0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas27 páginas

Relación entre Mind Wandering y Rumiación

1) El documento analiza la relación entre el mind wandering, la rumiación y los déficits atencionales. 2) Se hipotetiza que una mayor rumiación se asociará con más mind wandering y que peor rendimiento atencional se asociará con más rumiación y mind wandering. 3) El estudio examinó estas relaciones a través de cuestionarios y una prueba atencional completados por 64 participantes.

Cargado por

Monik Naranjo
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas27 páginas

Relación entre Mind Wandering y Rumiación

1) El documento analiza la relación entre el mind wandering, la rumiación y los déficits atencionales. 2) Se hipotetiza que una mayor rumiación se asociará con más mind wandering y que peor rendimiento atencional se asociará con más rumiación y mind wandering. 3) El estudio examinó estas relaciones a través de cuestionarios y una prueba atencional completados por 64 participantes.

Cargado por

Monik Naranjo
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

Facultad de Psicología

Trabajo de Fin de Grado

Análisis de la relación entre el mind


wandering, la rumiación y los
déficits atencionales

Marina Vera Bennasar

Grado de Psicología

Año académico 2020 - 2021

Trabajo tutelado por Alfonso Morillas

Departamento de Psicología
2

Resumen

Introducción

Actualmente, existe una relación evidente entre el mind wandering y la rumiación: algunos autores
afirman que la rumiación es un tipo de MW restrictivo, sin embargo, otros autores muestran
diferencias entre ambos fenómenos. Además, tanto el MW como la rumiación se han asociado con
déficits atencionales, pues nos preguntamos si estos déficits son debidos al excesivo MW o
excesiva rumiación.

Objetivos

El objetivo de este estudio es indagar en la relación entre el MW y la rumiación. Se hipotetiza que


una mayor rumiación autoinformada se asociará a mayores puntuaciones en MW autoinformado.
Por otra parte, se hipotetiza que las personas que obtendrán peor rendimiento en una tarea
atencional presentarán más tendencia a la rumiación y más tendencia a experimentar episodios de
MW.

Método

Este estudio se ha realizado con 64 participantes, los cuales realizaron una serie de cuestionarios y
una prueba atencional. El análisis estadístico se realizó mediante correlaciones bivariadas y
parciales. Posteriormente, se realizó una prueba t en los grupos divididos en altos y bajos en MW
y altos y bajos en rumiación.

Resultados

Las correlaciones bivariadas mostraron una correlación entre MW y rumiación y entre el control
atencional y las dos principales variables del estudio (MW y rumiación). Sin embargo, no se
encontró correlación entre ambas variables y las tres redes atencionales de Posner y Peterson. Se
mantuvieron estas correlaciones cuando se realizaron las correlaciones parciales, exceptuando
cuando se controló por afecto negativo. Por otra parte, se obtuvieron diferencias significativas entre
las medias de los grupos en altos y bajos en rumiación y en los grupos en altos y bajos en MW.
3

Conclusión

Nuestros resultados indican una relación entre el MW y la rumiación, los cuales podrían plantearse
como similares, aunque el afecto negativo juega un papel importante en esta relación. En relación
con la atención, los resultados indican que los déficits atencionales no son responsables del
excesivo MW.

Palabras clave: mind wandering, rumiación, redes atencionales, afecto negativo.

Abstract

Introduction

Currently, there is an evident relationship between mind wandering (MW) and rumination: some
authors claim that rumination is a type of restrictive MW, however, other authors show differences
between both phenomena. Moreover, both MW and rumination have been associated with
attentional deficits, so we ask whether these deficits are due to excessive MW or excessive
rumination.

Objectives

The aim of this study is to investigate the relationship between MW and rumination. It is
hypothesised that higher self-reported rumination will be associated with higher self-reported MW
scores. Moreover, it is hypothesised that individuals who perform less well on an attentional task
will be more likely to ruminate and more likely to experience episodes of MW.

Method

This study was conducted with 64 participants, who completed a series of questionnaires and an
attentional test. Statistical analysis was performed using bivariate correlations and correlations.
Subsequently, a t-test was performed on the groups divided into high and low in MW and high and
low in rumination.
4

Results

Bivariate correlations showed a correlation between MW and rumination and between attentional
control and the two main variables of the study (MW and rumination). However, no correlation
was found between both variables and Posner and Peterson's three attentional networks. These
correlations were maintained when partial correlations were performed, except when controlling
for negative affect. On the other hand, significant differences were obtained between the means of
the groups high and low in rumination and in the groups high and low in MW.

Conclusion

Our results indicate a relationship between MW and rumination, which could be considered similar,
although negative affect plays an important role in this relationship. In relation to attention, the
results indicate that attentional deficits are not responsible for excessive MW.

Keywords: mind wandering, rumination, attentional networks, negative affect.


5

1. INTRODUCCIÓN

Los seres humanos, a diferencia de otros animales, consumen mucho tiempo pensando en
lo que ocurrió en el pasado o lo que ocurrirá en un futuro, e incluso en eventos que nunca sucederán
(Killingsworth & Gilbert, 2010). Algunos autores, como Killingsworth & Gilbert (2010) han
manifestado que este tipo de pensamientos espontáneos (PE de aquí en adelante) ocupan cerca del
50% de nuestro tiempo estando despiertos, independientemente de la actividad que estemos
realizando, aunque es más común que aparezcan los PE en tareas largas y monótonas.

Este fenómeno se le conoce habitualmente como “mind wandering” (MW de aquí en


adelante), aunque puede nombrarse como “divagación mental”, “pensamiento no relacionado con
la tarea”, “pensamiento independiente del estímulo”, “pensamientos autogenerados”, “mente
errante”, “pensamiento espontáneo”, etc. Su significado hace referencia a la desviación de la
atención de una tarea principal hacia pensamientos internos que no están relacionados con dicha
tarea. Es decir, MW es un cambio de atención del procesamiento de la información externa
relacionada con la tarea al procesamiento de información interna no relacionada con la tarea (Feng,
D’Mello & Graesser, 2013).

Según Seli et al. (2017) podemos diferenciar dos tipos de MW: el deliberado, que ocurre
voluntariamente, y el espontáneo, que ocurre de forma involuntaria a pesar de que las personas
tengan intenciones para evitar su ocurrencia. Además, los pensamientos no relacionados con la
tarea pueden ocupar nuestra consciencia porque captan nuestra atención, siendo un proceso
incontrolado, o porque redirigimos a propósito nuestra atención hacia ellos, siendo un proceso
controlado. El MW de tipo deliberado se relaciona con la motivación y supone una capacidad de
control por parte de la persona; por el contrario, cuando el MW es espontáneo, la persona puede
experimentarlo como incontrolable y, hasta cierto punto, intrusivo (Seli et. al., 2016).

Así mismo, Seli et al. (2016) afirman que los episodios involuntarios de MW carecen de un
momento de iniciación consciente y existe una alta probabilidad de que las personas que lo
presentan no sean conscientes del fenómeno. En consecuencia, estas personas pueden experimentar
sensaciones como disgusto, sorpresa o falta de control. Por el contrario, cuando aparece el MW
6

intencionado, existe un momento de inicio consciente e, además, incluye una consciencia del
hecho.

Por lo tanto, el MW puede presentarse de distintas maneras, implicando aspectos tanto


positivos como negativos para el ser humano. Aunque esta capacidad proviene de la evolución
ofreciéndonos beneficios y funciones adaptativas, el hecho de contemplar lo que no sucede a
nuestro alrededor puede tener un coste negativo (Killingsworth & Gilbert, 2010). Dentro de las
consecuencias positivas del MW, en diferentes estudios (Ottaviani & Couyoumdjian, 2013; Seli et
al., 2017) se ha demostrado que el MW integra experiencias pasadas y presentes con la finalidad
de planificar para el futuro. Es por esto por lo que se afirma, a menudo, que este fenómeno se centra
en el futuro, orientándose hacia la resolución de objetivos y metas personales. De hecho, Seli et al.
(2017) vieron que tanto el MW deliberado como el MW espontáneo tienden a esta orientación
futura, siendo con más tendencia el MW de tipo voluntario. Así, este beneficio implica una toma
de decisiones favorable a largo plazo y una facilitación en la resolución creativa de los problemas
(Ottaviani & Couyoumdjian, 2013).

Por otro lado, el MW se ha asociado con consecuencias negativas relacionadas con las
dificultades atencionales y la interferencia en la ejecución de algunas tareas. Además, parece ser
que un déficit en el rendimiento de tareas de atención sostenida, como los ejercicios de vigilancia
y lectura, se ha visto reflejado a una mayor duración en la fijación y dificultades en la comprensión
de textos. Además, se ha asociado con una ejecución inferior en la inteligencia fluida y la memoria
de trabajo (Ottaviani & Couyoumdjian, 2013). Conjuntamente, se correlaciona con consecuencias
negativas como la disfunción afectiva, el procesamiento atenuado del exterior, un deterioro del
rendimiento en la vida cotidiana y los accidentes de tráfico, entre otras (Seli et al., 2018).

En relación con los efectos sobre la salud y el bienestar, hay autores como Killingsworth y
Gilbert (2010) que sugieren que la felicidad se encuentra en las personas que viven el momento y
entrenar en ese aspecto implica una resistencia al MW, la cual cosa se propone que este fenómeno
se relaciona con una mente infeliz. Es decir, un mayor MW se ha asociado con menor felicidad y
con mayor afecto negativo. Por el contrario, otros estudios apoyan que el estado de ánimo negativo
es debido a una mayor tendencia a experimentar episodios de MW (Ottaviani & Couyoumdjian,
7

2013). Pues, se han asociado episodios de MW con disforia, tiempo de respuesta más lento y
aumentos de la frecuencia cardíaca.

Según Ottaviani, Shapiro & Couyoumdjian (2013), una amplia gama de estudios clínicos
han sugerido que el MW jugaría un papel en el inicio y mantenimiento de la psicopatología,
centrándose en la rumiación y preocupación, dos mecanismos con impacto negativo en la salud en
general. Sin embargo, la capacidad de dejar a nuestra mente experimentar episodios de MW es
fundamental para la salud mental y no es por sí solo una función desadaptativa. El problema parece
estar cuando los pensamientos se vuelven rígidos e inflexibles, lo que implica que el individuo no
es capaz de inhibir la respuesta inapropiada y experimenta pensamientos intrusivos (Ottaviani,
Shapiro & Couyoumdjian, 2013). En este último estudio, Ottaviani et al. (2013) demostraron que,
así como la experimentación del MW se centra en el futuro para la resolución de metas personales,
cuando estamos en contexto de estado de ánimo negativo el MW se centra en el pasado.

Esto último se solaparía con algunas características de la rumiación, la cual se define como
un tipo de respuesta en el que las personas se centran pasiva y repetidamente en sentimientos
negativos o en circunstancias que rodean esa emoción, o incluso en las discrepancias que existen
entre el estado actual y el deseado (Smith & Alloy, 2009). Asimismo, Davis y Nolen-Hoeksema
(2000) indican que la rumiación se asocia con un negativo recuerdo de la vida pasada, con más
interpretaciones negativas de la situación actual, con más pronósticos negativos sobre el futuro y
con menos resolución de problemas. Todo esto quiere decir que la rumiación mantiene
pensamientos y estado de ánimo deprimido, haciendo que piensen que están entendiendo el
problema. Además, se ha demostrado que estas personas reducen la disposición de participar en
actividades de ocio. Por ejemplo, sentarse en el sofá pensando en lo cansado y con los problemas
que interfieren en su vida laboral o en las relaciones interpersonales. Este hecho se encuentra
presente en la mayoría de las personas deprimidas, las cuales se preocupan por las causas y las
consecuencias de su problema, pero no toman medidas al respecto y pasan gran parte del tiempo
pensando en lo mal que lo están pasando y en lo mal que se sienten. Así pues, las personas con una
mayor tendencia a rumiar muestran una mayor gravedad y duración de los síntomas depresivos
(Davis & Nolen-Hoeksema, 2000).
8

Uno de los hechos de que las personas sigan rumiando a pesar de sus consecuencias
negativas es que la rumiación tiende a la inflexibilidad cognitiva y perseveración. Davis y Nolen-
Hoeksema (2000), en su estudio lo concluyeron encontrando que los rumiantes tienen dificultades
para adaptarse al entorno, quedándose “atascados” mentalmente.

