LA ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LA CULTURA INCA
INTRODUCCIÓN
Durante el periodo de tiempo en el cual la cultura incaica significó una hegemonía entre las
civilizaciones del nuevo mundo, esta ocupó una organización política y social particular. La
gran extensión del Tahuantinsuyo conllevó una gran cantidad de representantes y diferentes
estamentos que optimizarían la organización laboral y gubernamental. Previo a la extensión
del territorio incaico, susodicha cultura era un conjunto de macro etnias, cada una de ellas
representadas por un Hatun Curaca. Posteriormente, para consolidar la cultura de las macro
etnias ya mencionadas, estas unificaron el poderío en un solo representante: El Sapan Inca,
formándose así el inicio de la cultura incaica. Teniendo en cuenta lo anteriormente
mencionado, ¿lo que conocemos a través de las crónicas acerca del Tahuantinsuyo bastará
para poder determinar la verdadera organización política y social que esta conservaba?
LA ÉLITE
Como se mencionó anteriormente, antes de la formación del Tahuantinsuyo, existían
numerosas macro etnias, cada una con un representante conocido como Hatun Curaca
(Grandes Señores). Estos eran la máxima autoridad y gobernaban sobre varios curacazgos,
quienes poseían rangos de poder, algunos muy limitados. Aquellas macro etnias se unificaron
y formaron la cultura Inca, aceptando a uno de los Hatun Curaca como el preeminente, el
cual es denominado Sapan Inca. Pese a ello, inicialmente el Inca parecía poseer la autoridad
de un Hatun Curaca, pero su poder fue incrementando a medida de la expansión del
territorio.
Dentro de la élite se encontraba el inca, quién era la máxima autoridad, pero surgen dudas
respecto a la forma de gobierno que este poseía. En numerosas crónicas dan a entender que la
organización social de los incas poseía dualidad. No se sabe a ciencia cierta, pero se sospecha
que existía un correinado, es decir, era una civilización con dos representantes. María
Rostworowski de Diez Canseco menciona en su crónica la existencia del correinado en los
hijos del Inca Pachacuti. Se suele mencionar que este fue un gobierno provisional, pues otras
crónicas mencionan que el heredero del poder fue el Inca Tupac Yupanqui. Ello explicaría
porqué el Inca Huayna Cápac dejó a dos de sus hijos como candidatos a ser Incas. Según
historiadores estos sucesores fueron Ninan Cuyochi y Guáscar, pero ambos eran indignos
según un ritual tradicional. Al fallecer Huayna Cápac, los sacerdotes presentan a Atahualpa
como posible candidato y comienza el conflicto entre Huáscar y Atahualpa. La primera
guerra la perdió Atahualpa y fue tomado como prisionero. Las crónicas mencionan que los
dioses lo transformaron en serpiente y logró escapar, a partir de allí no perdió las demás
guerrillas. Aquí se presentó otra de las características del Inca, pues era considerado hijo del
dios Inti, por lo que contaba con el apoyo de los dioses y no podía perder una guerra. Es por
ello por lo que Atahualpa fue considerado como Inca, pues los dioses lo apoyaban. Ello
explica por qué Atahualpa es considerado por algunos cronistas como “usurpador”, mientras
que consideran a Huáscar como el verdadero heredero al trono. El Inca, además, es
mencionado como aquel que brinda el maíz, puesto que en los mitos él fue quien empezó su
agricultura por orden del dios Sol. El poder del inca era tal que no se le permitía desplazarse
sin ser llevado por sus cargadores. Se rumorea que el inca, al ser hijo del dios Inti, podía
causar terremotos u otro tipo de fenómeno al poner en contacto su pie con la tierra. Dentro de
la élite se encontraban, además, los panacas, elegidos por el inca, quienes tenían mayor
importancia los del último inca y eran olvidados los panacas de incas más antiguos. También
se encontraban los ayllus “custodios”, aquellos que se encargaban del cuidado de la ciudad y
del inca.
