I.E.P.
“SAN JERÓNIMO DE ESTRIDÓN” Computación e Informática
INICIAL-PRIMARIA-SECUNDARIA 5° GRADO - PRIMARIA
EL AMARU
Hubo un tiempo en que sobre la tierra se abatió una gran sequía. Y
como si todo estuviera condenado a desaparecer, no quedó ni rastro del
ichu que crece en los altos pajonales. Perecieron plantas y yerbas de
colineas y bajíos, y hasta los líquenes y musgos se entretejen en las piedras
se extinguieron bajo el sol implacable.
Los campos se cuarteabab de sed y en el lecho de antiguos ríos y
estanques se abrían grietas y extendían llanuras polvorientas. Las piedras
se caldeaban sin árboles que les dieran sombra, y, sobre la tierra parda, de
guijarros menudos y cortantes, silbaba el viento.
Aún la flor de qantu, la única que resiste y florece en la aridez y el estío,
sintió cómo se marchitaban sus pétalos, luego sus hojas y después cómo
iban consumiéndose sus raíces. De ella sólo permanecía una rana con un capullo intacto, que poco a poco
brotó entre unos tallos retorcidos.
Al abrirse en flor miró a lo lejos la montaña sagrada y resistiéndose a morir fue transformandu sus
pétalos en alas, su corola en pecho, las espinas de su tallo en plumas cordales y del estambre amarillo –
azul – rojo sobresalió la fina cabeza de un picaflor que agitándose se desprendió dificultosamente de la
planta, que atrás quedó calcinada.
Un breve instante revoloteó en el aire caliente y convirtiendo su debilidad en fuerza enrumbó hacia
lo alto en dirección a la cordillera. Llegó hasta el borde de la laguna de Wacracocha, que se incrusta en la
roca más dura, y la bordeó sin atreverse a beber, ni siquiera sobrevolar sus aguas que se extienden quietas
en un cuenco plateado.
Después de contemplar sus aguas insondables, voló hacía la cumbre del Waitapallana, el cerro más
alto entre una cadena de moles encrespadas, de hondos precipicios jamás alcanzados por el halcón, el
cóndor o el águila.
Casi exhausto, el picaflor se posó en su cima helada por el viento. Con el corazón sangrante y con
el aliente final que aún le quedaba, suplicó a la montañana.
- Padre Waitapallana, a ti te adoramos y a ti te pedimos, porque en tu entraña hemos sido
engendrados. ¡Escúchanos! ¡Por la tierra siente ternura! ¡Apiádate y sálvanos de la sequía!.
Dicho esto se desplomó y un haz de plumas quedó esparcido en la roca intocada, la cual se manchó
de rojo.
El Waitapallana sintió una profunda congoja que se unió a la aflicción que sentía de ver la tierra
estéril y devastada. Reconoció en el picaflor el perfume de la amada flor de qantu, que siempre florece
adornando su atuendo sagrado y engalando los días que dura su fiesta.
Tanto fue su dolor y tan hondos sus latidos que dos lágrimas de durísima roca resbalaron por sus
mejillas y, cayendo desde lo alto por sus hondos precipicios, llegaron hasya las aguas de Wacracocha que
se abrieron haciendo retumbar el universo.
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El estruendo, la congoja y las lágrimas del Waitapallana llegaron hasta el fondo del lago y
despertaron al podero Amaru, que duerme enroscado en las profundidades, a lo largo de la cordillera, y
cuya cabeza descansa en el lecho de la launa encantada.
Lentamente se desperezó. La tierra se movió con violencia. Caían los cerros envueltos en polvo.
Rodaban con atronador ruído las peñas.
El Amaru deslizó suavemente la cabeza, mientras se desenroscaba. Al principio sólo un leve
temblor se percibió en la superficie del lago, luego un bamboleo en las orillas translúcidas y pronto un oleaje
crecido que estremeció el granito, y se alzó después una turbulencia de espumas y aguas agitadas.
Por el centro del lago apareció el divino Amaru, serpiente alada con cabeza de llama y cola de pez,
de ojos cristalinos y de un fulgor transparente, de hocico rojizo y párpados perfectos, con dos breves alas
que se mueven a lo largo de su cuerpo.
