y José Luis Vargas Valdez.—Ponente: Janine M. Otálora Malassis.—Disidente:
Reyes Rodríguez Mondragón.—Secretarias: Marcela Talamás Salazar y Roxana Martínez
Aquino.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el cinco de octubre de dos mil
veintidós, aprobó por unanimidad de votos, con la ausencia de la Magistrada Janine
M. Otálora Malassis y del Magistrado Presidente Reyes Rodríguez Mondragón, la
tesis que antecede.
Pendiente de publicación en la Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Consideraciones de la sentencia
SUP-REC-108/2020
3. Estudio
Esta Sala Superior ha considerado que cuando personas indígenas promueven medios de
impugnación se deben ponderar las particularidades, obstáculos técnicos y circunstancias
geográficas, sociales y culturales que históricamente las han colocado en situación de
desventaja, exclusión y/o discriminación.
Juzgar con perspectiva intercultural implica detectar y hacerse cargo de esas
circunstancias a través de políticas y decisiones judiciales que reviertan la desigualdad
que condiciona el acceso a los derechos, tomando en cuenta las particularidades del
contexto de cada persona y comunidad indígena.
Como se ha señalado, la recurrente se auto adscribe como mujer náhuatl con domicilio en
Zongolica, Veracruz, en donde es regidora cuarta del Ayuntamiento. Este municipio se
encuentra a 181.5 kilómetros de la ciudad de Xalapa y, de acuerdo con la Encuesta
Intercensal del INEGI, en esa localidad sólo el 5.1% de las viviendas cuentan con acceso
a internet92.
Lo anterior debe tenerse en cuenta para analizar los siguientes hechos:
La actora presentó ante el OPLEV la demanda que dio origen a la cadena
impugnativa.
En esa demanda, señaló un correo electrónico y números de teléfono en los que
podía ser localizada.
El Tribunal local acordó que las notificaciones se realizarían por estrados, a partir
de que la recurrente no señaló domicilio en la ciudad de Xalapa, aun cuando se le
requirió hacerlo. Dicho requerimiento fue notificado únicamente por estrados, pese
a que la actora presentó su demanda ante el OPLEV y éste lo remitió al Tribunal
local, sin que exista constancia de que hubiera informado esta circunstancia
a la actora.
Esa determinación del Tribunal local es relevante porque no consideró que debía
notificar el requerimiento de manera personal a la actora, a efecto de garantizar
que tuviera conocimiento de esa determinación. Esto es así, porque resultaba
92
Véase [Link] y
[Link] . Consultado el 6 de
agosto de 2020.
previsible el domicilio en el que se podía localizar a la recurrente, al tratarse de
una de las regidoras del Ayuntamiento.
En cambio, el Tribunal local notificó de otra manera a la responsable. En efecto, en
el mismo Acuerdo por el cual realizó el requerimiento referido, ordenó requerir al
presidente municipal, en su carácter de autoridad responsable, para que realizara
el trámite de ley. En este caso sí ordenó que la notificación se realizara por oficio
en las oficinas del Ayuntamiento.
Durante la sustanciación del juicio solo en una ocasión (el cuatro de marzo) el
Tribunal local ordenó dar vista a la actora mediante notificación personal,
precisando que esto tenía como finalidad salvaguardar la garantía de audiencia y
el derecho de tutela judicial efectiva. Esto cobra relevancia porque la actora
desahogó la vista y aportó pruebas, siendo que el dos de marzo previo, ese
órgano jurisdiccional ordenó dar vista mediante notificación por estrados y la
actora no desahogó esa determinación.
La sentencia por la cual el Tribunal local tuvo por acreditada la violencia política
por razón de género y el acoso laboral en contra de la actora, fue controvertida por
el presidente municipal el dieciséis de junio pasado.
En su carácter de autoridad responsable, el Tribunal local procedió a realizar el
trámite del medio de impugnación, fijando la copia de la demanda por setenta y
dos horas en los estrados de su sede.
Transcurrido el plazo, el Tribunal local informó a Sala Xalapa que no compareció
persona tercera interesada.
A partir de esto, una vez que la referida Sala resolvió el juicio ciudadano federal
sin que la recurrente participara en él, no emitió determinación alguna en cuanto a
notificar su sentencia a la regidora.
Las manifestaciones que la recurrente hace en su demanda del recurso de
reconsideración evidencian el desconocimiento cierto del contenido de la
sentencia controvertida, derivado de que Sala Xalapa no garantizó su participación
en el juicio ni el conocimiento de su resolución.
A partir de lo anterior y del análisis a las constancias del expediente, esta Sala Superior
concluye que la responsable no tomó en cuenta las circunstancias particulares del caso,
lo que generó una vulneración del derecho al debido proceso de la recurrente dado que
no se le garantizó su participación en la sustanciación del juicio electoral, ocasionando
que la actora no pudiera ejercer una debida defensa.
Lo anterior implica que no se garantizó a la recurrente, por una parte, la oportunidad de
comparecer al juicio electoral para manifestar lo que estimara conducente y defender la
determinación del Tribunal local que tuvo por acreditada la violencia política en razón de
género en su contra que comprometía el ejercicio de sus derechos político-electorales y,
por otra, el derecho a tener elementos para defenderse respecto de lo determinado en la
sentencia de la Sala Regional.
La garantía de audiencia es el derecho reconocido a toda persona93 para que, previo a
cualquier acto de autoridad que pueda privarla de sus derechos, tenga la oportunidad de
defenderse y la posibilidad de ofrecer pruebas y alegatos ante tribunales independientes,
imparciales y establecidos con anterioridad al hecho94.
En la interpretación de la garantía de audiencia reconocida en el artículo 14 constitucional,
la Suprema Corte de Justicia de la Nación 95 ha establecido que su debido respeto impone
a las autoridades, entre otras obligaciones, la de que en el juicio que se cumplan las
formalidades esenciales del procedimiento necesarias para garantizar la defensa
adecuada antes del acto de privación, lo que de manera genérica se traduce en: 1) La
notificación del inicio del procedimiento y sus consecuencias; 2) La oportunidad de ofrecer
y desahogar las pruebas en que se finque la defensa; 3) La oportunidad de alegar; y 4) El
dictado de una resolución que dirima las cuestiones debatidas.
Esto cobra especial relevancia cuando una de las partes pertenece a un grupo en
situación de desventaja, tal como acontece en el presente caso.
La naturaleza de cada procedimiento imprime especificidades en la forma en que se
satisfacen las formalidades del derecho de audiencia de forma que se garantice el
derecho a la defensa adecuada.
Ahora, la obligación de las autoridades u órganos responsables de realizar el trámite de
los medios de impugnación está prevista en los artículos 17 y 18 de la Ley de Medios.
A partir de esto, la autoridad que reciba un medio de impugnación en contra de sus actos
o resoluciones, bajo su más estricta responsabilidad y de inmediato 96, deberá hacerlo del
conocimiento público mediante cédula que durante un plazo de setenta y dos horas se fije
en los estrados respectivos o por cualquier otro procedimiento que garantice
93
Artículo 14 de la Constitución Federal; 8 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 14
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
94
Véase la sentencia dictada en el SUP-REC 4/2018.
95
Tesis de jurisprudencia P./J. 47/95 de rubro: FORMALIDADES ESENCIALES DEL
PROCEDIMIENTO. SON LAS QUE GARANTIZAN UNA ADECUADA Y OPORTUNA DEFENSA
PREVIA AL ACTO PRIVATIVO.
96
El artículo 17, párrafo 3, de la Ley de Medios establece que el incumplimiento de la obligación de
realizar el trámite será sancionado en los términos de esa Ley y de las leyes aplicables.
fehacientemente la publicidad del escrito, ello para que puedan comparecer los terceros
interesados97.
La importancia de que se realice el trámite de los medios de impugnación se advierte en
lo dispuesto en el artículo 72, fracción IV, inciso c), del Reglamento Interno del Tribunal, el
cual faculta a las magistradas y los magistrados instructores para requerir lo conducente
respecto a la tramitación de los medios de impugnación.
Lo anterior se relaciona directamente con las formalidades esenciales del procedimiento,
el derecho a la tutela judicial efectiva y la defensa adecuada de las partes ante la emisión
de algún acto de autoridad.
En consecuencia, el cumplimiento del trámite es indispensable para garantizar el derecho
de audiencia de las personas posiblemente afectadas, quienes podrán hacer valer, como
terceras interesadas, lo que a su derecho convenga.
La publicación por estrados de la demanda para la comparecencia de personas terceras
interesadas obedece a la lógica de que no existe certeza de quiénes podrían verse
afectadas por la determinación correspondiente y de que los estrados son una vía de
comunicación accesible al público en general. Asimismo, esa lógica fue pensada en
momentos en los que no existían emergencias sanitarias como la actual.
En este sentido, la jurisprudencia 34/201698 señala que, dado que la intervención de los
terceros interesados no puede variar la integración de la litis, pues tiene como finalidad
que prevalezca el acto o resolución reclamada, es válido y razonable considerar que la
publicitación a través de estrados como lo establece la legislación procesal electoral
correspondiente, permite que dichos terceros tengan la posibilidad de comparecer y
manifestar lo que a su derecho corresponda, por tanto, es innecesario que su llamamiento
a juicio sea de forma personal o que se realice mediante notificación en un domicilio
específico.
Sin embargo, por un lado, esa jurisprudencia se emitió en un momento en el que esta
Sala Superior no emitía órdenes de protección ante casos de violencia y, por otro, existen
supuestos en los que de la cadena impugnativa es posible derivar quiénes podrían verse
afectadas por los resultados de la impugnación de un acto -más allá de la posibilidad de
que varíen o no la litis- y, también existirán supuestos en los que los estrados no sean la
vía de comunicación adecuada.
97
El artículo 12, párrafo 1, inciso c), de la Ley de Medios regula la calidad jurídica de tercero interesado para
aquellas ciudadanas, ciudadanos, partidos políticos, coaliciones de partidos, candidatos, organizaciones o
agrupaciones políticas o de ciudadanos, que manifiesten tener un interés legítimo en la causa, derivado de
un derecho que resulte incompatible con la pretensión del demandante.
98
De rubro: TERCEROS INTERESADOS. LA PUBLICITACIÓN POR ESTRADOS ES UN INSTRUMENTO VÁLIDO Y
RAZONABLE PARA NOTIFICARLES LA INTERPOSICIÓN DE UN MEDIO DE IMPUGNACIÓN.
Además, desde la aprobación de la referida jurisprudencia este Tribunal ha ampliado, a
través de una visión pro persona e intercultural, el reconocimiento de los derechos y
garantías judiciales de quienes integran comunidades y pueblos indígenas, desarrollando
así los principios y elementos de un derecho procesal indígena.
En ese sentido, el artículo 26.3 de la Ley de Medios delimita que las notificaciones se
podrán hacer personalmente, por estrados, por oficio, por correo certificado o por
telegrama, según se requiera para la eficacia del acto, resolución o sentencia a notificar,
salvo disposición expresa de esta ley 99 […]. Es decir, la pertinencia de la vía que se utilice
para la notificación estará determinada por la eficacia requerida del acto en cuestión.
