1.
Qué es la Termodinámica
La termodinámica es la rama de la física que estudia la relación entre el calor,
la fuerza aplicada (también conocida como trabajo) y la transferencia de
energía.
Los procesos termodinámicos están determinados por tres leyes básicas.
La primera ley permite comprender cómo se conserva la energía.
La segunda ley es usada para conocer las condiciones necesarias para que la
transferencia de la energía ocurra.
La tercera ley sirve para conocer el comportamiento de los sistemas en equilibrio.
Comprender los procesos termodinámicos es importante en áreas como la
ingeniería industrial donde es necesario utilizar grandes cantidades de energía
para el funcionamiento de múltiples máquinas.
Las leyes de la termodinámica también permiten comprender el funcionamiento
de los sistemas en áreas como la bioquímica, la cosmología y la genética.
La palabra termodinámica proviene de las raíces griegas θερμο- (thermo-) que
significa 'calor', y δυναμικός (dynamikós), que a su vez deriva de δύναμις
(dýnamis), que quiere decir 'fuerza' o 'potencia'.
2. Leyes de la termodinámica
Existen tres leyes en la termodinámica que explican cómo funciona y se
trasmiten el calor y la energía. A continuación, las explicamos en detalle.
Primera ley de la termodinámica
La primera ley trata sobre la conservación de la energía: la energía ni se crea ni
se destruye, únicamente se transforma. Por ejemplo:
1. La energía solar es transformada en energía eléctrica para una estación de servicio.
2. Esa energía eléctrica puede ser utilizada para cargar la batería del automóvil eléctrico.
3. El automóvil eléctrico es capaz de convertir la energía acumulada en desplazamiento.
La energía, por lo tanto, siempre está en movimiento.
La fórmula simplificada sería la siguiente:
Segunda ley de la termodinámica
La segunda Ley de la termodinámica permite determinar dos cosas:
La dirección en la cual ocurre la transferencia de energía.
Las condiciones que son necesarias para que el proceso se revierta.
De aquí aprendemos que existen procesos reversibles e irreversibles.
Por ejemplo, la sal de mesa se mezcla con el agua espontáneamente mediante
un proceso que se llama dilución. Este proceso libera calor.
Para poder revertir ese proceso y volver a formar cristales de sal, debe
aplicarse calor, el cual que permite evaporar el agua y separarla de la sal. El
sistema absorbe calor.
La fórmula simplificada sería la siguiente: