El Abecé de La Buena Tipografía: Un Opúsculo de La Impresión Dejan Tschichold para Legos y Avezados Editado Por
de la buena
tipografía
Un opúsculo de la impresión
dejan Tschichold
para legos y avezados,
editado por
Jan Tschichold, nació en 1902 en Leipzig,
Alemania y enseñó tipografía y caligrafía en
la Meisterschule für Deutschlands Buchdrucker
(Escuela de Artesanos para los Impresores
de Alemania) de Munich de 1926 a 1933.
Creador, entre otras, de la tipografía Sabon
(1967), es mundialmente conocido por su libro
Die neue Typographie, Berlín, 1928, de próxima
publicación en esta editorial.
JA N TSCHICHOLD
El abecé
de la buena tipografía
Impresos agradables
con una buena tipografía
campgráfic
V A L E N C IA , 2 0 0 2
Esta traducción de Erfreuliche Dnicksachen durch gute Typographie
dejan Tschichold, publicado en 1960 por Otto Maier Verlag GmbH,
Ravensburg (Deutschland), sale ahora a la luz mediante un acuerdo con
Ravensburger Buchverlag Otto Maier GmbH,
6
Propósito del libro
9
La escritura puede y debe ser más clara que el habla
L e t r a s e s p a c i a d a s
en m á q u i n a de e s c r i b i r
L a le t r a a s í e s p a c ia d a m o le s t a
y e s t r o p e a la fo r m a d e la p a la b r a
(Esto es solo aplicable a las minúsculas)
T3
Diferenciación confusa
dos cuerpos de letra
14
Letfre d'une jolie femme
á un monsieur passéisto
I5
Pero ya basta. Hoy día, al contemplar un puñado de impre
sos, los más habituales, o un periódico, la visión resulta tan
desagradable como el hedor insoportable de las calles, y tan
estruendosa y salvaje como el tráfico. Es precisamente ese
desorden, ese estrépito embriagador y esa desconsideración
— callar ante las terribles amenazas de la fisión del átomo—, lo
que a uno le produce hoy el vómito. En nuestro contexto, la
exaltación de Marinetti en sí misma se nos antoja puerilmente
candorosa.
Hoy por hoy, un impreso solo puede producir un efecto
agradable si muestra que su editor no ha perdido el juicio — a
diferencia de tantos otros— ; si habla con una voz regular
en lugar de gritar; si se comporta de un modo civilizado
sin sobresaltos; si en lugar de ser diferente demuestra una
educación liberal, un sentido por la euritmia; en definitiva,
si presenta sus mensajes con una disposición correcta. Una
selección avezada de cuerpos de letra, de espacios y de realces
capaces de conseguir el orden permitirá, en su realización,
obtener una imagen general. Y hay que aceptar que no se
puede hacer mucho más. Se dice que de algún modo se puede
aprender a leer más rápidamente, pero eso es una idea equi
vocada y absurda; lo que sucede es que no se ha meditado
bastante este concepto.
E l auténtico arte de la tipografía, una tarea reservada
a los capacitados para ella, excede sin duda los límites del
orden inmediatamente reconocible. Que el texto de este libro
resulte agradable a los ojos del lector es una cuestión que está
relacionada con varias habilidades; y ciertamente no depende
del hecho de que está impreso. Elegir la letra más adecuada,
16
Freunde alter Musik in Basel
«f EXTRAKON ZERT
17
medir la cantidad de palabras en una página, dar un espaciado
no demasiado ancho entre palabras, o componer todo el texto
de forma regular constituyen precisiones de gran importancia.
En estas mismas páginas, por ejemplo, los bordes correctos se
consiguen haciendo que parezcan homogéneos con un amor
especial, sacando los guiones 2 puntos respecto a las palabras
no divididas; de otro modo, acabarían por roer los bordes
(compruébese tomando cualquier texto que se tenga cerca).
La buena tipografía es como el sirviente ideal: está siempre
presente pero aun así no se le advierte; es discreto pero también
un requisito para el bienestar; es callado, es suave.
18
Los dos pilares de la buena tipografía
19
novedades resultan repugnantes, del mismo modo en que
tampoco se pueden distinguir las buenas formas y la disposición
más acertada. A buen seguro que los impresos que pueda tener
más cerca el lector que fija la vista en estas páginas, ya sea un
sobre, una tarjeta de visita, la etiqueta de un paquete, un talón,
un formulario de correos, la entrada de un concierto, una
carta comercial o una factura, son muestra de una tipografía
horrenda y descuidada que utiliza letras terribles. Sería una
pequeña maravilla que estos impresos casuales tuvieran una
apariencia bella y cuidada, y es que los impresos decentes son
así de escasos.
Para todo aquél que haya disfrutado de una buena educación,
el nombre de Bach y de Mozart despiertan ciertas asociaciones.
En cambio, a estas mismas personas, las expresiones Breitkopf-
Fraktur y Fournier-Antiqua, sus equivalentes aproximados
en tipografía, no les dicen nada. E n el caso de que se las
encontraran, no serían capaces de nombrarlas, mientras que
podrían reconocer sin dificultad la música de M ozart o de
Bach. También es ampliamente conocido quién era Maillol
y lo que consiguió, pero solo algunos están familiarizados
con el nombre de Eric G ilí, su homólogo en e l terreno de
la escritura.
Con todo, el poco interés que demuestran los usuarios de
los impresos por la apariencia de la letra y por su disposición
no es algo que se reproduzca por igual en todos los países. En
Inglaterra, por ejemplo, la mayoría de personas con una buena
formación tienen también conocimientos sobre tipografía,
son type-conscious. Así, las ventajas de la Garamond no son
un tema del que solo pueda hablarse con los especialistas, y
20
al nombrar la palabra Bodoni no nos encontramos con el
simple desconocimiento. En este contexto, precisamente, nos
encontramos con el rótulo del metropolitano de Londres, de
Edward Johnston, con trazos de palo seco; ésta es una obra
absolutamente soberbia al parecer de los grandes maestros
de la escritura, que coinciden en destacarla como un modelo
para cualquier encargo similar.
Por el contrario, en casi todas las estaciones de metro
alemanas, las placas que indican topónimos resultan desafiantes
por lo horrendo de su aspecto, exceptuando únicamente los
Becditesgaften
viejos rótulos anteriores a 1880, que son bellos a su modo.
Incluso donde ha desaparecido la letra Kochschrift, que desfila
con botas militares y ciertos errores, así como con un aire no
exactamente cautivador, y también allí donde se han suprimido
los carteles seudogóticos de los tiempos más sombríos de la
historia moderna, la forma de estos paneles tan importantes,
auténticas tarjetas de presentación de todo un país, deja mucho
que desear. Las palo seco, horrendas y, en su mayoría, de
pesos excesivos, presentan formas de ritmos incorrectos, por
no hablar de una legibilidad más que deficiente. De hecho, el
apelativo [en alemán] grotescas, que se les ha aplicado alguna
vez, es en este caso de lo más acertado. Cuando surgió esta
letra se la consideró arriesgada y excepcional, por lo que se
Letras con remates: romana
Letras sin remate: palo seco
Ravensburg
Ravensburg
Ravensburg
la denominó así, grotesca. Sin embargo, una denominación
más ajustada para este género sería sin remate, puesto que
es una letra que carece de terminales, de ninguna manera
sobrantes (véase i).
Por otro lado, tampoco es muy adecuada para los carteles de
las estaciones la Futura, puesto que contiene una a y una g poco
claras, además de una u con una forma alocada (véase 2).
Y, por supuesto, tampoco la vieja palo seco del siglo xix, cuya
forma no es ni siquiera soportable (véase 3). De hecho, la única
letra correcta para este fin, con la forma más despejada y noble,
es la Gilí Sans Serif, la palo seco de Eric Gilí (véase 4).
Las letras sin remate, o grotescas, son hoy por hoy de una
frecuencia casi inaguantable. Una alternativa aconsejable
sería recurrir a la belleza de las letras romanas para titulares
e inscripciones públicas importantes, como, por ejemplo, los
topónimos de las estaciones y otras advertencias; por ejemplo,
«No pasar», «Desvío» e indicaciones por el estilo con fines
prohibitivos o de cualquier otra índole, como los que se ven
en las tiendas.
Además, hay que tener en cuenta que no solo existen dife
rentes palo seco de gran belleza, sino que estas letras presentan
también formas muy distintas. Por ello, hay que asegurarse de
combinar únicamente las de la misma familia.
E sta ilustración (página siguiente, 1), por ejemplo, se
compone exclusivamente de letras palo seco. Sin embargo, hay
dos letras con complexiones muy diferenciadas. Las curvas de
la inferior son distintas de las de la superior (la de arriba es
Erbar y la de abajo Futura); la u y la c, por ejemplo, son muy
dispares. La distancia entre las palabras del segundo renglón
es el doble de lo que sería necesario, con lo que se destruye
la imagen de la línea, y aunque la desigualdad de los cuerpos
resulta suficiente, resultaría más agradable una diferenciación
por la claridad. Desde el punto de vista estilístico, no deberían
emplearse juntas en el mismo trabajo dos palo seco tan diver
gentes. Así, una letra de menor peso resultaría más agradable
(página siguiente, 2).