Así, la jurisprudencia 15/2010100 ha establecido que:
Tratándose de juicios promovidos por integrantes de pueblos o comunidades
indígenas, quien juzga debe atender a las especificidades culturales para
determinar la publicación eficaz de un acto o resolución.
Es incuestionable que las determinaciones tomadas por parte de las autoridades
electorales deben comunicarse a las y los miembros de comunidades y pueblos
indígenas en forma efectiva y conforme a las condiciones específicas de cada
lugar, a fin de que se encuentren en posibilidad de adoptar una defensa adecuada
a su esfera jurídica, respecto de los actos que les puedan generar perjuicio, caso
en el cual la autoridad jurisdiccional debe ponderar las circunstancias particulares,
para determinar el cumplimiento del requisito formal de presentación oportuna del
medio de impugnación.
A ello se suma la jurisprudencia 22/2018101 de esta Sala Superior que señala:
[…] las autoridades jurisdiccionales electorales deben adoptar medidas que, en lo posible,
subsanen o reduzcan las posibles desventajas en las que pudieran encontrarse las
personas y comunidades indígenas para acceder a la tutela judicial de sus derechos
individuales y colectivos. Ello implica considerar que no se puede limitar el acceso a la
justicia de tales personas y comunidades sobre la base de la calidad con la que
99
El caso tratado no sería una excepción ya que el artículo 67.1 de la Ley de medios no especifica cuál debe
ser la forma de notificación. Lo que este artículo señala, es: Recibido el recurso de reconsideración, la Sala o
el Secretario del Consejo General del Instituto, según corresponda, lo turnará de inmediato a la Sala Superior
y lo hará del conocimiento público mediante cédula que se fijará en los estrados durante cuarenta y ocho
horas. Los terceros interesados y coadyuvantes únicamente podrán formular por escrito los alegatos que
consideren pertinentes dentro de dicho plazo, los cuales serán turnados de inmediato a la Sala Superior. En
todo caso, se dará cuenta por la vía más expedita de la conclusión de dicho término.
100
De rubro: COMUNIDADES INDÍGENAS. NOTIFICACIÓN DE ACTOS O RESOLUCIONES DE AUTORIDAD
ELECTORAL POR PERIÓDICO OFICIAL, EL JUZGADOR DEBE PONDERAR LAS SITUACIONES PARTICULARES PARA
TENERLA POR EFICAZMENTE REALIZADA.
101
De rubro: COMUNIDADES INDÍGENAS. CUANDO COMPARECEN COMO TERCEROS INTERESADOS, LAS
AUTORIDADES ELECTORALES DEBEN RESPONDER EXHAUSTIVAMENTE A SUS PLANTEAMIENTOS.
comparezcan a los juicios y que, por el contrario, se deben tomar decisiones que
maximicen su efectiva participación, con independencia de si son actores, demandados o
terceros con interés. Por lo tanto, cuando las comunidades indígenas o sus integrantes
presenten escritos de terceros interesados y estos contengan planteamientos sobre la
controversia para sostener el acto reclamado, los juzgadores deben analizarlos con base
en el principio de interdependencia y, además, estudiarlos para darles una respuesta
exhaustiva previo a resolver el medio de impugnación, sobre todo cuando la decisión que
vaya a emitir la autoridad electoral afecte sus pretensiones, es decir, cuando se determine
revocar o modificar el acto o resolución impugnado.
En efecto, las comunicaciones por estrados implican el manejo de temas procesales que
pueden no ser accesibles a todas las personas. Además, en el caso, se advierte que, por
ejemplo, la regidora presentó ante el OPLEV la demanda que dio lugar al juicio ciudadano
local y que actuó en el proceso cuando fue notificada por oficio o de forma personal102.
Si bien, en el caso, la publicación de la copia de la demanda para la comparecencia de
personas terceras interesadas que realizó el Tribunal local se apegó al procedimiento
rutinario103, en cualquier decisión procedimental, todo órgano jurisdiccional debe
considerar los derechos implicados, el contexto del asunto y las condiciones en que se
encuentran quienes han formado parte de la cadena impugnativa.
Así, a partir de la naturaleza de los actos impugnados por el presidente municipal, era
necesario que la responsable detectara que para seguir el juicio era indispensable
garantizar que la regidora tuviera conocimiento de la demanda a efecto de tutelar su
derecho a la defensa.
Lo anterior, toda vez que resultaba previsible que la actora se vería afectada por la
conclusión a la que se llegaría en el juicio electoral, al tener un interés contrario al
planteado por el presidente municipal. En efecto, es evidente que, si el presidente
municipal alcanzaba su pretensión, se modificaría la conclusión de que cometió violencia
política en contra de la regidora.
La responsable también debió observar que la presentación de la demanda del presidente
municipal ocurrió el dieciséis de junio pasado, cuando el país se encontraba inmerso en la
102
Por ejemplo, ello sucedió con las medidas de protección otorgadas por el Tribunal local y cuando después
de darle vista por estrados de la documentación que hizo llegar el Ayuntamiento a raíz del requerimiento del
Tribunal local, éste ordenó una nueva notificación, ahora personal y con copia certificada de las constancias.
103
La jurisprudencia 34/2016 establece que, [..] dado que la intervención de los terceros
interesados no puede variar la integración de la litis, pues tiene como finalidad que prevalezca el
acto o resolución reclamada, es válido y razonable considerar que la publicitación a través de
estrados como lo establece la legislación procesal electoral correspondiente, permite que dichos
terceros tengan la posibilidad de comparecer y manifestar lo que a su derecho corresponda, por
tanto, es innecesario que su llamamiento a juicio sea de forma personal o que se realice mediante
notificación en un domicilio específico.
fase III de contingencia sanitaria, lo que restaba aún más eficacia a la publicación de la
demanda en los estrados del Tribunal local, es decir, en Xalapa, Veracruz, ubicada a
181.5 kilómetros del Ayuntamiento en cuestión.
La publicación en los estrados del Tribunal local implicaba que la regidora tuviera
conocimiento de la posibilidad de que la sentencia favorable que obtuvo pudiese ser
impugnada; de que los estrados del Tribunal serían la vía para conocer las razones por
las que se impugnaba para lo cual debía trasladase de su municipio en un momento en
que las autoridades sanitarias recomendaban la menor movilidad posible. Esto implica
trasladar una carga a la actora.
El hecho de que la responsable no haya actuado con la debida diligencia asegurándose
de que la actora conociera la demanda y tuviera la posibilidad de participar como tercera
interesada en el juicio electoral, derivó en que la regidora ignorara los planteamientos del
presidente municipal y, en consecuencia, se viera imposibilitada para exponer argumentos
y pruebas para la defensa de sus intereses.
En este sentido, la responsable, haciéndose cargo del contexto y de lo ocurrido en la
cadena impugnativa respecto de las comunicaciones con la regidora, debió advertir que la
notificación de la demanda y, por tanto, la posibilidad de acudir al juicio como tercera
interesada, debió hacerse de manera personal ya que este tipo de comunicación es la que
genera mayor certeza.
Por todo lo anterior, son fundados los agravios de la actora y lo procedente es revocar la
resolución impugnada para los efectos precisados en el siguiente apartado.
SEXTA. Efectos
A efecto de no vulnerar la garantía de audiencia, esta Sala Superior considera pertinente
que, cuando se trate de casos de violencia política de género donde esté implicada una
mujer indígena, ante la posibilidad de que sufra una afectación a sus derechos, derivada
de la decisión que se tome en el medio de impugnación interpuesto para controvertir una
resolución; las autoridades jurisdiccionales, en un plazo de no más de 48 horas contadas
a partir de que reciben el escrito de demanda, deberán notificar ese escrito de forma
personal a quien podría ver vulnerados sus derechos humanos por lo que se decida en la
sentencia.
Para ello, la autoridad deberá conceder un plazo de entre 24 y 72 horas para la
presentación del escrito de tercería correspondiente, contados a partir de la notificación
de la demanda. En estos casos, se deberá tomar en cuenta el plazo que en se tenga para
resolver, sin que ello restringa la posibilidad de valoraciones contextuales que requieran la
modificación de ese plazo.
En ese mismo sentido, a esa persona o personas, aunque no acudan como terceras
interesadas al juicio o recurso, se les deberá notificar personalmente la sentencia
correspondiente.
En consecuencia, se asume como criterio general que, cuando se trate de casos de
violencia política de género de mujeres indígenas, las notificaciones de las demandas
para efectos de presentación de tercerías interesadas, así como las sentencias que
recaigan a esos juicios, deberán hacerse de forma personal.
Por lo anterior, en el presente caso se revoca la sentencia impugnada en los siguientes
términos:
1. En un plazo máximo de cuarenta y ocho horas, contadas a partir de que se notifique
esta sentencia, reponga el procedimiento y llame a juicio a Arely Tezoco Oltehua, para
que comparezca en breve término. Para ello, la responsable deberá tomar en
consideración la situación de mujer indígena de la regidora, la distancia de su domicilio y
la situación derivada de la pandemia. En consecuencia, la Sala Regional deberá darle a la
regidora todas las facilidades para garantizar su pleno derecho a la garantía de audiencia;
Medios Digitales MetrópoliMX, S.A.
de C.V. y otros
VS
Sala Regional Especializada del
Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación
Tesis IV/2022
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. SE CONFIGURA CUANDO SE
UTILIZAN O EXHIBEN IMÁGENES DEL CUERPO DE LA MUJER EN EL CONTEXTO
DEL DEBATE POLÍTICO.
Hechos: Una mujer, otrora candidata a diputada federal, denunció la difusión de
publicaciones en medios digitales en internet, en las que se criticó su idoneidad para el
cargo público al que aspiraba, haciendo uso de palabras estigmatizantes y de imágenes
de su cuerpo aparentemente desnudo. La Sala Especializada consideró que se actualizó
violencia política en razón de género contra las mujeres. Inconformes, los responsables
de las publicaciones adujeron que no se acreditó la infracción, ya que la discusión sobre
una candidatura se encuentra amparada por la libre expresión.
Criterio jurídico: Utilizar la imagen del cuerpo de una mujer para exhibir una supuesta
ineptitud para aspirar a un cargo de elección popular es una conducta inaceptable y debe
considerarse prohibida, al constituir violencia política en razón de género en contra de las
mujeres en el ejercicio de sus derechos político-electorales dentro del contexto del debate
político.
Justificación: El flujo de datos, información y opiniones en torno a los procesos electorales
y democráticos de nuestro país es fundamental para contar con una ciudadanía en
condiciones óptimas de generar un voto libre y auténtico. Sin embargo, el respeto a los
principios de igualdad, no discriminación y dignidad de todas las personas en el ejercicio
de sus derechos político-electorales, implica imponer restricciones válidas a la libertad de
expresión cuando con ello se cometen actos de violencia política en contra de las
mujeres. El que los medios de comunicación tengan derecho a cuestionar las
circunstancias que rodean una candidatura a un cargo de elección popular, no justifica
que se empleen elementos o recursos gráficos, como fotografías o videos, que expongan
el cuerpo desnudo o semidesnudo de una mujer, sin su consentimiento o de manera
descontextualizada, con el objeto de criticar su integridad o idoneidad para el cargo
público, a través de palabras o mensajes estereotípicas que contienen prejuicios de tipo
sexual estigmatizante, pues ello sería un menoscabo a su dignidad y violencia política en
razón de género. Lo anterior no implica que los medios de comunicación no puedan
informar sobre el pasado personal o profesional de una persona que aspira a una
candidatura o a un puesto público, sino que al hacerlo deben respetar la dignidad de las
personas cuando se aborde de manera pública aspectos de su vida íntima, sea en el
ámbito público o en el privado. Ello, con independencia de la procedencia pública o
privada de las imágenes.
