Las Múltiples Dimensiones de Pensar: Fernando Gabucio Cerezo
Las Múltiples Dimensiones de Pensar: Fernando Gabucio Cerezo
dimensiones de
pensar
Fernando Gabucio Cerezo
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Índice
Introducción............................................................................................... 5
Objetivos....................................................................................................... 8
Resumen....................................................................................................... 34
Actividades.................................................................................................. 35
Bibliografía................................................................................................. 36
© FUOC • PID_00141546 5 Las múltiples dimensiones de pensar
Introducción
Si nos preguntamos acerca de una obra escultórica que constituya una buena
representación de lo que significa pensar, es muy probable que estuviéramos
de acuerdo en que El Pensador, de Rodin, cumple los requisitos. De hecho,
es la imagen más frecuentemente reproducida en los manuales de psicología
del pensamiento. Otra imagen que también puede parecernos que ejemplifica
muy bien a una persona que está pensando es la de un jugador de ajedrez
enfrentado al tablero. En realidad, la imagen de un ajedrecista se parece mucho
a la de El pensador de Rodin. Detengámonos un momento a observar la obra
del escultor francés.
El pensamiento
"No existe una capacidad única y uniforme de pensamiento, sino una multitud de modos
diferentes en los que cosas específicas –observadas, recordadas, oídas o acerca de las cuales
se ha leído– evocan sugerencias o ideas pertenecientes a un problema o cuestión y que
hacen avanzar la mente hacia una conclusión justificable."
Al hacer eso, que pretende ofrecer un marco integrador para los siguientes
capítulos, señalaremos también un cierto perfil general de cómo tiende a en-
tenderse el pensamiento humano. Ello nos permitirá, a continuación, señalar
algunas de las dimensiones más descuidadas por la investigación psicológica
y apuntarlas como territorios poco explorados que requieren aún mucha in-
vestigación para que podamos ir completando nuestros mapas teóricos acerca
de todo lo que puede implicar, o aquello en lo que puede estar implicado, el
pensamiento humano. Trataremos asimismo de echar una ojeada a las lindes
del bosque y a lo que puede haber más allá.
© FUOC • PID_00141546 8 Las múltiples dimensiones de pensar
Objetivos
Con el estudio de este módulo, el estudiante debe ser capaz de hacer lo si-
guiente:
A John Dewey no le interesa el estudio del pensamiento en abstracto, propues- Lectura complementaria
to para cualquier interés y para ninguno en particular. Hemos dicho antes que
J. Dewey (1933/1989). Cómo
la obra de Dewey es la de un filósofo, psicólogo y pedagogo. Lo que él hace pensamos. Nueva exposición de
es una "nueva exposición de la relación entre pensamiento y proceso educati- la relación entre pensamiento y
proceso educativo. Barcelona:
vo". El fondo político de sus planteamientos consiste en contribuir a formar Paidós. En especial desde el
ciudadanos para una sociedad democrática. Eso quiere decir que deben ser capítulo 1 y hasta el capítulo
7.
ciudadanos con capacidad para contribuir a su sociedad, y con capacidad de
participación en los asuntos políticos, y cualquiera de esas dos cosas requiere
que posean criterio propio y, sobre todo, la capacidad de formarse ese criterio.
Por esa razón de fondo, y por otras muchas de orden psicológico y educativo,
la adquisición, desarrollo y uso de un pensamiento�reflexivo debe constituir
el principal objetivo de todo el sistema educativo. Quiere eso decir que la ex-
posición de Dewey no es una fría y aséptica explicación teórica de cómo fun-
ciona el pensamiento, sino una apasionada defensa y justificación del valor y
la necesidad de fomentar un cierto tipo de pensamiento.
Dewey es un pedagogo con afán de renovación, pero es también un psicólogo Acerca de la capacidad del
sobresaliente y, como tal, busca enraizar aquello que debe ser enseñado en pensamiento
cualidades o características básicas y naturales en el ser humano: "La auténtica libertad es inte-
lectual descansa en la capaci-
dad adiestrada del pensamien-
"[...] no podemos provocar la capacidad de pensar en ninguna criatura que no piense ya to, en la habilidad para ‘poner
espontáneamente, o, como solemos decir, ‘naturalmente'. No obstante, aun cuando no las cosas patas arriba', para mi-
podemos aprender ni enseñar a pensar, podemos aprender cómo pensar bien, sobre todo rar deliberadamente las cosas,
cómo adquirir el hábito general de reflexión." para juzgar si se tiene a mano
el volumen y calidad de evi-
J. Dewey (1933/1989). Cómo pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento y dencias necesarias para tomar
proceso educativo (p. 47). Barcelona: Paidós. una decisión, y, en caso nega-
tivo, saber cómo y dónde bus-
carlas."
Las características que él considera como "recursos innatos en la formación del J. Dewey (1933/1989). Cómo
pensamos. Nueva exposición de
pensamiento" son básicamente dos: la relación entre pensamiento y
proceso educativo (p. 90). Bar-
celona: Paidós.
• La curiosidad.
• Las "sugerencias".
Lo que llama "sugerencias" son simplemente ideas, pero expresado con ese ¿Como pensamos?
peculiar término para enfatizar su carácter espontáneo. Para Dewey no se tra-
"El pensamiento debe reservar-
ta de que podamos tener ideas. Se trata de que inevitablemente, de manera se para lo nuevo lo precario, lo
continua e irrefrenable, se nos ocurren cosas. En realidad, considera las "su- problemático [...]. Lo antiguo,
lo próximo, lo acostumbrado,
gerencias" como "el factor capital del pensamiento". Sistemáticamente, algo no es aquello a lo que atende-
mos, sino con lo que atende-
percibido sugiere algo no percibido, en el sentido de que hace pensar, hace mos; no nos suministra el ma-
que se nos ocurra algo. Se trata de una función por la que "una cosa significa terial de un problema, sino su
solución."
o indica otra": J. Dewey (1933/1989). Cómo
pensamos. Nueva exposición de
la relación entre pensamiento y
"[...] en consecuencia [...] se define el pensamiento como la operación en la que los hechos proceso educativo (p. 242). Bar-
presentes sugieren otros hechos (o verdades) de tal modo que induzcan a la creencia en lo que celona: Paidós.
se sugiere [...]."
"La inferencia tiene lugar a través de la sugerencia que surge de todo cuanto se ve y se
recuerda [...] sus características concretas dependen de la experiencia del sujeto, y ésta,
a su vez, del estado general de la cultura de la época. [...] –y– de las preferencias, deseos,
intereses e incluso del estado emotivo del sujeto."