23
Mainbrücke
t Taglich Vorführungen in der
Sp ielw aren -A bteilu n g
Mainbrücke
2 Taglich Vorführungen in der
Spielwarenabteilung
De este modo, la composición es mucho mejor, más razonable,
más ilustrativa. Sea como fuere, la mejor letra no sería una
palo seco, y tampoco habría que utilizar una seminegra. Como
de costumbre, la cursiva correspondiente a la romana brinda el
contraste suplementario a la línea principal, de mayor cuerpo
(véase 3).
Mainbrücke
3 Taglich Vorführungen in der
Spielwarenahteüung
Esta familia, la romana, ofrece siempre un resultado más suave
que la palo seco, fría, superficial y antipática, impersonal.
Con todo, las letras sin remate suelen producir una dis
tinción provechosa. En tipografía, representan lo que en
gastronomía serían las guarniciones picantes y los postres
24
dulces: estímulos para el paladar. Pero las palo seco no se
digieren bien como letra de texto, del mismo modo que no
podemos vivir de pimienta, anchoas y pasteles. De hecho,
para los niños pequeños, que prefieren el chocolate al pan,
las palo seco resultan muy adecuadas, puesto que su forma,
MA MA SUSI
simplificada y con grandes rasgos, se adecúa muy bien a sus
posibilidades de distinción óptica, todavía poco desarrolladas,
y a la lentitud de su lectura. Los mayores suelen estar más
ejercitados y acostumbran a leer más rápido que los niños;
aunque parezca que algunos de ellos no leen nunca. La cuestión
es si no pueden o si no les gusta.
Otra clave en la buena tipografía es la correcta disposición
de las letras bellas. Los tipos buenos, la disposición correcta:
éstos son los dos pilares de todo el arte de la escritura. Ambos
son necesarios, puesto que el arte no puede alzarse sobre
una sola pierna. Y ya que las formas del tipo son los medios
de trabajo más palpables, queremos empezar ocupándonos
de ellas.
25
D INER HÓTEL SPLENDIDE
T a b le ü ^
__
Composición de una reserva de mesa. Los filetes ingleses, en los que el centro
se destaca gradualmente, constituyen todavía hoy medios valiosos para
una tipografía cuidada.
26
La escritura desde la primitiva forma fenicia
hasta la invención de la imprenta
27
*H B________G D H V f CH TH
J_____ K- L M
Yis©
N_____ S P TS
ql r sch t___________
9 f>w +
Los antiguos caracteres semíticos septentrionales o fenicios. A excepción
del signo de la L, se comparan mejor si se invierten. Año 1 100 antes de
Cristo. Se incluyen las correspondencias fonéticas.
AMAEFIH0
I
I L M r
(l
|</Alo
K
R
L
S
M________ N
T U
KS
PH
Ó
KH
P____________
PS Ó
9 hTV®xj Q
Formas arcaicas del alfabeto griego, con el aspecto que tenían entre los
siglos vi y iv antes de Cristo. Se incluyen las correspondencias fonéticas.
Dibujos dejan Tschichold.
29
M oisés, del año 1280 antes de Cristo, así como el que se
encontraran en el monte Sinaí, apoya la explicación alegada
de que los caracteres son una invención de Moisés. Con esta
última hipótesis se justificaría la idea de que nadie más que un
tartamudo separaría las palabras en sonidos, por lo que solo
alguien con esta peculiaridad podría llegar al concepto de los
signos fonéticos. Moisés, que era efectivamente tartamudo,
llevó estos signos al pueblo de Israel al bajar del monte Sinaí
junto con los diez mandamientos, que había escrito Dios de
su puño y letra, como dice la Biblia (Ex 31, 18). De hecho,
los resultados de las últimas investigaciones corroboran que
las formas primitivas de nuestro alfabeto tienen un origen
semítico.
Los fenicios, un pequeño pueblo comerciante de Asia,
utilizaban un alfabeto sin vocales que ellos mismos denomi
naban el Phoinikeia grammata, los ‘signos fenicios’ (véase la
ilustración). Probablemente, hacia el año 1100 antes de Cristo,
los griegos tomaron de ellos este alfabeto y lo completaron,
y no solo con los signos de las vocales, para los que transfor
maron algunos signos aspirados que el griego no utilizaba;
además de esto, convirtieron la escritura originaria que se
trazaba desde la derecha, en una escritura en renglones y,
finalmente, en una escritura que se iniciaba en la izquierda.
Pero lo más importante es que los signos fonéticos fenicios se
convirtieron en unos símbolos tan claros, sencillos y fáciles
de diferenciar que perduraron como caracteres romanos y
llegaron a ser una escritura mundial. El secreto de un aspecto
tan discernible —de su especial legibilidad— son los contrastes
entre formas elementales: el triángulo, el círculo y el cuadrado.
3°
N o existe nada tan poderoso. Las formas de los caracteres
occidentales, con los que la época de H om ero erigió un
monumento eterno, son prácticamente tan geniales como el
descubrimiento de la propia escritura fonética. Comparadas
con la escritura grecorromana, todas las demás del mundo,
incluso nuestras parientes hebrea y árabe, son menos claras
y más difíciles de aprender. L a supremacía económica e
intelectual de los pueblos occidentales que se nutrieron de
la cultura mediterránea hay que agradecérsela también a la
nobleza formal de la escritura grecorromana.
Los romanos aceptaron la escritura griega de las colonias
del sur de Italia mucho antes de que estuviera completamente
formada, en el siglo v antes de Cristo. Pero, a este nuevo
alfabeto, unieron algunos signos más, suprimieron otros y
modificaron el valor fonético de ciertos caracteres.
Las antiguas inscripciones griegas muestran formas geomé
tricas sencillas, compuestas de trazos del mismo grosor (véase
la ilustración). Por otro lado, las inscripciones de la época
dorada de la cultura romana, hacia el año 114 después de
Cristo, en la que la columna trajana se tenía por la más bella,
revelan en sus rasgos el pincel plano, con el que se fijaban las
formas en la piedra (véase la ilustración). Mientras que las
formas griegas compuestas son en sí mismas tranquilizadoras
y estáticas, en las romanas se manifiesta ya, incluso en las
inscripciones litográficas, el ritmo dinámico que se aboca
hacia adelante y que solo la auténtica escritura transmite a
la imagen de la palabra.
La influencia creativa de Roma en la forma de nuestros
caracteres resulta, principalmente en la legalidad estricta de
31
todos los signos, en una estructura definitiva conforme a las
formas elementales de la geometría: el triángulo, el círculo y
el cuadrado. Los signos U y IVno se adaptan completamente
a este principio, pero no aparecen hasta mucho más tarde.
La belleza de las inscripciones romanas es una consecuencia
de los modales latinos, de sus maneras de escribir la lengua,
una mezcla acabada y conformada de cuadrados, triángulos,
círculos y formas surgidas de la combinación de aquéllos. No
hay otra lengua europea en la que la imagen de las palabras
sea tan armónica como en la latina; solo puede comparársele
el inglés, porque incorpora muchos vocablos procedentes de
aquella lengua y no arrastra consigo el lastre de los acentos.
Los romanos completaron la forma de nuestra escritura
de un modo tal que los caracteres, a excepción de la Q, se
someten a un austero sistema de dos líneas y, conforme a la
técnica del cincel, revelan claramente los terminales, con la
que aprendieron a construir auténticos surcos. Son estas piezas
tan importantes, las que unen los caracteres en la imagen de
las palabras. Los terminales, en cuanto que dan conclusión
a trazos verticales, proporcionan horizontalidad y difieren, a
todas luces, de la inclinación que confería el pincel plano a
los caracteres que con él se trazaban. En la ilustración de las
páginas 34 y 35 muestro un alfabeto como el que se encuentra
en la famosa inscripción de la columna trajana de Roma (año
32
SENAT\
IMPCAES
T R A IA N (
MAXIMO
ADDECLAI
MONSETLjCX
33
ABC
DEF
GHIJ
KLM
34
NOP
QRS
TUW
XYZ
35
ii4 después de Cristo) en una reproducción extremadamente
cuidadosa que completa el alfabeto con U, W y Z .
La íf aparentemente ausente, está contenida en la W. Estas
formas constituyen el auténtico comienzo de la historia de
la escritura europea y, quien trate con la escritura, tiene que
empezar estudiando a fondo este resultado de setecientos
años de evolución, terminado ya a finales del siglo i después
de Cristo. Nunca se han superado las nobles proporciones de
los caracteres de la columna trajana, denominadas capitalis
romana porque constituyen el inicio, la cabeza, en latín caput,
del desarrollo de nuestra escritura.
Las líneas dibujadas en las paredes y las letras de los libros
romanos, creadas con pluma ancha, manifiestan la forma
de la letra de un modo mucho más claro que las solemnes
inscripciones litográficas. De hecho, la letra de libro de la
antigua Roma, escrita con ritmo lento, la quadrata (página
opuesta, línea 2) imita la escritura con cincel, pero su hermana,
la rústica (enfrente, línea 3), escrita más pequeña y fluida,
con terminales muy potentes, revela ya la potencia para la
creación de formas del instrumento de escritura. Todavía
ahora se aprecian las formas originarias de las inscripciones
romanas. En definitiva, la historia de la escritura es una lucha
constante entre las formas finales de las letras de monumentos
3 <$
ROMANVS
id a l ia e l v c o s
Ü A .D V C A N 1A U Q 5 I A 5 V
rcpK]6iis
cxm
37
y libros, y las rápidas letras a vuela pluma de las cartas y del
comercio. Las letras epistolares de los romanos, con la antigua
cursiva romana, se escriben sobre papiro con delgadas plumas
de caña o se arañan con el estilete en la tabla de cera (véase la
página 37, línea 4); y así muestran vástagos de los caracteres
que ascienden y descienden, una e redonda y otras consecuen
cias de una escritura rápida, que en las unciales (véase la
página 37, línea 5) se imponen a formas válidas. La legibilidad
de la escritura gana con la elevación de los terminales de D,
F, H, L , P y Q, pero pierde en igual proporción con las curvas
demasiado frecuentes de los caracteres D, E , H, M , T y J{
anteriormente angulosos. En la cursiva romana más temprana
(véase la página 37, línea 6) apreciamos todavía más astas
ascendentes y descendentes, contornos incluso más acentua
dos. Con éstos, se abre el camino a las semiunciales irlando-
anglosajonas, las primeras minúsculas o letras de caja baja
(véase la página 37, línea 7).
A l lado de estos caracteres de libro escritos con lentitud,
existía un número de letras nacionales de legibilidad menor
destinadas al comercio y a los libros. Carlomagno, que nece
sitaba una letra común que pudiese escribirse con rapidez, la
encargó al obispo Alkuin de York, abad de la basílica de San
M artín de Tours, una escuela de escritura. Esta minúscula
(véase la página 39), que ha permanecido casi inalterada hasta
nuestros días, se utilizó como letra romana y es obra de Alkuin,
un anglosajón que, junto con los sabios monjes que rodearon a
Carlomagno, es el creador de la letra moderna más temprana.
La rústica puede calificarse de una mera imitación, modificada
para pluma, de las formas geométricas originales grecorroma-
38
Í ^ X A ^ u o t i r f c r t t a ü 'e r r p t a r - i f X e t U t p o c r r z ^
C j a t c c m u n d ¿ & t f %c j u o d á e f b m f b f b c¿1 a c * C
e*zrj>á¿rabt*d*f* \rtzufXxsternj}\jtni1urrzf
C^zrtnmartJtaJL' pf*xmfxea&cAe~
c e ~ r r i u n j A j > r * t u f %c j u o d t r n u r e f í ~ c d l i c i f ?
39
A V D E A L IQ V ID D IG N V M
Aude aliquid dignum
manifiesto con los trazos ascendentes y descendentes, y después,
desde el Renacimiento, con el punto de la i. Compruébenlo
con el ejemplo que aparece en la parte superior. En realidad,
con las palabras escritas en mayúsculas es necesario deletrear
para comprender, mientras que, con las minúsculas, acudimos
al contexto, a la forma de la palabra. La letra minúscula fue
la que preparó el camino para la ampliación de todo tipo de
forma. Mientras los libros se componían e imprimían solo en
letras mayúsculas o, como dicen los tipógrafos, en versales,
debíamos hacer esfuerzos interminables para leerlas.
a u t t r u f a m m A m t t m t t t r ú y m v e c -'
rpuetíhfmgttmtmmtm&xctu
t t m C í^ S ^ w n p í^ c c ú n m p q á e C
(M h m v t a U c u m t w m & n U O t t f
Ú U m m in e fa c ery & U tw C im fca n ta '
\nmusmnctiftod#ttmrtwtítnxnm
Letra manual de libro, una gótica temprana. Siglo x i i i . Ligeramente redu
cida. La ruptura brusca de todas las formas se aprecia con claridad.
40
Sin embargo, solas, las mayúsculas resultan excelentes para
títulos de libros, para rotular las cubiertas y, sobre todo, para
todas las tareas arquitectónicas y suntuosas. En efecto, para
estos casos suelen ser mejores que las minúsculas o cajas
bajas, como las llaman los tipógrafos, que no pueden negar
un origen dinámico, en la escritura rápida, y que presentan
una apariencia profana.
Desde el siglo xi, la escritura queda menos espaciada. En las
astas curvas de los caracteres, se muestran también rupturas
que son, ante todo, consecuencias de la escritura rápida, y, en
segundo lugar, también responden en gran medida al estilo
alto gótico, con su arco ojival. El período comprendido entre
los años iooo y 1450 produce libros compuestos e ilustrados
con un gusto maravilloso e inigualable, que por desgracia
resultan desconocidos para la mayor parte de la población,
puesto que constituyen tesoros cuidadosamente protegidos en
las bibliotecas. Incluso los documentos de la vida cotidiana de
este período, como los libros escritos en pergamino, resultan
obras maestras del arte de la escritura, letras ejemplares con
una disposición ejemplar.
La invención de la imprenta de tipos, de Johannes Guten-
berg, constituye el final de la edad media para la cultura de
la escritura y del libro y da paso a la edad moderna. Inmedia
tamente, el arte de la impresión pudo relacionarse con el del
papel, que ya había empezado a producirse a pequeña escala.
Gutenberg escogió como modelo para el tipo de letra de su
Biblia de las 42 líneas el carácter solemne de su época, la gótica
de forma o textur, así llamada [en alemán] porque recuerda a un
tejido. La reprodujo con tal acierto que los primeros lectores
41
• frfsin!iita5l|Dr&
k /w iiii [Link]
'tiaramfinfi qS DiuTmttiiaifft$r
íiíguns dIjíiiIi ftfñWjiamtí tttP
ituftlliilf mitani tf omiunsiimute
iifiiíl olmfltrifniífimutrmtoálji'
If tortura aiiam am ar
Gótica de forma manual. Siglo xv. Reducida.
42
fl^um loqiiartjfftcfitioiranri^
[TM tú apft® puluemaB ritónf-
Amagifta: gtnaü-qm í£ tonfrimria
Itarií fieijoljima loqu£bat-UÍ£rá.j^n
íÉpmmmtúqumris riira tjminme
Iloquít *pt. poftlHmafcúaralJwtB
lüftratá:afré&ttlijffofolmiá ntuiHr
Letra de imprenta de la Biblia de las 42 líneas. Maguncia, 1456.
43
La reprodujeron y crearon un tipo muy parecido, al que
ellos mismos llamaron antiqua (la romana antigua). Su nombre
científico es la minúscula humanística y a menudo solo se
diferencia de su modelo por el punto de la i. Este puntito tan
importante debemos agradecérselo a la gótica de forma, la
cual lo requería para mejorar su legibilidad, puesto que in y m,
sin el punto en cuestión, tienen una apariencia prácticamente
idéntica en la composición con esta letra.
Los primeros tipógrafos empezaron a imitar la minúscu
la humanística y así se originaron los tipos de impresión
que denominamos letra romana. En esencia, se trata de la
minúscula carolingia, solo que presenta el punto de la i y
los terminales de las minúsculas o letras de caja baja, con lo
que se asemejan formalmente a los caracteres mayúsculos
o versales.
El ejemplo que proponemos en la página 43 se erige por
méritos propios como el más bello de la primera letra de
imprenta romana antigua. Aunque, sin duda, es mucho más
bella la correspondiente letra manuscrita de la página 42. Y
es que resulta realmente difícil que un tipo cualquiera supere
una escritura manual de belleza auténtica.
H oy día, el arte de la escritura sigue dominado por una
élite pequeñísima. Con todo, es a este grupo selecto a los
que debemos agradecer los mejores tipos de impresión del
presente. Solo quienes se entregan con abnegación al antiguo
arte de la escritura, de un modo activo o quizá solo reflexivo,
poseen las medidas válidas para determinar la calidad formal
de la letra.
44
Rudimentos sobre los tipos de impresión
gefaodjett rund
Gótica (Luthersche Fraktur) Romana (Garamond)
45
ficación sea que muy pocas imprentas disponen de tipos bellos
para esta familia y, en la mayoría de casos en los que ofrecen
alguno, se trata de una letra de una fealdad que clama al
cielo. Prácticamente, no poseen más que las letras quebradas
más modernas, que en su mayor parte son también las menos
usadas; pero debieran tener en su haber las clásicas: la Breitkopf-
Fraktur o la Luthersche Fraktur, la Alte Schwabacher y la
Manuskript-Gotisch, e incluso quizá la Unger-Fraktur.
Volviendo a las letras redondas, éstas se clasifican según
tengan trazos de gruesos variados, que son las romanas anti
guas, o trazos de pesos aproximadamente iguales, como son
las palo seco y las letras egipcias.
Antiqua
Garamond-Antiqua
Grotesk Egyptienne
Franzosische Grotesk Clarendon
••
Altere Antiqua
lbdijmnroeft
Garamond-Antiqua
46
una pluma; y el mismo sentido parece traslucirse también
en la impresión inclinada de las curvas. Por el contrario, las
mayúsculas, o las versales, se remontan a las inscripciones
de la antigua Roma y sus terminales se cimientan sobre una
ligera curva del asta. Pero no es hasta el año 1500 cuando
encontramos la forma actual de la romana.