Séptima Época:
Recurso de revisión del procedimiento especial sancionador. SUP-REP-456/2022 y
acumulados.—Recurrentes: Medios Digitales MetrópoliMX, S.A. de C.V. y otros.—
Autoridad responsable: Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación.—22 de junio de 2022.—Unanimidad de votos de las
magistradas y los magistrados Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera,
Indalfer Infante Gonzales, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón,
Mónica Aralí Soto Fregoso y José Luis Vargas Valdez.—Ponente: Felipe de la Mata
Pizaña.—Secretarios: Fernando Ramírez Barrios, Roselia Bustillo Marín, Aarón Alberto
Segura Martínez, Pablo Roberto Sharpe Calzada y Raymundo Aparicio Soto.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el veintiocho de septiembre de dos
mil veintidós, aprobó por unanimidad de votos la tesis que antecede.
Pendiente de publicación en la Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
SUP-REP-456/2022 Y ACUMULADOS
[…]
Esto es: que aún y cuando las publicaciones hayan abordado una temática que
válidamente puede discutirse de manera pública, tal y como lo son las circunstancias que
rodean la designación de una persona como candidata para competir por un puesto de
elección pública, la forma en que lo hicieron constituyó VPG.
Ello, al generar entre su auditorio la idea de que la obtención de la candidatura por parte
de la denunciante fue inmerecida:
i) destacando que la candidata no contaba con experiencia profesional en la política y, en
este sentido, estereotiparla con imágenes relacionadas con su trabajo anterior, y de su
vida privada, como alguien sin capacidad alguna para desempeñar el cargo por el cual
competía;
ii) resaltando la idea de que la obtención de la candidatura obedeció a su fama en el
ámbito artístico y del modelaje, y no por alguna otra razón;
iii) usando palabras estereotípicas que contienen prejuicios de tipo sexual,
estigmatizantes cuyo propósito fue presentarle como alguien que nada tenía qué hacer en
la política; y
iv) haciendo uso de recursos gráficos, tales como una fotografía de la candidata en la que
aparece aparentemente desnuda y un video con contenidos de modelaje en el que ella
sale semidesnuda para una revista con la intención de apuntar que una persona que haya
participado en tales actividades no tendría por qué estar participando en la vida política.
En efecto, esas publicaciones buscaron desprestigiar a la entonces candidata, más allá de
presentar un acto de nepotismo, pues las imágenes que se difundieron no tenían
vinculación alguna con este último punto.
En los casos del ejercicio del derecho a ser votadas, la información sobre este aspecto
debe estar desprendida de estereotipos que busquen desprestigiar e incidir en el
pensamiento de la ciudadanía respecto de su vida privada o su labor anterior con
estigmas que busquen influenciar en la incapacidad de una mujer para tener un cargo
público de elección popular.
Esta Sala Superior ya ha sostenido en múltiples ocasiones que los medios de
comunicación cumplen con un papel fundamental en el modelo de comunicación política,
por lo que su actuar y su participación en la vida pública de nuestro país resulta de la más
alta relevancia para asegurar que contemos con elecciones auténticas y libres, así como
para garantizar el goce de los derechos político-electorales de todas las personas.
En este sentido, los medios de comunicación tienen un deber reforzado de vigilancia en la
forma en cómo tratan la información vinculada con estos elementos de interés público, lo
que implica un ejercicio de respeto hacia todas las personas, con prudencia y
autocontención, ante situaciones que pudieran poner en entredicho esos aspectos.
El flujo de datos, información y opiniones en torno a la forma en que se desenvuelven los
procesos electorales y democráticos de nuestro país es una pieza fundamental para
contar con una ciudadanía en condiciones óptimas de generar un voto libre y auténtico.
Sin embargo, esto no implica que los medios de comunicación puedan actuar de tal forma
que sobrepasen la dignidad de las personas que participan en la vida política del país,
sobre todo cuando forman parte de grupos en situación histórica de discriminación y
desventaja, pues las posiciona en situaciones de mayor vulnerabilidad ante el escrutinio
público por estereotipos que se perpetúan.
En este caso, el hecho de que los medios de comunicación hayan optado por presentar
su opinión mediante el uso de elementos gráficos, evidencia que su propósito no se limitó
a presentar una crítica sobre la situación fáctica y política de la candidatura, sino que
buscaron evidenciar, exhibir y menoscabar a la propia persona.
Asimismo, lo anterior podría considerarse una burla a quienes se dedican al modelaje
desnudo o semidesnudo, lo cual es contrario a la responsabilidad que tienen los medios
de comunicación de evitar que con sus expresiones se incite a la burla social y se
propaguen estereotipos que perpetúen la desigualdad que genera violencia, en perjuicio
de quien pretende acceder a un cargo público.
Aún y cuando los elementos gráficos que fueron utilizados en las notas hubiesen estado
disponibles al público en internet, lo cierto es que no puede considerarse que ese mero
hecho habilite a los medios de comunicación para utilizarlos en piezas de carácter crítico,
sobre todo cuando las mismas tengan como intención descalificar los derechos político-
electorales de una persona por la mera existencia de esas imágenes y/o videos.
Con ello no se quiere decir que los medios de comunicación no puedan informar sobre el
pasado personal o profesional de una persona que aspira a una candidatura o a un
puesto público.
Más bien, se quiere dejar en claro que debe de haber pleno respeto a la dignidad de las
personas cuando se aborde de manera pública cualquiera aspecto de su vida, sea en el
ámbito público o en el privado.
Si los medios de comunicación involucrados en la presente controversia querían informar
a su auditorio que la denunciante había ostentado tal o cual profesión de manera previa a
la obtención de la candidatura, estaban en todo su derecho de hacerlo.
Sin embargo, el hecho de que hayan utilizado material gráfico, de manera
descontextualizada, para presentar a la otrora candidata de forma por demás sugestiva,
refuerza la idea de que su propósito no fue informar u opinar sobre ella, sino exhibirla y
desprestigiarla.
Como tribunal constitucional en la materia electoral con pleno compromiso por el respecto
de las condiciones de igualdad, no discriminación y respecto a la dignidad de todas las
personas en el ejercicio de sus derechos político-electorales, esta Sala Superior debe
informar a los medios de comunicación que la alta responsabilidad de su labor no tiene
por qué estar peleada con la visión editorial de perspectiva de género.
En este caso, la libre expresión de la que gozaban los medios de comunicación trastocó la
dignidad de la denunciante, al descontextualizar imágenes que, aún y cuando fueran del
dominio público, tuvieron como propósito demeritarla en el contexto de su participación en
la vida política del país, con lo que es claro que se está ante un caso de VPG.
Bajo estas condiciones, esta Sala Superior estima que los argumentos de las partes
impugnantes deben desestimarse, pues se concuerda con la Sala Especializada en que la
forma en que se presentaron las críticas a la candidata generaron VPG, por parte de
todas las personas vinculadas al procedimiento, al tolerar y no vigilar los contenidos que
se publicaron.
Ello, con independencia de cómo los medios de comunicación hayan tratado otros casos
similares, el contexto social en el que las publicaciones se generaron o que se haya o no
demostrado que las publicaciones causaron una afectación a la salud de la denunciante
pues, se insiste, lo relevante es que, en este caso, el propio actuar de los impugnantes
representó una lesión a la dignidad de la otrora candidata.
Por otra parte, las partes recurrentes también alegan que fue indebido se hayan
caracterizado a los estereotipos de género a partir de doctrina, y no de fuente normativa.
Para ello, hacen suyos los argumentos que sobre esta temática presentó una de las
magistraturas de la Sala Especializada en un voto concurrente.
En relación con esta cuestión, es criterio jurisprudencial 104 de esta Sala Superior que los
agravios en los medios de impugnación deben confrontar todas y cada una de las
consideraciones esenciales que llevaron a asumir las decisiones en la resolución que se
104
Jurisprudencia 23/2016 de la Sala Superior, de rubro “VOTO PARTICULAR. RESULTA INOPERANTE LA MERA
REFERENCIA DEL ACTOR DE QUE SE TENGA COMO EXPRESIÓN DE AGRAVIOS.”
combate, lo cual obliga a que el enjuiciante exponga hechos y motivos de inconformidad
propios, que estime le lesionan en el ámbito de sus derechos y obligaciones, para que de
esta manera el órgano resolutor realice la confrontación de agravios y consideraciones del
acto o resolución impugnada.
En este sentido, se ha considerado que acceder a la solicitud del actor con la mera
referencia de estimar como suyos argumentos expuestos por una magistratura disidente
en un voto, propiciaría la promoción de medios de impugnación con consideraciones
ajenas al promovente y carentes de materia controversial, por lo que deben estimarse
inoperantes.
Es de tal suerte que si la argumentación en relación con esta temática redunda en una
reproducción esencial del razonamiento que una de las magistraturas de la Sala
Especializada expuso para justificar que, desde su perspectiva, no tendría que haberse
invocado a la doctrina para conceptualizar a los estereotipos de género, el argumento
resulta ineficaz y debe desestimarse.
Finalmente, las partes recurrentes sostienen que la autoridad responsable omitió resolver
con perspectiva de género en relación con las mujeres emplazadas al procedimiento.
Sin embargo, este argumento debe desestimarse por genérico, pues no razonan en qué
aspecto en específico de la sentencia es que debió aplicarse la perspectiva de género, y
cómo es que esta omisión, en su caso, pudo haber trascendido al sentido o efectos de la
resolución.
4. Efectos. Por lo anterior, debe confirmarse, en lo que fue materia de revisión, la
resolución impugnada
Eric Sandro Leal Cantú y otra
VS
Sala Regional del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación,
correspondiente a la Cuarta
Circunscripción Plurinominal, con
sede en la Ciudad de México
Tesis III/2022
NULIDAD DE ELECCIÓN. HERRAMIENTAS ANALÍTICAS PARA CONFIGURARLA
TRATÁNDOSE DE ACTOS DE VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO.
Hechos: En el contexto de la validez de la elección de dos Ayuntamientos, diversos
partidos políticos y candidaturas plantearon su nulidad por la existencia de conductas
constitutivas de violencia política en razón de género que, desde su perspectiva,
implicaron una violación grave a los principios constitucionales y trascendieron al
resultado de la elección. La controversia que se planteó ante la Sala Superior exigió
determinar los parámetros para considerar qué supuestos de tal violencia son de la
entidad suficiente para anular una elección.
Criterio jurídico: La nulidad de una elección por violación a principios constitucionales
puede declararse cuando se acredite violencia política en razón de género que provoque
una afectación sustancial e irreparable a los principios de equidad en la contienda y
libertad del sufragio. Ello podrá concluirse: 1. Aun cuando no pueda probarse la autoría o
responsabilidad de alguna o varias personas (atribuibilidad de la conducta) que
cometieron los hechos u omisiones; 2. Con base en un análisis contextual de las
circunstancias de modo, tiempo y lugar en el que acontecieron los hechos y su carácter
generalizado; 3. Si la diferencia entre el primero y segundo lugar es menor al 5%; 4.
Valorando su incidencia en el proceso electoral y la afectación que la violencia pudo tener
en la validez de la elección; y, 5. Si la nulidad es una medida reparatoria, es decir,
necesaria para desincentivar estas prácticas. Estas herramientas analíticas no son
limitativas y deberán valorarse atendiendo a las circunstancias particulares de cada caso.
Justificación: La violencia política en razón de género es una irregularidad que tiene
impactos diferenciados en distintos bienes jurídicos. En primer lugar, en los derechos
político-electorales de la persona a la que van dirigidos; en segundo lugar, impacta de
manera negativa a todas las mujeres, en el entendido de que refuerza, en lugar de
desmantelar, la persistencia de prejuicios en su contra respecto al ejercicio de cargos de
elección popular, vulnerando el principio de igualdad. Particularmente, este tipo de
violencia puede impactar en los principios democráticos que rigen a una sociedad, entre
ellos, certeza, igualdad, libertad del sufragio y equidad en la contienda. En este sentido, la
nulidad de la elección por estos actos encuentra su fundamento constitucional y legal en
la causal de nulidad ante la existencia de violaciones generalizadas, sustanciales,
plenamente acreditadas y determinantes para el resultado de la elección.
Séptima Época:
Recurso de reconsideración. SUP-REC-1861/2021 .—Recurrentes: Eric Sandro Leal
Cantú y otra.—Autoridad responsable: Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, correspondiente a la Cuarta Circunscripción Plurinominal, con
sede en la Ciudad de México.—29 de septiembre de 2021.—Mayoría de seis votos de las
magistradas y los magistrados Felipe de la Mata Pizaña, Felipe Alfredo Fuentes Barrera,
Indalfer Infante Gonzales, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón y
Mónica Aralí Soto Fregoso.—Ponente: Mónica Aralí Soto Fregoso.—Disidente: José Luis
Vargas Valdez.—Secretarios: Ernesto Santana Bracamontes y Ramón Cuauhtémoc Vega
Morales.
Recurso de reconsideración. SUP-REC-2214/2021 y acumulados.—Recurrentes:
Movimiento Ciudadano y otros.—Autoridad responsable: Sala Regional del Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación, correspondiente a la Quinta Circunscripción
Plurinominal, con sede en Toluca, Estado de México.—29 y 30 de diciembre de 2021.—
Unanimidad de votos de las magistradas y los magistrados Felipe de la Mata Pizaña,
Felipe Alfredo Fuentes Barrera, Janine M. Otálora Malassis, Reyes Rodríguez Mondragón
y Mónica Aralí Soto Fregoso.—Ponente: Mónica Aralí Soto Fregoso.—Ausentes: Indalfer
Infante Gonzales y José Luis Vargas Valdez.—Secretarios: Guadalupe López Gutiérrez,
Rocío Arriaga Valdés, Rosa Olivia Kat Canto, Azalia Aguilar Ramírez, Juan Manuel
Arreola Zavala, Alfonso González Godoy, Ernesto Santana Bracamontes y Ramón
Cuauhtémoc Vega Morales.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el veintiocho de septiembre de dos
mil veintidós, aprobó por mayoría de seis votos, con el voto en contra del
Magistrado José Luis Vargas Valdez, la tesis que antecede.
Pendiente de publicación en la Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral
del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
SUP-REC-1861/2021
- Violencia política de género.
En este punto para esta Sala Superior, es importante señalar que la violencia política por
razones de género son aquellas acciones y omisiones basadas en elementos de género y
dadas en el ejercicio de los derechos político-electorales, que tengan por objeto
menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos políticos de las
mujeres, que puede ocurrir tanto en el ámbito público como privado y puede ser simbólica,
verbal, patrimonial, económica, psicológica, física y sexual.
De acuerdo con estándares internacionales como los de la Comisión Interamericana de
los Derechos Humanos, el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer y del Convenio del Consejo de Europa sobre la Prevención
y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica, es posible derivar
de dos elementos indispensables para considerar que un acto de violencia de basa en el
género:
1) Cuando la violencia se dirige a una mujer por ser mujer.
Es decir, cuando las agresiones están especialmente planificadas y orientadas en contra
de las mujeres por su condición de mujer y por lo que representan en términos simbólicos
bajo concepciones basadas en prejuicios.
2) Cuando la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres o les afecta
desproporcionalmente. Es decir, este elemento se hace cargo de aquellos hechos que
afectan a las mujeres de forma diferente o en mayor proporción que a los hombres, o
bien, de aquellos hechos cuyas consecuencias se agravan ante la condición de ser mujer.
La Convención de Belém do Pará parte del reconocimiento de que la violencia contra las
mujeres es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre
mujeres y hombres, que constituye una violación a los derechos humanos y, por tanto,
una ofensa a la dignidad humana. Además, señala que esta violencia trasciende a todos
los sectores sociales, independientemente de la clase, raza o grupo étnico, nivel
educativo y/o económico, cultura, edad o religión.
La violencia política impacta en el derecho humano de las mujeres a ejercer el voto y a
ser electas en los procesos electorales, a su desarrollo en la escena política o pública, ya
sea como militantes de partidos políticos, aspirantes a candidatas a un cargo de elección
popular o en el propio ejercicio del cargo público.
Es decir, la violencia muestra un impacto diferenciado en las mujeres e incluso tiene lugar
por razones de género.105
- Impacto diferenciado.
Al respecto, se debe mencionar que, en el caso los mensajes contenidos en las pintas
constitutivas de violencia política por razón de género en contra de la candidata, tuvieron
un impacto diferenciado en las mujeres; esto es, afectaron únicamente éstas, ya fueran
candidatas o gobernantes, al desacreditarlas y menospreciar sus capacidades, incluso
más allá de afectar solamente a la candidata víctima del caso concreto, pues como ya se
dijo, algunas de las expresiones no contenían un nombre específico aunque se podía
inferir que se dirigían a mujeres que encuadraban en estas categorías y no contra los
hombres, de lo cual deriva que afectó su posición frente al electorado.
Este impacto diferenciado derivó en que aquellas mujeres que buscaban ser reelectas se
vieran afectadas de forma exclusiva, situación que no ocurrió con los candidatos hombres,
pues incluso, a estos últimos los puso en una situación aventajada frente al electorado,
representando una supuesta mejor capacidad para gobernar y por tanto, una mejor opción
política, con motivo de los estereotipos de género provocados.
En ese sentido, se entiende que la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres
cuando la acción u omisión las afecta de manera diferente o cuyas consecuencias se
agravan ante la condición de ser mujer porque se dirigió a ellas como género a fin de
cuestionar su aptitudes, afectando tanto a las que gobiernan como a las que contienden,
como fue el caso de la víctima.
105
Protocolo para la atención de la violencia política contra las mujeres en razón de género. Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación.
- No se demostró la influencia en el electorado.
Los recurrentes consideran que la responsable parte de la premisa falsa de que, por el
simple hecho de estar acreditados diversos actos de violencia se genera un desequilibrio
en la contienda electoral, pues no se demostró de qué manera influyeron efectivamente
en el electorado, aunado a que se contradice al concluir que los mensajes contra la
candidata se dieron en periodo de veda electoral, cuando por otro lado, reconoce que
dichos mensajes se dieron por lo menos seis días antes de la jornada.
Dichos agravios también resultan infundados, pues la Sala responsable sí demostró de
qué manera se influyó en el electorado de forma tal que resultó determinante para el
resultado de la elección analizando todos los factores necesarios; además no hay
contradicción como lo aducen puesto que la Sala responsable estimó que los mensajes
existían por lo menos seis días antes de la jornada y durante el periodo de reflexión, por lo
que el planteamiento formulado por los recurrentes es inexacto pues en ningún momento
se dijo que los mensajes aparecieron durante la veda, sino desde al menos seis días
antes de la elección.
- Victimización secundaria.
Finalmente, respecto al agravio en que se duelen de lo determinado por la responsable en
cuanto a que la aseveración realizada por los ahora recurrentes -respecto a que los
hechos de violencia política en razón de género pudieron ser autoinfligidos por la
candidata como estrategia política- resulta una manifestación revictimizante, alegan que
no puede calificarse de tal manera pues no se encuentra acreditado en autos que sean
responsables por los actos de violencia de género denunciada, por lo que tal calificativo
vulnera su derecho al principio de presunción de inocencia, aunado a que la parte actora
ante la instancia regional era Movimiento Ciudadano y no la referida candidata, resultan
infundados.
Ello, porque a consideración de este órgano jurisdiccional tales manifestaciones sí
resultan revictimizantes para la candidata afectada, en tanto pretenden generar una
percepción de que voluntariamente se puso en el papel de víctima, causando una
afectación su propia imagen como parte de una estrategia política, es decir, pretenden
hacerla ver como una persona sin ética ni escrúpulos.
Al respecto, la Ley General de Víctimas en su artículo 5 establece que las características
y condiciones particulares de la víctima no podrán ser motivo para negarle su calidad. El
Estado tampoco podrá exigir mecanismos o procedimientos que agraven su condición no
establecer requisitos que obstaculicen e impidan el ejercicio de sus derechos ni la
expongan a sufrir un nuevo daño por la conducta de las y los servidores públicos.
Asimismo, el Protocolo para atender la Violencia Política Contra las Mujeres, establece
que, en todo momento, las autoridades están obligadas a respetar la autonomía de las
víctimas, a considerarlas y tratarlas como un fin dentro de su actuación, aunado a que
están obligadas a garantizar que el mínimo existencial y el núcleo esencial de sus
derechos no se vean afectados ni disminuidos.
Por tanto, se estima correcto que la Sala Regional desestimara dichos planteamientos,
pues podrían producir una victimización secundaria al poner a la candidata en la posición
de asumir ambos roles, víctima y agresora de sí misma, o incluso de imponerle una carga
extra de probar no sólo que fue afectada sino que no fue su responsabilidad.
La victimización secundaria se refiere al hecho de que una persona que ha sido
violentada deba enfrentar consecuencias derivadas de los actos cometidos en su contra,
lo que hace que vuelva a revivirlos o los agrava lo cual produce un efecto negativo en su
esfera de derechos y en su propia situación emocional, en este caso, se puede concluir
que pretender culparla de los propios actos cometidos en su contra es un hecho que
indudablemente la revictimiza.
Lo anterior, de manera alguna vulnera el principio de presunción de inocencia de los
recurrentes tal como lo aducen, pues no se refiere al hecho de que se les imputen los
actos de violencia cometidos con motivo de la pinta de bardas, sino que descalifica la
acusación sin fundamentos con la que pretender culpar a la candidata de dichos actos
con la supuesta intención de obtener un beneficio político como parte de una estrategia,
máxime cuando no cuentan con pruebas que siquiera pudieran resultar indiciarias para
probar tales aseveraciones, de ahí que se desestime el motivo de inconformidad.
Conclusión.
Finalmente esta Sala Superior, estima que fue acertado el criterio de la Sala Regional
Ciudad de México y estima que la resolución que se controvierte resulta apegada a
derecho, aunado a que tal determinación obedece a un estudio realizado con perspectiva
de género e interseccionalidad.