LOS SEÑORES
Esta cultura se caracterizaba por conquistar y expandir su territorio, pero ¿cómo se
aseguraban de que no surja una rebelión por parte de los pueblos conquistados? Cada macro
etnia conquistada tenía el deber de enviar a un señor a la capital, para que este sirviera de
rehén en caso ocurra dicha rebelión. Los señores de las macro etnias gobernaban 1000
unidades domesticas y he aquí donde nos reencontraremos con el problema de la dualidad en
el mando. Las crónicas mencionan que cada etnia se dividía en dos mitades: Hanan y hurin, o
ichaq y allauca (izquierda-derecha), donde cada mitad poseía su representante. Cabe resaltar
que una de estas dos autoridades poseía más poder que el otro, pero se encontraban en el
mismo rango social. La dualidad en el mando se vuelve más compleja al saber que cada
representante tenía un cacique “subalterno”, quien lo representaría en caso sea necesario. Este
era conocido como yanapaq (ayudador o compañero). Algunos cronistas sospechan que la
dualidad en el mando era propia de algunas macro etnias preincas, mas posiblemente los
incas extendieron esta forma de gobierno mediante un mandato para una mejor jurisdicción
de sus tierras. Ejemplos de esta dualidad se tiene en el gobierno de los collaguas, quienes se
dividían en Yanqui Collagua de Hanansaya y de Hurinsaya.
LOS CURACAS
En un rango inferior contamos con los curacas, distinguiendo dos tipos: eventuales y yana. El
inca solía recorrer su territorio y nombraba a ciertas personas para cumplir determinada
función, convirtiéndolo en un curaca eventual. Una de estas funciones era la de supervisar
una aldea o un territorio. Son conocidos como eventuales ya que el inca podía quitarles ese
rango por infidelidad ante él. Por ejemplo, tenemos el caso de Pedro Atasco, quien afirma que
su padre fue nombrado curaca de un pueblo cercano al Cusco por el Inca Tupac Yupanqui,
pero su poder se le fue revocado, pues ante el sol y la luna él no merecía ese puesto.
Los curacas yana son aquellos que en un principio servían al inca. Los yana eran de la
servidumbre del inca, tema que se tomará posteriormente, pero podían ser nombrados por su
fidelidad y como premiación con el cargo de curaca. A diferencia de los curacas eventuales,
estos vivían con el propósito de servir las órdenes del inca sin objeción alguna, lo que le
resultaba favorable al inca y causaba temor en los curacas eventuales a ser reemplazados,
obligándolos a cumplir con sus funciones.
Los curacas poseían una Tiana, que era un asiento que posiblemente utilizaban en ceremonias
de importancia. Al igual que el Inca poseían andas y eran llevados por cargadores. El número
de cargadores que tenían dependía del poder que poseía. También tenían a su disposición
Tabernas, quienes eran portadores de bebidas y, cuando el curaca bajaba de su anda, las
Tabernas tenían que ofrecer bebidas al pueblo donde se encontrasen. A más poder del curaca
habría más bebidas que pudiesen ofrecer.
Las macro etnias poseían a un curaca que supervisaba el correcto intercambio de los bienes, y
se encargaban del sostenimiento de los niños y de los viejos, pues no podían prestar los
servicios que prestaban en su juventud. Hay que resaltar que el inca tenía contacto con al
menos un curaca de cada etnia, posiblemente porque se le consideraba al curaca como un
mediador con los dioses. Este contacto que poseía el inca con el curaca permitía realizar un
principio de “redistribución”. Para ejemplificar lo mencionado, si un pueblo realizaba textiles
de buena calidad, estos textiles eran dados al inca, quien se lo repartía a un curaca de una
etnia y el curaca tendría el deber de redistribuirlos a la población de su encargo. Como
curiosidad se puede resaltar que la autoridad de los curacas no fue entendida correctamente
por los españoles. En un principio fueron nombrados como “caciques”, título que también se
le fue atribuido al Inca por los españoles, dando a entender que no diferenciaron al título de
Inca con el de curaca. El Inca fue pobremente entendido, pues posteriormente se le denominó
como “El Cuzco” o “Cuzco Viejo”.
LOS ADMINISTRADORES
En un rango inferior se contaban con los administradores. El inca, al tener un extenso
territorio, debía de disponer funcionarios que manejaran los negocios internos del
Tahuantinsuyo. Los administradores poseían diversas funciones, entre ellas se encargaban de
controlar los ingresos, planificar la fuerza de trabajo de los curacas, ordenaban
construcciones, etc. Cada administrador tenía diferentes funciones y uno de los
administradores más conocidos es el quipucamayoc, quienes se encargaban de las
contabilizaciones dentro del territorio. La cultura inca sobresalía por ser trabajadora. Al Inca
no le convenía tener un pueblo sin trabajo, pues desfavorecería la economía. A mayor número
de la población había más trabajadores disponibles, es por ello por lo que había un
administrador que recorría el territorio incaico buscando a los jóvenes solteros y los reunía
para realizar el matrimonio en presencia del administrador.