Los alfabetos reproducidos en las dos páginas siguientes
muestran la noble Janson-Antiqua y su cursiva, con la que se
ha compuesto también el texto del presente libro. La talló en
1684 el húngaro Niklaus Kis (1650-1702) en Amsterdam, y ha
sobrevivido casi ilesa al paso de los siglos.
E l contraste más evidente con la forma universal de la
romana antigua lo constituyen las formas de los caracteres de
la romana más moderna, que suelen denominarse injustamente
antiqua [didonas]. No es que la romana antigua sea un tanto
deficiente en contraposición a la moderna, sino más bien al
contrario. En esta última, un vástago de finales del siglo xvm,
se eliminaron todas las reminiscencias de la forma de pluma
original. Todos los terminales son de una perpendicularidad
precisa: rasgos delgados que destacan de unas astas bastante
fuertes por lo afilados y por la ausencia de curvas interiores
suaves. En concreto, partes claves para la legibilidad, como
los trazos transversales de l a / y de la £, son tan finos como
Jüngere Antiqua
lbdijmnroefnt
Bodoni-Antiqua
47
JA N S O N -A N T IQ U A
ABCDEFGH
IJKLM NOPQRST
UVWXYZ
a b c d e f g h i j k l mn o
pqrfstuvwxyz
fffi fifi fifi ft
12345&67890
ABCDEFGH
IjfKLM NOPQRST
UVIVXYZ
abcdefghijklmno
pqrfstuvwxyz
fffiflllfiífift
i 2 ^ 4 ^ é 6 ^ ¡ 8 g o
le señala la forma
y pone trabas a la palabra.
los terminales. Se pone en práctica en lo posible un principio
marcadamente geométrico; el perfil de las curvas es exacto y
perpendicular, y se produce con brusquedad, por describirlo
de algún modo. Los contornos de estas curvas son casi com
pletamente rectos. En definitiva, se trata de la letra fría del
racionalismo. La expresión más nítida de este tipo de letra
(1790) procede de Giambattista Bodoni, el conocido tipógrafo
italiano, y su contemporáneo francés Firmin Didot es autor
de otra letra de la misma naturaleza.
Todas las letras romanas poseen una variante inclinada
derivada de la escritura comercial o rápida que se denomina
cursiva. Debería servir para resaltar ligeramente las primeras
líneas, pero de vez en cuando se utiliza también para poemas
enteros o para componer el prólogo de algunos libros.
F e tte A n tiq u a
Los dos últimos grupos de las letras redondas, la palo seco
y la egipcia, aparecieron a principios de la era industrial, en
5°
1815 (véanse las ilustraciones de la página 46). E n ambos
colectivos, todos los trazos poseen grosores similares y, en la
palo seco, a la que podríamos denominar más acertadamente
sin remates, se observa una ausencia total de terminales. Esta
reducción audaz de las formas de los caracteres, que afecta
a partes no tan irrelevantes como los legos pudiesen pensar,
reduce la legibilidad de un modo significativo. En cambio, en
las egipcias, estos terminales han experimentado una hincha
zón improcedente que también resulta bastante perjudicial
para su legibilidad. Es obvio que en líneas cortas y extensiones
breves las clases de letra especiales, que es tanto como decir las
clases de letras de legibilidad baja, todavía pueden soportarse;
pero en los textos largos, por no hablar de libros, son una
cuestión muy distinta y no pueden componerse ni de palo seco
ni tan siquiera de egipcias, puesto que si se hiciese así,, el lector
se agotaría en seguida. Para catálogos comerciales e impresos
similares, sin embargo, las palo seco resultan completamente
adecuadas. Anteriormente, hemos reproducido dos letras, la
Egyptienne-Abart y la Clarendon de la fundición Haas’schen
de Múnich, que se diferencian de otras egipcias por disponer
de terminales moderadamente intensos y por un trazado
muy elaborado. Su denominación Egyptienne [egipcias], le
recuerda a uno la nave que capturaron los ingleses en 1802
con el mismo nombre, y que llevó a Londres la famosa piedra
roseta desde Egipto.
La publicidad actual fomenta hasta cierto punto el cam
bio, y éste afecta también a las familias de tipos, puesto que
para lograr la confusión del subconsciente se requieren a
veces familias comunes, y otras, necesitan formas nuevas.
51
Este mismo propósito es el que subyace en la creación de
las palo seco y de las egipcias. Y ahora, desde hace más de
cincuenta años, no dejan de aparecer nuevos caracteres de
fantasía, letras que se ven principalmente en los titulares
de impresos publicitarios. Estas letras especiales podrían
adscribirse en parte al grupo de las romanas más jóvenes,
aunque, también en parte, se basan en la escritura comercial.
En todo caso, vienen y van, pero nunca permanecen durante
mucho tiempo.
T ím e S críp f
52
PLAYER’S P L A Y E R ’S
VIRGINIA V IR G IN IA
m
6
P L A Y E R ’S
Player’s Virginia 6
VIRGINIA N?6
53
Aunque en la actualidad, en líneas generales, ya no resulta
sencillo encontrar auténticas letras antiguas, por muy buenas
y extrañas que sean ya no ofrecen ninguna garantía, aunque
son de gran importancia. Y es que la buena tipografía exige
un examen detallado de la estructura de un impreso y de la
capacidad de organizar una composición de manera armónica.
O. J A N E T T
54
E l sistema tipográfico
55
i cicero = 1 2 puntos | ¡¡¡¡
4 ciceros = i corcondancia
H H H H H H H H H
puntos: 6 8 p xo 12 14 16 20 24 28
Cuerpo de 24 puntos
57
para rellenar los espacios que no se han de imprimir. Estos
blancos siguen también el sistema de puntos que, naturalmente,
es más bajo que para las letras.
El espacio pertenece a esta categoría de blancos y, en este
caso, se refiere al pequeño vacío que queda sin imprimir entre
las palabras de una línea. En un mismo renglón, los espacios
deben tener la misma fuerza o, mejor dicho, debe parecer que
tienen la misma fuerza, y, sobre todo, es indispensable que
este blanco no sea demasiado grande.
Entre las diferentes líneas existe lo que se llama el interlineado
(no se imprime), que también se calcula en puntos. Una com
posición sin éste se califica de desinterlineada. En los ejemplos
de la página de enfrente se muestra cómo la utilización de
interlineados de distinto grosor altera la imagen de la caja.
Como sabemos, el cajista no se vale de centímetros, sino
de ciceros (salvo en casos muy especiales en los que utiliza la
medida de 6 puntos). Además, es frecuente que los clichés
deban ser tan anchos como la caja correspondiente. Por todo
ello, resulta aconsejable encargar los clichés en ciceros. Para
ello, basta con determinar a cuántos milímetros equivale
el ancho deseado en ciceros (por ejemplo, en el caso de esta
columna: 20 ciceros = 90 mm) e indicárselo al proveedor de
clichés en milímetros.
El sistema de medida que se utiliza en la impresión de libros
y que hemos descrito aquí no solo es válido para la composición
manual, sino también para la mecánica. Esta última imita a la
manual y solo la supera por la rapidez conseguida, motivo por
el que hoy día la composición mecánica es prácticamente
el único sistema que se utiliza con los párrafos y los libros más
58
Das Wahre und Echte würde leichter in der Welt
Raum gewinnen, wenn nicht die, welche unfahig
sind, eshervorzubringen, zugleich verschworen wá-
ren, es nicht aufkommen zu lassen! Schopenhauer
Desinterlineada (amazacotada): lectura difícil
59
JA N S O N -A N T IQ U A
Buchformige Drucksachen b
Letra de 28 puntos o doble texto
Buchformige Drucksach
Letra de 36 puntos o canon
Buchformige Druck
JA N S O N - K U R S I V
Buchfdrmige Drucksachen
Letra de 36 puntos o canon
Buchfdrmige Drucksac
por tres de sus lados, la galera, y las alinea en columnas (un
número de líneas dispuestas unas sobre otras). Una columna
con la altura suficiente se ata (se sujeta) con una cuerda, y se
tira una prueba. Así empieza la corrección de galeradas, que el
corrector compara con el original para enmendar cualquier
errata y que el cajista pueda rectificar la composición. Al cliente
se le envían dos juegos de pruebas de composición corregida
para que éste efectúe la corrección de autor y devuelva uno de
estos juegos junto con el original al tipógrafo, indicándole, si
es necesario, modificaciones que éste deberá realizar; de otro
modo, la caja quedará inalterada. En caso de que se requieran
clichés y de que éstos se encuentren ya en la imprenta, el
cajista deberá incorporarlos a la composición. Con todo, hay
que advertir que el pliego de pruebas, en el que pocas veces
se emplea el papel definitivo no es nunca representativo de lo
que será la nitidez de la impresión.