Por ello, se comparte no sólo el hecho de la existencia irrefutable de hechos constitutivos
de violencia política en razón de género, lo cual ha quedado demostrado e intocado desde
la instancia local, toda vez que las expresiones motivo de inconformidad, es decir las
bardas y pintas en donde se hace alusión a la supuesta incapacidad de las mujeres para
gobernar, a que no deben estar en puestos de poder o que deben dejar ese espacio para
los hombres, incuestionablemente tienen por objeto menoscabar o anular el goce y
ejercicio de sus derechos político-electorales, así como afectar su imagen ante el
electorado para impedirle así ocupar un cargo de elección popular.
Pero además, se comparte el análisis realizado para determinar en qué medida estas
expresiones pudieron generar un impacto tal que afectaran el resultado de la elección,
tomando en cuenta el contexto de la propia comunidad, es decir las circunstancias de
tiempo, modo y lugar; la diferencia de votos entre el primer y segundo lugar; la incidencia
en el proceso electoral y, la afectación que la violencia política de género pudo haber
tenido en el resultado de la elección.
En ese sentido, resulta claro para este órgano jurisdiccional, que de las constancias de
autos si bien no quedó acreditada la responsabilidad intelectual o material atribuible a las
personas que cometieron la violencia política en razón de género, sí ha quedado
demostrado:
1) La existencia de las pintas con mensajes con connotaciones peyorativas, en las que se
tuvo por intención disminuir y afectar los derechos de una candidata a la presidencia
municipal de Iliatenco, Guerrero, cuyo contenido afectó la imagen pública de la víctima
haciéndola ver como que por su condición de mujer era incapaz de gobernar.
2)Es un hecho que, la diferencia entre el primer y segundo lugar es del 0.97% de los
votos, es decir, una diferencia mínima de tan solo cincuenta y tres votos, con lo que se
cumple el elemento necesario para que se actualice la presunción de pleno derecho de
que la irregularidad fue determinante para el resultado de la elección.
3) La incidencia en el proceso electoral, toda vez que la población estuvo expuesta a
dichos mensajes en un periodo muy cercano a la elección así como durante el periodo de
reflexión, e incluso, durante su traslado de ciertas comunidades a las casillas
correspondientes, pues diversos mensajes fueron colocados en lugares estratégicos que
necesariamente debían ser transitados por los votantes.
4) La violencia política de género tuvo un impacto negativo en el derecho de la víctima a
ejercer su derecho a ser votada, pues la puso en una situación de desventaja ante el
electorado con motivo de los mensajes denigrantes que hicieron referencia hacia su
persona, que claramente se puede presumir trascendieron al resultado de la elección.
Tales elementos prueban que la violencia política de género que derivó en violaciones
generalizadas y determinantes, transgredió los principios constitucionales, poniendo en
duda la certeza de la elección e influyeron activamente en el resultado obtenido, ello, pues
dichas irregularidades resultan suficientes para actualizar la hipótesis de nulidad relativa a
irregularidades graves plenamente acreditadas, no reparables, que tuvieron incidencia
durante la jornada electoral.
Ante la determinancia de estos efectos, la consecuencia es concluir que la elección se
vició de manera trascendente e irreparable en su autenticidad, por hechos que no pueden
ser pasados por alto debido al desconocimiento de su origen, pues tuvieron tal impacto
que transgredieron el principio de certeza de la elección.
Deber de cuidado de los partidos políticos como entes de interés público.
Más aún, es destacable el hecho de que los partidos políticos incumplieron con su deber
de protección y cuidado de conformidad con los artículos 35 y 41 Constitucional, pues no
denunciaron los hechos y permitieron que se reprodujeran, afectando la equidad en la
contienda, incluso en aquellos casos en donde sus candidatas también eran mujeres, de
ello se advierte una tolerancia a la violencia política ejercida en contra de las mujeres
aceptada social y políticamente, ya que ni siquiera el propio partido postulante ni el resto
de los contendientes le dieron importancia al deber de protección de sus candidatas.
Conforme a lo anterior, este órgano jurisdiccional estima que de acuerdo a los criterios por
él sustentados y del análisis realizado por la Sala Regional, así como en la presente
resolución, se concluye que se encuentra plenamente acreditada la determinancia de la
violencia política de género en los resultados de la elección obtenidos en el municipio de
Iliatenco, Guerrero, pues se trató de actos generalizados en el municipio, no únicamente
en un sector específico de la población y que influyeron en el electorado de manera
determinante.
Así, dado lo anterior y toda vez que los agravios han sido desestimados es que se debe
confirmar la resolución impugnada y en consecuencia, la nulidad de la elección del
Ayuntamiento de Iliatenco, Guerrero.
SUP-REC-2214/2021
Valoración del contexto de la controversia.
Esto implica que, para analizar el caso, debe tenerse en cuenta la situación en que se
encuentran inmersas las mujeres en relación con los estereotipos de género y cualquier
otra categoría sospechosa que les pueda colocar en una situación de desventaja, tanto en
el entorno político-electoral de Atlautla, como en la propia entidad y en la nación. No
puede perderse de vista que la controversia plantea una cuestión tendente a revertir una
acción jurídica dirigida a garantizar el ejercicio pleno de los derechos políticos de las
mujeres y revertir una tendencia histórica a negarles su participación en contiendas
políticas y a ejercer el poder público en todos los ámbitos y niveles gubernamentales, así
como de evitar que los actos de violencia política de que son víctimas las mujeres que
deciden subirse a una campaña se siga normalizando y minimizando, de ahí que sea
necesario ubicar la litis en el contexto concreto de desventaja en que se encuentra
inmerso el problema jurídico por resolver.
Identificar categorías sospechosas.
Las categorías sospechosas106 son distinciones basadas en por lo menos alguno de los
criterios enunciados en el último párrafo del artículo 1 de la CPEUM, las que, en general,
se conciben como aquellas tendentes a minar, menoscabar o desconocer la dignidad
humana, así como los derechos y libertades de las personas, dentro de las cuales se
encuentra el género.
106
Al respecto, es orientadora la tesis 1a. CCCLXXXIV/2014 (10a.), de la Primera Sala la SCJN, de rubro IGUALDAD Y NO
DISCRIMINACIÓN. NOTAS RELEVANTES QUE EL OPERADOR DE LA NORMA DEBE CONSIDERAR AL EXAMINAR LA
CONSTITUCIONALIDAD DE UNA MEDIDA A LA LUZ DE DICHOS PRINCIPIOS, FRENTE A LAS LLAMADAS “CATEGORÍAS
SOSPECHOSAS”, A FIN DE NO PROVOCAR UN TRATO DIFERENCIADO O UNA DISCRIMINACIÓN INSTITUCIONAL.
En ese sentido, si con motivo del análisis de casos, se plantea una cuestión vinculada con
una categoría sospechosa, el órgano resolutor debe revisar la controversia a partir de los
parámetros que marcan el principio de igualdad, en la medida que es posible dar un trato
desigual a quienes no se encuentran en una situación paritaria frente a otros, siempre que
ello encuentre una justificación, pues no debe ser discriminada o irracional, pues si bien la
igualdad de trato requiere la eliminación de distinciones, hay ciertas distinciones que
pueden favorecer y encontrar justificación, como aquellas que buscan proteger a sectores
históricamente marginados y vulnerables, para remediar las desventajas que sufren.
Evaluación jurídica del caso con perspectiva de género.
Atendiendo a lo que se ha dicho hasta este punto, la evaluación jurídica del caso, con
perspectiva de género, no sólo requiere una interpretación literal y extensiva, sino que,
además, debe favorecer la protección más amplia a los derechos del grupo en situación
de vulnerabilidad, pues de esa manera, es decir, mediante un trato diferenciado, es como
puede hacerse funcional la protección jurídica de los derechos en conflicto consagrados a
favor de las personas en condición vulnerable. De lo contrario, aplicar una lectura neutra
ante controversias que implican una condición relevante, como la presencia de categorías
sospechosas, podría conducir, incluso, a un trato discriminatorio en detrimento de las
personas más desfavorecidas por una situación de iure o de facto.
Situación política de las mujeres
La situación política de la mujer en cuanto a la ocupación de cargos edilicios de primer
nivel en el entorno del Estado de México, de donde se desprende que actualmente, solo
un 31.2% de municipios cuenta con ELIMINADO. ART. 113, FRACCIÓN I, DE LA LFTAIP.
Ahora bien, esta Sala Superior estima importante señalar en este punto que, según datos
estadísticos, de los ciento veinticinco municipios que conforman la entidad federativa, se
tiene que:
- En el proceso electoral de dos mil doce se eligieron catorce mujeres ELIMINADO.
ART. 113, FRACCIÓN I, DE LA LFTAIP, es decir tan sólo el 11.2% de los
municipios fueron gobernados por mujeres.
- En dos mil quince, la cifra aumentó a veinte mujeres en dichos cargos, lo que
corresponde al 16%.
- En dos mil dieciocho, se tuvo un incremento de casi el doble con relación al
proceso anterior, sin embargo las treinta y nueve mujeres que ocuparon
ELIMINADO. ART. 113, FRACCIÓN I, DE LA LFTAIP, representan apenas el
31.2%.
- Finalmente, de acuerdo a los resultados del proceso electoral en curso, se
eligieron cuarenta y siete ELIMINADO. ART. 113, FRACCIÓN I, DE LA LFTAIP, lo
que corresponde al 37.6%.
Asimismo, cabe mencionar que, en el caso específico de Atlautla, las mujeres han estado
históricamente subrepresentadas pues, como se verá en la tabla que se inserta a
continuación, en más de veinte años únicamente ha ocupado ese puesto una mujer,
siendo justamente la candidata del PRI, tal como se muestra enseguida:
Titular de la ELIMINADO. ART. Período de Género
113, FRACCIÓN I, DE LA LFTAIP gobierno
Calixto Granados Villanueva 1997-2000 Hombre
Francisco Javier Torres Bautista 2000-2003 Hombre
Ángel Marín Barragán 2003-2006 Hombre
Raúl Navarro Rivera 2006-2009 Hombre
ELIMINADO. ART. 113, 2009-2012 Mujer
FRACCIÓN I, DE LA LFTAIP
Raúl Navarro Rivera 2012-2015 Hombre
Mauro Sánchez Marín 2015-2018 Hombre
Dolores Hermenegildo Lozada 2019-2021 Hombre
Amaro
Estos, son datos que se deben tomar en cuenta en el análisis del caso, porque forman
parte del contexto social y de la realidad que viven las mujeres en el Estado de México,
que demuestran el contexto de desigualdad, desventaja y lo lejos que se encuentran de
alcanzar la paridad, pues si bien son electas para otros cargos municipales como las
regidurías, sólo una mujer ha logrado alcanzar el cargo máximo de dirección ELIMINADO.
ART. 113, FRACCIÓN I, DE LA LFTAIP.
Con independencia de lo anterior, la existencia de conductas que impliquen la existencia
de violencia política por razón de género en contra de las mujeres, debe sancionarse en
términos de Ley, aún en el supuesto de que exista o no subrepresentación política de
ellas de manera contextual.