LOS SACERDOTES, HECHICEROS Y ADIVINOS
Un rango importante lo presentan los sacerdotes, hechiceros y adivinos. De los sacerdotes no
se cuenta con mucha información, pues ante los españoles no aceptaron sus cultos y
destruyeron sus huacas y creencias. Los sacerdotes fueron llamados por los españoles como
“brujos”. Cobo afirma que los sacerdotes fueron cambiando, pues no siempre fueron igual.
En tiempos del Inca Viracocha, los sacerdotes realizaron rebeliones y motines, por lo que el
inca les despojó de su poder y se realizó un cambio religioso: El dios preeminente sería el
dios Sol. Según Guamán Poma, los antiguos sacerdotes fueron condenados a muerte por el
noveno inca, quien también nombraría nuevos pontífices.
En la cultura había una afición por los oráculos, pues ellos podían predecir el futuro. Es por
ello por lo que, antes de ejecutar ordenes, siempre se consultaba al callpa, quién extraía el
corazón de un camélido, pues este le ayudaba a leer el futuro. Existían otros tipos de
sacerdotes, como los ayatapuc, quienes se comunicaban con los muertos y los hamurpa,
quienes miraban las vísceras de animales sacrificados. También se encontraban los yañca,
quienes se encargaban de mirar la sombra del sol sobre una pared, lo cual les ayudaba a
determinar el tiempo perfecto para celebrar las fiestas. Los aucachic eran como una especie
de confesores y los socyac podían predecir el futuro utilizando solamente granos de maíz.
Como se puede observar, había una gran variedad de puestos en el sacerdocio, por lo que
había diversas formas de entrar en aquellos puestos. Uno de ellos era de manera hereditaria,
mas resulta, como dato curioso, que aquella persona que le ocurriera un acontecimiento,
como que le caiga un rayo, y sobreviviera, esta persona se convertía automáticamente en
sacerdote, pues estaba “en el cuidado de los dioses”.
LOS MERCADERES Y LOS ORFÉBRES/ARTESANOS
Los mercaderes ocupaban un rango importante en el Tahuantinsuyo, pues se encargaban del
trueque, y por ello de la economía de la cultura. Otro rango es el de los tratantes norteños y
chinchanos. Los tratantes chinchanos llevaban cobre para intercambiarlo con mullu
(Spondylus), pues era la ofrenda favorita de las huacas, mientras que los norteños se
encargaban del trueque de pescado, ropa de lana, frijoles, etc.
Los artesanos, a diferencia de otros puestos, podían trabajar en su propio beneficio, es decir,
no estaban obligados a la mita guerrera o agraria – no tenían un trabajo obligatorio ante el
inca- por lo que se les permitía trocar -intercambiar- su producción era realizada por
beneficio propio.
LOS HATUN RUNA
Los hatun runa eran muy importantes dentro de la jerarquía, puesto que eran la clase
trabajadora y la mayoría de ellos eran campesinos. El término hatun runa significa “hombres
fuertes” y de entre ellos se escogía a los soldados, yana y mitmaq. Puesto que la economía era
muy importante para el conjunto de macro etnias, era muy importante reconocer la capacidad
de cada hombre de poder realizar trabajo. He aquí donde nos encontramos con una
curiosidad: Los incas no conocían el término edad. Ellos se clasificaban según sus ciclos
biológicos, es decir, de acuerdo con la capacidad de contribuir del hombre al trabajo. Es por
ello por lo que, para ellos, la edad más importante era entre los 25 a 50 años, pues es la edad
en la que el hombre tiene mayor potencial. Dentro de este rango de edad se encontraban los
auca camayoc (guerreros), mitmaq y yana. En su contraparte femenino se encontraban las
auca camayoc uarmi (mujeres de los guerreros). Los hombres que poseían un rango mayor de
edad se encargaban de recolectar leña o paja y las mujeres tejían, podían ser despenseras o
cocineras. Si poseían un rango de edad muy elevado eran cuidados por el curaca y, si ellos
deseaban, se les permitía cuidar a algún animalejo. Aquellos que eran enanos, mancos o cojos
se casaban entre ellos solamente para aumentar la población, los niños de 12 a 18 años
cazaban pajarillos y los más pequeños tenían la labor de ayudar a sus padres y cuidar a sus
hermanos. La edad en la que ellos poseían mayor trabajo era cuando ellos contraían
matrimonio.