El primer pliego de pruebas se denomina primera corrección,
el segundo segunda corrección y así sucesivamente. En caso de
que la prueba sea correcta o deban hacerse tan solo pequeñas
modificaciones, el autor concede el tírese o el imprimatur
seguido de su firma. Del mismo modo en que el tipógrafo
debe acompañar el original o el pliego de corrección que le
precede con el que entrega, el autor también debe devolver el
original o el pliego anterior junto con su respuesta. El original
terminado y los pliegos utilizados se tachan con una línea
gruesa para que esas páginas puedan desestimarse sin reparo.
Los clientes de las imprentas suelen emplear expresiones
incorrectas o equívocas al tratar con los tipógrafos. Por
ejemplo, no habría que decir «que se imprima», sino llévese
62
a componer. Tampoco debiera preguntarse «ya está impreso»
si lo que quiere saberse es si la composición ya está hecha. De
otro modo, la respuesta del tipógrafo será siempre negativa,
al menos mientras no se haya dado el tírese. Así, lo que el
tipógrafo nos da tampoco es una «impresión», sino unas
pruebas de corrección. La impresión es un término que se
restringe a los ejemplares terminados de la edición.
63
Algunos principios útiles
annehmen annehmen
1. Correcto 2. Incorrecto (demasiado abierto)
65
Si no espaciásemos las mayúsculas, la imagen de la palabra
quedaría artificialmente estrecha, de lectura arrítmica y
horrenda. La estrechez antinatural se explica por el mero
hecho de que las versales suelen combinarse con minúsculas,
más pequeñas y que, por tanto, tienen un hombro menor.
IM PER A TO R IM PER A T O R
Incorrecto (demasiado estrecho Correcto, porque
y con un espaciado descompensado), se ha compensado cuidadosamente.
NONNE NONNE
Incorrecto (demasiado estrecho) Correcto
R AVEN SBU R G
R AVEN SBU R G
R A V E N S B U R G
S C H W E I Z E R I S C H E
K R E D I T A N S T A L T
S C H W E I Z E R I S C H E
K R E D I T A N S T A L T
7i
larga una o dos molestias (líneas en blanco u otros puntos de
descanso). Pero también es fácil encontrarse con el peligro de
componer los grupos decisivos sin claridad. En este sentido, hay
que tener en cuenta que no somos capaces de comprender más
de tres cosas a la vez, y cuatro ya nos parecen una aglomeración
ininteligible. De esto se desprende la regla de los tres grupos y,
para aplicarla, no hay más que contar; hacer tres grupos de lo que
eran cuatro; a este fin, los más relacionados e interdependientes
pueden asimilarse como uno solo, aunque divisible.
La tipografía tradicional intenta lograr una unidad de
representación con el centrado y la articulación axial. En ella,
las partes individuales deben fundirse unas con otras en el
conjunto del trabajo. Por otro lado, la tipografía asimétrica
intenta conseguir la euritmia mediante el contraste claro de
los valores del color y de los movimientos. Con ésta, cada
una de las partes de la composición se diferencia nítidamente
de las otras. Si en la tipografía tradicional, en cierto sentido,
las partes se transforman unas en otras, en la asimétrica, los
contornos y la separación son inconfundibles.
10. La disposición espacial de todas las partes, sobre todo de las
líneas principales, es algo que debe meditarse en profundidad.
Si colocamos un florero en el centro de una mesa, no vemos
en ello nada particular. En cambio, si lo situamos en cualquier
otro punto, empezamos a emitir juicios. Por supuesto, existen
lugares más o menos adecuados para disponer un jarrón en una
mesa, y encontrar el que favorezca más la belleza del objeto
depende del tamaño y de la forma de éste, como también de
las flores que contenga; y eso lo descubriremos gracias a una
sensibilidad experimentada.
72
Typographie
Typographie
Typographie
Typographie
Typographie
Incorrecto Correcto
73
Wlskott-Uciil-Gesellschafl
BERLIN W62
Licht-Reklame
fertigen
Projektierung
und AusfQhrung kompletter Anlagen
fur Ausstellungen usw.
74
LICH TREKLAM E
Unsere Spezialwerkstátten
Bewegliche Lichtreklame
Automatische Schaltapparate
Illuminationsbeleuchtung
W IS K O T T -L IC H T -G E S E L L S C H A F T
Berlín W 6 2
75
De la cubierta de una pequeña carpeta a las ilustraciones de los prospectos.
Tres tipos de letras en cuatro cuerpos distintos y cuatro líneas. Por si
fuera poco, un espaciado que destruye la palabra en dos de las líneas. La
tercera, por el contrario, se ha compuesto apretada, por lo que es difícil de
leer. El estilo de la letra utilizada para la línea principal no se adecúa a las
demás. La o es demasiado pequeña y la línea que la subraya es anticuada.
Prázisionsinstrumente
Hanauer Strafie 5 und Marktplatz 26
OfFenbach am Main
El mismo texto con una ostentación menor y una imagen más bella. Aparece
solo un tipo de letra en dos cuerpos distintos. En lugar de a.M. se opta
por la designación completa am Main (‘del Meno’), puesto que hay que
emplear las mínimas abreviaciones posibles; los puntos finales echan a
perder la visión general, por lo que se suprimen. Los grupos también se
ven mejor en una superficie plana; en este contraejemplo no hay paradas.
77
compuestos con el mismo número de líneas; si éstas son largas,
se siguen de otras mucho más cortas, y soluciones similares.
Esta clase de esfuerzos están asimismo al servicio de los
contrastes, un instrumento de gran valor.
La intención en todo momento es evitar tanto una forma en
bloque como un efecto de conjunto fuertemente desarticulado.
Aparte de esto, pocos consejos pueden darse para estos casos.
11. Las proporciones de los cuerpos utilizados deben ser bellas
y claras.
Los cuerpos en sí se determinan de acuerdo con el contenido
del original, y también por consideraciones estéticas. Todos
los cuerpos conforman con los demás de su mismo tipo una
relación de tamaños, una proporción. Y también en este
aspecto es necesario establecer matizaciones nítidas. Los
tamaños vecinos situados unos debajo de otros o unos junto a
otros producen efectos indefinidos y poco claros.
12. Hay que ceñirse a la letra base y no deben emplearse todos los
tipos de letra posibles en un mismo trabajo.
Si partimos, por ejemplo, de una Bodoni, deberemos com
poner todo el trabajo en esta letra, excepción hecha de los
realces pertinentes (véase la norma 13). Pero también sería
de una fealdad patente escoger una Garamond o cualquier
otra romana para esos casos. Antes de tomar la decisión
definitiva hay que sopesar si están disponibles todos los cuerpos
necesarios. Es mejor que un trabajo presente una sola letra,
aunque no sea completamente nueva, que el que se utilicen dos
tipos diferentes por muy modernos que resulten. La cursiva
correspondiente a una letra base y su seminegra no deben
verse, en este sentido, extrañas entre sí.
78
En definitiva, si tenemos en consideración aspectos tanto téc
nicos como estéticos, en una misma línea solo podemos diferenciar
con los mismos cuerpos de cursiva, seminegra o negrita.
13. A la hora de mezclar letras hay que buscar un contraste efectivo
y conveniente y utilizar lo menos posible letras extrañas; en trabajos
más cortos, esto lo haremos solo en una línea, si esfactible.
Esta posibilidad, que excede las relaciones mencionadas
hasta el momento entre distintas variedades de la misma letra,
concierne la elección de letras de título discrepantes, como una
egipcia para los títulos de un texto en romana, una romana
de gran peso frente a una cursiva o una letra gótica respecto
a una romana antigua. En este sentido, el contraste más puro
entre el claro y el oscuro se enriquece con la disparidad de las
distintas formas. Y, aunque esta mezcla pueda resultar tan rica,
hay que tratar con ella con mucho cuidado. Así, no utilizaremos
en ningún caso una letra extraña junto a una letra de base que
ya aparece en distintos cuerpos.
14. E l segundo color debe emplearse muy poco.
Cuanto menos aparezca el color, más intenso será su efecto.
Hoy día se prefieren contrastes más fuertes que antes y no es
raro que se empleen los colores puros. En cambio, hace tiempo
se escogían colores relacionados y quebrados [desaturados], y
nadie cree que esto sea una técnica anticuada. Es evidente que
dos colores que contrastan entre sí también pueden combinarse
en armonía.
No hay mejor forma de obtener una sensibilidad para el color
y para la elección de éste que la propia práctica. Así, el estudio
de la pintura moderna, o de la pintura en general, despierta
y forma este sentido.
79
Das grosse
Nur noch w m ig* Tog* Narzissenfest
Hawaii Boys
Heute Samstag
Volkshaus
H n h b h ta b U iil
BALL
/«’fflH /i/
TANZ
« T o n * M a n y ’i
HOFM ATT
Betrieb b¡s4h
*»t <[Link] OKlinMr ASTORIA bi. i Ukrl
T*M«r<$«vlc« Fr. SiO — Sonníogs-Muni» 4 Fr. i.— und 3.--
1. 60HIKI SuM
| j ungaría
E» tp<*ft »r Si»
p V Binningen
4» S»«M»-T*lft
Enzo BellinI
IB ■■ 4 548
11
W* *ck~*g
*80
HWinariKk. uncí m Jk tfld »
«Mwdrifiin Mnitu
Freinadrt
<Uno de los medios de expresión más elocuentes que utilizan todos los
períodos son las letras. Estas, junto con la arquitectura, suelen ofrecer la
imagen más particular de una época y el testimonio más riguroso del nivel
de evolución de un pueblo.» Peter Behrens, que fue un famoso arquitecto,
tenía mucha razón, aun cuando su lenguaje deja mucho que desear (más
elocuentes, más particular). Y ahora el lector puede contemplar la muestra
que tiene sobre estas líneas y que pertenece a un periódico actual. ¿El
testimonio del nivel de evolución de un pueblo, el espejo de una cultura?