Esto, porque al ser conductas que desconocen la igualdad de derechos y la dignidad de
las personas, las sanciones que se decreten constituyen no solo una medida válida y
necesaria para reprimir ese tipo de conductas, sino para incentivar el respeto al referido
principio de igualdad y a los derechos humanos de todas las mujeres en el entorno
político-electoral, y de manera particular en las contiendas por los cargos públicos de
elección popular.
Por todo lo anterior, este órgano jurisdiccional sostiene la importancia de generar
herramientas analíticas que permitan evaluar todos los asuntos con parámetros objetivos
que puedan ser replicables a otros asuntos, pero que atiendan al carácter casuístico y
particular de cada caso.
Por ello, esta Sala considera que el caso que se revisa justifica reconstruir una
metodología, a partir de diversos precedentes, para evaluar cuando se generan
condiciones jurídicas para anular una elección por VPG.
Ello es así, pues con las particularidades que se presentan, a fin de estar en aptitud de
juzgar con perspectiva de género, teniendo en cuenta los factores históricos y actuales
que en el ámbito político enfrentan las mujeres en su lucha por alcanzar sus aspiraciones,
así como los obstáculos que se les presentan en el camino, entre ellos, el ser víctimas de
violencia de género.
1.3. Se dejó de actualizar uno de los elementos para tener por acreditada la violencia
política por razón de género.
En concepto de esta Sala Superior los agravios se consideran infundados, toda vez que,
en el caso, se acreditaron los elementos para tener por acreditada la violencia política por
razón de género.
En el caso, quedó probado que la candidata del PRI fue víctima de violencia política por
razón de género con la exposición de mensajes vejatorios pintados en ocho bardas
ubicadas en el municipio de Atlautla,
En dichos mensajes se hizo alusión a expresiones ofensivas que generaron la violencia
simbólica y verbal, pues las frases denunciadas afectaron y denigraron a la candidata en
el ejercicio de sus funciones políticas, con base en estereotipos de género, con el objetivo
o resultado de menoscabar su imagen pública, o anular sus derechos.
Además, las exposiciones referidas no aportaron elementos que permitieran el fomento de
una auténtica cultura democrática, entre las candidaturas y la ciudadanía en general,
traduciéndose en un menoscabo de los derechos político-electorales de la candidata del
PRI, ya que se trata de un ataque directo a su persona, al denigrarla frente a la sociedad
por ser mujer, desprestigiando su imagen, con base en estereotipos de género.
En efecto, las manifestaciones denunciadas, se efectuaron en contra de la ciudadana por
el hecho de ser mujer, ya que impactaron de forma diferenciada y desventajosa a las
mujeres.
Pues las expresiones “PUTA RATERA” y “PUTA VIEJA” reproducen estereotipos que se
basan en la condición sexo-genérica de la candidata y la colocaron en una situación de
desventaja desproporcionada.
En ese sentido, se está ante manifestaciones de sexismo en la cual se asimila a una
mujer con las características de desprecio y demérito, que en el plano de asimilación
cultural con un rol sexual de servicio y, que desde la descripción de una apariencia física,
constituye una expresión claramente violenta, de discriminación basada en un rol o
desempeño, con lo cual, no puede estar justificado en el debate y en la libertad de
expresión, mensajes dentro de una contienda política, dirigidos a una mujer a partir del
empleo de este tipo de frases, que busca denostar su imagen pública y dañar su
reputación.
Discriminar es diferenciar en perjuicio de los derechos y la dignidad de un ser humano o
grupo de ellos, en este caso del género femenino, por lo que es aquí donde la normativa
constitucional, convencional y legal cobra pleno sentido, ya que ello toca los valores más
profundos de una democracia, y no se puede hablar de su existencia, cuando mujeres y
hombres, no pueden competir en igualdad de condiciones y responsabilidades.
Se trata de un mal estructural, presente en nuestras sociedades que, si bien se sigue
avanzando en garantizar los derechos de las mujeres, aún no han logrado superar los
prejuicios sociales y culturales que pesan sobre ellas.
Se tratan de colectividades que tradicionalmente han sufrido discriminaciones, por lo que
éstas suelen ser más sutiles y veladas que en otros casos, porque precisamente la
existencia de regulaciones en concreto para erradicar la discriminación contra la mujer
hace patente que ello sea un problema real y de tal magnitud que obliga a establecer
regulaciones específicas y concretas en cada caso en particular.
En el caso, se está ante expresiones que denigran a una mujer con base en elementos de
tipo cultural que reproduce estereotipos y particularmente relacionadas con un aspecto de
sexismo, que buscan lesionar la imagen de las mujeres en política, por lo que constituye
un ejemplo claro de violencia política en razón de género, la cual debe ser identificada,
reprochada y sancionada.
Es menester mencionar que el derecho humano de la mujer a una vida libre de violencia y
discriminación deriva expresamente de las obligaciones del Estado, de conformidad con
los artículos 1° y 4°, párrafo primero, constitucionales y en su fuente convencional en los
artículos 4 y 7 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer (Convención Belém do Pará); 4, inciso j), de la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; II y III de
la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer; así como de la Recomendación
General 19 del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer.
En consonancia con las obligaciones internacionales, el trece de abril de dos mil veinte se
publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma en materia de violencia política por
razón de género, que configuró un nuevo diseño institucional para la protección de los
derechos fundamentales de las mujeres.
Dicha reforma comprende un esfuerzo del Estado mexicano que tiende a armonizar el
orden jurídico interno con los estándares de convencionalidad en cuanto a establecer
disposiciones específicas que contribuyan a la visualización de la violencia política, a su
tipificación, procesamiento y sanción, además de garantizar efectivamente el derecho de
acceso a la justicia para quienes recienten los efectos de la conducta violenta.
Con una visión transversal de la problemática que constituye la violencia política por razón
de género, se establecieron supuestos específicos que constituyen el tipo de violencia
política, se definió además el elemento de género, la vía para su procesamiento y
sanción, las sanciones aplicables de acuerdo a la materia en que se presenta.
La reforma constitucional en materia de violencia política por razón de género plasmó en
la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia la previsión
expresa de los elementos objetivos, normativos y subjetivos que conforman la figura, en
similares términos a los desarrollados por la doctrina judicial, salvando así la dificultad que
pudiera representar la apreciación de los hechos, su acreditación y determinación de su
actualización.
Estableció la naturaleza de los actos que pueden dar origen a la violencia política por
razón de género enmarcando actos u omisiones, incluida la tolerancia.
Aclaró que no es necesaria su intencionalidad, pues en tratándose de una conducta
normalizada es posible que los actos se realicen sin expresión de ella, por lo que se
entenderá así, cuando el acto u omisión tenga por objeto o resultado limitar, anular o
menoscabar el ejercicio efectivo de los derechos políticos y electorales de una o varias
mujeres, el acceso al pleno ejercicio de las atribuciones inherentes a su cargo, labor o
actividad, el libre desarrollo de la función pública, la toma de decisiones, la libertad de
organización, así como el acceso y ejercicio a las prerrogativas, tratándose de
precandidaturas, candidaturas, funciones o cargos públicos del mismo tipo.
Identificó, además, como sujetos activos de la violencia a agentes estatales, superiores
jerárquicos, colegas de trabajo, personas dirigentes de partidos políticos, militantes,
simpatizantes, precandidatas, precandidatos, candidatas o candidatos postulados por los
partidos políticos o representantes de estos; medios de comunicación y sus integrantes,
por un particular o por un grupo de personas particulares; es decir, prácticamente
cualquier persona.
Incluso, subsumió dichos componentes en supuestos fácticos que llevan implícita la
naturaleza del acto (positivo o negativo), la multiplicidad de sujetos, así como el resultado
posible sobre los derechos político-electorales de las mujeres.
Asimismo, se estima pertinente abundar respecto a qué actos pueden ser considerados
violencia política de género, a fin de estar en aptitud de determinar los efectos que
pueden alcanzar.
- Violencia política de género.
En este punto, es importante señalar que la violencia política por razones de género son
aquellas acciones y omisiones basadas en elementos de género y dadas en el ejercicio
de los derechos político-electorales, que tengan por objeto menoscabar o anular el
reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos políticos de las mujeres, que puede
ocurrir tanto en el ámbito público como privado y puede ser simbólica, verbal, patrimonial,
económica, psicológica, física y sexual.
De acuerdo con estándares internacionales como los de la Comisión Interamericana de
los Derechos Humanos, el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer y del Convenio del Consejo de Europa sobre la Prevención
y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica, es posible derivar
de dos elementos indispensables para considerar que un acto de violencia de basa en el
género:
1) Cuando la violencia se dirige a una mujer por ser mujer. Es decir, cuando las
agresiones están especialmente planificadas y orientadas en contra de las mujeres por su
condición de mujer y por lo que representan en términos simbólicos bajo concepciones
basadas en prejuicios.
2) Cuando la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres o les afecta
desproporcionalmente. Es decir, este elemento se hace cargo de aquellos hechos que
afectan a las mujeres de forma diferente o en mayor proporción que a los hombres, o
bien, de aquellos hechos cuyas consecuencias se agravan ante la condición de ser mujer.
La Convención de Belém do Pará parte del reconocimiento de que la violencia contra las
mujeres es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre
mujeres y hombres, que constituye una violación a los derechos humanos y, por tanto,
una ofensa a la dignidad humana. Además, señala que esta violencia trasciende a todos
los sectores sociales, independientemente de la clase, raza o grupo étnico, nivel
educativo y/o económico, cultura, edad o religión.
La violencia política impacta en el derecho humano de las mujeres a ejercer el voto y a
ser electas en los procesos electorales, a su desarrollo en la escena política o pública, ya
sea como militantes de partidos políticos, aspirantes a candidatas a un cargo de elección
popular o en el propio ejercicio del cargo público.
Es decir, la violencia muestra un impacto diferenciado en las mujeres e incluso tiene lugar
por razones de género.107
- Impacto diferenciado.
Al respecto, se debe mencionar que, en el caso los mensajes contenidos en las pintas
constitutivas de violencia política por razón de género en contra de la candidata, tuvieron
un impacto diferenciado; esto es, le afectaron únicamente a ella, al desacreditarla y
afectar su imagen pública y su dignidad como mujer, pues como se dijo se trató de un
ataque directo hacia su persona.
Este impacto diferenciado derivó en que se viera afectada de forma exclusiva, situación
que no ocurrió con el resto de las candidaturas, especialmente aquellas ocupadas por
hombres, pues incluso, a estos últimos los puso en una situación aventajada frente al
electorado, representando una supuesta mejor capacidad para gobernar y por tanto, una
mejor opción política, con motivo de los estereotipos de género provocados.
107
Protocolo para la atención de la violencia política contra las mujeres en razón de género. Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación.
En ese sentido, se entiende que la violencia tiene un impacto diferenciado en las mujeres
cuando la acción u omisión las afecta de manera diferente o cuyas consecuencias se
agravan ante la condición de ser mujer porque se dirigió a ellas como género a fin de
cuestionar su aptitudes y principios morales, afectando de manea real su posibilidad de
acceder un cargo de elección popular como aconteció con la víctima.
En el caso, se coincide con el criterio de la Sala Regional Toluca y se estima que la
resolución que se controvierte resulta apegada a derecho, aunado a que tal determinación
obedece a un estudio realizado con perspectiva de género e interseccionalidad.