Por una parte, la rumiación se ha asociado con déficits en la atención. Por ejemplo, Kaiser
et al., (2018) afirman que las personas no deprimidas con tendencia a la rumiación son más
propensas a cometer sesgos de atención, así como, las personas deprimidas con altos niveles de
rumiación presentan sesgos más importantes en la atención. Así mismo, el control atencional se
asocia significativamente con altos niveles de afecto negativo y con síntomas de ansiedad y
depresión (DeJong et al., 2019). El control atencional se refiere a la capacidad de dirigir la atención
hacia un estímulo, que al ser deficiente puede conducir hacia una rumiación excesiva y persistente
(Hsu et al., 2015). Además, por otra parte, cuando se experimentan episodios de MW, la atención
se aleja de los estímulos externos que le rodean y se centra con los pensamientos y sentimientos
internos (Pereira et al., 2020).

Al mismo tiempo, según nos explican Christoff et. al. (2016), el MW y la rumiación parecen
tener mecanismos compartidos, en tanto que ambos fenómenos implican que el contenido del
pensamiento tiende a ser independiente del estímulo y sin relación con la tarea que llevan a cabo
en ese momento. Pese a dicha similitud, algunos autores (Christoff et. al., 2016; Ottaviani &
Couyoumdjian, 2013), han encontrado algunas diferencias entre ambos, ya que los pensamientos
durante los episodios de MW suelen moverse de un tema a otro, sin embargo, los pensamientos
rumiativos se centran en un solo tema o tópico. En este sentido, consideran que la rumiación es una
forma muy restringida del mind wandering.

En base a todas estas relaciones, cabe preguntarse si la rumiación es únicamente un tipo


negativo de MW o si son dos fenómenos distintos. Además, seria interesante profundizar en que
es lo que hace que una persona tienda más a un excesivo MW; porque se sabe que este está
relacionado con déficits atencionales, pero ¿y si los déficits atencionales no son consecuencia del
MW?, ¿Y si los déficits atencionales en el funcionamiento de las redes atencionales básicas son los
responsables del excesivo MW?
9

Así pues, teniendo en cuenta que las relaciones entre MW y rumiación siguen sin estar del
todo claras, el objetivo de este estudio, por una parte, es indagar en dicha relación utilizando
medidas autoinformadas y, por otra parte, mediante una tarea atencional (ANTI-VEA), que mide
el rendimiento de las tres redes atencionales propuestas originalmente por Posner y Peterson (1990)
(alerta, orientación y control ejecutivo), estudiar la relación entre el funcionamiento de las redes y
la tendencia del MW y la rumiación.

De acuerdo con lo comentado anteriormente, en primer lugar, hipotetizamos que una mayor
rumiación autoinformada se asociará a mayores puntuaciones de MW, evaluado mediante
autoinforme. La siguiente hipótesis hace referencia a que las personas que obtendrán peor
rendimiento en una tarea atencional presentarán más tendencia a la rumiación. Así mismo, se
hipotetiza que las personas que obtendrán peor rendimiento en una tarea atencional presentan más
tendencia a experimentar episodios de MW, evaluados mediante autoinforme.

2. MÉTODO

2.1. PARTICIPANTES

Este estudio se ha realizado con 64 participantes (M = 30.67 años; DE = 1.632; rango 18-
65; 71.9% mujeres), los cuales no fueron seleccionados previamente por ninguna característica
psicológica o sociodemográfica. Su participación fue voluntaria y firmaron un consentimiento
informado.

2.2. MATERIALES Y PROCEDIMIENTO

El estudio constaba de dos fases: una primera fase inicial para completar los cuestionarios,
y una segunda fase para completar la prueba atencional en el laboratorio. Todos los procedimientos
comentados a continuación fueron aprobados por el Comité de Ética de las Islas Baleares.
10

En la primera fase los participantes completaron las medidas autoinformadas


individualmente de forma online o en papel. Los cuestionarios se hicieron seguidos y sin pausa,
aunque si el sujeto necesitaba pausar se permitía.

La segunda fase se llevó a cabo en condiciones de laboratorio, donde se realizó la tarea


ANTI-VEA de forma individual en una sala experimental. Antes de empezar la prueba, en la
pantalla, aparecían las instrucciones que indicaban en que consistía la prueba y, además, se
explicaba de forma oral permitiendo que el participante pudiera resolver sus dudas.

2.2.1. Medidas autoinformadas

[Link]. Medida de regulación emocional

La Escala de Respuestas Rumiativas (RRS, Ruminative Responses Scale) es un cuestionario


que se desarrolló en 1991 por Nolen-Hoeksema y Morrow para medir la frecuencia de los
pensamientos rumiativos. En este estudio se ha utilizado la versión corta de 10 ítems, con
respuestas en una escala Likert entre 1 y 4, siendo 1 casi nunca y 4 casi siempre. Estos ítems se
dividen en dos subescalas: brooding y reflexión (Treynor et al., 2003).

[Link]. Sintomatología ansioso-depresiva

El cuestionario PHQ-9 (Patient Health Questionnarie) consta de 9 ítems que miden la


presencia concurrente de los síntomas depresivos descritos en el DSM-5. Estos son contestados en
una escala tipo Likert de 4 puntos, siendo 0 nada y 3 casi todos los días (Kroenke et al., 2001).

El cuestionario de Trastorno de ansiedad Generalizada (GAD-7, Generalized Anxiety


Disorder) es una escala de 7 ítems puntuados en una escala Likert, siendo 0 en absoluto y 3 casi a
diario. Esta medida autoinformada evalúa la presencia concurrente de sintomatología ansiosa,
basado en el DSM (Sapra et al., 2020).
11

[Link]. Afecto negativo

El Cuestionario de Afecto Positivo y Negativo (PANAS, Positive and Negative Affect


Schedule) es un cuestionario para medir el afecto positivo y negativo. Consta de 10 ítems que se
puntúan en una escala Likert de 5 puntos, y que se dividen en dos subescalas: afecto positivo y
afecto negativo (Gonçalves et al., 2013). En este estudio sólo se utilizará solamente la escala de
afecto negativo.

[Link]. Tendencia a experimentar MW

El MEWS (Mind Excessively Wandering Scale) es un cuestionario creado por Mowlem et


al. en 2016, con la finalidad de medir el fenómeno de MW. Consta de 12 ítems, que se puntúan en
una escala tipo Likert de 4 puntos, siendo 0 nada o rara vez y 3 casi todo el tiempo o constantemente
(Mowlem et al., 2019). Morillas-Romero et al. (2021) subdividió los 12 ítems en dos subescalas:
(1) descontrol de pensamientos, que engloba los ítems 4, 7, 8, 9, 10, 11, y 12; y (2) actividad mental
incesante, que engloba los ítems 2, 5 y 6. En este estudio se han omitido los ítems 1 y 3.

[Link]. Control atencional

La Escala de Control Atencional (ACS, Attention Control Scale) fue creada por Derryberry
y Reed en 2020 con la finalidad de conseguir un cuestionario general que pretende medir las
diferencias individuales en el control de la atención. Consta de 20 ítems con cuatro opciones de
respuesta en una escala Likert, donde 1 es casi nunca y 4 siempre (Ólafsson et al., 2011).

2.2.2. Medida conductual de control atencional

El ANTI-VEA es una tarea atencional y de vigilancia que se realiza en línea mediante un


dispositivo electrónico. Inicialmente, Fan et al. (2002) desarrollaron la versión de la ANT
(Attentional Network Test), la cual sigue el modelo de Poser y Peterson (1990), que postula que la
atención se compone de tres redes atencionales primarias: alerta, orientación y control ejecutivo
(Tortella et al., 2014), para obtener un índice individual del funcionamiento de cada red atencional
12

(Roca et al., 2011). Debido a las limitaciones de esta primera versión, Callejas et al (2004)
presentaron una versión mejorada que incluía la interacción: ANTI (Attention Networks Test for
Interaction) (Roca et al., 2011). Finalmente, Luna et al. (2018) desarrollaron la tarea ANTI-VEA
la cual permite medir las interacciones entre los tres sistemas atencionales descritos, además de
medir dos componentes de vigilancia: vigilancia ejecutiva (EV) y vigilancia de activación (AV).

En este estudio se realizaron 3 bloques de prácticas con retroalimentación visual: un bloque


de ANTI, un bloque de EV y otro de AV. En un primer momento, en la pantalla hay una cruz de
fijación, en la cual el participante tiene que fijar su mirada durante toda la ejecución de la tarea. En
el primer bloque de practicas se presentaron las instrucciones para los ensayos ANTI y se realizaron
16 ensayos ANTI seguidos, en los cuales aparecen 5 flechas con la finalidad de responder de
acuerdo con la dirección de la flecha de en medio (pulsar “C” si se orienta hacia la izquierda y “M”
si se orienta hacia la derecha) (Luna, 2019).

Seguidamente, en el segundo bloque se presentaron las instrucciones de los ensayos EV y


se realizaron 32 ensayos (16 ANTI y 16 EV en orden aleatorio), en el cual aparecen las 5 mismas
flechas, pero a veces la flecha diana se desplaza ligeramente hacia arriba o hacia abajo, momento
en el cual el participante tiene que omitir la dirección de la flecha y pulsar la barra espaciadora.
Posteriormente, se explicaron las instrucciones para los ensayos AV, en los cuales aparece un
temporizador de color rojo de cuenta regresiva en milisegundos, con el objetivo de pulsar cualquier
tecla lo más rápido posible para detener el contador; y se realizaron 48 ensayos presentados
aleatoriamente (16 ANTI, 16 EV y 16 AV). Por último, al finalizar estos 3 bloques de prácticas los
participantes, si no presentaban ninguna duda, se pusieron unos auriculares en los cuales suena un
pitido cada ciertos segundos (Luna, 2019).

A continuación, se empieza la sección experimental sin retroalimentación y se realizaron


80 ensayos aleatorios (48 ANTI, 16 EV y 16 AV) por bloque (Luna, 2019). En este estudio, el
tiempo de la tarea fue alrededor de 35 minutos, incluyendo los bloques de práctica, donde los ítems
se mantienen en la pantalla durante 200ms.
13

2.3. ANÁLISIS ESTADÍSTICO

Para realizar los resultados de este estudio se calcularon inicialmente los análisis
descriptivos de todas las variables de interés (RRS, MEWS, PANAS, PHQ-9, GAD-7, ACS, ANTI-
Vea), siguiendo la vía paramétrica.

En el estudio de las potenciales relaciones entre el MW y la rumiación se llevó a cabo tanto


mediante un análisis correlacional bivariado como mediante correlaciones parciales controlando
por los potenciales efectos de la sintomatología ansiosa, depresiva y del afecto negativo.

Por otra parte, de cara a llevar a cabo una comparación de grupos entre los participantes se
dividió, utilizando la media como punto de corte, la variable de rumiación en dos grupos: altos en
rumiación (valores superiores a 24) y bajos en rumiación (valores inferiores a 24). Para observar si
las medias son significativas entre ellas se realizó la prueba t para muestras independientes.

Finalmente, para saber si se obtiene el mismo resultado cuando se divide la muestra en altos
y bajos en mind wandering se siguieron los mismos pasos. La muestra se fragmentó en 30
participantes en el grupo de altos en MW y en 34 participantes en el grupo de bajos en MW.

3. RESULTADOS

3.1. Análisis descriptivos

En la Tabla 1 se muestran los análisis descriptivos de las variables de interés, incluyendo


también las nuevas variables creadas para separar altos y bajos en rumiación y altos y bajos en
MW.
14

Tabla 1

Estadísticos descriptivos de las variables del estudio

Variable n M DE

ACS 64 49.531 9.445

GAD-7 64 7.391 4.573

PHQ-9 64 8.188 5.580

PANAS (N) 64 21.063 6.619

RRS 64 24 5.541

Altos en rumiación 29 14.172 6.985

Bajos en rumiación 35 9.686 5.676

MEWS 64 11.719 6.644

Altos en MW 30 26.300 4.815

Bajos en MW 34 21.971 5.402

Prueba atencional ANTI_VEA

Orientación 62 38.591 39.178

Alerta 62 46.941 43.356

Interferencia 62 36.329 29.637


Nota: RRS = Ruminative Response Scale. ACS = Attentional Control Scale. GAD-7 = Generalized Anxiety
Disorder. PHQ-9 = Patient Health Questionnaire. PANAS (N) = Negative Affect Schedule. MEWS = Mind
Excessively Wandering Scale.

3.2. Análisis correlacionales

Al realizar las correlaciones bivariadas de las variables pertinentes, se encontró que hay una
correlación positiva y significativa entre las variables de MW y rumiación, indicando que altos
niveles de mind wandering se asocian a altos niveles en rumiación.
15

Del mismo modo, se concluyo que la relación entre la rumiación autoinformada y la


atención medida mediante una prueba atencional es no significativa. Obtuvimos el mismo resultado
cuando se correlacionan el MW y las tres redes atencionales. Sin embargo, si que aparece una
correlación significativa y negativa entre el control atencional y la rumiación autoinformada, así
como, también se encuentra esta relación entre el control atencional y el MW.

Se extrajeron todas las correlaciones Bivariadas con otras medidas autoinformadas, que se
encuentran en la Tabla 2.

Tabla 2

Correlaciones Bivariadas entre las variables

Variable 1 2 3 4 5 6 7 8 9
Medidas
autoinformadas
1. RRS -
2. ACS -.276* -

3. GAD-7 .335** -.429** -

4. PHQ-9 .376** -.488** .733* -

5. PANAS (N) .426** -.389** .674** .703** -

6. MEWS .394** -.587** .631** .628** .593** -

Prueba atencional
ANTI-VEA

7. Orientación .079 .134 .005 -.095 -.122 -.022 -

8. Alerta .114 .050 .047 -.155 .022 -.051 .191 -

9. Interferencia .066 .204 -.117 -.001 .043 -.087 -.073 -159 -

Nota: RRS = Ruminative Response Scale. ACS = Attentional Control Scale. GAD-7 = Generalized Anxiety
Disorder. PHQ-9 = Patient Health Questionnaire. PANAS (N) = Negative Affect Schedule. MEWS = Mind
Excessively Wandering Scale.
* p< .05; ** p < .01
16

Posteriormente, se calcularon las correlaciones parciales de la variable de rumiación y MW


controlando, por separado, diferentes variables: ansiedad (GAD-7), depresión (PHQ-9) y afecto
negativo (PANAS-N), que se encuentran en la Tabla 3. Se encontró que la variable de rumiación
se correlaciona con la variable MW aún controlando la ansiedad y la depresión; sin embargo, no
existe correlación significativa cuando se controla el afecto negativo.

Igual que en las correlaciones bivariadas, las variables MW y rumiación no correlacionan


significativamente con la prueba atencional ANTI-VEA. Así mismo, la atención autoinformada no
se correlaciona con la variable de rumiación cuando se controlan estas tres mismas variables
nombradas anteriormente. Por el contrario, sigue habiendo una correlación negativa y significativa
entre la atención autoinformada y el MW.

Tabla 3.

Correlaciones Parciales controlando diversas variables

Variable RRS MEWS

Variable controlada GAD-7 PHQ-9 PANAS (N) GAD-7 PHQ-9 PANAS (N)

Medidas
autoinformadas

RRS - - - .272* .238* .207


ACS -.156 -177 -.129 -.449** -.413** -.480**
GAD-7 - .081 .048 - .343** .408**
PHQ-9 .200 - .103 .316** - .378**
PANAS (N) .293* .248* - .288* .275* -
MEWS .272* .238* .207 - - -
Prueba atencional
ANTI-VEA

Orientación .081 .121 .143 -.033 .048 .062


Alerta .104 .183 .115 -.106 .061 -.079
17

Interferencia .108 .071 .053 -.016 -.111 -.139

Nota: RRS = Ruminative Response Scale. ACS = Attentional Control Scale. GAD-7 = Generalized Anxiety
Disorder. PHQ-9 = Patient Health Questionnaire. PANAS (N) = Negative Affect Schedule. MEWS = Mind
Excessively Wandering Scale.
* p< .05; ** p < .01

3.3. Comparación de medias

Finalmente, se realizó la prueba t para muestras independientes para estudiar la potencial


existencia de diferencias entre las medias de MW en los grupos de altos y bajos en rumiación y se
encontró que hay diferencias significativas entre las dos medias, asumiendo que las varianzas son
iguales (F = 1.742; p > 0.05). Además, se observó que el grupo de altos en rumiación puntúan más
alto en MW. Por el contrario, en relación con el ANTI-VEA, se encontró que no hay diferencias
significativas entre las medias de ambos grupos (p > 0.05).

Tabla 4.

Prueba t de muestras independientes para nuevas variables

Prueba t

Intervalo de
confianza 95%
n M t gl Sig. Inferior superio
r
Altos en 29 14.172
rumiación
MEWS 2.836 62 .006 1.324 7.650
Bajos en 35 9.686
rumiación
Altos en MW 30 26.300
RRS 3.365 62 .001 1.758 6.901
Bajos en MW 34 21.970

ANTI-VEA

Altos en 29 41.328
Orientación .513 60 .610 -14.925 25.212
rumiación
18

Bajos en 33 36.186
rumiación
Altos en MW 29 41.312
.510 60 .612 -14.957 25.182
Bajos en MW 33 36.200

Altos en 29 50.232
rumiación
.557 60 .579 -16.015 28.384
Bajos en 33 44.048
Alerta rumiación
Altos en MW 29 49.438
.422 60 .674 -17.534 26.915
Bajos en MW 33 44.747

Altos en 29 36.680
rumiación
.087 60 .931 -14.641 15.874
Bajos en 33 36.020
Interferencia rumiación
Altos en MW 29 34.971
-.462 60 .645 -18.698 11.677
Bajos en MW 33 37.971

Nota: RRS = Rumination Response Scale. MEWS = Mind Excessively Wandering Scale.

Seguidamente, se encontró que también hay diferencias significativas entre las medias de
rumiación de los grupos de altos y bajos en MW, asumiendo que las varianzas son iguales (F =
.073; p > 0.05). Así mismo, se observó que el grupo de altos en MW puntúa más alto en rumiación
que el grupo de bajos en MW. Al igual que en el grupo de altos y bajos en rumiación, no se
encontraron diferencias significativas entre las medias de la tarea atencional ANTI-VEA en los
grupos de altos y bajos en MW (p > 0.05).

4. DISCUSIÓN

El objetivo de este estudio, por una parte, consistía en estudiar la relación entre el MW
autoinformado y la rumiación autoinformada, y, por otra parte, analizar la potencial relación entre
la eficacia en las tres redes atencionales (atención, orientación y control ejecutivo), el MW y la
rumiación. La primera hipótesis de este estudio es que una mayor rumiación autoinformada se
19

asociará a mayores puntuaciones de MW, evaluado mediante autoinforme. La siguiente hipótesis


hace referencia a que las personas que muestran peor rendimiento en una tarea atencional presentan
más tendencia a la rumiación. De la misma manera, también se hipotetiza que las personas que
muestran peor rendimiento en una tarea atencional presentan más tendencia a experimentar
episodios de MW, evaluados mediante autoinforme.

Primero, se encontró una correlación positiva y significativa entre MW y rumiación,


indicando que altos niveles de MW se asocian a altos niveles en rumiación, como se esperaba. Este
resultado coincide con Dias da Silva y Postma-Nilsenova (2018), quienes concluyeron que la
rumiación predice las interferencias relacionadas con la tarea, sugiriendo una probable
direccionalidad en la relación entre la rumiación y el MW; y con Shrimpton et al. (2017), quienes
encontraron que la rumiación se asocia tanto con el MW de contenido positivo como el MW de
contenido negativo. Por lo tanto, nuestros resultados se suman a la literatura previa sobre la relación
positiva y significativa entre MW y rumiación.

Además, la relación entre la rumiación autoinformada y la atención medida mediante una


prueba atencional es no significativa, es decir, no hay relación entre la rumiación y la eficacia de
las tres redes atencionales. En cambio, si que aparece una relación significativa entre el control
atencional autoinformado (ACS) y la rumiación, la cual nos indica que menor capacidad de control
atencional se relaciona con mayores niveles de rumiación. En esta misma línea, Kaiser et al. (2018)
sugieren que los sesgos atencionales asociados a la depresión podrían ser explicados por la
rumiación, cosa que podría ser que los que tienen menos control atencional autoinformado
muestren más sesgos hacia la amenaza. Así mismo, DeJong, Fox y Stein (2019) y Hsu et al. (2015)
encontraron que la rumiación se asocia a deficiencias en el control de la atención autoinformada,
al igual que los resultados del presente estudio. Sin embargo, DeJong et al. (2019) también vieron
que la rumiación se asocia con un mejor desempeño de una tarea atencional, cosa contraria a lo que
ocurre en nuestra investigación. Según estos autores, parece ser que las personas con altos niveles
de depresión y rumiación pueden demostrar una capacidad preservada o mejorada para ignorar la
información que les distrae, lo que supone un dato sorprendente.

Por otra parte, se ha encontrado que el MW se relaciona significativamente y de forma


negativa con el control atencional. Por el contrario, no existe relación entre el MW y la atención
20

medida mediante la tarea atencional, lo que supone que no hay una asociación entre el MW y las
tres redes atencionales descritas por Posner y Peterson (1990). Este hecho podría darse debido a
que la tarea atencional ANTI-VEA es muy demandante y hace que los participantes, incluso los
que presentan más tendencia a MW, tengan una alta concentración y fijación activa en la tarea.

Jonkman et al. (2017) concluyeron una relación entre la falta de atención, en este caso en
el TDAH, con episodios de MW, así como con mayores síntomas de depresión y rumiación.
Además, encontraron que la inatención se ha asociado previamente con respuestas rumiativas y
vieron que el grupo con síntomas altos de inatención presentaban más MW. En nuestro estudio
hemos encontrado que el grupo con más frecuencia de episodios de MW se asocia con un menor
control atencional. En este mismo sentido, Bozhilova et. al. (2018) y Fredrick et. al., (2020)
encontraron que los síntomas del TDAH (incluyendo la falta de atención) se correlacionan con un
mayor MW. Sin embargo, en el estudio más reciente encontraron que cuando controlaron el ritmo
cognitivo lento y los síntomas internalizantes esta asociación era no significativa. Fredrick et. al.,
(2020), además, observaron que la relación entre inatención y MW estaba presente cuando se media
la variable MW con el cuestionario MEWS, como pasa en nuestro estudio, en cambio, pasaba a ser
no significativa cuando se media con el cuestionario IPI (Imaginal Process Inventory, Singer &
Antrobus, 1966).

Debido a que, en nuestro estudio, se ha encontrado que tanto la variable de rumiación como
el MW se relacionan con el control atencional autoinformado, pero no con las tres redes
atencionales medidas mediante una tarea atencional, nos hace pensar que el ANTI-VEA y el ACS
no están midiendo lo mismo. En el estudio propuesto por DeJong, Fox y Stein (2019) también
midieron la atención mediante la tarea atencional ANT y el autoinforme ACS y encontraron que
estas medidas evalúan constructos diferentes. Parece ser que el ACS se centra en situaciones
complejas y cotidianas, en cambio el ANT evalúa varios componentes de la atención.

Cuando se observaron las correlaciones parciales, se encontró que, aunque se controlen los
potenciales efectos de las variables de ansiedad, depresión y afecto negativo por separado, sigue
existiendo una correlación significativa y negativa entre el MW y el control atencional
autoinformado. Sin embargo, desaparece la relación existente entre rumiación y atención
autoinformada cuando se controlan las tres variables comentadas anteriormente. Esto nos indica
21

que la relación entre la rumiación y la atención puede ser debida por la ansiedad, depresión o el
afecto negativo de esa persona en cuestión.

Además, se encontró que la variable de rumiación se correlaciona con MW aún controlando


la ansiedad y la depresión. Sin embargo, no se correlaciona cuando el afecto negativo es
controlado, lo que nos indica que el afecto negativo explica los resultados obtenidos de correlación
entre la rumiación y el MW, como observaron también Jonkman et. al., (2017). Estos últimos
autores encontraron que el grupo con alta inatención presentaba una mayor frecuencia de MW,
medido en un cuestionario posterior a la realización de una tarea de inducción de estado de ánimo
negativo en comparación con la inducción del ánimo positivo. Este hecho nos puede afirmar
también que el afecto negativo influye en los episodios de MW en relación con la falta de atención.
Así mismo, Nolen-Hoeksema, Wisco y Lyubomirsky (2008) afirman que las personas utilizan la
rumiación para reducir los sentimientos negativos, que a su vez aumenta el afecto negativo, cosa
que podría explicar la influencia, que muestran nuestros resultados, del afecto negativo en la
rumiación. Estos estudios nos indican una cierta relación entre MW y afecto negativo y entre
rumiación y afecto negativo, lo que nos puede hacer pensar que la variable de afecto negativo
influye en la relación entre MW y rumiación.

Finalmente, como se esperaba, se encontraron diferencias entre las medias de MW en los


grupos de altos y bajos en rumiación, donde el grupo de altos en rumiación presenta una mayor
tendencia a MW. Los mismos resultados aparecieron con las medias de rumiación en los grupos de
altos y bajos en MW. Estos resultados siguen apoyando la literatura sobre la relación positiva y
significativa de ambas variables. Aunque, sorprendentemente se encontró que no había diferencias
entre ambos grupos en el rendimiento de la tarea atencional. Es decir, el rendimiento del grupo de
altos en rumiación o MW no es peor que el rendimiento de bajos en rumiación o MW en la tarea
atencional. Por el contrario, como hemos mencionado anteriormente, Jonkman et. al., (2017)
encontró que el grupo con alta inatención presentaba una mayor frecuencia de MW, unos resultados
opuestos a los de este estudio. En relación con la rumiación, Kaiser et al. (2018) afirmaron que las
personas no deprimidas con tendencia a la rumiación presentaban más errores atencionales, así
como, las personas deprimidas con altos niveles de rumiación presentaban errores atencionales más
importantes.
22

Limitaciones y líneas futuras

El estudio llevado a cabo presentó una serie de limitaciones que deben de tenerse en cuenta
para mejorar la evidencia de las hipótesis en futuras investigaciones. Una de las limitaciones que
encontramos en este estudio es que solamente se midió la variable de MW mediante un autoinforme
y existen otras alternativas para obtener información, como por ejemplo mediante la tarea BCT-
TUTs o mediante una app que permita enviar un mensaje espontáneo a los participantes
preguntando que estaban haciendo y en que estaban pensando. Así mismo, aunque el control
atencional haya sido medido mediante autoinforme, sería interesante realizar más pruebas
atencionales para observar si en otras tareas tan demandantes como el ANTI-VEA sigue
inexistiendo la relación entre las redes atencionales y el MW y/o las redes atencionales y la
rumiación.

Además, en el análisis estadístico sobre la división de grupos en altos y bajos tanto en


rumiación como en MW, sería interesante observar si aún se cumple la relación significativa entre
el control atencional autoinformado, por ejemplo a través del ACS, y las dos principales variables
de este estudio; a pesar de observar la potencial diferencia entre las medias en relación a las tres
redes atencionales.

Por otra parte, la muestra de este estudio presenta un desequilibrio entre los dos géneros:
participaron 46 mujeres y 17 hombres. Sería interesante observar las diferencias que hay entre
ambos sexos, puesto que este estudio no lo ha permitido.

Conclusiones

A modo de conclusión, nuestros resultados indican que existe una relación entre MW y
rumiación: las personas que presentan más MW también presentan altos niveles de rumiación, y a
la inversa. Parece ser que, en base a nuestros estudios y en la literatura que existe sobre la rumiación
y el MW, estos dos fenómenos podrían plantearse como muy similares, ya que la relación
significativa entre ambos se ha encontrado realizando diferentes análisis estadísticos, exceptuando
cuando se controla el afecto negativo. Por lo tanto, el afecto negativo juega un papel en dicha
relación, haciendo que cuando el MW pierde su forma adaptativa, da la posibilidad de enfocarse
23

en una espiral de pensamientos negativos y homogéneos, dando lugar a la rumiación. Esto nos hace
pensar que, aún así, no sigue estando del todo claro si en realidad son exactamente lo mismo o no.

En relación con la atención, se concluye que no hay relación entre la atención y el MW o


la rumiación cuando una tarea es demandante y requiere de mucha concentración, con lo cual
aquellas personas que presentan más MW o más rumiación no tienen porque presentar menos
rendimiento cuando realizan una tarea atencional. Esto nos indica que, según nuestros estudios, los
déficits atencionales en el funcionamiento de las redes atencionales básicas no son los responsables
del excesivo MW. Sin embargo, cuando se mide la atención autoinformada aparece dicha relación
significativa y, además, negativa entre esta variable y la rumiación o MW, lo que quiere decir que
a más MW o más rumiación menos atención.
24

BIBLIOGRAFÍA

Bozhilova, N. S., Michelini, G., Kuntsi, J., & Asherson, P. (2018). Mind wandering
perspective on attention-deficit/hyperactivity disorder. Neuroscience and biobehavioral
reviews, 92, 464–476.

Christoff, K., Irving, Z. C., Fox, K. C., Spreng, R. N., & Andrews-Hanna, J. R. (2016).
Mind-wandering as spontaneous thought: a dynamic framework. Nature Reviews
Neuroscience, 17(11), 718-731.

Davis, R. N., & Nolen-Hoeksema, S. (2000). Cognitive inflexibility among ruminators and
nonruminators. Cognitive therapy and research, 24(6), 699-711.

DeJong, H., Fox, E., & Stein, A. (2019). Does rumination mediate the relationship between
attentional control and symptoms of depression?. Journal of behavior therapy and experimental
psychiatry, 63, 28–35.

Dias da Silva, M. R., Rusz, D., & Postma-Nilsenová, M. (2018). Ruminative minds,
wandering minds: Effects of rumination and mind wandering on lexical associations, pitch
imitation and eye behaviour. PloS one, 13(11), e0207578.

Feng, S., D’Mello, S., & Graesser, A. C. (2013). Mind wandering while reading easy and
difficult texts. Psychonomic bulletin & review, 20(3), 586-592.

Fox, K. C., Spreng, R. N., Ellamil, M., Andrews-Hanna, J. R., & Christoff, K. (2015). The
wandering brain: Meta-analysis of functional neuroimaging studies of mind-wandering and related
spontaneous thought processes. Neuroimage, 111, 611-621.

Fredrick, J. W., Kofler, M. J., Jarrett, M. A., Burns, G. L., Luebbe, A. M., Garner, A. A.,
Harmon, S. L., & Becker, S. P. (2020). Sluggish cognitive tempo and ADHD symptoms in relation
to task-unrelated thought: Examining unique links with mind-wandering and rumination. Journal
of psychiatric research, 123, 95–101.
25

Gonçalves, P., Benevenuto, F., & Cha, M. (2013). Panas-t: A pychometric scale for
measuring sentiments on twitter. arXiv preprint arXiv:1308.1857.