Con esto tenemos que estar lavándonos las manos continuamente.
8o
Las letras de los anuncios y de los clichés negativos
/ 9
Occasions-Lieferwagen
Fiat l l t t Kotm m gm
Op#t
Op.1
S c h lu ts e lia r v ic *
• IC u H S tslC
no do dra,
BEL-OPPUGE* h a Aussfcllung
Tanki
-FI undSTEREO vollliandia»
Granen mi
miltsln, roí'
sik-Anlagen
d. vorifíhn»9h " **eáL>É- ■ m i,m I'
T«l
ftmikfrnnd* «in Erftfcnitl H ' ’ *"• ^ a ¿iZ .*’¡r W **. ■ ■ nrin.
cHKw«il«nm....
Wtrtt ven 4%.%lso r*4uxi
hl*rim
Ueferwagen: Occasionen
Fiaí-llOO-Kastenwagen
Opel-Carovar»
1
1995
953
82
57 6
7
30
00
0.-
.-
Opet-Corovon
Opei-Caravan
1
1 955 4
7
3
70
00
0.-
--
S c h lü is e l» « r v ¡c « Bedford-KasJcnwagen
Tempo-MalQdar~Lieferwagen
1 9
1195
57
7 8
5
50
00
0.-
.- • ¡¿uhsU ío
3
Taunus-Slat¡on< r-Wagen 95(
5 4
900,-
Ope!-Rekorc(*Kastenwogen 19542500.-
• Schl¡h»l, dSno do dro, Besíchtfgen Síe bitte unverbíndtich
> bim SCHLQSSIL-OPPUGEÍ ha. unsere Auistetlung
ru<! Sehlow. G R O SSPET ER AG
r ilM .
b *r g S « !i 3 0
T ri, 23 37 23
i m . w »m i«
12
GroGpelerstra&e , BaseI,Telephan 345500 KÍESCH Yiíéikistr. 45, ¡.S i, íml
IW bM Ap*«c* AiBéfieoín»
Tanki
-FI^ ST ER EO
sik-Anlagen
di VorfBfenmg ¡n i GEBR
a7t*1e..
U f a p is e t ¡ p m e u b l e m e n t s
W E B E R C O L L A R T & C le
SenéVe - lg , l^ue du If l?óne, 1§ - (aenétfe
INSTALLATIONS C O U P L É T E S ^ / ^
T a p ise n to u sg e n re s
< V \q « X M E U B LE S
¡¡¡ronze l|í<juíde
POUR
des
Bron^er, Mrgenfer ef Dorer
SOI-MÉME
Kantons Bern in Burgdorf le m éial, le b o is , la f a i l l e , le c a r tó n ,
l a v a n n e r ie , la p i e r r e
Fachschulen für Bautechníker, Ma- F L A C O N S de f r . 0 .5 0 et fr. 1—
schinentechniker, Elektrotechnikcr und S E U L D EPO T :
Chemiker.
Prospekte gratis durch die Direktion, CH* LECLERC & C,E
die jede wünschbare Auskunft erteilt. Rne Crofx fl’Or, 46 —GENÉVE
85
Donnerstag, den 16. April 1959, 20 Uhr, im Bürgersaal
J l i e d e r - c A l m i d
B A R R Y M C D A N IEL
B a rito n , S ta a ts o p e r S tu ttg a rt
Am Flügel: Prof. HERMANN R E U T T E R
Lieder von Schubert. Schumann, Debussy,
Bowles, (ves und Barbar
Karten zu 2,50 und 3,50 DM (Sehüler 50®/« ErmáBiíning) beim
Verkehrsamt Allstadt, Bahnhofplatz 10 (Tel. 45 00 66)
• GroBer Hutverkauf#
fOr Damen und Herren zu besondere gOnstígen Prelsen
Umarbeitungen werden angenommen
Verkauf am Donnerstag, 20. MSrz, von 10—18 Ubr,
in der Gaststátte „Graf Zeppelin" Allstadt
P A U L H E L L E R , Hutfabrlkatlon. SCH EID EG G /A llg.
T o ta l- A iiN v e r k a u f
in Miedern - W ásche - Strickwaren
Blusen - Kinder- und Baby-Artikeln.
Jetzt billige Strumpftage
M a r í a W irt, Spanierstrcfie 40
86
Donnerstag, den 16. April 1959, 20 Uhr, im Biirgersaal
Los mismos textos con una representación agradable y sin astas gruesas.
Se emplea una única letra con el menor número de cuerpos posibles.
la moda masculina, Jo discreto es lo que se tiene por perfecto y
la tipografía se asemeja en este aspecto a la lengua oral: si bien
el que grita llama la atención, no resulta agradable.
Una reforma de los anuncios debería afectar también a las
orlas. Cuanto más claras mejor es la tesis a la que tendríamos que
acudir como pauta de conducta. Es cierto que estos esfuerzos
están destinados a tener poca repercusión a corto plazo, pero
también es verdad que la persistencia y la constancia pueden
conseguir grandes logros.
Por otro lado, y por fortuna, es bastante infrecuente ver
espaciados, esto es, el espacio en blanco que se deja entre las
letras de una palabra o entre líneas enteras. Para ello pueden
darse varias razones. Obviaremos el caso en el que se recurre a
este método para hacer que una línea ocupe el mismo espacio
PERO LAS M A YÚ SC U LA S
D E B E N E S P A C IA R S E
E sta s v e r s a l it a s est á n un ta n to e s p a c ia d a s
Y C O M P U E S T A S D E L A L E T R A D E T E X T O D E E S T E L IB R O
Cinco tipos de letra.
La agrupación marea
Anleítung torpemente y el nombre
aparece demasiado grande.
im K e r a m i k - M a l e n Si se empieza una
proposición con un desde
(von) hay que acabarla con
fur Kinder und Erwachsene un hasta (bis). De nuevo,
táglich von 14-18 Uhr
la 6 no debería substituirse
Montag und Donnerstag por ss. Y, en cuanto al
von 9-11 Uhr conjunto, está compuesto
casi totalmente con un ojo
Selbstgemalte Geschenke grueso: ¿por qué?
bereiten gróssere Freude
Farben-G ysin
Steinentorstrasse 13
beim Brunnen
Anmeldung erbeten an:
Tel. 235926
Selbstgemaíte Geschenke
bereiten gro6ere Freude
FA R B EN -G Y S IN
Steinentorstrafíe 13
beim Brunnen
Anmeldung: Tel. 23 5926
F A R B E N -G Y S IN
Steinentorstrafie 13
beim Brunnen
Anmeldung: Tel. 23 59 26
91
Con bastantes menos gritos, con una voz algo más calma
da, podemos llegar a conseguir lo mismo. La belleza de la
composición en sí misma se determina por las letras utilizadas
(una sola o a lo sumo dos diferentes); pero también hay letras
bellas y letras feas. Y el gusto en este sentido puede cultivarse
dedicando más tiempo al estudio de las características de los
impresos bellos.
La buena tipografía se distingue por la claridad, la lumino
sidad, la transparencia y el concierto armónico de las partes.
Y es muy difícil conseguir estas peculiaridades con los tipos
de mayor tamaño y peso. La buena tipografía es pariente de
la buena conducta y un comportamiento correcto es, como la
tipografía correcta, mejor que una voz alta y nerviosa. Este
es un consejo que debe formularse con gran insistencia, pues
la seminegra y la negrita utilizadas en abundancia resultan tan
perjudiciales para la buena tipografía como los alimentos
grasos para el cuerpo humano.
Los últimos tres ejemplos (páginas 89, 90 y 91) muestran
cómo cambia un anuncio defectuosamente compuesto cuando
en lugar de la negrita de tres cuartos dominante se escoge
una letra de un peso normal, y cuando en vez de una palo
seco se recurre a una buena romana clásica. Este es el camino
hacia la regeneración.
92
El tratamiento del texto corrido
93
El número de cuerpos. Demasiadas familias distintas, también
demasiados cuerpos de la misma letra y demasiados resaltes
dan una sensación caótica. Por lo general, es suficiente con
tres cuerpos que puedan distinguirse entre sí por su cursiva o
por su seminegra. Menos de tres cuerpos acusan normalmente
una falta de variación, la cual es tan poco deseable como
la monotonía. Si ésta afecta a un original, los medios de la
tipografía deben estimularlo y hacerla ceder. Si para ello hay
que utilizar una letra de titulares de naturaleza distinta, debe
limitarse a una y, si es necesario, recurrir a varios cuerpos.
El interlineado. Un interlineado (el espacio entre líneas) que
sea pronunciado, de entre dos y seis puntos de fuerza, aporta
una legibilidad considerable. La lectura de una composición
desinterlineada (sin espacios entre líneas) conlleva mayor
dificultad que el menor interlineado, que puede ser de dos
o incluso del mínimo de un punto. En cambio, la composi
ción con un interlineado exagerado (de doce o incluso más
puntos) es predominantemente decorativa y su lectura fatiga
en exceso.
La disposición de los párrafos. Un texto bien reflexionado
presenta una articulación en párrafos, que deben hacerse
perceptibles. Y ya que empezamos a leer por la izquierda, los
distintos apartados deben marcarse también por el margen
del mismo lado, lo cual solo puede conseguirse con la sangría.
Esbozar una disposición por la ampliación del interlineado
superior a un apartado, en vez de utilizar la sangría adecuada,
no resulta únicamente deficiente en cuanto al ritmo, sino
que también tiene una apariencia poco clara y excesivamente
evidente. Una cesura demasiado fuerte conseguida con un
94
interlineado abundante rompe la lectura del mismo modo
que una pausa larga.
Un texto compuesto sin sangrado y cuya distribución en
párrafos se aprecia solo indirectamente a través de la línea
quebrada, esto es, por el espacio en blanco al final de la última
línea, no invita a la lectura porque el borde izquierdo, de gran
importancia, queda sin formar. Además, no es seguro que el
párrafo se cierre siempre con una línea incompleta. El blanco
de la sangría asegura la distinción pertinente y es el único
que puede conceder la pequeña pausa claramente perceptible
y mesurada que resulta aconsejable para la comodidad de la
lectura; el único, asimismo, que permite un ritmo pulcro
en las líneas y que puede aligerar el borde izquierdo, puesto
que un margen completamente rígido intimida al lector. Los
párrafos de este libro van sangrados con blancos.
Pero no solo puede sangrase la primera línea dejando que
las demás ocupen todo el ancho (aunque ésta es la costumbre
en el caso de texto corrido), sino que existe la posibilidad de
dejar que la primera línea ocupe todo el ancho de la caja y
sangrar el resto con un espacio medio (lo cual suele resultar
adecuado para las enumeraciones).
Los márgenes. Los márgenes de menos de 10 mm de ancho
no solo dificultan la lectura, sino que son absolutamente
condenables desde el punto de vista técnico, ya que los errores
de plegado y corte, a menudo inevitables, resultan tanto más
evidentes cuanto más pequeños son aquéllos. Por si fuera
poco, los márgenes excesivamente escasos pueden encarecer
la edición, ya que a veces requieren un papel de formato
mayor.
95
C6m fcljoeneg ljm M tyith e eit feetmerOeljpr
tone oan emteviouxvé gtyetyeetm JHelujpne/
eñuantmrn: afcoemfte eñ ¿ijrüacljtetjá^aec
uoett gljecomen fpnDe.eñ can tjarer alce taon
Detliheeit monte ranché eñ fepten Diefpgcüae
enbeDieuenljebben 6nDe ea nu npetorigc ujc
Den walfdje g^ettanflatmr m Duptfcije/enDe
mer fcljoon¿ perfonagrcnenDefiguerenna Den
epfctj Dermatenen oernett 6nDe me falíe mee
oele meeranOeretú rn e boechen oinDentecoo
petec plaet$m ijietonDei: gl)e(ct)ieum
96
La colocación del bloque de texto en el papel
W IR S IN D U M G EZO G EN
H A N S U N D V E R E N A W IT Z
99
London’s
Country
EastAnglian Holiday
Eut Anflíi, dmM fr» ihc rm af Enfknd by (he rsBcyi of
ti* Mfdkad (imt of Ouk, Nene and Wcfand, luí m m d
be. Miny a rmer wxt »«h sorprm tbe *iW hesito oí tbe
The film L cmJ m í Country wq designed to thow ÜKi«eedbyth« teth SufMktentad, w M oftí»
how mudi rcally attractive countryiide and what a
wealüi of interesring and historie places there are
to be visited, aU within a sl»ort joumey frarn any
poim m tbe whote of the wjde uHian área kiwwn,
forwant ofanwre precise title, a* OreaterLcoáo¡n.
The film£*a íhMtj n»y prrfupt tuve sude jo*
IOO
A la izquierda, una octavilla impresa. El ejemplo de la derecha solo pretende
mostrar lo incómodo que resulta el objeto inferior, alejado.
i
H
d
PREVI EW
<
0
MARC H 23, 4 - 7 P. M.
0
u
1
1L
M ARCH 2 4 - A P R I L Í S /S »
<y£0)C4$Z'¿Í4V
Rose Fried Gallery
40 East 68th Street
N e w Y o rk 2 1
OLD
&
RARE
BOO KS
O FFERED
PO R
SA LE
BY
A .L .V A N G EN D T
B LA RICU M
NETHERLANDS
M D CCCC LIX
104
O a í íft
+ tiasi %etd)ení)udS) +
Soeídíje# Siete Sícten
Son §eídfjen unS ©ínnÉífóem
entifjáít
105
PRELU D E
TO
PLEN TY
T H E economista the humanitarian, and even
some politidans, estímate the goodness of the
times by the records of unemployment figures;
Dictators think in terms of an increasing birth-
rate, onwhich depends their grandiose plans for
increasing the death-rate. There are, besides,
those for whom the world’s tell-tale pulse is the
coramodity market statistics or the heavy-goods
production index. But wages and salaries and
dividends are not ends in themselves; they are a
prelude to the plenty they can buy. Therefore,
i
106
Menú de Charles Mayo, Londres, impreso en amarillo y gris.
107
L a coloración del papel
109
La tipografía policroma
no
Hay que tener en cuenta que, cuanto más intenso es el color,
con más cuidado hay que trabajarlo. Las grandes cantidades
no son siempre bellas, sino que a menudo resultan horrendas;
son escandalosas, desobedientes y producen una resistencia
que perjudica al emisor del impreso. Los tonos quebrados
como el rojo óxido, el verde oliva y el gris azulado suelen ser
más correctos que el bermellón, el verde intenso o el azul
eléctrico. También en la aplicación de los colores existe algo
parecido a los buenos modales.
El negro resulta correcto en todos los tonos de papel. Pero
no puede decirse lo mismo de los colores. Sobre papel blanco,
los colores no pueden ser correctos en ningún caso, pero
existen distintos tipos de matices para el blanco: el blanco
alto (un tono repugnante e hiriente que actualmente goza
de un gran uso), el blanco nieve, el blanco florido, el blanco
lirios, el blanco narciso, el blanquecino, etc. A cada uno de
estos tonos corresponde otro de color que permite encontrar
la armonía con el tono del papel. Y todavía es más válida esta
indicación cuando el papel no es exactamente blanco, sino un
tanto coloreado: amarillento, azulado, de un tono violeta o
el blanco habitual. Solo un sentido del color educado permi
te hallar el matiz conveniente. Seguro que esta llamada al
tipógrafo le hace buscar una combinación armónica.
Todavía es más difícil encontrar un segundo color que
quede bien con el negro y con el primero, y sintetizar estos
conocimientos tan complicados en pocas palabras es casi
imposible. Las recetas en este sentido, por muy científicas
que parezcan, no sirven para nada.
Los colores elementales puros y duros, los favoritos de
los aprendices, hacen que un impreso quede repugnante y
espantoso, sobre todo si llena toda una superficie. Y si son
más llamativos es porque su visión nos asusta; para una vista
avezada, sin embargo, empieza a molestar su importunidad
chillona y, en consecuencia, defectuosa. Los colores no que
brados deben emplearse en cantidades muy pequeñas cuando
deban producir un resultado agradable.
En síntesis, la buena tipografía puede potenciarse con un
segundo color, pero éste nunca mejorará una mala tipografía.
112
Los formatos normalizados no siempre son útiles
Octavo
Octavo
Cuarto Cuarto
IJ3
La iniciativa más reciente en este sentido, que surgió en
Alemania en 1923, es la que se conoce como fo rm a to s DIN , y
que en Suiza se llamó, por desgracia, fo rm a to s norm ales. En
ella, se tomó como punto de partida un pliego de un metro
cuadrado de superficie (1.189 x 841 mm) s° l ° P ° r q u e el peso
de un papel se nombra en relación con un pliego de estas
características. Con los varios doblados de este pliego se
obtienen los famosos formatos A4 (pliego de cartas, 210 x 297
mm), A5 (prospecto, 148 x 210 mm) y A6 (postal, 148 x 105
mm). E l que el formato A 4 sea bastante adecuado para las
cartas es una pura casualidad, porque los normalizadores
del papel no partieron de las aplicaciones requeridas, sino de
consideraciones abstractas y preconcebidas (el peso del pliego
en bruto es la medida del peso).
E l formato de carta, A 4, resulta bastante útil y no es nece
sariamente horrible. Su mitad, el formato vertical A5, produce
un efecto característico y es que parece considerablemente
más burdo que el formato A 4; una razón probable para esto es
que nos resulta más sencillo dominar con la vista un formato
pequeño, sobre todo en un prospecto o en catálogos con las
páginas abiertas. Y aquí no estamos hablando únicamente de
la distinción general entre formatos verticales y apaisados.