Se comparte no sólo el hecho de la existencia irrefutable de hechos constitutivos de
violencia política en razón de género, lo cual ha quedado demostrado en la sentencia
impugnada, toda vez que las expresiones motivo de inconformidad, es decir las bardas y
pintas en donde se hace alusión a expresiones violentas y denostativas en contra de la
candidata del PRI, tuvo por objeto menoscabar o anular el goce y ejercicio de sus
derechos político-electorales, así como afectar su imagen ante el electorado para
impedirle así ocupar un cargo de elección popular.
Pero además, se comparte el análisis realizado para determinar en qué medida estas
expresiones pudieron generar un impacto tal que afectaran el resultado de la elección,
tomando en cuenta el contexto de la propia comunidad, es decir las circunstancias de
tiempo, modo y lugar; la diferencia de votos entre el primer y segundo lugar; la incidencia
en el proceso electoral y, la afectación que la violencia política de género pudo haber
tenido en el resultado de la elección.
En ese sentido, resulta claro para este órgano jurisdiccional, que de las constancias de
autos si bien no quedó acreditada la responsabilidad intelectual o material atribuible a las
personas que cometieron la violencia política en razón de género, sí ha quedado
demostrado:
Además, la existencia de las pintas en las bardas denunciadas con mensajes con
connotaciones peyorativas o denigrantes, en las que se tuvo por intención disminuir y
afectar los derechos de una candidata a la ELIMINADO. ART. 113, FRACCIÓN I, DE LA
LFTAIP de Atlautla, Estado de México, cuyo contenido afectó la imagen pública de la
víctima haciéndola ver como una persona relacionada con un aspecto de sexismo,
colocándola en una situación de desvalorización por participar en política, a partir de la
emisión de expresiones que afectan su dignidad.
Asimismo, como ya se expuso en párrafos precedentes, es un hecho que, la diferencia
entre el primer y segundo lugar es del 2.56 % de los votos, es decir, una diferencia
mínima de tan solo trescientos setenta y nueve votos, con lo que se cumple el elemento
necesario para que se actualice la presunción de pleno derecho de que la irregularidad
fue determinante para el resultado de la elección.
La incidencia en el proceso electoral, toda vez que la población estuvo expuesta a dichos
mensajes, pues fueron colocados en lugares estratégicos cercanos al mercado, la iglesia
católica y cristiana, y las oficinas del ayuntamiento que necesariamente debían ser
transitados por los votantes.
La violencia política de género tuvo un impacto negativo en el derecho de la víctima a
ejercer su derecho a ser votada, pues la puso en una situación de desventaja ante el
electorado con motivo de los mensajes denigrantes que hicieron referencia hacia su
persona, que claramente se puede presumir trascendieron al resultado de la elección.
Tales elementos prueban que la violencia política de género que derivó en violaciones
generalizadas y determinantes, transgredió los principios constitucionales, poniendo en
duda la certeza de la elección e influyeron activamente en el resultado obtenido, ello, pues
dichas irregularidades resultan suficientes para actualizar la hipótesis de nulidad relativa a
irregularidades graves plenamente acreditadas, no reparables, que tuvieron incidencia
durante la jornada electoral.
Ante la determinancia de estos efectos, la consecuencia es concluir que la elección se
vició de manera trascendente e irreparable en su autenticidad, por hechos que no pueden
ser pasados por alto debido al desconocimiento de su origen, pues tuvieron tal impacto
que transgredieron el principio de certeza de la elección.
Dante Montaño Montero
VS
Sala Regional del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación,
correspondiente a la Tercera
Circunscripción Plurinominal, con
sede en Xalapa, Veracruz
Tesis XI/2021
VIOLENCIA POLÍTICA EN RAZÓN DE GÉNERO. EL REGISTRO DE PERSONAS
INFRACTORAS EN LISTADOS NACIONALES Y/O LOCALES, TIENE JUSTIFICACIÓN
CONSTITUCIONAL Y CONVENCIONAL.- De conformidad con los artículos 1° de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 4, inciso j), y 7, incisos d) y e), de
la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer; 7, inciso a), de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer; II y III de la Convención de los Derechos Políticos de la
Mujer; 10, numeral 1, inciso g), de la Ley General de Instituciones y Procedimientos
Electorales; así como 27, 38, 48 Bis, fracción III, de la Ley General de Acceso de las
Mujeres a una Vida Libre de Violencia, las autoridades deben implementar mecanismos y
herramientas para fortalecer la política de prevención y combate a la violencia hacia las
mujeres, por ello, se considera justificado constitucional y convencionalmente la existencia
de registros públicos de infractores, dichos listados promueven la función social de
erradicar ese tipo de violencia; producen un efecto transformador, porque tienden a
eliminar los esquemas estructurales en que se sustenta; sirven como medida de
reparación integral porque procuran restituir o compensar el bien lesionado; y fungen
como garantía de no repetición de esa clase de vulneraciones a los derechos humanos. El
referido registro es únicamente para efectos de publicidad, sin que en forma alguna tenga
efectos constitutivos o sancionadores, pues ello dependerá de la sentencia firme de la
autoridad electoral en la que se determinará la condena por violencia política en razón de
género y sus efectos.
Sexta Época:
Recurso de reconsideración. SUP-REC-91/2020 y acumulado.—Recurrente: Dante
Montaño Montero.—Autoridad responsable: Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, correspondiente a la Tercera Circunscripción Plurinominal, con
sede en Xalapa, Veracruz.—29 de julio de 2020.—Mayoría de cinco votos.—Ponente:
Felipe de la Mata Pizaña.—Disidentes: Janine M. Otálora Malassis y Reyes Rodríguez
Mondragón.—Secretarios: Araceli Yhalí Cruz Valle, Roselia Bustillo Marín, Cruz Lucero
Martínez Peña e Isaías Trejo Sánchez.
La Sala Superior en sesión pública celebrada el treinta de junio de dos mil veintiuno,
aprobó por unanimidad de votos, con la ausencia del Magistrado Presidente José Luis
Vargas Valdez, la tesis que antecede.
Gaceta Jurisprudencia y Tesis en materia electoral, Tribunal Electoral del Poder Judicial
de la Federación, Año 14, Número 26, 2021, páginas 57 y 58.
Consideraciones de la sentencia
SUP-REC-2214/2021
3.4 Conclusión sobre la constitucionalidad de la integración de una lista de infractores.
Es constitucional la orden de integrar una lista de personas sancionadas por violencia
política en razón de género porque se cumple el mandato constitucional al establecer un
instrumento que permite verificar si una personas cumple el requisito de modo honesto de
vivir y en consecuencia pueda competir y registrarse para algún cargo de elección
popular.
Esta Sala Superior considera que la creación de una lista de personas infractoras por
violencia política en razón de género está plenamente justificada en la Constitución, en los
tratados internacionales para erradicar la violencia contra la mujer y en los estándares
internacionales y nacionales (bloque de constitucionalidad).
Importa señalar que el registro es únicamente para efectos de publicidad, sin que en
forma alguna tenga efectos constitutivos, pues ello dependerá de sentencias firmes de
autoridades electorales. De tal forma que será en la sentencia electoral en la que se
determinará la sanción por violencia política en razón de género y sus efectos.
El hecho de que una persona esté en el registro de personas sancionadas por VPG no
implica necesariamente que esté desvirtuado su modo honesto de vivir, pues ello
depende de las sentencias firmes emitidas por la autoridad electoral competente.
Por lo anterior se considera necesario que las autoridades jurisdiccionales y
administrativas electorales implementen los mecanismos de coordinación necesarios para
que exista una lista de personas infractoras por violencia política en razón de género.
La coordinación entre las autoridades electorales para la creación de la lista de personas
infractoras en materia de violencia política en razón de género debe ser considerada una
media esencial y necesaria para erradicar la violencia contra la mujer.
Esa medida sin duda está en consonancia con el deber del Estado mexicano para
implementar los mecanismos apropiados para eliminar la discriminación y la violencia
contra la mujer en la vida política y pública del país.
Por tanto, se procederá al estudio para que las resoluciones en las que se acredite la
existencia de violencia política en razón de género puedan ser conocidas por todas las
autoridades del país, con lo cual se podrá evitar la tolerancia de la violencia contra la
mujer y enfatizar la erradicación de este tipo de fenómenos sociales.
4. El INE también debe integrar una lista de personas infractoras.
Esta Sala Superior considera que, si bien es constitucional y convencional la creación de
un registro de personas sancionadas por haber cometido actos de violencia política en
razón de género mediante cosa juzgada, no es adecuada la decisión de la Sala Xalapa en
la parte que solamente ordena al Instituto local integrar ese tipo de lista y da vista al INE
para que actúe conforme corresponda.
Lo anterior, toda vez que esta Sala Superior considera que además de los institutos
electorales locales, el INE debe crear un registro nacional de VPG, para que desde el
ámbito de su competencia se genere una herramienta que contribuya de forma adecuada
y eficaz a la erradicación de la violencia política contra la mujer.
En ese sentido, además de la lista local que la responsable ordenó integrar al Instituto
local, el INE deberá regular un registro nacional de VPG que sea complementaria a las de
los institutos locales.
Así, todas las autoridades electorales locales y federal tienen el deber, en el ámbito de su
competencia de elaborar listas de personas infractoras por violencia política en razón de
género, pues no se trata de una cuestión exclusiva del orden federal, pues todas las
autoridades tienen el deber de implementar mecanismos para erradicar la violencia contra
las mujeres.
En ese sentido, las autoridades electorales deben generar los mecanismos de
comunicación adecuados para compartir información y generar listas de personas
infractoras en materia de violencia política por razón de género, pues serán la base de la
cual se obtendrán los datos para integrar el registro nacional de VPG.
A. Razones por las que al INE también debe integrar una lista en su ámbito de
competencia.
Al INE también le corresponde integrar la lista de personas infractoras en materia de
violencia política en razón de género en el ámbito nacional, pues también tiene deberes
de erradicación de la violencia contra las mujeres, aunado a que su participación le dará
unidad y coordinación a los registros locales y al nacional.
Lo anterior es así, porque el INE tiene atribuciones de organización y preparación de las
elecciones en todo el territorio nacional; facultades registrales y de coordinación de
actividades electorales con todos los OPLES de las entidades federativas.
Además de esas atribuciones, al INE le corresponde promover la cultura de la no violencia
en el marco del ejercicio de los derechos políticos y electorales de las mujeres.
De ese tipo de facultades expresas se pueden derivar facultades implícitas de
coordinación nacional para implementar un sistema de registro de personas infractoras en
materia de violencia política de género.
Si en el caso concreto se ha determinado que la elaboración de la lista de personas
infractoras en materia de violencia política en razón de género tiene sustento
constitucional y convencional, esta Sala Superior considera que en atención a las
funciones nacionales, reglamentarias y registrales con las que cuenta el INE, también le
corresponde diseñar, integrar y controlar la lista de personas infractoras en el ámbito
nacional.
En el caso concreto, además del Instituto local, el Consejo General del INE en ejercicio de
sus facultades regulará y diseñará la creación de un registro nacional de VPG.