Hsu, K. J., Beard, C., Rifkin, L., Dillon, D. G., Pizzagalli, D. A., & Björgvinsson, T. (2015).
Transdiagnostic mechanisms in depression and anxiety: The role of rumination and attentional
control. Journal of affective disorders, 188, 22–27.

Jonkman, L. M., Markus, C. R., Franklin, M. S., & van Dalfsen, J. H. (2017). Mind
wandering during attention performance: Effects of ADHD-inattention symptomatology, negative
mood, ruminative response style and working memory capacity. PLoS one, 12(7), e0181213.

Kaiser, R. H., Snyder, H. R., Goer, F., Clegg, R., Ironside, M., & Pizzagalli, D. A. (2018).
Attention Bias in Rumination and Depression: Cognitive Mechanisms and Brain
Networks. Clinical psychological science : a journal of the Association for Psychological
Science, 6(6), 765–782.

Killingsworth, M. A., & Gilbert, D. T. (2010). A wandering mind is an unhappy


mind. Science, 330(6006), 932-932.

Kroenke, K., Spitzer, R. L., & Williams, J. B. (2001). The PHQ-9: validity of a brief
depression severity measure. Journal of general internal medicine, 16(9), 606–613.

Luna, F. G. (2019). Attentional Networks and Executive and Arousal Vigilance. [Tesis
doctoral, Universidad de Granada].

Luna, F. G., Marino, J., Roca, J., & Lupiáñez, J. (2018). Executive and arousal vigilance
decrement in the context of the attentional networks: The ANTI-Vea task. Journal of neuroscience
methods, 306, 77-87.

Luna, F. G., Barttfeld, P., Martín-Arévalo, E., & Lupiáñez, J. (2020). The ANTI-Vea task:
analyzing the executive and arousal vigilance decrements while measuring the three attentional
networks. Psicológica Journal, 1(ahead-of-print).
26

Luna, F. G., Roca, J., Martín-Arévalo, E., & Lupiáñez, J. (2020). Measuring attention and
vigilance in the laboratory vs. online: The split-half reliability of the ANTI-Vea. Behavior
Research Methods, 1-24.

Morillas-Romero, A., De la Torre-Luque, A., Mowlem, F.D., & Asherson, P.


(2021) Validation of the Spanish versión of the Mind Excessively Wandering Scale (MEWS).
Submitted Manuscript. Cognition.

Mowlem, F. D., Skirrow, C., Reid, P., Maltezos, S., Nijjar, S. K., Merwood, A., Barker, E.,
Cooper, R., Kuntsi, J., & Asherson, P. (2019). Validation of the Mind Excessively Wandering Scale
and the Relationship of Mind Wandering to Impairment in Adult ADHD. Journal of attention
disorders, 23(6), 624–634.

Nolen-Hoeksema, S., Wisco, B., & Lyubomirsky, S. (2008). Rethinking


Rumination. Perspectives on Psychological Science, 3(5), 400-424.

Ólafsson, R. P., Smári, J., Guðmundsdóttir, F., Ólafsdóttir, G., Harðardóttir, H. L., &
Einarsson, S. M. (2011). Self reported attentional control with the Attentional Control Scale: Factor
structure and relationship with symptoms of anxiety and depression. Journal of anxiety
disorders, 25(6), 777-782.

Ottaviani, C., & Couyoumdjian, A. (2013). Pros and cons of a wandering mind: a
prospective study. Frontiers in psychology, 4, 524.

Ottaviani, C., Shapiro, D., & Couyoumdjian, A. (2013). Flexibility as the key for somatic
health: From mind wandering to perseverative cognition. Biological psychology, 94(1), 38-43.

Pereira, E. J., Gurguryan, L., & Ristic, J. (2020). Trait-Level Variability in Attention
Modulates Mind Wandering and Academic Achievement. Frontiers in psychology, 11, 909.

Roca, J., Castro, C., López-Ramón, M.F., Lupiáñez, J., 2011. Measuring vigilance while
assessing the functioning of the three attentional networks: the ANTI-Vigilance task. J. Neurosci.
Methods 198, 312–324
27

Sapra, A., Bhandari, P., Sharma, S., Chanpura, T., & Lopp, L. (2020). Using Generalized
Anxiety Disorder-2 (GAD-2) and GAD-7 in a Primary Care Setting. Cureus, 12(5), e8224.

Seli, P., Risko, E. F., Smilek, D., & Schacter, D. L. (2016). Mind-wandering with and
without intention. Trends in cognitive sciences, 20(8), 605-617.

Seli, P., Ralph, B., Konishi, M., Smilek, D., & Schacter, D. L. (2017). What did you have
in mind? Examining the content of intentional and unintentional types of mind
wandering. Consciousness and cognition, 51, 149–156.

Seli, P., Kane, M. J., Smallwood, J., Schacter, D. L., Maillet, D., Schooler, J. W., & Smilek,
D. (2018). Mind-wandering as a natural kind: A family-resemblances view. Trends in cognitive
sciences, 22(6), 479-490.

Shrimpton, D., McGann, D., & Riby, L. M. (2017). Daydream Believer: Rumination, Self-
Reflection and the Temporal Focus of Mind Wandering Content. Europe's journal of
psychology, 13(4), 794–809.

Smith, J. M., & Alloy, L. B. (2009). A roadmap to rumination: A review of the definition,
assessment, and conceptualization of this multifaceted construct. Clinical psychology
review, 29(2), 116-128.

Tortella-Feliu, M., Morillas-Romero, A., Balle, M., Bornas, X., Llabrés, J., & Pacheco-
Unguetti, A. P. (2014). Attentional control, attentional network functioning, and emotion
regulation styles. Cognition & emotion, 28(5), 769–780.

Treynor, W., Gonzalez, R., & Nolen-Hoeksema, S. (2003). Rumination reconsidered: A


psychometric analysis. Cognitive therapy and research, 27(3), 247-259.

VILLENA-GONZÁLEZ, M. A. R. I. O. Huellas de una mente errante: un terreno fértil para


el florecimiento de la creatividad.

También podría gustarte