Hundió y levantó la cabeza de lana blanca y bermeja que cubre su cuello, su frente y sus orejas, y
paseó su mirada inocente en un extraño encuentro entre el día de afuera y la noche de adentro.
Con sinuosos movimientos, se elevó en el aire ondulando estruendosamente su cuerpo inviolable.
El sol al verlo se turba, reverberan confusos sus rayos en el espacio infinito. El amarillo de su faz
inclemente se vuelve violeta – granate – negro. Su cabeza de fuego y sus ojos flameantes estallan en ira.
Y diez mil rubicundos guerreros, de mentones con barbas plateadas, ataviados en yelmos, corazas
y espuelas, cabalgando en corceles briosos, se lanzan a combatirlo.
El Amaru, al verlos venir, sale a su encuentro elevándose imponente. Moviendo la cola acomete con
empuje demoledor desorganizando los haces de fuego. Un remolino de espanto los envuelve cubriendo la
bóveda del cielo.
Una andanada de rayos, un estallido de escudos y lanzas que se quiebran se oye en los contornos.
Se observan fulgores y escuchan estrépitos. El Amaru ondula su cuerpo ágil en el viento.
¡La lucha es feroz e incierta!
Del hocico agitado del Amaru se desprende la niebla que se enreda en las cumbres de los cerros y
se deshila entre las peñas.
Del movimiento de sus alas se precipitan las lluvias que van cayendo gota a gota y luego en
torrentes.
De su cola de pez se desgaja el granizo en bolas redondas y transparentes que golpetean y
resbalan por las laderas.
Fuegos dorados y brillos de plata desprende su cuerpo ardoroso y del reflejo que deja nace el lento
arcoiris.
Así vuelve a correr el agua cuando la vida parece extinguida, cae la lluvia y alumbran los ojos de los
manantiales. Reverdece la yerba y son llenadas las quebradas, los arroyos y puquiales. Se suavizan las
praderas y se llenan los cauces de los ríos.
Nuestros antepasados piensan que en las escamas relumbrantes del Amaru están inscritos todos
los signos, los asuntos, los paisajes y presentidas todas las flores, el diminuto rocío y las cararatas
impetuosas; todas las letras, todos los números y todas las claves, las canastas llenas o vacías, como los
ataúdes lentos. En ellas están trazados todos los caminos, como erigidas y borradas todas las ciudades;
habitan todos los pálpitos y todos los desalientos. De allí nacen realidades y sueños.
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Glosario
Significado de palabras de origen quechua.
Ichu : Graminea que crece en manojos en las punas andinas y mide hasta 40 cm. Se usa
para alimentar al ganado y para cubrir los techos de las viviendas andinas.
Qantu o Cantuta : Flor roja en forma de campana invertida que los incas admiraban por su belleza.
Waitapallana : Cerro ubicado frente a Huancayo, permanece cubierto de nieve.
Puquial : Manantial o fuente de agua limpia.
Vocabulario
Subraya estas palabras en la lectura y aprende sus significados.
Pajonal : Terreno cubierto de paja o de ichu que existe en las punas.
Guijarros : Piedras pequeñas y redondeadas como las que se encuentran en las orillas de los ríos.
Estío : Verano. Es una época en que no existen lluvias.
Calcinado(a) : Quemado por el fuego y reducido a cenizas.
Exhausto : Muy debilitado y sin fuerzas para hacer algo.
Congoja : Pena o tristeza muy grande.
Atronador : Se dice de un ruido fuerte que da miedo.
Reflexiona y comenta
¿Qué ocurrió con el capullo de la flor qantu?
¿Hacia dónde se dirigió el picaflor? ¿Qué hizo?
¿Por qué el Waitapallana sintió una gran congoja?
¿Qué sucedió después de que el padre Waitapallana lloró de pena?
¿Qué hizo el poderoso Amaru?
¿Cómo volvió a aparecer nuevamente el agua?
Comentario personal
Has leído un mito de la época incaica. ¿Qué trata de explicar este mito?
¿En qué región del país suceden los hechos?
¿Qué divinidades andinas aparecen representadas?
¿Por qué crees que los incas adoraban al Sol, a los cerros y a la serpiente?