PESCADORES
En un rango menor se encontraban los pescadores, quienes vivían en grupos, posiblemente
para el trueque de sus pescas, y realizaban trueque con la población de los pueblos. Ellos no
tenían permitido tener cosechas y vivían cerca al lago o mar.
LOS MITMAQ
Los mitmaq eran designados por el inca para alejarse de sus pueblos, junto con sus familias y
costumbres, a un pueblo a realizar una función determinada. Ellos tuvieron un origen preinca
y, a finales del imperio, fueron utilizados por el Inca para realizar funciones importantes. En
un rango inferior se encontraban los yana. Como se mencionó anteriormente ellos eran la
“servidumbre” del inca. Algunas crónicas mencionan que un Orejón intentó rebelarse y la
Coya le sugirió al inca convertirlo en un yana, posiblemente este haya sido su origen. No se
cuenta con mucha información de los yana, mas se conoce que podían ser premiados por su
fidelidad ante el inca convirtiéndolos en los curacas anteriormente mencionados: los “curacas
yana”. Los cronistas dan a entender a los yana como “esclavos”, pero algunos estudios se
inclinan con la idea de que los yana eran “ayudadores”, pues yana proviene del término
yanapaq (ayudar). Los cronistas señalaban que el principio de reciprocidad no se aplicaba
con ellos, pues se les menospreciaba, pero visto desde otro punto de vista, se les otorgaba “un
gran honor” al servir a un inca o un curaca -incluso tenía la oportunidad de volverse curaca.
LAS YANACONA
La contraparte femenina de los yana era la mamacona, quienes se encargaban de la
fabricación de textiles y de bebidas. Anteriormente se realizó la pregunta cómo los incas se
aseguraban de que los pueblos conquistados no se rebelarían, otro método que ellos usaban
era la de ofrecer, por reciprocidad a una mamacona como esposa del hatun curaca de una
macro etnia. Ellas eran llevadas al aclla huasi y una de ellas sería elegida para ser la esposa
del inca.
LOS PIÑAS
Finalmente, en el último escalón de la jerarquía encontramos a los piñas. No se cuenta con
mucha información de ellos pues, no aparecen en muchas crónicas, pero son mencionados en
diccionarios de runa simi. Ellos, básicamente, eran los prisioneros de guerra, pero la
información es escaza por la limitada cantidad de piñas que existieron.
CONCLUSIÓN
En síntesis, se puede resaltar que existió una jerarquía estamental como organización política
de la cultura incaica, teniendo como máxima autoridad al Inca, una autoridad absolutista y
tirana que dominaba a macro etnias conquistadas y del cual se tiene dudas acerca de un
posible correinado. La jerarquía, además, era extensa, pues el inca contaba con panacas y
ayllus custodios; contando el inca con curacas en cada poblado que se encargaba de una
redistribución y en un escalón más bajo, los sacerdotes y hechiceros. Se contaban con
mercaderes, artesanos y pescadores, quienes favorecían el truque – y la economía- en la
sociedad; y el rango social con mayor población, los hatun runa. Entre los rangos inferiores
en la jerarquía se contaban con los yana, posiblemente una especie de esclavos, las
mamacona y, en el escalón más bajo, a los piñas, prisioneros que demuestran la soberanía
militar que se tenía en la cultura. Pero como se ha demostrado a lo largo del texto, parte de la
historia demuestra que la jerarquía esta basada en presunciones de los cronistas, como al
entender el cargo de inca y curaca como cacique, dando a entender que la jerarquía incaica
fue entendida con cierto grado de incertidumbre. Además de ellos hay ciertas hipótesis, como
la existencia de un correinado y se cuenta con poca información de otros rangos dentro de la
sociedad, como el de los piñas. Lo mencionado nos permite inferir que se requiere un
profundo estudio acerca de la jerarquía en la sociedad incaica, pues la compleja jerarquía no
fue entendida correctamente por los cronistas. Es por ello por lo que las crónicas nos
permiten entender una jerarquía incaica muy cercana a la original, pero con influencia y
juicio de los escritores; lo que no permite entender a la perfección una jerarquía que
posiblemente era más compleja de la conocida.