Aquí es donde entra en juego el factor "orden". La mera sucesión de ideas es, Lectura complementaria
sin duda, pensamiento, pero no es pensamiento reflexivo. El pensamiento re-
W. James (1890/1989). Prin-
flexivo requiere, e impone, orden a esa sucesión de ideas. Dewey empezaba cipios de psicología (cap. 9: El
su libro distinguiendo el reflexivo de otros tipos de sentidos para el término curso del pensamiento). Mé-
xico: Fondo de Cultura Eco-
"pensamiento". El primero es el del pensamiento como "corriente de la con- nómica.
ciencia" que había definido William James: un flujo continuo de actividad
mental consciente, pero autónomo, carente de dirección, profundamente per-
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sonal, errático, algo que "nos lleva". Ejemplifiquemos ese flujo. James Joyce Ulises
había remedado ese tipo de "voz" como corriente del pensamiento en su no-
"El impacto más hondo y du-
vela "Ulises". Veamos un pequeño fragmento: radero de la lectura de Ulises,
pues, quizá sea hacer que nos
demos cuenta de que nuestra
"¿En qué piensan cuando oyen música? Manera de cazar serpientes de cascabel. La noche vida mental es, básicamente,
que Michael Gunn nos dio el palco. Afinando, eso es lo que más le gustaba al sha de Persia. un fluir de palabras, que a ve-
Le recuerda hogar dulce hogar. Se sonó la nariz también en una cortina. Costumbre de ces nos ruborizaría que que-
su país quizás. Eso es música también. No tan mal como suena. Trompeteo. Rebuznan dara al descubierto; no tanto
metales animales a través de trompetas levantadas. Contrabajos, inermes, tajos en los porque tenga algo que ‘no se
costados. Vientos madera vacas mugientes. El piano de media cola abierto cocodrilo la deba decir', cuanto porque, si
música tiene quijadas. Viento madera, woodwind como el nombre de Goodwin." se lo deja solo, marcha tonta-
mente a la deriva, en infantil
automatismo, en ‘juego de pa-
J. Joyce (1922/1979). Ulises (p. 440). Barcelona: Bruguera. labras'."
J. M. Valverde (1979). Prólo-
Frente a ese flujo libre, el pensamiento reflexivo debe ordenar secuencialmente go. En: J. Joyce (1922/1979),
Ulises (pp. 45-46). Barcelona:
las ideas, debe convertir la simple concatenación de ideas en relaciones de Bruguera.
consecuencia por las que unas ideas lleven a otras en un cierto orden.
Otra de las acepciones comunes de pensamiento, de la que Dewey se desmarca, La corriente del
es la que lo equipara, simplemente, a lo que no es percibido, a lo imaginado. pensamiento
La imaginación es anterior y más básica que el pensamiento reflexivo, pero es "Dado que la ‘corriente de
también más desordenada, y la reflexión debe conducir a alguna meta. pensamiento' es un giro expre-
sivo jamesiano elegantemente
expresado y que es algo que
se encuentra en los libros de
La tercera acepción rechazada es la que hace equivalente el pensamiento a la texto, ¿está realmente ahí pa-
creencia, entendida como una afirmación acerca de algún asunto ("Pienso que ra que cualquiera lo vea, en la
medida en que esté ‘sintoniza-
mañana lloverá", o cualquier otra): do' con la ‘realidad'?
Incluso James Joyce, que des-
cribió la famosa corriente de
"Lo que constituye el pensamiento reflexivo es el examen activo, persistente y cuidadoso pensamiento en sus escritos
de toda creencia o supuesta forma de conocimiento a la luz de los fundamentos que la tardíos, tuvo que luchar muy
sostienen y las conclusiones a las que tiende." duramente para crear una for-
ma de escritura que pudiera
J. Dewey (1933/1989). Cómo pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento y producir la impresión de se-
proceso educativo (p. 25). Barcelona: Paidós. mejante corriente. Pues, de
hecho, la corriente de pensa-
miento es una teoría del pen-
samiento y no una especie na-
Como puede suponerse, no se trata de que Dewey niegue la realidad psicoló- tural que se pueda observar."
gica del flujo de conciencia, ni de que menosprecie la imaginación (más bien J. Bruner (1997/1999). La edu-
cación, puerta de la cultura(p.
al contrario), ni siquiera de que considere que la actividad de pensar no está 126). Madrid: Visor.
al servicio del establecimiento y revisión de creencias. Se trata de que, en su
simbiosis de propósitos psicológicos y pedagógicos, la propia dirección que él
quiere imponer a la educación convierte, como hemos dicho, al desarrollo de
un pensamiento reflexivo en el objetivo fundamental de la misma.
se limita ni se circunscribe a los mismos. Como luego veremos con algo más Lectura complementaria
de detalle, Dewey escribe en un momento en que la más progresista de las ac-
J. Bowen (1981/1985). El oc-
titudes invita a hacer del ámbito educativo un campo de experimentación que cidente moderno. Europa y
tienda a asemejarse al mundo de la investigación y la experimentación de los el Nuevo Mundo. Siglos XVII-
XX. En Historia de la educa-
adultos, un ámbito en el que la iniciativa, la espontaneidad, el trabajo diverti- ción occidental (vol. III, cap.
do, la responsabilidad con respecto a las propias ideas, el compromiso riguroso XII: La nueva era de la educa-
ción: [II] El progresismo en
pero crítico con éstas, etc., sean moneda común y no actitudes inconvenien- los Estados Unidos). Barcelo-
na: Herder.
tes. Las ideas antagonistas del momento son de un conservadurismo rancio
que hoy nos sorprendería. Tanto las ideas pedagógicas como las psicológicas
de Dewey están mucho más caladas en el presente de lo que pueda suponerse
–lo que no quiere decir que sean ideas imperantes "tal cual".
Pero hay una pregunta que aún no se ha formulado directamente: ¿qué valores La recompensa de pensar
posee el pensamiento reflexivo para convertirlo en diana de la educación? Son
"La gran recompensa por ejer-
los siguientes: cer el poder de pensar está en
la ilimitada posibilidad de tras-
ladar a los objetos y aconte-
• Posibilita la acción con un objetivo consciente. cimientos de la vida significa-
dos originariamente adquiri-
• Hace posible el trabajo sistemático y la invención. dos mediante análisis intelec-
• Carga y enriquece las cosas con significados. tual."
J. Dewey (1933/1989). Cómo
pensamos. Nueva exposición de
la relación entre pensamiento y
El pensador reflexivo de Dewey no se parecería mucho al Pensador de Rodin. proceso educativo (p. 36). Bar-
No es un pensador inmóvil, sino eminentemente activo, incluso práctico; no celona: Paidós.
Dewey hace añicos la idea según la cual una cosa es la acción y otra el pensa- Lectura complementaria
miento. El pensamiento se incrusta en la acción, se enriquece en la acción,
M. Abbagnano y A. Visal-
sirve a la acción y debe pasar a controlar la acción. berghi (1957/1976). Histo-
ria de la pedagogía (cap. XVII:
John Dewey y la escuela
Esperamos no haber cargado demasiado las tintas a la hora de recrear las ideas "progresiva" norteamericana,
de Dewey. Pudiera parecer que la actitud subyacente a todas esas aseveraciones pp. 635-654). México: Fondo
de Cultura Económica.
es de un entusiasmo algo iluso, de una tremenda fe en las posibilidades de la
educación en general y del pensar reflexivo en particular. Y algo de eso hay.