Para la elaboración de la lista y los lineamientos, importa señalar que el Consejo General
del INE es el órgano superior de dirección, responsable de vigilar el cumplimiento de las
disposiciones constitucionales y legales en materia electoral.108
Al respecto, dado que el Consejo General es el máximo órgano de dirección del INE, y
tiene atribuciones reglamentarias es que le corresponde regular la emisión de los
lineamientos sobre la lista del registro de personas infractoras. 109
Las autoridades locales y federales, en el ámbito de su competencia y según el caso que
analicen deberán informar a las autoridades locales del ámbito territorial donde se ejerció
la violencia y al INE respecto de las resoluciones o determinaciones en las que exista
cosa juzgada de casos en los que una persona ejerció violencia política en razón de
género.
Dado que el registro nacional de VPG apenas se va a crear, con motivo del dictado de
esta sentencia, para no afectar la situación jurídica en el caso concreto, la persona
108
Artículo 35 de la Ley de Instituciones
109
Artículo 41, párrafo segundo, Base V, apartado A, de la Constitución.
respecto de la que se determinó que incurrió en violencia política de género, solamente
será registrada en la lista de la autoridad local, sin que se le incluya en la que se ordena
crear al Consejo General del INE.
B. Elementos mínimos que deben contener los lineamientos.
Los elementos mínimos que se deberán contemplar al emitir los lineamientos sobre la
integración del registro nacional de VPG serán los siguientes:
1. Le corresponde al INE, en el ámbito de su competencia, la creación del registro
nacional de VPG en la forma y términos que se establezca, para lo cual los lineamientos
deberán ser emitidos previo al inicio del proceso electoral federal.
Igualmente, la creación del registro deberá ser a partir del inicio del proceso electoral.
2. Se determinará la modalidad para que se cumpla la obligación de las autoridades
judiciales federales o locales de informar tanto a las autoridades locales del ámbito
territorial donde se ejerció la violencia como al INE respecto de las resoluciones o
determinaciones en las que exista cosa juzgada de casos en los que una persona ejerció
violencia política en razón de género.
3. Se debe establecer el mecanismo adecuado conforme al cual las autoridades
electorales locales podrán consultar la lista de personas infractoras para el ejercicio de
sus atribuciones, especialmente para el registro de candidaturas.
4. El INE establecerá, en plenitud de atribuciones, la temporalidad que deberán
permanecer vigentes los registros de los infractores, para lo cual podrá considerar la
gravedad de la infracción.
5. El registro será público, para que todas las personas que así lo requieran lo puedan
consultar.
6. Se deben generar las herramientas de comunicación adecuadas para que las
autoridades electorales locales y federales mantengan actualizadas sus listas de
personas infractoras, tomando en consideración que los registros locales serán la base de
información del registro nacional de VPG, una vez que esté debidamente conformado,
para no afectar derechos de personas sancionadas con anterioridad a su emisión.
7. Una vez que el INE emita los lineamientos respecto al registro nacional de VPG, las
autoridades electorales locales deberán crear y adecuar sus registros de violencia política
en razón de género de conformidad con los lineamientos emitidos por la autoridad
nacional.
8.- El registro nacional de VPG y aquellos que se creen con motivo de esta sentencia,
contendrán únicamente la información generada con posterioridad a la creación de los
correspondientes registros de VPG, es decir, en observancia al principio de
irretroactividad, el registro de las personas infractoras se conformará sólo por quienes
sean sancionados por violencia política en razón de género con posterioridad a la
creación del propio registro.
9.- El registro será únicamente para efectos de publicidad, sin que en forma alguna tenga
efectos constitutivos, pues ello dependerá de sentencias firmes de autoridades
electorales. De tal forma que será en la sentencia electoral en la que se determinará la
sanción por VPG y sus efectos.
El hecho de que una persona esté en el registro de personas sancionadas por VPG no
implica necesariamente que esté desvirtuado su modo honesto de vivir, pues ello
depende de las sentencias o resoluciones firmes emitidas por la autoridad electoral
competente.
Consideraciones sobre el principio non reformatio in peius
Por último, con independencia de que se valoraron las pruebas del recurrente, a fin de
resolver de manera exhaustiva se considera necesario exponer las razones por las cuales
no se vulnera el principio non reformatio in peius, toda vez que el recurrente aduce que la
Sala Xalapa no le dio garantía de audiencia.
En el juicio seguido contra el Presidente Municipal del Ayuntamiento de Santa Lucía del
Camino, Oaxaca, se observó el debido proceso.
El Presidente Municipal recurrente ejerció su derecho de defensa, debido a que, rindió su
informe circunstanciado, además, tuvo la oportunidad de ofrecer las pruebas que a sus
intereses le conviniera.
La orden de integrar un registro de una lista de personas infractoras no encuadra dentro
del concepto de pena en sentido estricto.
El Pleno de la SCJN al resolver la Acción de Inconstitucionalidad 21/2004, trató una
temática relacionada con el Registro de Infractores.
En efecto, al analizar la constitucionalidad de los artículos 107; 108; 109; 110 y 111 de la
Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal, sostuvo los siguientes razonamientos:
“Como se ve, tales normas no se ven quebrantadas por el Registro de Infractores que
prevé el artículo 74 de la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal, porque como se dijo,
la identificación administrativa no puede ser considerada como pena, pues éstas son
sanciones que se aplican por la comisión de una conducta tipificada como delito; es sólo
una medida para la identificación del infractor que tiene como objetivo aportar al Juez
Cívico elementos para la determinación de la sanción correspondiente, y no afecta
derechos ni bienes del infractor.
[…]
En las relatadas condiciones, no puede afirmarse que el Registro de Infractores constituye
una pena trascendental para el sujeto que comete una falta cívica; consecuentemente,
resulta constitucional la disposición que se analiza…”.
En el mismo sentido, mutatis mutandis, el Pleno de la Corte, en la tesis de jurisprudencia
P./J. 160/95, de rubro: “FICHAS SIGNALÉTICAS, FORMACIÓN DE. IDENTIFICACIÓN
ADMINISTRATIVA DE PROCESADOS.”, ha entendido que por pena se considera, en
términos generales, la sanción económica o privativa de libertad, publicación del fallo y
otras que enumeran las leyes represivas, que el órgano jurisdiccional competente impone
a un individuo atendiendo a conductas activas u omisivas, previstas en la ley aplicable.
Por otra parte, la identificación del procesado no es una pena porque no se decreta en la
sentencia y es una simple medida administrativa; constituye una reglamentación judicial y
policiaca, necesaria en esos órdenes para identificación y antecedentes del proceso; es
decir, configura una medida cuya ejecución aporta al Juez del proceso, y de futuros
procesos, más elementos del juicio para individualizar la pena que deba imponerse al que
cometió uno o varios delitos.
Estas consideraciones son igualmente aplicables al caso que se analiza, debido a que, la
determinación adoptada no contraviene el referido principio porque, el hecho de que la
lista de personas infractoras sea generada por los OPLE y el INE, en modo alguno se
agrava la situación jurídica del recurrente, porque esto no constituye per se una sanción.
En este caso en particular, la generación de una lista por parte del INE no agrava la
situación jurídica del recurrente, porque no se trata de una sanción en sí misma; además,
en este caso, esta lista trasciende a los derechos individuales del recurrente, dado que, la
sentencia tiene un carácter comunitario de protección a la mujer.
En este caso, la orden de que el INE emita también un registro nacional de VPG es
conforme al marco constitucional y convencional de erradicar la violencia contra las
mujeres.
En el presente caso, también rige que la interpretación de las normas y los derechos
deben mirar al nuevo paradigma de los estándares normativos de la violencia política en
razón de género, que imponen a los juzgadores cumplir con las obligaciones impuestas
en los instrumentos internacionales.
Consideraciones sobre el supuesto indebido sobreseimiento
Por último, con independencia de que se valoraron las pruebas ofrecidas por el
recurrente, se consideran infundados los conceptos de agravio en los que se aduce que
es incorrecto que la Sala Xalapa sobreseyera su demanda de juicio electoral por carecer
de legitimación activa al fungir como autoridad responsable en la instancia local.
Se consideran infundadas esas alegaciones, porque la Sala Xalapa estuvo en lo correcto
al determinar que el ahora recurrente carecía de legitimación activa 110, ya que dicho
funcionario fungió como autoridad responsable en la instancia previa.
Lo anterior es así, porque ha sido criterio reiterado de esta Sala Superior que las
autoridades que hayan fungido como responsables en la instancia previa carecen de
legitimación activa para cuestionar la decisión del órgano jurisdiccional.
En el caso concreto, el ahora recurrente planteó ante la Sala Xalapa diversos agravios en
los que trató de controvertir la sentencia del Tribunal local en la que se acreditó
obstrucción del cargo a una regidora, sin embargo, todas alegaciones tuvieron como
finalidad tratar de sustentar la legalidad de los actos y omisiones atribuidas al
Ayuntamiento.
CONCLUSIÓN.
Conforme a lo expuesto, lo procedente es modificar la sentencia de la Sala Xalapa, para
que además de la elaboración de la lista local ordenada, el INE integre un registro
nacional de las personas respecto de las cuales se tenga acreditado, con el carácter de
cosa juzgada, que han cometido violencia política en razón de género, conforme a los
lineamientos de esta sentencia.
Cabe reiterar que, en razón de que el registro nacional se creará, para no afectar la
situación jurídica en el caso concreto, la persona respecto de la que se determinó que
incurrió en violencia política de género, solamente será registrada en la lista de la
autoridad local, sin que se le incluya en la que se ordena crear al Consejo General del
INE.
Por lo que se ordena al Consejo General del INE la emisión de los lineamientos en tanto
es el máximo órgano administrativo electoral, para que en el ámbito de su competencia
emita el registro nacional de VPG.
En el entendido que el registro nacional de VPG y aquellos que se creen con motivo de
esta sentencia, contendrán únicamente la información generada con posterioridad a la
emisión de los correspondientes registros de VPG, es decir, en observancia al principio de
110
Jurisprudencia 4/2013 de rubro: "LEGITIMACIÓN ACTIVA. LAS AUTORIDADES QUE ACTUARON COMO
RESPONSABLES ANTE LA INSTANCIA JURISDICCIONAL ELECTORAL LOCAL, CARECEN DE ELLA PARA PROMOVER JUICIO
DE REVISION CONSTITUCIONAL"
irretroactividad ninguna persona que haya sido sancionada antes de la conformación de
las listas se registrará en las mismas.
El INE queda en plenitud de atribuciones para regular las obligaciones indicadas en esta
sentencia, para lo cual se podrá coordinar con las autoridades locales que corresponda.
Tales lineamientos deberán ser expedidos previo al inicio del proceso electoral federal.
Las obligaciones para las autoridades electorales, incluido dar aviso de VPG, regirán una
vez que se publiquen en el Diario Oficial de la Federación los lineamientos ordenados.
El registro es únicamente para efectos de publicidad, sin que en forma alguna tenga
efectos constitutivos, pues ello dependerá de sentencias firmes de autoridades
electorales. De tal forma que será en la sentencia electoral en la que se determinará la
sanción por violencia política en razón de género y sus efectos.
El hecho de que una persona esté en el registro de personas sancionadas por VPG no
implica necesariamente que esté desvirtuado su modo honesto de vivir, pues ello
depende de las sentencias o resoluciones firmes emitidas por la autoridad electoral
competente.