Jimena Alejandra Domínguez Paredes
Shirley Ek Ciau
Guía de instrumentos geriátricos
La disminución de la natalidad, como el aumento en la esperanza de vida de la población
en nuestro país, han dado lugar, a un proceso de transición demográfica que conducirá a
un cambio de la pirámide poblacional. Un país es considerado en proceso de
envejecimiento cuando el 10% de su población es mayor de 60 años y envejecido cuando
ésta alcanza el 20%.
Se estima que en México existen 13, 935, 501 habitantes de 60 años y más, lo cual
representa el 11% de la población total mexicana. Ante este panorama, surge la necesidad
de crear políticas de salud que den respuesta a esta situación y que el personal de salud y
todos aquellos que estén a cargo de la atención de personas mayores estén preparados
para promover de manera efectiva un envejecimiento saludable en la población.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como, “el estado de completo
bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de enfermedad o
dolencia” (2015, 10).
El enfoque del modelo de envejecimiento saludable que se utiliza para referirse a un estado
positivo, libre de enfermedades y que distingue entre individuos saludables y no saludables;
Este modelo considera al envejecimiento saludable en un sentido amplio, basado en el
curso de la vida y en perspectivas funcionales de las personas.
el término bienestar se considera en el sentido más amplio y abarca cuestiones como
felicidad, satisfacción y plena realización; por lo que el concepto de envejecimiento
saludable implica un enfoque integral. Los enfoques que componen dicho marco son:
• Capacidad funcional: La capacidad funcional comprende los atributos relacionados
con la salud que permiten a una persona ser y hacer lo que es importante para ella.
• Capacidad intrínseca: es la combinación de un núcleo en él cual se encuentran
capacidades físicas, mentales y psicológicas que posee una persona, por ejemplo,
hábitos de salud o los cambios de la edad.
• Entorno: se caracteriza por factores ambientales y culturales que forman parte de la
vida del adulto, entre ellos se encuentra su hogar, la comunidad y la sociedad en
general. Esto va más allá de sus actitudes y valores que ellos dan. También su
entorno se basa en la accesibilidad de sus servicios y tecnología que funcionan
como factores facilitadores que satisfacen sus necesidades básicas, crear y
mantener relaciones con otras personas, aprender, toma de decisiones y contribuir
en conocimientos.
El envejecimiento saludable refleja la interacción permanente entre las personas y los
entornos, la cual se traduce en trayectorias de capacidad intrínseca y capacidad funcional.
Trayectorias de capacidad intrínseca es el funcionamiento que hace referencia a las
funciones de las estructuras corporales, las actividades y la participación, mismas que
detonan un aspecto positivo de la interacción entre una persona.
Las características de la capacidad intrínseca: la persona alcanza una capacidad física alta
y estable que mantiene su tiempo, esto quiere decir que la etapa de su vida vive los tiempos
de vida o de muerte. La persona alcanza una trayectoria que dependerá el nivel de
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conocimiento de la persona o de su persona. El último punto determina como continuar con
su vida a pesar de su discapacidad o de la muerte prematura.
La OMS con base en la Clasificación Internacional de Funcionamiento, Discapacidad y
Salud (CIF 2001, 27); define a la discapacidad como el equilibrio negativo entre las
capacidades de una persona y los requisitos de su entorno. Se desarrolla cuando existe
deficiencia en las funciones o en las estructuras corporales de una persona, que genera
limitaciones en las actividades que realiza y a la vez restringe su participación o crea
problemas para involucrarse al realizar una tarea.
La comunicación con la persona mayor se encarga de facilitar, instrumentos que integran
su comportamiento sobre el envejecimiento ya que están dirigidas sobre lineamientos de
una comunicación efectiva para tener una buena relación humana y que sus ideas sean
comprendidas.
Algunos lineamientos recomiendan para tener una comunicación con la persona mayor
como: tomarse el tiempo necesario, evitar distracciones auditivas y visuales, sentarse cerca
y de frente, hablar lento, claro y fuerte, utilizar palabras cortas y frases sencillas, tener a la
mano carteles o folletos fáciles de leer, estar preparado para ayudar a sentarse, pararse,
vestirse y desplazarse.
La comunicación es importante por las siguientes razones:
• Ante una comunicación afectiva, la persona mayor se siente entendida, reconocida
y se expresa con mayor facilidad.
• La interacción, el intercambio de información y la comprensión promueven confianza
en las personas.
• Se facilita la obtención de información fidedigna y completa.
• La actitud mental en el proceso de escuchar permite captar las expresiones verbales
y no verbales. Existe un elevado nivel de satisfacción con el servicio recibido.
En el momento de la aplicación de los instrumentos de evaluación, pueden presentarse
algunas situaciones emergentes. A continuación, se describen algunas y cómo actuar ente
ellas: Existen algunas creencias respecto al comportamiento de las personas frente a la
emergencia, no todas con fundamento. Por otra parte, se planifican los medios técnicos y
la organización formal.
Por lo tanto, es relevante saber cómo actuar ante una situación emergente cuando está el
profesional con la persona mayor. Accidente presenciado de la persona mayor.
• Observar la circunstancia en la que se ha producido el accidente en la persona
mayor.
• Determinar su respuesta espontánea a estímulos verbales/físicos.
• Preguntar por la presencia de dolor/limitación de movimiento.
• Detectar posibles lesiones para su enlace al sistema de emergencias. En caso de
crisis emocional de la persona mayor.
• Mantener la calma, usar un tono sereno y suave de voz.
• Escuchar activamente a la persona mayor.
• Evitar confrontaciones, dando tiempo para expresarse y recuperarse.
Jimena Alejandra Domínguez Paredes
Shirley Ek Ciau
• Ofrecer apoyo mediante la activación del sistema de salud.
La implementación de los principios de la evaluación geriátrica integral puede considerarse
una forma de materializar los conceptos de la atención integral y centrada en las personas
contribuyendo a mejorar la calidad de atención de la salud en la población de personas
mayores.