© FUOC • PID_00141546 13 Las múltiples dimensiones de pensar
Cerremos este apartado con una anécdota contada por el propio Dewey que
dice mucho de él mismo y algo también de su mundo (¡y del nuestro!):
"Hace algunos años estaba buscando en las tiendas que abastecían a la escuela en la ciu-
dad, intentado encontrar pupitres y sillas que parecieran totalmente adecuados desde
todos los puntos de vista (artístico, higiénico y educativo) a las necesidades de los ni-
ños. Tuvimos una gran dificultad en encontrar lo que necesitábamos y, finalmente, un
comerciante más inteligente que el resto nos hizo esta observación: ‘Me temo que no
tenemos lo que desean. Ustedes quieren algo donde los niños puedan trabajar; todo lo
que tenemos es para escuchar'. Ésta es la historia de la educación tradicional. Igual que
el biólogo puede coger un hueso o dos y reconstruir el animal completo, así, si imagina-
mos la clase ordinaria, con sus filas de horribles pupitres colocados en orden geométrico
amontonados de forma que haya el menor espacio posible para moverse, casi todos los
pupitres del mismo tamaño, con el espacio justo para los libros, lápices y papel, y añaden
una mesa, algunas sillas, las desnudas paredes y posiblemente algunos pocos cuadros,
podemos reconstruir la única actividad educativa que cabe llevar a cabo en un lugar se-
mejante. Todo está hecho ‘para escuchar'; porque estudiar simplemente las lecciones de
un libro es sólo otra forma de escuchar; esto señala la dependencia de una mente de otra.
La actitud de escuchar significa, hablando comparativamente, pasividad y absorción, y
que hay ciertos materiales confeccionados que están ahí que han sido preparados por el
director de la escuela, el patronato, el maestro, y de los cuales el niño debe asimilar lo
máximo posible en el menor tiempo posible."
J. Dewey (1900). The School and Society (p. 173). Reproducido en J. Bowen (1981/1985),
Historia de la educación occidental. Barcelona: Herder.
más bien, el uso autoconsciente de los recursos y procesos de las formas co- "El verdadero problema de la
munes de pensamiento, el aprovechamiento deliberado y autocontrolado de educación intelectual es el de
la transformación [...] de la cu-
los modos en los que establecemos relaciones entre nuestros "acontecimientos riosidad más o menos casual y
la sugerencia más o menos es-
mentales". Pero, ¿cómo distinguir y ordenar los tipos de esos acontecimientos porádica en actitudes de inves-
mentales? Una primera distinción, muy simple, es la que podemos hacer de tigación atenta, prudente y ri-
gurosa."
estados que experimentamos como duda, indecisión, vacilación, perplejidad, J. Dewey (1933/1989). Cómo
desconcierto, en suma, estados de dificultad mental. Una reacción humana pensamos. Nueva exposición de
la relación entre pensamiento y
muy común ante esos estados es la de desecharlos, abandonarlos, incluso elu- proceso educativo (p. 86).. Bar-
celona: Paidós.
dirlos si podemos anticipar que vamos a caer en uno de ellos. En el lado con-
trario estarían los estados experimentados como claros, comprendidos, en los
que la situación se ha ordenado, la duda se ha disipado, nuestro desconcierto
ha encontrado su causa, la perplejidad se ha desvanecido. Para Dewey, estos
últimos suponen "una experiencia de dominio, satisfacción y goce". Un pen-
samiento reflexivo debe permitir pasar de los primeros estados mencionados
a estos últimos, pero requiere, en primer lugar, afrontar la "dificultad mental"
en lugar de "huir". Los pasos en los que puede desplegarse ese "afrontamiento"
constituyen "un acto de busca, de caza, de investigación". Dewey trata de desa-
rrollar precisamente lo que ocurre en esa búsqueda, trata de describir cómo se
lleva a cabo la "caza". Y propone que, en general, un proceso de pensamiento
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reflexivo, una vez que hemos topado con algún estado de "dificultad mental",
se desarrolla en cinco fases o consta de cinco aspectos. Los etiquetaremos de
la manera siguiente:
1) Aparición de sugerencias.
2) Intelectualización de la dificultad.
3) Elaboración de hipótesis.
4) Razonamiento.
5) Comprobación de hipótesis.
Sin embargo, no controlamos aquello que se nos ocurre, no controlamos el El mejor pensamiento
"salto mental" que representa la aparición de alguna sugerencia, es decir, de
"El mejor pensamiento tiene
alguna idea, pero podemos intentar controlar lo que hacemos con ello. Por lugar cuando lo fácil y lo difícil
eso, la aparición de sugerencias debe dar paso a una segunda fase o aspecto. están debidamente proporcio-
nados."
J. Dewey (1933/1989). Cómo
1.2.2. Intelectualización de la dificultad pensamos. Nueva exposición de
la relación entre pensamiento y
proceso educativo (p. 242). Bar-
celona: Paidós.
Podría parecer que ésta es la fase menos específicamente definida. Algo pue-
de habérsenos ocurrido, al principio seguramente de una manera incierta y
poco clara aún. Intelectualizar la dificultad puede comportar muchas cosas
distintas, según los casos: tratar de definir la situación y lo que se nos ha ocu-
rrido, volver a observar lo que tenemos delante para hacernos cargo de más
aspectos o de aspectos distintos a los inicialmente enfocados, intentar definir
un recuerdo, preguntarnos por las causas de nuestra propia extrañeza, orde-
nar nuestras sensaciones, eliminar algún prejuicio de nuestra mirada, tratar de
formular la pregunta adecuada... Recuerda Dewey al respecto una vieja idea:
© FUOC • PID_00141546 15 Las múltiples dimensiones de pensar
"Como suele decirse, una pregunta bien formulada está ya medio respondida". El problema y la
Lo difícil es, precisamente, formular la pregunta pertinente, la pregunta "cla- experiencia de cambio
ve". Si logramos eso, efectivamente hemos avanzado mucho. Intelectualizar "Decir que el cambio brusco
la dificultad es tratar de comprender, con todas las operaciones que puedan de temperatura constituye un
problema puede sonar forza-
ayudarnos en ese propósito. do y artificial; pero si acorda-
mos extender el significado
de la palabra ‘problema' a to-
Tenemos muy a menudo una noción de lo que es un problema inspirada por do aquello –por trivial y tópica
que sea su índole– que asom-
ciertas tareas de tipo matemático. Se nos da un enunciado que contiene la bra y desafía al espíritu hasta
el punto de volver incierta la
formulación del problema. Y a partir de ahí debemos empezar a resolverlo. creencia, no cabe duda de que
toda experiencia de cambio re-
Pero no es la mejor referencia para entender lo que Dewey está planteando.
pentino lleva implícito un pro-
No estamos hablando de problemas que nos vienen ya dados, con todas las blema o un interrogante."