M ientras que una carta está frente a nosotros, un libro lo
solemos coger con las manos. Esto es prueba suficiente de que
el formato A5 es demasiado ancho, y por esto se inclina el
margen externo del papel: no podemos sujetar la superficie
de una doble página. Eso, que puede apreciarse incluso en un
prospecto de cuatro páginas, resulta mucho más patente en un
folleto. Pero el formato A5 no impone únicamente dificultades
IJ4
de manejo, sino que, además, las líneas deben alargarse mucho
más de lo que debieran, y con ello se dificulta la lectura.
Con todo, si nos referimos a un periódico compuesto en un
formato A 4 , debemos modificar estas aseveraciones. Por lo
general, el ancho de las cajas es perfectamente correcto, y el
que se componga la página en dos columnas alarga el formato.
Así, el A 4 no produce un efecto tan amorfo y su proporción
no es tan poco clara como el burdo A5, que carece de toda
elegancia.
La elegancia y la manejabilidad, junto con una tipografía
cuidada, discreta, poco confusa y legible, aportan una como
didad considerable y característica de un objeto moderno bien
realizado. Si deseamos que nuestros impresos sean confortables
en este sentido, debemos evitar el formato A5 para prospectos
y catálogos, y también para libros.
El formato que molesta es el de 14 x 21 cm, que substituye
al de 14,8 x 21 cm. Este último tiene una proporción en octavo
de 2:3, se sujeta bien con las manos, permite un ancho de línea
agradable y tiene la misma altura que el formato A5. Prueben
ustedes mismos a comparar muestras de ambos tamaños.
La normalización de los formatos tenía como objetivo
suprimir la diferencia entre éstos, pero no lo ha conseguido.
Los formatos anteriores a esa época siguen existiendo y, en vez
de reducir su variedad, ésta se ha ampliado. Además, resulta
significativo que la normalización alemana se adoptase solo en
los países europeos, entre ellos Suiza y Suecia. Por el contrario,
en Dinamarca, Austria, Italia, Francia, España, Gran Bretaña
y en todos los países trasatlánticos, no se aceptó o se utilizó
muy poco.
115
Ciertamente, la normalización del papel comercial era un
objetivo deseable, y hubiese sido digno de alabanza que sus
intentos se limitasen a esto. El error radicaba en pretender que
se aplicase a todos los impresos. Esta empresa, por su carácter
generalizado, suele desterrar a todos los legos inexpertos y
rechaza de raíz cualquier crítica, sobre todo en Suiza, debido
a la fuerza que se le imprimió con un nombre engañoso y
totalmente injustificado: los formatos normales.
Pero, en la actualidad, la norma casi absoluta que se aplicó,
por lo menos en Alemania y en Suiza para el papel de cartas
en formato A 4 , ¿es la mejor solución imaginable? N o. Si
alguien recibe cartas de estos dos países y de ningún otro
puede defender la opinión de que estos formatos se siguen
definitivamente en todos los lugares, pero una parte predo
minante del mundo ni siquiera se plantea adoptar el formato
A 4 para el papel de cartas. Lo s ingleses y los americanos
emplean casi sin excepción la proporción en cuarto, o con
otras palabras, la proporción 3:4. Por ello, las cartas alemanas
en A 4 sobresalen en los archivadores de otros países y son
una fuente de descontento. ¿A ustedes mismos no les resulta
el formato A4 con frecuencia demasiado alto o cuanto menos
demasiado grande? Por favor, intenten lo siguiente: tomen
dos hojas de papel A 4 sin escribir, recorten en una un trozo
que tenga 17 mm de alto, con lo que tendrán el formato 21 x
28 cm (proporción 3:4); entonces, comparen y observen cuál
de los dos formatos les gusta más.
El formato A 4 tiene un aspecto antipático y, precisamente
por esta razón, no resulta adecuado para las cartas personales,
ni entre hombres ni mucho menos entre mujeres. El formato
116
21 x 28 cm es más afable como carta comercial y también
mejor que el A 4 en la correspondencia privada. De hecho,
coincide casi totalmente con los formatos de carta ingleses y
americanos, puede enviarse junto con cartas en formato A4
(tiene el mismo ancho) y se corta del pliego de 43 x 61 cm sin
pérdidas palpables.
Por otro lado, es frecuente que acompañen cartas a los pros
pectos, en cuyo caso resulta deseable una relación perceptible
entre los formatos. Con ello, el efecto es más eficiente que el
que producen dos tamaños completamente distintos. En este
sentido, si se emplea el tamaño 14 x 21 cm para prospectos
y catálogos y, para las cartas se utilizan medidas el doble de
grandes, 21 x 28 cm, se obtiene la igualdad deseada para los
formatos con los prospectos y las cartas dobladas por la mitad.
E l formato de las cartas de 21 x 28 cm tiene las siguientes
ventajas:
1. Es el doble exacto del formato nuevo del prospecto de
14 x 21 cm.
2. En conjunto, su aspecto es mejor y sus proporciones más
agradables que el formato A 4, demasiado alto.
3. Es muy parecido a los tamaños de carta ingleses y ame
ricanos en forma y extensión.
4. Es 17 mm menor, pero igual de ancho que el formato
a 4.
5. También es adecuado para los archivadores de los países
que miden en yardas, para los que el formato A 4 resulta
demasiado alto y, en consecuencia, sobresale de sus límites.
En el resto, el formato 21 x 28 cm es tan correcto como el A4,
puesto que aquél tiene el mismo ancho que éste.
117
El formato de folleto en A5 resulta demasiado ancho para
sujetarlo en las manos, carece de toda elegancia y es efectiva
mente desagradable; por su parte, el formato A 4 no es ni
bueno ni el único posible como formato de carta. En cambio,
los formatos 14 x 21 cm y 21 x 28 cm son mucho más bellos y
útiles. Con ellos, volveríamos a las antiguas proporciones: un
paso atrás que, en realidad, significa un avance.
A lguien perteneciente al círculo de los normalizadores
escribió un ensayo que apareció en una revista especializada:
«¡D ebe asumirse que tengo razón!» Ante esto, me siento
movido a responder que la vasta experiencia de toda una vida
me dicta que la comunicación con varios países europeos
es algo normal. N o soy un teórico, sino un práctico, y no
estoy dispuesto a contentarme con formatos arbitrarios e
imaginarios a los que niego la razón y la utilidad. Y deseo
profundamente que los pensamientos que he expresado sobre
la normalización de los formatos del papel abran una buena
brecha en ellos.
Pierre Delachaux
Exlibris compuesto
Cartas mecanografiadas y copias
120
3<m / ^ a f e l / TDettfieinalIee j ) ?
H e r r n L e b e r e c h t Fro h
Neudorfferstrafíe 4
Nürnberg 16. April 1959
Sehr g e e h r t e r Herr,
auch g e t i p p t e B r i e f e u n d A u f s á t z e s o l l e n deut-
lic h u n d unmifiverstándlich g e formt sein. Darum
mufi au c h die S t e n o t y p i s t i n die t y p o g r a p h i s c h e n
H a u p t r e g e l n b e folgen. Ein i g e S c h r e i b r e g e l n der
Handelsschulen sind falsch.
W e i l ein Schlufipunkt a m Ende ei ner v o l l e n und
z ug l e i c h l e t z t e n Zeil e u n k l a r mac ht , ob a uf der
n e u e n Sei te ein n e u e r A bsat z be gin nt, m ü s s e n ali e
Absátze e i n g e z o g e n werde n. Der R a u m v o n 3 oder
5 B u c h s t a b e n g e n ü g t v olla uf.
Z w i s c h e n den A b s á t z e n da rf ei n grofíerer Zwi-
s c h e n r a u m gem a c h t wer den . Er ist abe r e n tbe hrlich,
w e n n m a n Ein z ü g e macht.
Sperrungen in der A d r e s s e v e r d e r b e n das Aus-
s ehen des B r i efes ebenso w i e die sin n l o s e Un ter-
s t r e i c h u n g des O r t s n a m e n s . B eide s so ll te unter -
l a ssen werd en.
Der grofíe B u c h s t a b e h i n t e r d e m K o m m a der An-
rede w i d e r s p r i c h t der R e c h t s c h r e i b u n g .
F r e u n d l i c h e Grüfie!
c(vÍcLt
Herrn Lebereclit Froh. Herrn Leberecht Froh
Neudorfferstrafie 4 Neudorfferstrafie 4
Nürnberg
Nürnberg
I 2
Neudorfferstrafie 4
Nürnberg
Bñro Yiktoria B Ü R O V IK T O R IA
München München
Mariahilfstrasse 9. Mariahilfstrafie 9
Georg Knauer
Molkerei und Káserei
Oberstaufen
Drucksache. Drucksache
Einschreiben. Einschreiben
Nachnahme: Nachnahme
Drucksache Drucksache
pímpiniiiiffigFt'- Q’ememrmfjiget
PíPEin YJeteín
jplanegg ]0(«ticgg
Eriedigt Eriedigt
A la izquierda, un sello de goma con una apariencia muy desagradable;
a la derecha, la misma secuencia de palabras con una forma buena y
correcta, sin espaciado.
12$
JanTschichold
Wettstein-Allee 115
Basel
126