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Cuidado y Riego de la Menta

La menta requiere riegos constantes y abundantes debido a que necesita una tierra húmeda siempre. Los riegos deben ser muy frecuentes, de 4 a 5 veces por semana e incluso diarios en días calurosos. La menta que no recibe suficiente agua tiende a marchitarse rápidamente y crecer poco.
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Cuidado y Riego de la Menta

La menta requiere riegos constantes y abundantes debido a que necesita una tierra húmeda siempre. Los riegos deben ser muy frecuentes, de 4 a 5 veces por semana e incluso diarios en días calurosos. La menta que no recibe suficiente agua tiende a marchitarse rápidamente y crecer poco.
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MENTA

Riego
La menta es una especie que necesita de una tierra húmeda siempre, por lo
que exige que los riegos sean constantes y abundantes. Esto supone que la
tierra donde se encuentre sembrada deba ser expedita con el drenaje para evitar
encharcamientos que perjudiquen su salud.

Los riegos de la menta deben ser muy frecuentes, ubicándose en 4 o 5 la semana


y en días demasiado calurosos incluso llevarlos a uno diario. Lo más normal es
que la menta se tenga sembrada en macetas, por lo que en días de inverno es
posible resguardarla en el interior.

En ese caso los riegos tendrán que establecerse en función a la temperatura


interna y a la rapidez con que se evapore el agua. Por ejemplo, en espacios que
utilicen calefacción, los riegos podrían ir de 2 a 3 semanales.

Si además incluyes un sistema de acolchado, los riegos no tendrían que ser tan
frecuentes. Esto es provechoso sobre todo en plantas de menta sembradas en el
jardín.

La forma más fácil de suministrar el riego de la menta es con regadera, ya que


aporta la cantidad de agua correcta en la base de la planta que es justo el lugar
donde se necesita. Para una tierra de buen drenaje no existirán mayores
inconvenientes, aunque siempre es más favorable que la salida del agua sea
progresiva.

La menta que no obtiene suficiente cantidad de agua en su período de crecimiento


y desarrollo tiende a marchitarse con rapidez. Los síntomas los empezarás a
notar en las hojas que se verán con zonas marrones y con textura quebradiza.

También notarás que crece poco, siendo que se trata de una especie que es muy
invasiva, por lo que el mal desarrollo es síntoma inequívoco de que algo va mal.

Si te está ocurriendo, aplica un riego que sea suficiente para humedecer bien todo
el sustrato y después continúa con riegos frecuentes.

Drenaje
Una planta de menta con exceso de agua tendrá problemas para prosperar en
su crecimiento, ya que las raíces no serán capaces de enviar nutrientes.

Otro punto que es notorio es que se verá afectada por hongos, los cuales gustan
de zonas de mucha humedad para asentarse y crecer.

Estos, tarde o temprano, terminarán por matar a la planta. Toma en cuenta que la


menta es una de las plantas que crece con mayor rapidez y el riego forma parte de
este proceso.

Por lo tanto, debes tener bajo control el tamaño que crees que seas capaz de
trabajar con orden para evitar inconvenientes.

Si la tienes en maceta te tocará realizar trabajos de poda constantes para que no


se desborde y, sobre todo, se vea afectada en salud.

Cosecha y procesado:
Florece en verano y se cosecha cuando está a punto de florecer. Se puede
recolectar por segunda vez al comienzo del otoño. Las plantas se secan a la
sombra y en lugares bien ventilados y preservados de la humedad.
Hoja y sumidades la menta se seca, o naturalmente, a la sombra y en locales bien
ventilados, o artificialmente en secadores de aire forzado, cuya temperatura no
debe pasar los 35°C; en ambos casos, extendida en capas delgadas, sobre
arpilleras o bastidores, entre los que circula el aire. La planta entera puede
secarse en “haz” o a “grande”, según que los tallos tengas todos, o no, la misma
dirección.

Según su destino, puede separarse, o no, las hojas de los tallos; la separación a
partir de la planta seca da hojas partidas y menos apreciadas, por lo que las hojas
enteras se obtienen a partir de la planta verde, operación llamada “monda”, que se
efectúa manualmente.

Destilación: una vez realizado el corte, se dejan las plantas sobre el terreno, para
que se oreen parcialmente, durante uno o dos días según las condiciones de la
región y el estado higrométrico del aire; con ello se consigue que la humedad de la
menta se reduzca un 30% aproximadamente, evitándose un transporte inútil de
agua hasta la destilería. Debe tenerse cuidado que el material no se humedezca
con la lluvia, roció, etc., pues se ennegrece con facilidad, deteriorándose su
calidad y presentación. Debe evitarse el secado completo, ya que la menta se
vuelve quebradiza y al manipularla se pierde material con la consiguiente perdida
de rendimiento en esencia, siendo la calidad de esta inferior a la que se obtiene de
la planta oreada.

La destilación se hace por arrastre de vapor de agua y su duración depende del


grado de humedad de la planta.
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