J. Dewey (1933/1989). Cómo
suposiciones que eso encierra y maneja (que tienen solución, cuál es la mejor pensamos. Nueva exposición de
vía para alcanzarla, cuáles son los puntos definidos y esperables de dificultad, la relación entre pensamiento y
proceso educativo (p. 28). Bar-
cuál es la información particularmente relevante, cuál no y cómo debe em- celona: Paidós.
plearse la primera...). Dewey está hablando de un sujeto que debe formular él
mismo el problema. Así que el proceso de formulación es crucial de cara a la
Inicio del pensamiento
posterior solución, de la misma manera que lo es también en esas tareas mate-
máticas, sólo que esa formulación depende, por así decir, enteramente de uno "El pensamiento tiene su arran-
que en una situación que muy
mismo. Nadie nos ordena de antemano los datos que tenemos que considerar. bien podríamos llamar bifurca-
Esto es lo que hace que tengan sentido, aunque parezcan paradójicas, algunas ción de caminos."
J. Dewey (1933/1989). Cómo
afirmaciones de nuestro autor: pensamos. Nueva exposición de
la relación entre pensamiento y
proceso educativo (p. 29). Bar-
"No hay en el comienzo una situación y un problema, sino mucho menos que un pro- celona: Paidós.
blema y ninguna situación en absoluto. La situación inquietante, confusa, conmovedora
se da allí donde la dificultad, por así decirlo, se expande por toda ella, la impregna en su
totalidad. Si supiéramos de antemano cuál es la dificultad, y en dónde reside, el trabajo
de reflexión sería mucho más fácil de lo que es [...]. En realidad, sabemos exactamente
cuál es el problema cuando encontramos una salida al mismo y logramos resolverlo. El
problema y la solución se manifiestan de manera absolutamente simultánea."
Hemos dicho ya que la sugerencia se nos aparece, se nos impone, se nos ocu- Clasificaciones
rre. No controlamos el proceso que da lugar a su aparición. Pero hemos dicho intelectuales
también que podemos intentar controlar el proceso posterior, lo que hacemos "Las principales clasificaciones
con esa sugerencia y el contexto que crea el subsiguiente proceso de intelec- intelectuales que constituyen
el capital operativo del pensa-
tualización. Cuando guiamos nuestra propia observación con una idea con- miento lo ha construido para
nosotros nuestra lengua ma-
ductora, estamos operando con una hipótesis. El término hipótesis no desig- terna."
na nada intrínsecamente distinto a una "idea". Pero la "hipótesis" sí es funcio- J. Dewey (1933/1989). Cómo
pensamos. Nueva exposición de
nalmente distinta a la "idea". Porque somos conscientes de la relación entre la relación entre pensamiento y
nuestra idea, ahora convertida en una hipótesis, y lo que observamos, busca- proceso educativo (p. 199). Bar-
celona: Paidós.
mos o podemos esperar. Podríamos decir que hemos convertido un "mismo"
contenido mental, la sugerencia, en una suposición definida, la hipótesis, de
la que cabe esperar ciertas consecuencias.
1.2.4. Razonamiento
"En casos complejos, hay largas cadenas de razonamiento en las que una idea lleva a otra
con la que [...] se sabe que tiene relación. La cantidad de eslabones que el razonamiento
ha sacado a la luz depende del arsenal de conocimientos de que la mente dispone ya.
Y esto depende no sólo de la experiencia anterior y de la educación especial del sujeto
de la investigación, sino también del estado cultural y científico de la época y el lugar.
Razonar ayuda a ampliar el conocimiento, mientras que al mismo tiempo depende de
lo ya conocido[...]."
Una vez que hemos razonado que si se adopta una idea como hipótesis, se Capacidad para organizar
siguen ciertas consecuencias, hay que procurar asegurarse de si es así o no. Así el conocimiento
se cierra un proceso reflexivo. Al hacerlo, vamos a intentar convertir una con- "La capacidad para organizar
clusión hipotética en algo más sólido como creencia. Observamos, y, si están el conocimiento consiste, en
términos muy amplios, en el
presentes las condiciones que la hipótesis exige, y en cambio no lo están las hábito de revisar los hechos y
las ideas previas y relacionarlos
que exigirían otras hipótesis alternativas, "es prácticamente irresistible la ten- entre sí sobre una base nue-
tación a creer, a aceptar". En ocasiones, sólo logramos la comprobación me- va; a saber, sobre la base de la
nueva conclusión a la que se
diante la observación. En otras ocasiones es posible y necesario experimentar ha llegado."
J. Dewey (1933/1989). Cómo
de algún modo. Pero otras veces damos también por comprobada una hipóte-
pensamos. Nueva exposición de
sis mediante una acción meramente imaginada. A la luz de otros conocimien- la relación entre pensamiento y
proceso educativo (p. 110). Bar-
tos, parece que "cuadra". celona: Paidós.
"El otro día, cuando estaba yo en el centro, en la calle 16, me llamó la atención un reloj.
Vi que sus agujas marcaban las doce y media. Esto me sugirió que tenía una cita a la
una, en la calle 124. Pensé que, dado que llegar hasta allí me había llevado una hora de
viaje en autobús, si volvía de la misma manera era muy probable que llegara con veinte
minutos de retraso. Podía ahorrar veinte minutos con el metro. Pero, ¿había una estación
cerca? En caso negativo, perdería más de veinte minutos buscando una. Luego pensé en
el ferrocarril elevado, y vi que había una línea a dos manzanas. Pero, ¿había estación? Si
la estación estaba varias manzanas más arriba o más abajo de donde yo me encontraba,
perdería tiempo en lugar de ganarlo. Mi mente volvió al metro, y pensé que éste era más
rápido que el ferrocarril elevado. Además, recordé que pasaba más cerca que este último
de la zona de la calle 124 a la que yo quería ir, de modo que, hechas todas las cuentas,
ahorraría tiempo. Concluí a favor del metro, y llegué a mi destino a la una en punto."
Vuelvo a la primera�hipótesis, el metro, pero esta vez construyo un razona- Ved también
miento�distinto al de la primera ocasión. Con nuevos�datos�o�premisas, que
En el apartado de actividades
antes no he considerado ("pensé que éste era más rápido que el ferrocarril ele- de este módulo proponemos
vado", "recordé que pasaba más cerca que este último de la zona de la calle 124 el análisis de otros dos ejem-
plos de Dewey de procesos
a la que yo quería ir"), las consecuencias previsibles parecen adaptarse a mi de pensamiento reflexivo. Ca-
da uno de ellos representa un
objetivo: la conclusión de las inferencias realizadas esta vez sí que corresponde proceso que Dewey considera
a lo que se había señalado como aspecto crucial del problema (de nuevo, no más sofisticado que el anterior.
Las fases, sin embargo, son las
reconstruimos la cadena completa de razonamientos en este punto). Doy así mismas. Se trata de detectarlas
en la descripción y conectarlas
por comprobada�esta�hipótesis. Actúo en consecuencia y logro mi propósito. con el análisis teórico. Se invi-
ta a que el análisis sea lo más
pormenorizado posible.
Por supuesto, aunque en el ejemplo descrito el resultado hubiera sido que lle-
gásemos tarde a la cita, eso no cambiaría nuestro análisis de los componentes
del proceso psicológico desarrollado. Lectura complementaria
En primer lugar, que proporciona una teoría esquemática pero amplia, que Las universidades
constituye un buen fondo para aspectos de los procesos de pensar que en mó-
"He llegado a convencerme de
dulos posteriores van a ser tratados de manera independiente. Es didáctica- que las universidades, en ge-
mente pertinente. La teoría de Dewey contempla, aunque no hayamos hecho neral, no se dedican a la pro-
ducción y distribución del co-
mención de ello, la importancia y el papel de los conceptos y del lenguaje nocimiento fundamental. Son
instituciones comprometidas,
en la educación en general y en el pensamiento reflexivo en particular. Con en su mayor parte, con una
respecto al tema de las relaciones entre lenguaje y pensamiento, ya hemos epistemología particular, una
perspectiva de conocimiento
remitido al módulo correspondiente de Psicología del lenguaje. La cuestión de que favorece una desatención
selectiva respecto a la compe-
cómo categorizamos, qué función y estructura poseen los conceptos, y cómo tencia práctica y la maestría
profesional."
se produce el cambio conceptual, será tratada aquí en el segundo módulo.
D. A. Schön (1983/1998). El
profesional reflexivo. Cómo pien-
san los profesionales cuando ac-
Está claro que el pensamiento reflexivo es un recurso psicológico para el afron- túan (p. 9). Barcelona: Paidós.
tamiento y la solución de problemas: "el pensamiento reflexivo tiene un pro-
pósito [...], la cadena debe conducir a algún sitio, ha de tender a una conclu-
sión [...], hay una meta que se debe conseguir y esta meta impone una tarea
que controla la secuencia de ideas" (Dewey, 1933/1989, p. 23). La investiga-
ción y la teoría psicológica acerca de procesos de solución de problemas tiene
aquí un módulo íntegramente dedicado al tema.
Que Dewey se interese por el pensamiento dirigido no quiere decir que se in-
terese por una forma de pensamiento incapaz de creatividad. Por el contrario,
en su opinión, recordémoslo, el pensamiento reflexivo: a) hace posible la ac-
ción con un objetivo consciente, b) hace posible el trabajo sistemático y la in-
vención, c) carga y enriquece las cosas con significados. Recordemos asimismo
© FUOC • PID_00141546 21 Las múltiples dimensiones de pensar
Así, hay sólo un módulo, el titulado "Pensar en contexto", cuyas raíces teóricas
son más difíciles de vincular con Dewey. Seguramente, hacerlo así sería forzar
demasiado las cosas. El foco de interés de ese módulo es el de los aspectos
sociales y culturales del pensamiento. No es Dewey un investigador ajeno e
ignorante de ese aspecto, pero eso no centra su atención. El psicólogo cuyo
trabajo en mayor medida inspira las investigaciones de las que ahí se da cuen-
ta es Vigotsky. La inclusión de trabajos de esa tradición complementará, y en
cierta medida pondrá en cuestión, creemos, todo lo que ofrecen las otras. El
pensador deweyano, como hemos dicho, se diferencia de El pensador de Rodin
en varios aspectos importantes (y lo mismo pasa con muchas de las investiga-
ciones y teorías posteriores a Dewey), pero no está tan claro que haya dejado
de ser un pensador "solitario". Únicamente en esa tradición vigotskyana los
aspectos sociales y culturales del pensamiento dejan de ser condicionantes pa-
ra convertirse en constituyentes, y el pensador no puede en modo alguno ser
concebido como un personaje solitario.
No debemos ignorar que hay otros psicólogos cuya investigación ha tenido asi-
mismo, y con planteamientos diferentes, un impacto enorme en nuestras ma-
neras de entender en qué consiste pensar. Ya hemos mencionado a Vigotsky,
pero una lista de clásicos indiscutibles no podría dejar fuera ni a William Ja-
mes, que ya ha sido mencionado aquí, ni a Wundt y su propuesta de psicología
de los pueblos, ni a Jean Piaget, cuya perspectiva evolutiva hace que su lugar
más natural sean las teorías del desarrollo cognitivo (recuérdese lo afirmado
en la presentación de la asignatura), ni a Max Wertheimer, que aparecerá en el
módulo dedicado a solución de problemas, ni, seguramente, a muchos otros.
Pero es posible que la teoría de Dewey esclarezca más que otras esa geología
subyacente a la que aludíamos, y evidencie mejor la orientación general de
muchas de las investigaciones y teorías psicológicas acerca del pensamiento.
© FUOC • PID_00141546 22 Las múltiples dimensiones de pensar
Esa "orientación general", y la dimensión del pensamiento que prima, así como
las limitaciones que, por tanto, impone, quedarán más claramente expuestas
si somos capaces de apuntar al menos la existencia de otras dimensiones del
pensamiento. A eso dedicaremos las próximas páginas.
© FUOC • PID_00141546 23 Las múltiples dimensiones de pensar
J. Baron (1994). Thinking and deciding (p. 18). Cambridge: Cambridge University Press.
Una vez establecida la distinción entre los tres tipos de enfoques, resultan per-
tinentes algunos comentarios. En primer lugar, si miramos ahora hacia atrás,
a la teoría del pensamiento reflexivo de Dewey, nos damos cuenta inmediata-
mente de que es una teoría que opera simultáneamente en dos planos: es un
modelo descriptivo-explicativo, porque entiende que la actividad reflexiva se
fundamenta en procesos "naturales", pero es también, o quizá sobre todo, una
teoría prescriptiva de carácter general. Se plantea con el propósito firme de
enseñar a pensar reflexivamente, es decir, pretende desarrollar en una deter-
minada dirección esos procesos naturales.
El segundo comentario tiene que ver con los contenidos de este curso. El obje- Lectura complementaria
tivo fundamental aquí es revisar las teorías de carácter descriptivo-explicativo
A. Garnham y J. Oakhill
del pensamiento. Los trabajos desarrollados desde el enfoque prescriptivo re- (1994/1996). Manual de psico-
cibirán aquí una atención escasa, casi nula. Remitimos para ello a obras espe- logía del pensamiento. Barcelo-
na: Paidós.
cializadas (Nickerson , Perkins y Smith, 1985/1987; Maclure y Davies, 1991/
El capítulo 15, "La enseñan-
1998). za de habilidades de pensa-
miento" puede constituir una
breve introducción a los tra-
Los modelos normativos del pensamiento no constituirán tampoco un conte- bajos planteados desde el en-
foque prescriptivo.
nido que vayamos a desarrollar en detalle en ningún módulo. No obstante, sí
que se hará referencia a ellos, aunque sea una referencia mínima para enten-
der mejor las teorías descriptivo-explicativas. Esto ocurrirá al menos en tres
ocasiones. Cuando tratemos el tema de la inferencia deductiva, deberemos te-
ner en cuenta la lógica. Cuando se aborde el estudio de los procesos de razo-
© FUOC • PID_00141546 25 Las múltiples dimensiones de pensar
El último comentario en este punto tiene que ver precisamente con esa com-
paración más o menos sistemática entre modelos normativos y modelos des-
criptivo-explicativos, y el balance que arrojan. Hemos dicho cuando presen-
tábamos el trabajo de Dewey que sus planteamientos transpiraban un fuerte
optimismo con respecto al alcance y las posibilidades del pensamiento refle-
xivo. Podríamos decir ahora que muchas de las investigaciones posteriores de
las que vamos a ocuparnos (no todas, desde luego) no sólo no contribuyen a
reforzar ese optimismo en la capacidad y habilidad humana para pensar, sino
que invierten la tendencia y transforman el optimismo en pesimismo (¿ten-
drá que ver con los tiempos que vivimos y las diferencias entre el inicio del
siglo XX y su final?). La comparación sistemática entre modelos normativos
y descriptivo-explicativos ofrece un saldo un tanto "decepcionante". Quizá El
pensador de Rodin está, a la vez que piensa, algo aturdido (Sutherland, 1992/
1996; Piatelli-Palmarini, 1994/1995).
© FUOC • PID_00141546 26 Las múltiples dimensiones de pensar
Jerome Bruner (1986/1988) ha propuesto, contra las ideas vigentes, que se to- Lectura complementaria
me en consideración, y en serio, la existencia de dos modalidades básicas de
J. Bruner (1986/1988). Rea-
pensamiento (también puede verse el trabajo de Ramírez y Santamaría, 1998). lidad mental y mundos posi-
Ambas serían complementarias, pero también irreductibles entre sí. No cabe bles. Los actos de la imagina-
ción que dan sentido a la expe-
pretender que, en última instancia, el conocimiento de una de ellas nos facul- riencia (especialmente cap. II:
te para entender también el funcionamiento de la otra; y no cabe, tampoco, Dos modalidades de pensa-
miento). Barcelona: Gedisa.
pretender que conociendo los entresijos de una de las modalidades, conoce-
mos cómo funciona el pensamiento humano "en su conjunto": "cada una de
ellas brinda modos característicos de ordenar la experiencia, de construir la
realidad" (1986/1988, pp. 23). Llama a una la modalidad lógico-científica. A la
otra, la modalidad narrativa.
No tiene que ser difícil entender las diferencias que Bruner propone, como no
lo es ver la estrecha conexión que existe entre lo que ahora se describe como
modalidad logicocientífica de pensamiento y lo que antes se ha expuesto co-
mo teoría del pensamiento reflexivo. La teoría de Dewey está precisamente
modelada sobre la matriz del pensamiento científico (a la vez que encuentra
las raíces de éste en el pensamiento cotidiano). Su intención, al pretender con-
vertir el pensamiento reflexivo en el objetivo fundamental de la educación,
consiste en instruir tomando como modelo de actividad lo que los científicos
hacen, sus formas cognitivas y de acción a la hora de proceder en su trabajo.
Se trataba, por así decir, de democratizar el pensamiento científico y hacerlo
asequible a todo el mundo.
"A diferencia de los vastos conocimientos que tenemos sobre el funcionamiento del ra-
zonamiento lógico y científico, sabemos muy poco en cualquier sentido formal sobre la
manera de hacer buenos relatos."
J. Bruner (1986/1988). Realidad mental y mundos posibles. Los actos de la imaginación que
dan sentido a la experiencia (p. 25). Barcelona: Gedisa.
© FUOC • PID_00141546 28 Las múltiples dimensiones de pensar
Eso explica dos cosas al menos. En primer lugar, la continuidad entre la teoría Lectura complementaria
de Dewey y el esquema predominante hoy día en cuanto a cuáles son los con-
J. Bruner (1997/1999). La
tenidos que deben figurar y ser estudiados en un curso de psicología del pensa- educación, puerta de la cultura
miento, y, por tanto, cuáles son los aspectos del pensamiento que se recortan, (muy especialmente cap. VII:
La construcción narrativa de
entresacan, investigan, que se teorizan, etc., en suma, que se privilegian. En la realidad). Madrid: Visor.
segundo lugar "explica" la práctica ausencia de un discurso teórico "en pie de
igualdad" con respecto a la modalidad narrativa de pensamiento. No se trata
de que no haya nada que decir al respecto. El propio Bruner, aunque aquí no
vayamos a entrar en ello, tanto en el trabajo citado (1986/1988) como en otros
posteriores (1997/1999), ha empezado a roturar el terreno y a intentar esta-
blecer "algunos universales de las realidades narrativas" (1997/1999, p. 152). Y
confiesa que al hacerlo, le "ha resultado imposible distinguir claramente entre
lo que es un modo narrativo de pensamiento y lo que es un ‘texto' o discurso
narrativo" (1997/1999, p. 152). Eso, en nuestra opinión, amplía enormemen-
te el territorio del que debe ocuparse una psicología interesada en el pensar,
hasta el punto de que convierte cualquier discurso de esa índole en un objeto
posible de indagación para estudiar procesos de pensamiento.
© FUOC • PID_00141546 29 Las múltiples dimensiones de pensar
Habíamos dicho que también queríamos echar una ojeada a las lindes del bos-
que más y mejor conocido, y eso es simplemente lo que hemos querido hacer
al introducir la noción de modalidad narrativa de pensamiento. Al respecto,
sabemos que no sabemos mucho. Ahora, de manera más breve, comentare-
mos también algunos otros trabajos con la misma intención: mencionar al
menos la existencia de líneas y resultados de investigación que apuntan a di-
mensiones distintas a las más estándar. Entendemos que, al hacerlo, estamos
señalando temas y territorios poco estudiados (comparativamente) y, a la vez,
por contraste, mostrando los perfiles dominantes de las ideas más extendidas
y arraigadas –de los mapas teóricos más elaborados. Pero tampoco vamos a
recorrer el perímetro completo del bosque, ni sabríamos seguramente cómo
hacerlo. Así que nos limitaremos a una rápida mirada desde cada uno de dos
ángulos.
Nada de lo que se ha dicho hasta ahora, y poco de lo que va a decirse en los El esfuerzo de pensar
módulos siguientes, toma en consideración una posible dimensión histórica
"Llegamos a dar por supues-
en las formas de pensar. Parece que ésa no sea una cuestión de interés psico- to que pensar supone un es-
lógico, aunque haya sido sistemáticamente abordada por antropólogos bajo el fuerzo, y que nosotros y los
demás no estamos ‘pensan-
rótulo del estudio del pensamiento�primitivo, y también por los historiado- do' a no ser que haya signos
acompañantes de esfuerzo.
res interesados en la investigación de las�mentalidades. Y sin embargo, una Rudolf Arnheim me envió una
simple pregunta es suficiente para situar el tema en el centro de la escena. Si, vez un par de fotografías que
pretendían representar a ‘pen-
tal como hemos visto, predomina con mucho una imagen teórica del pensa- sadores'; una era del conoci-
do bronce muscular de Rodin,
miento humano que hace del pensamiento científico su principal fuente de la otra una exquisita figura ja-
ponesa de madera del siglo VI.
inspiración, ¿qué ocurre con el pensamiento de las culturas que carecen de Arnheim acababa de leer un
ciencia?, ¿sirven los conceptos que hemos introducido, y los que seguirán, fragmento que yo había escri-
to describiendo una discusión
para dar cuenta de la actividad de pensar de los miembros y los grupos que con un maestro zen sobre la
naturaleza del pensamiento.
han vivido en los largos períodos históricos en los que tampoco en la cultu- El comentario de Arnheim que
ra occidental ha habido una práctica científica continuada, un pensamiento acompaña a las fotos reza: ‘Es-
pero que te guste comparar el
científico? razonamiento delicadamente
dudoso y absolutamente japo-
nés de esta figura de madera
con nuestros masivos esfuer-
Ofrecer una respuesta a la altura de esas preguntas está más allá de lo que zos de pensamiento estilo Ro-
es posible hacer aquí. No se trata tanto de incorporar de pleno derecho la di- din'. Aparentemente, el esfuer-
zo no era la marca externa del
mensión histórica del pensamiento como de no dejarla completamente fuera. pensamiento para los japone-
ses del siglo VI."
Así que nos limitaremos a mencionar brevemente una destacada investigación
J. Bruner (1997/1999). La edu-
que, desde la psicología, pretende hacerse cargo de parte de los problemas im- cación, puerta de la cultura (p.
125). Madrid: Visor.
plicados en esas preguntas.
© FUOC • PID_00141546 30 Las múltiples dimensiones de pensar
Olson (1994/1998) señala que aunque repitamos que estamos hablando de Lectura complementaria
pensamiento, en realidad estamos hablando de pensamiento�de�pensamien-
D. R. Olson (1994/1998). El
to. Y eso es el resultado del impacto cognitivo que, a lo largo de la historia, ha mundo sobre el papel. El im-
llegado a tener la invención de los sistemas de escritura (y en particular, del pacto de la escritura y la lectura
en la estructura del conocimien-
impacto de nuestro sistema de escritura, el alfabético): to. Barcelona: Gedisa. Como
síntesis, es recomendable el
capítulo XII: La constitución
de la mente letrada.
"[...] la escritura desempeñó un papel crítico en la producción del cam-
bio de un pensamiento acerca de las cosas a un pensamiento acerca de
las representaciones de esas cosas, es decir, pensamiento de pensamien-
to. Nuestra moderna concepción del mundo y nuestra moderna con-
cepción de nosotros mismos son, podríamos decir, el producto de la in-
vención de un mundo sobre el papel" (Olson, 1994/1998, p. 310).
3) "Es difícil, tal vez imposible, hacer consciente lo que la escritura como mo- El pensamiento letrado
delo no representa" (Olson, 1994/1998, p. 289).
"El pensamiento letrado tiene
como premisa la autoconcien-
4) "Una vez que la escritura como modelo ha sido asimilada, es extremada- cia del lenguaje."
D. R. Olson (1994/1998). El
mente difícil dejar de pensar en ese modelo y ver de qué modo alguien que no mundo sobre el papel. El impac-
esté familiarizado con él percibe la lengua" (Olson, 1994/1998, p. 290). to de la escritura y la lectura en
la estructura del conocimiento.
Barcelona: Gedisa (p. 305).
Estos primeros cuatro principios resultan de dar la vuelta a un supuesto que
viene dándose por sentado desde antiguo, el supuesto según el cual la escritura
es meramente, básicamente, una transcripción del habla. Lo que Olson sos-
tiene es que la escritura no es una simple transcripción, sino un modelo del
habla, lo cual implica que "hacemos una introspección del lenguaje en térmi-
nos establecidos por nuestras escrituras" (Olson, 1994/1998, p. 286). Eso, qué
repercusión tiene el hecho de que la escritura sea un modelo del habla, es lo
que tratan de especificar los cuatro principios restantes:
6) "Una implicación importante de la cultura escrita deriva del intento de com- ¿En qué consiste el
pensar lo que se pierde en la transcripción"; en concreto, "las escrituras [...] pensamiento?
no representan de manera adecuada las intenciones del autor respecto del au- "Todo pensamiento consiste
ditorio". en la formación, actualización
y revisión de las creencias. Ve-
mos y pensamos el mundo en
términos de nuestras creen-
Es precisamente la necesidad de aclarar la intención comunicativa lo que im- cias. Éstas nos hacen conscien-
pone un escrutinio y un análisis sostenido a lo largo de generaciones con res- tes del mundo. La cultura es-
crita contribuye a que pen-
pecto a qué se está queriendo decir cuando se dice algo. Eso ocurre muy par- semos que los pensamientos
mismos son objetos merecedo-
ticularmente en el estudio de las escrituras sagradas. Esa actividad empieza a res de contemplación."
dar como fruto un interés sostenido en el significado y la interpretación de D. R. Olson (1994/1998). El
mundo sobre el papel. El impac-
textos, que va a fraguar, en el período medieval, en la teoría del significado to de la escritura y la lectura en
la estructura del conocimiento.
literal. La solución que esa teoría proponía "era pensar el significado literal no Barcelona: Gedisa (p. 305).
meramente como los pensamientos que venían a la mente cuando se medita-
ba sobre las palabras sino lo que el autor pretendía que el receptor pensara que
se había dicho o escrito" (Olson, 1994/1998, p. 295).
7) "Una vez que los textos se leen de un nuevo modo, la naturaleza es ‘leída' de
un modo análogo", es decir, que los procedimientos de rigurosa interpretación
textual están en la base, y son la inspiración, de los modos en los que a con-
tinuación, ya en el siglo XVII, va a comenzar a interpretarse la naturaleza: "Mi
hipótesis es que las categorías desarrolladas para leer la Biblia fueron también
apropiadas para ‘leer' el Libro de la Naturaleza" (Olson, 1994/1998, p. 297).
En resumen:
Si se asume que "una explicación de las maneras de decir las cosas es, por ende, Lectura complementaria
una explicación de los modos de pensar las cosas", se ha dado un gran paso en
G. Lakoff y M. Johnson
la dirección de reconocer la íntima conexión entre lenguaje y pensamiento. (1980/1986). Metáforas de la
Eso, a su vez, convierte el mundo del lenguaje en mundo del pensamiento. vida cotidiana. Madrid: Cáte-
dra.
Se trata, precisamente, de lo que pretenden quienes defienden la necesidad de
hacerse cargo también del pensamiento�figurativo�(Lakoff y Johnson, 1980/
1986; Gibbs, 1994), propósito en absoluto ajeno a lo que acabamos de comen-
tar en el apartado anterior. Hemos mencionado que la teoría del significado
literal se fraguó en el período medieval. Gibbs (1994, p. 1) arranca su libro
titulado The poetics of mind afirmando que "un viejo pero aún prevaleciente
punto de vista entre los estudiosos de la mente sostiene que el pensamiento
y el lenguaje son inherentemente literales". Lo que él, en cambio, propone es
que ése es un punto de vista equivocado. La cognición humana está confor-
mada de manera fundamental por diversos procesos figurativos o poéticos. La
metáfora, la metonimia, la ironía no pueden concebirse meramente como dis-
torsiones lingüísticas de supuestos procesos mentales de carácter literal, sino
que revelan la estructura poética de la mente. Los esquemas de pensamiento
figurativo no son sólo elaboraciones secundarias de poetas y narradores, ni
requieren habilidades cognitivas especiales, ni se encuentran únicamente en
los textos literarios. Esos esquemas figurativos de pensamiento y de lenguaje
aparecen claramente reflejados en la vida cotidiana y contribuyen a determi-
nar cómo pensamos –y no sólo cómo hablamos.
© FUOC • PID_00141546 33 Las múltiples dimensiones de pensar
R. W. Gibbs (1994). The Poetics of Mind. Figurative Thought, Language and Understanding.
Cambridge: Cambridge University Press (pp. 16-17).
4.3. Cierre
Resumen
Actividades
Un�caso�de�reflexión�sobre�una�observación
"En proyección casi horizontal desde la cubierta del ferry en el que diariamente cruzo el río,
hay una vara blanca y larga con una bola dorada en el extremo. Cuando la ví por primera vez,
me pareció un mástil; el color, la forma y la bola dorada apoyaban esta idea, razones que me
parecieron buena justificación de mi creencia. Pero pronto se presentaron las dificultades. La
vara estaba en posición casi horizontal, que es una posición extraña para un mástil; en sus
inmediaciones no había polea, anilla ni cuerda con la que fijar una bandera; por último, en
otros sitios había dos astas verticales en las que a veces se izaban banderas. Parecía probable
que la vara no tuviera la finalidad de servir como asta de banderas.
Entonces traté de imaginarme todas las posibles finalidades de aquella vara, y de considerar a
cuál de ellas se adaptaba mejor: a) posiblemente se tratara de un adorno, pero como todos los
ferrys e incluso los remolcadores llevaban varas, esta hipótesis fue eliminada; b) tal vez fuera
la terminal de un telégrafo sin hilos; pero las mismas consideraciones lo hicieron improbable.
Además, el lugar más natural para una terminal de esta naturaleza sería la parte superior
de la embarcación, sobre la cabina del piloto; c) podía ser que su finalidad fuese señalar la
dirección en la que la embarcación navegaba.
En apoyo de esta conclusión, descubrí que la vara estaba más baja que la cabina del piloto, de
modo que el timonel podía verla perfectamente. Además, el extremo era más alto que la base,
lo suficiente como para que, desde la posición del piloto, pareciera proyectarse hacia fuera
delante de la embarcación. Además, el piloto, que estaba cerca de la proa de la embarcación,
seguramente necesitaría esa guía para seguir la dirección adecuada. También los remolcadores
necesitarían varas con ese fin. Esta hipótesis era mucho más probable que las otras, así que
la acepté. Saqué la conclusión de que la vara se había puesto con el fin de señalar al piloto la
dirección en la que la embarcación se movía, y permitirle su correcta conducción."
J. Dewey (1933/1989). Cómo pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento refle-
xivo y proceso educativo (p. 92). Barcelona: Paidós.
Un�caso�de�reflexión�que�implica�un�experimento
"Al lavar vasos con agua caliente y jabón y colocarlos boca abajo en una bandeja, observé
que aparecían burbujas en el exterior de la boca de los vasos y luego se metían dentro. ¿Por
qué? La presencia de burbujas sugiere aire, que, según advertí, debía proceder del interior
del vaso. Noté que el agua jabonosa de la bandeja impedía escapar el aire, salvo que quedara
aprisionado en burbujas. Pero, ¿por qué salía el aire del vaso? No había sustancia alguna que
entrara para obligarlo a ello. Debía expandirse. El aire se expande por aumento de calor o
de presión, o por ambas cosas al mismo tiempo. ¿Podía haberse calentado el aire una vez
estuviera el vaso fuera del agua caliente? Sin duda, no el aire que ya estaba mezclado con
el agua. Si la causa era el aire calentado, debía haber entrado aire frío al pasar los vasos del
agua a la bandeja. Traté de comprobar si esta conjetura era verdadera sacando varios vasos
más. Sacudí algunos para asegurarme de que cogían aire frío en su interior. Saqué otros boca
abajo para impedir que entrara en ellos aire frío. En todos los del primer grupo aparecieron
burbujas en su parte externa; en el segundo grupo, ninguno. Mi deducción debía ser correcta.
Seguramente el aire del exterior se expandió a causa del calor del vaso, lo cual explica la
aparición de burbujas en el exterior.
Pero, ¿por qué entraban luego? El frío contrae. El vaso se enfriaba y también el aire que
contenía. La tensión desaparecía, y, en consecuencia, las burbujas aparecían en el interior.
Para estar seguro de ello, probé colocando un cubito de hielo sobre el vaso mientras todavía
se formaban burbujas en el exterior. Pronto se invirtieron."
J. Dewey (1933/1989). Cómo pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento refle-
xivo y proceso educativo (p. 93). Barcelona: Paidós.
© FUOC • PID_00141546 36 Las múltiples dimensiones de pensar
Bibliografía
Abbagnano, M. y Visalberghi, A. (1957/1976). Historia de la pedagogía. México: Fondo de
Cultura Económica.
Bruner, J. (1986/1988). Realidad mental y mundos posibles. Los actos de la imaginación que dan
sentido a la experiencia. Barcelona: Gedisa.
Dewey, J. (1933/1989). Cómo pensamos. Nueva exposición de la relación entre pensamiento refle-
xivo y proceso educativo. Barcelona: Paidós.
Gibbs, R. W. (1994). The Poetics of Mind. Figurative Thought, Language and Understanding. Cam-
bridge: Cambridge University Press.
Schön, D. A. (1983/1998). El profesional reflexivo. Cómo piensan los profesionales cuando actúan.
Barcelona: Paidós.